PARTE 1
PAGINAS 63 – 68
- (narrador): Lamparita hizo un viaje encogido por el frío. A esas horas, con la tarde, el río se
encrespaba. El viento es recio y penetrante al azotar. La canoa iba saltando, golpeando la proa
contra el agua. Era un sonido amartillado. Inacabable. EL canoero se doblaba hacia delante por
la fuerza. La corriente ayudaba a que la canoa fuera ligeramente sobre el agua. Al llevar al
cerrito, en la mitad del rio, hubo que maniobra con cuidado.
- (canoero): ¡Cuenta con moverse!
- (narrador): Lamparita sentado en todo el viaje no dijo ni una sola palabra. Hicieron una travesía
y fueron a caer por las últimas casa del barrio de las peñas, esquivando el encuentro con la
revesa de la Cervecería. Ya podía contemplar el malecón de Guayaquil. Solo cuando ya pasaron
la Rotonda preguntó:
- (Lamparita): ¿A dónde apegamos?
- (canoero): en la plaza
- (narrador): continuaron río abajo pasaron por tres muelles, pero ya se veía el lodo que iniciaba
en el muro y desciende en la playa. Después de su largo viaje llegaron al mercado. Al llegar a la
orilla la canoa chocó con las piedras y se balanceo.
- Balumosa la canoa.
- (canoero): un poco no más. Es buena.
- Lamparita pago el flete.
- Con la mano en los bolsillos y su ropa destrozada subió las gradas del mercado
- (olor a cebolla y ajo).
- (Lamparita): amigo donde puedo conseguir una posada?
- Por aquí no hay.
- (Lamparita): y donde puedo conseguir una le pago.
- este… espérenme aquí en la Avenida Olmedo puede ser.
- (lamparita): quieres enseñarme?
- bueno pues.
- (narrador): acompañado así anduvo hacia el norte después de un largo trayecto lego a una casa
vieja.
- (acompañante): toca la puerta.
- (dueña de la casa): quien es?
- (acompañante): una posadita, señora.
- ((dueña): a las horas que [Link].A ver .¿quien es?(abrió la puerta en ese momento
cuando ve a lamparita vuelve a preguntar)
- (dueña):¿quien es el que quiere posada?
- (lamparita): yo,pues ¿y quién sino ?
- (dueña): se equivoca no hay cuartos.
- lamparita la tomó del brazo rápidamente y le enseñó el rollo de billetes
- (lamparita): ¿ve? yo no soy de aqui vengo de Balao.
- bueno, bueno. está bien. este... es que yo creía... bueno.
- ( dueño): un sucre no más vale la dormida pero sólo la dormida sin el desayuno eso se paga
aparte.
- lamparita asintió y regalo en sucre a su acompañante
- Dueña: no ha traído atado.
- lamparita: no se cayó en el agua en el viaje.
- dueña: ah venga por acá.
- Narrador: a la luz mortecina de una lámpara ahumada, Le mostró el cuarto era un cuarto
pequeñín y alargado tenía cuando más 2 metros de ancho por 3 de largo no había más sitio que
para la cama
- Lamparita tocó el colchón con las manos le pareció asombroso
- lamparita: está bueno, señora
- narrador: a duras penas le pusieron una silla para la ropa y debajo de la cama una bacinilla
- lamparita se echó sobre la cama y se quedó profundamente dormido
- narrador: a eso de las 8 se levantó llamó a la posadera y se hizo servir el desayuno.
- cafe con leche y bolon de verde caliente pagó un sucre para la comida y tres reales por el café.
- lamparita: oiga señora yo voy a venir acá todas la noches reservame el cuarto y el desayuno.
- dueña: bueno pues
- lamparita:pero me tendrá que hacer una rebaja viniendo todos los santos días no me va a cobrar
a sucre.
- Dueña: Sí sí descuide después no arreglamos.
- narrador: lamparita se hallaba contento, después de la noches pasadas en la intemperie de
las montañas en las Pampas desnudas es el cuarto el miserable le parecía delicioso. Se sonreía
de gusto,Pero, así no más de repente se quedaba [Link] en escorpión no podía
imaginarse que sería de el,escorpión escorpión y tanto tiempo como lo había acompañado su
hermanito se marchó a la calle vagando toda la mañana sin ton ni son ,almuerzo cuando tuvo
hambre en la primera Fonda que halló. Por la tarde volvió a caminar pero ya tenía un objetivo
estudiaba el terreno para su futura acción se pasaba horas frente a un almacén de Telas sin
embargo no se atrevía ,aún no conocía el medio. Vacilada. le parecía Que lo persiguen cada
polizonte que pasaba era un susto andaba hagas apando hundiendo entre los hombros más que
el ordinario y siempre con las manos en los bolsillos y su mirada larga y oscura a las 5 ya comió
fue por allí mismo en la avenida Olmedo en la foda sucia chiquita saverio encantado el caldo
mantecoso y rojo de 8 te comió luego patas lampreadas y arroz con menestra después comenzó
a beber afina el oído en una mesa vecina conversaban dos muchachos
- muchacho: cuánto sacaste?
- muchacho 2:¿ yo? 25 había en la cartera. y casi me pilla.
- muchacho: has andado con suerte. Yo Sólo 5 sucres cojín págame tú la comida y El trago
- muchacho 2: ya estuvo
- Lamparito se inclinaba poco a poco a ellos parecía tener a los 15 años. eran morenos flaco.
aguileños. de caras astutas. Ya lamparita había vivido algunas copas de aguardiente se levantó.
hacía de los muchachos y propuso:
- Lamparita:¿ quiere tomarse un juro yo pago?
- muchachos: ya
- narrado: trajeron sendas copas de aguardiente de Caña, que cada quien vacío de un trago. En
seguida entablaron conversación
- Muchacho: y de dónde es
- lamparita: yo del campo, está malo el trabajo por allá soy un famoso muchachos.
- muchacho: eso te lo del campo se lo ve enseguida Jajaja
- lamparita: no te rías hombre
- muchacho: cómo te llamas?
- Lamparita: me dicen lamparita.¿ no han oído hablar de mi ?
- muchachos: no
- lamparita: como no? ¡mentiroso¡ ¡lamparita¡ ¿no han oído mentarme?
- muchachos: no no hemos oído
- lamparita:Muchachos de un cuerno a lamparita lo conoce todo el mundo lamparita y escorpión
soy lamparita escorpión era mi caballero …...mi hermano….. los chicos rieron lamparita se
enfureció y golpeó la mesa fuertemente con sus puños
- ¡cuidado, mocosos¡ por la rechupeta que los hago Cisco
- muchachos: no se caliente amigo
- lamparita: Claro, yo soy lamparita, el mejor cuatrero de yaguachi.
- muchachos:¿Cómo?
- lamparita: lo que oyeron carajo¡ eso mismo y si dicen que no
- muchachos: no, amigo; está bien. vuelva a sentarse
- Lamparita Bueno vamos a ver ¿ustedes que son?
- muchachos: nosotros? nosotros somos pungueros.
- lamparita: pingueros que es eso ?
- muchachos: jjajajja
- lamparita: no se rian por Cristo¡ ¿que son pungueros?
- no podían contener la risa y uno se acercó a decirle
- pero brindese otra copita (lamparita asintió llamó al sirviente y para para sacó el rollo de
billetes,los chicos miraron el bulto avidamente )
- lamparita: a ver dime que es punguero?
- narrador: entonces le explicaron que así se le llama en la cuidad a los ladrones de carteras
- lamparita: pide que le enseñen
- narrador: enseguida le hicieron unas demostraciones de su [Link] siguió bebiendo
pagando. Se sintió mal .Tuvo sueño y se despidió al llegar a su posada se dio cuenta que su
bolsillo estaba vacío le habían robado¡
- lamparita: salió a la calle gritando maldita sea¡
- narrador : regreso a la [Link] a los muchachos,habían desaparecido salió a la calle con el
ceño fruncido triste con ganas de llorar estaba solo en la ciudad y no tenía ni un [Link]
pudo dormir y como ya de costumbre para lamparita la señora iba a cobrar el alquiler y el
desayuno cada mañana así que tuvo que afrontarla.
- lamparita: sabe señora que esta noche le pago
- señora: no,no fio me tiene que pagar enseguida.
- lamparita: es que dejé a guardar la plata donde un amigo y no tengo aquí. Mañana le pago sin
falta.
- Señora: ni crea,veanlo pues.Y ni ropa tiene aqui para garantizar.
- pensó lamparita que en ese momento lo primero de tenia que debía haber hecho era adquirir
ropa.¡Que bruto¡,se [Link] reaccionó violento:
- lamparita; ¡oiga entiéndame,por Cristo¡ no tengo la [Link] pago mañana.
- señora:Le habló en perfecto cristiano que no le fio a nadie.
- lamparita: ¡carajo¡ vieja desgraciada ¡ no pago.Váyase a joder a otros.(se va)
- narrador : la posadera salio atras insultando y amenazando con la policí[Link] ya lamparita
estaba [Link] sin rumbo [Link] tenia ni un [Link] lamparita audaz y rápido se le
ocurrió un plan , se colocó en una esquina y dijo:
- lamparita: no tengo que comer, el señorito le dio cinco centavos, lamparita puso una sonrisa a
señal de triunfo.
- narrador: lamparita busco el tranvía examinó a los pasajeros y siguió a uno logrando así ponerse
detrás de él el señor era un caballero de respetable edad y sereno [Link] tranvía iba de bote
a bote logrando así sentir el bulto de la cartera comenzando así su trabajo, el señor estaba
sostenido de las maniguetas del techo dejando así la parte del pantalón libre siendo fácil el
trabajo lo único que se le dificulto fue arrancar el botó[Link]ó sacarlo siendo así muy delicado
al querer sacarla,casi lo pillan ya que el señor hizo un movimiento brusco pero no fue nada al
tocar la cartera lamparita estaba feliz aprovechó un movimiento brusco del tranvía para sacarla
a la siguiente parada se bajó ganando ciento cincuenta dólares.
- lamparita contaba el dinero con avidez yendo así primero a comprarse ropa después a pagar
una semana por adelantado el hospedaje con el rico desayuno y al ultimo fue en busca de
mujeres.
PARTE 2
PAGINAS 69 – 74
Narrador: Lamparita vestía ahora pantalón de dril oscuro, camiseta rosada de algodón. Y una linda
cotona de céfiro blanco rayado en amarillo y cerrado hasta el cuello.
Lamparita conoció a Jejé[Link]én era también un hombre pequeño, pálido y transparente de
agudos pómulos y voz chillona. Jején fue quien le presentó a Encomiendita.
Encomiendita: Yo estoy familiarizado con los almacenes de tela en el cuál robo de esta manera:
una vez que encuentro un almacén de tela, espero que los empleados estén muy ocupados; me
acerco, me acuesto sobre el mostrador, empuñando una pieza de tela. Y digo:
-Cómprame esta pieza de ruán.
-No, Hombre. No queremos.
-Se la doy bien barata.
-Le digo que no. Hay muchas aquí.
-Bueno, pues.
Luego de eso agarro la pieza y me voy bien fresco, pero bueno donde más demuestro mis
habilidades es cuando entro a una casa con un paquete. Yo suelo decir:
- Téngame esta encomienda señora, vengo del campo, tengo que ir a un trabajo y no me reciben
con paquetes.
Al momento en que la señora se voltea yo ya cojo todo lo que está a mi alcance y me voy.
Narrador: Lamparita también conoció a Zarapico, el que hizo más visitas a la cárcel.
Zarapico: Yo andaba por los techos, con mi linterna, un manojo de llaves falsas y una pistola. Con
mi linterna estudiaba a la perfección los cuartos de la casa. Después, muy cuidadoso, levantaba
las planchas de cinc y entraba. Mientras andaba por el techo y tropezaba haciendo un fuerte
ruido en el cinc, realizaba un ruido similar a las lechuzas al gritar lo cual para mí era una tarea
muy fácil.
Pero bueno cuando caía preso los muchachos me gritaban:
Zarapico: ¿Por qué te llevan?
-Por nada, sino por esto- respondía cantando.
Narrador: Lamparita se aburrió pronto de ser punguero.
Lamparita: Es un trabajo muy fácil y no siempre se encontraba carteras saludables.
Narrador: A Lamparita le encantó la especialidad de Zarapico y se hizo ladrón de alto vuelo, su
nuevo trabajo era mejor que el punguero, de tal manera que Lamparita compró una pistola y
acompañó a Zarapico en sus fechorías.
Narrador: Casi un año llevaba Lamparita en ese trabajo. Su ganancia era buena y él mismo
repetía:
Lamparita (sonriendo socarrón): Soy feliz. Trabajo duro y gano bien, así como Dios manda. Con
mi dinero tengo mujeres y bebida a montones. No cambiaría esto por nada en el mundo.
Narrador: Pero por ese entonces algo pasó. Su amigo Zarapico lo había llevado de fiesta en la
ciudad.
Zarapico (incitandolo unas horas antes): Vamos amigo, hoy es sábado y los de la liga nos esperan
para ir a por una nueva ronda semanal.
Se encaminan a ver a los otros chicos y, luego, todos juntos se van.
Narrador: Se dirigieron hacia el Callejón Mendiburo y cruzaron varios caminos, hasta llegar a un
estrecho pasadizo. Ahí debían atravesar un palo a manera de puente, que tembló varias veces
ante sus pies desnudos. Al salir, Lamparita preguntó:
Lamparita: ¿Adónde mismo me llevas, Zarapico?
Zarapico: Ya verás. No preguntes tanto que hoy vamos a bailar.
Narrador: Poco más anduvieron. Al voltear a la derecha, al fin entraron en un cuarto de caña con
unas pocas bancas que servía de tiendas de licores. Zarapico se acercó al mostrador.
Zarapico (golpeando el mostrador): ¡A ver!
Narrador: Al poco salió una viejecita arrugada y encogida, cuyos párpados caídos y nariz ganchuda
con verrugas la hacían semejar a una bruja.
Zarapico: ¡Hola, doña Serafina! ¡Queremos farra!
Serafina (señalando a los amigos): ¡Y estos quiénes son!
Zarapico: Son mis amigos de la pandilla, los mozos: Lamparita, Jején, Encomiendita, Corvina y
Rompebuche.
Serafina: Bueno pues. Pasen: ¿Les sirvo del bueno?
Zarapico: Sí, señora Serafina. Pero traiga a las hembras.
Todos los del grupo se exaltan ante la última frase.
Narrador: Los chicos se emocionaron y aceptaron con gusto la copa que la doña les ofreció. Luego
ella se fue para adentro y se la escuchó llamar a las otras.
Serafina: ¡Gertrudis! ¡Baldomera! ¡Doloritas! ¡Aquí hay unos amigos decentes!
Narrador: Salieron las mujeres con sus faldas altas. Gertrudis era pequeña y gordita, mientras que
Doloritas tenía un aspecto humilde y resignado. Baldomera sobresalía entre todas, con su figura
alta, los cabellos zambos y la cara oscura y grandiosa, que no llegaba a ser bonita.
Lamparita (mirando a la mujer oscura descaradamente): ¿Cómo se llama usted?
Baldomera: ¿Yo? Baldomera, para servirle.
Lamparita (dirigiéndose al amigo): Me gusta esta hembra.
Zarapico: Cogétela pues. Pero ten en cuenta que es bien bragada.
Lamparita (riéndose): ¡Ja, ja! Ya veremos.
Narrador: Comenzó la farra. Lenta e insulsa al principio, pero conforme aumentaban las copas de
puro ya brillaba el deseo y el alcohol en los ojos de Lamparita. Trataba de abrazarse y de pegarse
al cuerpo de ella, mientras que sus pies descalzos se perdían en las chancletas de cuero enormes
de la negra.
Lamparita (agarrando un brazo a Baldomera): Vamos adentro, negra.
Baldomera: ¿Qué es que dices?
Lamparita (halando con insistencia y libido): No te hagas; vamos adentro.
Baldomera: Anda, llévate a la perra que te haló las patas. Así nadie me lleva a mí.
Lamparita se ríe y tratando de agarrarla de la cadera y ella, furiosa, le golpea la mano.
Lamparita: ¡Chuzo, que eres brava!
Zarapico: Cuenta, Lamparita; yo te dije.
Lamparita: No friegues, hombres. No hay mujer que no se arrastre ante mi poncho.
Baldomera: Eso ya lo veremos.
Lamparita: Vente ya para adentro y no te hagas la cojuda.
Baldomera: Yo te digo que no voy. Y ya te vas callando, hormiguita.
Narrador: De nuevo Lamparita intentó agarrarla, pero esta vez la negra reaccionó peor. El hombre
entonces le torció la muñeca, pero no pudo con la fuerza de Baldomera.
Baldomera (abalanzándose): ¡Maricón! ¡Ven para enseñarte a ser hombre!
Lamparita: ¿Y vos? Con esos aires de resabiada… ¿Cuánto quieres para llevarte adentro?
Narrador: Baldomera entonces atacó al hombre, pero éste logró esquivar el golpe. Ella cayó
contra la mesa y algunos vasos se estrellaron al piso, rompiéndose. Doña Serafina asomó.
Serafina: ¡No me hagan escándalo! ¡Ándate adentro, Baldomera!
Narrador: Baldomera la ignoró e intentó otros golpes, pero ninguno dio contra el objetivo.
Entonces, levantó ella una silla y, aprovechando el tomarla desprevenida, Lamparita la embistió
con la cabeza en la barriga, dejándola tirada en el piso.
Lamparita (muy tranquilo): Y no te he querido dar duro de verdad.
Narrador: Otra vez Baldomera intentó atacar, pero, con una risilla y un pie entre las
piernas, Lamparita la hizo caerse sobre sus costillas. Y de nuevo se levantó la negra.
Baldomera (tumbada en el suelo): Eres el único hombre que me ha ganado… Y con lo garrapata
que eres. (Al cabo de un momento reflexionando, añadió): Vámonos adentro, Lamparita.
PARTE 3
PAGINAS 75- 80
NARRADOR: Positivamente, Baldomera estaba enamorada de Lamparita. Se amancebó con él dos
semanas. Y acabo de ellas, contóle que tenía un hijo, que doña Serafina cuidaba. Una criatura de
cinco años. Lamparita preguntó:
-Y de quién es, ¡Ah?
-Yo que sé. Mala suerte de una. En tanta farra…
-Ah.
NARRADOR: Inocente, era el nombre del chico. Lamparita no logró hacer nunca buenas migas con
él.
ESCENARIO: Era un muchacho malcriado y altanero, y, después, al crecer, odió a Lamparita.
NARRADOR: Se marcharon a vivir a la avenida Olmedo.
ESCENARIO: Ella lo auxiliaba en sus robos. Lo escondía. Y si el caso llegaba, Baldomera sabía
defenderlo a puñetazos en las broncas o cuando algún policía quería conducirlo preso.
ESCENARIO: Fue ella quien lo propuso una tarde en que, apaciblemente, conversando en el patio
de la casa.
NARRADOR: En poco tiempo de vida común se habían acostumbrado el uno al otro. De repente
con brusquedad, cortando la charla, habló Baldomera:
Baldomera: Oye, Lamparita, vámonos casando.
Baldomera: Ya estuvo, Baldomera
Baldomera: Ahá. A lo civil no más.
NARRADOR: Lamparita quedó gozoso. Como a todos los cholos, le gustaba casarse. Adquieren un
derecho y pueden golpear a su gusto a la hembra. En cambio, son ellas las que oponen resistencia.
Pero Baldomera estaba subyugada por ese hombre pequeñín, terriblemente astuto, pendenciero
y bravo.
ESCENARIO: Y así, un buen día concurrieron al Registro Civil acompañados de Jején, Zarapico y
Encomiendita. Zarapico y doña Serafina que llegó atrasada, jadeante y con mal humor, fueron los
padrinos. Los otros, testigos retornaron a la covacha de doña Serafina a celebrar la boda. Era la
última vez- se decía Lamparita-
NARRADOR: que iría a esas casa.
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NARRADOR: A las cinco de la tarde, hora en que regresaron de la ceremonia, se empezó la farra.
Allí estaban además los amigos y colegas de Lamparita, Gertrudis, Doloritas, y barrilito. Lamparita
había ordenado matar un puerco, la chica y unas cuantas botellas de aguardiente de caña.
ESCENARIO: Tenían una olla de arroz, con cocolón y plátanos verdes y maduros asados. Hicieron
un círculo con las sillas y en el centro los colocaron a los novios.
NARRADOR: Lucía Baldomera falda morada, chancletas de cuero y blusa verde. Se había lavado a
conciencia y le olían los zambos de agua de cananga. En la lado derecho de la cintura habíase
anudado un gran lazo de terciopelo negro. El novio usaba camisa, pero no llevaba corbata. Lo
noble era que se había puesto zapatos.
Zarapico era gran guitarrista. Sus manos eran ágiles sobre las cuerdas.
ESCENARIO: Las arañaba primero dulcemente, como rascándolas. Después, en los tonos
requeridos, lo hacía con fuerza y la mano se movía como un azote sobre las cuerdas.
Encomiendita le hacía la segunda, con una voz
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ESCENARIO: templada y gruesa. En seguida de las primeras copas, salieron a bailar. Cuando
Lamparita se levantó, un grito unánime y chillón le hizo sonreír.
ESCENARIO: -¡Que vivan los novios!
ESCENARIO: -¡Que viva!
ESCENARIO: Pero Lamparita fracasó en el baile. Eran esos malditos zapatos. Y cansado de ello
decidió irse a un rincón y sacárselos. Todos rieron. Luego, Lamparita se puso a dar vueltas,
abrazando a Baldomera. Todos bailaban. Y hasta Doña Serafina, se levantó un poco las faldas, y
sus pies comenzaron a seguir el compás. Su falda, sus manos y su cuerpo palmoteaban al mismo
son.
Zarapico: ¡Uja! ¡Que viva! Zarapico decía a todo vuelo:
Zarapico: Vela como saca, vela como saca,
Zarapico: Vela como saca la punta del pie,
Zarapico: Y esa rosa negra, y ese rosa negra,
Zarapico: Y esas rosa negra que no se le ve.
ESCENARIO: En veces, Lamparita sonaba las manos y gritaba:
-Uyayay!
- ¡Éntrele!, Lamparita¡- Le chillaban
NARRADOR: Las piernas de Baldomera jamás fallaban con la música. Jején era un etcétera
bailando con la Barrilito. Y al cabo de un rato el sudor los ahogaba. Ya la noche se les había caído.
No tuvieron hora para comer. Remataban el bocado con un mate de chicha y volvían a danzar.
-¡Ahora, Lamparita! ¡Esa!
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Zarapico tampoco se cansaba. Bajaba y subía su mano derecha en un mismo y ágil son, al par que
decía:
Zarapico: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Zarapico: Ocho nueve, diez, once y doce,
Zarapico: Canta el gallo, canta el gallo.
Zarapico: As, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete,
Zarapico: Sota, caballo, rey,
Zarapico: Y en mi casa, soy el gallo,
Zarapico: Y en mi casa, soy el gallo.
NARRADOR: Eran los momentos de mayor entusiasmo, cuando Zarapico alzaba la voz, crujían las
tablas y la covacha se movía.
ESCENARIO: Así se fueron pasando las horas. Quién sabe cuántas habían sonado ya. Lamparita,
borracho, en la última vuelta, propuso, ansioso, a Baldomera:
-Vámonos adentro, Baldomera.
Baldomera: Ahá. Yo también quiero.
NARRADOR: Se escurrieron sigilosos por la única puerta que daba a la parte interior. Apresurados,
ganaron el patio húmedo, para internarse en uno de los cuatros que, enfilados, estaban atrás.
ESCENARIO: Lamparita olía el agrio sudor de Baldomera.
Baldomera: Por aquí- indicó la hembra.
-Ahá. Apúrate.- Cerraron la puerta.
NARRADOR: Y al cerrarla, los acordes de la guitarra y la voz de Zarapico se escuchaban a duras
penas.
NARRADOR: Algún tiempo transcurrió para Lamparita y Baldomera. Ya el vientre de la zamba
comenzaba a redondearse y sus pechos se hinchaban y endurecían. Pronto había de nacer Polibio
Sintieron la necesidad de extenderse, y como Lamparita obtenían éxito en su negocio, resolvieron
irse a la casa de don Jesús Andrade, en la misma Avenida Olmedo, para alquilar tres cuartos, que
pasaban por el ancho del patio de las lavanderas. Lamparita pagaba con satisfacción dieciocho
sucres mensuales de alquiler.
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ESCENARIO: Unos de los placeres de Lamparita era el paseo. Sobre todo después del almuerzo,
hasta las tres o cuatro de la tarde caminaba. Se metía por toda la calle, concurrida o alejada.
Gustaba descubrir lo nuevo. Andaba y andaba meditando. Lamparita forjaba planes, estudiaba
próximas excursiones, medía la altura de las casas, el acceso al techo, las ventanas de la huida.
Todo lo proveía. Uno de aquellos días, Lamparita se paró en seco, Arrugó las cejas, cauteloso
como un felino, las manos en los bolsillos, y miró. Era una hembra que pasaba. Alcanzó verla de
espaldas.
NARRADOR: El escote dejaba al aire una espalda pulida color canela, con torneada hendidura al
medio. La cintura, muy ceñida, y la soberbia grupa moviéndose junto con sus piernas. Llevaba
medias rosadas y zapatos de taco. El vestido de seda, color celeste, con un lazo rosado sobre la
cadera izquierda. No llevaba sombrero.
ESCENARIO: Lamparita determinó seguirla. Y así lo hizo. La persiguió cinco cuadras. Pero no se
atrevía. Hasta que, cerca de ella le habló:
- Preciosura.
ESCENARIO: La mujer no se dignó en voltear la cabeza. Movió algo las caderas, levantó el rostro,
balanceó los brazos y apretó el puño derecho. Lamparita, lanzado, ya las aventuras, insistió:
-Si es la más linda que María Santísima, vestida de paisana…
Por Dios.-
ESCENARIO: La hembra seguía impávida. Entonces, provocador, corajudo, le propuso:
-Déjese ver la carita. Mamacita linda…,
ESCENARIO: ella volvió ligeramente el rostro. Pero, en seguida, quedóse firme, estática. Clavó los
ojos en Lamparita, levantó los brazos de la cintura. Palideció. Lamparita sin querer alzó la voz:
-¡Candelaria!-
ESCENARIO: Candelaria tenía un temblor en las aletas de la nariz.
PARTE 4
PAGINAS 81 - 86
PARTE 5
PAGINAS 87 – 92
Narrador:Así Baldomera dio a luz a su hijo Polibio, pero inocente sintió celos, y Lamparita
continuaba bebiendo.
Baldomera:otra vez vienes borracho.
Lamparita:ya te dije que no te metas conmigo.
Baldomera:calla maricon.
(Lamparita se abalanza y la tumba)
Baldomera:mejor vamos a dormir.
Lamparita:yo no tengo sueño
(Lamparita se queda dormido y Baldomera lo acomoda)
Narrador:así pasaron más de dos años y Baldomera nuevamente empezó a tomar.
(Baldomera agarrada con una botella borracha.)
Vecino 1:¡Ah! Baldomera.
(Baldomera persigue al vecino y lo coge)
Baldomera:toma toma maricón para que no me molestes.
Vecino 2:habla Baldomera.
Baldomera:hola ñato,dame un beso.
Vecino 2:qué te pasa.
Baldomera:aunque sea a la fuerza(lo besa).
Vecina 1:la muy perra lo besa en mi presencia.
Narrador:Baldomera presenció la primera huelga del ecuador de 15 de noviembre de 1922.
Lamparita:oye Baldomera la cosa se pone grave.
Baldomera:cuando aparezca la policía y le meta bala a todos vas haver cómo corren.
General(policía):con orden o sin orden del gobierno abran fuego.
Baldomera:ahora si que se puso buena la cosa, vamos Lamparita.
Lamparita:no seas loca
Baldomera:qué maricón que eres, ven si eres hombre.
Narrador:Baldomera se unió a la bastacion y los alentaban.
Baldomera:¡adelante! ¡no paren!(agarraban a todos los que querían escapar).
Narrador:los soldados empezaron a disparar y empezaron a caer los muertos.
Baldomera:asesinos (sale corriendo un soldado lo persigue y le quiere pegar con su fusil).
Baldomera:maricon queriendo matar a una mujer(Baldomera le pega, se sube encima, coge el fusil
y lo mata).
Baldomera:toma soldado maricon.
Narrador:mientras tanto Lamparita salió la huelga y fue en búsqueda de fusiles.
Lamparita:aquí hay fusiles vamos a la huelga
General(policía):agarren al ladrón.
Lamparita:voy a esconderme para que no me maten.
(los policías pasan).
Lamparita:ahora qué no hay nadie voy a regresar a casa.
PARTE 6
PAGINAS 93 – 98
POLIBIOS: en mi escuela he aprendido a leer y a escribir
INOCENTE: yo estudie hasta los 15 años ejercite en el oficio de carpintero
INOCENTE: ademas me considero una persona fuerte , galan y me paresco mucho a mi madre
BALDOMERA. Pero vos ¿ que te haces INOCENTE?
INOCENTE: ¡ Adios ! ¿y a usted que le imporat?
BALDOMERA: vuelve a contestar asi y te rompo la crisma
INOCENTE: llegare a la hora correcta para almorzar
INOCENTE: ¡aver mi comida!
BALDOMERA: !oh¡ esperate, tanto apuro
INOCENTE: tengo que ir a trabajar
BALDOMERA. Lamparita no te! preocupes¡ Inocente me ayuda con la comida
LAMPARITA: esta bien te lo creo BALDOMERA
INOCENTE: nunca se los he dicho el nombre de mi verdadera madre
BALDOMERA: a mi ya me dieron averiguando
BALDOMERA. Ya se como se llama , ya se quiien es tu madre
INOCENTE. ¡no es cierto!
BALDOMERA: NO ¿ y que se a echo , pues ?
INOCENTE: 2mi mama se murió "
LAMPARITA: !mentira¡
Ahí es la parte donde se agarran a golpes lamparita e inocente y a Inocente le sangraba la nariz
[Link] 20 años y jamás en vida pasare palabra con Lamparita
LAMPARITA: oye no no quisiera , pero el hijo de perra de tu hijo ya me lleva acedo
LAMPARITA: voy a tenerle que pegar
LAM´PARITA. Debe largarse de mi casa porque es raro
BALDOMERA. Como vos quieras , el si te quiere ami me a dicho
LAMPARITA: "mentira" el mejor dia me desgracio
BALDOMERA. Cuidado es mi hijo , donde lo tocos te rajo
LAMPARITA. Ja ja tu valiente! Valiente pendeja ¡
AL DIA SIGUIENTE
BALDOMERA: debes tratar mejor a mi marido
INOCENTE: a mí que me importa es un ladrón}
BALDOMERA. Ve inocente, yo no quiero botarte , pero si sigues fregando y te boto
INOCENTE: esta bien
BALDOMERA FUE A VER EN ESE MOMENTO A SUS HIJOS MENORES UN HOMBRE U YNOA MUJER
LUPERCIO: oye ¿Por qué es que inocente pelea con mi papa?
BALDOMERA: no pelea es que inocente es enfermo
Tenian un negocio junto con Baldomera
LAMPARITA: ahh.. El negocio está cayendo
POLICIAS Y JEFES DE INVESTIGACION: vamos acabar con los cacos
LAMPARITA: me siento bien porque todavia no caigo preso
LAMPARITA. Pero me siguen a todas partes
INOCENTE: mejor me siento bien estar alejado de baldomera y Lamparita
BALADOMERA: oye estamos fregados mejor trabajo
LAMPARITA: y en qué mismo vas a trabajar
BALDOMERA! ADIOS ¡me crees inútil voy a ponerme a vender
BALDOMERA: tengo que buscar un buen puesto para ponerme un fogón
LAMPARITA: toma, pues
ASI FUE COMO BALDOMERA PUSO SU ASIENTO EN LA ESQUINA DE LA BOCA DEL POZO AL PIE DE
LA TIENDA DEL INTALIANO LANDUCCIR
EN ESTA PARTE LAMPARITA SE FUE A ROBAR EN UNA CASA DE GENTE CON DINERO
PERSEGUIDORES: te hemos trincado trepando , no te muevas o tiramos }
SE OYERON DOS DISPAROS BANG BANG
LAMPARITA: !CARAJO¡ !AHORA NO PUEDO CORRER¡ !HEY¡ !YA NO TIREN¡
ME han jodido
LAMPARITA. ! AY ¡
EL BALASO LE HABIA DADO EN EL VIENTRE
PERSEGUIDORES: hey ñaño ¿Por qué tirastes? ¿ah?
!desgracido! Casi nos matas
LAMPARITA: !chuzo! Me han jodido
EL SEÑOR DE LA CASA SALIO CON REVOLVER EN LA MANO AL OIR LOS TIROS, PIDIERON AYUDA
ALA AMBULANCIA A LE CONDUJERON A LA PESQUISA DONDE ANDABA INCONCIENTE DEL DOLOR
DOCTOR: usted sr. LAMPARITA quedara cojo por la herida que es sumamente grave
PARTE 7
PAGINAS 99 – 104
Baldomera.- paso frente al hospital y encargado en su fogón y utencillos en la tienda de landuci.
(se detuvo a meditar)
Narrador:
Lamparita su novio ya hacia una semana en cama entre la vida y la muerte.
Baldomera.- no conseguí por nada del mundo ve a lamparita
Narrador:
(Al segundo día lamparita con fuerte fiebre porque su intestino estaba perforado por la
peritonitis.)
Su cama era el número 28 de la sala San Miguel.
Una sala rectangular, flaca, con dos filas de camas pegadas a la pared, de la cabecera
Llevaban la camilla 2 hombres y otros 2 cargaban a lamparita y lo pasaban a la parihuela.
El Dr. Curaba a lamparita con ayuda de una monja sacando y metiendo gasas con agua oxigenada
y alcohol para limpiar la herida perforada por la bala.
Y dejaron sus instrucciones a la monja:
A poco volvía con sus pasitos menudos y ligeros, como impedidos de avanzar a causa de la gruesa
pollera azul que se le metía entre las piernas.
Dialogo
-Tome, doctor
- ¡Pero aquí no hay más que dos temperaturas en el día, hermana!
-Es que … Sí, doctor, dos no más.
- ¡Y yo le he dicho que le ponga el termómetro cada tres horas!
-No lo creí necesario, doctor.
-Pues, aunque usted no lo crea, debe hacer lo que le mando.
¿Entiende?
Dialogo
Callaba la monja. Luego, preguntaba el médico:
- ¡A mí qué me importa lo que usted crea! ¿Es usted el médico o yo? ¡Concéntrese a cumplir mis
órdenes y se acabó! Esta escena se repetía diariamente.
Narrador
Era ésta, una mujer de edad indefinible y rostro cetoso no tenía arrugas en la cara.
Nunca se enojaba: hacia, sencillamente, lo que le daba en gana, sin importarle consecuencias.
Cuando el médico la reprendía o la llamaba al orden el Director del Hospital – cosa excesivamente
rara -, limitábase a responder en un tono de piedra:
Dialogo
-Hágase la voluntad de Dios!
Narrador
Era la hermana de nombre Leoncia.
No era nada: ni flaca, ni gorda, ni alta, ni baja. Nunca tenía palabras cariñosas para los
[Link]:
Dialogo
-Siéntese
-No se descubra.
-Vírese a la derecha
-No escupa en el suelo. Para eso tiene escupidera.
Jamás decía otra cosa. Porque cuando ponía el termómetro, cogía la cara del enfermo, le
introducía el instrumento en la boca y se dedicaba a mirar su reloj, Y cuando se trataba de poner
una inyección, no salía de estas palabras:
-Vírese a la derecha
-Vírese a la izquierda
Narrador
Lamparita en cuatro días no volvió del todo en sí. Hablaba en delirio y se agitaba en la cama. Al
quinto se despertó con un fuerte dolor de cabeza. Pero no tuvo fiebre alta.
A la hora del termómetro, solo anotaron treinta y ocho grados. Se atrevió Lamparita a hablar a la
monja:
Dialogo
-Madre, me duele mucho la cabeza.
La monja no repuso. Insistió:
-Madre, oiga, me duele mucho la cabeza. - La hermana lo miró con una mirada de estaño que
salía de sus ojos grises, sin íondo, y le dijo:
-Rece a Dios para que le perdone todos sus pecados. - Y se marchó. Así transcurrió una semana.
Todavía Lamparita Sólo tomaba leche. Cada tres horas le traían una taza. Lamparita empezaba a
tener hambre. Y así lo dijo:
-Madre, tengo hambre. -
Narrador
Pero la monja no hizo caso. Cuando se fue de la sala, llamada por la campana del rezo, Lamparita
se le quedó mirando hasta que salió, sin comprender.
Un día, el doctor mandó ponerle inyecciones. Fue la hermana Leoncia quien le puso la primera.
Lo cierto es que una tarde cogió la jeringuilla, mal hervida, agarró el esquelético brazo de
Lamparita y le clavó una aguja despuntada. Le corrieron por el brazo unas gotas de sangre. La
monia pasó un algodón en el sitio de la picadura.
Y se fue a atender otro enfermo. No había pasado tres días, cuando el brazo de Lamparita
comenzó a hincharse. Se puso rojo, enorme. Lo examinó el doctor.
Dialogo
¡Caray un absceso! ¿Quién le puso la inyección?
-Yo, doctor.
-Pero, ¿no le he dicho, hermana, que es el practicante quien debe siempre poner las inyecciones?
-Es que... no creí necesario llamarlo por tan poca cosa.
- ¡Diantre! ¡ve que usted friega la paciencia! Y en el estado en que está este pobre hombre…
-Hay que operar, en el acto, el absceso. - Tomó el doctor un tubito claro. Apretó un gatillo que
había en la extremidad y roció el brazo inflamado con la anestesia. Esperó unos minutos. Luego,
empuñó el bisturí. Hizo dos profundas incisiones. Lamparita se quejó débilmente. La anestesia
local no fue suficiente.
Todos los días lo curaba. Y Lamparita sufría con los tirones que daba el médico para arrancar la
mecha pegada en la carne en pleno proceso de cicatrización.
Cierta mañana, a eso de las diez, Lamparita, que había pasado la noche mal, dormía cuando se
despertó con un brusco ruido.
Abrió los ojos y halló delante de sí a Baldomera. Estaba parada a los pies de la cama, silenciosa e
inmóvil. Lamparita se restregó los ojos con la mano derecha. La izquierda la tenía metida en una
abrir de nuevo los ojos, dijo:
- ¿Vos has venido, Baldomera?
-Ahá. Me metí no más. ¿ Y qué te pasa también en el brazo?
-Una apostema de una inyección. No es nada. En efecto, Baldomera se había metido porque sí.
Era la hora de visita. Sin Permiso no la dejaban pasar, y mucho más tomando en consideración
que el enfermo era un delincuente. Ella estaba en la entrada, junto a la puerta de fierro,
esperando el momento oportuno, cuando llegó un médico, profesor, entre un grupo de
estudiantes.
- ¿Dónde es que está Lamparita, hágame el favor?
-Ahá
-En la sala San Miguel?
- ¿Y cuál es la sala San Miguel?
- ¡Oh! La que tiene en las narices. - Corrió Baldomera sin acordarsé de dar las gracias. Y así es que
se encontraba ahora frente a la cama del marido.
PARTE 8
PAGINAS 104 - 111
Baldomera: ¿Cómo va la conservación, Lamparita?
Narrador: pregunto luego de un rato de silencio
Lamparita: Así no más. Ya no me da tanta fiebre
Baldomera: pronto te has de curar
Lamparita: Pero me han de llevar a la cárcel – silencio incomodo
Baldomera: ¿y acaso no eres hombre para escaparte de aquí cuando estés mejor?
Lamparita:
Baldomera: ¿Cómo va la conservación, Lamparita?
Lamparita: Pero me han de llevar a la cárcel – silencio incomodo
Baldomera: ¿Cómo va la conservación, Lamparita?
Lamparita: Pero me han de llevar a la cárcel – silencio incomodo
Baldomera: ¿Cómo va la conservación, Lamparita?
Lamparita: Pero me han de llevar a la cárcel – silencio incomodo
Baldomera: ¿Cómo va la conservación, Lamparita?
Lamparita: Pero me han de llevar a la cárcel – silencio incomodo
Baldomera: ¿Cómo va la conservación, Lamparita?
Lamparita: Pero me han de llevar a la cárcel – silencio incomodo