¿Qué es la autoestima?
Muchas personas afirman que tienen tantos problemas que no pueden salir adelante y lograr
colocar sus vidas al nivel en el que desearían tenerla. Es cierto que no todos cuentan con las
mismas oportunidades, el mismo nivel de Autoestima, la misma preparación intelectual ni la
misma base económica.
Sin embargo es factible persuadir que se tiende a engrandecer las dificultades, a convertirlas
en nuestros verdugos y a disminuir y subestimar nuestra capacidad para resolverlas y avanzar
creativamente.
En esta investigación se estudiará un poco más el interior de lo que engloba la palabra
"AUTOESTIMA" para una mejor comprensión de su significado, ya que es un tema del que
tanto se dice y tan poco se comprende. Para ello se citara su concepto desde distintos tipos de
vista, cómo se forma, la vida con y sin ella, porqué se necesita, algunos comportamientos
dependiendo del nivel de Autoestima poseído, cómo incide sobre las relaciones sociales y
sobre el trabajo y su relación con la sociedad.
QUÉ ES LA AUTOESTIMA.
No existe un concepto único sobre Autoestima, más bien hay diferentes formas de entender lo
que significa. Como todo, el significado de Autoestima puede entenderse a partir de varios
niveles, el energético y el psicológico.
Desde el punto de vista energético, se entiende que:
Autoestima es la fuerza innata que impulsa al organismo hacia la vida, hacia la ejecución
armónica de todas sus funciones y hacia su desarrollo; que le dota de organización y
direccionalidad en todas sus funciones y procesos, ya sean éstos cognitivos, emocionales o
motores.
De aquí se desprende:
_ Existe una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.
_ Esa fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.
_ Esa fuerza nos permite desarrollarnos.
_ Esa fuerza nos permite tener una organización, una estructura.
_ Esa fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y tiene que ver con
nuestros pensamientos, nuestros estados emocionales y nuestros actos.
Desde el punto de vista psicológico, puede decirse que:
Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la existencia, conscientes de nuestro
potencial y nuestras necesidades reales; de amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros
para lograr objetivos, independientemente de las limitaciones que podamos tener o de las
circunstancias externas generadas por los distintos contextos en los que nos corresponda
interactuar.
De aquí se desprende lo siguiente:
_ La Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural en el ser humano.
_ La Autoestima es desarrollable.
_ La Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.
_ La Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de nuestras
potencialidades y necesidades.
_ La Autoestima está relacionada con la confianza en uno mismo.
_ Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así lo pensemos.
_ La Autoestima está relacionada con el amor incondicional hacia uno mismo.
_ La Autoestima orienta la acción hacia el logro de los objetivos y el bienestar general.
_ Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener Autoestima.
_ Los eventos externos, las contingencias, no necesariamente deben afectar nuestra
Autoestima., al menos no de manera estable o permanente.
Otros conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que ya hemos expuesto
arriba, sugieren que:
_ Es el juicio que hago de mi mismo.
_ La sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.
_ La convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no tengo que incorporar nada
nuevo a mi vida, sino reconocer aspectos de mí que no he concientizado, para luego
integrarlos.
_ La reputación que tengo ante mí mismo.
_ Es una manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la salud y el respeto por mis
particularidades.
Para efectos de facilitar la comprensión de todo lo expresado anteriormente, asumiremos que
la Autoestima es siempre cuestión de grados y puede ser aumentada, ya que si lo vemos con
cuidado, concluiremos que siempre es posible amarnos más, respetarnos más o estar más
conscientes de nosotros y de la relación que tenemos con todo lo que nos rodea, sin llegar a
caer en el narcisismo o egoísmo, que es cuando sólo podemos amarnos a nosotros mismos.
Por eso utilizaremos expresiones como aumentar, elevar o desarrollar la Autoestima, para
aludir al hecho de que alguien pueda mejorar en los aspectos citados.
De manera que sí es posible una potenciación de este recurso de conocimiento, aceptación y
valoración de uno mismo.
Cuando nos referimos a personas o situaciones de poco amor o respeto hacia nosotros
mismos, utilizaremos los términos "DESVALORIZACIÓN" o "DESESTIMA", como palabras que se
refieren a una manera inconsciente de vivir que niega, ignora o desconoce nuestros dones,
recursos, potencialidades y alternativas.
También es conveniente aclarar, que podemos tener comportamientos de baja Autoestima, en
algún momento, aunque nuestra tendencia sea vivir conscientes, siendo quienes somos,
amándonos y respetándonos. Puede también suceder lo contrario: vivir una vida sin rumbo,
tendente al Autosabotaje y a la inconsciencia, pero podemos experimentar momentos de
encuentro con nuestra verdadera esencia. Fragmentos de tiempo de inconsciencia y
desconfianza en uno, no son igual que una vida inconsciente regida por el miedo como
emoción fundamental. Lo uno es actitud pasajera, lo otro es forma de vida. Hay que distinguir.
CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA.
Desde el momento mismo en que somos concebidos, cuando el vínculo entre nuestros padres
se consuma y las células sexuales masculina y femenina se funden para originarnos, ya
comienza la carga de mensajes que recibimos, primero de manera energética y luego
psicológica.
Debido a que los pensamientos y emociones son manifestaciones de energía y en el organismo
se presentan en forma de reacciones eléctricas y químicas, cada vez que una mujer
embarazada piensa o siente algo con respecto al niño en formación, su cerebro produce una
serie de químicos que se esparcen por todo su cuerpo y que la criatura recibe y graba en su
naciente sistema nervioso, sin tener la suficiente consciencia como para comprender o
rechazar lo que recibe a través de un lenguaje químico intraorgánico.
El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo, asuma como un problema la llegada
del niño, es captado por éste emocionalmente, y su efecto formará parte del archivo
inconsciente del pequeño y tendrá repercusiones más adelante, cuando reaccione de
diferentes formas y no logre comprender las causas generadoras de sus conflictos. Igualmente,
cuando ya se ha producido el alumbramiento, todo estímulo externo influirá en el recién
nacido y le irá creando una impresión emocional que influirá sus comportamientos futuros. Los
padres y otras figuras de autoridad, serán piezas claves para el desarrollo de la Autoestima del
niño, quien dependiendo de los mensajes recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de él
y se asumirá como un ser apto, sano, atractivo, inteligente, valioso, capaz, digno, respetado,
amado y apoyado o, por el contrario, como alguien enfermo, feo, ignorante, desvalorizado,
incapaz, indigno, irrespetado, odiado y abandonado. La forma como nos tratan define la forma
como nos trataremos, porque esa es la que consideraremos como la más normal.
Con la llegada de la pubertad y la adolescencia, se da la bienvenida a la sexualidad y a la
necesidad del joven de encontrarse a sí mismo. Se inicia la llamada "brecha generacional" y el
tránsito hacia una mayor definición de la personalidad. Esta etapa es crucial ya que en ella
surgen con fuerza la competencia y el deseo de ser mejor que los demás. El joven experimenta
una gran necesidad de aprobación por parte de su grupo cercano y aprende a dirigirse hacia
quienes lo aplauden y a huir de quienes lo pitan. Desarrolla, con tal de ser querido, conductas
muy específicas que se generalizarán hacia la vida adulta.
El ingreso al mundo laboral complica el asunto de la formación y manifestación de la
Autoestima, ya que en ese contexto se nos mide por lo que hacemos y no por lo que somos. Si
produces, te quedas y si no te vas. Esa es la medida cuando de dinero se trata.
Finalmente en la pareja y el matrimonio se expresa mucho de lo aprendido en los años
precedentes: grabaciones, condicionamientos, tradiciones; lo que fue vertido en el molde
durante muchos años y que hemos llegado a creer que somos. En este tiempo, formamos
parte de una sociedad uniformada en la que muchos han renunciado a expresar su originalidad
y tienen ideas fijas de las cosas, que casi siempre siguen aunque no les funcionen. La
inconsciencia y falta de comprensión de lo que ocurre, induce a culpar, a resentir, a atacar, a
agredir a los demás, a quienes se ve "como malos que no nos comprenden".
Para entonces, ya hemos construido una imagen de nosotros (autoimagen), puesto que
habremos aprendido una forma de funcionar, y llevamos como marca en la piel de vaca, el
sello de lo que creemos que podemos o no ser, hacer y tener.
LOS MAPAS.
Es pertinente definir un término al que ya nos hemos referido sin darle nombre: LOS MAPAS.
La Autoestima, como lo hemos visto, obedece a un conjunto de programaciones que define la
forma como el individuo funcionará y procesará sus experiencias, los mapas son informaciones
codificadas, obtenidas de nuestros padres, maestros, personas importantes más cercanas, que
hemos ido guardando desde que nacemos. Experiencias del ayer que quedaron codificadas,
ancladas en el sistema nervioso central o periférico.
Incluyen todo lo vivido, experienciado, lo aprendido, lo informado.
Si nos preguntamos cuándo nuestro mapa mental es adecuado o positivo, podemos encontrar
la respuesta en las palabras del famoso terapeuta Fritz Perls: "Un mapa adecuado es aquel que
representa la realidad tan fielmente como sea posible en un momento determinado". En líneas
generales, cada quien percibe la realidad (su realidad) de acuerdo con sus mapas personales.
POR QUÉ NECESITAMOS AUTOESTIMA.
La vida humana es el transcurrir de experiencias y eventos con los que entramos en contacto;
un transcurrir en ritmos y fluctuaciones; un ir y venir de flujos y reflujos. En este devenir,
podemos llegar a vivir momentos altos y momentos bajos.
La relación social, generalmente signada por cambios rápidos y frecuentes, y por una elevada
competitividad, nos obligan a permanentes readaptaciones. En ciertas circunstancias, nuestro
sentido de valor personal y de confianza en las propias capacidades pueden verse afectados y
hacernos creer que vivimos a merced de las contingencias. En esos momentos la confusión, la
impotencia y la frustración producidas por el no logro, nos lleva a dudar de nuestro poder
creador, de la capacidad natural de restablecernos, y es entonces cuando optamos por crear y
a veces sostener conductas autodestructivas, lejanas al bienestar generado por la Autoestima,
es decir, por la consciencia, el amor incondicional y la confianza en uno mismo. Los seres
humanos, somos "la única especie capaz de traicionar y actuar contra nuestros medios de
supervivencia". En estado de desequilibrio, el hombre opta por manejarse de formas diversas
aunque nocivas y elige, generalmente, los siguientes caminos:
PARÁLISIS.
La frustración es interpretada de forma tal que incapacita para la acción creativa. La apatía es
una forma de manifestación de esta reacción.
NEGACIÓN.
La impotencia induce un bloqueo perceptivo, un autoengaño severo basado en el miedo al
dolor. El adicto que asegura no tener adicción, es una muestra de este mecanismo.
EVASIÓN.
Aquí la estrategia es hacer todo lo que nos impida ver la situación a la cara. Se conoce su
presencia pero se teme enfrentarla y se pospone. La diversión compulsiva es una forma de
evasión bastante común.
ENFERMEDAD.
Aunque cualquiera de las manifestaciones anteriores conducen, si se prolongan, a estados de
desequilibrio orgánico, en ocasiones se toma el camino corto y la reacción a la frustración es
violenta, y se manifiesta en forma de enfermedad.
Todos estos modos de reacción, de manejo inadecuado de la energía interior, reflejan ausencia
de Autoestima, de conciencia de la capacidad para responder creativamente a las
circunstancias. Es por eso, por la tendencia creciente que exhibe el humano de hoy a la
autodestrucción, por lo que necesitamos un recurso protector que nos guíe hasta nuestro
poder personal, hacia el restablecimiento del ritmo, del equilibrio, de la conciencia, de la
integración. Ese recurso es la Autoestima, con él nacemos pero debemos reencontrarlo.
LA VIDA SIN AUTOESTIMA.
Es factible para el observador atento o entrenado, detectar los niveles de Autoestima o
Desestima en las personas, ya que su manifestación se extiende a pensamientos, palabras,
estados emocionales, hábitos y otras maneras de experiencias. La manera como vive un ser
autoestimado es bastante diferente de la forma como funciona un desestimado.
COMPORTAMIENTOS CARACTERÍSTICOS DEL DESESTIMADO.
Algunos comportamientos característicos de las personas desestimadas son:
INCONSCIENCIA.
Ignora quien es y el potencial que posee; funciona automáticamente y depende de las
circunstancias, eventualidades y contingencias; desconoce sus verdaderas necesidades y por
eso toma la vida con indiferencia o se dedica a hacer mil cosas que no le satisfacen; ignora las
motivaciones, creencias, criterios y valores que le hacen funcionar. Muchas áreas de su vida
reflejan el caos que se desprende del hecho de no conocerse. Parte de ese caos, generalmente
autoinducido, se observa en conductas autodestructivas de distinta índole. El desestimado vive
desfasado en el universo temporal; tiene preferencia por el futuro o el pasado y le cuesta vivir
la experiencia del hoy: se distrae con facilidad. Pensar y hablar de eventos pasados o soñar con
el futuro, son conductas típicas del ser que vive en baja Autoestima.
DESCONFIANZA.
El desestimado no confía en sí mismo, teme enfrentar las situaciones de la vida y se siente
incapaz de abordar exitosamente los retos cotidianos; se percibe incompleto y vacío; carece de
control sobre su vida y opta por inhibirse y esperar un mejor momento que casi nunca llega.
Tiende a ocultar sus limitaciones tras una "careta", pues al no aceptarse, teme no ser
aceptado. Eso lo lleva a desconfiar de todos y a usar su energía para defenderse de los demás,
a quienes percibe como seres malos y peligrosos; siempre necesita estar seguro y le es fácil
encontrar excusas para no moverse. La vida, desde aquí, parece una lucha llena de injusticia.
IRRESPONSABILIDAD.
Niega o evade sus dificultades, problemas o conflictos. Culpa a los demás por lo que sucede y
opta por no ver, oír o entender todo aquello que le conduzca hacia su responsabilidad. Sus
expresiones favoritas son: "Si yo tuviera", "Si me hubieran dado", "Ojalá algún día", y otras
similares que utiliza como recurso para no aclarar su panorama y tomar decisiones de cambio.
En su irresponsabilidad, el desestimado acude fácilmente a la mentira. Se miente a sí mismo,
se autoengaña y engaña a los demás. Esto lo hace para no asumir desde la consciencia adulta
las consecuencias de sus actos, de su interacción con el mundo. Ninguna cantidad de nubes
puede tapar por mucho tiempo el sol.
INCOHERENCIA.
El desestimado dice una cosa y hace otra. Asegura querer cambiar pero se aferra a sus
tradiciones y creencias antiguas aunque no le estén funcionando. Vive en el sueño de un
futuro mejor pero hace poco o nada para ayudar a su cristalización. Critica pero no se
autocrítica, habla de amor pero no ama, quiere aprender pero no estudia, se queja pero no
actúa en concordancia con lo que dice anhelar. Su espejo no lo refleja.
INEXPRESIVIDAD.
Por lo general reprime sus sentimientos y éstos se revierten en forma de resentimientos y
enfermedad. Carece de maneras y estilos expresivos acordes con el ambiente, porque no se lo
enseñaron o porque se negó a aprenderlos. En cuanto a la expresión de su creatividad, la
bloquea y se ciñe a la rutina y paga por ello el precio del aburrimiento.
IRRACIONALIDAD.
Se niega a pensar. Vive de las creencias aprendidas y nunca las cuestiona. Generaliza y todo lo
encierra en estereotipos, repetidos cíclica y sordamente. Pasa la mayor parte de su tiempo
haciendo predicciones y pocas veces usa la razón. Asume las cosas sin buscar otras versiones ni
ver otros ángulos. Todo lo usa para tener razón aunque se destruya y destruya a otros.
INARMONÍA.
El desestimado tiende al conflicto y se acostumbra a éste fácilmente. Se torna agresivo e
irracional ante la critica, aunque con frecuencia critique y participe en coros de chismes. En sus
relaciones necesita controlar a los demás para que le complazcan, por lo que aprende diversas
formas de manipulación. Denigra del prójimo, agrede, acusa y se vale del miedo, la culpa o la
mentira para hacer que los demás le presten atención. Cuando no tiene problemas se los
inventa
porque necesita del conflicto. En estado de paz se siente extraño y requiere de estímulos
fuertes generalmente negativos. En lo interno, esa inarmonía se evidencia en estados ansiosos,
que desembocan en adicciones y otras enfermedades.
Para el desestimado, la soledad es intolerable ya que no puede soportar el peso aturdidor de
su consciencia.
DISPERSIÓN.
Su vida no tiene rumbo; carece de un propósito definido.
No planifica, vive al día esperando lo que venga, desde una fe inactiva o una actitud
desalentada y apática. Se recuesta en excusas y clichés para respaldar su permanente
improvisación.
DEPENDENCIA.
El desestimado necesita consultar sus decisiones con otros porque no escucha ni confía en sus
mensajes interiores, en su intuición, en lo que el cuerpo o su verdad profunda le gritan.
Asume como propios los deseos de los demás, y hace cosas que no quiere para luego quejarse
y resentirlas. Actúa para complacer y ganar amor a través de esa nefasta fórmula de negación
de sí mismo, de autosacrificio inconsciente de sus propias motivaciones. Su falta de
autonomía, la renuncia a sus propios juicios hace que al final termine culpándose,
autoincriminándose, resintiendo a los demás y enfermándose como forma de ejecutar el
autocastigo de quien sabe que no está viviendo satisfactoriamente. La dependencia es el signo
más característico de la inmadurez psicológica, que lleva a una persona, tal como dice Fritz
Perls, a no pararse sobre sus propios pies y vivir plenamente su vida.
INCONSTANCIA.
Desde el miedo, una de las emociones típicas del desestimado, las situaciones se perciben
deformadas y el futuro puede parecer peligroso o incierto. La falta de confianza en las propias
capacidades hace que aquello que se inicia no se concrete. Ya sea aferrándose a excusas o
asumiendo su falta de vigor, el desestimado tiene dificultad para iniciar, para continuar y para
terminar cualquier cosa. Puede que inicie y avance en ocasiones, pero frente a situaciones que
retan su confianza, abandonará el camino y buscará otra senda menos atemorizante. La
inconstancia, la falta de continuidad, señala poca tolerancia a la frustración.
RIGIDEZ.
La persona desvalorizada lucha porque el mundo se comporte como ella quiere. Desea que
donde hay calor haya frío, que la vejez no exista y que todo sea lindo. Le cuesta comprender
que vivimos interactuando en varios contextos con gente diferente a nosotros en muchos
aspectos, y que la verdad no está en mí o en ti, sino en un "nosotros" intermedio que requiere
a veces "estirarse". Sufrir porque está lloviendo, negarnos a entender que una relación ha
finalizado, empeñarnos en tener razón aunque destruyamos vínculos importantes, demuestra
incapacidad para abandonar posturas rígidas que nos guían por la senda del conflicto
permanente. Eso es no quererse, eso es Desestima.
En general, el desvalorizado es un ser que no se conoce, que no se acepta y que no se valora;
que se engaña y se autosabotea porque ha perdido el contacto consigo mismo, con su
interioridad, y se ha desbocado hacia el mundo con el afán de ganar placer, prestigio y poder,
es decir, de obtener a cualquier precio la aprobación de los demás, como un niño que requiere
el abrazo materno para sobrevivir. El desestimado no se percata fácilmente de que ha roto el
equilibrio que necesita para vivir paz y disfrutar de la vida, que como un don especial le ha
sido.
ALGUNOS COMPORTAMIENTOS DE BAJA AUTOESTIMA.
Además de los mencionados anteriormente, existen otros comportamientos que reflejan
desamor e irrespeto por nosotros, y como consecuencia de eso, por los demás. Sin que deban
ser tomados como algo inmutable y absoluto, algunos de los más frecuentes son:
Mentir
Llegar tarde
Necesitar destacar
Irrespetar a las personas
Preocuparse por el futuro
Actuar con indiferencia
Creerse superior
Descuidar el cuerpo
Negarse a ver otros puntos de vista
Negarse a la intimidad emocional
Vivir aburrido, resentido o asustado
Desconocer, negar o inhibir los talentos
Vivir de manera ansiosa y desenfrenada
Descuidar la imagen u obsesionarse con ella
Desarrollar enfermedades psicosomáticas
Seguir la moda y sufrir si no estamos "al día"
La maternidad y paternidad irresponsables
Improvisar la vida, pudiendo planificarla
Descuidar la salud como si no fuera importante
Negarse a aprender
Idolatrar a otras personas
Asumir como estados habituales la tristeza, el miedo, la rabia y la culpa
Tener y conservar cualquier adicción(Cigarrillo, licor, comida, sexo, etc.)
Anclarse en lo tradicional como excusa para evitar arriesgarse a cosas nuevas
Negarse a la sexualidad(salvo casos especiales vinculados al celibato espiritual)
Incapacidad para manejar los momentos de soledad
Quejarse
Perder el tiempo en acciones que no nos benefician
Manipular a los demás
Culparse por el pasado
Actuar agresivamente
Autodescalificarse
Discriminar y burlarse de los demás
Sentirse atrapado y sin alternativas
Preocuparse porque otro destaque(Envidia)
Actuar tímidamente
Dar compulsivamente para ganar aprobación
Invadir el espacio de otros sin autorización
Depender de otros pudiendo ser independientes
Celar de manera desmedida a amigos o a la pareja
Compulsión por obtener títulos académicos y dinero
Irrespetar a las personas
Incapacidad para expresar los sentimientos y emociones
Maltratar a los hijos en vez de optar por comunicarnos
Denigrar de uno mismo y de los demás de manera frecuente
Sostener relaciones con personas conflictivas que te humillen y maltraten
CREENCIAS SANADORAS.
Las cosas van a salir bien
Confío en mi mismo
Siempre hay una forma de lograr lo que quiero
Hoy es un día maravilloso
Soy una persona valiosa
Merezco dar y recibir amor
Me gusta mi vida
Trabajar es algo agradable
Soy inteligente
La comida me cae bien
Esta noche voy a dormir muy bien
Todo lo que pasa tiene una razón de ser y siempre deja algo positivo
No hay mal que por bien no venga
La vida es maravillosa
No existen problemas sino oportunidades de aprender
Cada quien tiene derecho a su propia
Soy un ser espiritual, y transciendo mis limitaciones físicas
Tengo el poder de sentirme bien
Puedo hacer que mi cuerpo me obedezca
Mi fe es firme y crece cada día más
La gente es buena aunque a veces actúe desde la rabia o el miedo
Puedo encontrar una pareja adecuada para mí
El pasado no dirige ni mi presente ni mi futuro
Preocuparme no me ayuda. Lo adecuado es actuar creativamente
Sé que puedo desarrollar cualquier cualidad si lo decido
Detrás de cada aparente pérdida viene una ganancia
Perdonar es importante y liberador
Mi tiempo es valioso y sé administrarlo
Tengo atractivo
Voy a ganar dinero suficiente
Le agrado a la gente
LA VIDA CON AUTOESTIMA.
Cuando la vida se vive desde la Autoestima todo es diferente. Las cosas cambian de color ,
sabor y signo, ya que nos conectamos con nosotros y con el mundo, desde un perspectiva mas
amplia, integral, equilibrada, consciente y productiva.
COMPORTAMIENTOS CARACTERÍSTICOS DEL AUTOESTIMADO.
La caracterología que ofrece una persona con una Autoestima desarrollada, es mas o menos la
siguiente:
CONSCIENCIA.
El autoestimado es la persona que todos podemos ser. Alguien que se ocupa de conocerse y
saber cuál es su papel en el mundo. Su característica esencial es la consciencia que tiene de sí,
de sus capacidades y potencialidades así como de sus limitaciones, las cuales tiende a aceptar
sin negarlas, aunque o se concentra en ellas, salvo para buscar salidas más favorables. Como se
conoce y se valora, trabaja en el cuidado de su cuerpo y vigila sus hábitos para evitar que
aquellos que le perjudican puedan perpetuarse. Filtra sus pensamientos enfatizando los
positivos, procura estar emocionalmente arriba, en la alegría y el entusiasmo, y cuando las
situaciones le llevan a sentirse rabioso o triste expresa esos estados de la mejor manera
posible sin esconderlos neuróticamente.
En el autoestimado el énfasis está puesto en darse cuenta de lo que piensa, siente, dice o
hace, para adecuar sus manifestaciones a una forma de vivir que le beneficie y le beneficie a
quienes le rodean, en vez de repetir como robot lo que aprendió en su ayer cuando era niño o
adolescente. Esa consciencia de la autoestima, hace que el individuo se cuide, se preserve y no
actúe hacía la autodestrucción física, mental, moral o de cualquier tipo. La gratitud es norma
en la vida de quien se aprecia y se sabe bendito por los dones naturales que posee.
CONFIANZA.
Autoestima es también confianza en uno mismo en las fuerzas positivas con las que se cuenta
para abordar el día a día. Esta confianza es la guía para el riesgo, para probar nuevos caminos y
posibilidades; para ver alternativas en las circunstancias en que la mayoría no ve salida alguna;
para usar la inteligencia y seguir adelante aunque no se tengan todas las respuestas. Estas es la
características que hace que el ser se exprese en terrenos desconocidos con fe y disposición de
éxito. Cuando se confía en lo que se es, no se necesitan justificaciones ni explicaciones para
poder ser aceptado. Cuando surgen las diferencias de opinión, confiar en uno hace que las
críticas se acepten y se les utilice para el crecimiento.
RESPONSABILIDAD.
El que vive desde una Autoestima fortalecida asume responsabilidad por su vida, sus actos y
las consecuencias que éstos pueden generar. No busca culpables sino soluciones. Los
problemas los convierte en un "cómo", y en vez de compadecerse por no lograr lo que quiere,
el autoestimado se planteará las posibles formas de obtenerlos. Responsabilidad es responder
ante alguien, y ese alguien es, él mismo o Dios en caso de que su visión de la vida sea
espiritual. Toma como regalo el poder influir en su destino y trabaja en ello. Quien vive en este
estado no deja las cosas al azar , sino que promueve los resultados deseados y acepta de la
mejor forma posible lo que suceda.
COHERENCIA.
La Autoestima nos hace vivir de manera coherente y nos impulsa a realizar e esfuerzo
necesario para que nuestras palabras y actos tengan un mismo sentido. Aunque el
autoestimado guste de hablar, sus actos hablarán por él tanto o más que sus palabras. No
quiere traicionarse y se esmera en combatir y vencer sus contradicciones internas.
EXPRESIVIDAD.
Los que viven confiado en su poder, aman la vida y lo demuestran en cada acto. No temen
liberar su poder aunque puedan valorar la prudencia y respetar las reglas de cada contexto.
Mostrar afecto, decir "te quiero", halagar y tocar físicamente, son comportamientos naturales
en quienes se estiman, ya que disfrutan de sí mismos y de su relación con las personas. La
forma de vincularse es bastante libre y sin l típica cadena de prejuicios que atan culturalmente
al desvalorizad. En esa expresividad, es seguro observar límites, ya que para expresarse no hay
que invadir ni anular a nadie. La expresividad del autoestimado es consciente y natural, no
inconsciente ni prefabricada.
RACIONALIDAD.
En el terreno de la Autoestima se acepta lo espontáneo aunque el capricho es indeseable. La
vida es vista como una oportunidad lo bastante especial como para no dejarla en manos de la
suerte. De esta visión se deriva un respeto por la razón, el conocimiento y la certeza. Quien
anda de manos del amor propio, no juega consigo y por eso valora el tiempo como recurso no
renovable que es. Quien se respeta busca, sin compulsiones, alcanzar un mínimo control de su
existencia y para eso usa su inteligencia y capacidad de discernimiento, confiando en lograr sus
objetivos al menor costo. He allí la consciencia de efectividad de la Autoestima.
ARMONÍA.
Autoestima es sí misma armonía, equilibrio, balance, ritmo y fluidez. Cuando existe valoración
personal, también se valora a los demás, lo que favorece relaciones sanas y plenas medidas
por las honestidad, la ausencia de conflicto y la aceptación de las diferencias individuales. Por
ser las paz interna la máxima conquista de la Autoestima, quienes están por ese camino hacen
lo posible por armonizar y aminorar cualquier indicador de conflicto. Esta armonía interior
ahuyenta la ansiedad y hace tolerable la soledad, vista a partir de un estado armónico de vida
como un espacio de crecimiento interior, encuentro con uno mismo y regocijo.
RUMBO.
El respeto hacia nosotros y hacia la oportunidad de vivir engendra una intención de expresar el
ser, de trascender , de lograr y de ser útil. Eso se hace más factible al definir un rumbo, un
propósito, una línea de objetivos y metas, un plan para ofrendarlo a la existencia y decir "esto
es lo que soy y esto es lo que ofrezco". La vida es un don que se expresa a través de una misión
y una vocación; descubrirlo es tarea de cada quien, y es únicamente en ese camino donde
hallaremos la plenitud y la alegría de vivir. No hacerlo, equivale a nadar en tierra o arar en mar.
E rumbo es indispensable aunque podamos modificarlo, si se llegara a considerar necesario.
AUTONOMÍA.
La autonomía tiene que ver con la independencia para pensar, decidir y actuar; con moverse
en la existencia de acuerdo con las propias creencias, criterios convicciones, en vez de cómo
seguimiento del ritmo de quienes nos rodean. No se puede vivir para complacer expectativas
de amigos, parientes o ideologías prestadas, mientras algo dentro de nosotros grita su
desacuerdo y pide un cambio de dirección. El autoestimado busca y logra escucharse,
conocerse, dirigirse y pelear sus propias batallas confiado en que tarde o temprano las ganará.
No se recuesta en la aprobación, sino que mira hacia el interior donde laten sus autenticas
necesidades, sin desdeñar lo que el mundo puede ofrecerle.
VERDAD.
El autoestimado siente respeto reverencial por la verdad, no la niega sino que la enfrenta y
asume con sus consecuencias. Los hechos son los hechos, negarlos es un acto irresponsable
que nos quita control sobre nuestra vida. Cuando se evade la verdad, comienza uno a creerse
sus propias mentiras. No recuerdo quien fue la persona que dijo "no le temas tanto la verdad
como para negarte a conocerla".
PRODUCTIVIDAD.
La productividad es un resultado lógico de la Autoestima. Me refiero a una productividad
equilibrada en las distintas áreas de la vida humana. No a la productividad meramente
económica que suele ser causas de enormes distorsiones en las relaciones y en la salud. Esta
productividad equilibrada es consecuencia de reconocer y utilizar los dones y talentos de
manera efectiva. Iniciativa, creatividad, perseverancia , capacidad de relacionarse y otros
factores asociados con una sana Autoestima posibilitan, al entrar en funcionamiento, la
obtención de aquello que deseamos, o l menos de algo bastante cercano.
PERSEVERANCIA.
Cuando alguien tiene confianza en sí mismo, es capaz de definir objetivos trazar un rumbo,
iniciar acciones para lograr esos objetivos y, además desarrollar la capacidad para el esfuerzo
sostenido, la convicción de que tarde o temprano verá el sueño realizado. La perseverancia es
por eso característica clara de la persona autoestimada, para quien los eventos frustrantes son
pruebas superables desde sus conciencia creativa.
FLEXIBILIDAD.
Es característica de la persona autoestimada aceptar las cosas como son y no como se le
hubiese gustado que fueran. Ante la novedad, para no sufrir, es necesario flexibilizar nuestras
creencias y adecuar nuestros deseos sin caer, claro está, en la resignación o la inacción.
Flexibilidad implica abrirse a lo nuevo, aceptar las diferencias y lograr convivir con ellas;
tomarse algunas cosas menos en serio, darse otras oportunidades y aprender a adaptarse.
Todas estas son manifestaciones de inteligencia, consciencia y respeto por el bienestar.
De forma sencilla y resumida, Lair Ribeiro al referirse a los atributos de la persona
autoestimada nos dice que ésta es "ambiciosa sin ser codiciosa, poderosa sin ser opresora,
autoafirmativa sin ser agresiva, e inteligente sin ser pedante".