Erecho
Erecho
Esta aclaración es pertinente porque es común escuchar a la gente decir que alguien
“heredó en vida” o “heredar en vida” lo que significa le fue transmitido el patrimonio de
sus padres o de algún familiar, antes de que éstos fallezcan; pero técnicamente es un
término incorrecto.
La herencia llega a los herederos que dicta la Ley si no hay testamento. Pero en función
de lo que se conoce como la orden de sucesión hereditaria. En la que sólo se tienen en
cuenta las directrices generales.
Esto da preferencia a los hijos primero, luego a los padres y, en caso de no encontrar
línea sucesoria ni ascendente, al cónyuge. Cuando tampoco hay pareja, el siguiente paso
son hermanos y sobrinos. Y toda esta normativa puede ser sencilla o no.
Pongamos dos ejemplos. Un padre que tiene dos hijos como única familia, por ejemplo,
dejaría su herencia a ellos. Sería una resolución fácil, en la que solamente existiría un
problema si el cónyuge necesitase alguna protección en forma de bienes hereditarios.
El segundo ejemplo es más complicado. ¿Y si no hay línea ascendente y descendente?
Vamos, la persona que fallece no tiene hijos ni sus padres están vivos. Entonces, puede
recaer, por ejemplo, en los sobrinos. Y dará igual si con uno de ellos tiene una relación
fabulosa y con otros ni siquiera se habla. Todos recibirán lo mismo. ¿Es justo? Seguro que
no, pero ante la Ley, y sin conocer el caso en concreto, todos tienen similares derechos.
Para evitar esto, se necesita un testamento. Si no, todo queda en manos de la orden de
sucesión hereditaria y su planteamiento.
Como hemos comentado, los hijos siempre tienen preferencia en la orden de sucesión
hereditaria. Veamos cómo funciona paso a paso:
-Primer grupo por orden de sucesión: los hijos. En caso de existir descendencia, ellos se
reparten a partes iguales la herencia. En caso de que uno de ellos haya fallecido pero tenga
nietos, éstos tendrán derecho a su parte correspondiente.
-Segundo grupo: los padres. Si no hay hijos, los herederos son los padres que hayan
sobrevivido. Si tampoco están vivos y existiesen abuelos, ellos serían quienes recibirían la
herencia.
-Último grupo: Los colaterales. Se incluyen en este grupo primero los hermanos y luego
los sobrinos, que son los dos factores familiares con mayor preferencia.
De esta forma, podemos entender que hay grupos que necesitan más que otros de un
testamento. Como es en el caso del cónyuge, o si queremos especificar a quién se reparten
los bienes y de la forma en que se hace. En caso de no existir el documento, todo queda en
manos de la orden de sucesión hereditaria. Que sólo mira los factores legales y no tiene en
cuenta ningún condicionante personal.
El derecho de sucesión se encuentra regulado por el derecho civil estatal y por el foral, en
aquellas comunidades autónomas que disponen de una legislación civil propia. Por ello, si
residen en una comunidad con derecho foral, deben consultar con un despacho de abogados
las distintas especialidades que pueda contener la legislación aplicable.
De forma general, los derechos a la sucesión de una persona -que son los que regula la
herencia- se transmiten desde el momento de su muerte, como reza el art. 657 del Código
Civil. Estos derechos sucesorios, o las herencias, comprenden todos los derechos y las
obligaciones de una persona, salvo las que se extingan con su muerte.
El orden de sucesión se dirime por la voluntad del testador –si existe testamento– o por lo
que disponga la ley –sucesión ab intestato–.
Podrán ser sucesores, herederos y legatarios todos aquellos que no estén incapacitados por
la Ley.
El sucesor es todo aquel llamado a suceder al causante en sus derechos y obligaciones. Esto
es aquella persona que por testamento, o por ley, tiene derecho a la herencia del causante.
El heredero es aquel que adquiere a título universal las obligaciones y los derechos del
causante.
El legatario es aquel que adquiere una parte concreta de la herencia, por ejemplo al que
legan una finca concreta o un coche. El legatario recibe únicamente ese derecho o cosa
concreta.
¿Qué ocurre con la herencia cuando una persona fallece sin testamento?
Cuando una persona fallece sin testamento, la Ley determina quienes van a ser sus
herederos –se llaman herederos ab intestato o herederos forzosos–, por lo que hay que
acudir al orden establecido legalmente.
El ser heredero forzoso no significa que tengas que aceptar la herencia si no que la ley te
avala como sucesor del fallecido. Pueden rechazarse las herencias, en cuyo caso se haría el
llamamiento a suceder al siguiente heredero forzoso que la ley determina.
3º.- Cónyuge.
6º.- El Estado.
Por disposición legal, parte de la masa hereditaria se reserva para los hijos y demás
descendientes. En el derecho civil común, la masa hereditaria se divide en tres partes
iguales –en el derecho foral varían estos porcentajes– de las cuales dos terceras partes se
reservan para los hijos y descendientes. El primero de los tercios ha de dividirse a partes
iguales entre los hijos, mientras el segundo –tercio de mejora– puede distribuirse entre los
hijos a partes iguales o entregársela a uno de ellos en concreto. Por último, el remanente –
una tercera parte– es de libre disposición, a voluntad del testador.
Los Padres y demás ascendientes, a falta de descendientes, que sobrevivan tienen derecho a
un tercio de la herencia, si existe cónyuge viudo, o a la mitad de la herencia, si el fallecido
no tenía cónyuge.
El cónyuge viudo, su legítima es siempre en usufructo, y será menor o mayor, según con
quién concurra a la herencia, si hay hijos u otros descendientes, le corresponde el usufructo
de un tercio (el de mejora) de la herencia, si sólo hay ascendientes, la legítima es el
usufructo de la mitad de la herencia, y si no hay ascendientes ni descendientes del fallecido,
heredará el usufructo de dos tercios de la herencia.
Aunque se habla de herederos forzosos, aceptar una herencia no es una obligación. Los
herederos o legatarios pueden rechazar su parte de la herencia, que pasaría al siguiente
heredero que por ley corresponda.
En los últimos años, han sido muchas las herencias rehusadas por no poder hacer frente a
los impuestos o a las deudas de la misma. Si la aceptación es total, los herederos
responderán con todos sus bienes del pasivo de la masa hereditaria. No obstante, se puede
aceptar la herencia a beneficio de inventario; esto es, aceptar la masa hereditaria que en su
caso resulte de detraer las cantidades correspondientes a las deudas que se incluyan en
pasivo de la herencia. De esta forma, solo el activo –que en su caso resultase– pasaría a
formar parte del patrimonio del heredero.
Dada la existencia de un derecho, es posible que el mismo se extinga o que por el contrario,
si continua existiendo, cambie de titular. En este último caso se habla en sentido lato de
sucesión. Pero ésta es de dos especies, porque una sustituye a otra en un determinado
derecho o relación y se tiene la llamada sucesión particular o a título particular. O bien una
persona sustituye a otra en la totalidad de sus relaciones patrimoniales consideradas como
una entidad compleja y se tiene la llamada sucesión universal o a título universal. Ahora, en
el derecho vigente esta segunda especie de sucesión no se verifica nunca por acto entre
vivos sino solamente mortis causa. Se evidencia que el concepto de sucesión universal
responde a pautas romanísticas. Sólo que en el derecho romano existieron prácticamente
sucesiones universales entre vivos, como lo demuestran los institutos de la adrogación y el
matrimonio cum manus, como dejamos establecido, pero cayeron en desuso dentro de la
misma Roma. Asimismo, la sucesión universal mortis causa puede ser o bien a título
particular o universal, pero sea cual fuere opera por causa de muerte.
Los diversos ordenamientos jurídicos recogen las ideas de la doctrina sobre el testamento.
En efecto, la susodicha doctrina refiere que la sucesión testamentaria tiene su basamento en
la voluntad individual del causante, o sea, en la autonomía de la voluntad que debe
respetarse, aun cuando el autor de misma hubiere fallecido. En lo que atañe a la
clasificación de los testamentos, éstos pueden ser ordinarios y especiales extraordinarios.
Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra sucesión proviene del latín
"successio", "successionis", que posee varios significados a saber:
Definición. "Es la sustitución o suplantación de una persona por otra en una relación
jurídica".
Agreguemos que también la expresión sucesión responde a una identidad o sinonimia con
el término herencia. Desde ese punto de vista, es "la transmisión de ese acervo de bienes,
créditos y deudas a otra persona -heredero-, que continuará la personalidad del causante".
Clases de Sucesión:
El causante en la sucesión
El causante es la persona física que debido a su muerte se produce la sucesión. Además hay
que entender está muerte como una muerte cerebral, es decir desde un aspecto jurídico.
Además la declaración de fallecimiento también es motivo de origen de sucesión.
+ El heredero
El heredero es la persona o personas que suceden en las relaciones jurídicas del causante.
Estas relaciones jurídicas pueden ser de muchos tipos, pero fundamentalmente son
patrimoniales.
La herencia puede ser aceptada o bien de forma pura o a beneficio de inventario. Cuando es
aceptada a beneficio de inventario implica que todas aquellas deudas del causante se
pagaran con su patrimonio, y no con el propio del heredero.
Si es aceptada de forma pura significa que los dos patrimonios se unen, por lo tanto de las
deudas se responde con ambos ya que se confunden.
+ El legatario
El legatario es aquella persona que sucede simplemente con respecto a un bien o derecho.
Además puede que el legado consista en un reconocimiento o incluso en una condonación
de deudas.
Por lo tanto, queda claro que el heredero sucede universalmente y el legatario a título
particular según establece el artículo 660 del Código Civil.
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La sucesión testamentaria es aquella en la que la persona designa a su sucesor o sucesores
manifestando su voluntad en el testamento. Por ello este tipo de sucesión tambien recibe el
nombre de sucesión voluntaria.
Artículo 924. Son incapacidades para suceder como herederos o legatarios, por causa de
indignidad:
1. El que haya sido condenado por haber dado, mandado o intentado dar muerte a la
persona de cuya sucesión se trate, o a los padres, hijos, cónyuge, conviviente de hecho, o
hermanos de ella. Esta causa de indignidad subsistirá no obstante la gracia acordada al
criminal o la prescripción de la pena;(Única Excepción A La Rehabilitación Por
Indignidad.)
2. El heredero mayor de edad que, siendo sabedor de la muerte violenta del autor de la
sucesión, no la denunciare a los jueces en el término de un mes, cuando sobre ella no se
hubiere procedido de oficio. Si los homicidas fueren ascendientes o descendientes, cónyuge
o conviviente de hecho, o hermanos del heredero, cesará en éste la obligación de denunciar;
3. El que voluntariamente acusó al autor de la herencia, de un delito que merezca por lo
menos la pena de un año de prisión;
4. El condenado por infidelidad con el cónyuge del causante; (El delito de adulterio fue
declarado inconstitucional por sentencia de la Corte de Constitucionalidad, de fecha 7 de
marzo de 1996, dictada en el expediente 936-95)
5. El pariente del autor de la herencia si, habiendo estado éste demente y abandonado no
cuidó de él, de recogerlo o asilarlo en establecimiento público, si hubiere podido hacerlo;
6. El padre o la madre que haya abandonado a sus hijos menores de edad o que los haya
corrompido o tratado de corromper, cualquiera que sea la edad de los hijos;
7. El que con dolo o coacción obligare al testador a hacer testamento, a cambiarlo o
revocarlo;
8. 8o. El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento o revocar el que
tuviere hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro testamento posterior; y
9. El que ejerciere violencia sobre el notario o testigos, para impedir el otorgamiento del
testamento, o para conseguir que se teste a su favor o a favor de otra persona.
Dichas incapacidades no se aplican cuando el causante así lo dispone en testamento
posterior a los hechos que las hayan producido. Art. 925 (se rehabilita otorgando un nuevo
testamento.)
Otras incapacidades para suceder por testamento están previstas en el artículo 926 CC. En
razón, especialmente por la influencia que las personas comprendida en esas incapacidades
puedan tener en el ámbito del testador.
Por testamento.
Podrán suceder por testamento o abintestato los que no estén incapacitados por la ley.
Según el Código Civil, son incapaces de suceder:
1º) Las criaturas abortivas, entendiéndose tales las que no nazcan con vida, una vez
producido el entero desprendimiento del seno materno.
3º) El sacerdote que hubiese confesado al testador en su última enfermedad, así como los
parientes del sacerdote dentro del cuarto grado, o de su iglesia, cabildo, comunidad o
instituto.
4º) Tampoco surtirá efecto la disposición testamentaria en favor de quien sea tutor o
curador del testador, salvo cuando se haya hecho después de aprobadas definitivamente las
cuentas o, en el caso en que no tuviese que rendirse éstas, después de la extinción de la
tutela o curatela.
Serán, sin embargo, válidas las disposiciones hechas en favor del tutor o curador que sea
ascendiente, descendiente, hermano, hermana o cónyuge del testador.
5º)El testador no podrá disponer del todo o parte de su herencia en favor del Notario que
autorice su testamento, o del cónyuge, parientes o afines del mismo dentro del cuarto grado,
salvo si se trata de un legado que sea de algún objeto mueble o cantidad de poca
importancia con relación al caudal hereditario.
Esta prohibición será aplicable a los testigos del testamento abierto, otorgado con o sin
Notario.
Será nula la disposición testamentaria a favor de cualquiera de las personas antes citadas,
aunque se la disfrace bajo la forma de contrato oneroso o se haga a nombre de persona
interpuesta.
2º) El que fuera condenado por sentencia firme por delitos contra la libertad, la integridad
moral y la libertad e indemnidad sexual, si el ofendido es el causante, su cónyuge, la
persona a la que esté unida por análoga relación de afectividad o alguno de sus
descendientes o ascendientes.
Asimismo el condenado por sentencia firme a pena grave por haber cometido un delito
contra los derechos y deberes familiares respecto de la herencia de la persona agraviada.
También el privado por resolución firme de la patria potestad, o removido del ejercicio de
la tutela o acogimiento familiar de un menor o persona con la capacidad modificada
judicialmente por causa que le sea imputable, respecto de la herencia del mismo.
3º) El que hubiese acusado al causante de delito para el que la ley señala pena grave, si es
condenado por denuncia falsa.
4º) El heredero mayor de edad que, sabedor de la muerte violenta del testador, no la hubiese
denunciado dentro de un mes a la justicia, cuando ésta no hubiera procedido ya de oficio.
Cesará esta prohibición en los casos en que, según la ley, no hay la obligación de acusar.
5º) El que, con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a
cambiarlo.
6º) El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese
hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior.
7º) Tratándose de la sucesión de una persona con discapacidad, las personas con derecho a
la herencia que no le hubieren proporcionado alimentos. Se entiende por alimentos todo lo
que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica. Los
alimentos comprenden también la educación e instrucción del alimentista mientras sea
menor de edad y aún después cuando no haya terminado su formación por causa que no le
sea imputable. Entre los alimentos se incluirán los gastos de embarazo y parto, en cuanto no
estén cubiertos de otro modo. La cuantía de los alimentos será proporcionada al caudal o
medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe.
Las causas de indignidad dejan de surtir efecto si el testador las conocía al tiempo de hacer
testamento, o si habiéndolas sabido después, las remitiere en documento público.
El que habiendo sido excluido de la herencia por los motivos antes mencionados, fuere hijo
o descendiente del testador, y tuviere hijos o descendientes, adquirirán éstos su derecho a la
legítima.
No puede deducirse acción para declarar la incapacidad de suceder pasados cinco años
desde que el incapaz esté en posesión de la herencia o legado.
Si tienes alguna duda sobre el tema o necesitas ayuda legal, contacta con nosotros desde
cualquier punto de España. La primera consulta es gratuita.
Por indignidad.
Los padres que abandonaran a sus hijos, o quien fuera condenado en juicio por
haber atentado contra la vida del testador, son dos de las causas de indignidad
para suceder.
La indignidad para suceder consiste en la exclusión de una persona de la sucesión de su
causante por el hecho de haber llevado a cabo en contra de éste un acto que la Ley califica
como reprobable. La indignidad establece que quienes cometan actos de particular
gravedad pierden el derecho a heredar, independientemente de que se trate de una legítima,
de una sucesión intestada o testamentaria.
Las causas de indignidad para suceder se contemplan en el artículo 756 del Código Civil
y son las siguientes:
2- El que fuere condenado en juicio por haber atentado contra la vida del testador, de su
cónyuge, descendientes o ascendientes. Llegando a perder su derecho a la legítima en el
caso de que el ofensor fuera heredero forzoso.
3- El que hubiese acusado al testador de delito al que la ley señale pena no inferior a la
de prisión, cuando la acusación sea declarada calumniosa.
6- El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento, o revocar el que tuviese
hecho, o suplantara, ocultara o alterara otro posterior.
7- Tratándose de la sucesión de una persona con discapacidad, las personas con derecho
a la herencia que no le hubieren prestado las atenciones debidas.
Cualquiera de las citadas es causa suficiente para que el legislador determine la incapacidad
sucesoria, constituyendo indignidad para suceder
Debemos apuntar además que el artículo 757 del Código Civil contempla la posibilidad de
que el ofendido pueda perdonar las causas que recoge el artículo anterior. Éste dispone que
las causas de indignidad dejan de surtir efecto si el testador las conocía al tiempo de hacer
testamento, o si habiéndolas sabido después, las remitiere en documento público, lo que
supone que se acepta el perdón tácito o testamentario y se admite el perdón expreso
siempre que la remisión se instrumentalice en documento público.
La indignidad para suceder afecta tanto a la sucesión testada como a la intestada y tienen
su fundamento en el hecho de que el causante hubiese excluido de la sucesión al indigno, si
hubiese tenido conocimiento del hecho constitutivo de la dignidad. Además, las causas de
indignidad las determina el legislador y no pueden ser ampliadas por el testador ni por los
jueces mediante una interpretación, y no precisan, para surtir efectos, de su manifestación
expresa en el testamento.
Representación hereditaria.
El artículo 924 del Código Civil define el derecho de representación hereditaria como aquel
que tienen los parientes de una persona para sucederle en todos los derechos que tendría si
viviera o hubiera podido heredar. La doctrina ha hecho ver como aunque el Código habla
de que los representantes suceden al representado en realidad a quien suceden es al
causante en cuya herencia ocupa el puesto que le correspondería a la persona a quien
representan. De este modo se puede decir que en un herencia se puede suceder por derecho
propio, que es el que ostenta el heredero, sea legal o voluntario, que lo es en atención a sí
mismo, o por derecho de representación, que se produce cuando el llamamiento se realiza a
favor de alguien para que suceda al difunto haciendo las veces de la persona que debía
heredar, en cuya posición se coloca.
El derecho de representación se da en la sucesión testada y también en la intestada, en esta
como excepción a la regla general de que los parientes de grado más próximo excluyen a
los de grado más remoto. Lo importante es saber que el que sucede por derecho de
representación no lo hace sucediendo a la persona que a la que representa, de tal modo que
la herencia haya ido a parar a éste y luego pase al heredero, sino que, dándose el
presupuesto de la falta de la persona que debía heredar, su lugar es ocupado por el
representante que pasa a ser heredero directo del causante.
Sucesión Testamentaria.
La voluntad del testador es la regla fundamental en este tipo de sucesión. Debe ser
expresada en alguna de las formas previstas legalmente, respetando siempre los límites a la
libertad de testar contenidos en la legislación civil. Estos límites se refieren,
principalmente, a la existencia en nuestro ordenamiento jurídico de la sucesión forzosa, por
la que quedan excluidos de la libre disposición del testador una parte de los bienes de los
que éste es titular, que son reservados por ley a personas unidas a él por vínculos familiares.
En los casos en los que el testamento no dispone sobre el destino de todos los bienes y
relaciones jurídicas del causante, la sucesión testamentaria coexiste, además de con la
sucesión forzosa, con la intestada, cuyas reglas determinarán la titularidad de aquellas
relaciones jurídicas no mencionadas por el causante.
Definición de testamento.
Cuando una persona muere sin dejar testamento se dice que ha fallecido abintestato o
intestada. Si bien generalmente el testamento es un acto jurídico en el que se hace una
disposición de bienes, hay que reconocer que existen declaraciones de voluntad que no
consisten en ello y que pueden ser materia de un testamento (vgr. reconocimiento de un
hijo).
El testador es la persona que hace testamento. Puede testar quien tiene capacidad de obrar y
la ley no se lo prohíbe expresamente. Siempre que el demente pretenda hacer testamento en
un intervalo lúcido, designará el notario a médicos que previamente le reconozcan, y no lo
otorgará sino cuando éstos respondan de su capacidad, debiendo dar fe de su dictamen en el
testamento, que suscribirán los facultativos además de los testigos.
Actualmente, y con el avance de la tecnología y una sociedad cada vez más digitalizada,
surge el 'Testamento Digital', que es aquel en el que las personas deciden a quien dejar sus
bienes digitales, tales como fotografías, vídeos, archivos o accesos.
Tipos de testamento
(Derecho Civil) Acto jurídico unilateral por el que una persona, el testador, declara sus
últimas voluntades y dispone de sus bienes para después de su muerte.
Testamento auténtico es el recibido por dos notarios o por un notario y dos testigos.
Testamento místico o secreto es el escrito por el testador o por un tercero, pero firmado por
el testador, presentado cerrado y sellado a un notario, que levanta un acta de suscripción en
presencia de dos testigos.
Testamento ológrafo es el enteramente escrito, fechado y firmado de puño y letra del
testador.
El testamento se califica de conjuntivo o conjunto cuando dos o más perso ñas testan en el
mismo acto, en beneficio de un tercero o recíprocamente los unos en beneficio de los otros;
pero esta forma de testamento está prohibida por la ley.
Derecho Civil
Sumario:
Nuestro CC dedica un solo precepto a esta materia, el artículo 675, párrafo 1.º: «Toda
disposición testamentaria deberá entenderse en el sentido literal de sus palabras, a no ser
que aparezca claramente que fue otra la voluntad del testador. En caso de duda se observará
lo que aparezca más conforme a la intención del testador según el tenor del mismo
testamento».
De esta norma se deduce, en primer término, que en caso de contradicción entre el espíritu
y la letra del testamento, ha de prevalecer aquél, pero al mismo tiempo se plantean otras
cuestiones a cuyo examen pasamos:
2.º La indagación de la intención del testador resultará según el código del «tenor del
mismo testamento», con lo que parece seguir el sistema que se denomina «de prueba
intrínseca» que no permite acudir para la interpretación testamentaria a elementos extraños
al testamento.
3.º La indagación del sentido de las palabras contenidas en el testamento deberá también
realizarse conforme a un criterio subjetivo, y así se declara por la jurisprudencia que debe
darse a las palabras el sentido que sea más conforme a la situación, ideas y hábitos del
testador, de conformidad con la supremacía que, especialmente en la interpretación del
negocio jurídico unilateral, ha de concederse a la voluntad del disponente, único autor de la
declaración (Sentencia de 1 de junio de 1946).
4.º Para la interpretación del testamento ha de indagarse no sólo a la vista de la cláusula que
por su obscuridad o ambigüedad suscita la dificultad interpretativa, sino teniendo en cuenta
el conjunto de las disposiciones de dicho testamento. En este sentido declara la
jurisprudencia que el artículo 675 establece tres principios o reglas de interpretación de
carácter general: gramatical, cuando las palabras no sean obscuras ni ambiguas; lógico,
cuando exista duda entre la letra y el espíritu debiendo atenerse a éste; sistemático, o sea,
teniendo en cuenta el conjunto armónico de todas las disposiciones contenidas en el
testamento.
Por otra parte, hemos de tener en cuenta que, además del artículo 675, nuestro código
contiene diversas normas interpretativas en preceptos referentes a supuestos concretos: a)
en relación con los bienes dejados por el testador para sufragios y obras piadosas en
beneficio de su alma (artículo 747); b) respecto a disposiciones hechas en favor de los
pobres en general (749); c) para las disposiciones en favor de los parientes del testador sin
determinar quiénes sean (artículo 751); d) para nombramientos de designación individual y
colectiva de herederos (artículo 769), y e) respecto a la institución en favor de hermanos,
cuando existan de doble vínculo y de vínculo sencillo (artículo 770).
También contienen normas interpretativas de general aplicación, y, por tanto, también a los
testamentos, los artículos 346 y 347 que determinan el sentido que debe darse a las
palabras, cosas o bienes muebles e inmuebles.
Son incapaces para otorgar testamento, según el artículo 687 del Código Civil:
a) Los menores de edad, salvo los casos previstos en el artículo 46 del Código Civil, que
preceptúa lo siguiente: "La incapacidad de las personas mayores de dieciséis años, cesa por
matrimonio o por haber obtenido título oficial que les autorice para ejercer una profesión u
oficio. Tratándose de mujeres mayores de catorce años, cesa también por matrimonio. La
capacidad adquirida por el matrimonio no se pierde por terminación de éste."
b) Los comprendidos en el artículo 43, incisos 2 y 3 del Código Civil, que estable que
son absolutamente incapaces los siguientes:
d) Los que carecen, al momento de testar, por cualquier causa, aunque sea transitoria, de
la lucidez mental y de la libertad necesaria para la realización de este vacío.
V.- REQUISITOS GENERALES DE TODO TESTAMENTO
Vale hacer mención que las formalidades específicas de cada clase de testamento, no
pueden ser aplicadas a las otras.
El testamento ológrafo
Debe ser escrito en su totalidad por el testador, contener su firma y la fecha en que se
otorga.
Debe presentarse ante el Juez de Primera Instancia del domicilio del testador para su
convalidación en el plazo de 5 años contados desde el día en el que se produce su
fallecimiento. Si no se presenta en este plazo, el testamento no será válido.
Por su parte, es obligación de la persona que lo conserva en su poder, presentarlo al
Juzgado en el plazo de 10 días desde que tenga conocimiento de la muerte del testador. Si
no lo hace, será responsable de los daños y perjuicios que este retraso ocasione.
El juez abrirá el testamento y citará a testigos para que declaren si la letra del testamento
coincide con la del fallecido.
Una vez considere probado que la letra del testamento es la del testador, el juez dispondrá
la formalización del testamento, por lo que a partir de este momento podrán iniciarse las
operaciones de partición y adjudicación de herencia.
El testamento abierto
A diferencia del testamento cerrado, el abierto se otorga ante Notario, quien conserva el
original del documento desapareciendo así el peligro de que pueda destruirse o perderse.
Por su parte, los testamentos abiertos “especiales” se otorgan en los siguientes supuestos:
Los menores de edad (salvo en el caso del testamento abierto otorgado en peligro
de muerte o epidemia)
Los ciegos y los totalmente sordos o mudos.
Los que no entiendan el idioma del testador.
Los que no estén en su juicio.
El cónyuge o los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de
afinidad del Notario que lo autorice y quienes trabajen con él.
Los herederos y legatarios que se contengan en el mismo, sus cónyuges, los
parientes dentro de cuarto grado de consanguinidad o del segundo de afinidad. Los
legatarios, sus cónyuges y parientes estarán excluidos cuando el legado sea de poca
importancia en relación al patrimonio que compone de la herencia.
El testamento cerrado
En esta modalidad de testamento, el testador, sin revelar cuál es su última voluntad, declara
que ésta se encuentra contenida en un ‘pliego’ que entrega al Notario.
No pueden realizar testamento cerrado los ciegos o las personas que no sepan o no puedan
leer.
Los que no puedan hablar (mudos o sordomudos) pero sí escribir, pueden otorgar este tipo
de testamento pero será necesario que firmen personalmente el mismo y que en la cubierta
escriban que dentro del sobre se contiene el testamento, expresando cómo está escrito y que
ha sido firmado personalmente.
En este acto el testador debe manifestar que el sobre contiene su testamento, si lo ha escrito
él mismo o no, y si lo ha firmado personalmente o una tercera persona.
El Notario levantará el acta del otorgamiento en el mismo sobre o envoltorio que contiene
el testamento.
Una vez autorizado, el testador puede conservar el testamento, entregarlo a una tercera
persona para que lo guarde o dejarlo depositado en los archivos notariales.
Tanto el Notario como la persona que tenga en su poder el testamento cerrado, debe
ponerlo en conocimiento del juez en el plazo de 10 días desde que tenga noticia del
fallecimiento del testador. Si no lo hace, será responsable de los perjuicios que cause este
retraso.
Estos testamentos caducan en el plazo de 4 meses desde que el testador deje de estar en
campaña.
También podrá otorgarse ‘de palabra’ ante 2 testigos y quedará ineficaz una vez superado
el peligro.
El maritmo
Es el testamento abierto o cerrado que se otorga durante un viaje por mar por cualquiera
de los que van a bordo.
Una vez llegados a algún puerto en el que exista representación diplomática española, se
hará de entrega de los testamentos que serán enviados a España.
Estos testamentos tendrán una validez de 4 meses desde la fecha del desembarco.
Todas las disposiciones testamentarias son revocables (anulables) incluso aunque el
testador manifieste en las mismas su intención de no revocarlas en el futuro.
Esta declaración debe efectuarse con los mismos requisitos exigidos para otorgar el
testamento. Así, si se ha otorgado más de un testamento, será válido el de fecha posterior.
Esté certificado no puede emitirse hasta transcurridos 15 días desde el fallecimiento del
causante.