E.N.S.A.
CARBO
Profesorado en Educación Primaria
Profesora: Prado Lucia
Pedagogía 1° C:
Souyeux, Luz
Callata, Matías
Pablo, Soledad
Instancia evaluativa n°2
“Los rasgos de identidad de la ciencia
pedagógica y la educación como práctica situada
en un contexto socio-histórico y cultural”
CORDOBA 2018
INTRODUCCION
En el marco institucional de la Escuela Normal Superior Dr. Alejando Carbó se realizará este
siguiente trabajo, en el cual consistirá en el estudio de las distintas formas de educar, y se
analizará también los pros y los contras de cada sistema.
Los temas a tratar estarán basados en los rasgos de la identidad de la Pedagogía y de la
educación como practica situada en un contexto socio – histórico – cultural, el estudio de
modernidad y escuela, y la educación escolar en el contexto de la modernidad referenciada en
el film: “La lengua de las mariposas”.
El objetivo de éste trabajo es extraer lo más destacado de cada texto y comparar cada método
de enseñanza para la futura aplicación de los mismos en la actividad áulica dependiendo el
contexto donde nos situemos.
Mediante la investigación teórica - conceptual, buscaremos construir un conocimiento más
profundo sobre la Pedagogía, haciendo referencia sobre la identidad de la misma.
Además abordaremos temas específicos del texto de Ricardo Nassif de como la Pedagogía
trabaja siempre con la educación, de como el pedagogo se siente involucrado en el proceso
que estudia y de lo que respecta al plano epistemológico.
En cuanto a los escritos de Alfredo Fúrlan, lo que destacaremos principalmente son sus tres
tradiciones epistemológicas (anglosajona, alemana y francesa) y desarrollaremos la legitimidad
de la intervención pedagógica y la especificidad de la Pedagogía nombradas por Miguel Ángel
Pasillas.
Por otro lado, haremos incapie en lo que German Gregorio nos menciona sobre la crisis de
identidad de la Pedagogía, la cual el mismo autor hace un resumen histórico de como la
Pedagogía era tenida en cuenta en la antigüedad y a partir de allí se enfoca en el análisis de la
misma.
Lo mismo ocurrirá en el texto de Victoria Abregú en el cual mencionaremos el surgimiento de
la escuela moderna y sus respectivas características durante épocas diferentes.
Así también, trataremos de explicar brevemente de Mariano Naradowski lo que él mismo
analiza con sus palabras al referirse a la pedagogía moderna.
En fin, lo que buscaremos mediante el siguiente trabajo es mostrar porque el papel de la
Pedagogía dentro del contexto educativo es determinante para la construcción del
conocimiento, ya que en ella se consolida la educación mas alla de la transmisión de saberes,
pues si bien en la educación se forma al individuo en costumbres, valores y formas de
comportamiento, es mediante la Pedagogía donde el individuo comprende a través de un
saber reflexivo la importancia de su cultura y el impacto que genera su formación para su vida
en sociedad.
Rasgos de identidad de la Pedagogía
Dialéctica de la Educación (Nassif)
La pedagogía trabaja siempre con la educación, y cualquiera sea el concepto que de
aquella se adopte, no puede discutirse que su vigencia y su sentido e viene de sujeto
propio: la educación. La pedagogía es la disciplina, el estudio o el conjunto de normas,
que se refieren a un hecho o a un proceso o actividad, la educación.
El pedagogo se siente involucrado en el proceso que estudia que es nada menos
educativo, en el cual arriesga, de una o de otra manera, su propio destino juntamente
con el de su comunidad.
En el plano epistemológico, la tensión se produce, entre la realidad y la idealidad, los
dos polos entre los que, se mueven el pedagogo y la pedagogía; por otro, en el grado
de autonomía o dependencia que el objeto de las disciplinas pedagógicas tiene
respecto a los restantes fenómenos sociales y culturales; y finalmente, entre la teoría
pedagógica y la práctica educativa.
La tensión es visible desde dos ángulos: uno desde el que se visualiza la oposición,
latente en la pareja “educando-educador” y entre la libertad y la autoridad. Si se toma
la educación en su realidad y en su funcionalidad, el conflicto estaría dado entre la
conservación y la renovación personal y social. Esta tensión contiene y explica todas
las otras; y es donde la dialecticidad de la educación puede encontrar su significado
nuclear.
Dualidad de la educaciòn como proceso dialectico
Las concepciones sobre la funcionalidad de la educación, tanto en la metodología
clásica, como en la “lectura ideológica”, se asientan en dos funciones generales que
aparecen como fundamentales y condensadoras. Tales funciones son las de
conservación (o de reproducción) y de renovación (o transformación) de la vida socio-
cultural y del hombre, agente y paciente de esa vida.
Si optásemos por la educación-reproducción, es el hombre quien ha de insertarse en
un ambiente preestablecido. Si asignamos a la educación la tarea de superar las
acomodaciones pasivas, mediante la vigorización de la función renovadora, en ese
proceso no sólo se configura la personalidad, sino que la misma función se canaliza a
través de la activación de las capacidades humanas transformadoras. Sólo con esa
salvedad, puede dilucidarse mejor el problema que nace del encuentro - o del
desencuentro – de la reproductividad con la creatividad.
Ambas funciones coexisten dentro de la educación como una tesis y una antítesis,
que una pedagogía cimentada en un humanismo concreto ha de tender a resolver en
una síntesis: la del devenir del hombre en una sociedad que - cruzada por
contradicciones - se va <produciendo> en el tiempo, en razón de la <historicidad>,
como una de sus fuerzas inherentes. La relación diálectica se cumple en dos planos:
uno contiene la educación misma como fenómeno humano con rasgos relativamente
propios; otro, desplegado en el tipo de vínculos que ese hecho tiene con la sociedad y
cultura globales. De donde hay una diálectica intrínseca al proceso educativo y otra
que podríamos denominar externa, que tiene en cuenta la forma de inserción y el
papel de la educación en el conjunto de la sociedad.
La educación porta por su misma estructura, la fuerza reproductora y su negación. El
principio que aquí se propone se apoya en el hecho incontrovertible de que la
educación genera más educación, la estimula o la exige.
Notas sobre la pedagogía (Alfredo Furlán)
Desde fines del siglo XVIII, la educación, a través del trabajo de destacados
intelectuales, abre su búsqueda del sustento científico dando un giro hacia la razón
moderna, ya efectuada desde un siglo antes a través del discurso magno de Comenio
y posteriormente de los discursos filosóficos de autores como Rousseau y Kant.
Se fueron desarrollando distintas tradiciones epistemológicas, las que influyeron más
sobre nosotros fueron tres:
- Anglosajona: caracterizada por una mirada evolucionista, empirista y
pragmática, no tuvo mayores contratiempos para encuadrar como ciencia a un
a teoría educativa profundamente emparentada con la psicología experimental
y la sociología funcionalista.
- Alemana: ligada a la tradición de la filosofía idealista e historicista, concibió la
posibilidad de constituir a la pedagogía en ciencia de la educación, enraizada
en la filosofía y en las ciencias experimentales, o bien en las ciencias de la
historia (en este contexto se polemizó sobre el carácter universal o nacional de
esta ciencia)
- Francesa: impactada por el positivismo comteano y por el inteligente trabajo
de Durkheim, diferenció el terreno de las ciencias de la educación (conformado
por la sociología y psicología) y el de la pedagogía, “teoría práctica” cuya
misión no es explicativa sino normativa, enlace entre la ciencia, la filosofía, la
política y la práctica.
En los casos que se sigue utilizando el término pedagogía, como designador del
título académico a obtener, prevalece la inspiración alemana, aunque el plan de
estudios diste de los enclaves de esta tradición y aunque las orientaciones del
trabajo conceptual de los profesores sean inescrutables. En los casos en los que el
título a obtener es de ciencias de la educación, seria esperable la filiación a alguna
de las diversas interpretaciones de la tradición francesa. La influencia anglosajona
permea la mayor parte de los encuadres de los discursos de los profesores,
aunque no haya incidido en el bautizo de los diplomas. La pedagogía, cualquiera
sea su hibridación, suele hablar en nombre de la práctica cuando dialoga con los
filósofos u otros científicos sociales, destacando la especificidad del quehacer
educativo y del medio escolar, y suele hablar en nombre de la filosofía o la ciencia
cuando trata de legitimar su diálogo con los actores de los procesos prácticos. La
pedagogía trabaja sobre lo que es educativo desde la proyección de sus propias
categorías clasificatorias. Lejos de tratar de explicar un fenómeno natural, trata de
mejorar el desempeño de una institución histórica, de la cual es parte.
Legitimidad de la intervención pedagógica (Miguel Ángel Pasillas)
La pedagogía tiene una actitud básica de sospecha, de distancia, de
desconfianza frente a la educación existente. Construye propuestas educativas,
sobre las ruinas de las experiencias criticadas o destruidas. Propuestas que se
fincan en el convencimiento de que superan los límites de lo anterior o que
resuelven las contradicciones e ineficiencias de lo realizado previamente.
La pedagogía es una cuestión de valores. Actúa vetando los ideales y acciones
educativas vigentes, sobreponiéndoles otras imágenes que se lograrían con
procedimientos mejores. La moralización consiste en poseer la suficiente
inteligencia práctica y el necesario talante moral, para crear nuevas pautas de
comportamiento, nuevos patrones de vida. Es decir, inventa moralidad y contribuye
a crear una existencia mejor.
La pedagogía boceta, crea, proyecta nuevos ideales y formas de educación; al
hacerlo, adquiere el compromiso; la responsabilidad de señalar el camino, de
encontrar las maneras, de indicar los procedimientos para realizarlos. Participa
también en la creación de formas de comportamiento, fundamentadas en gran
medida en principios éticos.
Especificidad de la Pedagogía
Lo pedagógico es una trama argumentativa y propositiva que apuesta a superar
la educación y se concentra en la configuración y recomendación de medios para
el logro de los proyectos innovadores en un discurso prospectivo.
El discurso pedagógico se presenta como una práctica o imagen de realidad
futura. Construye o proyecta al hombre, la comunidad, la profesión o sociedad
futura a realizar por medio de la educación y con base en lo actual. Realza un
proyecto de educación que puede contribuir o legitimar o reforzar un proyecto o
una condición histórico-social. Lo específico de la pedagogía es actuar por medios
educativos; cuando el discurso o las propuestas pedagógicas abandonan esta
especificidad educpativa pierden mucha capacidad porque su fuerza radica en
buena medida en los medios y las instituciones educativas.
Una propuesta pedagógica se fundamenta en conocimientos de distintos campos
y muchas veces estos también resultan contradictorios o excluyentes. La
pedagogía tiene entonces el reto de armonizar conocimientos de diferente
naturaleza con las demandas e intereses sociales que también pueden ser
encontrados, y traducir todo ello en una propuesta educativa coherente,
lógicamente articulada.
La jerarquía entre los distintos aspectos en que se basa es otro de los
componentes centrales de un discurso pedagógico; jerarquizar implica un segundo
nivel de valorización que consagra algún o algunos aspectos, dentro de los
reconocidos, como el elemento central alrededor del que gira toda la propuesta o
el ideal educativo.
Identidad de la pedagogía como disciplina científica (Furlán y Pasillas)
La pedagogía es una disciplina normativa, regulativa, prescriptiva, propositiva, tiene
una trama argumentativa.
Normativa porque se establecen normas, reflexiona, teoriza y orienta el hecho
educativo; regulativa porque está regulada por normas de la relación social y sus
modalidades de control. Es prescriptiva desde el momento en que trata lo que debe
ser el proceso educativo, propositiva porque elabora propuestas y acciones
transformadoras. Se puede decir también que es teleológica (Teleos significa Fines y
del griego “logos” que significa teoría, estudio, reflexion) ya que propone fines a lograr
en los sujetos y sociedades y axiológica porque trabaja con los valores.
La crisis de identidad de la pedagogía (German Gregorio)
Desde la antigüedad la pedagogía no se la tenía en cuenta, era referida a esclavo
que guía al niño hasta el lugar de instructor, los cuales tenía ciertos conocimientos
referido a elementales procedimientos por su escasa cultura, pero no estaba
referida a los profesores. Hoy esa desvalorización se expresa toda vez que se
considera el conocimiento del docente como de la didáctica, parece que bastara la
filosofía, la sociología o la psicología para ocuparse de ello. Ubicar y reposicionar
con todo rigor la palabra y el significado del término pedagogía puede contribuir al
avance de las investigaciones específicas relativas a cada disciplina y la relación
entre ellas y con otra ciencia promoviendo la pluri y la interdisciplinar como
condición necesaria para esa profundización de la reflexión sobre la educación. La
pedagogía adquiere así un significado diferente al de la ciencia de la educación en
plural y al de educación en singular; el campo de la educación tiende a ser todo el
hombre y toda la vida (Juan Mantovani). Es necesario combinar cualitativamente
nuevas disciplina que puedan estudiar sus múltiples, complejos y cada vez más
creciente aspectos.
Siguiendo a Avanzini, toma tres momentos históricos que realiza para poder
comprender un cuarto momento, en el marco del proceso de pluralización de la
ciencia de la educación: un momento es en que la filosofía domina a la pedagogía.
Se piensa en una pedagogía general, universal y a la vez en singular que se ocupa
de reflexionar sobre cuestiones universales de la educación. Un segundo momento
en el cual postula a Durkheim, la caracteriza como marcada por el enfoque
positivista, desde el cual se critica a la pedagogía por permanecer en una reflexión
especulativa, más propia de la filosofía. Durkheim propone elaborar una ciencia de
la educación (en singlar) que para él coincide con la sociología de la educación, la
cual sería una teoría práctica. Esta noción genera una nueva imprecisión frente a
la relación con la pedagogía. El tercero se caracteriza por las ciencias de la
educación (en plural). Introducida por Debesse, pone de manifiesto que la
sociología, la psicología, la filosofía, la lingüística y otras disciplinas, no son únicas,
confluyen en un nuevo cuerpo constituido por múltiples disciplinas que reflexionan
sobre los fenómenos educativos.
Piaget y Wallon obtienen un reconocimiento, después de la Segunda Guerra
Mundial, como posibles fundadores de una nueva pedagogía fundamentada en la
psicología genética. Aquí aparece el concepto y la carrera a nivel terciario:
psicopedagogía (Francis Best). En los años 50 y 60 se crea en las universidades
catedra de psicopedagogía que junto a las de psicosociología tienden en los años
70 a convertirse en sinónimo de pedagogía.
Los que desestiman la necesidad de una pedagogía particular que pueda
constituirse como tal disciplina, continúan concepciones neopositivistas que
descontextualizan el saber, al rechazar la dimensión pedagógica. Se descuida el
estudio de las instituciones en que la educación se realiza de modo concreto y
particular, como el lugar de intersección de una pluralidad de disciplinas, cada una
de las cuales da su aporte al conocimiento educativo, pero a las cuales se les
escapa la mirada global, de conjunto; y en este sentido se constituye como
pluridisciplinariedad yuxtapuesta que como interdisciplinariedad que convergen
coordinadamente, se trata de superar falsas antinomias entre una pedagogía que
excluye a la filosofía etc.
El paso del singular al plural de las ciencias de la educación comienza lo que
Ferry denomina “la muerte de la pedagogía”. Mientras la ciencia de la educación
era considerada en singular, la pedagogía fue sostenida como su equivalente.
Pero cuando se pluraliza y se constituye las diversas disciplina, comienza una
nueva etapa y su debate en relación a que si la pedagogía (en singular) podía ser
considerada como equivalentes a las ciencias de la educación (en plural) o si era
necesario repensarla como una de las disciplinas constitutiva de esa pluralización,
lo cual da un nuevo lugar a la pedagogía, como una disciplina particular con un
objeto propio.
Podemos considerar un cuarto momento de la pedagogía, la dimensión
pedagógica de las instituciones como el lugar de articulación de los saberes
educativos y relacionándolo con el concepto de campo introducido por la
sociología. Desde ese concepto de campo (Bourdieu) consideramos a la escuela
como sede de lucha por el capital cultural y simbólico.
La función de la pedagogía, será interpretar, entendiendo los distintos tipos de
manifestaciones de la crisis general y la crisis particulares de los distinto tipos de
escuela. Y pensar que tipos de reconstrucción de los valores deben producirse
para orientar a la educación. La pedagogía tiene hoy una enorme responsabilidad
que en gran medida tiene que definirse como un proyecto de transformación de la
estructura institucional que vehicula a la actividad educativa.
¿Cuándo se inventó la escuela? (Abregú)
La escuela no fue siempre como hoy la conocemos. Los saberes en las primeras
sociedades estaban ligados con las necesidades de subsistencia y al control del
medio ambiente.
En las primeras comunidades en que se organizaban los seres humanos, la
educación estaba caracterizada por la falta de instrucción porque los niños
aprendían de lo que veían hacer a los adultos. Por lo tanto en aquellas primeras
sociedades, no existía un lugar especializado para los procesos educativos.
Esta convivencia entre lo educativo y la vida misma resulta imposible en el
mundo de hoy. El proceso de institucionalización que originó la forma “escuela”,
necesitó de un largo e intrincado camino.
En la tradición de Medio oriente, se pusieron en práctica algunas formas
escolares, como por ejemplo, el pueblo judío, que implementó formas escolares
acompañando a la educación familiar. Los niños aprendían hebreo, sentados
sobre una alfombra en el piso, alrededor de un maestro que les enseñaba. Vemos
como las sociedades más antiguas institucionalizaron diferentes métodos
educativos para transmitir sus culturas sin necesidad de la utilización de pupitres.
En la antigua Atenas, la educación de las elites se realizaba a través de un
modelo preceptora, llamando preceptor, al encargado de la educación de los
niños, designado por los padres. Esta forma fue evolucionando con el tiempo y el
preceptor pasó a ser el pedagogo, que era un esclavo que acompañaba al niño.
Lo que queda muy claro es que cada pedagogía se forma para intentar responder
a un perfil de hombre acorde a la sociedad que así lo requiere.
En Roma, según describe Juan Carlos Zuretti, la vida cotidiana de la escuela, en
el siglo III DC, el maestro ocupaba un sillón (cathedra), los niños se sentaban en
el suelo o sobre alguna piedra, rara vez en bancos, tenían rollos de pergamino
donde estaban escritos los trozos de lectura, que guardaban en cajas cilíndricas.
El maestro sostenía su autoridad con un bastón (férula), la severidad era parte del
método pedagógico, aunque no todos estaban de acuerdo.
Aunque hoy concebimos la escuela como un ámbito masivo, una escuela para
todos, debemos saber que el sistema educativo comenzó a masificarse a fines del
siglo XIX. Los grupos dirigentes tenían sus propias prácticas educativas, con
educación domiciliaria, que se desarrollaba en el interior de los palacios, para los
príncipes y nobles.
La primera metodología didáctica moderna: Comenio
En el siglo XVII, Jan Amos Comenius (1592-1670), creó un nuevo cuerpo de
principios teóricos y de propuestas prácticas para organizar la educación. La
historia considera a Comenio como uno de los primeros pensadores que
centraron su preocupación en las cuestiones metodológicas de la didáctica
moderna. Su obra “Didáctica magna” contiene entre otros los siguientes
postulados:
* La escuela debe ser única e igual para todos, sin distinción de género, nivel
social o grado de inteligencia.
* La educación debe ser universal, por tanto, en la escuela, se debe enseñar todo
lo que el hombre necesita, por su condición racional: artes, ciencias, costumbres,
lengua y religión.
* Las propuestas educativas deben actualizarse según se actualizan el
conocimiento científico y los métodos de enseñanza.
*la escuela debe estar correctamente organizada, en lo relativo a los tiempos, las
disciplinas y las conductas de los alumnos.
Además Comenio propuso una organización gradual de la educación: al principio,
el niño debe estar al cuidado de la madre; entre los 6 y 12 años, el niño debe ir a
la escuela pública; entre los 12 y 18 años, a la escuela de gramática o gimnasio; y
entre los 18 y 24 años, a la universidad.
Así segmento los contenidos de la enseñanza:
* En la escuela pública, única e igual para todos, deben enseñarse: aritmética,
geometría, canto, historia, principios de artes mecánicas, moral, religión y lectura
y escritura en la lengua materna, es decir, los saberes necesarios para la vida
adulta.
* En la escuela de gramática o gimnasio, deben enseñarse las 4 lenguas y la base
general de las artes y las ciencias, para promover que los alumnos alcancen la
sabiduría universal.
* En la universidad, accesible sólo para los alumnos más sobresalientes, deben
realizarse la especialización de determinados campos del saber.
Comenio fue el primero en construir un programa que no sólo especifica qué y a
quiénes está destinada la enseñanza, sino como implementarse. Debieron pasar
muchos años para que propuestas como la de Comenio se realizaran.
La escuela disciplinada y disciplinadora. La industrialización y el
surgimiento de los modernos sistemas educativos Nacionales a fines del
siglo XIX.
Narodowski, en su artículo “Buscando desesperadamente a la Pedagogía”,
sostiene que la confrontación de la que hoy conocemos como escuela moderna
se realizó a través de un proceso de escolarización del saber, proceso entramado
que se relaciona con las primeras fábricas y la necesidad del disciplinamiento
social. La masividad de la enseñanza comenzaba a ser cada vez más una
necesidad de las sociedades modernas. El gran invento de esta etapa ha sido la
“simultaneidad sistemática”, que consiste en consolidar aquellos principios de
Comenio acerca de enseñar todos a todos mediante métodos efectivos y
uniformes. En la práctica todas las escuelas del mismo territorio realizan las
mismas tareas al mismo tiempo y siguen las mismas etapas.
LA PEDAGOGIA MODERNA MARIANO NARODOWSKI
La aparición de la DIDACTICA MAGNA de JAN amos Comenius (segunda mitad del S.
XVII, 1657) inaugura la pedagogía moderna siendo totalizadora, completa y
universalizante, se construye como un instrumento teórico capaz de brindar
respuestas al desafío de los nuevos tiempos respecto de la formación de ese cuerpo
social: el llamado cuerpo infantil.
Comenio sostenía que había que enseñarlo todo, y ese lugar era atribuido a la
escuela, configurando una estrecha alianza con la familia- Pero acá lo que cobra
importancia son las utopías educativas, que consisten en delimitar grandes finalidades
que guían el orden de las practicas tendiendo a legitimar diferentes propuestas.
Es posible hallar dos dimensiones en la formulación de utopías. Una relativa al orden
social: consiste en la proclamación de los puntos de llegada, grandes finalidades
relativas al orden social en el que está inmersa la institución escolar: “conviene educar
l hombre si debe ser tal” Y otra a la propia actividad educadora.
Las pedagogías modernas han coincidido en que educar es educar al hombre para
una finalidad totalizadora, formar al hombre para una determinada sociedad. El
carácter disciplinadora, homogeneizadora y totalizador de la utopía pedagógica
moderna es evidente.
Las utopías pedagógicas no son meramente un no lugar, un u-topos al que hay que
llegar, son operadores concretos que guían, dirigen, disciplinan la producción
pedagógica. La utopía es el modo obligado hacia donde reman incansablemente los
pedagogos. Esto produce una insatisfacción, un descontento permanente.
La utopía se transforma en una crítica permanente, se convierte en el motor de la
rebelión.
El dispositivo de alianza escuela-familia
La operación de universalización comienza con el pase de la educación familiar a la
escolarización. Aquí la función docente es complementaria de la paterna y surge en
virtud de la detección de una carencia.
Más allá del “saber”, el “poder”, o el “querer” de los padres, se termina imponiendo un
criterio de utilidad que parece radicar en tres cuestiones: una de índole didáctico
según la cual los niños aprenden mejor al lado de otros niños; el segundo, el dejar la
educación escolar a un especialista supone la renovada referencia al orden
arráncandosela actividad educadora de la buena o mala voluntad paterna; por último,
el orden empieza en la procura de una racional decisión en cuanto a la división social
del trabajo: “cada uno hace una cosa sin distraerse de las otras”.
La educación escolar será transferida a la esfera pública, lo que implica un control
general y extrafamiliar de la acción adulta sobre la infancia. Luego se vera que ese
control sólo puede ser ejercido por el organismo que en Comenius aparece
representado el interés general: el estado.
“Uniformidad en todo”: simultaneidad sistémica.
Otro de los elementos que tiende a la efectivización del ideal pansófico además del
“dispositivo de alianza” es el de la extensión generalizada de los establecimientos
escolares con un funcionamiento homogeneo. A este fenómeno llamado
“simultaneidad sistémica” (Narodowski, 1989) se define como un mecanismo de
equiparación de la actividad escolar en lo que respecta a su funcionamiento en un
período dado de tiempo y dentro de un espacio determinado.
A Comenius le importa generar un modelo capaz de distribuir equitativamente los
saberes generados por la humanidad. Se dedica a normativizar los elementos
indispensables que habrían de constituír el modelo buscado y su interés es que éste
sea armónico internamente.
Vigilancia y disciplina: el libro como instrumento
Comenius introduce un auxiliar que resulta fundamental en este intento de
normalizador: el libro. Cada clase debe utilizar un libro “de un mismo autor”. Su interés
es dotar a todos los establecimientos de “libros panmetódicos” o sea, textos didácticos
en los que: el trabajo está distribuido por cada año, cada mes, cada día y aún cada
hora.
El libro didáctico expresa las temáticas estipuladas para la enseñanza en cada nivel
de escolaridad. Es un mensaje constituído ad hoc, por lo que, tanto su elaboración
como su posterior utilización sólo son comprensibles en el contexto del proceso
general de escolarización.
El libro de texto didáctico encuadrado en el campo de la pedagogía moderna va a
ofrecer una transformación revolucionaria radicada en la utilización de la imagen, que
no sólo complementa al texto sino que protagoniza el mensaje escrit al traer a la
escuela el mundo tal y como debe ser percibido. El texto es el representante del
“especialista” y del político en el salón de clases y es capaz de constituirse en una
suerte de árbitro de las diferencias lingûísticas y culturales existentes. La vigilancia
epistemológica y el control cultural tienen en este instrumento una expresión
primordial.
Esta vigilancia debe resolver el criterio a seguir en relación con la selección y la
finalidad de los contenidos de aprendizaje instalados en el currículum.
Vamos a educar
La clave de las utopías sociopolíticas debe buscarse ya en Comenius en el ideal
denominado pansofico: pretensión moderna universalista y democratizante de
“enseñar todo a todos”. El ideal pansofico es nada menos que las promesas de la
pedagogía.
La pedagogía moderna homogeneizadora y totalizante arraso con las individualidades,
aquellos que no lograban formar parte de esta concepción eran condenados al desvió,
al destierro, alumnos peligrosos irrespetuosos, inadaptados, negros, pobres: Docentes
subversivos, demasiado antiguos, demasiado modernos, raros etc.
La segunda dimensión la educadora propiamente dicha. Se corresponde con la utopía
metodológica la del orden en todo. La voluntad del pedagogo está dirigido ahora no
solo al orden social sino al del orden escolar: Sera capaz de eliminar el azar, la
improvisación, las incertezas o indisciplinas en las escuelas por medio del recurso al
método didáctico, con un proceso de enseñanza, perfecto, panificable, ejecutable, de
acuerdo con la voluntad del pedagogo.
HACER ESCUELA
Todos, alguna vez, fuimos a la escuela y hemos pasado por la experiencia escolar,
ella nos constituye y nos forma. Es difícil pensar el mundo sin escuelas, por este
motivo es necesario pensarla en la actualidad con sus dificultades y sus desafíos.
La palabra escuela deriva del verbo escolarizar, acción que la escuela ejerce sobre
cada una de las personas que concurren a ella y que es más amplio que alfabetizar.
La acción de la escuela incluye, además de la alfabetización, el acceso a la cultura, la
transmisión de una historia común, de normas y códigos de convivencia, el
aprendizaje con pares, distintas relaciones con el cuerpo, el conocimiento y respeto de
los símbolos patrios, la certificación para el acceso a un trabajo, el contacto con
algunas artes entre otras. La escuela capacita, habilita, instruye, filia, forma, abre
puertas, moviliza, construye futuros
¿Cómo es que las escuelas llegan a ser como son?
Este proceso no fue rápido ni sencillo. La escuela se consolida como un espacio
civilizatorio. Nació y se desarrolló como un espacio, que ponía distancia entre el
adentro y el afuera. La escuela aparecía como el espacio adecuado para brindar a las
nuevas generaciones un saber excedente al saber privado del mundo familiar; un
saber específico, que se asociaba a la posibilidad de entrar en un futuro mejor. El
vínculo escuela-progreso, se asentó principalmente sobre la etapa de la infancia, esta
quedará como la etapa educativa por excelencia del ser humano. Entre los siglos XVIII
y XIX, será extendida a los adolescentes, Es así como la niñez y la adolescencia o
juventud se convierten en las etapas de la vida donde se es más maleable. La imagen
que se construye del niño alumno es la de un sujeto fácil de gobernar, carente de
razón, débil, indócil e incompleto. La escuela sólo adquiere su razón de ser en función
de la existencia de este modo de entender a la infancia. El cuerpo infantil sólo
adquiere sus caracteres definidos a partir de la escolarización.
¿Qué define la escuela?
Para llevar adelante la tarea de alfabetizar, civilizar y disciplinar a la vez, la escuela
se ordena alrededor de un conjunto de características:
El primer rasgo es la separación, del espacio escolar con respecto al mundo, la
distancia entre el afuera y el adentro. La escuela nace como una institución cerrada,
como templo del saber. Mantener a los niños en el interior de la escuela constituía una
estrategia de cuidados de los peligros externos.
● El segundo rasgo es el lugar que en el aula ocupa la figura del que enseña, el
docente se ubica en el centro de la vida escolar, enseña, permite, prohíbe, controla…
Es la figura de autoridad.
● La distribución de los bancos uno detrás del otro mirando hacia el pizarrón que se
complementa con el “método de enseñanza simultánea” con carácter de observador,
un docente puede enseñar a muchos alumnos a la vez.
● El cuarto rasgo define a la escuela moderna en su organización graduada. Se
encarga de dividir las edades y especifica saberes y aprendizajes para cada una de
ellas. Grados, niveles y modalidades.
De la escuela al sistema educativo: El caso Argentino
Los rasgos anteriores constituyeron a las escuelas y a los sistemas escolares en
cada una de las realidades y de los países dando lugar a sistemas educativos con
características específicas. La Argentina cuenta con un sistema educativo que no cesó
de expandirse, este dato explica el bajo índice de analfabetismo. El sistema escolar
argentino, sentó sus bases en 1884 con la sanción de la ley 1420.
El desarrollo de este sistema se da junto con la consolidación de la profesión
docente. Las escuelas normales se crean a partir de la necesidad del Estado de
formar especialistas que se ocupen de la tarea. Los colegios nacionales mantuvieron
un carácter preparatorio para el acceso a la universidad.
La escuela en la mira
Se ve a la escuela hecha de métodos pasivos que reprimen la naturaleza infantil. La
crítica se dirige a las formas de inclusión social que planteó la escuela, y hacia el
currículo escolar, los rituales escolares. Se le plantea un desafío a la escuela de
organizar y presentar las prácticas escolares. Se acusa al sistema de no formar para el
mundo del trabajo, de falta de actualización de saberes escolares.
Es acusada de dejarse invadir por los problemas sociales. La escuela ha asumido la
responsabilidad de transmitir a las nuevas generaciones los saberes y conocimientos
acumulados y/o valorados a lo largo del tiempo. La escuela ofrece un modo de
dialogar con el mundo para acercar a los chicos a él.
La escuela del presente y la escuela del futuro
No se vislumbra en el horizonte otro modo de acceder a la cultura ni la eficacia que
tuvo la escuela. La escuela sigue siendo un espacio dirigido a todos, una institución de
confianza, la cual necesita ser renovada recuperando lo mejor de nuestras herencias.
La escuela hará la diferencia en el futuro de todos.