LA CUEVA DEL DIABLO EN MAZATLÁN
LEYENDA:
La popular cueva del diablo es un lugar que se encuentra en el
paseo olas altas en el puerto de Mazatlán y que por más de 200
años ha estado rodeada de cuentos y leyendas, recientemente se le
añadió iluminación artística que, sin duda, la convierte en un
espectáculo que ningún visitante que venga de vacaciones debe
perderse.
Los mazatlecos cuentan muchas historias y cosas sobre este
enigmático lugar "La Cueva del Diablo", cada una igual de
emocionante. Historias como una que dice que fue ahí donde los
piratas escondieron un tesoro. O de que los traficantes de oro
apilaban los lingotes en espera de ser embarcados, o qué sirvió para
sacar las primeras barras de hielo de La Nevería, la empresa que le
dio el nombre al cerro en el que se encuentra ubicada.
Cuentan que hace muchos años, en Mazatlán, hubo un derrumbe tan
fuerte que hizo una cueva (la cueva del diablo); unos exploradores
fueron a averiguar que había adentro de esa cueva, pero pasaron
varios días y nadie salía. Fue así que decidieron mandar otro grupo
que se amarró con una soga y acordaron que cuando algo pasara la
jalarían para que los de afuera los pudieran sacar, así pasaron horas
y no la jalaban, entonces decidieron jalar la cuerda para obligarlos
a salir, pero cuando salieron, estaban hechos cenizas. Desde
entonces nadie se atreve a meterse a la cueva del diablo y porque
cuando lo hacen se pierden en un laberinto y todo lo que toca quema
hasta que mueres hecho ceniza.
Otra leyenda dice que le llaman la cueva del diablo porque hace
muchos años, un sábado de carnaval, unas jóvenes de clase alta que
llegaron de vacaciones al carnaval, conocieron exactamente en ese
lugar a un joven muy guapo, vestido de negro con un sobrero tipo
español, quedaron deslumbradas ante tal belleza y continuaron el
recorrido del carnaval en su compañía. El invito a la joven más
bonita a cenar en privado en un restaurant llamado La Chiripa, y
justo en ese lugar el hombre se convirtió en el diablo y se apodero
de la chica, el restaurante cerró en definitiva y jamás se supo de la
chica, dicen que aún existe en el lugar la mancha de sangre que dejo
la chica cuando el diablo se apodero de ella. Ese lugar permanece
cerrado, han intentado poner diferentes negocios y ninguno ha
funcionado.
Lo cierto es que la Cueva del Diablo es muy corta y lo más que se
tiene registrado con fe documental es que sirvió como depósito de
dinamita cuando el Cerro de la Nevería fue utilizado para extraer el
material con el que se levantó el malecón de Olas Altas a mediados
del siglo XIX.
A los niños siempre se les tuvo prohibido acercarse, bajo la pena de
que pudieran ser arrastrados hacia dentro por el mismo demonio.
Fue hasta hace unos 10 años cuando a la cueva se le puso el enrejado
que ahora luce.