ESTRÉS
¿QUÉ ES?
El estrés laboral o estrés en el trabajo es un tipo de estrés propio de las
sociedades industrializadas, en las que la creciente presión en el entorno
laboral puede provocar la saturación física o mental del trabajador,
generando diversas consecuencias que no sólo afectan a su salud, sino también a
la de su entorno más próximo.
El estrés laboral aparece cuando los recursos del trabajador son superados por
uno o varios factores laborales a los que no puede hacer frente, y
puede manifestarse de diversas formas. Sus síntomas van desde la irritabilidad a
la depresión, y por lo general están acompañados de agotamiento físico y/o
mental.
Las reacciones negativas provocadas por el estrés laboral pueden ser fisiológicas,
cognitivas, conductuales o emocionales y suelen estar acompañadas de una
gran frustración por parte del trabajador, al verse incapaz de controlar la situación
o situaciones que generan ese estrés.
En realidad, el estrés es una respuesta fisiológica natural del ser humano, pues
actúa como un mecanismo de defensa que prepara nuestro organismo para hacer
frente a situaciones nuevas, que presentan un nivel de exigencia superior o que se
perciben como una amenaza. El problema se da cuando esta respuesta natural
del organismo se activa en exceso o de modo prolongado, lo que puede dar lugar
a problemas de salud en el corto, medio o largo plazo, y determinados entornos,
como el laboral, pueden ser propicios para ello. No obstante, es conveniente
señalar que no todos los trabajadores reaccionan ante el estrés laboral de igual
modo, ni un factor que genere estrés en un individuo tiene necesariamente por
qué generarlo en otro, o con la misma intensidad.
SINTOMAS
• Síntomas Físicos:
- Sensación de ahogo, de tener un nudo en la garganta, respiración poco profunda
y rápida.
- Atención a los latidos del corazón, palpitaciones.
- Tener la boca seca, el estómago revuelto, indigestión, náuseas.
- Diarrea, estreñimiento, flatulencia.
- Tensión muscular, preferentemente en las mandíbulas, rechinar de dientes,
puños cerrados, espalda encorvada, dolor y molestias musculares generales,
calambres.
- Inquietud, hiperactividad, comerse las uñas, tamborilear con los dedos, dar
golpecitos con el pie, temblor en las manos.
- Cansancio, fatiga, actitud letárgica, sentirse exhausto, dificultad para conciliar el
sueño, mareos, dolores de cabeza, estar enfermo con frecuencia.
- Sudoración, especialmente en las palmas de la mano y en el labio superior,
sofocos.
- Manos y pies fríos.
- Frecuentes deseos de orinar.
- Comer demasiado, pérdida de apetito, aumento de consumo de cigarrillos.
- Mayor ingestión de alcohol, pérdida de interés en el sexo.
• Síntomas Mentales:
- Angustia, preocupación, tristeza, lágrimas, desilusión, sentimientos de
desamparo y desesperanza, histerismo, introversión, sensación de incapacidad
para enfrentarse a las cosas, ansiedad, depresión.
- Impaciencia, irritación, enfado, hostilidad, agresividad.
- Frustración, aburrimiento, reacciones inapropiadas, culpabilidad, dejadez,
inseguridad, vulnerabilidad.
- Pérdida de interés por la apariencia externa, por la salud, por la dieta y por el
sexo, baja autoestima, pérdida de interés por los demás.
- Conducta polifásica (hacer muchas cosas a la vez), precipitación.
- Incapacidad para terminar una tarea antes de comenzar una nueva.
- Dificultad para pensar con claridad, para concentrarse y tomar decisiones,
olvidos, falta de creatividad, irracionalidad, aplazamiento de una decisión,
dificultad para empezar una cosa.
- Proclive a cometer fallos tontos y a tener accidentes.
- Tener mucho que hacer y no saber por dónde comenzar, con lo cual se termina
por no hacer nada o se va de tarea en tarea sin completar ninguna.
CAUSAS
Por otra parte, son varias las causas que originan el estrés entre los docentes y,
de paso, abren el camino sin retorno hacia el efecto “burnout”.
- La falta y premura de tiempo para terminar el trabajo relacionado con las clases
(preparación de las mismas, corrección de exámenes, programación de
actividades, etc.),
- Las altas ratios que padecen las clases
- La falta de disciplina por parte de los alumnos, con reiteradas faltas de respeto
hacia los profesores.
- La mala organización que padecen algunos centros.
- La excesiva burocracia a la que se ven sometidos los docentes por parte de la
Administración.
- Las respuestas y soluciones ineficaces dadas en el entorno educativo.
- El excesivo número de horas lectivas que soportan algunos profesionales a lo
largo de la jornada escolar.
- La falta de apoyo.
- La baja consideración social que actualmente la profesión de la enseñanza.
CONSECUENCIAS
El estrés y el efecto “burnout” inciden, especialmente, en aquellos profesionales
que mantienen un contacto directo y permanente con las personas que son
beneficiarias del propio trabajo, en concreto docentes, personal sanitario, servicios
sociales... Las consecuencias del desgaste profesional de los docentes
constituyen las manifestaciones clínicas que nos ocupan.
- Consecuencias psicosomáticas: fatiga, dolores de cabeza, trastornos del sueño,
trastornos gastrointestinales, hipertensión, dolores musculares y desórdenes
menstruales.
- Manifestaciones emocionales: el profesor Jesús de la Gándara destaca "...el
distanciamiento afectivo, la impaciencia y la irritabilidad, los recelos de llegar a
convertirse en una persona poco estimada y que pueden degenerar en
desconfianza y actitudes defensivas".
- Consecuencias conductuales: absentismo laboral, aumento de la conducta
violenta y de los comportamientos de alto riesgo (juegos de azar peligrosos,
conductas suicidas, abuso de fármacos y alcohol), conflictos familiares y
matrimoniales.
- La actitud defensiva se manifiesta en la incapacidad de estos individuos para
aceptar sus sentimientos. La negación de sus emociones es un mecanismo con el
que el sujeto trata de defenderse contra una realidad que le es desagradable.
PREVENCION
Para combatir el estrés y no dar pié a la espiral del efecto “burnout”, los profesores
han de superar un grave hándicap: "...vencer su propia emoción negativa
relacionada con la impotencia de la solución deseada...", es decir, vencer su
propio desánimo y desesperanza.
Algunos especialistas en esta materia sostienen, como medidas efectivas para
vencer el estrés, controlar y conocer las emociones y los sentimientos propios, así
como desarrollar una actitud de preocupación despegada (dedicación sin
absorción total).
Otras medidas que señalan son:
- Realzar y fortalecer la consideración social de los compañeros y colegas de
profesión para no sentirse aislado, así como la valoración positiva de los
superiores, tales como inspectores, directores, etc.
- Realizar ejercicio físico adecuado y posible ya que, además de la mejora del
riego sanguíneo, un cuerpo saludable resiste mejor el estrés.
Sería conveniente trabajar:
- Desde la Prevención, estableciendo un plan preventivo y eficaz, realizando
reconocimientos médicos periódicos, bien por detección sintomática de cualquier
anomalía, o bien, cuando los solicite el personal docente.
- Considerando enfermedades profesionales el estrés y el “burn-out”,
estableciendo para su curación tratamientos adecuados por médicos especialistas
e introduciendo unidades de medicina paliativa en hospitales.
En algunos países de la UE, como Francia, llevan años introduciendo estos
métodos y tratando este problema con la consideración que se merece. Los
resultados son altamente satisfactorios entre los profesores.
En este sentido, considerando el estrés y el “burnout” como enfermedades
profesionales, la Administración educativa debería regular los puestos de trabajo
no docentes para que puedan ser ocupados por estos profesionales cuando así lo
recomiende la inspección médica.
¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE BURNOUT?
El Síndrome de Burnout (también llamado "Burnout " o "síndrome del trabajador
quemado") consiste en la evolución del estrés laboral hacia un estado de estrés
crónico.
¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DEL BURNOUT?
Los síntomas del Síndrome de Burnout son muy similares a los síntomas
asociados al estrés laboral de modo general, sin embargo, en el caso del
Burnout pueden aumentar de intensidad, especialmente en lo relacionado con
cambios de comportamiento o de carácter. Entre ellos, podemos encontrar:
- Cambios en el estado de ánimo
- Desmotivación
- Agotamiento mental
- Falta de energía y menor rendimiento
Pero el Síndrome de Burnout no nos afecta sólo a nivel psíquico, entre los
síntomas a nivel físico que produce, podemos encontrar:
- Afecciones del sistema locomotor: Es frecuente la aparición de dolores
musculares y articulares, que se dan como resultado de la tensión generada por el
estrés laboral y que por lo general están provocadas por contracturas musculares.
- Otras alteraciones psicosomáticas: como problemas gastrointestinales,
cardiovasculares, afecciones de la piel, dolores de cabeza o cefaleas, mareos,
alteraciones del apetito sexual y mayor riesgo de obesidad entre otros.
CONSECUENCIAS DEL SÍNDROME DE BURNOUT
Además de todos los síntomas vistos anteriormente, el Síndrome de Burnout
puede tener consecuencias como las siguientes:
- Aumento del riesgo de alcoholismo o consumo de drogas
- Alteraciones del sueño
- Bajada de las defensas
Además, las consecuencias del "Burnout" se extienden más allá del propio
empleado y llegan a afectar a su familia, amigos y pareja e incluso pueden
ocasionar importantes pérdidas económicas a las empresas.
CAUSAS DEL SÍNDROME DE BURNOUT
Cualquiera de las siguientes causas puede desencadenar una situación de
"Burnout", especialmente cuando se dan por largos periodos de tiempo y de modo
continuado:
- Puestos relacionados con atención al público, clientes o usuarios
- Acoso laboral
- Elevado nivel de responsabilidad
- Jornadas laborales o "turnos" demasiado largos
- Trabajos muy monótonos
El estrés laboral y el Síndrome de Burnout, comparten la gran mayoría de sus
causas.
TRATAMIENTO DEL SÍNDROME DE BURNOUT
La clave para un tratamiento eficaz del Síndrome de Burnout es detectarlo en sus
primeras fases, por lo que cuanto antes trabajemos en el problema tras
identificarlo, antes seremos capaces de mantenerlo bajo control.
Por supuesto, la iniciativa en cuanto a su tratamiento puede provenir tanto del
propio trabajador como de la empresa o institución para la que trabaja, por lo que
es importante que haya una buena comunicación entre ambas partes y que se
establezcan los mecanismos necesarios para detectar este tipo de casos en una
etapa temprana, ya sea mediante la realización de cuestionarios o la medición de
los niveles de cortisol del empleado.
En primer lugar, las técnicas de relajación como las meditaciones guiadas o la
escucha de música relajante han demostrado ampliamente su eficacia para reducir
la ansiedad.
En segundo lugar, no debemos olvidar la parte física del problema. El estrés y el
burnout tienden a generar tensión muscular en determinadas zonas del cuerpo,
como los hombros o el cuello. Por ello es importante realizar determinados
estiramientos y ejercicios antiestrés como parte de la rutina diaria
En tercer lugar, la práctica habitual de algún deporte. El deporte nos mantiene
activos, mejorando la salud de nuestro corazón, músculos y huesos, además de
ayudar a desconectar de nuestros problemas mientras se practica.
El síndrome de Burnout es un mal muy frecuente en los profesionales de la
educación.
No es inusual ver profesores que siendo jóvenes mostraban una gran vitalidad y
pasión por su labor, pero que con el paso de los años han perdido toda
motivación, se muestran fácilmente irritables o muestran evidentes signos de
ansiedad y rechazo frente a cada nueva jornada de trabajo.
Al contrario de lo que mucha gente cree, el trabajo del docente no termina en el
aula; también deben corregir trabajos, exámenes, planificar sesiones, preparar
materiales para utilizar en clase o reunirse con el resto del equipo docente para
tratar diversos asuntos. Todo ello contribuye a aumentar su carga laboral de modo
considerable, lo que sin duda es un factor de estrés importante.