BORAR LA LINEA Y ENFERMERI---------
Teorías y Modelos aplicadas a la Salud Sexual y Reproductiva.
Asignatura :
Integrantes: Llontop Damián Marilia.
Muro Minguillo Milagros.
Niño Niño Lourdes.
Orozco Ramírez Jessica.
Paredes Zamora Jussara.
Piscoya Sernaque Liliana.
Ramírez Gálvez Katherine
Rivera Llanos Sussan.
Asesora: Lucia Chanamé Carretero
Ciclo Académico: VIII Ciclo – 2011 II
FALTA INTRODUCCION
El concepto de desarrollo psicosexual es un elemento esencial en la teoría sexual de
Sigmund Freud desarrollado hacia finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Freud
propone un concepto ampliado de la sexualidad humana, idea revolucionaria en su época,
que postula la existencia de una sexualidad infantil, cuyo desarrollo está organizado en
fases. Para Freud la pulsión sexual es la fuerza motivacional más importante. Éste creía que
esta fuerza no era solo la más prevalente para los adultos, sino también en los niños, e
incluso en los infantes. Cuando Freud presentó sus ideas sobre sexualidad infantil por
primera vez, el público al que se dirigió no estaba preparado para hablar de sexo O DE
SEXUALIDAD en los adultos, y desde luego menos aún en los niños.
Cada una de estas fases está caracterizada por una zona erógena que es la fuente de la
pulsión libidinal durante cada etapa. Estas fases son (en orden de su aparición): oral, anal,
fálica, de latencia y genital. Freud creía que si durante cualquiera de estas fases el niño
experimentaba ansiedad en relación a esa pulsión correspondiente, los temas relacionados a
esa etapa podrían persistir en la época adulta como neurosis.
Fase Rango de Zona(s) Consecuencias de la Fijación
edad erógena(s)
Oral 0-1 años Boca Oralidad Agresiva: Signos que incluyen mascar
chicle o lapiceras.
Oralidad Pasiva: Signos que incluyen
fumar/comer/besar/fellatio/cunnilingus3
La fijación a esta fase puede dar como resultado
pasividad, credulidad, inmadurez y una
personalidad fácil de manipular.
Anal 2-3 años Eliminación Retención anal: Obsesión con la organización y
intestinal y pulcritud excesiva.
urinaria Expulsividad anal: Imprudencia, negligencia,
rebeldía, desorganización, coprofilia.
Fálica 4-6 años Genitales Complejo de Edipo: (sólo en niños, de acuerdo
a Freud)
Complejo de Electra: (sólo en niñas, luego
desarrollado por Carl Jung) consecuencias de la
fijacion
Latencia 7-10 años Sentimientos (Las personas no tienden a fijarse a esta etapa,
(hasta la sexuales pero si lo hacen, tienden a ser sumamente
pubertad) latentes frustrados sexualmente.) como la manifiestan
Genital 11+ años Intereses Frigidez, impotencia, relaciones insatisfactorias
(Pubertad sexuales
en maduros
adelante)
ETAPAS PSICOSEXUALES
Freud afirma que los tres componentes de la personalidad (el id, el yo, el ello) se iban o
van configurando con las primeras experiencias de la infancia, a medida que la persona
atravesaba por una serie de etapas psicosexuales. Durante estas etapas la energía del Ello se
fija en determinadas zonas corporales: la boca, el ano, los genitales.
Si en cualquiera de las etapas, se mima en demasía a los niños, o se les priva de afecto, el
desarrollo se detiene en esa etapa y la personalidad adulta queda estancada allí donde la
dificultad se fijó. Según Freud, la personalidad del adulto queda configurada
primordialmente durante estas cuatro etapas:
ETAPA ORAL: Durante esta etapa, que abarca aproximadamente los primeros 18 meses de
vida, el niño fija principalmente su conducta en la boca: al comer, chupar y morder. Los
niños súper mimados o frustrados en esta etapa, al llegar a adultos, pueden presentar rasgos
de la personalidad oral: dependencia, pasividad y avidez.
ETAPA ANAL: A lo largo del segundo año empieza el entrenamiento de esfínteres o el
aprendizaje de “ir al baño”: los niños deben aprender a controlar por primera vez, sus
impulsos naturales. Este hecho marca el inicio de la etapa anal. Si este entrenamiento es
bastante severo y conflictivo, o si la eliminación de las heces fecales y orina es demasiado
placentera, el individuo puede quedar fijado en la etapa anal, y posteriormente presentará
una personalidad “anal”: desconfianza, terquedad, desorden y sadismo, o excesiva
docilidad, excesivo orden y limpieza, demasiados escrúpulos.
ETAPA FÁLICA: En la etapa fálica (del tercero al quinto año de la vida) los niños
descubren los genitales y se recrean en ellos. Sus fantasías se orientan en torno a los
complejos de Edipo y de Electra (nombres de los personajes de la literatura griega que
amaban en exceso al progenitor del sexo contrario y sentían gran rivalidad hacia el
progenitor del mismo sexo). Freud creía que la resolución de estos complejos era
fundamental para el desarrollo de la moralidad y la conducta apropiada a su papel sexual. Si
no se resuelven adecuadamente, la persona puede rechazar el papel sexual socialmente
sancionado y tornarse homosexual o lesbiana, o bien presentar conducta antisocial, perversa
o inmoral.
ETAPA GENITAL: Al terminar la etapa fálica, Freud pensaba que ya estaba esencialmente
formada la personalidad de los niños. Para él, lo siguientes siete años de vida no
constituyen una etapa de grandes necesidades, ni cambios fundamentales en la
personalidad. Al presentarse la pubertad, vuelven a presentarse los intereses sexuales como
una renovación de la propia percepción corporal dado que el desarrollo hormonal ha
favorecido la diferenciación de los rasgos de feminidad y virilidad. Durante la adolescencia
y los primeros años de la vida adulta, que en términos generales coinciden con el período
genital o etapa genital, los individuos se orientan hacia las relaciones interpersonales y
empiezan a participar en las actividades de su cultura. Hasta este período han estado
absortos en sus propios cuerpos y en la satisfacción de sus necesidades. En esta etapa
nueva, como adolescentes, aprenden a establecer relaciones satisfactorias con las demás
personas. Según Freud, una relación heterosexual madura es el punto que marca el
comienzo de la madurez. Como utilizar este conocimientos para educar a los padres
La teoría de Dorothea Orem, permite un abordaje integral del individuo en función de situar
los cuidados básicos como centro de ayuda al ser humano a vivir feliz durante más tiempo,
es decir a mejorar su calidad de vida.
Asimismo, esta teoría está basadas en cuatro aspectos o elementos fundamentales: persona,
salud, entorno, cuidado (Rol Profesional o de Enfermería). Donde Orem definió estos 4
elementos fundamentales de la siguiente manera:
La Persona es un organismo biológico, racional y pensante, quien es afectado por el entorno
y realiza acciones que le afecten a él mismo, a otros y a su entorno, condiciones que le
hacen capaz de llevar a cabo su autocuidado.
La Salud es el estado que para la persona significa cosas diferentes en sus distintos
componentes. Significa integridad física, estructural y funcional; ausencia de defecto que
implique deterioro de la persona; desarrollo progresivo e integrado del ser humano como
una unidad individual, acercándose a niveles de integración cada vez más altos.
Los cuidados de Enfermería se definen como ayudar al individuo a llevar a cabo y
mantener, por si mismo, acciones de autocuidado para conservar la salud y la vida,
recuperarse de la enfermedad y afrontar las consecuencias de esta.
Orem, no hizo ninguna definición de entorno, sin embargo no lo omitió en su teoría, ya que
al definir el concepto de persona dijo que este es afectado por el entorno y a partir de las
modificaciones del mismo, el ser humano es capaz de actuar, es decir que ella conocía que
el entorno, la persona y la salud estaban estrechamente relacionados.
Además, Orem define su modelo como una teoría general constituida por tres teorías
interrelacionadas: la teoría del autocuidado, teoría de déficit de autocuidado y teoría de los
sistemas de enfermería.
TEORÍA DEL AUTOCUIDADO
Orem contempla el concepto auto como la totalidad de un individuo (incluyendo
necesidades físicas, psicológicas y espirituales), y el concepto de cuidado como la totalidad
de actividades que un individuo inicia para mantener la vida y desarrollarse de una forma
que sea normal para él.
El autocuidado es la práctica de actividades que los individuos inician y realizan en su
propio beneficio para el mantenimiento de la vida, la salud y el bienestar.
Puede considerarse que un individuo cuida de sí mismo si realiza efectivamente las
siguientes actividades:
1. Apoyo de los procesos vitales y del funcionamiento normal.
2. Mantenimiento del crecimiento, maduración y desarrollo normales.
3. Prevención o control de los procesos de enfermedad o lesiones.
4. Prevención de la incapacidad o su compensación.
5. Promoción del bienestar.
El cuidado se inicia voluntaria e intencionadamente por los individuos. El autocuidado es
un fenómeno activo que requiere que las personas sean capaces de usar la razón para
comprender su estado de salud, y sus habilidades en la toma de decisiones para elegir un
curso de acción apropiado.
A partir de esta teoría se articulan tres conceptos: el del agente del autocuidado que se
refiere a cualquier persona que cumple con la responsabilidad de conocer y satisfacer las
necesidades de autocuidado; el de los factores que condicionan las actividades de
autocuidado como la edad, sexo, estado de desarrollo, sistema familiar, educación,
orientación sociocultural, disponibilidad de servicios, patrones de vida y estado de salud.
Relaciona, también, las actividades de autocuidado con los requisitos de autocuidado, son
aquellos que tiene por objeto promover las condiciones necesarias para la vida y
maduración, y prevenir la aparición de condiciones adversas o mitigar los efectos de dichas
situaciones en los distintos momentos del proceso evolutivo o del desarrollo del ser
humano.
Entre los requisitos tenemos: requisitos de autocuidado universal, los de desarrollo y los de
desviación de la salud.
A. Requisitos de Autocuidado Universal:
Estos requisitos de autocuidado universal abarcan los elementos físicos, psicológicos,
sociales y espirituales esenciales de la vida. Cada uno de ellos es importante para el
funcionamiento humano. Orem ha identificado y descrito ocho actividades que son
esenciales para el logro del autocuidado que son los requisitos de autocuidado universal.
Estas son:
1. Mantenimiento de un aporte suficiente de aire.
2. Mantenimiento de un aporte suficiente de agua.
3. Mantenimiento de un aporte suficiente de alimentos.
4. Provisión de cuidados asociados con los procesos de eliminación y los excrementos.
5. Mantenimiento del equilibrio entre la actividad y el reposo.
6. Mantenimiento del equilibrio entre la soledad y la interacción social.
7. Prevención de peligros para la vida, el funcionamiento humano, y el bienestar
humano.
8. Promoción del funcionamiento y desarrollo humanos dentro de los grupos sociales
de acuerdo con el potencial humano, las limitaciones humanas conocidas y el deseo
humano de ser normal (normalidad).
Orem destaca la importancia de los cuidados preventivos de salud como un componente
esencial de su modelo. La satisfacción efectiva de las exigencias de autocuidado universal
apropiadas para un individuo se considera como prevención primaria.
B. Requisitos de Autocuidado en la Desviación de la Salud:
Estos requisitos existen cuando el individuo está enfermo, sufre alguna lesión, tiene
incapacidades o está recibiendo cuidados médicos. Por eso que los cambios en el estado de
salud requieren que el individuo busque consejo y ayuda de otras personas competentes
para ofrecérselos cuando él es incapaz de satisfacer sus propias necesidades de cuidado de
la salud.
En este tipo de requisitos encontramos, dentro de los cuidados preventivos de la salud, la
prevención secundaria, la cual consiste en evitar, mediante la detección temprana y la
pronta intervención, los efectos adversos o complicaciones de la enfermedad o de la
incapacidad prolongada. La prevención terciaria ocurre cuando hay una rehabilitación
después de la desfiguración o incapacidad.
C. Requisitos de Autocuidado del Desarrollo:
Estos requisitos se clasifican en: etapas específicas de desarrollo y condiciones que afectan
el desarrollo humano.
Algunos requisitos del desarrollo están relacionados con la producción y el mantenimiento
de condiciones que apoyen los procesos vitales y promuevan el desarrollo, es decir, el
progreso humano hacia niveles más altos de organización de las estructuras humanas y
hacia la maduración.
Las etapas de desarrollo específicas incluyen:
1. Vida intrauterina y nacimiento.
2. Vida neonatal.
3. Lactancia.
4. Etapas de desarrollo de la infancia, adolescencia y adulto joven.
5. Etapas de desarrollo de la edad adulta.
6. Embarazo, en la adolescencia o en la edad adulta.
El segundo grupo de requisitos de autocuidado del desarrollo implica la provisión de
cuidados asociados con condiciones que pueden afectar adversamente el desarrollo
humano. La consideración clave es la provisión de cuidados para reducir los efectos
adversos de estas condiciones sobre el desarrollo humano.
Las consideraciones relevantes incluyen:
1. Deprivación educacional.
2. Problemas de adaptación social.
3. Pérdida de familiares, amigos o colaboradores.
4. Pérdida de posesiones o del trabajo.
5. Cambio súbito en las condiciones de vida.
6. Cambio de posición, ya sea social o económica.
7. Mala salud, malas condiciones de vida o incapacidad.
8. Enfermedad terminal o muerte esperada.
9. Peligros ambientales.
Estar sujeto a una de estas condiciones o una combinación de ellas podría representar una
demanda creciente para la capacidad que tiene el individuo de enfrentarse con sus propias
necesidades de autocuidado.
DÉFICIT DE AUTOCUIDADO
Esta teoría considera Orem como el núcleo central del modelo, plantea la relación de la
capacidad de acción de la persona para generar su propio autocuidado y las demandas de
acciones necesarias para cubrir los requerimientos. Por lo tanto el déficit de autocuidado es
la falta o una capacidad no adecuada del individuo para realizar todas las actividades
necesarias que garanticen un funcionamiento (pro) saludable.
La presencia de una de las siguientes condiciones, o de una combinación de ellas,
constituiría una evidencia de que existe un déficit de autocuidado:
1. Falta de ocupación continuada en el autocuidado, o falta de adecuación de lo que se
hace para cubrir los requisitos de autocuidado.
2. Toma de conciencia limitada, o falta de conciencia, del yo y del entorno,
excluyendo la debida al sueño natural.
3. Incapacidad para recordar pasadas experiencias en el control de la de conducta.
4. Limitaciones para el juicio y toma de decisiones sobre el autocuidado asociadas con
la falta de conocimiento y de familiaridad con las condiciones internas o externas.
5. Acontecimientos indicadores de funcionamiento desordenado o alterado, que dan
lugar a nuevos requisitos de autocuidado de desviación de la salud y al ajuste de uno
o más requisitos de autocuidado universal.
6. Necesidad de los individuos de incorporar en sus sistemas de autocuidado medidas
de autocuidado complejas, recientemente prescritas, cuya realización requiere la
adquisición de conocimientos y habilidades mediante el entrenamiento y la
experiencia.
La intervención de enfermería sólo tiene lugar cuando las demandas de autocuidado del
individuo exceden sus habilidades para cubrirlas. Ante esta condición se justifica la
necesidad de cuidados de enfermería. De ahí que surge la teoría de los sistemas de
enfermería.
SISTEMAS DE ENFERMERÍA
Sistema de enfermería, se refiere a la secuencia de acciones prácticas deliberadas que llevan
a cabo las enfermeras con el propósito de ayudar a la persona a adoptar una actitud
responsable frente a sus autocuidado.
Los elementos básicos constituyentes de un sistema de enfermería son: La enfermera, el
paciente o grupo de personas y los acontecimientos ocurridos incluyendo, las interacciones
con los familiares y amigos.
Según la capacidad y voluntad de la persona, los cuidados de enfermería se orienta en los
tres sistemas de enfermería: totalmente compensatorio, parcialmente compensatorio y de
soporte-educación.
A. Totalmente compensatorio.
Es el tipo de sistema requerido cuando la enfermera realiza el principal papel
compensatorio para el paciente. Con frecuencia el paciente es incapaz de satisfacer sus
propios requisitos de autocuidado universal y la enfermera debe hacerse cargo de ellos
hasta el momento en que el paciente pueda reanudar su propio cuidado (si esto es posible) o
hasta que haya aprendido a adaptarse a cualquier incapacidad.
Este sistema de enfermería se requiere en las siguientes situaciones:
1. Cuando es incapaz de ocuparse de su autocuidado. (está en coma).
2. El paciente no puede o no quiere emprender acciones que requieran deambulación o
movimientos de manipulación.
El papel de la enfermera en los sistemas de enfermería totalmente compensatorio es
compensar las incapacidades para el autocuidado que pueda tener el paciente, y apoyar y
proteger al paciente mientras le proporciona un entorno apropiado para cultivar las
capacidades de autocuidado existentes y reforzar el desarrollo de otras nuevas.
Las enfermeras no sólo deben ser las proveedoras de cuidados, sino también formar los
juicios y tomar las decisiones que sean necesarias en beneficio del paciente. Esta
responsabilidad se extiende a los requisitos de autocuidado universales, del desarrollo y de
la desviación de la salud.
B. Parcialmente compensatorio.
La enfermera debe actuar con un papel compensatorio, pero el paciente está mucho más
implicado en su propio cuidado en términos de toma de decisiones y acción.
Este sistema de enfermería es apropiado en las siguientes situaciones:
1. El paciente tiene una limitación de la movilidad o habilidades de manipulación.
2. El paciente tiene un déficit de conocimientos o habilidades, o de ambos.
3. El paciente no está psicológicamente dispuesto para realizar, o aprender a realizar
conductas de autocuidado.
El papel de la enfermera en el sistema de enfermería parcialmente compensatorio incluye:
realizar algunas medidas de autocuidado, compensar cualquier limitación del autocuidado y
ayudar al paciente según requiera.
Este sistema de enfermería también otorga algunas responsabilidades al paciente,
incluyendo:
1. Realizar algunas medidas de autocuidado (se espera que los pacientes se impliquen
en la tarea de cuidar de sí mismos cuando son capaces de hacerlo).
2. Aceptar cuidados y ayuda por parte del equipo de enfermería cuando sea apropiado.
C. De apoyo/educación.
Este sistema de enfermería sería apropiado para el paciente que es capaz de realizar las
acciones necesarias para el autocuidado y puede aprender a adaptarse a las nuevas
situaciones, pero actualmente necesita ayuda de enfermería; la cual se limitará a ayudar a
tomar decisiones y a comunicar conocimientos y habilidades.
Este sistema puede requerir que la enfermera enseñe al paciente, o que modifique el
entorno para ayudar al aprendizaje, quizá reduciendo las distracciones innecesarias.
El concepto de autocuidado refuerza la participación activa de las personas en el cuidado de
su salud, como responsables de decisiones que condicionan su situación, coincidiendo de
lleno con la finalidad de la promoción de la salud. Hace necesaria la individualización de
los cuidados y la implicación de los usuarios en el propio plan de cuidados, y otorga
protagonismo al sistema de preferencias del sujeto.
Por otro lado supone trabajar con aspectos relacionados con la motivación y cambio de
comportamiento, teniendo en cuenta aspectos novedosos a la hora de atender a los
individuos (percepción del problema, capacidad de autocuidado, barreras o factores que lo
dificultan, recursos para el autocuidado, etc.) y hacer de la educación para la salud la
herramienta principal de trabajo.
Los métodos de asistencia de enfermería que D. Orem propone, se basan en la relación de
ayuda y/o suplencia de la enfermera hacia el paciente, y son: Actuar en lugar de la persona,
ayudar u orientar a la persona ayudada, apoyar física y psicológicamente a la persona
ayudada y promover un entorno favorable al desarrollo personal.
CONCEPTO DE AUTOCUIDADO
El autocuidado se refiere a las prácticas cotidianas y a las decisiones sobre ellas, que realiza
una persona, familia o grupo para cuidar de su salud; estas prácticas son “destrezas”
aprendidas a través de toda la vida, de uso continuo, que se emplean por libre decisión, con
el propósito de fortalecer o restablecer la salud y prevenir la enfermedad; ellas responden
a la capacidad de supervivencia y a las prácticas habituales de la cultura a la que se
pertenece.
Entre las prácticas para el autocuidado se encuentran: alimentación adecuada a las
necesidades, medidas higiénicas, manejo del estrés, habilidades para establecer relaciones
sociales y resolver problemas interpersonales, ejercicio y actividad física requeridas,
habilidad para controlar y reducir el consumo de medicamentos, seguimiento para
prescripciones de salud, comportamientos seguros, recreación y manejo del tiempo libre,
diálogo, adaptaciones favorables a los cambios en el contexto y prácticas de autocuidado en
los procesos mórbidos... “Cualquier cosa que una persona pueda aprender, conduce a
cambios en uno de los tres campos siguientes del comportamiento: cognitivo, afectivo y
psicomotor; todo aprendizaje equivale a obtener el desarrollo de una forma de
comportamiento, bien sea porque surjan o cambien los comportamientos, los afectos o las
destrezas psicomotoras en la persona”
PRINCIPIOS PARA EL AUTOCUIDADO
El autocuidado es un acto de vida que permite a las personas convertirse en sujetos de
sus propias acciones. Por lo tanto, es un proceso voluntario de la persona para consigo
misma.
El autocuidado implica una responsabilidad individual y una filosofía de vida ligada a
las experiencias en la vida cotidiana.
El autocuidado se apoya en un sistema formal como es el de salud e informal, con el
apoyo social.
El autocuidado tiene un carácter social, puesto que implica cierto grado de
conocimiento y elaboración de un saber y da lugar a interrelaciones.
Al realizar las prácticas de autocuidado, ya sea con fines protectores o preventivos, las
personas siempre las desarrollan con la certeza de que mejorarán su nivel de salud.
Para que haya autocuidado se requiere cierto grado de desarrollo personal, mediado por
un permanente fortalecimiento del autoconcepto, el autocontrol, la autoestima, la
autoaceptación, y la resiliencia.
Estos conceptos son entendidos como:
A. Autoconcepto: Una serie de creencias sobre sí mismo que se manifiestan en la
conducta. Estas creencias se acercan más a la realidad en la medida que la persona
profundice en el estudio de sus propias características. Un mayor autoconocimiento
posibilita un conocimiento de sí mismo más objetivo, lo que constituye el primer
paso para la autoaceptación.
B. Autoestima o autovaloración: La autoestima nace del autoconcepto que una
persona tiene de sí misma y se forma a partir de las opiniones de los demás,
expresadas a través de mensajes verbales y no verbales, sobre la persona y de la
manera como esta los recibe; además, pueden influir en ella factores internos, por
ejemplo, una depresión endógena.
C. Autoaceptación: El reconocerse a sí mismo como persona con cualidades y
limitaciones; permite asumir y aceptar constructivamente las características que
difícilmente pueden ser modificadas.
D. Autocontrol: Es la capacidad que tiene una persona para controlar sus decisiones.
El control tiene un papel fundamental sobre las decisiones en torno al autocuidado,
es así como el control interno está relacionado con las creencias que tienen la
persona y la capacidad de influir en el medio y en el curso de la propia salud; aquí
se incluyen los determinantes personales, es decir, los que significan bienestar para
cada persona. A su vez, el control externo es todo aquello que viene del medio
externo a la persona, por ejemplo, la influencia de la familia, los amigos y los
medios de comunicación.
E. Resiliencia: “capacidad humana para hacer frente a las adversidades de la vida,
superarlas y salir de ellas fortalecido o incluso transformado”. Permite focalizar los
aspectos que protegen a las personas ante las adversidades y trabajar sobre sus
recursos y fortalezas, promoviendo el desarrollo humano como posibilidad de
aproximarse a sus condiciones de calidad de vida. La resiliencia es importante en el
autocuidado porque facilita a las personas actuar de manera más “sana” frente a los
obstáculos a la calidad de vida; por ej.: la enfermedad que podría ser asumida como
¡una oportunidad para crecer!
Se esperaría que cuando la persona logre la aceptación de la propia individualidad, la
autonomía y la independencia, haya introyectado el comportamiento de autocuidado.
FACTORES DETERMINANTES DEL AUTOCUIDADO
Los conocimientos y la voluntad son factores internos a la persona y las condiciones para
logran calidad de vida, corresponden al medio externo a ella. Cuando los factores internos y
externos interactúan de manera favorable, se logra una buena calidad de vida; ellos son:
Factores internos o personales:
Los aspectos internos dependen directamente de la persona y determinan, de una manera
personal, el autocuidado; corresponden a:
Los Conocimientos: Determinan en gran medida la adopción de prácticas saludables,
pues permiten a las personas tomar decisiones informadas y optar por prácticas
saludables o de riesgo, frente al cuidado de su salud.
La Voluntad: Es importante entender que cada persona tiene una historia de vida con
valores, creencias, aprendizajes y motivaciones diferentes, de aquí que cada una tenga
una “clave para la acción” diferente, con respecto a los demás y a cada uno de sus
hábitos.
En el análisis de los determinantes personales hay que considerar dos aspectos:
- Las Actitudes: Son el resultado del convencimiento íntimo que lleva a una persona a
una actuación a favor o en contra, ante una situación determinada. Tiene que ver con los
valores, los principios y la motivación. Aquí juega un importante papel la voluntad de
cambio; ejemplos de actitud se observan en las formas como las personas responden
ante una agresión verbal con una actitud desafiante, tolerante.
- Los hábitos: Son la repetición de una conducta que internaliza la persona como
respuesta a una situación determinada; es el establecimiento de patrones
comportamentales por su repetición, por ej. el ejercicio rutinario.
Factores externos o ambientales
Son aquellos aspectos externos que hacen posible o no el autocuidado de las personas y sin
embargo, no dependen de ellas; corresponden a los determinantes de tipo cultural, político,
ambiental, económico, familiar y social. Entre los factores externos tenemos los de tipo:
Cultural: Con respecto a la forma como la cultura determina el autocuidado, es
necesario considerar que a las personas se les dificulta la adquisición de nuevos
conocimientos y la adopción de nuevas prácticas, debido a que los
comportamientos están arraigados en las creencias y las tradiciones.. “La gente no
reemplaza fácilmente creencias ancestrales por nuevos conocimientos y, por eso, es
importante develarlas, entender su racionalidad, sentido y significado, para poder
erosionarlas y recomponer una visión esclarecida de la salud y de la enfermedad
que se traduzca en comportamientos saludables”.
De género: Las prácticas de autocuidado en nuestra sociedad han tenido un sesgo
de género, el cual ha generado formas diversas de autocuidado individual y
colectivo en mujeres y hombres; por ej., en relación con el cuidado de la apariencia
física, a las mujeres se les estimula para que sean “vanidosas” y a los hombres se
les dice lo contrario, como ilustra este refrán popular “el hombre es como el oso,
entre más feo más hermoso”.
Científico y tecnológico: Con un sentido ecológico, los descubrimientos en materia
de salud y en general en todo lo que se relaciona con la vida, tanto en el planeta
como en el universo, tienen relación con las posibilidades de cuidar la propia salud
puesto que compartimos un universo en permanente interrelación. Un ejemplo está
en la discusión con respecto a los riesgos que implican para la salud humana y la
vida de los ecosistemas, los alimentos transgénicos, los cuales obligan a un
replanteamiento de las prácticas alimenticias de las personas y colectivos.
Físico, económico, político y social: Para optar por prácticas saludables hay que
disponer de un mínimo de recursos físicos como la infraestructura sanitaria, por
ejemplo; en teoría, estos asuntos son competencia de los gobernantes y los
colectivos, trabajando juntos en pro del desarrollo, a través de la participación
social.
PAPEL DEL PROFESIONAL DE LA SALUD EN EL FOMENTO DEL
AUTOCUIDADO
El tema del autocuidado ha sido abordado por diferentes profesiones, tanto del área de la
salud como del área social, debido a que tiene un alto contenido sociológico, antropológico,
político y económico, por lo tanto su estudio es de carácter interdisciplinario. Para el
profesional de la salud, el autocuidado es un reto puesto que él es el llamado a promoverlo.
El fomento del autocuidado requiere de un enfoque humanista, por lo tanto, es necesario
partir del concepto de persona como ser integral, y de salud como “el resultado de los
cuidados que uno mismo se dispensa a sí mismo y a los demás, de la capacidad de tomar
decisiones y controlar la vida propia y de asegurar que la sociedad en que uno vive ofrezca
a todos sus miembros la posibilidad de gozar de un buen estado de salud”. Cuando se
piensa en promover el autocuidado en el marco del desarrollo humano, se requiere que toda
persona pueda ser, tener, hacer y estar; ella necesita la satisfacción y el desarrollo en
condiciones de equidad que le permitan la subsistencia, el afecto, la protección, la
participación, el entendimiento, el ocio, la creación, la libertad y la identidad. Con respecto
al fomento del autocuidado el profesional de la salud requiere:
Internalizar que la salud es consecuencia de un proceso dinámico, complejo; un
proceso que depende del cuerpo, de la mente, de las emociones, de la vida espiritual
y de las relaciones con los demás y con el mundo que nos rodea.
Asumir que el autocuidado es una vivencia cotidiana y así, el fomento del
autocuidado sería el compartir de sus propias vivencias. En la medida que el
personal de salud vive con bienestar, está en condiciones de promocionar la salud de
los demás. “la palabra enseña y el ejemplo arrastra”.
Evitar que sus intervenciones sean “amenazantes” o “coercitivas” para la gente; por
el contrario, partir del estímulo a la autoeficacia en las personas y fomentar en ellas
niveles cada vez más altos de autoestima, puesto que el autocuidado es, en gran
parte, un resultado del quererse. Al fortalecer la autoestima se impulsan prácticas
deliberadas de autoafirmación, autovaloración, autorreconocimiento, autoeficacia y
autoexpresión de los aspectos que favorecen el desarrollo integral.
Explorar y comprender las rupturas que existen entre conocimientos, actitudes y
prácticas, para así plantear propuestas de acción, y capacitación que hagan viable
una armonía entre cognición y comportamientos.
Contextualizar el fomento del autocuidado de acuerdo con las características
culturales, de género, y etapa del ciclo vital.
Asumir que las personas realizan las prácticas de autocuidado con la certeza de que
mejorarán sus niveles de salud, sin olvidar que no todas las prácticas para cuidarse
redundan en mayores niveles de salud, bien porque en sí mismas no producen el
efecto deseado, o porque resultan insuficiente pues no son practicadas con la
frecuencia y la permanencia requeridas.
Estudiar mediante investigaciones cualitativas, con una visión antropológica, la
“textura de la vida cotidiana” y los imaginarios de la gente, para poder reconocer las
lógicas y prácticas de las personas, con respecto al cuidado de la salud. De lo
anterior se desprende la necesidad de que el profesional de la salud fomente y
participe del diálogo de saberes, el cual le permite identificar, interpretar y
comprender la lógica y la dinámica del mundo de la vida de las personas, mediante
el descubrimiento y el entendimiento de la racionalidad, el sentido y el significado,
para poder articularlo con la lógica científica y solo así, tener una visión mas clara de
la salud y la enfermedad.
Buscar espacios de reflexión y discusión acerca de lo que la gente sabe, vive y
siente con respecto a las diferentes situaciones de la vida y la salud, para promover
en las personas mediante un proceso educativo de reflexión y acción, un “regreso” a
estas prácticas para que, transformen las que implican algún riesgo para la salud y
refuercen aquellas protectoras que ya han sido asumidas (acciones reforzadoras).
Incrementar la capacidad que tienen los colectivos para promocionar su salud, a
través del empoderamiento, para influir sobre los determinantes de la salud.
Trabajar en equipo interdisciplinario en permanente intercambio de conocimientos
científico técnico, humanístico, de experiencias y vivencias.
Es necesario ejercer el rol de profesional de la salud, como una persona productiva y
eficiente, con responsabilidad social, comprometida con su entorno, respetuosa de la
singularidad y la tolerancia, con necesidad de crecer a través de la búsqueda, la
independencia, el encuentro, y la apertura a la expresión libre del otro. .¡En la medida en
que se crece como persona, se propicia el bienestar, se moldean los valores y se prioriza la
vida!
CONDUCTAS DE AUTOCUIDADO EN LA SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA.
Cuando se toma una decisión sobre cómo vivir la sexualidad genital, es muy importante
que se asuma la responsabilidad sobre el bienestar de una/o misma/o y de la pareja.
El autocuidado tiene que ver con las cosas que una/o hace, dice y siente para asegurarse y
proteger la salud física, sexual, mental y espiritual propia. Entre estas se incluye la
protección contra ITS/VIH-SIDA y la prevención del embarazo.
Hay muchos aspectos que se puede hacer para cuidar la salud sexual y reproductiva
tanto si que si se decide abstenerse o si opta por tener relaciones coitales.
Algunas de estos aspectos a tenerse en cuenta son:
• Conocer bien las características físicas de los genitales y su funcionamiento.
• Tener hábitos de limpieza (lavar bien los genitales, conque
• Usar ropa interior de algodón y cambiarla todos los días etc.
• Cambiarse las toallas higiénicas con regularidad, etc.).
• Revisar si hay presencia de fluidos extraños o malolientes en los genitales, y
buscar atención médica si se necesita.
• Chequear si aparece alguna lesión, llaga o grano en nuestros genitales, y visitar al
médico(a) inmediatamente.
• Hacer el autoexamen de los testículos o los senos 1 vez al mes.
• Estar atento(a) a cualquier cambio de la orina: la frecuencia, el color, una
sensación de urgencia, o si se siente dolor o ardor al orinar.
• Acudir al centro de salud cuando algo parezca no estar bien en los genitales, su
funcionamiento o se tenga algún problema de tipo sexual.
• Conversar con una persona de confianza sobre las dudas e inquietudes sobre
sexualidad.
• Buscar información confiable y verdadera sobre la sexualidad y sus
manifestaciones.
Además si se decide mantenerse en abstinencia, se puede hacer lo siguiente:
• Comentarle a la pareja la decisión tomada, antes de que se presente alguna
situación que presione o le haga ir en contra de su decisión.
• Evitar estar a solas con la pareja, pues la privacidad e intimidad podrían llevarlos
a buscar un acercamiento físico más intenso.
• No esperar a que el nivel de excitación aumente cuando se está con la pareja, sino
detener la actividad que está haciendo sentirte así (como besos y abrazos) y hasta
apartarse de la persona para que la excitación baje.
• Recordarle a la pareja la decisión de abstenerse, para que ambos la respeten.
• Evitar cosas o actividades que podrían ponerte a prueba o debilitarte en tu
decisión.
• Participar en actividades recreativas, que te permitan concentrarte en otras cosas
distintas a las eróticas.
Si se decide tener relaciones sexuales genitales o coitales, el autocuidado puede ser:
• Usar siempre y adecuadamente el condón, aunque solo se tenga una pareja sexual.
• Tener una sola pareja y serle fiel, solicitándole a ella o él que haga lo mismo.
• Realizarse la prueba del VIH si se ha tenido alguna conducta riesgosa.
• Andar siempre un condón, en un lugar adecuado que no lo exponga a dañarse. Se
debe recordar que muchas veces se tienen encuentros sexuales sin planearse con
anticipación.
• Exigirle a la pareja el uso del condón si se va a tener un encuentro sexual.
• Acudir al médico(a) para que aconseje cuál método utilizar para evitar los
embarazos.
• No realizar prácticas sexuales de alto riesgo (como tener relaciones con varias
personas, el coito interrumpido, el ritmo, no usar condón, etc.).
• No mezclar el sexo con el alcohol o drogas, ya que si se está bajo los efectos de
una droga es más probable que se corran riesgos y se hagan cosas que no se
harían en otro momento. Por ejemplo, que se te olvide usar el condón y tengas
relaciones coitales sin protección.
• No permitir que nos presionen o manipulen para realizar ciertas prácticas sexuales
que no queremos o que nos harían sentir incómodos(as).
• Además, si se quiere postergar el coito (la penetración), se pueden explorar otras
formas de disfrutar la experiencia sexual, como las caricias eróticas, la
autoestimulación mutua, el sexo oral, etc.
El mutuo cuidado es la responsabilidad que tenemos de proteger a nuestra pareja de
cualquier riesgo para su salud física, mental, sexual y espiritual. Se expresa en los actos, los
pensamientos y los sentimientos. Incluye cuidarla del contagio de ITS/VIH-SIDA y del
embarazo.
Algunas cosas que se puede hacer para proteger a tu pareja si deciden abstenerse son:
• Respetar la decisión de la pareja, aunque no la compartas.
• Ayudar y colaborar para mantener la decisión.
• No presionar a la pareja para que haga algo que vaya en contra de la decisión.
• Compartir espacios juntos con otras personas, para que un momento de soledad no
los lleve a buscar un acercamiento físico más intenso.
• Hablar sobre lo que van a hacer cuando se viva un momento de mucha excitación.
• Identificar las cosas que podrían llevarlos a poner en riesgo su decisión, para poder
evitarlas.
• Compartir actividades recreativas, que les permitan disfrutar de hacer cosas juntos.
Si se tienen relaciones sexuales genitales o coitales, las conductas de mutuo cuidado deben
ser:
• Acordar que siempre van a usar el condón y aprender cómo se coloca.
• Usar siempre y adecuadamente el condón.
• Realizarse la prueba del VIH y conocer los resultados de ambos.
• Guardarse fidelidad mutuamente.
• Asegurarse que uno de los dos ande siempre con condones, en un lugar adecuado
que no los exponga a dañarse. Esto porque muchas veces el encuentro sexual no se
planea con anticipación.
• Acudir en pareja al médico(a) para que les aconseje cuál método utilizar para evitar
los embarazos.
• No tener prácticas sexuales de alto riesgo (como el coito interrumpido, el ritmo, no
usar condón, etc.).
• No tener encuentros sexuales si alguno o los dos han consumido alcohol o drogas,
ya que es más posible que se les olvide o no le den importancia al uso del condón y
tengan relaciones coitales sin protección.
• Conversar abiertamente sobre lo que les gusta y no les gusta, así como los temores,
dudas y expectativas sobre el encuentro sexual.
• No presionar o manipular a la pareja para que haga cosas que no quiere o que le
harían sentirse incómodo(a).
• Buscar que la experiencia sexual sea positiva y gratificante para los dos, que les
permita obtener placer físico y emocional, sin correr ningún riesgo.
• Si se quiere postergar el coito (la penetración), pueden recurrir a otras opciones
como: las caricias eróticas, la autoestimulación mutua, el sexo oral, etc.
• Decidir juntos el momento en que se va a llegar a tener una relación sexual coital.
MODELO DE PROMOCIÓN DE LA SALUD.
La Promoción de la Salud es uno de los Lineamientos principales de la política de gobierno
en su lucha contra la pobreza, cuyo objetivo es proporcionar a los pueblos los medios
necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma.
La promoción de salud actúa sobre los determinaste de la salud, los cuales tienen un gran
potencial para reducir los efectos negativos de las enfermedades y promover la salud de la
población. La situación de los determinantes de la salud en el Perú puede estar limitando el
desarrollo humano de las poblaciones más pobres, reduciendo sus oportunidades y el goce
de sus derechos y capacidad.
Los “determinantes de la salud” es el nombre colectivo asignado a los factores y a las
condiciones que influyen en la salud de las poblaciones.
Marc Lalonde introduce el tema de los determinantes de la salud, remarcando cuatro
determinantes básicos para entender los procesos de promoción de la salud:
1. Estilo de vida: Los factores determinantes de la salud relacionados con el estilo de
vida poseen múltiples dimensiones y están ligados a varios problemas importantes
para la salud (estilos de vida ligados al consumo de alcohol, a desórdenes en la
alimentación). Los problemas de salud vinculados a determinantes de un estilo de
vida pueden ser específicos de una fase de la vida, por ejemplo, la niñez o la vejez,
pero pueden también estar muy vinculados a aspectos culturales.
2. Biología humana: Está referido a la herencia genética que no suele ser modificable
con la tecnología médica.
3. Sistema sanitario.
4. Medio ambiente: Cualquier contaminación producida en el aire, agua, suelo, que
afecta la salud de los individuos. Se puede hablar de contaminación biológica,
física, química o la contaminación socio-cultural y psicosocial (violencia, stress).
5. El MINSA que determinantes considera……seria importante que los recuerden.
El Comité Consultivo Federal, Provincial y Territorial sobre la salud de la población
canadiense (2002) señala que los factores determinantes de la salud pueden agruparse en
cinco categorías, señaladas a continuación:
1. Ambiente socio-económico.- El ingreso, el empleo, la posición social, las redes de
apoyo social, la educación y los factores sociales en el lugar de trabajo.
2. Entorno físico.- Los factores físicos tanto en el lugar de trabajo al igual que otros
aspectos del entorno natural y físico construido por el ser humano.
3. Hábitos personales de salud.- Comportamientos que mejoran o crean riesgos para la
salud.
4. Capacidad individual y aptitudes de adaptación.- Características psicológicas de la
persona tales como competencia personal, aptitudes de adaptación y sentido de
control y dominio; al igual que características genéticas y biológicas.
5. Servicios de salud.- Servicios para promover, mantener y restablecer la salud.
El Ministerio de Salud a través de la Dirección General de Promoción de la Salud
desarrolla el Modelo de Abordaje de Promoción de la Salud el mismo que contiene las
bases teóricos referenciales en promoción de salud
Las acciones a implementar en estos escenarios son abordados a través de ejes temáticos
priorizados: alimentación y nutrición, higiene, habilidades para la vida, salud mental, buen
trato y cultura de paz, salud sexual y reproductiva y seguridad vial y cultura de tránsito.
La manera de operativizar este modelo es a través de Programas En Promoción De La
Salud que son el conjunto de acciones integrales y sostenibles a nivel de los escenarios
considerando además la población sujeta de intervención para alcanzar resultados que
favorezcan condiciones de vida saludables en la población y su entorno. Los Programas que
ha considerado la Dirección General de Promoción de la Salud son: Programa de
Promoción de la Salud en las Instituciones Educativas, Programa de Familia y Vivienda
Saludables, Programa de Municipios y Comunidades saludables y Programa de Centros
Laborales Saludables.
MATRIZ: MODELO DE ABORDAJE DE PROMOCION DE LA SALUD
ESTRATEGIAS EN SALUD REPRODUCTIVA
Estrategias de Promoción de la Salud
Las estrategias son el conjunto de acciones ordenadas, integrales y sinérgicas, que se
convierten en herramientas indispensables para el desarrollo de acciones de promoción de
la salud.
Como parte del modelo, se ha considerado como estrategias claves a:
1. Abogacía y generación de políticas públicas saludables;
2. Educación y comunicación para la salud; y
3. Participación comunitaria y empoderamiento social.
Las mujeres tienen una mayor necesidad de servicios de salud, derivada de su función
reproductiva y de sus características biológicas. Las causas de enfermedad y muerte
prematura en las mujeres son evitables en su mayoría y puede hacerse abordando la
injusticia y la inequidad.
La mortalidad materna ha sido calificada por la OPS como el reflejo más claro de la
discriminación y el bajo status social de las mujeres y es reconocida como un marcador de
compromiso de los Estados con el derecho a la salud.
La pobreza tiene un mayor efecto sobre la salud de las mujeres debido a que restringe el
acceso a los servicios de salud, así como a otros bienes y servicios; lo que es producto de la
discriminación. En función de sus bajos ingresos ellas tienen que invertir
proporcionalmente más en la atención de su salud
La Estrategia Sanitaria Nacional de Salud Sexual y Reproductiva fue creada por resolución
ministerial en el mes de Julio del 2004.
¿Qué hace la estrategia sanitaria nacional de salud sexual y reproductiva?
La atención a la salud sexual y reproductiva es el conjunto de métodos, técnicas y servicios
promocionales, preventivos, recuperativos y rehabilitadores, que contribuyen a la salud y al
bienestar sexual y reproductivo de las personas de acuerdo con sus necesidades cambiantes
en cada etapa de la vida.
La calidad de vida y la salud de las personas están en gran medida influenciadas por sus
conductas y comportamientos en la esfera sexual y reproductiva, por lo tanto la salud
sexual y reproductiva constituye un elemento clave para mejorar la calidad de vida de las
personas.
La estrategia sanitaria de salud sexual y reproductiva en el marco del modelo de atención
integral.
La salud sexual y reproductiva abarca todo el ciclo de vida de las personas: desde la vida
intrauterina, infancia, adolescencia hasta la edad del adulto y adulto mayor. La salud sexual
y reproductiva de las personas, está en estrecha relación con su entorno familiar, social y su
medio ambiente, para alcanzarla y conservarla se requiere de acciones de atención integral
específicas y diferenciadas tanto de promoción, prevención, recuperación y rehabilitación
en cada una de estas etapas, debido a que las necesidades en el área sexual y reproductiva
son cambiantes según las etapas del ciclo de vida.
PROPÓSITO
• Mejorar la salud sexual y reproductiva de la población peruana.
OBJETIVOS GENERALES
• Reducir las tasas de mortalidad materna y perinatal.
OBJETIVOS ESPECIFICOS
• Facilitar el acceso a servicios de calidad en la atención obstétrica y neonatal.
• Ayudar a las personas a lograr sus ideales reproductivos.
• Mejorar la atención integral del aborto incompleto y reducir la tasa de aborto
inducido.
• Mejorar la salud reproductiva en adolescentes
NIVELES DE INTERVENCION
Autoridades y Niveles Directivos de los gobiernos regionales, locales y DISAs:
realizando sensibilización y abogacía para que se desarrollen planes regionales de
intervención en salud sexual y reproductiva
En los servicios de salud reproductiva de las Regiones del Perú para sensibilizar a las
autoridades sanitarias y capacitar a los trabajadores de salud de las redes a fin de incorporar
en la rutina de trabajo el nuevo enfoque de la atención obstétrica, basada en un sentido
humanístico, con equidad de género e interculturalidad y con la participación de la pareja,
la familia y la comunidad
En la sociedad civil y comunidad: incorporándolas a ser parte de los cuidados del
embarazo y parto y ser también parte actuante en las propuestas de intervención y en el
control de las mismas
MODELO DE INTERVENCIÓN
Atención prenatal reenfocada con sentido humanístico, respetando los derechos
ciudadanos y priorizando la información, educación y comunicación de la gestante y
su familia.
Fortalecimiento de la capacidad resolutiva de los establecimientos ante las urgencias
y emergencias obstétricas y neonatales
Planificación individualizada del parto institucional con adecuación cultural
Fortalecimiento del ejercicio del derecho de hombres y mujeres para alcanzar sus
ideales reproductivos
Detección y manejo humanizado de los casos de violencia basada en género
Prevención del embarazo no deseado, del cáncer cérvicoo-uterino y mamario, de las
ITS/HIV/SIDA y de la transmisión vertical.
Implementación de la atención diferenciada al adolescente en donde puedan
disfrutar de actividades educativas y de servicios acorde a sus necesidades.
Seria bueno que incorporen la norma técnica del adolescente del 2010pero referente a SSR
MODELO DE CREENCIA EN SALUD
• Orígenes del Modelo de Creencias en Salud (MCS)
Han transcurrido cerca de cincuenta años desde la formulación de las bases conceptuales
del MCS, considerado como el más influyente y aplicado al estudio e intervención de los
comportamientos individuales con efectos en la salud.
El Modelo de Creencias en Salud fue desarrollado en los años 50 por un grupo de
especialistas en psicología social del departamento de Salud Pública norteamericano,
encabezado por Hochbaum, en su interés por buscar una explicación a la falta de
participación pública en los programas de detección precoz y prevención de enfermedad.
Posteriormente el modelo fue adaptado para tratar de explicar una variedad de conductas de
salud, como la respuesta individual ante ciertos síntomas de enfermedad o el cumplimiento
del paciente con los tratamientos y las recomendaciones médicas (Jiménez, 2003) entre
ellos la adherencia al tratamiento antirretroviral (Geletko, Ballard, & Mathews, 1995).
Este modelo está basado en las teorías del valor esperado (expectativas) cuyo postulado
básico es que la conducta depende principalmente de dos variables, el valor que la persona
da a un determinado objetivo y la estimación que la persona hace sobre la probabilidad de
que al llevar a cabo una acción determinada se logre el objetivo deseado.
El Modelo de Creencias en Salud en su versión original (Rosenstook, 1960), identifica
básicamente cuatro variables que parecen influir en el sujeto a la hora de llevar a cabo una
determinada acción preventiva.
• Componentes y dimensiones del modelo
Los componentes básicos del modelo de creencias de salud se derivan de la hipótesis
(propuesta por distintas aproximaciones teóricas y asumida plenamente por Lewin y sus
seguidores) de que la conducta de los individuos descansa principalmente en dos variables:
a) el valor que el sujeto atribuye a una determinada meta y b) la estimación que ese sujeto
hace de la probabilidad de que una acción dada llegue a conseguir esa meta. Si suscribimos
estas variables estrictamente al ámbito de la salud, tal y como han hecho Maiman y Becker
(1974), podríamos traducirlas en los siguientes términos: a) el deseo de evitar la
enfermedad y b) la creencia de que una conducta saludable específica puede prevenir la
enfermedad.
La susceptibilidad percibida, la severidad percibida, los beneficios percibidos y las
barreras percibidas serian, de acuerdo a Rosenstock (1974), las dimensiones de que consta
el modelo de creencias en salud. La susceptibilidad percibida ante un determinado
problema de salud, es una dimensión importante que valora cómo los sujetos varían en la
percepción de la propia vulnerabilidad a enfermar, desde el sujeto que niega cualquier
posibilidad de contraer una enfermedad, pasando por el que admite la posibilidad
“estadística” de que le ocurra un problema de salud pero que no considera la posibilidad
real de que le ocurra, hasta el sujeto que expresa su convencimiento de estar en peligro
cierto de contraer una enfermedad. Así pues, esta dimensión se refiere fundamentalmente a
la percepción subjetiva que tiene cada ser humano sobre el riesgo de caer enfermo. La
severidad percibida se refiere a las creencias sobre la gravedad de contraer una
determinada enfermedad o dejarla sin tratar una vez contraída y se trata de una dimensión
que contempla dos tipos de consecuencias de la perdida de la salud, por un lado las
consecuencias medico-clínicas (como muerte, incapacidad o dolor), y por otro lado las
posibles consecuencias sociales (tales como la merma en las relaciones sociales, los efectos
de la enfermedad sobre la capacidad laboral del sujeto o sobre sus relaciones familiares,
etc.).
El curso de acción específico dependería, entonces, de las creencias del sujeto respecto a la
efectividad relativa que las diferentes conductas disponibles en su repertorio puedan tener a
la hora de enfrentarse con la enfermedad, lo que se ha considerado como la dimensión de
los beneficios percibidos. Así, por ejemplo, aunque un sujeto esté asustado y se sienta
amenazado por un trastorno de salud concreto, no seguirá las recomendaciones de su
médico al menos que las perciba como eficaces para enfrentar ese trastorno, asumiendo que
las creencias del sujeto respecto a los cursos de acción de que dispone están influidas por
las normas e incluso presiones del grupo social al que pertenece (Rosenstock, 1974).
Por último, otra dimensión del modelo tiene que ver con que determinadas barreras
percibidas se opongan a la ejecución de la conducta en cuestión, como pueden ser, por
ejemplo, determinados aspectos potencialmente negativos de un curso de acción concreto.
Así, un individuo puede considerar un determinado curso de acción como realmente
efectivo para enfrentarse a un trastorno se salud pero, al mismo tiempo, puede verlo como
costoso, desagradable o doloroso. Estos aspectos negativos de la conducta de salud
funcionarían como barreras para la acción que interaccionan con las anteriores
dimensiones.
Para entender el resultado final el modelo considera varias opciones que representan
diferentes valores de las dimensiones y que se reflejarán en forma de conductas distintas
frente a la salud y/o enfermedad. Por ejemplo, si la disposición a actuar es alta y los
aspectos negativos son evaluados como débiles, es probable que se lleve a cabo la acción en
forma de conducta preventiva o de salud. Si por el contrario, la disposición a actuar es débil
y los aspectos negativos fuertes, estos funcionarán definitivamente como barreras,
impidiendo definitivamente la acción. Pero si la preparación para actuar es alta y las
barreras son también fuertes, surgirá un conflicto difícil de resolver excepto que el sujeto
disponga de otros cursos de acción alternativos, de igual eficacia pero con menos barreras o
de menor aversividad; ahora bien, si no dispone de dichos cursos alternativos, el sujeto
puede optar por alejarse psicológicamente del conflicto, llevando a cabo otras actividades
que en realidad no solucionan el problema, o puede, finalmente, caer en una crisis de
ansiedad que le lleve a no pensar en el problema objetivamente y, en consecuencia, quedar
incapacitado para adoptar curso de acción adecuado para solucionar el problema
(Rosenstock, 1974). En conclusión el modelo funciona de manera lógica contemplando un
hipotético análisis interior de costes y beneficios para el sujeto, quien apreciaría la
efectividad de la acción a tomar, así como los posibles costes de tomarla.
Además de las dimensiones anteriores, algunos autores han señalado la necesidad de
considerar ciertos estímulos como imprescindibles para desencadenar el proceso de toma de
decisiones, estímulos que ha recibido el nombre de claves para la acción. En el ámbito de la
salud, estas claves pueden ser internas (por ejem., síntomas físicos o percepciones
corporales) o externas (recomendaciones de los medios de comunicación de masas,
recordatorios de los servicios de salud, consejos de amigos, etc). La intensidad necesaria
de una de estas claves para desencadenar la conducta puede variar de sujeto a sujeto, e
incluso en el mismo sujeto dependiendo de sus niveles de susceptibilidad y del grado de
severidad percibida. Por último, también se asume que diversas variables demográficas,
socio psicológicas y estructurales, puedan afectar la percepción del individuo y de esta
forma influir directamente en sus conductas de salud.
Un resumen grafico de lo que sería la aplicación del modelo a la predicción de la conducta
de salud o conducta preventiva a la enfermedad, y que recogería los componentes y
elementos comentados, se observan el siguiente grafico:
Así pues, de acuerdo a este modelo, se puede predecir la ocurrencia de una conducta de
salud (o preventiva de la enfermedad) cuando el sujeto en cuestión se percibe como
susceptible a un problema de salud que le amenaza, que valora como grave y respecto al
cual considera que la acción que puede emprender será beneficiosa y no demasiado
onerosa. En otras palabras, lo que se sugiere es que el conjunto de creencias del individuo
produce algún grado de preparación psicológica para actuar encarando el problema de
salud.
Dentro de las contribuciones de este modelo se encuentran: conceptuar las creencias como
elementos relevantes para la interpretación de las conductas de los individuos en lo
referente a la salud y la enfermedad. Entre sus limitaciones están (Jiménez, 2003):
1. El modelo es demasiado racionalista y se ha encontrado que muchas veces el sujeto
no se comporta de forma consistente con sus creencias.
2. El hecho de considerar que la percepción de riesgo es un acto individual que
se desprende de la percepción de susceptibilidad y severidad de la enfermedad, no permite
considerar la influencia de elementos sociales más objetivos derivados de ambientes en los
que el sujeto está inmerso.
3. El modelo resta importancia al elemento emocional individual y social suscitado
ante determinada enfermedad. Niega la influencia en el procesamiento de la
información de las variables emocionales.
4. No se incluye como variables de estudio las diversas formas de afrontamiento
previas que individuos llevan a cabo ante un evento de enfermedad.
5. Percibe al sujeto como un procesador lógico-económico que aplica el
principio de costo-beneficio en el proceso de la información respecto a las conductas
promotoras de salud.
APLICABILIDAD A LA TEEORIA DE CREENCIAS EN SALUD.
VARIABLES DEMOGRAFICAS: edad: 48,
sexo: femenino, lugar: Incahuasi,
VARIABLES SOCIOPSICOLOGICOS: BENEFICIOS (en el caso de
acude al curandero, es de bajas ir al curandero): La
condiciones económicas, madre supuesta curación de su
soltera que vive con sus 6 hijos y su dolor, el uso de sus
madre y la influencia de su creencias, mayor
comunidad. accesibilidad
COSTOS (en el caso de ir al
hospital): es más caro,
SUSCEPTIBILIDAD: El
miedo y la ansiedad AMENAZA: Dolor
que genera el intenso abdominal
dolor abdominal.
Decisión de ir o
SEVERIDAD: Dolor no al medico.
intenso (Pronostico:
SEÑALES PARA LA ACCIÓN: su
madre la aconseja que visite al
curandero porque ellos siempre le
han calmado sus dolores. Toda la
comunidad siempre asiste al
curandero ante cualquier
problema de salud.
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La señora refiere esperar mucho
para ser atendida en un
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Por favor revisar libros y no solo líneas electrónicas
Falta concluciones