Italiana
Desde mediados del siglo XVIII, los italianos empezaron a aumentar su presencia en el
“Plata”. La mayoría de la comunidad presente se dedicaba al comercio, la navegación y
a una naciente producción de elementos cotidianos.
Un poco de historia...
La presencia e influencia italiana en nuestro país y en particular en la Ciudad de Buenos
Aires se hizo sentir aún antes de nuestra constitución como Nación. Desde su
nacimiento, Buenos Aires está ligada a la comunidad italiana. Con Don Pedro de
Mendoza llegó Leonardo Gribeo, oriundo de Cerdeña, a quien una vieja tradición
recogida por Pastor Obligado atribuye ‘haber llevado de Cagliari a España (y luego al
barco) la imagen de Santa María del Buon Aria’. Por dicha virgen, a la cual se le
atribuyó “el milagro” de llegar a buen puerto, se bautizó la Ciudad con su nombre en
español: Buenos Aires.
Desde mediados del siglo XVIII, los italianos empezaron a aumentar su presencia en el
“Plata”. La mayoría de la comunidad presente se dedicaba al comercio, la navegación y
a una naciente producción de elementos cotidianos.
Con la Revolución de Mayo se advierte una importante presencia italiana entre los
actores principales de la misma. Castelli, Alberti, Beruti y hasta el mismo Manuel
Belgrano compartían una ascendencia italiana. Este último, uno de los padres de la
independencia Argentina, era hijo de Domenico Belgrano, un reconocido comerciante
nacido en Oneglia, quien había llegado a estas tierras en 1753.
El fenómeno inmigratorio comenzó a tomar trascendencia entre las autoridades locales.
El 4 de septiembre de 1812 el gobierno del primer Triunvirato firmó un decreto en el
cual ofrecía una inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus
familias que quieran habitar el territorio.
La comunidad italiana creció a gran escala, a tal punto que en 1836 el Reino de Saboya
envía a un embajador, el Barón Picolet d´Hermilion. La relación entre esta autoridad
consular y Don Juan Manuel de Rosas no fue para nada pacífica ya que el Reino
representado por el Barón no había reconocido oficialmente la Confederación
Argentina.
La presencia del Barón en Buenos Aires termina de una manera muy curiosa. En agosto
de 1848 el Consulado pidió permiso al Gobierno de Rosas para izar por primera vez el
Pabellón “Tricolore” (actual bandera italiana). El permiso fue concedido y la Infantería
nacional dio 21 cañonazos en homenaje al nuevo pabellón. El acto fue acompañado por
la comunidad italiana de Buenos Aires, quienes enarbolaron banderas rojas, blancas y
verdes por las calles y balcones de la Ciudad. Dicha actitud no había sido permitida por
el gobierno local y aprovechando la situación, Rosas expulsó al Barón Picolet. Así
terminó una historia de rispidez entre Rosas y la representación itálica.
A partir del año 1835 comienzan a llegar inmigrantes italianos en grandes contingentes,
impulsados por las dificultades económicas en la península y las posibilidades
promisorias que se le ofrecían en estas tierras. Este proceso se profundizó con la sanción
de la Constitución de 1853 donde se garantiza a los inmigrantes los mismos derechos
civiles que a los nativos. Desde entonces hasta 1875 se produce un gran ingreso de
inmigrantes italianos constituyéndose su comunidad en la más importante de nuestro
país.
A partir de la década del ‘70 disminuye la llegada de italianos y en Buenos Aires se
desata una de las peores epidemias: la fiebre amarilla. La inmigración, particularmente
la italiana, fue blanco de la aristocracia porteña, que culpaba por la malaria a la llegada
de inmigrantes pobres y a sus precarias condiciones de vida en los barrios de La Boca y
de San Telmo. Como vemos, la discriminación no es un fenómeno nuevo en la historias
de las migraciones.
El siglo XX iba llegando y con él el nuevo aumento de la inmigración italiana que ya
llegaba al medio millón de residentes italianos en Argentina; el 60 % vivía en Buenos
Aires. Antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, la comunidad italiana ya
llegaba al millón de almas y estaba integrada a la sociedad porteña a través de las
instituciones, escuelas, iglesias, diarios y agrupaciones políticas.
En las primeras etapas de la inmigración predominaron los septentrionales: lígures,
piamonteses y lombardos. Hacia fines del siglo XIX se suman en cantidades
importantes los inmigrantes del sur: Calabria, Campania, Basilicata y Sicilia. Los
toscanos, que desde siempre se han sentido orgullosos de portar el italiano más pulido,
la lengua del Dante, poblarán ‘el gallinero’ en las noches de ópera italiana del Teatro
Colón. Los dialectos meridionales de los ‘tanos’ (napolitanos, calabreses, sicilianos)
serán responsables del ‘cocoliche’ e inquietarán a las autoridades, preocupadas por el
destino de la lengua nacional. Su importancia numérica hará que todos los italianos sean
adscriptos a la categoría ‘tano’.
La política nunca fue un factor extraño para la comunidad. Desde 1861 con la
unificación italiana, la comunidad residente en la Ciudad se dividió entre monárquicos y
republicanos. Durante lo primera década del siglo XX, el ingreso a Buenos Aires de
líderes socialistas y anarquistas italianos produjeron la aparición de los primeros
sindicatos y movimientos sociales de maza del país. Entre ellos debemos recordar a
Enrico Malatesta, quien buscó organizar al naciente movimiento obrero porteño a través
de sindicatos de oficio. Por último, las diferencias políticas atravesarían la comunidad
nuevamente frente al estallido de la Segunda Guerra mundial entre fascistas y anti-
fascistas o “partigiani”.
La comunidad italiana se destacó por integrarse rápidamente a la sociedad argentina.
Benito Mussolini, el líder fascista italiano, decía que la Argentina era el país donde más
rápidamente un italiano perdía su identidad ya que la integración era tan fuerte que se
sentían argentinos en poco tiempo. Si bien es cierta la capacidad de adaptación y
apertura que tuvo esta comunidad, nunca perdieron su identidad, muy por el contrario,
fueron capaces de transmitir y reproducir su cultura y tradiciones durante generaciones.
Luego de finalizada la 2ª Guerra hasta 1970 aproximadamente se dio el último gran
flujo migratorio italiano. A diferencia de años anteriores, donde preponderaban los
inmigrantes de las regiones del norte de Italia, los italianos que llegaban a nuestras
costas eran oriundos de las regiones del sur de Italia como Calabria, Sicilia y Campania.
Actualmente, gracias a la política de apertura que tiene el gobierno italiano en el
reconocimiento de ciudadanías, entre nativos y descendientes con doble ciudadanía hay
700.000 italianos y se calcula que el 47 % de la población argentina tiene en sus venas
sangre italiana.
Buenos Aires y las áreas aledañas que están bajo la circunscripción consular del
Consulado Italiano, conforman la 8ª provincia italiana en cantidad de habitantes en
poseso de la ciudadanía italiana. Este simple dato demuestra la gran importancia de los
italianos en Argentina.
Este pueblo de trabajadores aportó sus brazos y pensamiento a la formación del Estado
Argentino. No existe en Argentina ámbito social, político, económico, cultural o
artístico donde los italianos no hayan aportado sus ideas, pensamientos, valores y
trabajo.
Vida institucional
No existe país en el mundo donde haya tanta concentración de instituciones italianas.
Actualmente persisten más de 1.000 asociaciones italianas en todo el país y unas 120 en
la Ciudad de Buenos Aires. El asociacionismo italiano estuvo compuesto en su
nacimiento por Sociedades o Uniones italianas, muchas de ellas de Socorros Mutuos,
las cuales agrupaban a italianos de toda Italia. Desde mediados del siglo XX se fundan
instituciones regionales, representativas de las regiones de Italia desde donde venían los
inmigrantes aumentando considerablemente el número de instituciones.
La categoría de las mismas es muy variada. Desde instituciones culturales, pasando por
escuelas, centros deportivos, sociales y de veteranos de guerras, todas ellas
representativas de la gran comunidad italiana en nuestro país. A continuación
detallaremos las instituciones de la Ciudad de Buenos Aires más emblemáticas.
Asociación italiana de Mutualidad e Instrucción Unione y Benevolenza
Fue creada por 53 italianos provenientes de diversas regiones italianas el 18 de julio de
1858 convirtiéndose en la primera institución italiana de Sudamérica. Sus fundadores
compartían una fuerte identificación republicana (se conserva aún la bandera que fue
símbolo de la independencia italiana y los libertadores Mazzini y Garibaldi fueron
socios honorarios). A partir de 1866 se comienza a divulgar la lengua italiana a través
de cursos y la creación de una biblioteca.
Hacia fines del siglo XIX otras asociaciones de inmigrantes se unen a Unione y
Benevolenza, entre ellas Triunfo Ligure, Unione Italiana del Plata y la Unión de obreros
italianos.
La Unione, situada en la calle Tte. Gral. Juan D. Perón al 1362, fue (y todavía lo sigue
siendo) un lugar de encuentros sociales muy importante para la comunidad y para toda
la sociedad porteña. Durante décadas se organizaban grandes fiestas en su salón
principal. Además entre sus paredes de desarrollaron importante reuniones y
discusiones políticas.
Actualmente L‘Unione, además de sus actividades sociales, cuenta con la escuela
Edmundo Damicis, importante escuela que abarca los niveles preescolares, primario y
secundario cuyo título tiene validez tanto en el sistema educativo argentino como en el
italiano.
Asociación de Socorros Mutuos y Cultural Nazionale Italiana
Esta histórica institución, situada sobre la calle Alsina al 1465, nace a partir de una
división ideológica de una parte de los socios de Unione y Benevolenza. Un grupo de
simpatizantes con los ideales monárquicos, luego de la unificación de Italia bajo la
Monarquía Savoia, se enfrentaron con los dirigentes republicanos de la Unione y se
retiraron de la misma fundando la Nazionale Italiana.
De su seno nació la primera escuela italiana que tenía carácter gratuito y proveía a los
menos agraciados por la fortuna de todos los artículos escolares. Actualmente la
Asociación alberga en su sede histórica a diferentes organizaciones de la colectividad
que no cuentan con sede propia.
Patronato Italiano
El Patronato fue creado en 1877 a instancias del representante del Gobierno Italiano en
Buenos Aires, Marques Federico Spinola. Su objetivo es asistir a los italianos
necesitados a través de la distribución de alimentos, enseres domésticos, pequeños
subsidios, ropa y medicamentos. Su rol fue, y todavía lo es, fundamental en el
acompañamiento de los italianos indigentes.
Societá Dante Alighieri
La “Dante” de Buenos Aires fue instituida el 19 de septiembre de 1896 con la
presidencia del Dr. Atilio Boraschi. Era una época en la que las Asociaciones italianas
en Buenos Aires eran muchas, nacidas casi todas con fines de mutuo socorro y
recreación. La Dante, en cambio, tuvo desde su principio el objetivo de mantener vivo
entre los emigrantes el sentimiento de italianidad y de promover y difundir el estudio de
la lengua y de la cultura italiana.
Varias de esas instituciones se disolvieron, otras perdieron fuerza y vigor, mientras que
la “Dante” no sólo ha conservado a través del tiempo la energía y la frescura de sus
primeros años, sino que ha sabido adaptarse a los tiempos, evolucionando de acuerdo a
las circunstancias y manteniéndose en una activa vanguardia.
Hoy es la institución más prestigiosa en el país en cuanto a formación de la lengua y
cultura italiana. La sede en Buenos Aires es la más importante fuera de Italia.
Sociedad Italiana de Beneficencia Hospital Italiano
El 12 de marzo de 1854, en presencia del gobernador de la Provincia de Buenos Aires
don Pastor Obligado y en nombre de Su Majestad el Rey de Cerdeña Vittorio Emanuele,
se coloca la piedra fundamental del edificio ubicado en ese entonces en la calle Santa
Rosa (actual Bolívar) esquina Ituzaingó (actual Caseros). En mayo de 1865, cuando se
inicia la guerra con el Paraguay, el edificio estaba casi concluido. El Gobierno
Argentino consulta al Cónsul Italiano Astengo para solicitar el Hospital para los heridos
de la guerra y el edificio es concedido de inmediato.
El Hospital así quedaba en consignación al Gobierno Argentino, quien lo destinó a los
heridos brasileños hasta el 31 de enero de 1867. A partir de esa fecha se reanudaron los
trabajos de construcción y cuando estaba terminado el edificio, en 1867, se desencadena
en Buenos Aires una epidemia de cólera iniciada en Rosario y en San Nicolás y que
llegaba al barrio de la Boca, en Buenos Aires. Esta epidemia, en el primer mes, deja sin
vida a 1.200 personas por lo que el municipio de Buenos Aires arrienda el edificio del
Hospital hasta mediados de 1869, para ser usado como lazareto y con el objeto de
recibir pobres de diversas nacionalidades.
Producida la restitución del establecimiento, y dado que no había finalizado la Guerra
con el Paraguay, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Emilio Castro, el 22 de
diciembre de 1869 lo requiere nuevamente al presidente de la Comisión Edilicia para
uso del Ministerio de Guerra y Marina, el que es concedido nuevamente.
Finalmente, el 8 de diciembre de 1872 se efectúa la solemne inauguración. Habían
pasado 19 años desde aquellas memorables asambleas iniciadas en 1853. Buenos Aires
ya tenía una población de aproximadamente 200.000 habitantes y la inmigración italiana
había superado ampliamente a la de otras colectividades. El Hospital Italiano, que en su
proyecto original preveía una capacidad de 100 camas, contaba con 150 a la fecha de su
inauguración. Rápidamente se convirtió en la Casa de Asistencia eficiente para los
enfermos, que había prometido ser para las numerosas sociedades italianas de socorros
mutuos. Vale la pena también recordar que ya se había suscripto distintos acuerdos con
sociedades filantrópicas de algunos países para la atención de sus asociados (suizos,
portugueses, etc.).
Con el correr de los años el edificio de la calle Bolívar mostró su acotado espacio para
albergar al gran número de pacientes que requerían sus servicios. El diario de la
colectividad “L’ amico del Popolo” convoca a cien personas dispuestas a donar mil
pesos cada una con destino a la ampliación del Hospital. El éxito de esta campaña
motivó una nueva destinada a lograr el aporte de otros mil benefactores, de cien pesos
cada uno. Así es como en 1888 la Intendencia Municipal solicita el traslado del Hospital
a un sitio más apropiado, por lo que se adquiere un terreno en el barrio de Almagro en la
manzana comprendida por las actuales calles Gascón, Potosí, Palestina y Perón.
El inmueble formaba parte de una mayor fracción que había pertenecido al doctor
Dalmacio Vélez Sarsfield quien, siendo un preclaro jurisconsulto, había redactado en
ese solar el Código Civil. El barrio se había transformado de manera manifiesta y en las
primeras décadas del presente siglo contaba con 170 faroles de kerosene y ya estaban
llegando los primeros a gas. El tranvía “Billinghurst” cubría el recorrido entre Plaza de
Mayo y Flores, por la calle Rivadavia.
Épocas más recientes: Cuando Italia entró en la Primera Guerra Mundial, el Hospital
Italiano puso a disposición del Comité de Guerra su personal médico y elementos
sanitarios para el reconocimiento de los ciudadanos llamados a las armas, y en el
edificio de Bolívar y Caseros se dio alojamiento a los reservistas.
En 1979 se crea el Plan de Salud, siendo hoy la cobertura médica de pago individual
más importante del país acumulando a la fecha aproximadamente 130.000 afiliados.
En la actualidad se erige sobre una superficie cubierta de 78.000 m2 y cuenta con
aproximadamente 600 camas y su actividad mensual nos muestra 3.000 egresos de
internación y 150.000 atenciones ambulatorias. Cuenta con un personal de más de 1000
personas.
El Hospital es reconocido internacionalmente por la calidad de atención que se brinda y
los adelantos que ha aportado a la ciencia médica de nuestro país y el mundo.
Congregación Scalabriniana
La congregación Scalabriniana acompañó en todo el proceso migratorio a los italianos a
través de la fe y la acción solidaria. Sus actividades la desarrollan en la iglesia de Ntra.
Sra. Madre de los Emigrantes. En dicho templo parroquial se edita “Voce d’Italia” uno
de los periódicos más importantes de la comunidad italiana. También funciona allí el
primer centro de estudios sobre la inmigración.
Cámara de Comercio Italiana
La Cámara de Comercio Italiana en la República Argentina fue fundada el 1º de
diciembre de 1884 – con el nombre original de Cámara de Comercio y Artes Italiana -
por iniciativa de un grupo de italianos residentes en Buenos Aires con la reconocida
intervención del Cónsul italiano de esa época, Dr. Brunenghi.
En 1919 cuando ya gozaba de una óptima reputación en Italia y en Argentina, obtuvo el
reconocimiento oficial del Gobierno Italiano, hecho que le ha permitido desarrollar
nuevas actividades y servicios para favorecer los intercambios entre dichos países.
A lo largo de sus más de 120 años de existencia, la Cámara se ha dedicado
constantemente a promover el intercambio comercial bilateral, y ha trabajado para la
creación de importantes proyectos de desarrollo en colaboración con organismos
públicos y privados de ambos países.
La Cámara de Comercio Italiana en la República Argentina con sede en Buenos Aires es
una entidad sin fines de lucro que opera desde hace 120 años para favorecer la creación
de relaciones comerciales entre el tejido empresarial argentino e italiano. Actúa
manteniendo una estrecha colaboración con Cámaras y Asociaciones Sectoriales locales
e italianas. Es promotora de ferias, congresos, workshop, misiones comerciales, tanto en
Italia como en Argentina, representando un punto de referencia para los operadores
argentinos e italianos interesados en encontrar una contraparte en el otro país.
Representa en Argentina, gracias a acuerdos específicos, a varias regiones italianas y
entidades organizadoras de ferias. En los últimos años ha empezado a operar en
colaboración con expertos italianos y locales en el ámbito de la capacitación para
italianos residentes en la Argentina.
Asociación Italiana de Socorros Mutuos de Belgrano
Desde su creación en abril de 1879 a la fecha esta asociación ha crecido mediante el
aporte de los italianos que legaron sus propiedades. En su sede se dictan cursos de
lengua italiana, dibujo, pintura artística, computación, danzas y artesanías.
Asociación Italiana Ex Combatientes
Conformada en 1869 por quienes combatieron por la independencia de Italia y
participaron también en las batallas para la reorganización nacional. También fueron
parte de ella los sobrevivientes de los 20.000 combatientes italo argentinos en la
Primera Guerra Mundial.
Circulo italiano
Fue creada en el año 1873. En sus primeros años funcionó en la calle Florida, luego
pasó a funcionar en su sede actual. El objetivo del círculo era facilitar las relaciones
entre los residentes italianos así como el mantener en alto el nombre de Italia y su
cultura. En 1882 se fusionó con el Circulo Vittorio Emanuele. La elite intelectual y
económica de la colectividad italiana tiene al Círculo como referencia. Por sus salones
han pasado los más altos exponentes de la cultura italiana. En 1958 se ha agregado a sus
estatutos el objetivo de trabajar “para el aumento del espíritu de unión entre italianos y
argentinos”.
Club Italiano
Fue fundado el 29 de diciembre de 1898, por un grupo de italianos nativos y
descendientes de ese país. El fin principal de la creación del club fue difundir el uso
creativo y deportivo de la bicicleta, deporte que la colectividad italiana sentía muy de
cerca. Justamente por ésto, su primer nombre fue “Club Ciclístico Italiano”, que 14 años
después y por la incorporación de otros deportes, fue cambiado por el más genérico que
tiene actualmente.
El edificio de la sede social conserva su estructura original, con un estilo arquitectónico
inspirado en el neoclasicismo italiano de fines del siglo XVIII.
A partir de 1980 se adquieren las 17 hectáreas en el Parque Almirante Brown. En estos
terrenos construye sus campos deportivos con pileta olímpica de natación, gran cantidad
de canchas para diversos deportes, vestuarios, restoranes y confiterías, playas de
estacionamiento, instalaciones operativas y zonas de parquización forestada.
En el club se practican una amplia gama de actividades deportivas: Artes Marciales,
Basquet, Escuelas Deportivas, Esgrima, Fútbol, Gimnasias, Hockey, Judo, Natación,
Pesas, Pelota Paleta, Rugby, Tenis, Voley, Yoga, etc. En lo social, se desarrollan
actividades como Billar, Bowling, Bridge, Canasta, Casin, Colonia de Vacaciones,
Juegos para niños, Masajes, Pedicuría, Peluquerías, Solarium, Salón de Fiestas, Sauna,
etc.
La actividad cultural, por su parte, involucra el mantenimiento de una de las salas de
cine y teatro más antiguas de la Ciudad, donde se desarrollan conferencias, charlas,
películas italianas, veladas de operas, orquestas clásicas y coros. Además, se brindan los
servicios de una importante biblioteca, cursos de teatro, guitarra, dibujo, pintura,
escultura, entre otros. Al mismo nivel de importancia y con la asistencia de la
prestigiosa academia “Dante Allighieri”, se dictan clases de idioma italiano que originan
una significativa afluencia de interesados en aprender la lengua de los primeros socios
inmigrantes.
Instituciones Regionales
Calabria
La colectividad calabresa es la más numerosa dentro de la comunidad italiana. Existe
una gran cantidad de asociaciones calabresas en nuestro país, muchas de ellas en la
Ciudad de Buenos Aires. La Federación de Asociaciones Calabresas en Argentina
(F.A.C.A.) nacida en 1972, reúne a 66 asociaciones calabresas en Argentina y su
función es la coordinación y acompañamiento de las distintas instituciones federadas.
En Buenos Aires se destacan:
Asociacion Calabresa Mutual y Cultural
Esta institución histórica es reconocida como la “Nonna” de las asociaciones calabresas
.Si bien la fecha oficial de la constitución de esta asociación data del año 1958, los
orígenes se remontan a 1927 con el nacimiento de la Cor Bonum (Corigliani Uniti)
institución que reunía a la comunidad calabresa del pueblo de Corigliano Calabro. La
unión de ésta con la Unione Calabrese, el Circolo Calabrese y el Centro Calabrese
conformaron la actual Asociación Calabresa. Dentro de sus numerosas actividades se
destacan la organización desde hace 55 años de la “Settimana di Calabria in Argentina”,
evento de reconocimiento internacional por sus importantes manifestaciones culturales,
como así también por su actividad turística que a través de los tours organizados por la
Secretaría de Turismo cada año viajan más de 500 personas a visitar Calabria.
Centro Calabrese
Ubicada en Villa Lugano la asociación sin fines de lucro edita uno de los más
importantes diarios de la comunidad “L‘Eco d‘Italia”. También cuenta con un programa
radial, además de dictar clases de italiano. Organiza cada año el “Festival de la canción
italiana”, evento que agrupa a los más reconocidos cantantes de la colectividad.
Asociación Corigliano Calabro
Está integrada por descendientes de calabreses oriundos del pueblo de Corigliano
Calabro, bañado por el mar Jónico. Los inmigrantes de este pueblo se asentaron en su
mayoría en el barrio del Abasto y trabajaban en el mercado homónimo. Actualmente
además de los cursos de italiano tiene una sala teatral para quinientas personas, de
excelente acústica en las que se programan distintos tipos de espectáculos.
Sicilia
Junto con la calabresa forman las colectividades más numerosas dentro de la comunidad
italiana. Sus instituciones se agrupan en la Federación de Asociaciones Sicilianas del
Sur (FESISUR).
Asociación de Socorros Mutuos Siciliana Ubicada en el barrio de Mataderos con una
alta proporción de italianos provenientes de Sicilia que se emplearon en el sector de la
carne fue creada para unir a las familias y brindarles asistencia médica y económica a
quienes necesitaban. Fue la primera en brindar asistencia a sicilianos en la Capital
Federal. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial gran cantidad de sicilianos se
instalaron en el barrio dada la ayuda en la adaptación que brindaba la Asociación. En la
sede la Asociación funciona la FESISUR, que agrupa a distintas organizaciones de
sicilianos. Organiza todos los años la Semana de Sicilia.
Iguria
Los inmigrantes de esta región se caracterizaron por pertenecer a las primeras oleadas
migratorias y por haberse asentado en su mayoría en el Barrio de La Boca.
Asociación Argentina Genovesa “Carboneros Unidos” Surgió en 1901 con el
objetivo de obtener para sus socios el mejor precio posible para el carbón, indispensable
en aquellos años para la cocina y la calefacción.
Campania
Asociación de Pescadores de la Marina de Sorrento
Esta asociación de pescadores, situada en Cochabamba al 458, está dedicada a la Santa
Ana, madre de la Virgen María, Tiene una asociación hermana en Mar del Plata, ambas
de origen napolitano que veneran también a San Antonino. En el mes de julio San
Telmo se convierte en un barrio napolitano durante la procesión de Santa Anna y Santo
Antonio.
Friuli
E.F.A.S.C.E. (Ente Friulano de Asistencia Social y Cultural a los Emigrados)
Esta organización nació en Italia y se extendió por todo el mundo con el objeto de
ayudar a los nativos de Pordenone a encontrar empleo. Actualmente uno de los fines
principales es el mantener vivo el dialecto. Se da asimismo mucha importancia a la
tradición culinaria festejando el primer domingo del mes de julio la polenta y muset
(polenta y cuero de cerdo). La institución, situada en Campos Salles al 2250, dicta
cursos de italiano para adultos y brinda conexión laboral a los jóvenes descendientes.
Apoya a los friulanos que no han podido regresar de visita a su tierra de origen.
Sociedad Friulina Cultural y Deportiva
Esta Sociedad, ubicada en la calle Navarro al 3794, está dedicada a reforzar los
contactos con los friulanos en todo el mundo y en el intercambio entre italianos y
argentinos en tareas solidarias. Suma a los cursos de italiano la práctica de distintas
especialidades gimnásticas y deportivas.
Piemonte
Circulo Italo Argentino “Libert Piemont”
A partir de 1929 brinda apoyo a los italianos de origen piamontés y a sus descendientes.
El deporte de las bochas y el coro son las actividades que reúnen a sus socios entre la
práctica de una gran cantidad de disciplinas deportivas. Se encuentra en Gral. Manuel
A. Rodríguez al 1191.
Serdegna Asociación de los Sardos Unidos de Buenos Aires
Un grupo de italianos provenientes de la isla de Cerdeña fundó esta asociación en el año
1936. Inicialmente se reunían para comer juntos, para brindarse ayuda y orientación. Es
la primera organización sarda de socorros mutuos fuera de Cerdeña. La Asociación se
encuentra en Mendes de Andes al 884. Allí se celebra la fiesta de Nuestra Señora de
Buenos Aires patrona de Cagliari, capital de Cerdeña.
Trento Circulo Trentino de Buenos Aires
Nacida en 1932 agrupa a los italianos provenientes de la región alpina. Además de las
actividades sociales y culturales dan especial atención a mantener las tradiciones
culinarias de sus ancestros, como así también a la actividad coral. Asimismo desarrollan
planes de turismo.
Veneto
Circolo Recreativo La Trevisana
A fines de los años 50 nació esta organización creada para nuclear a los italianos
provenientes de la provincia Trevigiana del Véneto. En sus salones, uno de los más
importantes de la comunidad italiana, se desarrollan actividades deportivas y culturales
y se dictan cursos de italiano.
Asociación Cultural y Recreativa Bellunese
En 1950, emigrados de Belluno forman esta asociación con el espíritu de su nombre, un
lugar de encuentro de las familias del mismo origen para recrearlo en la nueva tierra.
Suma a la actividad deportiva la ayuda a las personas necesitadas.
Basilicata
Federación de Asociaciones de la Basilicata en Argentina (FABA)
Integrada por 32 asociaciones de todo el país, 23 de ellas en Capital Federal, su sede se
encuentra en el barrio de Mataderos con alta presencia de italianos y descendientes de
las provincias italianas de Potenza y Matera. Además de los cursos de italiano brinda
apoyo farmacéutico y ambulatorio a los afiliados.
Asociación Santacargiolese Provincia de Potenza
Un grupo de inmigrantes provenientes de la Provincia de Potenza, del pueblo de Sant
Arcanuelo, en 1989 crea esta organización para poder construir su propia sede a través
de bonos contribución sufragados por sus integrantes El Arcángel Miguel es el protector
de la ciudad de Basilicata y también fue santificado en Buenos Aires. En sus salones se
dictan cursos de italiano y de cocina tradicional.
Aportes a la cultura porteña
Aportes a la Arquitectura
La arquitectura italiana se instaló en la República Argentina y en el ámbito de la Ciudad
de Buenos Aires bajo dos perspectivas: las ideas y teorías por un lado y la acción
práctica de arquitectos y trabajadores. En cuanto a ideas y teorías fueron los sacerdotes
jesuitas en tiempos de la colonia quienes difundieron las concepciones de los maestros
peninsulares.
Con la llegada de importantes masas de inmigrantes la típica casa colonia fue
reemplazada por otras concepciones, como por ejemplo “la casa chorizo” que se
adaptaba a las necesidades de los núcleos familiares extensos y a las características de
los lotes.
Es notoria la influencia de los arquitectos genoveses como Nicolás y José Canale,
autores entre otros de la Inmaculada Concepción de Belgrano que influenciaron en su
continuador Juan A. Buschiazzo. También se destaca Pietro Fosatti, autor de la Curia
Metropolitana y Leonardo Le Vacher, natural de Parma, con la actual Galería Pacífico.
A partir de 1880 con la federalización de Buenos Aires es necesario dotarla de edificios
aptos para el manejo del gobierno. Se contrata a Francisco Tamburini, quien comienza
el Teatro Colón, la remodelación de la Casa de Gobierno, la Jefatura de Policía,
Hospitales y edificios escolares. También podemos destacar al arquitecto Meano, autor
del Congreso de la Nación.
Gran parte del crecimiento edilicio de fines del siglo XIX y la primera mitad del siglo
XX de la Ciudad de Buenos Aires tuvo como protagonista fundamental al trabajador
italiano.
El Palacio Barolo
Luis Barolo, progresista y poderoso productor agropecuario, llegó a la Argentina en
1890. Fue el primero que trajo máquinas para hilar el algodón y se dedicó a la
importación de tejidos. Instaló las primeras hilanderías de lana peinada del país e inició
los primeros cultivos de algodón en el Chaco.
En el centenario de la Revolución de Mayo, conoció al Arq. Mario Palanti (1885-1979),
a quien contrató para realizar el proyecto de un edificio que tenía en mente. Este se
convertiría en una propiedad exclusivamente para rentas. Luis Barolo pensaba, como
todos los europeos instalados en Argentina, que Europa sufriría numerosas guerras que
destruirían todo el continente. Desesperado por conservar las cenizas del famoso Dante
Alighieri, quiso construir un edificio inspirado en la obra del poeta, “la divina
Comedia”.
El terreno elegido para levantar el palacio tenía una superficie de 1365 m2 y un frente
de 30,88 metros. Ubicado en la Avenida de Mayo 1370 y Victoria (hoy Hipólito
Yrigoyen), la superficie cubierta resultó de 16.630 m2. En 1919 comenzó la edificación
del palacio que se convirtió en el más alto de Latinoamérica, y en uno de los más altos
del mundo en hormigón armado. Con un total de 24 plantas (22 pisos y 2 subsuelos),
100 metros de altura se hicieron posibles gracias a una concesión especial otorgada por
el intendente Luis Cantilo en 1921, ya que superaba en casi cuatro veces la máxima
permitida por la avenida. Hasta el punto más alto de la cúpula mide 90 metros, llegando
a los 100 con un gran faro giratorio de 300.000 bujías que lo hacia visible desde
Uruguay.
Desde un inicio el Palacio provocó cierta perplejidad., se habló de estilo
“remordimiento italiano”, gótico romántico, castillo de arena, o cuasi gótico veneciano.
La construcción finalizó en 1923 siendo bendecida el 7 de junio por el nuncio
apostólico Monseñor Giovanni Beda Cardinali. En la actualidad es un edificio
exclusivamente de oficinas.
Su influencia en el idioma
El cocoliche es una jerga del español hablada por los inmigrantes italianos que vivieron
en la Ciudad de Buenos Aires (y se volvieron “porteños”) y de Montevideo. Es una
mezcla del idioma español con el italiano, hablada por los inmigrantes italianos que
formaban, entre 1880 y 1930, más de un 40% de la población de la Ciudad.
Quizás pueda definirse al cocoliche como una variedad mixta de español y de dialectos
y lenguas italianas cuyo uso era casi exclusivamente hablado (oral), en esta especie de
pidgin las formas del léxico italianas se alternaban con las españolas merced a la gran
proximidad filogenética entre los idiomas de la Península Ibérica y la Península Itálica.
Tal variación lingüística fue usada en el teatro popular argentino (el sainete e incluso en
el circo criollo — como aquel que fundaron los Hermanos Podestá —) en donde
aparecía el personaje cómico “Cocolicchio”, caricatura de un italiano del sur.
El cocoliche en cuanto caricaturización se basó en la forma de entonación “italiana” de
las palabras y la frecuente mutación del fonema [g] por [k]: amigo/amico, y la
pronunciación de la “c” española antes de vocal como una “ch”: dice/diche; quizás la
más remota etimología derive de la pregunta en mezcla de italiano y español
“¿q(ué)co(sa) (è) lo (que) dic(h)e?”, aunque se asevera que se trata de la
caricaturización actuada de un real inmigrante italiano, Antonio Cucoliccio, quien
habría trabajado en el circo de los hermanos Podestá.
Con el tiempo el cocoliche se fue oyendo cada vez menos, probablemente debido a la
desaparición de los inmigrantes que lo hablaban, pero muchas de sus palabras hoy en
día se encuentran formando parte del lunfardo. Ejemplos: laburar como sinónimo de
trabajar, fiaca (fiacca: flaqueza en italiano) desgano, pereza; mufa (moho): fastidio y
también mala suerte; gamba (pierna) alguien que ayuda o tiene buenas intenciones,
también cien pesos porque “ayudan”; gambetear: esquivar, minga: nada; yeta (de
gettare: lanzar) mala suerte; yira/yiro( de girar, dar vueltas) prostituta callejera; atenti
(atentos) atención; salute (salud); cuore (corazón) si alguien dice te quiero de cuore
quiere decir te quiero con el corazón.
El aporte a la música
En el cúmulo de inmigrantes italianos, llegaron afortunadamente una gran cantidad de
músicos, algunos de formación académica, de conservatorio. Otros, los intuitivos u
“orejeros”, que sin saber interpretar la música pautada en el pentagrama, tenían una gran
habilidad natural para expresarse en sus respectivos instrumentos.
Los ritmos que con ellos trajeron como las mazurcas, las cuadrillas y sobretodo la
canzoneta, fueron el motor principal de alimentación del nacimiento del tango
argentino.
Los italianos, además de su conocimiento laboral, traían con ellos sus tradiciones
culturales musicales que fueron un factor fundamental para el nacimiento del Tango.
Grandes compositores, intérpretes, y poetas italianos, con otros integrantes de
inmigraciones como la española o la judía, conformarían la cantera que proveería
aquellos hombres que fundarían la música que estaba naciendo en el Río de la Plata, y
que sería, con los años, la carta-musical de presentación en el mundo: el Tango.
Fue muy importante el atavismo que ellos supieron transmitir a sus hijos quienes
tomaron la posta para poder mantener vigentes hasta nuestros días, nuestro tango.
Entre los nativos de la península itálica, Amleto Vergiatti, más conocido como Julián
Centeya, fue autor de libros y de letras de tango en los que volcó un sentimiento muy
profundo y “porteño”. Luis C. Amadori, de Pescara, autor de tangos y cineasta. Mario
Battistella, poeta, nacido en Verona, dejaron su aporte al tango.
También los cantantes demostraron su adaptación y su amor por nuestra música
ciudadana: Ignacio Corsini, Siciliano, Alberto Marino (A. Marinaro) nacido en Verona,
Alberto Morán (Remo Recagno) proveniente de Streve.
Fueron hijos de italianos, Armando y Enrique Santos Discépolo (su padre, Santo, fue
director de bandas y compositor); Vicente Greco, Ernesto Ponzio, Augusto P. Berto,
Pascual Contursi, Roberto Firpo, Juan Maglio “Pacho”, Francisco Canaro, Francisco
Lomuto, los hermanos De Caro, Carlos Di Sarli, Juan D´Arienzo, Astor Piazzolla, Pedro
Maffia, Jorge Casal ([Link]), Ricardo Tanturi, por mencionar sólo algunos...
¿Quedan, acaso, dudas sobre el origen de estos hombres dedicados con pasión al tango?
Enrique [Link], Osvaldo Pugliese, Homero Manzi (Manzione Prestera), Federico
Scorticatti, Rodolfo Biaggi, Osvaldo Ruggiero, Alfredo de Ángelis, Ángel
D´Agostino,... y la nómina sigue!
El arte del Fileteado
Alberto Giúdici transmite un testimonio de León Untroib -inmigrante polaco-, en el que
se evoca la nostalgia de los peninsulares, relacionada con el fileteado: “Fueron
inmigrantes italianos, en su mayoría, los que iniciaron a fines del siglo XIX este oficio
que dio vida al gris impuesto por las ordenanzas municipales para el transporte público.
El fileteado, con todo su colorido y su elegancia, pronto se derramó en carros, camiones,
colectivos; en las pianolas y organitos que circulaban por la Ciudad y también en los
carritos de reparto que usaban los vendedores llegados de l’Italia. Don León Untroib, un
maestro del filete, así lo decía en sus recuerdos, allá por 1974: ‘Los verduleros italianos
venían y me decían: ‘-Facheme un bastimente’. Para don León, la nostalgia alimentaba
el pedido: “Pienso que esos verduleros soñaban con los barcos. Pienso que dibujándolos
en sus carritos de mano recordaban a los seres queridos que habían quedado en
Calabria, en Sicilia, en la Lombardía: era una especie de acicate para redoblar los
esfuerzos, trabajar duro, juntar el dinero para el pasaje y así reunirse con ellos’. El deseo
y la nostalgia alimentando un oficio, un arte que terminó poblando las calles de Buenos
Aires”. (Revista Summa, en diciembre de 1986).
Artistas destacados
En el mundo artístico los italianos marcaron a fuego su aporte tanto en la literatura,
como en el teatro, el cine y la televisión.
La literatura argentina está nutrida de grandes aportes de importantes intelectuales de
origen italiano. Ernesto Sábato, uno de los exponentes más importantes de nuestra
literatura, es hijo de inmigrantes calabreses del pueblo de Fuscaldo.
En el mundo del arte sobresale el trabajo de Antonio Pujia, escultor de renombre
internacional, quien emigró a Buenos Aires desde el pueblo calabres de Polia. Hoy es
uno de los escultores más reconocidos en Latinoamérica, autor de importantes obras y
creador de medallas y estatuillas conmemorativas en diversas ocasiones históricas de
nuestro país.
En el mundo de la actuación, un viejo dicho italiano afirma que los mejores actores
italianos fuera de Italia están en Argentina. Pepe Soriano, Darío Vittori, Irma Roy, Jorge
Marrale, Leonor Benedetto, Rodolfo Ranni, Juan Carlos Calabró, son solo algunos de
los nombres de nativos y descendientes italianos que marcaron historia en el teatro, el
cine y la televisión argentina.
Personalidades destacadas
La Asociación Dante Alighieri publicó a través del trabajo de Dionisio Petriella un
volumen de biografías de ítalo argentinos destacados. De este trabajo se pueden apreciar
una lista interminable de italianos que se destacaron en diferentes campos de la sociedad
argentina. Desde los integrantes de la Primera Junta, pasando por Manuel Belgrano, el
primer Presidente de la Nación de origen italiano, Carlos Pellegrini y Enrique
Malatesta, fundador de los movimientos sociales y sindicales de nuestro país.
No podemos olvidar el importante trabajo educativo de Don Bosco en la Ciudad de
Buenos Aires, como así también el aporte de Torcuato Di Tella, uno de los más
importantes industriales de nuestro país. Por su parte Pietro Scalabrini, pedagogo y
paleontólogo aficionado, aportó a las ciencias de nuestro país la visión positivista
comteana. Diversos presidentes nacionales fueron de origen italiano como Juan
Domingo Perón, Arturo Frondizi, José María Guido y Arturo Illia, como así también
diversos exponentes del mundo político argentino. Resulta complejo destacar solo a
algunos personajes de nuestra historia que estén relacionados con Italia debido a la gran
cantidad de ilustres pensadores, profesionales y gente de la cultura nativos o de origen
italiano.
En el mundo de los deportes sobresale la figura de Jose Amalfitani, quien ocupó desde
1923 la presidencia del Club Velez Sarfield por 30 años haciendo grande al club. Para
finalizar uno de los miembros más destacados de la comunidad es sin lugar a dudas el
Dr. René Favaloro, hijo de inmigrantes sicilianos, quien fue uno de los médicos más
reconocidos de nuestro país en el mundo.
Barrios, calles, plazas y monumentos
Buenos Aires recuerda la hermandad con Italia en diversos lugares de la Ciudad.
Nombres de calles, plazas y monumentos llevan el nombre de algún lugar de la
península o simplemente de un miembro de su colectividad destacado.
Hay dos monumentos emblemáticos de la comunidad italiana en Buenos Aires: el de
Cristóforo Colombo detrás de la Casa Rosada y el Monumento a Giuseppe Garibaldi.
Curiosidades
Ronald Shakespeare, artista plástico argentino, escribió un libro sobre La Boca. En él
cuenta que una casa de tres pisos sobre la calle Almirante Brown es la réplica exacta de
la torta de bodas del príncipe Víctor Emanuel. Fue realizada por un arquitecto italiano a
pedido de un empresario de La Boca.
De acuerdo a un artículo publicado por Caras y Caretas (Año IV, 144, 6 de julio de
1901, Sección Portfolio de curiosidades) el primer maquinista de ferrocarril en nuestro
país fue Alfonso Covassi, de origen italiano, quien conducía la máquina que salía en la
línea del oeste desde la actual Plaza Lavalle hasta Flores. El primer viaje fue el 26 de
agosto de 1857 con La Porteña.
Una de las escuelas que fundaron los Salesianos es la de San Carlos de Borromeo en
Almagro. A la misma asistieron en su infancia Carlos Gardel y Ceferino Namuncurá.
Por su desconfianza en los bancos, la mayoría de los italianos mandaban sus ayudas
económicas a la familia en Italia por correo, ocultando los billetes o, en algunos casos,
hasta monedas de oro, en pedazos de cartón o entre fotografías.
El primer italiano que llegó a La Boca fue el Savones León Pancaldo, comerciante y
marinero en el año 1537.
La Cantina del Tano Laino era un tradicional Restaurante en el barrio de Belgrano. Su
nombre hacía honor a su dueño, Don Ricardo Laino un importante dirigente de la
comunidad italiana. Por este restaurante pasaron todas las estrellas italianas que
visitaban Argentina, entre ellos la selección de Italia y famosos cantantes como
Beniamino Gigli, Pepino di Capri y Domenico Modugno.
El parque más extenso y hermoso de la Ciudad de Buenos Aires, Palermo, lleva su
nombre por su primer dueño, el siciliano Juan Dominguez Palermo, que llegó años
después de que Garay prefundara Buenos Aires y de quien recibió las tierras que hoy
son el Parque Tres de Febrero (Palermo).
Ver fuentes consultadas
• Memorias de Inmigrantes I, Dirección General de Relaciones Institucionales,
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
• Monumentos y Obras de Arte en el Espacio Público. Colección cuadernos
educativos, Buenos Aires, Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico
de la Ciudad de Buenos Aires, 2001.
• Nogués, Germinal, Buenos Aires, ciudad secreta, Buenos Aires, Editorial
Sudamericana, 2003. *Piñeiro, Alberto Gabriel, Las calles de Buenos Aires. Sus
nombres desde la fundación hasta nuestros días, Buenos Aires, Instituto
Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaría de Cultura, Gobierno de
Buenos Aires, 2005.
• Piñeiro, Alberto Gabriel, Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires.
Origen y razón de sus nombres, Buenos Aires, Patrimonio e Instituto Histórico
de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaria de Cultura, Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, s/f.
• “Todo es Historia, En la Escuela”, Suplemento de Ciencias Sociales para
docentes de EGB y Polimodal. Suplemento Nº4, abril del 2000.
• Luis Mercadante “La colectividad italiana en la Argentina”, Alzamor Editores.
• Fernando Devoto “Historia de los italianos en Argentina”, Editoria Biblos.
• Lucía Galvez “Historias de Inmigración”. Editorial Norma.
• Le Associazioni Italiane Della circoscrizione consolare. Consolato generale
d´italia buenos aires. 15 noviembre, 2003.
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