Bernardo O'Higgins
Bernardo O'Higgins
Información profesional
Ocupación Militar
Rama militar Ejército de Chile
Rango Comandante Supremo de las
Fuerzas Aliadas
Firma
Partida de bautismo de «Bernardo Bernardo O'Higgins nació el 20 de agosto de 1778. Era hijo natural de Ambrosio
Higins», registrada en Talca en 1783.
O'Higgins, en esa época teniente coronel de Granaderos de 59 años de edad y que
luego fue gobernador de Chile y virrey del Perú, y de Isabel Riquelme Meza, una
joven de 19 años y de ascendenciavasca,4 miembro de una de las familias más antiguas e ilustres de la zona deChillán.
El lugar de nacimiento de Bernardo O'Higgins no es preciso. Aunque tradicionalmente se menciona a la casona familiar de los
Riquelme, ubicada en lo que actualmente corresponde a Chillán Viejo y donde Bernardo pasó sus primeros años de vida sin padre,
otros afirman que el lugar habría sido en algún otro terreno familiar y le decían el "guacho" Riquelme, ya sea en la casona de las
hermanas Olates en la misma ciudad o en la cercana hacienda de El Palpal en los terrenos de la actual comuna de Pemuco.5 En su
partida de bautismo, aparece únicamente que nació en los territorios del obispado de Concepción, que abarca las localidades
anteriores.
En 1790 su padre lo envió a Lima para que continuara sus estudios en el Colegio del Príncipe y en el de San Carlos de esa ciudad y
en 1794 a Europa para que completara sus estudios.9 En Lima su apoderado fue el rico comerciante irlandés Juan Ignacio Blake y en
Europa Nicolás de la Cruz y Bahamonde, cuñado de Juan Albano Pereira. Al llegar a Europa, inicialmente estuvo viviendo en la
residencia de Nicolás de la Cruz en Cádiz pero luego éste lo envió a Londres para que completara su educación. En Inglaterra los
fabricantes de relojes, Spencer y Perkins, recibían periódicamente las remesas de dinero que enviaba don Ambrosio por intermedio de
Nicolás de la Cruz para el mantenimiento de su hijo.10 Este dinero fue bastante recortado por estos mandatarios lo que significó una
constante preocupación y fuente de disgustos para el joven Bernardo Riquelme.
Sin equipaje ni recursos, se dirigió a pie hasta Algeciras y luego en buque hasta Cádiz, nuevamente a la casa de Nicolás de la Cruz,
pero la fiebre amarilla había llegado a la ciudad por lo que De la Cruz con su familia y Bernardo se trasladaron a Sanlúcar de
Barrameda. Allí le atacó la fiebre, la que lo tuvo al borde de la muerte. Ya sin salvación pidió que le suministraran quina; lo hicieron
por compasión con el moribundo, pero milagrosamente, a las pocas horas, la fiebre había bajado y con el correr de los días mejoró
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completamente y regresó con los De la Cruz a Cádiz.
Durante su estancia en Cádiz, compartió sus ideas revolucionarias con varias personas que le había indicado don Francisco de
Miranda, quien desde Londres tenía activa una filial en Cádiz de la Logia Lautaro. A comienzos de enero de 1801, don Nicolás le
comunicó que su padre, indignado con él, le ordenaba que lo despidiera de su casa.15 Bernardo le respondió a su padre a través de
una carta:
Yo, señor, no sé qué delito haya cometido para semejante castigo, ni sé en qué haya sido ingrato (uno de los
delitos que más aborrezco) pues en toda mi vida he procurado con todo ahínco el dar gusto a V.E. y al ver
ahora frustrada esta mi sola pretensión, e irritado a mi padre y protector, he quedado confuso. ¡Una
puñalada no me fuera tan dolorosa! ¡No sé como no me caí muerto de vergüenza al oír semejantes razones!
Jamás he temido, ni a la muerte, ni a la pobreza; pero en este instante he quedado acobardado,
considerándome el último de los hombres y el más desgraciado. ¡No sé quién haya sido el que tuvo tan mal
corazón para tratar de arruinarme en la opinión de V.E., mi padre y protector. Lo cito para ante la presencia
de Dios, ya que en este mundo no lo conozco, para pedirle la satisfacción requerida.
En la carta, Bernardo le contaba en forma detallada sus sufrimientos en Londres y Cádiz y finalmente le pedía que le perdonare las
faltas que hubiere podido cometer. Lo que había dado lugar a la irritación del padre con su hijo fue que, a fines de 1800, el virrey se
enteró que un cómplice de Francisco de Miranda, el cubano Pedro José Caro había denunciado ante la corte española un plan de
insurrección de las Indias Occidentales e informado que en este participaba Bernardo Riquelme; la noticia habría llegado a oídos del
rey Carlos IV quien habría decidido removerlo de su cargo.16
La carta de Bernardo a su padre, sin embargo, no tendría respuesta. A los pocos días de haber sido notificado por su apoderado de la
determinación de su padre, se recibió en Cádiz la noticia de la muerte del virrey O'Higgins y junto con ella la información de que
había dejado a su hijo Bernardo una cuantiosa herencia. En ese preciso instante, la situación del joven O'Higgins cambió
radicalmente y pronto pudo disponer del dinero necesario para regresar a su patria, embarcándose el 14 de abril de 1802 en la fragata
Aurora, arribando a Valparaíso el 6 de septiembre de 1802 a la edad de 24 años.17
Dos meses después se dirigió a Lima para agilizar los trámites de liquidación de la herencia e iniciar los trámites de legitimación, esta
última diligencia a la postre fracasó pero regresó con las instrucciones de los albaceas para que el administrador de la hacienda le
hiciera entrega definitiva de esta. El 19 de febrero de 1804, tomó posesión de las 16 689 cuadras de tierra en que consistía la
hacienda, además de 4300 vacunos y 540 caballares contados luego de un rodeo que duró 22 días. Esta diferencia en el ganado con lo
que figuraba en el testamento dieron lugar a que posteriormente hubiera una conciliación con su primo Tomás, para repartir entre
ambos el ganado excedente.19
Una vez instalado en su propiedad llevó a vivir con él a su madre, a su media hermana Rosa y a su tío Manuel Riquelme, ellos le
acompañaron y le ayudaron en la compra de los enseres y en la construcción de graneros, habitaciones y una casona patronal, esta
última estuvo terminada en 1808. Aplicó en sus tierras lo que había observado en la reciente revolución agrícola inglesa, construyó
fosos, apotreró las tierras cultivables, efectuó la rotación de los cultivos e introdujo nuevas herramientas como el arado de fierro,
plantó vides y produjo vino. En 1810, de acuerdo con un inventario confeccionado por él mismo, la cantidad de viñas y frutales
alcanzaba a 85 000 plantas, tenía cultivos de papas, trigo y forraje y contaba con 10 228 cabezas de vacuno. En las labores agrícolas
trabajaban alrededor de 400 inquilinos, la mayor parte a través del sistema de medieros. En varias ocasiones O'Higgins contrató para
trabajar en ellas a ingleses que habían naufragado en las costas del país.
También, desde su instalación en Las Canteras, comenzó a planificar la difusión de las ideas emancipadoras que su profesor Miranda
le había inculcado. Al poco tiempo se relacionó con los oficiales que custodiaban la frontera austral del reino aprendiendo de ellos los
rudimentos de la guerra. El amor a su patria, su carácter franco y desinteresado, su capacidad de trabajo, seriedad y corrección en el
trato de sus inquilinos como su buena educación y el hecho de descender de un virrey lo hicieron muy popular en la región. Viajaba
ocasionalmente a las ciudades de Concepción y Chillán en las que permanecía largas temporadas. En Concepción trabó gran amistad
con Juan Martínez de Rozas, hábil abogado de gran influencia en la región y que había trabajado bajo las órdenes de su padre y que le
tomó gran cariño. En estas visitas hablaba de las ideas independentistas que circulaban en Europa y especialmente del proyecto
elaborado por Francisco Miranda. En Concepción asistía a las tertulias políticas que se efectuaban en la casa del abogado José
Antonio Prieto y en Chillán visitaba a fray Rosauro Acuña y en la estancia vecina a la suya a Pedro Ramón Arriagada, a los que
convirtió en incondicionales seguidores de sus ideas independentistas que consistían principalmente en establecer la libertad de
comercio y la creación de un Congreso, también predicaba la necesidad de formar una élite política criolla que llegado el momento
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estuviera en condiciones de reemplazar a las autoridades de la corona española en América.
En 1806 el pueblo de Chillán lo eligió alcalde del Cabildo, poniéndose de inmediato en contra de los intentos del intendente de
Concepción, Luis de Alava, de atropellar los derechos comunales y éste, a su vez, comenzó a vigilarlo por sus inclinaciones pro
inglesas manifestadas en la adquisición de herramientas de esa nacionalidad para su hacienda y por la correspondencia que mantenía
con personajes de Buenos Aires que en esos momentos era amenazado por una invasión inglesa. No se atrevió a detenerlo, pues
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O'Higgins ya era un personaje estimado y respetado en la región, pero sí lo molestó de diversas maneras.
En 1808 ingresó en un grupo conspirativo conocido como los "Duendes patriotas" que integraban jóvenes pertenecientes a las
principales familias de Concepción, Talcahuano y pueblos cercanos.22 Ese año falleció el gobernador del reino y luego de varias
diligencias encabezadas por Juan Martínez de Rozas fue designado en su lugar el brigadier Francisco Antonio García Carrasco quien
nombró como su secretario privado a Martínez de Rozas, pero tan importante como lo anterior fueron las noticias del cautiverio de
Fernando VII por parte de Napoleón Bonaparte. O'Higgins fue uno de los pocos que visualizó el alcance que estos sucesos podrían
tener para el país. A fines de 1808, Martínez de Rozas regresó a Concepción pues el gobernador lo reemplazó debido a presiones de
los españoles peninsulares.
O'Higgins no descansó un momento en continuar difundiendo sus ideas emancipadoras pero sí temiendo por su libertad, más aún
cuando en octubre de 1809 fueron detenidos en Chillán por soldados de los Dragones de la Frontera sus amigos el prior Acuña y
Pedro Ramón Arriagada.23 A fines de 1809 el pueblo de Los Ángeles lo eligió como subdelegado interino del partido de la Isla de
La Laja lo que le permitió después organizar militarmente las fuerzas del territorio.24
Participación en la independencia de Chile
A comienzos de 1810 O'Higgins tuvo noticias que los criollos de Chuquisaca y de Quito habían depuesto a las autoridades españolas
y creado Juntas de Gobierno, luego desde España supo de la invasión deAndalucía por los franceses, pero lo que más impactó en Las
Canteras fue la noticia de que en Santiago, por orden del Gobernador, habían sido apresados José Antonio de Rojas, Juan Antonio
Ovalle y Bernardo de Vera y Pintado, importantes vecinos, que fueron trasladados hasta Valparaíso para ser enviados a Lima. Esta
acción creó una violenta reacción en contra de García Carrasco además que coincidió con el derrocamiento, el 25 de mayo, del virrey
Cisneros por los patriotas deBuenos Aires los que habían instalado una Junta de Gobierno.
Los criollos de Santiago al enterarse de la captura y traslado de Rojas, Ovalle y Vera se indignaron con el gobernador, ya
desprestigiado por un escándalo relacionado con contrabando, por lo que la Real Audiencia finalmente consiguió que con fecha 16 de
julio, García Carrasco renunciara al cargo y le entregara el mando del reino a Mateo de Toro y Zambrano, anciano de 83 años.
O'Higgins por su parte estimó que había llegado el momento de la lucha por lo que decidió prepararse para ella. Se reunió con el
comandante de Dragones de la Frontera y le propuso ejecutar su plan de organizar la defensa militar de la región de Concepción
formando dos regimientos de caballería y con sus inquilinos de Las Canteras el regimiento N° 2 de La Laja.
Rozas, una vez en Santiago e integrado a la Junta de Gobierno obtuvo la aprobación de un plan de defensa del reino, plan ideado con
la asesoría del coronel de ingenieros Juan Mackenna, también antiguo y estrecho colaborador de Ambrosio O'Higgins. La Junta con
fecha 28 de febrero de 1811 nombró a Bernardo O'Higgins teniente coronel del 2° Regimiento de Caballería de Milicias
Disciplinadas de La Laja, que se denominaría Lanceros de la Frontera. Este nombramiento le causó gran dolor y desilusión pues
como coronel del regimiento, Rozas nombró a su cuñado.
Pasada la desilusión inicial causada por su postergación en el mando del regimiento formado por él, solo pensó en prepararse para
poder ejercer adecuadamente su función militar y para ello, le pidió apoyo y consejo al coronel Juan Mackenna, militar de reconocido
renombre, a quien no conocía personalmente, pero que sabía profesaba sus mismas ideas de libertad y en quién confiaba plenamente.
Mackenna, al cabo de dos meses le envió de respuesta un escrito que semejaba un manual de instrucción militar, escrito y consejos
que indudablemente le sirvieron mucho en su desempeño futuro.
El Congreso, compuesto por 42 diputados fue inaugurado solemnemente el 4 de julio de 1811 quedando pendiente la elección de
entre ellos de una nueva Junta de Gobierno. El grupo de O'Higgins lo componían sólo 12 representantes pero, no obstante su escaso
número, lograron impedir que se enviaran fondos de las arcas fiscales a España para contribuir a la guerra contra los franceses.
Luego, el Congreso debatió acaloradamente la cuestión de la elección e incorporación a este de los 12 diputados por Santiago en
lugar de los 6 que se habían acordado inicialmente. El 9 de agosto, en una tumultuosa sesión, O'Higgins y los 12 diputados de su
grupo abandonaron la sala de sesiones manifestando que informarían a sus pueblos lo
sucedido respecto al número de diputados por Santiago.26 El cabildo de Los Ángeles le
respondió por carta que aprobaban lo obrado y le indicaban que no aceptara el cambio
del número de diputados representantes por Santiago. A fines de agosto sufrió un ataque
de reumatismo que lo postró a la cama por los próximos dos meses.
El 4 de septiembre del mismo año, José Miguel Carrera, mediante un golpe militar cerró
el Congreso y destituyó a 8 diputados, de los cuales 7 eran de Santiago y nombró una
Junta de Gobierno integrada por Juan Martínez de Rozas, Juan Enrique Rosales y Juan
Mackenna. El Congreso durante ese período creó la Intendencia de Coquimbo, redactó
las bases de un reglamento constitucional, declaró libres a los hijos de los esclavos que
nacieran en el país, libertad de vientres y por especial indicación de O'Higgins, prohibió
el entierro de cadáveres en los templos creándose cementerios en las afueras de las
ciudades. El 19 de octubre, O'Higgins solicitó y obtuvo del Congreso licencia para
ausentarse a su hacienda para restablecer su salud. El 15 de noviembre, cuando estaba
Cuadro de O’Higgins como
listo para partir al sur, José Miguel Carrera nuevamente efectuó un golpe militar y
diputado
designó una nueva Junta de Gobierno, esta vez integrada por él mismo, José Gaspar
Marín y Martínez de Rozas, pero como este último se encontraba en Concepción, le
solicitó a O'Higgins que lo reemplazara e integrara la Junta. El 2 de diciembre, José Miguel Carrera, no contento con la marcha del
gobierno, mediante un nuevo golpe militar disolvió el Congreso a consecuencia de lo cual tanto O'Higgins como Gaspar Marín
renunciaron a la Junta. Así terminó el primer intento nacional de un gobierno representativo
Entre tanto, Juan Martínez de Rozas había constituido una Junta de Gobierno en Concepción. José Miguel Carrera cuando lo supo
concurrió hasta la casa de O'Higgins y consiguió que éste aceptara representarlo en calidad de plenipotenciario ante la Junta de
Concepción para evitar un enfrentamiento que podría ser fatal para la causa patriota. El 14 de diciembre de 1811 por fin O'Higgins
dejó la capital y se encaminó hacia Concepción y su hacienda de Las Canteras con la misión de llegar a un entendimiento entre
ambas partes. Luego de lograr un acuerdo con Martínez de Rozas se enteró que Carrera había movido sus tropas hasta el río Maule y
con desagrado se dio cuenta que había sido utilizado por éste para ganar tiempo. Es así como en marzo de 1812 dejó Concepción y se
dirigió a su hacienda donde tomó el mando de su regimiento y se dirigió a Linares a reunirse con las tropas movilizadas por Martínez
de Rozas para oponerse a las del norte.
A fines de marzo de 1813 O'Higgins se encontraba en su hacienda cuando le llegaron las impactantes noticias de que un contingente
realista había desembarcado en la bahía de San Vicente, la fuerza enviada por el Virrey del Perú venía al mando del brigadier don
Antonio Pareja. Inmediatamente reunió a los inquilinos de la hacienda que formaban en su regimiento y con ellos partió hacia Los
Ángeles esperando que durante la marcha se le unieran más integrantes.27 En el camino supo que esa villa estaba en poder de las
fuerzas realistas por lo que se dirigió directamente a Concepción. Sus hombres ya sumaban unos cien, todos armados de lanzas,
cuando supo que Concepción también estaba en poder de los realistas decidió dispersar su contingente dándoles indicaciones de que
regresaran a sus hogares en espera de instrucciones y él, con su ayudante y un hijo de éste, se dirigieron a Talca para unirse al ejército
patriota.28
Carrera organizó el ejército patriota en 3 divisiones, entregándole el mando de la primera división a su hermano Luis y en ella colocó
a O'Higgins, recientemente ascendido por la Junta de Gobierno al grado de coronel, como jefe de la vanguardia con la misión de
continuar al sur del río Maule. Por enfermedad no participó en la batalla de Yerbas Buenas, pero una vez recuperado continuó
atacando al ejército realista en San Carlos, a mediados de mayo, y Chillán. Continuó hacia el sur adueñándose de los pueblos de su
provincia Isla de La Laja incluida su hacienda y ocupando la ciudad de Los Ángeles el 27 de mayo de 1813. Reclutó milicianos para
el ejército llegando a contar con 1400 hombres con los que se dirigió a Chillán para unirse a las fuerzas de Carrera.
Chillán
A comienzos de julio de 1813 O'Higgins con sus tropas se unió a las de Carrera que sitiaban Chillán. Al mando del ejército realista
estaba el comandante don Juan Francisco Sánchez que había sucedido al brigadier Pareja que había muerto de neumonía el 21 de
mayo recién pasado. Sánchez distribuyó sus hombres perfectamente en la defensa de la ciudad, de manera que todos los intentos
patriotas de tomarla fracasaron. O'Higgins al ver que la desmoralización cundía en las tropas, apoyado por Mackenna propuso a
Carrera intentar un asalto decisivo a la ciudad. Desde el 27 de julio y hasta 3 de agosto no se notó ninguna ventaja entre los
contendientes pero esa mañana O'Higgins, al frente de 500 de sus hombres, penetró resueltamente en la ciudad dirigiéndose hacia la
plaza y cuando esperaba refuerzos para tomarla recibió la orden de Carrera de retirarse. Finalmente el 8 de agosto el ejército patriota
levantó el sitio retirándose hacia el norte. El resultado del sitio, efectuado en pleno invierno, fue desastroso para los patriotas, cundió
la desmoralización entre sus filas y el prestigio de José Miguel Carrera fue grandemente afectado.
El Roble
Levantado el sitio de Chillán, O'Higgins se dedicó a combatir las guerrillas
realistas en la zona Concepción – Los Ángeles. Pasó por las localidades de
Yumbel, Tucapel, Huilquilemu, Gomero, Quilacoya y Rere apresando hombres
y capturando equipos. En este recorrido se enteró que las fuerzas realistas
habían quemado y reducido a escombros las habitaciones y construcciones de
su hacienda Las Canteras.
El 16 de octubre de 1813 al atardecer se juntó con las fuerzas del general José
Miguel Carrera en el vado El Roble en las orillas del río Itata. La división de Batalla de El Roble.
don Juan José también acampaba cerca. Una posición realista con un cañón
defendía el vado, pero Carrera no le dio importancia por lo reducido de su
número. Al alba del día siguiente una numerosa fuerza realista atacó a los desprevenidos patriotas que se encontraron entre dos
fuegos. La confusión cundió y Carrera logró montar y gracias a su cabalgadura se lanzó al río, lo cruzó y se dirigió al lugar en que
acampaba la división de su hermano. Sus hombres, sin nadie que los guiara, estaban a punto de sufrir una gran derrota cuando de
improviso entre ellos se alzó la figura de Bernardo O'Higgins, quien con un fusil en la mano los arengó: “¡O vivir con honor o morir
con gloria; el que sea valiente, sígame!”29 Este grito bastó para que los soldados al unísono contestarán con un “¡Viva la Patria!”,
calaran sus bayonetas y se lanzaran en forma incontenible contra los soldados realistas, transformando una derrota segura en una
victoria de la cual emergió un héroe y nuevo líder.
Inclusive tras ser herido con un balazo, continúa luchando hasta que la situación obliga a la retirada. José Miguel Carrera reconocería
el heroísmo de O'Higgins, escribiendo en el parte de la batalla:
No puedo dejar en silencio el justo elogio que tan dignamente se merece el citado O'Higgins, a quien debe
contar V. E. por el primer soldado, capaz en sí solo de reconcentrar y unir heroicamente el mérito de glorias
y triunfos del Estado Chileno
Quilo - Membrillar
O'Higgins planificó atacar las plazas de Los Ángeles y Nacimiento para cortar la línea de abastecimiento y comunicación de las
fuerzas realistas con Valdivia. Para ello ordenó a Mackenna que se encontraba en Quirihue que descendiera hacia Concepción
mientras él reunía y equipaba a sus hombres. O'Higgins se enteró que Gainza también preparaba sus fuerzas para atacar a la división
de Mackenna que ahora ya se encontraba en Membrillar, en la ribera norte del río Itata, por lo que decidió ir en su auxilio. El 19 de
marzo de 1814 en la localidad de Quilo, al sur del río Itata, cerca de Ñipas, abatió un destacamento de tropas realistas y al día
siguiente observó desde una altura como el coronel Mackenna abatía a las tropas de Gainza. Luego con ambas divisiones avanzó
hacia Talca para cerrarle el paso a Gainza hacia Santiago.
Quechereguas
Ambos ejércitos avanzaron hacia el norte en una carrera paralela por alcanzar el río Maule. Durante este desplazamiento, O'Higgins
se enteró de que los refuerzos de más de 1000 hombres al mando del capitán Manuel Blanco Encalada habían sido derrotados el día
29 de marzo en Cancha Rayada. Pasó el río Maule antes que el ejército realista y se atrincheró en el fundo Quechereguas, en la ribera
sur del río Claro, y ahí resistió el 8 de abril la embestida de Gainza que, ante su fracaso, decidió regresar a la ciudad de Talca.
O'Higgins se mantuvo en Quechereguas en espera de un nuevo refuerzo de tropas desde Santiago.
Tratado de Lircay
De la Lastra llamó al coronel Mackenna a Santiago para conocer la situación real del ejército patriota y luego de escucharlo y
considerando, entre otras causas, la grave crisis financiera en que se encontraba el país aceptó la mediación que el comodoro inglés
James Hillyar, en representación del Virrey del Perú, le ofrecía de firmar un tratado de cese de las hostilidades. Abascal designó a
O'Higgins y a Mackenna como plenipotenciarios por la parte chilena, previamente ambos oficiales fueron ascendidos al grado de
brigadier, y Gainza actuó como representante del virrey Abascal pero con la condición de que lo que se acordase debería ser
ratificado por éste.
El tratado se firmó el 3 de mayo de 1814 a orillas del río Lircay. Fue una tregua pues ambas partes sabían que no cumplirían lo
convenido. Gainza retrocedió hasta Chillán y O'Higgins se mantuvo en Talca. Al poco tiempo llegó la información que el virrey
Abascal rechazaba el tratado y que además había enviado una nueva expedición al mando del coronel don Mariano Osorio contra los
insurgentes de Chile.
O'Higgins, al enterarse de este golpe de estado, lo rechazó y movilizó su ejército hacia Santiago con el propósito de restablecer en su
cargo al Director Supremo derrocado. El 26 de agosto la vanguardia de su ejército fue rechazada por una división al mando de Luis
Carrera en un sitio denominado Las Tres Acequias, enfrentamiento en el que perdió alrededor de 150 hombres y dos cañones que
eran todo su armamento de calibre.32
Después de esta acción, O'Higgins supo del desembarco de nuevas tropas realistas al mando del coronel Mariano Osorio, tropas
experimentadas y bien aprovisionadas con las que se dirigía sin ninguna oposición hacia Santiago. Ante esta situación, O'Higgins se
reunió con Carrera y ambos decidieron enfrentar unidos esta nueva amenaza.33 Osorio llegó a San Fernando con 5000 hombres
organizados en cuatro divisiones el 25 de septiembre de 1814.
Rancagua
Alrededor del 8 de septiembre Carrera y O'Higgins acordaron que José Miguel
permanecería en Santiago y que O'Higgins y Juan José Carrera con sus divisiones
tratarían de contener a Osorio al sur del río Cachapoal y si no lo podían hacer se
retirarían primero a la ciudad de Rancagua y luego a la Angostura de Paine. La
fuerza patriota logró mantener a Osorio al sur del Cachapoal hasta fines de
septiembre.
El 8 de octubre emprendió el cruce de la cordillera con su madre y hermanastra Monumento al Brigadier de las Provincias
y con muchos otros soldados y ciudadanos que con sus familias habían Unidas del Río de la Platadon Bernardo
escogido emigrar hasta la vecinaMendoza. El día 12 comenzaron a bajar hacia O'Higgins en Plaza República de Chile,
Argentina acampando en el refugio deLas Cuevas y llegando al día siguiente a Buenos Aires, Argentina.
Uspallata donde los esperaba el general José de San Martín, gobernador de
Cuyo, con todo tipo de auxilios. Un par de días después llegó también José
Miguel Carrera que había decidido seguir el mismo camino de O'Higgins, el exilio.
Estando en Mendoza, se enteró de la muerte de su amigo el brigadier Juan Mackenna en un duelo con Luis Carrera ocurrido en
Buenos Aires el 21 de noviembre de 1814. Esta noticia le afectó profundamente por lo que decidió trasladarse hasta Buenos Aires
para averiguar lo sucedido. Lo acompañaron su madre y su hermanastra Rosa llegando a la capital en enero de 1815 donde
permaneció aproximadamente un año. En Buenos Aires el gobierno le reconoció el grado de brigadier del ejército de las Provincias
Unidas del Río de la Plata. En enero de 1816, el Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas le indicó que regresara a Mendoza para
que se incorporase al ejército que allí organizaba el general San Martín.
Desde el momento en que tomó el mando del ejército de Salta comprendió que con
los medios que se disponía era imposible conquistar el Alto Perú y desde entonces
consagró todos sus esfuerzos en organizar un ejército para liberar Chile y por mar José de San Martín.
atacar directamente la capital del virreinato,Lima.
En cuanto arribó a Mendoza comenzó la ardua tarea de imponer su proyecto a los dirigentes bonaerenses de organizar en Cuyo, las
bases de un ejército, reunir dinero, armas, municiones, víveres, caballos, ropas, etc. e iniciar una guerra de zapa en Chile. Sólo un
individuo como él pudo realizar con éxito una hazaña como el paso de los Andes, una cadena de montañas de las más altas del
mundo, con un ejército de 4000 hombres sin perder un cañón ni una car
ga de municiones.
San Martín organizó un servicio de espionaje para saber lo que sucedía en El Ejército de los Andes saliendo de la
Chile y difundir noticias falsas sobre lo que ocurría en Mendoza. El más útil de localidad de El Plumerillo
todos los espías fue Manuel Javier Rodríguez Erdoíza, antiguo secretario de
Carrera, pero que se entregó por completo a la causa de las fuerzas patriotas,
su nombre llegó a ser amado por el pueblo y temido por el nuevo gobernador
de Chile Casimiro Marcó del Pontque puso precio a su cabeza.
La primera tarea que San Martín le asignó a O'Higgins fue alistar la localidad
de El Plumerillo, a una legua de Mendoza, para trasladar ahí el campamento de
sus tropas, pues deseaba mantener a sus hombres alejados de las distracciones
de la ciudad que podrían afectar la disciplina y el espíritu militar. El
campamento estuvo listo y recibió al ejército a fines de septiembre. Es así
como el general San Martín logró partir con un ejército bien aprovisionado y
mejor organizado, en el que había orden, gran disciplina, acabada instrucción y San Martín y O´Higgins cruzando la
una alta moral. Según el estado de fuerza al 31 de diciembre de 1816 estaba cordillera de los Andes.
compuesto por 4045 hombres.
El 21 de enero de 1817, O'Higgins, al mando de la segunda división integrada por 1000 hombres, emprendió la marcha desde
Mendoza hacia la cordillera rumbo a la Patria. Adelante marchaba la primera división al mando del brigadier Estanislao Soler y en la
retaguardia el cuartel general, la maestranza y el hospital. El Ejército de los Andes combatió bajo la bandera con los colores celeste y
blanco de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Chacabuco
Todos sabían que pronto partirían pero muy pocos sabían el día y la ruta que seguirían. O'Higgins, Soler y San Martín siguieron la
ruta del paso de los Patos. Llegaron al río Los Patos y luego viraron hacia el sur para ganar la cumbre de 3650 metros. El 2 de febrero
iniciaron el descenso hacia el valle de Putaendo y el 8 de febrero O'Higgins alcanzó la villa de San Felipe. Las divisiones se
concentraron el día siguiente al sur deCurimón.
En la madrugada del 12 de febrero de 1817 la segunda división de O'Higgins se puso en movimiento siguiendo por el camino real
para caer de frente sobre el enemigo. Bajó por la quebrada de Ñipa, atravesó el riachuelo de las Margaritas y enfrentó al ejército
realista que se encontraba atrincherado en el lugar. Después del mediodía la batalla había terminado y O'Higgins entró a las casas de
Chacabuco donde poco después llegó el general San Martín.
Tres días después, ya en Santiago, el Cabildo le ofreció la dirección del país al general San Martín pero éste se negó a aceptar el
cargo. Al día siguiente los vecinos de Santiago proclamaron a Bernardo O'Higgins Director Supremo de la joven nación. Este hecho
dio comienzo a la llamadaPatria Nueva.
Director Supremo
El 16 de febrero de 1817,el general San Martín, mediante un bando, convocó a los habitantes de la ciudad de Santiago a un cabildo
abierto con el propósito de que eligieran tres representantes, uno por cada una de las tres provincias en que estaba dividido el país:
Coquimbo, Santiago y Concepción, y que estos posteriormente eligieran un Director Supremo que gobernara el país. La asamblea
estimó innecesario este paso y eligió por aclamación, dos veces, como Director Supremo al general José de San Martín, quien
agradeció el gesto pero no aceptó la designación pues manifestó que dedicaría todo su esfuerzo a terminar la guerra contra España
liberando al Perú. Se llamó a una nueva asamblea para el día 16, la que también por aclamación designó como Director Supremo al
brigadier don Bernardo O'Higgins.
La primera proclama de O'Higgins como Director Supremo fue para agradecer a los que habían ayudado a recobrar la libertad de la
Patria. La proclama en parte decía:
Nuestros amigos, los hijos de las provincias del Río de la Plata, de esa nación que ha proclamado su
independencia como el fruto precioso de su constancia y patriotismo, acaban de procurarnos la libertad
usurpada por los tiranos...
Uno de sus primeros actos fue ordenar la repatriación de los patriotas que el gobierno realista había desterrado a la isla Juan
Fernández. Su primer gabinete estuvo formado por Miguel Zañartu como ministro del Interior y Relaciones Exteriores, José Ignacio
Zenteno ministro de Guerra y posteriormente creó el Ministerio de Hacienda a car
go de Hipólito de Villegas.
San Martín estableció en Santiago una sucursal de la Logia Lautarina, todos los asuntos de importancia deberían ser tratados y
aprobados por la Logia, por supuesto O'Higgins fue miembro de esta Logia. La creciente intervención de argentinos en los asuntos
públicos comenzó a cambiar el sentimiento del pueblo hacia sus amigos argentinos, la opinión pública empezó a sentir una sorda
antipatía hacia ellos, excepto hacia el general San Martín quién, gracias a su tacto y tino, siempre fue admirado y querido por el
pueblo chileno.
Una de las prioridades del Director Supremo fue organizar un ejército nacional, el Ejército de Chile, y para la formación de sus
propios oficiales creó la Academia Militar la que posteriormente se transformaría en la Escuela Militar Bernardo O'Higgins. Al poco
tiempo el ejército contó con 4700 efectivos. Las fuerzas realistas se atrincheraron en la ciudad de Talcahuano bajo las órdenes del
coronel José Ordóñez.
En abril se dirigió al sur al mando de una división de refuerzo y asumió el mando de las operaciones que se desarrollaban para tomar
Talcahuano, operaciones que no tuvieron éxito. El 17 de diciembre un correo de San Martín le confirmó que estaba en camino desde
Perú una gran fuerza realista otra vez al mando del general Mariano Osorio y le aconsejaba que dejara el sitio de Talcahuano y se
replegara con su ejército hacia Santiago llevando con él cuanto recurso pudiese recoger: caballos, ganados y cosechas. San Martín
estimaba que ambos ejércitos reunidos formarían una fuerza de unos 9000 hombres. Durante su permanencia en la zona de
Concepción mantuvo un romance conRosario Puga y Vidaurre.
O'Higgins decidió emprender la marcha hacia el norte pero junto con ello
concretó su idea de informar a todas las naciones la independencia de Chile y
para ello hizo redactar un Acta que firmó en una solemne ceremonia en la
ciudad de Talca el 12 de febrero de 1818, aunque el documento lo dató en
Concepción y con fecha 1 de enero.
El general San Martín llegó a Talca el 18 de febrero acompañado sólo por sus
ayudantes, su ejército estaba acantonado en Las Tablas, hacienda cercana a
Valparaíso. Poco después se enteraron que las tropas realistas habían
desembarcado en Talcahuano y que avanzaban rápidamente hacia el norte, por Juramento de la independencia de Chile.
lo que decidieron concentrar ambos ejércitos en Chimbarongo, lo que se
materializó en los primeros días de marzo.
Sorpresa de Cancha Rayada
En la tarde del 19 de marzo el ejército patriota acampó unos dos kilómetros al norte de Talca dispuesto a pasar la noche. San Martín
viendo que su posición era poco favorable decidió cambiar la ubicación de las tropas antes del amanecer, pero el general Ordóñez los
atacó en la oscuridad produciendo gran confusión y pánico en las fuerzas patriotas. Durante la refriega O'Higgins fue herido por una
bala que le fracturó el brazo derecho. Este combate produjo más bajas entre los realistas que entre las fuerzas patriotas, pero la
exageración hizo que en Santiago cundiera el pánico y hasta se comentó que San Martín y O'Higgins habían muerto en la acción.
La herida en el brazo le produjo fiebre y debió guardar cama en San Fernando, pero al saber los hechos que ocurrían en Santiago,
entre ellos que Rodríguez Erdoíza había sido designado para compartir el mando de la nación y que había formado un cuerpo de
voluntarios armados, los Húsares de la Muerte, se dirigió a la capital llegando con las primeras horas del día 24 de marzo e
inmediatamente reasumió el mando de la nación y restableció el orden en la ciudad. Al día siguiente arribó el general San Martín lo
que trajo más tranquilidad a los habitantes de Santiago y luego de una junta de guerra decidieron enfrentar a las tropas de Osorio en el
llano del Maipo.
Batalla de Maipú
El 5 de abril las tropas patriotas bajo el mando del general San Martín
arrollaron a las realistas y cuando O'Higgins llegó hasta el campo de batalla ya
la victoria era completa. San Martín y O'Higgins se fundieron en un fuerte
abrazo. Esta batalla aseguró la independencia de Chile y es considerada la
primera gran batalla americana.
Una vez ganada la batalla, O'Higgins hizo suyo un voto hecho por el pueblo a
la Virgen del Carmen de que si se ganara la batalla se construiría un templo en Abrazo de Maipú
su honor, dando origen a la Capilla de la Victoria, predecesora del actual
Templo Votivo de Maipú, mediante decreto del7 de mayo de 1818.35
Poco después, O'Higgins tuvo la información que el Rey de España había enviado una nueva fuerza de 2000 hombres a Chile, fuerza
que había zarpado desde Cádiz el 21 de mayo en 11 transportes escoltados por la fragata Reina María Isabel. El Director Supremo
ordenó el embargo de las naves neutrales y ordenó preparar la Escuadra, la que al mando del ahora capitán de navío don Manuel
Blanco Encalada zarpó de Valparaíso un 10 de octubre. O'Higgins desde uno de los cerros del puerto presenció el zarpe de esta
Primera Escuadra Nacional, manifestando: «Tres barquichuelos dieron a España el continente americano; estos cuatro buques se lo
quitarán». Las naves eran el navío San Martín, la fragata Lautaro, la corbeta Chacabuco y el bergantín Araucano. El 28 de octubre
Blanco Encalada en la bahía de Talcahuano capturó la fragataMaría Isabel y posteriormente a cinco buques transportes.
El agente enviado a Inglaterra logró contratar al destacado marino inglés Lord Thomas Cochrane para que asumiera el mando de la
fuerza naval chilena con la facultad de contratar oficiales ingleses como comandantes de sus naves. Cochrane, su esposa y sus dos
hijos menores fueron recibidos en Valparaíso por el propio O'Higgins el 28 de noviembre de 1818.
O'Higgins estaba empeñado en terminar la guerra en el sur antes de intentar la expedición al Perú. Osorio al retirarse hacia Perú dejó
1500 hombres en la zona de Concepción al mando del coronel don Juan Francisco Sánchez, fuerza que se incrementó con la tropa
llegada en los navíos que escoltó hasta Talcahuano la fragata María Isabel. Con el propósito de reforzar el ejército patriota del sur, a
comienzos de enero desde Santiago se envió al brigadier don Antonio González Balcarce quien tomó el mando del ejército y a fines
del mismo mes ocupó Concepción, obligando a las tropas realistas retirarse al sur del río Bio Bio en dirección a Valdivia. Esta
retirada dio inicio a lo que se llamaríaLa Guerra a Muerte, en la que sobresalió por el bando realista el capitánVicente Benavides.
El éxito anterior hizo que O'Higgins decidiera enviar la Escuadra, al mando de su recién nombrado almirante, a bloquear el puerto de
El Callao y en lo posible batir a la fuerza naval española. Cochrane zarpó de Valparaíso el 14 de enero de 1819 con la primera
división compuesta por 4 naves y días después lo hizo la segunda división integrada por 3 buques. Regresó a Valparaíso el 16 de
junio luego de haber cumplido con el bloqueo, capturado varias presas entre ellas la goleta Moctezuma e incursionado en varios
puertos peruanos para aprovisionarse.
El 12 de septiembre desde Valparaíso zarparon rumbo a El Callao 8 naves, todas bajo el mando del almirante Cochrane. Mantuvo el
bloqueo del puerto con algunos buques y con el resto continuó hasta Guayaquil, desembarcó y ocupó la ciudad de Pisco por algunos
días y luego regresó a Valparaíso.
Toma de Valdivia
Al regreso de Perú, Lord Cochrane inspeccionó la bahía de Corral y planificó conquistar sus fuertes mediante un desembarco anfibio.
Para ello contactó al coronel don Ramón Freire que estaba a cargo de las fuerzas patriotas en Concepción y con la aprobación de
O'Higgins, el 3 y 4 de febrero, con 3 naves en las que embarcó a 250 soldados de Freire, conquistó al asalto las plazas de Corral y
Valdivia. Luego del éxito de la toma de Valdivia, Cochrane le propuso a O'Higgins atacar por sorpresa, lo antes posible, con una
fuerza de 2000 hombres al mando de Freire elvirreinato del Perú. O'Higgins, pensando enSan Martín, no aceptó la idea.
San Martín mantenía su Ejército de los Andes acantonado en Rancagua al mando del coronel don Juan Gregorio de Las Heras,
mientras él se recuperaba de su reumatismo en los baños de Cauquenes. A comienzos de marzo supo la caída del gobierno de Buenos
Aires y el triunfo de revolucionarios contrarios a él. Entonces pensó en desligar el ejército y su mando de las autoridades del Río de
la Plata y trasladarlas a las del gobierno de Chile. Con la completa aprobación de O'Higgins, el 2 de abril en Rancagua reunió a su
plana mayor y mediante un escrito explicó la situación que se vivía en su patria: «El Congreso y el Director Supremo de las
Provincias Unidas no existen. De estas autoridades emanaba la mía de comandante en jefe del Ejército de los Andes...» y continuaba
explicando por qué a partir de ese momento deberían buscar entre ellos un nuevo comandante en jefe pues él renunciaba. La
unanimidad de los oficiales reunidos votaron por la elección de San Martín, lo que se ratificó mediante un acta. Cuando O'Higgins
fue informado oficialmente del acuerdo tomado por los oficiales de San Martín le comunicó a Cochrane que el gobierno había
decidido que la expedición al Perú se haría con un ejército de 4000 hombres mandados por el general San Martín. Esto fue el
comienzo de una tensa relación entre Cochrane y San Martín que el Director Supremo tuvo que sortear con tacto, paciencia y
voluntad.
El 8 de abril abortó un complot planeado por un grupo de aristócratas partidarios de Carrera para derrocarlo. Fueron sometidos a
proceso y la Cámara de Justicia con fecha 24 de mayo los condenó a ser fusilados, pero O'Higgins les conmutó la pena por destierro
perpetuo.
A fines de año, San Martín le comunicó el gran golpe que el almirante Cochrane Hatun Chile Llactacc Apunmi
quellcamuy qui: Tucuy hatun
había asestado al poder naval español cuando en la noche del 5 al 6 de noviembre,
Quichua, Aymara, Puquina
en el puerto de El Callao, había tomado por asalto la fragata Esmeralda, el más LLacctacunapi causaccunaman,
poderoso navío de la flota del Virrey. tucuy, tucuyman. El Supremo
Director del Estado de Chile a los
Dotó a la capital de una sala de espectáculos que fue inaugurada el mismo día del naturales de Perú. Proclama escrita
zarpe de la Expedición Libertadora del Perú. Tenía una capacidad para 1500 en castellano y en quechua dirigida
espectadores repartidos en la platea, dos palcos y la galería, donde se dejaba entrar al Perú.
gratuitamente a los soldados.
Guerra a muerte
La preparación y alistamiento de la Expedición Libertadora del Perú le restó hombres y medios a la fuerza patriota que combatía
contra las guerrillas realistas en el sur, lo que a partir del mes de mayo fue aprovechado por Vicente Benavides para intensificar sus
acciones contra los patriotas e incluso intentar avanzar hacia la capital con una fuerza que llegó a tener alrededor de 3000 hombres,
de los cuales la mitad eran indígenaspehuenches. En este período tuvieron lugar las batallas delPangal, el 22 de septiembre y entre el
26 y 28 del mismo mes la horrible jornada de Tarpellanca en que unos 400 patriotas fueron masacrados. Dado la gravedad de la
situación dispuso que el coronel don Joaquín Prieto se trasladara a la región del Itata para que organizara con las milicias locales la
resistencia a Benavides.
Al finalizar el año 1821 el coronel don Joaquín Prieto logró en las orillas del río Chillán una gran victoria sobre los montoneros
realistas de Benavides y luego recuperó varias poblaciones para la Patria. Poco después, Benavides fue capturado y llevado a
Santiago donde luego de un juicio, a fines de febrero fue ahorcado. Los guerrilleros, ahora sin jefe, depusieron las armas aceptando la
amnistía que les ofreció el gobierno.
Obra administrativa
O'Higgins ordenó diseñar una nueva bandera que sustituyera la primera del período de José Miguel Carrera, por lo que hubo una
segunda bandera de transición que se izó por primera vez el 26 de mayo hasta que pocos meses después se aprobó definitivamente la
bandera tricolor de la estrella solitariaque flameó como emblema de Chile a partir del 18 de octubre.
El obispo de Santiago don José Santiago Rodríguez Zorrilla durante la Reconquista española había adherido abiertamente a la causa
realista, en conocimiento de ello O'Higgins lo deportó a la ciudad de Mendoza, lo cual no fue bien visto por la aristocracia. También
fijó un plazo de 8 días para que se quitaran de los frontis de las casas los escudos de armas e insignias de nobleza. Abolió el uso de
los títulos hereditarios y en cambio creó laLegión de Mérito de Chilepara premiar las virtudes cívicas y militares.
Para mejorar el alumbrado público dispuso que los vecinos pusieran luz en las puertas de sus casas. Editó un periódico semanal
titulado "Gaceta del gobierno de Chile" para dar a conocer las disposiciones administrativas y las noticias tanto nacionales como del
extranjero. Sustituyó la moneda con la efigie deFernando VII por una con el sello del gobierno.
Diseñó y dirigió personalmente, en la capital Santiago, la transformación de la Cañada, lecho de un antiguo río convertido en basural,
en una alameda bella y acogedora; para realizar este trabajo empleó a prisioneros realistas. Para estimular la lectura reabrió la
Biblioteca Nacional fundada en 1813 y que había sido cerrada durante la Reconquista española. El 29 de junio, doña Rosario Puga,
que se había radicado en Santiago, dio a luz un varón que fue bautizado como Pedro y de padres desconocidos según el registro
parroquial de la iglesia de San Isidro, este infante era su hijo, al que doña Isabel Riquelme, su abuela paterna, no perdió nunca de
vista y que en la intimidad fue llamadoPedro Demetrio.
O'Higgins nombró una comisión para que redactara un estatuto constitucional el que le fue presentado el 8 de agosto, este establecía
la libertad individual y la igualdad civil, nadie podía ser castigado ni detenido sin un juicio previo, consagraba la inviolabilidad de la
propiedad privada y establecía la libertad de opinión. También creaba un Senado cuya palabra debía oírse en asuntos financieros,
diplomáticos y de guerra. Esta Constitución fue aprobada por unanimidad. El pueblo fue consultado mediante libros registros que se
abrieron en las parroquias de todo el territorio. Fue solemnemente jurada el 23 de octubre en el salón delribunal
T del Consulado.
O'Higgins con la aprobación del Senado reabrió con un acto solemne las clases del
Instituto Nacional cerrado por los realistas durante
la Reconquista y para las celebraciones del 18 de septiembre encargó a don Bernardo de Vera y Pintado que compusiera el himno
nacional que el país aún no tenía.
Con gran júbilo O'Higgins y el pueblo de Santiago recibieron la información de San Martín que el día 2 de julio había entrado en
Lima sin disparar un solo tiro ya que el Virrey había preferido abandonar la ciudad para preparar la resistencia en el interior y junto
con la noticia le envió de regalo cuatro banderas chilenas, tomadas por las fuerzas realistas en el sitio de Rancagua, que estaban
guardadas en una iglesia limeña.
En septiembre, O'Higgins recibió la noticia de que el 4 de ese mes en la ciudad de Mendoza, luego de un juicio había sido ejecutado
don José Miguel Carrera, noticia que le trajo tranquilidad pues con ello se eliminaba un foco de preocupación por la estabilidad del
país. O'Higgins mostró públicamente su satisfacción.
Hacia fines de año la preocupación de O'Higgins estuvo centrada en la ruptura definitiva entre San Martín y Cochrane y en los
crecientes rumores de que en Perú, San Martín y sus oficiales estaban decididos a borrar todo vestigio de la participación que le cupo
a Chile en la organización y realización de la expedición libertadora. Además nadie aprobaba que San Martín gobernase en Perú bajo
el título de Protector.
Las relaciones de O'Higgins con el Senado estaban cada vez más tirantes, éste aconsejado por su ministro Rodríguez Aldea no estaba
dispuesto a ceder en sus prorrogativas. El padre Camilo Henríquez le hizo ver el descrédito que el gobierno tenía en el extranjero y le
aconsejó darle al país instituciones democráticas. O'Higgins llamó a los cabildos que enviaran un diputado a una próxima
convención, diputados que en forma reservada el mismo O'Higgins había escogido previamente. El 23 de julio se inauguró la
convención y ante ella O'Higgins renunció para que esta designara a su sucesor pero los diputados por unanimidad rechazaron la
renuncia y le reiteraron su mandato. Sus partidarios quedaron contentos con el paso dado en pro de una mayor democracia, pero sus
adversarios difundieron la maquinación que el gobierno había empleado en la designación de los diputados.
A comienzos de septiembre llegó a Santiago Mrs. Mary Graham, escritora, viuda de un oficial de la armada británica que falleció a
bordo de su nave cuando cruzaba el Cabo de Hornos. Ella le dio sepultura en Valparaíso y se quedó un tiempo en Chile. Fue recibida
por O'Higgins y en su minucioso Diario dejó su impresión del Director Supremo:
Es bajo y grueso, pero muy activo y ágil; sus ojos azules, sus cabellos rubios, su tez encendida y sus algo
toscas facciones no desmienten su origen irlandés, al par que la pequeñez de sus pies y manos son signos
de su procedencia indígena... Es modesto, abierto, de modales sencillos, sin pretensiones de ninguna clase.
Si ha realizado grandes hechos, los atribuye a la influencia del amor patrio, que, como él dice, puede
inspirar a un hombre vulgar los más nobles sentimientos.
Como parte de las celebraciones del 18 de septiembre, O'Higgins envíó a la Convención un proyecto de amnistía para todos los
presos expatriados o confinados por motivos políticos. Los diputados lo aprobaron de inmediato y alabaron la generosidad del
Director Supremo, pero la opinión pública permaneció indiferente y lo vio como una nueva maniobra política para reconquistar la
popularidad perdida con la generación viciada en la elección de los diputados a la Convención. También el gobierno presentó a la
asamblea un proyecto de Constitución Política, pero también la opinión pública vio en su elaboración la mano del ministro Rodríguez
Aldea y el propósito de O'Higgins de eternizarse en el mando. La Constitución fue promulgada con fecha 30 de octubre de 1822.
El 12 de octubre en forma sorpresiva llegó a Valparaíso el general don José de San Martín, cansado y enfermo había entregado el
mando de Perú al Congreso y ahora sólo quería descansar. A las pocas semanas de estar en Santiago contrajo la fiebre tifoidea que lo
mantuvo por dos meses en cama y dio ocasión para que O'Higgins y su familia y los vecinos le exteriorizaran el cariño que por él
sentían.
La falta de pago de los sueldos de las tripulaciones de la Escuadra hacía temer que los marineros de algunas naves se sublevaran.
O'Higgins en los primeros días de noviembre se trasladó a Valparaíso para detener personalmente esta situación. Mientras
solucionaba el problema de los sueldos recurriendo a un empréstito, recaló un buque procedente de Talcahuano que le confirmó lo
que ya Freire le había contado sobre la horrible situación en que se encontraban los ciudadanos de la zona de Concepción; la miseria
se volvía desesperante pues el hambre acosaba a los sobrevivientes de la larga guerra que habían soportado. Los muertos ya suman
centenares. El gobierno abrió una suscripción pública para ir en ayuda de la desgraciada provincia. Finalmente el 19 de noviembre un
gran terremoto se sintió en la zona central y prácticamente destruyó la ciudad de Valparaíso y casi causó la muerte de O'Higgins que
se encontraba ese día en la Gobernación del puerto y el desplome de una muralla estuvo a punto de sepultarlo.
O'Higgins regresó a la capital y se fue a descansar a su chacra del Conventillo, donde se encontraba reponiéndose de la tifoidea el
general San Martín, quería estar con su amigo. Allí le llegaron las primeras noticias de la indignación que había causado en Ramón
Freire y en la asamblea de Concepción el conocimiento de la nueva Constitución. No estaban de acuerdo en la renovación del
mandato del Director Supremo y principalmente con la disposición de fragmentar la provincia en varios departamentos. El 28 de
noviembre recibió una carta de lord Cochrane en que le solicitaba su retiro, pues sus desavenencias con el ministro Rodríguez Aldea
habían llegado a un punto extremo. Poco después la asamblea de Concepción le notificó que no acataría las disposiciones del
gobierno central. A fines de diciembre el general San Martín emprendía el cruce de los Andes de regreso a su patria, días después
Lord Cochrane por mar se dirigía hacia Río de Janeiro. Ambos muy tristes pues veían lo que se le venía a su amigo O'Higgins.
La actitud revolucionaria de la asamblea de Concepción tuvo acogida en la provincia de Coquimbo, quienes también manifestaron su
rechazo a las disposiciones de la nueva constitución. El 7 de enero el ministro Rodríguez Aldea le presentó su renuncia a O'Higgins
dejándolo solo afrontando la situación.
Abdicación
En Santiago se supo que las tropas de las provincias de Coquimbo y de
Concepción marchaban ya hacia la capital. Estas noticias intranquilizaron a la
población que vio la cercanía de una guerra civil con las consecuencias que
todos imaginaban. Ante esto el gobernador intendente de Santiago, José María
de Guzmán. En la noche del 27 de enero reunió en su hogar a los más
connotados patricios para dar los últimos arreglos a un plan revolucionario
destinado a derrocar al Director Supremo para así evitar el enfrentamiento con
las otras provincias.
Luego de un intercambio de opiniones entre los miembros de la comisión y O'Higgins, este accedió en deponer el mando de
inmediato en la autoridad que nombrara el Cabildo abierto. Esto le fue comunicado a los asambleístas los que por aclamación
escogieron que los integrantes de la comisión designaran una Junta en lugar de un Director Supremo. Inmediatamente los
comisionados nombraron a los integrantes de la Junta que fueron Agustín de Eyzaguirre, Fernando Errázuriz y José Miguel Infante.
Se levantó un Acta y entre otros puntos se estableció que la Junta debería convocar un Congreso para el nombramiento del resto de
las autoridades. El Acta fue firmada por O'Higgins y el secretario Egaña. Delante de toda la asamblea se leyó el Acta y luego
O'Higgins tomó juramento a los tres vocales, los que pasaron a presidir el acto en medio de las aclamaciones de los presentes.
O'Higgins, emocionado se despidió de la concurrencia con las siguientes palabras:
Siento no depositar esta insignia ante la asamblea nacional, de quien últimamente la había recibido; siento
retirarme sin haber consolidado las instituciones que ella había creído propias para el país y que yo había
jurado defender; pero llevo al menos el consuelo de dejar a Chile independiente de toda dominación
extranjera, respetado en el extranjero, cubierto de gloria por sus hechos de armas.
Doy gracias a la Divina Providencia que me ha elegido instrumento de tales bienes, y que me ha concedido
la fortaleza de ánimo necesaria para resistir el inmenso peso que sobre mí han hecho gravitar las azarosas
circunstancias en que he ejercido el mando.
Ahora soy un simple ciudadano. Mientras he estado investido de la primera dignidad de la república, el
respeto, sino a mi persona, al menos a ese alto empleo, debía haber impuesto silencio a vuestras quejas.
Ahora podéis hablar sin conveniencia. ¡Que se presenten mis acusadores! ¡Quiero conocer los males que he
causado, las lágrimas que he hecho derramar! ¡Acusadme! Si las desgracias que me echáis en rostro han
sido, no el efecto preciso de la época en que me ha tocado ejercer la suma del poder, sino el desahogo de
mis malas pasiones, esas desgracias no pueden purgarse sino con mi sangre. ¡Tomad de mí la venganza que
queráis, que yo no os opondré resistencia! ¡Aquí está mí pecho!
Y dando un violento tirón a su casaca, lo presentó descubierto. Un solo grito espontáneo se sintió en el salón, "¡Nada tenemos contra
36
el general O'Higgins! ¡Viva O'Higgins!" O'Higgins emocionado agradeció las manifestaciones de los presentes.
Ya era de noche cuando don Bernardo O'Higgins abandonó el salón del Consulado para regresar al palacio. Lo seguía una multitud
que lo aclamaba.
El 17 de julio se embarcó hacia El Callao en la fragata inglesa Fly. Iban con él su madre, su hermanastra Rosita, dos índígenas
mapuches adoptadas y un niño de poco más de 4 años, era Pedro Demetrio, su hijo. Con la autorización del gobierno hizo imprimir la
siguiente proclama que fue distribuida en las ciudades de Santiago y aVlparaíso después del zarpe.
¡Compatriotas! Ya que no puedo abrazaros en mi despedida, permitid que os hable por última vez. Con el
corazón angustiado y la voz trémula os doy este último adiós; el sentimiento con que me separo de
vosotros sólo es comparable a mi gratitud; yo he pedido, yo he solicitado esta partida, que me es ahora tan
sensible, pero así lo exigen las circunstancias que habéis presenciado y que yo he olvidado para siempre.
Sea cual fuere el lugar a donde llegue, allí estoy con vosotros y con mi cara patria; siempre soy súbdito de
ella y vuestro conciudadano. Aquí os son ya inútiles mis servicios y os queda al frente del gobierno quien
pueda haceros venturosos. El Congreso va a instalarse y él secundará sus esfuerzos; vuestra docilidad los
hará provechosos. Debéis recibir en breve sabias instituciones, acomodadas al tiempo y a vuestra posición
social; pero serán inútiles si no las adoptáis con aquella deferencia generosa que prestaron a Solón todos
los partidos que devoraban a Atenas ¡Quiera el cielo haceros felices, amantes del orden y obsecuentes al
que os dirige!... ¡Virtuoso ejército! ¡Compañeros de armas!, llevo conmigo la dulce memoria de vuestros
triunfos y me serán siempre gratos los que la patria espera de vosotros para consolidar su independencia.37
Arribó a El Callao el 28 de julio siendo recibido por las autoridades limeñas presididas por el marqués de Torre Tagle, amigo de la
infancia y condiscípulo. Se instaló con su familia en Lima en la misma residencia en que había vivido el general San Martín cuando
estuvo en esa, en la calle Jesús María. Durante el gobierno de San Martín, Perú, en reconocimiento de sus esfuerzos por la
organización y realización de la Expedición Libertadora, le había concedido la propiedad de dos haciendas, estas eran Moltalván y
Cuiba, ubicadas en el valle de Cañete, unos 150 kilómetros al sur de Lima, territorio que en esos momentos estaba ocupado por las
fuerzas realistas.
La situación política de Perú era caótica. O'Higgins percibió que todo el esfuerzo que significó la Expedición Libertadora estaba a
punto de perderse por las rencillas entre las distintas facciones patriotas que se peleaban el poder, además de que casi todo el país
estaba bajo control realista. Ante esto decidió ponerse al servicio del Perú. Se encontraba en Lima cuando supo que Simón Bolívar
había desembarcado en El Callao dispuesto a tomar la dirección de la guerra ante una solicitud del Congreso peruano. A fines de
1823, debido a la pésima situación política que se vivía en Lima, se trasladó junto con toda su familia a Huanchaco, el puerto de
Trujillo donde se encontraba Bolívar con su ejército.
O'Higgins sólo deseaba poder formar parte del ejército de Bolívar para cooperar en la lucha que daban contra las tropas realistas.
Bolívar trasladó su ejército hacia la sierra y O'Higgins no pudo partir con él pues estuvo dos meses en cama con fiebre.
Convaleciente, partió el 9 de julio de 1824 hacia la sierra dejando a su familia en Trujillo. Viajó inicialmente por la costa y el 19 de
julio llegó al pueblo de Yungay, el 14 de agosto arribó a la llanura de Junín donde días antes Simón Bolívar había derrotado a la
caballería del general realista José de Canterac y finalmente el 18 de agosto alcanzó al Libertador en Huancayo. Bolívar le presentó la
oficialidad del ejército, pero no le dio ningún puesto de responsabilidad como le había ofrecido, O'Higgins sufrió una gran desilusión.
En octubre, Bolívar llegó con su ejército a la orilla del río Apurímac, a las puertas del Cuzco, donde le entregó el mando al general
Sucre y él se retiró a Lima para recibir a las tropas de refuerzo que venían desde Colombia. O'Higgins también se dirigió a Lima pues
nadie creía que se produciría un nuevo enfrentamiento hasta que pasara la estación de las lluvias. Allí le llegó la información que
Sucre, el 9 de diciembre en Ayacucho, había derrotado completamente al ejército del virrey La Serna y del general de Canterac. Al
banquete que Bolívar ofreció en celebración del triunfo, O'Higgins concurrió de civil y ante las consultas él contestaba: “Desde hoy
el general O'Higgins ya no existe, soy sólo el ciudadano particular Bernardo O'Higgins. Después de Ayacucho mi misión americana
está concluida.”
En 1825, O'Higgins y su familia se instalaron en la hacienda de Montalván. Para ello envió previamente a su amigo John Thomas a
que preparara la propiedad para el traslado. Este contrató un administrador para Montalván y Cuiba, Juan de Guevara, quien
anteriormente había administrado ambas haciendas. Allí le comenzaron a llegar informaciones de la situación de anarquía que se
vivía en Chile; sus amigos le pedían que preparara su regreso para asumir el mando, pero O'Higgins se resistía. Un informante
permanente era San Martín quien desde La Plata lo mantenía al tanto de la situación que se vivía en Chile.
En diciembre, sus amigos Zenteno, Zañartu, Rodríguez Aldea y Fontecilla fueron desterrados por Freire a Lima y tomaron contacto
con O'Higgins. En marzo de 1826, se trasladó a la capital ante la insistencia de los desterrados chilenos y con el consentimiento del
gobierno del Perú ultimaron los detalles de un plan destinado a conquistar Chiloé, desde donde promoverían el levantamiento de
Valdivia y de todo el sur en favor de O'Higgins. Inicialmente este plan dio resultados, pues Chiloé se sublevó en su favor, pero el
resto del sur no lo siguió y pronto el general Freire recuperó el control de Chiloé, O'Higgins regresó a su hacienda de Montalván
decidido a no volver a participar en este tipo de aventura.
Durante el año 1827, la anarquía hacía presa del gobierno chileno. Los gobiernos se sucedían unos a otros: A Blanco Encalada le
siguió Eyzaguirre al que un motín lo derrocó a los cinco meses de haber asumido el mando. Luego volvió a gobernar el general Freire
quien posteriormente le entregó la presidencia a Francisco Antonio Pinto. Se hizo un ensayo de gobierno federal que fue desastroso.
Los bandidos, como los hermanos Pincheira, asolaban las provincias. Muchos culpaban a O'Higgins de querer volver al poder
mediante un golpe de fuerza. Para detener estas habladurías envió en septiembre de 1827 un declaración a los editores El
de Mercurio
Peruano en que expresaba su decisión de no mezclarse en la política contingente de su patria.
En Lima arrendó una buena casa donde pasaban largas temporadas su madre y hermana, pero él se mantenía en su hacienda en los
trabajos propios del campo y donde recibía a sus amigos. John Thomas trabajaba sin descanso en escribir un libro sobre el período de
la independencia de Chile. A comienzos de 1828, estuvo concluida la obra la que fue enviada a Inglaterra para su edición con gran
satisfacción de O'Higgins.
A consecuencia de la abdicación de O'Higgins, en Chile se habían formado varios grupos políticos que hacia el año 1828 eran:
Los “pelucones” formado por los miembros más conservadores de
la aristocracia castellano-vasca, terratenientes de gran influencia
social y fervientes católicos lo que les atraía el apoyo de la
mayoría del clero.
Los “liberales”, reducido grupo de aristócratas cultos y viajados.
Los “pipiolos” formado por individuos inquietos, de poca figuración
social, aventureros internacionales o criollos exaltados, deseaban
romper de inmediato con el pasado e imponer la democracia.
Los “estanqueros” que propiciaban un gobierno fuerte, honrado y
eficiente, y
Los “o'higgiginistas” que eran los que aspiraban al regreso de
O'Higgins para que tomara el mando de la nación. Casa en Lima donde O'Higgins vivió su
exilio y murió (actualmente conservada
En 1828, el gobierno pipiolo de Francisco Antonio Pinto obtuvo el triunfo en
por la Pontificia Universidad Católica del
las elecciones que dieron como resultado la redacción y aprobación de la
Perú.
Constitución liberal de 1828. Entretanto, la anarquía continuaba: sucesivos
gobiernos, congresos y constituciones a los que había que agregar
conspiraciones y alzamientos hasta que en 1829 comenzó una guerra civil que concluyó el 17 de abril de 1830 con la batalla de
Lircay, batalla que pondría fin a la anarquía en Chile con el advenimiento al poder del grupo de los pelucones y de los estanqueros,
tomando el mando de la nación el generalJoaquín Prieto Vial y como vicepresidenteDiego Portales Palazuelos.
O'Higgins siguió con vivo interés los sucesos de Chile y cuando supo el triunfo del general Prieto, su amigo, en Lircay y su posterior
asunción del mando de la República le llenó de confianza el porvenir de Chile. Empezó a soñar con su regreso a la patria, además que
su situación económica en Perú era bastante difícil pues debía pedir frecuentes créditos cuyos intereses hacían que los ingresos de
Montalván le alcanzaran apenas para subsistir; estaba seguro de que su hacienda de Las Canteras le produciría mayor beneficio, pero
no deseaba regresar de cualquier manera, sino que en forma decorosa.
En las largas horas que pasaba en Montalván, soñaba con las reformas y adelantos que deberían producirse en su lejana patria. Estas
ideas se las transmitía por carta al presidente Prieto. La incorporación a la nacionalidad chilena de los pueblos indígenas: mapuches,
pehuenches, puelches y patagones. Otra de sus ideas era la de mejorar la calidad de los vinos de manera de poder exportarlos a
Inglaterra y mejorar el cultivo de la avena en Chiloé. En lo internacional estaba preocupado porque Chile se aliara con Gran Bretaña
para prevenir acciones reivindicatorias por parte de España y contener el expansionismo en América manifestado por los Estados
Unidos.
Pero O'Higgins y sus partidarios no habían contado con la personalidad de Diego Portales. Éste era contrario a las dictaduras y a los
gobiernos personales. Quería hacer olvidar los regímenes pasados y guiar a Chile hacia la observancia y cumplimiento de la Ley y
precisamente O'Higgins, según él, causaría el recrudecimiento del caudillismo, por lo que aconsejó a Prieto no acceder o demorar al
máximo su pretendido regreso.
A mediados de 1832, sus amigos iniciaron conversaciones con el presidente Prieto para presentar en el Congreso un proyecto de ley
destinado a restituirle su empleo como capitán general del ejército. Prieto inicialmente apoyó la iniciativa pero en cuanto lo supo
Portales hizo cambiar la posición del Presidente quien por carta fechada el 17 de julio le decía que patrocinaba su regreso a Chile
pero que no estaba en condiciones de proponer ante el Congreso una ley de rehabilitación de su grado y que, según él, era preferible
que fuera el propio O'Higgins quien solicitara esta restitución una vez estuviera en el país. En esa misma época tuvo que afrontar una
acción reivindicatoria sobre la hacienda Montalván presentada ante el Congreso peruano por la esposa del antiguo propietario realista
de la hacienda, el Congreso confirmó la posesión de esta por parte de O'Higgins.
Hacía un tiempo que se habían intensificado las diferencias diplomáticas entre los gobiernos de Chile y Perú por motivos comerciales
y también se vislumbraba una próxima ruptura de relaciones entre este último país y Bolivia. En abril de 1833, se supo en Lima que
había sido descubierta y abortada una conspiración contra el gobierno chileno, fraguada en Santiago por fervientes o'higginistas. A
raíz de esto, Carlos Rodríguez, hermano de Manuel Rodríguez, exiliado en ese momento en Lima y acérrimo opositor de O'Higgins
publicó un “Alcance a El Mercurio Peruano” en el que denostaba a O'Higgins. En agosto éste se querelló por injurias y el jurado
condenó a Rodríguez a dos meses de cárcel y una multa de 150 pesos. La sentencia no pudo ser ejecutada porque Rodríguez se fugó
de la ciudad.
Entre los años 1834 y 1842
Durante el año 1834 estuvo postrado en cama varios meses, primero con un ataque de terciana y luego una erisipela. O'Higgins había
permanecido ajeno a los vaivenes políticos del Perú y era amigo tanto de los generales peruanos Agustín Gamarra y Felipe Santiago
Salaverry como del general bolivianoAndrés de Santa Cruz.
Santa Cruz derrotó a Gamarra y a Salaverry. En 1836 creó la Confederación Perú-Boliviana y apoyó a Ramón Freire en la
organización de una expedición armada contra el gobierno de Prieto. O'Higgins le informó por carta a Prieto del zarpe de Freire y sus
probables intenciones, pero le aseguró que el general Santa Cruz estaba ajeno a ella, lo que él creía firmemente. La fuerza zarpó de El
Callao el 7 de julio de 1836 en dos naves y terminó en un fracaso, con Freire hecho prisionero, juzgado y desterrado a Australia. A
consecuencia de esta acción y de otros problemas entre estas naciones, en noviembre, Chile le declaró la guerra a la Confederación.
En 1837 fue asesinado Diego Portales. El gobierno chileno decidió enviar una fuerza expedicionaria al Perú bajo el mando del
almirante Manuel Blanco Encaladala que desembarcó en las cercanías de Arequipa, firmó el tratado de Paucarpata y regresó a Chile.
El gobierno chileno rechazó el tratado y envió un nuevo ejército esta vez bajo el mando del general Manuel Bulnes al cual también se
incorporaron el general Gamarra y otros exiliados peruanos que se encontraban en Chile. El ejército desembarcó en Ancón el 7 de
agosto de 1838 y quince días después entraba en Lima. Una asamblea designó al general Gamarra presidente provisional del Perú.
O'Higgins obtenía sus ingresos de la plantación de caña de azúcar de Montalván y la venta en el mercado de Lima de los productos de
la hacienda. Para ello tenía junto a la casa que arrendaba en Lima un almacén que regentaba su hermanastra Rosita y en el que
también trabajaba su hijo Demetrio y el marido de una de las indígenas adoptadas, la otra había formado familia casándose y atendía
un negocio de confites en un local cercano. En mayo de 1838 logró mecanizar el trabajo de la caña instalando una maquinaria que
causó expectación entre los agricultores de los alrededores. Pero lo que más le preocupó en este período fue la guerra a la que se
precipitaron Chile y Perú y que ni siquiera la muerte de Diego Portales pudo detener
.
Cuando la expedición del general Bulnes llegó a Lima, éste fue a visitarlo en varias oportunidades. El clima afectó a la salud de las
tropas expedicionarias, entre ellos al Jefe del Estado Mayor, general José María de la Cruz, a quien acogió en su casa y le
proporcionó todo tipo de cuidados. En todo ese tiempo nunca, que se sepa, presentó su hijo a los oficiales chilenos que lo visitaban.
En esos días accedió vender su hacienda de Las Canteras al general Bulnes y manifestó su deseo de efectuar un corto viaje a Chile
para visitar a los amigos y principalmente para gestionar la recuperación de la posesión de sus grados militares, cuestión que sin duda
era la que más le preocupaba.
El 8 de noviembre de 1838, el ejército chileno abandonó Lima y se dirigió al norte para mejorar la salud y disciplina de sus soldados.
El 10 del mismo mes, el general Santa Cruz ocupó la ciudad. O'Higgins se ofreció para mediar entre ambos ejércitos, para evitar el
derramamiento de sangre entre hermanos. Tanto Bulnes como Santa Cruz aceptaron el ofrecimiento, pero este finalmente no prosperó
pues las peticiones de ambos eran totalmente inaceptables para el contrario. Santa Cruz avanzó con su ejército hacia el norte en busca
del ejército chileno al que sorprendió en las orillas del río Buin, pero el 20 de enero de 1839, en las inmediaciones de la aldea de
Yungay, junto al río Ancach, las tropas chilenas derrotaron totalmente a los soldados de la Confederación
.
En febrero, una grave enfermedad postró a Isabel Riquelme, lo que inquietó a O'Higgins y a toda la familia quienes no escatimaron
esfuerzos en su cuidado, pero esta falleció el 21 de abril. Las tropas chilenas escoltaron sus restos hasta el cementerio. En mayo,
O'Higgins cayó a su vez enfermo en cama debido a altas fiebres. El 18 de septiembre, ya repuesto de la enfermedad y feliz por haber
recibido recientemente la noticia que el gobierno chileno le había restituido su título de Capitán General del Ejército de Chile,
participó como invitado de honor a la fiesta con que el ejército de ocupación celebró el aniversario de la Primera Junta de Gobierno.
El año 1840 lo pasó en su hacienda de Montalván preocupado durante el día del trabajo de los esclavos y campesinos y en la noche
en el estudio y despacho de la correspondencia a sus amigos. Le preocupó especialmente la situación de las tribus indígenas, las que
debían ser integradas a la civilización y a la fe católica. aTmbién le preocupó la integración y colonización de las tierras magallánicas.
Supo de las últimas exploraciones del comandante Robert Fitzroy en los canales patagónicos por lo que consideraba que el gobierno
urgentemente debería ejercer su soberanía en la región y facilitar la navegación del estrecho de Magallanes mediante el empleo de
remolcadores a vapor.
En enero de 1841, se trasladó a su casa en Lima porque al montar a caballo o agitarse sentía una angustia en el pecho. El diagnóstico
médico fue que sufría una hipertrofia al corazón. La gravedad de la dolencia no lo amargó y buscó la tranquilidad de su alma en Dios.
Concurría a diario al templo de la Merced, leía el Evangelio y no faltaba a la novena de la Virgen de Dolores. A fines de junio, pese a
los cuidados y remedios, el mal no cedía por lo que su hermanastra Rosita, que estaba a cargo de la hacienda, regresó a su lado para
atenderlo. En agosto tuvo una mejoría que lo llevó a planificar el tan anhelado viaje a su Chile. Los médicos le recomendaron viajar
durante el verano y que aprovechara de ir a los baños termales. Pensó realizar el viaje en el vapor Chile que zarpaba del Callao el 27
de diciembre, pero el día del embarque sufrió un fuerte ataque al corazón que le impidió embarcarse. Postergó el viaje para el mes de
febrero, esta vez en el vapor Perú, pero nuevamente poco antes del embarque se le repitieron las angustias de pecho. Ahora los
médicos le informaron que no podría efectuar el viaje pues su corazón estaba muy débil. En septiembre y octubre tuvo nuevos
ataques por lo que regresó definitivamente a su casa en Lima.
El 8 de octubre de 1842, mandó llamar al notario Jerónimo Villafuerte y ante él redactó su testamento en que designó a su
hermanastra Rosita como heredera del remanente de los bienes que quedaren luego de cumplir ciertos encargos secretos. El más
importante de estos encargos era el de entregar buena parte del remanente a Pedro Demetrio. Días después redactó un pliego para el
presidente Bulnes en que le solicitó que el Estado le compensara los desembolsos que había efectuado en las fechas y circunstancias
que indicaba, entregándoles la suma equivalente a la Sociedad de Agricultura de Santiago para que esta destinare la mitad en la
construcción de un colegio agrícola en Concepción donde debía construirse una iglesia en la que deberían reposar sus restos para
siempre. Con la otra mitad debían construirse un observatorio astronómico en el cerro Santa Lucía de Santiago y un faro en la punta
del puerto de Valparaíso.
El 18 de octubre de 2004 los restos de O'Higgins fueron llevados temporalmente hasta la Escuela Militar, debido a la construcción de
la nueva Plaza de la Ciudadanía. Permanecieron allí hasta el 10 de marzo de 2006 cuando su cuerpo fue trasladado, ahora en forma
definitiva, a la nueva cripta subterránea del Libertador
, en el mismo espacio que ocupaba elAltar de la Patria.
El 15 de agosto de 2007, la casa donde residió sus últimos años en San Vicente de Cañete fue seriamente afectada por un
terremoto.38 Actualmente residen en Lima, Cañete y otras ciudades del Perú la mayoría de los descendientes de Demetrio O'Higgins,
hijo único del prócer chileno, fallecido en 1868.39
A principios de 2009, fue entregada las obras de restauración de la casa donde vivió en Lima, siendo administrada ahora por la
Pontificia Universidad Católica del Perúy restaurada por la empresa JL Conserva EIRL.
Legado
Considerado como uno de los Padres de la Patria y uno de los Libertadores de América del Sur su legado dura hasta ahora, comienzos
del siglo XXI.
Organizó el Ejército y creó la Academia Militar la que posteriormente se transformó
en la Escuela Militar Bernardo O'Higgins. Creó la bandera nacional, bandera tricolor
de la estrella solitaria. Diseñó y dirigió personalmente en la capital Santiago una
bella y acogedora alameda, actualAvenida Libertador General Bernardo O'Higgins.
Dispuso la creación de cementerios públicos, estableció la gratuidad de la educación primaria. Puso en funcionamiento la Escuela
Normal para la formación de profesores.
Véase también
Notas y referencias
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2. http://www.educarchile.cl/ech/pro/app/detalle? 15. Vicuña Mackenna, 1860, p. 72.
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Palma Zuniga, Luis (1956).O'Higgins, ciudadano de América. Santiago: Universitaria.
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