Libro Erotico: Monografico
Libro Erotico: Monografico
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N
"Y si tu ojo te es ocasión de
escándalo, arráncatelo"
Marcos 9.41
B
BOLETIN BIBLIOGRAFICO ANTICUARIO - Director: Pablo Torres - Nº: 23 - Septiembre - Octubre 1991
SUMARIO
«Novela erótica en los Años 20»-José BIas
Vega / «En brazosdeCarlota»-Pablo Torres
/ «Si este libro se perdiera ... » - Bernardo
Fernández / (Des) Propósitos de Quevedo o
cuando don Francisco se divertía con Marcial
- Patricia Montero / «Anotaciones de Urgen-
cia» - Rafael Rodríguez / Un códice
«reconvertido» en manual de sexualidad /
«Sueño de una siesta de veral1o»-José Luis (Rie) /
Klosowski / «Refinamiento
Oriental»-EstebanZapata/ ~! f
«Pasión, locura, prostitu- jL/r:-' ~,~'-',_,v~~
ción»-Pepa Rico /
MONOGRAFICO
LIBRO EROTICO
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libros
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S I G L O
XIX
VB~~~~ ERCEO
LIBROS ANTIGUOS, RAROS Y CURIOSOS
GRABADOS LIBROS ANTIGUOS,
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COMPRA y VENTA.
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CINEMATOG RAFI CA
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EPOCAS
LIBROS
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2
Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. Noticias Bibliográficas. 9/1991.
EROTISMO VERSUS BRICOLAJE, je,je
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~
tephanus Garsia, apef!ido dé irufuáaófe
estirpe hispana, fue quien copió
y minió fas COllU!ntorios afApoaúipsis
dé 'Beato' dé Liióana, áedicanáo e! traIJajo
a Gregorio dé Montoner, alJad
dé! monasterio dé Saint-Sever, en fa GasCUlia, a
mdimúJs dé!sigfaXl. La oúra, mezda dé
elementos dé origen hispano-mozáraúe con e! arte ~ a edUUIII fa inteqran ~)S ncnnoso.'
~ J'o[umenc..;: l/n¡)~ con S.92 pagina..;)' md.,·
gascón resulto, por fa viveza dé su cofariáo y fa
nftTl11lÚJ dé su ¿¡úujo, un ejempfa e,rcepcwnaf dé! ,ft, 1.400 lierÚlS mil/iolllras'¡¡' aro' ",mal/uo, l..t: (a
arte dé fa Eámi Medio. reprodiuYUin exacta dé! o.jdlcc Origilld tI SU mismo
tamali")' solire pape!pergamino dé/áfiriaJrUIII
esplxio[ Su encuoáenuuuin, en pie( COI/
~ ¿¡fán, a(o(recerc.sto
~ e¡{uiúl/ {¡mitadá,
autenlictuiJ /' I/umeraác, e.s áeciT,
irrcpelilir.:, ;fe( "Beal<>", fe pmllile
ino.1fporar t1 su 6¡!ifio/eaJ ulJa
(,lira (k I'a[or tlTtI....tU:O eú.'nu1.
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~ áisftutora de un ..ahr incafculnJjfe:
''f'0rtullufa¡ltÚ en tror en un EL I'ALOR DEL ARTE.
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Es una obra de EDllAN
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Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. Noticias Bibliográficas. 9/1991.
Un texto de
José Bias Vega
NOVELA
EROTICA
DE LOS
p ANOS 20
odemos decir que Felipe Trigo (1864-1916) es el fundador así en las presentación de la Novela voluptuosa: «se publi-
del erotismo literario contemporáneo, y que sus éxitos carán las traducciones de todas aquellas obras maestras
literarios, y por supuesto comerciales, inician una corriente de la literatura frívola contemporánea. Esta biblioteca
de seguidores entre los novelistas españoles más populares, va dirigida a un público falto de prejuicios, y, por lo
formando en el primer cuarto de siglo una ola verde de tanto, es natural que recoja todos los atrevimientos de los
distinguidos pornógrafos, como calificó exageradamente el novelistas extranjeros más en consonancia con la vida
escritor Carlos Fortuny, a los novelistas Alberto Insúa, moderna ... En España, hasta ahora, sólo cultivan este
Ramón Pérez de Ayala, Emilio Carrére, Hoyos y Vinent, género escritores de segunda o tercera fiIa~~ . Se incorpo-
José Francés, Joaquín Belda, Vidal y Planas, Díazde Tejada, rarán a la narrati va ciertos galicismos, que darán una imagen
El Caballero Audaz, Felipe Sassone, Anton del Olmet, más exótica. Y un acercamiento a nuevos usos, hábitos, y
Zamacois, Artemio Precioso y Al varo Retana, o sea a los que perversiones. Desde la homoxesualidad a la flagelación ,
la crítica literaria ha dado en llamar la promoción del pasando por la morfina. El escritor César M. Arconada, en su
Cuento Semanal o de La Novela Corta. Estos nuevos primera referencia a Madrid, en un viaje en mayo de 1921,
aristócratas del erotismo, terminaron cayendo en una serie
de concesiones, que hicieron del género erótico una circu- LA NOVELA SELECTA
lación masiva, poniéndolo asequible a un público más po-
pular y menos cultivado. Este voraz consumismo, despliega VICTOR RIPII.LD.a.
s
Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. Noticias Bibliográficas. 9/1991.
escribe: «El morfinismo es vicio de la ciudad, cuidada edición «El Jardín del Pecado» (1921-
de gran urbe, donde fácilmente tienen aco- 1926). Antología erótica en 15 tomos, con
modo todo lo extravagante, lo exótico y lo selección, prólogo y notas del novelista y
perverso. El campo, sol y aire y amplitud, cultivador Andrés Guilmain. En 1924 apare-
no cría esos hombres pálidos, ojerosos, de- cen Colección Artemisa y Colección Esmeral-
generados». da, y al año siguiente, siguiendo la moda de utilizar
Siguiendo el tratamiento de literatura popular, que nombres clásicos, la Colección Fornarina, la Co-
prolifera a partir de 1920, en series de novelas cortas, lección Sufo, la Colección Olimpia y el Libro
se formarán también en estos años colecciones Galante. Se cierra la década con la Colección
eróticas, cuyos títulos más conocidos traemos al Imperio (1930-1933), editada por
recuerdo: La Novela Picaresca, Frou- ~~'Z!"" Prensa Moderna, que tuvo una amplia
Frou, La Novela Exquisita, Picardías,~~====t·~ producción y dedicación al tema, dentro
La Novela Pasional, El Cuento Amoro- de sus numerosas colecciones cortas, tanto
so, La Novela de Noche ... , lo que suponen literarias como de aventuras.
varios miles de títulos, teniendo en cUient:a ...'-"~-1 Por encima de todas las colecciones seña-
que algunas, se mantuvieron durante años ~~~~ ladas, queremos destacar la Colección
y sobrepasaron centenares de números. Pompadur como la más importante de
Analizarlas y comentarlas nos llevaría un esa década, tanto por lo que supuso como
espacio del que no disponemos, por lo que imagen y calidad estética, como por su
preferimos ocuparnos de las otras coleccio- ~ contenido literario y gráfico. La atracti-
nes de novela, mucho más raras, interesantes y --: va presentación de los volúmenes y los
desconocidas, y sobre todo de una que tuvo cierta cuidados editoriales, crearon un personali-
significación: Pompadur. dad tal dentro del marco erótico, y una valoración
Cuando se inicia el periodo de los años veinte, la editorial bibliográfica en este género, que sirvieron descaradamente
Hispania, que publicó numerosas novelas de escritores tan como pauta y modelo del movimiento editorialista que
conocidos y celebrados en el tema, y a los que habrá que duraría hasta 1936.
reivindicar, Belda, Hoyos y Vinent y Retana, y con la fértil La Editorial Castilla, sociedad anónima dé publicaciones,
producción de este último, ya mantenía la Colección Afrodita con domicilio en Madrid en la calla Antonio Flores 1; inició
(1919-1921). En 1921 circula la Colección Voluptuosa y la su andadura en enero de 1921 con la presentación de la
sociedad madrileñaPueyo, que tanto como Colección Pompadur donde «periódicamente irán apare-
imprenta, editora y distribuidora cultiva- ciendo bellas novelas, así españolas como extranjeras,
ría el tema, tenía la Colección Venus. donde sin pseudos-pudores se estudie el amor en toda su
Ediciones Alfa, de Barcelona, además graciosa desnudez y v~lentía. Páginas de pasión, de
de la Biblioteca Ninón sacaba la novela lujuria, de vicio si queréis, pero páginas limpias de toda
«Los cabritos» del famoso dibujante José grosera palabra y aromadas de las vivas esencias del arte
Zamora, anunciando del mismo, en y la belleza». A lo largo de cuatro años y en cuatro series
prensa, otros títulos tan sugestivos fueron apareciendo los veintiún volúmenes, en el orden que
como «A Sodoma en tren boti- hemos conseguido localizarlos tras una larga revisión de
jo». Caro Raggio que se distin- cotejos y fechas, no siempre claras:
guía por su calidad literaria y 1º) Oscar de Onix: La señorita de la boca grande. 2º)
exclusiva de autores: D'Ors, Victorien du Saussay: La morfina. 3º) Antonio G. de Linares:
Baraja, Azorín, Barbusse, ... edi- Nuestra señora de ls voluptuosidad. 4º) Jane de la Vaudere:
tó varias novelistas y lanzó en Los andróginos. 5º) F.T. Marinetti: Mafarka. 6º) Alvaro
El dibujante Federico Ribas (1890-1923) fue uno de los grandes de la ilustración erótica. Preparaba
sobrecubiertas a color. Sus portadas y delicados dibujos, crearon escuela. A la derecha, un grosero dibujo,
en la Colección Aretino, de anónimo autor.
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Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. Noticias Bibliográficas. 9/1991.
LOS
DIÁLOGOS
PEDRO ARETINO
- GABINETE:: SECRIrrO -
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D. JOAQ c iN LÓPEZ BARBADILLO
MADRID
A diferencia de otras colecciones, Pompadur consiguió éxitos literarios, como fue la publicación de
Mafarka, novela del italiano Marinetti, creador del futurismo. Muchos volúmenes, contaron con interesantes
prólogos a cargo de especialistas, y complementos bibliográficos, guiados del interés formalista de los
entusiastas colaboradores de la editorial Castilla.
Retana: El demonio de la sensualidad. 7º) Iskandaral-Magribi: res, a pesar de que todavía hoy no figuren en
El Rosal de las Rosas de Púrpura. 8º) Juan G. Olmedilla: Un los diccionarios y tratados de literatura. Algún
inmoral. 9º) Juan Luis de Montemar: Una ingenua. 1Oº) día habrá que hacer ese libro de los grandes
Alvaro Retana: El espejo de Paulina Bonaparte. 11 º) Carlos desconocidos. Nos referimos a Juan González
bevereux: En la India sensual y sagrada. 12º) Jean de Olmedilla, con más de medio centenar de publi-
Clayes: Mis Kate y sus amigos. 13º) Alvaro Retana: El alma caciones en su haber, Fernando de la Milla, y
encantadora de Oriente. 14º) M. Djep: La Condesa Bobby. Pedro Massa con su seudónimo de Oscar Onix. A su talento
15º) E. Stilgebauer: Una mujer en Berlín. 16º) Juan G. y afición se deben novelas, traducciones, prólogos, estudios
Olmedilla: Korán de amor. 17º) M. La Vrille: El diario de y bibliografías. Toda una destacada labor que nos lleva a
una masajista. 18º) Edmundo González Blanco: Mesalina considerarlos como pioneros y divulgadores de la literatura
(19º). Sin identificar. 20º) Fernando de la Milla: Sybaris. erótica contemporánea española.
21 º) Edmond Edel: Silvia. Pedro Massa, murió en Buenos Aires el21 de septiembre de
A diferencia de otras colecciones, Pompadur consiguió 1987, a los ochenta y nueve años, como corresponsal de
éxitos literarios, como fue la publicación de Mafarka, no- ABC en la capital del Plata durante más de cuarenta y cinco
vela del italiano Marinetti, creador del futurismo. Muchos años. En 1932 había ganado el Premio Mariano de Cavia, y
volúmenes, contaron con interesantes prólogos a cargo de en 1935 el Luca de Tena, siendo designado por Azaña en
especialistas, y complementos bibliográficos, guiados del 1933 gobernador civil de Huesca. De su intensa labor
interés formalista de los entusiastas colaboradores de la literaria de juventud, no podemos silenciar la versión caste-
editorial Castilla, que paralelamente fueron publicando, con llana y el extenso ensayo preliminar, el primero que se hizo
un sentido histórico-bibliográfico, en la serie de Raros y en España, de la conocida biografía de Duehren: El Marqués
Exquisitos (1921-1923) , las obras siguientes: Cydno de de Sade (Madrid, 1924). Y de su etapa del largo exilio, donde
Mytilene: Las canciones lesbianas, Etienne de Jouy: Las publicó diversos ensayos sobre temas españoles, incluida
vestales de Afrodita, Devrient: Memorias se- una espléndida biografía de Julio Romero de Torres,
cretas de una cantante alemana, el Espejo hemos localizado la versión castellana, prólogo y
de alcahuetas, y del abate Duprat: Venus notas, (Buenos Aires, 1945), que hizo con el
en el claustro. voluminoso estudio de Lemonnier sobre la
A la hora de escribir de los principales vida y obra del célebre ilustrador erótico
colaboradores, mencionaremos pri- Felicien Rops.
meramente el tratamiento de la ilus- Queremos llamar así la atención en
tración gráfica, a cargo del magnífico torno a estos escritores de los años
dibujante Federico Ribas (1890- veinte, a los que la censura no pudo
1952), uno de los grandes de la reprimir dentro de la literatura ver-
creación publicitaria, que ilustró las de que se avecinaba. Y a pesar de
sobrecubiertas a todo color, dibujó los cientos de procesos por escán-
las portadas y anteportadas en forma dalo público, se equivocaron los
de pórtico con adornos eróticos y las que en 1930, pensaban que la por-
páginas con delicados desnudos . nografía había quedado extingui-
Creó toda una escuela. da. Sería en el siguiente periodo,
En cuento a la producción literaria y de 1931 a 1936, cuando la porno-
suponemos que con intereses en la grafía española alcanzaría cotas
dirección y comercialización de la insospechadas. Pero eso lo conta-
editorial Castilla, tres grandes escrito- remos otro día.
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Una narración de
Pablo Torres
En
brazos
de
CARLOTA
D
esconocía si aquel torrente de sensaciones eran vulgar deseo
carnal o estúpido «amor» adolescente, aunque había una obse-
empezar por Juanito Tenorio... pero los psiquiatras dicen ahora
que era impotente y yo soy muy macho. ¡Esto es la leche!
siva atracción. En algún momento de aquel torrezno verano Empezaré por los orígenes aborígenes del hombre. La solución
pudo, accidentalmente (¿ ?), ver los pechos de Carlota: dorados debe estar en las sociedades primitivas, carentes de nuestros
por la sal marina y un sol costero. Eran proporcionados, sentidos de pudor, amor y otras zarandajas».
levemente abiertos, una pizca caídos: magníficamente corona- Manos a los libros: arqueología, antropología, sociedades pri-
dos por hermosos pezones que invitaban a mística contempla- mitivas, pinturas rupestres. Algunas horas después, un curioso
ción, mientras se disparaban sus pulsaciones. ensayo de una profesora norteamericana, que viene a decir algo
Ideó, disparató, preparó mil planes para rendirse a su amada, así como que todas y cada una de las representaciones pictóricas
para confesarle su febril pasión, sus incontrolados deseos de rupestres son de carácter fálico, rituales de sexualidad: ¡leches!
poseerla, inicialmente con toda ternura; después, metido en ¡Esto si que es gordo! ¿Qué tendrá que ver una escena de caza
faena, con brutal fogosidad. Todas y cada una de las estratage- con la sexualidad y los cultos fálicos? Sigamos: tectiformes,
mas tenían sus pros y sus contras, aunque la mayor dificultad puntiformes ... sexualidad exacerbada. «Esto no hay quien lo
residía en sus tormentosas dudas: «Sé que lo sabe, que estoy aguante. La solución puede estar en Roma y los romanos, que
loquito por sus huesos. Sé que me corresponde. Es imposible además patentaron la palabra lupanar».
que no viera el descaro con que la miraba y no hizo un sólo El salto histórico de miles de años fascinaba su curiosidad,
movimiento para tapar sus pechos. ¿ Y si meto la gamba? ¿Y si ahora que tenía un material caliente, que facilitaba todo tipo de
sólo es una provocación para divertirse? ¿Y si no me vio? ¿Y detalles sobre el conocimiento carnal entre los romanos, en sus
si...?» aspectos prácticos; aunque sin especificar las pautas o compor-
La solución quiso encontrarla en el método, en el conocimiento tamientos previos. Su vista se fijó ante una reproducción
de la naturaleza y las cosas. Se dispuso a elaborar un manual fotográfica de uno de los dioses romanos má venerados: Príapo,
propio del arte de la seducción para llegar al encantamiento de representado con un enorme falo, que presidía, en muchos
su deseada Carlota: «Lo importante es la información, la casos, las habitaciones femeninas, a modo de amuleto, desde la
formación, la gnosis. Tengo que empezar por el principio para mesita de noche: «¡Qué exageración. Así cualquiera!» Siga-
tener los conocimientos que dicen tuvo el veneciano Giacomo mos: Mesalina, con un asterisco. Comprobemos: Según la
Casanova, porque el Sade ese ~e parece un borrico que estaba opinión del muy experto psiquiatra fulanitez, Mesalina era
más por la estaca que por el \placer. O quizá tendría que frígida. ¡La jodimos, tía Paca! ¿Cómo leches puede afirmar
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Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha. Noticias Bibliográficas. 9/1991.
este individuo que la Mesalina era un témpano, si hay una dis- «Heptamerón»... Dudaba como un Hamlet tartaja observado
tancia de dos mil años? Así no voy a parte alguna. Vicente tiene por un cráneo socarrón que se riera ante sus narices: «Por
la solución. Su porno-biblioteca debe tener algún ejemplar con dónde empiezo? El Sade y su moralina o el mestro Giacomo.
instrucciones precisas» Porque el refinamiento oriental del Kamasutra mismamente
Tras colocar los libros de consulta en sus estantes, marcó el parece un tratado de contorsionismo sexual. Quizá la solución
número de teléfono, sin advertir que eran las tres de la ma- la tenga el maestro, aunque las cosas han cambiado mucho y las
drugada/noche. No lo cogían: repitió número hasta que una mujeres de hoy poco tienen que ver con las del Setecientos.
cavernosa voz respondió con un extraño gruñido. Vaya un dilema y encima el Vicente estará retozando con una
- Vicente, soy yo. ¿Es que no me conoces? jaca torda de usar y despachar.
-¿Sabes qué hora es?
- No l
- ¡Imbécil, mira el reloj! Se despertó a media mañana, casi con el Angelus.
- Disculpa Vicente, no había caído. Pero ya que estás despierto, Desdeñosamente miró la serena desnudez de su dormida acom-
quería decirte que si puedo desplazarme ahora a tu casa. Tengo pañante, mientras se vestía con un morado batín de seda. Sin
que consultar unos libros de tu biblioteca esa ... ya sabes. pensarlo, con seguridad de encontrarle, se dirigió a la Biblio-
- ¿A estas horas? teca. Estaba, como imaginó, en la mesa, de bruces sobre las
- Bueno ... memorias de Casanova, rodeado de numerosos volúmenes de
- Tu has perdido el juicio. asunto erótico-amatorio.
- Hombre Vicente ... no te pongas así. - ¡Vamos dormilón, que es la hora del desayuno!
- Tío, tú estás gilipollas. ¿Qué te ocurre? Son las tres de la - ¡Qué pasa, qué pasa! -dio un respingo.
mañana y además, estoy acompañado. - Que estás en brazos de Casanova y no de tu amada.
- No te preocupes. No voy a molestaros. Yo me encierro en la - ¿Me he quedado dormido?
biblioteca y vosotros a lo vuestro. Por cierto, ¿cómo te la has - No. Sencillamente te has desmayado.
llevado al huerto? No, no contestes si no quieres. Me lo imagino: - ¿Qué hora es?
una discoteca, unas copitas, unas insinuaciones, ... - Van a ser las doce.
- No sigas, por favor. No creo lo que escucho. - Vaya. Sí que es tarde.
- Hombre Vicente, si sólo es una consulta. Es que tengo un - Venga, quítate las legañas y empecemos.
problema ... - No sé como empezar, Vicente.
- Yo si que tengo un problema contigo. Te dejo las llaves bajo - Te ayudaré. Es una mujer y te ha transtornado. Deseas
el felpudo. Y ya que me has desvelado, voy a ver qué puedo controlar tus impulsos y desvarías. Buscas manual y no en-
hacer con la pesada esta. cuentras la fórmula.
- No me pongas los dientes largos. La frase fue interrumpida por la presencia de una joven de
- Muérete y no molestes cuando llegues. Nos veremos a media magníficas formas, que sólo llevaba por ropa un cortito delan-
mañana. tal del que se escapaban sus hermosos pechos, sus redondas
Gozoso, alterado, eufórico no perdió un minuto en el despla- caderas, sin llegar a cubrir su cincelado monte de venus.
zamiento. La llave estaba bajo el felpudo, tal y como Vicente le - Vicente, ¿has visto?
indicara. Abrió la puerta con sigilo y, sin encender luz alguna, - y he palpado y gozado, páleto. ¿O crees que me he pasado la
se dirigió a la biblioteca. El silencio se rompía a pequeños noche haciendo ganchillo? Pero volvamos a tu asuntillo.
intervalos con ahogados suspiros de placer: «Como se lo monta. - Estoy enamorado Vicente, muy enamorado.
No se le resiste una. Y yo sin comerme una rosca y además - Eso se ve ... ¿Por qué no se lo dices?
enamorado. ¡Qué injusto es el destino!» - No puedo. Tengo miedo.
Se situó frente a la estantería, mísmamente como un Tancredo - No será que tu amor es una señora casada...
que esperara impasible la embestida de los libros. Dudaba, sin - No voy a contestar esa impertinencia.
atreverse a mover un sólo músculo, como hechizado ante tanto - Bueno... ya sé que es casada.
título que prometía lo mejor en el interior de sus páginas: - El amor no conoce de estados civiles, -airado y muy digno.
«Justine o las desdichas de la virtud», «Los 120 días de Sodoma», - Pero sí conoce de cuernos.
«Olive y Valcouf», «La nouvelle Justine», «Memorias de - No seas ordinario. Que tú seas un desahogado y un crápula ...
Casanova», «Historia de Polonia», «El Decamerón », «El - ¡Y tú un hipócrita! ¿O es que me estás planteando un amor
Kamasutra», «Pragmática de las ...», «Fanny Hill », «La Pulga», platónico de infancia o adolescencia?
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- Comprobarás Mauricio -en jocoso tono
patemalista- hasta qué punto tienes que dejar
la espiritualidad y ser grosero, lascivo, brutal.
La carne tiene sus propios códigos.
- No discutamos Vicente y échame una mano. - El gusto sería mío -atajó Enriqueta, que le ofreció un lascivo
- Inicialmente lo tienes crudo. ¿Te ha mostrado interés, algún y lento recorrido de lengua por los labios.
ademán, alguna mirada? Es importante para que la aventura - ¡Dejarlo ya, joder! ... Volvamos a la cuestión. Por cierto,
llegue a buen término. Enriqueta, ¿tú sabes cocinar?
- Es que no quiero una aventura. Es la mujer de mi vida, lo sé - Soy una virtuosa ... de las latas de conserva.
y no estoy dispuesto a dejar pasar esta oportunidad. - y de otras cosas, guarra - con voz suave. Anda vete a la cocina
- Estás como una regadera, Maurició. Y ahora sí que no sé como y prepáranos algo, que se piensa mejor con el estómago lleno.
ayudarte. Para seducir a una mujer, te podría recomendar que y contigo -volviéndose a Mauricio- no sé qué voy a hacer. Te
leyeras «Retrato de la lozana andaluza», de Francisco Delicado, o recomendaría el «Ars Amandi» (1 ) de Ovidio, para que tuvieras
«El libro de buen amor» o incluso «La Celestina», donde encon- alguna instrucción en el amor; aunque en tu caso, te vendría
trarías todas las estratagemas necesarias para llegar a una mejor el «Remetia amoris», algo así como un manual para
mujer. Pero tú me planteas algo más gordo y fiero: el matri- deshacerse de amantes; o incluso las «Memorias de un Amante
monio. Te olvidas que la mujer es la que elige, ¿o acaso crees Sarnoso», de Marx, Groucho. No sé, no sé.
que aquí la moza ha venido esta noche por mis peculiares y - Lo mío es totalmente espiritual.
arrebatadores encantos personales? Son ellas las que nos ligan - Pero llegará un momento en que habrá un encuentro físico,
dejándose querer: fingen estar loquitas por nuestros huesos, ¿no? Entonces, ¿qué harás? ¿La despachas con un poema?
pero actúan siempre con una racionalidad que asusta. Así que - No ... claro.
no le des más vueltas y planteate un «revolcón». - Comprobarás Mauricio -en jocoso tono paternalista- hasta
Mauricio enmudeció, mientras su rostro se tornaba blanco qué punto tienes que dejar la espiritualidad y ser grosero,
como empolvado con polvo de arroz. Vicente se volvió a la lascivo, brutal. La carne tiene sus propios códigos.
muchacha, de felinos ojos, que sonreía con la mirada puesta en
algún libro. l
- ¿Tu qué lees, prenda? Algunos ruidos daban noticia de combates en la cocina, acen-
- Estos libros son fabulosos. ¿Has visto que dibujos más gua- tuados en los momentos de silencio. La voz clara de Enriqueta
rros? preguntó ingenua: «Aquí hay «perchelis», ¿los preparo? Re-
- Claro que lo he visto. Y veo tu cara y me da miedo volver al signado, Vicente respondió afirmativamente, especificando
cuarto contigo. que eran para ensalada y que su nombre era «purchelis».
- Mira, mira -se le acerca y muestra un grabado tremendo. Esto Enriqueta completó los preparados con idas y venidas a la
tenemos que probarlo. Biblioteca, desde donde trasegaba libros y libros. En algún
- Vicente -interrumpió Mauricio- no voy a renunciar. Es muy momento avisó, con el metálico sonido de un almirez, que la
importante para mí. Imploro -dramatizando- tu ayuda. mesa estaba servida.
- Está bien ... empieza por las flores. Mándale un ramillete, sin Vicente y Mauricio simulaban que comían. Enriqueta atacaba
tarjeta. Luego busca encuentros casuales, para ver si intuye los delicados «purchelis», en ensalada, mientras visualmente
que tú eres su anónimo amante. devoraba distintos volúmenes. Sus preguntas e intervenciones
- y llegado el momento -medió la muchacha- tendrás que ... eran leña incandescente para una caldera desbordada.
- ¡A usted no le han dado vela en este entierro! -replicó feroz. Y - ¿Quién es un tal Aretino?
tápese las carnes. - Fue, Enriqueta. El pionero del erotismo, allá en el XVII. Autor
- Tiene razón. Esto es un entierro y tú el muerto -se guardó un de «La cortesana» o «Los diálogos»...
taco-o Y no quiero tapar mis carnes. - Pues éstos libros no son precisamente eróticos ...
- Creo que ha llegado el momento de las presentaciones -terció - A ver ... Toma claro. Tienes la Colección Aretino, llena de di-
Vicente ante el enfrentamiento de las partes. Aquí Enriqueta, bujos obscenos, de los que a ti te gustan, so pendón ...
aquí Mauricio. Seréis buenos amigos -con ironía. - Vicente, por favor, volvamos a lo nuestro.
- Mucho gusto, señorita -sonrisa forzada. - Sí... Estamos en Joyce. Las «confesiones» de Molly Malone son
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tremendas, casi pornográficas, y nadie considera el «Ulisses» cantos al amor puroj críticas al puritanismo norteamericano y
como un texto porno-eróticoj salvo los nazis en tiempos, que elogios al salmón, a las cerezas con clarete, al bonito
quisieron ver la obra de un degenerado. También en «Terra escabechado... Finalmente, nublada la razón, por los efectos de
Nostra», de Carlos Fuentes, encontrarás fragmentos alcohol, aceptaron unánimamente los planes de Vicente, que se
tremebundos, de fiera sexualidad. retiró a una habitación, con una sola frase para Enriqueta:
- Mira, qué dibujos más bonitos -interrumpió Enriqueta, que «Esta tarde no, reina», aceptada con fingido enfado.
desliza su mano derecha por debajo de la mesa y busca más Enriqueta se levantó de la silla, insinuante adentró sus ojos en
arriba del muslo de Vicente. los de Mauricio, mientras se despojaba del delantal, dejado
- Son de la Colección Pompadour. Tienen arte. caer con suave maestría. Hizo un gesto, una señal de «acom-
- Vicente, ésta tía es muy pesada -furioso-o páñame» y dirigió sus pasos a una de las alcobas. Mauricio
- No lo creas. Es mimosa, juguetona. dudó(4)...
- ¿Qué le pasa a éste?
- jNo es de tu incumbencia!
- No empecéis de nuevo. El chico está enamorado y no sabe Obsesionado con la tímida luz externa que llegaba del exterior,
cómo llegar a su admirada ... quiso dormir, aunque sus párpados se negaban a cerrarse.
- ¿Sólo eso? Advertía las gotas de sudor que, por cientos o miles, anegaban
- jEs mucho más! su cuerpo, empapaban las sábanas. Soñaba despierto, feliz con
- Venga criatura. Tu amiguita es como todas y lo que necesita la inexistente conquista: estaba en brazos de Carlota y contem-
es marcha, horas de cama. plaba un límpido cielo perforado de relucientes estrellas. El
- No aguanto a esta tía, Vicente -afirmó con poca convicción, sin ruido seco y desgarrador del escape de una motocicleta le
apartar los ojos de tan redondos, erguidos pechos. arrebató las ensoñaciones, devolviéndole a la abominable rea-
- Vicente, ¿qué son los «perchelis»? -provocativa. lidad. Tumbado, en la oscuridad de la alcoba, se revolvía con
- «Purchelis.» .. se llaman «purchelis» y son hongos, setitas, nervio de anguila. En la feroz, terca duermevela se vio en el
edulis. Y no interrumpas más. Luego, Mauricio, le envías una autobús, camino de alguna floristería céntrica, alejada del
nota, también anónima. Debes estar atento a las posible reac- barrio para no dejar pistas que le delataran como el anónimo
ciones, para preparar una cita en un café. remitente, aunque deseara que su primer regalo fuera identi-
- Mejor en un hotel -indica Enriqueta. ficado inmediatamente.Aprovecharía una hora, unos instantes
- ¿En un hotel? -Vicente y Mauricio al alimón. de vacío, para depositar una rosa roja en el buzón de correos ...
- Si recibe flores y carta de amor aceptará mejor un hotel que y esperaría.Le invadió un intenso sueño.
una cafetería. Querrá marcha, sexo, trajín. Así que prepárate, Se cruzaron en la escalera: él, sorprendido, con arrobo vacuno,
machote, por si te sale bien -Enriqueta descansa su mano articulando con dificultad atropelladas palabras cordiales, de
izquierda en el muslo de Mauricio que, superada la sorpresa, educado vecinoj ella, depositaria de una ciega pasión, desafiante,
no protesta, que consiente primeras caricias. aunque con la situación más que controlada. Esperaba una
El aperitivo, surtido de ensaladas, viandas, libros en rústica y frase, una insinuación ... mantenían una conversación trivial,
ediciones ilustradas, acompañado de claretes y cavas, se pro- artificial, para otorgar una mínima confianza. El no controla-
longó hasta la siesta (2). Transcurrió con un intenso «triálogo» ba los colores de su cara, ni los tópicos que repetía, sin convic-
discrecional cargado de dimes y diretes, cotilleos variosj afir- ción, de mono circense adiestrado. Ella se divertía, un tanto
maciones: «lo consigues Vicente» y negaciones: «no te comes defraudada, por los apuros de su presunto pretendiente. En
una paraguaya»j repasos a la historia del Erotismo y contem- algún momento se despidieron.
plación de fotografías de Robert Mapplethorpe, ataques al ja- No supo interpretar el accidental (¿?) encuentro y preparó un
món y a la palometa ahumadaj estrategias y furtivas caricias de corto poema, casi desesperado, de amor: escito a máquina y,
Enriqueta (3), aceptadas con indiferencia por Vicente y conteni- por supuesto, sin firmar. Lo depositó furtivo en el buzón.
da sobreexcitación por Mauricioj dudas y firmes decisiones Despues enviaría otros, muchos más, casi diarios: elaborados
irrevocables, abandonadas instantes despuésj insultos a un refritos poemarios de autores como Bécquer, San Juan de la
cursi llamado Guy de Maupausant y referencias a Guillaume Cruz, Kavafis, Holderlin ...
Apollinairej reconocimiento de «virtuosismo» español: escuela Llegaron las primeras lluvias otoñales. Evitaba los encuentros,
de los hermanos Bécquer, porno-grabados de Picasso, los deslizándose entre sombras por el pánico que se generaba la
«güitos» de Cela y fuertes risas por los rebuznos de represión posibilidad de ser reconocido como autor de tanto verso-collage
que generan «Histoire d'O», «Private» o «Play BOY»j proyec- prestado.
tos de seducción, incluidas sus correspondientes pócimas y Era una mañana de perros, de fuertes aguaceros racheados,
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fria y ventosa. Extrañado, encontró correspondencia: una - - ¿No puedes? Déjame hacer: túmbate.
carta, sin remitente. La primera que recibía en muchos meses: - Lo siento ... no puedo. Lo siento, perdóname.
no contenía publicidad. Leyó asombrado el corto párrafo: «Te Carlota se incorporó con violencia: corrió al cuerto de baño.
espero mañana a las 10 horas en la habitación 69 del hotel X. No Minutos despues, enteramente vestida, abandonó la habitación.
faltes, mi atolondrado amante». No llevaba firma: reaccionó Humillado, desmadejado, Mauricio fijó la mirada en algún
socarrón, ufano: «Esta jodia Enriqueta... esta vez no se me punto del techo. Permaneció inmovil unos minutos, una eter-
escapa». nidad.
El despertador sonó a las siete de la mañana. Se levantó con
presteza para proceder a un desayuno europeo: «Hay que
tomar vitaminas para lo que se avecina». El ritual del aseo fue Se enclaustró, carcomido en la soledad, alimentándose de latas
minucioso: rasurado, seguido de muy caliente baño e intensa de conserva. Trataba de borrar aquellas persistentes imágenes:
ducha. Se peinó, acicaló y perfumó hasta en sus partes íntimas. Carlota en la habitación, desnuda, fragante, hermosa. Tan
Antes había seleccionado la ropa, de entretiempo, incluidos feroz autocomplacencia, le llevó a un lamentable estado físico.
paraguas y gabardina. Miró el reloj y notó que todavía le En algún instante lúcido telefoneó a Vicente.
sobraba una hora para llegar puntual a la cita. Se relajó - ¿Cómo te encuentras?
pachorro con música gregoriana. - Me zumban los oidos.
Ante la puerta de la habitación, sus nudillos tac-tac apenas - No es de extrañar. Alguien se debe acordar de ti (pausa).
golpearon la madera. Los instantes de espera le resultaron Estabas hecho un asco y tenías esto como una pocilga. Pero,
eternos: el aplomo cedió a la vacilación y la vacilación a la duda. ¿qué coño te ha pasado? Desapareces ... y hasta la fecha y
Pensó que acudir manso a la anónima cita con Enriqueta menos mal que se te ocurrió llamarme (pausa). Por cierto,
traicionaba su gran amor por Carlota. tenías una carta ....
Escuchó un tímido «entra». - ¿Dónde está? -desazonado.
Estaba allí, enfrente, apoyada en la mesita. Le miraba inquieta, - Aquí. Toma y tranquilízate. No tiene remitente.
llena de deseo. Asombrado, no reaccionaba: era una visión - ¡Increible!... Me da una segunda oportunidad.
seráfica de Carlota: pelo suelto, ojos brillantes, nacarada - ¿Tan mal te fue?
desnudez de sus delicadas formas: redondos pechos, mínima - Peor, de pena. Un auténtico fiasco. Ni un novato... me quiero
cintura, ajustada cadera, largas piernas... aquel monte de morir.
venus, vestido de negra, espesa vellosidad ... . - Venga, no seas borde. Y esta vez, a cumplir.
- ¿Te vas a quedar ahí toda la mañana? -resuelta, irónica. - La cita es -incrédulo-- ... Ia cita es mañana. No voy Vicente,
- ¿Eh ... ? Disculpa. No, no esperaba. Estoy sorprendido. no voy ...
- Termina de pasar y cierra la puerta con llave. Te espero aquí Puntual, pulcro, sosegado, golpeó la puerta de la habitación del
-<on el dedo índice señala la cama, mientras se mueve con hotel. Estaba resuelto a enmendarse. Una dulce voz susurró un
felina lentitud. fogoso «adelante» ....
Obedeció sumiso. La tremenda sorpresa le aturdió. Sus rosas, Traspasó el umbral y de inmediato vió a .... Enriqueta.
sus poemas prestados habían calado en Carlota sin que él, en
momento alguno, lo notara. Más obligado que convencido,
dócil, se despojó de las ropas. Pudorosa mente, con las manos (1) El autor de estas líneas se desplazó un sábado del mes de agosto
ocultando su sexo, se acercó a la cama. Carlota era un delicioso a la afotunada «Casa del Libro» de Madrid con la ingenua intención
espectáculo visual: tumbada sobre la verde colcha: una diosa de adquirir un ejemplar. No lo tenían. La librería del Consejo
yacente que, en su silencio, se entregaba en carnal pasión. Superior de Investigaciones Científicas estaba cerrado por vaca-
- ¡Ven!. No me hagas esperar. ciones. Sin comentarios.
Se sentó en el borde de la cama, casi paralizado. Inició torpes
caricias, correspondidas inmediatamente por Carlota, que se (2) Sanísima costumbre española, de época estival, vilipendiada
deslizaba gatuna por todo su cuerpo. Sin embargo, algo iba por los furibundos de la producción luteranos, el rendimiento en
mal: apresado en una ficticia tela de araña, abochornado, horas ...
dejándose hacer, no reaccionaba. Una amarga sensación aga- (3) Después de aquel verano, abandonó su soltería, matrimonió, se
rrotó su cuerpo, bloqueó sus pensamientos. hizo la señora de y tuvo hijos.
- ¿qué ocurre? -pregunta contrariada. (4) Dejo al lector libertad para decidir sobre si se produjo encuentro
-No lo sé... no puedo ... camal entre Mauricio y Enriqueta.
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existencia, en relación COn dichas desideratas.
Compramos libros antiguos exclusivamente en el domicilio del vendedor.
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I
DROBNY
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también cambios en este campo hasta dar
origen a lo que específicamente conoce-
mos como ex-Iibris: una estampilla sepa-
rada que se pega en el libro para identificar
a su propietario.
Aunque nuestra tradición europea,
historicista, individualista y nacionalista
se desvive por marcar un origen preciso en
tiempo y país al ex-libris, como si los
descubrimientos humanos surgieran de la
nada y sin sustrato previo, podemos dejar
de lado las numerosos argumentos en tor-
no al origen de la estampilla para señalar
que ya a finales del S.xV Durero, Cranach
y Holbein ya realizaban ex-libris como
hoy los conocemos en la Alemania Meri- K - J - O
dional. Y de su consideración como obra
LUIGI BOMPARD, s.f. de arte en época tan temprana no queda A. BURKA, s.f.
duda cuando recordamos la respuesta de
Durero a un consejero de Nüremberg que
le había devuelto, insatisfecho, un ex-libris
que había realizado por encargo suyo:
«Querido Señor Michael Behaim, le de-
vuelvo de nuevo el escudo y dejémoslo
como está; nadie podría mejorarlo, porque
lo he hecho con arte y diligencia». Poco
después el ex -libris aparece en toda Europa
y no tardaría en llegar a Américajunto con
la imprenta.
Curiosamente la estampilla de propiedad
ha ido sufriendo altibajos en su utilización
conociendo tiempos de pujanza, el siglo
XVIII es su edad de oro, y épocas de
decadencia y casi olvido como los inicios
del siglo XIX, para más tarde, finales del
mismo siglo y en el primertercio de nuestro
siglo XX llegar a convertirse en casi una
F. GARDETA, 1951 manía con la aparición de coleccionistas RUDOLF KOCH, s.f.
de ex-libris, asociaciones de ex-libristas
en todos los países principales y hasta
elaboración de estampillas con el único
HALO ZETTI, s.f.
objetos de servir como elementos de co-
VALENTIN LE CAMPION, s.f.
lección y ya no para cumplir el fin pri-
mordial que marcó su origen. identificar al
propietario del libro. La culminación de
esta manía la marca la aparición de las
marquillas: hojas con un ex-libris, gene-
ralmente en cuarto, que por su tamaño no
cumplen otra función que la de poder ser
coleccionadas.
Esta Segunda edad de oro del ex-libris, el
primer tercio del siglo XX, vendría a añadir
una novedad en el arte de la estampilla:
con la implantación general de la liberta-
des civiles nacidas al amparo de la revo-
lución francesa, más tarde reprimidas por
las monarquías, y de nuevo resurgentes
ahora con la implantación de las repúbli-
cas burguesas o las monarquías constitu-
cionales, un clima de tolerancia y desaho-
go se expande por toda Europa, que si en la
literatura produce abundantemente ese
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género que empezó llamándose galante y
acabaría pudiendo cultivar abiertamente
la pornografía, en el campo del ex-libris e~.
sería la base que posibilitó la aparición del
ex-libris erótico, sobre cuya historia no
conozco todavía ningún trabajo
monográfico.
Aunque existen abundantes ejemplos en
todos los países europeos de esta manifes-
tación, curiosamente puede decirse que el
ex-libris erótico es especialmente abun-
dante el ámbito geográfico que parece
haber sido siempre su mejor campo de
cultivo, el área de la cultura en lengua
alemana y su zona de influencia: Alema-
nia, Austria, Checoslovaquia, Hungría ...
KAREL SIMUNEK, s.f. Para los coleccionistas de ex-libris existen
secciones bien delimitadas que les permi-
ten clasificar sus series inequívocamente, FRAN<;OIS MARECHAL, s.f.
aunque puede haber elemento ambiguos.
Así tendríamos los ex-libris con escudos
de armas y rasgos de linajes, los que re-
presentan figuras leyendo, los que pre-
sentan libros o bibliotecas como tema
dominante, los arquitectónicos o
paisajísticos, los de ornamentación floral,
los que incluyen a la lechuza como símbolo
de la sabiduría, etc ...
Los ex-libris eróticos podrían ser clasifi-
cados a su vez: órganos genitales femeni-
nos, órganos genitales masculinos, des-
nudo, copulación (subdividible en va-
riantes), bestialismo, necrofilia y otros.
Pero, como puede verse en los ejemplos
ilustrativos, hay algo que podría señalarse
como rasgo común de este tipo de estam-
pillas que las caracteriza y que como gé-
nero les confiere un rasgo distintivo en
contraste con los demás ex-libris, que es
JUERGEN NEMETZ, s.f.
un ligero, frívolo, amable y constante to-
que de humor que raramente está ausente
de ellas.
Queda sólo como colofón señalar que, si
bien hay actualmente un tímido renaci-
miento del arte del ex-libris (cultivado con
fortuna por el grabador Marechal), el libro
actual, predominantemente impreso en LUIGI BOMPARD, 1944
papel perecedero, con una tipografía que
aprovecha los márgenes del papel hasta
extremos lamentables, nacido para leer y
desechar pero no para formar bibliotecas,
difícilmente puede ser soporte de un
ex-libris. Como signo de los tiempos que
corren he de decir que buena parte de las
estampi Ilas que últimamente han llegado a
mis manos son marcas de libreros anti-
cuarios.
Bernardo Fernández
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11IihrQrta
QtóaitQ EL CAFETAL
'ispertlrHolto en 1IfltrsimtIes
LIBROS • MANUSCRITOS
CARTOGRAFIA • VISTAS
incunables / goticos / atlas / grabados
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UN CODICE «RECONVERTIDO»
EN MANUAL DE SENSUALIDAD
l verano ha traído como «nove-
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ANOTACIONES DE URGENCIA
«...0 que cuando estas líneas lleguen a la mesa del director y éste considere
que el «escribidor» no es erótico, sino pornográfico.»
N
ormalmente, las relaciones entre las personas son tan revistas especializadas y las otras, los periódicos, incluso,
variopintas y dispares como la propia naturaleza del ofrecían imagenes increibles ... Se llegaba, incluso, a decir
ser humano: laborales, profesionales, de amistad, de que «es pecado hablar mal de los vecinos» y que «no es
vecindad, de afinidad, de consanguinidad ... También exis- pecado besarse por los caminos».
ten «antirrelaciones» -guerras, odios, enemistades, deporti- No obstante, con el tiempo la tranquilidad retornó a su
vas (éstas entre fanáticos de distintos equipos futboleros), espíritu. Voces autorizadas y numerosas clamaban contra
taurinas (entre los «curristas» y el resto de la afición) ... Las todo aquello. Era evidente que sus conclusiones eran com-
relaciones amorosas, objeto de minucioso y detallado análi- partidas por otros y que tratándose de quienes se trataba
sis, aun siendo únicas en su esencia, han tenido diferentes tenían razón. Utilizaban el término «pornografía» y «porno-
tratamiento y consideración. gráfico» para referirse a las relaciones amorosas con ese
El «Diccionario de Autoridades», impre- desparpajo y falta de educación.
so en Madrid por Francisco del Hierro, ~ . "~ . {.,94' iN El «escribidor» está otra vez sumido en la per-
impresor de la Real Academia Española, ~ )~ plejidad: no ha olvidado lo que aprendió
en 1726, define con toda claridad lo que se
debe entender por «amor carnal» y «ero- . .
~},~¡,; !lo....
/ I .............. v/ en su niñez, pero tampoco puede ignorar
.,~.. ~ lo que ha aprendido, tanto por la vía de
~
tismo» ilustrándonos en el sentido de que ' )~ la lectura como de la propia expe-
~ .. . ..~\ riencia. Así que ha ampliado aquellas
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16 '30 a
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LIBROS Y GRABADOS ANTIGUOS
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«SUENO DE UNA SIESTA
DE VERANO»
Sesteando la tarde del día 27 -7 -91
entre las 5 y las 8 1/4 con Sara, Aurora
s
I
ara ( 1) se encontraba dentro de un espacio cerrado, parecido rincones. En aquel nuevo espacio, acolchonado o colchón,
al comedor de mi casa y tenía sólo colocadas unas bragas que ya no era de gomaespuma, junto a sus curvas de luna, mi
blancas sobre su desnudo cuerpo; pero de tal forma que la sensualidad era tal que me faltaba el tiempo y hasta los
abundancia vellosa de su pubis asomaba por el reborde. De elementos para acariciar su cuerpo, que lo veía en sueños
pie y de perfil, como estaba situada respecto a mí, podía como algo al borde de la madurez, que hace reventar a las
apreciar toda la carnosidad y exuberancia de un cuerpo de su frutas. Pasaba de las nalgas al vientre y de ahí a los pechos,
edad. Parecía una mujer de Modigliani, exótica como uno y otra vez hacia abajo. Suavemente, casi sin peso, tal era la
podría imaginarse a una árabe de los «Cuentos de las mil y sensación que sentía en ese momento del sueño, me deslicé
una noches». En aquella postura, su abultado monte de desde abajo hacia arriba, rozandola toda, hacia su boca, que
Venus atraía podeAuroramente mi atención e inmediata- parecía inflamada, la besé cual si fuera dulce de membrillo.
mente recordé que teníamos pendiente que posara para mí. Aunque en todo esto se supone que yo estaba sobre ella, la
Se lo fui a decir e hice un movimiento de avanzar mi mano veía de cuerpo entero: tendida boca arriba, con los brazos
hacia ella. Debió advertir mi gesto: se encogió un poco, echados hacia atrás, con las manos por encima de la cabeza,
arqueando el cuerpo, se ajustó las bragas tapando el vello las cuales no tenía ni abiertas ni cerradas, más bien como
púbico y mi mano, impulsada por mi brazo y casi por todo mi abandonadas. En ese gesto tan natural en las mujeres, tan
cuerpo, la tocó suavemente. Olvidé lo de posar. cargado de sensualidad. La seducción que ejercía sobre mí
Al tiempo que gozaba del placer del contacto de mis dedos era tremenda, estaba poseído por la ternura.
con su piel de manzana y sin el menor sentido aparente, Bajé hacia sus partes más contorneadas: las piermas, en el
inició una que fue corta conversación en torno al colchón vértice que forman, justo donde está el coño, que por el
donde duermo (2). Sara me dijo: «Creo que donde duermes efecto de su propio peso sobre la superficie donde estaba
es malo, ¿no? Porque duro sobre duro ...». Fueron exac- echada parecía más carnoso y redondeado. Allí me paré unos
tamente sus palabras. Contesté, al tiempo que me acercaba, segundos. Abrí los primeros pliegues y vi todo su sexo por
como llevándola hacia el colchón: «No, mira ... ». No dije dentro, que me pareció como un coño japonés: más pequeño
más. y rugoso de lo común, como formado por finos pétalos de
Al pie del amplio lecho, y tal como ocurre en los sueños, todo carnosidad exagerada. Acerqué mis labios y los lamí lenta-
el escenario se transformó en otro nuevo automáticamente, mente. Introduje sus pétalos en mi boca y busqué su clítoris,
sin mediar tiempo. Recuerdo bien como al lado de aquella que froté cuidadosamente con la punta de mi lengua. Sara
especie de nuevo lecho, de aspecto árabe o hindú , comenza- terminó por entraren un éxtasis de movimientos serpenteantes
mos a tocarnos. Nos tumbamos entre sábanas y telas de y lánguidos gemidos.
fuertes colores estampados: había cojines por todos los Suele ocurrir en los sueños que en el momento de mayor
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gozo o interés se produce el final o cambio brusco de la
situación. Y así me ocurrió, que me vi incorporado, saliendo'
por una puerta, para no sé qué. Nada más cruzarla, me
encontré con Aurora. Le conté lo que pasaba o había pasado
y le insinué que pasara a donde estaba Sara. Le insistí, sin
creer que hubiera problemas. Aurora se adentró en la habi-
tación y yo me dirigí hacia la calle, con renovada sensación
de placer.
Lo que ocurrió a partir de ese momento intentaré extractarlo
todo lo posible. Pudiera tener un extraño interés para la
comprensión del sueño, pero no es tan ameno como lo
relatado hasta aquí.
En la calle, el sueño escenificaba un bulevar; y sin saber por
qué, ni llegar a sitio alguno, o tal vez sin recordar qué pudo
pasar, me encontré de regreso. A mi espalda advertí un
grupo de tres mujeres jóvenes, sentadas en el poyete de una
casa, que al tiempo que me ofrecían un caramelo, me pedían
que me acercara. Me mostré indiferente y escuché cómo
decían, refiriéndose a mí: «¡Jo, qué tío!. Bien que se lo debe
montar con la que esté. Menudo gili, el tío» y cosas pa-
recidas.
A mi derecha, encontrándome en el centro del bulevar, entre
gentes que pasaban, vi una vieja, casi enana, con pinta de
beata que torpemente caminaba recta hacia un charco. Me
volví y cogiéndola por el brazo, casi agachándome, la ayudé
a evitarlo. Continué hacia la casa donde había dejado a Sara
y Aurora. Antes de entrar aprecié que la entrada era amplia,
como la de un cine o local comercial, y que salían gentes de
forma apresurada. Sospeché que algo iba mal.
Me adentré, entrecruzándome con la gente, que parecía huir
de algo y busqué a Sara y Aurora. Por fin las encontré:
venían como perseguidas, acompañadas de un hombre
joven, que no pude identificar. Inmediatamente entendí que
había que huir: busqué mis ropas entre las que traían en sus
manos; y al mismo tiempo que co-
rríamos pude vestirme.
Otra vez brusco cambio de escena:
los cuatro, entre callejuelas que re-
cordaban el Albaicín de Granada.
Pregunté afirmativamente, refirién-
dome al motivo de la huída: «¿Eran
curas, verdad?» Aurora contestó:
«¡Claro!» Sara, muy enfadada, remató:
«No sabes con qué violencia nos han
expulsado. ¡Son la leche! Les contesté:
«Pues alegraté. En otra época, si te pi-
llan, te hubieran quemado. Y también a
todos nosotros».
El final fue algo así como que entre todos
quisimos fundar una «Sociedad» de placer
sensual para las gentes. Pero en este
punto el sueño debió degenerar en
realidad, pues ya casi más que soñar,
pensaba. Terminé de despertarme. Sara es una joven vecina, de aspecto inocente y tierno, que da
(1)
/
Detesto las camas convencionales. LLamo «el colchón» don-
(2)
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A
proximarse al concepto de la sexualidad oriental, a través del
estudio o contemplación de sus estampas eróticas, es tarea
particularmente difícil para un occidental. Oriente y Occi-
dente han sido y son dos mundos que o mal se ignoran o bien
son referencias exóticas y superficiales, carentes de conteni-
dos. El erotismo occidental poco o nada tiene que ver con el
oriental, cargado de fragancias , de una peculiar escenografía
Refinamiento
en la que intervienen conceptos religiosos-sexuales.
La mítica India, en la que pervive un injusto, abominable
sistema de castas, simboliza el refinamiento oriental frente
a la representación de la sexualidad de los pueblos chino o
japonés; aunque tampoco habría que desdeñar las concep-
ciones arábigo-persas, muy mediatizadas por su religión,
que limita todo aquello que no sean estampaciones
geométricas.
La exótica India del Ganges, de los Bramas y los Parias, de
enemil etnias y otras tantas lenguas, de la diosa Shiba y el
Oriental
dios Kama, del hambre y la suciedad, de r -- - - - - - - - ' - - - - - - - -- - - -- - -- - -- -------=====::l
las vacas sagradas y las maderas oloro-
sas de Ghandi y el Imperio británico de
los Sijs y los Tamiles, mantiene una
peculiar concepción del erotismo. Si la
diosa Shiva representa la vida, el dios
Kama representa el amor: Sería el
equivalente a nuestro Eros.
La primera gran sorpresa, para un occi-
dental, es la escenografía: en el campo
o en palacios, siempre con una atmósfe-
ra de fragancias, con flores y animales;
rosas y pájaros o pavos reales o ciervos.
En la mayoría de las representaciones,
los amantes (dos, tres o más, según lo
que se quiera reflejar) rara vez están
despojados de sus ropajes o tocados . El
hombre jamás tendrá la cabeza descu-
bierta: siempre mantiene su peculiar
turbante, sus adornos y, en una cierta
proximidad, sus armas. La mujer estará
engalanada con joyas y velos, en un En su concepción mítico-religiosa, el arte erótico hindú
ritual místico de entrega y complaciencia. Sorprende tam- desarrolla una estética manierista de gran belleza, a pasar
bién la exactitud relajada, la naturalidad. Porque no hay de las posiciones exageradas de la pareja en eljuego amoroso.
concesiones a la exageración: todo está proporcionado, y siempre en un contexto armónico donde no se puede
supeditado a la ensoñación, a la belleza. Difícilmente se precindir de las flores o de la ornamentación vegetal de la
puede encontrar un ápice de grosería zafia. naturaleza.
El erotismo oriental hindú, en el que incluimos el nepalí por
afinidades culturales, tiene varias escuelas, que responden a
distintos estilos representativos. El más antiguo, del Seis-
cientos, es el Basohli, lleno de colorido y figuración , que
narra los amores de Krishna y Radha, con ausencia de la
pareja en el acto sexual. El Kotah sigue fielmente las
enseñanzas mitológico-sexuales del dios Kama, en su con-
cepción palaciega. Representa el placer de los príncipes, a
veces en complicadas posturas con sus amantes. El Bundi es
similar, aunque más acrobático. El Bundi-Kotah es una
mezcla de las dos escuelas, con el añadido de la naturaleza
o la ensoñación paisajística. La pareja suele vivir su encuen-
tro amoroso en un particular paraíso, rodeados de animales,
con absoluta normalidad. El Bazaar es la fantasía, la esceni-
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ficación trenzada de un «erotismo geométrico» o animalístico
-al formar, por ejemplo, la figura de un caballo. El estilo
Guleres ceremonioso, ritual. Se centra más en los preparativos
relacionados con el matrimonio y la fertilidad. El Kangra,
desarrollado a mediados del siglo XIX, es sencillo, sin la
El amor es algo tan natural, para los nobles, como la exuberancia colorista de los períodos anteriores; aunque
caza. La icografía reproduce el juego sexual y la caza, mantiene la decoración floral.
en la extraña comunión de Eros y Tanatos.
r¡iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii._iiiiiii....~~~-~~Il
II
Hay/parece haber algunas coincidencias
mínimas entre el arte erótico oriental y
las representaciones occidentales. esta-
rían determinadas por el protagonismo
de la mujer. En la escuela Basholi, la más
antigua de la India, se representa el amor
de la ITÚsma forma que en Occidente
cuando se contempla, por poner un ejem-
plo, alguna estampa de los amores de
Calixto y Melibea, en La Celestina. Pos-
teriormente, en otros estilos hindues más
agresivos y liberales, los dibujos se ciñen,
como referencia obligada, a los concep-
tos mítico-religiosos. En las escenas
eróticas donde se ve un príncipe rodeado
de cinco muchachas jóvenes, se desarrolla
un complejo juego amoroso -forma
parte de la educación de los nobles- con
la única finalidad de dar y obtener placer. En otros casos, el
actor principal de la escena -siempre de la casta Brahma-
realiza el amor con dos mujeres: la coincidencia con Occi-
dente es manifiesta. Representaciones de simple placer
carnal, arropadas de colorido, sin justificaciones
mítico-religiosas.
Donde más claramente se advierten los conceptos
mítico-religiosos del arte erótico oriental hindú es en la
escenificaciones animalísticas, preferentemente elefantes.
El artista dibuja complejas miniaturas trenzadas de hombres
La belleza de dibujo es tal, que en muchas ocasiones resta y mujeres , a veces en posiciones inverosímiles, hasta con-
a la escena sensualidad, como si de una representación
formar y confundir el perfil del animal. Las figuras se
antropología se tratara. Porque los actores, los protagonistas
no reffiejan en sus rostros el menor goce carnal. contorsionan, se alargan o encogen hasta camuflarse, como
lo haría Arcimboldo con frutas y flores,
sin perder erotismo. Una leve mirada
permite contar cinco, seis o más cuerpos
ensamblados, en alguna posición
amatoria-sexual. Incluso los dibujantes
pueden formar retratos de la diosa Shiba
que, estudiados detenidamente, son pro-
ducto de decenas de figuras, cuidadas
hasta en sus más mínimos detalles.
La mujer desempeña un papel pasivo, de
sumisión, casi de mero objeto sexual que
debe proporcionar gozo camal, al mar-
gen de sentimientos, porque ha sido
educada para esos fines . Y esa concepción
de la mujer parere que hoy se mantiene en
toda su virulencia, en una India que
sostiene un férreo sistema de castas
escudadas en la ignorancia, las tradicio-
nes y privilegios. Así, todo el refinamiento oriental, en su
concepción erótico-amatoria, está reservada a las castas
dominantess, detentadoras de los más injustos privilegios.
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componen dificulta su precisa delimitación de y otras divinidades eróticas (Príapo), que no volverían
los conceptos de pornografía y obscenidad». ¡Olé! hasta el Renacimiento. La profunda influencia de la
Delimitar pasión de amor y prostitución. Esta es la moral judeocristiana en la cultural occidental, a diferen-
cuestión. ¿Qué sería mejor: la alquimia de un Paul cia de lo que ocurrió en Asia, que plasmó un erotismo de
Bocusse, por citar a un grande del Olimpo de la carácter religioso y práctico, no facilitó su representa-
cocina francesa; o la lata de fabada de los «alimentos ción por conferir al erotismo un subyacente sentido
de España»? Cabe preguntarse si el aroma pecaminoso, a partir del siglo XVI.
gastronómico de la trufa es equiparable al refrito de La incorporación del erotismo a la cultura de masas a
la colza, o si el «guerragate» es comparable a la través de la literatura y el teatro y posteriormente por
trayectoria política de un Besteiro? ¿Cabe, pues, la medio del cine y otros espectáculos, ha ido creando
comparación entre erotismo y pornografía, entre modas y convenciones eróticas arraigadas fuertemente
pasión, locura, y prostitución? en el público (público que traga todo, sin caer en la cuenta
Pasión es la acción de padecer; lo contrario de la que está alimentando un universo monetarista, prostituido,
acción: un apetito, una afición, vehemente a una donde premia al comercio escandaloso que lo sustenta).
cosa; perturbación o efecto desordenado del ánimo. Erotismo es a un símbolo oriental, lo que pornografía es
La prostitución tiene connotaciones impúdicas; al desnudo de tumo en la revista «ad hoc». Si el erotismo
obscenas, torpes, ofensivas al pudor (definido como motivó artes decorativas e imágenes, su importancia
honestidad, recato o modestia). Si pornografía se viene dada «por los fundamentos mágicos, mitológicos,
emparenta con prostitución o exponerse pública- religiosos y culturales de las sociedades que los desa-
mente a la remuneración por negocio, mediante rrollaron. Todas sus formas deben considerarse en
deshonras o torpezas ... La pornografía rozaría el función de la mentalidad, sistemas vitales y psicología
escándalo. Nuestro código penal tipifica como delito de las colectividades o individuos».
el escándalo público, aunque lo hace de una forma En la cultura de la imagen, en la aldea global de los «mass
imprecisa: «El que de cualquier modo ofendiese media», erotismo y pornografía parecen tocarse más
al pudor o a las buenas costrumbres, con hechos cerca. Vivimos en «don dinero» como denunció en
de grave escándalo o trascendencia incurrirá en tiempos «don Quevedo». Nuestros códigos morales es-
penas de arresto mayor y multa». tán en venta. Todo se compra-vende en la vía pública: las
Por tal regla de tres, últimamente parece somos relaciones interpersonales se condicionan por el precio o
atacados por grave epidemia pornográfica. Nos la fama. El éxito está en función de remuneraciones más
circunda el universo de la prostitución. Todo se o menos encubiertas. Parece meritorio que la distinción
prostituye, todo se vende en la vía pública. Se entre conceptos sea cuestión de seis ceros: depende del
compra-venden escándalos. Prostitución es ganar mundo circundante, de la mentalidad y mientras no se
dinero impúdicamente, torpemente, con escánda- demuestre lo contrario, hoy se vende casi todo. Pasión,
lo. Pornografía es vender lo más íntimo a cambio de locura, prostitución! La respuesta la escribieron, hace
unos kilos de billetes (aunque no lo diga, lo tiene dos mil años, dos autores romanos: Séneca y Marcial. El
usted en mente). La pornografía es gran negocio: filósofo y el poeta.
dobles contabilidades, financiaciones dudosas:
enriquecimientos vertiginosos, abusos de poder. Un texto de Pepa Rico.
La erótica de poder no tiene parangón con la por-
nografía del abuso. (Maquiavelo no tiene rivales) .
La primera, roza la locura; la segunda, lo delictivo.
Un apetito, un afecto desordenado, una pasión, no
suele ser rentable; pero la pornografía, entendida «Pareja Desnuda besándose». Grabado de Ismael Smith. (Sin fecha
como tratado de la prostitución, siempre tiene un ',: ~ . '. .
precio. Y acaso todos también tengamos un precio.
Erotismo y pornografía golpean fuerte el umbral de . ':~~;
los sentidos: coinciden en el gusto, deleite. Ambos ..';'\1;;
conceptos conforman el área de las sensaciones:
tocan el mismo bordillo ... aparentemente. Porque " ,;,
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