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Diccionario del argot colombiano: parlache

Este documento describe el estudio de un argot colombiano llamado parlache. Explica que el parlache surgió en los sectores populares de Medellín como una forma de expresión entre jóvenes marginados. Además, detalla que investigadores han estado recopilando términos del parlache con el objetivo de crear un diccionario. Finalmente, provee contexto sobre el parlache, incluyendo su influencia en el español colombiano y los esfuerzos actuales para documentar y estudiar este argot.

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Diccionario del argot colombiano: parlache

Este documento describe el estudio de un argot colombiano llamado parlache. Explica que el parlache surgió en los sectores populares de Medellín como una forma de expresión entre jóvenes marginados. Además, detalla que investigadores han estado recopilando términos del parlache con el objetivo de crear un diccionario. Finalmente, provee contexto sobre el parlache, incluyendo su influencia en el español colombiano y los esfuerzos actuales para documentar y estudiar este argot.

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Hacia un diccionario de parlache:

estudio lexicográfico de un argot colombiano


NEUS VILA RUBIO
Universidad de Lleida-España
LUZ STELLA CASTAÑEDA NARANJO
Universidad de Antioquia-Colombia

1. El parlache: un argot colombiano


1.1. Contexto de la investigación
Esta comunicación tiene el propósito de dar a conocer la existencia
de un argot muy extendido en Colombia, así como de proporcionar datos
sobre el mismo y los trabajos que se están llevando a cabo con el objeti-
vo de elaborar un diccionario de esta variedad lingüística.
Hasta el momento, los estudios sobre el parlache se han desarrollado
en dos vertientes. En primer lugar, hemos de mencionar la aproximación
sociolingüística, llevada a cabo por los investigadores Luz Stella Casta-
ñeda e Ignacio Henao, profesores de la Universidad de Antioquia, en
Medellín (Colombia). Desde principios de los años noventa, ambos han
venido estudiando las características de este argot, habiendo publicado
diversos trabajos de cariz sociolingüístico, que hemos recogido en la bi-
bliografía final. A la vez, empezaron ya entonces a recopilar un impor-
tante corpus de términos de este argot, que se ha ido poniendo al día en
investigaciones posteriores. Una de ellas es la que ha dado lugar a la te-
sis doctoral de Luz Stella Castañeda, una de las autoras de esta comuni-
cación, presentada en noviembre de 2005, en la Universidad de Lleida
(España), y dirigida por la profesora de esta universidad – coautora del
presente trabajo – Neus Vila Rubio. Esta tesis, cuya elaboración se ini-
ció en el año 2001, abrió otra vía de estudio acerca de esta variedad, que
incide en los aspectos léxicos de la misma, con el fin de preparar el ter-
reno para la realización de un diccionario de parlache, como hemos se-
ñalado más arriba.
1.2. Caracterización del parlache
Se denomina parlache el dialecto social producido y desarrollado en
los sectores populares de la ciudad colombiana de Medellín por parte de
determinados grupos sociales, como una respuesta a los sentimientos de
exclusión y marginación generados en estos con respecto a servicios y

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necesidades tan básicas como la educación, el trabajo, la sanidad o la


cultura.
Las intensas transformaciones sociales, culturales y laborales que ve-
nían produciéndose en Medellín y su área metropolitana desde los años
ochenta, provocaron una brecha importante entre determinados sectores
de la población, que hizo surgir profundas diferencias entre los mismos.
Una de ellas se manifestó en la producción lingüística, que los jóvenes
de estos sectores marginales se encargaron de moldear y crear según los
patrones típicos del argot, que acude a nuevas formas expresivas para la
realidad urbana que rodea a los hablantes. Se trata de una realidad me-
diatizada por la cultura de la droga, la presencia de la violencia y el
sexo, así como por fuertes sentimientos de grupo y compañerismo. Todo
ello conforma el ideario de estos jóvenes y, en consecuencia, en él se en-
cuentran los conceptos que dan lugar al caudal léxico que conforma esta
variedad lingüística.
Lo que caracteriza y sitúa a este argot por encima de otros es la gran
influencia que ha ejercido en el habla coloquial y estándar colombiana,
pues, a pesar de ser y haber nacido como una variedad utilizada por gru-
pos concretos, y, especialmente, por jóvenes de entre 15 y 26 años, en
estos momentos, muchas de sus piezas léxicas han pasado a ser de uso
general en el habla tanto de Medellín como del resto del país. Así, puede
oírse y leerse en los medios de comunicación audiovisuales y escritos
(radio, televisión, cine, teatro, periódicos, revistas y cómics), pero tam-
bién en la literatura y en la lengua de la calle.
Hemos de añadir, asimismo, que el parlache no deja de ser una va-
riante del español, puesto que casi todos sus mecanismos de transforma-
ción y creación léxica se adaptan a los procesos fonológicos, morfosin-
tácticos y semánticos de esta lengua. Aunque los usuarios del parlache
rechacen el español estándar como símbolo de la clase dominante, en el
fondo lo reconocen como la forma más elaborada y la que se quiere uti-
lizar en determinadas circunstancias. Y es que en ningún momento se
busca la formación de una nueva lengua, sino que el parlache se incrusta
en la lengua común y se nutre de ella; a su vez, el nivel estándar colom-
biano se alimenta del parlache. Por otra parte, este lenguaje comparte al-
gunas piezas léxicas con el lunfardo, con el lenguaje coloquial de algu-
nos países del Caribe, con el argot español, con el lenguaje rural antio-
queño y con el lenguaje coloquial más usado en Colombia1. Tiene, tam-

1
El comunicador social e investigador Alonso Salazar ha publicado varios libros
sobre el sicariato y el narcotráfico y puede afirmarse que con su primer libro No naci-

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Hacia un diccionario de parlacie: estudio lexicográfico de un argot colombiano 123

bién, algunos préstamos del inglés y, en una menor proporción, del por-
tugués. Todo ello da idea de la amplia difusión y penetración, en diver-
sos sentidos, que este lenguaje ha sufrido y, a la vez, ha propiciado.
1.3. Recolección de los datos
En principio, el corpus estaba formado por un conjunto de términos
que Castañeda y Henao habían recogido en la investigación precedente
sobre el parlache y a partir del cual realizaron el primer glosario. Pero
fue necesario diseñar nuevos instrumentos para conseguir más informa-
ción, así como para confirmar la vigencia de las piezas léxicas que se
habían registrado anteriormente. Para ello, se elaboró una serie de cue-
stionarios que se sometieron a jóvenes de la ciudad; se hicieron, además,
diversas entrevistas a personas que podían aportar información (profeso-
res y alumnos de diversos centros de enseñanza). Asimismo, se consultó
un buen número de crónicas periodísticas, ensayos sociológicos, cuen-
tos, novelas, poemas e historias de vida relacionadas con el narcotráfico,
el sicariato, las bandas, la cárcel, la vida en los barrios marginales y po-
pulares, los grupos armados, drogadictos y demás habitantes de la calle,
con el fin de confirmar el uso, la difusión y el significado de muchas pa-
labras y expresiones. También se visionaron, con el mismo objetivo, pe-
lículas, cortometrajes, videos y programas de televisión.
Todo ello con el propósito de confirmar el uso de las palabras del
glosario, de precisar los significados, desechar las unidades caídas en
desuso y recoger otras de nuevo cuño. Tras el acopio de la información,
se ordenaron los datos obtenidos y se depuraron a través de discusiones
con jóvenes de diferentes zonas y de la comparación de las distintas res-
puestas de los informantes.
1.4. Precisiones sobre el concepto de argot
Para esta investigación es necesario delimitar el término argot, en cu-
ya definición subsiste aún cierta ambigüedad. Sabemos que establecer
las fronteras entre argot, jerga e, incluso, lenguaje coloquial es compli-
cado, porque son conceptos muy relacionados y en muchos casos, sus
respectivas denominaciones se usan como sinónimos. El DRAE define
así estos términos:
argot. (Del fr. Argot). m. Lengua, jerigonza. 2. Lenguaje especial entre
personas de un mismo oficio o actividad.
jerga. (Der. regres., seguramente a través del prov., del fr. Jargon, y este

mos pa’semilla (1990) se inauguró en Medellín el estudio de la nueva cultura urbana


que se generó a partir de estos fenómenos sociales que dieron origen al parlache.

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onomat.) f. Lenguaje especial y familiar que usan entre sí los individuos de


ciertas profesiones y oficios como los toreros, los estudiantes, etc. 2.
Jerigonza (lenguaje difícil de entender).
coloquial. Adj. Perteneciente o relativo al coloquio. 2. Propio de una con-
versación informal y distendida. Expresión coloquial. Tono, estilo coloquial.
Como puede observarse, el propio DRAE no distingue claramente
entre los significados y los usos de los dos primeros términos, que, se-
gún el diccionario, podrían utilizarse indistintamente.
Para un autor como Carlos Clavería (1967: 349), uno de los primeros
que en el mundo hispánico se ocupó del fenómeno,
Argot resulta ambiguo como término lingüístico, pues no sólo ha servido
para designar el lenguaje del hampa, sino también los lenguajes especiales,
técnicos o secretos, de ciertas profesiones o de ciertos grupos sociales, el
habla del pueblo bajo y hasta el lenguaje coloquial.
Denise François (1977: 54-79), por su parte, delimita algo más el con-
cepto al considerar el argot como un fenómeno lingüístico que se presenta
en todo el mundo y, especialmente, en las grandes ciudades, y que se usa
con fines de ocultación, complicidad y juego por parte de comunidades
restringidas. Añade que es un sistema de comunicación secundario, en el
sentido de que es una variedad que supone la utilización de una lengua
común, ya que los cambios son, ante todo, en el nivel léxico. Además, para
François (1977: 58), los argots pueden evolucionar hasta convertirse en
dialectos sociales, cuando las condiciones socioculturales lo favorecen:
En una sociedad en que las diferencias regionales y sociales son menos
claras, en la que el hampa se halla menos aislada y la prensa, la canción, la
literatura popular, etc., favorecen la difusión de las innovaciones de lengua,
y en la que los centros urbanos sirven de crisoles para la elaboración de
comportamientos lingüísticos unificados, los diferentes argots [...] tienden a
aproximarse, incluso a perder sus particularidades, para fundirse en un bien
común puesto a disposición de todos los usuarios de la lengua.
Entre las investigaciones sobre el argot español realizadas en los úl-
timos años, destacan las de Julia Sanmartín y Ciriaco Ruiz, autores de
diccionarios de argot español, recientemente publicados. Sanmartín
(2004: 723-724) distingue dos entidades lingüísticas dentro del con-
cepto, por un lado:
las voces y expresiones características del registro o variante diafásica
coloquial, denominadas también argot común, conocidas por gran parte de
los hablantes,
y, por otro:
las palabras propias y exclusivas de ciertos sectores de población como los

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Hacia un diccionario de parlacie: estudio lexicográfico de un argot colombiano 125

delincuentes, los soldados o los homosexuales, incluidas en los sociolectos o


variantes diastráticas, esto es, consideradas como argot de grupo.
Ruiz (2001: 9), a su vez, afirma que el argot es una más entre las
múltiples variaciones sociales de la lengua, que están determinadas por
factores que estratifican y segmentan la lengua en la sociedad y lo con-
vierten en expresión de la diferencia, mediante la cual los usuarios se
reconocen, integran y comparten los valores propios del grupo. Así,
funciona como cohesionador grupal, aunque desde fuera se interprete como
un intento para evitar que sus comunicaciones sean comprendidas por el
resto del conjunto social.
Estas aportaciones con respecto al argot dibujan con bastante precisión
el perfil del concepto, que nosotros aplicamos aquí al parlache: argot de
grupo; no profesional; insertado en una lengua (español); surgido en medios
urbanos; usado con fines específicos (ocultación, juego, cohesión grupal); y
con posibilidad de convertirse, algunas de sus piezas, en unidades de argot
común. Todo ello delimita de forma concreta el parlache.

2. Los diccionarios de argots hispanos


Puesto que ya hemos señalado que nuestra finalidad última se halla en la
elaboración de un diccionario de parlache, será adecuado ofrecer aquí
algunas indicaciones acerca de esta parcela lexicográfica. Si encabezamos
este epígrafe con una referencia en plural a propósito del argot, es porque
creemos que no puede hablarse de “argot español” sino de argots de lengua
española y, en consecuencia, de “argots hispanos”, puesto que existen
diversas variedades argóticas que cabe incluir dentro de la lengua española,
hablada en amplios y diversos territorios con características dialectales
propias.
En los últimos años ha aumentado el interés en todo el ámbito hispánico
por estas variedades lingüísticas, razón por la cual se han publicado algunos
diccionarios y glosarios de términos argóticos, tanto en España como en
Hispanoamérica. Sanmartín realiza una certera aproximación a esta labor en
su trabajo de 2004, citado en la bibliografía, acerca de las aportaciones
peninsulares al respecto, desde principios del siglo XX hasta la actualidad,
entre las que destacan las de Víctor León (1992), Delfín Carbonell (2000) y
Ciriaco Ruiz (2001), así como el propio trabajo de Julia Sanmartín (1998).
Sin embargo, en lo que respecta al ámbito hispanoamericano, está aún
por hacer una revisión de lo publicado en este sentido2. Sabemos de los

2
Lo cierto es que ni siquiera Haensch, en su cuidada revisión de 1997, prestaba
mucha atención a esta parcela de la lexicografía hispanoamericana (vid. Bibl.).

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diccionarios del lunfardo del argentino José Gobello (1989 y 1998), así
como de otras recopilaciones de variedades más o menos coloquiales,
argóticas y populares propias de algunos países, como Venezuela (Alva-
rado 1929), Perú (Foley 1983-84) o Bolivia (Coello 1998), pero poco más.
Actualmente, en Internet se ofrecen algunos repertorios, mejor o peor
logrados, de jergas y argots, como el breve Diccionario del Coa chileno,
de Ricardo Candia Cares3 o el Diccionario de Jeringa peruana, es decir, de
jerga peruana de F. Larco Degregori4. Igualmente, podemos encontrar un
sitio que contiene un limitado diccionario de términos jergales, organi-
zado por países de habla hispana, con ejemplos y listas de términos com-
partidos por varios países, cuya autora es la mexicana Roxana Fitch5.
Mención aparte merece, por las concomitancias que presenta con
nuestra investigación, el sitio colombiano relativo al llamado Diccio-
nario El Parche, de M. Stella Fernández y Nelson F. Osorio, de Popa-
yán, realizadores de televisión y licenciados en lengua y literatura espa-
ñolas por la Universidad del Cauca, y en el que se da cuenta de un pro-
yecto sociolingüístico y lexicográfico sobre el habla marginal de los jó-
venes de los asentamientos de la ciudad de Popayán, tras el terremoto
que esta sufrió en 1983, así como tras el aluvión de campesinos en busca
de mejores oportunidades de vida6. Se incluye un repertorio léxico in-
teresante y bastante bien resuelto metalexicográficamente.
En definitiva, poco más se puede aportar en este ámbito; no obstante,
la magnitud de referencias halladas en la red hace presagiar que el inte-
rés por este tipo de variedades no ha hecho más que empezar. Espere-
mos que pronto podamos disponer de una información veraz y detallada
de todo cuanto existe en este campo.
3. Proyecto de un diccionario de parlache
La situación descrita contribuye a la justificación de la necesidad de
elaborar el diccionario de parlache que aquí planteamos y de cuyo
proyecto a continuación ofrecemos los aspectos más destacados.

3.1. La base de datos: la ficha lexicográfica


Para toda elaboración de un diccionario es necesario construir una
base de datos electrónica que permita sistematizar y analizar la informa-
3
En: http://www.apocatastasis.com/trans_coa_z.htm
4
En: http://www3.unileon.es/dp/dfh/jmr/dicci/009.htm (Sin embargo, no hemos
podido acceder al PDF que esta dirección nos promete con más de 200 páginas)
5
En: http://www.jergasdehablahispana.org/
6
En: http://www.caucanet.net.co/nf/mc/mcweb/diccparche.htm

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Hacia un diccionario de parlacie: estudio lexicográfico de un argot colombiano 127

ción sobre el corpus léxico. Esta base de datos debe ser amplia puesto
que debe reunir el mayor número de aspectos tanto lexicológicos como
lexicográficos, con el fin de realizar un estudio lo más completo posible
de cada una de las piezas léxicas. Así, se diseñó una base compuesta por
tres bloques de información:
• El primero comprende todos los datos primarios de la unidad, es decir,
aquellos que van implícitos en ella y que no precisan de elaboración por
parte del lexicógrafo, sino tan solo de denotación. Así, se incluye el
término, la unidad léxica a la que pertenece (en el caso de los fra-
seologismos), la categoría gramatical y un ejemplo contextualizado. Se
indica, asimismo, si la fuente es oral o escrita y se anota la referencia
completa.
• En el segundo, se contienen los datos secundarios, esto es, aquello que
el lexicógrafo elabora a partir de los primarios. Nos referimos a un
sinónimo en la variedad estándar (cuando es viable), la clasificación
temática y la definición. Asimismo, se señala, en la medida de lo po-
sible, la etimología u origen del término y/o el procedimiento de crea-
ción. También se realizan anotaciones en relación con el uso, y en el
campo de notas se incluyen las variantes de la palabra o de la expresión,
según el caso.
• El tercero se refiere al resultado del cotejo con seis diccionarios,
indicándose si la palabra o la unidad fraseológica figura o no en cada
uno de los diccionarios consultados. Cada vez que una pieza léxica se
encuentra en uno de los diccionarios con los que se realiza el cotejo, se
copia el significado y se señala si es el mismo o similar o si se trata de
una acepción diferente. Los diccionarios con los que se ha llevado a
cabo el cotejo son:
Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, 2001,
22ª ed. (DRAE).
Nuevo Diccionario de Colombianismos, dirigido por Haensch, 1993.
(NUDICO).
Diccionario de las Hablas Populares de Antioquia, de César Muñoz y
Carlos García, 1993. (DIHAPA).
Vocabulario Ideológico del Lunfardo, de José Gobello e Irene Amu-
chástegui, 1998. (VOLUNFA).
Diccionario de Argot, de Julia Sanmartín, 1998. (DIARJUS).
Diccionario Ejemplificado de Argot, de Ciriaco Ruiz, 2001. (DEACIR).
Este bloque proporciona información acerca de qué términos y ex-
presiones existían ya en el lenguaje estándar, cuáles forman parte de los

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antioqueñismos, es decir, de la variedad diatópica de la zona, cuáles se


registran como colombianismos y cuáles se corresponden con unidades
de las variedades argóticas de Argentina y de España.
Las fichas así planteadas presentan nuestro corpus ordenado sistemá-
ticamente y permiten realizar el estudio lexicológico y lexicográfico. A
partir de todo ello, se está ya en disposición de redactar cada artículo del
diccionario de parlache. A continuación, incluimos un ejemplo que da
cuenta del modelo de ficha utilizado:
Entrada: adobe
Unidad léxica: Poner a hueler [oler] adobe
Categoría gramatical: Locución verbal
Ejemplo contextualizado de uso: Ya que lo pusimos a hueler [oler] adobe,
vení, vamos a tomar tinto de cuenta de este pichipanguanorrea.
Fuente: Oral. Canción. Raúl Mario Castaño (Crispeta) “Pinocho el calentón”, en
A mis amigos (2001)
Procedimiento de creación: Fraseologismo a partir de metáfora en relación con
un cierto material de construcción, usado también en los cementerios (adobe).
Sinónimo en español estándar: Matar.
Clasificación temática: Violencia
Definición: Quitar la vida, asesinar.
Información sobre el uso: Se utiliza exclusivamente en contextos delictivos y/o
violentos, como cárcel, bandas, grupos de narcotraficantes y de personas que
trabajan para ellos. En la canción, de donde se toma la cita, dice hueler y así lo
utilizan muchas personas de los sectores populares.
Cotejos:
DRAE: no figura DIARJUS: no figura
NUDICO: no figura DIHAPA: no figura
VOLUNFA: no figura DEACIR: no figura
Notas: No figura en ninguno de los diccionarios con los que se hizo el cotejo,
por ser una locución acuñada en Medellín.
Variantes: poner a oler gladiolo, poner a oler ladrillo.

3.2. Características del diccionario de parlache


Como todo diccionario que se precie, este debe regirse por una teoría
lexicográfica que contemple aspectos macroestructurales y microestruc-
turales, que describiremos más abajo. Pero también es necesario tener en
consideración el público al que va dirigido. En este caso, esta obra
lexicográfica está concebida para dos tipos de lector. En primer lugar,
para los usuarios del parlache y demás habitantes tanto de Medellín y su
área metropolitana como de Colombia, en general, y, en especial, para
profesores de diversos niveles de enseñanza. En segundo término, para
los especialistas en argot, para estudiosos de variedades dialectales y

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también para profesionales en ciencias sociales y humanas, que encuen-


tran en el lenguaje una fuente de información para el análisis de sus
objetos de estudio.
Otro aspecto a tener en cuenta es que el corpus pretende suministrar
una muestra representativa, amplia, actualizada y fiel del uso del lengua-
je en los sectores sociales seleccionados para este trabajo, en consecuen-
cia, se describe un estado de lengua, sin ninguna pretensión normativa.
Finalmente y desde un punto de vista material, diremos que la base
de datos construida para este diccionario permitirá presentar el futuro
diccionario en doble formato, papel y soporte electrónico.
3.2.1. Macroestructura
Prevemos una macroestructura que contenga estos grandes apartados:
I. Una parte introductoria referida a los siguientes aspectos: a) contexto
sociolingüístico del parlache; b) breve estudio lexicológico, es decir,
los datos más destacables sobre la formación de las palabras y los
fraseologismos recogidos; c) información general sobre las fuentes; d)
manual de uso del diccionario e indicaciones para la búsqueda, con
explicaciones sobre la lematización, la ortografía, las variantes, el
lugar de los fraseologismos, etc.; e) tabla de abreviaturas utilizadas.
II. La parte central será, naturalmente, el cuerpo del diccionario, con
todas las entradas y sus correspondientes artículos lexicográficos.
III. Se incluirá, finalmente, un anexo con los datos concretos de las fuen-
tes utilizadas y de los ejemplos contextualizados que aparecen en los
artículos, en los que aparecerán tan solo abreviaturas y datos mínimos.
Con respecto al segundo bloque, y principal, la disposición del material
se plantea como sigue:
El ordenamiento es alfabético. La cabeza de artículo va en negrita y en
letra minúscula. Las diferentes acepciones se indican con números arábigos,
empezando por 1. Al terminar las acepciones, se presentan las unidades fra-
seológicas, se escriben con negrita, se enumeran, siguiendo el criterio ante-
rior, y se indica su categoría gramatical. Así, el encabezado será siempre un
sustantivo, un adjetivo, un verbo o un adverbio, es decir, una entrada simple
o unimembre.
Para la entrada de los sustantivos se elige la forma masculina singu-
lar, seguida de la terminación femenina, también en singular; si el su-
stantivo no tiene alternancia de género, se presenta la forma única y se
indica f. o m. Los adjetivos se lematizan en singular, con la forma ma-
sculina, seguida de la terminación femenina. Si son de forma única, se
indica si es femenina o masculina. El encabezado o lematización de los

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verbos se hace, también, como tradicionalmente se ha aplicado, en infi-


nitivo. En el caso de vocablos polimórficos, se ubican en el lugar que les
corresponde alfabéticamente y en cada caso se hace alusión a las varian-
tes. Con respecto a la ortografía del léxico recopilado, los neologismos
se escriben siguiendo la forma como lo hacen la mayoría de sus usua-
rios. Las palabras resemantizadas y revitalizadas se escriben tal como
figuran en el DRAE; sin embargo, en algunos casos, como los verbos
terminados en -ear o los participios en -ado, se indica también la forma
de pronunciación antioqueña (-iar; -ao).
3.2.2. Microestructura
Con respecto a la microestructura, cada artículo del diccionario de
parlache presenta una doble información: la implícita, que conlleva el
propio lema (forma, grafía) y la explícita, que se expone en la predicación
del lema. El artículo deberá contener, pues, las siguientes informaciones, de
carácter general y semántico, aunque no siempre todas deban aparecer en
todos los artículos:
Entrada (en minúsculas y negrita)
Categoría gramatical (abreviatura)
Clasificación temática, por medio de marcas (abreviaturas)
Procedimiento de formación (abreviatura o explicación entre paréntesis)
Etimología (entre paréntesis)
Sinónimo en lengua estándar, cuando existe (en cursiva)
Definición
Ejemplo en contexto (en cursiva)
Información sobre la fuente
Anotaciones sobre el uso
Presencia en otros diccionarios (en el caso de que aparezca).
A continuación, incluimos algunos ejemplos de entradas del diccionario
que permitirán ilustrar esta parte de la labor realizada hasta el momento.

aburrilandia: f. Cult. Juv. (Por hibridación, formada de aburrir y del inglés land:
‘lugar’). Ambiente o situación poco agradable. Cuando salí del colegio, más
aburrido, ahí parchado en las escalas, cuando llega un profe diciendo: -¡Oe! ¡No te
sentís contento porque saliste del colegio? -Oigan a este man, ninguna universidad
me quiso recibir, de camello nada, y todo. ¿Sabe qué? Parchado más bien en la
esquina ¡No, qué aburrilandia, parce! TV. Vídeo: “La sociedad de los parceros
muertos”. En algunos casos, la expresión ‘qué aburrilandia’ puede funcionar como
fórmula ritualizada.
acostar: V. Muer. Resem. Asesinar. Quitar la vida. Supimos que antes de conocerla
tenía varios en su lista, que mientras estuvo con nosotros había acostado, como ella

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Hacia un diccionario de parlacie: estudio lexicográfico de un argot colombiano 131

decía, a uno que otro. L. (Franco 1999:18). //DRAE: Fig. otr. acep. 1. tr. Echar o
tender a alguien para que duerma o descanse, y con especialidad en la cama. U. t. c.
prnl. /DIARJUS: Fig. otr. acep. Mantener relaciones sexuales con alguien.
/DIHAPA: Fig. mis. acep. Matar.
hilo: tener pisado el hilo Loc. v. Act. ilíc. Pisar los talones. Ser perseguido por la
policía o por un grupo de delincuentes. La cosa se puso maluca y más bien nos
pisamos. Además la ley nos tenía pisado el hilo. L. (Salazar 1990:103).
manteles: pasar a manteles. Loc.v. Sex. Copular. Tener relaciones sexuales
fortuitas. El tipo del taxi le tiró los perros a la pelada, y le preguntó que si quería
que él la recogiera. Al bajarse del taxi, ella sonrió y dijo: este lo que quiere es pasar
a manteles. T. 27.
marimba: f. Drog. Resem. (Voz africana). Marihuana. Planta alucinógena. ¡Y qué
canazo tan hijueputa el que me metieron! -¿Por qué fue, por coca?, le interroga el
anciano. -¡Noo qué va, por marimba, toda mi puta vida he viajao con mariguana
desde el valle y todo lo que he conseguido es pagar cana! L. (Jiménez Villa
1999:40). //DRAE: Fig. otr. acep. 1. f. Especie de tambor que se usa en algunas
partes de África. /NUDICO: Fig. mis. acep. Marihuana. /VOLUNFA: Fig. otr. acep.
Zurra, mano de azotes. /DIHAPA: Fig. mis. acep. Marihuana.
parcero, ra: m./f. Cult. Juv. (Préstamo adaptado del lusismo parceiro). Amigo.
Compañero muy allegado, colega. Con los parceros hicimos un trato: todo lo que
consiguiéramos era para todos, nadie podía rebuscarse solo. L. (Molano 2001: 88).
plomonía: f. Muer. (Combinación de plomo y neumonía). Asesinato con arma de
fuego. Pablo, Gustavo y su tropa propagaron la plomonía, la epidemia grande de
fin de siglo en la ciudad de Medellín. L. (Salazar 2001: 44).
Abreviaturas utilizadas en estos ejemplos:

f. = femenino Drog. = Droga


m. = masculino Resem. = Resemantización
Loc. v. = Locución verbal TV. = Televisión
V. = Verbo L. = Libro
Cult. Juv. = Cultura juvenil T. = Testimonio
Muer. = Muerte Fig. otr. acep. = Figura con otra
Act. ilíc. = Actividades ilícitas acepción
Viol. = Violencia Fig. mis. acep. = Figura con la
Sex. = Sexo misma acepción

4. Conclusión y previsiones
Tras todo lo expuesto hasta aquí, puede apreciarse que los trabajos
para la elaboración del diccionario que proponemos están bastante avan-
zados, si bien queda todavía mucho camino por recorrer. Se ha recogido
todo el corpus léxico, aunque debemos estar atentos, pues se trata de un
material léxico muy cambiante e innovador, y se ha completado, hasta el
momento, la base de datos de acuerdo con el corpus seleccionado. Se

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han establecido, asimismo, las bases de la planta del diccionario y se ha


iniciado ya la labor de redacción de los artículos lexicográficos. Sin em-
bargo, queda todavía por completar esta labor, así como la revisión po-
sterior, fase muy importante y necesaria. Todo ello será posible gracias a
la colaboración de dos grupos de investigación, uno de la Universidad
de Antioquia en Colombia (Grupo de Estudios Regionales) y otro de la
Universidad de Lleida en España (Grupo de Lingüística y Literatura
Samuel Gili Gaya), algunos de cuyos miembros, como Castañeda y He-
nao en Colombia y Vila en España, llevan algún tiempo trabajando en
esta tarea. El convenio bilateral de colaboración que ambas universida-
des tienen suscrito es el medio idóneo para seguir con el desarrollo de
los trabajos de investigación y las relaciones docentes derivadas, que se
vienen manteniendo desde el año 1999. Sin duda, será necesario incor-
porar a otros miembros en el proyecto, con el fin de acelerar esta labor,
lo cual permitirá, en breve tiempo, finalizar el diccionario y poner a di-
sposición de todos los interesados esta obra, que esperamos pueda con-
tribuir al panorama lexicográfico hispano y, en concreto, a una parcela
que, como hemos visto antes, está en pleno auge, aunque también muy
necesitada de trabajos serios y rigurosos realizados por especialistas.

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Glosario
Parchado: Situado, colocado Pelada: Muchacha
Man: Tipo, hombre Rebuscarse: Ganarse la vida,
Camello: Trabajo buscarse la vida, solucionar
Maluco/a: Malo/a, complicado/a Canazo: Condena
Pisarse: Salir apresuradamente Pagar cana: Cumplir condena, ser
Tirar los perros: Tirar/echar los tejos. penado, estar en prisión.

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