Par Biomagnético
Define Goiz al par Biomagnético “como el conjunto de cargas bioeléctricas disfuncionales
que se encuentran en biorresonancia, donde se relacionan con diferentes tipos de
disfunciones o sintomatologías, que identifican una patología específica, y que está
constituido por dos cargas principales de polaridad opuesta que se forman a expensas de
la alteración bioeléctrica y del pH de los órganos que la soportan” Las manifestaciones
patológicas y patogénicas se forman a partir de polos bien definidos Positivo/Sur (+) y
Negativo/Norte (–), y que es posible neutralizar dichas cargas mediante la aplicación
directa de campos magnéticos. Este último proceso recibe el nombre de Despolarización.
Es decir, que existe una resonancia Biomagnética constante y equilibrada, tanto en los
límites de la salud como en las desviaciones que se originan por las enfermedades, de tal
suerte que la presencia de uno condiciona la del opuesto y, la magnitud del uno también
es similar a la del otro y la proporción de partículas elementales en el primero es exacta a
la del segundo.
El concepto de par biomagnético nos lleva hasta la génesis del fenómeno y nos define el
órgano que está generándolo, su polaridad, el virus y la bacteria que lo identifica y la
interacción de dos o más de estos microorganismos…dice Goiz.
La curación de la patología también se consigue por medio del equilibrio de nivel
energético en donde el pH es óptimo para la salud de los microorganismos vivos y cuya
alteración se debe a la presencia de microorganismos patógenos, que distorsionan el pH
normal del órgano que sustenta el fenómeno Bioenergético.
Por tanto el par biomagnético, nos propone una revisión general e integral del paciente,
que de acuerdo al sistema binario o bipolar y de acuerdo a la ubicación de las
distorsiones del pH se conoce la patología en su etiología; y ahí mismo y
simultáneamente corregir las alteraciones duales o simultáneas del pH que al llevarlo
nuevamente a sus valores normales y naturales, condicionan la salud celular y orgánica,
es decir, curar energéticamente la patología.
Origenes
Los orígenes del par biomagnético se encuentran en los trabajos del Dr. Richard
Broeringhmeyer quién logró la medición externa de los polos Biomagnéticos generados
por la concentración anormal de hidrogeniones (PH-Potencial Hidrógeno) por medio de la
resonancia energética de campos magnéticos.
Goiz partiendo de estas bases, de la existencia de polos Biomagnéticos, encontró que
hay polos pares a lo que él llamó el par biomagnético, descubierto en 1988.
Se trata de la relación en resonancia energética y vibracional, soportada por la distorsión
fundamental del pH de dos puntos específicos que pueden variar en intensidad pero no
en ubicación y que a su vez, identifica la presencia de microorganismos patógenos,
llámense virus, bacterias, hongos o parásitos e inclusive disfunciones orgánicas y el
impacto que se consigue por la inducción de las dos cargas energéticas no aumenta ni
resta energía al organismo humano, sino que lo neutraliza sin provocar lesiones o
iatrogenia médica.
La técnica del Par Biomagnético consiste en el rastreo de distintos y específicos puntos en
el organismo mediante un test kinesiológico, con el objetivo de encontrar disfunciones,
bloqueos o desbalances, y corregirlos por medio de la aplicación en el cuerpo de campos
magnéticos con imanes estáticos por un corto período de tiempo (15 a 20 minutos).
Estos imanes fijos son de mediana intensidad de 0,1 a 3 Tesla (T)
o 0,1 Tesla (T) es igual 1000 Gauss.
o 1 Tesla (T) es igual a 10.000 Gauss.
o 3 Tesla (T) es igual a 30.000 Gauss.
Con estos imanes se logra corregir las distorsiones del pH ocasionando disfunciones, por
microorganismos, medio ambiente y otros fenómenos, este procedimiento se llama
despolarización.
Los imanes tienen influencia en la electricidad del cuerpo, y ésta a su vez, en su
bioquímica. Al restablecer el adecuado flujo de electrones en el organismo, podemos
favorecer muchas de sus funciones normales sin producir alteraciones.
Los imanes no representan ningún daño para la salud, pero se recomienda evitar el uso
de imanes con gran fuerza de atracción en cara, niños y zonas erógenas con el fin de
prevenir accidentes.
El par biomagnético se fundamenta en la distorsión de dos puntos específicos para cada
microorganismo patógeno o disfunción glandular, que se distorsionan hacia la
hiperacidez o la hiperalcalinidad (Polarización).
La impactación de los puntos con imanes elimina tal distorsión y restablecen el equilibrio
al organismo (Despolarización)
El par Biomagnético se fundamenta en los siguientes principios:
1. pH
2. Entropía
3. Resonancia bioenergética
4. Simbiosis
5. ley de cargas
El pH
Es la concentración de iones de hidrogeno, que en condiciones normales se encuentra en
un valor intracelular de 7.0 - + 0.03 encontrándose un valor de 7.4 en plasma sanguíneo y
con variaciones ligeras en los demás líquidos corporales. Básicamente el pH del
organismo humano es neutro. Esto permite una cinética enzimática adecuada y estable
para las millones de reacciones químicas posibles.
Los principales órganos que se encargan de regular los ácidos y las bases producidos por
el metabolismo son el pulmón y los riñones. Los pulmones a través de la eliminación de
CO2, como acido volátil y en condiciones patológicas los cuerpos cetónicos. El pulmón se
encarga de regular el pH a corto plazo a través de la variación del movimiento
respiratorio. Los riñones se encargan de eliminar los ácidos no volátiles y regulan el pH de
manera más eficiente. Esto se logra por el intercambio de iones de hidrogeno y
bicarbonato.
El pH puede variar en algunas zonas corporales dependiendo del metabolismo de estas
zonas y del intercambio energético que realicen con el exterior. Las bacterias necesitan
un pH alcalino para colonizar un tejido. Y el mismo cuerpo realiza mecanismos
enzimáticos utilizando también la variación del pH para eliminarlas.
Entropía.
Se trata del grado de desorden de un sistema, es también definido como la magnitud del
caos de un sistema energético. Las reacciones químicas y físicas tienen la propiedad de
producirse solo en el sentido en el que se aumente o se conserve la entropía. La entropía
crece con el volumen y a temperatura. La mayoría de los sistemas físicos y biológicos
tienden a la perdida de energía y la desestabilización de su materia. El cuerpo genera
mecanismos para mantenerse estable a través de campos de información
electromagnéticos y de manera holográfica.
Resonancia electromagnética.
Es la relación energética y vibracional entre dos puntos en la misma intensidad y en la
misma frecuencia
Simbiosis
Es la asociación biológica de microorganismos de diferentes especies en los que uno
obtiene beneficios del otro. Existen varios tipos de simbiosis, en las cuales se crea una
resonancia energética, ej. Un virus realiza simbiosis con algunas bacterias. Hay otro tipo
de asociaciones en las cuales se establece una relación metabólica o nutricional.
Ley de cargas
Se refiere a las leyes físicas de las cargas electromagnéticas. Es decir de su atracción y de
su repulsión. Cargas electromagnéticas negativas se repelen con las de su misma
polaridad y se atraen con un polo diferente, lo mismo para las cargas electromagnéticas
positivas.
El polo biomagnético.
El átomo de hidrogeno se encarga de asociar átomos y de mantener dicha asociación
estable en equilibrio de cargas tanto positivas como negativas. Actúa en dos sentidos,
cuando actúa como elemento electronegativo y, cuando actúa como elemento
electropositivo. Definiendo con ello sus propiedades. Este equilibrio cinético de las cargas
permite entender el concepto de neutralidad energética, en donde las cargas tanto
positivas como negativas persisten en un nivel energético final de igual magnitud,
aunque de diferentes polaridades, que no interfiere con la homeostasis, mientras que el
cuerpo está en resonancia bioenergética.
De esta dualidad bioenergética se desprende otro principio fundamental que el Dr. Goiz
define como Nivel energético normal (NEN)
El NEN define los límites energéticos en donde se llevan a cabo todos los procesos
metabólicos celulares de los organismos superiores.
La alteración bioenergética obedece a la ley del todo o nada, es decir que un órgano
puede soportar un nivel límite de carga magnética interna natural, una vez superado ese
límite, a ello se llama el umbral, sacan al órgano de su nivel energético normal. El umbral
está en razón de valores mayores de 1000 gauss o sus equivalentes energéticos.
En la formación de un polo Biomagnético se asocia otro de polaridad contraria y en
estricta resonancia bioenergética, ambos polos se encuentran en la misma intensidad de
carga, en la misma frecuencia Biomagnético y con el número mismo de partículas
elementales.
Solo se puede desactivar impactando sus cargas internamente una contra otra.
La identificación de los polos Biomagnéticos obedece a la resonancia energética del imán
con el del organismo en estudio. Si el organismo presenta niveles energéticos normales,
no se presenta la manifestación, ni con imanes de 1000 gauss o mayores.
Es rastreo se realiza con el polo negativo del imán, aunque puede realizarse con el polo
positivo.
El Par Biomagnético tiene tres elementos bien definidos:
o (Polo Positivo +) pH ácido: Presencia de Virus
o Nivel Energético Normal: (NEN)= SALUD
o (Polo Negativo -) pH alcalino: Presencia de Bacterias
El Polo Positivo se genera por exceso de H+ (iones de Hidrogeno) en donde el pH+ es
ácido y da lugar a la presencia y desarrollo de virus
El Nivel Energético Normal (NEN) es donde el pH+ es prácticamente neutro y donde
se llevan a cabo todas las funciones vitales normales del organismo humano sano.
El Polo Negativo se genera por déficit de H+ y por la presencia de radicales libres
complejos con polaridad negativa en donde el pH+ es alcalino dando lugar a la
presencia y desarrollo de bacterias y otros gérmenes.
Contraindicaciones de la técnica.
Contraindicaciones relativas.
Quimioterapia
Radioterapia
Embarazo
Marcapasos
Tratamientos de fertilidad
Se puede realizar rastreos con aplicación de imanes de manera directa en usuarios
con prótesis, válvulas o demás implantes dentro del cuerpo, siempre y cuando se
asegure que no son electrónicos o ferromagnéticos.
La técnica puede ser aplicada en estos casos mediante el rastreo a distancia.
Contraindicaciones absolutas:
Condición de salud inestable.
La técnica tiene influencia en la tonicidad vascular y el flujo sanguíneo, por lo que
no se recomienda su aplicación directa o a distancia en usuarios graves de salud,
hemodinámicamente inestables, con datos de hipoperfusión tisular, uso de aminas
vasoactivas, hemorragia severa, estados de choque, coagulación intravascular
diseminada o falla orgánica múltiple.
Crisis curativa de la técnica.
Los usuarios de la técnica pueden llegar a presentar pequeñas crisis curativas después de
un rastreo, las cuales suelen ser autolimitadas, se presentan en 1 de cada 50 casos, en un
lapso de 24 a 48 horas posterior a la aplicación de los imanes y los síntomas son a
consecuencia del proceso de desintoxicación, los cuales pueden ser:
Aumento en la producción de orina Sudoración
Aumento de la temperatura corporal Cansancio
Diarrea Debilidad
Falta de apetito Dolor de cabeza
Mareo Dolor muscular
Somnolencia Dolor articular
En caso de que la sintomatología no sea leve o persistan estos u otros síntomas, es
necesario ponerse en contacto con su Biomagnetista.
¿Qué requerimientos debo tener antes de realizarme un rastreo?
o Usar ropa cómoda, tenis o zapato ajustado. (Evitar llevar flats, crocs, sandalias o
zapatos de tacón que puedan salirse fácilmente del pie).
o Evitar el uso de pulseras, anillos, collares, piercings u otro tipo de materiales
ferromagnéticos que puedan ser atraídos por los imanes para evitar lastimar al
usuario.
o Procurar una adecuada hidratación.
o Evitar el consumo de alimento 30 minutos antes.
o Evitar tomar bebidas energizantes (café, té, Coca Cola, etc.) al menos 2 horas antes.
o Se deben retirar electrónicos (celulares, reproductores de música, tarjetas de
crédito, etc.)
o No es necesario despojarse de la ropa.
¿Se pueden dar diagnósticos con la técnica?
Es importante hacer énfasis en el hecho de que la técnica del Par Biomagnético no es un
método de diagnóstico avalado científicamente, por lo que legal, ética y
profesionalmente no es posible emitir ningún tipo de diagnóstico.
¿Cuantas veces tengo que venir a realizarme un rastreo?
Se recomiendan 3 rastreos con una diferencia de 5 – 10 días. Algunas personas con
enfermedades crónico – degenerativas, autoinmunes, tumorales o con un estado
avanzado de deterioro y convalecencia pueden llegar a requerir más sesiones, alrededor
de 5 o 6. Si el usuario no puede acudir en ese tiempo, se recomienda que regrese lo antes
posible.
Nota: En caso de estar sano, por mantenimiento, prevención o profilaxis, se recomienda
realizarse un rastreo cada 4 a 6 meses.
¿Qué recomendaciones debo tener al finalizar el rastreo?
Al finalizar un rastreo se recomienda:
o Cambiar cepillo de dientes
o Alimentarse saludablemente
o Tomar abundantes líquido
o Se recomienda controlar el estrés físico, mental y emocional para fortalecer el
sistema inmunológico, y aumentar así, las posibilidades de mejoría rápida.
¿Debo dejar de seguir viendo a mi médico?
El Par Biomagnético es una técnica complementaria que se integra a la medicina
convencional sin interferir en las indicaciones o tratamientos establecidos, por lo que se
recomienda seguir visitando a su médico.
Técnica de rastreo Fenómeno GOIZ.
1. Colocar al paciente en decúbito supino, con los pies fuera de la camilla
2. Sujetar los pies del paciente de los talones y levantarlos ligeramente y de forma
delicada de unos pocos grados no más de 30 grados con relación a la camilla y medir
la longitud. Comprobar si están simétricos.
3. Si al medir las extremidades, alguno está más corto que otro (generalmente el
derecho), colocar un imán positivo en el área renal del lado donde acorta la
extremidad. La extremidad derecha es el que presenta los acortamientos, la izquierda
siempre se toma como referencia.
4. Después de colocar el imán positivo en el área renal, entonces se vuelve a medir la
longitud de las extremidades, si se corrige el acortamiento, se coloca un imán
negativo en el parietal contra lateral.
5. Se deja este par biomagnetico (parietal - riñón) por 20 minutos, a esto se llama
impactación. Pasados 20 minutos, se retira el imán positivo y se mide la longitud de
las extremidades, si mantienen su simetría, se ha corregido el problema, en el caso
que siga presentando el acortamiento, se deja más tiempo, hasta su corrección.
6. Se procede ahora a realizar el rastreo de cada uno de los pares. Para hacer el rastreo
se utiliza el imán de polo negativo, este se coloca en cada uno de las listas de puntos
ya establecidos o ir colocando en cualquier área anatómica. Se coloca el imán
negativo y se mide la longitud de las extremidades, si se acorta la extremidad
derecha, se ha encontrado un polo acido. Ahí se deja el polo negativo y se coloca el
polo positivo en el lugar donde haga resonancia, es decir, en el lugar que al colocar el
imán y al medir las extremidades vuelve a producirse la simetría en la longitud de las
piernas.
Rastreo Biomagnético puro
1. Una vez que se ha corregido el fenómeno Goiz, tomar un imán y colocar el polo
negativo en alguna parte del cuerpo, se puede empezar de arriba hacia abajo, o por
zonas anatómicas (ej. Cabeza, abdomen etc.) o por un lugar que manifieste síntomas.
2. Ir midiendo la longitud de las extremidades conforme se va colocando el imán de
polo negativo, hasta que se presente un acortamiento de la extremidad derecha. En
el momento que al colocar el polo negativo en alguna zona se acorte la extremidad,
ahí dejar ese polo y proceder a buscar su resonancia.
3. Resonancia: Es la relación entre dos puntos que están en la misma frecuencia
vibracional y energética.
Se dice que están en resonancia dos puntos, cuando un polo negativo que acorto la
extremidad es corregido por un polo positivo en alguna otra zona.
4. Para buscar la resonancia, hacer lo siguiente: En el momento que se acorto la
extremidad derecha con el polo negativo, entonces tomar un polo positivo y
colocarlo en los siguientes lugares, hasta que se presente la simetría:
a. mismo lugar, arriba, abajo, a la derecha, o a la izquierda del polo negativo que
genera acortamiento.
b. contralateral al punto
c. en la zona renal derecha o izquierda
d. en el abdomen (órganos y vísceras)
e. en el tórax ( anterior y posterior)
f. en la cabeza
g. extremidades
5. En el momento que hemos encontrado la resonancia, entonces hemos encontrado
un Par Biomagnético, se impacta ese par 20 minutos, después del tiempo
requerido, se retira el polo positivo, se mide la longitud y si esta simétrico,
entonces se retira el polo negativo. En caso de que siga acortado, se deja por más
tiempo hasta que suceda la corrección.
6. Se puede ir rastreando e impactando al mismo tiempo hasta terminar todas las
zonas corporales
El Polo Biomagnético
El concepto cuántico de la materia viene a demostrarnos que existen tres elementos
inseparables en la composición íntima del átomo: el electrón como elemento cinético en
perpetuo movimiento, le proporciona al átomo su capacidad de asociación. La masa del
átomo representada por el protón y por los neutrones de su núcleo estable; y un espacio
de proporciones tales que da estabilidad al fenómeno cinético del electrón, aún cuando
su polaridad sea contraria a la del núcleo. La energía concentrada en estas estructuras es
tan grande que apenas nos la imaginamos en relación a la fórmula ideada
magistralmente por Einstein.
La asociación de átomos así como la disociación de los mismos, obedecen a reglas
estrictas que nos permiten explicar en forma comprensible su comportamiento. Sin
embargo, conforme se van conjugando los átomos para formar compuestos, tejidos y
órganos, hasta llegar a conseguir un ser perfecto como el hombre.
Las complicadas reglas de los quantums, ya no son suficientes y tenemos que aceptar
finalmente al proceso vital en todas sus manifestaciones como tal, sin otro argumento
que referir su comportamiento ordenado de los organismos celulares y multicelulares a
un “código genético”, pero siempre en función de masa, energía y espacio.
Lo infinitamente pequeño como lo infinitamente grande, tienen comportamientos
semejantes de atracción y repulsión magnética y de cinética de sus partículas o
elementos y obedecen a las mismas leyes fundamentales de cargas y de resonancias que
finalmente mantienen el equilibrio universal, sin llevarnos -como se predijo- a un colapso
final en donde toda la materia se concentraría y quedaría anulado el proceso vital, sin el
espacio necesario para sus manifestaciones.
El átomo de hidrógeno, a pesar de su estructura tan elemental, juega sin duda el papel
más relevante en los procesos bioquímicos, ya que se encarga de asociar a otros átomos
de mantener dicha asociación estable con un equilibrio de cargas tanto positivas como
negativas, definiendo con ello las propiedades ácido-básicas.
Este equilibrio cinético de cargas nos permite entender el concepto fundamental de
neutralidad energética en donde las cargas tanto positivas como negativas persisten en
un nivel energético final de igual magnitud, aunque de diferente polaridad, que no
interfiere con los procesos vitales de la homeostasis celular u orgánica, mientras estén en
resonancia bioenergética.
Es común que asociemos a los fenómenos eléctricos con los magnéticos aún cuando en
tanto los primeros – eléctricos- son consecuencia inmediata de los segundos, éstos – los
campos magnéticos-, pueden existir sin la presencia de los primeros; ahí que tanto las
cargas positivas como las negativas, pueden subsistir en estados energéticos puros como
consecuencia de campos de resonancia magnética, ya sean generados por la cinética de
los electrones de los elementos o como consecuencia de las concentraciones de
hidrogeniones en los compuestos orgánicos.
Estas concentraciones de hidrogeniones son mensurables por medio de reactivos que
determinan el pH de la sustancia que soporta la concentración ya sea en déficit, en
exceso o en equilibrio, pero hasta ahora no es posible hacerlo en forma directa, en
órganos internos de los seres vivos.
El Dr. Richard Broeringhmeyer logró la medición de los polos biomagnéticos
generados por la concentración anormal de hidrogeniones en forma externa, cualitativa e
indirecta, por medio de la resonancia energética de campos magnéticos de mediana
intensidad que nos permite saber de inmediato e “in situ”, la presencia de los polos
biomagnéticos, así como su polaridad específica.
De acuerdo a las observaciones del Dr. Broeringhmeyer, sólo se generan disfunciones en
los órganos que soportan las distorsiones del pH y no le concede valor terapéutico al
fenómeno de despolarización, tal vez porque no intuyó el concepto de Par Biomagnético
o tal vez porque no está permitido en su país el procedimiento.
Es común para el médico medir la temperatura corporal, la presión arterial, la frecuencia
cardiaca, la frecuencia ventilatoria. La conducción eléctrica de los nervios periféricos, los
procesos eléctricos del corazón, pero muy pocas veces los aspectos energéticos puros
como la capacidad al esfuerzo máximo, procedimiento común en fisiatría y sólo el
Biomagnetísmo Médico, puede medir la energía bioenergética producida por la
concentración alterada de los hidrogeniones o de los radicales libres, que a su vez se
generan por la presencia de microorganismos o de toxinas en los órganos que los
soportan, ya que toda la materia obedece a cambios de presión, de temperatura, de
humedad o de atracción electromagnética, de tal suerte que, cuando un órgano se sale
de su nivel de energía, en donde a pesar de dicha alteración se siguen llevando a cabo los
procesos de su metabolismo, los campos magnéticos de mediana intensidad pueden
medir en forma indirecta y cualitativa dichas distorsiones, provocando el acortamiento o
la elongación del hemicuerpo derecho. El hemicuerpo izquierdo se mantiene estable
porque el corazón lo despolariza con cada latido, al producir una onda electromagnética
alternante.
De acuerdo a la teoría del Dr. Broeringhmeyer y de acuerdo a la lógica del proceso y
ambos con base en la Ley Universal de Cargas, la despolarización debe conseguirse
aplicando un campo magnético de polaridad contraria a la del campo bioenergético
producido por los organismos, para atraer los iones de hidrógeno o los radicales libres de
polaridad contraría hacia el exterior del organismo. También el Dr. Broeringhmeyer
aceptó que sólo habría disfunciones secundarias a los procesos de polarización de los
órganos internos y que en el caso de los polos con cargas positivas se producirían
excitaciones funcionales y en los de polaridad negativa, disminución de su función
normal.
El Par Biomagnético, viene a confirmarnos – como después lo veremos-, que
la polarización bioenergética de un órgano trae como consecuencia, a corto o mediano
plazo, procesos degenerativos finales.
De cualquier forma, el concepto de Polo Magnético, descubierto y explicado por el Dr.
Richard Broeringhmeyer, así como la medición cuantitativa e indirecta de los mismos por
medio de imanes de mediana intensidad, es la base de todo el estudio que ahora culmina
con el entendimiento formal de las patologías orgánicas desde el punto de vista de la
bioenergética; así como de su correlación clínica y de su tratamiento por medio de
campos magnéticos, con o sin la asociación de otros procedimientos terapéuticos de
orden farmacológico o quirúrgico.
El Par Biomagnético
Defino el par biomagnético como el conjunto de cargas que identifican una patología y
que está constituido por dos cargas principales de polaridad opuesta, que se forman a
expensas de la alteración fundamental del pH de los órganos que la soportan.
De esta dualidad bioenergética se desprende otro principio fundamental al que Goiz
llamó Nivel Energético Normal (NEN).
El NEN define los límites bioenergéticos en donde se llevan a cabo todos los procesos
metabólicos celulares de los organismos humanos y que en razón de temperatura no
puede salirse del límite de apenas un grado centígrado (36 a 37). En razón de absorción
electromagnética está en el orden de los 400 angstroms (Dr. Moncayo, UNAM) y en razón
de pH está muy próximo al valor neutro de la escala convencional, con tolerancia de
apenas tres décimas en ambos sentidos.
Todas las consideraciones fisiológicas, bioquímicas, biológicas, inmunológicas,
psicológicas y hasta sofrológicas de los organismos humanos se llevan a cabo en
condiciones de normalidad dentro de este nivel de energía y quizá, el considerar que la
patología también se lleva a cabo dentro de estos niveles energéticos, es lo que nos ha
hecho tan ineficiente en nuestros tratamientos médicos, porque la naturaleza dentro de
estos niveles de energía es perfecta y no admite errores.
La alteración bioenergética del NEN obedece a la Ley del Todo o Nada – semejante a la de
Reobase Muscular-, es decir, que existen fenómenos naturales que sacan todo un órgano
de su nivel energético normal en un cierto límite después del cual el fenómeno persiste
independientemente de que el fenómeno que lo causó exista o no, y parece ser que
dicho límite energético está en el orden de los 1000 Gauss o sus equivalentes
energéticos, ya que la despolarización bioenergética por medio de imanes naturales
también obedece a cargas superiores a los 1000 Gauss y no tienen efectos potenciales
magnéticos inferiores, pero en ambos casos, tanto la polarización como la
despolarización el efecto es similar, es decir que por arriba de los 1000 Gauss la
despolarización es efectiva y definitiva, sin importar que se apliquen campos mucho más
energéticos -hemos probado hasta 50 000 gauss y el efecto es totalmente similar.
Ciertamente que debe existir un dieléctrico natural que permita que las cargas en
condiciones normales no se fundan dentro del NEN ya que éste, a su vez, actúa como tal
– dieléctrico- en relación a los focos Biomagnéticos que se forman en condiciones de
patología o de disfunción orgánica; es decir, que en tanto el NEN actúa como dieléctrico
para la formación y estabilidad de cada Par Biomagnético, existe otro dieléctrico que
permite la homeostasis, aspecto que no es considerado en la bioquímica pero si en la
bioenergética.
No entendemos aún por qué -cuando lo entendamos se acabaran las enfermedades- se
polariza en un instante todo un órgano hacia el lado positivo por exceso de iones de
hidrógeno cayendo en un estado de acidez en su totalidad y esto, a su vez, condiciona
como consecuencia necesariamente lógica la polarización de otro órgano en sentido
opuesto, es decir, hacia la alcalinidad por déficit de hidrogeniones y presencia de
radicales libres complejos con polaridad negativa.
Como principal teoría de la génesis del polo positivo, pienso que se trata de la presencia
de un elemento muy activo con polaridad negativa (el flúor), que asociado a metales
pesados que sirven como catalizadores inician la acumulación cuantitativa de iones de
hidrógeno en un proceso inverso a la desintegración atómica; es decir, una reacción en
cadena en sentido inverso que condensa la materia por acumulación exagerada de
hidrógenos – ¿reintegración atómica?
Como ya sabemos, el hidrógeno es el principal aglutinante de la materia orgánica y
constituye el enlace más fuerte de las moléculas; pero que además, desde el punto de
vista cinético, es la cremallera que une los átomos de carbono, oxígeno, nitrógeno y
todos los demás componentes de las sustancias orgánicas, puesto que se comporta
simultáneamente como electronegativo cuando es elemento y como electropositivo
cuando es ion, y todo ello depende de la dinámica de la nebulosidad energética conocida
por nosotros como electrón.
Queriendo acercarnos a la comprensión íntima de los procesos vitales tratamos de intuir
teorías que satisfagan nuestros principios científicos y nuestras inquietudes filosóficas;
pero independientemente de que lo consigamos o no, quede sentado que debemos
considerar a las manifestaciones normales de los organismos vivos dentro de un nivel
energético común y a las manifestaciones patológicas, fuera de él.
Así pues, en el polo positivo empiezan a suceder una serie de fenómenos como
consecuencia inevitable y cruelmente lógica de la carga biomagnética; en primer lugar se
establece una acidosis del órgano afectado, en seguida, se acorta la materia y por lo
mismo el órgano decrece en sus dimensiones, posteriormente ocurre la disfunción del
órgano y finalmente ocurren fenómenos degenerativos; todo ello en presencia de virus.
En el polo negativo ocurren fenómenos semejantes pero de polaridad contraria, es decir,
negativa. En primer lugar se establece una alcalosis del órgano que soporta el polo
negativo, inmediatamente después ocurre la distensión de su materia que condiciona a
su vez un estadio de flogosis y de edema, posteriormente ocurre la disfunción del órgano
y finalmente procesos degenerativos y todo ello en presencia de bacterias.
Aún cuando las dos consecuencias finales de ambos polos son las mismas, degeneración
de la materia, dicha degeneración es diferente en su manifestación en el caso de los
polos biomagnéticos con polaridad positiva la degeneración es de tipo retráctil o
cicatricial y, en el segundo, es de lisis y dispersión de tejido.
Los proceso que siguen a la formación de un polo biomagnético asociado siempre a otro
de polaridad contraria y estricta resonancia bioenergética, ya que en teoría ambos polos
presentan la misma intensidad de carga, la misma frecuencia biomagnética y el mismo
número de partículas elementales, que se han podido constatar prácticamente, ya que
no es posible inhibir el polo de un Par Biomagnético con el de otro par; es decir, que sólo
se puede desactivar cada Par Biomagnético empujando sus cargas internamente un polo
en contra de otro polo, pero no la dé un par contra otro par.
Los Ejes Biomagnéticos de Cuerpo Humano
En 1993 tuve la oportunidad de utilizar las barras magnéticas con el fin de polarizar el
agua y provocar el efecto de “par bioquímico” para acarrear nutrientes hacia el interior
del organismo y toxinas hacia el exterior; fenómeno que teóricamente se consigue con el
agua ionizada.
Existe la teoría de que el transportar coloides dentro de los espacios potenciales que se
crean por la polarización del agua, puede mejorarse la salud en razón de que estos
coloides acarreados actúan como nutrientes de las células y que al mismo tiempo pueden
desplazarse toxinas de ellas mismas, ya que por pruebas de laboratorio se ha podido
observar que la absorción de agua se incrementó en los organismos cuando ésta -agua-,
se encuentra ionizada.
En el organismo humano también es común observar que el agua destilada es irritante de
las mucosas y en cambio el agua con coloides es bien tolerada al grado de utilizar esta vía
para mejorar la hidratación como en el caso de los sueros aplicados por vía endovenosa.
Sin embargo, cuando tomamos vitaminas y minerales en exceso, tanto estos productos
como otros nutrientes naturales no son bien absorbidos.
En igual forma, la edad presume un déficit de la absorción que no se ajusta a lo normal
por el simple acto de comer más y a ello se debe que pueblos bien alimentados tengan
problemas de mala nutrición y, pueblos con poca alimentación aprovechen al máximo
esta cualidad de los coloides en el agua ionizada.
De acuerdo a un trabajo del Doctor Alexis Carrel, quien trabajó para la Rocheffeler
Fundation, se demostró que “la célula es inmortal. Si en la práctica diaria se degenera,
envejece o muere, es sólo por el fluido en que flota, de tal forma que si se le mantienen
en un fluido apropiado con renovación de elementos adecuados, teóricamente, se puede
mantener viva en forma indefinida”.
Es de todos conocida que al nacer contamos con un porcentaje de agua corporal del 80%
y ésta disminuye en relación directa a la edad, llegando hasta un 70% en la edad adulta,
pero esta proporción no sería tan significativa si el agua, o sea, el medio en que flotan las
células, fuese apropiada y se cree que lo que desplaza el agua de las células son toxinas y
radicales libres.
Esta pequeña introducción sólo me sirve para justificar el uso de barras magnéticas con el
fin de polarizar el agua que empecé a utilizar en 1993 para mejorar la salud de mis
pacientes, sin embargo, mi interés decayó porque los resultados no son tan evidentes y
porque la naturaleza crea estos fenómenos en forma natural, ya sea por caídas de agua,
por deshielos, por agua que corre o por consumo de jugos de fruta y verduras naturales;
el problema es que cada día se pierde el contacto con la naturaleza y consumimos agua
hervida, purificada, ultra filtrada, pasteurizada y esto hace que se pierdan los grados de
polarización y de coloides naturales; más aún en el caso de los jugos comerciales y de
otros productos naturales, estos espacios potenciales van ocupados por metales tóxicos
o por edulcorantes artificiales o por conservadores químicos que son transportados hasta
las células y las intoxican y las envejecen prematuramente.
Tratando de buscar un nuevo uso para las barras ionizantes y toda vez que acudían
pacientes con disfunciones sin evidencia de patología, me propuse a buscar la presencia
de fenómenos bioenergéticos que distorsionaron en forma segmentaría el pH orgánico y
lo conseguí, llegando a la conclusión de que; así como existen dos polos de rotación de la
tierra, el geográfico y el magnético, también existen dos grupos de ejes que cortan en
segmentos al cuerpo humano: ejes anatómicos y ejes biomagnéticos. Los primeros son
bien estudiados y se utilizan principalmente para la anatomía y para valorar la postura
corporal que como es sabido dividen en planos al cuerpo humano: antero posterior,
lateral y supero inferior o transversal. El primer eje de simetría, antero posterior, se traza
de la porción media de la frente, bajando por el filo de la nariz, el mentón, la porción
media longitudinal del esternón, el ombligo, la sínfisis del pubis y cae en medio de los dos
pies.
El segundo eje o lateral parte de la porción media de la cabeza, pasa por la
oreja, baja por el hombro, la línea axilar media, el trocánter mayor y llega al
maléolo externo del tobillo. El eje transversal corta el cuerpo humano a la altura del
ombligo en dos planos, superior e inferior.