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Cuentos y Fábulas para Niños

El documento presenta cuatro historias diferentes: 1) Una fábula sobre un herrero y su perro perezoso; 2) Un cuento sobre cómo una niña llamada Silvia aprendió a leer para impresionar a un amigo; 3) Una leyenda sobre el nacimiento del sol y la luna; y 4) Un mito sobre un niño llamado Jean Grenier que fue maldecido a convertirse en hombre lobo.
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Cuentos y Fábulas para Niños

El documento presenta cuatro historias diferentes: 1) Una fábula sobre un herrero y su perro perezoso; 2) Un cuento sobre cómo una niña llamada Silvia aprendió a leer para impresionar a un amigo; 3) Una leyenda sobre el nacimiento del sol y la luna; y 4) Un mito sobre un niño llamado Jean Grenier que fue maldecido a convertirse en hombre lobo.
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Fabulas.

Fábula infantil: El herrero y su perro


Un herrero tenía un pequeño perro, que era un gran favorito para su amo, y su
compañero constante.

Mientras él martilleaba sus metales el perro permanecía dormido; pero cuando, por otra
parte, el herrero iba a la comida y comenzaba a comer, el perro se despertaba y
meneaba su cola, como pidiendo una parte de su comida.
Su amo un día, fingiendo estar enojado y golpeándolo suavemente con su palo, le dijo:

-¡Usted pequeño holgazán desgraciado! ¿qué le haré? Mientras martilleo en el yunque,


usted duerme en la estera; y cuando comienzo a comer después de mi trabajo duro,
usted se despierta y menea su cola pidiendo el alimento. ¿No sabe usted que el trabajo
es la fuente de cada bendición, y que ninguno, sólo aquellos que trabajan tienen derecho
a comer?

Moraleja: Quien no trabaja, no come.


Cuento:
Como Silvia aprendió a leer:

Silvia era una niña dulce, atenta y cariñosa. Sus padres no tenían ninguna queja de ella,
excepto que era demasiado perezosa. Le gustaba perder el tiempo cazando mariposas o
simplemente haciendo nada.

Esto se convirtió en un problema cuando Silvia empezó en el colegio. No se es


esforzaba en aprender a leer, ni tan siquiera mostraba un poco de interés. Su mamá
incluso contrató a una profesora que se pasaba largas horas intentando que al menos se
concentrara.

– “No sirve de nada”, – le decía la señora a la madre de Silvia, – “no le interesa


aprender”. – Ya casi estaba a punto de darse por vencida la profesora, cuando ocurrió lo
inesperado.

Resulta que un día asistió al encuentro con Silvia, llevando a su hijo que era un poco
mayor. El corazón de Silvia latió fuerte al verlo y no supo nunca por qué, sus ojos
brillaron de una manera que solo su madre supo descifrar. Aquel día la niña prestó toda
la atención que pudo, hasta que terminó el encuentro y se dirigió al patio donde se
encontraba el niño esperando.

– “Hola Silvia”– dijo el niño, –“¿cómo te fue hoy? Sé que mi mamá ha estado
enseñándote a leer pero dice que no quieres aprender”.

Silvia apenada lo miró y consintió. Nunca había sentido vergüenza en su vida.

Pasaron los días y los niños se hicieron buenos amigos, montaban patines en el parque y
disfrutaban de lo lindo. Llegaron las vacaciones estivales y el niño tuvo que irse a casa
de su papá, donde iba a pasar el verano. Antes de irse prometió enviarle una postal y un
regalo a Silvia.

Pasaron las semanas y Silvia cada vez se esforzaba más, para sorpresa de su madre. Un
día llegó el cartero con una caja en la que Silvia anhelaba que estuviese la postal
prometida. Sobre ella se encontraba rotulado “Para Silvia Mathew. Si puedes leer lo que
dice en el exterior de esta caja, entonces te puedes quedar con lo que contiene”. Y como
Silvia pudo leer cada palabra con total claridad y fluidez, pudo disfrutar de la postal que
le enviaba su amigo, junto a la que se encontraban unos hermosos patines.
La leyenda:

El Nacimiento del sol y la Luna.


Cuando la tierra estaba en la oscuridad; cuando era siempre de noche, los poderosos que
vivían en el cielo se reunieron para crear el Sol y que hubiera luz en la Tierra. Ellos se
reunieron en una ciudad llamada Teotihuacán que había en el cielo, y de la cual la
ciudad de Teotihuacán que está en México era como una sombra o un reflejo.

En esa ciudad celeste de Teotihuacán encendieron una enorme hoguera. Aquel poderoso
que quisiera convertirse en el Sol, debía arrojarse en esa hoguera y quemarse en ella. De
ella saldría convertido en el Sol.

Había dos que querían hacerlo. Uno era grande, fuerte, hermoso y rico. Estaba vestido
con ropas de lujo y adornado con piedras preciosas. Les ofrecía a sus compañeros oro y
joyas, muestras de su orgullo.

El otro era pequeñito, débil, feo y pobre; su piel estaba cubierta de llagas. Estaba
vestido con su ropa de trabajo. Como era pobre sólo podía ofrecer la sangre de su
corazón, sus buenos y humildes sentimientos. Cuando llegó la hora de arrojarse a la
enorme hoguera, el grande y rico no se atrevió, tuvo miedo y salió corriendo

Entonces el pequeñito, feo, que era muy valiente, se arrojó a la hoguera. En ella se
quemó y salió de ella convertido en el Sol. Cuando el otro lo vio, sintió vergüenza y
también se arrojó a la hoguera. En ella se quemó y en el cielo apareció otro Sol.

El Príncipe.

Cuenta la leyenda que había en un castillo un joven príncipe que era muy holgazán, solo
quería jugar, sus padres los reyes intentaron de todo para convencerlo en hacerse cargo
de sus responsabilidades pero este joven berrinchudo no hacía caso, una de las noches
que se hartó de estar escuchando sermones, pidió y pidió ser mayor para así poder hacer
lo que él quisiera.

A la mañana siguiente se levantó y despertó como un adulto, pero se encontró una


bobina de oro, se acercó para inspeccionarla detenidamente y esta le hablo, le dijo que
la cuidara bien porque a medida que pase el tiempo el hilo que representaba la vida de
él se ira soltando.

El joven príncipe tuvo tanta curiosidad de cómo serían sus hijos y su esposa y como
serian ellos al crecer y así poco a poco fue tirando del hilo hasta que se observó en el
espejo y se vio viejo y rápidamente intento enrollar el hilo, pero el tiempo que le
quedaba ya era casi exclusivo para su muerte; la bobina entonces se dispuso a hablarle
nuevamente diciéndole que había gastado su vida queriendo ser grande y que el tiempo
que haló no los podrá recuperar y deberá sufrir el castigo.
El Mito:

El Niño Lobo
Se trata de Jean Grenier, un niño francés de aquella Europa antigua entre
creencias de fuerzas mágicas y brujería, donde la muerte era el castigo y
solución para todo lo que pareciera magnífico o inimaginable, como el caso
de brujas o hechiceros.
Corría el año 1604 D.C., cuando Jean Grenier decidió dar un paseo por el
bosque para distraerse un rato, sin embargo, lejos de divertirse, consiguió el
gran tormento de su vida al toparse con un misterioso hombre que
aprovechando la inocencia de aquel infante, le ofreció una supuesta piel de
lobo mágica, con poderes de inmortalidad y mucho más.

Sin embargo las habilidades no lo eran todo, ya que una gran maldición caería
sobre el pequeño, que cada vez que se veía bajo el efecto de la piel, se
convertía en lobo real y devoraba cuanto ser vivo pasaba por su camino, así
durante tres años, los mismos que vagó por el bosque atormentado por no
poder controlar el hecho y estar bajo el efecto de aquel hechizo.

Esto hasta que atacó a un niño campesino, acto tras el que decidió entregarse
a la ley y contar el relato, el mismo que no le creyeron jamás, al menos no
hasta que la propia hija del gobernador observó a Jean Grenier convertirse en
hombre lobo bajo el efecto de la piel.

Com}o castigo (y alivio para él), fue decapitado y con esto, acabó su vida,
luego de 4 años internado y muchos intentos de desahogo ante la ley.

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