LA RATONERA
A partir de Textos de William Shakespeare.
Dramaturgia y Puesta: Erom Jimmy.
PERSONAJES:
Hamlet
Macbeth
Reina
Ofelia
Brujas I, II, III
Actor
1
ESCENA 1.
HAMLET: Que obra maestra es el hombre, cuán noble por su razón, cuán
infinito en facultades, en forma y movimiento, cuán expresivo y maravilloso.
Qué parecido a un ángel, en su comprensión, ¡qué semejante a un dios! La
maravilla del mundo, el arquetipo de los animales y sin embargo no me deleita
el hombre, ni la mujer, aunque con mi sonrisa de a voz entender que sí.
OFELIA: Vais a dar a los actores un recibimiento cuaresmal. Se dirigen aquí
para ofreceros sus servicios.
HAMLET: ¿Qué actores son esos?
OFELIA: Los mismos que tanto solían complaceros, los trágicos de la ciudad.
HAMLET: ¿Y porqué viajan? Más ventajoso les fuera, tanto para sus
representaciones, como para su provecho, el tener sede fija.
OFELIA: Creo que encuentran trabas, a consecuencia de la reciente innovación.
HAMLET: ¿Son aún tan solicitados?
OFELIA: No, no lo son, tratan de agradar, pero ha aparecido una nidada de
chiquillos que se desgañitan a mas no poder y son por ellos aplaudidos. Ahora
están de moda, mucha gente tiene miedo a la crítica de ciertas plumas y apenas
se atreven a luchar contra estos teatros vulgares.
HAMLET: ¡Cómo! ¿Y quién los mantiene? ¿Qué sueldos les dan?
OFELIA: Lo cierto es que ha habido ya muchos disgustos por ambas partes y el
pueblo no ve pecado en azuzarlos a la pelea, durante algún tiempo no se sacaba
dinero de una pieza dramática, a no ser que el poeta y el cómico anduvieran a la
greña por la cuestión.
HAMLET: ¿Es posible?
OFELIA: Ya han salido muchos con el cráneo roto. ¡Ya están ahí los actores!
HAMLET: Caballeros, sed bienvenidos a Elsinor, vengan pues, esas manos.
ACTOR: Son los mejores del mundo, tanto en lo trágico como en lo cómico,
para ellos ni Séneca es demasiado profundo, ni Plauto demasiado ligero. Sea
para recitar ateniéndose a las reglas del arte o para la libre improvisación, son
los únicos del mundo.
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ESCENA 2
BRUJA I: ¿Dónde estuviste hermana?
BRUJA II: Haciendo morir puercos.
BRUJA III: Hermana, ¿y tú dónde?
BRUJA I: Navegando, y con un ratón sin cola obraré, obraré, obraré.
BRUJA I: Yo te daré un viento.
BRUJA II: Y yo otro.
BRUJA I: ¡Macbeth que viene!
TODAS: Hermanas fatídicas enlacemos las manos, mensajeras de la tierra y del
mar, giremos, ¡giremos!, tres por ti, tres por mí, otras tres vueltas que serán
nueve, ¡silencio! Acabó el conjuro.
-en otro espacio.-
REINA: Salve a ti que serás rey, pero yo temo a tu naturaleza demasiado
repleta por la leche de la bondad humana como para tomar el camino más
breve, no te falta ambición, aunque sí el odio, ven pronto, ven para que pueda
vaciarte mi coraje en tus oídos. ¡Espíritus! Venid a mí, arrancadme mi sexo y
llenadme del todo con la más espantosa crueldad, que se espese mi sangre, que
se bloqueen todas las puertas al remordimiento, venid hasta mis pechos de
mujer y transformad mi leche en hiel. Ven noche oscura para que mi ávido
cuchillo no vea sus heridas, y que el cielo, espiándome a través de las tinieblas
no pueda gritarme: Basta, ¡basta!
MACBETH: Mi caro amor, ya vuelve esta noche.
REINA: ¿Y cuando parte?
MACBETH: Mañana.
REINA: Jamás verá el sol, no verá la mañana, vuestro rostro es un libro donde
los hombres pueden leer extrañas cosas. Para engañar al mundo, toma del
mundo su apariencia, pon una bienvenida en tu mirada, en la lengua, en las
manos y procura el inocente aspecto de la flor, pero sé tú la víbora que oculta.
MACBETH: Hemos de hablarlo más.
REINA: Mantén en tus ojos la serenidad y deja lo demás a mi cuidado.
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_ aparecen las brujas_
BRUJA I: Tres veces el maullido de un gato.
BRUJA II: La arpía ha gritado: “Ya es la hora, es la hora”
BRUJA III: Cerrojos, puertas, abrios llame quien llame.
MACBETH: Os conjuro a que me contestéis, respondedme a lo que os mande.
BRUJA I: Habla.
BRUJA II: Pregunta.
BRUJA III: Contestaremos.
MACBETH: Evocad, que vea yo los poderes.
BRUJA I: Macbeth, sé sanguinario, valiente y atrevido, búrlate del poder del
hombre, pues ninguno nacido de mujer puede dañarte.
MACBETH: Tres oídos que tuviera, con tres te escucharía.
BRUJA II: Escucha y no le hables.
BRUJA III: No serás vencido hasta que el gran bosque suba marchando para
combatirte.
_ desaparecen_
MACBETH: ¿Dónde están? Desaparecieron. En mi vida he visto un día tan feo
y hermoso a la par.
REINA: ¿Dónde se desvanecieron?
MACBETH: En el aire y lo que parecía corporal, se disipó como la respiración
en el viento.
REINA: Ojalá se hubieran quedado. Pero esos seres, ¿existían en realidad o
hemos comido algo que aprisiona la razón?
MACBETH: Pero yo seré rey.
ESCENA 3.
OFELIA: ¿Es verdad que una vez representasteis en la universidad, según
decís?
4
HAMLET: Si, y tenía fama de buen actor.
OFELIA: ¿Y qué papel representasteis?
HAMLET: Solo para vos soy el bufón.
OFELIA: Dadme una muestra de vuestro arte, vamos, un discurso apasionado.
HAMLET: ...dignaos decirme, si moráis esta isla y en lo que en ella me aguarda,
pero mi primer deseo, es saber, si sois mortal y si vuestro amor no tiene dueño,
os haré reina de mis tierras.
OFELIA: Tentada estoy por tomarte por cosa divina, porque nada en la
naturaleza he visto nunca tan noble.
HAMLET: ¿Qué otro trozo queréis, amor?
OFELIA: Te oí recitar en cierta ocasión un discurso que nunca he visto en
escena, pero era un verso excelente...
HAMLET: La isla está llena de rumores, de dulces aires que no hacen daño y si
has despertado de un largo sueño, te hace dormir nuevamente y entonces
soñando: diría que se entreabren las nubes y despliegan a mí vista
magnificencias prontas a llover sobre mí, a tal punto, que cuando despierto,
lloro por soñar todavía.
OFELIA: Levanta las cortinas de tus ojos y dime que ves a lo lejos...
HAMLET: ¿Qué es, un espíritu, una virgen?
OFELIA: Sea esto o no un sueño, podría jurarlo. ¿Mi esposo entonces?
HAMLET: Si yo fuera rey, ¿sabéis lo que haría?
OFELIA: Gobernarías con tal acierto, que eclipsarías la edad de oro.
HAMLET: En mi república dispondría todas las cosas al revés, nada de ricos,
pobres, nada de límites, todos los hombres y las mujeres estarían ociosos. Todas
las producciones de la naturaleza serían en común, sin sudor y sin esfuerzo, no
admitiría comercio alguno, si yo fuera rey, gobernaría sobre un reino
encantador, donde gozaría de música por nada.
OFELIA: Dios guarde a su majestad.
_ se besan apasionadamente _
HAMLET: Si con vuestro arte, habéis hecho rugir estas salvajes olas,
¡aplacadlas! Tengo una cosa para vos y a cambio...
5
OFELIA: ¿Una cosa para mí?
HAMLET: Este pañuelo.
OFELIA: ¿Y se lo has robado?
HAMLET: No, lo dejó caer por descuido. Y como estaba yo presente, me
aproveché de la ocasión, como tantas veces me aconsejaste robarlo...
OFELIA: Dámelo.
HAMLET: ¿Qué intentas hacer con él?
OFELIA: Que os importa.
HAMLET: Si no es para un asunto de importancia, devolvedlo, va a volverse
loca cuando advierta que le falta.
OFELIA: Fingid no saber de ello, tengo necesidad de él.
ESCENA 4
MACBETH: No debemos ir más lejos en este asunto.
REINA: ¿Te asusta el que tus actos y tu valentía lleguen a ser quizá igual a tu
deseo? ¿Quisieras vivir como un cobarde en tu propia estima, dejando que un
no me atrevo corroa tu ánimo?
MACBETH: Basta, te lo suplico, tengo el valor que cualquier hombre tiene y no
es un hombre quien se atreva a más.
REINA: ¿Qué bestia entonces te impulsó? Eras un hombre cuando te atrevías y
más hombre serías, si a más os atrevieseis.
MACBETH: ¿Y si fallase?
REINA: ¿Nosotros? Tensa la cuerda de tu valor hasta donde puedas y no
fallaremos, sujetaré con el vino a sus chambelanes, cuando caigan en un sueño
de puercos, ¿qué no podemos llevar a cabo contra el indefenso viejo? ¿Y quién
cargará con la culpa de nuestro asesinato?
MACBETH: No des al mundo más que hijos varones, cuando hayamos
manchado de sangre, a los dormidos, ¿cómo no creerán que ellos dieron el
golpe?
6
REINA: ¿Y quién se atreverá a pensar de otra manera si hacemos que nuestros
llantos rujan sobre su muerte?
MACBETH: Está ya decidido. Engañemos a los ojos del mundo fingiendo la
inocencia que esconde el rostro hipócrita y lo que conoce el falso corazón.
_ aparece el actor en otro plano como un bufón _
ACTOR: ¿Qué actores son esos? Son los mejores del mundo: tanto en lo trágico
como en lo cómico.
MACBETH: La naturaleza parece muerta y los malos sueños engañan. ¿No eres
tú, visión fatal, perceptible al tacto y a la vista? O eres sino un puñal del
pensamiento, todavía te veo y en tu propia hoja, gotas de sangre...
ACTOR: Sangre...
MACBETH: Sangre, que antes no encontraba. Tú, tierra sólida, apaga mis
pasos...
ACTOR: Sea cual fuere su camino...
MACBETH: Y que las piedras no disipen el horror silencioso exigido por la
hora... ¡voy! Está hecho, la campana me invita.
ACTOR: No la oigas, porque es el tañido que te llama al cielo o al infierno. Qué
obra maestra es el hombre, ¡que semejante a un dios! La maravilla del mundo...
y sin embargo...
BRUJA I: ¿Cuándo volveremos a encontrarnos las tres en un trueno?
BRUJA III: Cuando finalice el estruendo, cuando la batalla esté ganada y
perdida.
ACTOR: ¿Cómo habéis osado comerciar con Macbeth en enigmas de muerte?
¡Reparad vuestras faltas! Retiraos y esperadme en las cavernas de Aqueronte,
donde él acudirá para cambiar su destino. ¡Preparad vuestros sortilegios!
BRUJA III: Eso será antes que salga el sol.
ACTOR: Me encargaré de la realización de un destino terrible y fatal, antes que
caiga la primera gota, yo la recogeré y haré surgir espíritus que le precipiten a
su ruina...
BRUJA I: Se mofará de la muerte.
BRUJA II: Llevará sus esperanzas por encima de la sabiduría, la piedad, el
temor.
7
BRUJA III: La confianza es el mayor enemigo de los mortales.
ESCENA 5
MACBETH: Ya está... ¿no oíste ruidos?
REINA: El lamento de un búho.
MACBETH: ¡Que triste espectáculo!
REINA: Necio pensamiento decir eso.
MACBETH: Mira estas manos, sangre...
REINA: No podemos seguir tratando así este asunto o enloqueceremos.
MACBETH: Me pareció oír una voz que gritaba: “no dormirás más” Macbeth
ha asesinado el sueño, no dormirás más...
REINA: Vuelve a tu valor expulsando a esos pensamientos delirantes, ve, busca
un poco de agua y limpia vuestras manos de ese testigo repugnante. ¿Por qué
habéis traído aquí los puñales? Devuélvelos, llevadlo y manchad de sangre a los
dormidos centinelas.
MACBETH: No iré jamás, no me atrevo a mirarle otra vez.
REINA: Que voluntad tan débil, dadme a mí los puñales, mis manos tienen ya
el color de las tuyas y me avergonzaría llevar tan blanco corazón.
_ En otro espacio._
ACTOR: Mira, esta calavera, tenía lengua y podía en otro tiempo cantar, ¿será
de un político, de un intrigante? La calavera de Caín, el que cometió el primer
asesinato... he abandonado mis habituales ocupaciones, esta admirable fábrica:
La tierra, me parece un estéril promontorio. Ese infinito cielo, ese espléndido
firmamento que allí ves, todo eso no me parece más que una turbia y pestilente
reunión de vapores.
_ En otro espacio._
MACBETH: Aunque todavía permanezca vivo el recuerdo de la muerte de
nuestro querido hermano y nos toque, mantener en duelo nuestro corazón,
pensemos ya en él con un dolor más prudente y sin olvidarnos de nosotros
mismos. A este fin, hemos tomado por esposa a la que en un tiempo fue nuestra
hermana y hoy nuestra reina.
8
REINA: Querido Hamlet, arroja tus ropas de luto y miren tus ojos como amigo
al nuevo rey de Dinamarca, no estés continuamente buscando en el polvo a tu
noble padre, todo cuanto vive, ha de morir, ¿porqué parece que te afecta de un
modo tan particular?
HAMLET: ¡Parece! Señora, yo no sé parecer, todo esto es realmente apariencia,
pues, son cosas que él hombre puede fingir, pero lo que dentro de mí siento va
más allá de todas las exterioridades.
MACBETH: Es una hermosa acción que enaltece vuestros sentimientos, más no
debéis ignorar que vuestro padre, perdió a su padre, que este perdió al suyo,
perseverar en obstinado desconsuelo es muestra de voluntad rebelde, corazón
débil, una inteligencia simple e inculta, os rogamos por tanto, que moderéis ese
inútil desconsuelo y penséis en mi como un padre, vos sois el más inmediato a
nuestro trono y...
HAMLET: Haré cuanto esté de mi parte por obedeceros madre...
_ Todos se van _
HAMLET: Que fastidiosas, vanas e inútiles me parecen las costumbres de este
mundo.
OFELIA: Señor, creo haber visto anoche...
HAMLET: ¿A quién?
OFELIA: A vuestro padre, señor, prestadme oído atento.
HAMLET: Pero, ¿en dónde fue eso? ¿Y no le hablasteis?
OFELIA: Sí, pero no dio respuesta alguna.
HAMLET: Es muy extraño.
OFELIA: Pero tan cierto como vivo.
HAMLET: Os ruego, que si hasta ahora habéis ocultado esta visión, sigáis
teniéndole en el mayor secreto y cualquier cosa que esta noche ocurra, lo
confiaréis al pensamiento, pero no a la lengua. Esta noche iré a veros a la
explanada.
ESCENA 6
Las brujas mueven marionetas, enloqueciendo a Macbeth.
BRUJA I: Aquí tenéis reservado un sitio, señor.
9
MACBETH: ¿Dónde?
BRUJA II: Aquí buen señor, ¿qué es lo que turba a vuestra alteza?
MACBETH: ¿Quién de vosotros ha hecho esto?
BRUJA III: ¿Qué buen señor?
MACBETH: ¡No podéis decir que lo hice yo!
BRUJA I: Señores, levantaos, su alteza está indispuesto.
REINA: ¡Quietos! Dignos amigos, mi señor padece eso a menudo desde la
juventud. El trance es momentáneo, un instante y vuelve en si, comed y no
hagáis caso.
MACBETH: ¡Soy un hombre! Y tan atrevido que osa mirar cara a cara lo que
espantaría al diablo.
REINA: Es una visión creada por vuestro miedo, ¿porqué hacéis tales gestos?
Después de todo, no miráis más que una silla vacía.
MACBET: ¡Mira! Allí, te lo ruego, si los cementerios y sus tumbas nos
devuelven a los que enterramos, nuestros sepulcros serán los vientres de los
buitres.
REINA: ¿Te quitó agallas la locura?
MACBETH: Pues ahora los muertos resucitan y nos arrojan de nuestros
asientos. Y eso es más extraño que el crimen mismo. ¡Atrás, apártate! Que la
tierra te esconda.
BRUJA I: ¿Qué es lo que turba a vuestra alteza?
MACBETH: Me hacéis dudar de mi propio valor cuando veo que podéis
contemplar semejante espectáculo, ¿es posible que existan tales cosas?
BRUJA II: ¿Qué visiones señor?
REINA: Os suplico que no le habléis, toda pregunta le exaspera, así pues,
buenas noches.
BRUJA III: Buenas noches y mejórese vuestra majestad.
_ En la explanada _
HAMLET: El aire muerde con furia, hace mucho frío.
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OFELIA: ¿Qué hora es?
HAMLET: Debe faltar poco para las doce.
OFELIA: ¡Mirad señor! Ya se aparece.
HAMLET: Me quiere hablar, debo acompañarle.
SOMBRA: ¡Escúchame! No me compadezcas, presta solo oído a lo que voy a revelarte.
HAMLET: Habla, estoy obligado a oírte.
SOMBRA: Así lo estarás a vengarme, cuando sepas de su infame asesinato.
HAMLET: ¿Asesinato?
SOMBRA: Se ha dicho que estando dormido me mataron los centinelas, pero la
serpiente que quitó a tu padre la vida ahora lleva su corona, así fue como, estando
dormido, perdí a la vez, a manos de mi hermano, mi vida, mi esposa y mi corona. ¡Adiós
de una vez! Ya la luciérnaga anuncia la proximidad del alba. ¡Acuérdate de mí!
_ En otro espacio _
OFELIA: Mi noble señor.
MACBETH: Me han dicho que muy a menudo y de poco tiempo a esta parte te
ha dedicado algunos ratos a solas. ¿Qué hay entre vosotros?
OFELIA: ¿Qué quiere decir vuestra señoría?
MACBETH: Hablas como una muchacha inexperta que no ha pasado por tan
peligrosas... circunstancias.
OFELIA: No sé que debo pensar señor...
MACBETH: ¿Qué es lo que piensas?
OFELIA: ¿Pensar, señor?
MACBETH: Si me estimas, muéstrame tus pensamientos.
OFELIA: Sabéis que os estimo... los hombres debieran ser lo que parecen. Ojalá
ninguno pareciese lo que no es.
MACBETH: ¿Qué quieres decir?
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OFELIA: Vigilad a vuestra esposa, no hablo aún de pruebas, haced uso de
vuestros ojos sin celos ni confianza.
MACBETH: No creo que la reina no sea honrada.
OFELIA: Que viva así mucho tiempo, y otro tanto vos para creerla tal.
MACBETH: Ten por seguro que me probarás que mi amada es una puta.
OFELIA: Debería ser prudente, pues la honradez es una tontería que siempre
trabaja en balde.
MACBETH: Quiero tener alguna prueba.
OFELIA: ¡Cuidado con los celos! Mi señor, me arrepiento de haberos arrojado a
ese estado, aún no vemos nada definitivo, puede que sea todavía honrada,
decidme, tan solo, ¿no habéis visto nunca en manos de vuestra mujer un
pañuelo bordado?
MACBETH: Le di uno semejante, fue mi primer presente.
OFELIA: He visto un pañuelo de esa clase, estoy segura de que era de vuestra
mujer, en poder de Casio, con él, se limpiaba la barba...
MACBETH: Sangre, sangre.
ESCENA 7
HAMLET: Ser o no ser: esta es la cuestión, ¿qué es más elevado para el espíritu?
Sufrir los golpes o tomar las armas contra las calamidades, morir, dormir, tal
vez, soñar. He aquí el obstáculo, que nos detenga el considerar, que sueños
pueden sobrevivir en aquel sueño de la muerte, así la conciencia hace de
nosotros unos cobardes y las empresas tuercen su curso y dejan de tener
nombre de acción.
ACTOR: Vais a dar a los actores un recibimiento cuaresmal, se dirigen aquí
para ofreceros sus servicios.
HAMLET: Mi buen amigo, cuidaréis de que los actores estén bien atendidos,
porque ellos son el compendio y breve crónica de los tiempos.
ACTOR: Señor, los trataré conforme a sus merecimientos.
_ En otro Espacio._
REINA: ¿Qué hacéis ahí sola?
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OFELIA: ¿Cómo está vuestra alteza?
REINA: Bien, a dios gracias. ¿Qué hay entre vosotros? Confiésame la verdad.
OFELIA: ¿Qué quiere decir vuestra señoría?
REINA: Qué tú le has admitido con mucha complacencia y liberalidad. ¡Habla!
OFELIA: Por la más extraña de las casualidades, me ha dado muchas muestras
de afecto, pero no tengo respuesta alguna.
REINA: Ninguna desgracia, vas ahora a saber más de lo que sabes, ha llegado
el momento en que es necesario abrir tus oídos.
OFELIA: Os obedeceré señora.
REINA: Muéstrate tú más valiosa, procura ser más avara con tu presencia
virginal, pon un precio más alto, atiende a ello, él tiene más rienda suelta que la
que a ti te es concedida, celebro que tus encantos sean la causa feliz del
trastorno de Hamlet. Pues así podré esperar que tus virtudes le conduzcan de
nuevo a su habitual camino.
OFELIA: Así sea señora.
REINA: Paséate por aquí Ofelia, has como que lees este libro para que la
ocupación sirva de pretexto a tu soledad, oigo que viene.
OFELIA: Mi buen señor, ¿cómo ha estado en estos días?
HAMLET: Ser honrado, según anda hoy el mundo equivale a ser un hombre
elegido entre diez mil.
OFELIA: ¿Me conocéis señor?
HAMLET: Perfectamente bien.
OFELIA: Conservo de vos algunos recuerdos que...
HAMLET: No, yo nunca te he dado cosa alguna.
OFELIA: Sabéis muy bien que sí.
HAMLET: ¿Sois honesta?
OFELIA: Señor...
HAMLET: Yo os amaba antes, Ofelia.
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OFELIA: Así me lo hicisteis creer.
HAMLET: Vete a un convento, ¿porqué habrías de ser madre de pecadores?,
soy soberbio, ambicioso, con más pecado sobre mi cabeza que pensamientos
para concebirlos, no te fíes de ninguno de nosotros...
OFELIA: ¿Qué quiere decir vuestra señoría?
HAMLET: Si te casas, cásate con un tonto, porque los hombres avisados saben
muy bien que clase de monstruos hacéis de ellos, adiós.
OFELIA: ¡Mayor es mi decepción!
HAMLET: También he oído hablar de vuestros afeites, la naturaleza os dio una
cara y vosotras os fabricáis una distinta. Andáis dando saltitos haciendo pasar
vuestra liviandad por candidez. ¡Vete! Ya estoy harto de eso, eso es lo que me
ha vuelto loco.
MACBETH: ¿Amor? Algo anida en su alma, no hay nada que parezca locura, es
un peligro, que salga para Inglaterra tal vez los diferentes mares expulsen ese
no se que, que anida su melancolía.
REINA: No necesitas contarnos, todo lo hemos oído.
MACBETH: La locura de los grandes no debe quedar sin vigilancia.
OFELIA: Os doy las buenas noches.
MACBETH: Prestadme el pañuelo, el que yo os he dado.
REINA: No lo llevo encima.
MACBETH: ¿No? Es que lo has extraviado, ¿desapareció? ¡Hablad!
REINA: No está perdido, ¿pero si lo estuviera?
MACBETH: ¡Dónde está mi pañuelo!
OFELIA: (Que regresa) Los actores se preparan.
_ La Reina se va._
MACBETH: Quisiera estar nueve años matándola.
OFELIA: Es menester olvidar eso.
MACBETH: Que se pudra, porque no vivirá... (Le enseña un anillo, como precio y
como proposición) ¿y viste el pañuelo?
14
OFELIA: Era el vuestro, espere a que Casio se durmiera y lo dejó caer por
descuido, como estaba yo presente, me aproveché de la ocasión. (Toma el anillo y
lo guarda, le entrega el pañuelo.)
MACBETH: Estrangulada, en el lecho, en ese mismo lecho que ella ha
mancillado.
ESCENA 8
ACTOR: Os pedimos que, pacientes, nos escuchéis con ecuanimidad,
sometiéndonos humildes a vuestro fallo y clemencia... Engañemos a los ojos del
mundo fingiendo la inocencia que esconde el rostro hipócrita y lo que conoce el
falso corazón... ¡Os doy las buenas noches! La naturaleza parece muerta y los
malos sueños engañan... ¡Sed bienvenidos a Elsinor! Ya están aquí los actores,
prestad oído atento... si yo hubiera de colonizar esta isla, si yo fuera el rey,
¿sabéis lo que haría?... son los mejores actores del mundo, tanto en lo trágico
como en lo cómico... la confianza es el mayor enemigo de los mortales.
OFELIA: ¿Qué significa esto, señor?
HAMLET: Una leve fechoría, lo que en términos vulgares se llama crimen. Los
actores no pueden guardar secretos. Todo se ha de decir.
OFELIA: ¿Estáis alegre señor?
HAMLET: Solo para vos soy el bufón. ¿Qué ha de hacer uno sino estar alegre?,
y si no mirad que aire risueño tiene mi madre, y eso que mi padre murió hace
dos horas.
OFELIA: Dos veces, dos meses, señor.
HAMLET: ¿Tanto tiempo? Dos meses que ya murió, pues entonces vístase de
luto el diablo.
OFELIA: Y no dirán lo que significa ese espectáculo.
HAMLET: Si, como vos no os avergoncéis de exhibir, lo que es él no se
avergonzará de deciros lo que significa.
ACTOR: La naturaleza os dio una cara y vosotros os fabricáis otra distinta.
MACBETH: ¿Has oído bien el argumento? ¿No hay en el nada ofensivo?
HAMLET: No, no. Todo es pura farsa, veneno de broma.
MACBETH: ¿Cómo se titula la obra?
15
HAMLET: La Ratonera, este drama representa un asesinato cometido en... a
vuestra majestad y a nosotros que tenemos inocente el alma, no puede
afectarnos. (Aparte con el Actor) Di tu parlamento como te lo he recitado, porque
si lo voceas, como lo hacen muchos actores, me daría igual que el pregonero
dijera mis versos...
ACTOR: Se lo garantizo...
HAMLET: Tampoco seas demasiado manso. Acomoda la acción a la palabra, la
palabra a la acción, pues cualquier cosa que así se exagere, se aparta del
propósito del teatro, mostrar de la época su conjunto y huella, aunque hagas
reír a los inexpertos, ten en cuenta la censura de los expertos.
ACTOR: Hemos arreglado eso, señor.
HAMLET: Lo espero, pues hay algunos que se ríen de ellos mismos para hacer
reír a cierta cantidad de espectadores estúpidos, es una villanía y demuestra
una lamentable ambición. Id a prepararos.
_Hamlet regresa junto a los reyes._
ACTOR: ¿Y quién cargará con la culpa de nuestro asesinato? ¿Y quién se
atreverá a pensar de otra manera si hacemos que nuestros llantos rujan sobre su
muerte?
OFELIA: ¡El Rey se levanta!
REINA: ¡Suspended la representación!
MACBETH: ¡Traed luz!
TODOS: ¡Luces, luces!
HAMLET: ¿Qué le sucede?
OFELIA: Se ha retirado a su aposento por la cólera.
HAMLET: Hubierais dado muestras de mayor sensatez yendo a contárselo a su
médico.
OFELIA: La Reina, vuestra madre, me envía a buscaros.
HAMLET: Gracias.
OFELIA: Esa cortesía no es sincera, la reina quisiera hablaros inmediatamente.
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ESCENA 9
_Una sala del castillo._
MACBETH: Necesito que me digáis más, es preciso que todo ceda ante mí, he
ido tan lejos en el camino de la sangre, que si no avanzara más, el retroceder
sería tan difícil como ganar la otra orilla.
_ Aparecen las brujas._
MACBETH: No me agrada, ni es seguro para nosotros, dar riendas suelta a su
locura, ¡preparaos! Partirá pronto, las circunstancias de nuestro estado no
permiten consentir peligros tan inminentes como los que a cada instante origina
los actos de su demencia.
BRUJA I: Sé los puertos mismos hacia donde soplan los malos vientos y
conozco la debilidad de los marineros, le dejaré seco como heno, ni de día, ni de
noche colgará el sueño, vivirá como hechizado, semanas de fatiga le dejarán
consumido y aunque su barco no zozobre, le azotarán las tempestades.
MACBETH: Espíritus, quiero que realicen exactamente la tempestad que os
pedí.
BRUJA II: No habrá alma que no sienta fiebre de locura que no hagan
disparates de desesperación, gritarán: el infierno está vacío señor, todos los
demonios están aquí.
MACBETH: Espero así se haga, la locura de los grandes no debe dejar de
vigilarse.
BRUJA III: Nos prepararemos, tenemos que conservar en seguridad todos los
que viven, gracias a vuestra majestad.
MACBETH: Os ruego que os arméis para ese rápido viaje, pues debéis parar a
ese temor que ahora anda con los pies demasiado libres.
TODAS: Nos daremos prisa.
_ En otro espacio. Un pasillo oscuro de palacio._
REINA: ¿Qué es eso Hamlet?
HAMLET: ¿Qué pasa?
REINA: Voy a buscar algunos que sepan entenderse contigo.
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HAMLET: Vamos sentaos, no os moveréis de aquí, ni saldréis hasta que os haya
puesto ante un espejo, donde veáis lo más íntimo de vuestro ser.
REINA: ¿Qué intentas matarme?
HAMLET: Las nubes que pesaban sobre nuestra casa yacen sepultas en las
hondas entrañas del océano. Yo groseramente construido y sin la majestuosa
gentileza para pavonearme ante una ninfa de libertina desenvoltura, yo,
privado de esta bella proporción, desprovisto de todo encanto por la pérfida
naturaleza, enviado a este mundo antes de tiempo, con estos tiempos
afeminados de paz, no hallo delicia en pasar el tiempo, he determinado odiar
los placeres de esta época. Sentaos y dejad que yo os retuerza el corazón si está
echo de sustancia penetrable.
_ Aparece el Actor. Sale rápido al sentir a Ofelia_
OFELIA: (Desde dentro) ¿Quién anda ahí?
REINA: El infierno está vacío y todo los demonios se haya aquí.
HAMLET: (Esconde a la madre tras la cortina, llega Ofelia) Me hacéis dudar de mi
propio valor cuando veo que podéis contemplar semejante espectáculo, ¿es
posible que existan tales cosas?
OFELIA: (Le muestra un frasco de veneno) ¿Y si fallase?
HAMLET: Si yo hubiera de colonizar esta isla... si yo fuera su rey.
OFELIA: Pero yo temo a tu naturaleza demasiado repleta por la leche de la
bondad humana.
HAMLET: Hemos de hablarlo más.
OFELIA: Vuestro rostro es un libro abierto donde los hombres pueden leer
extrañas cosas, para engañar al mundo, toma del mundo su apariencia.
HAMLET: Pues ahora los muertos resucitan con veinte heridas en la cabeza y
nos arrojan de nuestros asientos, todo es realmente apariencia, ese infinito cielo
no es más que una pestilente reunión de vapores. (Ofelia le muestra un anillo que
le dio antes Macbeth) ¿Qué has hecho? ¿Tenéis ojos? No me digáis que es amor,
algún sentido tendréis o si no carecéis de juicio.
OFELIA: No me digáis mas, me haces volver los ojos alma adentro.
HAMLET: (mirando hacia la cortina) ¿Cómo os sentís señora?
OFELIA: ¿Cómo te sientes tú? Que fijas tu mirada al vacío y mantienes
conversación con el aire, ¿a dónde miras?
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HAMLET: Cuidado con los celos...
OFELIA: Nada he llevado a cabo que no fuera en beneficio tuyo... este asunto lo
he preparado yo tan acertadamente que nadie perderá el valor de un cabello...
HAMLET: Es una hermosa acción que enaltece vuestros sentimientos, más,
perseverar en obstinado desconsuelo es muestra de corazón débil y una
inteligencia simple e inculta.
OFELIA: ¡Vos sois el más inmediato al trono!
HAMLET: Se acabaron los casamientos.
OFELIA: Loco estás.
HAMLET: Y todo no más que para vivir entre el hediondo lecho del amor
cómodo.
OFELIA: Vuelve a tu valor expulsando esos pensamientos delirantes.
HAMLET: Yo no te amaba, no es más que una invención de tu cerebro.
OFELIA: ¿Qué puedo hacer?
HAMLET: Aparentad al menos cierta virtud...
OFELIA: Yo te amaba antes.
HAMLET: Yo realmente no estoy loco, estoy loco por astucia...
_ desaparece Ofelia, sale la reina tras la cortina, atónita._
HAMLET: ¿Cómo os sentís señora?
REINA: ¿Cómo te sientes tú?
HAMLET: ¿No veis nada aquí? (se refiere a sí mismo, a su estado actual)
REINA: Nada, (le mira) no es más que una invención de tu cerebro.
HAMLET: Pero no volváis al lecho de mi tío, aparentad al menos cierta virtud.
REINA: Loco estás.
_ Desaparece Hamlet. _
MACBETH: ¿Cómo está Hamlet?
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REINA: Mi alma enferma, la naturaleza de mi pecado, está llena de torpe
desconfianza y culpa, que a sí misma se pierde sin miedo de perderse.
MACBETH: El viejo. Está muerto y enterrado
REINA: Todavía hay aquí una mancha maldita, el infierno es sombrío, ¿qué
importa que llegue a saberse si nadie puede pedir cuentas a nuestro poder?
MACBETH: Sabemos lo que somos, más no sabemos lo que podemos ser.
Dadme el pañuelo que os ofrecí.
REINA: Pero quién hubiera imaginado que el viejo tuviera tanta sangre,
siempre aquel hedor de la sangre.
MACBETH: Quien engaña debe morir o engañará a más hombres.
_Macbeth se va._
_Viniendo de discutir con Hamlet, dejando caer flores a un río._
OFELIA: No puede salir de su tumba, lo hecho no se puede deshacer, hemos de
tener paciencia, pero no puedo menos que llorar, pensando, que seguirá allí; en
esa tierra fría ¿Quién anda ahí?
_Otro espacio._ Llega Hamlet._
HAMLET: Silencio... Un dolor va pisando los talones a otro, se ha ahogado
REINA: ¿Dónde?
HAMLET: Hay un sauce que crece a través de un arroyo, allí llegó con
guirnaldas en la frente, sus ropas se extendieron y la sostuvieron un rato a flote
como una sirena, pero no tardó mucho en que sus vestidos, pesados de tanto
beber, arrebataran a la pobre desgraciada su canto melodioso hasta la fangosa
muerte. Demasiada agua tienes, pobre Ofelia y por eso me prohíbo las lágrimas,
tengo en mí, palabras de fuego que querrían salir en llamaradas, si no fuera
porque esta debilidad las apaga...
_Sale Hamlet, Macbeth aparece, la Reina le va a hablar_.
MACBETH: Silencio.
_Se oye ruido tempestuoso de truenos y rayos._
REINA: Así lo haré, ¿pero que ocurre?
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MACBETH: Aquel pañuelo que tenía yo en tanta estima y que te regalé...
_Aparecen las brujas entre ellos, como en dos planos en el espacio._
BRUJA I: Termine la tormenta cuando tenga paciencia el mar. Que no les
importen a estas rugientes olas el nombre del Rey.
REINA: No, por mi vida y mi alma.
MACBETH: De matar hablo.
REINA: Sí, pero no para morir aún.
BRUJA II: Si podéis ordenar silencio a estos elementos y conseguir calma al
instante, no tocaremos ni un alma más, si no podéis, dad gracias por haber
vivido hasta ahora.
MACBETH: ¡Ten cuidado!
REINA: ¡Tened piedad!
MACBETH: ¡Mi pañuelo!
BRUJA III: Todo está perdido, nos hundimos...
MACBETH: (Con la Reina sobre la cama) ¿Qué ruido es ese, que ocurre? ¡Que
guarden las puertas! Hubo un tiempo en que un grito nocturno helaba mis
sentidos, la muerte no me produce emoción alguna, la vida no es más que una
sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y agita una hora sobre la
escena y después no se le oye más, un cuento narrado por un idiota y que nada
significa.
_ Se queda el espacio oscuro, en otro plano, entra el actor._
ACTOR: Si con vuestro arte, habéis puesto a rugid las olas, ¡calmadlas! Terrible
es que un barco tan espléndido se haga pedazos, si yo fuera un dios poderoso,
habría hundido el mar en la tierra, antes de ver tragarse un barco lleno de
almas.
BRUJA II: No ha ocurrido nada malo, el terrible espectáculo del naufragio lo he
ordenado con tal seguridad, que no hay alma que se haya perdido.
BRUJA III: Los clamores y el hundimiento que viste no son más que sortilegios.
ACTOR: Desconfíen del hechizo y dejen al mal del quien sois siervos... Ya están
abandonados mis hechizos, el poder que ahora poseo es solo el mío, libradme
de la isla estéril del odio. Con la ayuda de vuestras buenas manos, el amable
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aliento ha de llenar nuestras velas, para llegar a nuestro destino: la piedad, sin
tener culpas... a mi mando se han abierto las tumbas, pero aquí abjuro de mi
magia porque más elevado mérito se alberga en la virtud que en la venganza,
romperé mis encantos para que se disipen las tinieblas del sentido de los
hombres y así despierten, como la mañana nueva, arrojando la ignorancia que
oscurece la claridad de su razón.
TELÓN
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