Tanto en el diseño del currículo, como en su desarrollo a través de la práctica
docente, resulta fundamental tener claridad respecto a la forma en que se producen
los aprendizajes, de manera que la intervención de quien enseña pueda ser más
efectiva y fundamentada.
En esta lectura abordaremos las bases psicopedagógicas que fundamentan los procesos
de aprendizaje. Para ello, revisaremos diversas perspectivas que explican cómo se
enseña, pero sobre todo cómo se aprende. Asimismo reflexionaremos acerca de las
condiciones para que se produzcan los aprendizajes.
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DIPLOMADO EN EDUCACIÓN
La perspectiva conductista
El conductismo es una teoría mecanicista que describe al
comportamiento observado como una respuesta predecible ante la
experiencia. Aunque la biología establece límites a lo que las personas
hacen, los conductistas consideran que el entorno influye mucho más.
Sostienen que los seres humanos de todas las edades aprenden sobre el
mundo del mismo modo que otros organismos lo hacen: reaccionando a
condiciones o aspectos de su entorno que ellos consideran placenteros,
dolorosos o amenazadores. Los conductistas buscan los eventos que
determinan si un comportamiento particular va a repetirse o no. La
investigación del comportamiento se enfoca en el aprendizaje asociativo,
en el cual se establece un enlace mental entre dos eventos. Las dos clases
de aprendizaje asociativo son el condicionamiento clásico y el
condicionamiento operante.
Condicionamiento clásico.- Ansioso por captar los momentos memorables
de Anna en película, su padre tomó fotografías de la niña sonriendo,
gateando y exhibiendo otros logros. Siempre que le disparaba el flash, Anna
parpadeaba. Una noche, cuando contaba once meses de edad, la niña vio a
su padre levantar la cámara, y parpadeó antes del flash, había aprendido a
asociar la cámara con el destello de luz, de modo que la
visión de la cámara por sí sola activó en ella el reflejo del parpadeo.
Burrhus Frederic Skinner
(Susquehanna, 20 de
marzo de 1904 -
Cambridge, 18 de agosto
de 1990) fue un psicólogo,
filósofo social y autor
norteamericano. Condujo
un trabajo pionero en
psicología experimental.
El parpadeo de Anna es un ejemplo de condicionamiento clásico, en el cual una persona o
animal
aprende una respuesta refleja a un estímulo que previamente no la provocaba, luego de que el
estímulo
se asocia repetidamente con uno que sí origina la respuesta.
Los principios del condicionamiento clásico fueron desarrollados por el fisiólogo ruso Ivan
Pavlov (1849-
1936), quien ideó experimentos en los que los perros aprendieron a salivar al escuchar el
tañido de una
campana a la hora de su alimentación.
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DIPLOMADO EN EDUCACIÓN
El conductista estadounidense John B. Watson (1878-1958) aplicó las teorías de estímulo
respuesta en
los niños, afirmando que él podría moldear a cualquier niño del modo que deseara. En una de
sus primeras
y más reconocidas demostraciones de condicionamiento clásico en los seres humanos (Watson
y Raynel,
1920), le enseñó a un bebé de 11 meses de edad, conocido como "el pequeño Albert”, a sentir
temor por
los objetos blancos peludos.
En este estudio, Albert fue expuesto a un ruido ensordecedor cuando estaba a punto de
golpear a una
rata blanca y peluda. El ruido lo atemorizaba y él comenzaba a llorar. Después de repetir la
coincidencia
de la rata con el ruido ensordecedor, Albert sollozaba atemorizado siempre que veía a la rata.
Aunque la
ética de esta investigación es bastarte dudosa, el estudio demostró que un bebé podía ser
condicionado
para sentir temor por cosas que previamente no lo atemorizaban.
Los críticos de tales métodos en ocasiones asocian el condicionamiento con el control del
pensamiento y
la manipulación. En realidad, como vimos en el ejemplo de Anna, el condicionamiento clásico
consiste en
una forma natural de aprendizaje que ocurre incluso sin intervención. Al conocer los eventos
que van
asociados, los niños pueden anticipar lo que va a suceder y este conocimiento hace que su
mundo sea un
lugar más ordenado y predecible.
Condicionamiento operante.- El bebé Terrell reposa tranquilamente en su cuna. Cuando
sonríe, su
madre se inclina sobre la cuna y juega con él. Posteriormente su padre procede del mismo
modo. A medida
que esta secuencia se repite, Terrell aprende que algo que él hace (sonreír) puede producir un
efecto que
a él le gusta (la amorosa atención de sus padres) de modo que sigue sonriendo para atraer su
atención. Un
comportamiento inicialmente accidental (la sonrisa) se ha convertido en una respuesta
condicionada.
Esta clase de aprendizaje se denomina condicionamiento operante, pues el individuo aprende
a partir de
las consecuencias de “operar” sobre el entorno. El psicólogo estadounidense B. F. Skinner
(1904-1990),
quien formuló los principios del condicionamiento operante, trabajó principalmente con ratas
y palomas,
pero sostuvo (1938) que los mismos principios se aplican a los seres humanos. Skinner
descubrió que un
organismo tenderá a repetir una repuesta que ha sido reforzada y suprimirá la respuesta que
ha sido
castigada. El refuerzo es una consecuencia del comportamiento, la cual aumenta la
probabilidad de que
éste se repita; en el caso de Terrel, la atención de sus padres refuerza la acción de sonreír. El
castigo es
una consecuencia del comportamiento, la cual disminuye la probabilidad de repetición. El que
una
consecuencia sea un refuerzo o un castigo depende de la persona. Lo que es percibido como
refuerzo
por una persona puede serlo como castigo por otra.
El refuerzo puede ser positivo o negativo. El refuerzo positivo consiste en dar una recompensa
como
comida, medallas, dinero o elogios, o jugar con un bebé. El refuerzo negativo consiste en
retirar algo que