EMBARAZO ADOLESCENTE
Las complicaciones del embarazo en la adolescencia y el parto son la
principal causa de mortalidad de las niñas de 15 a 19 años en los
países en desarrollo.
Embarazo adolescente
El embarazo en la
adolescencia es un problema habitual en África subsahariana y en países
de América Latina y del Caribe. En la mayoría de los casos de embarazo
adolsecente son no buscados y no deseados. Estos embarazos tienen un
riesgo mayor para la madre y para el bebé que los embarazos de mujeres
mayores de 20 años.
El embarazo precoz incrementa el riesgo de aborto espontáneo o
nacimiento prematuro del bebé. En muchos de los casos se produce
mediante situaciones de violencia física, psicológica o sexual. Cuando una
adolescente se queda embarazada se generan complicaciones
psicológicas, sociales y familiares que repercuten negativamente en su
desarrollo escolar.
EL PROBLEMA
El embarazo adolescente o embarazo precoz se produce cuando ni su
cuerpo ni su mente están preparados para ello; entre la adolescencia
inicial o pubertad –comienzo de la edad fértil– y el final de la adolescencia,
que la OMS establece en los 19 años. La mayoría de los embarazos en
adolescentes son embarazos no planificados y no deseados. En estas
edades, el embarazo puede ser producto de violencia física, simbólica,
psicológica y económica. El riesgo de morir por causas relacionadas al
embarazo, parto y postparto se duplica si las niñas quedan embarazadas
antes de los 15 años de edad.
LAS RAZONES
La evidencia empírica indica que entre los factores asociados a la
maternidad precoz se encuentran las características del hogar de la
adolescente: el ingreso económico de sus progenitores, sus niveles de
educación y la condición de pobreza del hogar. Pero también hay factores
contextuales relevantes, como el acceso a una educación sexual integral, a
los distintos métodos de planificación familiar y, sobre todo, a la garantía del
ejercicio de sus derechos. Asimismo, en el embarazo y la maternidad
adolescentes influyen un conjunto de representaciones culturales en torno al
género, a la maternidad, al sexo, la adolescencia, la sexualidad y las
relaciones de pareja.
LAS CONSECUENCIAS
Las niñas que quedan embarazadas a una edad temprana corren mayores
riesgos de padecer mortalidad y morbilidad materna. El embarazo durante
los primeros años después de la pubertad aumenta el riesgo de aborto
espontáneo, obstrucción del parto, hemorragia posparto, hipertensión
relacionada con el embarazo y afecciones debilitantes durante toda la vida,
como la fístula obstétrica. Tener hijos muy jóvenes también significa que las
mujeres y las niñas son más vulnerables a otros resultados negativos para
la salud materna por los partos frecuentes, los embarazos no planeados y
los abortos inseguros.
Los bebés que nacen de madres adolescentes tienen más probabilidades
de nacer muertos, prematuros o con bajo peso y corren mayor riesgo de
morir en la infancia, debido a la corta edad de la madre. Este riesgo se
agrava por la falta de acceso a la información y los servicios de salud sexual
y reproductiva integrales.