SERVICIO, PAZ Y ESPERANZA: UN LEGADO DE LA ENTRADA TRIUNFAL
Lucas 19:28-40
EXORDIO:
Una entrada triunfal es un momento crucial, en el cual se celebra los logros, se vive el
presente y se proyecta el futuro. Al parecer fue así como Jesús vivió aquel momento.
PROPOSICIÓN:
El propósito de este sermón es que la IBCB tome la decisión de caminar hacia adelante, en
el cumplimiento de los propósitos de Dios para ella. Afirmando que el presente es resultado
del cumplimiento de la obra de Jesús, que el presente lo hemos de vivir en paz y que debemos
extendernos hacia el futuro en la esperanza que tenemos en el Señor.
CONFIRMACIÓN:
I. Jesús es el Dios del cielo que nos anuncia un servicio santo
El cristiano verdadero todo lo espera del cielo y todo lo entrega al cielo; es decir, de Jesús lo
espera todo para entregarlo todo a Jesús.
El Padre ha dado todo al ser humano en Jesús. Cuando Jesús está por entrar a Jerusalén, dice
la Escritura que envió a dos de sus discípulos: “Dicho esto, Jesús siguió adelante
(), subiendo hacia Jerusalén. Cuando se acercó a Betfagué y a
Betania, junto al monte llamado de los Olivos1, envió a dos de sus discípulos con este
encargo: ‘Vayan a la aldea que está enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado a un burrito
en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá. Y si alguien les pregunta: ¿Por qué
lo desatan?, díganle: El Señor lo necesita. Fueron y lo encontraron tal y como él les había
dicho. Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron: ¿Por qué desatan el
burrito? El Señor lo necesita, contestaron. Se lo llevaron, pues, a Jesús.” (Lucas 19:28-35a).
El que Jesús escogiera a un burrito que no había sido montado, tenía un significado muy
especial. Los animales que eran empleados en las cosas santas no deberían haberse montado
o empleado para el trabajo (Números 19:2; 1 Samuel 6:7); es decir, Jesús era Divino. Por otra
parte, la expresión “El Señor lo necesita” pudo haber significado que los dueños conocían a
1
Betania estaba aproximadamente a 2 millas (3 kilómetros aproximadamente), estaba al Este del Monte de los
Olivos; de Betfagué no se conoce con certeza su posición, pero estaba cerca.
Jesús, o que, sabiendo que el animal que poseían no había sido montado, y conociendo la ley
de Moisés, aquel burrito podía ser usado para el servicio de Dios en cualquier momento, en
otras palabras, era decir: “Su dueño lo necesita”. Pero Lucas no deja en claro quienes llevaron
el burrito a Jesús, si los dos discípulos a los cuales él envió, o los dueños del burrito. Por otra
parte, el hecho de que un pequeño animalito tuviera dos o más dueños, era señal de que éstos
eran pobres.
En Jesús se cumplió lo anunciado, pero ahora nos dice que todo lo que somos, hacemos y
tenemos, debemos brindarlo a Él.
II. Jesús es el Rey esperado que nos anuncia la paz
El mundo carece de liderazgo, y los llamados líderes violentan el mendo. Los cristianos
debemos reconocer a nuestro Señor y vivir la paz que nos promete.
Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse. A medida que
avanzaba (), la gente tendía sus mantos sobre el camino. Al acercarse él a la
bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar
a Dios por tantos milagros que habían visto. Gritaban: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre
del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! (Lucas 19:35b-38). El que los discípulos
pusieran sus mantos sobre el burrito, y que la gente los tendiera en suelo para que Jesús pasara
montado en el burrito, era manifestación de su aceptación de Jesús como rey. (2 Reyes 9:13).
Lucas no dice nada acerca de las “palmas” que Juan menciona. Solamente Lucas y Juan
hablan de Jesús como Rey. La gente clama a la luz del Salmo 118:26, en un reconocimiento
del cumplimiento de lo que había sido anunciado. Lucas nos habla de Jesús como alguien
que viene de Dios, y unido a ello habla de la paz en el cielo. Jesús anuncia la paz del cielo,
lo cual está en concordancia con la manera en que Jesús entra montado en un burrito.
En Jesús se cumple la paz anunciada por Dios para el ser humano. Es con esa paz que los
cristianos estamos comprometidos, somos llamados a vivir en ella y a anunciarla.
III. Jesús es el Mesías prometido que nos asegura el cumplimiento de todas las cosas
En medio de un mundo en incertidumbre, el cristiano debe caminar confiado en el Señor en
cuanto al cumplimiento de todas las cosas.
Algunos de los fariseos que estaban entre la gente le reclamaban a Jesús: ¡Maestro, reprende
a tus discípulos! Pero él respondió: Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras.
(Lucas 19:39,40). Jesús anuncia que la profecía de Habacuc 2:11 se cumpliría si la gente
calla. Dios le dijo a Habacuc: “Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia
su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta
vendrá.” (Habacuc 2:3). Los fariseos querían detener lo que está aconteciendo, pero Jesús les
dice que aunque ellos lograran callar a los galileos que gritaban, lo anunciado se cumpliría.
Es por ello que Lucas nos presenta a Jesús avanzando en el camino, caminando hacia el
cumplimiento de lo establecido por el Señor (Lucas 9:51; 19:28,36).
Esta es la esperanza de gloria en la que la iglesia debe confiar, nada detendrá lo que Dios ha
iniciado. Jesús es el Mesías prometido que nos asegura el cumplimiento de todas las cosas.
EPÍLOGO:
Jesús vivió la entrada triunfal en el cumplimiento de las promesas del Padre, anunciando la
paz que el Padre daba al mundo, y en la esperanza del cumplimiento de las promesas.
RESOLUCIÓN:
IBCB, somos llamados a vivir cada momento en el Espíritu mismo de Cristo. Reconociendo
que estamos aquí por la obra pasada de Jesús, estamos aquí para vivir y anunciar la paz de
Jesús y vivir en la esperanza del cumplimiento de las promesas de Jesús.
Pastor Abraham Banda Robles
Iglesia Bautista Casa Blanca
25 de marzo de 2018