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Espasmo Esofágico: Síntomas y Tratamiento

El espasmo esofágico distal es un trastorno de la motilidad esofágica que causa disfagia y dolor torácico, y se caracteriza por contracciones esofágicas simultáneas e irregulares según la manometría. Afecta por igual a hombres y mujeres mayores de 50 años. Su causa es desconocida pero puede estar relacionado con la acalasia. Los síntomas van desde leves hasta graves y incluyen dolor retroesternal e irradiado, así como disfagia episódica. El diagnó

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Espasmo Esofágico: Síntomas y Tratamiento

El espasmo esofágico distal es un trastorno de la motilidad esofágica que causa disfagia y dolor torácico, y se caracteriza por contracciones esofágicas simultáneas e irregulares según la manometría. Afecta por igual a hombres y mujeres mayores de 50 años. Su causa es desconocida pero puede estar relacionado con la acalasia. Los síntomas van desde leves hasta graves y incluyen dolor retroesternal e irradiado, así como disfagia episódica. El diagnó

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ESPASMO ESOFAGICO DISTAL

El espasmo esofágico es un trastorno de la motilidad esofágica que cursa clínicamente


con disfagia y/o dolor torácico y se manifiesta en la manometría esofágica por ondas
simultáneas que alternan con ondas de propagación normal durante las degluciones
líquidas. Afecta de forma semejante a varones y mujeres y es más frecuente después de
los 50 años.

La etiopatogenia del espasmo esofágico es desconocida, al igual que en la acalasia; sin


embargo, guarda cierta relación con esta por varias razones. En primer lugar, algunos
casos comparten criterios diagnósticos de espasmo esofágico y de acalasia. En segundo
lugar, se ha observado que determinados pacientes con manifestaciones clínicas y
manométricas de espasmo esofágico evolucionan ulteriormente hacia la acalasia. En
tercer lugar, el esófago afecto de espasmo también puede ser hipersensible (como en la
acalasia) a los agentes colinérgicos. En un 30%-50% de los casos puede demostrase la
existencia de un reflujo gastroesofágico ácido patológico.

CUADRO CLÍNICO

Es muy variable y puede desde producir síntomas graves a pasar completamente


inadvertido (en este último caso, el espasmo suele descubrirse de forma casual al
practicar, por otro motivo, un examen radiológico con papilla baritada). El dolor
retroesternal es una de sus consecuencias clínicas; a veces se irradia a la espalda o hacia
los brazos, con una distribución semejante a la de la angina de pecho. El dolor puede
aparecer espontáneamente o desencadenarse tras la ingestión de bebidas frías o durante
períodos de tensión emocional. El carácter constrictivo del dolor y su localización
retroesternal determinan que pueda confundirse a veces con el dolor anginoso. El dolor
del espasmo, como el de la angina, puede desaparecer con la administración de
nitroglicerina, por lo que este dato es de escaso valor para el diagnóstico diferencial. El
otro síntoma característico del espasmo es la disfagia, que puede coincidir o no con el
dolor. Suele ser episódica e igual para sólidos y líquidos.

DIAGNÓSTICO

La imagen radiológica en sacacorchos o tirabuzón, que sugiere contracciones enérgicas y


simultáneas en el cuerpo esofágico, es muy característica pero sólo se observa en una
minoría de los casos.
El diagnóstico definitivo del espasmo esofágico se establece mediante el estudio
manométrico, que revela más del 20% de las contracciones prematuras. A estos hallazgos
pueden asociarse un aumento de la presión y duración de las contracciones del cuerpo
esofágico. Al igual que en la acalasia, la utilidad de la endoscopia consiste en descartar
procesos orgánicos (neoplasias, esofagitis, anillos) que produzcan secundariamente
alteraciones motoras del esófago.

TRATAMIENTO

Varía según la gravedad de los síntomas. En los casos leves puede ser suficiente explicar
al paciente el origen de sus molestias y asegurarle que la enfermedad no es peligrosa. Al
mismo tiempo se le debe aconsejar que mastique cuidadosamente y evite tragar deprisa.
En casos más graves se han utilizado diversos agentes farmacológicos, en particular
anticolinérgicos, nitritos y antagonistas del calcio, con resultados variables. En los
pacientes que continúan presentando síntomas puede realizarse una dilatación forzada,
que puede aliviar la disfagia y mucho menos el dolor, aunque suele ser temporal y, en
todo caso, inferior al que se obtiene en la acalasia. Con el mismo objetivo se ha ensayado
la inyección de toxina botulínica en la parte distal del esófago y la UEG.

Por último, en los casos muy graves se ha realizado una miotomía larga, que es
básicamente una miotomía de Heller extendida desde el EEI hasta el punto en que se
observan manométricamente signos de espasmo; este procedimiento se completa con
una técnica antirreflujo.

Los resultados del tratamiento quirúrgico son muy variables, y este debe restringirse a
pacientes con buen estado general y síntomas verdaderamente incapacitantes.

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