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100 Enigmas Del Mundo - Bruno Cardeñosa (Incompleto)

Este documento presenta una entrevista con Bruno Cardeñosa, autor del libro "100 Enigmas del Mundo". El libro recopila los misterios que Cardeñosa ha explorado en su sección de radio. Cardeñosa discute varios de los enigmas incluidos en el libro, como objetos fuera de su tiempo, los primeros pobladores de América, cráneos deformados y la pirámide más antigua de Cuicuilco. Explica que el libro tiene el objetivo de presentar estos misterios sin prejuicios

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100 Enigmas Del Mundo - Bruno Cardeñosa (Incompleto)

Este documento presenta una entrevista con Bruno Cardeñosa, autor del libro "100 Enigmas del Mundo". El libro recopila los misterios que Cardeñosa ha explorado en su sección de radio. Cardeñosa discute varios de los enigmas incluidos en el libro, como objetos fuera de su tiempo, los primeros pobladores de América, cráneos deformados y la pirámide más antigua de Cuicuilco. Explica que el libro tiene el objetivo de presentar estos misterios sin prejuicios

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Bruno Cardeñosa

100 ENIGMAS DEL MUNDO es la recopilación de una exitosa sección


que realiza Bruno Cardeñosa en el programa de radio "La Rosa de
los Vientos", de Onda Cero, que dirige Juan Antonio Cebrián y que
se ha convertido en el espacio radiofónico de referencia en el
mundo de la cultura, la ciencia, la ecología y el misterio. La
enorme expectación que despertó entre los oyentes las pinceladas
sobre algunos de los arcanos más insoldables de la Tierra que
Bruno Cardeñosa ofrecía a los oyentes ha hecho necesaria la
elaboración de este libro.

¿Cómo nace este libro?

En realidad, no nace con la idea de convertirse en libro, sino en


una sección del programa de radio La Rosa de los Vientos, de Onda
Cero. En el verano de 2001, el director del espacio, mi querido
Juan Antonio Cebrián, me propone recuperar y actualizar todos esos
enigmas clásicos de la historia, desde las antiguas civilizaciones
a las pirámides pasando por otros misterios más modernos como el
poder de la mente. El reto era apasionante: se trataba de resumir
todos esos misterios en 5 minutos ofreciendo los principales datos
sobre los temas y las principales hipótesis, dejando las puertas
abiertas al debate posterior. A día de hoy ya llevamos 170
capítulos de esa serie, porque la aceptación del público ha sido
extraordinaria. Impactan los temas, pese a que algunos son
clásicos. Un año después de empezar la serie, llegó la propuesta
de Corona Borealis y del otro padre espiritual del libro, Jesús
Callejo, para retomar esos guiones, adaptarlos al lenguaje escrito
pero sin quitarles la emoción del relato hablado, actualizarlos,
ampliar algunos datos, etc.

Con este libro recuperas un género, el de los libros condenados


que recogen hechos forteanos, misceláneas de misterios que hacen
reflexionar a muchos. ¿No es una responsabilidad?

Sin lugar a dudas, es mi libro más divulgativo. Y eso en sí, es


mucha responsabilidad, porque te diriges a dos tipos de público.
Primero, al que conoce tu trabajo, que lógicamente tiene elementos
de juicio para sus críticas. Y segundo, al público que se
incorpora al mundo del misterio, al que hay que ofrecerle una
perspectiva que le motive seguir enganchado a “estos temas” al
tiempo que hay que contribuir a que su formación intelectual al
respecto sea buena al primer “encontronazo” con estos asuntos.

¿100 enigmas parecen muchos, pero viendo el resultado, se intuye


que se ha quedado corto y que perfectamente podían haber sido 1000
enigmas?

Sabe Dios cuántos pueden unirse a la lista en un futuro. En la


sección de la radio llevamos 170 y pasaremos de 200. Quedarán
muchos más, pero la cifra de recoger 100 de ellos, básicamente los
100 primeros, tenía como objetivo ofrecer una cifra redonda,
suficientemente corta para dejar el camino abierto, y
suficientemente grande como para demostrar que nuestro planeta y
nuestra historia están salpicados de misterios de todo tipo. No sé
si habrá continuación o no. Es factible por eso que dices: no hay
límite al número de misterios, pero también depende de la
respuesta del público. De todas formas, incluir más enigmas habría
sido provocar un empacho al lector, que ya de por si se enfrenta a
una obra con 460 páginas… que no está mal. Aún con todo, hoy por
hoy, me siento incapaz de hacer libros con menos volumen. Sé que
es un error y está mal, pero no puedo evitarlo. El próximo libro
tiene casi 700… qué le voy a hacer¡.

Ha organizado los enigmas en grandes bloques, y en el de Objetos


Fuera del Tiempo analiza usted enigmas clásicos como el martillo
fósil y los aviones prehistóricos.

El tema de los OOPART, los Objetos Fuera de su Tiempo, son los que
más están inquietando a los lectores. Esos descubrimientos
insólitos, de pequeñas piezas arqueológicas que rompen con todos
los moldes establecidos son un reto intelectual increíble. Pero
están ahí, y nadie puede negarlo. Y mucha gente lo desconoce.
Desconoce que los egipcios construyeron aviones, aunque fueran de
madera y pequeños, pero esos aviones demuestran que conocían
perfectamente los principios de la aerodinámica. También la gente
desconoce que hubo culturas que desarrollaron lentes, “gafas” para
ver mejor. O que fabricaron relojes tan precisos como nosotros
hace 2.000 años. O pilas, también hace 2.000 años. O martillos,
martillos como los nuestros, sólo que la datación de esta pieza en
concreto es anterior a la propia aparición del hombre lo que
todavía complica más el misterio. Pero esas piezas están ahí.
Nadie puede negarlo. La ciencia no se enfrenta a estos hallazgos
porque rompen con la verdad establecida, pero ¿qué le voy a hacer?
Alguien tiene que gritarles a los responsables de las
investigaciones para que se enfrenten a los misterios de esas
piezas sin prejuicios.

En las incógnitas de la evolución, un tema que ya centró uno de


sus libros, nos llama la atención el capítulo dedicado a los
pobladores de América, asunto de permanente controversia.

Es un de mis temas favoritos. Quizá por su gran magnitud, no


caemos en la cuenta de que América es una gran isla. El planeta
tiene una gran masa continental, que forma Europa, Asia y África,
que están unidos. Luego nos queda Australia y América, que están
aisladas, al margen. Siempre me ha interesado el origen del hombre
y el momento en el que aparece en diferentes lugares. Con respecto
a América, yo estudié que los hombres llegamos allí hace 11.000
años cruzando el estrecho de Bering. Y hoy oigo a los niños de las
escuelas decir lo mismo. ¡Les siguen dando la misma lección cuando
esa afirmación es falsa! Pero claro, aceptar lo contrario
significa cambiar todo ese establishment cultural y educativo. Por
algunos de los enigmas que gloso en mi libro, los hombres llegaron
a América mucho, mucho antes. De confirmarse, todas las teorías
sobre el origen del hombre podrían venirse abajo. Pero lo que
olvidan los defensores de las versiones oficiales es que el mundo
avanza a saltos, precisamente cuando se descubre que lo que se
daba por cierto resultaba no serlo.

¿Qué nos puede decir de los cráneos deformados, o de la pirámide


más antigua del mundo, la de Cuicuilco.

Es sencillo y a la vez complejo. En algunas culturas antiguas,


destacados personajes de la sociedad se modificaban el cráneo con
diversos métodos, desde la infancia. ¿Por qué lo hacían? Lo
desconozco, pero me parece fascinante la hipótesis de que con ello
pretendieran parecerse a sus dioses.

Sobre Cuicuilco, el tema es más espinoso. Se trata posiblemente de


la pirámide más antigua de las civilizaciones, aunque la ortodoxia
arqueológica no lo quiera reconocer, porque su datación, cerca de
10.000 años de antigüedad, no encaja con ninguna cultura conocida.
Y es que uno de los planteamientos que más expongo en este libro
es que hace entre 7.000 y 10.000 años, más o menos, existió una o
varias civilizaciones de las que hemos perdido su rastro, pero que
fueron el punte entre los hombres de las cavernas y nosotros. Es
como un eslabón perdido en la historia de las civilizaciones.

¿Sigue sin ser explicado la columna de hierro de la India que


parece no oxidarse? ¿No era cosa de una cobertura grasa?

Evidentemente, alguna explicación tiene que tener. El hecho es


claro: la columna en cuestión es de hierro y antiquísima, pero a
día de hoy sigue sin mostrar rasgos de deterioro. Sea una
cobertura grasa u otra cosa, lo que demuestra es algo que reflejo
en el libro: en algunos ámbitos del conocimiento, antiguos
civilizaciones desarrollaron técnicas que nosotros sólo hemos
podido igualar en el siglo XX.

Y los ablandadores de piedra, ¿no eran un mito?

Si entendemos por mito algo irreal, no. En 100 Enigmas del Mundo
no pretendo dar respuestas, sino sugerir sospechas. No sé si los
antiguos desarrollaron un método para ablandar la piedra y así
trabajar con ella como si fuera arcilla. Sólo digo que es posible,
y que ese es uno de los métodos que pueden explicar las
dificultades para edificar gigantescos monumentos.

Más de uno se rasgará las vestiduras al ver incluidos en su libro


a personajes como Edison o Mendeleiev.

Si algún escéptico que vaya de científico se las rasga, que se las


rasgue. Quedará al desnudo, porque los dos que citas son –de entre
otros muchos– grandes científicos que de un modo u otro tuvieron
algo que ver con “nuestros temas”. Mendeliev desarrolló la tabla
periódica de los elementos químicos tras una especie de revelación
que le llegó en sueños, mientras que Edison desarrolló parte de
sus inventos con el objetivo de entablar contacto con los muertos.
Pese a ello, son inmortales. En el libro pretendo destapar
episodios ocultos de la historia como los que ambos
protagonizaron. A algunos escépticos le irritará, pero qué le
vamos a hacer. Lo bueno es que de Edison y Mendeliev hablarán los
libros de ciencia dentro de mil años y nos recordarán los
misterios que protagonizaron, y los escépticos que me critican
morirán y al minuto ya nadie se acordará de ellos.

En el mundo moderno, con la tecnología actual, puede seguir


habiendo misterio en el Triangulo de las Bermudas, ¿no estaba
resuelto?

Resuelto, no. Lo que ocurre es que tuvo un momento de fama que se


pasó, pero en los últimos meses se siguen produciendo allí
desapariciones sin explicación. El enigma del Triángulo de las
Bermudas está vivo, diría que más vivo que nunca. Todas las
explicaciones que han propuesto algunos escépticos se han
demostrado como vulgares cuando no sencillamente estúpidas. Pero,
¿qué ocurre? Es duro, pero sencillo: los grandes medios y los
divulgadores de siempre se creen más intelectuales sin dan a
conocer esas visiones escépticas y las respaldan. Así creen que
son más serios. Luego, cuando revisas las hemerotecas, te das
cuenta de que el mismo medio o el mismo divulgador ha dado por
buenas tres o cuatro hipótesis para solucionar el misterio de las
Bermudas. Y luego resulta que cada una de esas explicaciones se
contradice con las otras. En mi opinión, creo que es bueno bajar
la cabeza y admitir que desconocemos qué pasa allí. ¿Qué hoy por
hoy da más prestigio social divulgar explicaciones a los
misterios? Quizá sí, y si es así, yo prefiero ser honesto con los
datos y perder ese prestigio social porque no hay otra verdad mas
que el hecho de que seguimos sin saber que ocurre en el Triángulo
de las Bermudas, lo que no quiere decir que haya extraterrestres
detrás… ese salto no lo doy.

Usted no esconde su pasión por la criptozoología. ¿Qué críptido


tienes más posibilidades de engrosar los catálogos zoológicos?.

Otros muchos estudiosos llevan muchos más años que yo apasionados


por esos “animales sin catalogar”. Que te voy a decir a ti… Mi
interés viene tras mi investigación periodística sobre los enigmas
de la evolución humana que se reflejó en otro libro anterior, El
Código Secreto. Me resultaron apasionantes las hipótesis, basadas
en pruebas muy concretas, sobre la posibilidad de que todo eso que
llamamos Yeti o Bigfoot fueran reales y se tratara de algo así
como ancestros nuestros que no evolucionaron y no se extinguieron.
Mi opinión es que en las próximas décadas se podrá demostrar que
tenemos ancestros nuestros habitando enclaves apartados. Quizá los
primeros candidatos sean los yetis de Sumatra –el llamado Orang
Pendek–, que aunque les demos ese nombre, son otro tipo de
humanoides diferente al yeti clásico, el del Himalaya. Allí hay
cada vez más testigos, más huellas recogidas, algunos análisis de
ADN. Esa es la apuesta que hago, pero no descarto que otros yetis
similares –en África, por ejemplo– puedan demostrarse como reales
en un futuro. Aunque las investigaciones que se hacen allí son más
silenciosas y menos conocidas, eso mismo me hace suponer que puede
demostrarse pronto que son reales. No tengo duda de que antes o
después ese momento llegará y nos enfrentaremos a uno de los
grandes hallazgos de la historia.

¿Para cuando una nueva incursión en su caballo de batalla, los


ovnis?

Lo desconozco, sin embargo, tengo un trabajo que ya está muy


avanzado aunque en estos momentos lo tengo paralizado. Es el único
tema de los que abordo en mi trabajo que sé que nunca voy a dejar
de estudiar. Lo empecé a escribir antes de que me sentara a
redactar La Invasión OVNI (Nowtilus, noviembre de 2002). Es un
libro de investigación pura y dura. Mucho trabajo de campo y mucha
reflexión posterior. Estadísticas, hipótesis, vivencias
personales… Pero tengo claro que sólo lo publicaré cuando vea
entusiasmo por ello en algún editor, aunque de mi depende
convencerlo. Se ha extendido el bulo de que los ovnis “no venden”
y por ello los editores no se atreven, salvo que se trate de
libros de ovnis refugiados en colecciones, como es el caso de La
Invasión OVNI, pero con unas condiciones nefastas para los
autores. No es cierto que los OVNIs no interesen al público. No
entiendo por qué se ha patrocinado semejante falacia, en especial
desde alguna revista del sector, cuando precisamente constaté que
es uno de los asuntos que más interesan al público en encuestas de
opinión entre lectores que yo mismo contabilicé. Debe reaccionarse
desde el mundo editorial ante ese asunto. Las revistas deben
dedicar sus portadas al tema. Deben recuperarse las secciones
específicas sobre ufología. Tienen que publicarse libros sobre el
asunto. El silencio de quienes somos responsables de la
divulgación de este maravilloso misterio sólo contribuye a que
algunos sigan creyendo que la imagen de los OVNIs es la que se da
en determinados programas de televisión, que son los responsables
de haber provocado la actual “sequía” de casos. La gente ya no se
atreve a dar a conocer sus experiencias por miedo a que los
comparen con los locos de la tele. Tenemos que demostrar al
público que somos capaces de reconducir el asunto. La ufología
debe reaccionar al grito de ya, y debe hacerlo de forma madura.
Pero sobre todo, al público hay que demostrarle que lo que se dice
sobre ovnis en los grandes medios, especialmente en la tele, es
una gran mentira que no tiene nada que ver con nuestro trabajo.

¿Cómo es la experiencia de la Rosa de los Vientos y como está


siendo la de Enigmas?

Ambas muy buenas. En la Rosa de los Vientos creo que Juan Antonio
Cebrián y quienes le acompañamos en la aventura estamos haciendo
un trabajo muy importante, radio moderna y seria tratando de estos
temas, quitándoles dramatismo y sensacionalismo. Damos noticias y
reflexionamos sobre ellas en la tertulia de la actualidad del
misterio. Pero lo hacemos con naturalidad, como si habláramos de
cualquier otro tema. La filosofía es normalizar estos temas, que
por desgracia se asocian a escalofríos, tenebrosidad, música
lúgubre… No, huimos de todo eso y tenemos un prestigio en el mundo
de la radio que ya quisieran para sí otros que parecen querer
meter miedo con estos asuntos. No queremos hacer un programa sobre
sucesos macabros ni hechos trágicos. ¿Un ovni, una psicofonía, un
descubrimiento arqueológico extraño… eso debe poner los pelos de
punta? Para nada, eso debe narrarse como cualquier otra cosa.

En la revista, otro tanto de lo mismo. Incluso aquí he de decir


que a nivel humano y profesional ha supuesto algo muy importante.
Jamás creí que estuviera en Enigmas, la revista de Fernando J. del
Oso. Y ahí estoy. Me acogieron con los brazos abiertos y me dieron
una lección de humanidad, tanto Fernando como el resto de la
redacción, Lorenzo Fernandez, David Sentinella, Nacho Docampo, un
excelente equipo que está haciendo las cosas bien. Estoy en esa
fase de recuperar mi capacidad y reaprender lo olvidado. Salí de
Más Allá después de haber sido redactor jefe, y salí con trampas,
engaños y puñaladas, apaleado por unos editores que demostraron…
qué quieres que te diga de ellos. Y aunque yo sea una persona
aparentemente tranquila y relajada, soy gravemente competitivo y
Enigmas será pronto la revista de estos temas más vendida. En la
redacción todo estamos trabajando para ello. Estamos a punto de
conseguirlo y es la única revista de España que puede presumir en
el 2003 de haber mejorado un 20 % sus ventas, multiplicando
ingresos. Se lo dedico a mis antiguos editores.

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