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Cultura Clásica y Juegos en Grecia

Este documento explora las conexiones entre el mito, el rito y el deporte en la antigua Grecia. Explica que el deporte desempeñaba un papel importante en la vida y la educación griegas y estaba íntimamente ligado al mito y el rito. Los grandes Juegos de Grecia como los Juegos Olímpicos se celebraban como parte de festivales religiosos y recreaban mitos de dioses y héroes. El deporte formaba parte integral de la vida religiosa y cultural griega.

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Cultura Clásica y Juegos en Grecia

Este documento explora las conexiones entre el mito, el rito y el deporte en la antigua Grecia. Explica que el deporte desempeñaba un papel importante en la vida y la educación griegas y estaba íntimamente ligado al mito y el rito. Los grandes Juegos de Grecia como los Juegos Olímpicos se celebraban como parte de festivales religiosos y recreaban mitos de dioses y héroes. El deporte formaba parte integral de la vida religiosa y cultural griega.

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ESTUDIOS CLASICOS

ÓRGANO D E LA SOCIEDAD ESPAÑOLA


DE ESTUDIOS CLASICOS

TOMO XXXVIII
(NÚMERO 110)
MADRID
1996
FRANCISCOR O D ~ G U EADRADOS,
Z JOSÉLUISVIDALEREZ, ALFONSOMAR-
TINEz DIEZ, ANTONIO ALVAREZQUERRA, JOSÉFRANCISCOGONZALEZ
CASTRO,
JES~SGARC~A FERNANDEZ, ANTONIGONZALEZSENMARTÍ,JOSÉ JAVIERISO
ECHEGOYEN, JOSÉ MARL~MAESTRE MAESTRE, ANTONIO
MELEROBELLIDO,MI-
LAGROS QUUADASAGREDO Y MIGUELRODR~GUEZ-PANTOJA MARQUEZ,Presi-
dente y miembros de la Junta Directiva de la S.E.E.C.

Redacción: HORTALEZA
104,2O izq., 28004 MADRID.

Para la publicación de este número, la SEEC ha contado con la ayuda económica de


la CICYT.

ISSN: 0014-1453
Depósito legal: M. 567-1958.

Composición e impresión: EDICLAS S.A., San Máximo 31, Edificio 2.000,


28041 Madrid
CULTURA CLASICA
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS, Mito. rito y deporte en Grecia .................. 7
EMILIOCRESPO,Testos sobre dpnísnje de Grecia en L7 Ant~kiiedad.............. 33
MARIADEL CARMEN LÓPEZE R E Z , Ateneo, libro aJgunas
consideraciones sobre gastrononh ypces.. ................................................. 57
ROBERTO GARCIADE LA CALERA, Elestilo indirecto latino a la luz
de dos fibras de César.................................................................................. 69

ACTUALIZACI~NCIENTÍFICA Y BIBLIOGRAFICA
MAR~AJOSEMUÑOZJIMÉNEZ,Biblioo_efíaparala docencia
de Cultura Clhsica ....................................................................................... 91

DIDACTICA DE LAS LENGUAS CLASICAS


JUANFRANCISCO MESASANZ,Te,~-tos latinos de 'unpaseo
por t./ Foro de Caearausta ' ................................................................... .115
INFORMACION DIDÁCTICA
Las ordenaciones de Cultura Clásica Laíh y Griego en Cataluña (p. 143). Se-
n7inario de literatura y cultura griega ant12uas en Delfos (R. Mnrtíiiez Hernán-
dez, p. 151). Propuesta presentada al Parlamento Europeo (p. 156). EURO-
CLASSICA. Confirencia 1996 y Asamblea Genml en Nimega (J.L. Navarro,
p. 157). San Terapdn o [Link] O h p i a (ABCZrl-9-1996/([Link]-
dos, p. 158).
ACTIVIDADES CIENTÍFICAS
Congresohjtmaciond sobre Propercio (Ma.T. Amado, p. 163). Curso de len-
gua y cultr~ragriega actual (E. Dínz Argüelles, p. 163). Siniposio sobre b Odi-
sea (F.R. Adrados, p. 164). Tercer Sinlposjo Inter~~acional sobre la universali-
dad de la lengua griega (F.R. Adrados, p. 164). XNSin~posioNacionai (Ar-
geniillo) de Estudios Clrísicos(A. Pocifia, p. 165). Seminario Inter~~az~onale
((Le
r a c c í h dei fr<amnxmtidi filosofi antichi. Problenw e metodi» (A. Bernabé, p.
166). Congreso Internaciond c~Bimilenilnode Sénecav (F.R. Adrados, p. 167).
IX Ctrl/oqueInternational Hippocratique (J.A. López Férez, p. 168). Congresos
y reuni&es celebrados o previstos (p. 170). La rerista Hierax (p. 173). Acuer-
dos del Congreso de Archiveros de la Igksia (p. 1 74).
RESEÑAS DE LIBROS
J. THORLEY, Athenian Democracy (J.L. Navarro), p. 177. J. GUILLFVCABARE-
RO, La sátira latina (J.J. Caerols), p. 177. LONGO DE LESBOS, Dahis y Cloe (J.J.
Carracedo), p. 178. MANICIO,Astrología (P. Jiménez), p. 180. N. SANTOS YAN-
GUAS,Astunksbasta la tpocamedievd (J.M. Alonso-Núííez), p. 181. B. L ~ P E Z
DE CARVAJAL, La conquista de Baza (P.E. Barreda), p. 182. F.R. ADRADOS, P.
BADENAS,[Link] LUCASDE DIOS,Raíces griegas de la cultura moderna (E. Ro-
dríguez Monescillo), p. 183. A. SEVAI LLINARES (DIR.), Dimionari Llati-Catalá
(J.J. Caerols), p. 184. B. LANCON,Ronle dans I'Antiquité t&e. 3U-604 apris
1-C. (S. Perea), p. 185. A. ALVAREZQUERRA, La UNversidadde Alcalá de Hena-
res a princ~piosdel siglo XW (A. Martíiiez Diez), p. 187. P. VIDAL-NAQUET, M&
moircts. La brisure et l'attente 1930-1955 (A. Iriarte), p. 188.
ACTIVIDADES DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS CLASICOS
ACTIVIDADES DE LA NACIONAL
Nuevas gestiones enjunio y julio (p. 193). Propuestas de la SEEC (compatibles
con la LOGSE) (p. 194). Argun~entaciónsobre las ventajas de las propuestas
de la SEEC(p. 195). Seminan¿>de Delfos sobre la cultura griega (p. 196). Mani-
fiesto de Delfosy fimantes (p. 196). Carta al Sr. Santec Presidente de h Comi-
sión Europea, y Sociedades que la apoyan (p. 198). Carta de la Sra. Ministra (p.
200). Respuesta del Sr. Santer (p. 200). Gestiones desputs del verano (p. 200).
Reunión con el Presidente Amar (p. 201). La situación de las Humanidades en
los planes de estudio (p. 202). Reunión de la Junta Directiva (8 de noviembre de
1996) (p. 202). Certamen Ciceronianum (p. 203). Concurso Ca/edoswpio (p.
203). Comisionespara los premios de Tesisy Tesinas (p. 203). Red Europea pa-
ra d drama priego antiguo (p. 204). El XI Congreso Internacional de la F E
(p. 204). Publiaciones (p. 204). Actualizción de la cuota (p. 204). Sinposio sobre
((LasHumCwidadesCGsicas en el mundo actuah (p. 205). Gestiones sobre temas
de enseñanza (p. 205). Comisiónparn reformas concernientes a las lenguas cld-
sicas (p. 206). T/istaaJ Secretario de Educación (p. 206). Wsita al Director Ge-
neral de Centros (p. 206). Waje arqueológico a Marruecos (p. 207). Festival de
Teatro Grecolatho de Ssgóbriga (p. 208).
ACTIVIDADES DE LAS DELEGACIONES
Delegación de Asturias (p. 209). Delegación de Baleares (p. 209). Delegación
de Canarias (p. 210). Delegación de Castilla-La Mancha (p. 21 1). Delegación
de Cataluña (p. 21 1). Delegación de Córdoba (p. 212). Delegación de Estre-
nmdura (p. 212). Delegación de Gdcia (p. 213). Delegación de Granada (p.
213). Delegación de Madn'd (p. 214). Delegación de Navarra (p. 216). Delega-
ción del Par's Vasco (p. 2 17). Delegación de Salamanca (p. 217). Delegación de
Valencia (p. 218), DelegaaOn de VaUadoiid (p. 219).
En la muerte de José Lasso de la Vega (p. 220).
ABSTRACTS OF THE PAPERS (p. 223).
CULTURA CLÁSICA
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA

1. El deporte en la vida, el culto y el mito.


El mito y el rito, cuya relación es a veces clara, a veces ambi-
gua, penetraban toda la vida de Grecia. Y todo el mundo sabe
que la educación griega reposaba sobre los dos pilares de la músi-
ca -que es también literatura- y la gimnasia. Y todos han oído
hablar igualmente de los cuatro grandes Juegos de Grecia, los
Olímpicos, Píticos, Ístmicos y Nemeos, celebrados por Píndaro.
Pero todo esto no es sino la evolución, la clara más aparente, del
importantísimo papel del deporte, incluso de muchos deportes no
cultivados en los grandes Juegos, en toda la vida griega y de su
íntima conexión con el mito y el rito.
Y, sin embargo, basta que nos asomemos a los Juegos Olím-
picos, que son como el agua y el oro, las cosas más excelentes,
y como el sol al lado de los astros, según reza la primera Olún-
pica, para que nos demos cuenta de las íntimas conexiones exis-
tentes.
Las instalaciones deportivas estaban en el recinto sagrado del
Altis, al lado de los templos; los Juegos se celebraban en la gran
fiesta de Zeus. Llevaban consigo una tregua sagrada. Por el dios
debían los atletas jurar que guardarían las reglas, a él se sacrifica-
ban cien bueyes, ante su templo eran coronados los vencedores
que hacían ofrendas al dios. Eran como dioses: reproducidos en
estatuas, celebrados por los poetas. La ciudad de los eleos orga-
nizaba todo y todo estaba sometido a un estricto ritual.
Los Juegos Olímpicos, de otra parte, representaban una re-
producción, una mímesis, de antiguos enfrentarnientos de dioses
y de héroes: según las diversas versiones, el de Zeus y Crono o el
de Héracles y los Dáctilos del Ida o el de Enómao y Pélope, que
gracias a su victoria en la carrera de carros conquistó a la novia
Hipodamia. Esa misma boda era celebrada en las Hereas, la ca-
rrera de mujeres, se piensa.
8 FRANCISCO RODRfGUEz ADRADOS

Algo semejante a lo que sucedía con los otros agones o Jue-


gos, los musicales. También los teatros estaban en los recintos sa-
grados en Delfos, Atenas, Epidauro y los demás lugares de culto.
Las representaciones tenían igualmente lugar en la fiesta de Dio-
niso, organizadas por la ciudad para todos los ciudadanos. Los
poetas eran «sabios», soph01; que iluminaban religiosamente a la
ciudad.
Todo esto encuentra paralelos fuera de Grecia: los Juegos de
Pelota de los mayas y aztecas y otros pueblos del antiguo Méjico
y la pista de danza en los templos de la India están dentro de
complejos cultuales, el juego y la danza eran parte del rito.
Pero querría profundizar un poco más, establecer más de cer-
ca el papel del deporte en la sociedad griega y sus relaciones con
la música y, luego, con el mito y el rito. Porque hay autores, co-
mo Juthner-Brein, Weiler y Gardiner, que han insistido mucho
en que el impulso lúdico humano en general y el especial gusto
griego por lo agonal (la «agonistische Triebkrafb), el &piel-
trieb))), era su razón de origen. Los juegos propiamente dichos
serían «purely secular», aunque se hubieran introducido en un
ambiente festivo.
Y, ciertamente, tenemos datos, que ya expondré, sobre el de-
porte como pura,distracción de los aqueos ante Troya o de los
pretendientes en Itaca o de los fecaios tras el banquete. O como
un enfrentamiento ya sin valor religioso, como la prueba del arco
entre Odiseo y los pretendientes (Odisea XXI 66 SS.).Es claro
que los guerreros a pie o en carro o los remeros de los barcos se
sentían impulsados a competir lúdicamente en carreras a pie o de
carros o en regatas.
Pero he de insistir en que los momentos del culto eran los más
frecuentemente aprovechados para desplegar ese espíritu lúdico y
agonal, para divertir a los participantes, al público y al dios, co-
mo nos dice expresamente el Himno a Apolo (146 SS.)hablando
de los Juegos en la fiesta de Apolo Delio. Y en que los juegos se
interpretaban como un rito, una mímesis de los enfrentamientos
de antiguos héroes o dioses relatados en el mito.
Y esto que se ve claramente en Grecia puede confirmarse con
Juegos diversos en pueblos del mundo antiguo (Tracia, Etruria,
Roma) y de todo el mundo en general, del antiguo Oriente a Eu-
ropa, Asia y América. Veremos ejemplos.
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 9

El deporte aparece ya en los poemas de Homero, en los Jue-


gos fúnebres en honor de Patroclo (aíada XXIII 256 SS.)y en la
corte real de los feacios (OdiseaVI11 246 SS.),entre otros lugares.
Antes de esta fecha vemos a los boxeadores del ritón de Hagia
Tríada y del fresco de Tera, vemos el ritual del toro en Creta, ve-
mos los vasos de Vafio con la captura del toro y a los enrnascara-
dos de asnos tirando de la cuerda, sin duda frente a unos oponen-
, Micenas. Esto no es sino continuación de los agones de-
t e ~ en
portivos del Asia Anterior y de Egipto.
Desde el comienzo de la historia griega ha sido el deporte im-
portante. Los héroes hacen la guerra, hacen la caza en mitos co-
mo el de la caza del jabalí por Odiseo o la del jabalí de Calidón
por Meleagro, hacen también deporte. Todo va unido. El héroe
debe tener vigor fisico, exponerse al riesgo frente al enemigo o la
fiera o los compañeros, actuar conforme a reglas que descalifican
y deshonran al que las incumple.
Es una preparación para la guerra y para la vida, un equiva-
lente en la paz a los riesgos de la guerra, una válvula de escape
para el valor y el instinto de la competividad. Más o menos igual
que en otras aristocracias, como la inglesa o la española misma
del antiguo régimen, con su toreo a caballo. Pero aquí el deporte
estaba desacralizado y en Grecia mucho menos.
La democracia ateniense extendió esto al pueblo todo o, al
menos, a las clases que iban a gimnasios y palestras. Amplió el
horizonte. En Esparta también las mujeres hacían deporte y Pla-
tón ponía esto como ideal en su República. Luego, reyes y nobles
competían en los grandes Juegos que antes he mencionado. El
triunfo en ellos indicaba excelencia en todo, según el ideal aristo-
crático.
La democracia trataba de elevar a los ciudadanos todos ai ni-
vel de los nobles. En uno y otro caso, pese a las formas rituales
que se conservaban en los Juegos, había una cierta humaniza-
ción, un alejamiento del plano mítico y ritual.
Pero aquí voy a ocuparme de otros muchos juegos deportivos
en ambientes reducidos, con conservación mayor del marco míti-
co y ritual: es el punto de partida, que se trasluce más o menos en
los grandes Juegos. Estos otros deportes no fueron, muchas ve-
ces, aceptados en los grandes Juegos antes mencionados, que
practicaron una selección, aunque aumentaron gradualmente su
repertorio de competiciones.
10 FRANCISCO RODR~GUEZ
ADRADOS

Eran, en realidad, antiguos Juegos locales, luego inter-


nacionalizados y ampliados. De otra parte, existen muchos casos
en que lo que conocemos son los prototipos míticos de los juegos,
no su práctica real. Y otros en los que juego y rito son todavía lo
mismo y el mito sólo confusamente se entrevé.
Pero antes de nada he de hacer notar que la oposición entre
agones gimnásticos y musicales no siempre es clara, hay casos in-
termedios. Para empezar, tenemos versos de los heraldos reci-
tados al comienzo y fin de los Juegos (PMG 863 y 865). Luego,
ciertas danzas pueden calificarse de ejercicios de deporte: así los
partenios en los que Alcman dice que no puede seguir a las jóve-
nes del coro y, sobre todo, en el primer partenio del mismo poeta,
el agón en que dos coros femeninos se enfrentan en una carrera.
Me ocupé de esto en Emexita hace tiempo (Emeriía 41,1973).
Y la danza de Nausícaa y sus doncellas, que Homero llama
molpé, ¿no es a su vez un deporte, el juego de la pelota? Nótese
que deporte y música, en el sentido griego, van juntos: así en el
pasaje antes aludido del Himno a Apolo, en el que el dios y el pú-
blico disfmtan con ambas cosas. Así en tantos Juegos fúnebres,
los de Anfidamante en Hesíodo, entre otros. Y en los Juegos Píti-
cos, las Panateneas de Atenas y tantas celebraciones más.
Por otra parte, todavía los dos tipos de agones desempefian
con frecuencia el mismo papel en el mito, cuando se enfrentan
determinados dioses o héroes: pueden competir en la música o en
el deporte, el espíritu es el mismo. El libro de Ingomar Weiler
Der agon im Myfios (Darmstadt 1974) deja esto bien en claro.
Unos y otros agones tienen el mismo fondo mítico y religioso y
desempeiian la misma función. Continuaron desempefiándola en
los Juegos y en la educación.
Esos agones son, ya lo anticipé, formas más civilizadas de la
guerra. Un desfile guerrero tenía un acompaííamiento musical: esto
se ve desde los vasos micénicos a los corintios y otros más. Los ho-
plitas espartanos, y no sólo ellos, desfilaban al son de las flautas.
Un desfile militar es, en cierto modo, una danza. De otra parte,
los hoplitas espartanos, antes de avanzar contra el enemigo, oían
los embatéria o cantos guerreros de sus generales, de los que nos
han quedado dos ejemplos (PMG 856 y 857). Son el germen, segu-
ramente, de los poemas de Calino y Tirteo incitando a la lucha.
De otra parte, existen, como es sabido, danzas guerreras, la
pírrica sobre todo. Y estas danzas guerreras y la carrera de hopli-
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 11

tas entraban entre las pruebas de algunos Juegos, así en Olimpia


y Delfos. No había una separación tan rígida como podría pen-
sarse. Athlos, hazaña, se emplea lo mismo para los trabajos de
Heracles que para las empresas deportivas. Y la hazaña guerrera
y la deportiva pueden tener el mismo premio: por ejemplo, muje-
res cautivas, en el primer caso, u ofrecidas como premio, en el se-
gundo, así por Aquiles en los Juegos fúnebres en honor de Patro-
clo, en el canto XXIII (26 1) de flíada.
Ciertamente, en la jerarquía de valores de la edad arcaica el
valor guerrero va por delante del éxito deportivo. Dice Tirteo 8:
No sabría acordarme ni mencionar a un hombre por su exce-
lencia en la carrera o en la lucha, aunque tuviera la estatura y la
fuerza de los Ciclopes o venciera en la carrera al tracio Bóreas ...
aunque tuviera toda la gloria salvo el valor guerrero.
Pero esto no obsta para que existan los puntos de contacto de
que estoy hablando. Pues bien, para estos tres tipos de agones,
los guerreros, gimnásticos y musicales, existen modelos míticos y
modelos rituales. Voy a ocuparme aquí de los agonesgimnásticos
en su contexto mítico y ritual. Pero no quiero que se olvide su ín-
tima conexión, en espíritu y función, con los otros.

2. Losgraandes conjuntos agondes.


Hay que distinguir entre los grandes conjuntos o fiestas ago-
nales de tipo deportivo -y musical a la vez con frecuencia, ya he
dicho- y las pruebas deportivas particulares. En uno y otro caso el
deporte está ya, a veces, prácticamente profanizado; pero el marco
cultual y el modelo mítico testimonian sobre su antigua función.
Nótese que esos grandes conjuntos o fiestas, deportivas y musica-
les, incluyendo, por supuesto, diversos elementos de culto, son
propias no sólo de Grecia, tienen una difusión mucho mayor.
Y que dentro de ellas hay una evolución. A veces, en Grecia,
podemos fijar la cronología de la introducción de las diversas
pruebas deportivas.
Limitándonos, otra vez, a Grecia, tenemos que, en ocasiones,
no vemos una ocasión festiva ritual: así en el caso, por ejemplo,
de diversos juegos en Homero que he mencionado. Lo más fre-
cuente es que sí, sin embargo.
12 FRANCISCO RODR~GUEZAIRADOS

Estas ocasiones rituales son con frecuencia simplemente la


fiesta del dios: la de Apolo en Delos o la de Atena en las Pana-
teneas de Atenas, por ejemplo. Pero esa fiesta del dios puede es-
tar doblada con un motivo mítico concreto: dentro de la fiesta de
Zeus en Olimpia los Juegos eran referidos a varios episodios míti-
cos a que he hecho alusión, en Delfos pasaba lo mismo (lucha de
Apolo y Pitón), los Juegos de Nemea serían en honor del héroe
muerto Ofeltes.
Es fácil que una celebración concreta, fúnebre o hierogámica,
por ejemplo, se haya convertido en el centro de un conjunto de
juegos deportivos. Por supuesto, puede haber dudas: por ejem-
plo, sobre si los Juegos de Olimpia eran en el origen fúnebres o
hierogámicos. Y estos Juegos se han gradualmente ampliado. Por
ejemplo, Julio Africano nos dice que, en Olimpia, los juegos más
antiguos son las carreras a pie (estadios, diaulo, dólico), luego el
pentatlo, el boxeo, la carrera de carros con cuatro caballos, etc.
Tenemos una cronología más o menos paralela para los Juegos
Píticos. Y en ambos la carrera de hoplitas no se introdujo hasta
fines del siglo VI.
Y sin embargo ya en el canto XXIII de la Bada tenenos unos
Juegos muy complejos, en los que interviene en primer término la
carrera de carros, seguida del boxeo, el pugilato, la carrera a pie,
la lucha armada, el lanzamiento de pesos y las pruebas del arco y
del lanzamiento de la jabalina. El mito testimonia, por ejemplo,
el lanzamiento del disco, caso del de Apolo y Jacinto. Y la carre-
ra en el mito de Pélope y Enómao. Inversamente: hay modas nue-
vas, como las carreras de hoplitas a fines del siglo VI, las de an-
torchas en Atenas (rituales en el comienzo) desde fines del V.
Los Juegos particulares «representaban» miméticamente el
acontecimiento deportivo mítico con ayuda de pruebas iguales o
diferentes. Y luego se fueron completando: se crearon, también,
Juegos de niños y de doncellas. El papel de la música era impor-
tante o no: grande en los Juegos Píticos, menor en los Olímpicos.
En el caso de los cuatro grandes Juegos «periodicos» se trata, ya
lo he dicho, de pequeiios Juegos locales luego internacionaliza-
dos. En los tiempos intermedios se colocaban los Juegos locales
que subsistían.
Eran numerosos. Algunos los conocemos tan sólo por los poe-
tas o por el mito, otros por testimonios diversos. Así, los Juegos
fúnebres, ya mencionados, en honor del rey Anfidamante de Cál-
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 13

cide, de que habla Hesíodo; los Juegos en honor de Pelias (a los


que Estesícoro dedicó un poema), cuya lista de vencedores cono-
cemos: Héracles venció en la carrera del estadio, Yolao en la de
carros tirados por cuadrigas, Atalanta en el pugilato, etc.; los
Juegos celebrados por los argonautas en Lemnos. Y tenemos no-
ticias de los Juegos en honor de diversos héroes: de Tlepólemo en
Rodas, de Alcatoo en Mégara, de Anfiarao en Oropo, de Protesi-
lao en Fílace, de los Dioscuros en Rodas, etc.
En una relación de fiestas deportivas establecida por Th. Klee
se mencionan las Anfiareas de Oropo (que acabo de citar), las
Asclepieas de Epidauro y Cos, las Delias (ya citada también), las
Eleusinias (pentetéricas y trietéricas), las Eleuterias de Larisa y
Platea, las Hecatombeas y las Hereas de Argos, las Heracleas de
de Tebas, las Liceas de Arcadia, las Naias de Dodona, las Sote-
rias de Delfos. Más aún: una lista establecida por I.C. Ringwood
para Grecia salvo Atica y las Cícladas salvo Eubea, recoge nada
menos que 140 festivales. Siempre, ya se ve, hay conexión con el
culto de un dios o un héroe.
3. Los agones individuales:planteamiento general
Ahora bien, no creo que para el tema que trato sean los ago-
nes complexivos los más importantes. Lo son agones individuales
dentro de ellos, algunos han sido ya indicados, o bien fuera de
ellos. Entendemos con esta denominación aquellos agones que se
realizan aisladamente, no al lado de otros.
Querría referirme, antes de entrar en el estudio de algunos eje-
plos más concretros, a dos fuenteses bibliográficas que creo que
aportan datos interesantes a 'este respect: mi Fiesta, Comedia y
Tragedia (2a ed., Madrid 1983) y el libro de Ingmar Weiler, Der
agon im Myfhos (Darmstadt 1974). En estos libros se combinan
datos míticos y rituales y otros deportivos ya profanizados. De-
ben ser completados, por supuesto, con datos de otras fuentes.
En mi libro (p. 404 SS.)pueden encontrarse, entre otras cosas
(algunas las especificaré luego más despacio), noticias sobre en-
frentamiento~de dos coros (pedreas, carreras, competiciones en-
tre equipos que se disputan la pelota, huidas, búsquedas y perse-
cuciones, a veces muerte y captura) o de coros e individuos: ya ri-
tuales, ya míticos.
14 FRANCISCO RoDR~GUEZADRADOS

Para descartar comportamientos puramente procesionales o


musicales, recordaré, por ejemplo, la carrera de los estafilodro-
mos en las fiestas Carneas de Esparta: un como de corredores
persigue al dios Karnos «el Carnero)), su captura es anuncio de
buena cosecha. O los diversos rituales de la captura del toro, de
que luego he de hablar, o la persecución de las Proétides por el
adivino Melantio; o la de las ménades, en Orcómeno, por el sa-
cerdote de Dioniso; o el ritual del Stepterion en Delfos (un coro
de atacantes prende fuego al palacio y huye); o la persecución de
Dioniso y sus «nodrizas» por el rey Licurgo en la flíada VI 130
SS.;o las «pedreas» rituales en el culto de Deméter en Eleusis y de
Damia y Auxesia en Trezén, ambas mitologizadas; o la lucha en
un juego de pelota, llamado thennaustrís, en Esparta; o la expul-
sión del fátmaco en diveras ciudades griegas.
Estos enfrentamientos de comos o coros, a veces deportivos, a
veces musicales, no son todavía eventos separados del rito, son par-
te de él y representación, con frecuencia, del mito. Son totalmente
paralelos a otros rituales de llegada o búsqueda o recepción pro-
cesional de dioses que no contienen elementos deportivos. Están
aislados, no han entrado en grandes conjuntos. El elemento de
lucha, de enfrentamiento fisico, se combina con el de la carrera.
De estos enfrentamientos ha salido no sólo el deporte, tam-
bien la lírica, ya he dicho. Por ejemplo, los de hombres y mujeres.
En el teatro, que no es sino lírica dramatizada, ha continuado to-
do esto. Así, por ejemplo, los enfrentamientos Hombres / Muje-
res, que las más veces son dialógicos (Suplicantesde Esquilo, Ni-
pólito de Eurípides) pero que a veces son realmente fisicos, así en
la escena final de las mismas Suplicantes y en la Lisístrata de
Aristófanes.
Huellas de otros enfrentamientos rituales, dentro de la trage-
dia, se refieren, por ejemplo, a la persecucion de un individuo por
un coro: así en la conocida escena de Euménides, en tragedia, y
en comedia comienzos de agones como los de Acarnienses y Ca-
balleros, de Aristófanes. En A ves hay un enfrentamiento del coro
y los dos personajes de la obra. Etc. También hay agones de ex-
pulsión, como cuando en el Edipo en Colono de Sófocles el coro
quiere expulsar a Edipo del santuario. Y agones de búsqueda,
por ejemplo, en la tragedia y drama satírico: en el Áyax y los
Rastreadores de Sófocles y en el Reso de Eurípides; en la come-
dia: en las Tesmofonhs de Aristófanes.
EItudios Clásicos 110, 1996
[Link] Y DEPORTE EN GRECIA 15

Nótese que en casos como éstos, y podrían proponerse mu-


chos más ejemplos, no hay límites claros entre el enfrentamiento
fisico y el dialéctico (se pasa de uno a otro habitualmente en la
Comedia); entre lo que es rito, lo que es deporte y lo que es músi-
ca. La historia no evoluciona en línea recta: tenemos celebracio-
nes claramente deportivas, especializadas, en Homero (y antes,
en la edad minoico-micénica) y luego encontramos, en diversas
fiestas, embriones rituales del deporte.
A su vez, el libro de Weiler sobre el agón en el mito expone di-
versos agonesmíticos, varios de los cuales se doblan con agones
rituales o ya propiamente deportivos. Tras hablar de los agones
musicales (desafios como el de Atena y Marsias) se ocupa de en-
frentamiento~de lucha como los de Héracles y Anteo, Héracles y
Aqueloo. Este último está reproducido con frecuencia en vasos
de figuras negras; en Sófocles, Traquinias, está descrito como
una especie de. pancracio.
Y luego hay los enfrentamientos de Héracles con Tritón y Ne-
reo, con Menoites, con Erice, con Teseo. Hay la lucha de Teseo y
Cerción, la de Tetis y Peleo, la de Atalanta y Peleo (le venció en
el pugilato en los Juegos fúnebres por Pelias), de diversos héroes
en los Juegos fúnebres en honor de Patroclo. Y la lucha de boxeo
entre Polideuces (o Pólux) y Arnico, que cuenta Apolonio de Ro-
das (11 l SS.)y es mencionada a partir de Díloco de Cízico (c. 400
a.c.).
Nótese que hay toda clase de transiciones entre la lucha, inclu-
so a muerte, entre dos héroes y la competición deportiva. Y va-
riantes cómicas, como la del boxeo entre Odiseo e Iro (hay otro
episodio boxístico en el encuentro de Epeo y Euríalo, dentro de
los Juegos fúnebres mencionados). Por otra parte, e insistiendo
en la equiparación entre guerra y deporte, la carrera de Aquiles
en torno a Troya persiguiendo a Héctor podría proponerse como
un ejemplo más.
Pero no son sólo las carreras las que tienen modelos míticos.
Diomedes vence en la carrera de carros en los Juegos en honor de
Patroclo, en la niada; y Sófocles, Electra, 680 [Link] en de-
talle la carrera de carros en que, supuestamente, Orestes perdió la
vida en Delfos. El lanzamiento del disco aparece en los mitos de
Apolo y Jacinto y de Artemis y Orión; entre los feacios se distin-
guía en este deporte el héroe Elatreo, pero se vio luego la excelen-
cia de Odiseo, también la de Polipites en los Juegos por Patroclo.
En ellos venció Agamenón en el lanzamiento de la jabalina. Y es-
tá, por supuesto, el triunfo de Odiseo con el arco contra los pre-
tendientes. En los Juegos de Patroclo son Teucro y Meriones los
que compiten en este ejercicio. Con esto no intento ser completo,
Pero voy a detenerme un poco más en el tema de la carrera
que tiene por objeto la conquista de la novia: es un tema mítico
que se utiliza para interpretar determinadas carreras de los Jue-
gos, ya hablé de Olimpia.
Hay dos casos diferentes. En uno de ellos, los pretendientes
compiten entre sí, la novia es el premio, como en tantas otras ha-
zafias heroicas (mitos de Teseo y Ariadna, de Jasón y Medea,
etc., por no hablar de las novias conquistadas con la ciudad de su
padre, tales Briseida, Andrómaca, Iole).
Este es el tema, exactamente, de la fundación de los Juegos
olímpicos, que conmemoraban, según la más común interpreta-
cións la carrera de Pélope y Enómao que narra Pindaro en su pri'
mera Ohhpica: el héroe vence y mata a Enómao, que a su vez
había vencido y matado a los trece anteriores pretendientes. No
importa que fuera una carrera de carros, mientras que en Olim-
pia las carreras más antiguas fueron, se nos dice, las de a pie, el
estadio.
Pero no es la de Pélope y Enómao la única carrera de este ti-
po. Prescindiendo de interpretaciones según las cuales la carrera
de Héracles (no el conocido, otro anterior) y sus hermanos los
Dáctilos del Ida fue la fundacional de Olimpia y conmenoraba la
unión de Zeus y Hera (o de Pélope e Hipodamia), tenemos datos
sobre las míticas carreras de los pretendientes de la hija de Anteo
o de los de las hijas de Danao (ambos temas en Píndaro, Pítia
IX 106 SS.).También se nos habla de una carrera semejante por
Penélope (Pausanias 111 12).
Estas carreras míticas son paralelas a otras cuyo,premio es el
reino, por ejemplo, entre los hijos de Endimión en Elide. Parale-
las a su vez a agones de belleza o de diversas habilidades como
las que cuentan fábulas cuyos protagonistas son el mono o o el
grajo que pretenden ser reyes.
Pero vuelvo al tema anterior. Una segunda versión de estas
carreras nupciales es la de la carrera del pretendiente y la novia.
Ésta suele ser el tipo de la virago guerrera o cazadora, que nada
quiere saber de los hombres y que, sin embargo, sucumbe al
amor. La leyenda más conocida es la de Atalanta e Hipómenes.
EFfudos" Clásicos 11O, 1996
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 17

Hesíodo nos la narra en el Catálogo de las Mujeres como un


acontecimiento deportivo, ante numeroso público: sólo que la de-
rrota del pretendiente comportaba su muerte. Hipómenes venció
dejando caer una tras otra tres manzanas de oro, que ella fue re-
cogiendo. Hay otro mito semejante relativo a Deyanira.
Por otra parte, las carreras de mujeres en las Hereas de Olim-
pia seiialaban una primera vencedora Cloris. Se han buscado,
también en este caso, motivos hierogámicos. Así piensa L. Drees,
O l ' p i a , Londres 1968, p. 33 SS.
Me gustaría seiialar un paralelo más o menos exacto en la cul-
tura india del Perú (cf. Luisa López Vergara, Más allá delrío Bi-
rú, Madrid, Magisterio, 1979, p. 126 s.). Se trata de carreras ri-
tuales en que un grupo de hombres persigue a uno de mujeres y
éstas se entregan a aquél que las alcanza.
Voy, seguidamente, a ocuparme de tres tipos de rituales que
he estudiado personalmente en trabajos, ya publicados, ya inédi-
tos y que pienso que son importantes porque en ellos se combi-
nan todavía lo sacra1 y lo deportivo. No llegaron a cristalizar en
deportes de amplia difusión que fueran susceptibles de ser ad-
mitidos dentro del conjunto de pruebas de los grandes Juegos ni
siquiera de otros menores. Se trata de ceremonias aisladas en
fiestas especiales; en la medida en que produjeron deportes ya
profanizados, fueron deportes diríamos que privados.
Estoy queriendo referirme con esto, primero, a los rituales de
enfrentamiento de dos coros o grupos (o de un coro y un in-
dividuo) que tiran de una cuerda en direcciones contrarias; se-
gundo, a los juegos de la pelota; tercero, a los juegos del toro; ya
he hecho referencia a los datos minoicos. En todos estos casos el
carácter ritual está comprobado por la existencia de paralelos,
también rituales, en diversos lugares y pueblos.
4. Primer ejemplo: el ritual de la cuerda.
Dediqué a este ritual un trabajo publicado en los Studi Classi-
ci in onore di Quintino Cataudella (Catania 1972) bajo el título
«Los coros de La Paz y los Dictiulcos y sus precedentes rituales)).
Que yo sepa, el tema no ha sido tratado por los estudiosos del de-
porte griego. Recojo datos del mencionado estudio en la medida
en que interesan en el presente contexto.

Eitudios Clásicos 110, 1996


Parto del mito. Es conocida la escena de fijada VI11 18 [Link]
que Zeus amenaza a los dioses que se aparten de la neutralidad
en la guerra de Troya: al que así obre Zeus le arrojará al Tártaro
para que todos conozcan que el, Zeus, es más poderoso. Aunque
todos los dioses, afiade el dios, tiraran del extremo de una cadena
de oro, no serían capaces de arrastrarlo del cielo a la tierra.
No es una fantasía de Zeus: se refiere al juego en el cual los
individuos o grupos que participaban tiraban de los dos extremos
de una cuerda, que en nuestro pasaje se convierte en una cadena
de oro. Aquí Zeus desafía a todos los dioses y diosas a enfrentar-
se con él de esta manera: serán incapaces de arrastrarlo, dice.
Se piensa, naturalmente, en el juego que Pólux llama dielkus-
tínda («se juega principalmente en las palestras, pero también en
otros lugares)), dice); juego aludido también por Plauto (Poenu-
JUS 116 SS.),Tertuliano (Depudicitia 2) y Eustacio (ad 11 XVII
289) y semejante sin duda al sokatira de las fiestas del País Vasco
(y a otros juegos semejantes en diversos lugares).
Pues bien, no se trata solamente de un juego y de un mito
creado sobre ese juego, como suele decirse. Como en tantas oca-
siones, el juego viene de un rito y el rito tiene una corresponden-
cia mitológica. Ese rito es conocido por representaciones gráficas
y, también, por derivaciones en el teatro. Paso a hablar de las pri-
meras, luego me ocuparé de las segundas.
El rito o uno de los ritos de este tipo es representado en el lla-
mado fresco de los asnos de Micenas, más arriba aludido. Se tra-
ta de un coro de enmascarados que llevan cabezas de asno y que
sujetan una cuerda. Los asnos son sin duda divinidades del tipo
de los sátiros. Es lo más fácil que se enfrentaran a un coro parale-
los de asnos o de divinidades diferentes. Aunque no puede negar-
se la posibilidad de que en el otro extremo de la cuerda estuviera
una divinidad o a un animal traído para el sacrificio: hay ejem-
plos de lo uno y de lo otro en los rituales.
En realidad, no hay límite claro entre el enfrentamiento de dos
bandos o dos bandos y un individuo y el hecho de que un bando
arrastre y traiga junto a sí, con ayuda de una cuerda, a una di-
vinidad, una victima, etc. En el mito de Zeus en la Ilíada ambas
posibilidades se combinan: Zeus dice que si hubiera ese enfren-
tamiento~él resistiría a pie firme, no se dejaría arrastrar.
Semejante al fresco de los asnos hay un fragmento cerámico
de un dúlos, procedente de Mégara Hiblea, de la última parte del
Estudios CI&icos 1lo, 1996
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 19

siglo VII. Una serie de héroes están alineados uno detrás de otro
y tiran todos ellos de una cuerda; como en el caso anterior, nos
queda la duda de quién estaba al otro lado de la cuerda. Y hay
todavía una copa de Tegea en que un doble coro de hombres y
mujeres, en dos grupos separados, sujetan todos una cuerda. Re-
mito al trabajo arriba mencionado para una documentación más
precisa.
Esto, de una parte. De otra, el teatro nos ofrece derivaciones
de este ritual o de rituales semejantes.
En los Dictidcos o «Echadores de redes)) de Esquilo tenemos
el coro de satiros-pescadores y a su Jefe Dictis, que tiran de una
cuerda en cuyo extremo está el arca que recuperan del mar y que
encierra a Dánae y el nifio Perseo. No hay un doble juego, pero sí
está el motivo del coro que tira de la cuerda trayendo hacia sí a
un personaje o un dios, «salvarlo». Análogas son las cosas en La
Paz de Aristófanes: aquí el coro tira de una cuerda para arrastrar
hacia sí y «salvar» a la diosa, #ala que Pólemos había encerrado
en una caverna.
Pero resulta que sólo una parte del coro es realmente par-
tidaria de la paz: la otra mitad, en vez de tirar arrastrando a Paz,
tira en sentido contrario. Es este el motivo del tirar de una cuerda
en dos direcciones, del que hemos partido. Concretamente, en el
verso 492 se nos dice que «unos tiran en un sentido, los otros en
el contrario)). Y cuando los labradores deciden tirar ellos solos,
es cuando (509) «el asunto marchm.
Volviendo al motivo anterior, hay que decir que es una vari-
ante de tantos rituales en los cuales un coro, representante de la
ciudad, «trae» a un héroe o dios salvador que la ciudad acoge. Es
así como el coro de Teseo y los catorce jóvenes atenienses salva-
dos del Minotauro «traen» a Ariadna (en la danza del géranos
representada en el vaso Franqois). O podemos imaginarlo al re-
vés: que el hilo de Ariadna era originalmente una cuerda con
ayuda de la cual Ariadna arrastraba al coro fuera del laberinto.
O recordemos el conocido anforiscode Atenas de hacia 490 en
el que un coro de sátiros lleva a Hefesto al Olimpo para que li-
bere a Hera del trono al que la había encadenado. O la historia
que cuenta Heródoto V 89 [Link] las imágenes de leiio de las
diosas agrarias Damia y Auxesia, robadas a los eginetas por los
de Epidauro: los atenienses quisieron robarlas a su vez echán-

Estudios Clásicos 110. 1996


20 FRANCISCO RoDF~GuEZ ADRADOS

doles cuerdas y tirando de ellas, pero la intervención divina (un


trueno y un terremoto) lo impidió.
El tema de la cuerda o la red con que los hombres se apoderan
de una víctima y la llevan al sacrificio está presente, por ejemplo,
en la captura del toro de Maratón por Teseo, por no hablar de
los vasos micénicos de Vafio que representan la captura del toro,
sin duda ritual. El (himno que encadena)) (désmios hzímnos) de
Euménides 321 [Link] esto mismo. Pero a su vez los dioses
usan igual procedimiento: se nos habla en Ibico (5 PMG) de «la
red de Afroditm, nótese que en Safo 1 esta diosa es dolóploke
((trenzadora de engaños)); y la túnica en la que envuelto muere
Agamenón es llamada (Esquilo, Agamenón 1115) «una red de
Hades».
No se me oculta que en todo esto se combinan motivos varios
y cambiantes: pero en todo casos la cadena, cuerda o red es un
instrumento de poder usado por un coro o un dios frente a otro
individuo, dios, hombre o animal. Y todo ello depende de ritua-
les, al tiempo que a veces es interpretado míticamente; va a pa-
rar, con frecuencia, al teatro, también al juego ya profanizado. Y
hay un ejercicio de fuerza, hay unas reglas rituales, hay deporte
para decirlo de una vez. Aunque sea un deporte que no llegó a
entrar en los Juegos complexivos, ni grandes ni pequeiios, se que-
dó en ceremonias aisladas.
En mi artículo antes citado señalé paralelos en diversas partes
del mundo a fin de testimoniar la universalidad del juego de la
cuerda y su carácter originalmente ritual. He aquí algunos. Remi-
to a dicho artículo para la documentación más precisa.
En el «Drama de la Coronación» egipcio, en su capítulo XV,
Horus da a sus partidarios la orden de someter a Set y entonces
un pilar es arrancado con ayuda de una cuerda: una deidad ma-
ligna queda así en poder del coro. Y hay la saga germánica del
desafio entre un labrador y Wotan, que tiran de los extremos
contrarios de una cuerda. Entre los esquimales de Alaska, los na-
cidos en verano, tiran de uno de los extremos de una cuerda y del
otro los nacidos en invierno: es buen augurio que ganen los pri-
meros. En Assarn, India, Corea, Japon, Marruecos, etc. hay com-
peticiones semejantes que enfrentan a aldeas vecinas, a los sexos
o a grupos que encarnan los buenos y malos espíritus. Pueden
verse datos en Frazer. Todavía Chambers interpreta el tug-of-
war inglés como la lucha por un principio fertilizante, la cuerda,
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 21

que se entregaba a los vencedores y tendría originalmente un ca-


rácter divino.
Naturalmente, todo esto ha de ponerse en conexión con otros
agones diferentes, siempre de carácter ritual. He mencionado al-
gunos al hablar del deporte en general; otros son los que usan la
pelota de que hablo a continuación. Y hay muchos más. A veces
están en contexto funerario, otras se trata de obtener presagios o
de estimular a las fuerzas de la fecundidad.
5. Segundo ejemplo: eljuego de la pelota.
Son estudiados, ciertamente, en los libros sobre el deporte
griego los juegos de la pelota, pero siempre como juegos prac-
ticados privadamente, en las palestras o fuera de ellas, es decir,
sin aludir a un contexto ritual. Procuran sacar el máximo partido
posible de los dos pasajes homéricos a que luego me referiré, de
varios de Pólux, Eustacio y Ateneo, de un conocido relieve ático
de fines del s. VI con un juego semejante al hockey. Hay también
otro, de hacia el 518 a. C., en que parece que uno de los varios ju-
gadores lanza la pelota en dirección a otros.
Desgraciadamente, un tratado completo de Galeno Deparuae
pilae exercitio suministra muchos menos datos de lo que podría
esperarse, lo que hace Galeno más que otra cosa es recomendar
las virtudes de este juego para la salud. Aunque no deja de insis-
tir en que los juegos de la pelota «preparan para las dos cosas
más importantes que un estado encomienda a sus generales: ata-
car y defender lo conquistado)). Se refería, evidentemente, a jue-
gos en equipo, a agones.
Doy para comenzar algunos datos sobre los juegos de la pelo-
ta, que son en realidad varios y no bien definidos. Sigo el libro de
Fernando García Romero, Los Juegos OIjmpicosy el deporte en
Grecja (Sabadell 1992, p. 379 SS.),que es, probablemente, la ex-
posición más completa. La bibliografía que aporta confirma la
impresión de que el carácter ritual, originalmente, del juego, no
ha sido considerado.
En Homero tenemos dos descripciones del juego de la pelota.
Los jóvenes feacios Halio y Laodamante improvisaron para Odi-
seo un iuego de pelota (Odisea VI11 370 SS.):era un juego indivi-
dual, uno lanzaba la pelota a lo alto, el otro la recogía antes de
que cayera. Y hay, naturalmente, el juego de la pelota de Nausí-

Estudios Clácicos 110, 1996


caa y sus doncellas (Odisea VI 99 SS.):cantan y se pasan la pelota
unas a otras. Nausícaa pasaba para los antiguos por ser la inven-
tora del juego; y se nos cuenta cómo al representarse la obra de
Sófocles Nausícaa o Las lavanderas, el propio dramaturgo hizo
el papel de Nausícaa jugando a la pelota.
Hay documentación bastante abundante, que va de Platón a
Plutarco, a Galeno y a los autores cristianos, sobre la populari-
dad de este juego; los relieves áticos son testimonio de lo mismo.
Pero siempre en el ámbito privado. Palestras y bafios tenían con
frecuencia un sphainstérion dedicado al juego de pelota.
En cuanto a los juegos (y prescindiendo del supuesto hockey),
se nos habla, con más o menos precisión, de los siguientes:
En la apórraxis se lanzaba la pelota contra el suelo, se la reco-
gía y se la volvía a lanzar: se competía por el número de botes.
En la uranía la pelota era arrojada al cielo, varios jugadores com-
petían en atraparla antes de que cayera al suelo: es algo semejan-
te al juego de los dos feacios. En el trígon había tres jugadores,
situados en tres esquinas, que se pasaban la pelota.
Están luego los juegos de equipos que son los que en nuestro
contexto más interesan. En el epískuros la pelota se colocaba en
una piedra en el centro y dos equipos se la disputaban, cada uno
la lanzaba al campo del otro hasta hacerla salir de la línea del
fondo. Y hay luego el harpastón o phahíhda: no sabemos los de-
talles, pero los jugadores se apoderaban de la pelota y avanzaban
por el campo contrario esquivando a sus jugadores o aplicando-
les llaves, era una especie de rugby. Era igual o semejante al jue-
go que Séneca (Epist. 80.1-3) llama sphairomakhía ((batalla con
la pelota». Es notable que en estos juegos no se utilizara, parece,
el pie.
Pero, sentada esta base, volvamos a nuestro tema. Y comence-
mos por el episodio de Nausícaa, ya aludido en lo que precede.
Lo he estudiado desde este punto de vista en una comunicación
al Simposio sobre la Odisea celebrado en Ítaca en 1993; el traba-
jo está publicado en griego en el volumen Eukhén Odusséiapare-
cido este mismo a50 (p. 11 SS.)y en espairol en Sociedad Amor y
Poesía en /a Grecia Clásica, Madrid 1995, p. 137 SS.
Recuerdo la escena. Odiseo, naufragado, ha arribado a Ítaca,
duerme desnudo en la playa. Y allí está Nausícaa, la hija del rey,
que va a lavar la ropa, en compafíía de sus doncellas, pos inspisa-
ción de Atenea. Juegan a la pelota: es una moípé, es decir, cantan
Estudios Cfbicos 110, 1996
MITO. RITO Y DEPORTE EN GRECIA 23

y danzan mientras se arrojan unas a otras la pelota. Y ésta va a


dar a Odiseo, le despierta. Hace una serie de cumplidos a la don-
cella, duda si es la diosa Artemis acompañada de sus ninfas, con-
sidera feliz a aquel que sea su esposo.
Nausícaa y sus doncellas son el equivalente de una diosa y el
coro de sus ninfas, cuando juegan en el monte (v. 100 SS.).Y hay
un leve ambiente erótico, no sólo en las palabras de Odiseo, tam-
bién en las de ella cuando dice a sus doncellas que ojalá sea Odi-
seo su esposo y se quede con ella (v. 244 SS.);y cuando le pide que
la recuerde, ya que le salvó la vida (v. 461 s.).
Pero lo esencial es esto: el juego de la pelota es un juego eróti-
co, el golpear a alguien con la pelota es algo así como una invita-
ción amorosa. Ciertamente, en Homero todo es meramente alu-
sivo, es una mitologización como otras que hemos visto. Pero
hay datos rituales claros.
El principal, quizá, es la existencia en la acrópolis de Atenas
de un sphairjstérion o juego de pelota, que utilizaban las niñas
llamadas arréforos o erréforos, a las que dediqué un artículo en
Emerita 19, 1951 (p. 117 SS.,«Sobre las Arreforias o Erreforias))).
Estas niñas de 7 a 11 años eran las que tejían el peplo con que se
revestía a Atena con motivo de las Panateneas.
Pero procedían del culto de Afrodita de los Jardines, al pie de
la acrópolis y comunicado con ésta por un pasadizo. Sabemos de
una fiesta llamada Arreforias en que las niñas llevaban al templo
de Afrodita canastillos con figuritas que representaban órganos
masculinos.
Es decir, la relación de las arréforos con el mundo de la fecun-
didad es evidente y el juego de pelota tenia que ver con él. Re-
cuérdese la pelota que arroja Eros a Anacreonte para que (jue-
gue» con la muchacha de Lesbos (Anacr. 13); o la gran pelota de
colores con que Afrodita obsequió a Eros en Apolonio de Rodas
(111 131 SS.)para que hiriera a Medea con su flecha.
La pelota es, pienso, un equivalente del fruto erótico: las man-
zanas de oro del Jardín de las Hespérides, regaladas por Gea a
Hera en su boda; las tres manzanas de oro, ya mencionadas, por
las que Atalanta sucumbió al amor; la manzana en la historia de
Aconcio y Cidipa. Regalada por Aconcio a Cidipa con la inscrip-
cion «Amo a Aconcio)), cuando ella la leyó ese amor se hizo ya
irrenunciable. En suma, alcanzar a alguien con una manzana o
una pelota es, insisto, una especie de declaración de amor.
Estudios Clásicos 110, 1996
24 FRANCISCO RODR~GUEZADRADOS

Esto ha continuado en costumbres y folklore de pueblos di-


versos, también entre nosotros. Incluso, he leído, el rey moro de
Granada lanzaba una naranja - un fruto nuevo, que los griegos
no conocían - a la mujer del harén a quien requería para esa no-
che.
Quiero traer aquí otro dato, éste procedente de Esparta, que
no suele utilizarse en la bibliografía sobre los juegos de pelota
(aunque sí el nombre de sphafeis <jugadoresde pelota» que los
espartanos daban a los efebos).
Una serie de datos procedentes de Pausanias 111 14 sobre la
lucha ritual, tras sacrificios a Aquiles y Enialio, de dos grupos de
efebos espartanos en el recinto llamado Platanista, combinados
con otros de Eustacio sobre la danza llamada fhemaustrís, han
permitido reconstruir este juego espartano. Tenía lugar en un
campo rodeado de un canal: cada equipo lanzaba la pelota en di-
rección al otro, que debía recogerla para que no saliera fuera, al
canal, y los jugadores con ella. Como otros enfrentamientos ri-
tuales espartanos debía de tener un carácter sangriento, se nos
habla de una lucha con manos, pies y dientes; remito, para los
datos y bibliografia, a mi Fiesta, Comedia y Tragedia, p. 418.
Éste es ya un juego de pelota entre dos equipos, antecedente
sin duda de otros con carácter puramente lúdico. Como de cos-
tumbre, encontramos paralelos en diversos lugares fuera de Gre-
cia. De ellos he hablado en Fiesta, pp. 509 y 544.
E l fútbol, por ejemplo, estaba antiguamente unido en In-
glaterra a fiestas carnavalescas y a veces se mitologizaba o histo-
rizaba un partido anual que se celebra en Jedburgh, Escocia, se
consideraba conmemoración de una batalla entre escoceses e in-
gleses en este mismo lugar. Hay datos sobre juegos de pelota en
lugares tan diversos como Marruecos y Francia, en que los en-
cuentros tienen un significado augural. Por otra parte, la rica di-
ferenciación entre diversos juegos de pelota en Europa y, sobre
todo, Inglaterra, testimonia un desarrollo previo a nivel popular
y sin duda ritual, muy rico también.
Los mejores ejemplos están, es sabido, en las culturas maya y
azteca: la gran pelota de caucho era impulsada con el trasero pa-
ra que entrara en un anillo de piedra (aunque el anillo parece re-
lativamente reciente, de origen tolteca). El campo de juego, como
he dicho, estaba dentro de un recinto sagrado y el juego formaba
parte del ritual. Es sabido que uno de los equipos era muerto, a
Estudios Ch3icos 11O, 1996
MITO. RITO Y DEPORTE EN GRECIA 35

los jugadores se les cortaba la cabeza, aunque se discute si a los


vencidos o si a los vencedores (que pasaban al paraíso).
Las interpretaciones varían mucho, en todo caso bandos dife-
rentes parecen representar a divinidades diferentes; a veces se
piensa en un ritual de fecundidad, la entrada de la pelota simboli-
zaría el acto sexual. Un ritual de renovación y sacrificio parece
evidente, en todo caso.
Así, en definitiva, el juego de la pelota, lo mismo en la anti-
güedad que en época moderna, representa una profanización,
dentro de una especialización creciente, de antiguos juegos rituales.
Por supuesto, puede pensarse también aquí que el ((espíritu lúdi-
CON está al comienzo y que fue secundariamente puesto al servi-
cio del rito. En todo caso, hay que contar con éste como estadio
importante previo a la gran difusión del juego en la esfera priva-
da.
6. Tercer ejemplo:losjuegos del toro.
Es una cuestión dudosa, en realidad convencional, la de en
qué medida los juegos del toro, a saber, los testimoniados en la
Creta minoica, en diversas fiestas de la antigua Grecia y en los di-
versos tipos de corridas españolas, son deporte o no.
Son en todo caso un espectáculo en torno a un agón entre el
hombre y la bestia, con el sacrificio final de ésta; un espectáculo
de origen ritual, religioso. Si no se lo llama deporte es porque se
ha convenido tácitamente reservar ese nombre a aquellas celebra-
ciones con participación puramente humana. Por otra parte, apa-
rece aquí un elemento también presente en otros diversos agones:
la corrida española es al tiempo una especie de ballet, es musical,
y sin duda en las «corridas» cretenses ocurría lo mismo.
Ocurre lo mismo que en casos anteriores: existen versiones se-
cundarias, profanizadas, puro juego y entretenimiento privado.
Es el caso de las taurocatapsias de época romana, en que el toro
era perseguido a caballo y que son descritas por Heliodoro en sus
Etiópicas y mencionadas por Plinio, Suetonio y Artemidoro. Pe-
ro éste es, una vez más, un fenómeno secundario a partir de las
celebraciones rituales.
Comencemos por los espectáculos de la antigua Creta, con
ecos en la cultura micénica. Conocemos por frescos, sellos y otras
representaciones el estilizado juego del toro que, convertido sin
duda ya en espectáculo, estaba a cargo de los hombres y mujeres
que saltaban sobre el toro, aprovechando su embestida. Se cele-
braba, muy probablemente, en la «plaza» de los palacios creten-
ses, rodeada de gradas. Pero no tenemos constancia de que ese
juego fuera seguido del sacrificio. Quizá sí, pero no hay datos.
En cambio, en el mito de la muerte del Minotauro por Teseo y
del toro de Creta por Héracles, hay huella del sacrificio del toro.
Teseo y Héracles son los más antiguos matadores.
Todo indica que nos hallamos ante celebraciones rituales,
convertidas ya quizá en puramente en festivas, pero derivadas del
antiguo juego con el toro: bien terminado en sacrificio, bien no.
Pues en diversos mitos se habla sólo de la llegada del dios-toro,
de su poderío fecundador. En todo casos es el carácter sagrado,
divino del toro el que nos lleva al mundo de lo sacra1y de lo míti-
co.
Repasemos brevemente el tema del dios-toro en el rito y en el
mito y el de las fiestas y ceremonias relacionadas con él; fiestas y
ceremonias cuyo parentesco con las «corridas» cretenses parece
indudable.
Las hay desde la época micénica: recordemos los vasos de Va-
fio que representan la captura del toro con redes, sin duda un
momento ritual antes del sacrificio.
Son dos dioses, Zeus y Dioniso, los que principalmente se nos
aparecen con rasgos taurinos.
Zeus, según el mito, rapta a Europa en forma de Toro: aquí
tenemos el toro genesíaco, fecundador. En honor de Zeus se sa-
crificaba el toro en las Dipolias, ya conté: era dentro de la fiesta
de las Bufonias (((muerte del toro»). En cuanto a Dioniso, las
mujeres eleas, en un himno que se nos ha conservado, le pedían
que viniera y le llamaban ((hermoso toro)); efectivamente, en las
Bacantes Eurípides juega una y otra vez con la imagen del toro-
Dioniso. Y en los Edonos de Esquilo, refiriéndose a los misterios
del mismo dios, se dice que «con voz de toro mugen desde un si-
tio invisible toros que dan terror»: el clamor del dios era un mu-
gido de toro.
Pero también Posidón era un dios-toro y es el que hizo surgir
del mar aquel toro terrible que infundió el terror a los caballos de
Hipólito, volcando el carro y causándole la muerte. En su honor
se celebraba en Éfeso la fiesta llamada Tauria, fiesta de los toros,
en que los jóvenes se disfrazaban de toros (como en ciertas fiestas
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 27

espaiiolas) y había juegos con el toro, según testimonia Artemi-


doro. En Filos, según Odisea 111 7 SS.,se le sacrificaban nueve to-
ros. Hay que recordar a este respecto las hecatombes o sacrificios
de cien cabezas de vacuno (toros o vacas) en Homero (y luego en
lugares diversos, en Delfos por ejemplo) en honor de diversos
dioses.
A través de mitos o de transformaciones divinas, el toro es el
dios poderoso, el dios fecundador. Europa pare a Minos (como
Apis fecunda a 10). Pero la mujer de Minos, Pasífae, se enamora
locamente de un toro y de él pare al Minotauro, el hombre-toro
que mató Teseo. En el mito se unen dos momentos: el toro como
fecundador y el sacrificio del toro. Este último halla eco también
en la muerte del toro de Creta por Héracles. Fuera de Creta, en
la muerte del dios-toro Aqueloo, también por Héracles.
Hay, pues, la imagen del toro divino, fecundador; también la
del toro sacrificado, ya he hablado de las Bufonias. En el mito, es
el Minotauro, que acabo de citar: el mito alude sin duda a sacrifi-
cios de toros, ya lo he dicho. Pero también hay el toro salvaje que
capturó Teseo y que, atado de una cuerda, llevó a Atenas a sacri-
ficar: el paralelo más exacto a ciertos rituales espaiioles. Otro pa-
ralelo son las Taurocatapsias de Tesalia y Asia Menor, que die-
ron luego origen a un deporte que ya he mencionado: en ellas
grupos de jóvenes capturaban un toro que era sacrificado. Otro,
el sacrificio a Zeus Sosípolis en Magnesia del Meandro: el toro
encabeza la procesión, los sacerdotes oraban por la prosperidad
de la ciudad, el toro era sacrificado, y seguía una comida comu-
nal.
Había, pues, en Grecia fiestas del toro, en torno a su captura
o sacrificio o ambas cosas, fiestas que son precedentes de celebra-
ciones puramente lúdicas y profanas, como las taurocatapsias ro-
manas. Son un paralelo claro de las corridas espaiiolas, que he
estudiado en un trabajo que está en prensa en Polonia (cf. «To-
ro» en ABCde 30 de mayo de 1993).
Corridas, las modernas, que son una síntesis dieciochesca de va-
rias celebraciones: los encierros todavía vivos y que continúan co-
rridas medievales, celebradas con motivo de bodas y de festivida-
des de santos; y el toreo noble a caballo. En estas celebraciones a
veces todo terminaba en el sacrificio del animal, a veces no; el én-
fasis estaba puesto en su captura y en su enfrentamiento o agón
con el pueblo. En la fiesta de San Juan en Soria todavía se ve una
Estudios Cfá%icos 110, 1996
combinación de elementos: la traída de los toros y la corrida con
el sacrificio final.
En el trabajo citado, al que no puedo hacer aquí otra cosa que
remitir, considero las modernas corridas, ya digo, como una sín-
tesis. La cuadrilla y el toreo con el capote y las banderillas toda-
vía recuerdan el momento del enfrentamiento del toro y el pue-
blo; los picadores recuerdan el toreo a caballo; la muerte a esto-
que es el sacrificio.
Como se ve, mi idea es que las corridas espaiiolas e igual las
cretenses, son estilizaciones de múltiples elementos rituales en
torno a la llegada del dios-toro, .encarnación del nuevo año, y a
su muerte. Son paralelas, no derivadas las segundas de las prime-
ras. Pero no es este mi tema, no quiero insistir en él. Aunque pa-
ralelos de este tipo son esenciales, ya lo he dicho, para a f m a r los
orígenes rituales de los hechos griegos.
Por otra parte, tenemos testimonios, desde Diodoro (IV 18.3)
sobre el carácter sacra1 del toro en la antigua Hispania. Hay
montones de representaciones del toro en las pinturas neolíticas
de la Península, sobre todo en Teruel y Albacete: en Cogul, en el
Abrigo de los Toros, y en varias cuevas y abrigos. Hay bronces
con representaciones de toros que cita Blázquez, por ejemplo,
uno del museo de Valencia de Don Juan y otro de Castelo-de-
Moreira; hay las pinturas de Numancia, que representan toros y
danzas. Hay las estelas de Clunia y una pintura cerámica de
Azaila, que representan ya luchas de hombres armados con el to-
ro.
Y hay sobre todo las estatuas de toros, como los Toros de
Guisando en Aviia, la bicha de Bazalote y tantas más. Se trataba
de santuarios o de animales que vigilaban la entrada de lugares
sagrados o palacios o tumbas, como en Oriente. Y [Link] de
sacrificios de animales, por ejemplo, los que celebró Viriato en
Segóbriga, según Frontino.
Pero no es sólo España. En el ámbito mediterráneo, fuente de
la cultura griega, sucede lo mismo. Y aún más allá.
Hay representaciones paleolíticas de toros, desde hace 25.000
años. Pero hablemos del dios-toro y de los restos del mismo en
cuernos y bucranios usados en la esfera religiosa en lugares va-
rios; hablemos de personajes tauriformes, de toros acompañantes
del dios, en mitos divinos en que el toro interviene. Daré sóla-
mente un rápido repaso.
MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 29

Es idea común la de que, frente a las religiones femeninas del


Oriente, centradas en la diosa (culto de Inana, Istar, Anaitis, Ku-
beba, Astarté, Isis, etc., figuras femeninas desnudas de las islas
del Egeo, etc.), el dios fecundador, que trae la tempestad y la llu-
via, es indoeuropeo: un Zeus, un Júpiter. Pero la verdad es que el
dios-toro o huellas del dios-toro, se encuentran en Oriente desde
los tiempos más antiguos.
Ya en el neolítico de Anatolia, en el sexto milenio, tenemos en
Cata1 Hüyük no sólo los bucranios, sino tambien la repre-
sentación de la diosa que pare al toro. Luego, hacia el aiio 2.300,
están los estandartes con cabeza de toro de Alaqa-Hüyük. Y en el
Gdgamés está el toro del cielo, sacrificado por Enkidu, lo que le
trajo la muerte.
Y hay los dioses del tiempo, con cabeza o casco adornados de
cuernos, los sumerio-acadios Iskur y Adas, el sirio o fenicio Ha-
dad y los hurritas o hetitas: Teshub ante todo. En los relieves de
Yazilikaya los dioses llevan cuernos en los cascos, más cuanto
más importantes son. Y Teshub va acompaiiado de los dos toros
sagrados Serri y Hurri.
Y, remontándonos otra vez en el tiempo, recordemos los gra-
&tidel Sáhara, con caza de toros, de hacia el 4.000 a.c., y la bo-
nita estatuilla chipriota de bronce, procedente de Enkomi, que
representa a un dios cornígero: es del final del tercer milenio. En
la cultura del Indo, en Mohenjo Daro, en el tercer milenio a.c.,
hallamos sellos con toros y una diadema de un dios con cuernos
de toro. Y hemos de recordar los «cuernos de la consagración))
cretenses y también los hallados en Mallorca y hoy en el Museo
Arqueológico Nacional.
La conexión con el sexo y con la fecundidad se da igualmente:
en los sellos sirio-hetitas de fines del segundo milenio, se nos pre-
a
senta una mu er desnuda de pie sobre el toro. Igual que se repre-
sentaba a la temis Tauropolos en Macedonia; pensemos tam-
bien en Europa Y hay el himno sumerio-semita en honor de Zu,
un dios-toro de la tempestad, que recorre la tierra fecundándola
En Egipto podemos recordar al toro Apis, al que sacrílega-
mente hizo matar Cambises; conservamos el enterramiento de los
Apis. Y hay el toro Min, cuya imagen itifálica era llevada en pro-
cesión, según nos cuenta Heródoto.
Entre los indoeuropeos de la India el panorama no cambia. El
animal sagrado de Siva, aquel que le transporta, es el toro Nandi.
Estudios C%Scos 110. 1996
A veces aparece en forma humana, con o sin rasgos de toro, y es
dificilmente distinguible del propio Siva. Indra, el dios de la llu-
via, es llamado toro frecuentemente en la poesía.
Y habría que mencionar muchas cosas más. Por ejemplo, el
sacrificio del toro, con baño en su sangre, en el culto de Cibele,
en Frigia, y luego en el de Mitra. Los juegos tawii, en Roma, no
bien conocidos, pero cuya fundación se atribuía a Tarquinio el
Soberbio y que tenían por fin prevenir el mal parto de las muje-
res: hay conexión directa con la fecundidad. La difusión del signo
de los cuernos, como dando fortaleza, en las imágenes de los ríos
de Grecia e Italia y en los guerreros vikingos. Etc.
No quiero entrar en más detalles. Ya del tema de la llegada
del dios-toro y de su captura, ya del de su sacrificio salieron en la
antigua Grecia celebraciones no disímiles de las mucho más sofis-
ticadas de Espaila. Una vez más, un ritual se convirtió en deporte
y espectáculo.

7. Conclusión.
Aunque he procedido por ejemplos, pienso que de todo lo di-
cho y sugerido pueden obtenerse algunas conclusiones.
En primer lugar, no dudo que el instinto lúdico del hombre,
ese al que Huizinga se refirió en su Horno ludens, está en el ori-
gen de todo. Es universal.
Y es universal su despliegue en celebraciones religiosas, en el
rito; y la interpretación mítica de éstas. Esto es especialmente evi-
dente en los rituales de agón, de enfrentamiento, que son los que
aquí me han ocupado más de cerca por el simple hecho de que
son los esenciales para el deporte (y para la literatura dramática,
añado).
Esto ocurrió en varios tipos de contexto: funerario, hierogá-
mico, simplemente festivo. Luego, en ocasiones, varias de estas
celebraciones se combinaron en una fiesta más amplia; a su vez,
esta fiesta se dedicó a un dios y adquirió una etiología mítica. Por
supuesto, estas fiestas quedaron a veces reducidas a un nivel pu-
ramente local, a veces se hicieron internacionales como los cuatro
grandes Juegos griegos: Olímpicos, Píticos, Ístmicos, Nemeos. Y
los distintos deportes se incluyeron o no en ellos o se incluyeron
gradualmente, según varias circunstancias.

fitudim Clásicos 110. 19%


MITO, RITO Y DEPORTE EN GRECIA 31

La última fase, en Grecia y fuera de Grecia, es la conversión


de estas celebraciones en puro espectáculo deportivo, a veces; en
deporte privado, otras. Por supuesto, estas fases se combinaron,
en ocasiones, de diversas maneras.
Pienso, pues, para terminar, que el deporte griego tiene un ori-
gen y fondo ritual mucho más importante de lo que generalmente
se le reconoce.
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA
EN LA ANTIGUEDAD'

Intraducción
La preocupación por lograr un desarrollo sostenible es un fe-
nómeno reciente. La propia palabra ecología, aunque formada
con elementos griegos ( o i ~ o -o, i ~ i 'casa'
a y AÓyos 'palabra',
'tratado'), fue acuííada por el biólogo Ernst Haeckel(1834-1919).
Su uso se ha extendido sólo durante las últimas décadas en las
distintas lenguas. Así, en griego moderno los términos que desig-
nan el entorno ambiental (70 m p í p a M o v ) y distintas formas
de contaminación (q p h a v o q , q poAÚp8wq, T a ~ a u o a g -
) cultismos recientes. Las personas y organismos defenso-
p ~ a son
res de la naturaleza no han sido capaces de difundir hasta hace
poco la preocupación por el entorno natural y la idea de que éste
sufre agresiones y se degrada por obra del hombre.
La constatación de que el hombre actual puede alterar la na-
turaleza de modo profundo y a veces irreversible ha inducido a fi-
lólogo~clásicos y a otros científicos a preguntarse cómo era el
paisaje en época clásica, cuál fue la actitud de los griegos anti-
guos ante la naturaleza, y cuál fue el efecto de la civilización grie-
ga sobre el entorno natural2.
Estas páginas reúnen textos sobre los bosques, sobre la explo-
tación de ríos y humedales, y sobre la actitud de los griegos ante
la naturaleza. No me referiré a otros aspectos de la geografía físi-
ca y humana, del clima, de la botánica y de la fauna. Me centro
especialmente en la época clásica (siglos V-IV a. de C.),pero ante

' Versión reelaborada de la exposición oral hecha el 21 de febrero de 1995 en el ci-


clo sobre «La ciudad y el campo en la Antigüedad clásica», organizado por el ICE de
la UAM. Agradezco a Angel A. Luque y a José L. Viejo, profesores del Departamen-
to de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid, haberme librado de algunos
errores e imprecisiones.
Véase una breve lista de referencias bibliográficas al final del articulo.

Estudios Clhicos 110. 1996


34 EMILIO CRESPO

la escasez de datos incluyo noticias de toda la Antigüedad referi-


das a la península balcánica y a las islas adyacentes en el Adriáti-
co y en el Egeo.
Carácterinterdisc~plinariode las cuestiones
sobre elpaisaje de época clásica
Las noticias que reúne la filología clásica contribuyen, junto
con los resultados obtenidos por otras ciencias, a medir el efecto
de la civilización griega sobre el medio ambiente. Quizá la filolo-
gía clásica tiene una importancia secundaria para averiguar cómo
fue el paisaje en la Antigüedad y cuál fue el efecto de la civiliza-
ción griega sobre el entorno natural. Los textos antiguos no re-
gistran datos como la temperatura media anual o la distribución
pluviométrica anual en una localidad. Pero los testimonios escri-
tos sobre el paisaje de la península balcánica en la Antigüedad
clásica no carecen de interés y además informan sobre la actitud
de los griegos ante la naturaleza.
Otras ciencias humanas como la geografia física y la historia
son más útiles que la filología para averiguar cómo era el paisaje
en época clásica. Como la latitud, la configuración fisica y el re-
lieve no han variado, se puede suponer que el clima, la flora y la
fauna de esta zona del Mediterráneo oriental eran en la Antigüe-
dad aproximadamente como [Link] vientos del sudeste o los
etesios del norte debieron de dominar también en verano, lo mis-
mo que en invierno el viento del sur o noto, portador de lluvia, y
el bóreas frío de las montañas nevadas de Tracia (cf. Hesíodo,

Una descripción útil hay en Beloch (1912: 48 SS.).Descripciones poéticas hay en


la A y p ú m v ~ a de G. Ritsos (1909-1990) y en los célebres versos de G. Seferis (1900-
1971): ETOÚTO TO ~ o v í eo í v a o ~ ~ X q p óo a v ~q o ~ w r r I /j o + í y y e ~o ~ o ~v ó p -
+o TOU Ta TFup(r>píva TOU X ~ t 3 á p ~/a ~ + L Y Y E L DTO TLS o p + a w í s
~ a / AEV U I T ~ ~ X Ewepó.
e X ~ í sTOU K a L T ' a p ~ í X TOU L M o v á x u +ws / O
8pÓpos X ~ V E T ~o TL o +fi>s K L O í o ~ ~ Toq sS p á v T p a s E ~ V 0~ í 8L ~ p 0 . «Este
paisaje es duro como el silencio / aprieta en su regazo sus inflamadas piedras 1 aprieta
en la luz sus olivos huérfanos y sns vides. / No hay agua. S610 luz. / El camino se pier-
de en la luz y la sombra de la verja es hierro». O TÓTFOS p u s d v a KXELGTÓS, ~ Ó-
Xo pouwcí / v o u í x o u v OKETFI~ TO x a p q X Ó o u p a v ó p í p a K a L v ú x ~ a /. A E V
í x o u p e T T O T ~ OEV ~ L ~í x o u p e ~ q y á O BEV
~ u ~ X O UT ~F E ~ Y ~/ Sp ,o v á x a Xi-
y e s o ~ í p v e s ~, O E L E S
K L ' a u ~ í sTFOU
, q x o ú v K a L TFOU / TLS T F ~ O ~ K U V O Ú ~ E .
«Nuestro lugar es cerrado, todo montañas / que tienen como cubierta el bajo cielo día
y noche. / No tenemos ríos, no tenemos manantiales, no tenemos fuentes, / sólo unas
pocas cisternas, vacías también ellas, que devuelven el eco y ante las que / nos postra-
mos».
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGUEDAD 35

Los trabajosy los &as 506, 5 18 y 547). Las islas del Egeo y la mi-
tad oriental de Grecia continental desde la cordillera del Pindo
debieron de ser secas en comparación con el clima más húmedo
de la mitad occidental4.
Los historiadores suponen, por ejemplo, que la península de
Acte con el monte Atos en el norte del mar Egeo y el parque na-
tural de la Camargue en el midi francés no han sufrido alteracio-
nes humanas desde la Antigüedad y que el paisaje era como aho-
ra. La comparación con estos parajes naturales permite valorar
la influencia del hombre sobre el paisaje en otras áreas mediterrá-
neass.
La geografia permite obtener una idea aproximada del paisaje
en la Antigüedad. Pero sería deseable confmar las suposiciones
y precisar en qué medida la actividad humana alteró el medio na-
tural durante la Antigüedad6.
Las ciencias de la naturaleza como la física, la biología y la
geología usan los isótopos y los análisis polínicos y de la sedi-
mentación, entre otros métodos, para obtener datos cuantitati-
vos, ausentes por desgracia de los textos clásicos, e indagar sobre
la evolución del clima y sobre los supuestos cambios climáticos7.

Atenas es Eqpá según Heraclides Crítico (siglo E i a. de C.) y Plutarco, Wda de


SoJón XXIII 6. Según el tratado hipocrático TTep¿ ~ L C C ~ T - ~ ~elS ,clima de las islas del
Egeo es más benigno que el del continente. La temperatura media anual de Atenas es
según Beloch (1912: p. 56) de 177'. C.
Según R. y F. Étienne, La Gr&e antique. Arcbéologie &une découverte (trad.
esp. La Grecia antigua. ArqueoJogíá de un descubrUmento, Madrid 1992, p. 48), Jo-
seph Pitton de Tournefort, célebre naturalista, partió en 1700 hacia el archipiélago
para verificar sobre el terreno lo que los antiguos sabían a propósito de historia natu-
ral y especialmente de plantas.
Según J. Donald Hughes (1981), la acción humana durante la época clásica pro-
dujo un brusco cambio en el clima, en la flora y en la fauna. Pero según Rackham
(1990: p. 110), «the better one knows modern Greece, the less easy it is to accept that
it is degraded from the landscape of classical times».
' Según A. S. Issar, «Climate Changes during the Holocene in the Eastern Mediter-
ranean Regionn, conferencia pronunciada en el curso sobre «Efectos del cambio cli-
mático en la región Mediterránea durante los últimos 3000 años» (Madrid, Funda-
ción Areces, 23-5 de mayo de 1995), durante la Edad del Hierro hasta mediados del 1
milenio a. de C. hubo un período frío y húmedo. En la época de los imperios persa y
helenísticos el clima f ~ más
~ e bien cálido y seco. Durante el período romano hubo un
período más frío y húmedo con la excepción de un breve intervalo de unos cien años
alrededor del 250 d. de C. Otros suponen que ha habido un cambio climático brusco y
profundo. Según Rh. Carpenter, Discontnuity in Greek CiwIization, Londres 1966,
el fin de la civilización micénica se debió al cambio climático.
36 EMILIO CRESPO

Paisaje realy paisaje literario en la tradición literaria


hasta época romántica
El paisaje de la Antigüedad más conocido y difundido en la li-
teratura europea es el representado por Virgilio y la poesía bucó-
lica, por el Euboico de Dión y por obras literarias semejantes,
que estilizan la realidad. Un ejemplo de este paisaje literario es ci-
tado como texto 1:
1. Érase el comenzar la primavera y todas las flores mostra-
ban su esplendor, en los sotos, en los prados y en los montes.
Había ya rumor de abejas, gorjeo de los pájaros cantores,
brincos de recentales: los corderos retozaban en las lomas,
zumbaban en las praderas las abejas, las espesuras resona-
ban con el trino de las aves (Longo, Dafns y Cloe 1 9.1; trad.
M. Brioso, BCG).
Estos loci amoen4 excepcionales en la geografía real medite-
rránea, están muy difundidos en la literatura clásica europea. Es-
te es el paisaje clásico de la literatura del Renacimiento (Diana de
Jorge de Montemayor,,La Arcadia de Lope de Vega, etc.). Un
ejemplo de Garcilaso (Egloga 1 43 SS.)se cita como texto 2:
2. Saliendo de las ondas encendido,
rayaba de los montes en altura
el sol, cuando Salicio, recostado
al pie de una alta haya, en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado;
Desde fines de la Antigüedad hasta poco antes de las campa-
ñas militares que condujeron a la independencia de Grecia (1821-
183l), pocos viajeros occidentales visitaron la península balcáni-
ca y las islas adyacentes. Aún en los textos literarios del siglo
XVIII, como la novela del abate J. J. de Barthélemy, Voyage du
jeune Anacharsys en Gr&e (publicada en l788), y en los pintores
hasta el movimiento romántico, como en el cuadro de Eastlake
titulado Byron 3 Dream, el paisaje griego descrito o representado
es producto de la imaginación y de la lectura, no de la observa-
ción. No describen lugares reales, sino ficciones. Un ejemplo de
F. Holderlin, H~&rión, trad. esp. Madrid 1976, p. 32, es citado
como texto 3:

Estudios Cfh-icos110, 1996


TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGÜEDAD 37

3. iAh! esos valles muertos de la Élide, de Nemea y de Olim-


pia donde, recostados en las columnas de algún templo del
olvidado Júpiter, rodeados de adelfas y siemprevivas, con-
templábamos el salvaje lecho del río, y la vida de la primave-
ra y el sol eternamente joven nos recordaban...
No son las descripciones ficticias las que aquí interesan, aun-
que no es fácil saber si un texto griego antiguo, sobre todo si es
poético, describe un paisaje real, aunque excepcional, o evoca un
lugar ficticio.
La vegetación na turaly las masas forestales en la épica
En los poemas homéricos el adjetivo UXqeis o UXq&ooq
'boscoso' es frecuente y se aplica a Samotracia ( f l . XIII 12), el
Ida ([Link] 449), el Placo (11 VI 396, etc.) y la isla de Zacinto
(Od. 1 246, etc.). Hay además numerosas referencias en los poe-
mas homéricos a bosques y a especies animales como leones y
panteras. Es difícil saber si estas referencias son exageraciones
poéticas o testimonios de una época (quizá del siglo VI11 a. de
C.) y una zona concreta (quizá la franja oriental del Egeo). Los
símiles homéricos del leiiador (cf. fl. XVI 482 SS.)podrían descri-
bir la actividad que produjo cierto grado de destrucción de la ma-
sa forestal antes de la época clásica. Uno de estos símiles (flíada
XVI 633 SS.)es citado como texto 4:
4. Igual que el estruendo de los leñadores ( 8 p u ~ Ó p . 0 ~se) eleva
en las cárcavas del monte y de lejos repercuten los golpes,
así se levantaba...
La fundición del hierro hacia 1100 a. de C. permitió mejorar
los aperos y roturar nuevas tierras eliminando bosque. En Hesío-
do los instrumentos de labranza, entre otros, son de madera,
aunque poco a poco se extendió el uso del hierro:
5. Hesíodo, Los trabajos y los das 420-436: Entonces (scil.
en otoño) la madera cortada por el hacha está muy libre de
carcoma, pues caen en tierra las hojas y cesa la germinación;
corta en ese momento la madera recordando las obras pro-
pias de la estación. Corta un mortero de tres pies, una maja
de tres codos y un eje de siete pies; pues realmente ahí estará
bien medido. Si fuera de ocho pies también podrías cortar un
mazo. Corta un eje de tres palmos para un carro de diez ma-
nos y muchos maderos curvos.
Estudios CJdsicos 110, 1996
EMILIO CRESPO

Cuando la encuentres, buscándola en el monte o en los la-


brantíos, lleva a casa la garganta de coscoja, pues es la más
fuerte para cultivar con los bueyes, cuando el esclavo de Ate-
nea fijándola en el dental con clavos, una vez aplicada la
acople al timón.
Prepara dos arados distintos, trabajándolos en casa, uno
de una sola pieza, el otro compuesto, puesto que así es rnu-
cho mejor, pues si rompieras uno podrías poner otro a los
bueyes. De laurel u olmo son los timones, que no carcomen
los gusanos; el, dental, de encina; la garganta, de coscoja
(trad. A. y M. A. Martín Sánchez, Alianza).
Las noticias de la épica sobre bosques, leones y otros grandes
felinos y caudalosos ríos no permiten saber si hubo cambios im-
portantes en el paisaje de la península balcánica en el período
comprendido entre 1100 y 650 a. de C. Se ha pensado que al final
de la época micénica y en los primeros siglos de la Edad del Hie-
rro el pastoreo se extendió en detrimento de la agricultura. En to-
do caso, en este periodo comenzó a usarse el hierro para fabricar
aperos agrícolas, especialmente la reja del arado. Las consecuen-
cias inmediatas fueron la extensión del área cultivada y la explo-
tación de minas en busca de metales para fabricar utensilios y, a
partir de hacia 650 a. de C., acuñar moneda. Los avances técni-
cos y el aumento de la producción agrícola y ganadera produje-
ron un incremento de la población y su ulterior expansión por la
península balcánica y las costas mediterráneas. La colonización
de la cuenca mediterránea implica avances técnicos en la cons-
trucción de barcos (fabricados, con preferencia, de abeto o pino
piÍíonero8, de cedro en el caso de los habitantes de Siria y Feni-
cia, y de pino carrasco en el caso de los chipriotas; cf. Teofrasto,
Historia de 1asplantas.V 7.1). De estos cambios sólo podría ha-
ber noticia en la épica, pues las demás fuentes escritas comienzan
desde el siglo V a. de C. o poco antes.

La palabra n e ú q designa distintas variedades de pino: pinus pinea (piñonero),


pinus Laricio (negral) o pinus pinaster (marítimo), e incluso pinus bdepensis (carras-
co). Ante la imposibilidad de identificar la variedad que peuvkh designa en ca& pasa-
je, en este artículo traduzco n e ú ~ qpor 'pino piñonero'. El término -rrí~usdesigna
en general el 'pino carrasco', pero a veces parece referirse al negral. Aquí traduzco n í -
TUS por 'pino carrasco'.
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGÜEDAD 39

La vegetación naturaly las zonas forestales


en la época clásica en Grecia
El texto más famoso de los siglos V-IV a. de C. sobre el paisa-
je en Grecia es el único que menciona una destrucción masiva de
masas forestales en las montaíías de alrededor de Atenas. Es el si-
guiente pasaje del Cntiasde Platón (1l l c-d):
6. Cuando aún no se había desgastado (el Ática), tenía mon-
tañas coronadas de tierra, y las llanuras que ahora se dicen
de suelo rocoso estaban cubiertas de tierra fértil. En sus
montañas había grandes bosques, de los que persisten signos
visibles, pues en las montañas que ahora sólo tienen alimen-
tos para las abejas se talaban árboles no hace mucho tiempo
para techar las construcciones más importantes, cuyos te-
chos todavía se conservan. Había otros muchos árboles úti-
les y la zona producía muchisimo pienso para el ganado.
Además gozaba anualmente del agua de Zeus, sin perderla,
como sucede en el presente que fluye del suelo desnudo al
mar; sino que al tener mucha tierra y albergar agua en ella,
almacenándola en diversos lugares con la tierra arcillosa que
servía de retén y enviando el agua absorbida de las alturas a
las cavidades, proporcionaba abundantes fuentes de manan-
tiales y ríos (trad. F. Lisi, BCG).
¿Qué valor histórico tiene la noticia del Critias de Platón? No
se puede saber, pero dos hechos inducen a sospechar de su histo-
ricidad. Por un lado, Platón menciona bosques en los montes que
rodean Atenas en el Critias, la obra (o fragmento) que describe la
isla de la Atlántida. Quizá la descripción de la antigua Ática está
tan basada en la realidad como la de la Atlántida.
Además, las noticias de otros autores no coinciden con Pla-
tón. Teofrasto (Histoh de las plantas 1 3.1) clasifica la vegeta-
ción en los siguientes cuatro grupos y los ilustra con los ejemplos
que cito entre paréntesis: GÉv8pov 'árbol' (iXáa 'olivo', o v ~ f j
'higuera', á p m X o s 'vid7),Bápvos 'arbusto' (Pá-ros 'zarza',
paXioupos 'espino de Cristo'), @pÚyava 'matorral' (BpÚpPa
'tomillo salsero', IT$yavov 'ruda silvestre') y rróa 'hierba'. Tér-
minos frecuentes para describir el paisaje y la vegetación de la pe-
nínsula balcánica son todos los citados en 7:
7. términos descriptivos del paisaje y de la vegetación:
- T& Epya 'las labores', T & (3órava 'la vegetación', T A

Estudios CIisicos 110. 1996


EMILIO CRESPO

6pos 'el monte', T P L ppós 'sendero'.


- d y ~ f 'barranco',
j crx~crp7í 'cárcava7, vánq 'hoyay, -rd
+E X X í a 'roquedal'.
- v á p a ~ a'manantiales7, i>~LBpa 'regatos', d p y ú G ~ s'lo-
dazales', E Xq 'pantanos'.
- VXq 'bosque', GXoos 'soto', oÚv6~v¿3pov 'arbolado',
Oápvos 'arbusto' , bápvos 'espino', ~ p a x í a'aspereza',
6pupá 'masco', ~ ~ T V O'coscojas',
L +pÚyuva 'matorral7,
T pi BoXos 'cardo', 6 ~ a v O a
'escaramujo7,Gaoí a 'espesura'.
Muchos de estos términos son usados por Jenofonte en el Ci-
negético, contemporáneo del Ckitias. No es verosímil que el pai-
saje mencionado en un libro sobre la caza sea irreal. Además, el
Cinegético versa sobre la caza de liebre con perro, lo que también
da una idea del paisaje. Sólo las páginas finales tratan sobre la
caza mayor. El paisaje del Cinegético, si la obra es de Jenofonte,
debe de corresponder a Escilunte, en Triffia, al sur de Olimpia,
donde vivió durante su destjerro (paraje con pinos silvestres se-
gún Pausanias V 6.4), o al Atica, de donde era y donde pasó la
época final de su vida.
Otros bosques en el Peloponeso son mencionados en los textos
8 al 14:
8. Argólide: El bosque sagrado, en su mayor parte de pláta-
nos, que comienza en este monte (Pontino), baja hasta el
mar (Pausanias 11 37.1; trad. M. C. Herrero, BCG).
9. Laconia: Yendo desde los hermas (scil. cerca de Esparta)
todo este lugar está lleno de encinas: el nombre del lugar de
Escotina no se debe a la espesura de los árboles (Pausanias
111 10.6; trad. M. C. Herrero, BCG).
10. Bebe este vino que produjeron para mi bajo las cumbres
del Taigeto las viñas que plantó en los valles de la montaña
el viejo Teotimo..., Uevando agua fresca del Platanistunte
('lugar con plátanos') (Teognis 878 SS.; trad. F. R. Adrados,
«Alma Matem)
11. Arcadia: Después del santuario de Posidón (en las cercanías
de Mantinea) llegarás a un lugar lleno de encinas llamado Péla-
go, y el camino desde Mantinea a Tegea conduce a través de
encinas (Pausanias WI 11.1; trad. M. C. Herrero, BCG).

Estudios CI&icos 110, 1996


12. Por el camino recto (de Tegea a Argos) hay muchas enci-
nas y en el bosque de encinas un santuario de Deméter (Pau-
sanias VIII 54.5; trad. M. C. Herrero, BCG).
Pausanias también menciona las bellotas de Arcadia (VIII 1.6;
8.12.1) y un bosque en un santuario de Pan cerca de Licosura
(VIII 38.5). Teofrasto (Hhtona de las plantas IV 1.2) menciona
un bosque de abetos cerca de Crane notables por su altura y es-
pesor, y añade que por ello «no se emplean en obras suntuosas,
como puertas y otros objetos selectos, sino para la construcción
de buques y casas, ya que con ellos se hacen soberbias vigas, baos
y vergas, y también mástiles de considerable longitud)).
La descripción de Arcadia que un padre apostólico llamado
Pastor de Hermas (siglo 11 d. de C.) hace en su Parábola IX 1.4-
40, es irreal en su conjunto, pero quizá contiene detalles reales:
13. Me condujo a Arcadia, a un monte de forma de pezón, y
me sentó en la cima del monte y me mostró una gran llanura
y alrededor de la llanura doce montes, y cada monte tenía
una forma. El primero era negro como ceniza. El segundo
pelado y sin vegetación. El tercero lleno de espinos y cardos.
El cuarto tenía vegetación medio seca: la parte de arriba es-
taba verde, y la de las raíces seca; y algunas plantas, una vez
que el sol las había quemado, se estaban secando. El quinto
monte tenía vegetación verde y era áspero. El sexto monte es-
taba completamente lleno de cárcavas, unas pequeñas y
otras grandes; las cárcavas tenían vegetación, pero las plan-
tas no estaban floridas, sino más bien como marchitas. El
séptimo monte tenía vegetación vigorosa, y el monte entero
estaba en flor, y toda clase de ganado y aves pacía en aquel
monte; y cuanto más pacían el ganado y la volatería, más y
más florecía la vegetación de aquel monte. El octavo monte
estaba lleno de fuentes, y todas las [Link] criaturas del Se-
ñor abrevaban de las fuentes de aquel monte. El noveno mon-
te no tenía agua en absoluto y estaba entero desierto; en él
había fieras y reptiles mortales que destruían a los hombres.
El décimo monte tenía árboles muy altos y era entero umbrío,
y bajo la cubierta de árboles había vacas tumbadas descansan-
do y rumiando. El undécimo monte era muy arbolado, y
aquellos árboles eran frutales y estaban adornados con uno
u otro fmto, para que cualquiera al verlos sintiera deseo de co-
mer de sus frutos. Y el undécimo monte era entero blanco, y
daba alegría el verlo, y en sí mismo el monte era muy bonito.

Estudios CIAicos 110, 1996


42 EMILIO CRESPO

El texto citado como 14 se refiere a Acaya, la franja septen-


trional de la península del Peloponeso:
14. Acaya: la zona alrededor de Féloe en Acaya es «apropia-
da para la plantación de viñas, y la parte pedregosa de la re-
gión tiene encinas y animales salvajes, ciervos y jabalíes sal-
vajes» (Pausanias VI1 26.10; trad. M. C. Herrero, BCG).
Los textos 15 a 22 mencionan otros bosques en la península
del Peloponeso y en Grecia central:
15. Algunas de estas plantas (hierbas y árboles que crecen en
la cara norte, entre los que menciona el pino piñonero, la en-
cina, el abeto, el boj, el castaño y el tilo) crecen en el Ponto y
en Tracia, otras en las cercanías del Eta, el Parnaso, el Pelio,
el Osa y el Teletrio... Hay también muchas en Arcadia y La-
conia... Y los lugares cálidos tienen también en más abun-
dancia cipreses, como Creta, Licia, Rodas... En el monte
Olimpo el laurel abunda, pero el mirto no existe... En el Pon-
to, en los alrededores de Panticapeo, no se cría ninguno de
los dos..., pero hay muchas y corpulentas higueras, grana-
dos, perales, manzanos... hay encina, olmo, omo..., pero no
hay pinos piñoneros, abetos ni pinos carrascos ni ningún ár-
bol resinoso... El Tmolo y el Olimpo de Misia tienen en
abundancia avellanos, castaños y, además, vides, manzanos
y granados. En cambio, el monte Ida no tiene... En Macedo-
nia y en el Olimpo de Pieria algunos de éstos existen, pero
otros no. Y en Eubea y Magnesia es frecuente la castaña co-
mestible (Teofrasto, Histona de la plantas IV 5.2 SS.;trad.
J. M. Díaz-Regañón, BCG).
A veces no se indica expresamente la existencia de un bosque,
pero la población (como los carboneros de Aristófanes, Acar-
nienses) la fauna que habita allí lo supone. Un ejemplo sobre Áti-
ca se cita en el texto 16 (véase también Sófocles, Ayax 1220):
16. Ática: Los montes del Ática son el Pentélico, donde hay
canteras de mármol, el Parnes, donde se puede cazar jabalíes y
osos, y el Himeto, que produce los alimentos más apropiados
para las abejas (Pausanias 132.1; trad. M. C. Herrero, BCG).
Los tres fragmentos «sobre las ciudades de Grecia)) atribuidos
a Dicearco en la edición de Müiler se adscriben ahora a Heracli-
des Crítico, periegeta del siglo 111 a. de C . El primero describe así
el camino de Oropo a Tanagra:
Estudios CILicos 110. 1996
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGUEDAD 43

17. De Oropo a Tanagra hay treinta estadios. El camino dis-


curre por una región de olivos y arbo1ada;libre de todo mie-
do de salteadores... Los cereales de la región no son muy
abundantes, pero por el vino que produce es la primera en
Beocia. Los habitantes son en sus haciendas ricos y en sus
modos de vida, modestos. Todos son agricultores, no artesa-
nos... De allí a Plateas doscientos estadios. El camino es mo-
deradamente desierto y pedregoso, en ascenso al Citerón, pe-
ro no muy peligroso (Heraclides Crítico 59.8 (= FHG 11 257
ed. Müller)).
Heródoto menciona el siguiente detalle de la comarca:
18. Los atenienses denominan «Cabezas de encina» los pasos
del Citerón que conducen a Plateas (Heródoto IX 39.1; cf.
Tucídides 111 24, 111 75-78).
El topónimo debe de indicar la existencia de encinas, lo mis-
mo que ' P a p v o D s (de bápvos 'espino', Ramnunte o 'espi-
nar'), M a p a e ó v (de p a p a e o v 'hinojo') y M u p p ~ v o C s(de
p ú p p ~ v o s'de mirto') en Atica.
También Pausanias menciona un encinar cerca de Corsea, al
norte de Beocia, en el límite con Lócride Opuntia (texto 19), y en
Lócride occidental o de los ozolas (texto 20):
19. Beocia: Pasando el monte desde Cirtones, hay una ciu-
dad, Corsea, y a sus pies, un bosque sagrado de árboles no
cultivados. La mayona son encinas (Pausanias IX 24.5; trad.
M. C. Herrero, BCG).
20. Lócride occidental: En Eantea (cerca de Naupacto) hay
un santuario de Afrodita, y un poco más arriba de la ciudad
un bosque sagrado de cipreses y de pinos mezclados y un
templo de Artemis y una imagen en el bosque sagrado (Pau-
sanias X 38.9; trad. M. C. Herrero, BCG).
21. Eniania: Toda la montaña Calídromos estaba llena de
encinas (Heródoto VI1 2 18.1)
El área del monte Pelio y de M q X ~ í sen la península de
Magnesia es aún hoy una de las zonas más boscosas de Grecia,
con predominio de O E Ú ~ 'hayas',
L castaños (ya citados por Teo-
frasto, Historia de las plantas IV 5.4) y coníferas, y más rica en
árboles frutales. El paisaje no ha cambiado desde la Antigüedad,

Estudios Cl&icm 110, 1996


44 EMILIO CRESPO

a juzgar por la existencia de astilleros según Estrabón (IX 5.15) y


por el texto 22:
22. Magnesia: El monte llamado Pelio es elevado y boscoso,
y tiene tantos árboles frutales como los terrenos cultivados...
Todo el monte es de tierra blanda, con colinas y fértil. En él
crece todo género de árboles. Tiene sobre todo hayas y abe-
tos, arces y quejigos, y además cipreses y cedros (Heraclides
Cntiw 60.1 (= FHG 11 261 ed. Müller)).
Algunos textos mencionan incendios provocados en zonas de
bosque:
23. (En Etolia) fueron a parar a un bosque que no tenia sali-
da e, incendiándolo, lo quemaron (Tucídides 111 98.2).
Otros incendios forestales provocados son documentados por
Heródoto (los persas en la invasión de Jerjes) y Tucídides (11
77.2; los atenienses en la isla de Esfacteria y las talas de los lace-
demonios en sus invasiones del Ática durante la guerra del Pelo-
poneso). Teofrasto, Historla de lasplantas 111 9.5, menciona un
incendio accidental en Lesbos. Un símil homérico (U. XX 490-2)
describe un incendio en la monta2ía.
Los textos 24-29 informan de que la madera para construc-
ción procedía de Macedonia, y de que Atenas (seguramente me-
diante los T ~ L ~ ~ O T importaba
T O L O ~madera
) de Macedonia des-
de el siglo V a. de C., al menos:
24. Teniendo Macedonia, de donde los atenienses importan
la madera, seremos capaces de fabricarnos muchas más na-
ves que aquéllos (Jenofonte, Helénicas VI 1.11)
25. Siendo Arquelao huésped mío patrio y concediéndome
cortar y exportar cuantos ~ w - d a s('largueros' o 'remos')
quería (Andócides 11 11).
26. Demóstenes, XLIX 49.26 (Contra Timoteo) menciona la
importación de madera de Macedonia (véase también XIX
265 (Sobre la corona)).
27. Tod, Greek Hktoncd In@tions (= GNI) 1 91 (= Dit-
tenberger, Sylloge3104) contiene el texto de una inscripción
que expone un decreto de préstamo para comprar madera de
barcos y otro decreto en honor de Arquelao de Macedonia
(413-399 a. de C . ) por el suministro de madera.
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIG~EDAD 45

28. Dicen que la mejor madera para obras de carpintena, de


toda Grecia, es la de Macedonia, porque es suave, de grano
derecho y resinoso. La sigue en calidad la del Ponto y, luego,
la de Rindaco. Ocupa el cuarto lugar la madera de la región
de los Enianes, y la peor de todas, es la del Pamaso y Eubea,
porque tiene muchos nudos, es áspera y se pudre con rapi-
dez. En cuanto a la madera de Arcadia, habrá que someterla
a examen (Teofrasto, Histona de las plantas V 2.1; trad. J.
M. Díaz-Regañón, BCG).
29. Tod GHT J.. i 11 (= Dittenberger, Sylloge3 135: ((389-3»)
(alianza de Amintas de Macedonia y la liga calcídica, ca. 393
a. de C.): «... Sea lícita la exportación de pez y de toda clase
de madera de construcción y para astilleros, excepto de abe-
tos, en la medida en que no lo necesite la liga, y para la liga
incluso de éstos sea licita la exportación, previa comunica-
ción a Amintas antes de exportarlo, pagando las tasas fija-
das por escrito...».
Teofrasto (texto 30) da una lista de lugares que producían ma-
dera para barcos:
30. Sólo hay una pequeña comarca que produce madera per-
fectamente utilizable para la construcción de barcos: en Eu-
ropa, la región de Macedonia y determinadas zonas de Tra-
cia y de Italia; en Asia, Cilicia, Sinope y Amiso, y también el
Olimpo de Misia y el monte Ida; pero en estas últimas regio-
nes, no es abundante. Sina tiene cedros que se usan para ha-
cer tnrremes (Teofrasto, Hstona de las plantas IV 5.5; trad.
J. M. Diaz-Regañón, BCG).
Estrabón documenta la existencia de astilleros en la zona de
Naupacto (IX 4.7) y en Macedonia (VIIa 1.33 y 36) a comienzos
del siglo 1 d. de C., y menciona bosques en el noroeste de Chipre
(X 4.4, XIV 6.2). Los textos 31, 32 y 33 se refieren a Creta, que
tenía muchos cipreses (cf. Ateneo, De~pnosofistas 27d-e, Delos y
Colofón:
31. Creta: La isla es montañosa y espesa (8ao&a), y tiene
valles fértiles (Estrabón X 4.4).
32. Delos es seca y árida (Húano homénco a Apolo 47 SS.).
33. Mimnermo, 12 Adrados = 9 West: y desde allí (scd Co-
lofón) alejándonos de su no, que corre entre los bosques, to-

Estudios Clásicas 1lo, 1996


EMILIO CRESPO

mamos Esrnirna, la ciudad eolia (trad. F. R. Adrados, Col.


«Alma Matem).
En conclusión, hay noticias de bosques prácticamente en toda
la península balcánica. Su extensión no es indicada, pero los ma-
yores se concentraban en las montaíías (Cilene y Ménalo en Ar-
cadia, Taigeto y Parnonas en Laconia, Parnaso en Fócide, Heli-
cón y Citerón en Beocia, Eta en Eniania y Etolia, Pelio en Mag-
nesia, Osa entre Magnesia y Pieria, Olimpo entre Pieria y Macedo-
nia, Ida en Creta). Los bosques abiertos de encina (o de carrasco,
si su tamaíío era menor) son frecuentes, sobre todo en el sur y en
las zonas más bajas. La madera de construcción procedía sobre
todo de Macedonia. Es posible que los poemas homéricos docu-
menten una época en que el bosque ocupaba mayor extensión.
Cursos de agua, precipitaciones amosfincas
y b umedales en Grecja clásica
Los ríos que desembocan en el oeste del mar Egeo (Haliac-
món, Peneo y Esperqueo) son cortos y poco caudalosos. Los que
desembocan en el norte (Axio, Estrimón, Nesto y Ebro) y en el
Este (Escamandro, Caíco, Hermo, Caístro y Meandro) son ma-
yores. De los que desembocan en el mar Adriático sólo el Aque-
loo y, en menor medida, el Aoo y el Eueno tienen un caudal esti-
mable. Las noticias recogidas en los textos 34-36 parecen indicar
que en época clásica eran más caudalosos:
34. El Aqueloo es navegable (Tucídides III 7.4; Polibio IV
65) y baja crecido (Tucídides 11 102).
Los aluviones del Aqueloo se mencionan, por ejemplo, en He-
ródoto 11 10; Tucídides 11 102; Estrabón X 2.2; y Pausanias VI11
24.9.
35. El Alfeo (Plinio, nat, hist. 4.14) y el Pamiso (Pausanias,
IV 31.1) son navegables.
36. Al llegar a Olimpia se encuentra el Aifeo, cuya agua es
muy abundante y muy agradable de ver, porque a él fluyen
otros siete nos muy importantes (Pausanias V 7.1).
No se sabe si los símiles homéricos describen ríos reales y, si es
así, de qué zona (posiblemente de Eólide, Jonia o Caria), o si son

Estudios Clásicos 110. 1996


TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGÜEDAD 47

puras hipérboles literarias. Un ejemplo hay en díada V 88 SS.,ci-


tado como texto 37 (cf. XI 493, XIII 138):
37.... semejante al desbordado río
torrencial que con sus rápidos desbarata las zanjas de tierra.
Ni las zanjas que forman diques lo contienen
ni las cercas de los florecientes vergeles lo frenan
al llegar de repente, cuando el aguacero de Zeus arrecia
y muchas labores de mozos bajo su caudal se derrumban...
Otros ríos conocidos son simples torrenteras y tienen caudal
estacional:
38. Los ríos Cefiso, Asterión e Ínaco en Argos están secos en
verano (Pausanias 11 15.5).
39. El Cefiso tiene su fuente en el demo de los trinemeos.
Fluye por la llanura, de donde «el puente» y d o s insultos del
puente», y a través de las piernas de los muros que descien-
den desde 'la ciudad hasta el Pireo desemboca en el golfo de
Falero, en general como un torrente, y en verano mengua por
completo. Así es más o menos el Iliso... (Estrabón IX 1.24).
El pasaje mas famoso que menciona un río describe un paraje
natural a orillas del Iliso (desaparecido ahora, como el Cefiso,
bajo las calles de Atenas) en el comienzo del Fedro (229 a-230 c;
cf. también Plutarco, Diálogo sobre el amor 749 a) del que aquí
cito la traducción como texto 40:
40. S. Desviándonos por aquí, marchemos a lo largo del Ili-
so. Luego nos sentaremos con tranquilidad donde nos parez-
ca bien. F. Oportunamente, al parecer, da la casualidad de
que estoy descalzo, pues tú, por descontado, lo estás siem-
pre. Así que, lo más cómodo para nosotros es caminar por el
arroyuelo remojándonos los pies, lo que tampoco será desa-
gradable, especialmente en esta época del año y a esta hora
del día. S. Guía, pues, y mira a la vez dónde nos vamos a
sentar. F. ¿Ves aquel altísimo plátano? S. Sí. F. Allí hay
sombra, una ligera brisa, y césped para sentarnos, o, si que-
remos, recostarnos. S. Puedes avanzar. F. Dime, Sócrates,
jno es este el lugar de donde se dice que Bóreas arrebató del
Iliso a Oritiya? S. Así se dice, en efecto. F. Luego, ¿no fue de
aquí? El riachuelo, al menos, se muestra encantador, límpi-
do, transparente y muy propio para que a sus orillas jugaran
las doncellas... S. jPor Hera!, bello retiro. Pues este plátano
EMiL.10CRESPO

es muy corpulento y elevado, y sumamente hermosa la altura


y la sombra de ese sauzgatillo, que además, como está en el
apogeo de su florecimiento, puede dejar en extremo irnpreg-
nado el lugar de su fragancia (trad. L. Gil, ed. Alianza).
Los griegos hicieron trabajos para regular la corriente de los
grandes ríos. Heródoto (11 10) y Estrabón (X 2.4; XV 1.16) men-
cionan obras de mantenimiento en el Nilo. El texto 41 da noticia
sobre el mantenimiento del cauce del Caístro:
41. IEphesos 274 (= Dittenkrger, Sylloge3839): el conteni-
do de esta inscripción de Efeso da gracias al ,emperador
Adriano por haber enviado cereales de Egipto a Efeso y ha-
ber hecho navegables de nuevo los puertos encenagados por
el río Caistro (otras menciones de obras,de mantenimiento
del puerto hay en las inscripciones de Efeso números 23,
2061, 3066 y 3071; cf. también Estrabón XN 1.24; Tácito,
mnales XVI 23).
Los depósitos de aluvión en la desembocadura del Meandro y
del Axio han alejado del mar las antiguas ciudades de Mileto y de
Pela. Mileto estaba en la Antigüedad en la costa, y Pela estaba unida
al mar por una red de canales del río Axio. También la desembo-
cadura del Esperqueo en el golfo de Mdide cerca de Lamia ha cam-
biado (cf. Heródoto VI1 198.2; Estrabón 13.20, IX 4.17, IX 5.9)9.
La lluvia era torrencial, aparte de imprevisible, según Heródo-
to 11 13-14.
Las precipitaciones de nieve justifican que la flíada aplique el
epíteto «nivoso» al Olimpo, al Tmolo y a otros montes, y el epíte-
to «desapacible» a Dodona. No se sabe si estas noticias de la poe-
sía son hiperbólicas. Por ejemplo, en Eurípides, Bacaates 660 SS.,
el mensajero dice que viene del Citerón, «donde jamás dejan de
caer los brillantes copos de la blanca nieve». Según Dodds co-
menta, es una exageración poética. Según Teofrasto (Wistofia de
l a s p h t a s I V 1.3), en las montafías del Ida y en la llamada Mon-

La costa ha avanzado o retrocedido en muchos puntos: el caso más conocido es


el antiguo paso de las Tedpilas, que en la Antigüedad estaba entre el mar y el mon-
te Caüdromos. Desde entonces la tierra ha avanzado en la desembocadura del Esper-
quw en el golfo de Máiide entre ocho y doce kilómetros. El mar ha retrocedido tam-
bién en Falasarna (Creta). Las erupciones junto a las islas de Tera y Terasia han he-
cho emerger pequeñas islas ya en la Antigüedad: Hierá, Paliá Kaiméni y Néa Kaimé-
ni. En la costa de Turquía el río Hermo ha abierto una desembocadura nueva en el
último siglo.
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGÜEDAD 49

taiia Blanca de Creta se halla el ciprés en las cumbres perpetua-


mente cubiertas de nieve.
Algunos episodios históricos son datados por la coincidencia
con una nevada, lo que puede indicar su rareza. El más famoso es
la batalla de los demócratas de File contra los Treinta (cf. Jenofon-
te, Hei&i~s11 4.21; cf. Beloch.1912:. 111 2: p. 204 SS.).Algunos
pasajes parecen indicar que la nieve es un fenómeno común (cf.
Hesíodo, Los trabajosy los días 535; Jenofonte, Cinegético IV 9).
Las referencias a fenómenos atmosféricos y al clima en Los
trabajosy los días de Hesíodo son excesivamente genéricas para
hacerse una idea exacta sobre el clima y las precipitaciones (451:
«lluvioso invierno))).Un ejemplo se cita en el texto 42:
42. Cuando el cardo florece y la cantarina cigarra, posada
sobre el árbol, hace resonar su dulce canto sin interrupción
bajo las alas en la estación del arduo verano, entonces son
más pingües las cabras, el vino mejor, las mujeres más lasci-
vas y los hombres más débiles, pues Sino les abrasa cabeza y
rodillas (Hesíodo, Los trabajos y los drás 582-8; trad. A. y
M. A. Martín Sánchez, ed. Alianza).
Los humedales eran más extensos, numerosos e importantes
para la economía. El mayor era el lago Copais en Beocia, al que
se refiere el texto 43:
43. En el lago situado en las cercanías de Orcómeno crecen los
siguientes árboles y plantas leñosas: el sauce, el sauce cabruno,
el nenúfar blanco, las dos clases de caña, la que se utiliza pa-
ra fabricar flautas y la otra, la juncia larga, la carricera y la
espadaña o anea; también se encuentra el anenanto», la len-
teja de agua y la planta llamada corregüela hembra, porque,
en cuanto a la planta que llaman bricios, la mayor parte de
su anatomía se desarrolla bajo el agua (Teofrasto, Histona
de las plaotas IV 10.1; trad. J. M. Díaz-Regañón, BCG).
Había otros humedales en Acarnania, Tesprótide, Tesalia,
Macedonia y Maratón (texto 44):
44. Hay en Maratón un lago pantanoso en su mayor parte
(Pausanias 1 32.7).
En conclusión, existen datos para pensar que los ríos de la pe-
nínsula balcánica eran más caudalosos, quizá porque había más
precipitaciones y porque la explotación agrícola del agua fluvial

Ejtudios Clásicos 110, 1996


50 EMILIO CRESPO

era menos intensa. Pero es posible que las noticias sobre el carác-
ter navegable de los ríos se deban sólo a que los barcos tenían
menor calado. Los humedales eran más extensos y numerosos.
La actitud de los griegos ante la naturaíeza
Los griegos de época clásica, como todos los pueblos no avan-
zados tecnológicamente, tenían una profunda dependencia de la
naturaleza y la conocían. La sensibilidad ante la naturaleza se
muestra, entre otras cosas, por la asociación de los dioses con los
elementos naturales, por la ubicación de santuarios en espacios
naturales (Delfos, Epidauro, Delos, etc.), por los motivos orna-
mentales del arte desde la época minoico-micénica (capitel con
acanto, acróteras con hojas de palmera, representación de la na-
turaleza en la pintura según relata especialmente Plinio, Natura-
lis Historia XXXV, etc.), por las descripciones de la naturaleza
en la literatura (símiles homéricos, poemas bucólicos, etc.) y, des-
de luego, por el pensamiento racional (filosófico y científico), que
intentaba explicar los fenómenos naturales.
Muchos pasajes muestran también la curiosidad por fenóme-
nos naturales. Un ejemplo se cita como texto 45:
45. A poca distancia de la llanura (de Maratón) está el mon-
te de Pan y una gruta digna de ver. La entrada es estrecha, y
dentro hay unas habitaciones, baños y lo que llaman «el re-
baño de cabras de Pan», rocas muy semejantes a cabras
(Pausanias I 32.7; trad. M. C. Herrero, BCG).
En el siglo V a. de C . al menos comenzó la construcción de
jardines. Los textos 46 a 51 recogen noticias sobre jardines sin in-
cluir el de Epicuro y la villa junto a Atenas de Herodes Atico (cf.
Aulo Gelio, Noches áticas 1 2.2 y XVIII 10.1):
46. (Cimón) fue el primero que embelleció la ciudad con los
llamados lugares de reunión nobles y elegantes, que un poco
más tarde fueron muy admirados: hizo plantar el ágora de
plátanos y transformó la Academia de lugar árido y sin agua
en bosque bien regado, acondicionado por él con pistas lim-
pias y umbrosos paseos (F'lutarco, Vida de C ' ó n XIII 7).
47. IG 132 977 (ca. 425?): inscripción con dos caras: en una
dice que Arquedamo (personaje también mencionado en las
inscripciones 978-980 de Anagirunte) de Tera ha plantado
un jardín para las ninfas. En la otra se dice que el mismo Ar-
Estudios CISCOS1lo, 1996
quedamo también ha construido una pista de baile en honor
de las ninfas.
48. Los plátanos que plantó en su jardín de Regio el tirano
Dionisio el Viejo, y que están ahora en el Gimnasio, y que
han sido muy estimados, no han podido alcanzar gran tama-
ño (Teofrasto, Histona de las plantas IV 5.6; trad. J. M.
Díaz-Regañón, BCG).
49. Hay tres gimnasios: la Academia, el Liceo y el Cinosar-
gues, todos arbolados y con el piso lleno de hierba, huertos
muy florecientes de todo tipo de filósofos, deleites y recreos
de las almas; muchas fiestas, espectáculos permanentes. Los
frutos de la tierra son todos inestimables y de primera cali-
dad para el paladar, pero un poco escasos (Heraclides Críti-
co 59.1-2 (= FHGII 259 ed. Müller)).
50. Para veranear, esta ciudad (Tebas) es la mejor, pues tiene
mucha agua fresca y jardines. Tiene además buenos aires, as-
pecto verdoso y abundancia de frutos y productos de vera-
no. Pero como no hay leña, es la peor para pasar el invierno
a causa de los nos y los vientos. Pues además nieva y tiene
mucho barro (Heraclides Crítico 59.21 (= FHG 11 259 ed.
Müller)).
51. (Antedón en Beocia) tiene toda el ágora llena de árboles
y rodeada por pórticos dobles (Heraclides Crítico 59.23 (=
FHG II 259 ed. Müller)).
El Museo de Alejandría tenía un r r ~ p i r r u ~ (cf.
o s Estrabón
XVII 1,s)y quizá tuvo también el primer parque zoológico desti-
nado exclusivamente a fines científicos (cf. Ateneo XIV 654 b-c),
no a la caza como los r r a p á 6 ~ ~ persas
o o ~ (cf. Jenofonte, Aná-
basis 12.7,II 4.14; Ciropedia 13.14; Económico IV 13-14).
El hombre era consciente de que la naturaleza influía sobre él.
El texto más famoso que ilustra esto es 52:
52. Quien quiera estudiar perfectamente la ciencia médica
debe hacer lo siguiente: en primer lugar, ocuparse de los
e k t o s que puede ocasionar cada una de las estaciones del
año, pues no se parecen en nada mutuamente, sino que difie-
ren mucho no sólo entre si, sino también en sus cambios.
Después, ha de conocer los vientos, calientes y fríos, espe-
cialmente los que son comunes a todos los hombres, y, ade-
más, los típicos de cada país. También debe ocuparse de las

Estudios CIáciws 1lo, 1996


EMILIO CRESPO

propiedades de las aguas, pues, tal como difieren en la boca


y por su peso, así también es muy distinta la propiedad de
cada una (Hipócrates, Sobre los aires, aguas y lugares 1;
trad. J. A. López Férez, BCG).
Según Tucídides (1 2), las condiciones naturales facilitaron las
migraciones en Tesalia, Beocia y Peloponeso menos Arcadia a lo
largo de la historia, pero impidieron que hubiera migraciones al
Ática.
El hombre griego observó las alteraciones espontáneas de la
naturaleza, como los famosos seísmos que destruyeron Esparta
en el 464 (cf. Tucídides 1 101; Diodoro XI 63; Plutarco, Vida de
C h ó n 16; Pausanias 129.8, IV 24.6, VI1 25.3) o la estatua de He-
lio en Rodas en el 228 [Link] C. (cf. Polibio V 88).
El hombre griego explotaba libremente los recursos naturales
y era consciente de su capacidad para alterar la naturaleza, como
dice el coro de Sófocles, AntYgona 332-375. Extendió la agricultu-
ra, que se convirtió en una actividad basada en datos científicos a
partir del siglo IV a. de C., como prueba la aparición de los pri-
meros tratados sobre la agricultura (cf. Jenofonte, Económico IV
5-11 sobre su importancia). Construyó bancales (cf. SylIoge
963.17-20; Demóstenes LV, Contra CalcIes).Explotó la ganade-
ría y los pastos (cf. IG V 3). Taló bosques para construir casas,
templos y barcos (el libro V de la Historia de las plantas de Teo-
frasto describe los usos de cada madera, y Estrabón menciona a
menudo la existencia de astilleros). Hizo drenajes para extender
cultivos y sanear áreas urbanas, como el drenaje de las aguas
procedentes de la colina del Areópago en Atenas a través del
ágora, de lo que hay restos visibles y que es atribuido a época de
Pisístrato. También construyó grandes obras públicas como el
aYoIkós o raíl que unía los dos mares en el istmo de Corinto para
transportar los barcos y evitar el rodeo del Peloponeso (Estrabón
VI11 2.1). Según Heichelcheim (1956: p. 171) «the plows and ot-
her agricultura1 tools of the period were not strong enough to
cause what we now cal1 soil destruction. A visit to any museum
where Greco-Roman agriculture instruments are preserved will
bear this out)).
Hay textos que defienden el equilibrio natural de las especies
animales. Los más conocidos son los de Platón, Protágoras 320c-
322d, y Heródoto 111108.2, que dice así:

Estudios CIakicos 110, 1996


TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGÜEDAD 53

53. Y cabe pensar en buena lógica que la divina providencia,


con su sabiduria, ha hecho muy prolíficos a todos los anima-
les de natural pusilánime, y al mismo tiempo comestibles,
para evitar que, a fuerza de ser devorados, resulten extermina-
dos; y, en cambio, ha hecho poco fecundos a cuantos son fero-
ces y dañinos. Por eso la liebre, debido a que todo el mundo
-fieras, aves y hombres- la caza, es un ser tan sumamente
prolífico (Heródoto 111 108.2, trad. C. Schrader, BCG).
La alteración causada por el hombre puede ser degenerativa:
Jerjes, al construir el puente de barcos para que su ejército terres-
tre atravesara el Bósforo y al horadar el monte Atos para doblar
con la flota el cabo de la península de Acte, no respetó las leyes
de la naturaleza y fue castigado (Heródoto VI1 24). Según flíada
XII 13-33, el muro de los aqueos fue derruido al final de la gue-
rra de Troya, y la costa recobró el estado natural, alterado por el
hombre.
Los griegos dictaron algunas normas para proteger la natura-
leza, que es el medio en el que los dioses actúan. Estas normas te-
nían un fundamento religioso y natural. En Atica, como docu-
menta el discurso VI1 de Lisias (cf. Demóstenes XLIII 71), estaba
prohibido talar los olivos sagrados que había en las fincas agríco-
las. En Chipre, según Teofrasto, Historia de las plantas V 8.1, los
reyes prohibieron la tala de bosques. Demóstenes (LVI 21 Con-
tia Dionisodoro) y Lisias (XXII) documentan regulaciones para
el abastecimiento de cereales. Hay documentos epigráficos, de los
que el más conocido es IG V 3 (de Tegea de Arcadia), que regu-
lan el pastoreo en los bosques consagrados a una divinidad. Pau-
sanias (VI11 24.7) documenta el respeto a los cipreses de Psófide
en Arcadia. Otro ejemplo se menciona en 54:
54. I G XII 1 977 (= Dittenberger, SyllogeS129): esta inscrip-
ción (posterior a 39413) recoge los honores que los atenienses
tributan a los habitantes de la isla de Cárpatos por haber re-
galado un ciprés de su santuario de Apolo para reconstruir
el templo de Atenea Políade, que había sufrido un incendio
en el año 40615 (cf. Jenofonte, Helénicas 1 6.1)
En conclusión, los griegos tenían una experiencia inmediata
del medio natural, percibieron la influencia de la naturaleza so-
bre el hombre, explotaron libremente los recursos naturales y ob-
servaron que el hombre puede degradar el medio ambiente. Por
54 EMILIO CRESPO

razones económicas y religiosas establecieron excepcionalmente


normas de protección de la naturaleza.

Las noticias reunidas contribuyen junto con los resultados ob-


tenidos por otras ciencias a averiguar cómo era el paisaje griego
en época clásica y a medir el efecto de la civilización griega sobre
la naturaleza.
Es dificil llegar a una conclusión unívoca y segura a partir de
las noticias escritas. Pero lo más probable es que el paisaje griego
de época clásica fuera cualitativamente semejante al de principios
de este siglo, que aún se conserva en zonas de Grecia. Los griegos
de época clásica no aceleraron el proceso de deforestación de la
península balcánica.
La etapa de deforestación más importante, si es que al fm de
la época neolítica las tierras bajas aún estaban cubiertas de bos-
que, habría sido anterior a los siglos V y IV a. de C . en la penín-
sula balcánica. Los textos de los siglos V y IV a. de C. (inscrip-
ciones, Heródoto, Tucídides, Platón, Jenofonte, Demóstenes,
Teofrasto) y del siglo 111 a. de C. (Heraclides Crítico) no mencio-
nan grandes masas forestales fuera de las partes altas de las mon-
tañas (dominadas por hayas, abetos y pinos negros), sino tierras
de labor y bosques abiertos de extensión indeterminada reparti-
dos por toda la península, compuestos sobre todo de encinas,
coscojas, pinos y cipreses, y monte bajo o matorral (+pÚyava).
Estrabón (siglo 1 d. de C.) y Pausanias (hacia 170 d. de C . ) do-
cumentan la conservación de numerosas zonas de bosque que ha-
bían sobrevivido a la época clásica en las montañas y en las zo-
nas más próximas al nivel del mar.
La capacidad del hombre antiguo para modificar la naturale-
za era pequeña en comparación con la del hombre actual. Los
cambios más profundos en el paisaje de Grecia de los que hay
noticia se han producido en los siglos XIX y XX: construcción de
carreteras, vías férreas, canales y embalses; desecación de hume-
dales; distintas formas de contaminación química y de efecto in-
vernadero; deforestación para extender cultivos; incendios fores-
tales; aumento y concentración de la población en grandes nú-
cleos urbanos y fuerte disminución de la población agrícola; y
progresiva desaparición del ganado en libertad.
TEXTOS SOBRE EL PAISAJE DE GRECIA EN LA ANTIGUEDAD 55

Los ríos parecen haber sido más caudalosos, al menos entre el


siglo V a. de C. y el siglo 11 d. de C., bien por la explotación me-
nor de las aguas fluviales, bien por la mayor cantidad de precipi-
taciones en todo el período o en partes de él. Los humedales y
pantanos, en las desembocaduras de los ríos y en otros lugares,
eran más numerosos y extensos.
Los griegos de época clásica explotaron libremente los recur-
sos naturales, que consideraban al servicio del hombre. También
observaron que el hombre puede degradar el medio ambiente.
Por razones económicas y religiosas establecieron excepcional-
mente normas de protección de la naturaleza.

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Estudios CI&icm 110, 1996


56 EMILIO CRESPO

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EMILIO CRESPO
Universidad Autónoma de Madrid
ATENEO, LIBRO VII: ALGUNAS CONSIDERACIONES

El auge de los actuales estudios sobre la dieta mediterránea,


expuestos en cursos, seminarios y desarrollados en diversas líneas
de investigación, nos mueve a recuperar el pescado como una
fuente fundamental de aporte de proteínas y vitaminas, en otro
tiempo algo despreciado en beneficio de la carne y sus derivados,
y muy tenido en cuenta, hoy en dia, en las mesas de los países
mediterráneos.
Pues bien, gracias a Ateneo de Naucratis y a su libro VI1 de su
obra, De~pnosofistas,tenemos una fuente de gran valor para el
conocimiento del significado del pescado como integrante de la
dieta del griego de la época llamada clásica. Este libro, íntegra-
mente dedicado en forma de monografía al tratamiento de esta
especie animal, nos aporta una gran cantidad de datos sobre uno
de los aspectos de la vida cotidiana del griego antiguo en relación
con el ámbito alimenticio.
De cualquier forma, sería preciso que intentáramos ver la es-
tructura del texto para ir a su vez delimitando el tema del que
Ateneo hace objeto su libro VII: los peces.

El libro que tratamos aparece incluido en la totalidad de su


obra, los De~pnosofitas,que, a su vez, se presenta como un diá-
logo' de banquete que habría que enmarcarlo dentro del género
simposíaco de amplia trayectoria desde Platón hasta Luciano,
Metodio o Juliano.

' Acerca de si hay uno o varios banquetes, K. Mengis, Die Scbn2ZsteIIerische Teck-
oik in Shophzstenmaml de Athenaion, Paderborn 1920 o J. Martin, S'posion Ges-
chichte einer fitemischen, Paderborn 1931.
Al ser el libro VI1 una parte del G E ~ I T V O Vdonde la conversa-
ción gira casi exclusivamente en torno a los peces, lo trataremos
de forma independiente.
1. El comienzo del libro aparece de manera dificultosa y con-
fusa, pero debemos de considerarlo en su función de enlace con el
libro anterior y de introducción al tema que les ocupa, los peces,
que empieza realmente en el capítulo 284-f.
En esta parte, los sabios participantes del banquete se ven en-
vueltos en una serie de conversaciones de lo más variopinto que
se enlazan unas con las otras -a veces, de forma ilógica- y que
nos introducen en temas referentes a festividades religiosas (es in-
teresante la fiesta llamada Lagunoforia), reflexiones sobre Epicu-
ro y sus partidarios acerca del placer que se deriva del gusto, etc.
Desde este momento, empezamos a descubrir la técnica litera-
ria característica de Ateneo: la cita sistemática de poetas, cómi-
cos, filósofos, lexicógrafos y eruditos en general que son los que
van a dar la autoridad que necesitan los comensales en las afir-
maciones que irán haciendo a lo largo de todo el banquete. Estas
citas se van a suceder unas a otras ininterrumpidamente -de
ahí una cierta confusión- hasta el final de la obra, creando una
atmósfera de erudición pretendida y consentida por Ateneo.
Punto importante de esta especie de introducción al libro VI1
es la disertación hecha por uno de los comensales, Mírtilo, acerca
del sentido de la palabra ó+ov, que designaría tanto a los 'platos
preparados' (.rrpoo+qpá-rcw), como a ZGov io-rlv f j
W n-rfio e a ~«lo que está cocido o es posible cocer)).
Sin embargo, también se designa con este nombre, mediante la
restricción semántica, al pez (LxBÚs)en cuanto que ya está atra-
pado o pescado y dispuesto a ser preparado para [Link] di-
ferenciación terminológica y semántica de la palabra opson sefía-
la la importancia de este manjar en la alimentación y la alta con-
sideración de que era objeto por parte de los gastrónomos grie-
gos; es más, Ateneo nos refiere, citando al historiador Fanócrito:
X í Y O ~ E VYOUV i)+o+áyous ... TOUS mzp¿ T ~ ) V Lxeuonw-
Xiav & v a o ~ p ~ + o p É v o u ses, decir, «llamamos gastróno-
mos...a los que frecuentan las pescaderías3.
En este sentido es interesante ver la distinción que en castellano hacemos entre
'pez' y 'pescado'. Con el primer término nos referimos a la especie animal acuática ex-
clusivamente, y con el segundo al 'pez comestible sacado del mar'.
' Aten. W, 276-f.
ATENEO, LIBRO VII: ALGUNAS CONSIDERACIONES... 59

2. Clasificaciónalfabética de lospeces.
A partir del antes mencionado capítulo 284-f comienza la ex-
posición y clasificación de los peces conocidos en el mundo grie-
go antiguo, efectuada ésta por orden alfabético, aunque en cier-
tas ocasiones este orden es incorrecto. A pesar de esta idea ini-
cial, no se realiza un estudio de cada uno de ellos; algunos son so-
lamente citados' de pasada, mientras que otros son ampliamente
referidos y considerados desde diversas orientaciones y puntos de
vista. De todas formas, vamos a tratar de seiialar cuál sería el es-
quema, más o menos general, de consideración y tratamiento de
cada uno de los peces.
2.1. Descripción biológica del pez.
Aristóteles es el biólogo que sirve a Ateneo de guía para apo-
yar dicha descripción. Mediante citas de Sobre los anunales y So-
bre las partes de los animales generalmente, el pez es descrito fi-
siológicamente y es agrupado en su correspondiente familia. Se
aportan, asimismo, datos sobre aspectos tales como la reproduc-
ción, género de vida, hábitat, etc. Podemos afirmar que la mayor
parte de los peces que aparecen en este libro, incluyen la descrip-
ción de Aristóteles como una introducción al tema; de hecho, nu-
méricamente, es el autor más citado en el libro VII, con una pre-
tensión claramente científica por parte de Ateneo. Encontramos
descripciones tales como la que hace al hablar de las lubinas
@áppaE):... povfl p e ~ s~ i o ~ ¿ ao¿ a p ~ o + á y o yXWooav
~.
6 ' É x o u o ~ v 6o-rcj6q ~ a ¿ Í-rpooÍ-r~c$u~uTav, ~ap6íav
~ p í y w v o vi- v 6 i ~ É p r r - r ccjov
q popíwv T ~ K T E La i ) ~ o U s
K a 6 á Í - r ~TOUS
~ KECFTPETS ~ a X¿ P U O Ó < P P U ~ S ~ ~ X L O T06
'
Bv Í - r o ~ a p o i>É
¿ W ~ 4. L

2.2. Consideraciones acerca del hábitat del pez.


Ateneo cita en este aspecto del tema al sabio Arquéstrato, que
nos es presentado como un amante del placer, autor de una Gas-

' Aten. W, 310-e: «... son solitarias y carnívoras. Tienen la lengua ósea y atrofia-
da, el corazón en forma de triángulo. En el libro quinto de Sobre las partes de los ani-
m& dice que se reproducen como los mújoles...M.

Estudios Cidsicm 110, 1996


60 MARÍA DEL CARMEN LÓPEZPÉREZ

troZogía, en la que tuvo la pretensión de exponer ~ V O Ui o ~ ¿ v


E K ~ O T O VK ~ M L O TPPOTÓV
O V T E VOTÓV T E S .
Este sabio gastrónomo nos aporta noticias acerca de los luga-
res apropiados para la pesca de determinado pez o para su com-
pra y degustación. Sería el antecedente, salvando las distancias,
de las actuales guías gastronómicas que abundan tanto en la ac-
tualidad y que establecen rutas determinadas: d a ruta del corde-
ro», «la ruta del jamón y del queso)),etc. De esta forma se alaban
las excelencias del «esturión de Siracusa), «el gran atún de las
costas de Samos~,los <anújolesde Egina~o la «lubina de Cali-
dón».
2.3 Consideraciones acerca de la técnica de pesca.
Numenio de Heraclea sirve, en lo referente a este campo de es-
tudio, de guía para informar al lector de la obra sobre aspectos
relacionados con la captura de los peces. Numenio, autor de un
Arte de pesca, conocido casi en exclusividad gracias a Ateneo,
nos refiere noticias como: fjpa~aK ~ P T G L~ a~i ' VOTE i PEV-
~ W ~ ZíT'
P p & 8 ~K, E ~ V T C J & Y P ~ G G O L ST & ~ E6fi OKÉ$KLLO 66-
k - r p a 6 ; en algunas ocasiones nos refiere el lugar apropiado para
la pesca de determinada especie: ... fi &v¿+ápyov n k p q
&AOó ~ E V O V ~ .
A través de Ateneo, pues, recogemos una serie de consejos de
gran utilidad para el amante de la pesca o para el futuro pesca-
dor. Este hecho nos puede llevar a reflexionar sobre la considera-
ción del trabajo pesquero en la Grecia Clásica. A diferencia de la
caza, que es practicada incluso por los héroes homéricos, la pesca
es un oficio propio del hombre que busca su subsistencia en el
medio acuático, que debe de enfrentarse al mar todos los días pa-
ra sobrevivir. La caza, la que no es practicada con trampas, lazos
u otras artimañas, reconoce los valores del cuerpo a cuerpo; la
pesca, en cambio, siempre lleva consigo una carga grande de as-
tucia, de trampa. La ideología aristocrática, que perdura en Gre-
cia durante mucho tiempo, hace sus distinciones en los referente
a estas dos formas de subsistencia. Es más, la caza es considerada

Aten. W, 278-d: «de dónde es cada una de las mejores comidas y bebidas)).
Aten. W, 287-c: «Con un pequeño camarón y acaso con una sardina, podrías
pescar cualquier cosa; pero mira que pongas bien este amuelo».
"
Aten. W, 327-b: K... al pargo que se pesca cerca de las rocas».
Estudios C1Scm 110, 1996
ATENEO, LIBRO VII: ALGUNAS CONSIDERACIONES... 61

como un placer, un entretenimiento; en cambio, la pesca es una


obligación penosa.
Con tratados como el de Numenio, nos encontramos con el
concepto de pesca como -rÉxvq, es un arte, el de la pesca, que
como cualquier otro posee sus propias reglas, consagradas por
muchos años de práctica y que puede provocar una distracción
placentera para el hombre griego. Nos acercamos incluso a una
práctica deportiva -como la que actualmente practicamos- que
constituye parte del ocio del mundo griego antiguo.
2.4. Consideraciones acerca de formas de denominación
de los peces:
En numerosas ocasiones, Ateneo se remonta al origen mismo
del término que designa al pez, se inserta en el campo de la lexi-
cografía, sirviéndose de citas de obras de autores tales como
Aristófanes de Bizancio, el gran lexicógrafo alejandrino. Cuando
se refiere a la boga @WK~S), a f m a que deberaímos llamarla
pówna, «&TEL ~ L K ~ O fSi ~ á p x ~pv~ y á X o v s & r u s
ÉXEL~.
Afima igualmente que habría que denominar al coracino (KO-
pa~'Lvov)con la forma ~ o p o ~ ' L v o«<&no
v: 705 -ras ~ Ó p a s
KLVE'LV))~.
Otras veces, nos introduce en el campo de la dialectología es-
tableciendo comparaciones entre distintos dialectos. Al ocuparse
del gobio (KOPLOS),ofrece las distintas denominaciones o for-
mas de pronunciación en diferentes escritores o áreas dialecta-
les'': Numenio los llama ~ c j e o v slos
, sicilianos K O ~ O V
Epicar-
,
mo los llama ~ c j p ~ o v s .
Como consecuencia, debido a este afán de Ateneo por estu-
diar a los peces desde el campo léxico, podemos establecer hoy en
día un vocabulario bastante extenso del mundo animal acuático,
con referencias incluso a cambios dialectales y a transferencias
semánticas.

Aten. W, 286f: «porque, siendo pequeña, tiene los ojos grandes».


Aten. W, 287-b: K... porque mueve las pupilas de los ojos».
'O Aten. W, 309-b.
62 MARÍA DEL CARMEN L ~ P E ZPÉREZ

2.5. Cualidades alimenticias o nutritivas de los peces.


El autor más citado en este libro VI1 es Hicesio y su obra Los
Materiales, conservada también gracias al Naucratita.
Las citas de la obra de Hicesio muestran a las claras las carac-
terísticas de los peces desde el punto de vista nutricional o ali-
mentario. De igual forma, inserta -a modo de los catadores de vi-
nos- sus consideraciones personales acerca de su sabor y gusto
que deja en el paladar.
Al referirse al congrio (yoyypós), a f m a que TWV Éy-
xíXwv E^LVUL ... & T ~ O < P W T ~ ~ O U S ~ i ) x u X i qT E TOXU X E L -
nopívovs 6 i d v a ~ " .
2.6. Mitología
El mito está muy presente en esta obra acerca de los peces.
Ateneo recurre a él para:
a. Explicar, mediante derivación, la denominación del cierto
pez.
b. En otras ocasiones, pacta con el mito para hacer remontar
determinadas formas rituales o fiestas religiosas a un pez en cón-
creto, como consagración de éste a un héroe o divinidad.
c. Hacer referencia a mitos de metamorfosis de hombre en pez
o a la inversa.
De esta forma, cuando trata al salmonete ( T ~ L ~ X T dice: ~),
' E ~ á - r q& T T O G L G O T ~ L -T ~ L O ~ L T L S ydp KU¿-rpLyXqvos,
KU¿T ~ T ~ S~ L C L K ~ C T L ' ~ .
De forma similar, recibimos la noticia de que en la Antigüe-
dad la acedía estaba consagrada a Apolo, la boga a Hermes, la
yedra a Dionisos o la sardina ( ~ G P L T LaSAfrodita, ) con la cual
la une además el hecho de haber nacido de la espuma del mar.
En otros pasajes asistimos al relato de metamorfosis de sim-
ples mortales en divinidades marítimas. Ateneo cita a Apolonio
de Rodas y su Fundación de Naucratis para presentarnos al pez
piloto como una transformación del mortal Pómpilo en pez, pro-
vocada por el dios Apolo, como resultado de una disputa entre

l1 Aten.VI1, 288-c: << ... son menos alimenticios que las anguilas e inferiores en sa-
bor, pero más digestivos».
12 Aten. VII, 325-a: «Consagrado a Hécate, pues se le honra en las encrucijadas,

tiene tres ojos y se celebran banquetes en honor a ella el 30 de cada mes».


ATENEO, LIBRO VII: ALGUNAS CONSIDERACIONES... 63

ellos en relación con la ninfa Ocyroe, debido a ésto, Apolo ...


-rbv TIopdAov E¿S -rbv 6pL;)vupov LXOUV p ~ ~ a p o p -
c#Ajoa~'~.

2.7. Información gastronómica.


Sin lugar a dudas, podemos afirmar que aproximadamente un
tercio de este libro VI1 está dedicado a la recopilación de lo que
hoy en día llamariamos «recetas de cocina));es decir, consejos so-
bre la preparación de los alimentos, ingredientes, tiempo que hay
que emplear, etc.
El primer manual de recetas lo tenemos en la obra de Apicio y
su De re coqwnzia, manual que recoje fundamentalmente for-
mas de cocinar romanas o propias del período de esplendor ro-
mano. Sin embargo, en Grecia ya había existido. esta forma de
tratado técnico.
A pesar de que tenemos muchas referencias en la comedia, es
con la obra de Arquéstrato de Siracusa o de Gela, que recibió el
sobrenombre de 6 1-6v t>+o+áywv 'HoíoGo~ fl O í o y v ~ s ' ~ ,
titulada Gastrología, con la que podemos empezar a hablar de
<libros de cocinan. Por desgracia, está perdida para nosotros,
aunque no del todo, pues poseemos abundantísima documenta-
ción en toda la obra de Ateneo, y ¡cómo no!, este libro VI1 recoge
toda la información de Arquestrato en lo referente al mundo gas-
tronómico del pescado.
La mayoría de los peces expuestos por Ateneo están acompa-
fiados de una útil ínformación sobre su mejor forma de prepara-
ción culinaria. Es más, la forma de exposición de estas recetas no
varia en mucho de la que hoy leemos en los manuales dedicados
a ello: el imperativo es el modo más empleado en los consejos -
«PO»,«cuece», strocem, «corta» o «sálalo»- que los sabios dan
en estos menesteres al hombre que quiere iniciarse en el ámbito
de la cocina.
Igualmente, Arquéstrato nos aconseja acerca de dónde y
cuándo hay que comprar el pescado para su preparación y trans-
formación en un manjar digno de las mejores mesas. Para la mo-
rralla nos recomienda: XaPi í-rpóo@a~-ov Ev E U K Ó X T ~ O L ~ L

l3 Aten. VII, 283-d: e... transformó a Pómpilo en el pez del mismo nombre».
l4 Aten. VII, 310-a: «El Hestodo o Teognis de los gastrónomow.

Estudios CX&icos 110, 1996


64 MARfA DEL CARMEN LOPEZ PÉREZ

+aX~jpovl'.Para la raya ( P ~ T L s ): p a ~ i 6 'i[+Ofiv EOOE pÉ-


oov X E L ~ O V O&uS C;jpq16.
Importante, de igual manera, es la gran muestra que nos ofre-
ce Arquéstrato -siempre a través de Ateneo- de ingredientes que
van a constituir el plato preparado (opson), tales como especias,
aliños, salsas, cremas, etc. El número de estas técnicas e ingre-
dientes es muy elevado. Operaciones como la salmuera -al ins-
tante nos vienen a la mente o a la boca nuestros «boquerones en
vinagre- son frecuentemente utilizadas. El queso es empleado en
ocasiones, aunque en cierto momento acusa a los siracusanos -sus
compatriotas- e italiotas en general de estropearlo todo con que-
so:

Especias y hierbas como el orégano, el hisopo, el silfium, co-


nocidas y utilizadas abundantemente en la cocina mediterránea
están presentes. Otros nos podrían parecer extrailos a nuestra
forma de cocinar, pero que aparecían en la mesa de los griegos,
tales como el laserpicio, las ortigas de mar vioas as) o salsas co-
mo la «salsa de brotes de legumbres en aceite)):&vOq haxávwv
i v 8haiq1*.
En todo caso, Arquéstrato no es el único tratadista de cocina
citado en el libro VII, sí el más importante; de cualquier manera,
el número de gastrónomos es más elevado. Aparecen nombres
como Erisítrato, autor de un Arte de cocinar, que nos habla del
6 1 ~ ó o + a y p ao' ~
salsa a base de carne, sangre, miel, queso, sal,
comino, silfium y vinagre, mezcla que serviría de acompañamien-
to de la sepia (¿como nuestros «calamares en su tinta)?).
Una variante de esta salsa nos la ofrece Glauco de Lócride,
autor de otro Arte de cocinar, en este mismo capítulo dedicado a

l5 Aten. W, 235-b: Nos responde al «dónde»: «... en la hermosa bahía del Fale-
ro...».
l6 Aten. W, 286-e: Responde al « c ~ n d o » «Come
: raya cocida en mitad de la esta-
ción del invierno».
l7 Aten. VII, 311-b: «Pues no saben preparar buenos pescados, sino que los estro-
pean, cuajándolo todo con queso y aliñándolo con vinagre y con sal de s i l f i w .
l8 Aten. W, 285-c.
l9 Aten. W, 324-c.
ATENEO, LIBRO VII: ALGUNAS CONSIDERACIONES... 65

la sepia: Unóoc$aypa 6' a l p a ic$82>v~ a oiXc$~ov ¿ ~ a ¿


Etpqpa 4 &AL ~ a@OS ¿ ~ ayáAa
i ~ a~¿v p ó.O'...s
Miteco también nos es presentado como tratadista de cocina,
aconsejándonos acerca de la manera de preparar la colmilleja, ci-
tándose su Arte de cocinar como referencia para el lector de la
obra de Ateneo.
En efecto, el mundo griego descubrió las amenidades del ex-
perto cocinero. En general, los Atenienses, que se distinguieron
por la sencillez de sus vidas, tenían una refinada cocina en la épo-
ca de prosperidad que siguió a la guerra contra los persas. En Si-
cilia, el arte culinario fue elevado casi a la dignidad de una cien-
cia desde el s. V a.c.
De esta forma, tenemos la posibilidad de conocer aspectos de
un arte o -rÉxvq totalmente consolidado en época alejandrina,
época en la que toda ciencia o técnica recibe su correspondiente
catalogación a través de tratados técnicos como los que acaba-
mos dé ver, y que no olvida dedicarse a una gran parcela del placer
como es ésta, la de la cocina, para uso y disfrute de los ciudadanos
acomodados de las grandes ciudades de Grecia y de Roma.
2.8. Consideraciones acerca de los cocineros.
La figura del cocinero que, en cierta medida, debería de ha-
berse tratado en el apartado anterior, merece un lugar aparte en
esta exposición de los temas que contiene este libro VI1 de los
De~pnosofistas.
Aparte de los tratadistas anteriormente sefialados, personali-
dades confirmadas por su obra y que ya detentan un lugar aparte
en la Historia del arte gastronómico, tenemos al grupo anónimo
de los cocineros que nos aportan, de igual forma, gran cantidad
de noticias sobre elaboración y preparación de platos de pescado
que no tienen nada que envidiar a los expuestos por un Glauco
de Lócride o un Miteco.
Este grupo aparece muy a menudo en los fragmentos de come-
días transmitidos por Ateneo. Este polifacético escritor ha sido
desde hace mucho tiempo considerado como una de las fuentes
más valiosas en la recuperación de obras de la Comedia Nueva o

Aten. W, 324-d: «El hyposfagma es la sangre estofada, silfium, vino cocido o


miel, vinagre, leche, queso y hierbas aromáticas picaditasn.

Estudios CJdsicos 110, 19%


Media, desgraciadamente escasas para nosotros y que solamente
los hallazgos papiráceos han sacado a la luz recientemente para
servir de ayuda en esta labor de reconstrucción de temas y moti-
vos que dominaron estas dos etapas del arte griego de escribir co-
medias.
Pero, sobre todo, hay una parte del libro VI1 que está total-
mente dedicada a la figura del cocinero, desde el capítulo 290-b
al 294-d. Casi cuatro capítulos que nos ilustran acerca del carác-
ter y tipología del cocinero.
En la evolución de la comedia como género dramático con au-
tonomía propia, los temas propios de la burguesía entran de lle-
no en la escena cómica. El argumento de las obras se llena de in-
trigas, escenas de reconocimiento, falsas confusiones, tipos córni-
cos determinados: el soldado fanfarrón, el parásito, la prostituta,
etc. 1.a comedia nos sumerge en la vida cotidiana de la burguesta
compuesta de comerciantes, artesanos, etc., en la que aparece el
cocinero como un miembro más del hogar familiar, un esclavo de
servicio que, en ciertas ocasiones, establece relaciones con los es-
clavos cocineros de otras casas y nos presenta la forma de vida
del gremio de los cocineros.
Cocineros expuestos por comediógrafos como Hegesipo en
Los hermanos2', Nicómaco en Eileith~la*~, o Dífilo en Elpin-
tor23y otros que aparecen en la obra de Filostéfanos, Sótades,
etc., muestran una mentalidad característica y nos ayudan a cla-
sificar los tipos psicológicos que abundan en la Comedia Media y
Nueva.
Estos personajes son principalme jactanciosos, en el sentido
de que se vanaglorian públicamente de su arte. El cocinero de
Los h e m o s a f m a :

" Aten. W, 290-b, en Meineke p. 381.


Aten. VII, 290-e, en Meineke p. 409.
U Aten. ViI, 291-f, en Meineke p. 455.
24 Aten. ViI, 290-c: «Siempre que me encuentro sirviendo un banquete funerario,
cuando vuelven del entierro con sus trajes negros, yo, destapando las tapas de las
ollas, conseguí hacer reír a los que lloran».

Estudios Cf&icm 110, 1996


ATENEO, LIBRO VII: ALGUNAS CONSIDERACIONES... 67

La jactancia lleva a algunos a presentarse como buenos adrni-


nistradores, consiguiendo incluso ahorrar algunos dracmas que
no van a parar, naturalmente, a las arcas de su amo, sino a su
bolsillo. Como vemos, son trabajadores del arte de «sisar».
La mayoría de ellos se ufana de su arte: no hay ninguno que
prepare tal plato como cada uno de los que muestran las come-
dias, que ahorre más a su sefior, que posea un arte más elevado,
que compre más barato. Sirvan unas palabras pronunciadas por
el cocinero que aparece en la obra de Filemón para marcar las se-
fias de identidad de este grupo social:

Con el análisis de este libro VI1 en medio de la gran produc-


ción de Ateneo, podemos entresacar varios rasgos que acompa-
Íían toda la obra de este autor, epígono de una amplia tradición
helenística.
a) Asistimos en la obra de Ateneo a la presentación de múlti-
ples temas insertos en el marco del banquete, siendo uno de los
más importantes el tema culinario o gastronómico -sobre todo
en este libro dedicado a los peces- en el que Ateneo sigue del mis-
mo modo a la tradición y abre caminos para la confección de
posteriores tratados culinarios que llegarán hasta nuestros días.
b) Estudio léxico-gramatical. Ateneo merece insertarse en la
tradición lexicográfica alejandrha que se extiende sin interrup-
ción desde Aristarco hasta el Léxico de Suidas.
c) Tratamiento histórico-anticuario. Las noticias que entresa-
camos de su obra pueden tener gran interés desde el punto de vis-
ta de recuperación de costumbres, fiestas, tradiciones, considera-
das ya por Ateneo como reliquias del pasado y que empezaban a
olvidarse en pleno siglo 111 d.C.

25
Aten. W, 291-f: «No es cocinero ct~alquieraque se dirija a alguien con un cu-
charón y un cucliillo, ni el que echa el pescado en la sartén; no, en este negocio hace
falta algo de inteligencia».

fitudios Clásicos 110, 1996


68 MARÍA DEL CARMEN LOPEZ PÉREZ

d) Podemos divisar la figura de Ateneo como un componente


de los escritores de la Segunda Sofistica y como el continuador en
Roma, bajo la protección de un seílor, de la figura del erudito y
filólogo de Alejandria: recuperador de textos y fragmentos perdi-
dos, investigador, lexicógrafo y clasificador de temas y materias.
Aunque el tema mismo de su obra haya dado lugar a que, en
general, Ateneo haya sido tratado en cierto modo de «desordena-
donz6por ciertos críticos, podemos afirmar que este aparente
desorden es es el resultado de un estilo propio pleno de varietas o
de la T T O L K L X
que
~ ~estaba tan de moda en este período literario.
MAR~A L ~ P EPÉREZ
DEL CARMEN Z

26
Cf. B . Guliks, The Deipoosophists, Harvard 1961.

fitudios Cfhicos 1lo, 1996


EL ESTILO INDIRECTO LATINO A LA LUZ
DE DOS LIBROS DE CÉSAR

1 DESCRIPCI~N
1. Nunca me habían parecido muy acertadas ni la nomencla-
tura ni la inclusión de estilo directo («dijo: vete)))e indirecto («di-
jo que se fuera») dentro de la subordinación sustantiva, princi-
palmente porque en la primera estructura el discurso (el mensaje
que se pretende representar de un personaje, no del narrador) no
es una cláusula subordinada, sino una unidad metalingüística (de
ahí el uso de las comillas)'. Así pues, establecer dicha oposición
en un nivel sintáctico resulta ambiguo, ya que no cuentan con el
mismo tipo de construcción; su utilidad se restringe a indicar la
actualización o bien literal o bien interpretada del discurso, algo,
pues, más propio de la estilística que de la Sintaxis.
2. La situación se complicará más aún al llegar al Latín, aun-
que no por la Gramática tradicional, que se limita a avisar de que
el estilo indirecto (que se da «en forma de oración subordinad^)^
atiene en latín características peculiar es^^, principalmente la
eventual ausencia de verbo introductor o la larga extensión de los

' De hecho, en el llamado estilo dimcto los dos niveles pueden presentarse en idio-
mas distintos («César escribió veai vidi vicin), mientras que esa dualidad, nacida de la
independencia sintáctica, es imposible en el indirecto.
Bassols, Siotax~sLatiaa, C.S.I.C., Madrid 1956 (1987), 11 5 347. También Ernout-
Thomas (Syntaxe Latine, Ed. Klincksieck, París 1953 (1993)) dicen que el E1 se da «en
proposición dependientes (5 408). En la monografía de Hyart (Les ongines d u styk
indiect Jatrn et son enpIoi jusqu'a JJépoque de César, Bruselas 1954) se defiende que
el E1 se extiende a todo el ámbito de la subordinación. Finalmente, también Meillet-
Vendryes afirman que el E1 se transmite «bajo la forma de oraciones s~~bordinadas a
un verbo declarativo expreso o sobreentendido» ( T d é de grammaire comparéé d u
grec et d u la&, París 1927, 5 919).
Bassols, o. c., LI 5 350. Sin embargo, Ernout-Thomas no hablan de peculiarida-
des, sino que se limitan a explicar las formas verbales ( o . c., 5 410-12).
70 ROBERTO G A R C DE
~ LA CALERA

pasajes; es decir, los autores tradicionales no se plantean para el


estilo indirecto una naturaleza distinta de la subordinación, aun
reconociendo ciertas diferencias entre el latino y el de las lenguas
modernas.
3. Sin embargo, modernamente se ha querido ver, frente a la
tradicional doble oposición, una triple (estilo directo 1 subordina-
ción4/ estilo indirecto latino), donde el estilo indirecto no sería si-
nónimo de subordinación5,sino una estructura particular que au-
nara características de los otros dos términos (por tanto, a medio
camino entre ambo^)^.
4. Dada esta situación, no pretendemos realizar un estudio ex-
haustivo de las teorías vertidas en las diferentes Gramáticas ni
comprobar las ideas con los textos de un buen número de autores
clásicos (trabajo digno de una Tesis), sino que el objetivo del pre-
sente trabajo será, partiendo de unos manuales básicos y usando
sólo dos libros de César (el primero de De Bello Gallico y el pri-
mero de De Bello Civili), analizar los argumentos a favor y en
contra de la triple oposición. Para lo cual, el primer paso, en me-
dio de esta polivalencia y ambigüedad en la nomenclatura, ha de
ser establecer unas referencias claras: admitamos el término de
estilo directo (ED) y el de subordinación (SO) tal como siempre
se han entendido, y reservemos el de estilo kdirecto (EI) para la
concepción tradicional (como un tipo específico de SO) y discur-
so itldirecto latino (DILAT) para el término de la tricotomía.

11. RASGOSDISTINTIVOS ENTRE SUBORD~NACION


Y ESTILO INDIRECTO.

5. De acuerdo con la obra que vamos a tomar como referencia


para la moderna concepción del DILAT, el manual de Rubio, cua-

Naturalmente, cuando hablamos de subordinación no nos estamos refiriendo al


estrecho y erróneo concepto de las proposiciones subordinadas, sino al mis general
procedimiento sintáctico por medio del que un sintagma complementa a (depende de)
otro; por lo tanto, huelga justificar la inclusión del iniinitivo latino en la subordina-
ción: desde el preciso momento en que complementa a una palabra, ya va snbordina-
do.
L. Rubio, Introducción a la sintaxis estructural del lath, Barcelona, Ariel, 1983
(1' ed. 1972 en R.E.L.), p. 257.
EL ESTiLO INDIRECTO LATINO ... 71

tro serían las diferencias entre los términos objeto de la polémica:


la pausa entre las dos unidades, la presencialausencia de nexo, los
verbos introductores y la extensión del discurso.
Rubio a f m a que en el DILAT se establece una pausa fuerte
entre las palabras introductoras y el mensaje (de forma idéntica a
lo que ocurre en el ED), y que, por tanto, se dan dos unidades
melódicas bien diferenciadas7. Sin embargo, J. M. Requejo, en
una comunicación en la que aboga por la existencia del DILAT,
rechaza el valor de este criterio, ya que ni podríamos saber con
certeza que hubiera dicha pausa ni, aun habiéndola, valdría este
argumento por sí solo8.A esto airadimos nosotros los numerosísi-
mos pasajes en los que se yuxtapone un sintagma que se conside-
raría subordinado con otro sospechoso de presentar DILAT, del
tipo Caes. B.C. 1 67.1 plerique censebant ut noctu iter facerent;
posse pneusad angustias veniki quam sentiretur. la pausa ¿indica
el estilo indirecto o yuxtapone (como creemos) ut facerent y pos-
se ? Pero más dificil se pone si encontramos un enunciado que,
por la ordenación sintáctica, demuestre que no puede haber pau-
sa, como B.G. VI 23.7 ubi quis... dixit se ducem fore, qui sequi
velintprofiteanhu, consurgunt...: no tiene sentido establecer una
pausa entre dixit y el discurso (a pesar de que la yuxtaposición
del subjuntivo, y sin ut, invita a pensar en DILAT), pues la ora-
ción, cuyo verbo principal, consurgunt, no ha aparecido todavía,
no puede cortarse (= ((cuandoalguien dijo que él sería el cabecilla
y que hicieran público quiénes querían seguirlo, se levantan...))).
6. Prueba, para Rubio, de la existencia de la pausa es que en
la SO, el lugar de aquélla sería ocupado por un nexo introductor
(ut )' (((aparece necesariamente y como relleno una conjun-
~iónn)'~. Sin embargo, Moralejo, en un artículo principalmente
enfocado a la traducción del EI", tacha de simplista esta opinión
argumentando que también en la SO falta a veces el nexo (volo

'R~ibio,o. c., p. 260.


«Del llamado estdo indirecto l a h o : algunas puntualizaciones», Actas del W I
Congreso de la S.E.E.C., 1991, 1 p. 709.
El caso de ne es absolutamente distinto, ya que nadie niega su doble valor como
nexo (= que no) y como adverbio (= no); sobre el posible uso como adverbio indefini-
do de ut (el llamado «refuerzo de mensajes impresivos»), ver infra 5 7.
lo O. c., p. 260.
l1 «El estilo indirecto latino: reflexiones de un traductor)), Jornadas de Actualiza-
ción en Filología Cjrásim, Oviedo, I.C.E. de la Universidad, 1984, pp. 51-70.

Estudios Cikicos 1lo, 1996


72 ROBERTO GARC~ADE LA CALERA

venias) y que no se puede demostrar la pausa que sustituiría a la


conj~nción'~. ¿Y qué dicen autores tradicionales como Bassols o
Ernout-Thomas de la ausencia de nexo en el EI? Sencillamente,
que las oraciones afectivas usan el modo subjuntivo13,pero, como
decíamos, sin que de ello se desprenda una distinta consideración
entre este tipo de discurso y el resto de la SO. Requejo arguye
que el nexo puede no aparecer también en la SO (pone como
ejemplo el pasaje B.C. 11 4.3 ... precibus ... civitati subvenirent),
aunque apunta que quizás ut no sea siempre nexo, sino ((refuerzo
de frase impresiva», para concluir, parece que sin mucho conven-
cimiento, que la ausencia de nexo (pudiera tener alguna signifca-
ción»14.
7. Ahora bien, del hecho de que, como apunta Moralejo, no
todos los casos de SO se valgan del nexo (Cic. At. 11 1.6 n o l k ita
exishes o ib. 111 13.2 fiatrem m e m fac &ligas)y de que tampo-
co todos los de E1 prescindan de él (B.G. 1 47.1 legatosmittit: ve-
lle se de eis rebm... agere cum eo; uti... colloquio diem constitue-
ret..., B.C. 1 2.6 sententim sequuntur: uti... exercitm dimita6
ib. 6.3 de reliquis rebus ad senatum refkrtu; tota Italia difectus
habeatur...; pecunia uti ex aerario Pompeio detui), debemos de-
ducir, a nuestro juicio, que hay una tendencia que indica cierta
diferenciación, pero no que se trate de un criterio distintivo, ya
que el fenómeno es demasiado frecuente como para excusarlo co-
mo excepción; a no ser que, como hace Requejo, se ponga en du-
da el valor subordinante de ut y se hable de funciones de «refuer-
zo». En nuestra Tesis sobre los valores de u t l ~ u i s i m o demos-
s
trar que en ningún pasaje histórico este término desempefiaba la
pretendida función de refuerzo, sino que en todos cabía, con ma-
yor verosimilitud, la interpretación subordinante16. Pero es que,

'=o. c., p. 60.


'9 11 8 352 y 5 411, respectivamente; la afirmación de Ernout-Thomas de que
c.,.
este subjuntivo es idéntico al de la parataxis del tipo rogo (ut) venias, confirma su idea
de que el E1 pertenece a la SO.
l4 O. c., p. 710.
l5 Ongen de los valores del nexo subordnante ut, Tesis presentada en la Facultad
de Letras, Murcia 1994-5.
l6 Sobre el análisis de enunciados del tipo rogo venias, o. c., pp. 231-3; sobre la crítica
de la existencia de ut como refuerzo del subjuntivo, pp. 70-1. También se rebaten opi-
niones contrarias, como la de Hofmann-Szantyr (Lateimiscbe Gramrnatik, Múnich
1964, 5 289 1.i).

Estudios CISicos 110, 1996


EL ESTiLO INDIRECTO LATINO ... 73

aun suponiendo que dicho refuerzo existiera en latín, ¿cómo se va


a defender que el utide Caes. B.C. 16.2 ...refertur; tota Italia di-
lectus habeatur; ...pecunia uti ex aermo Pompeio deturlo sea y,
sin embargo, para el de ib. 3 refertur ei3am de rege iuba, ut so-
cius sit atque amicus se prefiera la naturaleza subordinante?
8. Seguramente sea más determinante el criterio del verbo re-
gente, es decir, la ausencia de éste. Rubio habla de «variedad de
fórmulas introdu~torias»'~ y Bassols reconoce que el verbo intro-
ductor no es impres~indible'~. Ahora bien, hemos de distinguir
entre ausencia total de verbo (o de sustantivo del que sería Apo-
sición el discurso) regente y presencia de un verbo cuya capaci-
dad como regente del discurso se podría poner en tela de juicio.
Requejo duda de esta última posibilidad como criterio al consi-
derar dificil saber si cada verbo sería «específico»o no para la SO
o el DILATl9; sin embargo, sí se basará en la ausencia como cri-
terio determinante para identificar el DILAT, argumentando que
quien pide sobreentender10 no solucionaría la cuestió[Link]-
bién es ésta la clave para que Moralejo hable de un DILAT como
forma autónoma de SO2'.
9. Para acercarnos un poco a la realidad del Latín, hemos cla-
sificado todos los presuntos pasajes en DILAT de los dos libros
analizados de César2' y hemos obtenido los siguientes resultados:

l7 O. c., p. 261.
'*0.C., Ii 5 350.
l9 0.c., p. 709, donde se pregunta concretamente por la validez de un verbo como
queror para regir un discurso. Moralejo, por su parte, insta a no tener una idea estre-
cha sobre la transitividad (o. c., p. 56).
O. c., p. 712.
'O.c., p. 68.
'' El criterio que hemos seguido para identificarlos como «presuntos DILAT» ha
sido que no apareciera un regente claro o que hubiera una pausa gráfica entre el dis-
curso y el posible término introductor. Si se arguye que este idtimo criterio está limi-
tado porque podamos encontrar casos de SO en los que las subordinadas vayan yux-
tapuestas (wmo en efecto ha ocurrido en la mayor parte de los pasajes), hemos de res-
ponder que ello se justifica desde el preciso momento en que los defensores del DI-
LAT clasificarían wmo tal un pasaje del tipo BG. 142.6 q u i d m... dim't: C ? m . . .
f a m r ~poflicitum se in cohortis praetorike foco decham fegionan babiturum, a d
equum rescribere, donde la puntuación delata el pensamiento del editor (estamos
usando la edición de [Link] Pontet (iibri MI de Beffo Gallio, Oxford 1988 (la
ed.1900) y i i b r i m d e Beffo Ci~27,Oxford 1987 (la ed.1901)) como podríamos haber
elegido cualquier otra con un m i n i o de fiabilidad, pues lo que nos interesa es una in-
terpretación, en lo que se refiere al M,que se puede hacer de los textos de César).
ROBERTO G A R d A DE LA CALERA

- 46 cuentan con un verbo regente totalmente legítimo para llevar


subordinada2';
- 12 más presentan un sustantivo del cual es Aposición el discur-

- 9 tienen un verbo de lengua con su subordinada normal en sub-


juntivo con ut y, tras una pausa, el discurso en infinitivo; por tan-
to, de estos casos no se puede afirmar que el infinitivo dependa de
tales verbosz;
- en los 6 restantes encontramos otras expresiones de las que no
cabe hacer depender sintácticamente el discursom.
Resumiendo, de 73 casos tenemos 58 aptos para la SO y sólo
15 sin regente. Ante este resultado, los defensores del DILAT po-
drían alegar que ellos sólo estarían hablando de los 15 y que los
58 no interferirían en absoluto ya que serían claramente subordi-
nados. Sin embargo, responderíamos, la estructura de los 73 pa-
sajes es prácticamente idéntica: pausa gráfica (intuida por los edi-
tores), menor presencia de u t y la posibilidad de una considera-
ble extensión (factor que vamos enseguida a tratar). Hasta tal
punto es la estructura indiscernible, que parece imposible poder
poner, con la seriedad mínima, la frontera entre el DILAT y la
SO en la siguiente gama de'ejemplos:
B. G. 1 6.3 qui dicerent sibi esse in animo
B. C 1 66.4 uterqueidem suis renuntiat: ...exc~pereloca
B. G 1 14.1 Caesarita respondit: eo sibimjnus dubitationisdan'

a dico, respondo, refero, rescribo, renunt~o,poIIiceor, [Link],postuIo, mnseo, ex-


pono, dunonstro, probo, propono, iacuso, domo, praedico, Iloquor, persuadeo. Tam-
bién nos parece el caso de concImo (BG. 147.6 ...exercitu suo praesente concimavit
quid ad se venhent; an specuIandi causa), aunque el editor ha separado la interrogati-
va del verbo mediante dos puntos y ha colocado el signo de interrogación (...conda -
mavit: quid ad se v e m k t ? An specuIandi causa? ).
24 Iitteras Atere, mandata, sententiam, contumeIiosis vocibus; en la expresión Ie-
gatos miltere, es curioso comprobar que el sustantivo legatus (como también nuntius)
se refiere a la vez al mensajero y al mensaje, aunque, ciertamente, se podría también
alegar que la referencia al mensaje está originada al sobreentender un verbo de lengua
( d t legatos <dicturos > Caesarem vek..).
obsecro, peto, postulo. Incluimos aquí el caso de interpello (B.C 1 22.5 cuius
orationem Caesar interpeUat: se non maletici causa ex provincia egressm...), aun
cuando no corresponde exactamente a la definición que hemos dado, sino que se trata de
un infinitivo yuxtapuesto a un verbo (ya complementado por un acusativo), del que,
sin embargo, podría por el sentido depender.
26 ad pedes se proimm, satisfacio, concurro, agere gratia, postulata y, en la última,
sólo tenemos el contexto.
EL ESTiLO INDIRECTO LATiNO ... 75

B. C 1 72.4 milies vero pa/am inter se loquebantur... sese non esse


pugnaturos
B. G, 1 47.1 legatosmittit: velle se,..
B. C 174.2 aguntgraiias...: eorum se beneficio vivere ".
10. Finalmente, Rubio habla de la eventual ilimitada exten-
sión del DILATZ8,algo no posible en la SO, pues aquí habría que
ir cambiando constantemente el verbo introductor, ya se tratara
de una aseveración, una interrogación o una orden2'. Esto real-
mente no es un criterio, sino una característica que, dicho sea de
paso, hay que tomar con muchas reservas, ya que la SO no la
desconoce. Para empezar, ¿no es SO lo que encontramos en este
texto: «Mi nuevo amigo me cuenta que lo han trincado por error,
porque él en su vida ha abierto un coche para llevarse nada, que
pidiendo se gana la vida muy bien y muy honradamente, y que
los polvos que la policía le decomisó no son lo que dicen ellos
que son, sino las cenizas de su difunto padre, que Dios tenga en
su gloria, que precisamente ese día se proponía aventar sobre la
ciudad desde el Mirador del Alcalde. A continuación aiiade...D?~'
¿Y no lo es también este pasaje de B.C. 1 34.1-3 ...cognoscitmis-
sum in Hispanim a Pompeio VibuIIiumR ufum, quem paucis an-
te diebus Corfinio captum zpse dimjserat;profectum item Domi-
tium ad occupaadm Massu'm navibus actuarüs V I . quas Igli
et in Cosano a pn'vatis coactas ser&, libertis, colonis suis com-
pleverat; praemissos e t i m legatos Massdiensis domum...? ¿No se
deberá la extensión exclusivamente al hecho de que, al reproducir
un discurso, éste es generalmente más largo que las series de pro-
cesos subordinados a otros verbo^?^'
11. En su trabajo citado, J.M. Requejo repasa los criterios
«clásicos» para la identificación del DILAT, de los cuales se que-
da con tres: la ausencia de verbo introductor3' (ya visto anterior-

27 Cf. § 26.
O. C., p. 261.
29 O. c., p. 261-2.
Sill notrcias de Gurb, E. Mendoza, Barcelona, Seix-Barra], 1991 (8" e . . ) , p. 17.
31 Tampoco Moralejo está de acuerdo con el argumento de la extensión como ras-
go del DILAT (o. c., p. 53); según dice, es cuestión de grado, no de tajante frontera, y
la puntuación que separa los distintos miembros del discurso también aparece en pa-
sajes como v e vidi, víci
32 O. c., p. 712.
76 ROBERTO G A R ~ A
DE LA CALERA

mente), el infinitivo de las interrogativa^^^ y los z e ~ g m a (del


s ~ ~ti-
po querebatur de igna via: dlos corrzzmpere.. ., donde el infinitivo
no parecería ser regido por el verbo).
12. Ciertamente, la existencia de interrogativas en infinitivo,
junto a las otras en subjuntivo, es una de las características exclu-
sivas del EI. Si pretendemos reducir el E1 a SO, enseguida surge
la terrible cuestión: si las interrogativas subordinadas van en sub-
juntivo (o, a veces, en indicativo), pero nunca en infinitivo, ¿por
qué en estos contextos se llega a utilizar una forma verbal (hablar
de modo no nos parece adecuado) distinta? Realmente, Bassols y
Ernout-Thomas recogen este hecho3' como una de las caracterís-
ticas del estilo indirecto, que, recordemos, estaría dentro de la
SO. Moralejo, por su parte, presenta una interesante hipótesis: al
conservar las interrogativas la entonación (cosa que no sucedería
en la SO), se permite esta indiferencia m0da1~~; pero, a nuestro
juicio, aceptar esta posibilidad supone admitir que la presencia
del subjuntivo o del infinitivo es totalmente arbitraria.
13. En primer lugar, veamos qué hemos encontrado en nues-
tros dos libros. De los 9 pasajes analizados como interrogativos,
7 usan el subjuntivo (B.G. 1 40.2 curhunc tam temere quisquam
ab officio dscessunun i~dicaret?)~~ y sólo 2 el infmitivo: B.G. 1
14.3 Quod si vetenk contumeliae oblivisci vellet, num etiam re-
centium himkmm, ..., memo- deponere posse? y B. C. 1 9.4
quonam haec omnia nisi ad suam perniciem pertinere? En efec-
to, ambos pasajes son interrogaciones retóricas, como avisan los
autores para el infinitivo3'.
A nuestro juicio, antes que pensar en razones de crítica textual
(aunque sin descartarlas), debemos centrarnos en los verbos in-
33O. c,p. 712.
O. c., p. 711.
35 O. c., 11 g 353 y 5 410, respectivamente; en sendas obras, los autores intentan ha-

cer un reparto entre el uso del subjuntivo y el del infinitivo; también lo intentó Rie-
m a ([Link].
~ 7 , 1883, pp. 112-131 y 164-169); vanos esfuerzos todos, a juicio de Ru-
bio, ya que el modo de las interrogativas sería indiferente (o.c., p. 264).
%
O. c., p. 59.
37Las demás son B.G. 140.4, ib. 43.8, ib. 6-7, ib. 44.8, ib. 47.6 y B.C. 132.3.
Mariner, en su articulo sobre el estilo indirecto («Noción básica de los modos en
el estilo indirecto latinon, Eménta 33, 1965, pp. 47-59), atribuye la oscilación idniti-
vo/subjuntivo de las interrogativas a que en ellas confluyen las tres posibles modalida-
des (síntoma, actuación y exposición), postura coherente con el hecho de que el intini-
tivo (expositivo) sea más propio de las interrogaciones retóricas (p. 59).
EL ESTILO INDIRECTO LATINO ... 77

troductores. Los de las subordinadas interrogativas responden a


una gama mucho más amplia (video, expecto, disco, quaero, di-
co, pro video, scio, demonstro, rogo, ostendo, hvestigo, perscrri-
bo, cognosco...) que los del E1 (dicoo similar, explícitos o sobre-
entendidos). Ahora bien, ¿hasta qué punto es correcto ca15car a
una cláusula como la de nescio qzuk venerit de interrogativa? La
única justificación es que quis es un pronombre llamado interro-
gativo, pero hay que reconocer que el valor de la subordinada es
mucho más enfático que interrogativo3'. Sin embargo, si conver-
timos en subordinada un pasaje de ED como dixit (quaesivit):
'quis venit?', diremos, siguiendo la teoría tradicional, que dixjt
(quaesivjt)quis venerites también una interrogativa subordinada
(o indirecta), absolutamente igual que nescio quis venerit. Aquí
es adonde queríamos llegar: en esta última oración el valor de la
subordinada es, como decíamos, enfático y, por contra, para la
de dixit cabría mejor una definición como «reproducción de pre-
gunta».
Así pues, partamos de esta doble posibilidad de significación
para deducir que las que hemos clasificado como «reproducción
de pregunta» se encontrarían mucho más cercanas a las que po-
dríamos llamar, siguiendo la misma lógica, «reproducción de ase-
veración~:un ED dixit: 'Caesar venit' pasaría a dixit Caesarem
venisse; en ambos casos, dico o similares (introductores, recorde-
mos, del EI) limitan su significado a avisar de la reproducción de
un discurso. Por tanto, quedaría más justificado, con regentes ta-

39 Si encontramos escrito cómo ocurrió el accidente,sin signo alguno de modalidad


(interrogación o exclamación), sólo hemos de entender que «cómo», por su valor léxi-
co, se refiere a la manera en la que ocurrió el accidente; pero algo ha de haber más pa-
ra que dicha palabra se coloque, fisicamente, al inicio de su sintagma y, comunicativa-
mente, en el centro de la atención: la intención del mensaje «cómo ocurrió el acciden-
te» no es expresar que haya ocurrido el accidente, sino que hay que fijarse en el modo
en que ocurrió: a este valor lo podemos llamar, pues, enfático. Ahora bien, si a dicho
mensaje le añadimos la modalidad exclamativa o interrogativa, «cómo» seguirá estan-
do en el centro y será, por tanto, lo que parece que se exclama o se pregunta; pero lo
que conocemos como exclamación o interrogación no son significados que se expre-
sen mediante elementos sintácticos, sino mediante la modalidad: de hecho, podemos
actualizar oraciones interrogativas o exclamativas sin necesidad de estos pronombres
enfáticos («¿ha ocurrido algún accidente?»). En posición subordinada encontramos lo
mismo: si a una llamada subordinada interrogativa parcial (o interrogativa indirecta)
le quitamos el matiz de pregunta o exclamación de sus regentes más habituales, queda
desnudo el valor enfático ( d o felicitaré dependiendo de cuál haya elegido» = «...de-
pendiendo de la opción que haya elegido»); para ejemplos de subordinadas en latín
con ut y su valor enfático, ver Onhn de los valores..., pp. 42-3.

Estudios CfL~icos110, 1996


78 ROBERTO G A R ~ A
DE LA CALERA

les, el empleo del infinitivo para casos de «reproducción de pre-


gunta)).
Esta propuesta no es gratuita: en castellano podemos observar
cómo ocurre un fenómeno que responde a la misma motivación.
A un verbo como 'decir' le podemos subordinar dos tipos distin-
tos de interrogativas: «nos dijo cuándo ibamos a volver)) (imagi-
namos que alguien sencillamente pronunció en un momento con-
creto: «mañanavolveréis))) o «nos dijo que cuándo íbamos a vol-
ver»""(entenderemos que se nos hizo la pregunta «¿cuándo vais a
volver%). La adición de 'que' no se da con un verbo como 'saber'
(«sabía cuándo iba a venir))), y si a veces lo podemos encontrar
con 'preguntar' («preguntó que quién iba a venir))), creemos que
se debe a pura analogía con 'decir', ya que el significado es el
mismo que sin 'que' (((preguntóquién iba a venim).
14. El problema es que en latín no tenemos una situación
idéntica a la del español: las interrogativas en infinitivo (al que
relacionamos con la adición de nuestro 'que') sólo aparecen en
los pasajes de E1 (más extensos por natura que los de SO), pero
nunca en la SO. ¿Por qué? Quizás la respuesta se halle en que los
regentes más frecuentes de subordinadas interrogativas no son
dico ni similares, introductores de EI, sino del tipo scio y quaero ;
que, a la hora de utilizar este último, los latinos llevarían más cui-
dado por mantener el subjuntivo que nosotros (que, como hemos
dicho, a veces colocamos por simple analogía el 'que' con 'pre-
guntar'); y que ese cuidado se extendería incluso con dico, a no
ser que algo lo echara a perder. Para ese «algo» apuntamos una
posibilidad: ¿podría ser la distancia entre la interrogativa y el re-
gente?4'

NOSparece evidente la relación, con un regente como dico entre este 'que' (itro-
ductor normal de completivas aseverativas) y el infinitivo latino (forma verbal del
mismo tipo de completivas). Podríamos sentirnos tentados de calificar de incorrecta
la adición de dicho 'que', pero sin dejar de reconocer que cada oración expresa un
contenido diferente.
41 Hay una considerable distancia en los dos ejemplos recogidos (contamos aproxi-
madamente 14 formas verbales entre introductor e interrogativa en B.G. 1 14.3 y unos
11 en B.C. 1 9.4); sería muy oportuno comprobar si también se cumple en el resto de
libros y en los autores contemporáneos y anteriores. Compárese, en todo caso, con las
causas que apuntan Ermout-Thomas para algunas de las particularidades del EI: el
menor cumpliento en la consecutio temporum se debería quizás al alejamiento del
verbo introductor (0p.c. 5 417) y la vacilación en las interrogativas, a la pesadez del E1
(o. c., 8 420).
EL ESTiLO INDIRECTO LATINO ... 79

15. Ante pasajes como Liv. 11 3.3-4 libertatem a l i o m 51


suam vertisse servjtudjnem hter se conquerebantur:regem homi-
nern esse...; esse gratiae locum, esse beneficío; et kasci et ignosce-
re posse;. ..; leges rem suráam, iaexorabilem esse o como sal. Cat.
XLI11 3 querebatur de ignavia sociorum: illos... corrumpere, fac-
to... opus esse seque... hnpetum in cunam facturum, Requejo
afirma4' que se han de considerar o bien independientes (es decir,
DILAT), o bien, si dependientes, como casos de zeugma; opción
que rechaza porque se trataría de un atentado contra la norma
gramatical lo suficientemente grave como para ser de frecuencia
más escasa que la cantidad de tales casos que aparecen en los tex-
tos latinos.
~- - ~ ~

Para hacernos una idea de la existencia y naturaleza de zeug-


mas en el EI, hemos clasificado nuestros 73 ejemplos en tres gru-
pos:
a) no hay zeugma en los tipos perfacile factu esse dlis pro-
ba t..; non dubium esse...43 (B. G. 1 3.6), quod ante tacuerat pro-
ponit: esse non nullos... (ib. 17.1), ...haec esse quae ab eo postula-
ret: p&um, ne... traduceret... (ib. 35.3), ita colloquuntur: obsi-
denise a Caesare (B.C. 1 20.2), colloqui'tur: velle... Caesarem con-
venire (ib. 22.1), haec Caesan!renuntiant: iatellegere se... (ib.
3 5.3), ...contuneliosis vocibus...:...fugere et ad llerdam reverti
(ib. 69.1), que contabilizan un total de 50 pasajes;
b) se da, a nuestro juicio, un zeugma sólo aparente en B.G. 1
2.1-2 persuasit ut... exirent;perfacile esse y ib. 7.5 respondit diem
se. .. sumpturum; si quid vellent,... reverterentur (tanto el verbo
persuadeo como respondeo pueden regir un infmitivo o una cláu-
sula de ut con subjuntivo); en ib. 37.1-2 legati..veniebant Aedui
questum quod,.. popularentur; sese... r e h e r e potuisse (mejor
que de questum, el discurso depende de legati ); en ib. 47.6

O. c., p. 711.
42
"Aunque Requejo, en apoyo de su tesis, cite a C. Granados, quien, según él, «con-
sidera como indicio de DILAT el que el tramo en cuestión vaya precedido & DI
(SO), («El estilo indirecto libre el Salustio», CFC 3, 1972, p. 212.), no le concedemos
validez alguna a una afmación tan arbitraria, pues una cosa sería haber efectuado
una exhaustiva encuesta entre los pasajes de E1 y haber concluido que fueran mayori-
tariamente precedidos por SO, pero no parece ser éste el caso. No hay ninguna razón,
sintáctica ni de sentido, para pretender que, en el ejemplo anterior, asse no vaya regi-
do por proba t ; todo lo contrario, a nuestro juicio, ya que la presencia de SO debería
servir de apoyo para calificar como tal a cualquier sintagma yuxtapuesto y formal-
mente igual.
...exercitu suo praesente conclamavit quid ad se ven2ent (ver n.
19); en B.C. 1 6.1-2 copias suas exponit: legiones habere (creemos
que el acusativo copias y el infinitivo habere van yuxtapuestos al
mismo nivel, algo poco sospechoso de ser excepcional); y en ib. 3
de [Link] rebus... refertur; tota Italja dilectus habeatur (el valor
del sintagma de habeaturdebe identificarse con el del sitque apa-
rece una línea más abajo: refrtur e t i m de rege Iuba, ut socius sit
atque amicus).
c) sólo cabría hablar de zeugma sin SO explícita en los 17
ejemplos de los tipos obsecrare coepit ne.. . statueret; scke se...
(B.G.1 20.1-2) y sese.. . ad pedes proicerunt: ...se id contendere...
(ib. 3 1.2)44.
16. ¿Es el zeugma tan infrecuente como a f m a Requejo? Si te-
nemos en mente que e1 zeugma al que se está refiriendo es la eli-
sión del regente de parte del discurso (existiendo la posibilidad de
otro regente declarativo con la otra parte del discurso: petit ut...;
esse...), jacaso no son también sintácticamentegraves y frecuentí-
simas las condicionales o finales referidas no al enunciado sino a
la enunciación, del tipo «si vienes, hay cerveza en la nevera)) o
«parano entretenerte más, he sido yo»?45Y, sin embargo, el caso
que nos ocupa es mucho más sencillo: un discurso sin regente.
¿No es habitual encontrar pasajes tales de ED, como «El coronel
Aureliano Buendía se las guardó en los bolsillos. '-¿Sigue en Ma-
naure?'))? Y, entonces, ¿por qué vamos a tener el prejuicio de
considerar normal un discurso sin introductor en el ED y no en
la SO?; ¿por qué ha de ser anómalo todo lo que no se ajuste a la
norma de nuestros idiomas.
Pero, aún más, si trasladamos la estructura latina sin regente
al castellano («le pidió que le devolviera el libro; que lo había es-
tado buscando y no lo había encontrado))), ¿no es cierto que no
sólo es perfectamente inteligible, sino que además nadie se lleva-

" Aunque & naturaleza distinta, incluimos aquí un pasaje como B.C. 1 22.5 ora-
&en Ol- interpellat: se... egressm... (ver n. 25).
45 Casos que, por ejemplo, Pinkster analiza como Disjuntos (&taxis y Semántica
del Latín, Madrid, Ed. Clásicas, 1995, pp. 42-5); es decir, si destina una función sin-
táctica para estos casos es que no los considera fuera del sistema.
De todas maneras, no creemos que en un pasaje como «Ahora sólo queda por
descifrar quién es d a . Q& es esa dama que guarda la ficha roja...» (M. Vicent A fa-
vor del placer, Ed. El Pais-Aguilar 1993, p. 208) nadie vea ni zeugmas ni considere
que la pausa (el punto) sea sintácticamente determinante.
INDIRECTO LATINO ...
EL E S ~ L O 81

ría las manos a la cabeza por mor de la pureza ~intáctica?~' Si he-


mos oído 'pidió', suponemos que 'dijo' unas cosas como petición
y otras como aseveración; 'pidió', pues, es el término marcado, y
'dijo', el no marcado, el mas neutro. Prueba de que este tipo de
construcción no es ajeno a la normal de la SO es que podemos re-
construirla a partir de ésta: «dijo que lo necesitaba y que se lo
dierm / «dijo que lo necesitaba; que se lo dierm 1 «dijo que se lo
diera; que lo necesitaba)) 1 «pidió que se lo diera; que lo necesita-
ban.
En resumen, nuestro editor de César, Du Pontet, ha conside-
rado que en los libros analizados hay 73 pasajes de E1 (lo supone-
mos por la puntuación que utiliza), de los cuales 9 presentan un
introductor de lengua no adecuado a la totalidad del discurso
(peto...) y en 6 tenemos solamente el contexto; ¿hemos de juzgar
a la mayoría a partir de la minoría antes que sobreentender, co-
mo haríamos en castellano, el regente?
17. Recapitulando, tras el repaso de todos estos criterios, cree-
mos poder desechar absolutamente los referidos a la pausa y a la
longitud. En cuanto a los demás, el hecho de que el infinitivo de
las interrogativas no sea ni exclusivo ni siquiera mayoritario; que
la aparición de ut no sea tan rígida como algunos pretenden, y pue-
da explicarse la tendencia a omitir ut en el E1 mediante las mismas
razones que en determinados casos de SO (como veremos en S
20); y que para la pequefía cantidad de casos sin regente apropia-
do no sea tan antinatural sobreentenderlo, hacen de ellos, en de-
finitiva, motivos insuficientes, a nuestro juicio, para segregar a
este tipo de pasajes del resto de la SO, con la que comparten, co-
mo veremos, todas las demás características.

47 Ciertamente, a menudo es dificil saber si semánticamente el discurso correspon-


de al introductor o a un sobreentendido dico más neutro. Son los casos de B.G. 1 33.1
pollcifus esf sibi eam raa curae futuram: magnam se habere spm... (pensamos que
habere es parte de la promesa), B.C 1 1.2-3 se non defuturum pofú'cetur...; habere se...
gratim (donde, por contra, el último infinitivo no nos parece incluido en pofficetur),
ib. 7.2-5 introductum exemplum querifur...; Suffam... reliquisse, Pompeim . . . ademis-
s q... facfum in perniciosis legt'bus (todas son las quejas) o ib. 67.1 censebanf ut nocfu
iter facerent; posse pnus.. venire (aquí, de nuevo, creemos que todo es parte del plan
de censebao f ).

Estudios Cldsicos 1 LO, 1996


82 ROBERTO G A R ~ A
DE LA CALERA

111. ANALISIS
DEL PRETENDIDO DILAT

18. Los defensores del DILAT colocan a éste a medio camino


(ya veremos si sólo estilístico o también sintáctico) entre el ED y
la SO. Sin embargo, si nos detenemos a pensar en qué debería-
mos encontrarnos realmente tras dicha definición, nos viene a la
cabeza el llamado estilo indirecto libre, existente tanto en caste-
llano" como en latín (B.C. 1 72.1-2 Caesar in eam spem venerat
se sine pugna et sine vulnere suorum rem confkereposse ... Cur
e t i m secundo proelio aliquos ex suis amitteret? Cur vrúneratipa-
teretur o p h e meitos de se milies? Cur denique fortunam peri-
clitaretur?o Cic. A t 11 19.3 tulit Caesargra viter;litterae Capuam
ad Pompeium volare dicebantur; inllnici erant equitibus qui Cu-
rioni stantes pla zrseran t, hostes omnibus...; sane res erat pertur-
bata):la independencia sintáctica es total" (como en el ED) y sin
necesidad, para marcar tal independencia, de modos verbales di-
ferentes de los del ED; ¿en qué se distingue entonces el estilo indi-
recto libre del ED? Pues en que, estilísticamente, se supone que
no está hablando el narrador, sino el personaje. ¿Y qué relación
guarda con la SO? Ninguna, salvo la evidente de que el mismo
mensaje se podría presentar de una u otra manera (siendo radi-
calmente distintas tales maneras).
Si lo anteriormente expuesto es cierto, ¿qué lugar le corres-
ponde al EI? ¿Estará también a medio camino? Y en ese caso,
¿qué oposición se establecería con el estilo indirecto libre?
19. Comencemos el análisis del E1 por las formas verbales
«principales».No podemos negar de principio que el subjuntivo,
de uso probadamente dependiente e independiente, pueda funcio-
nar como verbo ««principal»(independiente) en el EI, sobre todo
si apoyamos tal papel en la menor presencia del subordinante ut;
sin embargo, ¿por qué nadie se extraiía ante el infinitivo?
De hecho, de la descripción de Rubio y de la de MarinerSO ca-
be deducir que los latinos hubieran elegido arbitrariamente el in-

"Es típico citar aquí algún pasaje de La Regenta: «¿Que había mil preocupacio-
nes, miffones de obstáculos que se oponían a su feicidad? Ya lo sabía él...» (cap. 28).
Para este tema, G . Verdín Diaz, Introducción al Estilo Indirecto Libre en Español,
Madrid, Anejos de la Revista de Filolgiá Española, XCI, 1970.
49 «Gramaticalmente independiente)), según Ernout-Thomas (o. c., Q 419).
0. C.,p. 263-5 y o. c., p. 58, respectivamente.
EL ESTILO INDIRECTO LATINO ... 83

finitivo como ano do^^^ para la aseveración en el DILAT. Pero


¿por qué el infinitivo, y no el participio o el imperativo o el indi-
cativo? Ante la afirmación de Rubio de que el infmitivo del DILAT
y el de la SO «son diferentes)),hemos de preguntarnos en qué se ba-
sa: si, para rechazar la idea de que tal forma pudiera ser «verbo
principal)), no basta el que por definición el infinitivo sea subor-
dinadoS2,podemos aducir otro importante detalle: ¿no demuestra
el Sujeto en acusativo el carácter hipotáctico del infinitivo?; ¿qué
explicación puede tener que el Sujeto de un subjuntivo vaya en
nominativo y el de un infmitivo (a pesar de ser, según esa teoría,
tan «verbo principal)) como el subjuntivo) en acusativo?
Pero también se puede rebatir esa idea desde otro frente. Si
DILAT y SO eran cosas distintas y, para marcarlo, los latinos su-
primieron el nexo ut de los subjuntivos, ¿cómo se justifica la tor-
peza de elegir la misma forma a~everativa?~~ Y volvemos a lo an-
terior, ¿por qué quedarse para d DILAT con la forma verbal su-
bordinada por naturaleza, a la cual no había manera de marcar
como independiente?%
20. Veámoslo, ahora, 'a contrariis', es decir, intentemos justi-
ficar estos <unodos»desde la SO: el infinitivo es la forma neutra,
no marcada (por lo que se dice que simplemente «enuncia»); el
subjuntivo, dentro de una cláusula de uf, no dejará de tener en la
SO (dico ut venias) el mismo valor contextual de orden (nacido
de su significado de eventualidad) que en el pretendido DILAT,
con lo que sólo quedará justificar la mayor ausencia del subordi-
nante ut: si partimos de que éste puede no estar presente en la
SO sin que se dude de su carácter subordinado (B.G. 1 20.5 rogat
faciat) y, sobre todo, de que esta omisión tiende a hacerse regular
en ciertos contextos (fac venias, sine in~ipiam)~~, parece claro que

51 LO entrecomillamos, ya que no lo consideramos en absoluto un modo al no en-


contrarse al mismo nivel que los demás modos (indicativo, subjuntivo o imperativo);
ver Mariner, o. c., p. 53.
Citamos de otro capítulo del propio Rubio: «El intinitivo, como forma nominal,
es, por naturaleza, 'subordinado'» (o. c., p. 362).
53 Recordemos que Mariner (o. c., p. 58) afirma que el infinitivo f ~ la
~ forma
e ver-
bal elegida para el E1 debido a la noción básica de iníiexión (=dependencia).
" En 5 21 veremos otro argumento, el modo de las subordinadas dentro del EI: si
no había empacho en hacer del infinitivo verbo «principal», habría sido más que
probable que en las cláusulas que se valieran del indicativo en el ED, apareciera tam-
bién e1 infinitivo; ¿por qué no?
Ver Or~gende los valores..., pp. 231-3.
no había ninguna razón que impidiera su mayor ausencia dentro
de un discurso (debida, quizás, al ED del subconsciente). En
cuanto a las interrogativas, la mayoría se vale del subjuntivo, co-
mo el resto de tales subordinadas; ahora bien, si, como veíamos,
coinciden factores como la lejanía del introductor y el predomi-
nio del valor de «reproducción de la preguntan sobre el valor en-
fático, el infmitivo podrá sustituir al subjuntivo; sustitución que,
tan incorrecta como la adición que hacemos de 'que' a algunas
interrogativas en nuestra lengua, parece que terminó haciéndose
normas6.
21. El subjuntivo de las subordinadas dentro del E1 no ha pre-
sentado tradicionalmente problema alguno, ya que se lo ha pues-
to justificadamente en relación con el valor de afirmación dada
por un tercero, no por el emisors7;uso idéntico al que encontra-
mos en las llamadas «causales subjetivas)),donde la causa es tam-
bién presentada por un personaje distinto del emisor (B.C.174.2
agunt gratias. .., quod sibi... peperci~sent)~~.
Y, es que, de hecho,
las subordinadas dependientes (sintáctica y/o semánticamente) de
un verbo declarativo siempre van en subjuntivo, incluso fuera del
EI: B.G. 143.4 beneficia commemoravit, quod rex appellafus es-
set a senatu, B.C.132.5 acerbitatem inimicorum docet, quí, quod
a b altero postularent, in se recusarent («pone de manifiesto la
obstinación de sus enemigos, quienes rechazaban para sí lo que
pedían del otro))).
22. Y queremos también dejar constancia de que, en contra de
la afmación de Bassols de que el subjuntivo subjetivo «no ha
transcendido a nuestra lenguanS9,si bien es verdad que lo normal
en castellano es expresarse como acabamos de hacerlo, sí nos po-

M Si esta explicación del infinitivo en las interrogativas resulta insuficiente, habrá

que seguir buscando las razones antes que admitir la descripción de Rubio (las inte-
rrogativas usarían los dos «modos», pues la presencia de la modalidad interrogativa
haría innecesaria más diferenciación [o. c., pp. 263-4]), que parece hecha a posteriori:
la modalidad también podría distinguir entre órdenes y aseveraciones, donde, sin e m -
bargo, sí se respeta el uso de cada uno de los dos «modos»; y, en definitiva, tampoco
explica a qué se debe la elección en las interrogativas de una u otra forma.
57 Ernout-Thomas, o. c., 5 411.

" Ernout-Thomas, o. c., 5 346 1; rechazamos de todo punto la versión de Bassols


sobre el carácter mecanicista e injustificado de estos subjuntivos (o. c., U 5 153), y
compartimos absolutamente el análisis de Moralejo de la expresión de la subjetividad
(o.c,p. 54).
59 O. c., U 5 152.
EL ESTiLO INDIRECTO LATINO ... 85

demos acercar al espíritu «subjetivista» del latín si decimos que


~Bassolsafirma que dicho subjuntivo no habría transcendido a
nuestra lengua»[Link] aquella larga subordinación que veia-
mos en 10, quedaría así: «Mi nuevo amigo me cuenta que lo ha-
bn'm trincado por error, porque él en su vida habría abierto un
coche para llevarse nada, que pidiendo se ganaría la vida muy
bien y muy honradamente, y que los polvos que la policía le de-
comisó no serían lo que dUián ellos que fueran, sino las cenizas
de su difunto padre, que Dios tenga en su gloria, que precisamen-
te ese día se propondría aventar...)). Nos parece manifiesto que,
en ambos casos, el condicional indica la misma falta de compro-
miso del narrador con la realidad de los procesos que el subjunti-
vo en latín6'.
23. Sin embargo, de la descripción de Rubio se desprende otra
explicación: «El estilo indirecto extiende el único modo personal
que conoce, o sea, el subjuntivo, a todas las oraciones subordina-
das en modo personal»[Link] decir, la elección del subjuntivo no
se habría debido a ningún valor de dicho modo, sino a que es el
«único modo personal que conoce)); débil argumento éste, que no
explica en el fondo por qué el elegido no fue el indicativo (modo
que, en el ED, aparece frecuentemente en las subordinadas) o el
i n f i n i t i ~ o(que,
~ ~ según su descripción, había sido destinado a sus-
tituir a los indicativos principales del ED)64.
24. Volviendo a la cuestión principal, ¿qué serían entonces los
pasajes de lo clasificado como DILAT? Si el criterio para la clasi-
ficación de un pasaje como DILAT ha sido su extensión, com-

" Por ejemplo, al comienzo de 5 y 6 hemos usado el condicional para describir


las opiniones de otros y seguramente a nadie le habrá extrañado la presencia de dicho
tiempo verbal.
El condicional castellano no se debe, a nuestro juicio, a un sentido meramente
potencial originado por una condición, como podría parecer a primera vista, sino que
es el originario valor eventual de 'sería' el que lo hace igualmente apto para contextos
wubjetivistaw («Rubio afirma que el DILAT seda un estado intermedio...»), «condi-
cionales~(«sería aceptable si tuviera una argumentación más solida») o «hipotéticos»
(«seríán las diez cuando eso ocurrió»).
" O. c., p. 265.
Se puede decir que las que sí lo usan son excepcionales (por ejemplo, Bassols,
0p.c. 11 8 357).
Esta misma pregunta la hace Moralejo en su articdo (o. c.,. p. 55) y la contesta
demostrando que el infinitivo «principal» no es ni principal ni independiente, como
pretendía Rubio.

Estudios C&icos 110. 1996


86 ROBERTO GARCÍA DE LA CALERA

probaremos, contrastando con ejemplos también extensos pero


ajenos a la naturaleza de un discurso (es decir, regidos por verbos
no declarativos como cognosco en B.C. 1 34.1-3 ...cognoscit mis-
sum in Nispanim a Pompeio VibulliumR &m,quem paucis an-
te diebus Corfino captum ipse dimiseraat;profectum item Domj-
tium ad occupandam Massifiam navibus actuarüs VIT, quas Igfi
et in Cosano a pnvatls coactas servis, fibertis, colonis suis com-
pfeverat;praemissos etJam fegatos Massi'iensis domm...)65, que
en absoluto es un criterio determinante; la razón de que los pasa-
jes más extensos suelan ser discursos, ya la apuntamos antes: son
extensos porque son discursos.
Ahora bien, quedémonos con los regentes declarativos. ¿Qué
diferencias hay entre nuestros pasajes sospechosos de DILAT y
otros inequívocamente subordinados? Ninguna (salvo la ya reba-
tida de la extensión del discurso): los introductores son los mis-
m o y ~nada ~ nos
~ impediría editar un ejemplo como B.C. 1 33.2
Pompeius.. . UI sena tu &era t eodem se habiturum foco qui Ro-
mae r e d s s e n t et qui iu castris Caesak fuissent con la pausa
característica del DILAT (Pompeius... in sena tu dixerat: eodem
se habiturum foco...)67.Sí se podría alegar que el regente puede
aparecer antes o después del discurso en la SO6', mientras que en
el DILAT siempre lo encontramos al principio: lógico, ya que de-
pende de la longitud del discurso: ¿no resultaría ininteligible un
gran párrafo de infinitivos y subjuntivos sin saber a quién se le
están atribuyendo?
Pero también se usa otro criterio, la ausencia de regente. En
los pasajes en que el introductor aparece (y eso ocurre en la
aplastante mayoría de los casos), no advertimos ninguna diferen-

Otros: B.G. 1 18.3-9 reperit esse vera: jpsum esse Dumoon* ...; redempta ha-
bere...; auxisse.,., comparasse...; dere.. et habere; posse ...; collocasse..; favere ef cu-
pere..., odisse..; vemie...; desperare.....o B.C 1 11.1-3 erat hiqua condico postulare...,
jps m...tenere;. .. velle dunittr; ~ M ~ t babere;
us poJ/ieri se... neque... defínire, ut...
66djCO(BG.I20.6,ib.39.1,ib.39.3,ib.6,B.C115.6),nuntio(B.G.I10.1,[Link]
15.6, ib. 26.5), sententim (ib. 2.2, ib. 3.7), poJkceor (ib. 3.6, ib. 13.5, ib. 15.2), refertur
(ib. 6.3), senatuscmsuItm (ib. 5.5), queror (ib. 7.1, ib. 30.5), loquor (ib. 72.4), con-
clamare (ib. 7.8), demonstro (ib. 8.4) o repperit (ib. 25.2).
67
Con otros verbos: B.C 1 7.8 conclamani... milies... sese paratos esse (aconcla-
mmt... mZtes: sese paratos esse) o ib. 30.5 queritur in contime sese proiectwn ac
proditm a [Link]&o (-z queritur in conthe: sese proiect m...).
68
En nuestros pasajes contamos con la mitad en cada posición.
EL ESTiLO INDIRECTO LATINO ... 87

cia determinante ni con la estructura de la SOG9ni con la de los


pocos pasajes sin introductor, donde lo más natural parece, da-
dos los precedentes, sobreentenderlo. No nos parece, en fin, que
la propuesta de la elisión pueda quedar desacreditada con el ar-
gumento, usado por Requejo, de que ces exactamente igual que
dejarlo sin explicación» (S 8). Quizás no sea frecuente en la len-
gua escrita, pero sí lo es en la hablada y nadie tiene problemas de
ambigüedad si le dicen: «hanllamado mis padres: que cuándo va-
mos a ir; que la casa ya está preparada y que no nos olvidemos de
llevar todos los papeles)). En ningún momento han aparecido las
palabras 'diciendo' o 'han dicho' pero todos entendemos perfec-
tamente que lo que sigue a los dos puntos (:) es el mensaje, lo que
han dicho. Las tres partes d. mensaje (una interrogativa, otra
enunciativa y otra yusiva) van introducidas por un 'que', el mis-
mo y con el mismo valor que si le precediera 'han dicho'; por tan-
to, también en castellano, el discurso es formalmente idéntico al
normativamente subordinado, como en latín. Es decir, tenemos
una unidad con las marcas habituales de SO pero no tenemos el
término del que depende; es, creemos, la misma situación que si
en latín encontramos gratias sin el ago habitual: ¿qué va a marcar
la desinencia de acusativo sino la función de Objeto Directo del
verbo ago sobreentendido?
25. El latín, pues, creó para estos pasajes un estilo propio, na-
cido de la SO pero sin dejar nunca de ser SO. Características
principales de este estilo son la casi ilimitada yuxtaposición de
subordinadas, la tendencia a la omisión de ut (S 19) y la flexibili-
dad a la hora de sobreentender el regente (9 15).
26. Por tanto, lo conocido tradicionalmente como E1 no es, en
absoluto, algo equidistante a la SO y al ED. De hecho, la preten-
dida característica común entre E1 y ED, la pausa entre introduc-

FA
Hasta tal ponto, que podemos «convertir» la SO en DILAT elidiendo los regen-
tes, sin necesidad de variar nada mis y sin que nadie se extrañara ante los nuevos tex-
tos: B.G. 1 41.2 legio... gratias egit quod de se optlinum iudicium f&sset, seque esse
ad bellum gerendum paratissúaam cofimavit (-z- legio.... gratiks egit...:se esse ad be-
llum gerendum paratissimam; esta misma estructura aparece una línea mis abajo: ib.
3 egerunt uti Caesari sati'sfamrent: se nec umquam dubitasse...) o B.C. 1 26.3-4 fega-
tum... mittit...; mandat ut Libonem de conciú'anda pace hortetiu;. in pr& ut ~pse
cum Pompeio colloqueretur postulat; magnopere sese confidere demonstrat... (->lega-
tum... mittit...: [utJ Libonem de conciú'iaoda pace hortetur; in prlais [utj +se cum
Pompeio colloqueretuq magnopere sese corúdere...).
88 ROBERTO G A R ~ A
DE LA CALERA

tor y discurso, es difícilmente defendible. Lo que realmente en-


contramos es una gama que podríamos representar, muy esque-
máticamente, de la siguiente manera7':
(1) - dikit Caesarem venire
(2) - ita dhit: Caesarem venire
(3) - dixit: Caesarem venire; legatus se consequeretur .
(4)- &ter se loquuntur: Caesarem venire
(5) - petit ut legatus consequeretur;.Caesarem venire
(6)- adpedes se proiecemt: se nolle...
(7) - Inquit, daesar venif;me consequere,,
Aun suponiendo (que ya sería suponer mucho más de lo que
estamos dispuestos a admitir) que un caso como el 4 estuviera
más cerca del 7 (ED) que 1 (SO indiscutible), lo cierto, a nuestro
juicio, es que la diferencia entre los grados del 1 al 6 es, a lo su-
mo, de matiz, de particularidades estilísticas, pero no de estructu-
ra sintáctica; y que la frontera entre 7 y los demás es sintáctica-
mente infranqueable.
27. Así pues, nos encontramos mucho más cerca de la teoría
tradicional sobre el E1 (la cual lo incluye dentro de la SO) que de
la moderna que defiende su independencia de ésta. Eso sí, nos si-
gue pareciendo erróneo y ambiguo el nombre de EI; dada la na-
turaleza de los casos así clasificados, quizá resultaría más ade-
cuado algo como «estilo de discurso subordinado».
Y ya sólo nos quedaría reivindicar para el llamado estilo indi-
recto libre el papel de intermediario (sólo estilístico, no sintácti-
co) entre SO y ED.

'O Las pausas gráfkas que hemos venido utilizando y que vamos también a usar a
continuación, no significan que creamos que responden a verdaderas pausas (a no ser
que se trate de Aposiciones: baec dxit: se...); el motivo es dar a entender que nos esta-
mos refiriendo a los pasajes que, tradicionaimente, se han editado con tales pausas
gráficas.
BIBLIOGRAFIA PARA LA DOCENCIA
DE CULTURA CLÁSICA]

Si atendemos al número de publicaciones aparecidas en los úl-


timos aíios que centran su atención de una u otra manera en la
asignatura Cultura Clásica, bien puede afirmarse que la apari-
ción de esta nueva disciplina ha despertado un considerable inte-
rés; tal interés queda refrendado, además, no sólo por el corto es-
pacio de tiempo en que han visto la luz tantos trabajos -apenas
cinco aíios, pues prácticamente todas las publicaciones son de es-
ta década de los 90-, sino también por el hecho de que esta mate-
ria se imparte todavía selectivamente y no es cursada de forma
general, aunque cada vez sea mayor el número de centros en los
que se ha implantado ya la Educación Secundaria Obligatoria.
Sin entrar en consideraciones sobre las diversas causas que
han motivado tal atención, me ha parecido que puede resultar
útil y provechoso recopilar las propuestas, sugerencias y materia-
les que existen en la actualidad para la docencia de Cultura Clási-
ca, y que permiten hablar ya de una bibliografía específica de tal
asignatura2.
' Buena parte del material que aquí se ofrece f ~ presentado
~ e en una conferencia
impartida en el IV Curso de Investigación y Didáctica en Filología: Lengua y c~~ltura;
dicho curso se celebró bajo la dirección de los Dres. A. Bernabé y E. Flores en jiilio de
1994 en el marco de los Cursos Superiores de Filología de la Universidad Compluten-
se. Ahora bien, dado que de entonces a acá han aparecido diversas publicaciones so-
bre Cultura Clásica, he añadido -lógicamente las nuevas referencias a la bibliografía
inicial. Quiero desde aquí expresar mi agradecimiento, además de a los directores del
citado curso por haberme invitado a participar en él, a mis compañeros J.L. Arcaz, P.
Barbeito, J.J. Caerols, V. Cristóbal, A. García Mayordomo, A. Mpez Fonseca e 1.
Zárate, por haberme suministrado diversas noticias y materiales para la elaboración
de este trabaio.
Debo advertir que el propósito de estas páginas es meramente informativo, pues
considero que son los docentes de las hasta ahora llamadas Enseñanzas Medias -y no
los profesores universitarios- quienes tienen mayor competencia para juzgar y valorar
la verdadera eficacia de los trabajos aquí reseñados.
Para organizar la bibliografia partiremos de las referencias de
carácter más general y amplio, distinguiendo por un lado las que
recogen en un mismo volumen y bajo un mismo título estudios y
contribuciones particulares de diversos autores, y, por otro, las
que ofrecen un diseño desarrollado y total de la asignatura; las
primeras serán presentadas bajo el titulo convencional de cobras
colectivas)), y las segundas, bajo la tradicional denominación de
<ananuales», aunque los nuevos aires de la Reforma huyan de
apelativos como éste. Tras estos dos grandes apartados, un terce-
ro estará reservado a aquellas programaciones que ofrecen pro-
puestas completas de programación -al igual que los manuales-,
pero que -frente a éstos- no desarrollan los contenidos, activida-
des, etc... Por otra parte, en cuanto a la bibliografia que se detie-
ne en cuestiones concretas, he creído adecuado establecer para su
estructuración tres puntos, atendiendo a aquellos aspectos que
gozan de mayor presencia y consenso en las diversas programa-
ciones de la materia, a saber, «Mitología», ((Aspectos lingüisti-
cos» y «Aspectos cultural es^^. Finalmente en un úítimo apartado,
bajo el epígrafe de « Vkria,>,se ofrece una recopilación de diver-
sos materiales complementariospara la docencia.
1. OBRAS
COLECTIVAS.
Las obras reseñadas4en este apartado son todas ellas 'miscelá-
neas' que recogen las contribuciones de diversos autores, y que,
como característica común, aúnan el interés por la Cultura Clási-
ca y por la Didáctica; son todas ellas, además, posteriores a 1990
y nacidas -algunas lo revelan en su título- en el contexto concre-
to de preocupación y expectativa por la Reforma de los Planes de
Estudio y el futuro de las Lenguas Clásicas en ellos.

Esta organización de los diversos núcleos temáticos viene a coincidir con la apre-
ciación realizada por M. Martínez Hemández en «Cultura Clásica y literatura erótica
griega», Lecciones de Cultura Clásica, (F.J. Gómez Espelosin d.), Alcalá de Henares
1995, pp. 113-134; en concreto, p. 123: daciendo un rápido balance de los diseños...
podernos observar que, en líneas generales, casi todos ellos giran en torno a tres o cua-
tro grandes capítulos: aspectos de romanización, mitología, cuestiones de léxico y de
vida cotidiana».
La presentación de las obras de este apartado atiende a la fecha de publicación, y
cuando dos publicaciones son del mismo año, he tenido en cuenta -dado que todas es-
tas obras de conjunto son el resultado de la celebración de diversos Cursos y Simpo-
sios- la fecha en que se celebraron dichas reuniones, de tal manera que también es po-
sible seguir una cierta evolución en las posiciones con respecto a Cultura Clásica.

Estudios Cliisicos 110, 1996


BIBLIOGRAFÍAPARA DOCENCIA DE CULTLrRA c L ~ I ( ' A 93

1.1. F.J. Gómez Espelosin & J. Gómez Pantoja (eds.), Pautaspara una seduc-
ción. Ideas y mate~alespara una nueva as~gnatura:Cultura Chica, Alcalá
de Henares, Publicaciones de la Universidad de Alcalá, 1990'.
Los diferentes trabajos contenidos en esta obra se ocupan, como su sugerente
titulo indica, de la Cultura CIiísicaen los momentos en que la asignatura aún
no contaba con unos contenidos y enfoques concretos. El libro es fruto de un
Curso organizado en la Universidad de Alcalá de Henares por los profesores
F.J. Gómez Espelosin y J. Gómez Pantoja en 1989, con lo que en cierta manera
los coordinadores fueron pioneros y se adelantaron a las preocupaciones que la
docencia de esta asignatura iba a suponer. Ofrece sugerentes propuestas, pero
unos trabajos interesan más que otros a la hora de analizarlos para su aplica-
ción a la enseñanza, pues hay aportaciones de contenidos quizás en exceso
concretas y teóricas que deben de ser elaboradas de quererse aplicar a la do-
cencia; aquéllos que, a mi entender, resultan más útiles para una aplicación
en el aula serán reseñados en los apartados concretos correspondientes6.
1.2. M.T. Hernández Lucas (ed.), Mitología Cláica. Teoná ypráctica docente,
Madrid, Ediciones Clásicas, 19907.
Se recogen en este volumen diversas contribuciones a un Curso de Mitolo-
gía que se celebró en el Centro de Profesores de Madrid-Centro entre los días
26 de febrero y 12 de marzo de 1990. Resulta significativo, para nuestro pro-
pósito, el que la Presentación del libro por parte de su editora, M" Teresa
Hernández, se dedique a «La mitología. Su papel en la enseñanza de la Cul-
tura Clásica», hecho que viene a demostrar el interés que la nueva disciplina
despertaba. Aunque tal vez sena más correcto haber presentado esta obra en
el apartado dedicado a la bibliografía sobre Mitología, me ha parecido con-
veniente, debido a su carácter misceláneo, hacer una primera mención de ella
en este apartado general, para después ir entresacando y comentando alguno

Citado en adelante Pautas...


Enumero, con todo, los títulos de las diferentes colaboraciones para ofrecer una
somera idea del conjunto: «La accesibilidad del mundo antiguo: consideracioncs para
un planteamiento didáctico» (F.J. Gómez Espelosin); «Filología y Arqueología. Pun-
tos de conjunción y contraste» (J. Valiente); «El entramado de la recuperación de los
textos» (A. Bravo); «El Mediterráneo: influencias e interacciones de un paisaje» (J.
Gómez Pantoja); «La organización del espacio: Aldeas, campos y ciudades: Una apro-
ximación arqueológica al paisaje.» (G. Ruiz Zapatero); «El mundo conocido y las ten-
tativas de exploración: los orígenes de la geografia descriptiva en Grecia» (C. Scha-
der); «Los ideales políticos de una sociedad limitadas (A. Guzmán); «Análisis de la
Historia y Prehistoria de un Mito: Edipo» (M. S. Ruipérez); «La religión en la cultura
griega» (E. Suárez); «La consideración social del artista en Grecia* (M. A. Elvira); «El
fin del mundo antiguo: no sólo una cuestión de fechas» (L. A. García Moreno); «La
herencia del mundo clásico: ecos y pervivencias» (A. Ruiz de Elvira); «La literatura
clásica desde nuestra cultura contemporánea» (V. Cristóbal); «Recuerdo de la charla
dada en Alcalá de Henares, el 6 de ahril de 1989~(A. García Calvo); «El humor como
vía de acceso al mundo clásico» (M.J. Muñoz); «¿El Latín en un curso común y obli-
gatorio?» (R. Fontán); «Medios audiovisuales en la enseñanza de la cultura griega» (J.
García Moreno - M. Acosta).
' Citado en adelante Mitología...
Estudios CIakicos 110. 1996
d e los trabajos que interesan más directamente a la docencia de la asignatura
que nos ocupas.
1.3. F.R. Adrados (ed.), Didáctica de las Hmanr'dades Cláicas, Madrid, Edi-
ciones Clásicas, 1991'.
Los trabajos recopilados fueron presentados a un Simposio celebrado p o r
la SEEC e n diciembre de 1989, bajo el mismo título que el de la publicación.
U n a primera parte está dedicada a la Enseñanza Universitaria, pero estos
trabajos ocupan tan sólo 150 de las casi 450 páginas del volumen; es, pues,
una obra mayoritanamente dedicada a las Enseñanzas Medias y, como cabia
esperar, la mayoría de las ponencias y comunicaciones atienden a la Reforma
d e los Planes d e Estudio. A muchos de estos trabajos me referiré e n concreto
en los apartados específicos, pero es, desde luego y de forma general, una
obra d e obligada consulta y referencia".

He aquí los títulos de todas las aportaciones, presentados con fa mima intención
que en la nota precedente: «La Mitologia. Su papel en la enseñanza de la Cultura Clá-
sica» (M.T. H e d n d e z Lucas); «Mito. Saga. Cuento. Las edades. La edad mítica» (A.
Ruiz de Elvira); «Genealogía de los orígenes del mundo. Ciclos de la mitologia clásica
más conocidos. Apolo y Dafne» (A. Guzmán); «Mitología clásica y cuentos popula-
res. Comentario al cuento de Periquillo» (V. Cristóbal); «Mitología y tragedia» (C.
García Gual); «Mito y Ciencia» (A. García Calvo); «El mito dionisíaco de Las Bacan-
t e ~ »(F. Rodríguez Adrados); «Mitología: Una experiencia didáctica» (G. Yélamos);
«La Mitología en la «Lengua y Cultura clásica griega» impartida a los alumnos de se-
gundo curso del ciclo común de la REM» (M. A. Martín); «La Mitología Clásica co-
mo EATP.» (Una experiencia de los cursos 1988-89 y 1989-90)~(M. M o d a s , F. Mo-
rillo, M.R. Ruiz de Elvira); «La religión y la mitología griegas a través del arte» (B.
Ferrero, V. Lizaur, M. V. Matamala, E. Rodríguez Monesciiio).
' Citado en adelante Didách...
'O Aunque sean muchos los trabajos dedicados a las «Enseñanzas Medias*, consi-
dero íitil, como en los casos anteriores, su reseña. Ponencias: «1983-1990: la experien-
cia de la didáctica de las Lenguas clásicas en los planes de reforma de Catalunyan (J.
Carbonell); «Informe sobre la Reforma y perspectivas de la misma en Andalucía»
(J.M. García Moreno); «La Cultura Clásica en la Educación Secundaria Obligatoria»
(A.M. García Otaola); «Principios metodológicos para la elaboración de un método
científico en la enseñanza y el aprendizaje del latín» (M.A. Gutiérrez Galindo); «El
griego y su didáctica en el nuevo Bachillerato» (J. Lérida); «Las lenguas clásicas en
Europa» (M. Martínez Quintana). Comunicaciones: ¿Cómo ver una película de roma-
nos?» (A. Alvárez); «El latín como iniciación a las lenguas en la experimentación de la
R.E.M.» (M.S. Aragón); «El latín de la Reforma» (F. Bombín); «Griego y latín en el
Bachillerato Elemental de la Reforma de la Enseñanza. Experiencia de clase en este
curso» (M.E. del Campo); «Pro Classicae Philologiae studio: tres sugerencias» (J. Clo-
sa Farrés); «Incorporación de avances de la lingüística a la didáctica de las lenguas an-
tiguas: el concepto de verbo no orientado y la enseñanza de los verbos griegos» (I.
Conde Moreno); «Selección de textos de Platón de acuerdo a unos contenidos míni-
mos» (A.J. Fernández García); «Cultura Clásica: apuntes para una visión global del
mundo clásico» (J. Gómez Espelosín); «La paremiología latina como recurso didácti-
co» (M.F. González Briones); «Las lenguas clásicas ante la nueva legislación sobre el
COU» (G. Hinojo); «Un programa de Cultura Clásica para fa Enseñanza Media Obli-
gatoria» (L. Inclán); «Un salmantino en la Roma de los Césares: aproximación a la vi-
da cotidiana en Roma para el curso de Cultura Clásica» (F. Lillo); «Didáctica del
BIBLIOGRAFÍA PARA DOCENCIA DE CULTURA CLASZCA 95

1.4. A. Guzmán, F.J. Gómez Espelosín &J. Gómez Pantoja (eds.), Aspectosmo-
demos de la An figüedad y su aprovechamiento didáctico, Madrid, Ediciones
Clásicas, 199211.
Esta obra publicada en 1992 ofrece las ponencias y comunicaciones presenta-
das en u n Coloquio que, con el mismo titulo, se celebró en junio de 1990 organi-
zado por el ICE de la Universidad de Alcalá de Henares y la Delegación de Ma-
d n d de la SEEC. Como claramente señalan los editores en la Presentación del li-
bro, el coloquio tenía como punto de mira la enseñanza que nos ocupa: «El obje-
tivo n o era otro que suscitar, justamente cuando estamos asistiendo al diseño
d e lo que pueden ser los curricula de las asignaturas de latín, griego y cultura
clásica e n los futuros planes d e bachillerato y d e enseñanza secundaria obli-
gatoria, u n foro de debate abierto en t o m o a los dos temas sugeridos en el tí-
tulo del Coloquio; a saber: aspectos de la realidad cultural clásica de más cla-
r a pervivencia e n la sociedad de nuestros días, y la explotación de los recur-
sos didácticos que ayuden a transmitir a nuestros alumnos los contenidos cul-
turales y lingüísticos de estas asignaturas»12. Las propuestas y temas tratados
son, e n consecuencia, muy variados13, de tal manera que unos interesan más

griego en la Reforma de las Enseñanzas Medias: Primer Ciclo y Bachillerato Filológi-


co» (M.A. Martín Sánchez); «Proyecto Video Hellas 2000~(J.L. Navarro); «Helenis-
mos castellanos en el Primer curso de griego de la Enseñanza Median (J.M. Nieto);
«Iniciación al estudio de la Cultura Clásica a través de disciplinas no estrictamente
lingüisticas» (J. Pereira); «La evaluación del latín en el marco de la Reforma Educati-
va» (J.M. Pérez Fernández); «El análisis gramatical. Objetivos y método» (A.M. Pé-
rez Rodríguez); «Posibilidades de la opción de Griego ante la próxima Reforma del
Sistema Educativo» (E. Rodríguez Monescillo); «Reflexiones sobre la Reforma»
(M.T. Rubio); <&a Cultura Clásica en la futura Enseñanza Secundaria: programa de
una experiencia» (E. Sarabia, R. Blaya, L. Alonso); «Una experiencia de un aula de
Cultura Clásica» (P. So~ito,J. García Macías); «La etimología como recurso didácti-
co» (X. Ferro, X. Souto); ««Alejandro o el falso profeta» de Luciano de Samosata:
sugerencias para la clase de 3" de BUD> (A. Vera, J. Rodríguez); «Conclusiones del
Simposio sobre Didáctica de las Humanidades Clásicas ante la Reforma de la Ense-
ñanza».
l' Citado en adelante Aspestos...

lZp. l x.
l3 <<Viajesde aventuras fantásticas en la literatura griega» (C. García Gual); Acti-
tudes ante la vida pública en la democracia de Atenas y en las nuestras» (F. Rodrí-
guez Adrados); «Tópicos de consideración y de comportamiento infantiles en la Anti-
gua Grecia» (L. García Iglesias); «De la república al dominado. Una advertencia de la
Antigüedad para el siglo XX» (L.A. García Moreno); «Palabra antigua e incertidum-
bre existencial» (E. Otón Sobrino); «Temas actuales de Cultura Clásica: la literatura
erótica» (M. Martínez Hernández); «La posición de la mujer actual y de la grecorro-
mana: puntos de convergencia y divergencia» (E. Garrido); «Búsqueda de campo,
hastío de ciudad. Pasión antigua y contemporánea» (V. Cristóbal); «La democracia
ateniense vista por Aristófanes: actualidad de una sátira política» (E. Rodriguez Mo-
nescillo); «Aprendiendo de nuestros mayores el arte de ganar unas elecciones» (J. Gó-
mez-Pantoja); «Actitudes ante la vida pública en las Odas de Horacio» (F. González
Luis); «En busca de las claves del mundo imaginario griego» (F.J. Gómez Espelosín);
«Un acercamiento a lo dionisíaco desde nuestro tiempo» (0. García Sanz); «Alejan-
dro de Abonutico. Las razones del éxito de un falso profeta* (J. Rodríguez Morales);
«La presencia de Platón en la moderna valoración del hecho artístico» (A. Rodríguez
que otros a la docencia de la asignatura Cultura Clásica; a alguno de ellos ha-
ré referencia concreta e n los apartados sobre aspectos particulares.
1S. F.J. Gómez Espelosín, Lecciones de Cultura Cláica,Alcalá de Henares, Pu-
blicaciones de la Universidad de Alcalá, 1995'''.
Forman este volumen diversas intervenciones que tuvieron lugar e n dos
Cursos de Cultura Clásica, celebrados durante los cursos 92-93 y 93-94 en Al-
cala de Henares, y, e n palabras del editor d e la obra, «no pretende ser u n ma-
nual para dicha asignatura sino tan sólo un libro que pueda servir de orienta-
ción al docente en este terreno, aportándole algunas ideas teóricas y prácti-
cas. A diferencia d e nuestra publicación anterior, Pautas de seducción (cf.
1.1), ..., que pretendía lanzar en unos momentos de debate sobre el tema de la
mencionada materia y su contenido preciso unas determinadas propuestas, el
presente libro opera ya sobre la realidad incontrastable de las normas dicta-
minadas por el BOE». Los trabajos se presentan en tres capítulos siguiendo los
tres grandes bloques temáticos en que se dividia, en un principio, la materia en el
Proyecto Curricular del MECI5,siendo grande la variedad temática ofrecida;
es d e señalar que también hay variedad en los planteamientos y enfoques da-
dos a los diversos temas, de tal manera que junto a propuestas concretas de pro-
gramación se plantean cuestiones más 'teóricas' que, w m o señala F.J. Gómez
Espelosín, «pueden servir perfectamente de base a nuevas unidades, elabora-
das esta vez p o r los propios docentes».

Pareja); «Marcial, en el epigramatorio de un poeta actual» (V. Picón); «Lo antiguo y


la realidad de su tiempo en un poema de Ignacio Mpez de Ayala» (M.J. Mpez de
Ayala y Genovés); «La versión moderna del drama de los Atridas en la literatura nor-
teamericana~(LA. Lázaro Lafuente); «El sistema educativo en el Imperio Romano»
F . J . U p e z Santamaría); «Actitudes y formas de divesión en la antigüedad clásica.
Sus manifestaciones modernas y aprovechamiento didáctico» (A. Pérez Largacha);
«Actualidad de los mitos clásicos» (G. Yélamos); «El arte clásico, fuente de nuestro
patrimonio artístico» (M.R. M~úiozJiénez); «Lecciones de lengua y cultura latinas
impartidas por las calles, las plazas y los cafés..., por ejemplo, de Madrid» (A. Pérez
Rodríguez); cEmerita Augusta: una ciudad romana vista con los ojos de hoy» (M.
Gómez Lozano y M.V. Goñi); «Mirabilia urbis Salmanticae: el comic como puente
entre dos mundos> (F. Lillo); «Un vocabulario temático del griego» (L.M. Pino);
«Antiguos corónimos revitalizados: caso de Iberia y Céltica» (L. Pérez Vilatela).
l4 q t a d o en adelante Leaxones...
l5 Esta es la estructuración general y los diversos artículos de que se compone: 1.
Las lenguas clásicas, origen de las lenguas romances: «Las lenguas clásicas, origen de
las lenguas románicasn (J.L. Moralejo Aivarez); «Enseñar Lengua en el Curso de Cul-
tura Clásica» (A.M. Garcia Otaola); «Un curso de iniciación al Latín» (M.N. Gallardo
Lucas); «El Cielo: nombres y mitos» (Grupo Tempe); «La escritura y sus soportes en el
mundo antiguo» (A. Pérez Largacha). 11. El hombre clásico y su mundo: «Eras y Afro-
ditan (C. García Gual); «Cultura clásica y literatura erótica griega* (M. Martínez Her-
nández); «Los cíclopes pastores en la literatura griega» (J.A. López Férez); «La Eneida
en los sonetow (V. Cristóbal); «La tradicih clásica como apoyo didáctico para el co-
mentario de textos latinos» (J.L. Arcaz Pozo); «Alejandro Magno, sabio ante las mu-
jeres» (A. G ~ i p a a nGuerra); «El ocio en Roma: los espectácdos de masas» (M. Valle-
jo Girvés); «Aspectos del ascetismo tardo-antiguo y bizantino» (A. Bravo Garcia). III.
La romanización: «Hispania ailte Roma» (F.J.Gómez Espelosín); «El espacio religioso
en Roma» (J.J. Caerols Pérez); «Ciudad clásica-ciudad medieval» (J. Valiente Malla).

Estudios Cf&icos 110, 1996


BIBLIOGRAF~A
PARA DOCENCIA D E CULTUM CLASZCA

Son ya numerosos los «libros de texto)) presentados como ma-


terial curricular por las diferentes editoriales. Por lo general, en
todos ellos se ha realizado un gran esfuerzo de síntesis y presen-
tación de la amplia variedad de aspectos que pueden ser compe-
tencia de la Cultura Clásica; a su vez, precisamente la amplitud
de la materia a tratar conlleva en bastantes casos una excesiva
carga de contenidos, cuya presentación habrá de ser selecciona-
da, sin duda, por el profesor.
2.1. A. Alonso - R. Blaya & E. Sarabia, Iniciación a la Cultura Clásica. Guía di-
dáctica, Murcia, Universidad de Murcia, 1990.
Esta obra reviste un carácter pionero y tiene un mérito indiscutible, pues es
la primera «guía didáctica» unitaria y coherente sobre la asignatura de Cultu-
ra Clásica. Las autoras ofrecen una programación completa de un curso divi-
dida en tres apartados: el primero está dedicado a la Romanización, en con-
creto la de Murcia; el segundo, a la Mitología en las artes y la literatura, y
el tercero -francamente encomiable, a las expresiones y raíces grecolatinas
de la lengua actual. La programación está dividida en Unidades con conteni-
dos, actividades y materiales para el desarrollo de cada unidad.
2.2. M.T. Bautista - C. Casado - P. Montesdeoca, DOCUMENTA. Aprendien-
dolath, Madrid, Ediciones Clásicas, 1995.
Se trata de una curiosa «propuesta de aprendizaje de la lengua latina y de
la cultura clásica», cuyo método se desarrolla en dos volúmenes «para el
alumno», y un «libro del profesor» que ofrece diversos materiales (ejercicios
resueltos, de profundización, de evaluación; recursos bibliográficos y audio-
visuales...). El primer volúmen (Documenta 1)consta de tres secciones fun-
damentales: Myfhologiae(l. Aeneas et Iulus. Romulus et Remus; 2. De deis
deabusque; 3. Theseus et Minotaurus; 4. Daedalus et Icams), Vta cottidiana
(5. Domestica sede; 6. Schola; 7. In foro; 8. Thermae; 9. Ludi), y, finalmente,
Grammatica,sección en la que se ofrece una compendiada descripción de los
elementos gramaticales esenciales del latín. Componen el segundo volúmen
otros tres apartados dedicados a Vocabula,Etynologae y Dicta. La utiliza-
ción de textos latinos y los atractivos ejercicios -en forma de pasatiempos co-
mo «sopa de letras», series...- son, a mi entender, los dos elementos más des-
tacables de esta obra que ofrece abundantes y trabajados materiales para ha-
cer la docencia más atractiva.
2.3. Y. Espinosa Fernández - R. Muñoz Jiménez, Cultura Clásica, Alcal Edicio-
nes, Madrid 1995.
Esta publicación es, como se reconoce en la contraportada, un «libro de
texto», dividido en diecisiete unidades de contenidos, que contemplan riguro-
samente los siguientes aspectos: 1. El marco geográfico de Grecia y Roma; 2.
Panorama histórico de Grecia; 3. Roma: Monarquía, República, Imperio; 4.
España en la órbita de Roma: La Romanización; 5 . El Urbanismo; 6 . Las
clases sociales. El mundo del trabajo: los oficios, la ciencia y la técnica; 7. La
familia. La situación de la mujer: La educación; 8. El ocio y los espectáculos;
9. El calendario; 10. La religión griega y romana; 11. La Mitología Grecorro-
mana; 12. El indoeuropeo como tronco lingüístico común de las lenguas eu-
ropeas; 13. El latín y las lenguas romances, especialmente las lenguas penin-
sulares; 14. Las fases de formación del castellano y de las lenguas romances;
15. Procedimientos de derivación de origen griego y latino; 16. Procedimien-
tos de composición de origen griego y latino; 17: ~átinismosy helenismos de
uso frecuente; además, hay una unidad O que sirve de Introducción bajo el ti-
tulo «Los &gos y 16s Romanos somos-todos nosotros». Es, como- puede
observarse, una obra muy completa - un 'manual' que bien puede califícarse
como 'canónico'-, en la que se presta atención a la práctica totalidad de los
temas esperables y posibles en una asignatura de carácter tan abierto y vario-
pinto como ésta; curiosamente, tal vez la densidad y amplitud de sus conteni-
dos vuede llegar a convertirse en un inconveniente para su total avlicación en
el ada, a la vez que, precisamente por esa profundidad y amplit;d de temas
tratados resulta una recomendable obra de consulta para el estudioso del
Mundo Clásico.
2.4. C . García Gual - J.A. Monge - M. Andrés, Cultura Clásica, Madrid, Ed.
Santillana, 1995.
Los contenidos se han organizado en catorce temas bajo los siguientes titu-
los: 1. La civilización griega; 2. El Imperio romano; 3. Política y sociedad
grecorromanas; 4. La romanización de Hispania; 5. La familia romana; 6.
Roma y la cultura griega; 7. La religión en Grecia y Roma; 8. Los mitos grie-
gos; 9. Los mitos en la literatura; 10. El teatro griego; 11. Los juegos roma-
nos; 12. El urbanismo romano; 13. Origen del pensamiento racional; 14. La
pervivencia de la cultura clásica. En cada tema se atiende, a su vez, a tres 'ni-
veles' distintos de presentación de los contenidos: en el primer nivel, que se
ha denominado 'información básica', se ofrece un trabajado y condensado
informe sobre el contenido wrresvondiente; en el segundo, se desarrolla mo-
nográficamente un aspecto del tema, que suele resultar atrictivo o sugerente;
finalmente, un tercer apartado se dedica a la 'herencia clásica' con atención
fundamental a la per&encia de las lenguas cl&sicasy la influencia clásica en
el arte y la literatura. Con todos estos elementos, el resultado es un manual
serio en el que deliberadamente no se ha querido 'rebajar el estilo de la expo-
sición por razones didácticas'.
2.5. Grupo «Clunia Nova 90-91», Cultura Cláiica. Lenguas de Europa, Burgos,
C.E.P. de Burgos, 1994.
Se trata de un «Cuaderno de trabajo», elaborado por un colectivo de profeso-
res y presentado por ellos como «una breve relación de sugerencias». El material
está estructurado atendiendo a ocho unidades de contenidos: 1. Europa, si-
tuación actual; 2. Europa, visión histórica; 3. Europa, comunidad cultural; 4.
Europa, comunidad lingüística; 5. Presencia del Latín en las lenguas de Euro-
pa; 6. Algunos aspectos de la diversificación del romance; 7. Universalidad
del griego; 8. ¿Hacia una lengua común? Es de señalar que los epígrafes res-
ponden con exactitud a lo en ellos contenido, observación que puede parecer
baladí, pero que sin embargo resulta importante para valorar «con ojos clási-
cos» la publicación en su conjunto: en efecto, nos encontramos ante un mate-
rial sobre 'cultura general -y actual- europea', en el que la Antigüedad Clási-
ca es presentada, salvo en dos unidades, como una etapa más en el devenir
histórico y cultural del viejo continente; así, por ejemplo, en la unidad segun-
da dedicada a la visión histórica de Europa, «El Imperio Romano)) es una
más de las etapas históricas contempladas y recibe el mismo tratamiento superfi-
cial (dos páginas con foto y mapa -por cierto, positivado al revés-) que «El
Imperio Carolingio», «El Imperio de Carlos V»,«El Imperio Napoleónico~y
«La Ocupación Nazi». Ofrece pues, a mi entender, un enfoque poco válido
para acercar a los alumnos al Mundo Clásico.
2.6. Grupo Tempe, Europa, Europae, Madrid, Ediciones Clásicas-Edelsa, 1995.
Esta obra puede considerarse fruto y plasmación de la amplia experiencia
docente de seis profesores (E. Cuadrado Ramos, P. Jiménez Gazapo, M.
Muñoz Yagüe, M. Morillas Gómez, F. Morillo Ruiz y M.R. Ruiz de Elvira
Serra), que forman el colectivo denominado Grupo Tempe. Los contenidos
se organizan en tres grandes unidades que atienden al concepto reflejado en
el titulo: I. La idea de Europa; 11 Los pilares de Europa; [Link] vive;
además hay una cuarta unidad, titulada Delbenk a Hispania y concebida co-
mo unidad transversal. Con esta organización general se van presentando los
principales momentos de la historia de Grecia y Roma (Unidad 1), sus for-
mas de poder (Unidad 11) y su modus vivendivnidad 111); cada una de las
grandes unidades está dividida en temas que suelen llevar sugerentes titulos,
como por ejemplo: De César al César, o Poderes excejxionales: Túmía y
Dictadura. Es una publicación de indudable atractivo tanto por su cuidada
presentación, maquetación, etc...como por sus sugerentes temas, la estructu-
ración de los contenidos, etc....
2.7. S. Segura Munguia, Cultura Clásica A. - J. Alrnodóvar García, Cultura Clá-
sica A. Cuaderno, Madrid, h a y a , 1995.
Responde este «manual» a la nueva programación del MEC -y en concreto
al primer año de Cultura Clásica, el denominado con la letra A-, presentan-
do organizados los contenidos de la siguiente manera: 1. Las lenguas indoeu-
ropas. Grecia ante la historia. Las colonizaciones griegas; 2. Las lenguas ro-
mances. Instituciones políticas romanas; 3. El mundo románico actual. El
Imperio Romano. La romanización de la Península; 4. El latín en España.
Las clases sociales. La organización de Hispania; 5. Orígenes del español. La
familia y la educación en Roma. Tarraco; 6. Formación de palabras (ILas ).
comidas y el vestido. Itálica; 7. Formación de palabras (11). La vida económi-
ca. Emerita Augusta; 8. Formación de palabras (III). Medicina y ciencias na-
turales. Ciudades de Hispania; 9. Formación de palabras 0. Matemáticas
y astronomía. Calzadas y acueductos; 10. Formación de palabras (V). Juegos
y espectáculos en Grecia. La casa romana; 11. Formación de palabras (VI).
Fiestas en Roma. Edificios para espectáculos; 12. Formación de palabras
(VII).Religión y mitología en Grecia. Santuarios griegos. 13. Formación de
palabras (VIII). Los dioses griegos. Los mitos y el arte; 14. Formación de pa-
labras (IX). La religión en Roma. Los mitos en la literatura; 15. Formación
de palabras (X). Culto y sacrificios. Templos y santuarios romanos. Como
puede observarse, por regla general se ha procurado que todas las unidades
ofrezcan una estructura tripartita en correspondencia con los tres bloques te-

Estudios CILicos 110, 1996


máticos resaltados en el último diseño curricular : «Las lenguas clásicas. Ori-
gen de las lenguas romhicas~,«Instituciones políticas y sociedad», y «La
presencia de Grecia y Roma en la Península Ibérica»; por su parte, la Intro-
ducción incide en «Las raíces comunes de Occidente».
2.8. C. Vilela Gallego, Cuítura Clásica, Madrid, Ediciones Clásicas, 1996.
Consta esta publicación de cuatro volúmenes, que bajo el título general de
Cultura Clásica, ofrecen los siguientes subtitulos: A y B (3"y 4" de E S O.);
Materialespara su estudio; Guh D i d á c t i ~e,; flustraciones.
Como es fácil deducir de los propios subtitulos, el primer volumen citado wns-
tituye, por así decirlo, el 'libro de texto' w n cuestiones y actividades para el
alumno. En el segundo se desarrollan por extenso los contenidos y se comple-
ta el repertorio de textos, presentados en el 'libro del alumno'; bien puede de -
.
cirse aue ha sido concebido como 'el libro del Profesor'., v así es denominado
en el propio volumen primero donde, por ejemplo, en la página 8 se remite a este
tomo de la simiente manera: «(Consultar Libro del Profesorh. En la Gurá Di-
dáctica se atiende, por su a los siguientes aspectos; «Justificación de
contenidos), «Objetivos específicos», «Orientación metodológica», «Criterios
de evaluación», y «Ampliación de conocimientos». Finalmente, en el cuidadí-
simo ejemplar dedicado a flustracones se ofrece una atractiva y variada do-
cumentación visual.
A su vez, la obra se ha estructurado sobre este plan general: Primera parte:
El latin y el griego, base de nuestra cultura y de nuestra lengua: 1. Fuentes pa-
ra el estudio del mundo clásico (A: Arqueología: una manera de hacer histo-
ria; B: Filología: Documentos epigráficos y documentos literarios); 11. La li-
teratura grecorromana (A: Los géneros literarios; B: Pewivencia de la litera-
tura gI:ecorromana en las literaturas occidentalesk 111. Del latín a las lenguas
rom&icas (A: El latín y el griego, lenguas indoe&opeas; B: Raíces gecaati-
nas de las lenguas actuales). -
, Segunda Parte: Manifestaciones del pensarnien-
to: 1. La ~ i t o l o ~(A:
í a Comprensión del fenómeno mitológico; B: Dioses y
héroes); 11. La Religión (A: Religión de la familia. Religión de la ciudad. Cul-
tos mistéricos; B: Las Festividades: Paralelismos con nuestras fiestas civiles y
religiosas; C: Fiestas Panhelénicas: Los Juegos Olímpicos; D: Adivinación,
magia y astrología); 111. La Ciencia (A: Las ciencias en la Antigüedad; B: La
Filosofía: En busca de la felicidad). [Link] Arte grecorromano. Tercera parte:
El hombre en sociedad. 1. Vida privada: La familia y los ritos funerarios; 11.
Vida social: La politica y el ocio (A: La política y las clases sociales; B: El
ocio); 111. La Urbanística (A: La ciudad: su función y elemento); B: La Vi-
vienda). Cuarta Parte: La romanización (A: Primeros colonizadores en la Pe-
nínsula Ibérica; B: La conquista romana de Hispania; C: España Romana).
Si tenemos en cuenta que, además, existen diversos apartados menores pa-
ra cada uno de los aspectos enunciados, creo que queda patente lo completo
y amplio de este proyecto pensado para ser desarrolladoen dos cursos.
2.9. J. Yáñez - Equipo Edebé, Cultura Clásica, Barcelona, Edebé, 1995.
Son nueve las Unidades en que se presentan los contenidos, bajo los si-
guientes títulos : l. Rómulo y Remo; 2. El linaje de los dioses; 3. Píramo y
Tisbe; 4. Los trabajos de Hércules; 5. El laberinto de Creta; 6. El rapto de
Prosérpina; 7. El dios Marte en la batalla; 8. El destino de Eneas; 9. Orfeo y

Estudios Cfhicos 110, 1996


BIBLIOGRAF~APARA DOCENCIA DE CULTURA C ~ ~ I C A 101

Eurídice. Cada tema se abre con la presentación del episodio que da titulo a
la unidad, sirviéndose por lo general de un texto clásiw en castellano; a su
vez, en cada unidad se atiende a tres aspectos: Mundo Clásico, Lenguas Clá-
sicas y Presencia de la Cultura Clásica, que se procura relacionar de alguna
manera. Así, el asunto presentado en el episodio inicial determina el conteni-
do del primer apartado: por ejemplo, la historia de amor de Piramo y Tisbe
lleva a tratar de la familia, o los trabajos de Hércules dan pie a presentar el
mundo del trabajo; e igualmente, en el apartado de Lenguas Clásicas, se de-
dica un punto al campo semántica de la familia y al de los oficios.

Además de las guías, manuales o libros de texto resefiados,


existen otros trabajos que ofrecen propuestas globales de la asig-
natura, diseños curriculares con diversas propuestas de organiza-
ción de los temas, metodología, etc..., pero que no desarrollan y
plasman', como lo hacen las obras del apartado anterior, los con-
tenidos, actividades, etc.16.
3.1. M.N. Gallardo Lucas, «Un curso de iniciación al Latín», Lecciones..., pp.
43-52.
La autora, con larga experiencia en la docencia de la asignatura, da cuenta
de cómo «insertar lengua y cultura como algo indisoluble pero perfectamente
especificado>>,
ejemplifícando w n una Unidad Didáctica de Mitología.
3.2. L. Inclán y García-robes, «Un programa de Cultura Clásica para la enseñan-
za media obligatoria», Didáctica ..., pp. 321-330.
Presenta un programa divido en tres apartados: Cultura Clásica Grecolati-
na, Cultura Griega, Cultura Latina, de carácter bastante general y epígrafes
poco desarrollados.

l6 Una magnífica síntesis de las diferentes propuestas y programaciones para el di-


seño de Cultura Clásica es la ofrecida por M. Martínez Hernández, a.c., pp. 118-124.
Omitiré la reseña de las contribuciones allí presentadas y que, a título informativo,
son las siguientes: B. García Hernández, «Cultura Clásica. Una disciplina para la pri-
mera etapa de la educación secundaria (14-16 años))), Actas del W I Congmso de la
Sociedad Española de Estudios Clásicos, vol. ID, Madrid 1989, pp. 839-844;
[Link]ía Otaola, «Cultura Clásica en la Educación Secundaria Obligatoria)), Di-
dáctica ..., pp. 179-186; C. Luna Merelo - E. Diez Rolando, «Proyecto de una asigna-
tura optativa para el nuevo Bachillerato. 'Cultura del Mundo Clásico')), EC 91, 1987,
pp. 111-117; J.B. González Catalá, «Sugerencias para el estudio de la cultura griega en
el Bachillerato)), EC 92, 1987, pp. 91-103; «Proyecto de diseño curricular para cursos
de Lenguas y Culturas Clásicas» (elaborado por la SEEC), EC 97, 1989, pp. 93-112;
M.V. Gómez Ruiz, «Diseño curricular d e un Curso de iniciación a la Cultura Clási-
can, EC 101, 1992, pp. 107-120. Hay que mencionar también el documento del MEC
para Cultura Clásica elaborado por E. Fernández De Mier, N. Gallardo Lucas y J.A.
Pinel Martinez P O E del 19 de junio de 1992 (Suplemento al no 14711; dicho diseño ha
sido posteriormente modificado (BOE del 16 de noviembre de 1994, pp. 3513635139).
3.3. M.A. Martín Sánchez, «Didáctica del griego en la Reforma de las Enseñan-
zas Medias: Primer Ciclo y Bachillerato Filológico. (Análisis de una expe-
riencia D Didácica..., pp. 337-348.
M" k geles Martín ofrece un programa para Cultura Clásica, con epígra-
fes de los contenidos fundamentales, que tras una introducción sobre los pue-
blos y lenguas indoeuropeos dedica un apartado a la Cosmogonía, otro a la
Teogonía, otro a la Antropogonía, tratando el último sobre el progreso de la
Humanidad. Es un programa, a mi entender, «serio» y de altura, que se im-
partiría, como ya se indica en el título mismo, en un cuatrimestre dedicado a
Lengua y Cultura Clásica Griega.
3.4. X. Souto García-J. García Macías, «Una experiencia de un aula de Cultura
Clásica», Didáctica..., .
Presenta este trabajo otra experiencia didáctica completa, realizada como
complemento de la enseñanza oficial de 2" de BUP en el I.B. <<AntonioGar-
cía Bellido» de León y encaminada a «profundizar en las raíces de nuestra
cultura occidental, penetrando en los rasgos más sobresalientes de Grecia y
Roma»; aunque el objetivo es, en principio, bastante amplio, se ofrecen noti-
cias sobre materiales y detalles concretos que pueden ser de cierta utilidad pa-
ra la docencia de la Cultura Clásica.

En opinión de muchos docentes, la vía del descubrimiento de


los mitos griegos y latinos es el recurso que más «engancha» a los
alumnos. Y contamos, además, con buenos materiales bibliográ-
ficos de diversa naturaleza para su aplicación a la enseñanza17.
4.1. B. Ferrero Celada et a l ! «La Religión y la Mitología griegas a través del Ar-
te», Mitología..., pp. 153-1 72.
Ofrece una experiencia interdisciplinar con la asignatura de Arte llevada a
cabo con alumnos de BUP y COU, que puede ser aplicada en la actualidad
con los alumnos de Cultura Clásica; suministra información pormenorizada
sobre material didáctico, bibliografía, actividades...
4.2. M.N. Gallardo- A.M. García Otaola, MitoIogía clásica. Suproyección en el
léxico y en la cultura (Guíapara [Link] BUP y ESO), Madrid, Ed.
Clásicas, 1994.
Es ésta una obra orientada, como se indica en su subtitulo, a la práctica
docente en el aula, y apoyada en la propia experiencia de sus autoras. En cin-
co unidades didáctica5 se presentan los principales dioses y héroes, para en la
sexta realizar un recorrido por la presencia de la mitología en diversos cam-
pos de la Cultura: Literatura, Arte, Cine...; además hay una Unidad O en la

l7 Voy a obviar la presentación de libros ya citados en la bibliografía del Modelo de


Curriculo del MEC (pp. 35-36), algunos excelentes como el de M. Gibson, Dioses, hola-
bres y monstruos de la mitología grkga (Madrid, Anaya, 1987); tan sólo me parece
conveniente resaltar, como material de apoyo, la colección «El sendero de los mitos»
de la editorial Anaya, recomendable por su presentación atractiva y sus contenidos.
BIBLIOGRAF~APARA DOCENCIA DE CULTURA CL&IGX 103

que se trata sobre el concepto de mito y se ofrecen las pautas para la docen-
cia, con bibliografía e información sobre materiales audiovisuales.
4.3. M.T. Hernández Lucas, «La Mitología. Su papel en la enseñanza de la Cul-
tura Clásica», Mitología..., pp. VII-XXIII.
Esta contribución constituye la presentación de la obra colectiva Mitología
Clásica. Teorfaypráctíca doente (1.2.) por parte de su editora, y, como ya
he señalado más arriba, resulta significativo el que esta presentación esté de-
dicada a la relación entre la Mitología y la Cultura Cfisica. Ahora bien, pre-
cisamente este carácter preliminar hace que se realicen unas consideraciones
generales sobre la evolución de la situación de los Estudios Clásicos en la en-
señanza y la posibilidad de enseñar Mitología, sin propuestas concretas.
4.4. M.A. Martín, «La Mitología en la Lengua y Cultura Clásica griega imparti-
da a los alumnos de segundo curso del ciclo común de la Reforma de las En-
señanzas Medias», Mitologá..,,pp. 109-130.
El planteamiento general ofrecido por la autora en la programación ya co-
mentada (cf. 3.3.) se concreta en este caso con una pormenorizada ejemplifi-
cación de un tema dedicado a Atenea, con ilustraciones, textos y ejercicios.
4.5. M. Morillas, F. Morillo & M.R. Ruiz de Elvira, «La Mitología Clá-' blca CO-
mo EATP. (Una experiencia de los cursos 1988-89 y 1989-90)», Mífoogía
Clásica. Teoná...,pp. 131- 152.
Se trata de una aportación concreta a la didáctica de la Mitología, aprove-
chable en las clases de Cultura Clásica. Se ejemplifica con la selección de tex-
tos realizada para la presentación de Hermes, y se ofrecen una interesante in-
formación sobre el material didáctico a utilizar.
4.6. G. Yélamos, « Mitología: una experiencia didáctica», Mitologilá Clásica.
Teoná..., pp. 91-108.
Se presenta otra experiencia didáctica llevada a cabo con alumnos de BUP,
que puede servir, de nuevo, como modelo para las clases de Cultura Clásia;
junto a dos programaciones generales se ofrece un ejemplo concreto de desa-
rrollo de un mito (Hércules).

En principio, en el primer diseño de Modelo de Cumículo del


MEC se hace una gran incidencia en este aspecto, y en la Intro-
ducción del documento se sitúa claramente la asignatura en el
marco de las disciplinas lingüísticas: «La materia Cultura Clási-
ca,..., se inserta en el mismo marco teórico que las demás áreas
lingüísticas del currículo, compartiendo un enfoque común, unos
mecanismos de aprendizaje y unos criterios didácticos coherentes
con ellas.... El estudio de la Cultura Clásica en la Secundaria
Obligatoria supone la introducción de un elemento de convergen-
cia en el aprendizaje lingüístico de los alumnos puesto que en la
mayoría de las lenguas del país, así como de las habladas en la
Comunidad Europea, existen raíces latinas y griegas...))''.
Una gran parte de los trabajos inciden en estas raíces latinas y
griegas de nuestro léxico actual; otros, en cuestiones prácticas co-
mo la utilización de la prensa para los latinisrnos actuales; otras
contribuciones dan pautas concretas para la docencia de un tema
importante, o defienden específicamente la presencia de conteni-
dos lingüísticos en las programacioneslg.
5.1.M.V. Bello Berlín et alü, [Link] de etúnología latúla, Madrid, Edi-
ciones Clásicas, 1996.
Este cuaderno de 76 pp. presenta una serie de ejemplos de fonología histó-
rica del castellano. «Mediante una ordenación progresiva de reglas y ejem-
plos, el alumno podrá evolucionar las palabras latinas que se ofrecen hasta
obtener las formas derivadas en castellano». En un apendice, se ofrecen cerca
de 4.000términos en que se pueden encontrar más ejemplos de una determi-
nada regla. Se tiene en este instrumento didáctico un encomiable modelo, so-
bre todo por la sencillez con que enuncia y ejemplifica las reglas.
[Link] Ruibal & X. Souto Blanco, «La etimología como recurso didácti-
co», Didáctica..., pp. 415-428.
Comienza este trabajo con unas sugestivas ideas generales en un primer
apartado titulado «Del fracaso a la innovación», donde defienden los autores
la utilización en la didáctica del estudio de la etimologia, como uno de los
productos de 'gran consumo': «la etimología es uno de los elementos más 1ú-
dicos y prácticos de que nosotros disponemos... La etimología seduce siem-
pre porque desvela un origen, vuelve transparentes palabras que antes eran
opacas; tiene un carácter lúdico: nos estamos peleando con la arbitrariedad
del signo lingüistico. Pero además la etimología explica muchas veces secre-
tos de la ortografía de las lenguas europeas que el alumno ha de manejan).
Tras estos presupuestos, presentan un método docente puesto en práctica en
Galicia en el que se realiza un repaso gradual y sistemático de las dos caras
de la etimología: la evolución del significante y la evolución del sidcado.
En dos epígrafes dedicados a sendos aspectos presentan diferentes ejemplos
que pueden dar juego en las clases; en un nuevo apartado nos informan sobre
el plan a seguir bajo el título de «gradación etimológica~,para finalmente
presentar los «resultados y tareas pendientes)), donde llaman la atención so-
bre el interés que despierta en los alumnos el estudio de la antroponimia, de-
bido a que «los nombres propios y los apellidos son esas palabras singulares
que nos acompañan toda la vida, que nos identifican y nos distinguen de los
demás». Es, a mi entender, una propuesta sensata, estimulante y llena de ra-
zón en su planteamiento, y a su vez, asequible y con posibilidades reales de
ser puesta en práctica.

'*pp. 13-14.
l9 Obvio la presentación de las obras reseñadas en la bibliografía del documento de
MEC citado en n. 2 (pp. 30-31).
BIBLIOGRAFÍA PARA DOCENCIA DE CULTURA C ~ S Z C A 105

5.3. A.M. García Otaola, «Enseñar Lengua en el Curso de Cultura Clásicm, Lec-
ciones..., pp. 35-42.
Señala la autora el peligro que se corre en esta asignatura de «dar un banda-
zo e irse al otro extremo de la práctica docente tradicional. Si es muy critica-
ble el obsesionarse por dar exhaustivamente toda la morfología y la sintaxis...
ahora puede ser nefasto atiborrar de cultura a los alumnos». Propone, conse-
cuentemente, una selección de contenidos lingüísticos y ejernplifica cómo tra-
bajar con un texto latino; es una propuesta que resulta especialmente válida,
a mi entender, para el actual diseño de Cultura Cláiica B.
5.4. J.F. González Castro, Palabras castellanas de ongen griego, Madrid, Edicio-
nes Clásicas, 1994.
Recoge este vocabulario unas cinco mil palabras, algunas de las cuales no
están registradas en el diccionario de la R.A.E, ofreciendo, por lo tanto, un
valioso material de trabajo.
5.5. M.F. González Briones et al*, N La paremiología latina como recurso didác-
tico», Didáctica..., pp. 295-311.
Tanto esta propuesta como la de X. Ferro (cf. 5.2) tienen como punto de
referencia un manual de latín en gallego (De unte a hoxe, Ed. Xerias, Vigo
1989); esta contribución está realizada bajo la dirección del propio X. Ferro
por un grupo de alumnos del ICE de la Universidad de Santiago de Compos-
tela. Pretende reaccionar contra el tipo de textos que se utilizan en los co-
mienzos de la enseñanza de la lengua latina y propone la utilización y presen-
tación en la enseñanza de los refranes, que «ofrecen la ventaja de tener senti-
do completo -como un texto largo, que en general no puede ser usado en los
comienzos del aprendizaje de la lengua- y de ser breves, como las frases suel-
tas -por lo general, estúpidas-, que se usan en el aprendizaje». Además, los
refranes son muchas veces experiencia condensada y resultan casi siempre ex-
traordinariamente vivos y actuales; éstos, además, se van organizando gra-
dualmente con los conocimientos gramaticales.
5.6. J.L. Moralejo Álvarez, «Las lenguas clásicas, origen de las lenguas roman-
ces», Lecciones...., pp. 13-34.
Ofrece el autor pautas metodológicas, vías de apilicación y bibliografia para desa-
rrollar el gran bloque temático que da título al trabajo, y que está presente tanto
en la primera programación del MEC wmo en la publicada con posterioridad.
5.7. J.M. Muñoz Real, «Latín y prensa escrita (una experiencia didáctica en el
aula)», EC104, 1993, pp. 115-121.
5.8. J.M. Muñoz Real, La& y Prensa Escrita (Una e x H n c i a práctica en elau-
la).
,, Madrid. Ediciones Clásicas. 1995.
Ambos &bajos se ocupan de experiencia concreta de trabajar con diarios y re-
vistas, un recurso al que aluden tanto el diseño curricular del MEC como diversas
pro&amaciones; si&, especialmente el segundo, por los ejemplos presentados.
5.9. J.M. Muñoz Real, Aprenderjugando. Ella tiÚ de las Págínas A m d a s (Una
experienciapráctica en elaula), Madrid, Ediciones Clásicas, 1995.
Teniendo como objetivo principal «aprender jugando» se ofrece una expe-
riencia concreta: «un viaje por las Páginas Amarillas de la provincia de Bada-
jow>, en palabras de su autor, a la búsqueda de términos latinos. En el desa-
rrollo del trabajo se da cuenta de los cuarenta y cuatro términos encontrados,
con diversas propuestas de actividades para cada uno.
5.9. J. M. Nieto Ibañez, «Helenismos castellanos en el Primer Curso de Griego
de la Enseñanza Media», Didáctica...
Es una aportación que puede resultar de cierta utilidad, pues ofrece biblio-
grafía sobre el vocabulario científi~o~~.
5.10. J.M. Rodríguez & J.I. Vaquero, Onómata. Ejercicios de transcr~ipónde
nombrespropíosgriegos, Madrid, Ediciones Clásicas, 1995.
Con una docena de reglas claramente enunciadas el documento hace que,
simultánea y progresivamente, el alumno sea capaz de transcribir correcta-
mente la mayor parte de los nombres propios griegos. El apéndice se torna
fundamental para consolidar la préctica de la transcripción.
5.1 1. F. Ruiz de Pablos, «Los periódicos, medio didáctico para enseñar latín»,
Actas del W17 Congreso Bpaiiol de Estudios Clzísicos, vol. 111, Madrid
1994, pp. 759-764.
El autor se muestra claramente partidario de este método que resulta moti-
vador e incluso aumenta el rendimiento en la asignatura.
5.12. C. Sánchez Martínez, (Aproximación a los latinismos léxicos, locuciones y
frases hechas latinas utilizadas en castellano», Actas del WII CongresoEspa-
ñol de Estudios Clásicos,vol.1, Madrid 1994, pp. 749-754.
En esta comunicación se plantea la autora desde el problema de la denomi-
nación de 'latinismo' y su carácter de préstamo a los rasgos que caracterizan
a las locuciones latinas al ser utilizadas en castellano; de hecho no ofrece un
planteamiento ni una experiencia didáctica, de lo que es muestra el que la co-
municación ha sido publicada en el volúmen 1de las Actas del MII Congreso
Españolde Estudios Clásicoosentrelas comunicaciones de Lingüística Latina;
pero creo que puede resultar de interés, sobre todo para el profesor, como in-
troducción al tratamiento del tema de las etimologías.

6. ASPECTOS CULTURALES.
Cuenta este apartado con una gran variedad de materiales,
dada la amplitud de lo contenido en esta sección. No es posible
sino presentar una selección, pues es evidente que para cada uno
de los posibles aspectos (Arte, Literatura, Vida cotidiana, etc...)
existen infuiidad de referencias bibliográficas2'; de hecho, los tra-
bajos señalados en los índices de la obras colectivas que no han

En este punto tal vez convenga recordar que existen obras dedicadas a estos as-
pectos, como las dos publicadas por el CEP de Zaragoza en 1986 y 1987, sobre el vo-
cabulario de Física y Química y de Ciencias Naturales en Enseñanzas Medias.
'' Remito, de nuevo, a la bibliografia ofrecida en el documento del MEC para los
apartados de Arte, Civilización e Historia (pp.31-35).
BIBLIOGRAFÍAPARA DOCENCIA DE CULTURA CJL~SICA 107

sido mencionados específicamente en otros apartados deben, en


buena lógica, pertenecer en su mayoría a éste.
6.1. F.R. Adrados, «La Literatura Griega en la materia de 'Cultura Clásica'»,
EC105, 1994, pp. 123-136.
Llama la atención el autor sobre la escasa -e incluso nula- presencia de
contenidos literarios en los diversos proyectos de Cultura Clásica, atentos so-
bre todo a la Mitología, la Historia, el Arte o la vida privada..., y propone la
inclusión en esos programas de una serie de temas y motivos de la Literatura
Griega 'a través de varias vías alternativas y no sistemáticas'.
6.2.0. García Sanz, jEstán locos estos romanos!. Lecturas de Astekpara el aula +
otras exprknciasymaterides, Madrid, Instituto de Filología. CSIC, 1993.
Obra curiosa y sugerente ya desde el título, que recoge una de las expresio-
nes más felices del cómic de los últimos tiempos, el «!Están locos estos roma-
nos!» tantas veces repetido por el simpático Obélix. La obra se compone de
dos partes dedicadas ambas a la didáctica del latín, y, aunque ofrece la experien-
cia del autor con alumnos de 2" de BUP, creo que puede ser aprovechable para la
docencia de Cultura Clásica. El propósito del autor es doble: pretende que el
alumno, por una parte, adquiera conocimientos culturales del mundo antiguo a
través de las obras de Astérix que más los reflejan ( A s t é k Gladiador, Asté-
&legionario, Los Laureles del Césary Obéliuy compañlá),y, por otra, se ini-
cie en la técnica de la búsqueda de información y presentación de trabajos escri-
tos; para cada uno de los cuatro wmics García Sanz ha elaborado un cuestiona-
rio, atendiendo a los diferentes aspectos que aparecen en cada uno de ellos. En la
segunda parte del libro presenta el autor diversas experiencias calificadas por él
de 'auxiliares para unas clases vivas de latín', organizadas en los siguientes apar-
tados: 1. Traducir Astérix del latin al latín; 2. Gramhtica; 3. Traducción; 4.
Trabajos integrados; 5. Latín w n música; 6. Pasatiempos en latín; 7. otros.
6.3. F.J. Gómez Espelosín, «La accesibilidad del mundo antiguo: consideracio-
nes para un planteamiento didáctico», Pautas. .., pp. 9-20.
6.4. F.J. Gómez Espelosín, «Cultura Clásica: apuntes para una visión global del
mundo clásico», Didáctica ..., pp. 283-294.
Estos dos trabajos de F.J. Gómez Espelosín, gran interesado por la asigna-
tura Cuitura Chica y editor de tres de las obras misceláneas (cf. 1.1., 1.4,
1.5.) insisten en la presentación de un programa con más incidencia en los as-
pectos históricos que lingüístiws, con sugerentes epígrafes como: «la aventu-
ra del descubrimiento, los paisajes y las gentes», «las lenguas y su descifra-
miento», «la guerra como forma de vida»...
6.5. M. Gómez Lozano - M.V. Goñi Gómez, «Emérita Augusta: una ciudad ro-
mana vista con los ojos de hoy», Aspectos..., pp. 351- 363.
Este trabajo es un modelo, a mi entender, de cbmo presentar y realizar una ex-
periencia didáctica; destaca y convence, además, por la claridad en la exposi-
ción de objetivos y metodología seguida, y por su concreción. Es una expe-
riencia, la de la visita de Mérida, habitual y usual y tal vez por eso me ha sor-
prendido más el que sobre un tema 'normal y corriente' se pueda decir algo
más y decirlo bien.

Estudios CIásicos 110, 1996


6.6. G. Hacquard, Gwá de la Roma Anfigua, trad. esp. de M. Rovira Soler, Ma-
drid, Palas Atenea, 1995.
La ya clásica Guide ro&e antique, imprescindible obra de consulta por
su claridad y concisión en la presentación de tantos datos -prácticamente to-
dos- que interesan a la Cultura Clásica, merece ser citada en este punto debido
a que recientementeha sido publicada en traducción; se facilita así su consulta en
un doble sentido: no sólo porque acerca la obra a un público más amplio, sino
porque el original francés resultaba ya prácticamente imposible de conseguir.
Además, es de señalar que, como advierte M. Rovira, nos encontramos ante
una traducción-adaptación, ya que, por una parte, se han adaptado y caste-
llanizado términos especificas institucionalesy, por otra, los ejemplos presen-
tados, franceses en la obra original, han sido cambiados por equivalentes ro-
manos o españoles.
6.7. F.L. Lisi y Bereterbide, J. Ureña Bracero, J.C. Iglesias Zoido (Eds.),Didácti-
ca delgnego y d e la Cultura Clásica, Madrid, Ediciones Clásicas, 1996.
Se trata de una obra miscelánea de variado contenido, con tres secciones
dedicadas a Lengua, Literatura y Cultura Clásica, que cuenta con las siguien-
tes colaboraciones: para Lengua, Ma C. Herrero Ingelmo, «La toponimia
Griega. Entre la lingüística y la historia»; M. Sanz Ledesma, «Más allá del
Indoeuropeo»; J.C. Iglesias Zoido y J. Ureña Bracero, «La enseñanza de la
lengua a partir de las inscripciones»; E. Luengo Hemández, «Los epigramas
funerarios de animales y su aplicación didáctica en el Instituto»; F.L. Lisi y
Bereterbide, «La retroversión como método didáctico». En la sección de Li-
teratura han participado: C. García Gual, «Novelas griegas con trasfondo
histórico»; F. Cortés Gabaudan, «La interpretación del texto: Lisias 24 (Lec-
tura aristotélica de la argumentación)»; J.M. Díaz Lavado, «Poesía y Educa-
ción en Plutarco a través del testimonio de 'De audiendis Poetis')); y fmal-
mente, el espacio dedicado a Cultura Clásica cuenta con los trabajos de F.
Bastida Parra, «La recepción de la filosofía presocrática en Roma: el concep-
to empedócleo de Afrodita en Luc. 1, 1-40>>; A. Bravo García, «Bizancio y el
Renacimiento»; Ma J. Vega Ramos, «La comparación entre Homero y Virgi-
lio en el accesus a la Eneida: disttiibutio etnamatioms ordm; M. Mañas Nú-
ñez, «El Brocense, traductor y comentador de Epicteto)); F.J. Tovar Paz,
«Aprender de los animales y jugar w n las palabras. Cabras y golondrinas en
Plutarco de Queronea y Paciano de Barcelona»; y A.L. Gallego Real, «El mi-
to en el arte».
6.8. M.T. Mínguez k v a r o - 1. Ugarte Orue, «Una experiencia en un aula de Cul-
tura Clásica. Mujer y religión en Roma: las Vírgenes Vestales», EC 107,
1995, pp. 125-138.
Ofrece una experiencia concreta pensada para CuJíura Clásica A, Bloque 111,
«Instituciones políticas y sociedad», con contenidos desarrollados e indica-
ción de objetivos, actividades y bibliografia.
6.9. J.M. Muñoz Jiménez, La ciudad w m o obra de arte. Las claves del urbanis-
mo en la Antigua Grecia, Madrid, Ediciones Clásicas, 1996.
El nacimiento de la «ciudad de los ciudadanos», y con ella del Urbanismo
moderno, es el objeto de este estudio; en él, en una primera parte, bajo el epí-
grafe de «Aspectos generales», se atiende a «Los antecedentes en Mesopota-
BIBLIOGRAF~APARA DOCENCIA DE CULTURA CLASICA 109

mia, Egipto y el Egeo», «La ciudad ideal en Grecia» (Teoría política en la an-
tigua Grecia, Algunos precedentes indoarios de carácter teórico, Las ciuda-
des ideales de Platón, La ciudad ideal de Aristóteles), y a la (dihtoriografia
de algunos problemas del urbanismo griego» (Arquitectura militar y papel de
la acrópolis, El ágora como espacio fundamental de la ciudad, La casa y la
vivienda privadas, El arquitecto y el urbanista en Grecia, Relaciones entre la
polis griega y los pueblos vecinos). Componen la segunda parte, dedicada a
la «Evolución histórica»,tres capítulos en los que se analiza, en el primero, el
Urbanismo arcaico (1. Las colonias de Magna Grecia; 2. Los primeros con-
juntos organizados: el Heraion de Samos y el Santuario de Afaya en Egina;
3. Los santuarios panhelénicos de Delfos y Olimpia; 4. Las ágoras arcaicas:
Atenas), en el segÜndo,el Urbanismo clásico (1. La Acrópolis de Atenas: de-
sarrollo de la composición arquitectónica; 2. Problemas espaciales y urbanís-
ticos en otros santuarios clásicos; 3. Las primeras composiciones en terraza.
La nueva importancia de los marcos arquitectónicos; 4. El urbanismojónico
o hipodámico; 5. Un urbanismo periferico: ciudades de Macedonia), y, final-
mente. el Urbanismo helenístiw (1. La aparición del vaisaie arquitectónico;
i
2. El kbanismo pintoresco perg&neneo su proyec&n; 3. ~ á ~ e r v i v e n c i a
del urbanismo funcional ortogonal; 4. El ágora helenística; 5. La calle hele-
nística; 6. Las ciudades del des<erto.-).El an&sis se cierra con unas conclusio-
nes sobre «Los principios del urbanismo y de los conjuntos arquitectónicos
griegos», y un ((Apéndice bibliográfico».
6.10. J. Pereira Morata, «Iniciación al estudio de la Cultura Clásica a través de
disciplinasno estrictamente lingüísticas», Didáctica..., pp. 361-365.
Se trata de una propuesta sin apoyar en la experiencia, que viene a coincidir
con otras, al proponer tres núcleos temáticos: etimología, mitología, y modo de
vivir.
6.1 1. J. Pino - G.L. Mendoza, C-pe diem. &enkm ifamvide, Madrid, Ediciones
Clásicas, 1996.
Esta obra, que se presenta en forma de cómic, es fmto de una excursión a Mé-
rida organizada por el Seminario de Latín del I.B. d o n s o de Covarrubiam de
Tomjos (Toldo) y, tal y como señalan los autores, muestra intención ha sido
simplemente hacer una guía didáctica de Mérida para los valientes estudiantes
de la gran lengua de Roma, un complemento para lo realmente importante:
la visita. De modo que, si aún no habéis estado, aplicaos la invitación del ti-
tulo». Además de ofrecer un relato y unos dibujos verídicos, introduce tam-
bién una parte de ficción en la que los personajes hablan en un latín asequible
al alumnado.

Son muchos los materiales que podrían incluírse en este apar-


tado; hay en él referencias variadas (libros de lectura, de apoyo
didáctico, comics, juegos...), cuya selección es discrecional, al
punto que el conocimiento de alguna de las obras obedece inclu-
so a un hallazgo fortuito en los estantes de alguna librería. Sir-
ven, de forma general, para conocer mejor y con amenidad la Mi-
tología, la Historia y los muy diversos aspectos que competen a
la Cultura Clásica.
7.1. A. Álvarez Gntiérrez, «Cómo ver una película de Romanos)), Didáctica...,
pp. 235-240.
Esta contribución ejemplifíca con la serie «Los últimos días de Pompeyw,
presentando un índice temático de aspectos culturales que aparecen en el
film.
7.2. A. Bernabé, P. Cabrera, M.L. Gutiérrez & R. Olmos, Teseoyla copa de Ai-
son. Propuesta didáctica clc lectura de un mito y una imagen, Madrid, Edi-
ciones Clásicas, 1991.
Se aúna en esta obra la lectura del mito de Teseo en la literatura griega-
que es el primer capítulo elaborado por A. Bemabé-, con el análisis e inter-
pretación de la copa ateniense de la segunda mitad del S.V a. C. que hoy se
encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid; este estudio cons-
tituye la segunda parte del libro, que se completa en una última sección con
la descripción de los otros vasos griegos del Museo Arqueológico Nacional
con representaciones sobre las hazañas de Teseo. Se nos ofrece, pues, una ex-
periencia didáctica concreta de gran altura en su planteamiento, pero con ca-
rácter divulgativo, deliberadamente expurgada del lastre de erudición -como
dice R. Olmos en la presentación-, de modo que pueda ser utilizada por un
público amplio.
7.3. J. Contreras Valverde, Agenda Romana 1996/MCMXCW, Madrid, Ediciones
Clásicas, 1995.
Se trata de un curioso documento con un carácter eminentemente práctico:
tras una breve presentación de la historia del calendario romano, se desarro-
lla el calendario de 1996 con el formato convencional de una agenda, pero
con la peculiaridad de que junto a la denominación en castellano del día y
mes que corresponda, se ofrece la designación latina; además, en cada fecha
se da noticia de los acontecimientos de la historia de Roma ocurridos ese día
y, en su caso, de la festividad que se celebraba, con una información conden-
sada, pero suficiente sobre el hecho recogido; así, tomando un ejemplo al
azar, en el 17 de marzo, domingo (a.d. XWKal. Apr., Sofis &es) se recuerda
que ocurrió la Batalla de Munda (2.040" aniversario), la Muerte de Marco
Aurelio (1.816" aniv.), y que se celebraban las fiestas «Liberales» y el «Ago-
nal de Marte)). Esta obrita ayuda a familiarizarse con el Calendario Romano
y su organización, y sirve de recordatorio de los más importantes aconteci-
mientos de la Roma Antigua y sus más significativas festividades. Acaba de
aparecer la correspondiente a 1997 (Agenda Romana l997/MCMXCW.
Madrid, Ediciones Clásicas, 1996), en que las ilustraciones tienen como moti-
vo a los más destacados emperadores.
7.4. A. Duplá - A. Iriarte (eds.), Elche y el Mundo Antiguo, Bilbao, Universi-
dad del País Vasco, 1994.
Tal y como se señala para la presentación de la obra, «este libro es el resul-
tado de unas jornadas celebradas bajo el amparo de la delegación vasca de la
PARA DOCENCIA DE CULTURA C . S E A
BIBLIOGRAF~ 111

SEEC, en las que se quería utilizar la variada filmografia moderna sobre el


mundo antiguo como medio ameno y atractivo para un acercamiento del es-
tudiante de enseñanza media o de cualquier persona interesada en los diver-
sos aspectos de la Antigüedad».
7.5. F. Lillo Redonet, Un sahantho en Roma, Madrid, Ediciones Clásicas,
1990.
7.6. F. Lillo Redonet, Nmhes Romanas, Madrid, Ediciones Clásicas, 1991.
7.7. F. Lillo Redonet, Un saúnantho en Mérida (Cartas desde EmeritaJ Ma-
drid, Ediciones Clásicas, 1994.
7.8. F. Lillo Redonet, Un s h a n f i n o en Ségóbnga, Madrid, Ediciones Clásicas,
1996.
Las cuatro obras tienen por protagonista al joven Marcus Fabius Salman-
ticensis. En la primera se narra el viaje a Roma de este joven de provincias de
la época de Domiciano, y su visita al Foro, las Termas, el Coliseo, y el Circo
Máximo; en la segunda, el protagonista asiste en casa de Plinio el Joven a seis
conversaciones, presentadas a la manera de los diálogos, sobre temas como la
ecología, el campo y la ciudad, los juegos, los cristianos y la caza. Mediante
seis cartas escritas en primera persona, la tercera obra presenta diversos as-
pectos y lugares de Emérita Augusta (Juegos funerarios; En el mitreo; En el
circo...); fmalmente, en la cuarta, que acaba de aparecer, F. Lillo hace viajar
al protagonista a la ciudad de Segóbriga, actual sede de unas Jornadas de
teatrogreco-latho que se celebran anualmente; con esta obra se informa «de
la vida que existió en aquel lugar, del ambiente teatral de la ciudad hispano-
rromana, de la historia del teatro latino y de represenatciones como los mi-
mos y pantomimas». Es de señalar que se observa una progresiva mejora con
cada nueva entrega, de manera que, por una parte, se ha abandonado el tipo
de relato meramente descriptivo de la primera publicación, que se veía conti-
nuamente entrecortado con acotaciones de términos latinos y daba la impresión
de ser una mera recopilación de realia, y, por otra, de acuerdo w n la finali-
dad didáctica de las cuatro obras se han ido ampliando las actividades didác-
ticas complementariasa la lectura.
7.9. F. Lillo Redonet, Elche de romanosysu aplicación didácfíca,Madrid, Edi-
ciones Clásicas, 1994.
En una primera parte teórica se ocupa el autor de las características gene-
rales del cine de romanos; en la segunda, ofrece una selección de nueve peli-
culas, que son presentadas siguiendo de forma general las principales etapas
de la Historia de Roma: 1: La Roma primitiva. Rómulo y Remo; El coloso
de Roma. 11: Las Guerras Púnicas en cine. &%d. DI: Plauto en el cine. Gol-
fus de Roma. IV: La crisis de la República en el cine: Espartaw y Julio Cé-
sar. Espartaco; Julo Césru, Cleopatra. V :El Imperio (y el Principado) en el
cine y la televisión. A m o Domuii. VI: La caída del Imperio Romano. Dada
su finalidad didáctica, para todas las películas se ofrecen ejercicios, e infor-
mación sobre las fuentes clásicas y los personajes así como la correspondiente
bibliografía. Ediciones Clásicas anuncia la aparición a principios de 1997 del
libro de F. Lillo sobre Elche de temaghgo.

Estudios Cfásicos110, 1996


7.10. F. Liilo Redonet, «Una revisión del cómic de tema clásico», Estudios Clzisi-
cos 108, 1995, pp. 135-145.
En el trabajo se da cuenta de la existencia de dos tipos de cómic de tema
clásico: el cómic ambientado en el mundo grecorromano, al que correspon-
derían colecciones como «Las Aventuras de Astérixn, «Las aventuras de
Alix», «El jabato», «La batalla de las Termópilas ...D), y el cómic de inten-
ción pedagógica (comics en lengua latina y en lengua griega). Además, al fi-
nal se ofrece una bibliografía de los principales comics de tema clásico y de
los estudios que sobre ellos existen.
7.1 1. F. Liilo &J. Nieto, De Rómulo a Remo, Madrid, Ediciones Clásicas, 1993.
Se trata de un material didáctico sorprendente y original, al ser un juego de
mesa que toma como modelo el popular ((juegode la oca»; pero en su tablero
la ficha en vez de saltar «de oca a oca» salta de «Rómulo a Remo». En todas
las casillas las ilustraciones se corresponden o bien con personajes (reales: es-
critores, fiósofos, políticos/mitológicos) o bien con monumentos de la Anti-
güedad Clásica. Las correspondencias con las casillas del «juego de la oca» se
han realizado con gran ingenio; así, por citar sólo dos ejemplos, los dos puen-
tes son aquí el Acueducto de Segovia y el puente de Alcantara, y la temible
calavera que obliga a volver a la salida ha sido sustituida por las Parcas.
7.12. S. Marianelli, Unahistoria en la Historia, Madrid, Bruño, 1988.
Pone fín a esta recopilación una novela que se puede considerar un buen
exponente de literatura juvenil, de fácil y amena lectura lectura al tiempo que
instructiva. La infancia del futuro emperador Claudio, entrañable por su ti-
midez, su tartamudez y su inteligencia sirve para presentar a Livia, Augusto,
la familia imperial, su hermano Germánico o a Calígula, y a personajes como
Livio o Polibio, e introducirnos en el mundo de la escuela, los juegos de gla-
diadores, la esclavitud....Pensada para una lectura didáctica tiene, además, al
final 26 juegos de diversa dificultad.
7.13. J.M. Nieto González, Espartaco, el hombre de Tracia, Madrid, Ediciones
Clásicas, 1995.
La sugerente historia de Espartaco es presentada bajo la forma de un cómic
en el que el autor ha intentado «reconstruir con el mayor rigor posible el am-
biente político-social del siglo 1 a.c.», consultando para ello las fuentes direc-
tas de los escritores grecorromanos. De hecho, al final del libro, en un apar-
tado dedicado a actividades realizado por F. Lillo, se incluyen los testimo-
nios de Plutarw y Apiano sobre el tema.
Finalmente creo que es recomendable poner fin a esta biblio-
grafía remitiendo, para recibir puntual información sobre las pu-
blicaciones que vayan apareciendo, a la sección Novedades de la
revista Tempus, en la que se da noticia de los últimos trabajos so-
bre Filología Griega y Filología Latina con un apartado específi-
co dedicado a Didáctica.
DIDÁCTICA DE LAS LENGUAS CLÁSICAS
TEXTOS LATINOS DE «UN PASEO POR EL FORO DE
CAESARAGUSTAD.

1. PRESENTACI~N
Y GESTACI~NDE LA IDEA.

1. El proyecto museográfico del Foro de Zaragoza.


La museolpgía ha aportado en los Últimos afios constantes in-
novaciones que pretenden acercar los contenidos de los museos al
visitante medio. Lejos de la concepción decimonónica que con-
sideraba el patrimonio como un bien destinado a unos pocos y
que, por tanto, bastaba con almacenar las piezas, clasificarlas, es-
tudiarlas y restringir la aportación de éstas al más estricto círculo
científico, los museos en la actualidad se abren a todo el público.
Con este fm, su presentación y preparación es netamente didácti-
ca; e igualmente se asocia sin ningún complejo con un cierto sen-
tido lúdico. En suma, la ciencia se pone al servicio de la cultura
para realizar la mejor divulgación posible con la seriedad que las
piezas y los contenidos ofrecidos requieren. Esta ha sido la solu-
ción adoptada por el Museo del Foro de Caesaraugusta que re-
cientemente ha abierto sus puertas'.
La confección del proyecto museográfíco se centró en tres grandes
objetivos2:
A. Explicar de manera clara y didáctica los restos más anti-
guos hallados en el subsuelo de la Plaza de La Seo.
B. Presentar al público la reforma urbana que experimenta la
ciudad en época de Tiberio. Es en esos momentos cuando se
construyen la mayoría de los edificios de carácter público, entre
ellos el Foro.
' Se inauguró este espacio arqueológico el 14 de octubre de 1995 y ha sido dirigido
por los técnicos Ma. Carmen Aguarod Otal y Antonio Mostalac Carrillo.
Foro de Caesaraugusta (Dossier de Prensa), Ayuntamiento de Zaragoza, Area de
Servicio Público, Servicio de Acción Cultural, 1995, pp. 7-8.
116 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

C. Mostrar una serie de restos materiales hallados en el curso


de las excavaciones del Foro a lo largo de los aííos 1988-1990. In-
troducir mediante los mismos a los visitantes en el ambiente de la
vida cotidiana de los ciudadanos romanos que transitaban por el
foro en los siglos 1antes y después de Cristo fundamentalmente.
En función de tales objetivos el espacio museográfico fue or-
ganizado del modo siguiente:
(i) Pieza (estrellan: De manera periódica se expondrá en el es-
pacio del museo una pieza que, traída del exterior (no pertene-
ciente a las excavaciones del propio lugar) mantenga relaciones
con éste o con la ciudad de Zaragoza y su entorno3.
(ii) Audiovisual: En tres grandes paredes, que presentan por
toda escenografía los restos de unos fustes de columnas que se
hallaron en las excavaciones del foro, se proyecta un audiovisual
en el que el río Ebro, primero, y un ciudadano romano, después,
nos relatan la historia de la ciudad desde su fundación hasta su
decadencia tras el siglo 111 d.C.
(iii) Vitrinas: Como en todo museo, son indispensables las vi-
trinas y los paneles explicativos; ahora bien, aquí se han reducido
a su mínima expresión: sólo se muestra lo indispensable, se expli-
ca lo justo y todas las piezas proceden de las excavaciones del
propio foro. Además, para facilitar la comprensión y accesibili-
dad de los contenidos, se ha evitado el recurso excesivo al tecni-
cismo; para ello, las vitrinas se han agrupado en torno al tema
«Evocaciones cotidianas transmitidas por los artesano^))^.
(iv) Restos arqueológicos del foro de Tiberio: Finalmente acu-
dimos a los restos arqueológicos de lo que fue el foro de Tiberio.
De él sólo son visibles los cimientos, algunos canales de desagüe,
restos de las cloacas, cimientos de las tiendas, zapatas de susten-

La primera pieza ha sido un auténtico logro, ya que se trata del bronce de Ascoli.
No hablaremos aquí de su innegable valor como documento histórico (el mejor estu-
dio sigue siendo el de Nicola Criniti, L'Ep~grafedi Asculm di Gn. Stmbone, Milán,
Vita e Pensiero, 1970), pero no podemos dejar de resaltar su valor lingüístico, tanto
por tratarse de un buen ejemplo de latín republicano como para el conocimiento de la
pronunciación latina de algunos nombres peninsulares (así lo pone de manif~esto,
e.g., José A. Correa, «La lengua ibérica», Revista Espaóola de LjLgÜhtica 24, 1994,
pp. 263-287).
Los contenidos de. estas vitrinas son: Los constructores, El culto y ritual domésti-
co, La escritura, El adorno femenino y el juego de los niños, Las lámparas, Hilar, te-
jer y coser, Venta y transporte de alientos, Una receta de cocina, Las costumbres en
la mesa, Los romanos y el agua.
TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 117

tación de los pórticos, ... En ellos, junto a los indispensables carte-


les explicativos del contenido arqueológico, el visitante tiene la
oportunidad de <pasear»mientras una audioguía (CD) le relata
(y recrea) la vida cotidiana que bullía en el foro.
La preocupación arqueológica, desde el mismo instante en el
que contemplaba la evocación de la actividad cotidiana que desa-
rrolló el espacio en el que hoy se instalaba un museo, dirigió su
mirada también a la lengua en que se expresaron sus habitantes,
la lengua latina. En primer término, el trabajo consistió en una
simple asesoría lingüística: el audiovisual incluiría dos citas lati-
nas que se leerían; una introduciría el espectáculo y a su narra-
dor, la otra presentaría la fundación de la ciudad romana. El pri-
mero de ellos correspondió al fragmento 110 de Catón5: Non. s.
u. pisculentum p. 15 1 . Cato originum - libro VII: ... fluuium Hibe-
rum; is on-turex Cmtabris, magnus atque puícher, piscuíentus.
El segundo no ofrecía ninguna duda. Plinio el Viejo (Naturalis
Histona 111 24) nos suministra la relación existente entre la ciu-
dad y el río. En la elección del texto y en su versión escrita tuvi-
mos presente el trabajo de Ferrer6; esta es la razón por la cual,
frente al generalizado (y popularizado) nombre de Salduba7,
adoptamos la lectura Salduuia. En consonancia con esta decisión
seguimos a esta autora en todo el pasaje, de tal manera que opta-
mos por la grafía etimológica (úlmune por Urunune, adfusa por
affusa): Caesaraugusta colonia imunis, amne Hibero adfusa, ubi
oppidum antea uocabatur Salduuia, regionis Edetaniae, recipit
populos L V (Plinio, Naturalis Historia 11124).

H. Peter, Historicorum Romanorum Reliquiae, 2 vols., Stuttgart, Teubner, 1967


(=1914). Junto al texto aquí mencionado se barajó la posibilidad de emplear el de Pli-
nio, Naturalis Historia III 21 (C. Pliiius Secundas, Naturalís Historia 1, libri 1-VI, ed.
C. Mayhoff, Leipzig, Teubner, 1906): Regio liergaonum, Iberus amnk nau~gabili
comercio diues, ortus in Caotabris haud procui oppido Iulobrim, per CCCCL M
pass. flueos, nauiun per CCLX M a Varia oppido apax. Nos decidió a elegir el texto
catoniano su carácter más directo, más acorde con las necesidades del medio audiovi-
sual en el que se incluiría.
María José Ferrer Echavarri, «El nombre prerromano de Zaragozan, Caesarau-
gusta 63, 1986, pp. 17-47.
Esta es la lectura adoptada y mantenida por los editores desde el Renacimiento
(vid. aparato crítico de la ediciOn mencionada) pese a la a f í a c i ó n de Schmoll (U.
Schmoll, «Turma Salluitana (Einige Bemerkungen zur lat. Umschreibung liispanis-
cher Eige~amen)», Glotta 35, 1956, p. 304) y, por supuesto, Ferrer, quienes dan
cuenta de que Saldubia y Salduuia se atestiguan mejor en la tradición manuscrita (y
así lo reflejan los aparatos críticos de las correspondientes ediciones).

Estudios CIdsicos 110, 1996.


118 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

Finalmente, para la lectura de los textos remitimos a los locu-


tores las reglas de pronunciación latina clásica o restituida expre-
sadas por Quetglas8, admitiendo las variaciones que la adaptan
en cierto modo a las necesidades articulatorias de la lengua espa-
ñola (e.g., ph pronunciada [ph] = [fl en España, mientras que en
los países germánicos la solución es [p])'.
Todo lo expresado, junto a la participación en la confección
de la vitrina destinada a 'La escritura', constituyen un trabajo
normal de asesoría. Ahora bien, los responsables del proyecto de-
seaban que las voces de fondo que se escucharan en el audiovi-
sual fueran latinas, para lo cual nos encargaron la confección de
frases que alguna vez pudieron escucharse en el foro. Así surgió
«Un paseo por el Foro de Caesaraugustm.
2. Premisas de «Un paseo por el Foro...)).
Amadas voces ideales
de aquellos que han muerto, o de aquellos
perdidos como si hubiesen muerto.
Algunas veces en el sueño nos hablan;
algunas veces la imaginación las escucha.
Y con el suyo otros ecos regresan
desde la poesía primera de nuesta vida
como una música nocturna perdida en la distancia.
(Kavafis, Vuceslo)

Pere Quetglas, Elementos básicos de filología y /iagüístitica latinas, Barcelona,


Teide, 1985, pp. 147-156.
Nos pareció que este era el método más rápido y comprensible para acceder a
una rápida pronunciación de la lengua latina, aunque tuvimos muy presentes los ma-
nuales al uso para la fonética y morfología latinas (Mariano Bassols de Climent, Fo-
nélica Laiba, Madrid, C.S.I.C., 1962; Raphael Külmner-Friedrich Holzweissig, Aus-
füurbliche Grammatik der Latanischen Sprache, erster Teil, Elementar-, Fonnen-
und Wortlehre, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, 1989 (=Hamover,
1912); Manu Leumann, Lateinische Laut- undFormen-Lehre, München, C.H. Beck,
1977 (= 1926-8); José Molina Yévenes, Iniciación a la fonética, fonología y morfolo-
gja latinas, ed. de Esperanza Borrell, Barcelona, Universitat, 1993; Pierre Monteil,
Elementos de fonétia y morfología del latín, trad esp. de Concepción Fernández
Martinez, Sevilla, Universidad, 1992; Traina, L'alEabeto e la pronunzia del latino, Bo-
logna, 1957; Víctor-José Herrero Llorente, La lengua latina en su aspecto prosódico,
Madrid, Gredos, 1971) así como el indispensable trabajo, es nuestra opinión, de
Agusth García Calvo, «Pequeña introducción a la prosodia latina», Estudios Clási-
cos 2, 1953-4, pp. 117-130, 166-178 y 234-258.
'O Constantino Kavafis, Poesías Completas, trad. de José Ma Alvarez, Madrid, Hi-
perión, 1988 (15a ed.).
Estudios CBkicas 110, 1996.
TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 119

Ante la propuesta, retomamos una idea que, ya hace tiempo,


habíamos gestado a raíz de la cita de Kavafis que acabamos de
plasmar": en lugar de fundir en una mezcla todos los textos selec-
cionados procederíamos a una exposición secuencia1 de estos, de
tal manera que su audición reflejara las actividades que tenían lu-
gar en el recinto del [Link] textos no deberían inventarse, si-
no que corresponderían a fuentes latinas o las tomarían como ba-
se; pensábamos, qué duda cabe, en el futuro aprovechamiento di-
dáctico de este material.
La sugerencia, expresada en los términos anteriores, cuajó en
el contenido de lo que han constituido finalmente las audioguías;
se pretende así transmitir que por los mismos lugares que ahora
se visitan se amó, se habló, se comerció, ... se vivió. Por otro la-
do, es obvio que el carácter del museo, abierto a todo tipo de pú-
blico nos conduciría a reducir el número de las voces latinas que
escuchar, a la vez que eran arropadas con una explicación de ca-
da una de las actividades a las que hacían referencia. Con todo,
consideramos que este proyecto cubría los siguientes objetivos:
(i) Transmitir el hecho evidente de que los habitantes de ese
foro se expresaron y sintieron en lengua latina.
(ii) Utilizar textos existentes o testimonios basados en estos,
para facilitar su aprovechamiento posterior (incluso utilizando el
texto como pretexto).
(iii) Facilitar la asociación entre los contenidos de Cultura
Clásica y Latín (aquí a través de las actividades cotidianas).
(iv) Finalmente, aunque no lo menos importante, poner de
manifiesto las semejanzas de nuestro mundo con el antiguo, así

" Con motivo del Curso de Actualización en Lengua Latina (1994), realizado por
el ICE de la Universidad de Alicante, exponíamos en nuestra charla «Recursos en el
aula: Juegos didácticoso, la oferta Iúdica existente con referencia al Mundo Clásico
('juegos temáticos, «wargamem y juegos de «rol»). Nuestra exposición concluía con la
presentación de una unidad didáctica que culminaba en un juego de «rol» ambienta-
do en el foro y titulado «Una mañana en el Foro de Roma»; en él cada situación del
juego se extraía de los textos latinos.
lZ En cierto modo buscando lo que afirma Pedro Luis Cano Alonso, «Aplicación
de los medios audiovisuales al estudio y enseñanza de la lengua latina», en AA.W.,
Aspectos didácticos de L a h . 3, Zaragoza, Instituto de Ciencias de la Educación,
1988, pp. 89-121, sobre el video Empuries, porta d'entrada de la Civilització classim a
C?taiunya (p. 95): «De hecho, Empuri' ... utiliza el privilegio de la ficción audiovi-
sual para hacer coincidir en el tiempo dos tipos de fuentes que los investigadores hallan
por separado y no siempre comparan: la información literaria y la información arqneo-
lógica».
120 JUAN FRANCISCO MESA SAN2

como las diferencias, subrayando lo que puede calificarse como


herencia. El primero de los objetivos se nos antoja evidente, mas
es necesario «escuchar» la lengua para que este hecho quede pa-
tente y cale en la conciencia del visitante. El segundo de ellos
ahonda en la polémica centrada en torno a la necesidad de ense-
fiar lengua latina sobre textos «ficticios» (aunque posibles) o úni-
ca y exclusivamente sobre testimonios realesk3.
Las características del espacio, así como los objetivos genera-
les que se han trazado nos condujeron a la segunda elección, aun-
que es forzoso aclarar que:
(i) en ningún momento se ha pretendido realizar una ~Antolo-
gía de textos sobre el foro));
(ii) los textos han sido escogidos, por las razones que apunta-
remos en su momento, en torno al tema «La vida en el foro)) y
sirven de apoyo (y sugerencia) al contenido explicativo sobre ca-
da una de las actividades;
y (iii) así, el aprovechamiento didáctico parte de la motivación
del alumno y los materiales brindan el pretexto para profundizar
tanto en cuestiones culturales como lingüi~ticas'~. En este senti-

l3 No es este el momento para establecer un debate entre quienes reconocen los


problemas que supone la enseñanza de una lengua cuyos mensajes ya han sido gene-
rados y aquellas que refieren la aplicación de las técnicas de enseñanza de las lenguas
modernas; así se cuestiona la oportunidad de aplicar las modernas tendencias surgi-
das en el seno de la lingüística al campo docente (e.g., P. Wülfing, «Lo linguistique la-
tine et I'enseignement du latin~,en M. Lavency-D. Longrée (eds.), Actes du Veme
Colloque de LhguStique Lathe (Louvan-La-Neuve/Borzée , .?1 mars - 4 avrij 1989,
Louvain-La-Neuve, Fondation Universitaire de Belgique, 1989, pp. 469-479 y M.
Grazia Iodice di Martino, ~Didatticadella lingua latina oggi (Tendenze scientifiche e
prassi scolastico-editoríale)», Bolletino di Studi Latini 24, 1994, pp. 652-665) y el tipo
de textos que se deben emplear, debate que ejemplifican muy bien las palabras si-
guientes (Santos Manuel Protomártir Vaquero, «El latin y la reforma de las enseñanzas
medias: su didáctica y adaptación curricular», en A A . W . , Aspectos didácticos de Latín,
cit., pp. 11-48, concretamente p. 27): «Así pues, el mundo clásico debe ser algo vivo y
abierto que siga ofreciendo amplias perspectivas de pensamiento. (,Qué criterios de-
ben presidir una selección de textos? Hay consenso en la mayoría de los estudiosos del
tema en que desde los primeros días, incluso en el curso de iniciación, úay que traba-
jar con textos auténticos y originales. Creemos que es mejor, llegado el caso, acompa-
ñarlos de una traducción completa que interpolarlos o adulterarlos de alguna manera.
No faltan quienes postulan unos textos de dificultad creciente que estén relacionados
con los contenidos gramaticales. Es un deseo que apetecernos todos, pero la experieu-
cia nos dice que en la práctica es muy dificil, independientemente del escaso interés
que despierta en los alumnos. Solamente seria posible esta selección limitándose a re-
prodiicir los ejemplos de citas de autores recogidos en los manuales de sintaxis. Frases
eu suma que sólo sirven para eso: para ejemplificar los fenómenos gramaticales.».
" En la línea que expone, e.g., Javier Gómez Espelosin, «La accesibilidad del
Mundo Antiguo: consideraciones para un planteamiento didáctico)), en Javier Gómez

Estudios CISCOS
110, 1996.
TEXTOS LATiNOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 121

do, la práctica más recomendable se centra en el reconocimiento


en el museo de una información que, de un modo simple si se
quiere, se habrá elaborado previamente.
El tercer objetivo ya viene anticipándose en los dos anteriores.
La Reforma subraya los contenidos lingüisticos tanto de las asig-
naturas de Latín como de Cultura Clásica1'; no obstante estas
premisas, con frecuencia la lengua se descuida en esta última. La
integración no es fácil, sobre todo cuando se quiere acceder desde
lo más próximo y cotidiano a los contenidos más [Link]
prácticas, la visita a los museos, brindan materiales para los con-
tenidos culturales; también ofrecen una rica epigrafía, pero en
ella el latín queda muy encorsetado las más de las veces (cuando
no resulta de excesiva complejidad para su lectura). En el Museo
del Foro se han tratado de integrar los dos elementos, de tal ma-
nera que junto a los materiales arqueológicos y las explicaciones
históricas aparezcan los textos. Nuestra pretensión ha sido mos-
trar que la lengua es un testimonio más e indispensable para la
comprensión de la cultura.

Espelosín -J. Gómez-Pantoja, Pautas para una seducción (Ideas y materiales para una
nueva asignatura: Cultura Clásica), Madrid, Ediciones Clásicas, 1991, pp. 9-20, concre-
tamente p. 11: «(...) Con ello, no sólo resaltaremos y afianzaremos algunas cuestiones
que son luego dejadas de lado por obvias o archisabidas (cuando la realidad nos de-
muestra que no siempre es así), sino que al tiempo estaremos incidiendo en una faceta
importante de la psicología humana, quizá más propensa a aflorar en el adolescente,
cual es la inclinación a todo lo misterioso y desconocido, cuya incidencia en el caso
presente puede resultar altamente operativa y didácticamente muy rentable. Todo ello
puede hacerse mediante razonamientos sencillos, traducibles siempre en imágenes, y
echando mano de los i~umerabiesejemplos con que pueden ser convenientemente
ilustrados».
I5 Así la resolución del 2 de noviembre de 1994 en la cual se aprueba el currículo de
la materia Cultura Clásica afirma en cuanto a los contenidos que «un recurso fuuda-
mental para ello será la utilización constante de textos clásicos (traducidos o, en algu-
nos casos, bilingües), que sirvan de apoyo y vía de acceso a los contenidos cult~irales»
(Resolución de 2 de noviembre de 1994 de la Dirección General de Renovación Peda-
gógica, por la que se aprueba el currículo de la materia Cultura Clásica para su im-
partición en el segundo ciclo de Educación Secundaria Obligatoria, reproducida en
«Información Didáctica». Estudios Clásicos 106, 1994, pp. 145-154).
l6 Obviamente la situación de la Mitología es diferente, lo que la ha convertido en
la f ~ ~ e n principal
te de contenido para esta nueva asignatura (e.g., A. BernabéP. Ca-
brera-M.L. Gutiétrez-R. Olmos, Teseo y la copa de Aison. Propuesta didáctica de lec-
tura de un mito y de una Uaagen, Madrid, Ediciones Clásicas, 1993; C. Cantueso Neva-
do, La mitología clásica en monumentos madnlños, Madrid, Ediciones Clásicas,
1994 (se trata de un video acompañado de una guía didáctica); [Link] García Otaola-
MaN. Gallardo Lucas, Mitologá Clás'a (su proyección en e1 léxico y la cultura).
Guía para el profeor, Madrid, Ediciones Clásicas, 1994; M.T. Hernández Lucas,
(ed.) Mitologíá Cláska. Teoría y práctia docente, Madrid, Ediciones Clásicas, 1994).
122 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

En cuarto lugar, es necesario reforzar la motivación. Constan-


tes guiilos se ofrecen al visitante para que descubra las estrechas
relaciones que nos convierten en herederos directos del mundo
[Link] primer lugar el propio espacio del foro.
3 . Los espacios del Foro.
- LA dónde conduce esta puerta de cuatro arcos abierta en
medio de la muralla, Marco?
- Comunica con el Foro, Nalbeaden.
- ¿Y eso qué es?
- Es el corazón de la ciudad. Allí se concentra la mayor parte
de la actividad económica, social, política, religiosa y admi-
nistrativa de una ciudad romana como ésta.
- Vuelves a emplear esas dichosas palabras que tanto os gus-
ta pronunciar a los romanos, pero me muero de ganas por
ver qué es eso.
(Joaquín Lostal Pros, Un d a en... Caesaraugusta, Zaragoza,
Diputación General de Aragón, s.d., 29)
Expresados los objetivos en los términos anteriores, había lle-
gado el momento de escoger los temas que se abordarían en cada
uno de los espacios. La definición del foro que aparece en la cita
que acabamos de exponer resulta significativa, recogiendo perfec-
tamente todo lo que contenía este espacio que no sólo aparecía
en lo que en la actualidad denominamos como ciudad, sino que:
En clara contraposición a los núcleos privilegiados, 50 años
después de la muerte de Augusto (14 d.C.) las comunidades
peregrinas [de la península] seguían siendo mayoría. Nor-
malmente se aglutinaban en torno a una ciuitas, pero a ve-
ces, como en el norte y noroeste, podían vivir dispersas por
su ager disponiendo sólo de un lugar común de encuentro y
mercado que suele denominarse forum. (Juan Manuel Abas-
cal - Urbano Espinosa, La ciudad hispano-romana (Privilegio
y poded, Logroño, Colegio Oficial de Aparejadores y A.T.
de La Rioja, 1989, p. 43).

l7 Por supuesto, esta no es un idea nueva; la encontramos elaborada por extenso en


el Coloquio «Aspectos modernos de la Antigüedad y su aprovechamiento didáctico»
(AlcaWMadrid, 18-21 de junio de 1990) publicado por Antonio Gunián-Fco. Javier
Gómez Espelosín-Joaquín Gómez Pantoja (eds.), Aspectos modernos de la h t ~ g ü e -
dad y su aprovechamieoto didáci~co,Madrid, Ediciones Clásicas, 1992.
Estudios Clásicos 110, 1996.
TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 123

A partir de este concepto de lugar común de encuentro de los


habitantes de un núcleo urbano nos pusimos a trabajarl8. Los
contenidos que eran susceptibles de inclusión se antojaban inter-
minables, mas nos debíamos ceñir a unas necesidades técnicas
muy concretas: no más de 20 minutos de extensión total y seis es-
pacios con contenidos concretos, a los que se les añadían una in-
troducción y una despedida. Asimismo la religión quedaba ex-
cluida de partida, puesto que en el futuro debería existir un espa-
cio dedicado a este importante tema. Cada espacio se presentaría
con la relación que estableció en su día con el recinto urbanístico
del foro; los contenidos elegidos han sido los siguientes: La vida
política, La actividad comercial, El ejército, La escuela, La cultu-
ra y el ocio y La mujer.
El resultado, ya lo podemos decir, es un paseo relajado por las
ruinas de una pequefia parte de lo que, en su día fue un impor-
tante centro neurálgico de una ciudad romana. Unas ruinas que
se nos muestran tal como aparecen después de la acción de los ar-
queólogos, pero que, en esta ocasión, junto a las explicaciones
científicas que hacen al caso, nos permiten evocar la vida que
transitó por encima de ellas.

11. LA CONFECCIÓN DE LOS ESPACIOS Y LA SELECCIÓN DE TEXTOS.

1. Introducción.
Este espacio inicial se planteaba con el objetivo claro de mos-
trar los movimientos que son necesarios para el empleo de la au-
dioguía. Estamos, pues, ante unas necesidades técnicas que se im-
ponen a lo demás. La aparición de la lengua latina sólo es espo-
rádica: el saludo inicial (salue!) y luego los gritos que se pronun-
cian para incitar al público a refugiarse en los pórticos. Se
produce una tormenta, hay que desplazarse desde la zona abierta
del foro en la que se inicia el paseo hacia la zona en la que se ven
los cimientos de los pórticos; de modo sucesivo se escucha curri-
te!,perge!, uenite!.
'*Reconocemos nuestra deuda con respecto a la obra mencionada de Abascal y
Espinosa. Igualmente remitimos para el conocimiento de la bibliografia fundamental
sobre la ciudad hispano-romana al excelente articulo recientemente publicado Juan
Manuel Abascal Palazón, «Veinticinco años de estudios sobre la ciudad hispano-ro-
mana>>,Tempus 10, 1995, pp. 19-84.

Estudios Cfdsicos 1 lo, 1996.


124 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

Es obvio que cada una de esas voces dicen muy poco por sí so-
las. Ahora bien, aun a riesgo de utilizar el texto como pretexto,
cada una de ellas se relaciona con una cita clásica que nos la sugi-
rió y a causa de la cual las hemos integrado en la audición.
1) Sahe! : Los ejemplos que podemos citar en los que aparece
esta frecuente fórmula de saludo son múltiples; ahora bien en
nuestra mente estaban los abundantes juegos de palabras en los
que aparece en las comedias de Plauto y Terencio: PH. Cuculio
exoptate, salue. CU. Salue. PH. Saluum gaudeo 1 te aduenire.
(Plauto, Curculjo 306-7)"; CR. O Mysis, sídue. M Y . Saluus sis,
Crito (Terencio, Andria 802)"
2) Cumte! : En esta ocasión la referencia inmediata es una
carta de Cicerón dirigida a su amigo Atico: (...) quam ob rem, si
me amas tantum quantumprofecto amas, si stas, ingredere, si ve-
ro ingredenk cure, si cmns aduoh (Cicerón, ad Atticunt 11
23.3)".
3 ) Perge! : La voz no puede ocupar la primera posición, pues-
to que el contenido del verbo manifiesta que la acción ha tenido
que iniciarse con anterioridad. La referencia ahora se nos torna
mucho más literaria, puesto que, aunque no son infrecuentes las
citas en imperativo, hay unos versos que acuden a nosotros de
manera inmediata: perge modo atque hinc te reginae ad limina
perfer. / (...) / perge modo e< qua te ducit uia, derige gressum
(Virgilio, Eneida 1 389-401)22.
En efecto, la diosa Venus se dirige a su hijo Eneas y le reco-
mienda que se encamine a Cartago. Para ello emplea el imperati-
vo que ahora podemos escuchar de una voz femenina en el foro,
aunque esta nos recomiende refugiarnos de la lluvia.
4) Venite! : Llegamos así a la última de las voces; una forma
que no necesita presentación alguna, mas para la cual pensamos
en todo momento en la utilización que del término se hace en el
mito de Narciso y Eco, tal como nos lo relata OvidioZ3:Forte

l9 [Link] Plautus, Comoediae, 2 vols., ed. W.M. Lidsay, Oxford, Clarendon, 1904.
'O P. Terentius Afer, Comoediae, ed. R. Kauer-W.M. Lindsay, Oxford, Clarendon,
1958 (=1926 con adiciones).
" M. Tullius Cicero, Epistufae, 1 . : Epistufae ad Atlicm, 1-VIII,ed. W.S. Watt,
Oxford, Clarendon, 1965.
'' P. Vergilius Maro, Opera, ed. R.A.B. Mynors, Oxford, Clarendon, 1969.
23 La ninfa Eco, debido al castigo impuesto por Juno, era incapaz de articular más
palabras que la mera repetición de las que escuchaba previamente; así en el pasaje que

Estudios CIScos 1lo, 1996.


TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 125

puer cormrmtum seductus ab agmne fido / dixerat 'etqwk adest?: et


'adest!' responderat Echo. / Hic stupet, utque aciem partes h i t -
tit in omnes, / uoce 'uenil' magna clamat: uocat illa uocantem.
(Ovidio, Metamorfosis 111 379-382)24
Concluimos así la presentación de las voces latinas que ocu-
pan este espacio. Hemos querido mostrar la idea de la que hemos
partido en su confección: ninguna de las palabras, las frases, los
textos empleados en el foro debe quedar exento; todo ellos deben
proceder directamente o por imitación de las fuentes latinas. A
partir de esas referencias podemos introducirnos en el Mundo
Clásico que se encuentra en ellas. Dicho de otro modo, conside-
ramos que, al tratarse siempre de vocablos-y expresiones con fon-
do clásico, queda justificada su utilización para el estudio tanto
de la cultura como de la lengua latinas.
2. La vida política.
El foro era el lugar en el que se desarrollaba la vida pública de
la ciudad. Sin duda, algunas de sus principales actividades versa-
ban sobre las leyes y las magistraturas. Las instituciones del mun-
do romano son uno de los muchos legados que han llegado hasta
nuestros días, si bien su sistema no era como el nuestro, por su-
puesto; no obstante hemos pretendido reflejar la situación en una
ciudad imperial y azuzar la curiosidad por conocer esa faceta.
Así, pues, en la elección de los textos pretendimos cubrir tres ob-
jetivos:
(i) Mostrar que la importancia de la vida pública es un legado
del mundo clásico.
(U) Mostrar que la política se desarrollaba por medio del ejer-
cicio de la palabra25.
(Ui) Mostrar que el latín era la lengua oficial.

escogemos cada movimiento es iniciado por Narciso y Eco se sirve de la repetición


para conseguir su objetivo: abrazar a este joven.
La escena aparece de los versos 379 a 389. P. Ovidius Naso, Metamorfosis,ed. y
trad. A. Ruiz de Elvira, vol. I, Madrid, Alma Mater, 1964.
25 «Junto al arte militar, otro factor resultaba imprescindible para conseguir ascen-
der en la vida pública: se trata de la oratoria. Hay que tener en cuenta que estamos
ante una sociedad oral, en la que la cultura es privativa de las clases sociales acomo-
dadas y dotadas de ocio. La inmensa mayor parte de las personas eran iletradas, de
modo que la única manera de llevar un mensaje ante ellas era a través de la palabra,
de la elocuencia.» (F. Pina, «La campaña electoral en Roma», en A. Duplá -G. Fatás-
126 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

Para la consecución de estos, el narrador se fija en tres mo-


mentos: un orador dirigiéndose al pueblo, la exposición y lectura
de una ley en el foro y, finalmente, la presencia de un candidato
haciendo campaña en el foro.
Orati0 c m populo.
Sin lugar a dudas, el foro era el lugar en el cual se ejercitaban
las dotes oratorias de todo político que se preciara. Si bien debía
demostrar toda su capacidad cuando se enfrentaba a sus iguales
en el senado (o en la asamblea local correspondiente2~,las oca-
siones en las cuales el uso de la palabra y del arte de la persua-
sión, la retórica, le granjeaba las mayores cotas de popularidad
(o consecuentemente todo lo contrario) eran las contienes y los
juicios. Las primeras «constituían las únicas asambleas del pue-
blo en las que era factible hacer uso de la palabra, siempre previa
concesión del correspondiente permiso por parte del magistrado
presidente: en los comicios se vota pero no se discute, en las con-
tienes se discute pero no se vota»[Link] segundos, dado su carác-
ter público, permitían que cualquiera que lo desease pudiera asis-
tir a los discursos que se pronunciaban a favor y en contra de los
encausados.
Y, sin duda, hablar de oratoria en el mundo romano obliga a
mencionar la sobresaliente figura de Cicerón. Por ello, el texto
que escogimos pertenece a aquellos de los cuales poseemos la cer-
teza que fueron pronunciados ante el pueblo reunido en torno a
la tribuna de oradores del Foro2'. Tales características son las
reunidas por la Oratiopost rediturn ad Qujntes u Oratio cum po-
pzdo gratias egit. En último lugar el texto escogido debía mante-
ner el criterio que nos ha inspirado de 'verosimilitud', esto es, su

F. Pina, El manual del candidato de Quiato Cicerón (el Commentariolum petitionis),


Bilbao, Universidad del País Vasco, 1990, pp. 69-115, pp. 96-7).
26 Cada ciudad disponía de su propia asamblea conocida con el nombre de senatus
LI ordo (J.M. Abascal-U. Espinosa, op. cit., pp. 115-128).
'" F. Pina, «La campaña electoral...», op. cit., p. 99.
28 El discurso pertenece al grupo de los que pronunció Cicerón al regreso de SLI exi-
lio [cf. Miguel Rodríguez-Pantoja Márquez, «Introducción general» en M. Tulio Ci-
cerón, Discursos 1, trad. de [Link] Req~~ejo Prieto, Madrid, Gredos, 1990, pp. 7-156,
pp. 29-32 @ara estos discursos)]. El propio Cicerón nos da cuenta de las circunstan-
cias en las cuales se pronunció este discurso [ A d Atticm IV 1.6: Quo senatus consd-
to recitato confiouo <cummultiludo > more hoc insulso et nouo plausum meo nomi-
ne recitando dedisset, habui contionem; (...)l.
TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 127

contenido debería ser susceptible de haberse podido escuchar en


el Foro de Caesaragusta; por esta razón escogimos aquel en el
que promete que estará siempre del lado del Estado en los mo-
mentos en los cuales éste más lo necesitez9:(...) dis denique im-
mortalibus fiugum ubertate, copia, uilitate reditum meum com-
probantibus, mihi, meis, rei publicae restitutus, tantum uobis
quantum facere possum, Quiries, pollicebor, primum, qua sanc-
tisskni homhes pieta te erga deos immortdes esse solean t, eadenl
me erga popuíum Romanum semper fore, numenque uestrum ae-
que mihigraue et sanctum ac deorum immortdium in omni uita
futurum, deinde, quoniam me in ciuitatem res publica ~psaredu-
xit, nuílo me loco reipublicae defuturum.
Concluimos este apartado sugiriendo, pues, los temas de la
oratoria y el arte de la persuasión y el más concreto de la perso-
nalidad de Cicerón, junto al ya mencionado de la vida política en
una ciudad romana.

Tabuíaepublicae.
Los textos legales, la epigrafiajurídica3', eran expuestos en pú-
blico en los muros de los edificios como demuestra la aparición
de orificios en las piezas conservadas. Un lugar apropiado para
este tipo de exposición, no cabe duda, era el foro. Sus contenidos
no diferían en exceso de una localidad a otra, siempre y cuando
gozaran del mismo estatuto jurídico por parte de Roma; de he-
cho «de forma generalizada se acepta que la publicación [de estas
leyes] tenía lugar localmente, de un exemplum enviado de Roma
en escritura cursiva, lo que explicaría los numerosos errores de
transcripción~~'. Los hallazgos de bronces jurídicos en España
29 M. Tullius Cicero, Oratiooes V, ed. G. Peterson, Oxford, 1911, oratio crun po-
pulo gmtias egit, $18.
30 «Aquella parte de la epigrafia romana que se refiere al derecho romano según su
definición, es decir, a las reglas obligatorias de la vida pública y privada en el mundo
romano, teniendo en cuenta también, evidentemente las fuentes de estas reglas, por
un lado, y las consecuencias del mantenimiento de las reglas dichas, es decir, el orden
socio-político del Imperio Romano, por otro» (G. Alfoldy, ~Cousideracionessobre el
concepto de mpigrafia jurídica» y novedades en las provincias del Noroeste, 1978-
1986», en Ep~grafLajuridim r o m a (Actas del coloquio Internacional A.I.E.G.L..
Pamplona, 9-11 de abril, l987), Pamplona, 1989, p. 11 SS. (cit. en Julián González,
«Bronces jurídicos romanos en España», en Los bronces r o m o s en España (mayo-
julio 1990, Palacio VeIázquez, Madrid), Madrid, Dirección General de Bellas Artes y
Archivos, 1990, pp. 51-61, concretamente p. 51)).
31 J. González, «Bronces jurídicos romanos...», op. cit., p. 52.
128 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

han sido muy abundantes y cualitativamente c r ~ c i a l e hasta


s ~ ~ tal
punto que, tras el abundante material que suministra Italia, nues-
tros yacimientos son la segunda fuente en importancia de este ti-
po de testimonios; no obstante este hecho, el foro de Caesaragus-
fa no ha sido generoso, dejándonos huérfanos de alguna disposi-
ción legal de entre las que sin duda, se colocarían en las paredes
de sus edificios. Así pues, se hizo necesario escoger un testimonio
que, procedente de otra localización, tuviera verosimilitud en el
espacio recreado.
La cercana localidad de Contrebia ha suministrado, suminis-
tra y esperamos que siga haciéndolo estupendas muestras de
bronces que reunen las características mencionadas. Ahora bien,
si bien en un primer momento consideramos la posibilidad de in-
troducir un pasaje del bronce latino, pronto desechamos tal idea.
Las razones fueron variadas; en primer lugar la cronología no se
correspondía, el bronce de Botorrita aparece fechado el 15 de
mayo del año 87 a.c., datación muy anterior a la fundación y
construcción del foro de Zaragoza; en segundo lugar el tema que
trata es muy concreto, un pleito acerca de la compra de unas tie-
rras y la construcción de un canal entre los Allauonenses y los
Saluienses sobre el que tienen que pronunciarse los jueces, que
pertenecen al senado de C ~ n t r e b i aSi
~ ~frente
. al primer argumen-
to se nos pudiera apuntar que obviamente algún documento simi-
lar pudo colocarse en el foro construido en época de Tiberio en
Caesaraugusta, la segunda se opone a la línea argumenta1 por la
cual pretendíamos acudir a textos de contenido mucho más gene-
j ral. En este sentido, no podíamos pasar por alto la posibilidad de
tomar el modelo del documento jurídico más antiguo de la penín-
sula, la lex Vrsonensis o lex coloniae Genetiuae Iuliae.
La ley municipal de Urso fue promulgada casi con seguridad
después de la muerte de César34,pero «El contenido y la paleo-
grafía de los bronces ursonenses demuestran que no nos encon-
tramos ante aquel texto original, sino ante una copia probablemente

32 Para calibrar la importancia de los hallazgos mencionados, así como la apari-


ción de otros nuevos, remitimos a la bibliografia que suministra J.M. Abascal, «Vein-
ticinco años de estudios...», op. cit.
33 G. Fatás, Contmbia Belarica (Botorn'ra, Zaragoza). 11: Tabula Contrebimsis,
Zaragoza, Universidad de Zaragoza, 1980.
J.M. Abascal-U. Espinosa, op. cit., pp. 92-3; para más bibliografía sobre ella
J.M. Abascal, «Veinticinco años de estudios...», op. cit., pp. 50-1.
TEXTOS LATiNOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 129

de época de Domiciano (81-96 d.C.) realizada en consonancia


con la reforma municipal del momento3'; es así que contiene in-
terpolaciones y contaminaciones de la época de los Flavios y an-
teriores, hasta el punto que «en general, por la fragmentación del
texto de Urso poseemos mejor información sobre la vida econó-
mica y judicial en las ciudades flavias3'[Link] suma, una disposición
legal similar existiría en algún momento en Zaragoza y, de la
misma manera que la lex Vrsonensiscon toda probabilidad se fi-
jó en la fachada de alguno de los edificios del foro de la localidad
de Urso, podemos suponer que tal disposición se adoptaría en el
de Caesaraugusta.
No obstante, para evitar incurrir en un falseamiento de la re-
alidad, la disposición escogida posee carácter general y la sabe-
mos repetida en las leyes municipales del imperio. Esta refiere la
prohibición de practicar ritos de inhumación o incineración en el
interior del recinto de la ciudad. El texto que se escucha con cla-
ridad en la audioguía corresponde a la sanctio, la fórmula de
condena para el infractor y la multa que debía pagar: LXXIII.
Ne quis intra fines oppidi coloniaeue, qua aratro circumductum
e r - hominem mortuom hferto neue ibi humato neue mito neue
honlinis mortru'monimentum aedifiato. Si quis aduersus ea fece-
rit, is colonis coloniae Caesaraugustae3' sestertium quhque milia
dare damnas esto, eiusque pecuniae cui uolet petitio persecutio
exactioque esto. Itque quot inaedificatum e& duouiri aedilisue
dimoliendum cuanto. Si aduersus ea mortuus inlatus positusue
erit, expianto uti o~ortebit.~'
La presencia de estas leyes a la vista de todos los ciudadanos
conduce inevitablemente a cuestionarse el grado de alfabetismo
de las ciudades imperiales. Es esta cuestión un punto de conflicto
entre quienes defienden la existencia de una amplia masa letra-

's J.M. Abascal-U. Espinosa, op. cit., p. 93. Cf. E. Gabba, ~Reflessionisulla lex
coloaiae Genebuae Iufiaa>,en J. González-J. Arce (eds.), Estudios sobre la Tabula
Si-sí., Anejos de AEA 9, Madrid, CSIC, 1988, pp. 157-168.
'' J.M. Abascal-U. Espinosa, op. cit., p. 96.
37 Como se puede ver nos hemos permitido la licencia de alterar el nombre de la
colonia original por el que le corresponde en el lugar ficticio en el que la colocamos.
Alvaro D'Ors, Ep~grafia Jurídica de la España Romana, Madrid, C.S.I.C.,1953,
pp. 197-8: La prohibición reproduce la que figura ya en la ley de las XII Tablas (X 1);
sabemos que se hizo más frecuente desde la decadencia del Imperio; se han aducido
para su existencia variadas razones, desde la prevención de incendios hasta el mante-
nimiento del decoro y la higiene en las ciudades.

Estudios CIdsicos 110, 1996.


130 JUAN FRANCISCO MESA SAN2

da39y aquellos que estiman que el mundo antiguo se nutrió de


una amplia masa de población [Link] opción se ha
situado en la línea intermedia, aquella que considera que tenemos
que reconocer un cierto alfabetismo de la población urbana co-
mo nos sugieren los testimonios4' o a causa del propio ambiente
que se disfrutaba en las ciudades". Por ello, la audición se pre-
senta por medio de un ciudadano que lee en voz alta la ley43.
Ambulae i~foro.
La visión de la vida política de una ciudad romana nos dió
pie a que la última escena presentase a un político haciendo carn-
paña en el foro. Recurríamos así a las relaciones que se estable-
cen con el mundo actuaP. El CommentarioIum petitionis de
Quinto Cicerón nos ofrece las noticias del desarrollo de una cam-

" Es fundamental para conocer la situación actual del debate Mano Citroni, «I
destinatari contemporanei», en G. Cavaiio-P. [Link], Lo spazio Jetterario
di Roma Antia, Roma, Salerno Editrice, 1990, 111, pp. 53-116.
40 Aquí los trabajos fundamentales son los de W.V. Harris, (Literacy and Epi-
graphy, b, Zeitschifi für Papyrologie und Ep~gmphik52 (1983), pp. 87-111 y An-
cient Literacy, Canbridge (Mass.), Harvard University Press, 1989. A raíz de su pu-
blicación se centraron. las bases para el estudio y análisis de cuál fue la situación real,
para lo cual se hace imprescindible el recurso a los ricos materiales suministrados por la
epigrafía, así como a la parcelación geográfica (cf. M. Mayer, «El latín de Hispaoia », en
Actas del W7l C o n g ~ s oEspaoal de Estudios Clásicos (Madrid 23 al 28 de septiem-
bre de 1991), Madrid, Ediciones Clásicas, 1994, pp. 363-382, concretamente p. 364).
41 A través de los papiros de Oxirrinco o de los grafitos de Pompeya, por ejemplo
(cf. Guglielmo Cavallo, «Da1 segno incompiuto al segno negato (linee per una ricerca
su alfabetismo, produzione e circulazione di cultura scritta in Italia nei primi secoli
deli'impero)», en Alfabetismo e cultura scr2ta nella storia della societa italiana (Atti
del Semnaiio tenutosi a Peruga il29-.?Omarzo 1977), Perugia, Universita degli Studi,
1978, pp. 119-145, con una mención especial a la importancia de la escuela).
42 ~Street-schools,1 suggest, reached beyond paying pupils, and public notica hel-
ped spread a minimal reading ability. Hearing, sight, and hurnan curiosity are factors
not much Iess important than money, status, and family tradition.~(Nicholas Hors-
fall, ~Statisticsor states of mind?~,en fiteracy in the R o m world, Journal of Ro-
man Archeology, Supplementary series 3, Aun Arbor, MI, 1991, pp. 59-79. Regresa-
remos más adelante sobre el tema de la importancia de la escuela.
43 La lectura en voz alta era una práctica habitual en el mundo romano; incluso era
utilizado como una distracción que podía acompañar las comidas (Cornelio Nepote,
Atticus 14.1: (...); neque umquam sine aliqua lmtrone apud eum cenatum est, ut non
mious ambo quam u e n t ~conuiuae delectarentur.
44 Tal como nos sugiere, sin ir más lejos, Joaquín Gómez-Pantoja, «Aprendiendo
de nuestros mayores el arte de ganar unas elecciones», en A. Guzmán-Fco. J. Gómez
Espelosín-J. Gómez Pantoja, Aspectos modernos de la Ant;pUedad..., op. cit., pp.
155-170, si bien se centra más en la retórica, el arte de la persuasión por medio de la
palabra, que en el resto de los elementos que debe contemplar el buen candidato.
TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 131

paila y concretamente en el párrafo 36 nos habla de manera ex-


plícita de la necesidad de acudir al lugar de reunión por excelen-
cia de la ciudad: $36 Iam deductorum ofíicium quo maius est
quam safutatorumhoc gratius tibi esse s&niflcato atque ostendi-
to et, quod eius íiennpoterit,certis temporibus descendito. Mag-
narn aEert ophionem, magnam d~gnitatemcottidiana in dedu-
cendo fiequentid5.
Así pues, era necesario que se escuchase al candidato (la voz
sería la misma que la del orador con la que se iniciaba el espacio)
saludando a las personas que se cruzaban con él en el foro. La re-
creación de los mensajes consistió en un proceso idéntico al del
primer espacio.
1) Safue! : vid supra.
2) Safutem! : Junto a la expresión anterior de tinte mucho más
coloquial, esta nos conduce a una forma de saludo y despedida
mucho más formal, ya que es la habitualmente utilizada en las
cartas: C. Plinus Domitio ApoIIharj suo gafutem)(Pline le Jeu-
ne, LettresII, ed. y trad. al fr. A.-M. Guillemin, París, Les Belles
Lettres, 1927, V 6).
Pero que igualmente encontramos en otros contextos: Mnesi-
lochus salutem áicit su0 patri (Plauto, Bacchides 734)46; quid si
cum bene mane semicrudus / inlatam tibi dixero salutem, 1 et tu
me uiuibus domi saIute& (Estacio, Siluae IV 9.49)47.
3) Ego donestus ciuk s m Esta cita parte del hecho de que
«Los propagandistas [en Pompeya] no suelen resaltar la experien-
cia o preparación técnica de los candidatos, sino su honestidad y
virtud morales»@.La frase es una recreación que guarda simili-
tud con los textos; e.g. el siguiente de Cicerón: Fuitk omnino vir

" «El servicio de quienes te acompañan al foro es mayor que el de quienes te visi-
tan y harás ver y saber que te es más grato y acudirás [al foro] a horas fijas en la medi-
da de lo posible. La visita cotidiana y en séquito al foro procura gran reputación y
prestigio (A. Duplá-G. Fatás-F. Pina, El manual del candidato de Quíato Cierón...,
cit.,pp. 54-5). Nos hemos servido de esta edición y traducción a la que remitimos pa-
ra la discusión en torno a la autoría de Quinto Cicerón y el establecimiento de la edi-
ción. La situación en las ciudades de época imperial no difería mucho de la que nos
ofrece esta obrita, tal como muestran los testimonios que nos ofrecen las legislaciones
al respecto de la Bética y el estudio del ejemplo pompeyano (cf. J.M. Abascal-U. Es-
pinosa, op. cit., pp. 139-145 y J.M. Abascal, «Veinticinco años de estudios...», op.
cit.,pp. 63-4)
46 Si bien la escena corresponde a la lectura de una carta.
47 P. Papinius Statius, Siuae, ed. A. Marastoni, Leipzig, Teubner, 1970.
J.M. Abascal-U. Espinosa, op. cit..,pp. 141-2.
132 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

egregius et eques Romanus c m prknis honestus idemque erudi-


tisshus et Graecis litteris et La tinis, antiquifatisque nostrae et ln
iuuentis rebus et ln actis scriptorumque ueterum litteratep e d .
(Cicerón, Brutus 205)".
4) heu! quid agis, senex?: Esta frase, netamente expresiva, nos
sirve para la presentación de una de las interjecciones que nos le-
gan los textos latinos, heu; esta se emplea habitualmente con un
cierto tono de conmiseración, aunque también sirve simplemente
para elevar el tono, llamar la atención con respecto a lo que se di-
rá a continua~ión~~. Sin embargo, lo más importante es reflejar la
fórmula habitual para interesarse por el estado de una persona,
'¿cómo estas?'; fórmula que de nuevo tomamos de la comedia la-
tina, pero que también nos evoca un precioso pasaje de Horacio:
quid tu a&? ut uales? (Plauto, Epidicus 9a); adeunt, consistunt,
copulantur dexteras, / rogitant me ut ualeant, quid agam, quid
rerum geram. (Plauto, A ulularia 117); accmit qui'damnotus m&
nomibe tantum, / meptaque manu 'quidagis, dulcisshe rerum? l
'suauiter,utnunc est: ibquam, 'etcupio omnia quae uis: (Horacio,
Sennones 1 9.4)5'.
5 ) belle habes! : Terminamos con la estructura afectiva que se
emplea precisamente para la contestación a una pregunta como
la anterior; para indicar que se encuentra una persona bien de sa-
lud, se utiliza el adverbio belle" unido a los verbos habere o esse:
Bmdisio quae tibi epistulae redditae sunt slne mea tum uidelicet
datae sunt c m ego me non belle haberem. (Cicerón, ad Atticum,
V 11.7); S. v. g.; v. et Tullía nostra recte v. Terentia minus belle
habuif, sed certum scio iam convaluisse eam. (Cicerón, ad mi-
liares IX 9. l)53.

" M. Tdlius Cicero, Betonha, 11, ed. A S . Wilkins, Oxford, Clarendon, 1903.
50 Tal es la referencia que nos ofrece para heu y eheu Johann Baptist Hofmann, La
h g u a d'uso latioa, trad. it y actualización de Licinia Ricottilli, Bologna, Pitron edi-
tore, 198S2, pp. 113-4. Con esa función de reclamo y marca del cambio de entonación
el latín disponía de la forma heus, aunque necesariamente debe considerarse muy ru-
da @p. 1168).
Q. Horatius Flaccus, Opera, ed. E.C. Wickham-H.W. Garrod, Oxford, Claren-
don, 1901.
52 Se ha señalado la presencia de este tipo de adverbios para dotar de una mayor
, lhgua d'uso ..., cit., pp. 195-6.
intensidad al mensaje (J.B. H o f f m a ~ La
5' M. Tullius Cicero, Epistulae ad familiares, ed. D.R. Shackleton Bailey, Stutt-
gart, Teubner, 1988.

Estudios C'ákicos 110, 1996.


TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 133

Concluimos así este espacio en el que hemos pretendido mos-


trar el modo de trabajo que se ha seguido en la confección de to-
do el contenido de las audioguías. Razones de espacio, así como
la posibilidad de que en futuros proyectos se pueda abordar el te-
ma, condujo a eliminar la posible referencia a los tribunales, que,
como es sabido, también tenían entre sus lugares de reunión y de-
cisión el foroS4.
3. La actividad comercial.
El foro de toda ciudad provincial también era el lugar en el
que se celebraba el mercado. El espacio destinado a esta activi-
dad comercial permite, por un lado, mostrar las relaciones exis-
tentes entre este comercio y nuestros mercados actuales, y, por
otro, dar cuenta de la utilización de la lengua latina de una mane-
ra coloquial55,de que el latín era la lengua cotidiana.
La búsqueda de los textos no nos facilitó ninguno que de un
modo directo pudiera incluirse (salvo un caso, como tendremos
la oportunidad de analizar). En consecuencia, nos servimos de las
indicaciones que nos suministraron los responsables del proyecto
y sobre todo del siguiente texto de Macrobio en el cual se nos in-
forma de cuáles eran los productos más preciados en época de Va-
rrón &a que se trata de un texto que se atribuye a esta fuente): ad
uictum optrMa fert ager Cmpanus fnunentun, Falernus uúlum,
Cassinas oleum, Tusculanus ficum, me1 T'entinus, piscem Tibe-
d s (Macrobio, Satunalia 111 16.12)56.
A partir de esta cita procedimos a la reconstrucción de los si-
guientes reclamos de quienes regentaban las tiendas del foro; pa-
ra su construcción resultó más útil proceder a la recreación, pro-
curando respetar los términos clásicos57:lucernae, lateres, pondi,
lances! uenite! 1 ab Carthago Noua garum! l frumentum! parw'
pretii frumenturn! 1 puellae! mea unguenta olete! 1 uinum! etiam

" F. Pina, «La campaña electoral...», cit., pp. 98-9.


Sensación creada ya con anterioridad con el candidato en campañas pero que no
puede evitar la sensación en el visitante de que es una continuación del lenguaje ofi-
cial expresado en el discurso y en la ley.
1. Macrobius, ed. J. Willis, Leipzig, Teubner, 1970.
Para la comprobación de los usos clásicos de estas expresiones remitimos a la
voces correspondientes en Oxford Latin Dictionary, Oxford, Clarendon Press, 1968-
1982.
134 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

Faferniampullas! / pisces, ex f f i k r opi~ces!~'


/ Beticum, Beticum
oleun!/ flci!, ca u%I 'eas!,flcoshabeo!
Como se puede ver, incluimos en la última voz la referencia al
testimonio de Cicerón por medio del cual conocemos la correcta
pronunciación clásica de la -u intervocálica: c m Crassus exerci-
tum Brun&i hponeret, qui'dam io portu caritas Cauno advec-
tas vendens 'Cauneas' clamitaba t. dicamus, si placet, monitum
a& eo Crassum, caueret ne iret, (...) (Cicerón, De dimnatione, 11,
84)".
Al igual que en los espacios anteriores practicamos algunas re-
nuncias. Así, por ejemplo, pese a la importancia que se le confie-
re en la actualidad al estudio de las lenguas en contacto6', renun-
ciamos a la presentación de alguna voz griega o alguna voz indí-
gena. La primera porque no es claro que en una ciudad como la
Caesaraugusta romana del siglo 1 d.C. fuera moneda común el
empleo del griego, por más que arribasen hasta ella mercancias
procedentes del mundo helénico; las segundas porque el estado
actual de los estudios convierte en algo muy comprometido la re-
creación de un texto que contenga más elementosque los que nos
ofrece la onomástica6'.

La legión romana jugó un papel de primera importancia. No


en vano fueron legionarios los primeros ciudadanos romanos de
la ciudad de Caesaragusta, ellos la fundaron y muchos de ellos, al
licenciarse, se asentaron en ella. La visión del foro de una ciudad
no quedaría completo sin la mención de los elementos que proce-
dían del ejército; a fin de cuentas, tal como nos muestra la abun-

58 Esta voz se escucha en el audiovisual con claridad.


59 M. T~dliusCicero, De divinatione. De Fato. TUaaeus, ed. R. Giomini, Leipzig,
Teubner, 1975.
LOSestudios de epigrafia nos dan cuenta de esta riqueza como se puede ver, e.g.,
en Fergus Millar, «Epigrafia», en Michael Crawford (ed.), Fuentes para el estudio de
la Hisoria Antigua, trad. de C. Palma, Madrid, Taurus, 1986 (=Cambridge, 1983),
pp. 93-147; o la importancia que le confiere M. Mayer, «El latín de Hispanim, op.
cit., pp. 364-6.
Así lo vemos, e.g., en los estudios que dedican a estas lenguas J.A. Correa, «La
lengua ibérica», cit.; Jaime Siles, «Sobre la epigrafia ibérica», en Reunión sobre Epi-
grana Ilspánica de &oca romano-qubficana (Aragoza, 1-3 de diciembre de 1983;
actas), Zaragoza, Institución Fernando El Católico, s.d., pp. 17-42; o Javier de Hoz,
«La epigrafia celtibénca~,en Reunión sobre Ep~grafia ..., op. cit., pp. 43-102.
TEXTOS LATiNOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 135

dante epigrafia imperial, uno de los métodos de ascenso social


solía ser el servicio de armas6'. No obstante, el foro no es el lugar
para dedicarnos a los aspectos técnicos de este importante factor
de la civilización romana; en el foro nos ha de llamar la atención
la vida cotidiana del legionario, en términos lingüísticos no se ha
de prestar atención al lenguaje técnico, sino al senno castrensis,
la 'jerga del ~ampamento'~~. Es más, nos interesa la imagen que se
tenía de estos personajes y, para ello, la fuente no podía ser otra
que Plauto, quien nos describe las características que se atribuían
habitualmente al legionario64en la escena primera de su comedia
Miles glonosm, a esta escena pertenece el fragmento que, am-
bientado en una taberna, puede escucharse en el paseo por el fo-
r ~PY. ~ queme
~ : ego seruauiin cmpis Curculionieis,1 ubi Bum-
bomachides Clutomestondysarcbides / erat hpera tor summus,
Neptuni nepos? AR. menUni (...) P Y . istuc quidem edepol nihil
est. AR. niSilhercle hoc quidemst 1 praeut alia dicm -...(Plauto,
Milsglonosus 13-19).
5 . La escuela.
Con anterioridad, al hablar del alfabetismo en el Imperio Ro-
mano hicimos una breve referencia a la importancia de la escue-
la. El legado de la educación es una pieza básica de nuestra cultu-
ra, como lo fue en su momento de la romanizació[Link] tra-
za un mapa escolar completo en el que «Reconocidos estos lími-

Véase, por ejemplo, la importancia y el reconocimiento que se adquiria con el


grado de centurióu (B. Dobson, cThe significance of the Centurion and Trimipilaris'
in the Roman army and administratiow>, AhR W 11.1 (1974), pp. 392-434, especial-
mente pp. 4267 donde hace constar la relación con la sociedad (con bibliografm)).
m Cesidio de Meo, Ljogue tecniche del latno, Bolonia, Pitron, 1986', pp. 171-207.
Un excelente estudio de la imagen del soldado que nos ofrece Plauto la tenemos
en W.E. Forehand, «The use of imaginery in Pla~~tus' Miles gloriosus», Rivista di
Studi Classici 21, 1973, pp. 5-16.
ES obvio que la recomendación para el trabajo con este espacio conduce a la lec-
tura previa de la escena completa (Plauto, Mifesgloriosus1-78).
Henn-Irénée Marrou, Historia de la educación en la Antgüedad, trad. de Yago
Barja de Quiroga, Madrid, Akal, 1985 (=Paris. 1971). pp. 375-382 («La obra educa-
dora de Roma»). Para un estudio de la extensión e importancia que alcanzó la educa-
ción, aunque con una mayor atención a la situación posterior al siglo Iii d.c., es fuu-
damental Robert A. Kaster, Guardans of Laoguagei Tóe Grammarim and Society
in Late Antiqmty, Berkeley-Los Angeles-London, University of California Press,
1988. En cuanto los testimonios epigráficos aparecidos en la península se puede con-
sultar el trabajo de Luis Sagredo-Santos Crespo, «La enseñanza en la Hispania roma-
na», Hjspania Antiqua 5, 1975, pp. 121-134.
136 JUAN FRANCISCO MESA SAN2

tes, queda en pie que el conjunto del Imperio se hallaba cubierto


por una red muy densa de instituciones escolares: maestros de es-
cuela elemental casi en todas partes; gramáticos, y más tarde re-
tórico~,en los centros más importantes~~~; por ello no sería des-
cabellado considerar que una ciudad de la importancia de Caesa-
ragusta también dispondría al menos de un profesor elemental6'.
La enseííanza nunca tuvo un lugar fijo; el profesor de escuela ele-
mental, el Iitterator, reunía a sus pupilos en una calle, en un cruce
y, sobre todo, en el foro, ya que los pórticos de éste ponían a su dis-
posición el espacio ideal, aunque «esto llevaba al maestro, que so-
lía estar lamentablemente falto de dinero, a una especie de com-
petencia con los tenderos y la comunidad de negociantes, (...)D~'.
Así en nuestro paseo llegamos a un rincón de los pórticos en el
cual el maestro enseíía a sus alumnos la lengua latina.
La elección del texto no planteó duda alguna. La obra de Vir-
gilio, en especial los libros primero y segundo, constituyó el texto
básico de la ensefianza en época imperial7'; así lo atestigua la epi-
grafía por medio de la constante aparición de testimonios del co-
mienzo de estos libros7' o el uso constante de Virgilio en los car-
H.-1. Marrou, op. cit., p. 380.
ES un hecho que no debería sorprendernos, ya que es conocida la existencia de
un paedagogus en la cercana localidad de Celsa (Miguel Beltráq «Novedades sobre
epigrafia romana de Celsa», Estudios del Sermnano de Prehistoria, Arqueología e
Historia AnD'gua de fa Facultad de Filosofía de Zaragoza, 1 (1972), pp. 123-145; G.
Fatás-M. Martín Bueno. Epigraa romana de Zaragoza y su provhcia, Zaragoza,
1977, pp. 47-8); o el grarrunaticus de la localidad de Tritium Magdlum (CLL 11, 2892,
corregido en una nueva autopsia por U. Espinosa, «Das Gehalt eines grammaticus im
westlichen Teil des romischen Reiches: Eine epigraphische Revisiow), Zeitshift für
Papyrologie und Ep~graphik,68 (1987), pp. 241-6), aunque A.T. Fear, «A latin mas-
ter from Roman Spain~,Greece & Rome 42, 1995, pp. 57-69, en consonancia con las
tesis de Harris, defienda que nos encontramos ante un hecho aislado. Nosotros ya he-
mos afirmado que suscribiios la teoría que expresa Cavallo (con los debidos reparos
en su aplicación a la península Ibbica): «Datutto il precedente discorso nsulta che
neli'Italia romano-imperiale, al meno per i secoli 1-111, la situazione doveva essere
quella di un diffuso alfabetismo tra la popolazione urbana; ali'interno della quale,
tuttavia, molti, forse i piu, non erano in grado di tracciare che una serie di segni in-
compiuti e stentati, relitti de una scuola interrotta ai primi gradi deli'apprendimento:
segni funzionali, comunque, a certe forme di partecipazione sociale» (G. Cavallo,
«Da1 segno incompiuto...», op. cit., p. 134).
m Stanley F. Bonner, La Educación En La Roma Antigua (desde Catón El Kkjo a
Plioio el Joven), trad. de [Link]. Domenech, Barcelona, Herder, 1984 (=Londres 1977).
Este mismo autor (pp. 160-1) nos muestra una imagen de una clase celebrada en un pór-
tico que formaba colección en los muros de Pompeya y que ilustraba la vida en el foro.
70 S.F. Bomer, op. cit., p. 282.

71 Heikki Solin, «Epigrafia», en Enn'clopedia Virgilima, Roma, Enciclopedia Ita-


liana, 1985, 11, pp. 332-40. Igualmente una muestra de la abundancia de estos textos

Estudios [Link] 110, 1996.


TEXTOS LATiNOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 137

mina latina epigraphi~a~~. Así pues, escogimos los siete primeros


versos de la Eneida para la recitación por parte de un grupo de
niilos entre los 7 y los 14 afios. La pronunciación del recitado nos
permitió realizar una nueva prueba: uniríamos a las normas de
pronunciación generales las recomendaciones que Quintiliano ex-
presó en su día para la ensefianza de este mismo pasaje: Suspen-
djt,'anna uinrmque cano :quia illud ' u i m'ad sequentia perti-
net, ut sit 'uirum Troiae quiprhus ab oris: et hic iterum. Nam
e t i m si aliud est unde uenit quam quo uenit, non distinguendum
tamen, quia utrumque eodem uerbo continetur 'uenit'. Tertio
'rtaiam', quia interiectio est 'fatoprofugus' et continuum senno-
nem, qui faciebat Ytafim Lazuhiaque: [Link] eandemque
ca usam quarto ;Drofugus: deinde Zauiniaque uenit litora : ubi
iam en2 distinctio, quia inde alius inc~pitsensus. Sed in ~psis
etiam distinctionibus tempus alias breuius, alias longius dabinms:
interest e n h semonem finiant an sensum. Itaque illam distinc-
tionem 'Ijtora'protinus altero spirius initio insequar; cum illuc
uenero: 'atque altae moenia Romae: deponam et morabor et
nouum rursus exordium facim. (Quintiliano, Institutio oratoria,
XI 3.36-8)73.

La escuela ya nos había introducido en el mundo de la recita-


ción. Así el siguiente espacio lo dedicamos a la cultura y el ocio.
Ya habíamos hablado de la función romanizadora, pero quedaba
algo más: el mundo griego también se extendía de la mano de
Roma. Por esta razón la presentación de la cultura se realiza por
medio de la audición de un joven recitando el carmen LI de Ca-
t ~ l o Esta
~ ~ fue
. la razón por la cual escogimos este texto; Catulo
en Pompeya y Egipto la tenemos en Marcello Gigante, «Virgilio da Pompei alI'Egit-
ton, en La fortuna di Wrgilio (Atti del Convegno internazionale (Napoli 2426 otto-
bre l983), Napoli, Giamini, 1986, pp. 7-43.
" P. Hoogma, Der Einnuss Vergils aauf d e M n a latina epigraphica, Amster-
dam, North-Holland,, 1959; este hecho ya había sido ampliamente documentado para
la epigrafia hispana por Sebastián Mariner Bigoma, Inscr~ipcionesHispanas en verso,
Barcelona-Madrid, Escuela de Filología, 1952, e igualmente recoge la metodología de
Hoogma en «Loci sUniles virgilianos en epígrafes hispánicos de reciente aparición»,
Emerita 28, 1960, pp. 317-326.
73 M. Fabius Quintilianus, Institutio oratoria, ed. M . Winterbottom, Oxford, Cla-
rendon. 1970.
74 Se escucha con claridad la primera estrofa, mientras que lo siguiente sirve de
fondo a la voz del narrador (Catulo, Poesía completa (C Váierii Catulli Camnaa),
138 JUAN FRANCISCO MESA SANZ

realiza una traducción del conocido fragmento patográfico de


S a f ~con
~ ~lo, que se ejemplifica la vía de transmisión del mundo
griego a través de los logros culturales romanos. En segundo lu-
gar, nos animó a ello una razón puramente musical, auditiva, la
métrica empleada en esta composición, por su cómputo silábico,
es mucho más perceptible a nuestros oídos (especialmente a los
del visitante medio) que otras estructuras que se centren más en
la secuencia de sílabas largas y breves. Junto a ello el espacio
contiene indicaciones referentes a las características de la lectura
y las bibliotecas en el mundo antiguo, desde sus características
generales76a datos como el conocido, pero no por ello sabido de
modo general, de la inexistencia del papel en el mundo romano.
7 . La mujer y La despedida.
Son estos dos últimos espacios los únicos en los cuales no se
ha recurrido a ningún texto latino en concreto. El primero hace
recaer la explicación sobre la situación de la mujer, que, por su-
puesto, era vista con frecuencia en el foro; su desarrollo pretende
reflejar la diferencia de denominación de las edades del hombre y
de la mujer: el primero de acuerdo con su edad y la posibilidad de
desempeirar cargos públicos; la segunda en función de su estado
civil y de la capacidad de procrear77.

Vers. cast. Juan Manuel Rodríguez Tobal, Madrid, Hiperión, 1991). El texto latino se
ha tomado de C. Valerius Catullus, & m i n a , ed. R.A.B. Mynors, Oxford, Claren-
don, 1958.
" Fragmento 31 P. (=2D) (Lyrica Graeca Selecta, ed. D.L. Page, Oxford, Claren-
don, 1973 (=1968 con correcciones).
76 Cf., e.g. Paolo Fedeli, d3iblioteche private e pubbliche a Roma e nel mondo ro-
mano», en Guglielmo Cava110 (d.), Le bibfioteche nel mondo antico e medievale,
Roma-Bari, Laterza, 1993, pp. 29-64. Este autor nos muestra la importancia de que
todas las bibliotecas se encontrasen próximas a los pórticos o incluso en el foro (Bi-
bfiothma Ulpa o tmpli Traiani en el foro de Trajano) (pp. 48-51).
" Cf. G. Hacquard -J. Dautry-O. Maisani, Guide Romaio antique, Paris, Hachet-
te, 1952, p. 30. Con respecto a la situación de la mujer en época imperial es indispen-
sable Arcadio del Castillo, La emanc~paciónde la muJer r o m a en el sido 1 d.C.,
Granada, Universidad, 1976; P. Flores, d a s jóvenes romanas: una educación para el
matrimonio», en E. Garrido (d.), La mujer en el mundo antiguo (Actas de las V Jor-
nadas de lnvestgación Interdis~pfinaria),Madrid, Universidad Autónoma, 1986, pp.
217-224: «En líneas generales, la mujer, en las diferentes épocas de la historia de Ro-
ma y en las diferentes clases sociales, ha recibido una educación distinta de la de los
hombres y dirigida esencialmente a su papel de procreadora y administradora del ho-
gar. El denominador común de la mujer romana ha sido la discriminación educativa e
intelectual» (p. 224).
Estudios Cláicos 110. 1996.
TEXTOS LATINOS DE '... EL FORO DE CAESARAUGUSTA' 139

La despedida nos permite realizar un guiño al visitante, una


nueva clave que le permita observar las relaciones de nuestro
mundo con aquel del que sólo ve unos cimientos recuperados por
la arqueología. El narrador recuerda los versos en los cuales Ovi-
dio recomienda a los jóvenes a acercarse a los foros para cono-
cerse y amarse'': Et fora conueniunt (quis credere possít? Aman;
/ ffammaquein arguto saepe reperta foro.
Este final pretende dejar en quien lo escucha la sensación evo-
cadora del espacio que ha visitado, pero también la certeza de
que han quedado muchos elementos por tratar. En suma, se in-
tenta motivar al visitante a preguntar, a indagar por su cuenta
sobre lo que acaba de visitar, sobre los datos que se le han sumi-
nistrado.

La primera se nos antoja evidente. Por primera vez nos encon-


tramos ante un museo en el. que la lengua latina no se circunscri-
be a las inscripciones o a los tecnicismos propios de la ciencia ar-
queológica e histórica. Por ello, aunque el narrador se dirija a él
en su propia lengua, el oyente termina con la clara conciencia de
que la lengua empleada era la latina.
El destino más directo de este tipo de museo ha de ser, por
supuesto, su aprovechamiento para el estudio de la Cultura
Clásica a través de uno de sus hilos conductores, la vida coti-
diana7'. En este sentido hemos realizado ya algunas experiencias
con grupos de diferentes niveles e interesesa0y nos ha mostrado
que el mejor modo de obtener el aprovechamiento óptimo del re-
cinto es practicar la visita al final de la experiencia didáctica8',ya

Ovidio, Ars m a t o & , 1, w. 79-8 (aquí sólo transcribimos dos versos en los cua-
les se menciona de modo explícito la referencia al foro y al amor); Ovide, L'art d'ai-
mer; ed. y trad fr. H. Bornecque, París, Les Belles Lettres, 1967.
79
El otro ya hemos dicho que estaba constituido por la mitologia.
Hemos llevado a cabo visitas guiadas de alumnos de Secundaria y Universidad
(especialidad en Historia y Filología), un gmpo de jubilados, una Asociación Cultural
Juvenil (con un perfi muy heterogéneo), etc.
Así, por ejemplo, sería muy interesante realizar la visita como final del excelente
trabajo de Joaquín Femández Cacho, ((Zaragoza, ciudad romana, unidad didáctica
para la ES@, en Aspactos didácticos del latín .4, Zaragoza, ICE - Universidad, 1994,
pp. 85-146.

EFtu~Yas Clásicos 110. 1996.


140 JUAN FRANCISCO MESA SAN2

que se incita al reconocimiento de las voces y los materiales, de


los diversos materiales y piezas. La visita inicial sugestiona y mo-
tiva, pero resulta compleja en cuanto al aprovechamiento de los
conocimientos, puesto que estos son adquiridos de manera hete-
rogénea. Ni qué decir tiene que una práctica completa podría
consistir en una doble visita, antes y después, centrándose de ma-
nera diferente en las posibilidades que ofrece este espacios2.

Se ha confeccionado al efecto un completo material docente de apoyo para la visi-


ta al Museo del Foro de Caesaraugusta.

fitudios Cláicm 110, 1996.


LAS ORDENACIONES DE CULTURA CLASICA,
LATÍN Y GRIEGO EN CATALUÑA*

Desde que a mediados de los ochenta algunos centros piloto de Cataluña


iniciaran la experimentación del nuevo sistema de enseñanza que había de
cristalizar en la LOGSE y Decretos sucesivos, pocos han sido los cambios
verdaderamente substanciales para nuestras materias con respecto al <unode-
lo experimental» que emana de los Decretos de la Generalitat.
1. El Decreto 9611992 establece la ordenación de las enseñanzas de la
ESO en Cataluña. Este Decreto fue modificado parcialmente por el
22311992. El modelo catalán configura las enseñanzas de la ESO mediante el
llamado «sistema de créditos» (art. 7). Un crédito viene a ser una unidad
completa de programación didáctica que consta de 35 horas. Incorporar un
crédito en el horario escolar puede hacerse de diferentes modos: un trimestre
a razón de tres horas semanales. o bien un curso entero (tres trimestres) a ra-
zón de una hora semanal, incluso una semana de clase con el horario entera-
mente dedicado al crédito en cuestión. Lo más cómodo, de entrada, es mo-
verse con múltiplos de tres: una asignatura de tres créditos vendrán a ser tres
trimestres (un curso completo) a razón de tres horas semanales. Cuando se
trata de asignaturas de dos créditos (o de cuatro), sucede que o bien no sólo
el horario general (evaluación del crédito incluida) no coincide con el final
del crédito-trímestre correspondiente (los boletines de notas, entonces, Ile-
van sólo una calificación provisional), o bien que se imparte aquella asigna-
tura durante dos trimestres y que el tercero no se imparte (o el primero y el
tercero sí pero el segundo trimestre no, etc.). Entonces debe «rellenarse» el
horario de ese trimestre con otra asignatura, combinándose los diferentes
horarios al tresbolillo. Cuando algunas áreas (p. ej. matemáticas) tienen
asignados cuatro créditos, esta complicación se prolonga a lo largo de los
dos años del ciclo. Por ello, cada centro deberá intentar montar, en el marco
del Proyecto Curricular de Centro, alguna combinación de grupos, horarios
y evaluaciones para organizar la ocupación de aulas, horarios de alumnos y
profesores, confección de listas, etc. que suelen ser diferentes al inicio de ca-
da crédito (trimestre): los horarios de clase oscilarán entre las 28 y 30 horas
semanales, según el montaje adoptado. A grandes rasgos, este es el «sistema
dinámico y ágil de horarios flexibles, etc.» a que aluden los mass media
cuando informan de la reforma en Cataluña.
Entre las diversas clases de créditos, se encuentran los «créditos varia-
bles» (art. 9) que configuran las enseñanzas de carácter optativo. Como ya
se dijo en EC 109, 1996, 235 el sistema catalán prevé un plan de estudios con
* Redactado sobre la base de informes recibidos de vanos profesores catalanes de Ensefianza
Media, socios nuestros.
una mínima obligatoriedad y la máxima optatividad, de tal modo que el 40%
del horario escolar está ocuvado vor créditos variables. Un crédito variable es
una «unidad cerrada e independiente del resto de créditos variables, salvo las ex-
cepciones que se autoricen)) (éstas atañen, sobre todo, a la segunda lengua ex-
tranjera). El alumno cursará, a lo largo del segundo ciclo de la ESO (art. 1l), 21
créditos variables del total de la oferta de créditos del centro. Las res~ectivas
Resoluciones de la Generalitat con instrucciones para el inicio de cada curso
dan una fórmula, no muy diferente de un año para el otro, que establece el
número global de créditos variables (CV) que el centro ha de ofertar a lo lar-
go del ciclo. En este curso 96197 se opera con la siguiente: CV= G-Fe21 (G=
número de grupos de alumnos, F= factor de incremento, que vana de 1,3 a 1,5
según el número de grupos). Así por ejemplo, en un instituto medio, con cin-
co lineas de ESO (donde F= 1,5), el número de CV a ofertar se eleva a 315.
Respecto a la Cultura Clásica, el art. 11 citado dice textualmente: «en la
oferta de créditos variables del centro habrá 3 créditos de Religión para
alumnos que voluntariamente opten a ella, créditos de segunda lengua ex-
tranjera y créditos de Cultura Clásica)). En el Decreto 22311992 se deshace la
posible ambigüedad suprimiendo el 3, generando, a su vez, otra. Así, en mu-
chos Institutos no se imparten más que dos créditos variables de Cultura
Clásica a lo largo de los dos años del ciclo. Un nuevo Decreto viene a corro-
borar este hecho: se trata del Decreto 7511996 que establece expresamente la
ordenación de créditos variables en la ESO. En el art. 12 leemos: «En el se-
gundo ciclo, el centro ofertará 2 créditos variables tipificados de Cultura
Clásica. En el anexo 3 de este Decreto se establece el currículum de los crédi-
tos tipificados de Cultura Clásica)). Hay que notar aquí la aparición del tér-
mino «crédito tipificado»: con ello se designa un crédito variable planificado
directamente por la Generalitat. Los créditos tipificados de Cultura Clásica
que enumera el Decreto son cuatro («el Centro ofertará dos» a lo largo del
ciclo): «Raíces clásicas del léxico científico, técnico y humanístico», «Civili-
zación y cultura grecorromanm, «La ciencia y la técnica en el mundo clási-
co» y «Mitología grecorromana)).
Pero ¿cómo se organiza la oferta global de créditos variables del centro?
El art. 7 del Decreto 7511996 nos dice que éstos «se agruparán en tres ámbi-
tos:
a) Ámbito científico-tecnológico, que incluye las áreas de ciencias de la
naturaleza, tecnología y matemáticas.
b) Ámbito de expresión, que incluye las áreas de educación física, educa-
ción visual y plástica y música.
c) Ámbito de humanidades, que incluye las áreas de lengua, ciencias so-
ciales, lenguas extrangeras y religión)).
El art. 9.4 explicita además: «con el fin de favorecer una propuesta glo-
bal equilibrada, la oferta de créditos variables se orientará entre las propor-
ciones siguientes:
a) Ámbito científico-tecnológico: 40% y 50%.
b) Ámbito de humanidades: 30% y 40%.
c) Ambito de expresión: 15% y 2 5 % ~ )
Nótese que los Decretos de la Generalitat (ya en el artículo 6 del D.
96/1992) «olvidan» que el R.D. 1701/1991 dispone que la Cultura Clásica es
una área de la Enseñanza secundaria obligatoria y que, además, este Real
Decreto asigna únicamente a los profesores de Latín y de Griego impartir
las enseñanzas de esta área: consta a esta Sociedad que en Cataluña no suce-
de así, y ni mucho menos en infinidad de Centros de nueva creación o que
derivan de los IFP. Por otro lado, y volviendo al caso ejemplificado más
arriba, de aquellos 315 créditos, poco más de un centenar de créditos vana-
bles (entre 95 y 126 tomando el 30 6 40%) se habrian de repartir entre los
Departamentos de Filosofía, Francés, Geografía e Historia, Griego, Inglés,
Latín, Lengua Catalana, Lengua Castellana y Religión. Aquí empieza a ha-
ber conflictos, en primer lugar en el porcentaje inicial, pues nadie quiere ba-
jar del 50, 40 ó 25%. En segundo lugar, y centrándonos en nuestro ámbito,
es muy difícil que otros Departamentos quieran dejar de impartir créditos
variables de refuerzo para alumnos suspendidos, o créditos de ampliación de
las materias comunes (ya de por sí muy mermadas en horas por la mínima
obligatoriedad antes aludida), y, en definitiva, porque nadie (el profesorado)
quiere perder horas lectivas (es decir, plazas). 8uede figurarse con ello la in-
troducción de créditos de Griego Moderno como segunda lengua extranje-
ra? Otros candidatos, francés (para los de inglés), inglés (para los de fran-
cés), alemán, italiano... también llaman a la puerta. En todo caso, las áreas
instrumentales básicas (lengua, por ejemplo) reclaman para sí un número
considerable de horas (créditos) para completar, reforzar o recuperar mate-
ria. Queda claro que el ámbito se queda pequeño y, por lo visto, la Generali-
tat ha optado por simplificar áreas, eliminar departamentos (además de los
de Latín y de Griego ha suprimido el de Filosofía, hay un solo departamen-
to de Idiomas, Física y Química y Ciencias Naturales también son una sola
cosa...), y asignar, en fin, un par de créditos simbólicos e inconexos a la Cul-
tura Clásica cada dos años.
¿Y la práctica, qué dice? Lo que suele suceder más comúnmente (la ex-
cepción, de haberla, no seria en absoluto representativa) es que la Cultura Clá-
sica en Cataluña no pasa de ser una «miniasignatura»,perdida en medio de un
@le-m6lede créditos como aguja en un pajar y que va renovando sus títulos
cada tres meses: un dossier de fotocopias o un minúsculo sucedáneo de libro
de texto (combinado normalmente de alguna cinta de vídeo o una excursión
a Empurias o Tarragona) swen de instrumento al profesor que planifica lo
que puede, como puede y le permite el Centro: por ejemplo, en lugar de dos
créditos, se asignarán tres para evitar más dolores de cabeza al Director ante
el horario cojo del profesor que imparta Cultura Clásica (sólo será cuestión
de entregarle la correspondiente lista de alumnos cada trimestre).
No entraremos a discutir la capacidad del coordinador pedagógico, o de
quien sea, para organizar varios centenares de créditos variables y el modo
cómo orientar a los alumnos en las sesiones de tutoría hacia unos u otros.
Nos parece, sin embargo, que debe de ser harto complicado (sobre todo si,
además, el Instituto debe llevar cuentas de que cada alumno curse un míni-
mo de créditos variables de ciertas áreas tal como manda la ley), organizar
grupos, programaciones, material didáctico, etc. Además, ¿cómo atender la
diversidad del alumnado que se matricule a estos créditos variables habien-
do cursado ya algún crédito de Cultura Clásica frente al resto de sus compa-
ñeros totalmente neófitos? Nos consta que no hay desdoblamientos como
sucede en el territorio MEC. Este problema se agudiza cuando, por ejemplo,
en el Bachillerato hay alumnos de Latín que no han cursado Cultura Clásica
frente a los que sí han cursado algún crédito (y de éstos, los que han estudia-
do «Mitología clásica» con respecto a los que han cursado una «Iniciación al
Latím, y de aquéllos, frente a los que han cursado los dos créditos). ¿No se-
rá que la wmprensividad, la diversidad y la atención individualizada se des-
cubren como diferentes caras de una misma moneda? Los niveles ínfimos,
hasta ridículos (un breve lapso de tres meses no da para gran cosa), que ob-
tienen los alumnos, incluso los mejores, descubren un panorama deplorable.
Ya durante la fase experimental, con una reforma anunciada a bombo y pla-
tillo y con recursos económicos boyantes, ha habido muchas quejas, de pa-
dres incluso, porque el buen alumno era mantenido al nivel del malo debido
a que se considera a este último como el equitativo punto medio. En todo
caso, las disposiciones de la Generalitat no se plantean qué hacer para que
un alumno recupere los créditos variables que suspenda: ¿cuántos folios ocu-
paria un calendario de recuperaciones de varios centenares de créditos varia-
bles? La solución la suele tomar el profesor de antemano (y no el Jefe de Es-
tudios al amparo de un articulo que no figura en ningún decreto): si quiere
tener alumnos hay que tratarlos «bien». Y esto no es manera de acabar con
el fracaso escolar. Ni mucho menos mejorar los niveles y procesos de ense-
ñanza-aprendizaje. Esto es muy desfavorable para nuestras disciplinas. En-
tre los alumnos nace el espécimen vulgarmente denominado «tastaolletes» (o
«catacaldos») incapaz -y privado de anteman* de profundizar en sus cono-
cimientos durante más de tres meses. Nunca podrá normalizarse una cultura
que quiera presumir de estable a base de remedos frívolos: lo eternamente
provisional, debiéndose improvisar cada tres meses y en cada Proyecto cu-
rricular de Centro, no ofrece garantía de estabilidad, de solidez, de auténti-
cos valores formativos. No se puede abogar por una Cultura Clásica a base
de bagatelas. No podemos resignarnos a terminar arrinconados de tal, modo:
es tan miserable la presencia de la Cultura Clásica en Cataluña que ni siquie-
ra se le otorga la consideración de área, ni siquiera se asignan las especiali-
dades de profesores que le corresponden (cf. R.D. 170111991), y el infame
trato porcentual al que está sometida (0,15% en el ejemplo antes tomado)
queda a años luz con respecto al territorio del MEC (cf. O.M. de mano de
1996, BOE del 5 de marzo).
Según los supuestos óptimos un alumno podría llegar a cursar decenas
de créditos variables de Cultura Clásica gracias a la ilusión depositada en un
Proyecto Curricular de Centro, etc.: folüs tantum ne c-na manda. Pero
la realidad es que, hoy por hoy, en 1996 el gobierno de la Generalitat de Ca-
taluña no ha destinado varios miles de millones del presupuesto inicialmente
pensado para la implantación de la reforma. Las dotaciones se mueven bajo
múiimos y los recuentos y negociaciones de plantillas de los centros se ceban
en el desmantelamiento de los ex-departamentos de Latín y Griego al ampa-
ro de los decretos antes aludidos. Por otro lado es cuestionable desde sus
mismas bases que un centro llegue a ofrecer los dos créditos de ,Cultura Clá-
sica mínimos por ciclo mientras que otro disponga de mayores posibilidades
de oferta porque la Generalitat no haya podido desbaratar la plantilla de
profesorado de Clásicas o por lo que sea: vulnera el plan del mapa escolar,
impide que alumnos de diferentes puntos geográficos accedan a estos cono-
cimientos en igualdad de condiciones reales.
II. No muy diferente es la perspectiva para nuestras disciplinas que ofre-
ce la ordenación y aplicación del nuevo modelo de Bachillerato de Cataluña.
Este se rige por el Decreto 8211996. En su artículo 10.2 el Decreto enumera
las materias propias de cada modalidad y el número de créditos asignados a
cada una de ellas: en Cataluña hay 14 materias para la modalidad de Huma-
nidades y ciencias sociales (en el MEC son 11). De entre estas asignaturas, el
alumno necesita cursar un mínimo de 6 a lo largo de los dos años (art. 11).
En un caso extremo, y por cambio de modalidad, bastarían 4 asignaturas
(art. 13.2). Por tanto, atendiendo a las necesidades (esto es, 6 asignaturas) se
programará la oferta correspondiente: con una dotación de profesorado pa-
ra seis asignaturas (= un solo profesor, 18 horas lectivas) un Instituto podrá
muy bien gestionar el titulo de bachiller en Humanidades y ciencias sociales.
dem más, e¡ art. 8 explicita lo siguiente: «El Departament d'~nsen~ament es-
tablecerá los criterios. las instrucciones v las orientaciones necesarias vara la
aplicación del currículum~.Esto se traduce, por ejemplo, en la normativa
del curso 96/97 (apdo. l), en una restricción de materias de modalidad de-
pendiendo del número de líneas de grupos de alumnos.
En cuanto al número de créditos para nuestras materias, el decreto asig-
na 6 para el Latín y 3 para el Griego. A efectos de recuento de asignaturas.
el Latín. vale como dos materias. A efectos horarios. esto suvone dos cursos
de Latín de 3 horas cada uno y otro de Gnego de 3 horas semanales. Aparte
del mayor grado de dispersión y desorientación del bachillerato de la Gene-
ralitat, en el territorio MEC los cursos son de cuatro horas semanales. ¿Por
qué en Cataluña se tiene que estudiar menos Latín y Griego? Además el De-
creto -debe ser tenido en cuenta- no garantiza en absoluto que los alumnos
del primer año de Latín deban prolongar su estudio el segundo año, por tan-
to, tampoco hay obligación de mantener este segundo curso: artículo 13.
Añádase a ello que la optativa de Griego 11 en Cataluña sólo tiene asignados
2 créditos (= dos horas semanales), ila mitad de horas que en el territorio
MEC! Aunque el curso 96/97 es la primera vez en la historia que la Generali-
tat se ha dignado incluir un segundo curso de Gnego en la lista de optativas
(éstas son 17 en total, en el temtorio MEC hay 7), como los planes son por
ciclos bianuales no se podrá cursar el segundo curso de Griego hasta el
97/98. La promesa del Conseller Sr. Joan Ma Pujals (cf. EC 105, 1994, 193
reiterada en EC 107, 1995, 141) de que el Griego no quedaría peor en Cata-
luña que en el territorio gestionado por el Ministerio de Educación y Ciencia
no se ha cumplido: en el MEC hay dos cursos completos de cuatro horas se-
manales pensados y diseñados para el primero y segundo curso respectiva-
mente, en Cataluña un curso de tres horas para todo el ciclo (y este año,
pensando en el curso que viene, se incluye entre las optativas otro «cursillo»
más de dos horas). Según decía el Sr. hijals en esa carta, nos escribía «en
nombre del Muy Honorable Presidente de la Generalitat de Cataluña y por
indicación suyav.
Cierto es que el Decreto en cuestión establece en los arts. 15 y 16 la posi-
bilidad de que el Centro organice, además de las 17 optativas tipificadas de
las que se responsabiliza la Generalitat, otras por su cuenta y riesgo: son los
créditos variables de bachillerato. Tengamos en cuenta, sin embargo, que ya
hay medio centenar de materias, entre las comunes y de modalidad, que se
suman a dichas optativas y a las que ahora añadiríamos estos créditos varia-
bles. p e r o sólamente -nos preguntamos- se van a programar créditos vana-
bles de Latín y de Griego o también todo el arsenal restante de asignaturas
querrá disponer de un rinconcito para créditos variables en el bachillerato?
De nuevo nos encontramos en un callejón sin salida. Quede claro, además,
que estas optativas diseñadas por los Centros (o créditos variables, digámos-
le como se quiera) computan como una materia independiente y que para
obtener el titulo de bachiller (art. 20.1) los alumnos han de tener aprobadas
todas las materias ya sean éstas de cuatro, tres, dos, o un crédito. En fm, no
hay garantías de que los alumnos que cursen los nuevos estudios de reforma
en Cataluña puedan equiparar sus conocimientos en cuanto a materias de
modalidad de bachillerato a los alumnos del resto de España. Ni siquiera en-
tre alumnos de diferentes institutos catalanes, todo dependerá del centro.
Sobre la Selectividad de la reforma hay que tocar brevemente algunos
puntos. En cuanto al Latín, después de casi diez años, los profesores todavía
hoy no disponen de criterios para preparar a sus alumnos ante la prueba: es-
to supone un impedimento más para la didáctica de la asignatura. En cuan-
to al Griego, con muy escasos conocimientos de morfología y sintaxis se
puede aprobar el examen y, con todo, durante varios años ningún alumno
en Cataluña se ha examinado de griego. En segundo lugar, ¿por qué la Ge-
neralitat sistemáticamente ha evitado contactar con los coordinadores ofi-
ciales de las PAAU de Latín y de Gnego para la confección y seguimiento
de las pruebas experimentales? Se convocaban reuniones para preparar la
Selectividad de reforma sin comunicarlo siquiera a los inspectores de Latín y
de Griego. Además de que en la misma sesión se tenía que informar sobre el
Latín y el Gnego a la vez (se citaba a todas las demás asignaturas por sepa-
rado y en su reunión correspondiente) y en la mitad de tiempo, éstas eran di-
rigidas por auténticos profanos en nuestras disciplinas. Estos hechos no de-
notan precisamente interés por parte de la Administración de la Generalitat
(o tal vez s i pero en otro sentido).
111. Durante mucho tiempo los centros de la reforma experimental en
Cataluña se regían por el reglamento provisional de Institutos de enseñanza
secundaria aprobado por el Decreto 27811985. El articulo 11.2 establecía los
Departamentos didácticos, en total cinco en tales centros, con sus correspon-
dientes profesores. Asi el ((Departamentode Lenguas)) agrupaba los profesores
de ((Lenguay Literatura Catalanas, Lengua y Literatura Españolas, Idiomas,
Latín, Griego». Finalmente, el 12 de junio de este año el gobierno de la Ge-
neralitat de Cataluña daba a la luz pública el Decreto 19911996 por el cual se
aprueba el reglamento definitivo de los IES gestionados por el gobierno ca-
talán. Para mayor claridad y objetividad copiamos íntegros los artículos 43 y
44 de este Decreto dedicados a los departamentos didácticos:
«Articulo 43.
43.1. En los Institutos de educación secundaria se constituyen departa-
mentos didácticos en función de las áreas curriculares de la educación secun-
daria obligatoria, en los cuales se integrará el profesorado de acuerdo con
sus especialidades, agrupadas por su afinidad.
43.2. En el seno de cada departamento se coordinan las actividades do-
centes de las áreas y materias correspondientes, se concreta el currículum y
se vela por la metodología y la didáctica de la práctica docente.
43.3. Al frente de cada departamento se nombra un Jefe de Departamento.
Artículo 44.
44.1. En los Institutos de educación secundaria hay, como mínimo, cua-
tro departamentos y como máximo diez. En este caso, tendrán la estructura
que se establece en el apartado 3 de este artículo.
44.2. El reglamento de régimen interior puede modificar la estructura de
diez departamentos, agrupando, cuando así convenga para racionalización
organizativa y según los criterios de afinidad, o estableciendo seminarios en
el seno de los departamentos cuando la complejidad de éstos así lo aconseje.
44.3. La estructura de los diez departamentos será la siguiente:
a) Departamento de ciencias sociales. Forma parte de este departamento el
profesorado de las especialidades siguientes: geografía e historia y religión.
b) Departamento de lengua catalana y literatura. Forma parte de este de-
partamento el profesorado de las especialidades siguientes: lengua catalana y
literatura, y lengua aranesa en la Val #Aran.
c) Departamento de lengua castellana y literatura. Forma parte de este
departamento el profesorado de las especialidades siguientes: lengua caste-
llana y literatura.
d) Departamento de lenguas extrangeras. Forma parte de este departa-
mento el profesorado de las especialidades siguientes: lenguas extranjeras.
e) Departamento de matemáticas. Forma parte de este departamento el
profesorado de la especialidad siguiente: matemáticas.
f) Departamento de ciencias de la naturaleza. Forma parte de este depar-
tamento el profesorado de las especialidades siguientes: física y química, bio-
logía y geología.
g) Departamento de educación visual y plástica. Forma parte de este de-
partamento el profesorado de la especialidad siguiente: dibujo.
Estudios C%icos 1 lo, 1996.
h) Departamento de educación física. Forma parte de este departamentc
el profesorado de la especialidad siguiente: educación física.
i) Departamento de música. Forma parte de este departamento el profe
sorado de la especialidad siguiente: música.
j) Departamento de tecnologia. Departamento de ciencias sociales. For.
ma parte de este departamento el profesorado de la especialidad siguiente
tecnología.
El reglamento de régimen interior de cada centro establecerá la adscrip-
ción de los profesores de las especialidades no especificadas en el apartado
anterior a los correspondientes departamentos didácticos.
44.4. Los Institutos de educación secundaria que impartan formación
profesional específica dispondrán de un departamento para cada familia
profesional, además de los establecidos en el punto 1 de este articulo.»
La normativa del curso 96/97 en su apartado 5.1 explicita que la Genera-
litat reconocerá sólo como órganos unipersonales de gobierno y de coordi-
nación los que se establecen en el reglamento de este Decreto. A finales de
setiembre, pues, los institutos de Cataluña han quedado ya fuera de comba-
te: no se contemplan como departamentos perfectamente constituidos, entre
otros, los de Latín y de Griego, tal como ocurre en el resto del Estado. Ni
que decir tiene que se han multiplicado las quejas ante este nuevo atropello y
abuso de competencias por parte del gobierno autonómico. Ya antes de la
publicación del Decreto los profesores de Cataluña protestaron ante el he-
cho de que en los borradores se les había asignado el departamento de len-
gua castellana y literatura (la tipografía del DOGC no modifícó el plural
d a s especialidades siguientes» del apdo. c): Lacaso se quería convertir el cas-
tellano en una lengua clásica o se pretendía agrupar a las mal llamadas den-
guas muertas» por insignes ignorantes en un departamento ad hoc? De to-
dos modos, a nuestro entender, lo más grave es que ni siquiera menta a'los
profesores de griego o de latin, incluso de filosofía ¡Se están pisoteando las
raíces de nuestra identidad! ¿Hacia dónde caminamos? Integrar al cuerpo de
maestros en secundaria, o los profesores de tecnología o de psicopedagogía
no debería pasar por la burda y zafia eliminación de estos departamentos di-
dáctico~de tanto prestigio y que tanto esfuerzo han costado al país.
Sin ánimo de parodiar a George Onvell (quien tanto amó a Cataluña y a
España en unos años cruentos y en favor de una democracia justa), Lacaso la
Tonstitución española dice que todos somos iguales «pero unos más iguales
{ue otros»? Si el gobierno de la Generalitat de Cataluña, tal como parece
+e prometia, realmente quiere dejar los estudios clásicos mejor -o al menos
igual, se pediría- que en el resto de España deberá modificar seriamente el
trato que nos dispensa desde hace varios lustros. ¿Lo piensa hacer? Es de
justicia, es urgente.
SEMINARIO DE LITERATURA Y CULTURA
GRIEGA ANTIGUAS EN DELFOS

Del 1 al 12 del pasado julio, ambos inclusive, organizado por el Centro


Europeo de Cultura de Delfosl en colaboración con la Hellenic Humanistic
society, tuvo lugar en dicha localidad de Grecia Central un Seminario sobre
Literatura y Cultura Griega Antiguas.
Asistieron a sus sesiones 36 profesores españoles de Enseñanza Media o
de Universidad, invitados todos ellos por la entidad organizadora, a través
de la Sociedad Española de Estudios Clásicosz. Se registró también la pre-
sencia de una periodista en calidad de observador, como enviado especial
del diario «El País» (fúneo Danaos et dona ferentis), gesto muy de agradecer
en la medida en que pueda ser considerado indicio de auténtico y desintere-
sado interés por lo concerniente a las Humanidades Clásicas.
Desde el primer momento, todo hizo presagiar lo mejor para los semina-
ristas y sus tareas. Una suave brisa, contra todo pronóstico, recibió a los via-
jeros en el aeropuerto de Atenas al atardecer del domingo, 30 de junio, y una
espectacular luna llena les acompanó en el sosegado trayecto desde la capital
hasta su destino. La lenta caravana de coches que, por la calzada contraria
de la autopista, retornaba a la ciudad tras el fin de semana, no hacía sino re-
alzar por contraste la placidez de nuestra ruta.
Camino de Delfos, la mole calcárea del Monte Parnaso nos definió pau-
latinamente el horizonte. Sus altas cimas, resplandecientes a la luz de la lu-
na, se cernían sobre un entramado, oscura vegetación y roca viva asomando
su albura entre ella, que trazaba enigmáticos dibujos, tal una radiografía de
la tierra necesitada del arte de Apolo para descifrar su mensaje. A uno y
otro lado de la carretera, luciérnagas señalando la ruta, las flores de las adel-
fas relucían de luna en el borde del asfalto y, más allá, en los olivares, rielaba
el argentino envés de las hojas. En tan majestuoso escenario, la cumbre se
veía como vívido símbolo de la energía interior de la madre tierra, revelada
gracias a un reactivo externo, tal una moderna versión del mito de Apolo y
Pitón para el mundo.
La llegada a la sede del Centro, en un clima de amable acogida, fue una
exhibición de hospitalidad a tono con el lugar y las instalaciones del comple-
' El E v p w T r a ~ ~TOXLTLOTLKÓ
~ó I C E V T ~ O1 European Cuiturzi Centre of Delp6i es una en-
tidad cultural no lucrativa y jurídicamente constituye una asociacion corporativa de derecho pri-
vado, bajo supervisión del Ministerio de Cultura de Grecia y auspiciado por el Consejo de Euro-
pa. Fue fundado en 1977, y organiza anualmente encuentros de todo tipo, nacionales e interna-
cionales, de cadcter científico u otro, dirigidos profesionales o a jóvenes, y cuyos argumentos gi-
ran en torno al drama griego antiguo, la música, la danza y las bellas artes.
La selección fue efectuada de entre las candidaturas presentadas en su día, previa convoca-
toria pública en EFtudios Clhicos, órgano oficial & la entidad colaboradora. En EC 109, 1996,
p. 217, figura la relación completa de los participantes, que procedían, atendiendo a la provincia
de origen, de Asturias (l), Avila (l), Barcelona (2), Cádii (1). La Coruiia (l), Gerona (I), Grana-
da (I), Madrid (17), Murcia (2), Navarra (2), Salamanca (l), Sevilla (l), Valencia (I), Valladolid
(2), Zamon (1) y Zaragoza (1).

Estudios Cláscos 110. 1996.


jo acadé[Link] intuidas en la noche cerrada la belleza del
entorno y la sencilla magnificencia de las dependencias5, los huéspedes pu-
dieron apreciarlas en toda su confortable y reposada realidad al amanecer.
Durante unos días que se hicieron demasiado cortos, la paz y tranquilidad
más absolutas permitieron a los residentes sentirse verdaderamente en el cen-
tro del mundo, más todavía por las noches, de un cielo purísimo, desde cuya
tersura las estrellas guiñaban a los humanos la más alegre sonrisa de Apolo.
Las 31 lecciones de que constaba el programa estuvieron a cargo de un
total de 16 profesores universitarios, 5 de ellos españoles y griegos los 11 res-
tantes. Previsto inicialmente el empleo del inglés como segunda lengua de
comunicación, sin embargo, en vista de que muchos de los asistentes cono-
cían suficientemente el idioma local, las intervenciones de los profesores
griegos pasaron a desarrollarse en su propio idioma. A la vista de tal deci-
sión, el profesor Martínez Díez, haciendo gala de la servicialidad que le ca-
racteriza y aceptando la sobrecarga de trabajo que le suponía, asumió la
función de traductor, tarea que desempeñó eficazmente y en la que esporádi-
camente colaboró también el profesor Danelis e incluso dos alumnas.
Puede afirmarse sin reserva que las diversas ~onencias~ resultaron intere-
santes; algunas ellas, de gran altura y especialmente novedosas, despertaron
la admiración de los oyentes. En sus exposiciones, los profesores españoles
abordaron preferentemente una síntesis y puesta al día en tomo a argumen-
tos atractivos por sí mismos, pero también de indudable utilidad en la prác-
tica docente. El profesor Rodríguez Adrados ofreció tres perspectivas sobre
la democracia, en sendas sugerentes interpretaciones sobre origen, relación
con los géneros literarios, y pervivencia en épocas posteriores. En sus tres
El recinto tiene una extensión 150.000 metros cuadrados y está situado a la salida de la ciu-
dad de Delfos, camino de Itea, con una bella vista panorámica sobre el olivar de Anfsa y, más al
fondo, el golfo de Corinto, que en la zona recibe la denorninaci6n de golfo de Itea, por la citada
localidad wstera. Allí se encuentran el Hotel Europa y el Centro de Reuniones, y a comienzos de
1998 se preve que entre en servicio un teatro, actualmente en construcci6n, con capacidad para
800 espectadores.
Todos los edificios se hallan completamente integrados en el paisaje, adaptados a la ladera
del Parnaso y confundidos con la vegetación, sin elevarse por encima de ella ni romper la anno-
nia natural del lugar. Se encuentran distribuidos en lo que es, básicamente, un pinar, si bien no
faltan tampoco los más variados arbustos y plantas típicas de la flora meditednea. C6modos
senderos enlosados, salpicados de bancos de piedra y puntos de luz, discurren por entre los árbo-
les comunicando las diversas zonas, y hacen un placer añadido del simple hecho de acudir a clase
o re resar de ella.
'La zona residencial la fo- un complejo de edificacionw distribuidas en torno a un cuerpo
central en el que se reúnen los servicios comunes: recepción, sala de estar, comedor y cocina. Las
habitaciones se agrupan en pequeños módulos, a diferentes niveles, intercomunicados por escale-
ras que siguen la pendiente del terreno, y desde el edificio central se accede a ellos a través de pór-
tiws abiertos en la más pura tradición de las oroai antiguas. A escasa distancia, el centro aw-
démiw, de una sobriedad y sencillez que subrayan la funcionalidad de su concepción y dotacio -
nes, sigue la pauta arquitectónica del resto de los edificios. Alberga el auditorio «Apelo» y la sala
de reuniones <aionisos»(en la que se desarrolló el Seminario), ambos con todos los servicios t k -
nicos, particularmente cabinas de traducción simultanea para cinco idiomas, y completa su dota-
ción con una biblioteca y salas de exposiciones.
Los títulos de todas ellas pueden encontrarse en EC 109, 1996, p. 216.
lecciones, D. José García López se centró en el hecho religioso griego, anali-
zando sus caracteres propios, la vertiente festivo-cultual, y su influjo en el
teatro trágico. El profesor Lucas de Dios abordó en las suyas distintos as-
pectos de la tragedia: constante vinculación con el mito; incidencia social en
cuanto repertorio de elementos que atañen a muy variadas manifestaciones
de la actividad humana; relación con el espíritu délfico. D. Alfonso Marti-
nez Díez se ocupó de la mitologia desde el punto de vista de su utilización li-
teraria en épica, lírica y comedia, respectivamente como digresión, ilustra-
ción o parodia. Finalmente, el profesor Antonio Guzmán profundizó en la
figura de tres personajes, como ejemplo de otras tantas facetas de la herencia
griega: la novedad del método historiográfico de Tucídides; los motivos ar-
gumentales y fortuna posterior del mito de Orfeo; las variantes sobre la per-
sonalidad de Tiresias y su funcionalidad literaria.
Por su parte, las intervenciones de los profesores griegos estuvieron dedi-
cadas más bien a cuestiones fílológicas muy concretas o a aspectos linguísti-
cos de carácter didáctico, así como al análisis de realidades griegas actuales
en la perspectiva de su vinculación con otras clásicas y en cuanto pervivencia
de ellas. Buen ejemplo de esto último fueron la primera intervención del pro-
fesor Papadimetríou (Catedrático de la Universidad de Atenas, y Presidente
de la Hellenic Humanistic Society), sobre el folklore neogriego y su relación
con la poesía lírica, e igualmente las de los profesores Virvidakis (de la Uni-
versidad de Creta) y Sifakis (de la Fundación ~AlexanderS. Onasis», Cate-
drático de la Universidad de Nueva York), sobre vigencia de la Etica a Ni-
cón~acoaristotélica, y sobre el actual cancionero popular griego frente a la
poesía homérica, respectivamente.
Lucía Athanassaki (Profesor Adjunto de la Universidad de Creta) ofre-
ció una muestra del quehacer filológico en sus dos aportaciones sobre el dis-
curso mántico, función político-dramática por un lado; naturaleza y estruc-
tura, por otro. Lo mismo cabe decir de la segunda exposición del profesor
Papadimetríou, última del programa, dedicada a la crítica textual en torno a
la Wda de Esopo. A su vez, los asistentes quedaron impresionados por las
lecciones del profesor Karasmanis, (Catedrático de la Universidad Politécni-
ca Nacional de Atenas y Director del Centro Europeo de Cultura de Del-
fos), sobre el nacimiento de las ciencias exactas, y del profesor Tassios (co-
mo Karasmanis, Catedrático del mismo centro ateniense), acerca de la fra-
casada revolución industrial helenistica y sus razones, modelo ambas de un
ágil manejo simultáneo de fuentes muy variadas por encima de las estricta-
mente filológicas, y de su riguroso análisis.
En otro terreno, sorprendió la original propuesta de Stavros Argiríou
(colaborador de la Individual Mobil School y coautor del proyecto y méto-
do de enseñanza «Phillogic») sobre enseñanza del griego clásico a distancia a
través de los denominados sistemas muítúneu'ia, sin que sus dos intervencio-
nes despertasen una total credibilidad sobre las posibilidades y viabilidad del
método. Más realista pudo ser la visión de Angeliki Davarinou y Evdokia
Giannikopoulou (ambas profesoras de Escuela Secundaria (High School) res-

Estudios Clásicos 110, 1996.


pectivamente del aAthens College» y del «Tositseion Arsakeion* de Atenas),
las cuales presentaron conjuntamente un método experimental de enseñanza
de la lengua griega diacrónicamente, razonando fundamentos y objetivos.
- -

Aunque quizá menos novedosa para los oyentes, constituyeron una útil
aportación, por su carácter sintético, las tres lecciones de Amalia Moser
(Profesora en el Campus Universitario de Zografou), en las que revisó la
evolución diacrónica de la lengua griega desde la Antiguedad hasta nuestro
días. Por último, Elías Danelis (Profesor de la Escuela Oficial de Idiomas de
Madrid) se ciñó a los aspectos más prácticos de la lengua, poniendo de relie-
ve aquellos rasgos que pueden inducir a fáciles confusiones a españoles y
griegos a la hora de aprender unos y otros su respectivo idioma alternativo.
Las actividades académicas se desarrollaron en horario exclusivamente
matutino, salvo excepción, siendo seguida cada intervención de un coloquio,
animado en general y muy particularmente a medida que pasaban los días.
En las últimas jornadas, tal como suele suceder en circunstancias similares,
de un cierto subconsciente colectivo que a nadie concreto puede atribuir la
paternidad de la iniciativa, surgió la propuesta de recopilar ideas que habían
sido objeto de conversación habitual en los días precedentes y redactar un
escrito que espontáneamente vino a titularse Madestu de Delfos quizá en
forma un tanto presuntuosa, quizá contaminados de una inconsciente defor-
mación periodística. De su difusión en los medios de comunicación quedó
encargada la S.E.E.C.
Aunque, especialmente en la distancia, cualquiera hubiera podido pensar
lo contrario, los asistentes no se reunieron allí para protestar de nada, sino
para aprender más y para hablar de cuestiones propias de su profesión. El
que, inevitablemente, la reflexión provocara determinadas críticas y quejum-
broso~lamentos, no invalida el verdadero objetivo del encuentro. El que ta-
les lamentos y críticas no necesariamente tengan que suscitar soluciones a
todo aquello que se considera objetiva y manifiestamente mejorable, tampo-
co. De lo que no puede caber duda es de que, con personas en el mundo co-
mo los profesores y alumnos reunidos en Delfos, la humanidad podrá vivir
un poco más tranquila y, por supuesto, Apolo nunca perderá su sonrisa.
El programa incluía una excursión a Olimpia en la jornada del domingo
existente entre las dos semanas lectivas. La distancia que recorrer tal vez fue-
ra excesiva para un solo día, pero el viaje brindó ocasión de contemplar en
detalle el golfo de Corinto y recorrer tierras que, de otra forma, suelen ser
menos fáciles de visitar. En el trayecto por tierra, además, tuvimos una vez
más ocasión de apreciar la pervivencia de esa peculiar sensibilidad estética
que lleva a los actuales griegos a decorar en blanco sus carreteras con moti-
vos geométricos de tipo lineal, fenómeno sobre el cual es de esperar que los
arqueólogos del futuro arrojen alguna explicación plausible.
Una carretera en bastante buen estado y atormentado curso, al principio
jugando al escondite con el mar y rivalizando con él despubs, nos llevó por
la orilla norte del golfo, hasta Andirrion, pasado Nafpactos para tomar el
transbordador que, surcando los dos kilómetros que separan ambas orillas,
arribaría al Peloponeso en Ríon, poco antes de Patras. Como en tantas otras
ocasiones, una nada incómoda travesia de 15 minutos ilustró la naturalidad
familiar de los griegos y el mar, y puso de manifiesto la práctica continuidad
de un medio en el otro.
Ya en Olimpia, la visita del museo por la mañana y la del recinto arqueo-
lógico en la sobremesa, siempre bajo un sol y un calor agobiantes, ahorrarán
al cronista todo comentario cuando nada queda que no haya sido dicho ya
sobre sus piezas y restos. En el regreso, el ocaso nos alcanzó precisamente a
la hora de la travesia del golfo, poniendo aureolas de fuego a las montañas
de Etolia y reflejos de bronce bmñido al mar. De nuevo en tierra firme y ya
noche cerrada, por la orilla opuesta, las luces de los pueblecitos pelopone-
sios, lentejuelas de una tierra siempre vestida de fiesta para la ceremonia de
la vida, desandaban el camino con nosotros. Y sobre Itea el caserío ilumina-
do de Delfos refulgía como un carbón encendido salido de las entrañas de la
tierra, si no faro marinero del espíritu de la antigüedad.
Libres de actividad académica, las tardes fueron casi siempre bien apró-
vechadas para las compras y los paseos por el pequeño pueblo de Delfos, al-
go que ni el tórrido sol lograba impedir, aunque las más de las veces no sin
haber cumplido previamente con el ritual de la siesta. En ocasiones, resulta-
ron particularmente animadas: un día fue la visita al cercano monasterio or-
todoxo de San Lucas; fueron muchos los que, individualmente, se deslizaron
repetidas veces por el tobogán de la carretera que lleva a Itea, únicamente
para zambullirse en las cálidas y evocadoras aguas del golfo; y a veces, el ca-
llejeo por los vecinos pueblos de Itea y Galaxidi se prolongó en veladas gas-
tronómicas a la orilla del mar. La crónica no estaría completa sin destacar la
iniciativa y capacidad organizadora del profesor Antonio Caparroso, gra-
cias a cuyas dotes personales y conocimiento del idioma fueron posibles mu-
chas de tales actividades, tanto wmo la excursión organizada particular-
mente por los seminaristas para ocupar el sábado de la primera semana.
En efecto, secundando la sugerencia del profesor Adrados, en el citado
día se efectuó un periplo por la vecina Beocia, a fin de visitar Tebas, Orcó-
menos y Gla. La ciudad de Edipo es hoy una pequeña localidad que en nada
recuerda la capital de antaño. Asentada sobre el solar de siempre, no ofrece
más huellas del pasado que algunas catas en el seno de la trama urbana y es-
casos vestigios de las famosas siete puertas. Por ello, tal vez pudo decepcio-
nar ligeramente a algún visitante; no así el sabor de sus calles y, particular-
mente, el pequeño pero bien instalado museo, entre cuyos fondos sobresale
una magnífica colección de Iámakes micénicos y de estilo geométrico cuya
decoración haría las delicias de muchos dibujantes actuales por su frescura y
espontaneidad. Grata impresión, desde luego, produjo la tumba michica de
Orcómenos, cercenada la cima de su cúpula de forma que permite apreciar
la técnica de la falsa bóveda mejor que lo podría hacer el más ilustrativo di-
bujo de un manual de arquitectura.
Presuntas dificultades de acceso, imprevisibles al organizar la gira, impi-
dieron la visita a la espectacular fortaleza de Gla, altiva señora de la planicie
agrícola heredada del antiguo lago Copais, como antaño lo fue de sus aguas.
Fue sin duda una pequeña frustración, a la que pudo servir de limitado con-
suelo, difícil hablar de compensación, la escala realizada horas antes en Cal-
cis para comer. Así, tuvimos oportunidad de cruzar una y otra vez el puente
levadizo que salva los 39 metros de separación entre el continente y Eubea, y
de contemplar bajo su arco el canal Euripo y la corriente de sus aguas, he-
cho apreciable a simple vista, y al que se añade el extraño fenómeno de in-
vertir alternativamente su dirección varias veces al día.
El último día no faltó lo que bien podría calificarse de sorpresa, tan
agradable como inesperada, convirtiéndose así en digno colofón del Semina-
rio. La verdadera atracción de la velada, en efecto, la constituyó la repre-
sentación de la tragedia de Eurípides Las Bacantes, ofrecida por el grupo de
teatro «Thiasos», que dirige Rosa García Rodero (a la sazón participante en
el Seminario). Invitada por aquellos días a un festival de teatro griego clási-
co en la ciudad de Tebas, la compañía llegó hasta Delfos como un nuevo
«carro de Tespis», para obsequiarnos con una pródiga simbiosis de fidelidad
al texto, voz, expresión corporal, color y música, un montaje que, escenifica-
do al aire libre y en un prodigioso happenúig total, dejó boquiabiertos a los
espectadores.
De esta forma, la clausura del Seminario superó todas las expectativas
que pudiera haber despertado un acto meramente protocolario, inicialmente
previsto como reparto de diplomas de asistencia y discursos de nostálgica
despedida y gratitud sincera, sin olvidar una cena fria, colorista escaparate
de especialidades gastronómicas griegas ya degustadas día a día en cada uno
de los felizmente transcurridos y disfrutados allí. Culminó así una despedida
realmente emotiva que, sin duda, dejó en el recuerdo de los presentes el me-
jor sabor de una experiencia que todos desearían poder repetir.

PROPUESTA PRESENTADA AL PARLAMENTO EUROPEO

Transcribimos a continuación la Propuesta de Resolución presentada al


Parlamento Europeo, por iniciativa del Sr. Pujana y en nombre de la Aso-
ciación Jakintza Baitha. Fue presentada en la legislatura pasada por el Sr.
Garaikoetxea y en la actual por el Sr. Imaz y está apoyada por un grupo de
diputados del Parlamento Griego.
Propuesta de Resolución. Presentada de conformidad con el artículo 45
del Reglamento por el Sr. D. Yosu Imaz sobre la enseñanza de la Lengua y
Cultura Clásicas Griegas.
El Parlamento Europeo
- Visto el progresivo y alarmante retroceso de la enseñanza de la Lengua
y Cultura Griegas en los distintos planes educativos,
A) Considerando que la Lengua y Cultura Griegas constituyen la base
primordial de la Cultura Occidental y específícamente europea,
B) Considerando que la Lengua Clásica Griega es formadora del pensa-
miento humano e instrumento probado para hacer pensante y crítica a la
persona,
C) Considerando que en Europa la Lengua Clásica Griega ha sido la len-
gua científica por excelencia,
D) Considerando que es preciso reafirmar la Unidad europea recuperan-
do y reforzando su específica cultura y sistema de valores en los que se fun-
damenta,
E) Considerando la necesidad de recuperar el sentido humanista global
de la cultura europea:
1. Pide a la Comisión que proceda a la elaboración de un Plan de Estu-
dios de la Lengua Clásica Griega y su Cultura a los efectos de que se impar-
ta, al menos, en todos los niveles de la enseñanza obligatoria en todos los
Estados Miembros a través de sus respectivos planes educativos y pueda lle-
gar a ser la lengua culta común de todos los europeos.
2. Encarga a su Presidente que transmita la Presente Resolución a la Co-
misión a los efectos indicados en el punto anterior.

EUROCLASSICA. CONFERENCIA 1996


Y ASAMBLEA GENERAL EN NIMEGA

Entre los días 29 y 31 de agosto de 1996 tuvo lugar en Nimega -la ciudad
más romana de Holanda- la conferencia anual de EUROCLASSICA.
La organización, perfecta y sin caer en excesos de austeridad que tanto
parecen gustar en ocasiones a nuestros colegas europeos, corrió a cargo de la
Sociedad Holandesa de Estudios Clásicos representada de forma muy eficaz en
las personas de Anton van Hoff, Mariken von Groenestijn y Gert-Jan van Dijk.
La conferencia estuvo vertebrada sobre la forma de presentar a los estu-
diantes del último curso de la Enseñanza Secundaria la obra y la figura de
Platón y Ovidio. El Banquete y las Metamorfosis centraron a su vez el inte-
rés de los ponentes, todos ellos profesores universitarios alemanes y holan-
deses que expusieron sus puntos de vista en un inglés impecable.
Como complemento de las sesiones científicas los asistentes pudimos vi-
sitar el Museo Arqueológico de Nimega, realmente interesante, sin piezas
maestras de especial relevancia pero con un conjunto muy vistoso de docu-
mentos epigráficos. Al término de la visita pudimos degustar en las cocinas
romanas del museo un aperitivo a la usanza de la época: higos secos, aceitu-
nas y vino con miel servido en diminutas tinajas individuales hicieron nues-
tras delicias y nos trasportaron a la época de Apicio.

Estudios CIdsjcos 110, 1996.


Cerró la conferencia una visita a Colonia Ulpia Trajana, en concreto al
llamado parque arqueológico de Xanten, en tierras germanas. Se trata de
una reconstrucción de la vieja ciudad romana realizada con fines turísticos y
didácticos que llama la atención del visitante sin lograr despejar totalmente
un cierto escepticismo. En cualquier caso, familias completas deambulaban
en pleno mes de agosto por dichas instalaciones intentando comprender y
revivir la vida cotidiana en un antiguo asentamiento romano, algo estimu-
lante para nosotros en estos tiempos de Port Aventura y Disneylandia.
La Asamblea General de EUROCLASSICA tuvo conocimiento de un
avance sobre la situación real de los estudios clásicos en los diversos países
europeos que coordina el representante de Alemania H. Glucklich. El año
entrante recibirá en la isla de Quios (Grecia) a todos los profesores europeos
que quieran participar en un foro europeo que a mi se me antoja fascinante:
«Hornero y las literaturas europeas)); será del 28 al 31 de agosto de 1997.

He ido un día de agosto de Olimpia a Bassa, en las montañas de Figalia,


entrando en Arcadia, a ver el templo de Apolo Protector: uno de los más es-
pléndidos que quedan en pie en Grecia. Iba en un cochecito alquilado con
José Luis Navarro, antiguo alumno mío y catedrático de Instituto, cuyo en-
tusiasmo en la puesta en escena por sus alumnos de obras teatrales griegas y
en enseñarles Grecia no tiene par. Antes de Bassa entramos en el pequeño
villomo de Andritsena, donde la Guía Azul señalaba una antigua iglesia bi-
zantina. Para verla hicimos una subida propia de escaladores.
Y la vieja iglesia la había arruinado un terremoto: la había reemplazado
una nueva carente de interés. Pero el santo [Link] mismo: San Terapón, veni-
do de Chipre, santo médico que en cierto modo sustituía a Apolo. Maldii-
mos el tiempo perdido y las agujetas, pero pusimos dos velas al santo. Nos
lo recompensó, ya se verá.
Sólo después visitamos a Apolo: su templo dórico hermoso, obra de Icti-
no, el arquitecto del Partenón. Pero al que han metido en una carpa de circo
o en un preservativo, con perdón, para preservarlo de los males ambientales.
Nos dejó entre exaltados y deprimidos, temiendo que cualquier día nos me-
tan al Partenón o al Acueducto de Segovia, pongo por caso, en un parejo ar-
tilugio.
Pero he de comeniar por el comienzo. Me he pasado el verano saltando
de España a Grecia. En julio, al Seminario de Delfos para profesores espa-
ñoles, donde hicimos el manifiesto de que dio cuenta este periódico (parece

* Articulo publicado en la Página Tercera de ABC, 24 de septiembre de 1996.


que ha hecho escuela). En agosto, a Olirnpia. En septiembre, a Ítaca, al Sim-
posio sobre la Odisea.
Fue única la reunión de Olimpia: un Congreso para el uso internacional
del Griego como primera lengua de la Unión Europea. Empresa un tanto
quijotesca, pero entrañable, promovida por los griegos, que eran casi todos.
Cantamos el papel cultural, a través de cuatro milenios, de la lengua griega,
la lengua que (directamente o a través de la latina) a todas ha penetrado.
Nuestros alfabetos derivan del Griego, éste conformó nuestra sintaxis li-
teraria. éste nos trajo millares de palabras de cultura que siguen llegándonos
cada dia y son imitadas de mil modos. Hasta hacer que nuestras lenguas eu-
ropeas y, en realidad, todas las lenguas del mundo hoy día, sean un semigrie-
go o un criptogriego. Y casi todos nuestros géneros litefarios son griegos y
su vocabulario, griego.
Lloran~ospor el pow aprecio por el Griego en muchas partes.
Con nosotros estaban Federico Krutwig Sagredo y Juan José Pujana
(que fue miembro de nuestro Senado), vascos y vasquistas, no profesionales
del Griego, pero furiosamente filohelenos (Pujana ha traducido a Platón y
Teofrasto al euskera). Cuando los demás hablábamos o leíamos en Griego
moderno, ellos lo hacían en el clásico (y se atraían las iras de los griegos por
la famosa cuestión de la pronunciación erasrniana).
Hablaban de sus gestiones cerca del Parlamento europeo para que pro-
moviera la enseiianza del Griego y no se quedara en las vacas, los peces, vi-
ñas y tomates (no a nuestro favor, precisamente).
Pujana y Navarro recordaban aquel mirífico Preuniversitario que yo ex-
pliqué y ellos estudiaron y al que debían sus entusiamos: un Prenniversitario
con Homero, Virgilio y Góngora. Llorábamos la decadencia de la Enseñan-
za Media, la alta Enseñanza Media, en toda Europa, mientras proliferaban
la elemental y la especializada. Y nuestras desgracias con la LOGSE y de-
más (en rea-lidad, desde la Ley de Educación del 70). Y presagiábamos el
fruto que de ello saldría con el tiempo. «No es lo malo -decía Pujana- que
vengamos del mono, lo malo es que vamos al mono».
Yo les contaba, a mi vez, mis gestiones con el Ministerio y cómo veía al
Partido Popular lleno de excelentes intenciones, pero tímido. ¿Miedo a inco-
modar a sus socios catalanes, cuyo plan de Enseiianzas no es el que habrían
querido los profesores catalanes que estuvieron con nosotros en Delfos? iY
Cataluíía es el país con más tradición griega y latina en España! LO sería
miedo a la reacción de los socialistas o de los sindicatos o de los beneficiados
por la demagogia de la Reforma? En realidad, me da la impresión de que
muchos van estando de vuelta de la tal Reforma.
Creo, de verdad, que se podría llegar a un acuerdo honorable: hoy ha-
blar a favor de las ~umanidadesse ha puesto de moda, pero hay que con-
cretar de una vez. Confío en que Esperanza Aguirre, que es una mujer de
empuje, caja ese toro por los cuernos. Como las «toreadoras» de Creta.

Estudios CJ&icos 110, 1996.


El igualitarismo educativo por lo bajo, decía yo, es a la larga tan dañino
como el igualitarismo económico por lo bajo. Muchos no se dan cuenta de
lo que signifícan esos programas o curriculos de una elementalidad ridícula,
como son los de la EGB (¿o le han cambiado el nombre?) y la ESO (jeso!).
De la falta de la Historia de Espaíia, de la Historia y la Literatura Universa-
les, del Latín. Del Griego ya ni hablo.
Es la hora del pedagogismo: toman a los mayores por niííos y a los niños
por tontos, traumatizan al que es inteligente, que se ve frustrado en ese arn-
biente. Eso sí, con libros llenos de atractivos colorines, pero de escasa sus-
tancia. El dafio llega luego a la Universidad y a In Sociedad toda. Yo no di-
ría que esto sea progresista.
Estas eran las conversaciones de Olirnpia. ¿Serían dignas de un dihlogo a
la manera clásica? El tema lo merece, quizá nosotros no estuviéramos a su
altura, quizá faltaran otros interlocutores. Pero déjenme contarles nuestro
viaje.
Era en un pequeíío cliismito moiiín (no digo la marca), bueno para lucir-
lo en la Gran Vía o en la carretera de La Coruíia, pero no para las infames
carreteras del Peloponeso y las mantas de agua que nos caían encima. A dn-
ras penas atravesaba las torrenteras que cruzaban la carretera, se salía de las
curvas. Por fin, tras una de ellas camino del palacio del rey Néstor, se puso a
danzar bajo la lluvia y se fue hacia un olivo centenario. Poético sin duda, pe-
ro en lugar nada afortunado para nosotros.
Nos vi en el hospital, vi en el aire (en doble sentido) mi avión. Pero a diez
centímetros del tronco San Terapón puso su mano y no pasó nada, salvo el
reventón de una rueda. Nos pagaba nuestras velas.
¿O fue Apolo Protector, San Apolo, el que salvó a los de Figalia de la
peste? En fin, allí quedamos dos helenistas vivos, para incordio de los sucesi-
vos Ministerios de Educación.

1 C E R T A M E N HELLENISTICUM D A U N I U M
El Municipio de Ascoli Satriano, para celebrar el aniversario de la bata-
lla de Ascoli Satriaiio del 279 a.c. entre Pirro y los romanos, organiza un
concurso de traducción de griego al latín para alumnos de [Link]. La soli-
citud de participación debe liacerse antes del 31 de mayo de 1997. Para más
información, dirigirse a la SEEC.

Estudios CIdsicos 110, 1996.


CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE PROPERCIO
Durante los días 17-19 de mayo de 1996 tuvo lugar en Asís un Congreso
Internacional organizado por la Accademia Properziana del Subasio. El tí-
tulo del mismo era: «A confronto con Properzio (da Petrarca a Pound)~.En
él se pasó revista a la influencia del poeta de Asis en las literaturas europeas
y las ponencias estuvieron a cargo de los Profesores de la Universidad de
Ban Paolo Fedeli (eJulien Benda a colloquio con Properzio))), Vito Amoru-
so («Passato e presente nella traduzione di Pound») y Francesco Tateo
(«Elegie 'properziane' di Giovanni Antonio Campano))); Dulce Estefanía,
Universidad de Santiago de Compostela (~Presenzae influsso di Properzio
nella letteratura spagnolan ); Arturo Alvarez Hernández, Universidad de
Mar del Plata, Argentina (<<Quevedoe Properzio~);Giorgio Cusatelli, Uni-
versidad de Pavía («Temi properziani nella tradizione tedescm); Rino Capu-
to, Latina ({~Petrarcae Properzio: che d'amor cantar0 feredamente))); Vin-
censo Fera, Universidad de Mesina (~FrancescoPucci e Properzio))); Ric-
cardo Scrivano (duggestioni properziane in Giosue Carducci))) y Nino Sci-
voletto («Properzio al centro di una polemica moderna») de la Universidad
Tor Vergata, Roma. El wngreso comenzó w n los saludos del Sindaco de
Asís y del Presidente de la Accademia, profesor Giuseppe Catanzaro y las
Conclusiones fueron presentadas por el profesor Carlo Santini, Universidad
de Perugia. El Comité Organizador estuvo formado por los profesores Sci-
voletto, Fedeli, Santini, Catanzaro y Francesco Santucci (Vicepresidente de
la Accademia y Secretario del Congreso). En un acto aparte y durante el
transcurso del Congreso fueron recibidos como nuevos Académicos de la
Accademia Properziana del Subasio los profesores Arturo Aívarez Hernán-
dez, Giorgio Cusatelli y Dulce Estefanía, propuestos como tales en la sesión
de la Accademia de 6 de mayo de 1966. Las Actas del Congreso se encuen-
tran ya en prensa y podremos disponer de ellas en breve.

CURSO D E LENGUA Y CULTURA GRIEGA ACTUAL


Se ha celebrado del 16 al 29 de agosto este 2' curso de lengua y cultura grie-
ga actual, que tuvo como escenario la ciudad macedonia de Drama. Estuvo or-
ganizado en esta ocasión por el Centro de Lenguas Modernas de la Universidad
de Granada, bajo la dirección del profesor M. Morfakidis. Han participado
un total de 32 alumnos, llegados desde muy diversos puntos de España,
Las clases de lengua ocupaban toda la mañana y eran impartidas por 1.
Gálvez, D. Polijru y Y. Papandoníu. Las tardes se dedicaban a salidas por
los alrededores, con el fin de visitar Filipos, Cavala, Kalí Brisi y su santuario
de Dioniso, Serres, Estagira y el Monte Atos, que se vio desde un barco que
lo bordeaba.
Entre las actividades realizadas, destaca la asistencia a una repre-
sentación de Epiúépontes de Menandro en la ruinas del teatro de Filipos.
164 ACTMDADES CIEN~~FICAS

Las autoridades locales y provinciales de Drama ofrecieron su hospitali-


dad, así como el sindicato de profesores de Drama, que obsequió a los asis-
tentes con una recepción que incluyó dos pequeñas representaciones teatra-
les y una muestra de bailes regionales.
Completó el cuadro de actividades un ciclo de conferencias a cargo de
los profesores Mumchakis (distintos aspectos de la lengua griega), Gunelás
(análisis de textos), Kumarianú (la historia de la Grecia actual), Domasoglu
(el entorno natural de Drama) y Simeonidis (los dialectos pónticos).

SIMPOSIO SOBRE LA ODISEA


Tuvo lugar en Ítaca en los días del 31 de agosto al 5 de septiembre pasa-
dos, presidido por el profesor Kakridis, presidente del Centro de Estudios
Odiseicos. Participó un grupo de profesores europeos y americanos especial-
mente invitados. así como colaboradores de los mismos aue ellos invitaron.
y el primer día coincidió con una reunión de profesores griegos de Enseñan-
za Media.
Cito entre otros a los profesores Kullmam, Andersen, Athanasakis,
Said, Létoublon, Anastasiou, Tsagarakis, Gigante, Maronitis y Schwabl. No
solamente temas odiseicos, sino homéricos en general fueron tratados con
competencia en disertaciones seguidas de amplios coloquios.
Por España estuvimos yo mismo (que abn la reunión hablando de las
navegaciones míticas y contemporáneas de Homero) y J.L. Navarro (sobre
los animales en la Odisea).
El ambiente fue grato y hubo una visita a las nuevas excavaciones en Ítaca.

F.R. ADRADOS

TERCER SIMPOSIO INTERNACIONAL SOBRE


LA UNIVERSALIDAD DE LA LENGUA GRIEGA.
Se celebran estos simposios dentro de la campaña para hacer que la len-
gua griega se convierta en la primera lengua de la Unión Europea. Con inde-
pendencia del resultado y de lo que pueda pensarse sobre esta ambición,
muy lógica desde un determinado punto de vista, ofrecen la ocasión de un
encuentro entre personalidades griegas amantes de su lengua y unos pocos
profesores extranejros, entre los que nos contábamos J.L. Navarro J.L. Pu-
janas, F. Krutwig-Sagredo y yo mismo.
Las magníficas instalaciones de la Academia Olímpica fueron el privile-
giado marco de este encuentro entre griegos de Grecia y de la diáspora (Ale-
mania, Norteamérica, Australia) y profesores extranjeros como nosotros y
como varios alemanes y americanos: especialistas ya en griego moderno, ya
en el bizantino, ya en el antiguo.
ACTMDADES CIENTÍFICAS 165

Los temas principales fueron los relativos al papel cultural del griego (yo
hablé del del antiguo), su difusión y su influjo en otras leguas. El nivel era
muy desigual, puesto que no todos los asistentes eran profesionales, pero
hubo muchas aportaciones interesantes.
El presidente fue el profesor Panagopoulos, que lo es también de la So-
ciedad para la Difusión del Griego, organizadora de la reunión, siendo el se-
cretario el profesor Paulakos. Estuvieron presentes, también, los presidentes
de las ramas provinciales de dicha organización.
A los ojos del firmante hay una cierta confusión entre la exposición de
los valores culturales del griego, en realidad la primera lengua europea de
cultura y la que más ha hecho para la creación de un núcleo común de len-
gua cultural en las lenguas europeas, y las pretensiones de universalidad del
griego moderno, lengua que por lo demás lia alcanzado altas cimas en su
cultivo literario. Pero produce una cierta envidia esta exaltación de la lengua
nacional por profesionales y no profesionales, visto esto desde un pais en
que encuentra tantas reticencias y obstáculos.
F.R. ADRADOS

XIV SIMPOSIO NACIONAL (ARGENTINO) D E ESTUDIOS


CLASICOS (Universidad Nacional de Catamarca,
17 al 20 de septiembre de 1996)
La celebración del XIV Simposio de la Sociedad Argentina de Estudios
Clásicos, el pasado mes de septiembre, en la bellísima ciudad de San Fernan-
do del Valle de Catamarca, merece más de una reflexión. La primera, y qui-
zá fundamental, estriba en comprobar de qué manera la Asociación Argenti-
na de Estudios Clásicos, homóloga de nuestra SEEC y la más antigua de las
existentes en Iberoamérica, goza de excelente salud, tanta como para cele-
brar cada dos años, sin falta y sin desmayo, un congreso nacional de tal
magnitud. El que hacía el número décimo cuarto, organizado y presidido
por la latinista María Matilde Soria de Melo, y actuando como secretaria la
profesora Graciela del Valle Toledo, asistidas por una serie de profesoras y
profesores de la Universidad Nacional de Catamarca, completa el itinerario
de los congresos de la Asociación Argentina por diversas ciudades del país,
costumbre que me parece estupenda: en 1998 volverá de nuevo a la Univer-
sidad de Cuyo (Mendoza), donde se celebró el primero, liarrí entonces trein-
ta años.
En cuanto a la organización, resulta sin duda curiosa en su estructura,
contando con un número restringido de conferencias plenarias, uno más
corto todavía de cursillos, y las habituales comunicaciones. En el Simposio
de Catamarca, h b o cinco conferencias, siendo de agradecer la deferencia y
consideración de los colegas de Argentina para con la Filología Clásica es-
pañola: en efecto, corrieron a cargo de Andrés Pociña («Pervivencia de los
mitos grecolatinos en el teatro español y argentino del siglo XX»), Aurora
López («Safo como referente en las poetas hispanoamericanas de los siglos
XIX y m),Alfredo Juan Schroeder («Fuentes literarias y no literarias de
la Medea de Séneca»), Alba Romano («La presencia romana en el Norte de
Africa»), y Ana María Aldama («El tópico de la estética personal, ayer y
hoy»), resultando, por tanto, tres conferencias a cargo de gentes de este lado
del Océano. Los cursos fueron dictados por profesorado argentino: Helena
Huber («Mito y tragedia griega»), Alfredo Fraschini («La tradición clásica
en las letras argentinas») y Alba Romano («Injusticia legal en el mundo ro-
mano»). Hubo, en fin, ciento dieciocho comunicaciones, sobre los temas
más variados, imperando en general un nivel muy elevado en las aportacio-
nes.
Otra nota a señalar, ya desde nuestra perspectiva, fue la presencia de fi-
lólogas y filólogos españoles, a pesar de la gran distancia, procedentes sobre
todo de las Islas Canarias (Fremiot Hernández, J. Ignacio Oliva, José Anto-
nio González, Mana del Socorro Pérez, Carolina Real). Pienso que lo ocu-
rrido en Catamarca puede darnos una lección muy aprovechable sobre la
conveniencia de mirar más hacia los colegas de nuestra misma lengua, que
tratan a toda costa de defender unos estudios como los nuestros y que han
de hacer frente a problemas muchas veces semejantes a ambos lados del
Atlántico. En hora buena, pues, a la Asociación Argentina de Estudios Clá-
sicos por este magnífico Simposio, con nuestros mejores votos para ese pró-
ximo, crucial y conmemorativo, que han de celebrar en 1998 en la ciudad de
Mendoza.

SEMINARIO INTERNAZIONALE LE RACCOLTE DEI FRAM-


MENTI D I FILOSOFI ANTICHI. PROBLEMI E METODI
Durante los días 22 al 27 de septiembre de 1996 tuvo lugar en el Centro
Stefano Franscini en el Monte Veritá junto a Ascona (Suiza), a orillas del
Lago Mayor, un seminario organizado por Walter Burkert, de la Universi-
dad de Zurich, y Elisabetta Matelli, de la Universidad Católica de Milán, en
el que se habían inscrito más de cincuenta asistentes, profesores y jóvenes es-
tudiosos procedentes de muy diversos países de Europa.
Se trataba de debatir problemas y métodos de la edición de fragmentos
de filósofos antiguos. A la conferencia inaugural de G . W. Most, en que se
plantearon cuestiones históricas y teóricas, siguieron las siguientes sesiones:
1. La Doxografía y los Presocráticos (con intervenciones de G. Lachenaud,
sobre el De Placitis plutarqueo, A. Laks, sobre Diógenes de Apolonia y el
Papiro de Derveni, O. Primavesi, quien ofreció algunas primicias sobre el
nuevo papiro de Empédocles, L. Gemelli Marciano, sobre citas de Demócri-
to y L. Orelli, sobre Presocráticos y medicina hipocrática). 2. La Academia
(con la participación de M. Isnardi Parente, que se refirió a la historia fllosó-
fica de la Academia y de J. Dillon, que trató sobre Yámblico). 3. El Perípa-
to (con contribuciones de W. W. Fortenbaugh y E. Matelli, ambos sobre
problemas de los fragmentos de Teofrasto). 4. La tradición oriental (en la
que intervinieron H. G. Strohmaier, quien trató de las fuentes árabes de los
fragmentos griegos y G. Bolognesi, que se ocupó de la tradición armenia). 5.
Fragmentos de autores que no dejaron obras escritas (con las intervenciones
de W. Burkert, sobre los de Pitágoras, G. Giannantoni, sobre las fuentes
acerca de Skrates y F. Decleva Caizzi, sobre Pirrón y el pirronismo). 6. El
epicureísmo (en la que participaron G. Arrighetti, quien trató de las citas de
Lucrecio en la edición de Usener. M. Gigante, que pasó revista a las edicio-
nes de Epicuro y los epicúreos posteriores a la de Usener e informó del tra-
bajo en curso de su equipo, y A. Casanova, que planteó problemas de la edi-
ción de Diógenes de Oenoanda). 7. El Estoicismo (con las ponencias de K.
Hulser, sobre la nueva edición de los fragmentos de los Estoicos y de 1. Kidd
sobre las contradicciones de Plutarco en torno a esta escuela). W. Burkert
presentó también, en una conferencia abierta al público no especializado, un
Danorama sobre el redescubrimiento del Orfimo. Las sesiones finalizaron
con un turno abierto sobre proyectos, programas y trabajos en curso y una
Mesa Redonda en que se esbozaron las wnclusiones del Simposio.
Tras las conferencias se produjeron animados debates en que se plantea-
ron los problemas básicos de la edición de fragmentos: criterios de selección
y de diferenciación entre auténticos y espurios, concepción del tipo de wlec-
ción que se propone, formas de presentación, aplicación de nuevas tecnolo-
gías a la localización de fragmentos, criterios para determinar los límites de
lo que puede atribuirse a un autor en la cita de otro autor, así como una
perspectiva histórica sobre las diferentes formas que han adoptado este tipo
de obras en el pasado, que lleva a asumir que las ediciones de fragmentos
son hijas de su tiempo.
La excelente organización del Seminario y la alta calidad de los partici-
pantes propiciaron que resultara una reunión cientfica extremadamente
provechosa y que se produjeran, dentro y fuera de las sesiones, múltiples y
fructíferos intercambios de puntos de vista entre los asistentes.

CONGRESO INTERNACIONAL «BIMILENARIO


DEL NACIMIENTO D E SENECAB
Se celebró en Córdoba del 24 al 27 de septiembre, organizado por la Federa-
ción Andaluza de Estudios Clásicos, integrada en nuestra Sociedad, y su presi-
dente D. Miguel Rodríguez-Pantoja. En nombre de nuestra Sociedad estuvimos
yo mismo, como Presidente, que inauguré el Congreso con una breve diserta-
ción sobre Géneca, los griegos y nosotros»; y los Sres. Vida1 y Alvar, que
asistieron al acto de clausura, en el que el Sr. Vidal pronunció unas palabras.
Las ponencias estuvieron a cargo de la Dra. Dupont («Les tragédies de
SénBque, théatre du corps et de la voim), y de los profesores Setaioli («Séne-
ca, Epicuro e Mecenas))), Codoñer («Elocuencia y cultura en Séneca»), Díaz
Tejera («Séneca, un estoicismo pragmático»), Mazzoli (((Seneca, Dialogi: la
'forma' della crisb), Luque («Seneca musicus»), Schroder («Fuentes de la
Medea de Séneca))) y Pociña (((Los estudios sobre Séneca en España durante
el siglo XX»). Hubo, de otra parte, unas setenta comunicaciones de profeso-
res españoles, muchas de ellas del máximo interes y tratando muy diversos
aspectos literarios, filosóficos y culturales.
Fue ingrata, solamente, la ausencia de las autoridades andaluzas, que pa-
recen no haberse dado cuenta de la importancia de las raíces romanas de su
pueblo.
F.R. ADRADOS.

IX COLLOQUE INTERNATIONAL HIPPOCRATIQUE


Pisa, 25-29 de septiembre de 1996. Fue organizado por el Departamento
de Filología clásica de la Universidad de Pisa, con la colaboración de las
Universidades de Florencia, Siena, y Calabria, y, además, el Istituto italiano
per gli studi filosofici de Nápoles y el Consiglio Nazionale delle Ricerche.
Los directores del Coloquio fueron Ivan Garofalo (Siena), Alessandro Lami
(Pisa), Daniela Manetti (Florencia) y Amneris Roseiii (Cosenza). Hubo 104
inscritos.
El martes, 24, de las 18'00 a las 20'00 horas, tuvo lugar la acogida de los
participantes y unos refrescos de bienvenida en el Palazzo dei Congressi de
la Universidad de Pisa, via Matteotti 1 (aquí mismo tuvieron lugar las sesio-
nes de los dias 25, 26 y 27, en las aulas Fermi y Pacinotti).
El miércoles 25 el Rector de la Universidad de Pisa saludó a los partici-
pantes a las 9'00 horas. A continuación comenzaron las sesiones científicas
del Coloquio, que tenía como subtítulo (Aspetti della terapia nel Corpus
Hippocraticum». Las comunicaciones, leídas en las dos salas citadas simul-
táneamente, fueron: J. Jouama (París), ((Réflexions sur l'imaginaire de la
thérapeutique dans la G&ce classique)); J. Longrig (Newcastle), «Presocratic
Philosophy and Hippocratic Dietetic-Therapp; M. López Salvá (Madrid),
«La terapia quinirgica en el Corpus Hippocraticum: su tipologia y vocabu-
lario técnico»; H. von Staden (Yale), «Sexuality and Morality in Hippocra-
tic Therapeuticsn; S. Ihrn (Hamburgo), «Schichten in den Rezeptkapiteln
der gynakologischen Schriftew); V.P. Comiti (París), «Variations de la théra-
peutique en jonction du sexe du pacient dans la Collection Hippocratique»;
D. López Morales (Barcelona), «Observaciones sobre la racionalización de
la terapéutica en algunos textos hipocráticos»; 1. Andorlini (Florencia), «Ri-
flessi e applicazioni della terapia ippocratica nella testimonianza dei p a p a ;
Ph. van der Eijk (Newcastle), «The Systematic Status of Therapy in Hippo-
cratic Medicine and in the Work of Diocles of Carystusn; 1. Rodríguez Alfa-
geme (Madrid), «Tera@utica hipocrática en la comedia griega»; 1. Mazzini
(Macerata), «I metodici e la terapia ippocraticm; A. Muzur (Budapest), «The
Hippocratic Characteriology: a Bridge between East and West»; R. de Lucia
(Nápoles), «Terapie ippocratiche in Oribasio e Aezio Amideno: l'eredita di
Ippocrate nelle enciclopedie mediche fra tardoantico e protobizantino».
Día 26: D. Gourevitch (París), «Gadgets thérapeutiques dans la Collec-
tion Hippocratique: ou comment faire avec ce que on a sous la m a h ; L. Vi-
llard (París), ((Bizzaries des soins, bizzaries des textes?)); V. Andó (Palermo),
((Terapie ginecologiche, saperi femminili e specificita di genere»; A.E. Han-
son (Ann Arbor), «'A tube on her liver has been laceratedy:the Active Baby
and the Passive Uterus in the Gynecology of the Corpus)); S. By1 (Bruselas),
«La thérapeutique par le miel et ses dérivées dans le Corpus Hippocratique));
E. García Novo (Madrid), «La urgencia de la intervención terapéutica));
E.M. Craik (St. Andrews), «Aetiological foundation of therapeutic interven-
tion: Places of Man : Flux theoryn; P. Demont (Amiens), «La thérapeutique
des humeurs dans le début du Pen' c h p h »; J . Zaragoza (Tarragona), «I1
lessico terapeutico nelle Epidemk B; V. Nikolova (Budapest), «Homeopathy
vs. Allopathy in Hippocratic Writings)); M.G. Fiorini (Mantua), «Eredit?i
ippocratica nella dietetica rinascimentale: G.B. Fiera»; S. Fortuna (Udine),
«Traduzioni latine rinascimentali degli Aforismi D; Th. Rütten (Wolfenbüt-
tel), «Commenti rinascimentali al Giuramento ippocratico»; R. Renehan
(Santa Barbara), «The Epidemia, Dr. Thomas Sydenham (1624-1689) and
Thomas Robie of Boston (1689-1729): the Influence of Hippocratic Medical
Practim; S. Lazaris (Estrasburgo), «Un texte grec attribué a Hippocrate et
ses témoins occidentaux»; T. Tieleman (Utrecht), «ChrysippusY Iñerapeuti-
kón and the Hippocratic Corpus)); L. Angeletti-B. Cavarra (Roma), «In-
fluenze ippocratiche nelle diete monastiche del tardoantico)); A.M. Ieraci
Bio (Nápoles), «Trame di prescrizioni terapeutiche ippocratiche in Aezion;
K.J. Leven (Freiburg), «Da Kos a Norimberga-11 giuramento ippocratico
nello specchio deformato del XX sewlon.
Día 27: W.D. Smith (Philadelphia), «The real Hippocrates and his The-
rapeutic Metho*; J. Laskaris (Los Angeles), «Archaic Healing Cults as a
Source for Hippocratic Pharmacologp; P. Pérez Cañizares (Madrid), «Op-
timismo y pesimismo en la administración de la terapia)); N. Demand (Bloo-
mington), «Did the Greek Believe in the Efficacy of Hippocratic Treatment-
and, if so, Whyh; G. Marasco Witerbo), «Terapia e difesa deli'arte medica
in alcuni scritti del Corpus Hippocraticumn; A. Esteban Santos (Madrid),
«Diferencias en la terapéutica y en su modo de exposición entre los distintos
libros de Epidemias )); A. Thivel (Niza), «Quale scoperta ha reso celebre Ip-
pocrate»; J.A. López Férez (Madrid), «@wvrí y derivados en el Corpus Hip-
pocraticum)); 1. Tacchini (Pavía), La cottura nella terapia. Analisi lessicale e
semantica)); M.T. Gallego Pérez (Madrid), « r u p v á < o y su familia de pala-
bras en los tratados hipocráticos»; R.A. Bernabeo - G.B. Porcheddu (Bolo-
nia), ((Traumatologia ippocratica: contimita nell'uso)); S. Arieti (Bolonia),
((Ricezione della terapia ippocratica in autori ebrei fra medioevo ed eta mo-
derna)); M.F. Ferrini (Macerata), dppocrate, Hahneman e 'il simile')); E.
Pistacchio (Bolonia), «L'ultirno commentatore medico di Ippocrate: il clini-
170 ACTMDADES CIENT~TCAS

w ferrarese Luigi Bosi (1809-1883)~;M.C. Sierra de Grado (Madrid), «Tra-


dizione ippocratica in proverbi di guarigione spagnoli e inglesi»; F. Martelli
(Bolonia), ~L'etica ippocratica e la polemica del giuramento contro i 'barba-
ri': la npresa in etk moderna della problematica e il suo signifícato storico
culturale»; A. Kramer (Bonn), «Hippokrates und Salerno. Die Uberliefe-
rung der antiken Medizin im 11. und 12. Jahrhunderb; A. Bertini-Malgarini
(Glasgow), «Hippocratic Therapeutics in G. Cabanis and Ph. Pineln.
Día 28 (la sesión se celebró en la Scuola Normale Supenore, Piazza dei
Cavalieri 7): B. Gundert-P. Potter (London, Ontano), «Cautery in Interna1
Diseases»; J. Lens Tuero (Granada), «La tradición de la terapia hipocrática
y el impacto con el nuevo mundo»; H. King (Liverpool), ~Hippocratic
Gynaecological Therapy in the Sixteenth and Seventeenth Centuries)); P. Ba-
llér (Budapest), «Hippocrates in Contemporary Medico-Ethical Literature».
Las comunicaciones fueron seguidas de coloquios.
A continuación tuvo lugar una mesa redonda en la que hubo varias inter-
venciones a propósito de trabajos en curso de elaboración sobre autores médi-
cos griegos antiguos, especialmente con referencia a los tratados hipocráticos.
Finalmente, presentadas dos candidaturas como sede del próximo Colo-
quio Hipocrático (1999), a saber, Niza y Newcastle, la asamblea eligió Niza
por votación.
Conviene destacar, asimismo, la visita organizada a la Biblioteca univer-
sitaria de Pisa (via Curtatone e Montanara 15) el jueves 26 a las 18'30 h., en
la que se pudo examinar una excelente muestra de libros antiguos de medici-
na. El viernes 27 tuvo lugar la cena social en la Certosa (Cartuja) di Calci.
Previamente, los congresistas visitaron la extraordinaria construcción (situada
a 10 km. de Pisa), fundada en 1366; dentro de ella, recomeron el Museo de
Historia Natural de la Universidad de Pisa. El domingo (29) hubo una ex-
cursión a Volterra, donde tuvimos ocasión de visitar la ciudad, los restos ar-
queológicos etruscos y romanos, y, de modo especial, el magnífico Museo
Etrusco.
Las Actas, en curso, serán publicadas por Brill.

CONGRESOS Y REUNIONES CELEBRADOS O PREVISTOS


A los ya mencionados en esta revista hay que añadir:

3 de mayo: Colloquium «The Troyan War in ancient Li-


terature and Art». Universidad de Leeds.
15 a 16dejunio: Coloquio «Ciudades romanas superpuestas a
las antiguas. 10 años de investigación». Mu-
seo Nacional de Arte Romano, Mérida.
ACTMDADES CIENTÍFICAS 171

22 a 28 de septiembre: 10. Fachagung der Indogermanischen Gesell-


schaft. Inst. fur Sprachwissenschaftder Univer-
sitat Innsbruck, 4-6020 Innsbruck, Innrain 52.
Octubre 96 a junio 1997: Curso de Antigüedades: Historia del mueble,
Historia de la cerámica. Ana Garcia Veláz-
quez, Aula de Antigüedades, Ayala 66, tfno.
4310557,28001 Madrid.
Octubre 96 a junio 1997: Curso: ((Influencia de la Mitología griega en
la literatura española» (Curso de Formacion
de Profesores). UNED, Senda del Rey, s. n.,
tfno. 91-3957733.
Octubre 96 a junio 1997: Curso: «Mitos en la literatura griega desde Ho-
mero hasta fines de la tpoca imperial». UNED,
Senda del Rey, s. n., tfno. 91-3987530.
Octubre 96 a junio 1997: Curso: «Estudios actuales sobre textos grie-
gos (la tragedia))). UNED, Senda del Rey, s.
n. Director, Prof. Juan Antonio López Férez,
tfno. (91) 3986892.
25 a 26 de octubre: XII Jornadas de Filología Griega, «Didáctica
del Griego, Latin y Cultura Clásica en las
Enseñanzas Medias». En Cáceres, organiza-
das por la Sección Extremeña de la SEEC.
Noviembre 96 a mayo 1997: Leeds International Latin Seminar 1997, 1
Nov. 1996-14 Febr. 1997-2 Mayo 1997.
Leeds, Gran Bretaña.
18 a 29 noviembre: Curso «La épica latina y Virgilio». Colegio
de Doctores y Licenciados, Madrid, Fuenca-
rral 101,3", tfno. 91-4471400.
26 de noviembre de 1996: Clausura del Ciclo de confe~enciasorganiza-
do por la Delegación de la SEEC de Madrid-
sobre «Diez ciudades del Mundo Antiguo».
Presentación del libro de J.M. Muñoz Jimé-
nez, La ciudad como obra de arte. Las claves
del urbanismo en la Antigua Grecia, Madrid,
Ediciones Clásicas, 1996.
28-29 de noviembre: VI Jornadas de Teatro. ((Teatro y poder)). En
Burgos, organizadas por el Departamento de
Filología, Facultad de Humanidades y Edu-
cación, Univerdidad de Burgos.
18 a 20 de diciembre: Encuentro-coloquio sobre «El dinero de los
dioses. Religión y economía en el Mundo
Antiguo». En Jarandilla de la Vera. Informa-
ción: ARYS, Facultad de Geografía e Ha,
Universidad Complutense, 28040 Madrid.
Tfno. 91-3945948.

1997
5 a 8 de marzo: VI11 Coloquio Internacional de Filología
Griega: «Influencia de la mitología clásica en
la literatura española e hispanoamericana del
siglo XX». En Madrid, UNED. Para la ins-
cripción, dirigirse al Director, Prof. Juan An-
tonio López Férez, tfno. (91) 3986892.
2 a 5 de abril: XVI Colloquium Didacficum Classicum Za-
grabiense sobre «La imagen de la antigüedad
en época moderna)). Dirigirse a: Department
of Classics, Faculty of Philosophy, 1 Lucica
3, H R 10000 Zagreb (Croacia). Tel. 385-1-
6120-116. Fax 385-1- 6156879.
14 a 8 de abril: IX Coloquio Internacional de Lingüística La-
tina. En Madrid. Dirigirse a: Prof. Benjamín
García-Hernández, Dpto. de Filología Clásica.
Facultad de Filosofía y Letras, Universidad
Autónoma, Cantoblanco, 28049 Madrid.
8-10 de mayo: 11 Congreso de la Sociedad de Estudios Lati-
nos: «La Filología Latina hoy. Actualización
y perspectivas)). En Almagro, Ciudad Real.
Inscripciones: SELAT, cl Clavel no 7, 2' dcha.
2", 28004 Madrid. Tel.-Fax (91)53115003.
8-10 mayo: XXVI Incontro di studiosi dell' Antichitá
Cristiana. Roma. Secretaria: Agustinianum,
via Paolo VI (gii S. Uffici), 25-00193 Roma,
tfno. 680069, fax 68006 298.
26-30 de mayo: XII European Symposium of Medieval Logic
and Semantics. Tema: «Logic and Semantics
in Spain (1250-1550))). En Pamplona. Infor-
mación: Paloma Pérez-Ilzarbe, Dpto. de Fi-
losofía, Universidad de Navarra, 31080 Pam-
plona.
16-19 de junio: Primer Coloquio Internacional sobre «Una
nueva visión de la cultura griega antigua en
el fin del milenio)). En la Universidad Nacio-
nal de La Plata, Facultad de Humanidades y
Ciencias de la Educación, Calle 48 el6 y 7.
(1900) La Plata, República Argentina. Fax
0054-21-253790.
ACTIVIDADES CIENTÍFICAS 173

2-4 de julio: IX Coloquio de Estudiantes de Filología Clá-


sica. «Las edades del hombre en la Antigüe-
dad (nacimiento, infancia, juventud, vejez y
muerte)». En Valdepeñas (C. Real). Dirigirse
a: XV Universidad de Verano. IX Coloquio
de Estudiantes. Centro asociado de la
UNED ((Lorenzo Luzuriaga», c/ Seis de Ju-
nio 31, 13300 Valdepeñas (C. Real).
20 a 25 de julio: XVIth International Congress of Linguists. Pa-
ris. A.T.I. Congrés, 1 Villa Boissikre, 75116 Pa-
rís. Tfno. (1) [Link], fax (1)47.27.0587.
11 a16 agosto: The Ancient World Today. An International
Summer School for Teachers of Classics. St
Andrews, St Salvator's College, St Andrews, Fi-
fe, Scotland KY 16 9AL, tfno. (01334) 46.2600.
28 a 31 de agosto: En la isla de Quíos, Conferencia de EURO-
CLASSICA: «Hornero y las literaturas euro-
peas». Dirigirse a: SEEC, Hortaleza 104,
28004 Madrid. Tfno. 3081446, Fax 3100309.
5 a 8 de septiembre: V Internationaler Kongress über Vulgar- und
Spatlatein. Prof. Hubert Petersmanns Semi-
nar für klassische Philologie, Marstallhof 4,
D-69117 Heidelberg.
17 a 28 de septiembre: IV Academia Aestiva, Summer School in
Greek Civilization, en Lagonissi, Grecia. Di-
rigirse a EUROCLASSICA-SEEC, Hortale-
za 104, 28004 Madrid. Tfno. 3081446, Fax
3100309.
Fecha no precisada: V Encuentro Internacional de Estudios Clá-
sicos: «Querer es poder, saber en el Mundo
Clásico». Santiago y Valdivia, Chile. Dirigir-
se a Ximena Ponce de León, casilla 147, San-
tiago, Chile.

LA REVISTA HIERAX
Queremos dar a nuestros lectores noticia sobre Hiera, revista de Cultu-
ra Griega publicada por la Asociación Jakintza Baitha, I < ~ X L &-rfjs
y v o j c r ~ o , ~institución
, creada con el objetivo de aproximar la lengua vasca
a la tendencia europeista de la cultura.
Se han publicado hasta el momento cuatro números, muy bien editados
y con excelente presentación, incluidas las ilustraciones. Contienen artículos
de carácter cultural general en relación con la antigua Grecia: proceden de
conferencias de alta divulgación pronunciadas en ciclos organizados actual-
mente en Bilbao. Los titulos son «La politeia de Platón como ideal huma-
no», «Elogio de la columna griega)), «Arquitectura y paisaje en Grecia»,
«Macedonia y la expansión cultural griega» y otros de este tipo. Todo en
castellano, con resúmenes en vasco, griego e inglés.
Todo ello representa un verdadero esfuerzo de los animadores de esta
empresa, D. Federico Krutwig Sagredo y D. Juan José Pujana, de cuyos es-
fuerzos a favor de la lengua griega dejamos constancia en este número de
nuestra revista.

[Link] CONGRESO DE ARCHIVEROS


D E LA IGLESIA
En el XII Congreso de Archiveros de la Iglesia de España, organizado
por la Asociació'n de Archiveros de la Iglesia y celebrado en León del 9 al 13
de septiembre de 1996, se acordó, entre otras cosas, lo siguiente:
«Como una aportación cultural muy significada, la Asociación propone
ante la sociedad actual valorizar y potenciar la importancia humanistica de
las Lenguas Clásicas, el Latín y el Griego, como base imprescindible para .la
comprensión de las Ciencias Eclesiásticas y como salvaguarda de la conti-
nuidad de nuestra civilización de raigambre grecolatina, amenazada de per-
der las raíces que la hicieron sólida en Europa. Para ello pone al servicio de
la cultura todo el acervo de códices grecolatinos que poseen los Archivos de
la Iglesia de España».

C O N C E S I ~ NDE LA GRAN CRUZ DE LA ORDEN CIVIL


D E ALFONSO X EL SABIO A DON FRANCISCO
RODRIGUEZ ADRADOS
Constituye una gran satisfacción comunicar a todos los socios de la
SEEC que nuestro Presidente. D. Francisco Rodríguez Adrados, ha sido ga-
lardonado, por Real Decreto 25411996 de 5 de diciembre, w n la Gran Cruz
de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio. Esta condecoración ha sido conce-
dida por Su Majestad el Rey a propuesta de la Ministra de Educación y Cul-
tura y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del 5 de
diciembre de 1996.
Nos congratulamos de esta distinción real, que tan merecidamente honra
a nuestro Presidente y en consecuencia a la Sociedad Española de Estudios
Clásicos.
RESEÑASD E LIBROS
J ~ H THORLEY,
N Athenian Den~[Link], Routledge, 1996,93 pp.
La conocida editorial Routledge acaba de publicar un librito de fácil lec-
tura, cómodo manejo y precio asequible sobre la Democracia Griega. Es su
autor John Thorley hasta hace relativamente poco tiempo presidente de EU-
ROCLASSICA y hoy profesor en la Universidad de Lancaster. El libro se
enmarca dentro de una serie «Lamaster Pamphlets)), esto es, pequeños ma-
nuales que llevan un sello típicamente inglés: concisión, claridad, un punto
de ironía y un toque personal innegable.
En el caso que nos ocupa, John Thorley, excelente profesor antes que na-
da, desgrana con claridad y sencillez toda una serie de notas en torno al fe-
nómeno de la Democracia Ateniense. El libro se articula en seis capítulos:
antecedentes de la Democracia; las reformas de Clistenes y el sistema demo-
crático; posteriores fases de dicho sistema; el funcionamiento del sistema y
unas consideraciones finales sobre su eficacia y las cotas de implicación que
tuvieron en él los atenienses. Unos mapas al comienzo y unos listados de
personajes condenados al ostracismo y de las tribus del Atica así como una
relación de libros posteriores a 1975 y de fuentes antiguas completan de for-
ma muy eficaz el texto impreso. Texto que insiste en explicar el sistema de-
mocrático en tiempos de Pericles y no en tiempos de Demóstenes: la mayoría
de las fuentes, afirma Thorley, apuntan a un conocimiento más preciso y
completo del funcionamiento del sistema bien entrado el siglo IV. Por ese
motivo el autor se concentra de forma insistente en la Atenas de Pericles.
Libro ameno, claro y de gran actualidad, informará y entretendrá al lec-
tor que desee adentrarse en la prosa clara y fluida de John Thorley.
JosÉ LUISNAVARRO

JosÉ GUILLÉNCABAÑERO, La sátira latina. Madrid, Ed. Akal, 1991, 614 pp.
Se ofrece en esta obra una traducción completa de los textos y poemas con-
servados de los cuatro grandes satíricos latinos: Lucilio, Horacio, Persio y Juve-
nal. En algún caso, el autor ha ido más allá de la versión: de los fragmentos de
Lucilio se da, en palabras del autor, «una verdadera edición en castellano» @.
47), con una reordenación de fragmentos y nuevas lecturas del texto.
Una breve introducción (pp. 9-37) analiza el género satírico atendiendo a
los puntos clásicos de la discusión sobre el mismo: su relación con otras formas
poéticas en Roma (los carmina triumphalia y los carmina Fescennina), el nom-
bre mismo del género y su origen (con un detallado repaso de las opiniones al
respecto de antiguos y modernos), el debate sobre el supuesto origen dramático
de la sátira (desestimado como invención de eruditos y gramáticos romanos por
la critica moderna, aunque los autores citados corresponden en su mayoría a fi-
nales del siglo pasado) y también sobre el primer desarrollo de la sátira como gé-
nero poético con Ennio y no con Lucilio (igualmente negado).
Siguen a la introducción los capítulos dedicados a cada uno de los poe-
tas, iniciados en todos los casos con una introducción parcial al conjunto de
178 RESERAS
DE LIBROS

sus respectivas obras. Dichas introducciones se abren con un cuadro crono-


lógico que permite seguir la evolución paralela de los hechos históricos y de
la producción literaria en Roma, lo que es muy de agradecer tratándose, en
el caso de la sátira, de un género tan hondamente enraizado en las vivencias
y acontecimientos de que es testigo el poeta (las cronologías de Persio y Ju-
venal, por su proximidad en el tiempo, se dan unidas). Siguen al esquema
cronológico algunas páginas relativas a la vida y obra del autor. Aquí la ex-
tensión y la organízación de la exposición dependen de la cantidad de infor-
mación disponible y de la importancia del poeta estudiado, así como de las
pautas principales que ha seguido en cada caso la crítica: si de Horacio inte-
resan, sobre todo, los temas que se plantean en sus poemas satíricos, con es-
pecial atención a algunos como las polémicas literarias y filosóficas, o tam-
bién las invectivas personales, en Persio el interés se centra en el estilo y la
transmisión del texto, en Juvenal la compleja cuestión del destierro reviste la
misma importancia que la consideración de los temas y el estilo de sus com-
posiciones. Cada introducción concluye con un útil repertorio de bibliog-
rafía selecta, desglosado en «ediciones» y ((estudios y comentarios», en el
que, por desgracia, menudean los errores e incoherencias de orden tipográfi-
co, así como un cierto desorden en el listado de títulos.
El texto propiamente dicho aparece acompañado de breves introduccio-
nes explicativas, generalmente esquemas que aclaran la estructura del poe-
ma. Cualquier duda relativa a cuestiones de re& aparece convenientemente
aclarada en el nutrido aparato de notas a pie de página (tan numerosas que
en ocasiones llegan a dificultar la lectura de la traducción). El autor ha verti-
do el texto latino ateniéndose, en la medida de lo posible, al original, pero
ese apego a la literalidad no depara en modo alguno un texto ilegible, como
a menudo sucede. Antes bien, el discurso de los poemas se sigue con facili-
dad y soltura.
Agrupar la obra satírica de los cuatro grandes especialistas latinos es un
acierto, no sólo porque permite contemplar en una secuencia coherente la
evolución del género, sino también porque desde la perspectiva de la historia
política y social y, sobre todo, de la cultura y el ideario romanos, pone ante
los ojos del lector un cuadro fresco, directo y vivo, de la vida de Roma en
tres momentos cruciales de su devenir histórico. La mirada sagaz e irónica
de estos satíricos deja al descubierto las miserias, las vergüenzas, las ridicule-
ces de un tiempo que, así contemplado, no difiere mucho del que nos ha to-
cado vivir.
JosÉ J. CAEROLS

LONGODE LESBOS,Dafnis y Cloe, intr. de C. García Gual, trad. y notas


de Jorge Bergua. Madrid, Alianza Editorial, 1996, 135 pp.
Este libro «curará al enfermo y consolará al afligido, hará recordar al
que estuvo enamorado e instruirá al que nunca lo ha estado. Pues desde h e -

Estudios Ciásicos 110, 19%.


RESERAS DE LIBROS 179

go nadie escapó o escapará del amor mientras exista la belleza y haya ojos
para verla». Con estas palabras se adelantó Longo en el proemio de su obra
a cualquier reseña que pudiéramos hacer de ella unos cuantos siglos más tar-
de. Sin embargo, el signifícado cultural de esta novela no es menor que el
meramente e s s t u a l mencionado por el autor y creo necesario señalarlo.
Dafnis y Cloe -también conocida como las Pastordes lesbia* es una de
las cinco novelas griegas que se conservan completas y la única de tipo pas-
toril. De su autor sólo conocemos el nombre y, quizá, su patria: la isla de
Lesbos. En cuanto a la fecha, todo apunta a que la obra fue escrita en la se-
gunda mitad del siglo 11 d. C. Nos encontramos, pues, ante el primer desa-
rrollo narrativo de los grandes temas de la poesía bucólica, lo cual nos lleva
a incluir esta obra en esa cadena literaria inspirada en Teócrito y Virgilio
que se extiende desde Longo hasta Sannazaro, Montemayor y el resto de los
continuadores de este género en las diferentes literaturas europeas. La nove-
la de Longo se tradujo en Italia y Francia a finales del siglo XVI; en Inglate-
rra, en el XVII y en Alemania, en el XVIII (es conocido el aprecio que Goet-
he sentía por la obra). La primera traducción al castellano es mucho más re-
ciente (J. Valera, 1880). Estas traducciones no sólo han influido en la litera-
tura, sino también en ía música y en la pintura de Europa occidental desde el
Renacimiento.
En la introducción, el Prof. García Gual presenta la novela «como el de-
sarrollo de un idilio apasioando y campesino entre dos ingenuos adolescen-
tes», en el que «el despertar de la sexualidad y la progresión de la pulsión
erótica están relatados con esmerada ironía literaria». Destaca el hecho de
que en la novela «se combina el avance de los escarceos eróticos con el paso
de las estaciones en un decorado arcádico, en la isla de Lesbos~y comenta la
importancia del tópico «final feliz», el significado de la intervención de los
dioses paganos relacionados con la tradición bucólica y los elementos litera-
rios que la distinguen de las demás novelas griegas.
La traducción de Jorge Bergua se caracteriza por la fluidez de su prosa.
La suavidad de su expresión permite una lectura cómoda, totalmente acorde
con la linealidad narrativa y la sencillez del texto original. La dureza que, en
mi opinión, confiere al texto castellano la cercanía de diferentes tiempos ver-
bales en determinados pasajes ( 1 3, 1 11, 111 23, ...) se justifica por el afán de
literalidad que ha movido al traductor. Ese mismo afán explica la reproduc-
ción de algunos fáciles juegos de palabras del original, como «Erase, mucha-
cha, una muchacha igualmente hermosa...» (1 27); «ofrenda pastoral a un
dios pastoril» (11 31). Algunas notas responden también a dicho criterio.
La introducción v la traducción citadas son las dos artes fundamentales
de una cuidada edición sin erratas, que se completa con las notas a pie de
página y una breve nota del traductor, en la que menciona la edición (J.R.
Vieillefond, Paris, Belles Lettres, 1987) y las traducciones utilizadas. La clari-
dad de la introducción y de las notas, alejadas del estilo erudito, facilitan al
lector no especializado el conocimiento de las claves y la comprensión en
profundidad de la novela.
Tras las versiones castellanas de Dafnís y CCloe,dirigidas en los últimos
años, sobre todo, a estudiantes y estudiosos, esperarnos que la presente edi-
ción amplíe la difusión de una obra que recoge los ecos bucóliws de Teócri-
to y Virgilio, los líricos de Safo, los dramáticos de la Comedia Nueva y los
retóricos de la Segunda Soíística, es el puente tendido entre el mundo clásico
y el Renacimiento europeo.

MANILIO,Astrología, introducción y notas de Francisco Calero, trad. y no-


tas de Francisco Calero y Ma José Echarte. Madrid, Gredos, 1996,270 pp.
La prestigiosa Biblioteca Clásica de la Editorial Gredos se enriquece con
la publicación de un nuevo volumen, cuyo contenido está constituido por la
obra astronómico-astrológica de Manilio. La importancia de la miama radi-
ca no sólo en haber sido el primer tratado completo sobre astrología que ha
llegado a nosotros, sino también en ser la obra de un inspirado poeta, que
supo vencer las dificultades de una materia extremadamente árida con sus
profundos conocimientos técnicos y su entusiasmada creencia en la astrolo-
gía. En esta obra el astrólogo puede encontrar los fundamentos más anti-
guos de su arte, pero también el amante de la buena poesía hallará versos de
la más alta inspiración. Basta leer, sobre todo, los poemas de los libros 1, 11,
111 y IV para percibir que nos encontramos ante un consumado poeta, que
está además plenamente convencido de que la divinidad ha dado a los hom-
bres la posibilidad de conocer su destino gracias a los astros.
El voema de Manilio ha tenido una transmisión textual muv desfavora-
ble, por lo que el texto que ha llegado a nosotros dista mucho del original y,
a pesar de que se han dedicado a mejorarlo algunos de los más grandes lati-
nistas, todavía no se ha llegado a un texto satisfactorio. De ahí que en la ac-
tualidad la fdóloga italiana Dora Liuzzi esté trabajando intensamente en esa
mejora. Aun contando con esas dificultades, el texto ofrecido por G.P.
Goold resulta en general inteligible, y es sobre el que han trabajado los pro-
fesores F. Calero Y M.J. Echarte, quienes han llevado a cabo la primera tra-
ducción directa del latín al español, ya que Manilio es uno de los autores clá-
sicos menos traducidos tanto al español como a las demás lenguas europeas,
lo que se ha debido por una parte a las dificultades de su latín, y por otra, a
la aridez de la materia. Por este motivo hay que apreciar más la presente tra-
ducción, que reproduce con fidelidad el texto conservando al mismo tiempo
que su aliento poético. De acuerdo con el carácter divulgativo de la colec-
ción, las notas son abundantes, breves y precisas, y sirven eficazmente a la
aclaración de puntos concretos difíciles. En la introducción se discuten todos
los problemas relativos al autor y su obra, y se ofrece una abundante biblio-
grafía.
Nos congratulamos tanto por la traducción de este difícil y casi olvi-
dado autor, como por el hecho de que la Biblioteca Clásica vaya publi-
RESENAS DE LIBROS 181

cando obras poco accesibles al hombre culto poco especializado en lenguas


clásicas.

NARCISOSANTOSYANGUAS,Asturias hasta la época medieval. Madrid,


Ediciones Clásicas, 1996. VI + 284 pp.
Este libro, fruto de muchos años de investigación y docencia, se extiende
desde la Prehistoria hasto la época visigoda en Asturias, Como el autor se-
ñala en la introducción (pp. M-XI) enmarca a Astunas en un contexto geo-
gráfico
- más amplio y ve su historia desde un punto de vista continuista.
La obra consta de cinco capítulos. El primero (pp. 1-20) está dedicado a
la Prehistoria y en él Narciso Santos Yanguas insiste en la importancia del
medio geográfico y dice que la presencia humana en Astunas data de hace
100.000 años (p. 2). En el segundo (pp. 21-54) el autor se ocupa de la cultura
castreña y estudia las poblaciones indígenas y la economía así como el trans-
fondo socio-político, la religiosidad y el arte. El tercero (pp. 55-130) está
consagrado al Alto Imperio, que Santos Yanguas considera desde la pers-
pectiva de la convivencia de indigenismo y romanización. El cuarto (pp. 131-
160), que tiene como objeto el Bajo Imperio, cuyo comienzo sitúa el autor en
el año 235, fecha de la muerte de Alejandro Severo, hace alusión al muy im-
portante fenómeno del descenso demográfico. En el quinto (pp. 161-198)
trate la época visigoda y en él Narciso S. Y. ha analizado muy bien cómo en-
tonces se va a gestar lo que sena foco de resistencia frente a los árabes. Por
otra parte, el autor ofrece una original explicación de las invasiones bárbaras
(p. 168). Cada capítulo va acompañado de una excelente selección biblio-
gráfica, si bien quizás hubiera sido deseable además una integración de las
referencias en el texto en forma de notas. Después (pp. 199-269) aparece una
selección de fuentes (textos histonográficos y literarios así como evidencia
epigráfica y pepirológica). El autor ha manejado todo tipo de fuentes, pero
al mismo tiempo es consciente de los límites que imponen las mismas.
Al final aparece un aphdice sobre el Cristianismo primitivo en Asturias
(pp. 271-278), que es, en realidad, una selección de textos y que bien pudiera
ser el germen de otro libro dedicado a este tema. Hay que hacer notar que
Saqtos Yanguas muestra un sentido racionalista de la religión alejado de la
interpretación tradicional. Por Último (pp. 279-283) hay una útil cronología
en la que se relacionan los acontecimientos en Astunas con los de la Penín-
sula Ibérica y los del mundo.
Es un libro atractivo en el que los problemas están situados en un con-
texto amplio. Numerosas ilustraciones, mapas y cuadros explicativos enri-
quecen esta obra destinada a ser durante unos cuantos años el punto de refe-
rencia para el lapso de tiempo que trata de la historia de Asturias,
JosÉ MIGUELALONSO-N~ÑEz
182 RESEÑAS
DE LIBROS

B. L 6 P E Z DE CARVAJAL,La conquista de Baza, introducción, texto, tra-


ducción y notas de C. de Miguel Mora (trad. revisada por E. Sánchez
Salor). Granada, Universidad, 1995, 136 pp.
Este volumen monográfico de la Se&s Graecohtha Granatensis co-
mienza con una comvleta introducción en la aue se trata. con abundante
bibliografía, la vida del autor, enmarcada en las intrigas de. la corte pontifi-
cia en la Roma humanista de finales del XV e inicios del XVI. En la misma
el novel investigador sabe resolver con perspicacia algunas incongruencias
de fechas y confusiones existentes hasta ahora, como por ejemplo su lugar y
fecha de nacimiento o el dfa en que fue nombrado cardenal.
Sigue luego un análisis de la obra, un discurso retóriw pronunciado en
1490 en la Iglesia de Santiago de los Españoles en Roma, que versa sobre la
ocupación por parte de Fernando el Católico de la ciudad de Baza. El texto
es analizado con detalle y se estudian su estructura, elementos retóricos, fi-
guras literarias, ejemplos, y, en especial, sus elementos narrativos históricos,
comparados con la realidad de los hechos. No se descuidan las característi-
cas lingüísticas del mismo, que son objeto de un epígrafe especifico en que se
observan los rasgos fonéticos, morfosintácticos y semánticos.
El texto se edita a partir del incunable publicado en Roma hacia 1493
(Biblioteca Nacional 1-555), sin que se haga referencia a otras fuentes, ma-
nuscritas o impresas, seguramente por no existir. El autor corrige algunas
erratas evidentes de impresión -alguna más le sugeriremos luego- pero man-
tiene las fluctuaciones, a veces por hipercorrección, entre los diptongos ae y
oe, y la vocal simple e. No deja de hacer alguna atinada conjetura, como el
desarrollo de una peliaguda abreviatura vo. et vo. (p. 82), sin paralelo en
otros textos de la época, por vocatis et vocatorum.
Alguna observación podemos hacer en el texto, aunque no hemos podi-
do consultar el impreso utilizado. Hallamos en la p. 86 dos formas econtra y
haetemum que, aunque vayan unidas en el incunable, creemos deben sepa-
rarse. Suponemos que en la forma GundisIalui de la página 100 sobra la pri-
mera I, y proponemos una grafia en vez de c para las formas Uticae (p.
102) y Bacam, Bacae, Vacensibus, Bacensis, Bacenses, Bacensibus (pp. 108-
116), máxime cuando hallamos la graffa z como equivalente en Vitiza (p.
102) y Baza (p. 118). Para terminar, el nomhatiuus pendens (por agente) de
la p. 112 podría ser un simple nominativo si tenemos en cuenta que, por un
error o cambio de la abreviatura en el incunable, el senfiébatur puede inter-
pretarse también paleográfícamente como sentiebant.
La traducción se ajusta al texto latino, según afirma el autor, sin dejarse
llevar por un criterio de «belleza literaria». A pesar del estilo del original, se
lee con soltura, y reproduce con bastante exactitud su contenido, aunque es-
to no es así en algunos puntos concretos. Bien documentada está su versión
de rota wmo equivalente a 'canto' (p. 91), pero vemos más osados, aunque
perfectamente justificables, ieiuna por 'limitada' o, en cambio, un expresivo
superlativo spurc~'ssimusque se queda en un 'vil' algo corto. Sin embargo,
un praeconia recensenda suscepeh se vierte w n la expresiva frase 'me he
RESERAS
DE LIBROS 183

adjudicado la misión del elogio' mucho mejor que un habitual y prosaico


'divulgar una noticia' o simplemente 'hacer propaganda'.
Al final, unos índices onomástico y toponímico, junto con la relación de
la bibliografía empleada, cierran el libro. Como detalles sin importancia, cam-
biaríamos la puntuación del apellido Bosca de la p. 105 por Boscá, puesto que
éste es el linaje valenciano, y tal vez el de Spratz de la p. sea Despratz. Tam-
bién ha desaparecido el acento en el topónimo Tremedn de la p. 19. Son de-
talles irrelevantes que en nada desmerecen el sólido conjunto de la obra.

RODR~GUEZ ADRADOS,F., BADENAS DE LA PERA, P. y LUCASDE DIOS,


J O S M",
~ Raíces griegas de la cultura moderna. Madrid, U.N.E.D.,
1994,555 pp. con 161 figuras y 21 dibujos.
Estamos ante una nueva edición actualizada de la obra del mismo titulo
y autores, publicada en 1976 y reseñada hace casi cuatro lustros por A. Mar-
h e z Diez (Ementa 45, fasc. 22, 1977, pp. 495-97). Excusamos, por tanto, repe-
tir la detallada descripción que allí se hace de las diversas partes y capítulos del
libro; tras ella sólo resta indicar que se ha puesto a punto la biblio-grafía (en la
que, sin embargo, echamos de menos obras como La tradición clásica en el arte,
de Michael Greenhalgh, Madrid, Blume, 1987 y Elgusto y el arte de la Anhgüe-
dad, de Francis Haskell y Nicholas Penny, Madrid, Alianza, 1990) y, sobre to-
do, se han incorporado en el lugar pertinente las novedades arqueológicas ocu-
rridas en estos últimos veinte años, singularmente el importantfsimo descubri-
miento de la tumba de Filipo 11 en Veryina por el profesor Manolis Andrónicos,
de cuyos preciosos hallazgos, conservados en el Museo Arqueológico de Salóni-
ca, se da cumplida cuenta y se aportan láminas en color.
Quisiéramos subrayar la oportunidad de la nueva publicación de esta
obra en el panorama actual de los'estudios clásicos en España amenazados,
tanto en la Enseñanza Media como en la Universidad, por planes de estu-
dios hostiles que, si no se pone pronto remedio, pueden conducirlos a una
larga y quizá irretornable travesía del desierto.
En un momento histórico como el presente en el que, con cierta contra-
dicción inconsciente, la sociedad española demanda a los especialistas infor-
mación sobre los aspectos más relevantes y ejemplares de la cultura grecola-
tina, pero filtrada por traducciones y comentarios que le ahorren el esfuerzo
de aprender a leer los textos originales, libros como éste se revelan indispen-
sables no sólo para reafirmar Ia perennidad del legado cultural griego, sino
también para abrir el apetito, siquiera sea de una minoria, para la degusta-
ción directa de las fuentes. Esperémoslo así.
La presentación del libro mejora mucho la de su primera edición. Lástima
que demasiadas erratas impertinentes empañen su claridad, que no su calidad.
184 RESmAS DE LIBROS

A. SEVAI LLINARES (dir.) et al., Diccionari Llatí-Catalá. Barcelona, En-


ciclopedia Catalana, 1993, 1632 pp.
Amparado en esa magna empresa editorial que es la Enciclopedia Cata-
lana, este diccionario ocupa, con sus más de 60.000 entradas, un lugar desta-
cado, no sólo en el ámbito de los diccionarios bilingües de la Enciclopedia,
sino también en el panorama más general de los diccionarios latinos publica-
dos en nuestro país. Con él, los autores han saldado una deuda histórica,
una laguna de la cultura y la ciencia catalanas que, no obstante su notable
tradición humanística y el importante papel asignado a los autores clásicos
en el establecimiento de la lengua normalizada, estaban faltas, hasta ahora,
de un buen diccionario latino. Este que aquí se reseña ha sido, por lo demás,
ambicioso y a la vez coherente en sus planteamientos: se pretendía elaborar
un diccionario de carácter general que pudieran utilizar con provecho tanto
el estudiante como el experto, y para ello era necesario no sólo que ofreciera
un elenco lexicográfico abundante, sino también que éste apareciera conve-
nientemente analizado y expuesto. Los pasos dados en este sentido por el
equipo redactor han sido acertados.
Partiendo del conocido y siempre fiable Lewis-Short y del novedoso -por
sus planteamientos lexicográficos y por las mejoras que recoge en cuanto a
los textos despojados- Oxford Latúi Dictionq de P.G.W. Glare, se ha da-
do cabida en el Diccionan!a terminología latina de los penodos arcaicos,
clásico y postclásico y, en menor medida, tardío, hasta el V d.C., incluyendo
léxico exclusivo de autores cristianos y abundante onomástica. También se
han recogido, siguiendo los pasos de Glare, numerosos prefijos.
El enunciado de los lemas se asemeja en términos generales a lo que sole-
mos encontrar en otros diccionarios al uso. Es muy de agradecer el cuidado
que se ha puesto en la notación prosódica de las palabras. La presentación
de los artículos sigue, en lo fundamental, un criterio etimológico, pero sin ce-
ñirse en modo alguno a una perspectiva rigida: cuando así lo aconsejan los
usos del lema, se da cuenta de sus acepciones más frecuentes, los signifcados
básicos y los derivados. Estas informaciones se acompañan de numerosos
ejemplos (sin cita completa, por desgracia, aunque se dé el nombre de la autori-
dad) y de indicaciones adicionales acerca de la época, el sentido y nivel del
lenguaje en que se usan, su encuadramiento según categorías generales o su
pertenencia a léxicos técnicos o especiales, usos sintáticos particulares, etc.
El Diccionb, atendiendo a su finalidad esencialmente práctica, renuncia
a dar definiciones de los lemas y ofrece sólo traducciones al catalán, propo-
niendo para cada acepción hasta un máximo de tres equivalencias. No obs-
tante, a menudo es preciso dar algunas explicaciones de realia, que aquí apa-
recen indicadas entre paréntesis cuadrados. Asimismo, se ha incluido al final
de cada artículo la etimología del lema tratado (a partir del Dictionnakc éty-
mologique de Ernout-Meillet).
La publicación del Diccionai LlatXatda constituye no sólo un motivo
de orgullo para los hablantes del catalán, sino también una muy buena noti-
cia para todo aquél que en nuestro país se interesa por las letras latinas. Te-
RESEÑAS DE LIBROS 185

nemos a nuestra disposición un instrumento extremadamente valioso por su


amplitud, por la incorporación de nuevos procedimientos en el trabajo de le-
xicografía aplicada al latín, por las mejoras que introduce a partir de los re-
petorios utílizados, por la claridad y coherencia de la exposición y por la
abundante y variada información que proporciona acerca de cada lema. Es
justo decir que la iniciativa que sus autores tuvieron hace ya más de 15 años
ha culminado con éxito.
JosÉ J. CAEROLS

B. LANCON,Rome dans I'Antiquité tardive. 312-604 apris J.-C. París,


Hachette, 1995, 252 pp. + 16 láminas.
Quiero comenzar esta reseña refiriéndome a dos premisas metodológicas
necesarias siempre que se aborda el tema de la Antigüedad tardía. Primera,
los límites cronológicos; segunda, el concepto de decadencia. Ambas cuestio-
nes están imbricadas, ambas han sido muy discutidas, aunque los eruditos
nunca hayan llegado a conclusiones unánimes. Para unos la Antigüedad tar-
día comienza con la dinastía severiana (!), para otros con el fin de la misma,
o con ,la reforma administrativa e institucional de Diocleciano, o con el «gi-
ro» (ideológico) de Constantino. Es claro que dichos hitos son instrumentos
tópicos y subjetivos de cada historiador. «Tardoantigüo» y «decadente» son
calificativos tan miopes como inútiles. Un historiador del arte, un historia-
dor de la economía, un filólogo, un institucionalista, pondrán dichos hitos
en una u otra fecha. Del mismo modo un historiador «marxista», un judío, y
otro cristiano no sólo disienten sino que se oponen en cuestiones de método
y en los propios conceptos de «tardoantigüedad» y «decadencia». Compa-
ren, si no, por sólo citar algunos, los estudios de F.W. Walbank, E.M. Staer-
man, M. Weber, R. Bianchi-Bandinelli, S. Mazzarino, A. Momigliano, H.I.
Marrou, o el mismo E. Gibbon en su celebérrima Historia de la decadencia y
míha del hpeno romano.
Por tanto, y ya tomando el hilo del libro que nos ocupa, es justo hablar
de un mundo en transformación, con personalidad propia, y que cualquier
término post quem /ante quem es válido. Bertrand Lanpon toma como pun-
to de partida el año 312, pues a partir de entonces &ome est una capital
sans empereum). Al otro extremo de la línea coordenada temporal sitúa el
papado de Gregorio Magno, que restableció para Roma la capitalidad del
occidente. Este libro es, por tanto, a mi juicio, la crónica de una transforma-
ción: la de Roma capital del imperio romano pagano que murió con Diocle-
ciano hasta la Roma que inauguró la capitalidad del occidente cristiano.
El libro es, sobre todo, un retrato de la Roma Cristiana como heredera
del paganismo. No en vano Bertrand Lanpon se declara discípulo de Charles
Pietri, director de la Escuela francesa de Roma hasta su muerte, en 1991, y
uno de los más preclaros especialistas en la Roma de la catacumbas. La obra
es deudora y continuadora de otras dos, a saber: la obra pionera de J. Car-
186 R E s ~ A SDE LIBROS

wpino, La vjda cotidiana en Roma en el apogeo del únpeno, cuya primera


traducción en español se hace en Buenos A k s en 1942; y, por otra parte, el
libro de A. Harnman, La Me quotidienne des premiers c h d t i e ~ e s(95-197),
(París, Hachette, 1971), aún no traducida al español (aunque si hay una tra-
duccíón italiana, Milán 1973).
La protagonista de este libro es Roma, la Urbs y sus instituciones, y no
puede decirse que sean las gentes que la habitan. Toda la primera parte, titu-
lada Maiestas Quúrim. es un paseo arqueológico por la ciudad, don& Ber-
trand Lanwn se convierte en un guía turístico que se dirige al lector como a
un biólogo quien sin duda entenderá bien la explicación de lo que tal o cual
edificio público urbano fue, lo que es, su función, su transformación, y su
desaparición. Al dar preeminencia a la función edilicia y de gobierno, el au-
tor segrega las instituciones sociales, las sociedades mercantiles, los &gk.
El resultado es que la sociedad que se describe en su quehacer cotidiano es la
clase dirigente, y no el pueblo más sencillo. Este es, a mi juicio, el punto fla-
co de un libro escrito en la perspectiva de «la vida cotidiana»: el que estas
páginas no transmiten el pálpito de la gente de la gente humilde ante las
transformaciones sociales, y de todo tipo, que tuvieron lugar en esos dos si-
glos. Baste como ejemplo el hecho que el autor recurre al conocido caso de
Melania la Joven para explicar objetos distintos: el poder financiero de las
élites (p. 89), el poder fundiario (p. 102), como ejemplo de la práctica de la
caridad cristiana (p. 145), paradigma de matrimonio (p. 166), etc.
El aparato gráfIw, cierta espesura prosopográfica, las continuas refe-
rencias a fechas y acontecimientos políticos puntales parecen estar al servicio
de un discurso aue ilustra el moáus vivendi et ooerandi de las clases dirigen-
u

tes, de los gobernantes. Así, contrasta el espacio dedicado a dos poderes de la


ciudad» y a la nobleza (pp. 65-104), con las once páginas (105-116) dedicadas a
«les métiers et la plebe», que son los protagonistas de la vida cotidiana que a
uno le gustaría encontrarse por las calles de la Roma de los siglos IV y V.
La parte tercera, Rehgio, en sus dos capítulos claramente definitorios,
puede tomarse como ejemplo de que, a mi juicio, es el modelo explicativo
(los cultos ancestrales, y la expansión del cristianismo, respectivamente) y la
hipótesis de trabajo principal de Bertrand Lan~on:el cristianismo como he-
redero, y sustituto, de la tradición romana, del viejo Estado.
La última parte, titulada S a e c u h (mejor debena ser Saecula por su
contenido; en otros lugares del libro hubiera preferido, por estética, fora en
lugar de forums), la última parte, decía, es ciertamente la que más se ajusta a
lo que yo llamaría «un retrato robot de la sociedad bajoimperial», si bien al-
gunos capítulos interesantes, especialmente aquel dedicado al calendario fes-
tivo, podria haberse situado en la parte dedicada a la religión. Las últimas
cien páginas son, quizás, las más interesantes para quien busca una radio-
grafía del modo de vida de la gente corriente: la alimentación, el aseo perso-
nal, la sexualidad, el matrimonio cristiano, la educación (capítulo sobre el
que planea incesante la sombra de la obra de Marrou), las fiestas y los jue-
gos de circo.
RESERAS
DE LIBROS 187

Finalmente se nos presenta una tabla cronológica, unas pocas notas fma-
les, la bibliografía y un índice onomástico. En la bibliografía, necesariamente
sucinta por las característica de la colección dirigida a un gran público, deja,
a mi juicio, fuera trabajos imprescindibles, por ejemplo de P. Brown sobre el
uso del cuerpo y la moral sexual cristiana y pagana; de J.M. Blázquez, a pro-
pósito de la reiteradamente citada Melania; de A. Momigliano sobre el con-
flicto ideológico pagano-cristiano; o el magistral librito de E.R. Dodds sobre
los romanos en la llamada «época de angustia» que culminó, según Dodds,
en la época constantiniana, el punto de arranque del libro de Bertrand Lan-
con. Estas referencias hubieran mejorado el conjunto del libro dotándolo de
un contenido ideológico de los grupos en pugna en esta época de cambios.
El libro, en fín, viene a ser una introducción a la historia social, pero no
del Bajo Imperio romano en general, sino de la ciudad de Roma, que de la
mano de Bertrand Lancon se convierte en paradigma de las enormes trans-
formacion,es (evito deliberadamente el término «decadencia») del Occidente
romano. Este, al f i a l del período estudiado, estaba ya impregnado en todas
sus estructuras políticas y en todo el tejido social del poder de los eclesiásti-
cos. Lo que quedaba de la esplendorosa Roma pagana había sido destruido
o disfrazado. El Occidente romano, de la mano de la Iglesia triunfante, ca-
minaba silenciosa, lenta, pero irremisiblemente hacia la oscuridad a la que
conduce el olvido de la propia historia, de la propia identidad. A ello contri-
buyó enormemente la creación «teórica» de una nueva Cidas Dei y su tras-
lado real al plano político. En esta Urbs la memoriaíconciencia histórica (lo
romano pagano) es abolida por el decidido celo que pusieron los nuevos
amos, es decir los papas y sus cohortes escolásticas, que en sustitución de un
inexistente emperador consolidaron una verdadera teocracia áulica.
El pontificado de Gregorio Magno, tomado por el Bertrand Langon co-
mo el punto final en coordenada temporal de su ensayo, es ciertamente muy
ilustrativo del «fin de etapa» romano, pues durante el mismo hubo transfor-
maciones que van más allá del mero acto simbólico para convertirse en ex-
ponentes de cambios estructurales, tales como la supresión de las magistra-
turas romanas, y la transformación en iglesia del Panteón de Agnpa. Apenas
cuatro años después de la muerte de Gregorio, se levantaba en el foro de Roma
la última columna «clásica», en 608, como el mojón último de una carretera sin
retorno, como un cenotafio inhiesto sobre la tumba de la Roma pagana.

ANTONIOALVAREZQUERRA,La Universidad de Alcalá de Henares a


princ~piosdelsiglo XVI. Universidad de Alcalá 1996,97 pp.
Continuando la tradición que iniciara ÁIvar Gómez de Castro en el siglo
XVI, el autor se propone hacer una contribución necesaria a la historia de la
Universidad Complutense ya que «todavía no ha sido escrita con el detalle
que merecen, se nos dice en la presentación del libro (pp. 7-8).

Estudios Clákicos 110, 1996.


188 RESERAS DE LIBROS

El capítulo 1 está dedicado a los «Antecedentes y fundación de la Uni-


versidad de Alcalá de Henarew (pp. 9-25) y resalta suficientemente el papel
que en esta empresa desempeñó la excepcional figura de Francisco Jiménez
de Cisneros, si bien se ofrece un panorama sucinto desde que el rey Sancho
IV el Bravo otorgara al arzobispo de Toledo, en 1293, el privilegio de esta-
blecer en Alcalá unos Estudios Generales hasta que, en el curso académico
de 1509-1510, queda normalizada la actividad docente.
«'Constituciones' y organización de la Universidad de Alcalá de Hena-
res» es el título del capítulo 11 (pp. 27-40). Se trata de analizar la Constitu-
ciones promulgadas por el propio Cisneros en 1510 para regular la vida del
Colegio Mayor y Universidad de san Ildefonso, así como de ofrecer infor-
mación sobre la función social de las redactadas en 1517 para organizar los
denominados Colegios Menores o de Pobres, que en número de siete, frente
a los dieciocho previstos por Cisneros, tan eficaces fueron para asegurar la
consolidación de la institución universitaria.
En «Los estudios en la Universidad de Alcalá de Henares)) (capítulo III,
pp. 41-62), el autor da noticia de la apertura antidogmática de la Universi-
dad, pasando revista al curriculum escolar desde su iniciación en los Cole-
gios Menores de gramáticos hasta su culminación en la facultades de Artes, Me-
dicina o Teología. «La teología en Alcalá 4nriquecida por los studia humanita-
ti+ carece del dogmatismo escolástico y se muestra vivificada por el espíritu de
tolerancia, expresamente invocado en la constitución XLIII» (p. 62).
Son apretadas las nóminas que incluye el capítulo IV: <¿Profesorese im-
prenta en Alcalá de Henares~(pp. 63-74), pero dan a conocer cabalmente los
esfuerzos complementarios para llevar adelante el amplio programa de edicio-
nes complutenses (unas trescientas hasta 1540), entre las que destaca la Biblia
Poliglota salida de las prensas de Arnao Guillem de Brocar entre 1514 y 1517
y fruto de la Academia de Estudios Bíblicos creada por Cisneros en 1502.
La <<Conclusión»(pp. 75-76) es una signifícativa síntesis sobre el «sistema
coherente e integral de enseñanza)) que representa la Universidad de Alcalá,
sobre la jerarquización de los saberes desde la base con la Filología hasta la
cíispide de la Teología y, en fin, sobre el hecho de que el sistema alcalaíno de
enseñanza «se halla abierto a las clases menos pudientes de la sociedad)).
El lector disfrutará con la excelente impresión del libro y con las precio-
sas y numerosas ilustraciones que lo adornan, en blanco y negro y color, y si
es su afán la investigación tendrá precisas referencias en las abundantísimas
notas (pp. 79-92) y en la muy pertinente bibliografía final (pp. 93-97).

PIERREVIDAL-NAQUET, Mdmoires. La brisure et i'attente 1930-1955 Pa-


rís, Seuil-La Découverte, 1995, 304 pp.
Pierre Vidal-Naquet es conocido en el mundo de habla hispana por ensa-
yos de notorio impacto como Fomms de pensamiento y formas de sociedad

Estudios CILicos 110, 1996.


RESERAS DE LIBROS 189

en el mundo gnégo antiguo, publicado por la editorial Paidós en 1983, los


Ensayos de historiografía que J.C. Bermejo compiló y tradujo para Alianza
Universidad en 1990, La Democracia Griega, una nueva visión, editado por
Akal universitaria en 1992 y Los judíos, la memona y el presente que Fondo
de Cultura Ewnómica de Argentina ha dado a conocer este mismo año. Asi-
mismo se han traducido al español algunas obras conjuntas, como los dos
tomos redactados, junto con Jean-Pierre Vernat, bajo el título Mito y trage-
dia en la antigua Grecia, que Taurus publicó en 1987 y 1989, y Economía y
Sociedad en la antigua Grecia, estudio realizado junto con Michel Austin
que también acogió- la editorial Paidós en 1986.
Aunque es de lamentar la falta de atención prestada por las editoriales
hispanas a ensayos de la talla de Clisthine I'Athénién. Sur la représentation
de I'espace et du temps en G r i e de la f¿n du VTe si&cle2 la mort de Platon,
que Pierre Vidal-Naquet publid, junto w n Pierre Léveque, en 1964, puede
decirse que los títulos ya traducidos reflejan con precisión la doble vertiente
que preside la labor de este reconocido estudioso de la antigua Grecia e his-
toriador del judaísmo y el antisemitismo.
De la coherencia con la que estas dos especialidades pueden llegar a con-
verger dan ante todo cuenta sus ensayos, pero el origen y razón de ser de es-
ta perspectiva, al tiempo doble y unitaria, quedan expuestos, de forma reve-
ladora,-en la reciente publicación que nos proponemos comentar y que cons-
tituye el primer volumen de las Memorias de Pierre Vidal-Naquet. ¿Historia
de su vida? Con la prudencia de quien ha sabido reflexionar sobre la relación
de dependencia entre la Memoria y la Historia y consciente, también, de que
la primera, selectiva por definición, ano se confunde con la realidad» (ver,
especialmente, Los judrós, la memona y el presente, pp. 15-22), Pierre Vidal-
Naquet prefiere calificar de «récit» la reflexión sobre sus primeros veinticin-
co años de vida.
Ante el extraño reto que para un historiador debe de suponer el convertirse
en «objeto de análisis histórico», Pierre Vidal-Naquet detecta el peligro de
esa «ilusión biográfica» que tiende a arrinconar las inevitables rupturas por
las que toda vida atraviesa en aras de un supuesto principio rector y que la
autobiograíía puede acentuar, dado que el propio individuo experimenta,
más que ningún otro, «el sentimiento de haber sido siempre él mismo». Pero
este es un riesgo que, como lúcido intérprete de Sófocles -quien, como es
bien sabido, finaliza su Edipo Rey con la recomendación de no juzgar la
suerte de ningún mortal hasta que llegue al término de su vida-, Pierre Vi-
dal-Naquet sabe conjurar asumiendo que «por definición, las Memorias es-
tán escritas por un vivo que desconoce el fínal de su propia historia».
Y es que más allá de la base autobiográfica en la que se asienta, Mdmoi-
res es un libro de Historia en la medida en que no se forja al hilo de una sola
voz, sino que acoge, además de la del autor, las que siguen haciéndose oir a
través de la correspondencia y de los diarios mantenidos por sus allegados;
en la medida en que la trágica experiencia del miembro de una familia de la
burguesía francesa y judía, nacido el 23 de julio de 1930, se presenta como

Estudios Clásicos 110, 1996.


190 RESENAS DE LIBROS

testimonio e intento de comprensión de una tragedia nacional; y quizás so-


bre todo- en la medida en que se trata de un libro escrito por un especialista
del periodo histórico que explicita, esta vez, la doble finalidad de unas pági-
nas creadas con la voluntad de entenderse a sí mismo y de que su experiencia
de hombre devenga significativa para el lector.
La bnsure et I'attente, 1930-1955, es el subtítulo elegido para el conjunto
de esta obra al tiempo que remite a dos capítulos concretos de la misma:
aquel en el que se narra la experiencia de un niño que vive con diez años el
éxodo que sacudió a Francia en junio de 1940 y el capítulo que describe las
penalidades, durante el primer invierno de la posguerra, de un adolescente
que espera en vano el regreso de sus padres deportados tan sólo unos días
antes del final de la guerra. Un adolescente, prematuramente adulto coino
debieron serlo los de su generación, que sabe leer a León Trotski sin conver-
tirse en trotskista, descifrar la Antzgona y preguntarse si una marcha fúnebre
ejecutada para un soldado republicano español sería mejor que la compuesta
para un soldado franquista. ¿Espíritu crítico o rasgo de malignidad por parte
de un joven que, educado para apreciar tanto las grandes obras de la litera-
tura y de la pintura como de la música, empieza a intuir la cercanía del mo-
mento en el que se sabrá, «indiscutiblemente», de izquierdas?
Pero si, más allá del éxodo individual, la b n s m narra el derrurnbamien-
to de un mundo, i'attente no sólo remite a la «espera» del regreso de Margot
y Lucien, sino también a la «confianza» en el nuevo mundo prometido por
la «Libération». Este mundo no fue sino el de «la guerra fría», una máxima
dificil de aceptar en los círculos intelectuales más izquierdistas de la década
posterior a la guerra, círculos que despiertan ante la Exposición internacio-
nal del surrealismo, redescubren a los impresionistas que escandalizaron en
el XIX, se dejan fascinar por Prévert, Kosma y Juliette Greco, e imponen los
primeros sweat-s&ts .
Al inicio de los años cincuenta, Pierre Vidal-Naquet ya ha fijado el punto
de referencia que orientará su vida de investigador, «estudiar el pensamiento
de Platón por la vía más inesperada, la historicidad del hombre)). Se trata del
proyecto de tesina que presenta a Henri Coulet, profesor lo suficientemente
atento como para intuir que aunque su alumno llegara a especializarse en la
Antigüedad griega, nunca abandonaría el contacto con la literatura y la cul-
tura contemporáneas. De lo acertado que fue este temprano pronóstico da
cuenta la obra realizada por Pierre Vida-Naquet durante los años de los que
no habla en Mémokes. En esta primera entrega del relato de su vida el histo-
riador se centra, como decíamos, en las claves que revelan el por qué de una
elección compleja pero ineludible, quizá, a la hora de materializar, sabiéndo-
se protagonista de la Historia, una de us más apreciadas fórmulas: «El tra-
bajo histórico no es la evocación de un pasado muerto, sino una experiencia
viva en la que el historiador compromete la vocación de su propio destino)).
ACTIVIDADES DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE ESTUDIOS CLASICOS
ACTIVIDADES D E LA NACIONAL

NUEVAS GESTIONES E N JUNIO Y JULIO

Enlazando con Estudios Clásicos 109, p. 215, diremos que efectivamente,


por desgracia para toda la Enseñanza Media, no tuvimos éxito en nuestra
campaña para que el Gobierno mantuviera su promesa de los tres años del
Bachillerato ni suspendiera la implantación anticipada de la ESO. Lo prime-
ro puede depender de la falta de una mayoría parlamentaria, pero al menos
podna haberse hecho lo segundo, a fin de tener un plazo para considerar
una reforma y no crear una situación angustiosa para el profesorado de 2'
año de BUP.
Pueden estar seguros nuestros socios de que hicimos todo lo que estuvo
en nuestra mano. E l Ministerio quedó inundado por cientos de telegramas,
de Centros y de profesores, pero guardó silencio sobre el tema.
Sin embargo, hizo gestos amistosos en declaraciones diversas y la Minis-
tra de Educación y Cultura, Doña Esperanza Aguirre, acompañada del Se-
cretario de Estado Señor Nasarre, recibió el día 25 de julio a una Comisión
de nuestra Sociedad integrada por los Señores. Rodriguez Adrados, Martí-
nez Díez y Alvar Ezquerra. Antes había habido una entrevista con el Señor
Nasarre.
En estas entrevistas entregamos unas propuestas que piden lo mínimo
aceptable, creemos que beneficioso también para otras materias de Humani-
dades y coherentes con todo el ~[Link] ofreceremos a continua-
ción.
La acogida fue buena y se nos hicieron promesas de mejora, aunque en
términos no concretos todavía. Esta entrevista fue recogida por la prensa de
Madrid. E l País del día 26 de julio tituló su información «Habrá más horas
de latín y griego en secundaria y bachillerato tras la reforma)); ABC del día
28 la tituló (con cierta confusión) «La Sociedad de Estudios Clásicos negocia
con Aguirre la obligatoriedad del latín y griego en la ESO» y añadía el día 31
una nota titulada «Por el buen camino)).
194 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS CLASICOS

1. ESO.
Hay que modifícar la disposición sobre la ESO en el BOE de 5 de Marzo
de 1996 y otras anteriores en el siguiente sentido:
Tercer curso: Cultura Clásica obligatoria.
Cuarto curso: desdoblamiento y, para los alumnos que vayan a cualquier
Bachillerato, Latín obligatorio; para los demás, Cultura Clásica optativa al
lado de una segunda lengua y de Formación Profesional (como está legisla-
do ahora para todo cuarto).
Es importante que quede claro que todo ello es para la totalidad del te-
rritorio español, no solo para el territorio MEC. Y que las materias clásicas
deben constituir un área.
2. Bachillerato de Humanidades y Ciencias sociales.
Modificar el Real Decreto sobre Estructura del Bachillerato (1700i 1991,
de 29 Noviembre 91), el que establece el cumculo del Bachillerato
(117911992, de 2 de Octubre) y la O.M. de 12 de Noviembre de 1992, sobre la
anticipación del Bachillerato.
1. Establecer en primer curso una modalidad y en segundo dos, exacta-
mente igual que en los demás Bachilleratos (ahora hay dos y tres: en l o Hu-
manidades y Ciencias Sociales, en 2" estas dos y la de Ciencias Sociales, Ad-
ministración y gestión). Se trata de reducirlas a una y dos.
2. Primer curso, opción única. Materias especiales de modalidad: Histo-
ria del Mundo Contemporáneo, Latín 1, Griego 1, Matemáticas aplicadas,
de las cuales habrán de elegirse tres.
De las repartidas ahora en dos bloques sólo queda fuera Economía, que
puede pasar a optativa de modalidad; las demás son susceptibles de ser elegi-
das por todos los alumnos, no sólo por los de la rama de Humanidades.
Todo esto, por supuesto, para todo el territorio nacional.
3. Segundo curso, opción de Humanidades. Aquí se proponen como ma-
terias especiales Latín 11, Filosofia, Arte y Griego 11, a elegir tres.
En la otra opción podrían entrar Geografía, Matemáticas Aplicadas 11 (o
bien Economía y Gestión), Filosofía y Arte. Bien Matemáticas Aplicadas 11
bien Economia y Administración de Empresas pasarían a optativas de mo-
dalidad. Griego y Latín continuarían como optativas de modalidad.
Todo esto, por supuesto, para todo el territorio nacional.
3 . Otras propuestas
1. Latín y griego obligatorios en los exámenes de selectividad a Facul-
tades de Humanidades y Ciencias Sociales para todos aquellos alumnos

' Entregadas a la Ministra en la entrevista del 25 de julio.


Estudios Cfdsicos 1 LO, 1996.
SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS 195

que hayan cursado dichas materias wmo específicas y opcionales de modali-


dad.
2. Latín y griego opcionales en el Bachillerato de Ciencias de la Naturale-
za.
3. Plantilla fija, w n al menos un profesor de Latín y otro de Griego en
todos los centros.
4. Modificación del Decreto de Especialidades en el sentido de equiparar
los derechos de los profesores de Griego y Latín.
5. Modifcación del Decreto de Mínimos para lo que respecta a las mate-
rias de especialidad, no deben permitirse horarios ínfimos.
6. Fin de las amortizaciones, reciclajes e impartición de afines.
7. Aceptación definitiva del Griego Moderno como posible segunda len-
gua extranjera.
8. Planificación de oposiciones, para evitar la anual incertidumbre.
9. Impartición del Bachillerato de Ciencias Humanas y Sociales en todos
los Centros públicos de Enseñanza y, a ser posible, en todos los privados.

ARGUMENTACIÓN SOBRE LAS VENTAJAS


D E LAS PROPUESTAS DE LA SOCIEDAD
ESPAROLAD E ESTUDIOS CLASICOS
ES innecesario argumentar lo relativo a la ESO, donde se propone, para
todos, Cultura Clásica y para los alumnos que vayan al Bachillerato un cur-
so de Latín. Termina el alejamiento de las materias clásicas de los alumnos
de edad inferior a los 16 años.
En cuanto al Bachillerato, pensamos que hay ventaja para todas las
Humanidades, no sólo Latín y Griego, al acceder a ellas todos los alumnos
de Humanidades y Ciencias Sociales y no sólo los de Humanidades. El Grie-
go aumenta a dos cursos como materia de especialidad y se convierte en via-
ble.
Que otras dos materias pasen a optativas de modalidad no parece critica-
ble. Son en realidad materias universitarias. Y para Economía no hay profe-
sorado, crearlo supondría un gasto público de 8.000 millones de pesetas.
Por otra parte, en el Bachillerato ni el Latín ni el Griego se convierten Ln
obligatorios para todos, se evita esta crítica. Pero deben exigirse en Selectivi-
dad a todos los que los hayan estudiado.
Al crearse horarios suficientes y disponerse de alumnado suficiente, que-
da cortada de raíz la tendencia a reducir el profesorado de Griego y Latín o
hacerle trabajar en cosas ajenas. Es decir, desaparecen las amortizaciones de
plazas, reciclajes y explicación de afines que tanto amargan al profesorado.
Esto es extensivo a todas las materias.
Madrid, 19 de Julio de 1996. Por la Sociedad Española de Estudios Clá-
sicos, Francisco Rodríguez Adrados
196 SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS

SEMINARIO D E DELFOS SOBRE LA CULTURA GRIEGA

Se celebró con gran éxito en las fechas y con el programa ya anunciados


(cf. Suplemento bfomativo 33, p. 9 y Estudíos Clisíws 109, p. 216 s.). Véa-
se la crónica en la sección de Información Didáctica dentro de este mismo
número. La lista de asistentes dada sufrió algunas modificaciones, por lo que
en total asistieron 40 profesores españoles.
El País de 7 de julio publicó una amplia información de su enviada espe-
cial Cruz Blanco con el título «Bajo la triste sonrisa de A p o l o ~y «Temor en
Itea al sistema catalán».
Fue especialmente importante la redacción de un ((Manifiesto de Delfos~
en relación con los estudios humanísticos: lo recogemos a continuación, con
la relación de los firmantes. Tuvo un eco considerable (véase ABC y ElParS
de 13 de julio). También los periódicos griegos se hicieron amplio eco.

MANIFIESTO D E DELFOS Y FIRMANTES

Los profesores de lenguas clásicas (Griego y Latín) de enseñanza secun-


daria que, procedentes de diferentes puntos de España, hemos asistido al Se-
minario de Cultura Clásica Griega, celebrado en Delfos desde los días 1 al
12 del presente mes de julio (organizado por el Centro Cultural de Delfos,
coordinado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos e impartido por
profesores griegos y españoles de Universidad), a modo de conclusión de las
sesiones académicas y de los debates habidos en dicho Seminario, queremos
expresar la certeza de la extraordinaria vigencia del legado cultural de la An-
tigüedad Greco-latina: en el campo de la teoría política, del desarrollo del
pensamiento cientifico y filosófico, en los modelos literarios y artísticos, así
como en todo su soporte lingüístico.
Esta vigencia se hace mucho más patente en estos tiempos de la post-re-
volución industrial y de crisis de valores, motivada, entre otras cosas, por el
auge incontrolado de valoraciones pseudoculturales, como son la preemi-
nencia dada (incluso desde el propio sistema educativo) al utilitarismo inme-
diato y al triunfo social fácil.
Conscientes de nuestra responsabilidad social como educadores de futu-
ros ciudadanos, manifestamos a la opinión pública, y para que sean conside-
rados por las autoridades educativas, una serie de puntos, que esperamos
sean tenidos en cuenta. Ya que es muy grave que los poderes públicos pre-
tendan, de manera consciente e irresponsable, barrer de un plumazo los ci-
mientos humanistiws más sólidos de nuestras raices históricas y culturales,
que son las raíces de Europa, lo que tendría en el futuro inmediato unas con-
secuencias nefastas, si no las está teniendo ya.
Nuestras reflexiones las reducimos a los siguientes puntos:

Estudios Ciisjcos 110, 1996.


SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS 197

1. Garantizar y no privar a todos los alumnos del derecho a una forma-


ción humanística, que conseguirán al conocer el mundo clásico y su pervi-
vencia entre nosotrk.
2. Ya que en la legislación vigente la única puerta de acceso a ese conoci-
miento es la Cultura Clásica, hacer que esta asignatura se convierta en obli-
gatoria, al menos en un curso, y pueda llegar al mayor número posible de
alumnos.
3. Exigir a la administración la dotación económica y de medios iguales a
las de los demás departamentos para poder impartir esa nueva asignatura
con la máxima dignidad.
4. Asegurar la presencia, al menos, de un profesor de Latín y otro de
Griego en cada Centro, para que estas materias puedan ser impartidas ade-
cuadamente, de modo que estos profesores formen parte de las Comisiones
Pedagógicas de Centros.
5. Insistir en la conveniencia de retrasar la implantación de la LOGSE,
para que, tras una reflexión serena y responsable, se pueda organizar de for-
ma más coherente la oferta de optativas, para una mejor formación y apro-
vechamiento de nuestros alumnos.
6 . Asignar dentro del Bachillerato de Humanidades un lugar digno a
nuestras asignaturas (Latín y Griego) y esto en la totalidad del territorio es-
pañol.
Desde Delfos, donde se nos habla de la grandeza dei hombre y sus pro-
blemas, en relación consigo mismo, con la sociedad y con el cosmos, queremos
hacer pública nuestra denuncia contra los responsables de que se haya priva-
do a las nuevas generaciones del conocimiento de las verdaderas raíces del
hombre universal, sin tiempo ni edad.
Así mismo, queremos expresar nuestra alegría porque aqui en Delfos he-
mos podido comprobar que estas ideas nuestras ya han tenido eco en Euro-
pa, creando este centro aqui precisamente, un lugar de encuentro desde la
Antigüedad, y donde también ahora confluyen gentes que llegan desde dis-
tintos países de Europa para poner de relieve todos estos hechos, al tiempo
que comprobamos que nuestras voces ya han sido oídas en otros países,
donde los estudios clásicos vuelven a ser centro en la educación y formación
de las nuevas generaciones. Esperamos que desde aquí se extienda a la totali-
dad de los países que comparten nuestra cultura.
Delfos, 11 de julio de 1996.
Siguen 40 firmas: Francisco Rodríguez Adrados, Alfonso Martínez Diez,
José Ma Lucas de Dios, Antonio Guzmán Guerra, José García López, Ca-
mino Azcona García, Rosa García Rodero, Concepción Morales Otal, Con-
cepción Serrano, José Fco. González Castro, M" Eugenia Díaz Pascual, M"
Paz Salvi Martínez, Elvira Jiménez S.-Escariche, Ma Trinidad López Balles-
teros, Ramón Torné Teixidó, Adela Ortiz González, M" Luz Prieto Prieto,
Beatriz González Menéndez, Ascensión Romerales Espinosa, Olimpia Z.
Muñoz López, Josefa Gómez Hidalgo, Carmen Esteve Jaquotot, Antonio
198 SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS

Caparroso Ibáñez, Antonio Martin Ortiz, M" Eugenia Lara Domínguez,


Manuela Bravo Castañeda, Juan Manuel Gómez Tirado, M" Dolores Sán-
chez Garcia, Orlanda González Sánchez, M" Carmen Ponce Martín, Elena
Bombin, Concepción Guerra Naranjo, Cristina Pescador Mulas, Ramón
Martinez Fernández, M" del Amor López Jimeno, M" José Martín Velasco,
M" Remei Tomás Budó, Carmen Léonard Robles, Amalia Rodríguez Pare-
ja, M" Auxiliadora Moreno de Vega, Mana López Dávalos, Ester Sánchez
Millán.

CARTA AL SR. SANTER, PRESIDENTE DE LA C O M I S I ~ N


EUROPEA, Y SOCIEDADES QUE LA APOYAN

Cumplimentando un acuerdo de la Junta, se envió al Sr. Santer, Presi-


dente de la Comisión Europea, una carta pidiendo la actuación de este orga-
nismo a favor de la enseñanza de las lenguas clásicas en Europa (cf. Esfudíos
C/áicos 109, p. 217). Nuestra iniciativa ha sido acogida favorablemente por
un número considerable de Sociedades que nos han honrado firmándola.
Recogemos a continuación la carta (de la que se envió copia a la Ministra),
asi como la relación de Sociedades firmantes.
Estimado Sr. Presidente: Nos dirigimos a Vd. como Presidentes y repre-
sentantes de diversas Asociaciones de Estudios Cásicos de Europa. Promo-
vemos el estudio científico y favorecemos la difusión en la enseñanza y fuera
de ella, de los estudios de Griego y Latín, lo mismo en el terreno de la lengua
que en el del pensamiento, la literatura, la historia y la cultura en general.
Vd. conoce exactamente el papel de las culturas clásicas en la creación de
Europa, que se inició con la realidad cultural griega, luego con la romana y,
también, con la realidad política y jurídia de Roma. Todavía hoy el entra-
mado de nuestras lenguas y literaturas y de nuestro pensamiento y nuestro
arte contienen un núcleo esencial griego y romano.
Que sea un «Tratado de Roma» el que fundó la Unión Europea y que és-
ta patrocine el Premio Carlomagno, es seiial de que este hecho es reconoci-
do.
Y, sin embargo, nos descorazona el que en todos los países de Europa el
papel de las lenguas y culturas clásicas vaya disminuyendo cada día más en
todos los grados de enseñanza. Esto tiene repercusiones lamentables para to-
da la vida de nuestros países, que arriesgan unir a un progreso económico y
técnico una decadencia cultural.
Nosotros le escribimos en la esperanza de que la Unión Europea, a tra-
vés de sus órganos, se interese cerca de todos los Ministros de Educación de
Europa para que se detenga ese proceso de degradación y se vuelva a ganar,
en la medida que sea posible, el terreno perdido. Es lamentable que mientras
otros países favorecen el conocimiento y defensa de sus culturas, Europa
abandone la que le es propia y desempeña al mismo tiempo un importante
papel en el mundo.
&tudios Clásicos 110, 19%.
SOCIEDAD ESPANOLA DE ESTUDIOS CLASICOS 199

Pensamos que si esto se lograra, seria una de las mejores justifícaciones


de existencia de la Organización de la que Vd. es tan dignamente Presidente.
Le enviamos nuestros mejores saludos, Fdo.: Francisco Rodríguez Adra-
dos, Presidente de la SEEC.
El envío de esta Carta ha sido recogido por la prensa: cf. ABC de 1 de octu-
bre y también El PaI.
Ofrecemos a continación la relación de Sociedades Nacionales e Interna-
cionales de Estudios Clásicos que apoyan el escrito dirigido por la SEEC al
Sr. Presidente de la Comisión Europea.
Sociedades Nacionales: Mommsen-Gesellschaft (Alemania), ~sterrei-
chischer Verein für die Pflege der Altertumswissenschaften (Austria), Fon-
dation Egyptologique Reine Elisabeth (Bélgica), Societat Catalana d'Estudis
Clhssics (España), Societas Philologica Classica (Finlandia), Asso~iation
Guillaume-Budé (Francia), Association pour l'encouragement des Etudes
Grecques (Francia), Society for the prpmotion of the Roman Studies (Gran
Bretaña), Association Hongroise des Etudes Classiques (Hungría), Associa-
zione Italiana di Cultura Classica (Italia), Societh Italiana per lo Studio
dell'Antichith Classica (Italia), Centro di Studi Ciceroniani (Italia), Associa-
zione Italiana di Studi Tardoantichi (Italia), Associazione Italiana di Studi
Bizantini (Italia), Klassisk Forening (Noruega), Societas Philologa Polono-
rum (Polonia), Assoc?a@o Portuguesa de Estudos Clássicos (Portugal), So-
ciété Roumaine des Etudes Classiques (pumanía), Svenska Klassikerforbun-
det (Suecia), Association Suisse pour 1'Etude de 1'Antiquité (Suiza), Group
Romand des Etudes Grecques et Latines (Suiza), Association Yougoslave
des Etudes Classiques (Yugoslavia).
Sociedades Internacionales: Associazione Internazionale di Archeologia
Classica, Société Internationale de Bibliographie Classique, Centro interna-
zionale per lo studio dei papiri ercolanesi, Société international Fernand de
Visscher pour 1'Histoire des droits de l'antiquité, Euroclassica [Federación
de asociaciones nacionales de profesores de Latín, Griego y Estudios Clási-
cos compuesta de las siguientes asociaciones: Pro Latinitate (Luxemburgo),
Deutscher Altphilologen Verband DAV (Alemania), Klassikerforeningen
(Dinamarca), JACT (Gran Bretaña), Societatea de Studii Clasice din Roma-
nia (Rumanía), Etaireia Ellenon Filologon.. (Grecia), Sodalitas, Bundesar-
beitsgemeinschaft klassiker Philologen in Osterreich (Austria), Fédération
des Professeurs de Grec et de Latin (Bélgica), Association des Antiquités
Classiques, A.A.C. (Bulgana), Philologorum Classicorum Societas Croatica
(Croacia), Antiquis Linguis Fovendis Association, ALFA (República Che-
ca), CNARELLA (Francia), Hunganan Association of Classics (Hungría),
CLILC, Coordinamento Ligure Insegnanti Lingue Classiche (Italia), Lat-
vian Association of Classical Studies (Letonia), Association of Classical Stu-
dies (Holanda), Norsk Klassisk Forbund (Noruega), Polskie Towarzystwo
Filogogycz, PTF (Polonia), Asociación Portuguesa de Estudios Clásicos
(Portugal), Asociación Rusa de Estudios Clásicos (Rusia), Schweizericher
200 SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS CLASICOS

Alphilologenverband, SAVIAssociation suisse des philologues classique,


ASPC (Suiza), Asociación sueca de estudios clásicos].

CARTA D E LA SRA. MINISTRA


Sr. D. Francisco Rodriguez Adrados, Presidente de la SEEC.
Mi querido amigo: Le agradezco su amable carta del pasado mes de sep-
tiembre, en la que me adjunta una copia de la que han dirigido al Sr. Santer.
Quisiera dejar patente una vez más mi determinación y gran interés por-
que los estudios clásicos reciban un tratamiento más digno en todos los nive-
les de la ensefianza.
Espero que la voluntad de devolver a estos estudios al puesto que les co-
rresponde se manifieste también en el resto de los países europeos, con la
ayuda de su valiosa colaboración.
Cordialmente, un fuerte abrazo, Esperanza Aguirre.

RESPUESTA DEL SR. SANTER


Con fecha 1 de octubre de 1996, el Sr. Santer ha hecho llegar a a nuestro
Presidente la carta que traducimos a continuación:
Sr. Presidente: le agradezco muy vivamente su carta de 16 de septiembre
de 1996, en la que Ud. subraya con toda justicia la importancia primordial
de la cultura clásica para el esplendor de Europa.
Sepa Ud. que yo también estoy convencido de que los valores esenciales
de la antigiiedad greco-romana forman la base irremplazable de nuestro mo-
do de pensar y de nuestra civilización.
Así, he pasado su misiva a nuestras Direcciones generales X y XXII, en-
cargadas, respectivamente, por un lado, de la Información, Comunicación,
Cultura, los Audiovisuales, y, de otro, de la Educación, la Formación, la Ju-
ventud, para que realicen un examen más detenido del escrito.
Con mis votos por el éxito de tan meritorias iniciativas, le ruego, Sr. Pre-
sidente, esté seguro de mi distinguida consideración.
Fdo.: Jacques Santer.

CARTA DEL SECRETARIO GENERAL DE LA FIEC AL SR. SANTER


El Secretario General de la FIEC, Francois Paschoud, Iia secundado la
iniciativa de la SEEC dirigiéndose al Sr. Santer en carta de 20 de noviembre
de 1996. En ella se resalta el gran níimero de asociaciones de todo el mundo que
componen la FIEC y se insiste en la idea de que las tradiciones griega y latina
son los motores básicos tanto de la literatura como de las ciencias en Europa.
En consecuencia un apoyo expreso a la enseñanza de las lenguas clásicas por
parte de la UE sería muy favorable para la imagen de la propia Unión.
SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS CLASICOS

GESTIONES DESPUES DEL VERANO


Después del verano han seguido apareciendo declaraciones favorables a
nosotros de las autoridades educativas. Así por la Ministra en la apertura del
curso en León el 1 de octubre: véanse los comentarios de El Mundo del 2 de
ese mes.
De todas maneras, todo esto es muy vago todavía, pedir concreción era
el fondo del artículo publicado por nuestro Presidente en ABC, el día 34 de
septiembre, con el título «San Terapón o conversaciones en Olimpia~.
Y de otra parte, al no haber cambiado nada hasta ahora, coiitiniian las
mismas circunstancias que agobian a1 profesorado. Muclios se han dirigido
a nosotros con temas como la situación de incertidumbre, la obligación de
impartir materias ajenas, la negativa a que se impartan cursos de Griego o
Ciiltura Clásica aquí o allá, hasta la prohibición a profesores de Latín de
asistir al Congreso sobre Séneca en Córdoba. Sobre estos temas nos liemos
dirigido una y otra vez al Secretario de Estado y al Director General de Cen-
tros, con el que hemos celebrado una entrevista. Véase más abajo.
Y está, también, el tema de Cataluña, donde han desaparecido los Semi-
narios de Clásicas.

R E U N I ~ NCON EL PRESIDENTE AZNAR


La petición de audiencia presentada por nuestro Presidente (cf. Estudios
CJásicos 109, p. 213) dio el resultado de una invitación a almorzar formula-
da por el Presidente del Gobierno a varios profesores interesados por el te-
ma de las lenguas clásicas: Sres. Rodriguez Adrados, Fontán, García de la
Concha, Mayer, Alvar y Lorenzo.
La reunión, que tuvo lugar el 3 de Octubre, fue grata y se liabló libre-
mente sobre el tema de la reforma. El Presidente y el Secretario de Estado
Sr. Nasarre, que también estaba presente, se mostraron favorables. Entre
tanto. nos presentaron las opciones posibles, con indicacióin de cuáles exigen
modificar la Ley y cuáles otras sólo algunos Decretos.
Se habló de diversos temas: la necesidad de detener la decadencia cultu-
ral en varios dominios (Alvar), la de negociar con las Autonomías (Fontán),
la de coordinar la reforma de todas las Humanidades (García de la Concha),
la de problemas prácticos en los Institutos (Lorenzo), la necesidad de con-
cienciar a la Sociedad (Mayer), etc.
Nuestro Presidente hizo ver las ventajas de nuestras propuestas y la nece-
sidad de extender el Latín y dejar el Griego en una posición defendible. Se
hizo eco de las múltiples quejas que recibimos y que demuestran la muy ma-
la situación en que está el profesorado, situación que sólo una refoima geiie-
ral puede salvar. Insistió, a w vez, en la necesidad de negociar con todas las
Autonomías a los más altos niveles, a fin de resolver problemas como los
que hallamos en Cataluña.
202 SOCIEDAD ESPAROLA D E ESTUDIOS CLASICOS

Finalmente, se nos ofreció nombrar Comisiones que elevaran propuestas


que el Sr. Amar prometió defender.
Sobre esta entrevista véase Magiterío de 9 de octubre, p. 9.

LA S T T U A C T ~DE
N LAS HUMANIDADES
E N LOS PLANES D E ESTUDIO
Nos referimos a un informe muy completo que nos entregó cl Secrctario
de Estado Sr. Nasarre en la entrevista con el presidente del Gobierno a la
cual se hace referencia arriba. Se refiere a todas las propnestas de esta Socie-
dad (incluso a la de un Bacliillerato de tres años, con uno obligatorio de La-
tín), especificando las modificaciones legislativas que serían precisas: modifí-
cación de la LOGSE para lo relativo a la ESO y a la extensión del Bachille-
rato, de determinados Reales Decretos para modificaciones en los dos años
existentes de Bacliillerato.
El documento demuestra una buena información y un buen conocimien-
to de nuestras propuestas, pero no da luz sobre las decisiones que vayan a
tomarse. Es significativo, de todos modos, que se diga que «España es el íini-
co país de Europa que ofrece a los alumnos una escuela comprensiva hasta
los 16 años», lo que equivale a una critica.
No nos satisface mucho, en cambio, que se diga que podría darse al La-
tín «la condición de materia obligatoria de hecho» igual que se ha dado a la
Historia del Mundo Contemporáneo, pero que esto «introduciría un sesgo a
esa modalidad que debe abarcar tanto los estudios de Humanidades como
los de Ciencias Sociales y Administración y Gestión». Precisamente nuestro
caballo de batalla ha sido siempre esta extensión del Latin y el Griego a la
totalidad de esa rama, como en un cierto momento se nos prometió.

REUNIÓN DE LA JUNTA DIRECTIVA D E LA SEEC


(8 de noviembre de 1996)
Fue convocada mediante circular enviada por el Secretario de la Socie-
dad el pasado dos de octubre, con el siguiente orden del día: 1. Lectura y
aprobacih, si procede, del acta de la sesión anterior. 2. Informe del Sr. Pre-
sidente de la SEEC. 3. Informe del Tesorero. 3bis. Actualización de la cuota
de socio, a partir del 1 de enero de 1997. 4. Propuesta de convocatoria de un
Simposio sobre «Las Humanidades C16sicas en el mundo actual». 5. Pro-
puesta de socios lionoríficos de la SEEC. 6. Presentación de posiblidades de
modificación del articulo 13 (y relativos) de los Estatutos de la SEEC. 7. Pre-
sentación de la propuesta de modificación de los Estatutos y Reglamento de
la SEEC en relación con la normativa electoral. 8. Certamen Ciceronianun~
y Concurso Caleidoscopio. 9. Nombramiento de la comisión que ha de juz-
gar los Premios de Tesis y Tesinas de la SEEC. 10. Ruegos y preguntas.
SOCIEDAD ESPANOLA D E ESTUDIOS CLASICOS 203

Asistieron a la reunión la totalidad de los representantes de las 21 Dele-


gaciones de la Sociedad. De manera expresa se hizo constar en acta el pésa-
me de la Junta por el fallecimiento del Dr. D. José Sánchez Laso de la Vega,
antiguo Presidente de la SEEC. En este mismo número de nuestra revista
aparece una necrologia dedicada a su memoria. A continuación se resumen
los principales acuerdos. En cuanto a los puntos 6 y 7, los asistentes recibie-
ron la documentación pertinente para poder tomar de'cisiones en próximas
reuniones de la Junta. En todo caso, las posibles modificaciones habrán de
ser aprobadas por la Asamblea de la SEEC y, de ser aprobadas, entrarían en
vigor en las elecciones de la Sociedad del año 2000.

CER TAMEN CICER ONIANUM


En la reunión citada de la Junta se acordó conceder también este año
una beca a un alumno de Enseñanza Media para que pueda acudir, en unión
de su profesor, a este Certamen, que se celebrará en Arpino (Italia) en la pri-
mavera de 1997, con participación de alumnos de toda Europa.
Una comisión formada por D. Antonio Alvar, D. Vicente Cristóbal y D.
Gregorio Hinojo organizará las pruebas en España en forma similar a la del
año pasado. Se fijará una fecha y una hora en que las Delegaciones que lo
deseen propongan a los alumnos que se presenten el texto de Cicerón elegido
por dicha Comisión para que sea traducido y comentado. La Comisión seleccio-
nará al alumno que considere mejor entre los elegidos en cada Delegación.

CONCURSO CALEIDOSCOPIO
La Sociedad, según acuerdo de la Junta reunida el pasado 8 de Noviem-
bre, ha decidido encargarse, como el año pasado, de la organización en Es-
paña de este Concurso, que se celebra en Salónica en'primavera y en el cual
alumnos de toda Europa (de Enseñanzas Media y Universitaria) presentan
trabajos sobre temas de tradición clásica.
Como el año pasado, los trabajos pueden enviarse a nuestra Sociedad, en
la que una Comisión integrada por los profesores D. José Francisco Gonzá-
lez Castro, D. Antonio Melero y D. Juan Ma Núñez hará una preselección;
la definitiva se hará en Salónica por los organizadores. Se darán más deta-
lles. Los trabajos deben llegarnos, lo más tarde, en el mes de marzo.

COMISIONES PARA LOS PREMIOS D E TESIS Y TESINAS


En relación con los premios para tesis y tesinas leídas en 1995, cuyo con-
curso se anunció en Estudios Clrísicos 109, p. 204 (y antes en el Suplemento
I n f m t i v o 33, p. 1 l), la Junta reunida el pasado día 8 de noviembre nom-
bró las siguientes Comisiones: Griego: Da. Milagros Quijada, D. Francisco
204 SOCIEDAD ESPANOLA DE ESTUDIOS CLASICOS

Martín Garcia y D. Jose Francisco González Castro; Latin: Da. Dulce Este-
fania, D. José Javier Iso Echegoyen y D. José Luis Vidal.

R E D EUROPEA PARA EL DRAMA GRIEGO ANTIGUO


Esta Red Europea para la promoción, investigación y creación artística
sobre el drama griego antigua, ha sido creada por el Centro Cultural Euro-
peo de Delfos. A invitación del mismo, nos liemos adherido como uno de los
socios fundadores.

EL XI CONGRESO INTERNACIONAL DE LA FIEC


Da. Carmen Codoñer, miembro del Comité Organizador de este Congre-
so, como ya se comunicó, participó el pasado Septiembre en una reunión ce-
lebrada en Atenas por el mismo. Según nos ha comunicado y se expuso en la
Junta, el Congreso se celebrará en Cavala del 24 al 37 de Agosto de 1999.
Habrá siete sesiones de tres ponencias cada una, con 21 temas en total. Se
admitirán comunicaciones sobre dichos temas.
No se han hecho públicos todavía los temas ni los nombres de los poiien-
tes, a espera de su aceptación. Tenemos noticia, de todos modos, de que ha-
brá entre ellos varios españoles.

PUBLICACIONES

Se dio cuenta a la Junta de que acaba de aparecer el vol. 1 de las Actas de


nuestro IX Congreso, que será enviado libre de costes a los participantes en el
mismo. Contiene el programa, la lista de Congresistas, los discursos de las sesio-
nes inaugural y de Clausura y las intervenciones en las Mesas Redondas.
A lo largo del próximo curso irán apareciendo varios de los volíimenes
siguientes, que están ya en prensa.

A C T U A L I Z A C I ~ ND E LA CUOTA
El incremento de nuestras actividades en relación con la reforma educati-
va que propugnamos (costosas campalias para promover la adhesión a nues-
tros escritos) y con otras actividades como el Concurso Ciceroniano y las
representaciones de Segóbriga, así como el aumento de gastos de personal, la
compra de ordenadores para sustituir a los que nos fueron robados en agos-
to, el fallo de algunas subvenciones con que se contaba, etc., Iian puesto a
nuestra Sociedad en una situación difícil, hasta el punto de que ha sido necesa-
rio concertar un préstamo de 1.800.000 pts. para poder cumplir con nuestros
compromisos.

Estudios CI&icos 110. 1996.


SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS 205

Con las 5.000 pts. que se perciben, de las cuales la mitad pasa a las Dele-
gaciones, es imposible mantener nuestro ritmo. Por ello la Junta reunida el
día 8 de noviembre aprobó una subida de la cuota a partir del aíío próximo
hasta las 6.000 pts. (3.000 los familiares y estudiantes).

SIMPOSIO SOBRE «LAS H U M A N I D A D E S


C L A S I C A S EN E L M U N D O A C T U A L »
Siguiendo lo que es ya una tradición en nuestra Sociedad, la Junta ha
acordado celebrar a los dos años del último Congreso. en el próximo mes de
febrero, un Simposio. Se celebrará en Madrid del 10 al 13 de febrero (Carna-
val) con el título «Las Humanidades Clásicas en el mundo actual». La inten-
ción es, como se comprenderá, insistir ante el píiblico sobre el tema que nos
interesa en tiempo todavía útil.
Pcnsamos invitar a desarrollar una serie de ponencias a varias personali-
dades de la vida cultural española, no estrictamente profesionales de los es-
tudios clBsicos (hasta el momento han confirmado su participación como
ponentes D. Pedro Laín Entralgo, D. Antonio Muííoz Molina, D. Luis Al-
berto de Cueiica, D. Mario Onaindía y D. Luis Martí Mingarro). Admitire-
mos, también, [Link] de nuestros socios, de veinte minutos de du-
ración, sobre este tema preciso. Confiamos pleiiamente en que se logrará la
concesión de créditos de forinación permanente del profesorado, que vamos
a solicitar. Paralelamente nos hemos dirigido al Ministerio y a las Conseje-
rías de Educación de las distintas Autonomías para que autoricen la asisten-
cia al Simposio de cuantos profesores lo soliciten.
Con el tiempo está bastante justo, pedimos desde ahora mismo la inscrip-
ción para este simposio, acompañada de una cuota de 6.000 pts. Los títulos de
las comunicaciones y un resumen de hasta 30 líneas (70 espacios por línea)
deben llegarnos antes del 10 de enero de 1997.
En nuestro Supbninto lí~fizrn~ativo no 34, p. 20, puede encontrarse el
Boletín de Inscripción a este Simposio.

GESTIONES SOBRE T E M A S DE ENSERANZA


Con objeto de aproxiinar posiciones y lograr una colaboración, en el te-
nla de la Ensefianza Media, entre el Ministerio de Educación y Cidtiira y la
Generalitat de Cataluña, cuyos planes de estudio son como se sabe bastante
diferentes, nuestro Presidente se ha dirigido al Presidente de esta iiltima, Sr.
Pujol, en una carta en que se interesa por este tema y ofrece presentar snge-
rencias concretas que estamos estudiando en unión de nuestros colegas cata-
lanes. Dicha carta va también firmada por nuestro Vicepresidente D. José
Luis Vida1 y el Presidente de nuestra Delegación en Cataliiíia D. Antoni
Gonzálea Senmartí.

Estudios Clásicos 110, 1996.


206 SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS CLASICOS

Iniciamos también gestiones cerca del Partido Socialista para tratar de


encontrar una colaboración o, al menos, una no oposición a la mejora de la
situación de las Humanidades.

COMISIÓN PARA REFORMAS CONCERNIENTES


A LAS LENGUAS CLASICAS
El Ministerio Iia nombrado cuatro Comisiones para que estudien mejo-
ras en la posición de las Humanidades en las Enseñanzas Medias: una de
lenguas clásicas, una segunda de lengua y literatura española, una tepera de
Historia y una cuarta de Filosofía.
La de lenguas clásicas está constituida por D. Antonio Alvar, D. Marc
Mayer, D. Juan Lorenzo, D. Jesíis García Fernández y D. Manuel Pérez.
Ha celebrado ya una reunión y seguirá reuniéndose e informándonos. Pode-
mos adelantar que sus conclusioiies están próximas a las propuestas de la So-
ciedad y que el trabajo de todas las comisiones terminará antes de Navidad.

VISITA AL SECRETARIO D E EDUCACIÓN


En la mañana del día 8 de Noviembre el Presidente de nuestra Sociedad,
Dr. Rodríguez Adrados, fue recibido por el Secretario General de Educa-
ción Sr. Nasarre.
Nuestro Presidente insistió, sobre todo, en que es esencial que el Latín y
el Griego se dirijan a todo el Bacliillerato de Humanidades y Ciencias Socia-
les, no a una subrama del mismo; y en que debe haber al menos un curso
obligatorio de absoluto o de hecho. También insistió en otros puntos, como
en la conveniencia de que haya un latín en la ESO, además de la Cultura
Clásica. Y en la necesidad de atender a nuestras reclamaciones en una larga
serie de temas que constan en nuestro escrito de julio, empezando por el fin
de las amortizaciones de plazas.
Nuestro Presidente insistió además en que, cuando llegue el momento de
armonizar las propuestas de las cuatro Comisiones, le gustaría intervenir en
esa negociación. Así lo prometió el Sr. Nasarre.
Fue menos satisfactoria la negativa final a considerar el Bachillerato de
tres años, propuesto por nosotros y por muchos profesores y, en un momen-
to, por el propio PP.

VISITA AL DIRECTOR GENERAL DE CENTROS

El día 12 de noviembre el Dr. Rodríguez Adrados, acompaiiado de los


Sres. González Castro y García Fernández, visitaron al Director General de
Centros, Sr. Rupérez, para tratar de temas importantes para nuestros estu-
dio; y para el profesorado.
SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS C L ~ I C O S 207

El escrito que sigue recoge los principales temas que planteamos:


1. Evitar las amortizaciones de plazas. En estos momentos está habiendo
conversaciones a todos los niveles, e incluso se han creado. cuatro comisiones
para estudiar la situación de las Humanidades en la Educación Secundaria
(ESO y Bachillerato). Por tanto rogamos que no se toquen las plantillas de
Latín y Griego, para evitar que las eventuales mejoras en la situación actual
de la Cultura Clásica, Latín y Griego se encuentren sin el profesorado ade-
cuado en los Centros.
2. Departamentos de Orientación. Es importante que no se cubran me-
diante concurso de traslado las plazas de profesores de ámbito. Con ello se
evitan posibles desplazamientos tanto de Latín y Griego como de otras asig-
naturas como Francés, al poder los Directores asignarlos a dichos Departa-
mentos para completar sus horarios.
3. Flexibilidad con el número de aliimnos que hayan de formar grupos
de Cultura Clásica. Latín y Griego. Tenemos todo un dossier de quejas de
Profesores de Latín y Griego a los que se les han puesto dificultades o inclu-
so se les lia impedido impartir su asignatura a grupos de seis o siete alumnos.
iY esto teniendo horas disponibles en sus liorarios y sin aumentar el cupo de
profesores del Centro! Esperamos de la Dirección General de Centros que
imparta instrucciones en este sentido a los servicios de Inspección Educativa
y a las Direcciones Provinciales.
4. Pedimos que no se iise la disposición transitoria décima del R D
1635195 de G de octubre para camuflar una posible unificación de los Depar-
tamentos de Latín y Griego y por tanto reiteramos nuestra petición de que
.
no se convoauen vlazas de Cultura Clásica en los concursos de traslados. si-
L

no de Latín y10 Griego, que son los Departamentos reconocidos legalmente


para impartir la Cultura Clásica.
5. En consecuencia, pedimos que las posibles plazas de Cultura Clásica
que pueda haber para oposiciones se convoquen como plazas de Latin o de
Griego y no de Cultura CISsica.
Las respuestas mrís satisfactorias fueron para el tema de los profesores de
ámbito y la flexibilidad en el nUmero de alumnos, que el Ministerio reco-
mendará. Pensamos que sobre el tema de los concursos a Cultura Clásica (véase
Estudios CXsicos 108, p. 210) el Director General, que no lo conocía, quedó
favorablemente impresionado, prometiendo estudiarlo detenidamente.
Nuestros representantes insistieron en las consecuencias lamentables pa-
ra la enseñanza y el estado de espíritu del profesorado producen las prácticas
que criticaron, que no han dejado de darse. Sensiblemente, no se recibieron
respuestas firmes sobre las amortizaciones.

VIAJE A R Q U E O L ~ G I C OA MARRUECOS
La Sociedad organiza este año un viaje arqueológico a Marruecos, para
las fechas entre el 21 de marzo (viernes de Dolores) y el 11 del mismo mes
208 SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS

(lunes de Pascua). El objetivo es visitar los monumentos romanos, bereberes


y árabes.
El programa comienza por un vuelo Madrid-Marraqués, seguido de un
recorrido en autocar hasta Tánger, visitando Casablanca y Rabat. Desde
Tánger se bajará hasta Fez. pasando por Xauen, y bien en este recorrido,
bien en la continuación se visitar811 las ruinas romanas y las ciudades y mo-
numentos posteriores. Se seguirá a la zona del Atlas (Erfoud, Zagora, Uar-
zazate, etc.) para llegar a Marraqués y de allí volar a Madrid.
Se necesita un mínimo de 40 personas que serán, como en otras ocasio-
nes, socios de la Sociedad o acompañantes (uno por socio). El precio es (en
media pensión) 132.250 ptas. en habitación doble con baíío y 158.540 en ha-
bitación simple con baño.
Véase el Boletín de Incripción en el Suplenmzto lufonnatíivo no 34, p. 23.
La preinscripción se hará en la Sociedad, de aquí al 20 de diciembre, por
carta. Podemos enviar programa detallado a quienes lo deseen. Desde enero
se hará la inscripción en la Agencia Ultramar Express, siempre que las per-
sonas refinan las condiciones citadas.
En sucesivos boletines informativos se seguir5 proporcionando más in-
formación, si la hiibiere.

FESTIVAL D E TEATRO GRECOLATINO


DE S E G ~ B R I G A

Como en años anteriores, la SEEC figura entre las entidades patrociua-


doras del XIV Festival Europeo de Teatro Grecolatino, que en esta ocasión
tiene como sedes de sus representaciones los escenarios de Segóbriga, Tarra-
goiia, Cartagena, Gijón, Itálica, Sagunto, Bilbao, San Sebastián y Mérida.
Ya ha aparecido el programa general (véase nuestro Suplen~entoInfnm7ati-
vo 34, pp. 24-29, que epecifica este programa de representaciones), en que se
seííalan las fechas y horas de cada representación, se ofrecen sugerencias pa-
ra un programa paralelo de visitas, se anuncia un Concurso de Guías Didác-
ticas y la organización de Cursos de Teatro Grecolatino.

Estudios Cfzfsicos110. 1996.


SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS CLASICOS

ACTIVIDADES D E LAS DELEGACIONES

DELEGACIÓN D E ASTURIAS
Según lo previsto, el 18 de mayo tuvo lugar la excursión al Castro de San
Luis en Pola de Allando, que organizó esta Delegación. Acudió una treinte-
na de personas, entre socios y amigos, que escucharon las explicaciones ofre-
cidads por el Dr. Narciso Santos Yanguas, Catedrático de Historia Antigua
de la Universidad de Oviedo, quien actuó de guía.
En otro orden de cosas, este mismo mes iniciamos las actividades de este
curso con la conferencia del Prof. Johann Tischler, Catedrático de Lingüisit-
ca General y Comparada de la Univesidad de Dresden, titulada «The As-
syrian tablets from Cappadocia containing the most ancient infomations
about Indo-Europeam.

DELEGACION D E BALEARES
Está previsto celebrar la reunión ordinaria de socios el 21 de noviembre
en 1996. En ella se repartirán los premios a los ganadores de los premios In-
sulae 1995, edición Miquel Dolq, para alumnos de secundaria en sus vertien-
tes de plástica y redacción. Asimismo, y en esa misma reunión, el Dr. Jaume
Alrnirall leerá una conferencia bajo el título «La prova de larc. Ulisses i els
professors de classiques)).
Además la Delegación, en colaboración w n la Fundación «La Caixa» y
el Departamento de Filosofía de la Universidat de Illes Balears, se ha organi-
zado el Primer curso de Pensamiento y Cultura Clásica, que constará de sie-
te sesiones en las que se leerán las siguientes conferencias de los siguientes
profesores:
22 de noviembre de 1996. Dr. Francisco Rodríguez Adrados: «Los orige-
nes de la Democracia. Influencia de la Democracia ateniense en la historia
de Occidente»
20 de diciembre de 1996. Dra. Rosa Araceli Santiago Álvarez: dZeflexio-
nes sobre el ejercicio del poder en la Antigua Grecia».
31 de enero de 1997. Dr. Aurelio Pérez Jiménez: «La astrología en la an-
tigüedad».
210 SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS CLASICOS

28 de febrero de 1997. Dr. Marc Mayer Olive «Les confidtncies a un


amic. El pensament de Skneca».
21 de marzo de 1997. Dr. Josep Montserrat Torrens: «Actualitat de la Fi-
losofía platónica. Dihleg amb Plató des del segle XX».
25 de abril de 1997. Dr. Alberto Bernabé Pajares: «Mitos sobre el origen
del mundo;.
23 de mayo de 1997. Dra. Montserrat Jufresa: «Dones a la Grtcia Antiga)).
Por último, la sección Balear ha convocado los terceros premios Insnlae,
edición Francesc de Borja Moll, de plástica y redacción para alumnos de se-
cundaria de las islas Baleares.

DELEGACION D E CANARIAS
Durante los días 26 al 30 de noviembre se celebraron las VI1 Jornadas de
Didáctica de las Lenguas y Cultura Clásicas que anualmente viene organi-
zando esta Delegación. Las Jornadas, dedicadas en esta ocasión a la memo-
ria del Profesor José Lasso de la Vega, recientemente fallecido, son un mo-
desto homenaje póstumo por la labor realizada en favor de los Estudios Clá-
sicos por este eminente helenista, dado que algunos de sus alumnos son hoy
profeiores de Griego o Latín en las islas. Las Jornadas han contado con una
ayuda de la Dirección General de Ordenación e Innovación educativa del
Gobierno de Canarias y en ellas intervinieron los siguientes profesores: Fre-
miot Hernández González («Bases teórico-prácticas para una didáctica del
Latín»), Francisco Diez de Velasco («Recursos en Internet para la docencia
de la Mitología y Religión del Mundo Clásico»), Francisco Camacho Pérez
(«Experiencia del grupo estable de profesores de Latín y Griego de La Palma
en los últimos cuatro años»), Aurelio J. Fernández García («Ejemplo de uni-
dad didáctica de Griego: las oraciones completivas de infinitivo»), Maria
Dolores Gallardo López (1. «La Mitología clásica en la pintura y en la escul-
tura del siglo XXn, 2. «Un nuevo manual de Mitología Clásica»), Francisco
González Luis («La enseñanza de Latín asistida por ordenador»), Francisco
Ortega Andrade (1. ((Arquitectura y construcción en el Helenismo)), 2. «La
construcción en la Roma imperial»), Maria Teresa Bautista Garcia («Unida-
des didácticas de Cultura Clásica en la Comunidad Autónoma de Cana-
rias~),J. Iván Juanes Prieto (1. «Ordenadores personales y Filología Clási-
ca», 2. «Recursos para la Filología Clásica en Internew), Lucía García Gan-
goiti (1. «Propuesta de Cultura Clásica para la ESO», 2. «El Latín en el nue-
vo Bachillerato: algunas reflexiones))), Gregono Rodríguez Herrera («El
zodiaco en el mundo romano»), Trinidad Arcos Pereira («Los valores en el
mundo romano»), Cristóbal Cáceres Rodríguez (1. «Sugerencias para el
Griego de Bachillerato», 2. «Canarias en la Mitologia como contenido de
Cultura Clásica en la ESO»), Antonio Guzmán Guerra (1. «El oficio de his-
toriador en Grecia: autor literario o escritor politico», 2. «El cuerpo humano
como poema: reflexiones sobre terminología griega ntmico-poética))), Fáti-
ma C . Hernández Santana («Una 'Semana Griega' como actividad interdis-
Estudios Cfbicos 110. 1996.
SOCIEDAD ESPANOLA D E ESTUDIOS CLASICOS 211

ciplinam), Elena Bombín Izquierdo (1. «Cultura Clásica y enseñanza de la


traducción», 2. «Experiencia de la traducción y formación clásica»), Germán
Santana Henríquez («La tradición mítica grecolatina en la literatura españo-
la del Siglo de Oro: Tino de Molinm).

DELEGACIÓN D E CASTILLA-LA MANCHA


Organizado por esta Delegación como actividad para el año académico
1996-1997, se esta impartiendo el curso titulado ((Mitología Greconomanan,
dentro de los Cursos de actualización Científíco-Didáctica.

En representación de la Sociedad, el presidente de esta Sección, prof. An-


toni González Senmartí, participó en el acto de inauguración del «Colloqio
sobre didictica de les llengües clissiques», celebrado en Barcelona los días
18 al 21 de septiembre; el prof. Pau Gilabert, vocal de la Junta, formó parte
de la mesa redonda en dicho coloquio. El día 15 de octubre, con la presencia
de la Ministra de Educación, Juventud y Deportes del gobierno de Andorra,
tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona la presentación
de las actas del XI Simposio de Estudios Clásicos, celebrado en Sant Julia de
Lbria (Andorra) y La Seu d'urgell, los días 20 al 23 de octubre de 1993. La
publicación de estas actas, de cuya edición se ha encargado la prof. Mero2
Puig, ha sido posible gracias a la generosa ayuda del gobierno de Andorra.
En dicho acto, el prof. Jo& Martínez Gázquez habló sobre «Les fonts clissi-
ques en el manual Digesb. Con objeto de crear un centro de recursos para la
cultura y la tradición clásica, de gran utilidad para los docentes ante la im-
plantación de la Cultura clásica en la E.S.O., durante los meses de septiem-
bre y octubre la Junta de esta Sección ha mantenido diversos encuentros con
resvonsables del De~artament d'Ensenvament. Asimismo. en colaboración
con dicho departamento, la Sociedad tiene previsto organizar, durante los
primeros meses del año próximo, un curso para la formación del profesora-
do en temas relacionados con la cultura v tradición clásica. Con el fin de dis-
-

poner de datos concretos sobre la situación del profesorado que imparte las
materias de latín, griego y cultura clásica en Cataluña, durante el mes de ju-
nio la Sociedad hizo llegar a todos los centros docentes una encuesta al res-
pecto. AI igual que el pasado año, esta Sección de la SEEC participa en la orga-
nización de las Jornadas de teatro greco-latino que tendrán lugar en Tarragona,
los días 8 y 9 de mayo próximo. Está prevista la representación de Las troya-
nas de Eurípides, Los caballeros y La paz de Aristófanes y Menaechmi de
Plauto; las representaciones estarán a cargo de los grupos Gymnasium de
Zagreb, Thiasos de Madrid y alumnos de los institutos de Albacete y Cuen-
ca. La Sociedad ha gestionado una oferta turística complementaria que in-
cluye visitas gratuitas al patrimonio romano de Tarragona, el delta del Ebro y
212 SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS

la ruta del Císter, así como un descuento especial en la entrada a Port Aven-
tura.

Durante los días 24 a 27 de septiembre se celebró en Córdoba, organiza-


do por la Federación Andaluza de Estudios Clásicos, con la colaboración de
todas las Delegaciones de la Comunidad Autónoma, especialmente la local,
el Congresos conmemorativo del Bimilenario del Nacimiento de Séneca, en
cuyo acto anaugural intervino el Presidente de la Sociedad Española de Es-
tudios Clásicos Dr. D. Francisco Rodríguez Adrados con una conferencia
sobre «Séneca, los griegos y nosotros». En el acto de clausura, la SEEC estu-
vo representada por los Dres. José Luis Vidal y Antonio Alvar y la Sociedad
Española de Estudios Latinos por el Dr. José Mana Maestre.
El Congreso, que contó con una amplia cobertura de todos los medios
informativos locales y regionales, e incluso en buena medida, nacionales, se
desarrolló en diez ponencias (de los Dres. Blüher, Codoñer, Del Río, Díaz
Tejera, Dupont, Luque, Mazzli, Pociña, Schroder y Setaioli) y ochenta co-
municaciones de estudiosos nacionales y extranjeros.
Asimismo la Delegación de Córdoba colaboró en la realización del curso
«Los dioses en el teatro griego)), celebrado en la Facultada de Filosofía y Le-
tras.

DELEGACIÓN D E EXTREMADURA
La Delegación ha participado en la organización de las XII Jornadas de
Filología Griega dedicadas a la ((Didáctica del Greigo, Latín y Cultura Clá-
sica en el Bachillerato)), que se desarrollaron en el Aula «Miguel Hernández))
del Complejo Cultural «San Francisco)), en Cáceres durante los días 25 y 26
de octubre.
Las ponencias corrieron a cargo de los siguientes profesores: J.C. García
de Paredes, «El viaje de estudios a Grecia: una experiencia didáctica»; J.M.
Alegre Barriga, ((Luciano. Textos griegos para el nuevo bachillerato»; J.
Ureña Brecero, «Una experiencia didáctica. Pasado y futuro. Libros anti-
guos y ordenador como actividades en la enseñanza del Griego de Bachille-
rato»; A.L. Gallego Real, «Algunos recursos didácticos para el aula de Grie-
go»; R. Alejandre Montalvo, «Intercambios con Grecia)); F.L. Lisi Bereter-
bide, «La sexualidad en la Grecia Clásica)); M. Sanz Ledesma, «Lineal B: los
primeros textos en griego»; J.C. Iglesias Zoilo, «Algunos recursos didácticos
para Griego, Latin y Cultura Clásica dispoibles en Interneb).
Las Jornadas incluyeron también dos Mesas Redondas y una repre-
sentación de Electra de Sófocles por el Grupo «Balbo» del Puerto de Santa
Mana, Ckdiz.

Estudios Clásicos 110, 1996.


SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS

DELEGACION D E GALICIA
Durante los días 18 y 19 de octubre de 1996 tuvo lugar un ciclo de confe-
rencias pronunciadas por los profesores Antonio Alvar, Univ. de Alcalá («El
significado de las Metamorfosis en la poesía del siglo de Augusto»); Vicente
Cristóbal, Univ. Complutense («Las Metamorfosis de Ovidio en la literatura
española»); Gregono Hinojo, Univ. de Salamanca («Cicerón orador»); JesUs
Lens, Univ. de Granada (denofonte entre el mundo clásico y el periodo he-
lenístico»); Antonio López Eire, Univ. de Salamanca («Hornero hoy») y Ma-
n a Angeles Martín Sánchez («Hornero y su obra»). Las conferencias fueron
seguidas de una Mesa Redonda en la que participaron los profesores de San-
tiago y La Coruña J.J. Moralejo, J.E. López Pereira, J.M. Díaz Bustamante,
J.A. Puentes Romay y parte de los asistentes.

DELEGACIÓN D E GRANADA
El día 16 de octubre se iniciaron las actividades del nuevo curso 1996-
1997 con una Conferencia-mesa redonda a cargo de los profesores de la Fa-
cultad de Humanidades de la Universidad de Rosario (Rep. Argentina) Bea-
triz Rabaza, Dano Maiorana y Aldo Pricco, sobre el tema «Los personajes
de la comedia plautinan.
El día 27 de noviembre tuvo lugar una sesión que pretendió servir de
muestra de los nuevos planes de actuación que tiene la Delegacibn de Gra-
nada de la SEEC. En efecto, ante una enorme afluencia de público, nunca
antes vista en nuestras sesiones, se hizo entrega de premios y acreditaciones a
los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y de Bachillerato que par-
ticiparon en el Concurso «Los Juegos Olímpicos, pasado y presente», convo-
cado por esta Delegación en el pasado mes de marzo. Hemos de subrayar
que concurrieron treinta y un trabajos, realizados por noventa y un estu-
diantes de Centros de Granada, Jaén y Almena, recibiendo la Junta de esta
Delegación todo tipo de felicitaciones, ánimos y apoyos para que este Con-
curso siga realizándose. Parece, pues, de estricta justicia recordar aquí el
nombre de los alumnos, las alumnas y los centros premiados:
Nivel de Enseñanza ESO: Primer Premio, dotado con veinticinco mil pe-
setas, al mural presentado por Guillermo Pérez, Alfonso Peinado, Mireia
Moll, María Angeles Martínez y Esther Ruiz del IES ((Francisco Ayala)) de
Granada. Segundo Premio, dotado con quince mil pesetas, al trabajo pre-
sentado por Ana Isabel Herrerías Latorre y Araceli Gil Díaz del IES «Sierra
Nevada» de Fiñana (Almería). Tercer Premio, dotado con diez mil pesetas, a
la maqueta (del estadio de Olimpia) presentada por Cristóbal Murillo Martí-
nez del IB «Cerro Milano» de Alhama (Almena).
Nivel de Enseñanza BUP: Primer Premio, dotado con veinticinco mil pe-
setas, al programa radiofónico presentado por Jorge Molina Almendros, Jo-
sé Antonio Carrasco Martin, José Manuel Martin Robles, Ana Belén Mori-
l l a ~Morillas, Mana del Pilar Morales Molina y Ana María Chaves López
214 SOCIEDAD ESPAROTA DE ESTUDIOS CLASICOS

del IB «Alonso Cano» de Dúrcal (Granada). Segundo Premio, dotado con


quince mil pesetas, al vídeo presentado por María Isabel Amat, Cristina
Carmona, Pilar Castro, María Pilar Díaz, Luis Miguel Guerrero, Fernando
López, Víctor Javier Osono, Pilar Pascual, María José Rodríguez, Juan Pa-
blo Rodríguez, Francisco Javier Sanpedro y Encarnación Villegas del IB de
Roquetas de Mar ( h e r í a ) . Tercer Premio, dotado con diez mil pesetas, al
trabajo presentado por Carolina Sánchez Argüelles, María del Carmen Sán-
chez Gallego y María del Carmen Rivera Torres del IB Cartuja de Granada.
Además de estos premios, todos los participantes recibieron un Diploma
y un regalo de la Delegación.
En la misma sesión D. Alfonso Martínez Díez, Vicepresidente Nacional
de nuestra Sociedad, pronunció una conferencia muy en consonancia con el
acto que estábamos celebrando, sobre el tema «Aspectos inéditos del depor-
te en el Mundo Clásico».
En vista del éxito obtenido por este Concurso, que pretende llamar la
atención del alumnado de los Centros de Enseñanza Media hacia nuestros
estudios clásicos, en la misma sesión quedó convocada una segunda edición,
ahora sobre el tema «De Algeciras a Estambul. Ayer y hoy de un lugar de
encuentro: el Mediterráneo», con tres premios para los alumnos de Bachille-
rato y otros tres para alumnos de ESO.

DELEGACIÓN D E MADRID
La Delegación de Madrid de la SEEC ha llevado a cabo las siguientes ac-
tividades a lo largo del último semestre del año 1996:
1) Concesión de subvenciones por valor de 255.000 pesetas a viajes de es-
tudio y a representaciones teatrales organizadas por profesores de la SEEC.
2) Viaje a Grecia «La lira de Orfeo» (del 15 al 29 de julio), organizado
por el prof. Piñero, vocal de la Junta Directiva, recorriendo los principales
hitos de la Hélade relacionados con el mito del cantor tracio. El prof. Berna-
bé colaboró activamente en el mismo como guía y como autor de un amplí-
simo y detallado cuaderno de documentación, que les fue entregado a los
viajeros, así como un ejemplar a cada uno del libro de poesía de J. Nicás
Montoto titulado precisamente La Jira de Odeo. Las plazas se cubrieron rá-
pidamente y el viaje ha sido un éxito.
3) Se ha llevado a cabo por parte de la vocal de la Junta Directiva Da.
Emilia Fernández de Mier una eficaz labor de asesoramiento legal a los pro-
fesores de Enseñanzas Medias que han tenido algún problema en relación
con el ajuste de profesorado ocasionado por la implantación de los nuevos
planes de estudio.
4) Se ha realizado una campaña de participación de estudiantes de bachi-
llerato en excavaciones arqueológicas. Cuarenta y un estudiantes de bachílle-
rato y COU, elegidos por su expediente académico entre 140 solicitantes, pu-
dieron participar entre el 1 y el 12 de julio de 1996 en excavaciones arqueoló-

Estudios Cfhicos 110. 1996.


SOCIEDAD ESPANOLADE ESTUDIOS CLASICOS 215

gicas oficiales relacionadas con el mundo antiguo. Treinta y ocho de ellos


colaboraron en la excavación del foro romano de Complutum, en la excava-
ción dirigida por la Escuela Taller de Alcalá de Henares, continuando así la
colaboración entre la Delegación de Madrid y la Escuela Taller iniciada ya
en 1995 en la 1 Campaña. Otros cuatro estudiantes participaron en la exca-
vación del castro tardonomano de Bernardos (Segovia), dirigida por la Jun-
ta de Castilla y León y la Universidad Autónoma de Madrid. La financia-
ción de toda la actividad contó este año con la colaboración de la Coordina-
ción de COU de la Universidad Autónoma de Madrid y los Departamentos
de Filología Clásica de la misma universidad y de la Universidad de Alcalá
de Henares.
5) Se ha organizado, como cada otoño, el ciclo de conferencias que este
año llevaba el título de «Diez ciudades del mundo antiguo» en el Centro
Cultural de la Villa de Madrid, con el siguiente programa:
1. Día 15 de octubre, martes: «Atenas, crisol de utopías» (por Antonio
Guzmán, Universidad Complutense de Madrid).
2. Dia 17 de octubre, jueves: «Corinto, la ciudad entre dos mares» (por
Félix Piííero, Universidad Complutense de Madrid).
3. Día 22 de octubre, martes: «Siracusa: la crónica de un resplandor
anunciado» (por Elena Maquieira, Universidad Autónoma de Madrid).
4. Día 24 de octubre, jueves: ~Alejandna,la ciudad de las maravillas»
(por Fco. Javier Gómez Espelosin, Universidad de Alcalá de Henares).
5. Día 29 de octubre, martes: cTarquinia: la gloria de los etruscos» (por
Emilio Nieto, Universidad Autónoma de Madrid).
6. Dia 31 de octubre, jueves: «Roma vista por sus clásicos» (por José
Luis Moraleja, Universidad de Alcalá de Henares).
7. Día 5 de noviembre, martes: ~Cartago:de la 'nueva capital' de los pú-
nicos al instrumento represivo de los Severos» (por Domingo Plácido, Uni-
versidad Complutense).
8. Día 7 de noviembre, jueves: «Pompeya, a la sombra del Vesubio» (por
Emilia Fernández de Mier, 1. N. B. Mana Zambrano, de Leganés).
9. Día 12 de noviembre, martes: «Mérida: transformación cultural de una
ciudad hispanon-omanm (por Isabel Velázquez, Universidad Complutense).
10. Día 26 de noviembre, martes: «Constantinopla: de lo visto a lo imagi-
nado» (por Antonio Bravo, Universidad Complutense).
Coincidiendo con la clausura, el dia 26, tras la conferencia, se presentó el
libro de J.M. Muñoz Jiménez, La ciudad como obra de arte. Las claves del
urbanismo en la Antigua Grecia (Madrid, Ediciones Clásicas, 1996).
El ciclo ha sido un éxito rotundo no sólo por la calidad de las conferen-
cias, sino también por la masiva afluencia, de la que puede dar idea el hecho
de que, en una sala que da cabida a casi 300 personas, ha habido lleno com-
pleto todos los dias. La audiencia estaba formada, en parte, por profesores y
alumnos de latín y griego, pero en mayor parte aún por un público desvincu-
lado del medio académico que acudía por mero interés gratuito y curiosidad

Estudios Cf&icos 110, 1996.


216 SOCIEDAD ESPANOLA DE ESTUDIOS CLASICOS

hacia estos temas. Como resultado de tales conferencias ha habido muchas


peticiones de inscripción en nuestra Sociedad.
6) Ha aparecido nuestro Boleth no 25 y está a punto de entrar en prensa
el no 26, que incorpora como novedad una nueva sección titulada «Figuras
clásicas».

D E L E G A C I ~ ND E NAVARRA
El día 5 de junio de 1996 se celebraron, simultáneamente en Pamplona y
Logroño, las pruebas del XII Concuros de Traducción, anualmente dirigido
a los estudiantes del C.O.U. de los centros escolares de la Comunidad Foral
de Navarra y Autónoma de la Rioja, y oportunamente convocado con ante-
rioridad. En esta duodécima edición optaron al Premio de Latín 24 partici-
pantes y 6 lo hicieron al de Griego, concursando cinco de ellos en ambas
modalidades, lo que hace un total de 25 candidatos presentados. El Jurado
Calificador se reunió el día 10 de junio, declarando desiertos ambos premios
y acordando un acdsit al Premio de Latín.
En el més de junio, la delegación local secundó la iniciativa de la Junta
Directiva de la Sociedad de sensibilizar a la opinión pública sobre la necesa-
ria reforma del sistema educativo próximo a implantarse. A tal fin, se envió
a la dirección de los centros escolares de titularidad pública de Navarra y La
Rioja una carta conel ruego de que se sometiera a consideración de los res-
pectivos Claustros de Profesores la propuesta de la SEEC, y se adoptara la
decisión que procediera. Además del escrito dirigido a la Ministro de Educa-
ción, se remitieron modelos de adhesión, individual y colectiva, a los oportu-
nos efectos. No se tienen noticias de la respuesta concreta registrada.
El sábado, 19 de octubre, se realizó una excursión para visitar los recin-
tos arqueológicos de la villa romana de La Olmeda, en Saldaña, y la mansio
de Quintanilla de la Cueza, ambos en la provincia de Palencia. Dado el redu-
cido número de participantes, el desplazamiento se efectuó en vehículos par-
ticulares. Dirigió la actividad D. Francisco Javier Navarro Santana, profe-
sor de Historia Antigua de la Universidad de Navarra y vicepresidente de la
delegación local.
Las instrucciones de organización del curso 1996-1997 emanadas de las
autoridades educativas navarras contenían detenninadas previsiones que ha-
cían posible la supresión de los Departamentos Didácticos de Griego en los
centros escolares de la Comunidad Foral, como así acabó produciéndose re-
almente en determinados centros. Ante la mera hipótesis de que ello sucedie-
ra, y en el período de cambio gubernamental acaecido en septiembre, la dele-
gación local hizo llegar su preocupación a los futuros responsables con el fin
de que se evitara tal hecho en la medida de lo posible. Posteriormente, a la
vista del proceder de la Administración, se elevó a la Dirección General un
escrito que denunciaba el atropello, exponía las negativas implicaciones di-
dáctica~de tal medida y solicitaba una solución que garantizara, cuando me-
nos, la personalidad jundica de los Departamentos de Griego. Por añadidu-
SOCIEDAD ESPAROLA DE ESTUDIOS CLASICOS 217

ra, se manuvo al respecto una entrevista oficial con el Director General, que
tuvo lugar el día 23 de octubre y a la que asistieron profesores efectivamente
privados de su departamento, quienes expusieron por su parte las demandas
pertinentes.
En los meses de octubre y noviembre se ha desarrollado un ciclo cinema-
tográfico de cuatro sesiones similar a los celebrados en los últimos años. Ca-
da sesión ha girado en tomo a la proyección de un documental, através del
cual se trató de vitalizar el asado mediante un recorrido Dor el actual entor-
no que en su día fue referencia o escenario de diversos aspectos de la Anti-
güedad Clásica. Todas las sesiones se celebraron en locales de la Universidad
de Navarra y las proyecciones fueron seguidas de sendos coloquios.

D E L E G A C I ~ NDEL PAIS VASCO


Según adelantábamos en el resumen anterior de actividades, la Delega-
ción decidió acogerse a un programa general de reciclaje del profesorado de
[Link]. presentado por el Departamento de Educación, Universidades e
Investigación del Gobierno Vasco a través de una de las modalidades plan-
teadas en el mismo. La propuesta ha sido aceptada, en principio, por lo que
está previsto organizar para el primer semestre el año 1997 un curso de 30
créditos relacionado con la Cultura Clásica y dirigido, sobre todo, a profeso-
res de [Link]. Si no hay cambios, el Curso tendrá como objetivo general
presentar aspectos de la Literatura Clásica que, a través de planteamientos y
enfoques novedosos, puedan resultar de interés para impartir los amplios y
diversos contenidos de la citada materia.

D E L E G A C I ~ ND E SALAMANCA
Un recuerdo a M" Paz Morcdlo mar fin-Phztado
Secretaria de la Sección local de Salamanca (1990-1996)
M" Paz se ha ido. Discreta, callada, digna, serenamente, como era y vi-
vió, manteniendo hasta el final la ferrea ilusión de hacer a los demás más fá-
cil la despedida. Ma Paz nos ha dejado. Ella se ha ido y yo debería ser capaz
de recoger en esta breve despedida, pública y perdurable, alguna de las razo-
nes por las que fue tan única y especial para todos los que la tratamos. Ten-
dría que saber recoger esos rasgos de humanidad, constancia, dedicación,
entusiasmo contagioso y entrega que la convirtieron en una extraordinaria
profesional, capaz de transmitir el deseo de conocer mejor esa Antigüedad
romana de cuya esencia hizo su propia vivencia, y una Profesora extraordi-
nariamente querida por sus alumnos porque siempre mantuvo la fe en esa
docencia, sencilla y eterna, que sirve a la existencia tanto o más que a la cien-
cia. Tendría que saber agradecerle, en nombre de todos sus compañeros, su
colaboración estrecha, continua, animosa y siempre critica, desde sus cargos
en nuestra Junta directiva; su labor callada, fructífera y realista en los duros
Estudios Clásicos 110, 1996.
218 SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS

momentos de nuestra Filología Clásica hoy; su decidido y sincero interés por


aprender de todos para luego explicar mejor, con ese magisterio amable, fir-
me y sólido, que traspasó las aulas y su peculiar fórmula para lograrlo: con
constancia, sin alharacas, sin dureza extemporánea ni vanas concesiones,
con proximidad, claridad y profundidad, de un modo que trascendía el pre-
sente y la propia materia; vitalmente y para siempre. M" Paz se ha ido y to-
dos sus amigos esperarían de nuestra entrañable relación & tantos años y de
mi habitual práctica científica una semblanza precisa de su personalidad que
dejase adecuada constancia de como fue; de su intuición e inteligencia para
advertir los problemas de los demás y de su apoyo constante en cada uno de
ellos; de su temple, suave, firme e indestructible, con esa personalidad rica y
delicada que calaba hondo; de su capacidad de lucha y sacrificio; de su afec-
to, tan profundo como sincero hacia los que la rodeábamos; de su fortaleza
y entereza en las adversidades y su esfuerzo para buscar lo positivo de cada
situación por dificil que resultara; de su admirable paz... Debería ser capaz
de hacerlo..., pero no puedo, no sé. Perdóneme ella la pobreza de mis pala-
bras y todos sus amigos la incapacidad de dar voz a sus propios sentimien-
tos. Quede tan sólo aquí, como pálido homenaje a su recuerdo, nuestra sin-
cera gratitud por su amable ayuda en nuestra Delegación salmantina y mi
eterno reconocimiento, sin adiós posible, por su amabilidad, lealtad y gene-
rosidad, ..., y por su amistad, inmerecida e impagable.

DELEGACION DE VALENCIA
La Delegación de Valencia realizó el pasado 8 de junio la asamble ordi-
naria y sesión ciéntficia final de curso en la ciudad de Sagunto, en el Salón
de actos de la Casa de Cultura «Capell?i Pallarés~,cedido gentilmente a
nuestra sociedad por la entidad Bancaixa. Los asistentes tuvieron la oportu-
nidad de visitar la exposición «Sagunt i el seu territon Epigrafia llatina~que
se hallaba ubicada en dicha Casa de Cultura.
Tras la lectura y aprobación del acta de la sesión anterior y el informe del
Presidente, Dr. Antonio Melero, tuvo lugar la intervención de Da Ma Dolo-
res Bellver, Catedrática de Bachillerato (Geo. e Ha) y Jefa del Servicio de Or-
denación Académica de la Consellena de Cultura, Educació i Ciencia de la
Generalitat Valenciana.
En su intervención, seguida con gran interés y participación por parte de
los presentes, la prof. Bellver explicó la situación de nuestras asignaturas en
la Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato, sugirió estrategias para lograr
la máxima implantación en los centros y se comprometió a apoyar institu-
cionalmente una campaña para que el alumnado elija la Cultura Clásica.
También anunció la proxima redacción de una Orden que condicionará la
aprobación de cualquier optativa a la existencia de Cultura Clásica en la
oferta del Centro.
SOCIEDAD ESPANOLA DE ESTUDIOS C ~ S I C O S 219

A continuación, el prof. Dr. Morfakidis, de la Universidad de Granada,


realizó la presentación de la Sociedad Hispánica de Neohelenistas, con lo
cual concluyó la primera parte de la sesión.
En la segunda parte de la actividad y tras la comida de hermandad, los
asistentes, con las orientaciones del Dr. Fernández Nieto, giraron visita al
conjunto arqueológico de Sagunto como colofón a esta densa jornada de
convivencia.
En esta línea de cerrar el curso con visitas a lugares arqueológicamente
interesantes, la Junta Directiva de la Delegación de Valencia tiene previsto
realizar la sesión científíca de Mayo de 1997 en la ciudad de Lliria.

DELEGACIÓN D E VALLADOLID
El 8 de mayo de este año el profesor José Antonio Enríquez disertó sobre
«Actualidad del Teatro latino y características de la representación». En la
misma sesión tuvo lugar la entrega de los premios Lourdes Albertos. Tam-
bién la Dra. Barrigón Fuentes habló sobre «La relación entre el adivino y el
intérprete de sueños». En este mismo mes se realizó la habitual excursión,
que este año tuvo lugar a Coca y Segovia.
Los dos alumnos seleccionados para el Certamen Ciceronianum Arpinas,
Fco. Javier Miguel y Raúl Francisco Alvarez han podido viajar a Italia su-
fragados por la Junta de Castilla y León a través de nuestra Delegación.
Esta Delegación va a colaborar en el Coloquio Internacional «El Más
Allá en el mundo griego», coordinado por el Dr. D. Emilio Suárez de la To-
rre, que se celebrará en Valladolid entre los días 11 y 13 noviembre. También
colaborará en las 1 Jornadas Culturales sobre Grecia. Los grandes poetas del
siglo XX (Homenaje a Odisseas Elitis), que tendrán lugar en Valladolid, en-
tre los días 2 y 5 de diciembre, organizadas por Amor López y Elisa Ibáñez y
coordinadas por el Dr. D. Manuel García Teijeiro.
220 SOCIEDAD ESPAmLA DE ESTUDIOS CLASICOS

Hemos perdido a D. José Lasso de la Vega y todavia nos cuesta creerlo.


No nos hemos acostumbrado a ver su despacho vacío, lleno de ausencia.
Ante la desaparición de figuras como la suya es obligado, pero no tópico y
rutinario, recordar su cu~~icu/um, reflejo de toda una vida dedicada a la do-
cencia en la enseñanza media y universitaria (desde que en 1952, con apenas
24 años, ganara una cátedra universitaria, que compaginó durante una déca-
da con sus clases, de las que siempre hablaba con cariño y quizá también con
cierta nostalgia, en el madrileño Instituto de Bachillerato Cervantes) y a la
investigación, wmo atestiguan sus más de doscientas publicaciones (aunque
no se debe ni se puede caracterizar a un sabio w n una simple cifra, por muy
impresionante que ésta sea, como repetía con frecuencia Don José citando
siempre al efecto el ejemplo de su admirado Hermann Frankel). Pero a no-
sotros ahora, en el momento amargo de su necrológica, lo que nos viene a la
memoria son imágenes, recuerdos entrañables de quince años de vida com-
partida, desde nuestro primer deslumbramiento con aquellas clases magis-
trales durante la Licenciatura, hasta su último trabajo -un Tucídides ya pos-
tumo- en el que tuvimos el honor, y el rubor, de participar. Casi nos parece
oír todavia el eco de su voz explicando, con esa rara combinación de intui-
ción, rigor intelectual, pero, sobre todo, de amor, a Hornero, a Tucídides o a
Platón, a Esquilo o a Sófocles, a Píndaro o a Safo, sus autores tan queridos,
o sorprendiéndonos con alguna conjetura genial. Rewrdamos también su
atención, siempre solícita sin dejar de ser exigente, cuando nos dirigía el
Doctorado, y más tarde tuvimos el privilegio de compartir su amistad (aque-
llas inolvidables comidas con sus largas sobremesas de animada tertulia) y
descubrir entonces al ser humano, sensible y detallista, que tal vez las apa-
riencias ocultaran, como antes habíamos descubierto al maestro.
Aún nos parece ver su silueta, vencida finalmente por la enfermedad, re-
correr vacilante, como un viejo Edipo en el Colono de su Facultad, el cami-
no desde el despacho a la biblioteca o a las aulas. Aún nos emociona recor-
dar su preocupación hasta el último instante por los alumnos y su ilusión 4-
nalmente baldía- por iniciar un nuevo curso, que no sería todavia el último,
y por estrenar una vivienda más cercana a su querida Facultad. Porque la
enseñanza y el estudio eran su vida, y en ambas facetas sus colegas y discípu-
los lo hemos conocido como una persona muy exigente, que pedía mucho a
sus alumnos, pero porque también se pedía mucho a sí mismo y se entregaba
a sus clases con plena dedicación. Su carácter retraído lo hacía quizá poco
accesible en primera instancia a los estudiantes, pero manifestaba hacia ellos
un profundo respeto que se reflejaba en lo que nosotros pensamos que debe
reflejarse principalmente, en la preparación escrupulosa de sus clases, a las
cuales nunca le gustó faltar, y Don José, que tenia modelos mítico-fdológi-
cos para todo lo referente a nuestra disciplina e incluso a otras facetas de la
vida, conocedor que era como pocos de la historia de la Filologia Clásica, ci-
taba siempre al respecto como ejemplos que se debían evitar a uno de sus

Estudios C1Scas 110, 1996.


SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS 221

más admirados filólogos, Richard Porson, y también a Irnmanuel Bekker. Y


efectivamente, durante los varios años que asistimos a sus cursos, y nos
consta que lo mismo vale para todo el tiempo que ejerció la docencia, segu-
ramente nos sobran dedos de una mano para contar las clases que dejó siu
impartir, a pesar de las múltiples ocupaciones académicas a las que le obliga-
ba su cargo y reputación, y es éste otro aspecto en el que él, wmo otros
maestros de su generación cuyos nombres y méritos todos conocemos, debe
seguir siendo nuestro modelo, quizá como la más humilde de sus enseñan-
zas, que no es sin embargo la menos significativa, por cuanto dice mucho de
su amor por la Filología y su afán por inculcar en sus discípulos ante todo
ese amor por el mundo antiguo. Y este sentido del deber para consigo mis-
mo y para con sus alumnos le acompañó hasta sus últimos años, cuando las
fuerzas físicas le abandonaron y tuvo que hacer un esfuerzo auténticamente
titánico (que únicamente quienes lo vivimos de cerca [Link] calibrar en su
justa medida) para atender a sus clases, a costa incluso de minar gravemente
su ya muy deteriorada salud, con tal de seguir con las botas de la Filología
calzadas, hasta que verdaderamente no pudo más.
El último sábado de Septiembre se cerraron sus ojos, como los de Ulises
cansado, cerca del Mediterráneo, en su Murcia natal. José Lasso de la Vega
se ha ido físicamente, pero ya lo habíamos ganado para siempre en el recuer-
do de quienes aprendimos de él y de quienes en el futuro seguirán aprendien-
do de su magisterio a través de sus escritos y de los pobres restos de su saber
( ~ q p á x T~QaV Aáooou p ~ y á X ~S Ew~ T F V ( O V )que seamos capaces de
transmitirles sus amigos y discípulos. Su recuerdo permanece y permanecerá
siempre que exista alguien que se emocione con un clásico, siempre que haya
Filología Clásica. Hizo de ella un arte y su nombre quedará siempre unido a
ella, junto al de tantas personalidades que han marcado la historia de los es-
tudios clásicos, a las cuales conocía (con las cuales convivía seria mejor de-
cir) tan en profundidad que quienes le escuchábamos hablar de ellas tenía-
mos a veces la impresión de que había tratado personalmente a filólogos
muertos cien años antes de que él naciera; tal era la familiaridad con la que
sabía de sus obras y también de sus vidas. Inevitablemente estas figuras de
nuestra ciencia quedarán ya para siempre en nuestro recuerdo con los rasgos
que les asignó Don José, como también él mismo se ha incorporado ya a esa
galería de filólogos ilustres.
Querido Don José, permítenos que te digamos de nuevo que todos los
que un día fuimos tus discípulos, directos o indirectos, lo seremos siempre, y
que tus páginas, pero, sobre todo, tu magisterio, tu manera de hacer y de enten-
der la Filología permanecerán, como en la subscripción fiial del viejo manns-
crito (esos manuscritos que tanto querías) E ~ SX ~ Ó V O U S & T F E ~ ~ V T O U S .
Non omnis moricris. Vcrba docent, scMta manent.

Estudios Cl.&icos 110. 1996.


SOCIEDAD ESPAROLADE ESTUDIOS CLASICOS 223

EC, Sp., 1996, t. XXXVIII, no 110, pp. 7-32.


Francisco Rodriguez Adrados, ~ M y t l i rite
, and sport in Greecen [«Mito,
rito y deporte en Grecia))].
The sport is approaclied in tlie framework of life, ciilt and mytli; tlie
autlior pays attention to tlie games from a collective and from an individiial
standpoint and offers a series of examples. He seeks tlie roots in tlie bomo
ludens.

EC, Sp.. 1996, t. XXXVIII, no 110, pp. 33-56.


Emilio Crespo, «Texts on tlie Iaiidscape of Greece in Antiquity» [«Tex-
tos sobre el paisaje de Grecia en la Antigüedad))].
Tliis is an original essay mainly referred to tlie landscape in tlie Classical
epoch of Greece, wliich tlie autlior lias considered from al1 tlie points of
view. He has taken h t o accoiiiit otlier sciences and considered tlie action of
man. The article is accompanied of a bibliograpliy.

EC, Sp., 1996, t. XXXVIII, no 110, pp. 57-68.


María del Carmen López Pérez, «Atlieiisieus, Book VII: some consideia-
tions on gastronomy and fishes» [((Ateneo, libro VII: algunas considera-
ciones sobre gastronomía y peces))].
Tliis paper is nn essay o11 tlie 7111 book of Athenaeiis, with a study of lexi-
cography and grammar, a treatment setting the iiiformation iii tlie context of
tlie Second Sopliistic.

EC, Sp., 1996, t. XXXVIII, no 110, pp. 69-88.


Roberto Garcia d e la Calera, «Tlie Latin indirect style according to two
books of Caesarn [«E1 estilo indirecto latino a la luz de dos libros de Cé-
sar»].
The stiidy is based upon tlie 1st book of De B d o Galljco and tlie 1st
book of De B& Cilli/i

Abstracts recommended by the Comisión para la Iiivestigacióii Científica y Técnica


(CICYT) accordiiig to the UNESCO.
224 SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ESTUDIOS CLASICOS

EC, Sp., 1996, t. XXXVIII, no 110, pp. 89-112.


María José Muñoz Jiménez, ~Bibliographyfor the teaching of Cassical
C u l t u r e ~[«Bibliografía para la docencia de Cultura Clásíca~].
It is an useful instrument grouping the works according to collective
works, handbooks, proposals of programming, mythology, linguistic as-
pects, cultural aspects and al1 of them preceded by an introduction.

EC, Sp., 1996, t. XXXVIII, no 110, pp. 115-140.


Juan Fran~ciscoMesa Sanz, «Latín texts of 'a walk through the Forum
of Caesaraugusta~[«Textos latinos de 'un paseo por el Foro de Caesa-
raugusta»].
This paper connects archaeology and literary texts from every standpoint
drawing consecuentes for the culture and social life.

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