UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTÍN DE
AREQUIPA
FACULTAD DE PSICOLOGÍA, RELACIONES INDUSTRIALES Y
CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE RELACIONES
INDUSTRIALES
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
Principio de Buena Fe
Presentado por:
Ascuña Zúñiga, Juanpierre Rolf
AREQUIPA – 2016
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
CAPITULO I : ANTECEDENTES
1.1. Moral y Logica Juridica 5
CAPITULO II : PRINCIPIO DE BUENA FE
2.1. Definición 7
2.2. Presencia en el ordenamiento jurídico 8
CAPITULO III : PRINCIPIO DE BUENA FE EN EL DERECHO DEL TRABAJO
3.1. Autonomía y Peculiaridad 11
3.2. Parte de la Cotidianeidad 13
CAPITULO IV : PRINCIPIO DE BUENA FE EN LA LEGISLACIÓN PERUANA
4.1. Faltas graves derivadas de la omisión del Principio de Buena Fe 16
4.2. Aplicación jurisprudencial del Principio de Buena Fe 20
CAPITULO V : PRINCIPIO DE BUENA FE Y EL DERECHO A HUELGA
5.1. El principio de Buena Fe 24
5.2. La regulacion Peruana 25
5.3. La Buena Fe y la Huelga: Alcances generales 27
5.4. La Buena Fe y las Huelgas Atipicas 29
5.5. La Buena Fe y los Servicios Minimos 33
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA
ANEXOS
PRESENTACIÓN
Uno de los principios generales que inspiran nuestro ordenamiento jurídico, es el principio de
Buena Fe que, según lo dispone expresamente, debe imperar en la celebración de todo
contrato y que en Derecho del Trabajo tiene una significación muy especial por el
componente personal que existe en esta rama jurídica. Específicamente implica una
actuación acorde con determinados valores como la honradez, la lealtad, la fidelidad y el
respeto a la confianza que la relación laboral hace surgir entre el trabajador y el empleador.
El contrato de trabajo crea derechos y obligaciones, una relación estable y continuada en la
cual se exige confianza recíproca en múltiples planos. Para el debido cumplimiento de esas
obligaciones y el adecuado mantenimiento de esas relaciones resulta importantísimo que
ambas partes actúen de buena fe.
Esta se refiere a la conducta de la persona que considera cumplir realmente con su deber.
Supone honestidad y honradez y la plena conciencia de no engañar, perjudicar o dañar.
CAPITULO I
ANTECEDENTES
5.6. Moral y lógica jurídica
En la búsqueda de la razón de ser del principio de Buena Fe,
encontramos el fundamento histórico de la institucionalidad doctrinaria
del principio, al lado de las convicciones sociales vigentes y en las más
altas consideraciones de la justicia y el bien común. Es decir, se trata de
enunciados que permiten encauzar debidamente la justicia social.
El principio de Buena Fe pertenece del ámbito de la conciencia que
proviene de la moral, el cual surge como la idea ética en la filosofía
griega y en la modernidad consolidarse como principio de la filosofía
social ya en el Contrato Social de Rousseau o como imperativo en la
Metafísica de las costumbres de Kant. (Anexo 4)
Es común en la doctrina, ala alusión a valores como aquellos que se
introducen a través de la Buena Fe. Así, mediante su utilización, se está
aludiendo a los de honestidad, honorabilidad, fidelidad, lealtad, y al
respeto a la confianza que una determinada relación hace surgir entre
las partes. Es lo que llaman algunos autores “la interna honradez con
que la persona actúa”, “el valor social de la confianza”, la cohesión
social, la conciencia del deber, la honestidad, la rectitud, la mutua
confianza”, “los valores de la moral, honestidad y lealtad en las
relaciones de convivencia”, “honestidad, fidelidad, consideración o
respeto a la confianza suscitada en la otra parte”, etc. (Anexo 5)
5
Estos valores penetran o se introducen en todo ordenamiento jurídico
pero con un carácter instrumental y de relación.
El principio señalado es la actitud que se adopta frente a una relación
jurídica, lo cual no desdice la posibilidad de su aplicación en otros
campos de la vida diaria.
Es un estándar jurídico, es decir un modelo de conducta social, una
conducta que la conciencia social exige conforme a un imperativo ético
dado.
Este principio ha sido visto como “una vía de comunicación del Derecho
con la moral, los cual subraya su predominante connotación ética, sin
que ello suponga un desvío del Derecho, sino la canalización del mismo
hacia metas más puras”. (Anexo 5)
6
CAPITULO II
PRINCIPIO DE BUENA FE
2.1. Definición
Buena fe proviene del bona fides consagrada en el Derecho Romano
como un deber divino. La buena fe puede ser definida o descrita a partir
de diferentes enfoques ya sea como un hecho, norma esencial de
convivencia humana, principio del Derecho, valor jurídico, regla de
interpretación, fuente de Derecho u otro. (Anexo 40)
Como principio, aun no siendo norma jurídica, consideramos que
adquiere la categoría de norma esencial de convivencia en todas las
actuaciones de las personas ya sea relaciones personales, económicas
o sociales, por su nexo con las buenas costumbres y la regulación ética
de la conducta. Es que la “Buena fe no es (…) una norma jurídica, sino
un principio jurídico fundamental. (Anexo 40)
Dar una definición única de Buena fe es demasiado complejo, lo que sí
se puede hacerse es una referencia a una serie de cualidades, que
también son consagradas como manifestaciones o principios a seguir
tales como lealtad, honestidad, fidelidad, confianza, credibilidad,
moralidad, deber de decir la verdad e incluso Equidad. Cada uno de
ellas en relación directa con la regulación ética de la conducta en
sociedad. (Anexo 41)
7
El principio de Buena Fe se refiere a la conducta de la persona que
considera cumplir realmente con su deber. Supone una posición de
honestidad y honradez en el comercio jurídico en cuanto lleva implícita
la plena conciencia de no engañar ni perjudicar ni dañar. Debe ser
entendido como la conjunción de valores tales como la honestidad,
responsabilidad, lealtad, fidelidad, diligencia y sinceridad, los que
sumados confluyen en lo que conocemos como confianza. Es un
principio jurídico existencial. (Anexo 48)
También puede entenderse que la Buena Fe es la relación de afinidad
basada en principios y valores. (Anexo 51)
2.2. Presencia en el ordenamiento jurídico
El principio de Buena Fe le sirve al Derecho Laboral como base
axiológica, Américo Plá señala que es un principio jurídico fundamental,
esto es, algo que debemos admitir como supuesto de todo
ordenamiento jurídico. Informa la totalidad del mismo y aflora de modo
expreso en múltiples y diferentes normas, aun cuando no siempre se le
mencione en forma expresa. (Anexo 6)
Esta es la importancia que adquiere el principio de la Buena Fe
desarrollado en el campo del Derecho, cuya aplicación va más allá de
los casos en los que el ordenamiento jurídico la mencione para
transformarse en un postulado, en un referente moral y jurídico.
(Anexo 6)
8
La Buena Fe es el fundamento y razón del comportamiento social de las
personas, lo que debe estar en todas las relaciones que se originen.
Nuestro Código Civil, en el artículo 168º, establece que: << El acto
jurídico debe interpretarse de acuerdo con lo que se haya expresado en
él y según el principio de Buena Fe. (Anexo 41)
En la ley general de Sociedades se acoge este principio, estando
prevista la protección a los terceros, siempre que hayan actuado de
buena fe. (Anexo 42)
La Buena Fe está dotada de una singular plasticidad y constituye un
elemento que sirve como relacionante entre las partes, de honestidad y
cumplimiento de las obligaciones, de confianza mutua, de tal manera
que sirve como referente regulador de la conducta de las partes. Solo
de esta manera la Buena Fe adquiere legitimidad. (Anexo 6)
La Buena Fe actúa como criterio de ponderación de los intereses
enfrentados de las partes de una relación. En este caso se trataría de
un criterio de ponderación que resuelve el conflicto planteado a la luz de
una determinada orientación valorativa. (Anexo 7)
Al referirnos a las relaciones, estas no deben entenderse solo en
aquellas relaciones civiles entre particulares sino también en las
relaciones con entes públicos o principalmente con la Administración de
Justicia. El juez, como director del proceso, tiene una serie de
atribuciones para sancionar la conducta desleal dentro del proceso, con
mayor relación en un sistema publicista como el nuestro.
9
Y no es posible creer que la Buena Fe sea un principio ajeno a gran
parte de un ordenamiento jurídico, sin dejar de señalar su particularidad
para el Derecho Laboral. Está presente regulando materias como el
matrimonio, obligaciones, posesión, transmisión de créditos, mandatos,
depósitos, prescripciones, etc. Y además, precisando que los derechos
se ejercerán conforme a Buena Fe.
La Buena Fe refleja el valor ético social designado por ese concepto en
el lenguaje jurídico cotidiano: el valor de la confianza, pero reducido a
su valor jurídico. Buena Fe equivale a válida fe, esto es confianza
aceptable por el Derecho. (Anexo 7)
Para Pico i Junoy, el principio general de la buena fe es una de las vías
más eficaces para introducir contenido ético-moral en el ordenamiento
jurídico. (Anexo 41 y 40)
10
CAPITULO III
EL PRINCIPIO DE LA BUENA FE EN EL DERECHO DEL TRABAJO
3.1. Autonomía y peculiaridad
La importancia de los principios en los que se funda el Derecho del
Trabajo, estriba en que estos son aquellas líneas directrices o
postulados que inspiran el sentido de las normas laborales y configuran
la regulación de las relaciones de trabajo con arreglo a criterios distintos
de los que pueden darse en otras ramas del Derecho. (Anexo 8)
Según el Art. 1362 del C.C: “Todos los contratos deben negociarse,
celebrarse y ejecutarse según la regla de la Buena Fe”. Es te principio
del derecho no es ajeno a los contratos laborales, puesto que hay una
organización previa que origina la existencia de las empresas; existen,
enseguida, obligaciones reciprocas de las partes. La parte laboral
ejecuta el trabajo con honestidad y lealtad, evidenciando que el principio
atenaza por igual a ambas partes involucradas en un contrato de
trabajo. (Anexo 44)
La buena fe inspira y nace con la relación de trabajo y convive con ella
hasta que culmina por haberse quebrantado la misma. (Anexo 51)
Así en el artículo 25º de la Ley de Productividad Y Competitividad
Laboral e establecen una serie de supuestos que determinan la lesión
de este principio, estableciendo que el principio puede ser quebrantado
tanto por acciones dolosas como por culposas. (Anexo 52)
11
La razón de ser de los principios del Derecho del trabajo, adquieren así
un carácter ajeno, particular, diverso, independiente de otra rama del
Derecho, justifican su autonomía y su peculiaridad, son especiales al
margen de que pudieran existir variables similares o parecidas y que
cumplen la función de informar, normar e interpretar, dotándolos de
fundamentos orientadores. (Anexo 8)
La lealtad y honestidad, son los componentes de buena fe durante la
relación laboral. (Anexo 35)
La Buena fe es una exigencia propia de todo el Derecho y por
consiguiente no es exclusiva del Derecho Laboral. Los principios del
Derecho del Trabajo no son necesariamente exclusivos y que además
tiene un componente personal que existe en la rama del Derecho
Laboral; para ello se parte que el contrato de trabajo no crea solo
derechos y obligaciones de orden exclusivamente patrimonial sino
también personal. De esta manera, se crean una serie de vínculos que
obligan a su cumplimiento basado en la Buena Fe.
Un principio no es lo mismo que una obligación, es algo que trasciende
las obligaciones. Es que además sirve para señalar un derrotero, para
encauzar una interpretación, para suplir una omisión o para orientar a
quien legisla. (Anexo 9)
En la actualidad, las diversas doctrinas organizacionales se orientan
hacia la permanencia y perfeccionamiento de los elementos de la
buena fe laboral porque a través de ellos se consigue mayor
productividad competitividad. (Anexo 54)
12
3.2. Parte de la cotidianeidad
En el mundo laboral, el Principio de la Buena Fe incluye tanto al
trabajador como al empleador, donde el deber de rectitud, honradez y
probidad en el actuar de ambos se transforma en un estilo de conducta,
en una forma de proceder, en un acto que se hace parte de la
cotidianeidad El trabajador vinculado jurídicamente a un empleador,
asume el compromiso de desempeñar con eficiencia y esmero,
mediante una ejecución de Buena Fe, lo concerniente a su actividad; la
Buena Fe impone al trabajador la obligación de abstenerse de todo acto
que pueda perjudicar al empleador, de igual manera este también
queda limitado para realizar conductas lesivas que perjudiquen el
trabajador. Es decir, tanto el trabajador como el empleador, en
cumplimiento de la prestación y contraprestación laboral, están sujetos
a las exigencias de Buena Fe. (Anexo 9 y 10)
Se ha considerado que el contrato de trabajo se celebra con la persona
que era merecedora de confianza para el empresario y ello derivada de
un sometimiento absoluto al empleador, dirigido a la satisfacción de sus
intereses, y ello, a su vez, como lógica consecuencia, en caso de
pérdida de la confianza, que se produjera, al considerarse lesionada la
buena fe, la posibilidad de extinción de la relación laboral mediante el
despido disciplinado. (Anexo 10)
En los contratos y las relaciones de trabajo, las partes, se obligan a lo
expresamente pactado y a las consecuencias que sean conformes a las
normas de trabaja, a la buena fe y a la equidad. Esto quiere decir que la
13
Buena Fe se consagra como un principio general del Derecho, que
puede ser entendido de maneras diferentes, más que un catálogo de
buenos propósitos en las relaciones laborales, implica una obligación
jurídica, que protege la confianza razonable, que debe existir en el
comportamiento laboral. (Anexo10)
La Buena Fe le da su sentido ético a la seguridad jurídica; en materia de
trabajo no solo crea obligaciones y derechos de orden exclusivamente
patrimonial sino también personal, crea una relación estable y
continuada en la cual se exige la confianza recíproca.
Américo Plá Rodríguez distingue entre la Buena Fe creencia y la Buena
Fe lealtad; la primera es la posición de quien ignora determinados
hechos y piensa que su conducta es perfectamente legítima y no
provoca perjuicios a nadie y la segunda se refiere a la conducta de la
persona que considera realmente cumplir realmente con su deber.
Supone una posición de honradez y honestidad, la plena conciencia de
no engañar, perjudicar o dañar. (Anexo 11)
El principio dela buena fe constituye en elemento importante en el
derecho del trabajo por su propia dinámica. Constituye una especie de
puente que conecta el derecho del trabajo con las convicciones
generales, con la propia moral y base ética de cada uno de las partes
de toda relación laboral.
Por ello, aquellos imperativos relacionados con la honradez, fidelidad,
lealtad o respeto a la confianza que una relación laboral hace surgir
entre las partes(trabajador y empleador), no pueden dar lugar a una
14
sola definición y/o aplicación, dependen de las valoraciones sociales,
dependen de un determinado ordenamiento socio-político, incluso
hasta dónde puede llegar razonablemente la confianza entre las partes.
Es decir, que la evolución jurídica y social condiciona fuertemente el
resultado de la aplicación del principio de la Buena Fe.
La transgresión de la Buena Fe contractual es una causa genérica de
despido, que acoge las violaciones del deber de buena fe que al
trabajador le impone la legislación laboral; principio que abarca todo el
sistema de derechos y obligaciones que disciplina la conducta del
hombre en sus relaciones jurídicas con los demás, lo que supone, en
definitiva, obrar de acuerdo con las reglas naturales y de rectitud
conforme a los criterios morales y sociales imperantes en cada
momento histórico. (Anexo 21)
15
CAPITULO IV
EL PRINCIPIO DE LA BUENA FE EN LA
LEGISLACIÓN PERUANA
4.1. Faltas graves derivadas de la omisión del Principio de Buena Fe
El trabajo tiene cuatro características básicas: es personal, subordinada,
se desarrolla de acuerdo a la calificación del trabajador y debe realizarse
con eficiencia y probidad. Además, debe realizarse teniendo en cuenta en
artículo 23 de la actual Constitución (“Ninguna relación laboral puede
limitar el ejercicio de los derechos constitucionales, ni desconocer o
rebajar la dignidad del trabajador… “); supone también respetar la libertad
de pensamiento e ideología. (Anexo 11)
Desde la Buena Fe se defiende la existencia de un deber de ejercicio de
los poderes empresariales para proteger los derechos fundamentales del
trabajador, al menos previniendo su menoscabo. Se trata de una visión
positiva de los derechos fundamentales “en cuya efectividad el
empresario no solo tendría un papel negativo o limitativo, como
generalmente se entiende, sino también un papel positivo, integrando la
Buena Fe en el contrato a cargo del empresario no solo el respeto sino
también en buena medida la tutela y protección de los derechos
fundamentales del trabajador frente a injerencias o límites de otros”. En
fin, se persigue castigar aquellos actos que atentan contra los deberes
esenciales del contrato de trabajo. (Anexo 12)
16
Respecto a la probidad, se entiende que existe dicha característica en
una relación cuando las partes proceden con rectitud, honradez y
colaboración necesaria. De ahí se derivan otras obligaciones para el
trabajador como el cuidado de los bienes con las cuales trabaja, no
proporcionar informes falsos al empleador, no aceptar dadivas, no revelar
secretos de la empresa, no incurrir en competencia desleal, etc.
En la legislación peruana, se tipifican como causas justas de despido
relacionadas con la conducta del trabajador: la comisión de falta grave, la
condena penal y la inhabilitación del trabajador. (Anexo 12)
Ni el empleador puede ignorar o violar la esfera jurídica del trabajador ni
este obstruir el ámbito que le corresponde a aquel’’.
En la doctrina existen cuatro regímenes o sistemas para determinar las
faltas como causales de despido:
- Genérico o enunciativo, cuando la ley establece algunos criterios para
orientar al Juez en su libre apreciación.
- Enunciativo cerrado o enumerativo taxativo, cuando se hace una
relación minuciosa. En este caso, se limita la función del Juez a
evaluar el comportamiento del trabajador, en tanto la ley determina lo
que debe entenderse por falta grave.
- Enumerativo ilustrativo o enumerativo enunciativo, cuando la ley
consigna determinado hechos o actos que constituyen faltas graves a
manera de ejemplos. Es decir, se deja libertad para establecer otros
casos. (Anexo 13)
17
- Convencional, cuando las partes de la relación laboral determinan las
causas dl despido a través de convenios colectivos.
En el caso de las faltas graves del trabajador derivadas de la infracción
del Principio de la Buena Fe tenemos dos específicamente: el inciso a)
(‘‘el incumplimiento de las obligaciones de trabajo que supone el
quebramiento de la buena fe laboral…’’), y el inciso d) (‘‘ el uso o entrega
a terceros de información reservada del empleador; la sustracción o
utilización no autorizada de documentos de la empresa; la información
falsa al empleador con la intención de causarle perjuicio u obtener una
ventaja; y la competencia desleal’’). (Anexo 13)
En general, el trabajador que no cumple sus obligaciones como para de
la prestación laboral que le corresponde transgrede la Buena Fe laboral
que es causal del despido como veremos en la jurisprudencia.
Cabe señalar, que en la doctrina laboral ‘‘se pone hoy el acento en el
intercambio de prestaciones y en la satisfacción de interés contrapuesto
que se producen en la relación laboral, intercambio y satisfacción que
deben estar presididos por la nota de reciprocidad, de manera que sea
esta la que ilumine la interpretación del concepto de Buena Fe y
permitirá el equilibrio entre las posiciones de las partes de la relación
laboral. Se configura la buena fe como un principio jurídico dirigido a
servir de instrumento para la integración de las obligaciones que deriven
de un contrato, integración que se realiza actualmente desde el prisma
de los valores constitucionales’’. (Anexo 14)
18
Como manifestación de ese deber de Buena Fe, el inciso d) del artículo
25 de la LPCL sanciona taxativamente ‘‘el uso o entrega a terceros de
información reservada del empleador; la sustracción o utilización no
autorizada de documentos de la empresa; la información falsa al
empleador con la intención de causarle perjuicio u obtener una ventaja; y
la competencia desleal’’; de los cuales no interesa; sobre todo, la
prohibición de competencia desleal. (Anexo 14)
El inciso d) del artículo 25de la LPCL prohíbe cualquier prestación
laboral del trabajador que puede estimarse competencia desleal con el
empresario.
La doctrina comercial ha definido la competencia desleal como ‘‘al tipo
de competencia ilícita que presupone un grado amplio de actividad
concurrencial, pero que se realiza contrariando las reglas de la buena fe
comercial, el normal desenvolvimiento de la actividad económica y, en
general, a las normas de corrección que deben regir las actividades
económicas (…), que permite sancionar cualquier conducta desleal
siempre que reúna dos elementos: Que el acto desleal se realice en
agravio de un competidor, vale decir de otro agente que concurra al
mercado para ofrecer los mismo o similares bienes y servicios. Que
ocasione o amenace ocasionar un daño al competidor…’’ (Anexo 15)
Durante la vigencia de la relación laboral, nos encontramos con una
prohibición general de competencia desleal, extendida en sentido
mercantil. Prohibición que rige por la mera existencia de dicha relación
sin necesidad de que que se acuerde expresamente, ya que viene
impuesta por la ley, en el inciso d) del artículo 25 de la LPCL.
19
De esta manera se acredita la causal de despido por falta grave’’. En
conclusión, resulta prohibido toda conducta del trabajador, más allá de la
connotación moral o ética, que encaje en algunos delos supuestos de la
legislación laboral calificados como quebramiento de la Buena Fe laboral
que pueden lesionar los intereses económicos del empleador.
(Anexo 16)
4.2. Aplicación jurisprudencial del Principio de la Buena Fe
¿De qué manera podemos determinar la importancia dela aplicación de la
Buena Fe en la jurisprudencia y más concretamente en el campo laboral?
Consideramos que en la precisión del significado de la Buena Fe juega un
papel importante la labor (Anexo 16) jurisprudencial desarrollada su
alrededor, de tal manera que se crea un marco imprescindible para
controlar cualquier ilícito o arbitrariedad de carácter judicial.
Al respecto, Franz Wieacker señala el comportamiento del juez puede
adoptar cualquiera de estas formas:
- Cumplimiento estricto del ordenamiento jurídico, limitándose de este
modo a evaluar el comportamiento del trabajador en la regulación
legal.
- Actuación con mayor libertad y praeter legem cuando exige a las
partes que en el ejercicio o defensa de sus derechos se comporten de
una manera justa.
- Aplicación del principio contra legem a través de criterios para orientar
su apreciación judicial.
20
El juez está obligado aplicar las normas legales, pero deberá tener
presente que ‘‘la finalidad tuitiva o compensadora del Derecho Laboral en
garantía de la promoción de una igualdad real, que en el ámbito de las
relaciones laborales exige un mínimo de desigualdad formal en beneficio
del trabajador’’. (Anexo 17)
Otro caso de falta grave de transgresión de la Buena Fe laboral se tiene
en el expediente número 2897-1997, visto en audiencia pública del 9 de
junio de 19997. La sala empieza considerando que ‘‘el incumplimiento
injustificado de obligaciones imputado al actor se encuentra acreditado,
pues este ha reconocido en su carta de descargo de fojas 35 a
37respector al faltante de caja detectad, que en su calidad de cajero fue
sistemáticamente sorprendido en los últimos meses de 1993 por personal
de la empresa y que cumplió con comunicar a sus superiores, sin explicar
ni probar de qué manera se produjo ello; lo cual revela el incumplimiento
injustificado de sus obligaciones de trabajo pues como cajero actuó
protegiendo los intereses de su empleadora, lesionando con su conducta
la relación contractual, conforme se precisa en el artículo octavo del
Decreto Supremo Nº. 032-091-TR aplicable al caso de autos’’. (Anexo 18)
Además, ‘‘que si bien en la carta de cargos de fojas 193, no se precisa las
instancias por las que se acusa al abandono de trabajo, en la carta de
despido dicha falta es imputada al actor por su inconcurrencia al centro de
trabajo producida en el mes de octubre, aceptada por aquel en la carta de
descargo aludiendo haberse encontrado eximio de asistir a efectos de
poder ordenar debidamente su defensa, con lo cual dicha causal también
se encuentra acreditada’’. (Anexo 19)
21
La Sala concluye ‘‘que la configuración de las faltas graves acotadas se
ha comprobado objetivamente en su aspecto laboral y los demás
extremos resueltos’’. Que declara infundada la demanda con lo demás
que contiene; en los autos seguidos por don Alberto Canessa Cavaza con
Red Star del Perú S.A., sobre beneficios sociales, y los devolvieron al 5to
Juzgado de Trabajo de Lima. La Tercera Sala Laboral de Lima
Expediente; en el expediente Nº 139-94-CD(S), sobre calificación de
despido (seguidos por Wilder Huamán con Servicio de Seguridad Rímac
S.A), señala en el considerando de la sentencia de fecha 23 de mayo de
1995 que ‘‘incurre en falta grave el trabajador que se niega a cumplir el
reglamento interno de trabajo, así como el rol de turnos de trabajo, lo que
dio motivo a que previamente al despido fuera amonestado y
suspendido’’.
También se refiere a ‘‘que el incumplimiento injustificado de obligaciones
lesiona la buena fe contractual y atenta contra esta la conducta
indisciplinada del trabajador; que la reiteración en el incumplimiento del
trabajador; que la reiteración en el incumplimiento injustificado de las
obligaciones de trabajo en que ocurrió el actor se encuentra acreditada
con la conducta asumida por este que dieron motivos a las sanciones de
suspensión de 28 de noviembre de 1990, amonestación del 04 de
septiembre de 1991, suspensión del 10 de octubre de 1991, conforme a
las instrumentales de fs. 53, 52 y 49, respectivamente; que, y en cuanto al
segundo, por cuanto es potestativo del empleador programar los turnos de
trabajo y el actor no ha acreditado que ello lesionaba sus derechos, toda
vez que daba la naturaleza de las labores de la emplazada (vigilancia,
protección, custodia de bienes y personas), de cumplimiento continuo, el
22
trabajo de su personal en días feriados, conlleva al descanso sustitutorio;
que los incumplimientos en que incurrió el actor conforme a las cartas de
cargo, descargo y despido (fs. 47,48,fotocopia de fs. 4 y 5
respectivamente)’’. (Anexo 19)
Y concluye que dicho actos ‘‘constituyen actos de indisciplina que revelan
una conducta reiterada en ese sentid; que en consecuencia, estando
probadas objetivamente las faltas imputadas al acto, su despido resulta
justificado…’’. (Anexo 19)
La transgresión de la Buena Fe laboral es una causa genérica de despido,
que acoge las violaciones del deber de buena fe que al trabajador le
imponen los 24 y 25 de la LPCL reflejo, a su vez, del principio que impera
en nuestro ordenamiento, expresamente incorporado en el Código Civil.
(Anexo 20)
23
CAPITULO V
EL PRINCIPIO DE LA BUENA FE Y EL DERECHO A HUELGA
5.1. El Principio De Buena Fe.
Principales afirmaciones, el principio puede tener una connotación distinta
en el derecho del trabajo, especialmente relacionada a la huelga, en tanto
esta tiene como finalidad principal causar un daño económico a la
contraparte, y como a pesar de eso, es de aplicación el principio.
Para el debido cumplimiento de las obligaciones que nacen del contrato
de trabajo y para el adecuado mantenimiento de las relaciones resulta
importantísimo que ambas partes actúen de buena fe.
La buena fe que debe regir como principio del derecho es la buena fe-
lealtad, esta es la que se refiere a la conducta de la persona
(comportamiento) que considera cumplir realmente con su deber.
(Anexo 23)
Esto supone una posición de honestidad y honradez en el comercio
jurídico lo que significa no engañar ni perjudicar ni dañar, esto es, implica
la convicción de que las transacciones se cumplen normalmente, sin
trampas ni abusos ni desvirtuaciones.
El principio abarca a ambas partes del contrato, esto es, al empleador y al
trabajador, aunque generalmente se le ha exigido la buena fe únicamente
a este último. (Anexo 23)
24
Al respecto señala que la práctica nos da ejemplos sobre la violación del
principio por parte del empleador: el pago de salarios inferiores a los
mínimos establecidos, el ejercicio abusivo injustificado del ius variandi, la
no asignación de tareas para generar incomodidad en el trabajador y así
promover su renuncia a la empresa, etc.
El principio alcanza a todos los derechos y obligaciones que las partes
adquieren como consecuencia del contrato de trabajo y no se limita a las
prestaciones principales. (Anexo 23)
5.2. La Regulación Peruana.
La normativa peruana ha adoptado el modelo clásico laboral de huelga
definiéndola como ‘‘la suspensión colectiva del trabajo acordada
mayoritariamente y realizada en forma voluntaria y pacifica por los
trabajadores, con abandono del centro de trabajo’’. Como consecuencia de
esta opción, la normativa rechaza las normas atípicas, denominadas en la
legislación como modalidades irregulares. Así el artículo 81º señala:
‘‘No están amparadas por la presente norma las modalidades irregulares,
tales como paralización de zonas o secciones neurálgicas de la empresa,
trabajo a desgano, a ritmo lento o a reglamento, reducción deliberada del
rendimiento o cualquier paralización en la que los trabajadores
permanezcan en el centro de trabajo y la obstrucción del ingreso al centro
de trabajo’’. (Anexo 24)
25
En lo que respeta a la huelga en servicios esenciales, la normativa peruana
ha adoptado por establecer un listado de los denominados servicios
públicos esenciales en los que se encuentran: los sanitarios y de salubridad;
los de limpieza y saneamiento; los de electricidad, agua y desagüe, gas y
combustible; los de sepelio, y los de inhumaciones y necropsias; los de
establecimientos penales; los de comunicaciones y telecomunicaciones; los
de transporte; los de naturaleza estratégica o que se vinculen con la
defensa o seguridad nacional; los de administración de justica por
declaración de la Corte Suprema de Justicia de la Republica.
La normativa exige a los trabajadores en conflicto garantizar la permanencia
del personal necesario para impedir la interrupción total del servicio y
asegurar la continuidad de los servicios y actividades que así lo exijan, esto
es, mantener los servicios mínimos delos servicios esenciales (artículo 82º
de la LRCT). (Anexo 25)
Como puede verse los servicios mínimos de los servicios esenciales
protegen los derechos fundamentales de las personas que reciben los
servicios de la empresa, mientras que los servicios mínimos de
mantenimiento son aquellos que protegen a la empresa y a aquellos que
desarrollan su labor en ella.
La norma establece que el empleador durante el primer trimestre de cada
año debe comunicar a los trabajadores u organizaciones sindicales que los
representen y a la autoridad administrativa de trabajo, el número y
ocupación de los trabajadores necesarios para el mantenimiento de los
servicios, los horarios y turnos que deben cumplir, así como la periodicidad
en que deben producirse los respectivos reemplazos. (Anexo 25)
26
Como consecuencia de esta comunicación los trabajadores tendrían
presentar la nómina de trabajadores que brindarían esos servicios.
(Anexo 25)
Las organizaciones sindicales podrían impugnar ante la autoridad
administrativa de trabajo la decisión del empleador en cuanto el número y
ocupación de los trabajadores que deben figurar en la relación, debiendo
aquella resolver esa divergencia.
En el caso que los trabajadores no cumplieran con proporcionar la nómina o
no cumplieran con mantener los servicios mínimos (tanto los de los
servicios esenciales como los de mantenimiento) la huelga seria declarada
ilegal (artículo 84.d de la LRCT).
Y los trabajadores designados que no cumplieran con el servicio serían
sancionados de acuerdo a ley. (Anexo 26)
5.3. La Buena Fe Y La huelga: Alcances Generales.
En su acepción objetiva ‘‘la buena fe se configura como << un modelo de
conducta social o, si se prefiere, una conducta socialmente considerada
como arquetipo, o también una conducta que la conciencia social exige
conforme a un imperativo ético dado (Diez-Picazo)>>’’.
Más concretamente referida al contrato de trabajo, señala:
Dentro del contrato, el principio de buena fe intenta proteger la relación
obligatoria de circunstancias sobrevenidas, determinadas por un contraste
de interés que, previo a las suscripción del negocio jurídico, nunca llega a
disolverse pese al puntual acuerdo alcanzado. Generalmente se le ha
asociado con otros principios y deberes, confundiéndose integrándolos en
27
uno solo, básicamente porque se presenta de manera concurrente.
(Anexo 26)
Así, ‘‘Si en algo se diferencia el deber de buena fe del deber de fidelidad es
en que el primero actúa desde el contrato de trabajo hacia ambas partes,
imponiendo a estas un catálogo de obligaciones inherentes al pacto y que
se presumen aceptadas por aquellos, aun cuando las mismas sacrifiquen
sus intereses particulares''. (Anexo 27)
La suspensión del contrato de trabajo por el ejercicio del derecho de huelga
no trae como consecuencia la suspensión de las obligaciones laborales del
trabajador que no estén estrictamente conectadas con la prestación de
trabajo, y entre estas ha citado el deber genérico de buena fe.
El principio de buena fe se ha interrelacionado con la huelga de diferentes
maneras.
Una primera ha sido la de ser fundamento para restringir la huelga, o
alguna expresión de ella, como podrían ser sus modalidades. Esto es, los
legisladores han utilizado el principio para determinar una regulación
restrictiva de la misma.
Una segunda forma de interrelacionarse es la aplicación del principio de
buena fe para determinar el ejercicio de una huelga específica. Esto podría
ser por ejemplo, en el caso de la configuración del servicio mínimo.
La tercera forma es referida al incumplimiento de las obligaciones concretas
delos trabajadores o alguno de ellos, y del empleador durante el ejercicio de
la huelga. (Anexo 27)
28
Podría ser por ejemplo, el cumplimiento del servicio mínimo de
mantenimiento, por parte del trabajador o el cumplimiento del empleador de
no retirar los bienes de la empresa durante el ejercicio de la huelga.
Finalmente, también se plantea esta interrelación por los magistrados
judiciales cuando de forma posterior evalúan si la huelga ha vulnerado o no
el principio de buena fe. Queda claro que el principio de buena fe debe
aplicarse a ambas partes de la relación laboral. (Anexo 27)
Así, ‘‘la buena fe, como criterio de valoración de conductas a las que ha de
ajustarse el cumplimiento de las obligaciones rige también en el ámbito del
contrato de trabajo, de forma que tanto el empresario como el trabajador
tienen derecho a exigir la contraparte de la ecuación leal. ’’
En lo que se refiere a la organización sindical, consideramos que la buena
fe de sus actos no proviene de algún contrato con el empleador (salvo que
existieran clausulas obligacionales específicas sobre esta materia en un
convenio colectivo), sino de la buena fe de actos que pueden repercutir en
los trabajadores y en la empresa. Esto obviamente debe ser penado en
función de los propios objetivos de la huelga, la cual es generar un daño
económico a la empresa. (Anexo 27 y 28)
5.4. La Buena Fe Y Las Huelgas Atípicas.
Como se ha mencionado anteriormente la legislación peruana restringe la
realización de huelgas atípicas. Esto ha sido cuestionado por el Comité de
Libertad Sindical de la OIT por cuanto considera que limitaciones a las
modalidades irregulares ‘‘solo se justificarían en los casos en que la huelga
dejase de ser pacifica’’. (Anexo 28)
29
La interrelación entre la buena fe y las formas atípicas de huelga se dan en
el primer escenario que señalábamos, es decir, aquella en la que el
principio es fundamento para determinar la ilicitud de las modalidades.
De esta, manera se ha sostenido que las huelgas tienen dos tipos de
límites, los internos y los externos. Estos últimos corresponden a la
protección de los derechos de terceros, como es el caso dela regulación de
la huelga en los servicios esenciales.
De acuerdo a Mantero los límites internos se basan en cuatro ejes
fundamentales. Uno de ello es que ‘‘la huelga debe respetar ciertos
principios contractuales establecidos por el derecho común, como la buena
fe, la corrección, la equivalencia de sacrificios, la necesidad de preaviso al
empresario’’. ‘‘La huelga – en cuanto derecho – puede quedar sometida a
unos principios (la obligatoriedad de los pactos, la buena fe y el deber de no
lesionar a la contraparte…) de los que implica la negación radical. (…).
(Anexo 29)
Así, ha podido afirmarse como resulta << absurdo pretender constreñir un
fenómeno que de por si es una oportunidad >> y, precisamente como tal,
como instrumento extraordinario de tutela, es reconocido y garantizado al
ser elevado a categoría de derecho-, en los límites angostos de << una
normalidad que le resultad, por su propia naturaleza, inadecuada >>
(Natoli). Así mismo, el mismo autor menciona a Nipperdey, el cual
estableció ocho requisitos o criterios de adecuación que debe reunir una
huelga para que su ejercicio sea legítimo: Una de ellas es: ‘‘la huelga debe
ser conducida conforme a las reglas de una lucha limpia, debe existir un fair
play en la conducta de los actores’’. (Anexo 30)
30
En este mismo sentido señala ‘‘Pero E. Krotoschin considera que el
principio de buena fe y de colaboración es aplicable también en el estado de
huelga ya que el contrato de trabajo no se suspende totalmente sino en la
medida en que la suspensión constituye un elemento indispensable de la
materialización de la huelga’’.
El referido autor concluye señalando su posición de la siguiente manera:
‘‘Otra corriente hace hincapié en el mantenimiento de ciertas obligaciones
del trabajador durante el estado de huelga. La suspensión de la prestación
de tareas no interrumpe el deber de buena fe, o la obligación de lealtad
hacia la empresa y en cuanto estos fueron quebrantados, toparíamos con
una huelga descalificada por violación de dichas obligaciones contractuales.
Se acude a los deberes derivados de la buena fe en el cumplimiento de los
contratos afirmándose que, en ciertos casos, la huelga colide ese parámetro
pasando entonces a ser ilícita. Algunos autores critican la dificultad para
analizar en términos de buena o mala fe, el comportamiento de las partes
en un conflicto donde se recurre a medidas de fuerza. De todos modos
puede señalarse sin duda, una cierta conducta del conflicto, un estilo
caballeresco de acudir a la contienda, aunque no sea fácil ni siquiera
posible en ocasiones utilizarlo como patrón de medida. Como en toda
contienda, cuando de una y otra parte hay gente con virtudes humanas, no
se muestran actitudes innobles en la lucha, sino una actitud de respeto,
propia de personas dignas, que no resulta incompatible con una defensa
vigorosa de su postura y una firme convicción en sus ideales’’ 335-336).
(Anexo 30)
31
Y también afirma “que por el derecho de huelga se admite cesar el trabajo
pero no cumplido defectuosamente. Prestar servicio en otras condiciones
que las establecidas es distinto y más grave que no prestarlo de ninguna
manera. La violación parcial del contrato es radicalmente diversa al
incumplimiento íntegro de la obligación principal, a saber, la prestación de
servicios. Aquella es más dañosa para el empleador que la huelga típica y
seria abusiva y no formaría parte del contenido esencial del derecho de la
huelga. (Anexo 31)
Nosotros no admitimos que basados en la buena fe contractual se
impongan límites a la huelga, y que por ellos se restrinjan las modalidades
de huelga denominadas irregulares o atípicas. Más bien consideramos que
estas pueden ser permitidas con ciertas restricciones que respondan a la
necesidad del principio de oportunidad o la posibilidad que exista una real
auto tutela de los trabajadores. (Anexo 31)
En este contexto, el principio de buena fe se mantendrá durante el ejercicio
de la huelga, en los momentos que no se ejerce la misma por los
trabajadores (si por ejemplo, fuera una huelga intermitente) o en aquellas
obligaciones que no están afectadas por la huelga, siempre y cuando, aquel
no se constituya como una justificación para la restricción o represión de la
huelga. (Anexo 32)
32
5.5. La Buena Fe Y Los Servicios Mínimos
Las obligaciones de la determinación de los servicios mínimos traen para
los empleadores y trabajadores, antes de la huelga y durante ella, nos
llevan a determinar la vigencia de la buena fe contractual. (Anexo 32)
Consideramos que los campos de acción de este principio en este ámbito
son los siguientes:
a) El empleador quiebra el principio cuando no cumple con comunicar
en la oportunidad establecida en la legislación, a los trabajadores y
autoridad administrativa de trabajo, sobre los servicios mínimos que
deben de realizar los trabajadores en caso de huelga, esto es,
durante el primer trimestre del año. (Anexo 32)
b) El empleador debe respetar el principio de buena fe al determinar el
número de trabajadores que deben cumplir los servicios mínimos. El
empleador violentara el principio si establece un número excesivo, a
sabiendas de eso, a pesar de dicha declaración podría ser
impugnada ante la autoridad administrativa de trabajo.
(Anexo 33)
El empleador también podría violentar el principio si es que
determinara como esencial un servicio que no lo es. Como hemos
señalado, la normativa omite señalar quien es el responsable de
determinar un servicio esencial o no, y deja indirectamente en la
potestad del empleador de tomar la decisión al respecto. (Anexo 33)
33
c) Los trabajadores atentarían contra el principio si es que habiendo
sido designados para realizar las labores correspondientes de los
servicios mínimos, no lo hicieran o lo hicieran inadecuadamente.
(Anexo 33)
d) La autoridad administrativa de trabajo no tendría como elemento de
juicio el principio de Buen fe para determinar su resolución frente a la
impugnación del número de servidores.
(Anexo 33)
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CONCLUSIONES
Primera: El principio de Buena Fe es un Principio Jurídico-Existencial, porque
en él se ven reflejados valores humanos indispensables para tener
buenas relaciones sociales.
Segunda: El principio de Buena Fe establece una relación directa entre los
valores Éticos y Morales y el Derecho
Tercera: El principio de Buena Fe también ha sido utilizado para fundamentar
los límites internos a la huelga.
Cuarto: El principio de Buena Fe constituye un elemento importante en el
Derecho del Trabajo por su propia dinámica.
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BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
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