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Evc Peru

Este estudio analiza los datos de 1517 pacientes hospitalizados con diagnóstico de enfermedad vascular cerebral en un hospital peruano entre 1987 y 1998, encontrando una mayor frecuencia de hemorragia intracerebral y menor presencia de placas ateromatosas en comparación con estudios de países occidentales.

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Este estudio analiza los datos de 1517 pacientes hospitalizados con diagnóstico de enfermedad vascular cerebral en un hospital peruano entre 1987 y 1998, encontrando una mayor frecuencia de hemorragia intracerebral y menor presencia de placas ateromatosas en comparación con estudios de países occidentales.

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HISTORIA NATURAL DE LA ENFERMEDAD

VASCULAR CEREBRAL EN EL PERU


ESTUDIO INTRAHOSPITALARIO DE 1517 PACIENTES

POR: LUIS DEZA*, RAQUEL ALDAVE** y JUAN BARRERA**

Publicado en la Revista de Neuropsiquiatría, Tomo 64:105-132 Año 2001

Resumen

Pocas publicaciones en el Perú han tratado detalladamente el tema de la


enfermedad vascular cerebral (EVC). No obstante, la mayor parte de los médicos
admite que tal enfermedad es un frecuente problema clínico.

Por tal motivo, en 1987 iniciamos el estudio sistemático de todas las personas
internadas en el Servicio de Neurología del Hospital Guillermo Almenara, con ell
diagnóstico de EVC. Hasta diciembre de 1998 el número llegó a 1517 pacientes
(1045 varones y 472 mujeres)

Los datos contenidos en tales fuentes documentales son analizados y expuestos


en la presente publicación. La intención es proporcionar una visión, basada en
evidencias, acerca de los aspectos más significativos de la historia natural de la
EVC en nuestro país. Obviamente, el material revisado, puede ser sesgado, desde
el punto de vista epidemiológico, por tratarse de una muestra exclusivamente
hospitalaria. No obstante, creemos que tal error es poco significativo, por la
elevada cifra de pacientes incluidos y en consecuencia nuestras conclusiones
deben de ser cercanas a las de la población nacional con EVC.

Los hallazgos de nuestra investigación abarcan varias características de la EVC,


debiendo destacarse, por su singularidad, la mayor frecuencia de hemorragia
intracerebral y la menor presencia de placas ateromatosas carotídeas, en
comparación con los datos aportados en estudios similares, entre pacientes de los
países industrializados de occidente.
Summary

Few Peruvian medical publications have dealed, in detail, about Cerebro Vascular
Diseases (Stroke). The majority of doctors, however, admit that this illness is a
frequent clinical problem.

That is why, in 1987 we began a sistematic study of all in-patients at the


Neurological Service of the Guillermo Almenara Hospital, who had stroke
diagnosis. The number came up to 1517 until December 1998 (1045 men and 472
women).

The data contained in these documentary sources are analyzed and presented in
this article. Our intention is to provide a vision, based on evidence, about de most
significant aspects of the natural history of stroke in our country. Obviously, the
material received may seem slanted since it is based on an exclusively hospital
material. However, we believe that due to the high number of patients, this error is
not significant and, therefore, our conclusions must be near those of the national
population suffering a stroke.

The findings of our researh include several characterestics of stroke, and it should
be noted –because of their singularity- the greater frequency of intracerebral
hemorrhage and the small presence of atheromatose carothid plaques, in
comparison with the data contributed by similar studies among patients in
developed countries in the West.

INTRODUCCION
La enfermedad vascular cerebral (EVC) es una de las tres primeras causas de mortalidad y
discapacidad funcional de los seres humanos, siendo las otras dos la enfermedad coronaria y el
cáncer. El devastador efecto que produce la EVC deteriora en grado significativo la calidad de vida
de quien la padece, e indirectamente repercute en forma negativa en el nivel económico y social
de la población. Tales deletéreas características de la EVC se ha encontrado en diferentes
comunidades estudiadas (industriales, agrícolas, urbanas y rurales) y son además independientes
de variables poblacionales (étnica, económica, cultural) (1, 2). No obstante, las investigaciones
epidemiológicas, tanto descriptivas como analíticas de la EVC, revelan que los porcentajes y otros
aspectos clínicos pueden ser disímiles cuando se comparan los resultados de diferentes grupos
humanos estudiados (3, 4 y 5).

El conocimiento de tal singularidad es imprescindible para disponer de indicadores médicos


propios y en derivación priorizar la atención de prestaciones de salud en base a la real demanda.
De esta manera, se logrará racionalizar estrictamente los gastos y de otro lado los programas
preventivo-promocionales, que necesariamente deben organizarse, recién podrán ser evaluados
en términos de costo-beneficio y sus posibilidades de éxito serán mejores.

La investigación de la EVC es abundante en los países industrializados de occidente, a diferencia


de su escasez en los países en desarrollo (1). En el Perú no hay datos sobre epidemiología de la
EVC a nivel nacional. Las publicaciones existentes son descripciones epidemiológicas
intrahospitalarias o relatos sobre algún aspecto de la historia natural de la enfermedad en el grupo
poblacional estudiado. En ellas se reconoce el alto número de pacientes con EVC que acude a los
hospitales, lo cual indicaría tasas igualmente elevadas en la población, en concordancia con el
Informe de la Organización Mundial de la Salud acerca de las causas más comunes de
disminución de expectativa de vida y discapacidad de los países en vías de desarrollo. En el se
destaca que el primer lugar en mujeres entre 45 y 59 años de edad, corresponde a la EVC y lo
mismo a partir de los 60 años, tanto en hombres como en mujeres, superando porcentualmente a
la enfermedad coronaria, el cáncer y las enfermedades infecciosas (en particular la tuberculosis).
Desde luego que en los niños y en personas entre 14 y 44 años predominan las enfermedades
infecciosas (6).

En el Hospital Guillermo Almenara Irigoyen la EVC ocupa los primeros lugares como causa de
hospitalización, siendo creciente su significación porcentual en años recientes. En el sector de
Emergencia la EVC ha sido referida como la primera causa de defunción en los dos años
consecutivos que comprendió la evaluación (7). En tanto que en el Servicio de Neurología es la
primera causa de hospitalización y la primera causa de mortalidad (8). Por tal motivo a partir de
1987 iniciamos el estudio descriptivo y analítico de la EVC y lo hemos continuado hasta la
actualidad. Tenemos en consecuencia una apreciable base de datos cuya característica e
importancia se presenta en esta publicación. Lo aprendido en los años transcurridos ha sido motivo
de varias publicaciones sucesivas, las que serán descritas en la sección de Discusión. La
importancia de disponer de datos sobre nuestra realidad, es tan obvia que no requiere mayor
disquisición. Además estos mismos informes son elementos de comparación para evaluar con
criterio objetivo el esfuerzo realizado en mejorar la calidad de atención brindada a los pacientes
con EVC que se atienden en el Servicio. Tenemos la impresión que la EVC hasta la fecha no ha
sido atendida en nuestro medio en su real dimensión como problema de salud pública. El costo de
capital humano (gastos de recuperación de salud y merma por lo que deja de producir el enfermo)
motiva gran preocupación en otros países de gran desarrollo económico (9, 10) contrastando con
la exigua asignación de recursos dedicados a la EVC, en países como el nuestro que justamente
debería cuidar igual o mejor a su capital humano.

Desde que la EVC es mucho más que un problema de asistencia hospitalaria, hemos planteado
(36) la necesidad de desarrollar un “Programa de Prevención (primaria, secundaria y terciaria) y
tratamiento de la EVC” dentro del cual están incluidos como aporte sustantivo, los datos que
hemos detectado en la investigación que empezó en abril de 1987 y para los fines de este trabajo
finalizó en diciembre de 1998, abarcando 1517 pacientes.

POBLACION ESTUDIADA Y METODO


El presente es un estudio prospectivo acerca de la historia natural de la Enfermedad Vascular
Cerebral (EVC), iniciado en abril de 1987 y cerrado para los fines de esta investigación en
diciembre de 1998. El análisis incluyó 1517 pacientes (1045 varones y 472 mujeres) con el
diagnóstico de EVC, hospitalizados en el Servicio de Neurología del Hospital Guillermo Almenara
Irigoyen. EsSalud.

Los pacientes fueron examinados por un especialista, registrándose los datos en una historia
uniforme. Todos sin excepción fueron sometidos a tomografía axial computarizada (TAC) de
cerebro, lo más precozmente posible, y en algunos pacientes, para confirmar el diagnóstico, fue
preciso efectuar resonancia magnética. Además se realizaron exploraciones complementarias que
se consideran necesarias en el estudio de la EVC: hemograma, hemoglobina, velocidad de
sedimentación, recuento plaquetario, tiempo parcial de tromboplastina, tiempo de protrombina,
lipidograma, electrolitos, glicemia, serológicas, radiografía de pulmones, estudio inmunológico y
cardiológico. En algunos pacientes, se completo el examen con: doppler de arterias cerebrales,
arteriografía, electroencefalograma, y punción lumbar.

La TAC y la resonancia, se usaron para confirmar el tipo de lesión (infarto o hemorragia), su


tamaño y localización. Asimismo, en base a los datos clínicos y los exámenes auxiliares
mencionados, el diagnóstico de EVC y el subtipo correspondiente fue ajustado a las
denominaciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para clasificar tales
afecciones (1), y a las definiciones propuestas por ADAMS en 1993 (23).

Se investigó la existencia de factores de riesgo de EVC, tanto en el infarto como en la hemorragia.

Evaluamos las complicaciones durante la fase aguda de la enfermedad (considerada las dos
primeras semanas tras el inicio de la focalización neurológica).

Destacamos la presencia de las crisis epilépticas que ocurrieron en cualquier momento evolutivo
de la enfermedad.

Finalmente se analizó la mortalidad durante la hospitalización (menor de 30 días) en cada tipo de


EVC, y los factores de riesgo asociados a la misma.
Se ha realizado el análisis estadístico descriptivo de variables cuantitativas de la totalidad de la
2
muestra estudiada, y posteriormente el análisis univariante aplicando la prueba de ji cuadrado (x ),
con nivel de significación del 5% para determinar la existencia de la asociación entre los factores
de riesgo de mortalidad en la EVC isquémica así como en la EVC hemorrágica. Se utilizó además
la medida del Riesgo Relativo (RR), con intervalo de confianza (IC) del 95%.

RESULTADOS
En total, se hospitalizaron 3973 pacientes en el Servicio de Neurología, en el período comprendido
entre abril de 1987 y diciembre de 1998, de los cuales el 38.10% correspondió a Enfermedad
Vascular Cerebral (EVC). La Figura 1, resume el porcentaje de pacientes con EVC isquémica y
hemorrágica. Cuando se analizaron en subtipos de infarto se encontró una diferencia porcentual
significativa entre la EVC por ateroesclerosis (69.9%), arterioloesclerosis (15.7%), cardioembolismo
(11.25%) y otras causas (3.11%) (Figura 2).

En relación a los factores de riesgo, la hipertensión arterial fue el más frecuentemente observado
en la EVC isquémica (69.46%), asimismo en la hemorrágica (71.5%), como se muestra la Tabla 1.
El estudio por separado de los subtipos de EVC isquémica mostró variaciones características; así
en la ateroesclerosis, 587 pacientes de los 808 estudiados presentaron hipertensión arterial, lo que
constituyó el 72.65%, seguido de dislipidemias con el 32%. En la arterioloesclerosis 138 pacientes
(75.82%), de los 182 estudiados presentaron también hipertensión arterial como primer factor,
ocupando el segundo lugar el tabaquismo con el 23.08%. En el cardioembolismo, de los 130
pacientes, 113 (87.69%) tenían antecedente de fibrilación auricular, siendo el primer lugar en la
lista de factores de riesgo, precediendo a la hipertensión arterial con 78 pacientes (60%) (Tabla 2).

Durante la fase aguda de la EVC, esto es, las primeras dos semanas después del ictus, 249
pacientes de los 1517 hospitalizados presentaron complicaciones, destacando las infecciosas tales
como neumopatía en 108 pacientes (72.9%) con EVC isquémica y en 68 pacientes (63.30%) con
EVC hemorrágica, seguido por orden de frecuencia infección urinaria y sepsis. Porcentualmente no
se observaron diferencias significativas en ambos grupos (Tabla 3).

Las crisis epilépticas como complicación de la EVC reveló características predominantes, como su
frecuencia mayor en hemorragia intracerebral (14.69%) en contraste con el infarto (2.60%); sin
embargo, la distribución por subtipo evidenció cifras elevadas en el cardioembolismo (10.77%) en
relación con la ateroesclerosis (1.99%). En los pacientes con arterioloesclerosis y los
indeterminados no observamos crisis (Figura 3). En 86.67% de pacientes con infarto y en el
64.15% con hemorragia, la crisis tuvo lugar en el inicio del cuadro clínico (Tabla 4). La valoración
de las crisis como riesgo de mortalidad en la EVC fue la siguiente: para EVC isquémica, 30
pacientes de los cuales fallecieron 13 (43.35%), con Riesgo Relativo (RR) de 9.96, con Intervalo
2
de Confianza (IC) 95%: de 6.09 – 16.29 y la prueba de ji cuadrado (x ) de 80. Para EVC
hemorrágica, 53 pacientes con crisis, 16 (30.19%) fallecieron, el RR 1.31, IC 95% 1.21 – 2.07, con
2
x de 0.90. Las diferencias son significativas a favor de los infartos, los datos sugieren la existencia
de una asociación fuerte entre la aparición de crisis en el período agudo de tales lesiones y el
riesgo de mortalidad (P < 0.001) (Tabla 5).

Las Tablas 6 y 7, muestran las manifestaciones clínicas en la Enfermedad Vascular Cerebral y el


riesgo de mortalidad. Se encontró que los pacientes con pérdida de conciencia al inicio del cuadro
2
clínico tuvieron un riesgo alto de mortalidad, demostrado por las pruebas estadísticas de RR y x .
2
En la EVC isquémica RR = 35.73, IC 95% 16.51 – 77.32, x = 216 y P < 0.001. En la EVC
2
hemorrágica RR = 7.26, IC 95% 3.61 – 14.54, x = 49.9 y P < 0.001. Observamos también que los
pacientes que debutaron con crisis hipertensiva en la EVC isquémica tuvieron un riesgo
significativo de mortalidad (P < 0.001), no así los pacientes con EVC hemorrágico (P 0.10). De otro
lado la presencia de déficit motor no fue factor de riesgo en el desenlace fatal de los pacientes, P =
0.70 en EVC isquémica y P = 0.90 en EVC hemorrágica.

La mortalidad total en la población estudiada fue de 149 pacientes, 62 (5.36%) en infarto y 87


(24.10%) en hemorragia (Figura 1). Si consideramos solo los subtipos de EVC isquémica
encontramos la mortalidad más alta en la ateroesclerosis (6.93%), y ningún paciente portador de
arterioloesclerosis falleció (Figura 4). La Tabla 8 exhibe el número y porcentaje de pacientes
hospitalizados por primer episodio y por recurrencia de EVC; de los 1156 pacientes con infarto 947
(82%) se hospitalizaron por primer episodio y 209 (18%) por recurrencia, predominó aquellos
relacionados a ateroesclerosis 162/808 (20%) y cardioembolismo 25/130 (19%). En relación a la
hemorragia destacó en forma significativa la hospitalización por primer episodio, de los 361
pacientes 329 (91%) en contraste con 32 pacientes (9%) hospitalizados por recurrencia.

DISCUSION
La Figura 1 muestra la cifra global de los pacientes, 1517, entre hombres y mujeres y constituye la
“base de datos” que sustenta la actual publicación. El método de estudiar los aspectos clínicos de
la enfermedad vascular cerebral mediante la formación y desarrollo de una base de datos, es
recomendado desde hace varios años (11) y ha validado su importancia, tanto en el plano
poblacional como hospitalario. Así, se le relaciona en función directa con la declinación de la EVC,
también al conocimiento de la historia natural de los infartos cerebrales en diferentes territorios
vasculares, a los subtipos de EVC isquémica, a las variaciones clínicas de la hemorragia cerebral,
y a la importancia de la fibrilación auricular como mecanismo predominante en las embolias
cardiogénicas. Además, con tal recurso, se obtiene la precisa documentación acerca de la
frecuencia de presentación, las tasas de morbi-mortalidad, los factores de riesgo en la aparición de
EVC y otras variables. En muchos aspectos estas son disímiles entre comunidades de diferentes
lugares y aun etnias del mundo. De otro lado, los informes de la base de datos por el hecho de ser
basado en evidencias, son el mejor instrumento para auditorias poblacionales y en instituciones
como hospitales y otras. Por tal motivo, desde abril de 1987 empezamos nuestra base de datos, de
la cual, posteriormente obtuvimos el material para varias publicaciones acerca de la EVC en
nuestro medio (8, 12, 13, 16, 25, 36, 40, 41, 42).

La actual, es por consiguiente, el resultado de un estudio prospectivo, de tipo epidemiológico


descriptivo y analítico intrahospitalario del grupo o “serie” de pacientes incluidos (cohorte).

En 1990 (8) la cantidad total de pacientes atendidos (a partir de 1987) fue de 782, de los cuales
208 (26.6%) tuvieron el diagnóstico de EVC. En 1995 la cifra de hospitalizados en el Servicio de
Neurología por EVC fue 1003 (36.5%) del total de 2447 (12). En 1997 el número de pacientes con
EVC en la base de datos era 1247 (38.5%) del total de 3231 (cifras no publicadas). En diciembre
de 1998 la cantidad de EVC fue de 1517 (38.10%) del total de 3973 pacientes. Figura 1. De
acuerdo a lo señalado, la EVC ha sido la principal causa de hospitalización en el Servicio de
Neurología del Hospital Guillermo Almenara, de modo constante en los últimos 11 años, con
tendencia a aumentar porcentualmente. Sin embargo, la cifra de pacientes con EVC internados en
el resto del hospital fue mucho mayor en el mismo período. De acuerdo a un estudio realizado en
nuestro Servicio de Neurología (13), la cantidad de atendidos, al mismo tiempo, por EVC en otros
servicios médicos del hospital, mediante “interconsultas”, fue aproximadamente 10 veces más alta.
Este porcentaje sigue vigente, siendo la mayor demanda procedente de los Servicios de Medicina
Interna y Emergencia, con 65% de las interconsultas. En consecuencia únicamente el 10% de los
pacientes con EVC internados en el hospital queda bajo el cuidado directo del Servicio,
especializado de neurología. En tanto que el 90% restante recibe solo la opinión expresada como
“interconsulta”.

La causa de tal distorsión es debida en gran parte, al insuficiente número de camas asignadas a
Neurología, que no llega al 2% del total de camas disponibles en el Hospital. Dejando de lado los
aspectos asistenciales que puedan derivarse de tal situación, otra consecuencia, es el contenido
recortado al 10% de nuestra base de datos sobre EVC. Sin embargo, el lado positivo, es que ella
es de alta confiabilidad diagnóstica, por las características inherentes a todo Servicio Neurológico
especializado en tal patología. Adicionalmente, los porcentajes son concordantes y con las
atingencias del caso pueden ser aceptadas como indicadores epidemiológicos constantes. Así en
el trabajo citado (13) las interconsultas por EVC abarcan el 40% del total de interconsultas,
porcentaje cercano al 38.10% encontrado entre pacientes hospitalizados en Neurología por tales
afecciones.

En la figura 1 se muestra la diferencia en la cantidad de infartos -1156- y hemorragias -361- entre


los pacientes con EVC. En este, como anteriores trabajos nuestros, los casos de hemorragia no
incluyen hemorragia subaracnoidea, que son atendidos en el Servicio de Neurocirugía (8). Como
se observa, la EVC isquémica es casi cuatro veces más frecuente que la hemorrágica, similares
hallazgos se reportan en otros estudios (14); no obstante el porcentaje de pacientes con
hemorragia intracerebral (23.80%), es mucho mayor que el 10% encontrado en los países
industrializados de occidente (14), siendo nuestra alta cifra cercana a la citada en los países
orientales, especialmente en China (15).

En anteriores publicaciones (8, 12, 16) nos hemos referido a los porcentajes altos de la hemorragia
intracerebral que ahora volvemos a constatar. En 1990 (8) la cifra fue 28.8%, en 1995 (12) fue
24.5%, y en 1997 llegó a 24.7% (16). A estas evidencias se suma el porcentaje de 25.1% y 25.3%
de hemorragias entre 767 y 784 pacientes con EVC estudiados mediante interconsultas, fuera del
sector de hospitalización de Neurología (13).

Es pues evidente que la hemorragia intracerebral, por causas que estamos investigando, ocurre
con una frecuencia desproporcionadamente alta entre los pacientes con EVC que atendemos en el
Hospital Almenara y posiblemente el dato es aplicable al país. El porcentaje de 23.80%, como ya
se ha señalado, es cercano al de China y otros países orientales. La razón de tal similitud nos es
desconocida y asimismo no hay explicación en dichos países para las tasas altas de hemorragia
cerebral, aunque existen varias hipótesis.

En China la EVC es cinco veces más frecuente que el infarto del miocardio (17), y corresponde a la
hemorragia cerebral el 30% del total. Por tal motivo la EVC ocupa el primer lugar como causa de
muerte. No es posible atribuir el predominio de la EVC en China a la hipertensión arterial,
considerada universalmente el primer factor de riesgo, ya que la prevalencia en el país es de 5 a
8%, es decir menor al 10 a 15% de los países industrializados de occidente. Tampoco puede
atribuirse el hecho a factores étnicos. Sabemos que en China la población es relativamente
homogénea, sin embargo la incidencia de EVC es tres veces mayor en las ciudades del norte
comparada a las del sur del país (17).

Es posible que la diferente prevalencia de hemorragia cerebral, tenga relación con más de un
factor, entre los cuales tendría gran influencia el ambiente y la nutrición. Así, en un estudio
comparativo de cifras de EVC en Nuevo México (USA), entre “hispanos” y blancos “no hispánicos”
se encontró que la hemorragia cerebral era mucho más frecuente en los primeros (21). La
explicación de tal diferencia podría encontrarse en los diferentes hábitos alimentarios de cada
grupo poblacional estudiado y en el disímil nivel económico o en otros factores desconocidos.

En Japón, país, también, con cifras altas de hemorragia cerebral se ha vinculado el problema con
los niveles séricos bajos de colesterol total (18).

En animales de experimentación se ha encontrado que las dietas ricas en potasio reducen la


aparición de hemorragia cerebral (19), en cambio la alimentación hipoprotéica aumenta el riesgo
de la aparición de EVC (20).

La Figura 2 muestra los subtipos de EVC isquémica encontrados en la población de 1156


pacientes incluidos en el estudio sin separación por sexos. La clasificación se basa en la propuesta
por BAMFORD (22), la cual con algunas modificaciones fue admitida en 1993 (23) como patrón
uniforme para tipificar los subtipos de EVC isquémicos en base a las características clínicas,
patogénicas y los exámenes auxiliares, de cada uno de ellos.

La frecuencia y porcentaje de los subtipos de EVC isquémica mostrada en la Figura 2, destaca que
el mecanismo patogénico predominante fue la ateroesclerosis de las arterias cerebrales grandes,
detectado en 69.9% de los pacientes de la serie. La arterioloesclerosis comprendió 15.74% de los
pacientes con isquemia. La embolia cardiogénica 11.25% y en valores menores “otras causas”
(determinadas y no determinadas) abarcando el 3.11% del total.

La ateroesclerosis, provoca isquemia por alguno de dos mecanismos: estenosis u oclusión del
vaso por la placa intraluminal que forma el trombo o por el desprendimiento de émbolos arterio-
arteriales originados en la zona trombosada, comprometiendo vasos intracraneales y/o
extracraneales (24). Los datos disponibles de un estudio, como el nuestro, básicamente clínico y
algunos exámenes auxiliares, no permite concluir sobre cuál de los dos mecanismos patogénicos
citados ocurrió con mayor frecuencia.

En lo referente al depósito, predominante, de las placas ateromatosas, en esta como en anteriores


publicaciones (12, 25) hemos destacado que en los pacientes con EVC isquémica hospitalizados
en el Servicio, sólo por excepción, encontramos la presencia de “soplos” en los vasos del cuello o
variaciones significativas en el Doppler de las mismas arterias. Por igual motivo, la referencia de
los pacientes con infarto cerebral carotídeo, sobre episodios previos de isquemia cerebral
transitoria, es rara. Estas observaciones permiten deducir que la mayoría de pacientes con EVC
isquémica, por ateroesclerosis, incluidos en el presente estudio tuvieron ateromas y trombos
asociados dentro de los vasos intracerebrales grandes y medianos (polígono de Willis y ramas
principales).
Hallazgos similares han sido reportados en Chinos (26, 27), japoneses (28), “hispanos” en Estados
Unidos y negros (29, 30). Contrariamente en poblaciones caucásicas o blancas, los ateromas se
establecen con mayor frecuencia en las arterias cerebrales extracraneales. La explicación de tal
diferencia en la distribución de las placas ateroescleróticas es desconocida, pero podría vincularse
a disímiles características alimentarias, al estilo de vida en cada grupo o a factores genéticos.

El segundo lugar entre los mecanismos fisiopatogénicos asociados a la isquemia cerebral, Figura
2, corresponde a la arterioloesclerosis. El nombre indica, el trastorno fundamental de las arteriolas
cerebrales. Por tal motivo el infarto resultante es pequeño, “lacunar” (lesiones con diámetro entre 1
y 15 mm) y el síndrome encontrado es también llamado lacunar. En la mayoría de los casos la
lesión arteriolar consiste en engrosamiento de la capa media del vaso y degeneración hialina de la
misma, como consecuencia, se estenosa o se ocluye la luz de la arteriola. Otras causas menos
frecuentes de infartos lacunares son los microateromas localizados en las arteriolas penetrantes,
embolias microscópicas y arteritis.

Al revisar, las publicaciones similares, sobre el tema, es destacable la disparidad de cifras y


porcentaje asignado a cada subtipo de EVC isquémico (31). No obstante, en tres importantes
reportes, las cifras porcentuales de infartos lacunares son cercanas al 15.7% de nuestro estudio.
KUNITZ (32) encontró 14%, BOGOUSSLAVSKY (33) 16% y MARTI-VILLALTA (24) tomando del
Registro de Barcelona de EVC, da 13.7%.

La cifra porcentual de cardioembolismo de 11.25%, mostrado en la Figura 2, es significativamente


menor que la ofrecida en casi todas las publicaciones internacionales, de oriente y occidente, que
señalan porcentajes algo por encima de 20% (24, 31, 34). La razón de nuestro bajo porcentaje,
podría relacionarse a alguna peculiaridad de los pacientes con EVC que atendemos. Este aspecto
deberá ser investigado, teniendo en cuenta la obligatoriedad de realizar en cada paciente con EVC
isquémica, el más detallado estudio cardiológico posible. Además del servicio al paciente, tal
medida descartaría el rango “hacia abajo” de la evaluación incompleta.

Las “otras” causas de EVC isquémica (determinadas y no determinadas) forman el 3.11% de los
1156 pacientes, Figura 2. En todas las publicaciones sobre subtipos de isquemia se reserva un
lugar para causas no determinadas, notándose cifras muy variables, de 1% a 40%, (31)
relacionadas a las características del estudio, siendo aquellos de tipo poblacional los de
porcentajes mayores en comparación a los intrahospitalarios.

La cifra baja de causas no determinadas en nuestra indicación se explica básicamente por ser el
Servicio de Neurología del Hospital Guillermo Almenara un centro de referencia especializado en
estudiar y atender pacientes con EVC. El porcentaje igualmente bajo de “otras” causas
determinadas, podría deberse a que los pacientes con enfermedades sistémicas como las
señaladas en la Figura 2, son atendidos mayormente en los Servicios de Medicina Interna del
Hospital, sin ser transferidos a Neurología, quedando por tal motivo excluidos de nuestra base de
datos.

La prevención de la EVC es un aspecto prioritario en todo Programa, cuidadosamente elaborado


de salud personal y comunitario. La identificación de los factores de riesgo para luego disminuir o
eliminar su impacto son esenciales para reducir la morbi-mortalidad provocada por la EVC (1, 9,
35). Algunos factores de riesgo son genéticos, siendo en consecuencia difícil o imposible de ser
cambiados (edad, sexo, raza, etc.), otros son ambientales y pueden ser prevenidos (infecciones),
algunos se relacionan al estilo de vida, y son controlables (tabaquismo, consumo de licor), y
finalmente otros resultan de la combinación de factores ambientales y familiares (hipertensión
arterial, sobrepeso).

El análisis de la literatura médica sobre factores de riesgo, revela que algunos de ellos son
específicamente geográficos, pero la mayoría se dan universalmente, aunque con variaciones
porcentuales (1, 4).

La presencia en una persona de algún factor de riesgo, no significa que fatalmente desarrollará la
EVC, tampoco la ausencia de factores conocidos de riesgo, asegura la ausencia de la enfermedad.
Pero, las evidencias señalan que la presencia de los factores de riesgo, en forma aislada, aumenta
significativamente la posibilidad de adquirir un EVC y la amenaza es mayor cuando se asocia más
de un factor de riesgo en la misma persona (1, 9, 35).

La Tabla 1 muestra que la hipertensión arterial es el más frecuente factor de riesgo implicado en la
causa de la EVC isquémica. Fue encontrada en 803 de los 1156 pacientes con isquemia, 69.46%.
De acuerdo al subtipo de EVC, la hipertensión arterial fue detectada en 587 pacientes con
ateroesclerosis, 72.65%. En 138 de los 182 pacientes con arterioloesclerosis, 75.82% y en la EVC
isquémica por cardioembolismo la hipertensión arterial estuvo presente en 78 de los 130 pacientes,
60%. En este último subtipo la fibrilación auricular se encontró en 113 de los 130 pacientes,
87.69% (Tabla 2).

Las cifras, con pequeñas diferencias son parecidas a las ofrecidas en anteriores publicaciones
nuestras (12, 25, 36) y también con las de otros países, como las de YIP y colaboradores (31)
quienes asimismo estudiaron separadamente los factores de riesgo en cada subtipo de EVC
isquémica. La diferencia más significativa, entre los factores de riesgo expuestos en este trabajo y
la serie de YIP en China, se encuentra en la isquemia por ateroesclerosis, asociada en 20% de
pacientes a dislipidemias en ese país, en comparación al 32% de nuestro estudio.
Lamentablemente, desconocemos la prevalencia nacional de dislipidemias y en consecuencia, es
demasiado especulativo cualquier comparación de los datos. De otro lado, la literatura
internacional es casi siempre referida a factores de riesgo vascular cerebral isquémico, (con
excepción de la publicación de YIP, citada varias veces) sin diferenciar el subtipo correspondiente.
Seguramente la insuficiencia de tal información específica será subsanada en los próximos años.

Los factores de riesgo relacionados a la hemorragia intracerebral (espontánea) están expresados


en cifras y porcentajes en la Tabla 1. De los 361 pacientes estudiados 259 (71.75%) tuvieron
diagnóstico de hipertensión arterial. El alto riesgo asociado a este factor ha sido reiterado en todas
las publicaciones sobre el tema, sin diferenciar el área geográfica en la cual se realizó la
investigación (1).

La Figura 1 también muestra la mortalidad entre los 1517 pacientes incluidos en el estudio, la que
varía según el tipo de EVC, 62 de 1156 (5.36%) fallecieron por EVC isquémico y 57 de 361
(24.10%) por hemorragia intracerebral.

¿Pero que ocurrió con los sobrevivientes? De acuerdo a cifras internacionales (2) el porcentaje de
pacientes con EVC que muere antes de los tres meses de producido el ictus, está entre 16 y 23%.
De los sobrevivientes solo el 25% recupera totalmente y el 75% restante queda con diferentes
grados de discapacidad intelectual, del lenguaje y/o de la función motora, siendo el déficit muy
severo en el 25%. Esta secuela ocasiona un alto costo a la calidad de vida del paciente, a la familia
y a la sociedad.

Desde el momento que se produce la EVC el paciente tiene un elevado riesgo de sufrir
complicaciones infecciosas, predominando la neumonía. La Tabla 3 muestra las complicaciones
que ocurrieron tanto en el infarto cerebral (148 de 1156 pacientes, 12.8%) como en la hemorragia
intracerebral (101 de 361 pacientes, 27.9%). En ambos casos, es notable el porcentaje de la
neumopatía. Estas complicaciones empeoran el daño cerebral existente y en muchos pacientes
son la causa básica de muerte, especialmente cuando han pasado dos semanas del ictus.

La Tabla 4 muestra la presencia de crisis epilépticas durante las dos primera semanas de
empezado el ataque vascular cerebral. Estas crisis son otras de las complicaciones inmediatas de
la EVC. La cifra total de pacientes con crisis fue 83 de 1517 (5.4%), Siendo más frecuente en la
hemorragia intracerebral 53 de 361 pacientes (14.6%). En la isquemia los afectados con crisis
fueron 30 de 1156 pacientes (2.6%). Pero separadamente por subtipo de EVC isquémica, el
cardioembolismo se encontró en primer lugar con 14 de 130 (10.7%) pacientes. La razón del
predominio porcentual de episodios epilépticos en la EVC hemorrágica y en la EVC isquémica por
cardioembolismo, obviamente en la hemorragia, se relaciona al efecto “epileptogénico” del
contenido sanguíneo fuera del vaso, lesionado con el ictus. En el cardioembolismo las crisis son
relacionadas cuando menos a dos mecanismos: el desplazamiento de la mayor cantidad de
émbolos cardiogénicos, hacia las ramas de la arteria cerebral media, que irriga la convexidad
cerebral y la alta frecuencia con que ocurren transformaciones del infarto isquémico en infarto
hemorrágico en esta patología.

La cifra porcentual 5.4%, de crisis epilépticas en el período agudo de la EVC, es parecida a la


reportada en estudios similares al nuestro. KILPATRICK (37) encontró crisis en 40 de 898
pacientes que equivale al 4.45%. SHINTON (38) 13 en 230, 5.7% y MARRERO y colaboradores
(39) encontró que 18 de 386, 6%, de su serie de pacientes, tuvieron crisis.

Las crisis epilépticas que encontramos, se desencadenan junto al ictus vascular en 86.67% de
casos de infarto cerebral y 64.15% de hemorragia intracerebral. Tabla 4. Aquellas que acompañan
al infarto aparecen en su totalidad en las primeras 24 horas del inicio de la afección. Las que
pueden ocurrir en los días siguientes indicarían que la EVC ha recurrido en el paciente o hay algún
trastorno interrecurrente. Notamos en la misma tabla que las crisis durante el período agudo de la
hemorragia, a diferencia del infarto, pueden aparecer en los días posteriores al ictus, aunque
aproximadamente 80% ocurre en las primeras 24 horas. En este caso podría agregarse que las
crisis no inmediatas, pueden ser secundarias a la irritación cortical producida por los cambios
progresivos de la sangre, en proceso de disolución y reabsorción, aunque no puede excluirse una
explicación similar a la crisis asociadas al infarto cerebral recurrente o complicaciones sistémicas.

La epilepsia secundaria a la EVC fue motivo de un estudio que publicamos en 1992 (40). Bajo este
diagnóstico se incluyen las crisis epilépticas que persisten o que aparecen por primera vez pasado
el período agudo de la EVC. El porcentaje de epilepsia como secuela de EVC fue 5.4%. Su
aparición no se relaciona con el tipo de EVC, hemorragia o isquemia precedente. Empieza en más
de 80% de casos pasado el período agudo y antes de transcurrido un año del ictus. Finalmente,
verificamos que el antecedente de crisis epilépticas en el período agudo de la EVC no pronostica la
posterior presencia de epilepsia secundaria (40).

Otro aspecto de la EVC, que todavía, no hemos atendido suficientemente es la demencia vascular.
Esta complicación, a largo plazo, se suma a los deletéreos efectos de la EVC sobre el cerebro de
quienes la sufren. No sabemos cuál es la magnitud del problema. En la mayoría de publicaciones
internacionales se le ubica como la segunda causa de demencia luego de la enfermedad de
Alzheimer.
La cifra de mortalidad durante la hospitalización por EVC (nuestro tiempo de hospitalización varía
entre 2 a 3 semanas), ha disminuido desde nuestra primera publicación (8). En ella la mortalidad
en isquemia cerebral fue de 8.8% y en la hemorragia 37.5%. Actualmente, las cifras porcentuales
son 5.36% y 24.10% respectivamente (Figuras 1 y 4).

Con el fin de conocer los factores de riesgo causantes de la mortalidad entre los pacientes
atendidos en el Servicio de Neurología, realizamos tres investigaciones (16, 41, 42). En el presente
trabajo usando el mismo método, pero incluyendo un número significativamente mayor de
pacientes, hemos retomado el tema de los factores de riesgo relacionados a la mortalidad. La
Tabla 5 muestra el resultado de comparar la presencia de crisis epilépticas entre el grupo de
pacientes con EVC isquémica fallecidos y el grupo con afección similar no fallecido. En la parte
inferior de la tabla, se encuentra la comparación entre fallecidos y no fallecidos con hemorragia
intracerebral. El uso de las pruebas estadísticas de significancia muestra, que la presencia de crisis
epilépticas durante el período agudo de la EVC isquémica, aumenta el riesgo de mortalidad en el
paciente afectado. No así en la hemorragia intracerebral. La explicación debe estar vinculada a la
diferente patogenia subyacente en cada subtipo de EVC isquémica y la lesión resultante en cada
caso.

Sabemos que la ateroesclerosis es la causa más frecuente de infarto cerebral, Figura 2 y también
ocupa el primer lugar como causa de muerte, Figura 4. Los infartos cerebrales provocados en la
ateroesclerosis ocurren mayormente en el territorio de la arteria cerebral media y pueden ser muy
extensos (lobares y hemisféricos). Como consecuencia afectan grandes zonas cortico-
subcorticales. El edema cerebral en estos casos aumenta la presión intracraneana y también
puede ocasionar crisis epilépticas que agravan el estado general de paciente aumentando el riesgo
de mortalidad.

En la Figura 4, además de lo señalado sobre el infarto ateroesclerótico, se encuentra el dato sobre


ausencia de mortalidad entre los 182 pacientes con infartos lacunares secundarios a
arterioloesclerosis. Sabemos que estos son infartos pequeños y mayormente subcorticales, no
ocasionando ni epilepsia, ni hipertensión intracraneana, lo cual explica su ausencia de riesgo de
mortalidad. La isquemia por embolia cardiogénica como causa de muerte ocupa un lugar
intermedio Figura 4, entre los dos subtipos anteriores.

La Tabla 7 se ha elaborado en base a dos grupos, dicotómicos, fallecidos y no fallecidos, en el


momento inicial del infarto cerebral. Luego se compararon algunas variables que pudieron haber
influido en la diferencia expresada como riesgo relativo (de mortalidad). Puede observarse que son
significativos indicadores de riesgo de mortalidad: 1.- La pérdida de conciencia mayor de 1 hora al
iniciarse el trastorno. 2.- La presencia de hipertensión arterial mayor de 180 mm sistólica y/o 110
diastólica. 3.- La presencia de crisis epilépticas. Conclusiones similares fueron logradas
anteriormente (41) aunque con 5 veces menos pacientes. La Tabla 6, expone los datos referidos al
riesgo de mortalidad vinculado al cuadro inicial de la hemorragia intracerebral. Puede apreciarse
que el riesgo aumenta de modo significativo cuando hay pérdida inicial de conciencia mayor de 1
hora y el paciente tiene una presión arterial mayor de 180 mm Hg sistólica y/o 110 mm Hg
diastólica. A diferencia del infarto, las otras manifestaciones clínicas no tienen significación
estadística.

En el presente trabajo, no se incluyen, otras variables como la edad, sexo, antecedentes de


hipertensión arterial, diabetes mellitus y cardiopatías, por cuanto en trabajos anteriores se encontró
que no tuvieron influencia sobre la mortalidad tanto en EVC isquémica como hemorrágica (16, 41,
42).

La Tabla 8, muestra el promedio de edad de los pacientes durante la hospitalización en el Servicio


de Neurología por EVC y por recurrencia de la misma. Respecto a la edad de inicio, debe
destacarse la variación que existe por subtipo de EVC. Así la isquemia por ateroesclerosis es de
adultos mayores, aunque en edad productiva. En tanto que la EVC isquémica por
arterioloesclerosis, cardioembolismo y “otras” causas, ocurre en personas con edad promedio
menor. Finalmente, la hemorragia intracerebral ocurre en la edad promedio de 64 años. Estos
datos remarcan la pérdida de capital humano, señalada en la introducción de este trabajo.

El lado derecho de la Tabla 8 muestra otro aspecto muy significativo de la EVC. Se refiere a la
recurrencia. Lamentablemente, muchos pacientes con EVC se vuelven a hospitalizar por otro
episodio y en cada uno de ellos, la persona está cada vez más discapacitada. Por consiguiente, a
la pérdida gradual de la calidad de vida, se suman gastos por estancias prolongadas y otros. La
recurrencia al igual que la ocurrencia de la EVC puede ser prevenida, aunque faltan estudios sobre
los factores de riesgo implicados en la recurrencia.

El problema de la EVC todavía no es comprendido por la mayoría de Instituciones prestadoras de


Salud en nuestro país. Con la esperanza de contribuir a aliviar un serio problema de salud pública
diseñamos un “Programa de Prevención y tratamiento de las enfermedades vasculares” (36). Las
líneas básicas de la propuesta se muestran en forma resumida en la Tabla 9. En ella se
contemplan acciones a cuatro niveles, coordinados. El primero es la labor entre la población
susceptible de tener EVC (en realidad somos todos y desde luego mucho más el adulto). El
segundo nivel es el trabajo entre las personas con factores de riesgo para sufrir EVC aunque sin
tener aún la enfermedad. El tercer nivel corresponde a la actividad asistencial recuperativa. En este
nivel es recomendable la creación de las llamadas Unidades Vasculares Cerebrales. En la mayoría
de países existen estas unidades y funcionan de modo eficiente. El cuarto nivel es el de control de
riesgo secundario y terciario.

RESUMEN Y CONCLUSIONES
El estudio de la historia natural de la enfermedad vascular cerebral, realizado en 1517 pacientes
con tal afección, desde abril de 1987 hasta diciembre de 1998, constituye el material del presente
trabajo. De acuerdo al análisis de lo encontrado, concluimos que la enfermedad vascular cerebral
en nuestro medio, tiene las siguientes características:

I. Hemorragia intracerebral
• Es aproximadamente cuatro veces menos frecuente que el infarto cerebral (23.80%).
• La edad promedio de ocurrencia es 64 años.
• El principal factor de riesgo para la ocurrencia es la hipertensión arterial (71.75%).
• Aproximadamente uno de cada cuatro personas (24.10%) con hemorragia intracerebral, muere
por causa de ella, en los primeros días de ocurrida.
• El riesgo de mortalidad es mayor cuando al inicio de la hemorragia, y cuando la persona
pierde la conciencia por más de una hora.
• Durante las primeras dos semanas de ocurrida la hemorragia, pueden presentarse crisis
epilépticas en 14.60% de pacientes.
• La neumonía es la complicación más frecuente, 68 de 361 pacientes (18.83%) entre pacientes
hospitalizados por hemorragia intracerebral.
• La edad promedio de los pacientes hospitalizados por recurrencia de hemorragia intracerebral
es 73 años, siendo la frecuencia de recurrencia 9%.

II. Isquemia cerebral e infarto secundario


El infarto cerebral es cuatro veces más frecuente que la hemorragia intracerebral y su mortalidad
global es 5.3%. La historia natural de este tipo de EVC no puede ser descrita como un todo, ya que
existen subtipos con características definidas, cuyo perfil en la serie de los 1156 pacientes materia
de esta publicación es el siguiente:
A. Isquemia cerebral por ateroesclerosis:
• Es el más frecuente subtipo (69.9%).
• Afecta predominantemente a las arterias intracraneales grandes.
• Los tres, más comunes, factores de riesgo cardiovascular, asociados a ella son: Hipertensión
arterial (72.65%). Dislipidemias (32%). Tabaquismo (18.8%).
• En comparación a los otros subtipos de isquemia su inicio ocurre en personas con edad
promedio más alta (65.30 años).
• Rara vez se asocia a crisis epilépticas durante el período agudo de su evolución (1.90%).
• Tiene la tasa más alta de mortalidad entre los subtipos de isquemia (6.93%). Esto es, tiene el
peor pronóstico de riesgo de mortalidad. Aquí es importante tratar rápidamente los peligrosos
grandes infartos que se producen.
• Tienen la más alta tasa de hospitalización por recurrencia de infarto isquémico (20%), en
comparación a los otros mecanismos o subtipos de infarto cerebral. Tiene en consecuencia, el
peor pronóstico o mayor riesgo de recurrencia. Recomendándose estrictas medidas de
prevención secundaria.

B, Isquemia cerebral por arterioloesclerosis


• Se encuentra en segundo lugar en frecuencia como mecanismo patogénico o subtipo de
enfermedad vascular isquémica (15.74%)
• Afecta principalmente a las arteriolas de la región profunda del cerebro, provocando los
pequeños infartos lacunares.
• Los tres factores de riesgo cardiovascular mas frecuentemente asociado a ella son:
Hipertensión arterial (75.82%). Tabaquismo (23.08%). Diabetes mellitus (19.78%).
• Su inicio ocurre en personas con edad promedio 55 años, es decir 10 años menos que
aquellos cuya isquemia es secundaria a ateroesclerosis.
• Ninguno de los pacientes tuvo crisis epilépticas en el período agudo de este subtipo de
isquemia.
• El pronóstico de sobrevida es bueno. En nuestro estudio no hubo mortalidad durante el período
agudo del infarto lacunar.
• La recurrencia es comparativamente baja (12%). De modo que también el pronóstico o riesgo
de recurrencia es menor que en las otras formas de isquemia

C. Isquemia cerebral por cardioembolismo


• Se encuentra en tercer lugar como mecanismo patogénico causal de isquemia cerebral
(11.25%).
• Es conocido que los émbolos cardiogénicos comprometen mayormente el territorio carotídeo
superficial.
• Los tres factores de riesgo cardiovascular más frecuente asociados a cardioembolismo son:
Fibrilación auricular (87.69%). Hipertensión arterial (60%). Valvulopatías (26.15%).
• Su inicio, ocurre a edad promedio menor (54 años) que la de los otros dos subtipos de
isquemia cerebral.
• Es el subtipo de enfermedad vascular isquémica que con mayor frecuencia se asocia a crisis
epilépticas durante el período agudo de su evolución (10.70%).
• La mortalidad es menor (3.09%) que en los infartos secundarios a ateroesclerosis y mayor que
en los vinculados a arterioloesclerosis.
• La recurrencia es alta (19.2%). Es casi igual al porcentaje encontrado en la isquemia por
ateroesclerosis. Por consiguiente, el pronóstico o riesgo de recurrencia es malo, obligando a
cuidadosas y urgentes medidas de prevención secundaria.

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HOSPITAL NACIONAL GUILLERMO ALMENARA IRIGOYEN

SERVICIO DE NEUROLOGIA

ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL (EVC)

TOTAL DE HOSPITALIZACIONES
(ABRIL 1987 – DICIEMBRE 1998)
(3973)

HOSPITALIZADOS POR EVC


(1517) (38.10%)

EVC ISQUEMICA EVC HEMORRAGICA


(1156) (76.20%) (361) (23.80%)

MORTALIDAD MORTALIDAD

62 (5.36%) 87 (24.10%)

FIGURA 1
SUBTIPOS DE ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL (EVC)
ISQUEMICA

EVC ISQUEMICA
1156

OTRAS CAUSAS
36 (3.11%)

+ DETERMINADAS
20 (1.73%)
CARDIOEMBOLISMO VASCULITIS
130 (11.25%) TAKAYASU
POLICITEMIA
NEUROLUES
ANTICONCEPTIVOS

ARTERIOLOESCLEROSIS + NO DETERMINADAS
182 (15.7%) 16 (1.38%)

ATEROESCLEROSIS
808 (69.9%)

FIGURA 2
CRISIS EPILEPTICAS DURANTE EL PERIODO AGUDO
DE LA ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL

EN 83 DE 1517 PACIENTES

15
14,69

10 10,77
PORCENTAJE

1,99 0
0

ATEROESCLEROSIS ARTERIOLOESCLEROSIS CARDIEMBOLISMO HEMORRAGIA

FIGURA 3
MORTALIDAD POR SUBTIPOS EN EL PERIODO AGUDO DE LA
ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL ISQUEMICA

20

n = 752 n = 182 n = 126 n = 34


PORCENTAJE

6.93%

5.55%

3.09%
n = 56 n=4 n=2

0
ATEROESCLEROSIS ARTERIOLOESCLEROSIS EMBOLIA OTRAS CAUSAS
808 pacientes 182 pacientes 130 pacientes 36 pacientes

FALLECIDOS NO FALLECIDOS

FIGURA 4
FACTORES DE RIESGO EN LA ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL

ISQUEMICA (1156 PACIENTES) HEMORRAGICA (361 PACIENTES)

FACTORES DE RIESGO N % FACTORES DE RIESGO N %

HIPERTENSION ARTERIAL 803 69,46 HIPERTENSION ARTERIAL 259 71,75

DISLIPIDEMIAS 302 26,13 DIABETES MELLITUS 35 9,70

TABAQUISMO 216 18,70 ALCOHOLISMO 32 8,86

DIABETES MELLITUS 179 15,50 DISLIPIDEMIAS 31 8,59

FIBRILACION AURICULAR 125 10,80 TABAQUISMO 20 5,54

ALCOHOLISMO 86 7,46 CARDIOPATIAS 12 3,32

VALVULOPATIAS 41 3,55 COAGULOPATIAS 5 1,39

PROTESIS VALVULAR 23 2,00 OTROS 9 2,49

ENFERMEDAD DEL TEJIDO CONECTIVO 4 0,56

OTROS FACTORES 16 1,38

NO DETECTADOS 170 14,70

TABLA 1
FACTORES DE RIESGO EN LA EVC ISQUEMICA

Ateroesclerosi s 808 Pacientes Arterioloesclerosis 182 Pacientes Cardioembolismo 130 Pacientes

FACTORES DE N % FACTORES DE RIESGO N % FACTORES DE RIESGO N %


RIESGO

HIPERTENSION 75,82
587 72,65 HIPERTENSION ARTERIAL 138 FIBRILACION AURICULAR 113 87,69
ARTERIAL

DISLIPIDEMIAS 259 32,00 TABAQUISMO 42 23,08 HIPERTENSION ARTERIAL 78 60,00

TABAQUISMO 152 18,81 DIABETES MELLITUS 36 19,78 VALVULOPATIAS 34 26,15

DIABETES MELLITUS 143 17,70 DISLIPIDEMIAS 36 19,78 PROTESIS VALVULAR 23 17,70

ALCOHOLISMO 78 9,15 ALCOHOLISMO 5 2,75 TABAQUISMO 22 16,92

FIBRILACION 2,20
8 1,00 FIBRILACION AURICULAR 4 DISLIPIDEMIAS 7 5,38
AURICULAR

VALVULOPATIAS 7 0,87 ENF. TEJ. CONECTIVO 2 1,10 ALCOHOLISMO 3 2,31

ENF. TEJ. 8,24


2 0,25 NO DETECTADO 15 NO DETECTADOS 4 3,08
CONECTIVO

NO DETECTADO 151 18,69

Tabla 2
COMPLICACIONES DURANTE EL PERIODO AGUDO DE LA
ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL
OCURRIDAS EN 249 DE 1517 PACIENTES (16.41%)

TIPO DE EVC INFARTO HEMORRAGIA


CEREBRAL INTRACEREBRAL
144/1256 101/361 (27.9%)
TIPO DE COMPLICACION (12.8%)

NEUMOPATIA 108/144 (72.9%) 68/101 (63.30%)

INFECCION URINARIA 26/144 (18.0%) 15/101 (14.80%)

SEPSIS 6/144 (4.10%) 12/101 (11.80%)

HEMORRAGIA DIGESTIVA 8/144 (5.50%) 3/101 (2.90%)

OTROS 0 3/101 (2,90%)

Tabla 3
TIEMPO EN QUE OCURRIERON CRISIS EPILEPTICAS
EN EL PERIODO AGUDO DE LA ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL (EVC)

TIPO DE EVC EVC EVC


ISQUEMICO HEMORRAGICO
MOMENTO DE LA CRISIS n = 30 n = 53
CRISIS DE INICIO 26/30 (86.67%) 34/53 (64.15%)

POSTERIOR AL ICTUS Y MENOR DE 24 HORAS 4/30 (13.33%) 8/53 (15.09%)

ENTRE 24 Y 48 HORAS 0 7/53 (13.21%)

ENTRE 48 HORAS Y 15 DIAS 0 4/53 (7.55%)

TIPO DE CRISIS EPILEPTICAS EN EL PERIODO AGUDO


DE LA ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL (EVC)

TIPO DE EVC EVC EVC


ISQUEMICO HEMORRAGICO
n = 30 n = 53
TIPO DE CRISIS

TONICO CLONICAS GENERALIZADAS 20/30 (66.67%) 46/53 (86.79%)

PARCIAL MOTORA SIMPLE 8/30 (26.67%) 6/53 (11.32%)

PARCIAL MOTORA CON GENERALIZACION SECUNDARIA 2/30 (6.67%) 1/53 (1.89%)

Tabla 4
RIESGO DE MORTALIDAD ASOCIADA A LAS CRISIS EPILEPTICAS
EN EL PERIODO AGUDO DE LA ENFERMEDAD VASCULAR
CEREBRAL (EVC)

NUMERO
TIPO DE EVC % RR IC 95% P
PACIENTES

INFARTO CEREBRAL:
SIN CRISIS 1126
4,35%
FALLECIDOS 49
9,96 6.09 - 16.29 < 0.001
CON CRISIS 30
43,35%
FALLECIDOS 13

HEMORRAGIA
INTRACEREBRAL

SIN CRISIS 308


23,05%
FALLECIDOS 71
1,31 1.21 - 2.07 0,90
CON CRISIS 53
30,19%
FALLECIDOS 16

Tabla 5
RIESGO DE MORTALIDAD VINCULADO AL CUADRO
CLINICO INICIAL DE LA EVC HEMORRAGICA
ESTUDIO EN 361 PACIENTES

NO
FALLECIDOS
CUADRO CLINICO FALLECIDOS RR IC 95% P
n = 87
n = 274

PERDIDA DE CONCIENCIA 79 129 7,26 3.61 - <


14.64 0.001
MENOR DE 1 HORA 20 20
MAYOR DE 1 HORA 59 109

CRISIS HIPERTENSIVA 54 90 2,47 1.69 - 3.61 0,10


(MAYOR DE 180/110)

CRISIS EPILEPTICA 16 37 1.31 1.21 - 2.07 < 0.90

DEFICIT MOTOR 72 252 0.55 0.17 - 2.83 0,90


LEVE 40
MODERADO 12 144
SEVERO 60 68

Tabla 6
RIESGO DE MORTALIDAD VINCULADO AL CUADRO CLINICO
INICIAL
DE EVC ISQUEMICA ESTUDIO EN 1156 PACIENTES

FALLECI- NO
CUADRO CLINICO DOS FALLECIDOS RR IC 95% P
(n = 62) (n = 1094)

PERDIDA DE CONCIENCIA 55 153 35,73 16.51 - 77.32 < 0.001


MENOR DE 1 HORA 5 27
MAYOR DE 1 HORA 50 126

CRISIS HIPERTENSIVA 6 13 6,41 3.16 - 13.07 < 0.001


(MAYOR DE 180/110)

CRISIS EPILEPTICA 13 17 9.96 6.09 - 16.29 < 0.001

DEFICIT MOTOR 48 1073 0.11 0.07 - 1.27 0,70


LEVE 450
MODERADO 524
SEVERO 48 95
NO PRECISADO 4

Tabla 7
HOSPITALIZACION POR PRIMER EPISODIO Y POR RECURRENCIA DE
ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL

PROME
HOSPITALIZACION -DIO HOSPITALIZACION PROME-DIO
TIPO DE EVC
PRIMER EPISODIO DE POR ECURRENCIA DE EDAD
EDAD

EVC ISQUEMICA 947/1156 (82%) 61 209/1156 (18%) 75

ATEROESCLEROSIS 646/808 (80%) 65 162/808 (20%) 76

ARTERIOLOESCLERO 160/182 (88%) 55 22/182 (12%) 75


SIS

CARDIOEMBOLISMO 105/130 (81%) 54 25/130 (19%) 65

OTRAS CAUSAS Y NO 36/36 (100%) 44 -


DETERMINADAS

+ EVC HEMORRAGICA 329/361 (91%) 64 32/361 (9%) 70

Tabla 8
OPCIONES TERAPEUTICAS Y PREVENTIVAS DE
ENFERMEDAD VASCULAR CEREBRAL
ESSALUD

ACCIONES A NIVEL DE ATENCION


CONDUCTA
REALIZAR EN PREFERENCIAL

I - II
INDIVIDUOS § INFORMACIONES SOBRE EVC
PROGRAMA PREVENTIVO
SUSCEPTI- § RECOMENDACIONES PARA MODIFICAR
PROMOCIONAL
BLES HABITOS DE VIDA
(POBLACION)

ASINTOMA-
§ INFORMACION PROGRAMA PREVENTIVO
TICOS
§ MODIFICAR RIESGOS PROMOCIONAL (GRUPOS
CON RIESGO
§ AGENTES FARMACOLOGICOS NECESARIOS ESPECIFICOS)
DE EVC

PERSONAS
CON § EVITAR MORTALIDAD
SINTOMAS § DISMINUIR INCAPACIDAD RESULTANTE III - IV
DEFINIDOS § DIAGNOSTICO PRECISO DE TIPO DE EVC (DE PREFERENCIA EN
DE EVC Y FACTORES DE RIESGO INDIVIDUAL UNIDADES VASCULARES
(PERIODO § EVITAR RECURRENCIA INMEDIATA CEREBRALES)
AGUDO) < 30 § REHABILITACION PRECOZ
DIAS

PERSONAS
CON
§ REHABILITACION FISICA, PSICOLOGICA Y III - IV
SINTOMAS
SOCIAL AMBULATORIA EN
DEFINIDOS
§ EVITAR RECURRENCIAS ACTUANDO CONSULTORIOS
DE EVC
SOBRE FACTORES DE RIESGO ESPECIFICOS
(PERIODO NO
§ CONSEJERIA SOCIAL Y LABORAL PARA EVC
AGUDO) < 12
MESES

PREVENIR
RECURREN- I - II
§ EVITAR RECURRENCIAS
CIAS PROGRAMA PREVENTIVO
§ ALIVIAR SECUELAS
A LARGO PROMOCIONAL (GRUPOS
§ CONTROLES
PLAZO ESPECIFICOS)
> 12 MESES

Tabla 9

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