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Cuento S

El documento contiene cuatro cuentos cortos para niños sobre temas como un árbol mágico, una princesa, un cohete de papel y un elefante fotógrafo. Cada cuento tiene entre 3 y 5 párrafos y trata de enseñar una lección a los lectores más jóvenes.

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AlejandroCajbón
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El documento contiene cuatro cuentos cortos para niños sobre temas como un árbol mágico, una princesa, un cohete de papel y un elefante fotógrafo. Cada cuento tiene entre 3 y 5 párrafos y trata de enseñar una lección a los lectores más jóvenes.

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Escuela Oficial Urbana de Niñas

5to. Primaria sección “C”

Curso:
Comunicación y Lenguaje L1

“Cuentos”

Maestra:
Marta Julia Acoj

Alumna:
Deysi Roxana Florencia Chavez
Iboy (4)
“Cuento el árbol mágico”
Hace mucho mucho tiempo, un niño
paseaba por un prado en cuyo centro
encontró un árbol con un cartel que
decía: soy un árbol encantado, si dices las
palabras mágicas, lo verás.
El niño trató de acertar el hechizo, y probó
con abracadabra, supercalifragilisticoespia
lidoso, tan-ta-ta-chán, y muchas otras,
pero nada. Rendido, se tiró suplicante,
diciendo: "¡¡por favor, arbolito!!", y
entonces, se abrió una gran puerta en el
árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel
que decía: "sigue haciendo magia".
Entonces el niño dijo "¡¡Gracias,
arbolito!!", y se encendió dentro del árbol
una luz que alumbraba un camino hacia
una gran montaña de juguetes y
chocolate.
El niño pudo llevar a todos sus amigos a
aquel árbol y tener la mejor fiesta del
mundo, y por eso se dice siempre que "por
favor" y "gracias", son las palabras
mágicas
“La princesa del fuego”
Hubo una vez una princesa increíblemente
rica, bella y sabia. Cansada de
pretendientes falsos que se acercaban a
ella para conseguir sus riquezas, hizo
publicar que se casaría con quien le
llevase el regalo más valioso, tierno y
sincero a la vez. El palacio se llenó de
flores y regalos de todos los tipos y
colores, de cartas de amor incomparables
y de poetas enamorados. Y entre todos
aquellos regalos magníficos, descubrió una
piedra; una simple y sucia piedra.
Intrigada, hizo llamar a quien se la había
regalado. A pesar de su curiosidad, mostró
estar muy ofendida cuando apareció el
joven, y este se explicó diciendo:
- Esa piedra representa lo más valioso que
os puedo regalar, princesa: es mi corazón.
Y también es sincera, porque aún no es
vuestro y es duro como una piedra. Sólo
cuando se llene de amor se ablandará y
será más tierno que ningún otro.
El joven se marchó tranquilamente,
dejando a la princesa sorprendida y
atrapada.Quedó tan enamorada que
llevaba consigo la piedra a todas partes, y
durante meses llenó al joven de regalos y
atenciones, pero su corazón seguía siendo
duro como la piedra en sus manos.
Desanimada, terminó por arrojar la piedra
al fuego; al momento vio cómo se deshacía
la arena, y de aquella piedra tosca surgía
una bella figura de oro. Entonces
comprendió que ella misma tendría que
ser como el fuego, y transformar cuanto
tocaba separando lo inútil de lo
importante. Durante los meses siguientes,
la princesa se propuso cambiar en el reino,
y como con la piedra, dedicó su vida, su
sabiduría y sus riquezas a separar lo inútil
de lo importante. Acabó con el lujo, las
joyas y los excesos, y las gentes del país
tuvieron comida y libros. Cuantos trataban
con la princesa salían encantados por su
carácter y cercanía, y su sola presencia
transmitía tal calor humano y pasión por
cuanto hacía, que comenzaron a llamarla
cariñosamente "La princesa de fuego". Y
como con la piedra, su fuego deshizo la
dura corteza del corazón del joven, que tal
y como había prometido, resultó ser tan
tierno y justo que hizo feliz a la princesa
hasta el fin de sus días
“El cohete de papel”
Había una vez un niño cuya mayor ilusión
era tener un cohete y dispararlo hacia la
luna, pero tenía tan poco dinero que no
podía comprar ninguno. Un día, junto a la
acera descubrió la caja de uno de sus
cohetes favoritos, pero al abrirla descubrió
que sólo contenía un pequeño cohete de
papel averiado, resultado de un error en la
fábrica.
El niño se apenó mucho, pero pensando
que por fin tenía un cohete, comenzó a
preparar un escenario para lanzarlo.
Durante muchos días recogió papeles de
todas las formas y colores, y se dedicó con
toda su alma a dibujar, recortar, pegar y
colorear todas las estrellas y planetas para
crear un espacio de papel. Fue un trabajo
dificilísimo, pero el resultado final fue tan
magnífico que la pared de su habitación
parecía una ventana abierta al espacio
sideral.
Desde entonces el niño disfrutaba cada día
jugando con su cohete de papel, hasta que
un compañero visitó su habitación y al ver
aquel espectacular escenario, le propuso
cambiárselo por un cohete auténtico que
tenía en casa. Aquello casi le volvió loco de
alegría, y aceptó el cambio encantado.
Desde entonces, cada día, al jugar con su
cohete nuevo, el niño echaba de menos su
cohete de papel, con su escenario y sus
planetas, porque realmente disfrutaba
mucho más jugando con su viejo cohete.
Entonces se dio cuenta de que se sentía
mucho mejor cuando jugaba con aquellos
juguetes que él mismo había construido
con esfuerzo e ilusión.
Y así, aquel niño empezó a construir él
mismo todos sus juguetes, y cuando
creció, se convirtió en el mejor juguetero
del mundo.
“El elefante fotógrafo”
Había una vez un elefante que quería ser
fotógrafo. Sus amigos se reían cada vez
que le oían decir aquello:
- Qué tontería - decían unos- ¡no hay
cámaras de fotos para elefantes!
- Qué pérdida de tiempo -decían los
otros- si aquí no hay nada que
fotografíar...
Pero el elefante seguía con su ilusión, y
poco a poco fue reuniendo trastos y
aparatos con los que fabricar una gran
cámara de fotos. Tuvo que hacerlo
prácticamente todo: desde un botón que
se pulsara con la trompa, hasta un objetivo
del tamaño del ojo de un elefante, y
finalmente un montón de hierros para
poder colgarse la cámara sobre la cabeza.
Así que una vez acabada, pudo hacer sus
primeras fotos, pero su cámara para
elefantes era tan grandota y extraña que
paracecía una gran y ridícula máscara, y
muchos se reían tanto al verle
aparecer, que el elefante comenzó a
pensar en abandonar su sueño.. Para más
desgracia, parecían tener razón los que
decían que no había nada que fotografiar
en aquel lugar...
Pero no fue así. Resultó que la pinta del
elefante con su cámara era tan divertida,
que nadie podía dejar de reir al verle, y
usando un montón de buen humor, el
elefante consiguió divertidísimas e
increíbles fotos de todos los animales,
siempre alegres y contentos, ¡incluso del
malhumorado rino!; de esta forma se
convirtió en el fotógrafo oficial de la
sabana, y de todas partes acudían los
animales para sacarse una sonriente foto
para el pasaporte al zoo.
“Los juguetes ordenados”
Érase una vez un niño que cambió de casa
y al llegar a su nueva habitación vió que
estaba llena de juguetes, cuentos, libros,
lápices... todos perfectamente
ordenados. Ese día jugó todo lo que quiso,
pero se acostó sin haberlos recogido.
Misteriosamente, a la mañana siguiente
todos los juguetes aparecieron ordenados
y en sus sitios correspondientes. Estaba
seguro de que nadie había entrado en su
habitación, aunque el niño no le dio
importancia. Y ocurrió lo mismo ese día y
al otro, pero al cuarto día, cuando se
disponía a coger el primer juguete, éste
saltó de su alcance y dijo "¡No quiero jugar
contigo!". El niño creía estar alucinado,
pero pasó lo mismo con cada juguete que
intentó tocar, hasta que finalmente uno de
los juguetes, un viejo osito de peluche,
dijo: "¿Por qué te sorprende que no
queramos jugar contigo? Siempre nos
dejas muy lejos de nuestro sitio especial,
que es donde estamos más cómodos y más
a gustito ¿sabes lo difícil que es para los
libros subir a las estanterías, o para los
lápices saltar al bote? ¡Y no tienes ni idea
de lo incómodo y frío que es el suelo! No
jugaremos contigo hasta que prometas
dejarnos en nuestras casitas antes de
dormir"
El niño recordó lo a gustito que se estaba
en su camita, y lo incómodo que había
estado una vez que se quedó dormido en
una silla. Entonces se dio cuenta de lo mal
que había tratado a sus amigos los
juguetes, así que les pidió perdón y desde
aquel día siempre acostó a sus juguetes en
sus sitios favoritos antes de dormir.

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