Sisifo
Sisifo
original por Bartolomé Mitre Sueva edición, definitiva, autorizada, dirigida por Nicolás Besio
Moreno Buenos Aires Centro cultural "Latiunt" 1922 IXDICE CASTO S I-IV INFIERNO I n di c e
Prefaci o I Teoría del traductor II Bibliografía de la traducción: Ediciones ante ñores I II La
presente edición ]V Correcciones de Mitre a su edición de 1897. Fe de erratas Primera parte El
infierno PROEMIO GENERAL: La selva oscura Canto primero: El extravío, la falsa vía y el guía
seguro PROEMIO DEL INFIERNO: El viaje pavoroso. Canto segundo: Terror humano y consuelo
divino; las tres mujeres benditas VESTÍBULO : Cobardía y pereza. Canto tercero: La puerta
infernal; el vestíbulo de los cobardes y el paso del Aqueronte CIRCULO PRIMERO: Limbo. Canto
cuarto: Párvulos inocentes, patriarcas y hombres ilustres 505 Pág . VII XVII X X I XXV X L I 15
CANTOS V-XV Pág . CIRCULO SEGUNDO: Lujuria. Canto quinto: Niños; pecadores camales;
Francesca da Rimini 27 CIRCULO TERCERO: Gula. Canto sexto: Cerbero; Ciaceio y su profecía ...
. 33 CIRCULO CUARTO: Avaricia y prodigalidad. Canto sétimo: Pluto; pena de los avaros y
pródigos; la fortuna 38 CIRCULO QUISTO: Ira. Canto sétimo: Suplicio de los iracundos .... . 41
Canto octavo: Flegias; Argenti; muro y puerta de Dite ; oposición de los demonios 42 PUERTAS
DE DÍTE: La entrada a la ciudad. Canto noveno: Angustia; las tres furias; el mensajero celeste
48 CIRCULO SEXTO: Herejía. Canto noveno: La región de los heresiareas y sus secuaces 52
Canto décimo: Farinata; Cavalcante Cavalcanti; Federico II ; el Cardenal 54 Canto undécimo:
Tumba del papa Anastasio; distribución de los condenados en el infierno 60 CIRCULO SÉTIMO:
Violencia. Canto duodécimo: Aro I, violentos contra el prójimo: Tiranos, homicidas y
salteadores 65 Canto decimotercio: Aro II, Violentos contra sí mismos y las propias cosas:
Suicidas y disipadores. . . 71 Canto decimocuarto: Aro III, Violentos contra Dios. 77 Canto
decimoquinto: Aro III, Violentos contra la naturaleza: Sodomitas 83 coi; ÍNDICE CANTOS XVI-
XXXIV. I3CFIERK0 Pág. Canto decimosexto: Aro III, Sodomitas 88 Canto décimosétimo: Aro III,
Violentos contra el arteí Usureros 94 CIRCULO OCTAVO: Fraude. Canto decimoctavo: Aro I,
Rufianes y seductores . . 101 Aro II, Aduladores 105 Canto decimonono: Aro III, Simoniacos 107
Canto vigésimo: Aro IV, Adivinos 113 Canto vigésimoprimero: Aro V, Rateros y tramposos 119
Canto vigésimosegundo: Aro V, Rateros y tramposos . 125 Canto vigésimotercero: Aro VI,
Hipócritas... . 131 Canto vigésimocuarto: Aro VII, Ladrones ... . 137 Canto vigésimoquinto: Aro
VII, Ladrones ... . 143 Canto vigésimosexto: Aro VIII, Consejeros fraudulentos 149 Canto
vigésimosétimo: Aro VIII, Consejeros fraudulentos 155 Canto vigésimoctavo: Aro IX,
Diseminadores de discordias 161 Canto vigésimonono: Aro IX, Diseminadores de discordias
167 Aro X, Falsarios de todo género 1C9 Canto trigésimo: Aro X. Falsarios de todo género. . 173
DESCENSO AL CIRCULO NONO: LOS gigantes. Canto trigésimoprimero: Los gigantes en tomo al
pozo 179 CIRCULO NONO: Traición. Canto trigésimosegundo: Aro I, Traidores a los parientes
185 Aro II, Traidores a la patria 188 Canto trigésimotercero: Aro II, Traidores a la patria 191 Aro
III, Traidores a sus comensales. • 195 Canto trigésimocuarto: Aro IV, Traidores a sus
benefactores 197 BOCAS DE LUCIFER: Traidores a la magestad y a la divinidad. 202 907 1N-
DICE CANTO S t-XVJI. PÜEGAr#EIO Segunda parte El purgatorio Pig. PROEMIO DEL
PURGATORIO: La entrada. Canto primero: Invocación; las cuatro estrellas; Catón 205
ANTEPURGATORIO : Isla. Canto segundo: Las almas que llegan al purgatorio . . 211 Canto
tercero: Contumacia de la Iglesia 217 Canto cuarto: Rellano I, Negligentes 223 •Canto quinto:
Rellano II, Perezosos 229 Canto sexto: Rellano II, Perezosos 235 Canto sétimo: Valle, Príncipes
preocupados de gloria terrestre. . 241 Canto sétimo: Valle, Príncipes preocupados de gloria
terrestre 247 Canto noveno: Valle, sueño de Dante: puerta del purgatorio 253 ARO PRIMERO:
Soberbia. Canto décimo: Subida; ejemplos de humildad; expiación de la soberbia 259 Canto
undécimo: Plegaria de los soberbios. . . . 265 Canto duodécimo: Ejemplos de soberbia
castigada. . 271 ARO SEGUNDO: Envidia. Canto decimotercio: Ejemplos de caridad ... . 277
Canto decimocuarto: Ejemplos de envidia castigada. 283 Canto decimoquinto: Amor fraternal
289 ARO TERCERO: Ira. Canto decimoquinto: Dulces templanzas; pena de los iracundos 292
Canto decimosexto: Libre albedrío; corrupción del mundo 293 Canto déeimosétimo: Ejemplos
de ira castigada; ángel de la paz; sistema moral del purgatorio. . , , 301 HOS CASTOS XVIII-
XXXIII. l'ORG*IO»;o PilSAEO CUARTO: Pereza. Canto decimoctavo: Ejemplos ele solicitud y
pereza. . 307 Canto decimonono: Sueño; ángel de la solicitud. . . 313 ARO QUISTO: Avaricia y
prodigalidad. Canto decimonono: Avaros y pródigos; humildad papal 316 Canto vigésimo:
Ejemplos de pobreza y liberalidad; ejemplos de torpe avaricia; liberación de un alma 31&
Canto vigésimoprimero: Estacio 323 Arto SEXTO: Gula. Canto vigésimosegundo: Estacio;
personajes ilustres del limbo; ejemplos de templanza 331 Canto vigésimotercero: Pena de los
golosos; reproches a las damas florentinas 337 Canto vigésimocuarto: Ejemplos de gula; ángel
de la abstinencia 343 Ano SÉTIMO: Lujuria. Canto vigésimoquinto: La generación; infusión del
alma en el cuerpo; ejemplos de castidad 34Í) Canto vigésimosexto: Lujuriosos; ejemplos de
lujuria. 355 Canto vigésimosétimo: Ángel de la pureza; travesía por las llamas; despedida de
Virgilio 361 PARAÍSO TERRESTRE: Beatriz. Canto vigésimoctavo: El Leteo; la dama solitaria;
virgen del agua y el fuego 36" Canto vigésimonono: El carro de la iglesia ... . 373 Canto
trigésimo: Beatriz; desaparición de Virgilio; reproche de Beatriz 379 Canto trigésimoprimero:
Confesión; inmersión en el Leteo; Beatriz revelada 385 Canto trigésimosegundo: El sacro carro;
águila, zorra y dragón; meretriz y gigante . ..... . 391 Canto trigésimotercero: Vaticinio de
Beatriz; ifttinia purificación de Dante 397 609 CASTOS I XII. Tercera parte El paraíso Pás.
PROEMIO DEL PARAÍSO: Ascensión. Canto primero: Invocación; ascensión; orden del universo
405 CIELO I, DE LA LUX A: Espíritus que quebrantaron el voto de castidad. Canto segundo:
Aseeneión; manchas de la luna: influencias celestes 411 Canto tercero: Almas beatas; grados
de beatitud . . 4.17 Canto cuarto: Sede de los beatos; libre albedrío; votos . burlados y su
reparación 423 Canto quinto: Santidad del voto; su permutación. . 429 CIELO II, DE MEECUBIO:
Espíritus activos y benéficos. Canto quinto: Emperador Justiniano 432 Canto sexto: El águila
romana; invectivas contra gíbelinos y guelfos 435 Canto sétimo: La muerte de Cristo;
redención e inmortalidad del alma 441 CIELO III, DE VENUS : Espíritus amantes. Canto octavo:
El planeta; espíritus amantes; varias índoles personales 447 Canto nono: Vaticinio; avaricia de
los eclesiásticos. 453 CIELO IV, DEL SOL: Doctores en filosofía y teología. Canto décimo: El
sumo pontífice; orden de la creación; espíritus sapientes; teólogos y filósofos escolásticos y
antiguos 459 Canto undécimo: Vanidad de las cosas terrestres; dudas; san Francisco;
imprecación a los dominicanos . . 465 Canto duodécimo: Santo Domingo; reproche a los
franciscanos 471 610 [Link] CASTOS XIII-XXIV PARAÍSO Páír. Canto decimotercio: Saber de
Salomón; de Adán a Cristo; ligereza humana 477 Canto decimocuarto: Esplendor de los beatos.
. . 483 CIELO V, DE MARTE: Mártires de la religión. Canto decimocuarto: Cruz de Marte;
armonía de los cantos; éxtasis de Dante 483 Canto decimoquinto: Caceiaguida; la antigua
Florencia 489 Canto decimosexto: Caceiaguida y sus mayores; la antigua y la nueva gente de
Florencia. . . . 495 Canto décimosétimo: El destierro; desventuras y esperanzas de Dante; el
valor de la verdad. . . . 501 Canto decimoctavo: Espíritus resplandecientes en la cruz de Marte
507 CIELO VI, DE JÜPITEB: Príncipes, sabios y justos. Canto decimoctavo: Diligite Justitiam; el
águila imperial; avaricia papal 509 Canto decimonono: El águila parlante; la fe; ineseratabilidad
de la divina justicia 513 Canto vigésimo: Príncipes justos; fe y salvación; arcanos de la divina
predestinación 519 CIELO VII, DE SATURNO: Espíritus contemplativos Canto vigésimoprimero:
La escala celeste; lujo de los prelados 525 Canto vigésimosegundo: San Benedicto; corrupción
de los monasterios 531 CIELO VIII, ESTELAS: Espíritus triunfantes Canto vigésimosegundo: Los
gemelos; mirada a los planetas y a la tierra 535 Canto vigésimotercero: Triunfo de Cristo;
coronación de María 537 Canto vigésimoeuarto: San Pedro; la Fe 543 611 CASTOS XXV-XXXUI.
Canto vigésimoqtiinto: San Jaeobo; la Esperanza; San Juan 549 Canto vigésimosexto: La
Caridad; Adán; los primeros tiempos 555 CIELO IX, CRISTALINO: Jerarquías angélicas. Canto
'vigésimosétimo: Perfección celeste y corrupción terrestre. 56-A Canto vigésimonono: Teoría
de los ángeles; invectiva contra los predicadores de vanidad 5 7^3 EMPIKEO : Dios, ángeles y
beatos. Canto trigésimo: Río de luz ; rosa de los beatos; Enrique VII. 579 Canto
trigésimoprimero: Cándida rosa; san Bernardo oración a Beatriz; gloria de la virgen. . . . 585
Canto trigésimosegundo: La rosa mística; María y Gabriel; los grandes Patricios de la celeste
Jerusalem 591 Canto trigésimotereero: La santa oración; intercesión de María; la divinidad; la
última salud 596 612 PREFACIO ^REFACI Ó TEORÍA DÉJ. TRADUCTOR I Teoría deí traductor E
con paura ¡1 metto in metro (INF . XXXIV, 10 ) Una traducción,—cuando buena,—es a su
original, lo que un cuadro copiado de la naturaleza animada, en que el pintor, por medio del
artificio de las tintas de su paleta, procura darle el colorido de la vida, ya que no le es posibls
imprimirle su movimiento. Cuando es mala, equivale a trocar en asador -una espada de
Toledo, según la expresión del fabulista, aunque se le ponga empuñadura de oro. Las obras
maestras de los grandes escritores,—y so6re todo, las poéticas,—deben traducirse al pie de la
letra, para que sean al menos un reflejo (directo) del original, y no una bella infidel, como se ha
dicho de algunas versiones bellamente ataviadas, que las disfrazan. Son textos bíblicos, que
han entrado en la circulación universal como la buena moneda, con su cuño y con s u leyj y
constituyen por su forma y por su fondo elementos esenciales incorporados al intelecto y la
conciencia humana. Por eso decía Chateaubriand, a propósito de su traducción en prosa del
Paraíso perdido de Milvi i PREFACIO TEORÍA DEL TRADUCTOR ton, que las mejores
traducciones de los textos consagrados, son las interlineales. Pretender mejorar una obra
maestra, vaciada de un golpe en su molde típico, y ya fijada en el bronce eterno de la
inmortalidad; ampliar con frases o palabras parásitas un texto consagrado y encerrado con
precisión en sus líneas fundamentales; compendiarlo por demás hasta no presentar sino su
esqueleto; arrastrarse servilmente tras sus huellas, sin reproducir su movimiento rítmico; lo
mismo que reflejarlo con palidez o no interpretarlo razonablemente seg'ún la índole de la
lengua a que se vierte, es falsificarlo o mutilarlo, sin proyectar siquiera su sombra. Cuando se
trata de transportar a otra lengua uno de esos textos que el mundo sabe de memoria, es
necesario hacerlo con pulso, moviendo la pluma al compás de la música que lo inspiró. El
traductor, no es sino el ejecutante, que interpreta en su instrumento limitado las creaciones
armónicas de los grandes maestros. Puede poner algo de lo suyo en la pauta que dirige su
mano y al pensamiento que gobierna su inteligencia. Son condiciones esenciales de toda
traducción fiel en verso,—por lo que respecta al proceder mecánico,—tomar por base de la
estructura, el corte de la estrofa en que la obra está tallada; ceñirse a la misma cantidad ;le
versos, y encerrar dentro de sus líneas precisas las imágenes con todo su relieve, con claridad
las ideas, y con toda su gracia prístina los conceptos; adoptar un metro idéntico o análogo por
el número y acentuación, como cuando el instrumento acompaña la voz humana en su
medida, y no omitir la inclusión de todas las palaVIIT PREFACIO ÍIÍORÍA DEL TRADUCTOR bras
esenciales que imprimen su sello al texto, y que son en los idiomas, lo que los equivalentes en
química y geometría. En cuanto a la ordenación literaria, debe darse a los vuelos iniciales de la
imaginación toda su amplitud o limitarlos correctamente con la concisión originaria; imprimir a
los giros de la frase un movimiento propio, y al estilo su espontánea simplicidad o la cualidad
característica que lo distinga; y cuando se complemente con algún adjetivo o explanación la
frase, hacerlo dentro de les límites de la idea matriz. Por último, tomando el cuenta el ideal, el
traductor, en su calidad de intérprete, debe penetrarse de su espíritu como el artista que al
modelar en arcilla una estatua, procura ciarle no sólo su forma externa, sino también la
expresión reveladora de la vida interna. Sólo por este método riguroso de reproducción y de
interpretación,—mecánico a la vez que estético y psicológico,—puede acercarse en lo
humanamente posible una traducción a la, fuente primitiva de que brotara la inspiración
madre, del autor, en sus diversas y variadas faces. Tratándose de la Divina Comedia, la tarea es
más ardua. Esta epopeya, la más sublime de la era cristiana, fué pensada y escrita en un
dialecto tosco, que brotaba como un manantial turbio del raudal cristalino del latín, a la par del
francés y del castellano y de las demás lenguas románicas, que después se han convertido en
ríos. El poeta, al concebir su plan, modeló a la vez, la materia prima en que lo fijara
perdurablemente. Esto, que constituye una de sus originalidades y hace el encanto de su
lectura en el original, es una de las maIX PREFACIO TEORÍA- DEI. TRADUCTOR yores dificultades
con que tropieza el traductor. Las lenguas harmanas de la lengua de Dante, muy semejantes en
su fuente originaria, se han modificado y pulido de tal manera, que traducir hoy a ellas la
Divina Comedia, es lo mismo que vestir un bronce antiguo con ropaje moderno; es como
borrar de un cuadro de Rembrandt, les toques fuertes que contrastan las luces y las sombras, o
en una estatua de Miguel Ángel limar los golpes enérgicos del cincel que la aerntúan. Todo lo
quo pueda ganar en corrección convencional, lo pierde en fuerza, en frescura y colorido. Si el
lenguaje de la Divina Comedia ha envejecido, ha sido regenerándose, pues su letra y su espíritu
se han rejuvenecido por la rica savia de su poesía y deí su filosofía. El problema a resolver,
según estos principios elementales, y tratándose de la Divina Comedia, considerada desde el
punto de vista lingüístico y literario, es una traducción fiel y una interpretación racional,
matemática a la vez que poética, que sin alterar su carácter típico, la acerque en lo posible del
original al vertirla con un ropaje análogo, si no idéntico, y que refleje, aunque sea pálidamente,
sus luces, y sus sombras, discretamente ponderadas dentro de otro cuadro de tonos
igualmente armónicos, representados por la selección de las palabras, que son las tintas en la
paleta de los idiomas que, según se mezclen, dan distintos colores. El sabio Littré,—que a
pesar de ser sabio, o por lo mismo, era también, poeta,—dándose cuenta de este arduo
problema, se propuso traducir la Divina Comedia en el [Link] contemporáneo del Dante, tal
como si un. poeta ele la lengua del oil, hermana de la lengua del OG. x PREFACIO ÍEORÍA DEL
[Link] la hubiese concebido en ella o traducido en su tiempo con modismos análogos.
Esta es la única traducción del Dante que se acerque al original, por cuanto el idioma en que
está hecha, lo mismo que el dialecto florentino, aun no emancipado del todo del latín ni muy
divergentes entre sí, se asemejaban más el uno al otro, y dentro de sus elementos
constitutivos podían y pueden amalgamarse mejor. Según este método de interpretación
retrospectiva, me ha parecido, que una versión castellana calcada sobre el habla de los poetas
castellanos del. siglo XV,— para tomar un término medio correlativo,—como Juan de Mena,
Manrique o el marqués de Santillana, cuando la lengua romance, libre de^sus primeras
ataduras empezó a fijarse, marcando la transición entre el período ante-clásico, y el clásico 'de
la literatura española, sería quizás la mejor traducción que pudiera hacerse, por su estructura y
su fisonomía idiomática, acercándose más al tipo del original. Es una obra que probablemente
se hará, porque el castellano, por su fonética y su prosodia, tiene mucha más analogía que el
viejo francés con el italiano antiguo y moderno, y puede reproducir en su compás la melopea
dantesca, con sus sonidos llenos y su combinación métrica de sílabas hasta cierto punto largas
y breves, como en. el latín de que ambos derivan. Aplicando estas reglas a la práctica, h?
procurado ^justarme al original, estrofa por estrofa, y verso por verso, como la vela se ciñe al
viento, en cuanto da; y reproduciendo sus formas y sus giros, sin omitir las palabras que
dominan, el conjunto de cada parte, cuidando de conservar al estilo su espontánea, sencillez a
la par XI frttKFAClO l'KOKÍA DJX TRADUCTOR de su nota tónica y su carácter propio. A fin de
acercar en cierto modo la copia interpretativa del modelo, le he dado parcialmente un ligero
tinte arcaico, de manera que, sin retrotraer su lengua a los tiempos ante-clásicos del
castellano, no resulte de una afectación pedantesca y bastarda, ni por demás pulimentado su
fraseo según el clasicismo actual, que lo desfiguraría. La introducción de algunos términos y
modismos anticuados, que se armonizan con el tono de la composición original, tiene
simplemente por objeto darle cierto aspecto nativo, producir al menos la ilusión en
perspectiva, como en un retrato se busca la semejanza en las líneas generatrices acentuadas
por sus accidentes. Tal es la teoría que me ha guiado en esta traducción . El Dante ha sido, por
más de cuarenta años, uno de mis libros de cabecera, con la idea desde muy temprano de
traducirlo; pero sin poner mano a la obra, por considerarlo intraducibie en toda su intención,
bien que creyese haberme impregnado de su espíritu. Pensaba que las obras clásicas de este
género, que hacen época y que nutren el intelecto humano, debieran asimilarse a todas las
lenguas, como variando su cultivo, se aclimatan Jas plantas útiles o bellas en todas las latitudes
del globo. La Divina Comedia es uno de esos libros que no pueden faltar en ninguna lengua del
mundo cristiano, y muy especialmente en la castellana, que hablan setenta millones de seres,
y que a la par de la inglesa,—como que se dilatan en varios territorios,—será una de las que
prevalezcan en ambos mundos. Esto, que explica la elección de la tarea, no la justificaría
empero, si existiese en casXII PREFACIO TEORÍA DEL TRADUCTOR tellano alguna traducción
que reflejase siquiera débilmente las inspiraciones del gran poeta, pues entonces Siria inútil,
cuando no perjudicial. Cuando por primera vez me ensayé por vía de solaz en la traducción de
algunos cantos del Infierno del Dante, con el objeto de pagar una deuda de honor a la
Academia de los Árcades de Boma, no conocía sino de mala fama la versión en verso castellano
del general Pezuela, más conocido con el glorioso título del conde Clieste. Después, vino por
acaso a mis manos este libro. Su lectura me alentó a completar mi trabajo, con el objeto de
propender, en la medida de mis fuerzas, a la labor de una traducción que verdaderamente
falta en castellano. La del general Pezuela, elogiada por sus amigos, ha sido justamente
criticada en la misma España, por inarmónica como obra métrica, enrevesada por su fraseo, y
bastarda por su lenguaje. Sin ser absolutamente infiel, es una versión contrahecha, cuando no
remendona, cuya lectura es ingrata, y ofende con frecuencia el buen gusto y el buen sentido.
Es como la escoria de un oro puro primorosamente cincelado, que se ha derretido en un crisol
grosero. Esto justifica por lo menos la tentativa de una nueva traducción en verso. La mía,
puede ser tan mala o peor que la de Pezuela; pero es otra cosa, según otro plan y con otro
objetivo. Si se comparan ambas traducciones, se verá, que a pesar de la analogía de las dos
lenguas, difiere tanto la una de la otra, que sólo por acaso coinciden aun en las palabras.
Diríase que los traductores han tenido a la vista diversos modelos. Quizás •jependerá esto del
punto de vista o del temperamento literario de cada uno. XIII PREFACI O TEORÍA DEL
TRADUCTOR El único poeta español moderno que pudiera haber emprendido con éxito la
traducción del Dante, es Núñez de Arce. En su poema la Selva oscura, ha mostrado hallarse
penetrado de su genio poético; pero tan sólo se ha limitado a imitarlo fantásticamente. Es
lástima; pues queda siempre este vacío en la literatura castellana, que la traducción Pezuela no
ha llenado. He aquí los motivos que me han impulsado a llevar a término esta tarea,
emprendida por vía de solaz, y continuada, con un propósito serio. Una vez puesto a ella,
pensé que no sería completa si no la acompañaba con un comentario que ilustrase su teoría y
explicara la versión ejecutada con arreglo a ella. Tal es el origen de las anotaciones
complementarias, todas ellas motivadas por la traducción misma, dentro de su plan, que
pueden clasificarse en tres géneros: 1." Notas justificativas de la traducción, en puntos
literarios que pudieran ser materia de duda o controversia. 2.° Notas filológicas y gramaticales
con relación a la traducción misma. 3.° Notas ilustrativas respecto de la interpretación del
texto adoptado en la traducción.—No entro en citas históricas, sino cuando la interpretación
del texto lo exige, ni repito lo que otros han dicho ya.—Si alguna vez me pongo en
contradicción con las lecciones de los comentadores italianos del Dante, que con tanta
penetración han ilustrado el texto en muchas partes oscuras de la Divina Comedia, es
tributando el homenaje a su paciente labor debido, pues con frecuencia me han alumbrado en
medio de las tinieblas dantescas que los siglos han ido aclarando o condensando . Apenas
habían transcurrido veinte años después de xiv l'REFA CIO TEOKÍ.I DI X TKADCCTOE publicada
la primera edición del Dante (ed. de 1342), y ya el texto dantesco era casi ininteligible, aun
para los mismos florentinos (en 1373)). Fué entonces necesario que el gobierno municipal de
la república de Florencia, encomendase al Boeeaeio la tarea de explicarlo, y éste fué el primer
comentario de la Divina Comedia. Han transcurrido más de quinientos años, y los comentarios
continúan. No pasa día, sin que se descubran cesas nuevas en el "insondable poema", como ha
sido llamado, se susciten nuevas dudas acerca de su sentido místico, histórico o moral, o se
corrijan con nuevos documentos las erradas interpretacioses de sus comen/tadores. No es de
extrañar, pues, la variedad de lecciones contradictorias. Por mi parte, al s pararme algunas
veces de los comentadores italianos, más acreditados, he cuidado de dar las razones de mi
interpretación, en las notas complementarias, que siendo un modesto contingente para el
comento del trxto original, pueden quizás ser de alguna utilidad como estudies para una
correcta traducción del Dante en castellano, de que la mía no es sino un ensayo. El objetivo
que me he marcado, es más fácil de señalar que de alcanzar; pero pienso que él debe ser el
punto de mira de todo traductor concienzudo, así como de todos los extraños a la lengua
italiana, que se apliquen con amor a la lectura del. Dante, repitiendo sus palabras: O degli altri
poeti onore e lume, Vagliami il lungo studio e il grande amore Che m'ha fatto cercar lo tuo
volume. Dante es el poeta de los poetas y el inspirador de los sabios y de los pensadores
modernos, a la vez que el xv PREFACIO TEORÍA DEL TRADUCTOR pasto moral de la conciencia
humana en sus ideales. Carlyle ha dicho, que la Divina Comedia es, en el fondo, el más sincero
de todos los poemas, que salido profundamente del corazón y de la conciencia del autor, ha
penetrado al través de muchas generaciones en nuestros corazones y nuestras conciencias.
Humboldt lo reconoce como al creador sublime de un mundo nuevo, que ha mostrado una
inteligencia profunda de la vida de la tierra, y que la extremada concisión de su estilo aumenta
la profundidad y la gravedad de la impresión. Su espíritu flota en el aire vital y lo respiran hasta
los que no lo han leído. BARTOLOMÉ MITRE. Buenos Aires, Enero 1889. XVI PREFACIO
EDICIONES AXTEEIORES II. Bibliografía de la traducción Ediciones anteriores La bibliografía de
mi versión de la "Divina Comedia", explicará por sí la razón y la necesidad de esta edición
definitiva. —El Infierno de la Divina Comedia de Dante Aliglúeri. Traducción en verso castellano
ajustada al original. Por Bartolomé Mitre (Arcade de número de Roma) . Con un prefacio del
traductor. — Buenos Aires, 1889.—En 8o menor. Primera edición fragmentaria del "Infierno"
dedicada a los Arcades de Roma, que sólo contenía cinco cantos, con sus correspondientes
anotaciones, y fué impresa por vía de specimen para circulación privada, en número de cien
ejemplares. —La Divina Comedia. Juicios críticos sobre la traducción del Dante por Bartolomé
Mitre.—París, 1891. —En 8o . Contiene la recopilación de todos los juicios críticos que sobre el
anterior volumen se publicaron en Europa y América, y especialmente, en Italia, España,
Monte video y Bu nos Aires. XVII PREFACIO EDICIONES ANTERIORES — El Infierno del Dante.
Traducción de Bartolomé Mitre. Composiciones por Cornellier: grabados por Abbot. Buenos
Aires, Félix Lajouane, editor, 1891.— En 8o mayor. Magnífica edición, impresa en París, en
papel especial, marcas de filigrana con ilustraciones compuestas y grabadas por los mejores
artistas franceses. Fué puesta en circulación en Buenos Aires en el mismo año. No habiendo
tenido tiempo el traductor, durante su permanencia en Paris, para dar la última mano a su
trabajo, ella adolece de notables errores tipográficos, así como de forma y de concepto. —Fe
crítica de erratas y correcciones Dantescas.— Buenos Aires, 1891. Serie de artículos publicados
en el periódico La Nación (de Buenos Aires), en que el traductor hacía la crítica de su propia
obra, corrigiéndose a sí mismo. —Correcciones a la traducción del Infierno del Dante. Con
notas complementarias.—Buenos Aires, 1891. —En 8o . Es un addenda e corrigenda adicional,
o sea una fe crítica de erratas de la edición de Paris, hecha por el mismo traductor explicando
les errores. —-Segundo Apéndice. Correcciones a la traducción del Dante por Bartolomé
Mitre.— -Buenos Aires, 1891. —En 8o . Complemento de las anteriores correcciones
explicativas, hechas también por el traductor. —Bartolomé Mitre.—El Infierno del Dante.
Traducción en verso ajustada al original, con nuevos eomenM'III PREFACIO EDICIONES
ANTERIORES tarios. Tercera edición corregida y aumentada.—Buenos Aires, 1893.—En 8o
menor. Esta edición contenía como mil cuatrocientas correcciones de forma y de fondo,
ciñendo más la interpretación al texto original. A pesar de ésto, no quedó expurgada de todos
sus erroi*es; empero puede considerarse casi como definitiva en esa parte, enmendada en
esta edición. —Bartolomé Mitre. La Divina Comedia de Dante Alighieri. Traducción en verso
ajustada al original. Con nuevos comentarios.—Buenos Aires, Jacobo Peuser, editor, 1894.—En
8o mayor. Primera edición completa de esta traducción, de la "Divina Comedia"; pero que no
llevaba el carácter de definitiva, habiéndose deslizado en ella notables errores, así tipográficos,
como de fondo y de forma, que requerían enmienda. Como se ve por esta reseña bibliográfica,
era necesario una edición definitiva que fijase el texto de la traducción, ciñéndola más
literalmente al t:xto original, a la vez de corregir los errores de todo género de las ediciones
anteriores. Esta edición, contiene como mil trescientas correcciones — varias de ellas
fundamentales, — cu otros tantos versos, habiendo utilizado en la parte del Purgatorio,
algunas pertinentes críticas comunicadas confidencialmente por el Dr. Osvaldo Magnasco. La
parte del Paraíso, ha sido en cierto modo rehecha, emendóse mas al texto. Tirada en corto
número de ejemplares, esta edición está principalmente destinada a las Bibliotecas y a los
literatos de Europa y América. xix PREFACIO [Link] ANTERIORES Repetiré lo que dije al
publicar la anterior edición completa, que sin dar a mi versión más valor que el de un ensayo,
susceptible todavía de mejora, pienso que es basta el presente,—y más ahora,—la más literal y
la más fiel que se haya hecho, así en castellano como en otros idiomas; y quo al reproducir
según mi teoría expuesta, las ideas y las imágenes del original, con su fisonomía propia, su
metro, su ritmo y sus formas poéticas, y hasta con su mismo combinación de consonantes,
refleja, aunque sea débilmente, el estilo dantesco, conservando la precisión de sus conceptos
dentro de sus líneas, con sus mismos giros gramaticales y sus palabras textuales, en cuanto es
posible en una interpretación en lengua extraña, habiendo facilitado en mucho la tarea del
traductor, la analogía entre la lengua italiana y la castellana, a la vez que algunos arcaísmos,
que eran comunes en ambas lenguas en la época del Dante. BARTOLOMÉ MITRE. Buenos Aires,
Febrero de 1897. \ \ PREFACIO I.A PRESENTE ÍDtCIÓK III La presente edición La edición de
1897, última que hiciera Mitre de su versión en tercetos castellanos de la. Divina Comedia,
estaba igualmente cargada de errores tipográficos, de los que, ya en la propia fe? de erratas
del volumen, se corregían cerca de ochenta y quedaban más de ciento que la dicha fé de
erratas no sa había encargado de salvar. El número de ejemplares de aquella edición fué de
sólo doscientos, los que se destinaron por el distinguido traductor a bibliotecas y especialistas
del mundo entero; asi la edición se dispersó del tocio y harto difícil resultaba dar con uno de
ellos. Lai-ga vida y de intensísima labor pública había tenido Mitre hasta el año 1897, pero las
fuerzas vitales no Je habían menguado tanto que no viviera aun sendos años, falleciendo en
1906, a los 85 años. Durante ese intervalo de tiempo, su cuidado no dejo de compartirse entre
los intereses* patrios y el culto «le Dante, y así en su ejemplar personal del 97 —• conservado
por fortuna religiosamente en el Museo Mitre — aparecen numerosas correcciones de forma y
de senXXI PREFACIO LA PRESENTE EDICIÓ-V tido, que renuevan la versión y le dan mayor
profundidad y harmonía. Las correcciones manuscritas de Mitre en ese ejemplar alcanzan a
165 versos, de los que 49 en el infierno, 52 en el purgatorio, y 64 en el paraíso. Bastantes
razones había, pues, para que se hiciese una nueva edición del divino poema, de carácter
definitiva, pues que el propio Mitre había introducido en su última "edición definitiva"
numerosas alteraciones. Apercibido de estas circunstancias el Centro Cultural "Latium"
decidió, a mediados de 1920, y ante las conmemoraciones centenarias que se anunciaban para
1921: primera del nacimiento de Mitre, en Junio, y sexta de la. muerte de Dante, en
Setiembre, decidió, pues, publicar una nueva edición corregida, a cuyo fin solicitó de los
herederos de Mitre la autorización necesaria, que gentilmente acordaron, y del señor Rómulo
Zabala, del Museo Mitre, su colaboración, que prestó decididamente, señalando el ejemplar
corregido de puño y letra del traductor, que sirvió de base a esta nueva edición. El Centro
"Latium" se dignó encargarme de los trabajos tipográficos, que hube de aceptar penetrado por
la misma honda, antigua, ardorosa veneración hacia el divino libro y su divino autor, cuya
sombra ha acompañado desde la niñez mis días de calma y de combate, ha iluminado mi
espíritu y dirigido la visión de mi mente hacia los problemas del dolor humano y hacia el
estudio, fuente inviolada de todo progreso y seguro camino por el que pudo Dante alcanzar el
cetro de la sabiduría terrena y perpetuarse en el tiempo como el ejemplo de la libertad, de la
virtud, del esfuerzo y del XXII PREFACIO LA PKKSKXTI? [Link]Ü.V amor aplicados en bien de los
hombres y de las naciones. Llevado por sagrada devoción hacia el sumo maestro, a imitar el
ejemplo de Mitre, transportando al verso castellano los augustos tercetos, quise al propio
tiempo, agregar mi esfuerzo a la mayor difusión del trabajo de Mitre, tan superior, por cierto, a
la traducción de Pegúela, como a las anteriores hechas en verso castellano, desde la primera
en 1515 de don Pedro Fernández de Villegas en coplas de arte mayor, hasta nuestros días. Para
hacer más accesible la lectura del libro, se ha agregado en las cabezas de los cantos, la
indicación del círculo o cielo que comprenden, las almas que lo ocupan y sus particularidades
más notables. Lo mismo se ha bocho con las cabezas de las páginas referentemente a su
propio contenido. No se ha reeditado el comentario de Mitre, porque habría engrosado en
demasía este volumen y porque su interés, marcado para los especialistas, no era tan grande
para el público lector; a los especialistas, además, no les costará mucho llegar a dichos
comentarios en la edición del 97. Finalmente, algunos de esos comentarios hubieran debido
variar con las alteraciones introducidas por Mitre en su última edición. En el trabajo de
corrección tipográfica he sido auxiliado gentilmente por los señores Dr. David Spinetto y Juan
Zuecarini, del "Latiüm" , y por el ingeniero Vicente Anón Suárez. NICOLÁS BBSIO MORENO.
Buenos Aires, Setiembre de 1921. XXTII PREFACIO OORR1ÍCCIOXES DK MITRE IV. Correcciones
de Mitre a su edición de 1897 (1) Infierno CANTO [I 59. «Con el renombre que los mundos
llena, «Con el renombre que aun el mundo llena, 60. «Durará lo que dure el movimiento:
«Durará cual su largo movimiento: CANTO v 'XÍ COKRECCIOXES DE MIIKE CANTO XXIII 18. La
prosiguen mirando unos instantes, Lo prosiguen mirando uno& instantes, 34 ¿Quién pudiera
pensar que olor de un pomo ¿Quién pensaría que el olor de un pomo CANTO XXIV 98. Y quedé
eon mis dos acompañantes, Y quedé con Estacio y eon mi guía, 99. Grandes maestros del
cantar glorioso; Los dos maestros del cantar glorioso; 100. Y cuando ya las sombras muy
distantes, Y mi ojo su carrera acompañaba, 101. Mi mente sus palabras meditaba, Y cuando ya
la sombra se perdía, 102. Siguiéndola con ojos anhelantes, Cual sus palabras en la mente mía,'
103. Vi un árbol, que en sus gajos ostentaba Otro árbol vi, eme el fruto recargaba 10-1. Como
el oro sus frutos, no lejano, En sus vivaces ramas no lejano 105. A tiempo que hacia un lado yo
miraba: A tiempo que a ese lado yo giraba: CANTO XXV 43. Mas pura sabe aun, (donde callarse
Mas pura sube aun (donde callarse XXX11 PREFACIO CORRECCIONES DE MITRE 44. Es mejor
que nombrarlo, y en seguida Es mejor que nombrarlo) y en seguida 45. En vaso natural va a
derramarse) : En vaso natural derramarse: CAXTO XXIX 101. Al verlos ir de la legión más fría Al
verlos ir de la región más fría 30 CASTO XXX Y al carro le prestaba sus colores, Y caer como
lluvia de colores, 31. Con blanco velo, cinta de la oliva, Sobre candido velo, cinta oliva, 33. Y la
veste, color de llama viva. La veste de color de llama viva. 37. Aun sin mirarla, tuvo la
conciencia Aun sin tener del ojo la conciencia. 39. De aquel antigua amor la gran potencia.
Sintió de antiguo amor la gran potencia. 40. Al contemplar aquella faz querida, Y cuando por la
vista fué sentida *1. De alta virtud a quien tan grande afecto La alta virtud de mi temprano
afeeto 42. Voté en los días de la edad florida. Que en la infancia me abrió doliente herida 44.
Cual tierno infante corre hacia la mama, Como ei infante corre hacia la mama, xxx m PREFACIO
CORRECCIONES DE MITRE CANTO XXXII 149. Desnuda, una ramera, allí sentada Desnuda, una
ramera, en él sentada CANTO XXXIII 48. Porque ofuzea la razón que no es segura; Porque
ofuzea razón que no es segura; 68. Como las aguas del Elsa en su corriente, Cual las aguas del
Elsa, en su corriente, 93. Ni la conciencia de ello me recuerde.» Ni la conciencia de ello me
remuerde.» Paraíso CANTO I 2. Lleno está el universo, que resplende Lleno está el universo,
donde esplende 5. Estuve, y cosas vi que al relatarse, Estuve, y cosas vi que relatarse 6. No
sabe, o decir puede, quien desciende; No sabe o puede quien de allá desciende; 17. Hasta el
presente y ahora dos pido, Hasta el presente y ahora dos te pido, CANTO II 18. Viendo a Jasón
con bueyes ir arando. Viendo a Jasón con toros ir arando. xxxiv PREFACIO CORRECCIONES DE
MITRE CANTO III 41. Mi voluntad lo que eres y quien tú fuiste» Mi voluntad lo que eres y quien
fuiste» 123. Cual peso que en las aguas descendía. Cual peso que en el agua descendía CANTO
IV 40. «Y con este lenguaje te designo «Y a vuestra mente, así al hablar, asigno 41. Lo que
humano solo aprende Lo que por sus sentidos solo aprende 42. Para elevarse al intelecto digno
Y que de su intelecto es lo condigno CANTO v 75. Ni penséis que toda agua culpa lave Ni
penséis que toda agua, culpas lave 123. «Habla y creerlas como a Dios creerías.» «Di, di,
creyendo como a Dios creerías.» CANTO VI 2. Volvió en contra del sol en la carrera Volvió
contra del sol en la carrera 47. De inculta cabellera, y Fabio y Decio, De inculta cabellera con
sus haces 48. La fama dé que admiro al mundo lleno. Y Fabio y Decio, su renombre pleno. 49.
«Los árabes domó en combate recio, «El aterró a los árabes tenaces XXXV P REFACIÓ
CORRECCIONES DE MITRE 50. Que orgullosos, de Aníbal en pos cruzaron, Que de Aníbal en
pos, fieros cruzaron, 51, Donde desciende el Po del risco Helvecio. La alpestre roca ¡ olí Po!
donde tú naces. 59. Lo vio el Iser, el Era, lo vio el Sena Lo vio el Iser y el Era, lo vio el Sena 60. Y
los valles del Eódano dan lleno; Y los valles que al Eódano dan lleno; CANTO VIII 15. Por su
fulgor, miré Beatriz más bella. Con su fulgor miré a Beatriz más bella. CANTO IX. 37. Contempla
de mi cielo esa lumbrera Lo que está cerca a mí clara lumbrera 38. Que en el mundo dejó
merecimiento: Del cielo, que en el mundo por mi acento, 39. Antes que el nombre y que su
fama muera, Grande fama dejó y antes que muera, 42. Legando nuestra vida con aumento.
Legando nuestra vida en incremento. CANTO x 6. Que cuanto más se mira, más se admira. Que
más se goza en él si más se mira. 7. Alza, lector, conmigo, humilde frente; Conmigo pues lector
alza la frente; xxxv i I'KEFACÍO CORRECCIONES D1C MITBJ5 S. Contempla en las esferas esa
parte, Derecho a las esferas, en la parte 9. De dos céreos el punto concurrente; Donde un giro
del otro es divergente; 36. Sin saber acordarme cómo, me elevaba, Sin acordarme cómo, me
elevaba, 1 33. El que al mirarme, miras con retardo, De ese por quien ya tu pregunta aguardo
13i. ES la luz de un espíritu pensante, De un espíritu son las claridades 135. Y tan grave que
halló el morir muy tardo: Que con grave pensar morir vio tardo: 136. De Sigerio es la luz,
siempre brillante, De Sigerio es la luz, en las edades 138. Verdades enseñó siempre constante»
Silogismo entre envidias sus verdades.» CANTO xrt 08. Un ángel bajó a la tierra a bautizarlo Un
ángel fué a la tierra a bautizarlo. CANTO XVI •"-'ó. Gallis, y los que afrentan el estayo. Los Galli
y los que afrenta hoy el estajeo. CANTO XX "0. «Ora conoce bien que el mundo, en lo hondo
«Ora conoce lo que el mundo, en lo hondo ' 1 . No puede ver de la divina gracia, Pueda
alcanzar de la divina gracia, XXXVII PREFACIO CORRECCIONES DE MITRE CANTO XXI 51. Y dijo:
«Tu deseo ardiente aquieto», Y dijo: «Tu deseo ardiente aquieta». CANTO XXII 47. Varones
fueron, cuyo ardor primario Varones fueron, en que ardor primario 48. Flores fecunda y frutos
confortantes. Cria ñores y frutos consagrantes. CANTO XXIII 34. Pero Beatriz, mi dulce guía
cara, Oh Beatriz, oh mi dulce guía cara, 35. Me dijo: «Esa sublime refulgencia, Digiste: «Lo que
vence tu potencia 36. Que El llevó de este, goce milagroso. Es virtud de quien nadie se repara.
CANTO XXIV 8. Bebéis, en donde está pensamiento». Bebéis, en donde está su pensamiento».
19. De aquella en que noté mayor belleza De aquel en que noté mayor belleza 36. Que El llevó
de este, goce milagroso. Que El llevó de este gaudio milagroso. 47. Mientras el maestro, pone
su problema Cuando el maestro pone su problema XXXVIII PKEFACI 1 OORKECCIOXES D£
MITRE CANTO XXVI 2. Por fúlgida llama deslumhrado, Por la fúlgida llama deslumhrado, 137.
Porque la usanza humana se fecunda, Porque la usanza humana es vagabunda. CANTO XXVII
94. En nada visto todo juntamente, Es nada visto todo juntamente, 119. Sus raíces y sus
frondas en otros dé, Sus raíees y en otros dé sus frondas, 144. Ha de rugir el cerco sempiterno,
Ha de girar el cerco sempiterno, CANTO XXVIII 37. Y se inflamaba más sincera Y se inflamaba
más y más sincera 111. Mas que amor, que solo la secunda. Mas que el amor, que solo la
secunda. CANTO XXX 49. Así una circunfusa voz muy viva, Así una circunfusa luz muy viva,
CANTO XXXI °- Y la inmensa bondad que la levanta, Y a la inmensa bondad que la levanta,
XXXIX PREFACIO CORRECCIONES DE MITRE CANTO XXXII 120. Son cuasi de esta rosa las raíces.
Son como de esta rosa las raíces, CANTO XXXIII 22. «Este ser, que desde ínfima laguna «Ora
este ser, que de ínfima laguna 27. A la última salud fortalecido. A la final salud fortalecido. 29.
Y yo, que por más ver no me he abrasado, «Y yo que en contemplarte me he abrasado, 39.
Juntos conmigo, levantar sus manos». Que a par de mí suplican con las manos». 338. El cerco
con la imagen, que releva El cerco eon la imagen que en sí lleva. XL Debe decir vastos misma
Pente 78 contirtG la DESCENSO depuesto de paz enclavado, estro holló «De como «si «¡vamos
ahugero INVECTIVA FRAUDE INI". XXVI. 1- 9 . '«7 criminosa do «en va «la. sierren su boca a>
cantan al PE DE ERRATAS Canto III XII XIII XX Pág. 327 XXV Pág. 359 XXVIII XXIX A.A.A.1 XXXII
Verso 16 114 56 133 145 cabezal 43 44 45 cabezal 72 101 134 143 79 Dice de tras con un gran
dolor mis ojos poco nunca VISION sabe nombrarlo, derramarse) ; GUINZELIJ es el del legión y
sobre Viendo Debe decir detrás que gran dolor en mis ojos se «poco Nunca MISIÓN sube
nombrarlo), derramarse, GUINIZELLI. es del región al sombra viendo Paraíso I II IV VI IX XII XIV
XVI XIX XX XXI XXV XXVIII XXX Pág. 008 Pág. 612 17 82 61 47 70 100 134 105 7 61 70 127 73 85
00 97 99 Fila 13 Fila 7 dos pido y Tal Laces Por qué Las subes ensayo ni estampar tentado El
conócele Vienen «¿En quiere sorprenderte tu como sétimo 564 dos te pido «y «Tal haces
Porque las suben estayo nunca lo ha sido «El conoce lo Vienen, «¡En «quiere sorprenderte.» tú
cómo octavo 561 XliU EL INFIERNO PRIMERA PARTE I'U'IKMIM «EXEliAL INF". I. 1-9 LA SELVA
CANTO PRIMERO PROEMIO GENERAL EL EXTRAVIO, LA FALSA VIA Y EL GUIA SEGURO La selva
oscura. El poeta se extravia en ella en medio de la noche. Al amanacer sale a un valle y llega al
pie de un monte iluminado por el sol. Se atraviesan en su camino tres animales simbólicos.
Retrocede y se le aparece la sombra de Virgilio, que lo conforta, y le ofrece llevarlo al linde del
paraíso al través del infierno y del purgatorio. Los dos poetas prosiguen su camino. En medio
del camino de, la vida, errante me encontré por selva oscura, en que la recta vía era perdida.
¡Ay, que decir lo que era, es cosa dura, esta selva salvaje, áspera y fuerte, que en la mente
renueva la pavura! i Tan amarga es, que es poco más la muerte! Mas al tratar del bien que allí
encontrara, otras cosas diré que,vi por suerte. a PROEMIO GENEBAL 18 V. I. ÍO-39 EL DULCE
MONTE No podría explicar como allí entrara, tan soñoliento estaba en el instante en que el
cierto camino abandonara. Llegué al pie de un collado dominante, donde aquel valle lóbrego
termina, de pavores el pecho zozobrante; miré hacia arriba, y vi ya la colina vestida con los
rayos del planeta, que por doquier a todos encamina. Entonces, la pavura un poco quieta, del
corazón el lago, serenado, pasó la angustia de la noche inquieta. Y como quien, con hálito
afanado sale fuera del piélago a la riba, y vuelve atrás la) vista, aun azorado; así mi alma
también, aun fugitiva, volvió a mirar el temeroso paso del que nunca salió persona viva.
Cuando hube reposado el cuerpo laso, volví a seguir por la región desierta, el pie más firme
siempre en más retraso. Y aquí, al comienzo de subida incierta, una móvil pantera hacia mí
vino, que de piel maculosa era cubierta; como no se apartase del camino y continuar la marcha
me impedía, a veces hube de tornar sin tino. Era la hora en que apuntaba el día, el sol subía al
par de las estrellas, como el divino amor, en armonía 4 PROEMIO GESEKAL INF . I. 40-69 LAS
TEES PIEHAS movió al nacer estas creaciones bellas; y hacíanme esperar suerte propicia, de la
pantera las pintadas huellas, la hora y dulce estación con su caricia: cuando un león que
apareció violento, ti'ocó en pavor esta feliz primicia. Venía en contra el animal, hambriento,
rabioso, alta la testa, y parecía, hacer temblar el aire con su aliento. Y una loba asomó; que se
diría, de apetitos repleta en su flacura., que hace a muchos vivir en agonía. De sus ardientes
ojos la bravura, de tal modo turbó mi alma afligida, que perdí la esperanza de la altura. Y como
aquel que gana de seguida, se regocija, y al perder desmaya, y queda con la mente
entristecida, así la bestia, me tenía a raya, y poco a poco, en contra, repelía hacia la parte
donde el sol se calla. Mientras que al hondo valle descendía, me encontré con un ser tan
silencioso, que mudo en su silencio parecía. Al divisarle en el desierto umbroso, «¡Miserere de
míh clamé afligido, «hombre seas o espectro vagaroso.» Y respondió: «Hombre no soy: lo he
sido; Mantua mi patria fué, y Lombardía la tierra de mis padres. Fui nacido, PROEMIO
GENERA!, INF . I. 70-99 VIRGILIO «Sub Julio, aunque lo fuera en tardo día, y a Roma vi, bajo del
buen Augusto, en tiempo de los dioses de falsía. «Poeta fui; canté aquel héroe justo, hijo de
Anquises, que de Troya vino, cuando el soberbio Ilion quedó combusto. «¿Mas tú, por qué
tornar al mal camino, y no subes al monte refulgente, principio y fin del goce peregrino?» «¡ Tú
eres Virgilio, la perenne fuente que expande el gran raudal de su oratoria !» le interrumpí con
ruborosa frente, «¡ Oh! de poetas, luminar y gloria, ¡válgame el largo estudio y grande afecto
que consagré a tu libro, y tu memoria! «• Oh mi autor y maestro predilecto! de tí aprendí tan
sólo el bello estilo, que tanto honor ha dado a mi intelecto. «Esa bístia me espanta, y yo vacilo:
¡ de ella defiéndeme, sabio famoso, que hace latir mis venas, intranquilo!» Al verme tan
turbado y tan lloroso, «Te conviene tomar», dijo, «otra vía, para salir ele sitio tan fragoso. «La
bestia que tu marcha contraría, no permite i pasar por su apretura sino al que se le rinde en
agonía. «Es tan maligna, empero su magrura, que de apetitos y de cebo henchida, hambrea
más cuanto es mayor su hartura. n PROEMIO 8ÜEÍ[Link] IMF . I. 100-Í23 LA LOBA, EL LEBREL
«Con muchos animales hace vida, y muchos más serán, hasta que encuentre al Lebrel que la
inmole dolorida. «Este no vivirá de tierra y güeltre, sino de amor, virtud, sabiduría, y su nación,
será entre Peltre y Feltre. «El salvará la humilde Italia, un día, por quien murió Camila y Eurialo,
y Niso y Turno, heridos en porfía; «perseguirá do quier sin intervalo esa bestia feroz, hasta el
infierno, que de la. envidia fué el enjendro malo. «Mejor que tú, por tí pienso y discierno;
sigue, seré tu guía en la partida, hasta llevarte a otro lugar eterno. «Oirás allí la grita dolorida, y
verás los espíritus dolientes, que claman por perder segunda vida. «Después verás, en llamas
siempre ardientes vivir contentos, llenos de esperanza, los que suspensos sufren penitentes,
«porque esperan gozar la bienandanza; y si quieres subir, alma más digna, te llevará a celeste
lontananza; «pues el Emperador que allá domina, porque desconocí su ley eterna, me veda
acceso a su ciudad divina. «El universo desde allí gobierna: ese es su trono y elsvado asiento:
¡Feliz el que a sus plantas se prosterna!» PítOEMIO GEWEBAL INF . I. 130-136 LA YERDADEEA
VIA «Poeta», dije, en suplicante acento: «por el dios que te fué desconocido, sálvame de este
mal y de otro evento. «Llévame donde tú me has ofrecido, de san Pedro a la puerta luminosa,
al través de ese mundo dolorido.» Marchó y seguí su planta cautelosa. s PROEMIO IXF. INF . II.
1-9 PRELUDIO CANTO SEGUNDO PROEMIO DEL INFIERNO rAVOTJ HUMANO Y CONSUELO
DIVINO, LAS TRES [Link] BENDITAS El camino del infierno. El poeta hace examen de
conciencia. Sobrecogido, trepida en proseguir el viaje. Virgilio le dice que es enviado por
Beatriz para salvarle. Le relata la aparición de Beatriz en el limbo. El poeta se decide a seguirle
al través de las regiones infernales. Ibase el día, envuelto en aire bruno, aliviando a los seres de
la tierra de su fatiga diaria, y yo, solo, uno, me apercibía a sostener la guerra, en un camino de
penar sin cuento, que trazará la mente, que no yerra. ¡ Oh musas! ¡ oh alto ingenio, dadme
aliento! ¡ O mente, que escribiste mis visiones, muestra de tu nobleza el nacimiento! o
PROKMro ISF. INF. II ÍO-39 EL PAVOR «¡ Oh poeta, que guías mis acciones!» prorrumpí, «mide
bien mi resistencia, antes ele conducirme a esas regiones. «Si el gran padre de Silvio, en
existencia de hombre carnal, bajo feliz auspicio, de este siglo inmortal palpó la esencia; «si el
adversario al mal, le fué propicio, fué sin duda, midiendo el gran efecto de sus altos destinos,
según juicio, «que no se oculta al hombre de intelecto; que alma de Koma y de su vasto
imperio, en el empíreo fuá por padre electo; «la que y el cual (según vero criterio) se destinó a
les altos sucesores del gran Pedro, en su sacro ministerio. «En ese viaje, digno de loores,
púdose presentir la gran victoria, que cubre papal manto de esplendores. «Pablo, vaso de
dicha promisoria, al cielo fué a buscar la fe del pecho, principio de una vida meritoria. «No soy
Pablo ni Eneas. ¿ Qué es lo que he hecho para que pueda merecer tal gracia? Menos que nadie
tengo ese derecho. «Si te siguiera, acaso por desgracia, presiento, que es demencia mi
aventura; bien lo alcanza tu sabia perspicacia.» Y como el que anhelando una ventura, por
contrarios deseos trabajado, abandona su intento en la premura, 10 PÜOKUIO IN'F. IXÍ'\ IT. 40-
60 LA CONFORTACIÓN* así al tocar el límite buscado, reflexionando bien, retrocedía ante la
empresa que empecé animado. La gran sombra me habló con valentía: «si bien he
comprendido, tu alma es presa de un acceso de nimia cobardía, «que a los hombres retrae de
noble empresa, como bestia que ve torcidamente, y se encabrita llena de sorpresa. «Disiparé
el temor que tu alma siente, cliciéndote, como hasta aquí he venido cuando supe tu trance,
condoliente. «Me encontraba en el limbo detenido, y una mujer angélica y hermosa, a sí
llamóme y me sentí rendido. «Cada ojo era una estrella fulgorosa; y así ma habló con celestial
acento, dulce y suave en su habla melodiosa: «Alma noble de Mantua, cuyo aliento «con el
renombre que aun el mundo llena, «durará cual su largo movimiento: «mi amigo—no de
dichas, sí de pena,— «sólo se encuentra en playa desolada «y desanda el camino que lo apena.
«Temo se pierda, en senda abandonada, «si tarde ya. para salvarle acorro, «según, allá en el
cielo, fui avisada. «Por eso ansiosa en tu demanda corro; «sálvale con tu ingenio en su
conflicto; «i consuélame prestándole socori*o ! 11 PROEMIO Bí . ISF . II . 70-99 LA
CON?OP.'ÍACIOX «Yo soy Beatriz, que a noble acción te incito: «vengo de lo alto do tornar
anhelo: «amor me mueve, y en su hablar palpito; «mi gratitud, cuando retorne al cielo, «hará
que a dios, en tu loor demande.» Callóse, y comencé lleno de celo: «alma virtud, que sola hace
más grande al hombre sobre todos los nacidos, en la esfera menor en que se espande, «tus
mandatos, son tan agradecidos, que obedecer me tarda con afecto; y no me digas más, serán
cumplidos. «Mas dime, [, cómo y por qué raro efecto has descendido hasta este bajo centro,
del amplio sitio para tí dilecto?» «Pues penetrar pretendes tan adentro,» respondió: «te diré
muy brevemente, «por qué sin miedo alguno aquí me encuentro. «Toda cosa se teme
solamente, «por su potencia de dañar dotada: «cuando no hay daño, miedo no se siente. «Por
la gracia de dios, estoy formada, «que ni me alcanza la miseria ajena, «ni me quema esta
ardiente llamarada. «Virgen del cielo, de bondades llena, «del trance de mi amigo condolida,
«del duro fallo obtuvo gracia plena. «Llamó a Lucía, y dijo enternecida: «tu fiel adepto, tu
asistencia espera: «yo lo encomiendo a tu bondad cumplida. 12 PROEMIO IXF INF . II, 100-129
L i CONFüllTACION «Lucía, de la gracia mensajera, «vino dti tengo, allá donde me encielo, «a la
antigua Baquel por compañera. «Beatriz,—dijo,—alabanza de este cielo, «acorre al hombre
que elevaste tanto, «y que mucho te amara allá en el suelo. «¿No oyes acaso su angustioso
llanto? «¿No ves le amaga muerte lastimosa, «en río que ni al mar desciende un tanto? «Nadie
en el mundo fué tan apremiosa, «cual yo lo fuera, a contrastar el daño, «después de oir
aquella voz piadosa. «Y vine aquí, desde mi excelso escaño, «confiada en, tu elocuente hablar
honesto, «honor tuyo, y honor a nadie extraño.» «Después que grata díjome todo esto, volvió
hacia mí su rostro lagrimoso, lo que me hizo venir mucho más presto. «Cumpliendo su deseo
afectuoso, te he precavido de la. bestia horrenda que te cerraba el paso al monte hermoso.
«¿Por qué, pues, te detienes en tu¡ senda? ¿Por qué tu fortaleza así quebrantas? ¿Por qu