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Educación: Del Lápiz al Stylus

Este documento analiza cómo la tecnología está transformando la educación, reemplazando el lápiz y el papel con pantallas táctiles, stylus y teclados. Esto permite abandonar la metodología tradicional estática por un enfoque más dinámico y creativo. Sin embargo, la integración de la tecnología en las escuelas requiere un cambio en los métodos de enseñanza para desarrollar habilidades como la flexibilidad y la creatividad que serán más valiosas en el futuro.
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Educación: Del Lápiz al Stylus

Este documento analiza cómo la tecnología está transformando la educación, reemplazando el lápiz y el papel con pantallas táctiles, stylus y teclados. Esto permite abandonar la metodología tradicional estática por un enfoque más dinámico y creativo. Sin embargo, la integración de la tecnología en las escuelas requiere un cambio en los métodos de enseñanza para desarrollar habilidades como la flexibilidad y la creatividad que serán más valiosas en el futuro.
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Del lápiz al stylus: cómo la tecnología está

transformando la educación
El futuro está aquí. Así es como las mentes del mañana ya están siendo incubadas

bajo un paradigma completamente diferente.

Por Nicolás Rivera – Oct 13, 2016 - 10:48 (CET)

Antes de la revolución digital, la enseñanza se basaba en el uso del lápiz, el


papel y decenas de libros repletos de información, opacos en forma y,
sobre todo, estáticos en contenido. Unos elementos que fijaban un
camino muy definido para los alumnos.

A lo largo del siglo XXI, con la expansión de la revolución digital a todos los
ámbitos de la vida cotidiana, la educación está sufriendo una progresiva
transformación. Un proceso en el que se abandona el papel y el lápiz en
favor de la pantalla táctil, el stylus y el teclado; y con ello, la estática
metodología tradicional cede paso al dinamismo, la creatividad y la
modularidad.

En este reportaje analizamos la gran influencia que la revolución


tecnológica está teniendo en las escuelas, donde las necesidades de los
alumnos son cubiertas con una mayor eficacia, los conocimientos son
impartidos de una forma más dinámica y, sobre todo, donde las mentes del
mañana ya están siendo incubadas bajo un paradigma completamente
diferente.
EL SISTEMA EDUCATIVO TRADICIONAL Y SU
INCOMPATIBILIDAD CON EL SIGLO XXI
La educación y la transmisión de conocimientos ha sido una de las
premisas básicas de la sociedad desde hace más de 2.000
años. Basándose en modelos muy arcaicos —pero válidos para las
necesidades de la época—, los egipcios, los griegos y los romanos ya
contaban con sistemas de transmisión de conocimientos y, por
consiguiente, de educación.

En aquella época se distinguían dos grandes grupos: las enseñanzas


teóricas y las enseñanzas prácticas. Las prácticas eran las más comunes: los
maestros artesanos enseñaban las labores y los oficios a sus descendientes
y aprendices, los cuales acabarían mejorando las técnicas de forma
progresiva en el tiempo. Las teóricas eran las menos comunes, pero las más
próximas al modelo actual: grandes personalidades como Sócrates,
Pitágoras o Platón dedicaban gran parte de su tiempo a la
investigación, la reflexión y la enseñanza de sus conocimientos a
grupos selectos del pueblo, asegurando así que su legado permanecería
inmóvil con el progreso histórico de la sociedad humana.
Siglos más tarde, los métodos educativos ya habían avanzado a un nivel
superior. Se fundaron las primeras universidades en zonas como
Marruecos, Inglaterra, Italia o España, epicentros de movimientos
socioculturales de la época. Hacían un gran énfasis en temáticas como el
arte, la ciencia o la historia, áreas fundamentales para el progreso de la
época. Poco a poco, el sistema educativo comenzaba a tomar forma.

No obstante, la educación estandarizada, básica y universal como la


conocemos hoy en día no comenzó a hacerse realidad hasta el siglo
XIX. Los diferentes movimientos éticos y sociales ocurridos durante los
siglos anteriores impulsaban al ser humano a abrir la puerta del
conocimiento para progresar —la llegada de la clase burguesa y sus
ideales progresistas jugó un papel fundamental aquí—. En España, reinas
como Isabel II impulsaron la desaparición del analfabetismo entre la
población mediante leyes como la Ley Moyano, la cual se consolidaría
como una de las más importantes en el ámbito educativo español.

“El sistema educativo actual es el resultado


de varios siglos de transición progresiva y
exponencial. En la actualidad es necesario un
cambio en las metodologías y en los
contenidos impartidos para poder afrontar
con garantías el complejo y diverso futuro
que nos aguarda.”

Con el paso de los años, las leyes educativas continuarían sufriendo


reformas y adaptaciones acordes a los cambios de la época. Unas
modificaciones que también trajeron consigo un cambio en la metodología
que nos lleva hasta la situación actual.
Antes de entrar en detalle y en conocer cómo la tecnología está alterando
y alterará las escuelas del futuro, es necesario comprender y analizar la
metodología empleada por el profesor en la actualidad. Esta se resume
en dos puntos principales:

 Enseñanza. Los conocimientos son impartidos en clase mediante la


transmisión oral de conocimientos, el uso de libros de texto y, en
determinadas ocasiones, de Internet. Se muestran los conocimientos
al alumno, se explican más detalladamente los aspectos conflictivos
del temario y se fijan una serie de ejercicios y trabajos para tratar de
afianzar esos conocimientos en la mente del alumno.
 Evaluación. En la mayoría de casos, la adquisición de los
conocimientos es verificada mediante tests periódicos en los que el
alumno se enfrenta a diferentes cuestiones teóricas y prácticas
asociadas a la materia. Tras ello, se asigna una calificación
(generalmente entre 0 y 10) que refleja el nivel de conocimiento que
el alumno tiene de la materia.

Esta metodología clásica, aunque ha resultado efectiva en muchos


casos, refleja numerosas carencias que llevan al alumno a la
desmotivación, el desinterés y, sobre todo, a una adquisición de
conocimientos muy superficial. Unas carencias que, con la llegada de la
tecnología a las escuelas y, sobre todo, con la transformación digital que
está sufriendo la sociedad, están acentuándose más que nunca.
Cuando se concibe la inclusión e integración de la tecnología en las
escuelas, se hace, con frecuencia, de una forma muy superficial. La gran
mayoría de las instituciones académicas españolas, de los docentes y, por
supuesto, de los alumnos, asumen que la integración de la tecnología en
las escuelas consiste únicamente en reemplazar elementos como el lápiz o
el papel por herramientas más avanzadas como la tablet, la pizarra
electrónica y las plataformas virtuales.

Pero eso es únicamente la cúspide del iceberg. La llegada de estas nuevas


herramientas a las escuelas debe ser acompañada imperiosamente por
un cambio en el plano metodológico. Y es que el mundo en el que
actualmente vivimos y, sobre todo, el inminente futuro que nos aguarda,
plantea retos completamente diferentes a los que nos hemos enfrentado
en el pasado. El paradigma está en plena metamorfosis, y la educación
debe acompañarla.

“En un mundo cada vez más conectado, el


desarrollo de aptitudes como la memoria
comienza a perder valor. Los docentes deben
fomentar otras aptitudes como la flexibilidad,
el trabajo en equipo, la comprensión o la
creatividad. Todas ellas tendrán un mayor
valor en el futuro que nos aguarda.”
Un ejemplo de esta requerida metamorfosis lo podemos observar en
asignaturas como Historia. La metodología tradicional se basa en la
memorización masiva de conceptos, sucesos y fechas que, semanas
más tarde, se deben exponer en un examen escrito u oral. Días más
tarde, el trabajo realizado por el alumno obtiene una calificación concreta
que certifica la correcta adquisición de los conocimientos asociados a la
asignatura.
El problema de esta metodología es que la comprensión y el
asentamiento de dichos conocimientos queda por completo en
segundo plano. El objetivo del alumno es superar la prueba establecida
por el profesor, y los docentes, en la mayoría de los casos, contribuyen con
sus metodologías a ese objetivo común. No importa que el alumno olvide
días más tarde lo estudiado. Tampoco importa que el alumno no extraiga
nada de valor de dichas enseñanzas —más allá de fechas, nombres y
sucesos concretos—. Lo único que importa es que el alumno alcance la
calificación deseada, y eso se traduce en un conocimiento vacío y de escasa
utilidad.

Este complejo problema se agrava aún más si observamos la facilidad con


la que podemos consultar información en internet. En 2016, basta con
tener un reloj inteligente o un smartphone cerca para consultar cualquier
suceso en cuestión de segundos. En el futuro, será aún más radical: nuestro
propio cuerpo vivirá conectado a Internet, y toda la información existente
en la red estará a nuestra disposición en cuestión de milésimas de
segundos. Memorizar, en ese momento, carecerá de sentido. Lo
importante será comprender, analizar y asentar los conocimientos de una
forma más profunda y reflexiva, de una forma que realmente enriquezca al
alumno y contribuya a su futuro como profesional y como parte de la
sociedad.

Esta metodología clásica, asimismo, fomenta la desmotivación del


alumno y, por consiguiente, los malos resultados académicos. En
España, compañías como BQ, Lenovo y Microsoft han podido comprobar
cómo, mediante el empleo de metodologías más innovadoras —las cuales
detallaremos posteriormente—, el alumnado aumentaba el interés por las
asignaturas y, sobre todo, los resultados académicos. De hecho, apreciaron
casos particulares en los que alumnos con dificultades y malos resultados
invertían por completo su papel en el aula gracias a estas metodologías
más inclusivas, participativas e innovadoras. Un completo éxito.

DEL LÁPIZ Y EL PAPEL AL TABLET CON STYLUS


La llegada de los primeros productos tecnológicos a las escuelas data,
aproximadamente, de la segunda mitad del siglo XX. Las principales
universidades estadounidenses comenzaron a ofrecer en sus aulas —y
de forma muy provisional— ordenadores como el Apple I, dando así
breves tomas de contacto a sus estudiantes. Unas tomas de contacto que,
obviamente, eran más frecuentes en instituciones dedicadas a la enseñanza
tecnológica como el M.I.T.

No obstante, no fue hasta la década de los noventa cuando la


tecnología comenzó a tomar una mayor relevancia en las escuelas. El
progresivo abaratamiento de los ordenadores, la llegada de nuevos
formatos multimedia como Microsoft PowerPoint y la expansión de
Internet como un método de comunicación universal abrieron por
completo las puertas a la tecnología en las escuelas.

“La tecnología ha estado presente en las


instituciones académicas casi desde sus
comienzos. No obstante, no fue hasta la
década de los 90 y principios del siglo XXI
cuando comenzó a incorporarse de una forma
más consistente y homogénea.”

Ante esta vorágine, en 2009 comenzaron programas como “Escuela


2.0”, impulsado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en
España. Este programa sitúo un ordenador portátil en las manos de más
600.000 alumnos, conllevando un desembolso de unos 600 millones de
euros por parte de las instituciones oficiales. No obstante, la propuesta
iniciada por el gobierno del Partido Socialista Obrero Español acabó
fracasando. Las razones fueron diversas, pero destacan tres:
 Falta de formación y aprovechamiento. La llegada de la tecnología
a las escuelas debe estar acompañada de forma imperiosa por la
formación del profesorado y, sobre todo, por el uso responsable por
parte de los propios alumnos. Con el programa “Escuela 2.0”
impulsado por el gobierno, este tipo de formación era mínima o
nula, provocando un uso inadecuado de las herramientas y, por
consiguiente, unos resultados muy deficientes.
 La difícil situación económica. El programa de José Luís Rodríguez
Zapatero tomó impulso justo durante los primeros años de la crisis
económica. Continuó durante varios años, hasta que la llegada de los
recortes económicos forzó al gobierno centrar a redistribuir los
ingresos y eliminar la financiación de este tipo de equipos.
 La existencia de retos educativos más tangibles y urgentes. Tal y
como varios expertos señalaron en su momento, en aquel entonces
era necesario priorizar necesidades —considerando los reducidos
recursos económicos que quedaban disponibles tras los primeros
recortes—, y entre esas necesidades prioritarias se encontraba la
lucha contra el abandono escolar y la baja empleabilidad de los
jóvenes españoles.
 ¿QUÉ SOLUCIONES TECNOLÓGICAS
PODEMOS ENCONTRAR EN LA ACTUALIDAD?

En la actualidad, las compañías tecnológicas y las instituciones


académicas continúan impulsando esta carrera tecnológica dentro del
aula. Hablamos de empresas como Microsoft, Lenovo, Samsung, Apple o
Google; y de instituciones como el Ministerio de Educación, Consejerías de
Educación, universidades como la Europea de Madrid, etc.

El gigante tecnológico Microsoft, por ejemplo, centra gran parte de sus


esfuerzos educativos en el desarrollo de software y servicios que se
adapten a las necesidades específicas del aula. La compañía
estadounidense hace un gran énfasis en la integración de servicios como
Office, OneDrive o Skype —todos basados en la nube—, los cuales
permiten al alumnado y al profesorado impartir y recibir los contenidos de
una forma más versátil y acorde a los tiempos actuales.

La compañía de Redmond también está experimentando durante los


últimos meses con la inclusión de videojuegos como Minecraft en el
ámbito educativo. La idea es fomentar la creatividad de los alumnos, la
exploración y, sobre todo, el desarrollo de contenidos tradicionales de
formas más innovadoras, atractivas y cercanas para el alumno. Los
resultados han sido muy satisfactorios, logrando una gran motivación e
interés por parte de los alumnos.

Microsoft también está haciendo grandes esfuerzos con Hololens, las


gafas de realidad virtual que la compañía estadounidense introdujo en
BUILD 2015. Las aplicaciones educativas de este producto son ilimitadas, y
Microsoft cree que podría llegar a convertirse en uno de los pilares de la
educación del mañana.

“La realidad virtual y aumentada tiene un


gran potencial en el entorno educativo, pero
continúa siendo una propuesta futurista y con
mucho camino por recorrer.”

Por su parte, Samsung también está haciendo algunas incursiones con


la realidad virtual —mediante las Samsung Gear VR— en el ámbito
educativo. La compañía asiática trabaja junto a varios desarrolladores en la
creación de entornos VR orientados a la educación, como visitas virtuales a
lugares históricos, atlas anatómicos, etc. Actualmente se trata de proyectos
aislados, a bajo nivel y muy experimentales, pero los representantes de la
compañía con los que Hipertextual ha podido contactar no dudan del gran
valor en el entorno educativo.

Paralelamente a sus desarrollos con realidad virtual, la compañía


surcoreana promueve su plataforma Samsung School, la cual se define
como una solución única para escuelas de primaria que busquen
modernizar sus metodologías y sus contenidos. La plataforma se basa
principalmente en un conjunto de tablets con stylus —destinadas tanto
para el alumno como para el profesor— y un set de aplicaciones
preinstaladas diseñadas y sostenidas por el fabricante.

Además de ofrecer una plataforma integral para las escuelas, el gigante


asiático —al igual que Microsoft— trabaja muy de cerca con editoriales y
empresas educativas para el desarrollo de contenidos adaptados a la
nueva era tecnológica. Se trata de contenidos audiovisuales, más
interactivos, amenos y diseñados para ser multiplataforma. Y es que, tal y
como señalan los docentes, es inútil abrazar la tecnología en las escuelas
manteniendo los formatos y contenidos que nos han acompañado durante
los últimos veinte años.

Un ejemplo sencillo lo encontramos en el abusivo uso de PDFs. Un


elevado porcentaje de las instituciones académicas ha abrazado la
llegada de la tecnología, pero la adaptación de sus contenidos se limita,
en múltiples ocasiones, a la generación de documentos PDF o a la
comunicación vía e-mail. En estos casos, la metodología de enseñanza y los
contenidos siguen siendo los mismos que en el pasado. Tan solo ha
cambiado la plataforma de distribución. Y eso, por desgracia, no es lo que
se debe perseguir con la progresiva llegada de la tecnología a las aulas.

“La llegada de la tecnología a las escuelas no


es un simple cambio en la plataforma de
distribución. Debe ser acompañado de
cambios profundos en los métodos docentes,
abarcando desde los contenidos impartidos
hasta las formas de evaluarlos.”

Google es otra de las compañías que más está apostando por la tecnología
en los entornos educativos. Además de ofrecer una suite de servicios
completa para instituciones académicas, la compañía de Mountain View
ha impulsado varias tendencias durante los últimos años, entre las cuales
destacan:

 Chromebooks. Estos ordenadores sencillos y baratos se están


convirtiendo en una de las grandes tendencias en los entornos
educativos de los Estados Unidos. Su sencillez de uso y su reducido
precio hacen que estos dispositivos se conviertan en la solución
perfecta para llevar la tecnología a las escuelas. De hecho, según
Gartner, más del 70% de los Chromebooks vendidos están
destinados a fines educativos.
 Training Center. Para maximizar el uso de las tecnologías de Google
en el aula, la propia compañía estadounidense ofrece métodos de
formación a los propios docentes. En ellos se muestra cómo hacer
clases más interactivas, cómo migrar los contenidos tradicionales a la
nueva era tecnológica y cómo maximizar el uso de las herramientas
de Google.
 Google Apps, también para la educación. La suite de servicios de
Google (Drive, Docs, Gmail, etc.) es usada por personas de todo el
mundo a diario. El entorno educativo no es una excepción.
 La solución Classroom. La plataforma Classroom permite gestionar
de forma digital todos los aspectos de un aula actual. Los profesores
pueden hacer un seguimiento del trabajo de sus alumnos, ofrecerle
contenidos mediante Internet, actualizar calificaciones… Todas las
tareas que se realizan a diario en el aula, se pueden trasladar a la
plataforma Classroom. Además, la solución se encuentra
perfectamente integrada al resto de servicios de la compañía,
pudiendo así interactuar con documentos de Drive, correos
electrónicos de Gmail, etc.
 GENIOS y Actívate. A un nivel más local, Google España ha
impulsado dos programas conocidos como GENIOS y Actívate. En
ellos se fomenta la enseñanza de la programación —esencial en el
futuro que nos espera—, el emprendimiento, la formación online en
nuevas tendencias, etc.
“Los Chromebooks son uno de los pilares de la
propuesta tecnológica y educativa de Google.
Más del 70% de los Chromebooks vendidos
durante los últimos años estaban destinados
precisamente a estos fines.”

Por otra parte, Apple también está impulsando esta transición


tecnológica en la educación. Además de los clásicos descuentos
educativos y de determinadas colaboraciones con centros especializados,
la compañía californiana ha trabajado en el desarrollo de plataformas
como iTunes U y otras soluciones de software que permitan incorporar
todos sus productos en los entornos educativos de la forma más sencilla e
invisible posible.

No obstante, el verdadero valor de Apple en el ámbito educativo se


encuentra en dos aspectos muy concretos: el impulso de la App Store y
la accesibilidad de sus productos. La compañía estadounidense apoya de
diferentes formas a los desarrolladores para que generen software de valor
para los entornos educativos. Así, surgen soluciones como iStudiez Pro o
Human Anatomy Atlas, dos soluciones de un gran valor en el entorno
educativo.
En España, compañías como BQ también han apostado por la
integración de la tecnología en las escuelas. Gracias a su placa
reprogramable, productos como Zowiacercan la programación a los más
pequeños de la casa, al mismo tiempo que fomentan la propia
investigación y la creatividad.

BQ también está haciendo un gran énfasis en la impresión 3D y la


robótica dentro de las escuelas. Y es que, al igual que la programación, se
trata de conocimientos esenciales para abordar el futuro que nos espera
durante los próximos cincuenta años.

“La programación, la robótica y la impresión


3D son tres de las enseñanzas más
impulsadas por las compañías tecnológicas.
Y es que el futuro que nos aguarda se basará,
en mayor o menor medida, en estos tres
pilares.”

Por último, el mayor fabricante de ordenadores portátiles del mundo,


Lenovo, también es uno de los mayores impulsores de la tecnología en la
educación. Además de patrocinar e impulsar eventos que sirvan como
confluencia de ideas educativas, Lenovo también ofrece diferentes
programas como el Lenovo Scholar Networks, el cual fomenta el
desarrollo de aplicaciones y el aprendizaje de una materia tan importante
como es la programación.

En España, Lenovo también colabora con múltiples organismos


oficiales para la dotación de equipos en entornos educativos. Un
ejemplo relativamente reciente es el acuerdo cerrado con la Universidad de
Castilla-La Mancha, por el cual se han suministrado 2.100 ultrabooks a sus
estudiantes de grado y posgrado.

Por otra parte, Lenovo ofrece su solución LanSchool, diseñada para el


manejo de aulas virtuales. Todos los equipos que Lenovo incorpora en
entornos educativos cuentan con este software en su interior, facilitando
así el seguimiento de los estudiantes, mejorando la comunicación y el
soporte y eliminando barreras y distracciones ante el alumno.

Además de esto, Lenovo mantiene un contacto directo y permanente


con las escuelas y las instituciones oficiales (comunidades autónomas,
principalmente). El objetivo no es otro que el desarrollo de nuevos
proyectos en común que permitan integrar, cada vez más, la tecnología en
las aulas.

Por último, Lenovo también hace un gran énfasis en el desarrollo de


equipos peparados para satisfacer las demandas de los estudiantes y
los docentes. Es el caso de sus equipos portátiles rugerizados —
preparados para los alumnos más pequeños—, los 2 en 1 y los múltiples
dispositivos táctiles que ofrecen en sus catálogos.

LOS TRES PUNTOS EN COMÚN DE TODAS LAS


SOLUCIONES TECNOLÓGICAS DISEÑADAS PARA
EL ÁMBITO EDUCATIVO
La mayoría de las propuestas citadas anteriormente comparten una serie
de puntos en común que reflejan perfectamente cómo es la tecnología que
está llegando a las escuelas. Estos son los tres aspectos principales:

 Modularidad. Hasta ahora, todos los alumnos han seguido un


mismo ritmo en el aula: el dictado por el docente. No obstante, esta
metodología puede llegar a generar diferentes dificultades en
alumnos con necesidades y/o capacidades especiales (véase la
frustración, la indiferencia, el desinterés, etc.). En cambio, con la
llegada de la tecnología a las escuelas y su cambio metodológico, el
ritmo pasa a ser marcado por el propio alumno —dentro de unos
márgenes—, eliminando así parte de esa posible frustración y
aumentando el porcentaje de contenidos y aptitudes desarrolladas.
De esta forma, determinados alumnos pueden trabajar en una serie
de contenidos mientras que otros invierten su tiempo en desarrollar
o trabajar otro tipo de aptitudes.
 Control total. La seguridad y la monitorización del alumno es uno
de los aspectos clave en la incorporación de la tecnología en las
escuelas. Por ello, todas las compañías involucradas ofrecen
diferentes soluciones para monitorizar el uso que el alumno hace de
estas herramientas.
 Simplicidad. A pesar de la formación impartida a los profesores, la
sencillez de uso es una característica esencial para el triunfo de la
tecnología en las escuelas. Unsoftware complejo limita y dificulta la
penetración de la tecnología en las escuelas, provocando rechazo a
las nuevas metodologías y fracasando en esta progresiva transición.

La llegada de la tecnologia a la educaicon no se limita a


reemplaxar el lapiz por un stylus, va mucho mas alla. Las
metodologias empleadas, los contenidos impartidos y la forma
de evaluarlos cambian por completo. Una reestructuracion
desde la base.

LOS RETOS QUE PLANTEA LA LLEGADA DE


TECNOLOGÍA A LAS ESCUELAS
Todas estas iniciativas y programas desarrollados por las compañías
tecnológicas y las instituciones oficiales se comportan como el eje central
del cambio educativo que nos aguarda, abriendo así un nuevo mundo
de posibilidades, beneficios y, por supuesto, barreras que solventar.

La formación del profesorado y, en algunos casos, la oposición al cambio,


es una de las principales dificultades de esta transición. Tanto las
compañías tecnológicas como los centros educativos con los que hemos
contactado han insistido en la necesidad de formar a los docentes para
poder afrontar este cambio de paradigma de una forma
satisfactoria (son más del 50% los docentes que reclaman formación,
según un informe realizado por Ipsos). Por una parte, se reclama una
formación a nivel técnico que permita a los profesores extraer el máximo
rendimiento de las herramientas tecnológicas. Por otra parte, se reclama
una formación a nivel metodológico.

Es este último tipo de formación el que más dificultades plantea, pues va


mucho más allá de distribuir e impartir los contenidos mediante nuevas
herramientas. Se trata de transformar el papel del profesor en el aula, el
cual debe abandonar su rol de líder y fuente de conocimiento para
convertirse simplemente en un acompañante que fomente la autonomía, la
creatividad y el interés de los alumnos en la materia. El profesor debe dejar
de ser el centro del aula para convertir al alumno en el epicentro del
método educativo.

También se reclama un cambio profundo en los contenidos impartidos


en el aula. El clásico libro de texto con su correspondiente boletín de
ejercicios está obsoleto en todos los niveles. Las presentaciones en
diapositivas, los experimentos, los contenidos audiovisuales y los trabajos
de investigación son algunos de los modelos a seguir. Los contenidos
deben ser más prácticos, dinámicos y, sobre todo, atractivos.

La realización de más proyectos de investigación o de trabajos


cooperativos en el aula son algunos de los ejemplos de los métodos que
los profesores deben fomentar en este nuevo paradigma educativo. Y es
que se tratan de retos más próximos a los que el alumno tendrá que
afrontar a lo largo de su vida personal y profesional.

“La memoria debe dejar de ser el eje central


del sistema educativo. Con la llegada de la
tecnología a las aulas, se debe dar más valor
a competencias más útiles como el trabajo en
equipo, la flexibilidad, la síntesis o la
comprensión profunda de los contenidos. El
modelo educativo debe abrazar este cambio
desde sus cimientos.”

No obstante, este cambio metodológico resulta irrelevante sin una


evolución paralela de los sistemas de evaluación. El sistema clásico
(calificación numérica basada en una prueba oral, práctica u escrita) es
incompatible con este nuevo paradigma porque excluye otros parámetros
como la participación del alumno, su autonomía en el aula, la velocidad
con la que resuelve los retos planteados por el profesor, el interés en la
materia, su actitud en los grupos de trabajo, el progreso con el paso del
tiempo… Aptitudes de gran valor en el mercado profesional, que antes no
se trabajaban, pero que resultan de vital importancia para juzgar el nivel de
conocimientos de un alumno.
Para ello, empresas como Microsoft, Samsung y Lenovo ofrecen
servicios tecnológicos que permiten monitorizar de forma
individualizada parámetros como la velocidad de respuesta de los
alumnos, su autonomía o el progreso que ha registrado durante el
transcurso del periodo escolar en las diferentes materias. De esta forma, los
docentes pueden tener una perspectiva más rica de sus alumnos que les
permita juzgar cómo se comportan estos.

No obstante, los profesores no son los únicos que se enfrentan a grandes


retos en esta transición educativa. Portavoces de Microsoft y la Universidad
Europea de Madrid, en conversaciones con Hipertextual, insisten en
la necesidad de educar y formar a los alumnos para hacer el mejor uso
posible de estas nuevas herramientas tecnológicas.

La conocida como “generación digital” no muestra dificultades en el uso


de las nuevas tecnologías, pero sí en la producción de contenido
mediante el uso de las mismas. Los jóvenes recurren a la tecnología para
consumir contenido, pero muy pocos lo hacen para generarlo. Y es ahí
donde los docentes y las instituciones deben trabajar con sus alumnos,
mostrando cómo se debe utilizar la tecnología para crear contenidos de
calidad.
Esta es también una de las mayores preocupaciones reflejadas por los
padres de los alumnos. La tecnología es un arma de doble filo para los
alumnos —especialmente en edades más bajas—. Los beneficios de una
educación tecnológica son infinitos, pero siempre que se eduque a usar la
tecnología de una forma responsable y sostenible.

“No solo hay que formar a los profesores


para adaptar la tecnología: los alumnos
también requieren una serie de nociones
básicas que les conviertan en productores de
contenido y en usuarios responsables de las
herramientas tecnológicas.”

También se debe hacer énfasis en el uso sostenible y responsable de la


tecnología. Según un informe de la OECD, los alumnos que viven ajenos a
la tecnología obtienen peores resultados en las pruebas Pisa; pero ocurre
exactamente lo mismo con el polo opuesto: los alumnos que hacen un uso
intensivo y constante de la tecnología también alcanzan peores resultados
finales en las pruebas Pisa. En cambio, aquellos alumnos cuyo uso de la
tecnología se sitúa en un punto intermedio, obtenían los resultados
más altos en estos tests, demostrando así la necesidad de inculcar y
enseñar a los propios alumnos a utilizar la tecnología de una forma
responsable y moderada.

Por otra parte, los padres plantean numerosos retos en esta transición.
Además del desembolso económico que supone dotar a sus hijos del
material tecnológico necesario,los padres muestran un cierto
escepticismo ante esta transición. Están a favor de la incorporación de la
tecnología en las escuelas, pero se muestran reticentes ante el necesario
cambio en las metodologías.
Paralelamente, el reducido apoyo por parte de instituciones oficiales —
cuyas dotaciones para iniciativas tecnológicas continúan siendo muy
reducidas en relación al público educativo del país— es un agente
determinante en la transición hacia este nuevo paradigma. Sobre todo
considerando el elevado porcentaje de escuelas públicas y concertadas que
se encuentran en España.

“El reto económico es el mayor de todos. La


inclusión de la tecnología en las aulas conlleva
una serie de retos y adversidades (tanto a nivel
económico como temporal) que no todas las
instituciones académicas pueden abordar de
forma satisfactoria.”

No obstante, el mayor de los retos que plantea la llegada de la


tecnología a las escuelas se encuentra en el plano económico y
temporal. Formar a los profesores, adaptar la metodología de una forma
satisfactoria, generar nuevos contenidos y encajar todas las piezas conlleva
un alto desembolso económico y, sobre todo, tiempo. Este sacrificio, unido
a la negativa de muchos docentes e instituciones de alterar sus métodos,
es, sin lugar a dudas, el obstáculo más difícil de sortear.

Desde la Universidad Europea de Madrid sostienen que el desembolso


económico y el esfuerzo realizado en adoptar todas las metodologías
innovadoras que la tecnología está aportando sobre la mesa está
absolutamente justificado. La posibilidad de formar alumnos de la mejor
forma posible y generar profesionales capacitados, no solo para desarrollar
su profesión, sino también para pivotar y adaptarse al volátil futuro que
nos aguarda, justifica todas las inversiones realizadas.
Una postura similar adquieren las compañías tecnológicas con las que
Hipertextual ha podido contactar. Todas sostienen que la mejor forma
de influir en la sociedad es mediante la educación, y la tecnología
debe jugar un papel fundamental en ella. Por lo tanto, toda la inversión
temporal y económica realizada en este tipo de programas está
indudablemente justificada.

LOS BENEFICIOS DE LA TECNOLOGÍA EN LA


EDUCACIÓN

Una vez superados todos los retos, los estudios y las investigaciones
realizadas por diversas entidades reflejan un gran positivismo respecto a
la incorporación de la tecnología en las escuelas y, sobre todo, al
cambio metodológico asociado a la misma.

Según un estudio realizado por Ipsos para Samsung España, los


profesores españoles que hacen un uso regular de la tecnología en sus
aulas detectan efectos positivos tanto en la creatividad como en la
capacidad de razonamiento de sus alumnos. La inclusión de la
tecnología les permite mejorar la competencia en habilidades transversales,
conectar aprendizajes de distintas materias y, por consiguiente,
incrementar la autonomía del alumno en su propio aprendizaje.

De la misma forma, los docentes detectan un mayor interés por parte


de los alumnos en las clases, las cuales se hacen más divertidas,
dinámicas e interesantes. Además, también se observa una mayor
colaboración entre los estudiantes, un mayor esfuerzo por aprender, un
mejor ambiente en el aula y, sobre todo, una mayor sencillez para adquirir
los conocimientos establecidos por el profesor.

“La llegada de la tecnología al aula, realizada


de una forma correcta, contribuye a un
mayor interés y mejores resultados
académicos por parte de los alumnos. Las
ventajas que aportan son incuestionables.”

La diferencia entre estudiar una serie de contenidos mediante el método


tradicional y hacerlo mediante el uso de la tecnología y todo el paradigma
que la acompaña es el nivel de implicación del alumno. Cuando este
abandona la memorización sistemática de conceptos y comienza a ser él el
que descubre, por necesidad natural e interés propio, todos esos
conocimientos, los resultados comienzan a mejorar de forma increíble.

Un ejemplo sencillo podemos encontrarlo en asignaturas como Física. Si en


lugar de mostrar al alumno el fundamento teórico y las decenas de
fórmulas que lo sostienen, el docente se centra en guiarle por el mismo
camino que llevó a los grandes físicos de la historia a realizar sus
descubrimientos, se obtiene un mejor contexto y se comprende mejor el
fundamento teórico.
Si además se apoya con proyectos y experimentos que permitan al alumno
observar y comprobar sus propias teorías, el resultado final es muy
superior al que se obtiene en la actualidad. No solo adquiere mejor los
fundamentos teóricos, también se proporciona la suficiente tracción al
alumno como para pensar por sí mismo, experimentar y descubrir nuevas
formas de alcanzar un mismo objetivo.

Una de las grandes razones por las que la comunidad educativa está
tratando con tanto interés la tecnología en las aulas es la creciente
necesidad de este tipo de enseñanzas y metodologías para afrontar la
revolución digital que ya está transformando nuestra sociedad. Según
el estudio realizado por Samsung España, el 82% de los profesores
consideran la inclusión de la tecnología como un aspecto esencial para
preparar de la mejor forma posible a los alumnos del futuro.

Otro de los beneficios más destacados —especialmente por parte de los


padres— es la inminente “mochila digital”. El abandono de los libros de
texto tradicionales y su progresivo reemplazo por elementos
electrónicos como el ordenador portátil o la tablet es un aspecto muy
apoyado por los padres y los alumnos. Sus principales razones son el
peso de las mochilas y, sobre todo, el aspecto económico. Asimismo, a
nivel ecológico supone un gran paso hacia delante gracias a la menor tala
de árboles para la impresión de libros de textos.

En el caso de los colectivos con capacidades y necesidades especiales, los


profesores se muestran muy optimistas al respecto. Las soluciones
tecnológicas propuestas por las principales compañías del sector permiten
individualizar más el aprendizaje y hacer un seguimiento más cercano a
este tipo de alumnos, pudiendo adaptar los contenidos al ritmo de los
mismos.

Esta tendencia conocida como “modularidad” o “aprendizaje


personalizado” es una de las piezas clave de esta transformación digital
que está sufriendo la educación. Hasta ahora, todos los alumnos debían
seguir el mismo ritmo de aprendizaje, causando dificultades tanto a los
alumnos con necesidades especiales como a los alumnos con capacidades
especiales. Gracias a la modularidad, los alumnos podrán mantener un
ritmo completamente individualizado —dentro de unos márgenes—.

“Tener acceso a información global permite


al alumno tener una visión más completa de
un suceso concreto. De la misma forma,
dejar que sea el propio alumno el que
investigue de forma independiente fomenta
el desarrollo de aptitudes que hasta ahora
eran esquivadas en las aulas tradicionales
mediante el uso de la metodología estándar.”
Por otra parte, la penetración de la tecnología en el ámbito educativo
contribuye a una mayor versatilidad y globalización. Los alumnos
pueden acceder e interactuar con información personas de cualquier parte
del mundo, obteniendo perspectivas más ricas de los contenidos que se
están impartiendo en el aula. De la misma forma, se fomenta la
investigación por parte de los propios alumnos, los cuales pueden ir más
allá de los conocimientos mínimos impartidos en el aula.

Paralelamente, el uso de la tecnología en la educación permite una


mayor flexibilidad horaria a aquellos alumnos que la requieran. En
enseñanzas universitarias, contar con materiales audiovisuales en las
diferentes plataformas virtuales permite que los alumnos puedan realizar
actividades paralelas a sus estudios universitarios independientemente de
los horarios de los mismos. Una virtud que contribuye, indirectamente, al
desarrollo de la autonomía de los alumnos y del autoaprendizaje, una
aptitud muy importante en el mercado profesional.

Al igual que la tecnología permite una mayor flexibilidad horaria, también


permite una mayor flexibilidad geográfica. Gracias a la universalización
de Internet y a la progresiva migración de los contenidos educativos a
plataformas virtuales públicas y/o privadas, es posible continuar la
enseñanza independientemente del lugar en el que se encuentre el
alumno.

“Los alumnos con necesidades y capacidades


especiales son los más beneficiados por la
tecnología. Las barreras que han dificultado
el camino de estos colectivos están siendo
derribadas por fin, fomentando la integración
y aumentando las posibilidades en el futuro.”

Los alumnos con discapacidades es uno de los colectivos más beneficiados


por la llegada de la tecnología a las escuelas. Las múltiples opciones de
accesibilidad que ofrecen los dispositivos electrónicos del
presente, permiten a los alumnos con discapacidades motrices,
auditivas o visuales seguir las mismas metodologías y contenidos que
el resto de sus compañeros de clase, eliminando así barreras que han
estado presentes durante décadas.

Los alumnos con sobredotación, síndrome de Down, ASPERGER o autismo


también son algunos de los colectivos más beneficiados. La ya citada
modularidad permite atender mejor sus necesidades particulares y hacer
un seguimiento más profundo y continuo de su progreso. No obstante, tal
y como la Confederación española de Asperger y AESAC nos citaban, este
uso de la tecnología debe estar acompañado de unas prácticas
diferentes por parte de los docentes y, sobre todo, de programas que
faciliten la inclusión y el desarrollo de estos alumnos dentro del aula.
“Gary Hecht (Inspector, District 75, Nueva
York): “Ha dado alas a la mayoría de
nuestros alumnos. Muchos han mejorado su
conducta social, emocional y académica. Es
algo que observamos todos los días.”

Desde Apple, por ejemplo, hacen mucho énfasis en los beneficios que la
tecnología tiene en este tipo de colectivos. Centros como la escuela de
educación especial Poděbrady de la República Checa hacen uso de sus
tecnologías para favorecer el desarrollo de sus alumnos, logrando, entre
otros beneficios, mayores niveles de interés y atención que con otras
metodologías.

Para ello, los docentes escogen aplicaciones determinadas que


fomenten aptitudes concretas en sus alumnos. Es el caso de My Play
Home, una sencilla aplicación que permite a los niños con discapacidades a
habituarse y desenvolverse mejor en situaciones cotidianas como cocinar,
lavarse las manos antes de comer o apagar el fuego cuando el agua
empieza a hervir —costumbres que les preparan para la vida adulta y en
sociedad—. Además, todo ello se realiza mediante el juego y el dinamismo,
lo que permite llegar a un nivel más profundo y atraer una mayor atención.

Otra aplicación con un gran valor para los alumnos con necesidades
especiales esProloquo2Go, disponible para iPad. Esta sencilla aplicación
fomenta la comunicación verbal en aquellos alumnos con dificultades
expresivas, emocionales y comunicativas.

LA TECNOLOGÍA ESTÁ TRANSFORMANDO LA


EDUCACIÓN MÁS ALLÁ DE LA ESCUELA
Más allá del sistema educativo tradicional, la tecnología está
posibilitando la llegada de nuevas formas de educación. Son tendencias
conocidas como e-learning, las cuales permiten adquirir conocimientos y
evaluarlos mediante plataformas virtuales o aplicaciones para smartphones
y tablets.

Uno de los casos más populares es el de Duolingo, un servicio online que


permite aprender nuevos idiomas directamente desde un smartphone
o un ordenador convencional. El éxito de la aplicación es incuestionable:
en Google Play cuenta con más de 50 millones de descargas, y sus usuarios
activos superan los 10 millones cada mes.

La fórmula del éxito es sencilla: contenido accesible y gratuito mezclado


con una metodología dinámica y divertida. Y es que en Duolingo
abundan los ejercicios prácticos, los juegos y las metas personales,
fomentando así el uso continuo de la aplicación y, por consiguiente, la
adquisición de nuevos conocimientos.
“El progresivo avance de la educación más allá
de las escuelas —impulsado por el progreso
tecnológico— tiene un efecto social doble: la
educación es más universal que nunca y el
número oportunidades aumenta
exponencialmente independientemente de
nuestras condiciones sociales, geográficas o
económicas.”

A un nivel más avanzado también encontramos propuestas como edX,


una plataforma de cursos online masivos y abiertos (MOOC) fundada
por el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad
de Harvard en 2012. En la plataforma podemos encontrar cursos online
sobre administración de empresas, emprendimiento, electrónica,
programación, mecánica de fluidos… Casi cualquier disciplina cuenta con
cursos en esta plataforma.

Lo maravilloso de este servicio es la posibilidad de adquirir


conocimientos de instituciones tan prestigiosas como el Masachusetts
Institute of Technology sin levantarse del sofá. Un sueño casi impensable
hace una década. Además, una vez superados los conocimientos,
podremos obtener un título por la institución correspondiente que
certifique la finalización y superación de nuestros conocimientos.

En España también contamos con MiríadaX, una plataforma similar a edX


en la que colaboran empresas como Telefónica Educación Digital, Universia
o el Banco Santander. En ella podemos cursar estudios de universidades
nacionales como la Universidad Europea de Madrid, la Universidad
Carlos III o la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Todo ello con
total libertad y flexibilidad.

“El e-learning se está convirtiendo en una vía de


aprendizaje válida, aceptada y, sobre todo,
versátil. No obstante, los expertos señalan que el
futuro del aprendizaje no pasará solo y
exclusivamente por este. El modelo hacia el que
migramos se aproxima más a una fusión de lo
tradicional y el aprendizaje no presencial.”

Ante esta tendencia de ofrecer conocimiento mediante Internet y de una


forma no presencial, una de las cuestiones más recurrentes es: ¿pasa el
futuro de la educación por el e-learning? Al plantear esta cuestión a varios
docentes de centros como la Universidad Politécnica de Madrid o la
Universidad Europea de Madrid, las respuestas eran muy contundentes: la
educación no presencial continuará avanzando y se posicionará como
un pilar esencial del sistema educativo, pero el modelo hacia el que
migramos se aproxima más a un modelo híbrido que combine tanto la
educación presencial como la no presencial.

Y es que los docentes sostienen que la relación personal entre el


profesor y el alumno, al igual que la enseñanza y explicación de
contenidos, no podrán ser reemplazadas en su totalidad,
especialmente en los niveles más bajos (como la educación primaria,
secundaria e incluso bachillerato). Eso sí, a nivel universitario o post-
obligatorio, la oferta de contenidos e-learning crecerá y se asentará como
una vía de conocimiento y aprendizaje equivalente a otras modalidades
tradicionales.
EL LARGO CAMINO HACIA EL NUEVO
PARADIGMA

La llegada de la tecnología a las escuelas es una revolución. Una


revolución que docentes, alumnos y padres tienen que abrazar. Los
beneficios son múltiples, y los hemos detallado a lo largo de este reportaje.
Los retos, por desgracia, también son numerosos, y dificultan el camino
hacia ese nuevo y esperanzador paradigma.

No obstante, con el paso del tiempo, el mayor impulso de las instituciones


oficiales y, sobre todo, la creciente necesidad de este cambio que
experimentará la sociedad,acabará evaporando todas las barreras que, a
día de hoy, continúan dificultando el camino.

La transición no será rápida. Docentes de la Universidad Politécnica de


Madrid y la Universidad Europea de Madrid señalan que dentro de veinte
años ya podremos observar cambios sustanciales en las metodologías,
los contenidos y las herramientas utilizadas en la educación. Pero, ¿será
tal y como lo estamos diseñando ahora mismo?

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