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Poesía de San Juan de la Cruz

Este documento resume la poesía de San Juan de la Cruz. En apenas 15 poemas, San Juan logró situarse en la cima del panteón literario español. Sus obras más importantes son el "Cántico Espiritual" y "Noche oscura", compuestas entre 1572-1578, periodo clave en su desarrollo poético que incluyó su encarcelamiento en Toledo donde escribió varios de sus poemas. El documento también analiza la posible composición temprana de versos devotos y la transmisión oral de su poesía antes de
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Poesía de San Juan de la Cruz

Este documento resume la poesía de San Juan de la Cruz. En apenas 15 poemas, San Juan logró situarse en la cima del panteón literario español. Sus obras más importantes son el "Cántico Espiritual" y "Noche oscura", compuestas entre 1572-1578, periodo clave en su desarrollo poético que incluyó su encarcelamiento en Toledo donde escribió varios de sus poemas. El documento también analiza la posible composición temprana de versos devotos y la transmisión oral de su poesía antes de
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IA POESIA DE SANTJUAN DE LA CRT]Z

CrusróBAL Cunves

Ningún poetaha sabido sacar tanto partido como sanJuan de la Cruz de


una obra lírica tan breve. Apenas quince poemas, según los cálculos más
segurosl, han bastado para colocarle en la cima de nuestro parnaso. Todo
se reduce, efl esencia, a dos composiciones en liras oscura, y
.Cántico espiritual,,-, uno en estrofas aliradas -,.Noche
de amor vivv,z-,
dos en estrofas endecasilábicas fonte, y "El-.f,|ama
pastorcico,,-, cinco coplas
-<,la
o glosas .Entréme donde no sup€,, nVivo sin vivir en mí,,, uTras un amoro-
so lance,, .Sin arrimo y con arrimo, y .Por toda la hermosura,-, dos roman-

1 Generalmente se reconocen catorce poemas desde la ed. del P. Silverio (Obras


d.e
-así,
sanJuan de la Cntz,Burgos, El Mon?e Carmelo,V,793L,pp. 3Og-342) alade L. RueNo (V¡-
da y obras..., Madrid, BAC, MCMI)OCII7, pp. 390-476)-. Incluyendo los versos del Monte de
contemplacióq cuenta quince C. Cueves (Cantico espiritual. Poesías, Madrid, Alhambra,7979,
pp. 334-371). El extremo reductivo lo representa P. Erre (Poesías, Madrid, Castalia, 7990, pp.
705-749), que ateniéndose sólo al ms de Sanlúcar de Barrameda, limita el elenco a nueve. To-
dos cuentan como un solo poema los nueve romances sobre el evangelio In principio erat Ver-
bum. Las ediciones antiguas, aceptando textos dudosos, aumentan en algunas unidades el ca-
non poético saniuanista.
2 San Juan parece haber dado con ellas de forma casi casual, a juzgar por la observación
que figuraal principio de la Llama: "La compostura destas liras son como aquellas que en Bos-
cán están vueltas a lo divino, que dicen: La soledad siguiendo, llorando mifortuna, rne uoy por
los caminos que se ofrecen, etc." (ed. de L. RueNo, p. 891 b); es decir, la estrofa alkaü ha resul-
tado de la amputación de la Canción Segunda de Garcilaso en I;a .contrafacción' de Sebastián
de Córdoba.
284 CRISTÓBAL CTJEVAS

ces-.Sobre la Trinidad y laBncarnación, y .Sobre el salmo Superflumi


tla*¡ dos letrillas-Del Verbo divino, y.Suma de la perfección-, y unos
uersillos aforísticos *Para venir a gustarlo todo*. Seguramente se han
perdido, como veremos, algunos versos3, pero todo Io fundamental ha lle-
gado hasta nosotros. San Juan de la Cruz es escritor de madurez que supo
guardar silencio hasta llegar a saz6n. Entonces, tres lustros le bastan para
dejar acabado su prieto poemario, que recoge con singular maestría sus vi-
vencias espirituales.

I. CRoNoLocÍA DEr PRocEso Cnnetwo

No es tácil determinar con exactitud el desarrollo cronológico de la acti-


vidad lírica sanjuanistaa. Respecto del inicio de esa actividad, hemos de fra-
bajar sobre hipótesis. Parece claro que durante su estancia en el colegio de
la Compañía en Medina del Campo (1.559-1563) bajo el magisterio del P.
Juan Bonifacio, hubo de componer versos en latín y romance, como 1o exi-
giala ratio studiorumallivigente. De acuerdo con ella, los alumnos se ejer-
citaban en la composición latina y castellana ----€n prosa y en verso-,
adiestrándoseles en la adquisición de -un estilo lúcido, atractivo, vivo y ele-
gante,. Como más tarde dirá M. J. de las Ribas, ,,la construcción de un perío-
do figurado y elegante, aneglada a los prolijos preceptos dela gramática,ya
sea de poesía o de prosa, ha sido siempre el crisol de los estudiosos peritos
de esta afe,5. Los ejercicios de redacción se hacían a diario, excepto los sá-
bados, para corregirlos en público con la colaboración de maestros y disci
pulos6. Dice el P. J. de Velasco que, siendo ya carmelita calzado,.compuso
unas canciones en verso heroico y en estilo pastoril, en acción de gracias
por su entrada en religiód. Es posible que esas canciones nunca hayan
existido, y que el testimonio de Velasco se refiera al "Cántico espiritual,. No

3 Sobre diversas atribuciones, cf, E, ot LA VTRcEN DEL CenurN, San Juan de la Cruz y sus es'
critosMadid, Cristiandad, 1969,pp.461-464; ahora, P. Eue, o.c., pp.20-27,n.24.
a P. Elia considera imposible esta tarea, renunciando a realizarla en detalle; o.c., pp. 16-19.
5 Grammatical construcción de los bymnos eclai.ásticos, Madrid, P. Azw, 1768, .Al lec-
tor", [s.p.l.
6C. Lenn¡oon y otros, La .Ratia studiorutn' de los jesuita.s, Madrid, Univ. de Comillas,
1986, pp. 53y76;tzLmbién F. G. Oruroo,/zanBondacio(1538-1606)ylaculturaliterariadel
Siglo de Orc, Santander, Sdad. MenéndezPelayo, MCI\DOOVII, pp.57-59.
7 Ms Vaticano 2838 (S25), fols. 9*104 qud Cisógono, Vida (ed. BAC cit.), p. 47i ram'
bién, E. Onozco , Poesía y mística, Madrid, Guadarrama, 1959, p. 159.
LA POESIA DE SANJUAN DE LA CRUZ 285

obstante, .nadie podrá negar la probabilidad a escritos y a Yersos de esa


procedencia [a época del noviciado y años próximosl... ¿Por qué no tam-
bién versos espirituales?,8 En cualquier caso, nada nos ha llegado de esa po-
sible producción poética de iniciación.
Ya en marcha la Reforma, el joven fray Juan de la Cruz vive en un am-
biente conventual en que abundan las coplas, villancicos y cantos devotos.
En esa poesía, esencialmente emotiva y desinteresada vanidad del es-
-la
critor no la inspira en absoluto-, se funden elementos muy dispares, cola-
borando a su creación diversos autores, modificándose luego el poema por
un proceso de tradicionalidad orale. En esas circunstancias es probable que
nuestro poeta aportara alguna composición propia al repeforio común. Si
ello fue así, Juan de la Cruz babria iniciado su obra lírica con poemas con-
cebidos como letras de canción. .Poco importa para el caso el P.
-observa
Eulogie- que se cantasen o no de hecho. Lo importante es que refleian in-
confundiblemente el ambiente familiar que le rodea, primero en Avila, más
tarde en Toledo, Beas y GranadaJo. Seguramente , la mayoúa de esos poemas
se ha perdido; no obsante, algunos de sus versos o estrofas pueden haber lle-
gado hasta no.sotros más o menos transformados, integrándose en el repertorio
actr¡al de sus poemas. No parece imposible, en fin, que alguno de esos cmtar-
cillos hayan perdurado anónimos en la tradición a¡fada carmelita.
Llegados al sexenio que va de 1572 a 1578, es decir, desde la llegada de
fray Juan a la Encamación abulense hasta su salida de la prisión toledana,
nos movemos en terreno más firme. Es posible que la glosa 'Vivo sin vivir
en mí, sea su primera composición conservada, y que se redactara poco
después de su arribada ala Encamación, precediendo a la glosa teresiana
análogalr. En cualquier caso, el poema .Entréme donde no supe" debió de
componerse en fecha muy cercana, como parece deducirse del hecho de

8 E. or r¡ VncEN DEL CARMEN, o.c., p.55; antes, .La clave exegética del Cántico 6piritu4b,
Epbernerides Carfl,eliticae,9(1958), p. 312, rt. 4.
9 Véase E. Onozco, .Poesía tradicional carmelitana', 11956, o.c., p. 158; también, E. onJr-
sús MAxfA, .Ensayo sobre la lírica carmelitana hasta el s. §,, Monte Carnelo,54 (194D, pp. 5-
175; V. G¡ncle o¡ re CoNcu-AN¡ M3 Á¿v¡nrz PEIrtrrRo, Librc de rctnances y coplas del Cannelo
de Valladolid (c. 1590-1609,2 vols., Salamanca, Conseio General de Castilla y Leót, 1982
(Intr. en t. I, pp. IX-t).
10 SanJuan fu la Cruz y sus escritos, p.90.
11 L. RuANo, Viday obras, p.39O, n. 1; creemos más probable esta datación que la de
1578, dada por Gerardo de sanJuan de la Cruz, Obras del Místico Doctor..., Toledo, Vda. e Hi-
.antes de 1584'.
fos deJ. Peláez,79l4,lll, pp. 142-143 o que la vaga de
286 CRISTÓBAL CTJEVAS

ocupar el primer lugar en manuscritos muy seguros;la mayoria de los críü-


cos creen que se redactó tras un éxtasis habido durante un coloquio espiri-
tual con Teresa deJesús deh. L57312.
La creación lírica sanjuanista no alc:inza, sin embargo, su plenitud ba*ala
época de la prisión toledana (diciembre de 1577-agcto de 7578). Sabemos que
en esos aciagos días no se cansa de cantar coplillas devotas, muchas ¿g slles
compuestas por él mismo. .Con estas canciones -+ecuerda la M. Ana de san
Alberto, repitiendo una confidencia del Santr se entretenía y las guardaba en
la memoria para escribidasJs. Cuando por mayo de 1578 le ponen de carcelero
al benévolo frayJuan de Santa María, su situación mejora notablemente, permi-
tiéndosele leery escribir. El prisionero aprovecha esas facilidades pantnslaür
al papel aquellos verso.s aurorales, que ahora puede pulir y completar. AsÍ
compone el cuademillo que sacará consigo de la prisión, demostrando con
ello cuánto estima su poesíara. Ia M. Magdalena del Espíritu Santo nos informa
del contenido de esos papeles: .Sacó el santo pa.dre cuando salió de la cárcel
un cuademo que, estando en ella, había escrito de unos rorrrances sobre el
evangelio In principio erat Verburn, y unas coplas que dicen Que bien sé p la
fonte rye mnna y corre, aunqpte a de nocbe, y las canciones o liras que dicen
A dórde te ascondistehasta la que dice Ob ninfas defudea.J5. El repertorio to-
ledano comprende, pues, las treinta o treinta y una primeras estrofas del Cánri-
co A<eg6nse incluya o ¡o Ob ninfas...16-,la Fontey los romances. "Des-

12 E. o¡ LA VIRGEN orr CemN, San Juan de la Cru2..., p. 96' L. RuANo, o.c., p. 410, n. 1
(coloca este poema en noveno lugar).
t3 C,anade4.ñ.1614;ms12738, p. 1003; 4tudSrwwo, Obras,t. fV, p.401.
t4 .la madre Maria del Sacramento dixo en la Información de Caravaca la dixo el mismo
Santo que en la cárcel había compuesto un libro de canciones...,; Axonrs DE LA ENcARNAcIóN, ms
13482, B.N.M., fol.20 r-u. Ver también ALoNso DE re, MADRE DE Dros, Vida, üirtuda, y milagrcs
del santo Padrc fray Juan de l¿ Cru2...,11629 6 1630?1, Madrid, Espirirualidad, L989, pp. 245-
252.
t5 Ms 12944 (132), B.N.M., fol.2 r, uid. también E. or u VrncrN DEL CARMEN, .El prólogo y
la hermenéutica del Cántico espiritual,, Monte Carrnela,6&195ü, p. ll.
16 En el caso improbable de que la M. Magdalena se refiera Cántico B,las coplas ser'ran
^l
tan sólo diecisiete o dieciocho. Apoyándose en el ms 868 de la B.N.M., fols. 117-120 y 128, el P.
A. Custodio Vega defendió que el núcleo toledano del Cánticoteíta exaoamente veintisiete
canciones, opinión que ha tenido escaso eco; cf .En tomo a los orígenes de la poesía de san
JueN or re Cnuz., La ciudad de Dias, l7O(L957), pp. 625-664i está de acuerdo con él SuróN o¡
Le Secn¡oe Fll"mrl,.Tríptico sanjuanista., EpbenteridesCarmeliticaq 11(1960), p.212.Enanan-
to a la estr. .Escóndete, Carillo. (CA,32; CB, l9), dícese que sanJuan la compuso inspirándose
en un cantarcillo de un muchacho a quien oyó en la celda carcelaria: .Muérome de amores, /
Carillo, ¿qué haré? / --Que te mueras, ¡alahé!'; L. Ruano, Vida y obras, p. 3§.
LA POESIA DE SANJUAN DE LA CRUZ

de que estos versos el P. Eulogio- afloran tímidos o impelen-


-concluye
tes a la fantasia del poeta, hasta que pasan, ya limados y perfectos al papel
prestado por el compasivo carcelero, siguen una gesación lenta que ronda los
nueve meseg17.
Es posible que durante la estancia del santo en el convento del calvario
(ocrubre de 1578-junio de 1,579) se compusieran las estrofas 32-34 del Cán-
tico A, aunque ello diste de estar probadols. por ese tiempo también
pliando el plazo a los años de relación con la comunidad femenina de-am- Beas
(1,578-1582)-, hubo de componerse el poema de la.Noche,, aunque su
procedencia toledana haya sido hasta hace poco la opinión más divulga-
dale, tal vez porque los versos iniciales recogen ecos de aquella dolorosa
experiencia. También parece corresponder a esas fechas el diseño del
.Monte de perfección,, destinado en un principio a las monjas de Beas, cu-
yos dísticos de carácter lírico-aforístico son esencialmente poéticos, como
hemos defendido en otro lugafo. El cariño que siente el Santo por este di-
bujo y sus textos le lleva a refundirlos y perfeccionarlos en años posteriores;
no obstante, la conocida versión de Diego de Astor, reproducida en la edi-
ci6n princeps de sus obras (1618), no parece recoger el diseño establecido
en definitiva por el místico.
Las coplas 35-39 del Cántico á se componen, según el testimonio de
Francisca de la Madre de Dios2l, entre 1582y'1.584, seguramente en Grana-
da. No sabemos, sin embargo, cuándo ni dónde se integran en el núcleo
poemático ya existente. Lo que sí parece probable es que la copla 11 de1
Cantico B-Descubre tu presen6i¿- 5. redactase hacia 1.585, dada su re-
lación argumental con el contrafactum.Por toda la hermosura,, compuesto,
como atestigua la M. Maria de la cruz, como consecuencia de una conversa-

17 San Juan de la Cruz y sus escritos, p. 122 (ver documentación completa al respecto en
pp.99-122).
t8 También pudieron redactarse en Granada, de 1,582 a L583.
19 Así LucrNro en las dos primeras ediciones de Vida y obras, G. DE sAN
JuAN or re Cnuz,
obras,lil, p. 140; stvrnro , obras,l (192», pp. 134135; J. vicente Rodríguez lo considera pro-
bable (san Juan de la Cruz, Obras contpletas, Madrid, Espirirualidad, 19j7, pp. KX-)OO; ram-
biénJ. Benuzl y BnuNo orJrsús Menfe aceptan la creencia tradicional.
20 C. CuEvAs, Cántico, p. 362, n. 1; del mismo, poesías completas de san
Juan de la Cruz,
Barcelona, Bruguera, 1981, p. 43, n. 57, y Barcelona, Eds. B, 1988, p. L30, tr. 57.
zt Emitido en Beas en 1618; cl. ANonrs os LA ENclRNecróN, ms 13482, B.N.M., fol. 20 t¿
véase también E. nr re Vmc¡N DEL CARMEN, .El prólogo y la hermenéutica., pp. 17-1g; F. Ruz SAL_
vroon, Inttoducción a sanJuan de la Cruz, Madrid, BAC, 1968, pp. Zl8-219.
CRISTOBAT CUEVAS

ción del Santo con las monjas granadinas del convento del Gran Capitán.
Durante ese coloquio, una religiosa recita el estribillo profano, 1o que indu-
ce al reformador a volverlo .a lo divino, eo un poema independiente y, prG
bablemente, en la estrofa 11. Nacen de esa forma cinco versos de clara estir-
pe sanjuanista su autenticidad haya sido algunavez controvertida-,
constituyendo-aunque
la única añadidura textual que contiene el Cantico B 22. De
esa maners, y con las alteraciones estructurales de todos conocidas, el poe-
ma definitivo de cuarenta estrofas queda terminado al cabo de nada menos
que ocho años de reflexiva maduración.
El período granadino supone, además, el revivir, por obra del reformador,
del gusto por el canto conventual que ya hemos visto en Beas y el Calvario.
Son años, por otra parte, de intensa acüvidad literaria, con predominio de los
escritos en prosa, aunque también el verso "a lo divino"yla imitaciónde estro-
hs cultas tengan un papel relevante. Hacia el año 7584 nace el poema de la
"Llama de amor viva", a modo de glosa poética del verso quinto de la penúltima
copla del Cantico,B-,corr llama que consume y no da penv,-¡ siendo la nue-
va composición una especie de continuación de aquél. Así lo atestigua el ms
17950 de la B.N.M., cuando dice que el comento prosístico glosa las canciones
del "Padre frayJuan de la Cruz, Carmelita Descalzo, a petición de doña Ana de
Peñalosa; compuestas en la oración por él mismo, año t584". En esos veinü-
cuatro versos hay que siruar, en nuestra opinión, el momento culminante del
afectivismo lírico sanjuanista, cuando todo se le vuelve exclamación, resolvién-
dose la poesia en una sucesión de jaculatorias.
Poemas ,,a lo divino, tan relevantes como "El pastorcico, parecen tam-
bién reconocer ascendencia granadina Prof. J. M. Blecua ha demostra-
do, por otra parte, su dependencia de -el unas glosas recogidas en el ms 372
(fondo español) de la Biblioteca Nacional de Parisz3-. En sus versos creyó
descubrir Dámaso Nonso, junto al .fino sentimiento de la pastoral garcila-
sescz,, el recuerdo de un pasaje de la Egloga II "a lo divino, de Sebastián de
Córdoba que insistía en la elevación de Cristo en el árbol de La Cruz'4. Ello

22 Ms Vaticano 2%1 (546), fol.392; una síntesis razonada sobre la autenticidad de esta es-
DE LA VtnceN orl Cen¡urN, SanJuan de la Cntz y sus escritos, pp.249-250y 348.
trofa, en E.
23 .Los antecedentes del poema del Pastorcicode sanJuan de la Crua,, Reuista de Filología
Españolq )OOilil (7949), pp.378-380; ahora en Sobre poesía de la Edad de Oro (Ensayos y no-
tas), Madrid, Gredos, 1970, pp.96-99.
24 Ia poesía de sanJuan de la Crutz (Desde esta ladera), Madrid, Aguilar, 19583, pp. 43-48
y 148-149.
LA POESIA DE SANJUAN DE LA CRUZ

remonta también a una larga tradición cristiana divulgada por el ambrosia-


no Vexilla Regis, himno que se cantaba, a Vísperas, el Domingo de Pasión
(Arbor decora et fulgida, "árbor elegido... para sostener miembros tan san-
tos,2'). En esta misma época habúa que situar la redacción de .Tras un amo-
roso lance,, coplas que el ms de Sanlúcar titula "Otras del mismo [autor] , a lo
divino,. Lo mismo cabría decir de las nueve estrofillas del poema "Por toda
la hermosur2,, surgidas al parecer con motivo de la anécdota contada por
Maria de la Cruz a que antes nos hemos referido. Algo posterior debió de
ser el nacimiento de "Sin arrimo y con arrimo,, aunque no conozcamos el
poemilla que le diera origen. No obstante, sus indudables semeianzas con
los versos de .Por toda la hermosura, y "¡Oh llama de amor viva!, hacen pen-
sar en fechas redaccionales próximas.
En cuanto a las letrillas atribuidas al Santo, "Del Verbo divino, parece un
estribillo, posiblemente ajeno aJuande la Cruz, aunque éste lo haya podido
utilizar como base de glosa. .Olvido de lo criado, es, por su parte, una sínte-
sis cuasi-aforísitica de su metodolggía mística, publicada tardíamente (7667),
sin demasiadas garantías de autenticidad. Ninguna de las dos composicio-
nes puede fecharse, en fin, con una mínima garantia de acierto.
Estos son los versos que se nos han conservado del poemario sanjuanis-
ta. Es posible que elvate de Fontiveros escribiera algún poema más, pero, si
así fue, se ha perdido. En todo caso, esas pocas composiciones demuestran
su temprano interés por la poe sia, desde las aulas medinenses a las cancio-
nes conventuales, aunque sólo a partir de los treinta años compofrgz, que
sepamos, poemas originales de alcance místico, fruto de su experiencia, y
por tanto dignos de transmitirse a su nombre. Desde entonces hasta aproxi-
madamente los cuarenta y tres años, elabora las pocas composiciones que
se nos han conservado. Su labor creadora se demuestra, pues, lenta, con-
centradora y muy matizada. Siempre escribe sus versos inspirado por el ca-
lor de la vivencia.lacerante, aunque le controle una despierta conciencia ar-
tística. No descuida la técnica, aunque incufra en ocasionales transgresiones
basadas en el agustiniano ntdius loquere dum loquaris clarius. Más que es-
cribir muchos versos, parece des ear que sus discípulos relean muchas veces
unos pocos, en los que concentra todos las intuiciones y emociones deriva-
25 J. CrnvrNo y Muce,, bposición y declaración o traducción... de los byrnnos del Brwia-
rio Romano, Logroño, F. DercADo, 1757, pp. 90-93; otro excelente comentario en Dtot.tslus Cen-
TUSTANUS, Hymnoru.ln.... pin nec minus erudita enaratio, en In WI Epistol,as canonicott..., Pari-
siis, I. de Roigny,1547, fols. 418 t>422 r.
CRISTÓBAI CUEVAS

das de su experiencia personal. Con esa guía, también ellos pueden prepa-
rarse a recoffer seguros el camino que asciende al Monte Carmelo. Así, el
poemario sanjuanista surge a impulsos de aspiraciones muy complejas: con-
cret¿r verbalmente sus propias experiencias, desahogar sus sentimientos,
encender los afectos de sus lectores, señalades intuitiva y emotivamente el
camino a seguir... Se trata, pues, de una poesía de gran trascendencia inten-
cional, escrita con el máximo amor y respeto por el signo lingüístico que
hace posible la comunicación del misterio. En el fondo, todos los versos del
Santo aspiran a expresar, unas veces .sus ansias vehementes y querellas de
amor"; otras, *¡¡n estado de paz y deleite y suavidad de amor, según se da
entender en las... canciones, en las cuales no hace otra cosa sino contar y
cantar las grandezas de su Amado,26. Contary cnnta.r, es decir, exponer las
maravillas entrevistas y entonar las alaba¡zas de quien se las ha manifesta-
do. En eso consiste esencialmente la poesía de sanJuan de la Cruz.

II. Epnru¡NCIA Y MISTICISMO

La liitca de san Juan de la Cruz se configura ante todo como expresión


de experiencias místicas. En un momento de su vida que no podemos pre-
cisar, se abre "en el más profundo centro, de su alma la herida de una.llama
de amor viva". Esa llama le abrasa y le ilumina alavez de modo inefable.
Diúase que en la proximidad del impacto --que no fue un hecho aislado,
sino una serie de experiencias progresivamente más frecuentes, hasta casi
convertirse en hábite, fray Juan vive intensamente esa iluminación que-
madora. Luego intenta precisar el alcance de la herida, explicándosela a sí
mismo en lo posible. Como Francisco de Osuna y Teresa de Jesús, com-
prende que -una merced es dar el Señor la merced, y otra es entender qué
merced es y qué gncia; otra es saber decirla y dar a entender cómo es'27.
Así, el anhelo de intelección se une en él al ansia de comunicación. Sólo
desde esta perspectiva se puede comprender todo el dramatismo que sacu-
dela raiz su poesía.

26 Gñntico 8,14, 2: L. Ruer.ro, Vida y obas, p.378 b.


27 Vida, 17 ,5; la idea procede parcialmente de F. o¡ OsvNe., Tercer
SeNre, TeREse DE JEs{rs,
abecedario, 5, 3 y 3,2. Sobre este punto véase R. MENÉNDEZ Proer, .El estilo de sa¡taTeresa., I¿
lengua de Cristóbal Colon, [1942], Buenos Aires, Espasa-Calpe,19t¡73,p. l4O.
LA PoEsÍe DE SAN JUAN DE LA CRUZ 297

Desde muy pronto, su formación escolástica hubo de entrar en conflicto


con la frescura vital de sus experiencias. La tentación de amoldarlas a es-
quemas apriorísticos aprendidos en lecturas y aulas le debió de perturbar
profundamente. San Bernardo y las tres vías, Sto. Tomás con sus opiniones
sobre la actividad de los sentidos y el valor de las virtudes en el camino es-
piritual, san Agustín con su afectivismo neoplatónico, el Seudo-Areopagita
con sus empeños nominativos, el Seudo-Aquinatense con sus ideas sobre la
felicidad y los "primores, resplandores y reentregas, del Espíritu Santo28
constituían otros tantos incentivos para .teologizar" aquellas experiencias.
En contrapamida, tambié¡el Cantar de los cantaresle demostraba que nada
proclama mejor una vivencia de amor que la poesía, luego reducible, me-
diante una exégesis adecuada, a variados sentidos místicos. Había, pues,
que aceptar la comunicación lírica, partiendo de la idea de que también el
corazón.comprende,; de que en toda explosión de amor hay una profun-
da vefa de conocimiento. Por eso dirá, con expresiórr paradójica, eu€ "coo-
siste esta summa sciencia/ en un subido sentir/ de la divinal esencia,. La
equivalencia de .ciencia, y,.sentimien[6», t?o esencialmente poética, queda
así establecida. Por eso, la poesía de sanJuan dela Cruz expresa ante todo
una emoción iluminadora, apenas analizada para cuajar en palabra arreba-
tada, es decir, en poema.
Este vitalismo de la poesía sanjuanista explica la cálida eficacia de su
mensaje. Si el poeta renuncia en un principio a expresarse en clave intelec-
tual-teológica, prefiriendo apoyarse en textos de corte lírico2e, la sequedad
escolástica no aparecerá en sus escritos más cercanos al misterio, es decir,
en sus poemas. Sólo más tarde, cuando crea necesario reducir a doctrina el
signo poético, recurrirá a la prosa discursiva. Sus versos, sin embargo, per-
manecen siempre ajenos a esas servidumbres, apoyándose en un lenguaje
de gran complejidad connotativa, en que Io numinoso y afectivo predomina
siempre sobre lo noético. El poeta recuffe a palabras repletas de posibilida-
des interpretativas, potenciadas por un calculado contexto lingüístico que
las hace asombrosamente sugeridoras. De ahí que su lectura, llevada a cabo
con independencia de los comentarios éstos existen-, suscite en
-cuando
4 Sobre este último punto, véase la reciente investigación de M. A. DlrzGoNzñsz, Pablo
enJuan de la Oaz, Burgos, Monte Carmelo, 1»0.
29 Aunque lo dramático, y hasta lo narrativo, iueguen papel relevante en ocasiones: pién-
sese en .Noche., .Cántico,, .Romances,, etc.
CRISTOBAL CUEVAS

el lector complejos estados de ánimo, más que razonamientos propios de la


meditación ascética.
Lo que no se puede olvidar es el alcance religioso de todas sus palabras.
Estas brotan desde el principio como verbo místico, que alude inequívoca-
mente a realidades escondidasil. Fiel a unalarga tradición literaria, el poeta
evoca un ámbito numinoso construido a lo largo de siglos por iniciados y
para iniciados. Todo poema establece desde el principio, apoyándose en
unas pocas palabras clave, un clima de misterio que permite al lector avisa-
do intuir la profundidad de sus dichos. Pensemos, por ejemplo, en el Cánti-
co espiritual;. "¿Adónde te escondiste, / Arnado, y me dejaste con gemido?'
Cualquier espiritual identifica en la pregunta inicial el indica me'.. ubi pas-
cas, ubi cubes in meridie de Cantares, l, 7."; luego, en "te escondiste", el
üere, tLt es Deus absconditusde Isaías,45,15; el apóstrofe al Amado declara
su sentido por referencia a Cantares, l, 12: Fasciculus rnyrrbae dilectus
meus mibi'z; -me dejaste, se hace comprensible evocando el relato evangé-
lico de la Ascensión, en visión tomada a la catequesis, la predicación y la
pintura religiosa de la época lo hizo por entonces fray Luis de León:
-así .gemidos'sanjuanistas, en fin, remi-
"¿Y dejas, pastor santo, / tu grey...?"; los
ien a Romanos, S, 26: Spiritus postulat prc nobis gemitibus inenarabili-
bÑ3. Asi, desde las primeras palabras, unos versos que podrían parecer al
profano un simple lamento de amante abandonada se comprenden por el
lector iniciado como un grito de angustia religiosa, expresada por un mosai-
co de palabras de inequívoca intertextualidad mistérica'
Indudablemente, esta peculiar .estilística" ha sido posible gracias, ante
todo, a una larga tradición de exégesis bíblica, que ha enriquecido larga-
mente, desde un punto de vista semántico, a un puñado de palabras privile-
giadas hasta convertiflas en un verdadero slangtústico. De esa manera, el
escritor maneia palabras bifrontes, dotadas de un sentido evidente y otro

30 J. GutLÉN, .Lenguaje insuficiente. SanJuan de la Cruz o lo inefable rnístico', Lenguaie y


poesí4 Madnd, Alianza Editorial, 1969, p. 106; también, E. M. §llrsoN, 'Ambigüedades y otras
cuestiones en los poemas de san Juan de la Cruz, Entrc las jarchas y Cemuda. Constantes y
uariables en la poesía española, Barcelona, Ariel, 1977 , pp. 203-279.
31 La .pregunta de búsqueda. es común en la Biblia; se da también; tgr', en Génais,3,9;
4,9;18,9; 19,5; etc.
32 Sólo en Cantaresse aplica además ese apelativo al Esposo en la exégesis místi-
-Dios,
ca-, en 1,, 13; 2, 3, 9, 10, 16 y 5, l, 9, 1.0, 1.6, 17.
33 SanJuan encuentra también esa palabra en conocidos pasaies bíblicos: Sabnos,17,6;
37, 10;78, 11; etc.
LA PoEsÍe DE SANJUAN DE LA CRUZ 293

pactadda. Cuando la familiaidad con ese lenguaje llega a su perfección, el


místico se sirve de él con entera soltura, utilizando significantes usuales re-
feridos a significados que sólo conoce el iniciado. Ello obliga a entender su
sistema expresivo como verdadero -lenguaje convenids», coo un alcance
sólo accesible a quienes poseen sus claves significativas. Como consecuen-
cia, hemos de concluir, refiriéndonos en concreto a san Juan de la Cruz,
que éste crea sus poemas, como escritura estrictamente mística, a partir de
un lenguaje que para él y szs lectores tiene un inequívoco contenido reli-
gioso, aunque un lector no avisado pueda creer otra cosa lógi-
-hablamos
camente de los poemas en sí, prescindiendo .metódicamente' de los co
mentarios si los hubiere.
Esa es la causa de que composiciones tan esenciales en el sistema místi-
co sanjuanista como la "Noche oscura" admitan en apariencia una lectura de
humano erotismo, si se atiende en exclusiva a la literalidad obvia de su sig-
nificantds. Pero lo mismo puede decirse del Cantar de los cantar€s, *sa¡¡-
ción suavísima <n sentir de fray Luis de l,eón- que Salomón, rey y profe-
ta, compuso... debajo de un enamorado razonamiento entre dos, pastor y
pastora...; a cuya causa, la lección de este libro es dificultosa a todos y peli-
grosa a los mancebos, y a todos los que aún no están muy adelantados y
muy firmes en la virtud; porque en ninguna Escritura se explica la pasión
del amor con más fuerzay sentido que en ésfa"K.
Creemos, pues, que el carmelita, al principio de su carrera de poeta mís-
tico, procuró imitar estrictamente el estilo delos Cantanag configurando un
poema de apariencia amoroso-profanas7.Incluso es probable que, al redac-

34 Sobre el gusto renacentista por la polisemia en clave alegórica de palabras y cosas, véa-
se D. Y¡¡oun{rN, .Luz y tinieblas. La noche', Aproxinación a sanJuan de la Cruz. Ias letras del
aeno, Madid, Cá¡edra, 1990, pp. 17 3-lñ.
35 Véase, por eiemplo, el para nosotros fallido intento irsuficiencias filológicas,
-por
exegéticas y psicológicas deJ. C. ñrro, SanJuan de la Cruz, poen del amorptofano, Real Si-
tio de San Lorenzo de El Escorial, Swan, Avantos y Hakeldama, 1988; exponemos nuestfas ra-
zones en .Una .noche de amor" con san Ju an de la Cru2., Insul4 525 O99», p. 3.
,6 .Prólogo ala Erposición del Cantar de los cantares,, Obras completas castellanre, ed.
F. Garcia, Madrid, BAC, MCMLX3, pp.62-63. También Santa Teresa nota ese iesgo en Medita-
ciones sobrc los Cantares,l,3-6.
17 En este sentido, la conocida opinión de D. Ynduráin de que el alcance literal de daer-
minados poemas saniuanistas remite a un amof profano me parece evidente, y perfectamente
compatible con nuestro parecer la .Intr.' a su ed. de Poesíade sanJuan de la Cruz, Ma-
-véase
drid, Cátedra, 1983, pp. 13.33_. Para textos críticos que reconocen la esencial .trascendencia.
de todos estos poemas, véase la .Intr., a nuestra ed. del Cánticq pp. 29-47 .
294 CRISTÓBAL CUEVAS

tarlo, hubiera de hacerse fuerza para omitir toda referencia explícita a Dios,
el alma, los carismas o cualquier otro referente sacro. La fidelidad al estilo
poético usado .por el propio Espíritu Santo, debió decidirle a desafiar cual-
quier riesgo de malinterpretación. La experiencia, sin embargo qué
no también el temor a escandalizar a los pusilánimes, el riesgo de -¿por
servir de
apoyo a espirituales de la "dejadez" y el -quietismo,, o incluso el miedo a re-
celos inquisitoriales?- le fue inclinando poco a poco a clarjficar su mensa-
je, primero e¡ el Cánticq luego en sus otros poemas, y al final ertla Llama.
Es decir, san Juan de la Cruz, arrancando de una imitación muy cercana y
valiente del Cantar de los cantares, fue descargando progresivamente de
"misticismo' verbal decir, de arcano expresivo- a sus poemas, cuyo
carácter religioso se-es
hace más patente cuanto más tardia es su redacción.
Con las excepciones que exija la cÁtica histórico-textual, creemos que éste
es un principio fundamental en la interpretación de la poesía sanjuanista.
En ella, la -Noche, se distingue por ser el más .místico, de sus poemas
el más juvenil, descomprometido y audazde entre los suyos.
-también
Esto significa, desde luego, que una parte importante de la palabra mis-
tica sanjuanista es esencialmente ambigua es decir, poética.
Poetarurn cornrnenta -polisémica-,
escrito en 1.502 León Hebreo- plures inten-
-habiainuoluere et comprebendere solent (De amore
tiones et allegoricos sensus
dialogi,2). Como dice el propio carmelita en un célebre texto, es imposible
reducir a formulación unívoca en sus canciones .toda la anchura y copia
que el espíritu fecundo de el amor en ellas lleva" (Cántico espiritual, pr6l.,
1). SanJuan de la Cruz, formado en la teoría neoplatónica de la inspiración
poética, cree que sus versos tienen cierta semejanza cofl la Escritura, pues
ambos, a su entender, han sido inspirados por Dios, aunque en diverso gra-
do38. Pero el caúcter polisémico de los textos bíblicos, reflejado en la teoría
de sus cuatro sentidos fundamentales alegórico, moral y anag6gi-
co-, era lugar común de los exégetas-literal,
de entonces. "Las palabras de la Sa- .
grada Escritura dicho Tomás Moro e¡ 1.534- no están atadas a un
solo sentido, sino -habia
cargadas con otros misteriosos... No hay en toda la Sagra-
da Escritura un hecho o una historia, aunque sea bien material y palpable,
por así decirlo, que no lleve Ia vida y el aliento de algún misterio espiri-

38 Ello no significa, en absoluto, que.yo considere a Dios autor de la poesía del carmelita,
ni siquiera cuando afirmo que éste es un exégeta excepcional de la naturaleza , vista por él co-
mo obra de Dios; P. Elia me interpreta mal en la nota 122 dela.f¡tr., t su ed. .Para Cuevas Gar-
-
cía, en fin, el autor del CánticoesDiog, (p. 57)-, libro que, por lo danás, me parece excelente.
LA POESiA DE SANJUAN DE LA CRUZ 295

tual"3e. Lo mismo intenta el Santo que sean sus poefiIas: mística imitación de
la Escritura. De ahí su capacidad de llegar a los más diversos lectores, satis-
faciendo gustos muy dispares. Ninguna declaración agotatá totalmente la ri-
queza expresiva de su mensaje lírico, ni siquiera la suya propia. Como él
mismo adverfia, sus canciones .no se podrán declarar al iusto, ni mi intento
será tal, sino sólo dzr alguna luz general..., porclue los dichos de amor es
mejor declararlos en su anchura, para que cada uno de ellos se aproveche
según su modo y caudal de espíritu, que abreviarlos a un sentido a que no
se acomode todo paladar;! asi, aunque en alguna manera se declaran, no
hay para qué atarse ala declaració¡' (Cántico, pó1.,2).
Por eso, sus explicaciones prosísticas, cuando existen, serán indiciarias,
no exhaustivas ni excluyentes. Hechas, como era de esperar, recurriendo a
técnicas de exégesis bíblica más que filológica, ofrecen uno de los muchos
sentidos posibles del signo poético. Toda interpretación es, a Partir de aquí,
posible, aunque dentro de unos límites fijados por el poeta en el acto mis-
mo de la creación literaria. Sólo así puede comprenderse la poesía .de san
Juan de la Cru2", esto es, la que él quiso transmitir como testimonio y reli-
quia de szsexperiencias místicas Con todas sus limitaciones y todas sus ci-
mas, los comentarios son jalones que delimitan un tefreno ancho pero pre-
ciso. Como declaración auténtica que son, su lectura es muy útil para saber
el terreno que pisamos. Ignorar este principio puede ser estéticamente líci-
to, pero no desde perspectivas sicológicas y humanas. Ni siquiera filológi-
cas. Una vez más son ciertas las palabras de san Pablo: Omnia mibi licent,
sed non ornniñ expediunt (I Cor,6,1'2).

III. hCTURAS, CANCIONES E INSPIRACIÓN

Lejos quedan ya las opiniones de quienes pensaban que sanJuan de la


Cruz cre6 su poesía a pafiir del abismamiento en Dios y en sí mismo, sin
más lecturas que la Biblia ni más fuente de inspiración que el crucifijo. Esta
infundada creencia procede, sin duda, de una mala lectura de textos anti-
guos, cuando no de un elrado propósito panegírico. FrayJosé deJesús Ma-
ria afirtrrrrba, por ejemplo, en 1.624 que el Santo .no tenía más libros que
una Biblia, donde decía que hallaba cuanto había menester. Y si tenía nece-
sidad de otro algún libro, la tomaba de la libreña comúr4 y lo volvía luego

19 In agonía de Crisn, ed. de A. de Silva, I\4adrid, Paalp, L979, pp.8y 146.


296 CRISTÓBAL CUEVAS

aella,ao. Seis años más tarde, frayAlonso de la Madre de Dios mafizaba


de modo parecido ese dato, al escribir que según .los compañeros del
varón de Dios, cuando escribía estos libros era siempre cuando andaba
más absorto en oración y gue, sacada la Biblia, no se valía entonces de
libros, sino de lo que sacaba de su espíritu,al. Ninguno de esos testimo-
nios excluye el uso por parte del carmelita de libros de consulta. El pri-
mero, por el contrario, documenta préstamos de biblioteca, y el segundo
atestigua que el Santo daba de mano a los libros sólo en el acto mismo
de escribir.
Por lo que hace ala poesia, no cabe duda de que el vate de Fontive-
ros se sirvió de fuentes orales y escritas para llevat a cabo su obra crea-
dora. Unas veces, como en los poemas .a 1o divino', un texto profano le
sirve de base estructural para redactar poemas en que leves cambios
puntuales elevan a un plano religioso lo que originalmente era una com-
posición profana. Otras, como en el caso del Cantar de los c*ntares, la
fuente proporciona a su poesía el clima lírico, la ambientación y hasta
buena parte de su caudal léxico. Luego están los préstamos de estilemas
o sintagmas incrustados en sus versos por una hábil contextualizació¡. A
ello habría que añadir las influencias formales, señaladamente las métri-
cas. Hay veces, en fin, que un poemilla o canción le emociona hasta ins-
pirarle una composición propia, muy lejana del texto 'motivo'42. En to-
dos los casos, la sensibilidad del poeta se sirve libremente de los
materiales previos, evocados desde el fuego de una inspiración actuante,
nunca desde la frialdad de un rememorar manieristaa3.
La poesía sanjuanista brota siempre, pues, de un estado de exaltación
emocional que podríamos identificar con la'inspiración'platónica, o "furor

qo Hecbos bercycos de la potentosa uida y airtudes de nuestrc serápbico y glorioso Padre


san Juan de la Cntz...,l1628L Málaga, impr. J. Vázquez Piédrola, 1717, p. 265 b. El subrayado
es nuestro.
at Vida, p. 400. Ver umbién FnevJueN EVANGELISTA, ms2862 de la B N.M', fol. 7. Subraya-
mos nosotros.
42 Empleamos el término en el sentido etimológico que le da el propio san Juan de la
Cruz en el tírulo del cap. 38 de la 3a parte de la Subida "bief]les notiuoe: 'que mueven', 'capa-
ces de mover'.
a3 Ello no invalida la realidad complementaria del manierismo sanjuanista en la mostra-
ción lírica de .la maravilla,; véase E. cuorne, .El manierismo en sanJuan de lacruz,, Ptobemio,
13 (7970), pp. 333-355.
LA PoEsÍe oe sAN JUAN DE LA cRUz 297

poético,aa. Este es el punto de coincidencia entre la creaciánliticay Ia inspi-


ración religiosa, lo que permite al místico establecer un cierto paralelismo
entre el profetismo vetero-testamentario, los salmosas y cantares bíblicos, los
cantos de las sibilas y el verso religioso --€n menor grado, cualquier otra
poesia«-. En cuanto a san Juan de la Cruz, recordemos la conocida anéc-
dota en que confiesa que, de sus noticias místicas, .unas me las daba Dios y
otras las buscaba yo,. El prólogo mismo del Cántico testimonia, por otra
parte, sus convicción de la procedencia celeste de sus versos. Así se explica
que los carmelitas coetáneos, o cercanos temporalmente a é1, equiparen en
cierto modo Sus metros a aquellas sagradas poetizaciones. "Y aunque [estos
versosl _-aftrrarra, por ejemplo, frayJosé deJesús Matia- salían de su enten-
dimiento, emanaban de la dulcísima influencia divina..', como sucedía al
profeta David cuando componía los versos de los salmos.'.; [o aJ las Sibilas,
profetisas, que hablaron con el mismo espíritu, las cuales estaban como ab-
sortas en contemplación divina cuando pronunciaban aquellos versos con
que Dios quiso dár luz alagentilidad de muchos de sus misterios'47.
La poesia del místico carmelita nace tan sólo cuando el escritor se halla
embargado de una emoción eficaz,lo que no siempre coincide con la inme-
dia¡ez de Ia vivencia inefable. "El origen de la poesía W. §fords-
worth- es la emoción que se recuerda en sosiego'. Al-adverlia
igual que otro gran
poeta de intensidades y matices Bécqueras- nuestro lírico escribe
-G.A.
sus poemas cuando el gran incendio ha pasado, pero quedan aún los res-

44 Citando aPlatón, Demócrito, Aristóteles, Virgilio, Lucano y Cicerón, L. A' de Carballo


decía en 1602 que el .furor y afflato casi divino... de los poetas, es .embelesamiento y transpor-
tación de ingenio, que le llaman insanire potqte a los ignorantes palece que están locos'; C¡s-
ne de Apolo, ed. de A. Porqueras Mayo, Madrid, C.S.I.C', 1918, II, pp. l91y 194.
45 Sobre ellos, véase el interesante prólogo del agustino FnevJuAN Soro en Eryo§ción pa-
rafrásticadel.Satter"io,deDauid...,ll6l2), Madrid,J. Ibarra, MDCCIJo(X, pp. vii-xvi'
46 Ffay Luis de León, por eiemplo, pensaba que .la poesía... sin duda la inspiró Dios en
los ánimos de los hombres...; porque poesía no es sino una comunicación del aliento celestial y
divino; y assí, en los prophetas.... el mismo Spíritu... les ordenava y componía y como metrifica-
va en la boca las palabras con número y consonancia devida'; De los nombrcs de Cristo, ed. C.
Cuevas, Madrid, Cátedra, 1977, pp. 253-254.
47 Hecbos betoycos, pp. 308-309.
48 .por lo que a mí toca --dice et sts Cartas literarias a una mujer-, puedo asegurarte
que cuando siénto no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso,
las impresiones que han dejado en él su huella alpasar..., hasta el instante en que, puro, tran-
quilo, sereno y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca.;
Obras completas, Madrid, Aguilar, 7954a, pp. 668-669-
298 CRISTOBAT CUEVAS

coldos. Para poetizar necesita, pues, hallarse *con algún fervor de amor de
Dios,, .erl amor de abundante inteligencia mística" (Cantico, próI., 1 y 2).
Por eso, se niega a tomar la pluma en frío, aun cuando se trate de prosa,
.porque también se habla mal en las entrañas del espíritu si no es con entra-
ñable espíritu" (Llaffia, pról., 1). FrayJosé deJesúsMaria confirma este pun-
to con un dato de tradición viva, al afirrnar que el poema brotaba de la plu-
ma del Santo .cuando harrLía estado en alguna altísima contemplación, y
gozaba aún la voluntad de los dulcísimos efectos de ella, y quedaban toda-
uía en el entendimiento unas corno uislumbres de los pasados resplando-
res,4e. Quizá se deba a esto la homogénea tesitura de su verso, en el que el
signo lingüístico oculta tenazmente su procedencia material paru aparecer
como recién creado por el poeta. El verdadero desencadenante del verbo li
rico sanjuanista es casi siempre Ia vivencia propia de
-encendimiento
amor, ocasionales carismas, ecos de lecturas devotas, recuerdos de diversos
poemas...-. Esta, como la forma sustancial escolástica, actúa sobre ese cú-
mulo de materia prima hasta acuñar criaturas líricas inconfundibles.
Ello no resta interés, desde luego, al conocimiento de esos materiales, a
partir de los cuales podemos aquilatar la potencia transformadora del poeta
y el alcance de su originalidad. De esa manera, ateniéndonos siempre a su
poesía, comprobamos cómo la fuente capital de su inspiración igual
que sucede con el resto de sus escritos- es la Biblia . El Cantar de -allos can-
tares, ante todo, y luego los Salmos, libros sapienciales y proféticos, evan-
gelios, sts.-. Un viejo testimonio de fray Alonso de la Madre de Dios nos
dice que "tuvo gran don y facilidad en explicar la Sagrada Escritura, princi-
palmente los Cantares, el Eclesiastico, Eclesiastés, los Prouerbios y Salmos
de Dantid"5o . El impacto del ep italamio salomónico se sobrepone a todos en
la "Noche oscura,,, imitación muy próxima al modelo en ambiente y estilo, y
luego en la redacción A del Cántico espiritual. De ahí procede el símbolo
del amor con) r gal, el dramatismo de los enfoqu€s, y un admirable acervo
de imágenes que sugieren el amor místico a pafiir de significantes de inicial
carácter profano. Los pasajes sanjuanistas tributarios del Cantar son innume-
rables. Ciñéndonos al Cántico A encontramos, por ejemplo, que la copla 22

49 O.c., p.309 a(subrayamos nosotros). Véase además S. MeruNnn B¡coRM,.f[gellas de la


Vulgata en la poesía de sanJuan de la Cfliz,, Miscelanea de Estudios Arabes y Hebraicos,Vll,2
(1958), p.44.
50 Fray Andrés de la Encamación, Información de Málaga, abnl, L@3; ms 13482, B.N.M.,
fol.7t u.
Ij. POESiA DE SANJUAN DE Iá. CRUZ 299

*En sólo aquel cabelloÉ emparenta, además de con la poesía garcilasia-


na, con Cant,4,9 (siempre siguiendo el texto de la Vulgata);la 28
-Deba-
io delmanzaooF, con 8, 5; los cuatro primeros versos dela26 -Det€nt€,
cierzo muerto-, con 4, 16, etc. En cuanto al resto de los .poemas mayo-
¡s5,, la escapada noctuma de la enamorada que busca al Amado entre tinie-
blas de la .Noche, recrea el inicio del capítulo tercero de Cantarcs (w. 1-3);
los cedros y almenas de las estrs. G7 proceden de Cart. 8,9 rnu.rus 6t,
-Si
aedfrcemu.s flPr eu,rn poptgnncula atgentea; si ostiurn est, compingamus
¡llud nfulx cedrini*-; las azucenas de la copla 8 proceden, en fin, de Carú,2,
I y 16 lilium coru.wlliurn... Qui pascüur inter lili*- y 6, 2. Este mismo
-@o
origen reconocen numerosos hieratismos, a veces con la impronta de recuer-
dos litúrgicos palomica, tortolica, Srandas, Arnfuadab...-. En ge-
-ci.erlo,
neral, la poesía sanjuanista aminora el erotismo del Cantar de los cantares,
tánto en la descripción de las bellezas de la amada como en la evocación
ambiental y suntuaria. Permanecen, sin embargo, reminiscencias tan impor-
tantes como el lecho de Salomón, los escudos de oro, el muro, etc. Por con-
tra, aparecen o se desarrollan los perfiles simbólicos, la estilización amorG
sa, el dramatismo, lo pastoril y la emotividad' En este sentido, .Noche'y
.Cántico, constituyen una verdadera re-creación de los Cantares desde la
sensibilidad de la Contrarreforma española.
Lo mismo sucede con pasajes clave de otros libros bíblicos, a los que se
somete a leves pero importantes retoques, que liman las aristas expresivas
más chocantes a la sensibilidad de los nuevos tiempos. Así, en la patáfnsis
romancística del salmo C)OO(VI, alllegar a los versículos 8-9 Babylo-
qui tenebit et allidet paruulos tuos ad petrarw-, -Fili.a
el poeta dulci-
nis ,
... beatus
ficala feroz literalidad del texto, apoyándose en la alegoría "piedra angular
de la Iglesia'/ 'Cristo'tl: .¡Oh hija de Babilonia...! / Bienaventurado era /
aquel en quien confiaba...i / y iuntará sus pequeños / y a mí, porque en ti
esperaba, / alapiedn que era Cristo, / pot el cual yo te dejaba'.
Por lo que hace a la poesia profzna, hoy sabemos con bastante exacti-
tud hast¿ dónde sirvió de punto de refdrencia al poetaJuan de la Cruz. Una
larga tradición literaria, apoyaü en las técnicas del contrafactumo vuelta
.a lo divino', hizo posible esa fecundación. "Imitar verso, copla, estilo y ma-

1r Iprc sunmo angulari lapide lasu Cbri:sto (Ef, Z,2O); el poeta repetirá el concepto apo-
yándose et I Cor, 1O, 4: .La piedm que aquí dice, según dice san Pablo, es Crisfo'i Cántko B,
37,3.
300 CRISTÓBAI CUEVAS

teria junamente, eso es lo que llaman contrahacer, decía L.A. de Carba11o52. Así
se trarlsmutaM el sentido profano original por otro religioso, sin más que alte-
rar levemente palabras o estrucnlras, o insertando los versos elegidos en un
contexto adecuado. Como eSudió B. §[. Vardropper, Ia divinización" de tex-
tos profanos se inicia ya en los oúgenes mismos del Cristianismo, continuándo-
se á través de los Padres de la Iglesia, poetas sacros, predicadores, autores de
canciones devotas, etc. Esta actiüdad, que hasta el s. IV estuvo sometida a una
ciefta polémica, queda legitimada por san Agustín, que basándose en Mda,
1.2,35-36, argumenta que, al igual que los hebreos al salir de Egipto recibieron
autorización divina ad mpotinndos aegyptias, también los cristianos pueden
aprovechar las riquezas culturales inicialmente aienas a ellos53. 'Esta manera de
cónmahacer Carballo- es muy importante, porque tay alsv-
-puntgalizaba
nas letras recibidas en el vulgo, de tan sucias cosas, que eS menester Dios y
ayuda para desterraflas, por tener las tonadas de alguna g¡¡2icíay donaire; y así
es muy necesario el contrahaceflas a lo divino, para que, ya que no pueden
desterrar las tonadas, se destierren las vanidades de las letras, convirtiéndolas
en bien 5a. Ello permitía servirse de la popularidad de las coplillas profanas
para hacerlas vehículo de conceptos y afectos cristianos. En tiempos del
Émperador, un franciscano como fray Bernardino de Laredo acomodaba a
la música de romances profanos letrillas piadosas, con lo que también aquélla
quedaba "div inizada"s5 .
Dentro de este contexto hay que incluir a sanJuan de la Cruz. El carme-
lita, como dijo Dámaso Alonso, .es, fundamentalmente, e intencionalmente,
un poeta a lo diuino. Todo lo que en su obra no viene del Cantar de los

52 Cisne de Apto, Il, p. 173. Para este tema, aparte la bibliografia ya conocida de B' W'
Wardropper, véase el olvidado, pero intere§ante esn-rdio, de A. Ge51etvrsrDE, Traité tbéorique et
pratique^des contrefagons en tous genries, ParÍs, Legrand et Descauriet, 1837; también, C. Do-
,i*o*r, Contrafaitutry tesis doctoral inédita (1983), sobre todo los cap. | -Contrctfactum:
The tribulations of a Christian Signifier-, y II <Contrafactum as Pentimento''
53 También la Liturgia de ú Noche de Pascua c,in¡ab?j O Nre fuata nox, quae exspolifuúi't
Aewt ia s, dit¿üit Hebfaeos.
54 Cisne de,ltpob,l, p. 174.
55 véase, por eiemplo, el .Romance a1... patiarca santJoseph. cántase al tono: Gente ua
muy sulicimte,' / a becio detetminado, / a tal¿rliberafutente / a Granada lo sembrado; cf. C.
cuEvAs GAR6ÍA, La prcsa métrica. Teoría. Fray Bemardino de Larcdo, Granada, universidad'
MCMIJOil, p. 343; o¡¡o elemplo et p. 347: "Cántase al tono: Ya se salm de ximena. Asi se
consigue hacer, como decía J. Andosilla larramendi, de prcfanis, vrcrum; de bunnnis, diai
,u*; d" oli.no, nostrum, portad^ de su libro cbristo Nrest'o señor m la cntz, ballado en los
uenos del príncipe de nuestros poetas Garcilaso de la vega..., Madrid, vda. de L. sánchez, 1628.
LA POESIA DE SAI§ JUAN DE LA CRUZ 301

cantares... deriva de la conversión a fin religioso de dos procedencias ama-


torias profanas: 1) La poesía de üpo tradicional. 2) La poesia pastoril e ita-
lianizante"56 . Ello se explica, sobre todo en Io relativo a la poesia popular es-
pañola, por la afición del Santo a canciones y letrillas. Desde niño, su
hermano mayor, Francisco de Yepes, le inició en los secretos de esta músi-
ca. Como dice J. Boneta, Francisco solía pasarse de joven por las casas de
las mozas .a dar músicas". Más adelante, gustaba de coplillas religiosas a es-
te tenor: .Mátanme vuestros amores, / mi Señor y mi Señor, / todo amor y
todo amoo, o 1o que, entre danzas, entonan ante é1 celestes vírgenes: .¡Oh,
qué lindo es el niño de la Circuncisión!/ ¡Oh, qué lindo el amor, oh, qué lin-
do el amor!,. Por eso pedía ingenuamente conocer los cantos de las almas
que están en el cielo, creyendo encontrarlos en coplas devocionales como
"Tú eres fuego y eres luz, / Rey de Reyes, buenJesús". Al fin, .murió cantan-
do, como suelen todos los que llorando viven: iOb, qué linda es la arbole-
da!, / ¡quién tuuiese lafiesta en ellab51 .Habia en él E. Orozco-
-concluye
una afición al canto de romances y coplas que, indiscutiblemente, reforzó y
e¡cauzó hacia lo divino su vida en el Carmelo,'8.
También su hermano fray Juan de la Cruz gusta de esos cantarcillo.s, que
lleppn a constituir en los conventos reformados un verdadero cotptts mélico
devocional, al que recurre el Santo en momento de eutrapelia. Aunque casi to
dos se han perdido, no hay duda de que debieron de tener un aire popular
---+nuchos serían.divinizaciongs*, un sello conventual carmelitano. "Cuando
c:¿minaba José de Jesús María-, se alegraba tanto de verse en el
-recuerda
campo, que... mosffaba en 1o exterior la alegrla de el ánimo cantando algunas
letrillas muy devotas de Nuestra Señora o del Niño Dios,5e. En unas fiestas
56 Po6ía 6pañola. Ensaln de tnétodos y líntit$ estilístkos, Madrid, Gredos, 1957, pp.219-
220. Sobre el contrafactum como fenómeno literario del Siglo de Oro, y su incidencia en san
Juan de la Cruz, véase además, del mismo DÁMAso AroNSo , La poesía de san Juan de la Cruz,
ed. cit., passifi4 del mismo, .San Juan de la Cruz, poeta a lo divino,, Poesía española, pp. 219-
268; E. Gresrn, .Historia de la poesía lírica, 'El cobre convertido en oro'. Christian Rifacirnentos
of Garcilaso's Poetry in the Sixteenth and Seventeenth Centuries., Hivanic Reaiew, )§C{YII
(1969), pp. 6t-16;C. R. Gru-e, ln¡r. al Garcilaso a lo diuinodeSebastián de Córdoba, f1575l,Ma-
drid, Castalia, 1971, pp. 11-74.
57 véase J. Bor.mre, Gracias de la gracia. Saladas agudezas de los santas, t17061, Madrid,
P. J. Alonso y Padilla, Is.a., h. 172#\ pp. ll2 y 733-135. Nuevas noticias sobre el hermano de
sanJuan de la Cruz, y poesías del mismo, en Francisco de Yqes. kcritos es:pirituales, Presenta-
ción, ed. y notas de P. García Garrido, Madrid, Espiritualidad, 1990.
58 "Un impofante y fecundo poeta a lo divino: Francisco de Yepu., Poaía y mí*ia p. 735.
59 Hecbosbercycog p. 188 a
302 CRISTÓBAL CUEVAS

de Navidad, cantóy bailó enfervorizadolaletrilla,si amores me han de ma-


tar, / agora tienen lugar"o. De su poesía original, la glosa al villancico "Vivo
sin vivir en mí, recoge de cancioneros y poemas trovadorescos antítesis co-
mo .muerte / vida", y juegos verbales tan conceptistas como .que muero
porque no muero,, muy frecuentes, por lo demás, en el Amalte y Lucmda,
el Cancionero general de H. del Castillo, etc. También .por toda la hermo-
sura" glosa una copla popular incluida en el Tesoto de uarios poesías (1,580)
de Pedro de Padilla. De unos versillos amatorios incluidos en el ms 3168 de
la B.N.M. procede -Tras un amoroso lance,, que muestra también reminis-
cencias de otros textos menores6t. "Sin arrimo y con arrimo, y.Entréme don-
de no supe' son genuinas coplas castellanas, aunque su tema, villancico y
estrofas sean, quizá, creación personal del carmelita. El poemita .eue bien
sé yo la fonte, comietza con un popular ritmo de seguidilla (7 + 5 sílabas),
seguido de pareados endecasilábicos con un estribillo pentasílabo de rima
independiente; el .que, inicial es sin duda el enunciativo popular sin verbo
introductor ("Que de noche le mataron / al caballero...,); el sustantivo .fon-
[g», con -il no diptongada, nos recuerda el difundido rom.Ance de Fonte-
ftidáz. Por lo que hace a los romances .Acerca de la Ssma. Trinidad, y el
salmo Superflumina, emparentan con los de la época de los Reyes Católi-
cos en el empleo de la rima aconsonantada, aunque su vocabulario y estilo
remitan más bien al romancero viejo y juglaresco.
El interés de esa veta popular en la poesía sanjuanista es evidente. .Ale-
jado de toda técnica italianizante ---observa Dámaso Alonse-, dentro de la
tradición de las modestas coplas octosilábicas castellanas, escribe unas
cuantas composiciones que yo no sé si decir que son mis preferidas... Nun-
ca el ansia de cima (que es, en fin de cuentas, todo nuestro anhelar huma-
no) se ha expresado con más gallardo ímpetu'6.

a Ib, pp. 192 b193 a; orros eiemplos eo p. 201 a; véase E. ORozco, .poesía dramática en
Poqb y mística, pp. lg-206.
san Juan de la Cruz¡, 119451,
6t Dárnaso Alottso, Pesía 6pañota, pp.242-244i del mismo, .l,a caza de amor es de alta-
nerla (sobre los precedentes de una poesía de sanJuan de la cruz)', Boldín de ta Real Acade-
mia kpañola, )O(VI (1947), pp.63:79; F. Lóp¡z Esrnror, .Una posible fuente de sanJuan de la
Cruz, ReuMa de Filolagúz Española. »fVltr(1944), pp . 473477.
62 Muy en boga desde fines del s. XV y durante el reinado de C,arlos V, se mantiene vigen-
te en niveles populares a lo largo del s. XVI, aunque pasara de moda entre los poetas cortesa-
nos; véase R ME{ÉNDEZ Pant, Flor rumn de rcmanca uieju,lúadrid Espasa{alpe ,lgf¡r]:o, p. «.
63 .I¿ poesla l'nica vista desde el centro de nuestro Siglo de Oro, Obras coflpletas,lfr,lú^-
drid, Gredos, 197 4, W. 57 -58.
LA POESIA DE SAN JUAN DE LA CRUZ 303

No menos decisiva es, sin embargo, la impronta que la poesía italianista,


sobre todo garclasiana, deja en sus versos. A ese influjo hay que referir
-Aalvez a zaga de fray Luis de León- el uso de la lira, aunque no esté to-
davia claro qué caminos concretos le llevan hasta ella' En otra vertiente, J.
Baruzi descubrió curiosas dependencias: "los valles solitarios, nermorosos;
"¡oh mano blanda, oh toque delicadd" recuerdan la Egloga I, vv. 259-260 y
270 de Garcilaso: .¡Oh miserable hado! / iOh tela delicadal.../ ¿D6 está la
blanca mano delicada...?"; el .Pastorcics,, por su parte, remite alatradición
pastoril del toledanoú. El P. Crisógono señaló también coincidencias entre
la copla 3l de CB-En sólo aquel cabello- Y los w. 5-8 del soneto 23 de
Garcilaso .-Y en tanto que el cabello que en la vena...*; o entre el último
verso de la primera copla de la "Llama" ----.rfts¡¡ps la tela deste dulce en-
cuentro- y el verso sexto del soneto 22 del toledano vuestra hermo-
sura el duro encuentro*65. Para Maita Rosa Lida, se -de
detectan claras remi-
niscencias de la Egloga I en la "Llama de amor viva,«. Dámaso Alonso, en
fin, sugiere la proximidad de voces y rimas como'viva / esquiva" (-Llama',
canc. 1¿ y Canción prirnera, estancia 2a); temas como el de la fuente ("Cán-
¡f6s,, estr. 1,1, y Egloga II,vY.746-747); vocablos como "ninfas', 'noche oscu-
rá,, .5¿fi¡,, etc.; versos como .el aspirar del aire, / el ca¡to de Ia dulce Filo-
mena' (CB, canc. 39), ta¡ próximos a "el viento espira, ,/ Filomena suspira
en dulce canto, (Egloga 11,w.1.L46-11,47).Todo ello demuestra la presencia
del cantor de Elisa en la poesía de san Juan de la Cruz, el cual habtia proce-
dido a su respecto como un verdadero contrafactor.
El mismo Dámaso Alonso avanzaría, sin embargo, decisivamente en Ia
investigación de las fuentes poéticas del carmelita al demostrar que a esas
influencias había que añadir las derivadas de la versión 'a lo divino' del
ubetense Sebastián de Córdoba.67. El descubrimiento lo había hecho ya J'
Barvzi, reflexionando sobre la nota sanjuanista que encabeza la .Declara-

64 Saintlean de la Crcix et leprobhme et I'u¡Érience mystiquefl9zil,Pa¡s, Ñcu;n, 19312,


pp.ll3-117.
65 San Juan de la Cruz, su obra científica y su obra liwarb,Il, Madrid-Aüla , 1929, pp.
26-28.
6ó .Transmisión y recreación de temas grecolatinos en la poesía lírica española,, La tradi-
ción clásica en Eqaña, Barcelota, Anel, 1975, pp. @49, n.Zt.
67 Las obras de Boscán y Garcilas trasladadas m rnaterias cbristi.anas, Pr Sebastián de
Córdoba, uezino de la ciudad de Weda..., Gra¡ada, R. Rabut, t575;2' ed., Zatagoza,I. Soler,
1577; modemamente, SEBAfilÁN DE CÓRDoBA, Garcilaso a lo diuinq Intr., texto y notas de G. R.
Gale, Madrid, C^§alia, 797'l'.
304 CRISTÓBAL CUEVAS

ción, de la "Llama": "La compostura de estas liras son como aquellas que en
Boscán están vueltas a 1o divino, que dicen: La soledad sigui.endo, llorando
mifortuna, rne uoy por los caminos que se ofrecen..."@, reproducción literal
del contrafactum de la Canción II de Garcilaso hecho por Córdoba. Más
claro aun es el caso del "Pastorcico, que en lo esencial es .refacción, de unas
redondillas populares -*{J¡ pastorcillo solo está cantando-, probable-
mente de la segunda mitad del s. XVI, aunque su estrofa ¡¡rr¿l ----Y a cabo
de un gran ruto se ha encumbrado* aproveche el tema del árbol de la
Cruzy el del vulnerado pastor que muere asido a sus ramas, que provienen
directamente de la vuelta.a lo divino" hecha por Córdoba de los w. 431-457
de la Egloga II de Garcilaso6e. Este poema vuelve a deiar su impronta en el
tema de la "fuente, del .Cántico B, (estr. L2), convertido por el ubetense en
símbolo sacro estaba una fuente clara y pwa / que como de cristal
-Allíy de nuevo en el tema del .aire de la almena, (.Noche',
resplandecía...n70-,
coplaT), también tomado del Garcilaso a lo diuino (Egloga Il,vv.54O-547:
.Allí entre dos almenas hice asiento,).7l La canción I de Boscán (y nos referi-
mos precisamente al poeta catalán), cuyo primer verso es en el contrafac-
tum de Córdoba .El fuego de amor vivo", inspiró probablemente el arran-
que exclamativo del tercero de los grandes poemas sanjuanistas: "¡Oh llama
de amor viva!,, así como el ambiente de hierática simbología que envuelve
sus versos.
La mediación de Sebastián de Córdoba no puede encubrir, sin embargo,
el hecho muy probable de que sanJuan dela Cruz leyera directamente el
cancionero garcilasiano. Ello se deduce de ejemplos sintomáticos recogidos
por Dámaso Alonso las alusiones al .vuelo del cabello, y al "aspirar
-asi,
del aire y el canto de la dulce Filomena,, incluidos en los versos del toleda-
no y omitidos por su refundidor-. Aparte de eso, no parece muy difícil se-
ñalar otros pasajes sanjuanistas que ofrecen indicios de esa misma reminis-
cencia. Recordemos, por ejemplo, uno en prosa procedente dela Llama, 1',
34: "Sabe muy bien aquí el alma que es condición de Dios llevar antes de
tielnpo consigo las almas que mucho ama, (Come¡tano a.rompe la tela de
este dulce encuentro,); creemos que en el oído del escritor resuenan vaga-

§ o.c., pp. 10&112; en el texto original de la.C,anción segunda' de Garcilaso se lee:'La


soledad siguiendo, / rcndiá.o ami fom¡na.....
69 J. M. Bmcue,.Los antecedentes...,,pp.%99; G. R. Gem, o.c.,p. 184.
to Ib,p.l83.
'tr fup.rú.
LA POESIA DE SAN JUAN DE LA CRUZ 305

mente los versos 277-228 de la Egloga III de Garcilaso la hermosa tela


-.En
se veían / entretejidas las silvestres diosas...", llorando a una ninfa cuya vida
había sido "antes de tiempo y casi en flor cortadz,*¡ lo que no puede pro-
ceder del contrafactum del ubetense, donde no se menciona la prematura
muerte del personaje.
Nada de esto empaña, sin embargo,la originalidad del poetaJuan de la
Cruz. Primero, porque su creación literaña obede ce a criterios de mímesis
renacentista, gue permite servirse de materiales ajenos con tal de re-sentir-
los y reestructurarlos desde perspectivas nuevas. Y luego, porque él ha sa-
bido convertir el vasto sistema de signos lingüísticos-literarios de que se sir-
ve en instrumento expresivo de sus propias experiencias. En realidad, 1o
que todos sus versos desvelan es el alma del poeta en toda su riqueza de
sentimientos y con toda su dramática ansia de comunicación. Aquí se reco-
gefl, en palabra expresiva, sus anhelos, esperafizas, júbilos, soledades y
hasta desesperaciones. Desde el punto de vista humano,lo más valioso está
precisamente en ofrecer un dramático documento paru incendiar otros espi
ritus con su "espíritu de llama". Como resumió H. HatzfeldTz, esta poesía se
distingue de cualquier otra por su actitud analítica y dinámica, que la aleia
de la gárrula palabrería; orillando el anecdotismo autobiografista, revela la
evolución espiritual del poeta, desde el inicio del camino de perfección has-
ta la arrlbada a la unión de amor. En su condición de místico experimental,
san Juan de la Cruz ve sus experiencias como incomunicables por medios
verbales, lo que no le impide luchar patéticamente por potenciar su palabra
hasta transformarla en concentrado signo expresivo. Por eso son sus versos
lúcidas revelaciones de la peregrinación ascendente, que apaciguan al bus-
cador de certidumbres en su propia serenidad intemporal.
El resultado es, pues, ante todo revelación de un espíritu ansioso de ab-
soluto, pero también, por añadidura la más lograda creación poética de
nuestro Siglo de Oro. Alfonso Reyes, que tan bien comprendió el espíritu
del carmelita, definió a éste como "poeta despoiado y directo, bíblico y sen-
cillo, amante y casto, candoroso y frutal, a medio camino siempre entre la
canción y la pleg aria,73 . Por eso es cap az de alumbrar poemas que suenan
como palabras al oído palabras y razones muy a propósito con
-*fundando
72 .Dos tipos de poesía mística, ejemplificados en santa Teresa y san Juan de [a Cruz (Viuo
sin uiuir en mí)"; Estudios literarios sobre mística española, Madrid, Gredos , 1955, pp. 203-252.
73 "SanJuan de la Crüa",Í1942), Obras completas de Alfonso Reyes, M, México, Fondo de
Cultura Económica,, 7957, pp. 329-330.
306 CRISTÓBAL CUEVAS

tantz facilidad y disünció n, (Subida, 2, 17 , 9 y 29, 1>, palabras que .satisfa-


cen el entendimiento con sentencia de calificada sustancia, al oído con arti-
ficio de suave consotancia, a la memoria con deiarse fácilmente tomar y
comprender; ellas pueden servir de coplas para c:rfitar y de doctrin^ paru
enseñar y de reglas para cristianamente vivÍ,A. En última instáncia, toda
una vida de intensidades queda aprisionada en unos pocos versos transidos
de temblores y bellezas, que por su misma condición devoz de lo humano
y lo inefable, nos sitúa alavez en la entraña del misterio y a mil leguas de
su comprensión. He aquí su paradoia, raiz :última de su artística capacidad
de inquietamosTs.

[V. Y, AL FoNDo, I..A FORMA POÉ.NC,I

El poemario sanjuanista es la respuesta del mísüco al reto que le plantea


la necesidad de desahogarse y comunicar unas experiencias que, en sí mis-
mas, se consideran inefables. Por una parte, sus versos suponen la posibili-
dad de sedar la tensión interior, obieüvando sus ansias enpalabta emoüva.
Por otra, le permiten hacerse entender de los demás, ofreciéndose como
punto de referencia en el itinerario místico, para incifar al lector a la bús-
queda de ese mundo de maravillas. Hay, pues, en la poesía del Santo un
doble propósito, psicológico y propedéutico. A ellos podría añadirse un an-
sia de -seducción,, que insiste en la mostración del hechizo que produce el
contacto con lo divino. El Santo se esfuerza, en consecuencia, en reproducir
en sus versos la seductora belleza de Dios, a quien presenta como un aman-
te que despliega todos sus atractivos ante los ojos atónitos de la requerida
de amores. Este enfoque delabelleza poéüca encuentra una posible apoya-
tura, al menos literal, enJeremías,20,7 rne, Dornine, et seductus
-seduxisti
surn; fortior mefuisti, et inualuistl6. SanJuan, que cita ese texto en Subida,

74 Palabras que L. de Aranda, aplica a las Cofla"s de Jorge Manrique en Glosa de moral
sentidqYalladolid, D. Femández de Có¡doba, 1552, fol. iij'
75 B. HowEs, .Una concepción de la poesla., en H. Neme¡ov (ed.'), I4 po6ía y los poetas,
[1966], Buenos Aires, Hobbs-Sudameicana,1973, pp.90y 9.
76 Ar¡nque el sentido literal del te¡rto aluda a una antropomórfica inducción .dolosa, por
parte de Dios al profetismo de Jeremías (C. A. I¡p¡or, Comment¿ri.a in quatuor prcpbetas
maiora, t16211, Antwerpiae, H. et C. Verdussen, M.DCCJII, p. @5 b), ya Alfonso de Palencia
dice que.si el seductor le [al seducido] lleva del mal para el bien, es bueno,; Uniaenalwcabu-
lariqllg4}l,Ma&id, Consejo de Academias, 1967, s.u..
LA POESÍA DE SANJUAN DE LA CRUZ 307

2, 20, 6 para demost¡ar la multiplicidad de senüdos de las revelaciones y


maravillas divinas, parece esforzarse en potenciar el poder sugestivo de la
palabra en trance lírico seductom-, de manera que por ella se
-palabm
sientan arrastrados sus lectores al amor de tan atractivo amante. Ello parece
confirmarse con la teoría sanjuanista relativa al canto de sirenas, tal como
aparece en Cántico 8,20, 10 -+l Amado ofrece a la esposa el .canto de si-
renas de su deleite- , y 20, L6: .Así como dicen- el canto de sire-
y
nas es tan sabroso deleitoso que al que -según
le oye, de lal ma¡era le arroba y
enamora, que le hace olvidar como transport¿do de todas las cosas, así el
deleite de esta unión de tal manera absorbe el alma en sí y la recrea, que la
pone como encantada...". Pese al sentido moralmente negativo que el mito
de las sirenas tiene generalmente en nuestra literatura del Siglo de Oro, san
Juan lo interpreta posiüvamente <a lo divino-, viendo la llamada a la
unión mística como vn canto de sirenas que Dios entona para atraer al al-
ma,fascinándola. De ahí que el esfuerzo sanjuanista por embellecer su poe-
sía con toda clase de recursos formalés haya de conectarse con ese esfuerzo
"seductor,r a medias entre la Biblia y el mito, que supone una apuesta por la
irresistible capacidad de arrastre del Amado y su palabra. Curiosamente, un
testigo segoviano definió magistralmente al Santo como un,encantador a lo
divino,Z.
Convertida así la envoltura formal del mensaje poético en señuelo tras-
cendente de la caza de amor, no puede extrañar.el esfuerzo del poeta por
perfeccionar sus textos desde perspecüvas estrictamente literarias. Y así, el
cantor de las .nadas, retoca incansablemente sus versos, busca la estructura
perfecta, rastrea frecuentemente halla*la palabra bella y eficaz, selec-
-y
ciona metros y estrofas, experimenta con recursos de retórica, saca partido
de la connotación textual y del lenguaje figurado. En ocasiones, su prosa va
enucleando fórmulas que luego funcionarán como versos que ya eds-
tían como tales-, sirviendo como resortes emoüvos en sus
-o
pláücas y libros.
Así, afirman sus biógrafos que solía repetir con frecuencia: .¡Oh eryra.nza
del ci.elq que tanto alcanzas cuanto esperad"78,lo que se plasma definitiva-
mente en los vv. 23-24 de -Tras un amoroso lance,: .porque esperanza del
cielo / ¡;rnto alcanza cuanto espera". Y si en catta a las carmelitas de Beas de
22 de noviembre de t587 recomienda "cerrar los sentidos con uso e inclina-

T A¡udlosÉorJrsús Menfe, Hecbos bercycos p. 148 b.


7a úb,p.724b.
308 CRISTÓBAL CUEVAS

ción de soledad y oluido detoda criaturaD, diÉ en la redondilla de la.Su-


ma de perfección": "Oht'tdo de la criado,,/ memoria del Criador.,.'. La poesía
aparece así como producto de la inspiración, de la reflexión y dela experi-
ment¿ción simultáneamente. .SanJuan de la Cruz Guillén-
-resumeJorge
acierfa con el equilibrio supremo entre la poesía inspirada y la poesía cons-
truida... El poema se erige como la más sutil arquitectura, donde cada pieza
ha sido trabajada por el artífice más cuidadoso de aproximarse a la perfec-
ción; y la perfección artística se aúna a la espiritual,e. Aunque no se le pue-
de llamar.poeta filólogo, en un sentido estricto, la seriedad con que se to-
ma su oficio de escritor, el estudio de las humanidades y su exquisita
sensibilidad lírica le proporcionan unos recursos expresivos de los que é1
sabe sacar el máximo partido.
Fiel a esos criterios, Juan de la Cruz selecciona un léxico que funciona
esencialmente como verbo poemático. Para ello recurre a las fuentes más
diversas. Como Femando de Herrera, tiene fe en .el considerado escogi-
miento de vozes,, procurando que éstas sean.deleitosas, bellas i escogidas,
cuales pretende el poeta,8l. Es verdad que su vocabulario no se muestra en
ningún momento afectado, pero siempre refleja su genio poético, o al me-
nos su buen gusto. La Biblia, la Patrística y la Liturgia son su principal cante-
ra de palabras, junto a eventuales préstamos escolásücos, términos de filo-
sofia natural, vocablos de extracción coloquial, ruralismo y voces
procedentes de la poesía castellana, culta o popular. Así, alteman en sus
versos palabras tan variopintas como .cieryo,, .cedro,, "?Zncerta"¡.palomica,,
"vulnerado', "o€fllofoSo,, "bálsamo", .esquiva,, .fonte,, "maiaú", "otero,, .eji-
do', "se¡6,, "adamar" o .Carillo,82. En su pluma, todos esos vocablos renue-
van su capacidad sugeridora al situarse en un contexto de gran potencia
conformadora, que los refunde y, como se ha dicho repetidas veces, les de-
vuelve su sentido primigenio.

79 L. RuANo, Vidayobras,p.3TL a-b.


80 .Lenguaje insuficiento, p. 82; también, M. FLoRrsooM, Estbétique et Mystique d'aprés
Sainte Tbérése d'Aüila et Saint¡ean de Ia Croix, Pals, Seuil, 1956,p.87.
8t obras de Garcihso de la Vega con Anotacion* de Fenundo de Henera, Sevilla, A. de
la Barrera, 1580, pp. 294y 176. Naruralmente, hay un abismo entre el lédco del sevillano y el
de sanJuan. Pero el ideal de selección, aunque de criterios disüntos, les une hasta cierto punto
bajo la diversidad de los fenómenos.
a2 Para este pr¡nto véase DÁumo Arorw, La poesía de san Juan de la Cruz, pp. 1091 10 y
133-134.
LA POESÍA DE SANJUAN DE LA CRUZ

A nivel sintagmático, la poesía sanjuanista se muestra fecunda en la


creación de grupos nominales de elevado carácter lírico. Recurriendo al es-
tilo paradójico-evocativo, el poeta gusta poner en contacto términos que,
ofreciendo un aparente conflicto semántico, obligan al lector a detemerse y
reflexionar. Pensemos, por ejemplo, en la expresión 'ninfas de Judea', en
que la mitología se hermana con la Biblia en chocante mestizaje; o en otras
tan sugestivas como .cierzo muerto,, ,mosto de granadas', -Íasulas extrañas',
.pecho florido,, "ventalle de cedros', etc. Nunca la poesía española ha llega-
do a acuñaciones verbales más poéticas y originales. Se trata, en efecto, de
estilemas inimitables, que sencillamente -saben a sanJuan de la Cruz'. Tam-
bié¡habria que incluir aquí los "opósitos, de ascendencia petrarquista que,
vueltos .a lo divino,, sugieren el misterio en gracia a su propia formulación
paradójica:.cauterio suave", "regalada llaga', "música callada",.soledad so-
ñora'... A veces, el "opósito, se est¿blece sobre la base de un adverbio de
modo: "que tiemamente hieres,. La paradoia puede aparecer, en fin, de for-
ma totalmente descamada cuando el poeta cree que conviene así a Sus ne-
cesidades expresivas: .y su sciencia t¿nto cfece, / que se queda no sabien-
do"; "pues mi misma vida espero / muriendo, porque no muero'; "abafime
tanto, tanto, que fui tan alto, tan alto...,, etc. En realidad, estamos en un te-
freno que hereda recursos de poesía de cancionero, y prefigura otros de
conceptismo barroco.
La poesía de san Juan de la Cruz busca también en el lenguaie figurado
algunos de sus meiores recursos expresivos. Ante todo en el símbolo, intui-
ción que vertebra sus grandes poemas, y que, gracias a su multivalencia sé-
mica, hace adivinable lo arcano por caminos no conceptuales. Sirviéndose
de signos simbólicos, el poeta señala en dirección al misterio, apoyándose
en asociaciones psíquicas establecidas en lo subconsciente. Ello hace que la
l-rica sanjuanista se muestre saturada de una magia verbal que basa toda su
eftcaciaen la capacidad de sugerir. Así se crea en el lector un estado de en-
soñación y anhelo que tiene rasSos genuinamente líricos. La realidad no
queda, sin embargo, empobrecida al constituirse en cimiento ontológico del
signo simbólico, sino que se enriquece por el hecho mismo de dispararse
e.r 'rrectores alusivos infinitamente variados. De ahí que san Juan no multi-
plique los s-rmbolos éstos se reducen ala nocbe, el monte,
-propiamente,
llama, la caza y pocos más-, sino que forje unos
él arnor conrygal, la
cuantos de ancha valencia sémica, en los que concentra toda su concepción
de la unión de amor, haciendo de ellos verdaderas síntesis totalizadoras de
310 CRISTÓBAI CUEVAS

su visión del mundo.Y asi, cada uno de los símbolos sanjuanistas, en la me-
dida en que vertebran directa o indirectamente explícita o implíci-
tamente- el conjunto de su poesía, constituyen -mejor:
elementos cohesionantes
que la reducen secretamente (místicamente) a unidad83. Y es gu€, como
apuntó C. Bousoño, el símbolo establece unas .€cuzciones identificativas de
orden mágico, que funcionan con entera independencia de la tirania l6gica.
Talvezhaya que buscar aquí ese aire de trascendente virtualidad que trans-
miten los poemas sanjuanistas, erigidos en claves de intelección de todo un
modo de vivir de cara al amor. Si prescindimos de hipotéticas prioridades,
podríamos suscribir la idea del propio Bousoño cuando afirma que 1o más
trascendente de la poesía del vate de Fontiveros radíca en su apuesta por el
símbolo, gracias al cual consigue hacer cordialmente inteligible un universo
espiritual mistérico8a.
Una sabia retorización del poema viene a completar este aspecto de su
lírica. Siguiendo la noffna agustiniana de hermosear la lengva para conmo-
ver y edificar ut moueatferuenter et dwote (De doctrina cbristia-
-orutatq
na, 4)-, el Santo recu rre a una variada serie de figuras, tanto procedentes
de la inuentio como de la elocutio. En general, los grandes poemas inte gran
con tal afie esos recursos en su estructura general que, aunque actúan con
La máxima eficacia, pasan desapercibidos a un lector menos atento. Más
aparente es laretínca de algunos poemas de arte menor. Así, las coplas "Vi-
vo sin vivir en mí, tienen un conceptismo formal semejante al de la poesía
de cancionero. El verso sanjuanista se sirve sobre todo de la retórica ad mo-
uendum, la cual, partiendo de la emoción del propio vate (Horacio, Ars,
702-703), potencia "todo lo que es entusiasmo o vehemencia natural, toda
pintura fuerte que muwq que hiere, que agita el corazón; todo 1o que trans-
porta al hombre fuera de sí mismo,85. Hay, pues, en la base de este poetizar
una emoción germinal "inteligencia de zrror,,-, desarrollada en un verbo
verberado por.figuras, comparaciones y semejanzas, [queJ antes rebosan al-
go de lo que sienten, y de la abundancia de el espíritu vierten secretos y

83 P. Memev, oOn structure and symbol in the Cántico espirituah, Hom*taje a Casaldue-
ro, Crítica ypoesía,Madnd, Gredos,1972, pp. 368-369.
84 Tborí,a de la etcpresión paética, Í19521,I, Madrid, Gredos , 19766, pp. 369-370; del mismo, El
i¡racionalismo poetico (El símbolo), Madrid, Gredos, L977, pp. 40547L (parala cita primera).
85 F. SÁNcrnz, Principios de retórica y poética, Madrid, Vallín, 1813, p. 118. Sobre la cata-
logación de estos recursos, uid, A. or MerzÉnEs, Trarté du patbétique, ou étude linéraire du
coeurbumain,2 vols., Versailles, Klefer, [s.a.l, I. pp. vi-vij.
LA POESIA DE SANJUAN DE LA CRUZ 317

misterios, que con razones 1o declaran, ( Cantico B, próI., 1). Así aparecen
en los versos del Santo figuras como la exclanmtio llama de amor
-.<¡Oh
yfya!,,- , la interrogatio ¿cómo perseveras. ..?-, el apostropbe
-.Pues, optatio
mi Dios, lo que digo,,-,la la tela deste dulce en-
-"Oye, -.¡roffIpe
cuentro!,-, la serynocinatio, Ia fictio personn,e, la expolitio, etc. El poeta
muestra su dominio de la técnica con una ágil alternancia de recursos que
evitan la monotonía. .Imporla variar los afectos -{ecía Mayáns-, porque
deste modo el ánimo del oyente se combate de muchas maner2s,86. Así se
consigue que el poema vibre y ondule emotivamente como una .llama rau-
da, veloz, dulcemente heridora§7. N final, el poeta nos entrega ufla obra
controladamente corunovedora gracias al más genuino estilo patético
tilo de las pasiones,-, consiguiendo, como quería Mayáns, un discurso -es-
nv€-
hemente, encendido i eficaz, pero que no parezca de algún hombre furioso
o demasiadamente apassionado, sino animado de un espíritu racional,
dulcemente impulsivo, i espressado sencillamente, para que assí mueua
mejor, sin que el adorno lo impida, llevando tras sí la atención que mue-
uo,8'. Como el Esposo del "Cántics",la retóricaha pasado con tácita efica-
cia por estos versos que, efl su virtud, han quedado hermoseados con
una belleza viva.
Pero será la música la que consiga dar el definitivo perfeccionamiento
formal a este breve poemario. Desde la modestia ancilar de la métrica, el
instinto poético de san Juan aciefia con los moldes más adecuados, mante-
niendo una justa equidistancia entre la total sencillez y el virtuosismo rebus-
cado. Como era de esperar, el octosílabo castellano y el endecasílabo de as-
cendencia petrarquista con variada acentuación, tan connaturales a la lírica
española del Renacimiento, son los metros preferidos. El poeta se sirve ge-
neralmente de la ríma perfecta, incluso en los romancesse, aunque sin ex-
cluir ocasionales asonancias. Las estrofas son moderadas en número y de
breve extensión. Con prudente discemimiento, el Santo alterna las cultas
con las populares, rompiendo a veces la simetría *Pastorcico,,, estr. 2a-,
abreviando por truncamiento estrofas bien codificadas combi-
nando villancicos y pareados
-.,¡|¿¡¡?,-,
bien sé yo la fonte,-, recurriendo a
-.,Que
86 G. MavÁNs I Srscen, Rhetorica,2 vols., Valencia, Hdrm. de G. Conejos, M.DCC.LVII, I, p. 161.
87 DÁueso AroNSo, I-a poaía de sanJuan de la Cruz, p. L45.
88 O.c.,I, pp. t68y 169 respectivamente. Subrayamos nosotros.
s9 Sobre la cronologia de este fenómeno,ya arcaizante en tiempos de sanJuan de la Cntz,
véare R Benr¡n, Mantnl fu uercfrcación española,[1962],I\4adrid, Gredos, 1970, pp.21.3-2L4.
312 CRISTÓBAL CUEVAS

ritmos de seguidilla o alaversificación irregular%. En conjunto, las estructu-


ras métricas sanjuanistas son las típicas de su tiempo, sólo alteradas en as-
pectos de detalle. No obstante, el genio del poeta sabe dotarlas de persona-
lidad propia, hasta el punto que, como observó Juan Ramón Jiménez, "ha
sido imposible a ningún otro poeta usarlas sin sonar a é1,21 .
La magia musical deja, pues, su impronta en esos versos, llenos de mati-
zada eufonía. Como decía Gerardo Diego, "jamás la poesía castellana se ha
expresado en una materia más suave, melodiosa, eurítmica, y de matices y
veladuras musicales más cristalinos y tomasolados,e2. La música, como es
sabido, fue uno de los grandes amores de sanJuan de la Cruz-recuérdese,
por efemplo, la anécdota de los tañedores que acuden a su lecho de muer-
¡se3-, y ello repercute positivamente en sus versos. La secuencia fonemáti-
ca,la distribución de acentos y pausas, las aliteraciones, la difícil facilidad
de las consonancias,la eficacia de los encabalgamientos, el tacto en el
manejo de los hipérbatos, todo subraya la fluencia melódica de estos
versos singulares. El ritmo cadencioso, tan perfecto en el detalle que
hasta elimina la acentuación sáfica del endecasílabo (ictus en 4a, 6u/8u y
10a) por considerarla algo áspera, evidencia las dotes del poeta para la
melodia verbal. Todo ello se hace aun más comprensible si incardinamos la
poesía del Santo en la tradición del canto conventual, en la que los moldes
poéticos que en él llegan a perfección venían cultivándose largamente. La
propia poesía del vate de Fontiveros recibió muy pronto en los conventos
de la Orden un tratamiento mélico en casos tan curiosos como el
-incluso
Cantico espiritual-, lo que explica, según E. Orozco, gue, .cofiIo ocurre
con la gran obra musical, [sólol gozamos plenamente [de su poesia) cuando
comenzamos a saberla de memoria; esto es, cuando en realidad no leemos,
sino que escuchzfnos,e4.

90 P. Hsr.nÍqunz Unrñe, La uercificación inegular en la poesía castellana, fl9}Ol, Madrid,


Junta paraAmpliación de Estudios , 1933, pp. 101 y 131-132; también DÁ¡vreso AroNso, La poesía
de sanJuan de la Cruz, pp. 125-126.
9t "El siglo modernis¡a", Ctítica paralela, Madrid, Narcea, 1975, pp. 281-282. Juan Ramón
atribuye esa misma cualidad a Bécquer, cuya postura ante la poesía cree que ofrece paralelis-
mos con la de san Juan.
92 .Música y ritmo en la poesía de sanJuan de la Cftiz", Escorial,X(1942), p. 170.
93 Véase el relato, por ejemplo, en AroNSo DE re MnonE DE Dtos, Vida, p.555; otras versio-
nes en CnrsócoNo DEJrsús, Vida y obras, pp. 335-336.
94 Poesía y mística, p. t95.
LA POESÍA DE SANJUAN DE Iá,' CRUZ 313

En última instancia,la lírica de sanJuan de la Cruz nos emociona, sobre


todo, por la magia verbal que en ella late. Quizá la causa de todo radique
en que su autorse decidió desde el principio.a no sacarse las palabras de la
boca, sino del corazón,, cargartdo el acento con preferencia .hacia el lado
místico, misterioso, del centro nuclear, tocando extremadarnente el corazÓn
oscuro de llama, pulsando en él el latido vivo de Dios,e5. En el fondo
la
reconoció Lorca, aunque con distingsse6-, la poesía sanjuanista se
-asilo
basa en "el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conoce-
mos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega 1o que es sustancial en
el arfe,?7. Aunque otra cosa haya que decir de la prosa, esta poesía tiene
más de mágico que de lógico, se vence del lado de 1o cordial, pulsa sobre
todo lo connotativo, atien de a 1o armónico tanto o más que a la melodía.
Así se explica que su lectura suma al lector en un estado de ensoñaciín,
más allá de cualquier reflexión. Es la sensibilidad, los anhelos de infinito, la
añoranza.de un mundo ignoto pero, paradójicamente, siempre suspirado,
lo que estos versos excitan. De ahí su insondable profundidad poética, su
poder embria gador, su incontaminado lirismo.

95 J. BrncerraÍN, .poética del tercer oído,, Beltenebros y otros ensayos sobre literatura 6pa'
ñota,Madrid, Noguer,1973, pp. 46y 39, respectivamente'
96 .Se saben los camin-ol para buscar a Dios..., con tres caminos como san Juan de la
Cruz...,; .Teoúa y juego del duende,, ObrAs completas,[79541, ed. de A. del Hoyo, 2 vols., M2-
drid, Aguilar, 198021, P. 1100.
e7 Ib, p.1098.

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