Causas del asesinato del monseñor
Gerardi
El 24 de abril de 1998, monseñor Juan
José Gerardi presentó en la Catedral
Metropolitana el informe del proyecto
interdiocesano Recuperación de la
Memoria Histórica -REHMI-. El
reporte fue el resultado de la
recolección de testimonios de víctimas
del Conflicto Armado Interno de
Guatemala, cuyas declaraciones dan
cuenta de las atrocidades cometidas
durante más de 30 años de guerra:
torturas, secuestros, violaciones
sexuales, asesinatos y masacres. El
informe señala al Ejército de
Guatemala como responsable de la mayoría de los crímenes (Guoz, s.f.).
El 26 de abril de 1998, dos días después de la presentación pública de REHMHI, Gerardi
fue asesinado en el estacionamiento de la Casa Parroquial de San Sebastián.
La necropsia reveló que el obispo murió víctima de múltiples golpes en la cabeza.
Además, varias cicatrices en uno de los brazos indicaron que la víctima intentó
defenderse. El sacerdote Mario Orantes Nájera, quien vivía en el mismo lugar, alertó al
cuerpo de bomberos horas después del ataque. Más tarde mandó a lavar la escena del
crimen (Guoz, s.f.).
Las investigaciones del crimen fueron dirigidas durante tres años por tres fiscales
distintos: Otto Ardón, Celvin Galindo y Leopoldo Zeissig. Ardón investiga la hipótesis
de que el obispo fue asesinado por una banda del crimen organizado. Galindo trabaja
bajo la teoría que indica que el asesinato fue resultado de una acción planificada por una
facción militar inconforme con la elaboración del REHMI pero renuncia y deja el país.
Zeissig retoma la investigación y lleva a juicio como autores a los principales jefes del
Estado Mayor Presidencial -EMP- en funciones en 1988 (Guoz, s.f.).
El 20 de enero de 2000, el coronel Byron Lima Estrada, su hijo Byron Lima y el
especialista Obdulio Villanueva Arévalo son capturados bajo cargos de ejecución
extrajudicial. El sacerdote Mario Orantes Nájera es detenido bajo cargos de
complicidad. Rubén Chanax Sontay, un indigente que dormía a las puertas de la Casa
Parroquial, asegura que desde alrededor de 1994 espiaba a Gerardi para el Ejército de
Guatemala. Además, indica que en la operación de ejecución de Gerardi, él junto a Lima y
Villanueva participaron en la alteración de la escena del crimen. El asesino material fue en
teoría Obdulio Villanueva. Éste se encontraba preso al momento del crimen, pero fue
auxiliado por miembros de presidios para poder salir y cometer el crimen (Guoz, s.f.).
El 8 de junio de 2001, Villanueva y los dos Lima fueron condenados a 30 años de cárcel.
Orantes fue condenado a 20 por complicidad mientras que los otros tres por el cargo de
ejecución extrajudicial. Sin embargo, la Sala Segunda de Apelaciones decidió más
adelante que los acusados no fueron coautores sino cómplices del crimen, razón por la
que modificaron la sentencia de 30 a 20 años (Guoz, s.f.).
A la fecha se desconoce quién fue el autor intelectual del asesinato del obispo (Otorgan
libertad a Byron Disrael Lima…,2012).
Durante el proceso se logró probar la participación del Estado en el asesinato, por el
informe de la Recuperación de la Memoria Histórica, de acuerdo al director de la Oficina
de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala-ODHAG-, Nery
Rodenas (Iglesia exige aclarar crimen contra…,2011).
Continuación de las investigaciones
En abril de 2011, cuando se cumplieron trece años del asesinato de Gerardi, el director de
la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala-ODHAG-, Nery
Rodenas, dijo que esperaba que la justicia eventualmente alcanzara a todos los
responsables del asesinato (Iglesia exige aclarar crimen contra…,2011)
El director de la ODHAG agregó que la investigación ha avanzado en un 75 por ciento,
aunque todavía no hay más capturas. Aseguró también que la investigación contra otras
13 personas, la mayoría militares, continúa para dar con los autores intelectuales y
materiales (Iglesia exige aclarar crimen contra…,2011)
ASESINATO DEL PADRE
HERMOGENES
Eufemio
Hermógenes López
Coarchita, nacido en 1928
en la finca El Pirú, entre
Ciudad Vieja y Antigua
Guatemala, fue ordenado
sacerdote diocesano en
1954. Fue fundador del
colegio Preprimario Santiago
en Antigua Guatemala,
impulsó el movimiento rural
de Acción Católica en 19 aldeas de la misma zona y se desempeñó como guía espiritual en el
Seminario Conciliar en ciudad de Guatemala. Más adelante, ejerció su ministerio en la parroquia de
San Miguel Dueñas en Sacatepéquez y en la parroquia La Florida de la capital.
El 26 de noviembre de 1966 el padre Hermógenes se hizo cargo de la parroquia de San
José Pinula. Este municipio, asentado en un valle cercano a la capital de la República, contaba a
su llegada con una escuela primaria para 300 alumnos, un par de canchas de deportes, un parque,
un mercado y una población católica casi en su totalidad que los domingos y días festivos acogía a
los visitantes de las aldeas vecinas.
El padre Hermógenes se opuso, también, a la obligatoriedad del servicio militar y al reclutamiento
forzoso discriminatorio. En cuanto a los reservistas del Ejército fue tal su oposición a las prácticas de
entrenamiento militar a la que aquéllos se veían forzados, que dicha oposición se atribuye que la Institución
Armada haya optado por eximir a los reservistas de San José Pinula y Fraijanes de la realización de las
mismas durante 1978.El día anterior a su muerte, en una carta abierta de fecha 29 de junio de 1978, dirigida
al presidente de la República, general Eugenio Laugerud García, solicitó a éste la “supresión del Ejército
Nacional”.Las reacciones ante las posturas asumidas por el sacerdote no se hicieron esperar. Un diputado
dirigió una carta a monseñor Casariegos, entonces jerarquía máxima de la Iglesia Católica, pidiendo que
retirara al padre Hermógenes de la parroquia de San José Pinula, porque soliviantaba los ánimos de la
población campesina. El sacerdote recibió también anónimos en los que se le amenazaba de muerte,
acusándolo de comunista. Estas amenazas determinaron que el padre Hermógenes decidiera siempre
trasladarse solo.“Prefiero ir solo, temo por ustedes … no teman, yo ya tengo mis alforjas llenas”, decía, al
rechazar los ofrecimientos de compañía. A pesar de las amenazas el religioso persistía en sus labores
cotidianas, sosteniendo: “Si mi misión es dar la vida, así lo haré, pero nunca me echaré atrás en la causa que
estoy defendiendo”.El 25 de junio de 1978 el padre Hermógenes, en su homilía, pronunció las siguientes
palabras: “Si es necesaria la sangre de uno de nosotros para que haya paz en Guatemala, yo estoy dispuesto
a derramar la mía”.Cinco días después, el 30 de junio de 1978, fue asesinado.