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Resumen Libro Sin Ánimo de Lucro

Este documento resume los principales puntos de los primeros 4 capítulos de un libro sobre educación. La autora argumenta que la educación actual se enfoca demasiado en la rentabilidad económica en lugar de desarrollar el pensamiento crítico necesario para una democracia saludable. Analiza modelos educativos en Estados Unidos e India, y propone que la educación debería cultivar la comprensión interpersonal y las habilidades argumentativas descritas en el método socrático de enseñanza.
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Resumen Libro Sin Ánimo de Lucro

Este documento resume los principales puntos de los primeros 4 capítulos de un libro sobre educación. La autora argumenta que la educación actual se enfoca demasiado en la rentabilidad económica en lugar de desarrollar el pensamiento crítico necesario para una democracia saludable. Analiza modelos educativos en Estados Unidos e India, y propone que la educación debería cultivar la comprensión interpersonal y las habilidades argumentativas descritas en el método socrático de enseñanza.
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SIN FINES DE LUCRO

Martha C. Nussbaum

Grado en Educación Primaria Semipresencial

Curso 2013-2014

Jesús Rico Paniego

Madrid, 8 de Enero de 2014


CAPÍTULO 1 “LA CRISIS SILENCIOSA”

En este primer capítulo la autora nos presenta un grave problema en nuestra sociedad actual que está
pasando desapercibido y puede llegar a tener grandes y perjudiciales repercusiones en el futuro de la
democracia: “La crisis mundial en materia de educación”. En la mayoría de las sociedades
democráticas se busca fomentar la rentabilidad a través del cultivo de capacidades utilitarias y
prácticas a corto plazo enfocadas únicamente a general capital. Dejando de lado la educación en
humanidades que ayuda a los ciudadanos a tener un pensamiento elaborado y crítico sobre lo que
ocurre a su alrededor, además de entender la importancia de los logros y sufrimientos ajenos. El
desarrollo del pensamiento y la imaginación nos permiten ver al otro como un ser humano dotado de
alma, pensamientos y emociones, no como un objeto más que puedo utilizar para mi propio interés o
el interés general. Según la autora, cultivar la capacidad de reflexión y el pensamiento crítico es
fundamental para mantener la democracia con vida y en estado de alerta. Por supuesto es importante
conseguir una solidez económica, pero ésta no puede ser un fin en sí misma sino un medio para
conseguir una sociedad más igualitaria y humana. Aunque este problema del que habla la autora tiene
alcance mundial, va a centrar su análisis y estudio sobre dos naciones muy diferentes que conoce bien:
Estados Unidos y la India.

CAPÍTULO 2 “EDUCACIÓN PARA LA RENTA, EDUCACIÓN PARA LA DEMOCRACIA”

¿Qué entendemos por progreso en una nación? Hace años que los especialistas en economía de
desarrollo utilizan el producto interior bruto como índice representativo para medir el progreso de la
calidad de vida de un país. Según este modelo la meta de toda nación debería ser el crecimiento
económico, sin importar la distribución de la riqueza, ni la igualdad social, ni las relaciones de género
o raza o las condiciones necesarias para la estabilidad democrática de un país.
En los dos países que la autora ha escogido para centrar su estudio existe una Constitución escrita
donde se establece que ciertos derechos fundamentales no pueden ser abrogados ni siquiera para
obtener un gran beneficio económico. Ambos países resguardan una serie de derechos civiles y
políticos, además de garantizar a toda su ciudadanía la igualdad ante la ley, independientemente de la
raza, el género o la religión.
Como consecuencia, resulta aún más extraño que las principales figuras dedicadas a la educación en
ambos países sigan actuando como si la única meta de la educación fuera maximizar el crecimiento
económico.
Aun así en los Estados Unidos nunca hubo un modelo de educación puramente orientado al
crecimiento económico. Siguen un modelo de educación universitaria basado en las disciplinas
humanísticas. En lugar de ingresar a la universidad para estudiar una carrera puntual, los estudiantes
están obligados a cursar una gran variedad de materias distintas durante los primeros dos años, entre
las cuales predominan esas disciplinas. Si bien es cierto que a pesar de esto según el Informe de la
Comisión sobre el Futuro de la Educación Superior del Departamento de Educación de los Estados
Unidos, las universidades técnicas y los departamentos científicos obtienen las mejores calificaciones,
mientras que se imponen recortes drásticos a los sectores de humanidades.

En la India, a pesar de la gran influencia de Rabindranath Tagore (pedagogo indio), que intentó
construir su escuela en torno a la idea del pensamiento crítico y la imaginación empática, y fundó una
universidad con el modelo interdisciplinario de las artes y las humanidades, las universidades no se
organizan hoy según ese paradigma, sino que, como en Europa, se estructuran en torno a una
disciplina única.

Frente a estos modelos de educación orientados al crecimiento económico que están imperando
actualmente en la mayoría de los países del mundo, la autora presenta como alternativa el modelo
conocido como el paradigma del desarrollo humano, en el que lo que importa son las oportunidades o
capacidades que posee cada individuo y en el que se defiende que todas las personas gozan de una
dignidad humana inalienable y que ésta debe ser respetada por las leyes y las instituciones. A
continuación enumera algunas aptitudes fundamentales que se deberían inculcar a los ciudadanos para
poder desarrollar este modelo y fomentar una democracia humana y sensible.

CAPÍTULO 3: “EDUCAR CIUDADANOS: LOS SENTIMIENTOS MORALES (Y


ANTIMORALES)”

En este capítulo la autora reflexiona sobre qué es lo que hace al ser humano tan difícil el poder vivir en
una sociedad democrática e igualitaria. ¿Qué fuerzas le empujan a querer dominar al otro, a sentirse
superior y que las mayorías intenten denigrar o estigmatizar a las minorías?
Para ello hará un recorrido por las teorías y estudios de distintos pedagogos, psicólogos, pensadores,
etc. Llegando a las siguientes conclusiones:

El niño cuando nace utiliza a los otros como instrumentos que necesita para poder sobrevivir y siente
vergüenza y repugnancia ante su propia debilidad y limitación (es un ser mortal). Al niño se le puede
inducir a través de la educación a proyectar estos sentimientos de repugnancia hacia el exterior, y que
este deseo de ser invulnerable le lleve a creerse superior a los demás (o a un grupo concreto de la
sociedad: otro sexo, otras razas, otra clase social…)

Por el contrario se puede fomentar en el niño el desarrollo de la capacidad de comprensión, mediante


la experiencia empática, entender el efecto que tienen sus agresiones sobre las otras personas por las
que sienten cada vez más afecto. Surgiendo así el sentimiento de culpa y el interés sobre el bienestar
del otro.

Pero además del individuo debemos de tener en cuenta otros factores como la situación que pueden
determinar o ayudar a un comportamiento negativo:
El individuo se conduce mucho peor bajo la máscara del anonimato, cuando nadie expresa una opinión
crítica contra lo que hace y cuando los seres humanos sobre los que puede ejercer poder se le
presentan deshumanizados y pierden su individualidad.
Por lo tanto el proceso de educación debe reforzar el sentido de la responsabilidad individual, la
tendencia a concebir a los demás como individuos en sí mismos y la voluntad de manifestar opiniones
críticas.

Aunque por supuesto la escuela es apenas uno de los factores que influyen en el corazón y en la mente
del niño durante su crecimiento. En efecto, la labor de superar el narcisismo y desarrollar el interés por
el otro debe realizarse en gran parte dentro de la familia.

CAPÍTULO 4: “LA PEDAGOGÍA SOCRÁTICA: LA IMPORTANCIA DE LA


ARGUMENTACIÓN”

A partir del siglo XVIII, diversos pensadores de Europa, de América del Norte y, sobre todo, de la
India comenzaron a distanciarse del modelo de aprendizaje basado en la memorización y se
embarcaron en sus propias experiencias, con mayor participación crítica del niño. Sócrates apareció
como una figura de inspiración.

En Europa destacan:

-Jean-Jacques Rousseau que en su obra “Emilio” describe los elementos de una educación destinada a
transformar al niño en un ser autónomo, capaz de formar sus propios criterios independientes y de
resolver problemas prácticos por sus propios medios.
-El pedagogo suizo Johann Heinrich Pestalozzi que se propuso acabar con la memorización y la
práctica de atiborrar de información a los alumnos y quiso desarrollar una educación destinada a
formar alumnos inquisitivos y activos mediante el desarrollo de las capacidades críticas naturales del
ser humano. Aunque la aplicación de la pedagogía socrática no fue tan estricta, pues también le
atribuía importancia a la empatía y al afecto en la educación.

-Friedrich Froebel, fundador del kindergarten que llevó a cabo una gran revolución, la educación debía
centrarse en evocar y cultivar las aptitudes naturales del niño mediante el juego como pilar de apoyo.

En Estados Unidos:

-Alcott: Para él, como lo era también para sus antecesores en Europa, el método socrático estaba
incompleto porque hacía caso omiso de las emociones y de la imaginación. Así y todo, Sócrates les
proporcionó en gran parte lo que todos ellos buscaban: una teoría que atribuía gran importancia al
autoexamen, la responsabilidad personal y la actividad intelectual independiente como antídotos
contra una educación que transformaba a los alumnos en herramientas maleables para la autoridad
tradicional.

-Mann es una de las figuras más influyentes en la historia de la educación pública estadounidense
luchó por la abolición, la igualdad de las mujeres y el acceso gratuito e igualitario a la educación
humanística.

-John Dewey, el más influyente y distinguido promotor de la educación socrática en los Estados
Unidos

En la India la figura más influyente fue la de Rabindranath Tagore que sostuvo que la humanidad sólo
avanzaría si cultivaba la capacidad de comprensión y de integración, lo que podría lograrse sólo
mediante una educación que colocara el acento en el aprendizaje global, las artes y la autocrítica que
propone Sócrates. Aunque Tagore recibió la influencia de algunos pensadores de la cultura occidental,
resulta evidente que su propia influencia sobre dicha cultura fue mucho mayor.

Este modelo de enseñanza que incorpora el pensamiento crítico a la metodología pedagógica de


distintos cursos, enseñando a los estudiantes a indagar, a evaluar las pruebas, a escribir sus propios
trabajos con argumentos bien estructurados y a analizar sus propios argumentos, brindándoles después
la oportunidad de poner en práctica lo aprendido mediante la realización de debates en clase y la
redacción de trabajos escritos es aún bastante frecuente en los Estados Unidos. Pero en la mayoría de
los países europeos y asiáticos resulta difícil encontrar esta suerte de intercambio intensivo entre
docentes y alumnos universitarios, pues allí los estudiantes ingresan en la universidad para seguir una
carrera determinada y no deben cursar ninguna materia obligatoria de educación humanística. Por otro
lado, el modelo común de enseñanza en esos países supone la asistencia a clases muy concurridas en
las que la participación de los alumnos es escasa o nula.

CAPÍTULO 5 “LOS CIUDADANOS DEL MUNDO”

Hoy en día, los problemas económicos, ambientales, religiosos y políticos que debemos resolver
tienen alcance mundial. Existe una interrelación global, nuestros actos inciden en la vida de personas
que viven al otro lado del mundo. Por lo tanto las instituciones educativas tienen una tarea necesaria y
urgente: inculcar a los alumnos la capacidad de concebirse como integrantes de una nación
heterogénea, inmersa en un mundo más heterogéneo aún, así como la facultad de comprender la
historia y características de estos grupos tan diversos que habitan nuestro planeta. A pesar de que el
conocimiento de estas características por sí sólo, no es garantía de respeto y buena conducta, la
ignorancia es casi garantía de lo contrario. Por ello, los programas curriculares deberían planificarse
desde las primeras etapas para impartir un conocimiento cada vez más nutrido y diversificado del
mundo, sus historias y sus culturas, con un conocimiento de las principales religiones, sin estereotipos,
nociones básicas de historia mundial (con especial atención a los aspectos socioeconómicos, además
de los políticos).

Tagore expuso que muchos de los horrores de la Primera Guerra Mundial eran consecuencia de ciertos
engaños culturales, ya que las naciones habían enseñado a sus niños que la dominación era mejor que
la comprensión mutua y la reciprocidad. Por ello, el autor se propuso crear una escuela que mejorara la
situación formando personas capaces de participar en un diálogo internacional respetuoso y
cooperativo.

Dewey también propone una educación orientada a la ciudadanía mundial desde los primeros días de
la escolarización.

Cuando los alumnos llegan a la etapa universitaria, al igual que el pensamiento crítico, la educación
para la ciudadanía mundial debe formar parte de un módulo del diseño curricular dedicado a las
nociones básicas de artes y humanidades, sin que importe si el alumno estudia ciencias empresariales,
ingeniería, filosofía o física. Asimismo, en esta etapa, todos los alumnos deben adquirir una base firme
de conocimientos sobre los principios fundamentales de las ciencias económicas y el funcionamiento
de la economía global.
CAPÍTULO 6 “CULTIVAR LA IMAGINACIÓN: LA LITERATURA Y LAS ARTES”

El desarrollo de la imaginación y el cultivo de la comprensión constituyen elementos claves en la


formación de los individuos como ciudadanos del mundo. Gran parte del proceso debe desarrollarse en
el seno familiar, aunque también es muy importante el papel de las instituciones educativas (escuelas y
universidades).

Winnicot habla del juego como instrumento fundamental para el aprendizaje. En la etapa infantil los
espacios de juego son un medio natural en los que el niño puede desarrollar esta capacidad, sin
embargo durante la etapa adulta, se habrá de recurrir a otros vehículos, y las artes, según el autor,
desempeñan un papel clave en este sentido.
La formación artística y literaria puede cultivar la comprensión de varias maneras distintas, mediante
la compenetración con diferentes obras literarias, musicales, plásticas y coreográficas.
Las artes cumplen una función doble en las escuelas y las universidades: por un lado, cultivan la
capacidad de juego y de empatía en modo general y, por el otro, pueden ayudar a enfocar los puntos
ciegos específicos de cada cultura.

Por lo tanto se requiere por parte del docente una selección cuidadosa de las obras de arte que se
utilizarán que ayuden a realizar realmente esta doble función, ya que no podemos olvidar que ha
habido a lo largo de la historia movimientos antidemocráticos que hicieron uso del arte, la música y la
retórica para contribuir aún más con la estigmatización y la denigración de ciertos grupos y personas.

CAPÍTULO 7: “EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA CONTRA LAS CUERDAS”

En este último capítulo la autora describe la situación de la educación para la ciudadanía en el mundo
actual. Comienza por Estados Unidos, aquí la educación que ella recomienda está todavía en buen
estado, aunque a pesar de que hay numerosos donantes que contribuyen a que los programas de arte y
humanísticos sigan adelante, se están realizando recortes drásticos gracias a la crisis económica, ya
que se considera que estas disciplinas no son esenciales. Por lo tanto aunque la educación humanística
está amenazada, cuenta con defensores acérrimos y tiene gran probabilidad de sobrevivir.
En las universidades de Europa y Asia, aunque algunos docentes han visto la necesidad de incorporar
cursos de artes y humanidades, en parte para contrarrestar las limitaciones de los alumnos y, en parte,
para abordar los conflictos entre distintas castas y religiones, se han encontrado con grandes
dificultades. Para poner en práctica el tipo de educación que recomienda la autora, se necesitan grupos
reducidos de alumnos y una interacción constante entre éstos y su profesor con intercambio de trabajos
e ideas. Todo esto supone un aumento importante de los costes económicos y pedagógicos, y una
formación que este profesorado actualmente no posee.
Otro problema añadido es que en la estructura de las carreras de grado no hay un espacio seguro
destinado a las nuevas disciplinas que revisten particular importancia para la ciudadanía democrática.
Los estudios de género, los estudios raciales, los estudios judaicos y los estudios islámicos suelen
ocupar un espacio marginal.

Además la presión por lograr el crecimiento económico ha llevado a muchos líderes políticos de
Europa a reformular la totalidad de la educación universitaria en términos orientados hacia el
crecimiento, indagando acerca de cuál es la contribución que hace a la economía cada una de las
disciplinas. Por su puesto las materias humanísticas salen muy mal paradas en estos estudios.
En resumen, las universidades del mundo tienen grandes méritos, pero también tienen grandes
problemas, pues distan mucho de preparar a sus alumnos para el ejercicio de la ciudadanía tan bien
como podrían hacerlo aunque algunas aun logran resultados muy aceptables.
En cambio, la preparación para el ejercicio de la ciudadanía durante los años más importantes de la
infancia está en muy mal estado a escala mundial. La formación desde el nivel preescolar hasta
bachillerato sufre las exigencias del mercado global, que ha trasladado el foco de atención a las
aptitudes científicas y técnicas, hoy concebidas como la clave de la educación. Las artes y las
humanidades, mientras tanto, aparecen cada vez más como ornamentos inútiles que podemos desechar
para procurar que nuestra nación mantenga su competitividad en el mercado.

Como conclusión del libro la autora nos insta a insistir en la importancia fundamental de las artes y las
humanidades, porque si no lo hacemos, desaparecerán ya que no sirven para ganar dinero, sin embargo
son fundamentales para crear un mundo en el que merezca la pena vivir, donde el otro no es un
enemigo con el que tengo que combatir y competir, aunque sea distinto a mí, sino otro ser humano con
deseos, pensamientos propios, sentimientos e inteligencia, merecedor de todo mi respeto y empatía.

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