Bibliografía
TAFURI, Manfredo. La Arquitectura del Humanismo. Madrid. Xarait Ediciones,
1982. Capítulo 1: La formación del nuevo lenguaje (extracto). Capitulo 4 : El debate
Arquitectónico del primer 500 y la formación del revisionismo manierista. (extracto)
HAUSER, Arnold. El concepto del espacio y la Arquitectura manierista. En:
Patetta, Luciano. Historia de la Arquitectura (antología critica). Madrid. Celeste
Ediciones, 1997.
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Patetta, Luciano. Historia de la Arquitectura (antología critica). Madrid. Celeste
Ediciones, 1997.
BENÉVOLO, Leonardo. Historia de la Arquitectura Moderna. (1960). Barcelona.
Ed. Gustavo Gili, 1996. Capitulo: Revolución Industrial y Arquitectura (1760-1830).
2. Ingeniería y Neoclasicismo
ALIATA, Fernando. De la Antigüedad restaurada a la Composición. Desarrollo y
crisis de la teoría clásica. En: Revista 47, Nro. 9. FAU, Universidad Nacional de La
Plata, 2002.
TAFURI, Manfredo. La Arquitectura del Humanismo. Madrid. Xarait Ediciones, 1982.
Capítulo 1: La formación del nuevo lenguaje (extracto). Capitulo 4 : El debate
Arquitectónico del primer 500 y la formación del revisionismo manierista. (extracto)
Brunelleschi racionaliza los modos de producción edilicia y la técnica, varia y rompe con
la organización tradicional de los talleres, y va a imponer la división social del trabajo.
Filippo va a integrar la racionalidad formal con la estructural, sugiriendo de alguna
manera que la forma sea determinada por la función.
El arquitecto intelectual va a ir adquiriendo mucho poder, hasta llegar a las nuevas clases
del poder, con tanto, que hasta llega a estar en conflicto con el, y no logra finalizar sus
propias premisas, no acatando las consecuencias obtenidas.
La recuperación de lo antiguo, la invención tecnológica, la especialidad en perspectiva,
son los protagonistas principales de una nueva estructura lingüística, de una nueva
manera de mediar sobre la escena de las acciones humanas.
Toda la realidad natural va a ser sometida por un riguroso código de relaciones
artificiales, siendo capaz de resaltar las relaciones entre los objetos como valor, fija un
papel relacionado a cada objeto en la retícula del nuevo espacio normalizado. Cada
cualidad de las cosas, cada agregado que haga resaltar su belleza, va a ser clasificado
como algo inútil, inservible, que va a tender a ser eliminado.
Brunelleschi consigue la centralidad prestando una lógica de espacios, para
experimentar las variables visuales de las estructuras, a través de los múltiples ejes del
organismo. La perspectiva se adueña del concepto de la universalidad y el organismo
arquitectónico, es el lugar de la síntesis de los espacios.
HAUSER, Arnold. El concepto del espacio y la Arquitectura manierista. En: Patetta,
Luciano. Historia de la Arquitectura (antología critica). Madrid. Celeste Ediciones, 1997.
En el manierismo el espacio pierde importancia, sin quedar desposeído de todo valor.
“El manierismo muestra una actitud ambivalente: unas veces lleva demasiado lejos los
efectos espaciales, mientras que otras veces los hace desaparecer” 1. El manierista une
dos opuestos: la tendencia a la profundidad y a la superficie.
Para el renacimiento uno de los supuestos más importantes de la estructura artística era
la unidad de la escena representada. El manierismo rompe con la estructura del espacio
renacentista y la desintegración de la escena representada en una serie de ámbitos
espaciales, es decir, conduce a una atomización de la estructura de la obra.
Una obra arquitectónica es todavía una realidad empírica, hasta cuando es vivida
artísticamente como estructura autónoma así también cuando se independiza del resto de
la realidad. La obra de arquitectura pone entre paréntesis este resto de realidad. La
arquitectura del manierismo se distingue por crear un espacio que es incompatible con el
espacio empírico, esta arquitectura aísla al hombre de su ambiente.
“El manierismo es el arte radical que transforma todo lo natural en algo artístico,
artificioso y artificial”2. La resonancia natural, materia prima, todo lo fáctico y espontáneo,
es tomado por el manierismo y trasformado en artefacto, la arquitectura lejana
formalmente de las artes figurativas, tiene un carácter abstracto. El manierismo intensifica
aún más este carácter abstracto y esta distancia de la naturaleza.
1
HAUSER, Arnold. El concepto del espacio y la Arquitectura manierista. En: Patetta, Luciano. Historia de la
Arquitectura (antología critica). Madrid. Celeste Ediciones, 1997 Pág. 240
2
HAUSER, Arnold. Idem. Pág. 242
BENÉVOLO, Leonardo. Historia de la Arquitectura Moderna. (1960). Barcelona. Ed.
Gustavo Gili, 1996. Capitulo: Revolución Industrial y Arquitectura (1760-1830). 2.
Ingeniería y Neoclasicismo
El objetivo de la arquitectura moderna es presentar los acontecimientos
contemporáneos, para ello, debe remontarse al pasado lo necesario para poder completar
y comprender el conocimiento del presente, situando los hechos contemporáneos con la
suficiente perspectiva histórica.
En el Siglo XVIII, las relaciones entre la arquitectura y sociedad sufren una
transformación radical, debido a las nuevas demandas de la sociedad a satisfacer.
Por primera vez se va a proponer estudiar la producción artística histórica tal cual es,
con objetividad, y no como es sostenida y entendida por la “moda” de cada época.
Aparece el historicismo como una apertura hacia el futuro, que permite, amoldar el
lenguaje tradicional, a las nuevas experiencias que abrirán el paso al movimiento
moderno.
La maquina invade en este período a la industria y en cierta medida a las obras en
construcción.
El concepto de estilo se restringe cada vez mas, considerándolo despectivamente como
un simple revestimiento decorativo, aplicado reiteradamente a esqueletos estructurales. El
progreso de la técnica, reafianza los razonamientos constructivos funcionales,
centrándose en la utilidad y no en la apariencia.
La arquitectura no es reducible, todavía a un hecho técnico, y la belleza se ve como tal
en cuanto la arquitectura alcance su fin funcional.
ALIATA, Fernando. De la Antigüedad restaurada a la composición . Desarrollo y crisis
de la teoría clásica. En: Revista 47, Nro. 9. Universidad Nacional de La Plata. 2002.
La arquitectura como saber se caracteriza por su impronta reflexión acerca de sus
principias bases. Estos principios se presentan con un común denominador, el género en
el que se producen, conocido como tratadística clásica. Este género aparece a mediados
del siglo XIV como compilación, crítica o comentario de la antigüedad. Los escritos eran
diversos y carecían de una homogeneidad que los presentara como unidad.
A partir de este planteo se busca fundamento en la definición misma de arquitectura, que
en su origen se da como “una actividad cuyo objetivo es colocar sobre el mundo visible
una serie de principios que reconstruyen materialmente el orden inicial perdido.” 3En
consecuencia, la arquitectura se reconstruye en base a los modos de creación de la
naturaleza.
Con la llegada del humanismo, la arquitectura comienza a reemplazar la idea de
naturaleza por la de antigüedad. Desde aquí se puede dar una periodización en el
desarrollo de las premisas en base a las crisis y los avances de las mismas. Se identifican
dos etapas. En primer lugar se da la de reflexión teórica desde el siglo XIV al XVII, donde
se buscan nexos que puedan interpretar este origen de la antigüedad reencontrada. La
antigüedad debía de ser un período evolutivo homogéneo, sería un fundamento
irrefutable. Pero comienzan a encontrarse contradicciones entre el tratado Vitruviano y las
demás fuentes del pasado.
Esta crisis da lugar a una segunda etapa donde Claude Perrault a fines del siglo XVII,
reconoce las arbitrariedades de la teoría arquitectónica. Por lo que se empieza a buscar
respuestas en una base científica, racional.
La reorganización del espacio público gracias a la democratización y laicización de la
sociedad, obliga a la arquitectura a buscar fundamentos estables a través del
conocimiento de su propia esencia para fundarse como lenguaje. El pasado deja de ser
una construcción homogénea causando el colapso de la teoría clásica.
Ya no se apela al origen para la construcción de axiomas sólidos, sino a la composición,
un sistema articulado donde las piezas son intercambiables y permiten mediante leyes de
composición, construir un repertorio flexible. Las formas son intercambiables y sólo se
mantiene el concepto de taxis como mecanismo orientativo.
3
ALIATA, Fernando. “De la antigüedad restaurada a la composición”. Desarrollo y crisis de la teoría clásica. En:
Revista 47, Nro. 9. Universidad Nacional de La Plata. 2002.