DESTINADOS PARA BENDICIÓN
Retiro “Nueva Vida” 2
14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.
15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; 16 porque yo
te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus
mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová
tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
Deuteronomio 30:14-16
Introducción
Desde muchos siglos atrás nos llega este poderoso mensaje de Dios para su pueblo:
“Aquí está la Vida y la Muerte delante de ustedes. La VIDA significa que vivan conforme a
mis mandamientos, que me conozcan y a mi y el propósito que tengo para su vida. La
MUERTE significa que sigan en sus propios caminos y hagan lo que bien les parezca. Pero
yo anhelo bendecirlos y darles esta tierra como posesión absoluta.” (Paráfrasis)
Mas adelante el Señor continúa la exhortación:
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante
la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él
es vida para ti, y prolongación de tus días…” Deuteronomio 30:19,20ª
Esta es una advertencia muy poderosa:
“por favor, escoge la vida! para que vivas tú y tu descendencia …”
Desde el punto de vista del cielo, obedecer a Dios y vivir conforme a sus propósitos,
significa escoger la vida ó la bendición. Por la parte contraria, desobedecer significa dar la
espalda a Dios y abrir la puerta a la maldición y devastación, lo cual Dios nunca quiere que
esto nos suceda.
Bendición vs. Maldición
▪ La palabra hebrea “berakah”, la cual se tradujo como “Bendición” significa:
Prosperidad, habilidad otorgada para prosperar.
▪ Por el contrario, el término “qelalah” lo cual es “Maldición”, denota: Denigración,
envilecimiento y devastación.
▪ En la forma de concebir a Dios, la mayoría de nosotros hemos sido programados
así: “Dios castiga a las personas malas”.
▪ Pero lo cierto es que son las consecuencias las que nos alcanzan cuando elegimos
hacer lo malo.
▪ Las bendiciones no son algo “deliberado” de Dios solo para algunos, sino es la
consecuencia de vivir conforme a su voluntad.
▪ La bendición o prosperidad en la vida es el fruto de la obediencia y la consecuencia
de ajustarnos a los principios de Dios.
▪ La maldición es la consecuencia inevitable de darle la espalda a Dios y no ajustarse
a su Palabra.
▪ Somos nosotros mismos los que podemos abrir puertas de denigración,
envilecimiento y devastación si decidimos andar en nuestros propios caminos.
“Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual
tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis
pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo
Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que
vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55: 7-9
▪ El plan de Dios es bendecirnos, habilitarnos para prosperar en la vida en todos los
sentidos. La única manera de lograrlo es por medio de la obediencia a su Palabra.
▪ El mayor obstáculo que enfrentamos para recibir las bendiciones del Señor, no son
cosas ocultas o esotéricas, no es el diablo ni maldiciones generacionales. El mayor
obstáculo son nuestros “propios caminos”.
El problema con nosotros mismos
▪ Es en realidad nuestra obstinada voluntad que se aferra a la idea de controlarlo
todo y se resiste a ceder. Son nuestros esquemas o patrones de pensamiento que
nos evitan percibir la voz de Dios llamándonos para acercarnos a El.
▪ Esos esquemas mentales llegan a se como “fortalezas” en nuestra mente, las
cuales impiden el acceso a cualquier otra idea que las confronte o las cuestione.
▪ Hemos formado esas fortalezas conciente o inconcientemente a lo largo de
nuestra vida, alimentadas por la carga genética, la crianza del hogar, las
experiencias tempranas, el sufrimiento y los traumas, ó también la preparación
profesional, la experiencia laboral, etc.
▪ Para poder “activar” las bendiciones de Dios en nuestra vida, primero tenemos que
conocerle. Debemos conocer su carácter y su naturaleza. Es necesarios entender
que Dios nos ama y tiene un proósito para nosotros.
▪ Eso significa una confrontación de dos naturalezas: La naturaleza de Dios es
perfecta, justa y amorosa. Nuestra naturaleza es imperfecta, frágil y egoísta.
▪ Esta experiencia puede llegar a producir una CRISIS de FE y una lucha espiritual que
persiste en tanto nos resistimos a ceder a Dios el control.
▪ Este encuentro debe producir una victoria de Dios sobre nosotros. Significa un
desplazamiento o derribamiento de nuestra justicia propia, para que la JUSTICIA
DE DIOS EN CRISTO se entronice en nuestro corazón.
“Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para
derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el
conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.”
2 Corintios 10:4,5 NVI
▪ Debemos reconocer que cada uno de nosotros hemos formado “argumentos” o
razonamientos humanos que se han asentado en nuestra conciencia como si
fueran una fortaleza de defensa.
▪ Estos argumentos no permiten el paso a ninguna otra idea, impidiendo así el
entendimiento de la verdad de Dios y del propósito de Dios.
- Cuales son tus luchas?
- Cuales son tus argumentos?
- Cuales son tus fortalezas?
Dios te ama y tiene un proposito maravilloso para tu vida en Cristo Jesús. ¿Que es lo que
impide que su bendición se “active” en tu vida y tu familia?
- Argumentos?
- Sufrimiento?
- Resentimiento?
- Ansiedad?
- Temor?
- Culpabilidad?
Ríndelo a Cristo hoy mismo, ven y entregale tu vida y experimenta su amor, su perdón y su
salvación.