10.
El cuadro del Payaso
Esta es una leyenda urbana originada en la década de 1980,
acerca de un médico de Quetzaltenango que se traslada con su
familia a la Ciudad de Guatemala, instalándose en una vieja casa
de la zona 4.
Cuando el hijo mayor encuentra un misterioro cuadro de un payaso -supuestamente pintado
por Rosemary Kennedy en 1941- da inicio
una serie de sucesos fatales que terminan
involucrando incluso a un cura, la
guerrilla salvadoreña y la familia Kennedy
de los Estados Unidos.
9. Leyenda del Mico Brujo
Esta es una leyenda que se originó en
tiempo de los mayas, hace más de medio
milenio, y que se mezcló con algunas
creencias aportadas por los españoles tras
la conquista. Habla acerca de unas brujas
que tienen el poder de transformarse en
seres muy similares a monos mediante un
ritual demoníaco.
Se dice que las monas aparecen después de la media noche
cuando hay luna llena para buscar a los hombres que
abandonan a sus mujeres, pero cualquier curioso que se
asome al escuchar el bullicio que arman puede ser atacado.
8. Leyenda de la Tatuana
Esta leyenda narra la historia de la más bella mujer que
hubo alguna vez en Guatemala. Tras ser acusada de bruja
por atraer a todos los hombres, fue sentenciada a morir
quemada en la hoguera por la Santa Inquisición.
La noche antes de su ejecución, dibuja en la pared de su celda un
barco con un pedazo de carbón y tras recitar un conjuro aparece
el diablo y la ayuda a escapar en el barco.
7. Leyenda del Jilguerillo
Esta es la historia de una bella doncella maya que habitó en
Izabal antes de la llegada de los españoles. Era muy feliz hasta
que un sanguinario principe guerrero la escogió como esposa,
por lo que ella huyó al bosque
El principe se enfureció y para obligarla a salir ordenó que el
bosque fuera quemado, ofreciéndole perdonarla si
salía y se casaba con ella. Pero ella prefirió la muerte,
tras lo cual se transformó en un pajarito que aún se
escucha en Guatemala.
6. Leyenda de la Siguamonta
No hay que confundir a la la Siguamonta con la
Siguanaba. La Siguamonta es una leyenda de
principios del Siglo XX, originada en la capital de
Guatemala. Cuenta la historia que en aquel entonces, la
todavía pequeña capital estaba rodeada por barrancos
donde sucedían cosas atroces.
El culpable según los testigos era un endemoniado
pajarillo dorado de simpatiquísimo cantar que atraía a los
niños curiosos y desobedientes para embarrancarlos.
5. Leyenda de la Cegua
Esta leyenda narra la historia de una hermosa mujer que
se aparece de noche a los hombres mujeriegos que van por
caminos solitarios. La mujer camina sola por el camino y
pide al hombre que va pasando en su caballao que la ayude
a llegar a su destino. Cuando el hombre accede y la mira
lujuriosamente, la Cegua le da una mordida en el cachete
dejandolo marcado para siempre.
Existen relatos de que la Cegua sigue apareciendo en la
actualidad, aunque lógicamente la mujer de las historias
más recientes pide un aventón en el borde de la carretera.
4. Leyenda del Cadejo
En nuestro país se manejan dos versiones de esta famosa
leyenda: la primera da a conocer que el Cadejo es como un perro
de color negro y ojos rojos que pareciera que tiene fuego. Se dice
que cuida a quienes se emborrachan y deambulan por las calles
acompañándolos hasta su casa.
La segunda versión describe a tres perros, uno blanco, uno negro
y uno gris. El blanco protege a las mujeres, el negro a los hombres
y el gris cuida a los niños desamparados y enfermos.
3. Leyenda del Sombrerón
Un hombre de pequeña estatura que viste de negro, lleva un gran
sombrero mientras deambula por las calles de Antigua Guatemala y toca una pequeña
guitarra.
Las personas quienes cuentan su historia, narra que el
Sombrerón lleva serenatas a mujeres bellas con cabellos
largos. También suele cabalgar mulas y caballos en fincas
grandes, a quienes cansa por las noches para que a la
mañana siguiente no puedan trabajar. La marca del
Sombrerón son las trenzas que deja en el cabello de las
muchachas y los caballos.
2. Leyenda de la Siguanaba
Este famoso personaje mitológico es una mujer fantasma que
castiga a los hombres infieles. La leyenda dice que es una
bella dama por atrás, pero al verla de frente tiene cara de
caballo.
La mujer deambula por las calles solitarias y trae a los
hombres a los barrancos, una vez están cerca de ellos los
espanta y los hace caer por el acantilado. Suelo traer a los hombres más enamorados y los
que presumen ser galanes.
1. Leyenda de la Llorona
La reconocida Llorona es un personaje que lamenta la muerte de su hijo, a quien ella misma
ahogó. Según dicen que deambula por las calles solitarias y frecuenta lugares donde hay
agua; la leyenda dice que si la escuchas cerca es porque se encuentra lejos, pero si la
escuchas lejos es porque la tienes cerca.
De acuerdo con la versión original de la Llorona, puede ser que esta esté vestida de negro o
blanco, tenga cabellos largos y si se escucha su llanto se debe rezar para ahuyentarla pues
verla a los ojos significa la muerte.
1. Arroz con leche Tres elefantes
Arroz con leche se balanceaban
me quiero casar sobre la tela de una araña
con una señorita de Portugal como veían que resistía
que sepa coser fueron a buscar a otro elefante...
que sepa bordar Cuatro elefantes…
que sepa abrir la puerta 4. La canción de la vaca lechera
para ir a pasear. Tengo una vaca lechera
Con ésta sí. no es una vaca cualquiera
con éste no, me da leche condesada
con esta señorita para toda la semana
me caso yo. tolón, tolón
tolón, tolón
2. La canción de Martín¡ Un cencerro le he comprado
Debajo de un botón, ton, ton a mi vaca le ha gustado
Que encontró Martín, tín, tín se pasea por el campo
había un ratón, ton, ton mata mosca con el rabo
ay que chiquitín, tin, tin tolón, tolón
ay que chiquitín, tin, tin tolón, tolón
era aquel ratón, ton, ton Tengo una vaca lechera
que encontró Martín, tin, tin no es una vaca cualquiera
debajo de un botón, ton, ton. me da leche condesada
3. La canción de los elefantes
para toda la semana
Un elefante
tolón, tolón
se balanceaba
tolón, tolón
sobre la tela de una araña 5. La canción de los pollitos
como veía que resistía Los pollitos dicen
fue a buscar a a otro elefante... pío, pío, pío
Dos elefantes cuando tienen hambre
se balanceaban cuando tienen frío.
sobre la tela de una araña La gallina busca
como veían que resistía el maíz y el trigo
fueron a buscar a otro elefante... les da la comida
y les presta abrigo.
Bajo sus dos alas que andan de carrera
duermen los pollitos despertando al niño
y hasta el otro día para ir a la escuela
duermen calentitos Si no quiere ir
6. La canción de pin pon déjalo dormir
Pin pon es un muñeco con la hierba buena
con cuerpo de algodón de toronjil - jil - jil
se lava la carita 9. La canción de la muñeca enferma
con agua y con jabón Tengo una muñeca vestida de azul
Se desenreda el pelo con su camisita y su canesú
con peine de marfil la saque a paseo
y aunque se da tirones se me constipó
no grita y dice ¡uiiiiiii! la tengo en la cama con mucho dolor.
Cuando las estrellitas Esta mañanita me dijo el doctor
comienzan a salir que le de jarabe con un tenedor
Pin pon se va a la cama Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son
se acuesta y a dormir. seis
7. La canción de la lluvia seis y dos son ocho, y ocho dieciséis.
Que llueva, que llueva Animas benditas me arrodillo yo.
la vieja está en la cueva Tengo una muñeca vestida de azul
los pajaritos cantan zapatitos blancos y gorro de tul
la vieja se levanta la lleve a pasear
¡que si! se me constipó
¡que no! la tengo en la cama con un gran dolor.
que caiga un chaparrón Dos y dos son cuatro, cuatro y dos son
con azúcar y turrón seis
8. La canción del caballito blanco seis y dos son ocho, y ocho dieciséis.
Caballito blanco 10. La canción de la cuncuna amarilla
llévame de aquí una cuncuna amarilla
llévame a mi pueblo debajo de un hongo vivia
donde yo nací ahí en medio de una rama
tengo tengo tengo tenía escondida su cama
tú no tienes nada comía pedazos de hojas
tengo tres ovejas en una cabaña tomaba el sol en las copas
una me da leche le gustaba subirse a mirar
otra me da lana a los bichitos que pueden volar
otra mantequilla Un día le paso algo raro
para la semana sentía su cuerpo hinchado
Levantate Juana no tuvo ganas de salir
y prende la vela sólo quería dormir
para ver quien anda se puso camisa de seda
por la carretera se escondió en una gran higuera
son los angelitos
todo el invierno durmió mariposa yo soy
y con alas se desperto con mis alitas yo me voy
ahora ya puedo volar
como ese lindo zorzal
FABULAS
adivino
Instalado en la plaza pública, un adivino se
entregaba a su oficio. De repente se le acercó un
vecino, anunciándole que las puertas de su casa
estaban abiertas y que habían robado todo lo que
había en su interior.
El adivino levantose de un salto y salió
corriendo hacia su casa, desencajado y suspirando,
para ver lo que había sucedido.
Uno de los que allí se encontraban, viéndole correr
le dijo:
-Oye, amigo, tú que te vanaglorias de prever lo que
ocurrirá a los otros, ¿por qué no has previsto lo que
te sucedería a ti?
El adivino no supo qué responder.
Moraleja: no hay que fiarse de aquellos que dicen
que pueden adivinar el futuro de los demás. Tan
sólo pretenden estafarnos y quitarnos nuestro dinero.
ábula corta para niños: El congreso de los ratones
Había una vez una familia de ratones que vivía en la
despensa de una casa, pero temiendo siempre los ataques
de un enorme gato, los ratones no querían salir. Ya fuera
de día o de noche este terrible enemigo los tenía vigilados.
Un buen día decidieron poner fin al problema, por lo que
celebraron una asamblea a petición del jefe de los ratones,
que era el más viejo de todos.
El jefe de los ratones dijo a los presentes:
- Os he mandado reunir para que entre todos
encontremos una solución. ¡No podemos vivir así!
- ¡Pido la palabra! - Dijo un ratoncillo muy atento-Atemos
un cascabel al gato, y así sabremos en todo momento por
dónde anda. El sonido nos pondrá en alerta y podremos
escapar a tiempo.
Tan interesante propuesta fue aceptada por todos los
roedores entre grandes aplausos y felicidad. Con el cascabel estarían salvados, porque su
campanilleo avisaría de la llegada del enemigo con el tiempo para ponerse a salvo.
- ¡Silencio! – Gritó el ratón jefe, para luego decir: Queda pendiente una cuestión
importante: ¿Quien de todos le pondrá el cascabel al gato?
Al oír esto, los ratoncitos se quedaron repentinamente callados, muy callados, porque no
podían contestar a aquella pregunta. De pronto todos comenzaron a sentir miedo. Y
todos, absolutamente todos, corrieron de nuevo a sus cuevas, hambrientos y tristes.
Moraleja: es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo
Fábula corta: La bruja
Érase una vez una bruja que se ganaba la vida vendiendo encantamientos y
fórmulas para calmar la cólera de los dioses.
Con esta promesa a la bruja no le faltaban clientes y conseguía grandes
cantidades de dinero de este modo de vida.
Pero un día fue acusada de ir contra las leyes y la llevaron ante los jueces
supremos del país.
Así, tras un juicio muy corto, la culparon y la hicieron condenar a muerte.
Viéndola salir de la sala del juicio, una de las personas presentes le dijo:
- Bruja, tú que decías poder desviar la cólera de los dioses, ¿Cómo no has podido
persuadir a los hombres?
Moraleja: hay que ser precavido con quienes prometen solucionar todo
problema que tengas a cambio de dinero pero son incapaces de arreglar los
suyos.
El cuervo y el zorro
Había una vez un cuervo que descansaba en un árbol, tras
haber logrado robar un queso de la ventana de una casa.
Cerca caminaba un zorro que olió el fuerte aroma, vio al
cuervo y le dijo:
-¡Hola! Qué buen día hace, además tu plumaje es muy
bonito. Le queda muy bien.
El cuervo se sintió muy bien con lo que le dijo el zorro. Le
entraron ganas de cantar para celebrarlo, abrió el pico,
pero entonces dejó caer el queso.
El zorro, sonriendo, corrió hacia el queso y lo atrapó con la
boca antes de caer al suelo.
Moraleja: presta atención cuando alguien te dice cosas
bonitas. Puede que sea por interés.
La liebre y la tortuga
Una vez, una liebre se burlaba de las patas
tan cortas y de la lentitud al caminar de una
tortuga, sin embargo, esta no se quedó
callada y se defendió lanzando una risa y
diciéndole a la liebre: – Puede que seas muy
veloz amiga liebre, pero, estoy más que
segura de que podré ganarte una carrera.
La liebre, sorprendida por lo que le dijo la tortuga, aceptó el reto sin
pensarlo dos veces, ya que ella estaba muy segura de que ganaría a la
tortuga a ojos cerrados. Entonces, ambos propusieron a la zorra, que
fuese ella quien señalase el camino y la meta.
Días después, llegó el esperado momento de la carrera, y al sonar la
cuenta de tres, se inició la carrera de estos dos contendientes. La
tortuga no dejaba de caminar y caminar, pero a su lento paso, avanzaba
tranquilamente hacia la meta.
En cambio la liebre, corrió tan rápido que dejó muy atrás a la tortuga. Al
darse la vuelta y ya no verla, la liebre vió seguro su éxito sobre la
carrera y deicidió echarse una siesta.
Poco después, la liebre despertó y vió si por atrás seguía sin llegar la
tortuga, pero al mirar hacia la meta, vió a la tortuga muy cerca de la
final, y en un intento desesperado por correr lo más veloz que pudo, la
tortuga llegó y ganó.
Moraleja: la enseñanza es que las metas se consiguen poco a poco, con
trabajo y esfuerzo. Aunque a veces parezcamos lentos, el éxito llegará
siempre.
También nos muestra que no tenemos que burlarnos de las personas
por sus defectos físicos, ya que pueden ser mejores en otros aspectos.
Esta fábula tiene un gran valor educativo, ya que hacer las cosas bien
hechas es importante en la educación y para ello es necesario ser
pacientes.
CUENTOS
Uga la tortuga. Cuento infantil sobre la perseverancia
¡Caramba, todo me sale mal! se lamenta constantemente Uga, la
tortuga. Y es que no es para menos: siempre llega tarde, es la última en
acabar sus tareas, casi nunca consigue premios a la rapidez y, para
colmo es una dormilona.
¡Esto tiene que cambiar! se propuso un buen día, harta de que sus
compañeros del bosque le recriminaran por su poco esfuerzo al realizar
sus tareas.
Y es que había optado por no intentar siquiera realizar actividades tan
sencillas como amontonar hojitas secas caídas de los árboles en otoño,
o quitar piedrecitas de camino hacia la charca donde chapoteaban los
calurosos días de verano.
-¿Para qué preocuparme en hacer un trabajo que luego acaban haciendo
mis compañeros? Mejor es dedicarme a jugar y a descansar.
- No es una gran idea, dijo una hormiguita. Lo que verdaderamente
cuenta no es hacer el trabajo en un tiempo récord; lo importante es
acabarlo realizándolo lo mejor que sabes, pues siempre te quedará la
recompensa de haberlo conseguido.
No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos. Hay labores que
requieren tiempo y esfuerzo. Si no lo intentas nunca sabrás lo que eres
capaz de hacer, y siempre te quedarás con la duda de si lo hubieras
logrados alguna vez.
Por ello, es mejor intentarlo y no conseguirlo que no probar y vivir con
la duda. La constancia y la perseverancia son buenas aliadas para
conseguir lo que nos proponemos; por ello yo te aconsejo que lo
intentes. Hasta te puede sorprender de lo que eres capaz.
- ¡Caramba, hormiguita, me has tocado las fibras! Esto es lo que yo
necesitaba: alguien que me ayudara a comprender el valor del esfuerzo;
te prometo que lo intentaré.
Pasaron unos días y Uga, la tortuga, se esforzaba en sus quehaceres.
Se sentía feliz consigo misma pues cada día conseguía lo poquito que se
proponía porque era consciente de que había hecho todo lo posible por
lograrlo.
- He encontrado mi felicidad: lo que importa no es marcarse grandes e
imposibles metas, sino acabar todas las pequeñas tareas que
contribuyen a lograr grandes fines.
FIN
Las moscas.
En un frondoso bosque, de un panal se derramó una rica y deliciosa
miel, y las moscas acudieron rápidamente y ansiosas a devorarla. Y la
miel era tan dulce y exquisita que las moscas no podían dejar de
comerlas.
Lo que no se dieron cuenta las moscas es que sus patas se fueron
prendiendo en la miel y que ya no podían alzar el vuelo de nuevo.
A punto de ahogarse en su exquisito tesoro, las moscas exclamaron:
- ¡Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un
instante de placer!
Cento sobre los berrinches de los niños
Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su
padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la
calma, que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.
El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente,
menos, y así con los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta que
era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos
en la cerca.
Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez
y se lo dijo a su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él
había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.
Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por
cada día que controlase su carácter, que sacase un clavo de la cerca.
Los días se pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya
había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su
hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:
- Mira, hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta
cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás
será la misma.
Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio,
enfado y mal carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la
cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre
allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.
Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas
a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te
escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su
corazón abierto para recibirte.
Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos,
hicieron con que el niño reflexionase sobre las consecuencias de su
carácter. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
FIN
Cuento sobre la amabilidad para niños
Daniel juega muy contento en su habitación, monta y desmonta
palabras sin cesar.
Hay veces que las letras se unen solas para formar palabras fantásticas,
imaginarias, y es que Daniel es mágico, es un mago de las palabras.
Lleva unos días preparando un regalo muy especial para aquellos que
más quiere.
Es muy divertido ver la cara de mamá cuando descubre por la mañana
un buenos días, preciosa debajo de la almohada; o cuando papá
encuentra en su coche un te quiero de color azul.
Sus palabras son amables y bonitas, cortas, largas, que suenan bien y
hacen sentir bien: gracias, te quiero, buenos días, por favor, lo siento,
me gustas.
Daniel sabe que las palabras son poderosas y a él le gusta jugar con
ellas y ver la cara de felicidad de la gente cuando las oye.
Sabe bien que las palabras amables son mágicas, son como llaves que
te abren la puerta de los demás.
Porque si tú eres amable, todo es amable contigo. Y Daniel te pregunta:
¿quieres intentarlo tú y ser un mago de las palabras amables?
FIN
Fábula de la liebre y la tortuga, sobre el esfuerzo
En el mundo de los animales vivía una liebre muy orgullosa y vanidosa,
que no cesaba de pregonar que ella era la más veloz y se burlaba de ello
ante la lentitud de la tortuga.
- ¡Eh, tortuga, no corras tanto que nunca vas a llegar a tu meta! Decía
la liebre riéndose de la tortuga.
Un día, a la tortuga se le ocurrió hacerle una inusual apuesta a la liebre:
- Estoy segura de poder ganarte una carrera.
- ¿A mí? Preguntó asombrada la liebre.
- Sí, sí, a ti, dijo la tortuga. Pongamos nuestras apuestas y veamos
quién gana la carrera.
La liebre, muy ingreída, aceptó la apuesta.
Así que todos los animales se reunieron para presenciar la carrera. El
búho señaló los puntos de partida y de llegada, y sin más preámbulos
comenzó la carrera en medio de la incredulidad de los asistentes.
Astuta y muy confiada en si misma, la liebre dejó coger ventaja a la
tortuga y se quedó haciendo burla de ella. Luego, empezó a correr
velozmente y sobrepasó a la tortuga que caminaba despacio, pero sin
parar. Sólo se detuvo a mitad del camino ante un prado verde y
frondoso, donde se dispuso a descansar antes de concluir la carrera. Allí
se quedó dormida, mientras la tortuga siguió caminando, paso tras
paso, lentamente, pero sin detenerse.
Cuando la liebre se despertó, vio con pavor que la tortuga se encontraba
a una corta distancia de la meta. En un sobresalto, salió corriendo con
todas sus fuerzas, pero ya era muy tarde: ¡la tortuga había alcanzado la
meta y ganado la carrera!
Ese día la liebre aprendió, en medio de una gran humillación, que no
hay que burlarse jamás de los demás. También aprendió que el exceso
de confianza es un obstáculo para alcanzar nuestros objetivos. Y que
nadie, absolutamente nadie, es mejor que nadie
Carrera de zapatillas
Había llegado por fin el gran día. Todos los animales del bosque se
levantaron temprano porque ¡era el día de la gran carrera de zapatillas!
A las nueve ya estaban todos reunidos junto al lago.
También estaba la jirafa, la más alta y hermosa del bosque. Pero era tan
presumida que no quería ser amiga de los demás animales.
La jiraba comenzó a burlarse de sus amigos:
- Ja, ja, ja, ja, se reía de la tortuga que era tan bajita y tan lenta.
- Jo, jo, jo, jo, se reía del rinoceronte que era tan gordo.
- Je, je, je, je, se reía del elefante por su trompa tan larga.
Y entonces, llegó la hora de la largada.
El zorro llevaba unas zapatillas a rayas amarillas y rojas. La cebra, unas
rosadas con moños muy grandes. El mono llevaba unas zapatillas verdes
con lunares anaranjados.
La tortuga se puso unas zapatillas blancas como las nubes. Y cuando
estaban a punto de comenzar la carrera, la jirafa se puso a llorar
desesperada.
Es que era tan alta, que ¡no podía atarse los cordones de sus zapatillas!
- Ahhh, ahhhh, ¡qué alguien me ayude! - gritó la jirafa.
Y todos los animales se quedaron mirándola. Pero el zorro fue a hablar
con ella y le dijo:
- Tú te reías de los demás animales porque eran diferentes. Es cierto,
todos somos diferentes, pero todos tenemos algo bueno y todos
podemos ser amigos y ayudarnos cuando lo necesitamos.
Entonces la jirafa pidió perdón a todos por haberse reído de ellos. Y
vinieron las hormigas, que rápidamente treparon por sus zapatillas para
atarle los cordones.
Y por fin se pusieron todos los animales en la línea de partida. En sus
marcas, preparados, listos, ¡YA!
Cuando terminó la carrera, todos festejaron porque habían ganado una
nueva amiga que además había aprendido lo que significaba la amistad.
Colorín, colorón, si quieres tener muchos amigos, acéptalos como son.
FIn
Sara y Lucía, un cuento sobre la sinceridad
Entonces Sara se sintió ofendida y se marchó llorando de la tienda,
dejando allí a su amiga.
Lucía se quedó muy triste y apenada por la reacción de su amiga.
No entendía su enfado ya que ella sólo le había dicho la verdad.
Al llegar a casa, Sara le contó a su madre lo sucedido y su madre le hizo
ver que su amiga sólo había sido sincera con ella y no tenía que
molestarse por ello.
Sara reflexionó y se dio cuenta de que su madre tenía razón.
Al día siguiente fue corriendo a disculparse con Lucía, que la perdonó de
inmediato con una gran sonrisa.
Desde entonces, las dos amigas entendieron que la verdadera amistad
se basa en la sinceridad.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado, y el que se enfade se
quedará sentado.
FIN
Un conejo en la via. Educar en valores
Daniel se reía dentro del auto por las gracias que hacía su hermano
menor, Carlos. Iban de paseo con sus padres al Lago Rosado. Allí irían a
nadar en sus tibias aguas y elevarían sus nuevas cometas. Sería un día
de paseo inolvidable. De pronto el coche se detuvo con un brusco
frenazo. Daniel oyó a su padre exclamar con voz ronca:
- ¡Oh, mi Dios, lo he atropellado!
- ¿A quién, a quién?, le preguntó Daniel.
- No se preocupen, respondió su padre-. No es nada.
El auto inició su marcha de nuevo y la madre de los chicos encendió la
radio, empezó a sonar una canción de moda en los altavoces.
- Cantemos esta canción, dijo mirando a los niños en el asiento de atrás.
La mamá comenzó a tararear una canción. Pero Daniel miró por la
ventana trasera y vio tendido sobre la carretera el cuerpo de un conejo.
- Para el coche papi, gritó Daniel. Por favor, detente.
- ¿Para qué?, responde su padre.
- ¡El conejo, le dice, el conejo allí en la carretera, herido!
- Dejémoslo, dice la madre, es sólo un animal.
- No, no, para, para.
- Sí papi, no sigas - añade Carlitos-. Debemos recogerlo y llevarlo al
hospital de animales. Los dos niños estaban muy preocupados y tristes.
- Bueno, está bien- dijo el padre dándose cuenta de su error. Y dando
vuelta recogieron al conejo herido.
Pero al reiniciar su viaje fueron detenidos un poco más adelante por una
patrulla de la policía, que les informó de que una gran roca había caído
sobre la carretera por donde iban, cerrando el paso. Al enterarse de la
emergencia, todos ayudaron a los policías a retirar la roca.
Gracias a la solidaridad de todos pudieron dejar el camino libre y llegar
a tiempo al veterinario, que curó la pata al conejo. Los papás de Daniel
y carlos aceptaron a llevarlo a su casa hasta que se curara
Unas semanas después toda la familia fue a dejar al conejito de nuevo
en el bosque. Carlos y Daniel le dijeron adiós con pena, pero sabiendo
que sería más feliz en libertad.
FIN
El caballo y el asno.
Un hombre tenía un caballo y un asno.
Un día que ambos iban camino a la ciudad, el asno, sintiéndose
cansado, le dijo al caballo:
- Toma una parte de mi carga si te interesa mi vida.
El caballo haciéndose el sordo no dijo nada al asno.
Horas más tarde, el asno cayó víctima de la fatiga, y murió allí mismo.
Entonces el dueño echó toda la carga encima del caballo, incluso la piel
del asno. Y el caballo, suspirando dijo:
- ¡Qué mala suerte tengo! ¡Por no haber querido cargar con un ligero
fardo ahora tengo que cargar con todo, y hasta con la piel del asno
encima!
Santilín. Cuentos infantiles con valores
Santilin es un osito muy inteligente, bueno y respetuoso. Todos lo
quieren mucho, y sus amiguitos disfrutan jugando con él porque es muy
divertido.
Le gusta dar largos paseos con su compañero, el elefantito. Después de
la merienda se reúnen y emprenden una larga caminata charlando y
saludando a las mariposas que revolotean coquetas, desplegando sus
coloridas alitas.
Siempre está atento a los juegos de los otros animalitos. Con mucha
paciencia trata de enseñarles que pueden entretenerse sin dañar las
plantas, sin pisotear el césped, sin destruir lo hermoso que la naturaleza
nos regala.
Un domingo llegaron vecinos nuevos. Santilin se apresuró a darles la
bienvenida y enseguida invitó a jugar al puercoespín más pequeño.
Lo aceptaron contentos hasta que la ardillita, llorando, advierte:
- Ay, cuidado, no se acerquen, esas púas lastiman.
El puercoespín pidió disculpas y triste regresó a su casa. Los demás se
quedaron afligidos, menos Santilin, que estaba seguro de encontrar una
solución.
Pensó y pensó, hasta que, risueño, dijo:
- Esperen, ya vuelvo.
Santilin regresó con la gorra de su papá y llamó al puercoespín.
Le colocaron la gorra sobre el lomo y, de esta forma tan sencilla,
taparon las púas para que no los pinchara y así pudieran compartir los
juegos.
Tan contentos estaban que, tomados de las manos, formaron una gran
ronda y cantaron felices.