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1. Hojalata. Es un producto laminado plano, constituido por acero con bajo contenido
de carbono (0,03%-0,13%), recubierto por ambas caras por una capa de estaño.
Combina la resistencia mecánica y la capacidad de conformación del acero con la
resistencia a la corrosión y buena apariencia del estaño. La hojalata es elaborada
aplicando sobre la chapa negra una capa delgada de estaño por ambos lados
mediante un recubrimiento electrolítico. Se pueden aplicar diferentes espesores de
estaño a cada lado del acero base. El estaño, ayuda a proporcionar un buen flujo
de corriente eléctrica durante los procesos de soldadura y es adecuado para el
contacto directo con muchos productos, incluyendo alimentos específicos tales como
frutas blancas (melocotones, albaricoques, piña y peras) y ciertos productos a base
de tomate (tomates en salmuera y frijoles en salsa de tomate).
Características de la hojalata.
Buenas propiedades mecánicas para conformación y flexibilidad al doblado
(estaño actúa como deslizante)
Mínima porosidad en el recubrimiento.
Mayor costo respecto al TFS pero menor desgaste de equipos.
Buena resistencia mecánica
Óptima adherencia a los barnices (necesidad de barnizado)
Resistencia a altas temperaturas de curación de los barnices.
Buena resistencia a la corrosión externa e interna.
Buena resistencia a la corrosión por productos ácidos.
Especificaciones de la hojalata.
Acero base. Es de gran importancia en la calidad final de la hojalata, su
naturaleza y denominación dependerá de tipo de producto que se desee
envasar.
a. El acero tipo L se emplea para el envasado de alimentos ácidos (jugos
cítricos, concentrados, etc.) o corrosivos, es un acero bajo en
metaloides y elementos residuales.
b. Acero tipo MR se emplea para el envasado de alimentos no corrosivos
(granos, carnes, pescado, etc.), presenta un contenido en metaloides
similar al L pero menos restrictivo en elementos residuales. Es el más
utilizado en la fabricación de hojalata convencional.
c. Acero tipo MC se emplea en el mismo tipo de alimentos que el MR.
Es un acero extra-fosforizado para elevar la resistencia mecánica
cuando se requieren temple (témper) elevado y la resistencia a la
corrosión no es tan importante (el fósforo aumenta el desarrollo de
H2 y por lo tanto de la corrosión).
d. Acero tipo D calmado con aluminio para embuticiones severas, como
los envases DWI (Drawn and wall-ironed)
Estañado. Es el parámetro medible de mayor interés en la hojalata, los
recubrimientos de estaño, perfectamente normalizados, se designan por
códigos que identifican el tipo de hojalata y la cantidad de estaño expresado
en g/m2 de estaño.
Calibre. El espesor del acero y la hojalata influyen en la formabilidad de los
envases, así mismo se establece de acuerdo a un mejor aprovechamiento
del material y a las especificaciones que se establezcan para los equipos y
maquinaria empleados en el procesamiento. Actualmente el calibre se
expresa directamente en función de unidades de longitud o en unidades de
peso/unidades de superficie.
Témper. Se refiere a la dureza o grado de temple de la hojalata y su efecto
en el moldeado (maleabilidad). Depende del proceso de fabricación, el grado
del acero y el tipo de laminado en frio (aceros DR presentan mayor temple).
Algunos estudios establecen ciertos valores de dureza [HR30T] o resistencia
[N/mm2] para los diferentes tipos de temple de la hojalata, estos son
empleados como referencia, dado que no aparecen en las especificaciones
del acero.
Resistencia
Dureza
Témper [N/mm2] Usos
[HR30T]
UTS
Acero estabilizado
T50 [T1] 52 330
Envases embutido extra profundo
Espesor
Capa Efecto Factor crítico
[μm]
Composición química
Resistencia mecánica
Acero base 150-250 Uniformidad
Resistencia corrosión
Rugosidad
Resistencia corrosión
Aleación
0,07-0,15 Adherencia al Sn Estructura
(FeSn2)
Soldabilidad
Espesor y uniformidad
Estaño 0,08-1,15 Resistencia corrosión Porosidad
Tamaño del grano
Adherencia barniz
Composición
Pasivado 0,02 Resistencia sulfuración
Espesor
Resistencia corrosión
Tipo
Aceite 0,0005 Compatibilidad
Cantidad y distribución
2. Chapa cromada. También denominado TFS (Tin Free Steel) o ECCS (Electrolytic
Chromium/Chrome Oxide Coated Steel) se crea mediante el recubrimiento
electrolítico del acero base (chapa negra) con una capa delgada de cromo/óxido de
cromo. Este laminado debe recubrirse con un material orgánico para proporcionar
una superficie completamente resistente a la corrosión. La capa metálica de ECCS
proporciona una excelente clave para la adhesión de recubrimientos líquidos o
laminados a la superficie. La chapa cromada es por lo general ligeramente menos
costoso que la hojalata. Sin embargo, por ser una superficie mate, después de
recubrir con laca transparente no proporciona una superficie reflectante como la
hojalata. En su forma estándar no es adecuado para la soldadura sin eliminación
previa de la capa de cromo/óxido de cromo.
Espesor
Capa Efecto Factor crítico
[nm]
Composición química
Resistencia mecánica
Acero base [150-250]x10 3
Uniformidad
Resistencia corrosión
Rugosidad
Espesor y uniformidad
7-10
Cromo metálico Resistencia corrosión Porosidad
[50-90 mg/m2]
Tamaño del grano
Resistencia corrosión
1-3 Recubre porosidades Uniformidad
Óxidos de cromo
[6-18 mg/m2] del cromo Tamaño del grano
Uniforma la superficie
Tipo
Aceite 0,5 Protección Compatibilidad
Cantidad y distribución
Composición [%]
Aleación Usos
Si Fe Cu Mn Mg
3004 0'3 0'7 0'25 1-1'4 0'8-1'3 Cuerpos y tapas para envases
3003 0'3 0'6 0'1 1'2 - Tapones y cápsulas
3105 0'2 0'4 0'1 0'4 0'4 Tapones y cápsulas
5182 0'2 0'3 0'15 0'2-0'7 4'0-5'5 Tapones para bebidas
5052 0'4 0'7 0'1 0'1 2'2-2'8 Tapones y cápsulas
8011 0'5 0'8 0'1 1'2 - Tapones embutición profunda
1200 Suma ˂ 1 0'05 ≤0'05 - Hoja fina
Recubrimientos orgánicos.
Los recubrimientos orgánicos son polímeros de alto peso molecular y buenas propiedades
de recubrimiento y de formación de películas que se disuelven en un disolvente adecuado
para favorecer su aplicación. En general se componen de resina base, resinas modificantes,
aditivos (lubricantes, antiadherentes, colorantes, etc.) y disolventes. Los barnices pueden
usarse como barnices sanitarios, en el interior de los envases como protección contra la
corrosión, y como lacas o barnices de exterior para la protección externa, decoración y
aplicación optima de la litografía. En la mayoría de los alimentos y bebidas es necesario
aplicar un recubrimiento orgánico a la superficie interna del envase para proporcionar una
barrera inerte entre el metal y el producto envasado. Esta barrera actúa para prevenir la
acción química entre el producto y el envase, evitar las manchas del producto por contacto
directo con el metal (sulfuración) y la disolución del estaño (hojalata) en el producto.
2. Latas de dos piezas. Están hechas a partir de un disco de metal que se reforma en
un cilindro con un extremo cerrado para convertirse en un recipiente sin costura, a
éste se junta el extremo faltante para finalmente cerrar la lata. En los envases de
bebidas, los bordes de la parte superior se reducen de diámetro antes de la creación
del gancho de cuerpo, esto reduce el costo final de la lata y el largo del cierre. Una
ventaja de las latas de dos piezas es que solamente se realiza un cierre en lugar de
dos, lo que significa ahorro de tiempo, de recursos y menor número de operaciones
(mayor calidad).
a. Embutido simple. Es la operación de conformado de la hoja de metal sin
cambiar su espesor. El metal (hojalata, chapa cromada o aluminio) pre-
laqueado, laminado e impreso se lleva, en hojas o en bobinas, a una prensa
reciprocante. En cada estación de prensado corta un disco circular del metal y
al mismo tiempo realiza una embutición poco profunda (taza). Este proceso se
emplea para hacer bandejas o latas poco profundas.
b. Re-embutido (DRD). Es la operación de conformado de una lata mediante la
repetición del proceso de embutido, dos o más veces, para lograr la altura
máxima especificada. En cada paso las piezas metálicas disminuyen su
diámetro y aumentan su altura sin cambiar el espesor original del material
plano.
c. Embutido y estirado (DWI). Es la operación de adelgazamiento de la pared de
un envase de dos piezas pasándola a través de matrices circulares
endurecidas.
Recientes desarrollos. Son muchos los desarrollos de los envases metálicos, algunos
de ellos orientados a la optimización de aleaciones del acero y el desarrollo de
recubrimientos que proporcionen mejores propiedades mecánicas que permitan reducir el
espesor de las láminas empleadas en la elaboración de los envases y disminuir gastos
operativos. También se han desarrollado diseños y técnicas de elaboración de tapas abre
fácil proporcionando mayor calidad, seguridad y comodidad del uso del producto
beneficiando tanto a productores como consumidores. Así mismo se han logrado
recubrimientos metálicos modificados sin estaño, como los desarrollados por los fabricantes
de acero japoneses, alternos al cromo que permiten una soldadura eléctrica eficiente que
permite elaborar la costura lateral sin necesidad del proceso de acondicionamiento para
retirar el cromo, lográndose minimizar los pasos para la elaboración del envase.
Algunos avances modernos en el conformado del cuerpo los envases metálicos, también
supone una tendencia poco empleada en el envasado de bebidas comerciales a gran escala
es el uso de técnicas de conformado no convencionales, la razón de esto puede deberse al
acceso a tal tecnología y los altos costos originados por el cambio de formato y las
maquinarias, equipos y especificaciones, que podría disminuir la rentabilidad. Abramowicz
y colaboradores (2013) hacen referencia a algunas de estas técnicas de conformado.
Soplado (Blowforming). Es el más flexible de todos los procesos de conformado a
altas velocidades (1200 latas/min) que puede ser utilizado tanto en hojalata y
aluminio. El proceso utiliza el aire de alta presión en el interior de la lata sin forma
para expandir las paredes del envase en un molde con forma. Exhibe la ventaja de
ser rápido y limpio, sin contacto físico con el interior del envase conservando la
integridad del revestimiento interno.
Hidroformado. Se utiliza el agua para dar forma a la lata de forma similar al soplado,
haciendo expandir la lata mediante la inyección de agua a alta presión. El proceso
presenta tiempos de procesamiento largo, requisitos altos de energía y la posible
contaminación con el fluido de formación. En un intento de superar estas
desventajas, una variación de este proceso contiene el fluido de formación dentro
de una bolsa elastomérica cuya vida útil es limitada.
Estiramiento. Emplea un número de segmentos expansibles dentro de la lata para
estirar las paredes. Dado que ocurre dentro de la lata, se estira la pared más allá de
su límite elástico, forzando la lata a tomar la forma de los segmentos más amplios.
Después del proceso de formación, la lata tendrá un aspecto segmentado causado
por la pared de la lata cerrando las brechas entre los segmentos. El proceso sólo es
adecuado para latas soldadas de 3 piezas donde la integridad del revestimiento
interno no es crítica.
Reoformado. Utiliza chorros de agua de alta presión proyectada desde dentro de la
lata para darle forma. A medida que gira la boquilla dentro de la lata, los chorros de
agua dirigidos directamente a la pared estiran progresivamente el material en la
forma del molde. Este proceso puede lograr hasta el 10% de expansión de latas de
2 piezas para bebidas. Los principales inconvenientes de este proceso son los largos
tiempos de procesamiento y el daño a los recubrimientos internos causados por los
chorros de agua a alta presión.
2. Doble cierre. Se define como el doble engargolado que sujeta el rizo de la tapa
con el rizo del cuerpo del envase, es el cierre más importante utilizado para envases
de metal. Para los productos autoclavados esta operación es fundamental a fin de
garantizar la seguridad del producto, se considera un punto crítico de control en el
análisis de riesgo. Se elabora en dos operaciones.
a. Primera operación. Una vez sobrepuesta la tapa del envase se procede,
mediante rulinas (rodillos) con formas redondeadas que permiten darle la
forma a los rizos de la lámina del cuerpo y la tapa para producir los dobleces.
En esta etapa el cierre debe ser curvo en el fondo y estar en contacto con el
cuerpo del envase (Garelli, 1997)
b. Segunda operación. Se emplean rulinas (rodillos) con formas más planas que
permiten apretar firmemente los dobleces de la lámina para obligar a
material sellante (cemento) rellene todos los espacios vacios en el cierre
3. Evaluación del doble cierre. Su revisión se realiza por inspección visual periódica,
dependiendo las especificaciones oficiales propias de cada país o de la empresa, así
como pruebas de hermeticidad mediante el uso de vacío o presión. Las pruebas de
los sellos debería realizarse al menos cada 4 horas de funcionamiento continuo,
aunque Page y colaboradores (2003), recomiendan un muestreo para pruebas
visuales cada 30 min. Estos parámetros miden la extensión de pliegue del gancho
creado por el rizo del cuerpo de lata dentro del gancho creado por el rizo de la tapa,
asegurando que hay suficiente solapado y que las cinco capas de metal están
suficientemente comprimidas. Para un proceso estandarizado y controlado
estadísticamente se emplean gráficos de control para los parámetros críticos de los
sellos, tal instrumento busca medir de manera periódica los cambios en los valores
para poder identificar rápidamente la fuente de las variaciones y aplicar los
correctivos pertinentes.
Algunos parámetros de la costura (cierre) o mediciones considerados como críticos
son:
El espesor del cierre. Es el valor resultante de los espesores del material del
cuerpo más los tres espesores del material de la tapa o fondo, en el caso
de los cierres laterales son dos espesores por cada rizo. Este parámetro
aporta valores considerados en el cálculo de compacidad del doble cierre.
Compacidad. Se define matemáticamente como C, donde et es el espesor
de la tapa, ec es el espesor del cuerpo y E el espesor del cierre.
3𝑒𝑡 + 2𝑒𝑐
𝐶= × 100
𝐸
La altura del cierre (longitud [L]). Es la dimensión máxima del cierre medida
de forma paralela al cuerpo, es decir la distancia entre el borde superior y
el borde inferior externo de la tapa.
El solapado. Es la longitud de material que resulta superpuesto del gancho
de tapa y el gancho del cuerpo. Matemáticamente se expresa como S,
donde Sm es la distancia entre los borde internos del gancho del cuerpo y
el gancho de tapa y So la superposición de los extremos de cada pieza.
𝑆𝑜 𝑔𝑐 + 𝑔𝑡 + 1,1𝑒𝑡 − 𝐿
𝑆= × 100 =
𝑆𝑚 𝐿 − (2,2𝑒𝑡 + 1,1𝑒𝑐 )
4. Defectos del doble cierre. De acuerdo a Garelli (1997) el doble cierre puede
presentar los siguientes defectos.
a. Primera operación.
Cierre muy apretado. Se origina cuando la concavidad (rulina) del rodillo
de primera operación es muy angosta, ocasionando una altura menor del
cierre, la base del cierre aplanada y exceso del largo interno del gancho
de tapa.
Cierre muy flojo. Se origina por desgaste de la concavidad del rodillo o
éste no hace la suficiente presión, lo cual ocasiona que el gancho de tapa
no haga contacto con el cuerpo y por lo tanto no exista suficiente
enganche y solape.
b. Segunda operación
Cierre desenganchado. Se refiere al estirado de la hojalata y al aumento
de la altura del cierre lo que a su vez permite que se deslicen los ganchos
entre sí. Se origina cuando los rodillos de primera operación no hacen
suficiente presión y los rodillos de segunda operación ejercen demasiada
presión sobre el metal.
Aleta de tapa. Es una rebaba del doblez superior del gancho de tapa que
desarrolla un filo, aunque no se considera problemas de doble cierre lo
cerrado del ángulo pueden ocasionar microfracturas. Se origina por mal
ajuste de altura o exceso de presión del rodillo en relación al mandril,
concavidad del rodillo muy angosta o mal ajuste del mandril.
Doble cierre cortado. Es la ruptura exterior del cierre en el gancho de tapa
ocasionado posiblemente por un cierre flojo de la primera operación y la
presencia de alguna rebaba o el roce con el labio del rodillo de segunda
operación.
Formación de labios. Son irregularidades, en forma de V, formadas en el
extremo inferior externo del cierre, causadas por superposición
insuficiente o inexistente entre el gancho de la tapa y el gancho del
cuerpo, o cuando se junta dos ondas grandes del gancho de tapa
expulsando el material sellante.
Caída. Es una proyección lisa del doble cierre del extremo inferior externo
del cierre (parecido al labio pero sin la forma de V), generalmente
presentado en la sección de la costura lateral.
Cierre falso. Es un cierre completamente desenganchado, en el que el
gancho de la tapa esta comprimido contra el gacho doblado del cuerpo
sin solapado. Se produce una pestaña de cuerpo torcida, o por una forma
incorrecta del rizo de tapa (ej. Forma de hongo), o hay un mal ensamblado
entre el envase y la tapa.
Pestaña de tapa dañada. Resulta del aplastamiento del rizo de tapa
provocando que se doble sobre sí misma y no enganche al rizo del cuerpo.
Se produce por el manejo incorrecto de las tapas o desajuste del carril de
alimentación de la tapas.
Tapa mal colocada. Es un cierre completamente suelto en varias partes
alrededor del envase debido a que el cuerpo y la tapa no han sido
debidamente alineados. Puede deberse a desajustes de la cerradora o
falta de sincronización entre los elementos de la misma.
Cuerpo arrugado. Se observa con la presencia de torceduras debajo del
acabado del cierre cercanos al traslape pero de forma extrema alrededor
del envase. Puede deberse a rodillos de primera y segunda operación muy
ajustados o mal alineados o el labio inferior del rodillo de segunda
operación roza con el envase o la parte baja del mandril no desliza
adecuadamente.
Salto de cierre. Es un doble cierre que no ha sido apretado
adecuadamente causado por la soldadura lateral lo cual puede generar
saltos o brincos en el solapado.
De acuerdo a Page y colaboradores (2003), los tipos de corrosión de los envases metálicos
pueden ser:
1. Corrosión interna. Se produce por el deterioro gradual de la capa de estaño o acero
en la superficie interna de las latas, como resultado de daño mecánico a las latas,
defectos de fabricación o una reacción inusualmente agresiva entre la lata y su
contenido. El daño mecánico a las latas (abolladuras causadas por la mala
manipulación), la formación del perlado o anillos (cuerpo y extremos
respectivamente), la formación de los códigos en relieve en los extremos de lata
puede resultar en el agrietamiento de la laca interna o la pérdida de adherencia
entre la laca y el metal, permitiendo el acceso del producto al metal y como resultado
una corrosión local bastante rápida, dependiendo de la lata y el producto. La causa
del problema se encuentra a menudo en lacas insuficientemente flexibles, lo cual
depende del tipo de laca, el espesor excesivo, el curado incorrecto, etc.
2. Corrosión por agrietamiento bajo tensión. Es la aceleración de la corrosión en ciertos
ambientes cuando los metales son estresados externamente o contienen tensiones
de tracción internas debido al trabajo en frío. En muchos casos depende del metal
o el proceso aplicado, dado que las condiciones que causan grietas en un metal
pueden no causar grietas en otro. La corrosión por agrietamiento bajo tensión se ve
a veces en latas de acero en el área de perlado del cuerpo, donde ocurren grietas
en el metal y se corroe preferentemente.
3. Corrosión del aluminio (agrietado bajo estrés ambiental). La aleación de aluminio
empleado para la fabricación de tapas abre-fácil (bebidas) está desarrollada
especialmente para proporcionar las propiedades mecánicas requeridas. Sin
embargo esta aleación está sujeta a corrosión por agrietado bajo estrés ambiental
debido a la reacción con la humedad, y se acelera, en gran medida, por la presencia
de contaminantes tales como sales residuales (los cloruros y otros haluros). Las
zonas del cierre abre-fácil son particularmente susceptibles a este tipo de corrosión
debido a la tensión de tracción a la que la tapa es sometida. Dado que este problema
no puede ocurrir sin la presencia de humedad, se debe realizar un correcto lavado
y secado de las latas después del llenado, y controlar, incluso durante el
almacenamiento del producto terminado, las condiciones de humedad (ventilación
adecuada, etc.)
4. Sulfuración o tinción por azufre. Se refiere a las manchas azules-negro o marrón
que se produce en el interior de la hojalata o chapa cromada. Este fenómeno se
produce durante el procesamiento y es causado por compuestos de azufre de las
proteínas del producto (guisantes, maíz dulce, pescado o carne) las cuales en
presencia de oxígeno residual (espacio de cabeza) reaccionan con hierro en solución,
generalmente originado por la exposición del acero base en algún corte del borde u
otro punto (poros, fisuras del proceso de expansión de los extremos, etc.) donde
aumenta la exposición del hierro. El depósito negro formado, es un complejo de
sulfuros de hierro, óxidos e hidróxidos. No se considera nocivo y normalmente no
conduce a una mayor corrosión, pero es considerado como un problema estético y
con frecuencia se traduce en quejas de los consumidores. Por esta razón para los
productos sensibles a la sulfuración se emplean lacas que, o bien resistan la
penetración de los compuestos de azufre, o enmascaren el problema. Estas últimas
son generalmente de color gris y contienen compuestos de zinc o aluminio, que
reaccionan con los compuestos de azufre para producir sulfuros de metal de color
blanco (inofensivo y difícilmente visible). Sin embargo, no es adecuado para
productos ácido, dado que pueden atacar el revestimiento para producir sales de
zinc o de aluminio, que pueden ser perjudiciales para la salud.
5. Corrosión externa. Es un problema que causa daño externo al envase y que puede
acabar su vida útil antes de lo previsto. La corrosión externa a menudo se produce
en puntos específicos de la lata, como las costuras finales, o las líneas del cierre
abre-fácil. La ausencia de corrosión externa de los envases metálicos es
particularmente importante, debido a que se interpreta como una falla en la lata y
en realidad es, en la mayoría de los casos, problema de mal secado o
almacenamiento inadecuado de las latas. Dado que la oxidación requiere la
presencia de metal, oxígeno y humedad, se puede prevenir ésta mediante la
eliminación de cualquiera de los factores, siendo la humedad el único factor externo
que puede ser controlado fácilmente.
Factores que pueden desarrollar la corrosión externa
Bajo recubrimiento de estaño externo y/o laca Alta exposición del metal