Introducción
Envejecimiento activo.
Los seres humanos comienzan a envejecer desde el primer segundo de vida, lo cual
implica que a largo de su vida vayan adquiriendo ciertas habilidades, ya sean estas
cognitivas, físicas, y psicológicas, entre otros. Estas habilidades aumentan con el paso
de los años, pero en el adulto mayor disminuyen relativamente aunque no por completo.
Pierden cierta capacidad para ordenar sus ideas de una forma rápida y adecuada, y por
ende esto afecta en su vida diaria, trayendo consigo un desbalance en sus emociones,
sentimientos, por lo tanto, un programa donde los adultos mayores pueden mantener y
desarrollar sus capacidades, ya sean culturales, sociales y deportivas, en las cuales
puedan demostrar su valía para que de este modo tengan un correcto envejecimiento
activo.
Ciertos autores e investigaciones mencionan que el los países desarrollados cuentan
con programas en donde los adultos mayores tienen mayor inclusión en los diversos
ámbitos, tales como educativos, políticos y sociales, entre otros. El envejecimiento no
implica una enfermedad, dependencia y falta de productividad necesariamente,
conforme se va añadiendo años a la vida también se va incorporando a las personas
mayores diversas modificaciones, fruto del proceso natural del envejecimiento, que
conllevan cambios en las estructuras internas y externas. El propósito de esta
investigación es dar a conocer como el envejecimiento activo va tomando importancia
en la actualidad ya que es un tema de mucha relevancia, a través de la búsqueda de
artículos y estudios realizados en lo largo del tiempo sobre este tema.
Objetivo General:
Analizar la autonomía personal, realización de actividades culturales, familiares y
sociales, que se dan en el envejecimiento activo a través de una revisión bibliográfica.
Objetivo Específico:
Incrementar el rol activo de las personas mayores en la sociedad y que su valor redunde
en otras generaciones.
Desarrollo
Para la Organización mundial de la Salud el envejecimiento activo es el proceso de
aprovechar al máximo las oportunidades para tener un bienestar físico, psíquico y social
durante toda la vida, por lo tanto su objetivo es extender la calidad de vida, la
productividad y la esperanza de vida a edades avanzadas y con la prevalencia mínima de
discapacidad. En el envejecimiento es importante permanecer activo en las tres áreas
física, social y mental. Por otra parte, el envejecimiento activo es un fenómeno que tiene
su origen en un conjunto de efectos multifactoriales, que desde el punto de vista
psicosocial, no sólo contempla el envejecimiento desde la atención médica, sino que
incorpora factores de las áreas económicas, conductual y del entorno sociocultural que
benefician al envejecimiento de las personas.
Los seres humanos siempre tienen que estar en movimiento, para que de este modo
sus músculos estén siempre activos, es decir dejar aun el sedentarismo y recuperar la
actividad física para así evitar problemas musculares en un futuro, el envejecimiento
activo hace referencia a la actividad del adulto mayor, como este responde a las
diferentes actividades que se contemplan en esta edad, ya sean esta físicas, mentales y
sociales, dando como resultado un envejecimiento más homogéneo y por ende la
creación de diferentes actividades que ayudan a mejorar la calidad de vida como es el
caso de la participación en tareas recreativas y de ocio, trabajos culturales y sociales, y
compromiso en la comunidad y en la misma familia (Casado, Lezcano, & Rodríguez,
2015, pág. 17).
Para fomentar el envejecimiento activo, la educación para la salud es una potente
herramienta (Davey, 2002, pág. 15), desarrollada tradicionalmente en contextos
presenciales a los que ahora se unen los virtuales. La participación activa en entornos
tecnológicos puede desempeñar un papel primordial en la mejora de la salud y calidad
de vida de los mayores, favoreciendo la autonomía y creatividad; creando nuevas redes
sociales y evitando el aislamiento y la soledad social; posibilitando el acceso a servicios
de salud, culturales, entre otros. El uso de la tecnología de una forma adecuada es de
mucha valía, por lo tanto los adultos mayores también pueden utilizar las diferentes
herramientas que ofrecen estas y de este modo estar en contacto con sus amigos y
familia, facilitando de este modo una mayor interacción individual y social.
Gracia y Herrero (2008, pág. 8) encuentran que las personas mayores usuarias de
Internet mantienen una mejor salud física, menor presencia de problemáticas asociadas
a la salud mental y muestran unos índices mayores de integración y participación social
que los no usuarios. Herrero, Meneses, Valente y Rodríguez (2004, pág. 35) ratifican
que la actividad social en Internet no es incompatible con la actividad social presencial,
sino que ambos contextos de participación parecen tener efectos similares.
Por otra parte, según diversos autores como Bermejo, Pinazo, Lorente, Limón,
Fernández, (2010, pág. 4), en España existe mayores niveles de autonomía y libertad,
entre otros aspectos significativos, en cómo están envejeciendo muchas personas: más
lentamente, con más capacidades personales, y con más salud; con mayor grado de
seguridad e independencia económica; con mucho tiempo para disfrutarlo; optando a la
participación activa en equipamientos, instituciones y organizaciones de diverso tipo.
Por lo tanto los adultos mayores una vez que se jubilen o lleguen a un punto en donde
no puedan realizar sus trabajos, tendrán un espacio en el cual podrán distraerse y por
ende su vida cotidiana será más activa, y sentirán que son valorados dentro de su grupo
familiar y social (Fernández, 2009, pág. 20).
Según estas investigaciones en España se muestra un mayor envejecimiento activo,
lo cual implica que en otros países se siga estas directrices las mismas que servirán para
tener una importante inclusión de los adultos mayores dentro de todos los ámbitos en
los que se desempeña un país. Otros expertos hablan de que, efectivamente, España es
un país de viejos; pero de unos viejos que disponen de más tiempo libre, tienen mejor
salud y más educación, un mayor nivel adquisitivo y, por añadidura, otras inquietudes
de acuerdo a nuevos estilos de vida (Giró, 2009, pág. 33).
Dicho panorama puede generalizarse para muchos de los países europeos y de los
distintos continentes. Sin embargo, siendo más precisos, es conveniente señalar que el
acceso y las posibilidades se ven limitadas cuando las condiciones económicas,
políticas, sociales, que configuran el desarrollo y la calidad de vida de estas personas,
no acompañan el proceso (Hernández Rodríguez, 2009, pág. 23). Según informes
internacionales, en América Latina aún constan como principales preocupaciones de las
personas mayores la falta de seguridad de ingresos, la falta de acceso gratuito a los
servicios de salud; la participación, dado que aún existe poco reconocimiento, por parte
de los gobiernos o la sociedad civil, hacia la implicación activa de las personas mayores
en la sociedad; la marginalización, siendo un colectivo especialmente vulnerable a los
abusos y violencia.
La calidad de vida percibida por el individuo muchas veces depende de la posición
que tiene en el contexto cultural y sistema de valores en el que vive en relación con sus
objetivos, expectativas, normas y preocupaciones. Por lo tanto, la calidad de vida
relacionada con la salud debe valorarse desde las dimensiones física, psicológica y
social. Por ejemplo, la actividad física está altamente relacionada con la calidad de vida
de las personas mayores, brindando un espacio donde la persona potencia no sólo su
dimensión física, son también su dimensión psicológica y social. Por lo tanto, la
práctica de la actividad física es una medida favorable para minimizar los efectos de los
cambios resultantes del proceso de envejecimiento (Castellano, 2014. pag, 3).
Promocionar el envejecimiento activo requiere impulsar y compensar la
responsabilidad personal, del encuentro y la solidaridad intergeneracional, y la creación
de entornos favorables que hagan que las decisiones saludables sean decisiones fáciles.
Para ello es imprescindible el trabajo conjunto entre distintos agentes, donde los
educativos tienen un peso importante (Sánchez, 1997. pág, 6). Por lo tanto, es evidente
que las actuaciones tendentes a potenciar actitudes y conductas que promueven la
inquietud intelectual, la curiosidad científica, y cultural, profundizar en las humanidades
y en el conocimiento de los riesgos que conllevan determinados hábitos, va a permitir a
las personas adultas/mayores estar en mejores condiciones de afrontar las diferentes
etapas que la vida les va proponiendo.
Sin embargo la adaptación al envejecimiento no es fácil debido a que las personas
tienen una idea errónea sobre el mismo, además de ciertos miedos que son creados por
la sociedad, es decir que al llegar a esa edad, se sienten inútiles, que sus derechos no
son valorados, además que siendo anciano lo que les queda es acudir a un centro
gerontológico en el cual se encuentran aislados de su familia y la sociedad,
disminuyendo de esta forma sus relaciones y actividades interpersonales (Paz, 2011.
Pág, 13). La vejez también debe verse como una etapa del desarrollo y madurez y esto
les permite ver la vida de una manera diferente, aprecian la relatividad y comprenden
que presente tiene un pasado y un futuro que a la mayoría de individuos les toca vivir
Conclusiones
La vejez es una de las etapas de la vida en que existe cierta predisposición a la
tristeza, melancolía y a la depresión, estos pueden estar vinculados con los aspectos
físicos debido a la pérdida de autonomía o a los aspectos sociales, como consecuencia
se produce un mayor aislamiento social agregándose además las modificaciones en los
procesos cognitivos, afectando aún más el autoestima y la autoconfianza del adulto
mayor. Pero es importante mencionar que en la actualidad se están implementando
programas en donde los adultos mayores cuentan con áreas recreativas, culturales, en
donde se integran a la sociedad de una forma favorable y de este modo mejora su
autonomía y por ende la confianza que tienen hacía con ellos mismos aumenta y así
mejoran sus relaciones interpersonales y familiares.
Los adultos mayores tienen que tener un desenvolvimiento correcto en todas sus
actividades, tanto laborales, familiares y culturales, para ello es fundamentan tener el
apoyo de la familia, es decir hacerlos sentir que aún pueden ser un aporte tanto para
ellos mismos, así como para los demás, un ejemplo de ello es que en países europeos los
adultos mayores tienen mayor o cuentan con actividades que están fomentando el
envejecimiento activo y por ende una mejor calidad de vida. Estos acontecimientos
deben se emulados en todos los países del mundo, ya que envejecer dignamente es un
derecho de todos los seres humanos y debe perdurar a través del tiempo.
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Referencias
Casado, R., Lezcano, F., & Rodríguez, M. (2015). Envejecimiento activo y acceso a las
tecnologías: Un estudio empírico evolutivo. Comunicar, XXII (45), (37-46).
Campos, R., & Barzuna, L. (2004). Estudio del Envejecimiento. Revista Médica del
Hospital Nacional de Niños Dr. Carlos Sáenz Herrera, 39(2), (33-47).
Fernández, Y. (2009). Aprender disfrutando: una experiencia de ocio para
adultos/mayores en la Universidad.Revista Mal Estar e Subjetividade, 9(3),
(751-782).
Montero, I., & Bedmar, M. (2010). Ocio, tiempo libre y voluntariado en personas
mayores. Polis (Santiago), 9(26), (61-84).
Paz, J. (2011). El proceso de envejecimiento, especialmente en las personas mayores,
dinamizado por valores asociados al encuentro intergeneracional. Revista Mal
Estar e Subjetividade, 11(1), (13-38).
Villanueva., M. (2009). Abordaje histórico de la psicología de la vejez. Revista
Habanera de Ciencias Médicas, 8(3).