Historia y Evolución de los ERP
Historia y Evolución de los ERP
DE LA GESTIÓN DE MATERIALES
A LA EMPRESA DIGITAL
En este caldo de cultivo, van surgiendo los primeros intentos de aplicar la tecnología a la
problemática de gestión de materiales y en 1959 Bosch desarrolla una aplicación que puede
considerarse la primera aproximación a lo que posteriormente se conoció como Material
Requirement Planning (MRP) o Planificación de Necesidades de Materiales.
Las prácticas de gestión utilizadas en los años 60, se basaban en los modelos tradicionales
de punto de pedido y lote económico de compra. La disponibilidad comercial de
computadoras propició el inicio de una nueva era del procesamiento de la información de
negocios, con un impacto profundo de las nuevas tecnologías en la dirección de
operaciones. Probablemente, en ningún área ha supuesto un impacto mayor (al menos
potencialmente) que en el área de logística de fabricación, p.e.: en la gestión de inventarios
y en la planificación de la producción (Orlicky, 1975). Hasta la llegada de la computadora,
estas funciones constituían un problema crónico e intratable para todas aquellas empresas
que se dedican a la fabricación de productos que requieren múltiples etapas en su proceso
de transformación. Las soluciones conocidas y disponibles eran imperfectas, parciales y
generalmente insatisfactorias desde el punto de vista de gestión.
El salto cualitativo, en esta área, radica en el simple hecho de que una vez que se dispone
de un ordenador, el uso de dichos métodos y sistemas ya no es obligatorio. Es posible evitar,
revisar o descartar las técnicas previas e instaurar nuevas que hasta el momento había sido
imposible utilizar.
El objetivo con el que se desarrolló la metodología MRP, fue sustituir los sistemas de
información tradicionales de planifi cación y control de la producción (Cooper y Zmumd,
1990).
Las dos hipótesis de base de los sistemas MRP son las siguientes (Orlicky1975; Buffa y
Miller, 1979):
Es decir, el sistema MRP está construido alrededor del BOM y su validez depende de la
exactitud del mismo (Chung y Zinder, 2000). Según George Plossl, uno de los padres del
MRP, «el MRP calcula qué necesito, lo compara con lo que tengo y calcula qué voy a
necesitar y cuándo». Este es el verdadero avance del MRP I: por primera vez la planificación
de necesidades de materiales es capaz de dar respuesta al CUÁNDO (Ptack y Schragenheim,
2000).
Una vez asumidos los conceptos propuestos por la metodología MRP I, resulta evidente que
no es sólo necesario calcular los lanzamientos con una antelación más o menos holgada.
También es necesario calcular si se dispone de suficiente capacidad para realizar la tarea
planificada. La idea básica es cerrar el ciclo de planificación con una comparación entre la
carga de trabajo propuesta para un periodo y la capacidad productiva de los recursos
involucrados
en los procesos, de modo que el nuevo sistema recibió el nombre de «MRP a ciclo cerrado».
La figura 2 muestra un esquema del concepto.
Gracias a la introducción de los cálculos de las cargas de trabajo por máquina o por centro
de trabajo, fue posible prever con la suficiente antelación conflictos de exceso de trabajo, de
modo que la planificación pasó a ser una labor proactiva, consistente en alisar los excesos
de carga de trabajo, adelantando para ello la cantidad mínima de pedidos necesaria. El ciclo
cerrado supuso un gran paso adelante en el proceso de planificación de necesidades de
materiales y de recursos.
Tras integrar compras con fabricación, el siguiente paso fue integrar la información
financiera. La gestión de materiales tiene una vertiente puramente logística, es decir, la
mera necesidad de disponer del material suficiente en el momento apropiado para realizar
una tarea. Este mismo material, sin embargo, supone un nuevo activo en el balance de la
empresa y una deuda pendiente con el proveedor. Tirando del mismo hilo lógico de
razonamiento, el resultado de la planificación del taller se convierte en el trabajo realizado
por los operarios y los recursos productivos, por lo que las horas de trabajo empleadas en la
transformación de las piezas suponen un coste que puede ser directamente imputado al
material en curso. Estas mismas tareas implican la disminución de los stocks de materias
primas y el aumento de productos terminados, por lo que el capítulo de existencias de
contabilidad de la empresa debe variar a medida que se procesan las órdenes de trabajo.
Este concepto de sistema de información que integre producción inventario y finanzas, fue
bautizado por Ollie Wight como MRP II, siendo las siglas las mismas que en el caso de su
antecesor (el MRP I) pero cambiando las palabras Material Requirement Planning por
Manufacturing Resource Planning (Ptack y Schragenheim, 2000).
Por esta razón los sistemas MRP II han estado orientados principalmente a la identificación
de los problemas de capacidad que presenta un plan de producción, fundamentalmente
mediante la presentación gráfica de la disponibilidad de recursos y el consumo planificado,
de forma que el planificador pueda llevar a cabo con facilidad las modificaciones oportunas.
Para facilitar, no sólo la ejecución de medidas correctoras, sino la evaluación conjunta de
diferentes acciones y su comparación con otras alternativas, los sistemas MRP II suelen
ofrecer la posibilidad de analizar diferentes escenarios, respondiendo a preguntas del tipo
«qué pasa si...». Posteriormente, puede hacerse efectivo el plan de producción que resulte
más satisfactorio entre todos los planteados.
De todos modos, no existen grandes diferencias conceptuales entre el MRP II y el MRP a ciclo
cerrado. Más que diferencias, puede decirse que se trata de evoluciones y mejoras en
aspectos como la información tratada, las herramientas informáticas disponibles y la mayor
divulgación de las buenas prácticas empresariales. En este terreno debe mencionarse la
labor de divulgación realizada por la APICS (American Production and Inventory Control
Society). Durante los años 70 y 80, esta asociación llevó a cabo la denominada «Cruzada del
MRP», con el objetivo promover el cambio de los modelos de gestión de materiales en las
empresas.
El diccionario de la APICS define el MRP II como «un método para la planificación efectiva de
todos los recursos de una compañía de fabricación».
La creciente importancia del plazo de entrega tuvo implicaciones más allá del departamento
de producción. La departamentalización de las organizaciones supuso uno de los mayores
obstáculos para lograr el servicio y los tiempos de respuesta reclamados por los clientes. Un
sistema de información común a los diferentes departamentos de la empresa se convirtió en
un requisito indispensable para dar respuestas coordinadas.
A diferencia de la evolución de conceptos tratada hasta el momento, el salto del concepto
de MRP II al concepto de ERP no es una mera ampliación de las áreas departamentales
cubiertas. Se trata de establecer un sistema de información que funcione como columna
vertebral de las decisiones tomadas en la empresa. Según Delgado y Marín (2000), una de
las principales claves para entender la expansión de los sistemas integrados es la difusión
de la cultura
RP (Resource Planning) en la empresa, es decir, la cultura de trabajo en base a una
planificación de las necesidades de recursos previa y un control de la evolución del consumo
de recursos.
Otro aspecto en el que inciden las aplicaciones ERP es la gestión por procesos. En la medida
que el sistema de información es la plataforma desde la que se gestiona el proceso, el
sistema de información es también quien define cómo debe ser dicho proceso (qué
información debe introducirse, que personas deben ser informadas, qué orden lógico debe
seguirse, etc.). En cierta medida, el sistema de información puede ser la mejor herramienta
para modificar un proceso y para introducir mejoras en el mismo.
Así pues, la filosofía de base de los ERP-s es la de ser el soporte de gestión de la empresa en
su conjunto y no simplemente la extensión del modelo de gestión de la producción a otros
departamentos. La mejor prueba de esto es que las aplicaciones ERP ya no sólo están
destinadas a compañías en las que la fabricación es el punto fuerte, sino que han sido
implantadas en todo tipo de empresas.
Por otro lado, factores ya mencionados como el acortamiento de los plazos de entrega y la
necesidad de mantener una gama muy alta de producto (o incluso un producto
individualizado para cada cliente) también impulsan la necesidad de una coordinación cada
vez mayor con clientes y proveedores, provocando un cierto «desgaste» del término ERP. A
modo de ejemplo, se puede mencionar que la consultora Gartner Group, mediante la
publicación de un artículo con un título tan descriptivo como «ERP Is Dead - Long Live ERP
II» (Bond et al., 2000), remarcó la necesidad de adoptar sistemas de información capaces de
cubrir las necesidades de la empresa extendida mediante la gestión de las cadenas de
suministro o Supply Chain Management y por lo tanto superar el concepto que ella misma
acuñó en los años 90.
Nuevamente nos encontramos con solapamientos de funciones, ya que tanto los sistemas
PDM como los sistemas ERP trabajan con la estructura de datos de producto, unos desde un
punto de diseño y los otros desde un punto de vista de fabricación (los sistemas PLM, por
definición, abordan la perspectiva completa, por lo que contemplan ambos puntos de vista y
sirven de puente entre ambos).
BIBLIOGRAFÍA
BOND B, GENOVESE Y., MIKLOVIC D, WOOD N., ZRIMSEK B y RAYNER N (2000) «ERP Is Dead - Long Live ERP II»
[Link] Consultado en: 2/2005 B UFFA, E.S. y MILLER, J.G. (1979), «Production-Inventory
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