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v=Ui_SOOOF69Q
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republica-el-problema-de-salud-publica-ambiental-en-la-oroya-junio-
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4088/Bravo_La_Oroya.pdf?sequence=1&isAllowed=y
Miles de habitantes de la ciudad La Oroya han sido afectados por un
complejo metalúrgico de casi un siglo de antigüedad y que cerró en el
2009, cuando no pudo completar un programa ambiental exigido por
el Gobierno en medio de millonarias deudas.
A 3750 metros de altura, en la Cordillera de los Andes y a 176 kilómetros al
noreste de la capital de Perú, la gente está condenada a muerte antes de los 40
años de edad. Allí se ubica la ciudad de La Oroya, capital de la provincia de
Yauli, en Junín, de clima frío y lluvioso, con temperaturas que descienden
hasta los 0 grados centígrados.
Cuenta con más de 35 mil habitantes y, según un informe de la Federación
Internacional de Derechos Humanos (FIDH), la población “ ha estado
expuesta a altos niveles de contaminación del aire debido a las emisiones
tóxicas del complejo, que incluyen plomo, cadmio, arsénico y dióxido de
azufre” .
El mismo informe revela que, a mediados del 2000, La Oroya fue identificada
como una de las 10 ciudades más contaminadas del mundo.
Según la ONG Vida, se estableció valores superiores a los 2000 mg/kg de
plomo en algunas casas, pero el valor estándar nacional es de 140 mg/kg, es
decir 10 veces más el valor considerable permisible.
Y es que en los alrededores de la ciudad operan grandes compañías mineras
como Chinalco, Volcán y Casapalca.
Pero es en el complejo metalúrgico de La Oroya que se encarga de
transformar el mineral polimetálico -típico de los Andes centrales peruanos-
en diez metales (cobre, zinc, plata, plomo, indio, bismuto, oro, selenio, telurio
y antimonio) que la contaminación se elevó a niveles insospechables. Tanto
así que colocaron a La Oroya en el puesto 5 de las ciudades más contaminadas
del planeta.
SANGRE CONTAMINADA. Investigaciones independientes realizadas en
el lugar revelaron que el 97% de los niños y niñas de entre 6 meses y 6 años, y
el 98% de los infantes que tienen de 7 a 12 años, presentan niveles elevados
de plomo en la sangre.
Es más, existe un estudio realizado por pediatras de un centro de salud que
demostró que hasta los recién nacidos llegaban al mundo con preocupantes
niveles de plomo en la sangre.
También es causante de la pérdida de memoria, problemas de crecimiento,
mal aprendizaje. Todo esto provoca que la esperanza de vida sea de tan solo
40 años.
El alcalde de Yauli-La Oroya, Carlos Arredondo, reconoció que “ en su
momento había niños que tenían plomo en la sangre” .
“ No se puede negar este hecho, desde que comenzó a operar Doe Run Perú,
en 1997, se presentó esta situación y se dio hasta antes de 2000” , añadió.
Recordó que en la ciudad, conocida como la Capital Metalúrgica del Perú, no
se podía respirar. “ Se sentía el aire pesado. Se sentía gas” , dijo.
Luego, según el funcionario edil, se comenzó a hacer la limpieza de plomo en
la sangre de los niños con programas ambientales ejecutados por el gobierno
central y la empresa Doe Run.
“ A la fecha no conocemos de ningún caso (de envenenamiento), la calidad
del aire mejoró, ahora se puede respirar y se puede decir que los niños no
nacen con plomo en la sangre y no hay de estos casos en los últimos años” ,
aseguró.
Pero este problema se presenta con la llegada de la minería a la zona en el
siglo XIX y el “ boom minero” que empezó con fuerza en el siglo XX.
Si bien en La Oroya se tomaron medidas para disminuir la contaminación,
varios estudios afirman que el plomo permanecerá en esta ciudad durante
siglos.
Aun así, la población de la zona anhela que el complejo metalúrgico opere
nuevamente porque hoy por hoy es su principal actividad económica.
El presidente electo Pedro Pablo Kuczynski visitó este miércoles el Complejo
Metalúrgico de La Oroya. Tras una reunión con las autoridades de la entidad
responsable de la liquidación de activos de Doe Run, convocó a los trabajadores a una
marcha hacia el Congreso, para pedir la prórroga de un año, y así lograr conseguir un
inversionista para reactivar sus actividades.
PUEDES LEER: Martín Vizcarra: "Este Congreso puede ampliar plazo a Doe
Run" | VIDEO
¿Qué es Doe Run?
Doe Run es una empresa metalúrgica que cuenta con dos activos: el Complejo
Metalúrgico de La Oroya y la mina Cobriza. La compañía ganó la bueno pro en 1997,
pero no cumplió con la implementación de un programa ambiental. Sumado a eso, la
compañía se vio en una crisis que la llevó a paralizar su operación, hecho que originó un
conflicto social.
Dirige es la última de tres entidades que se encargaron de llevar a cabo la búsqueda de
un inversionista. Right Business y Profit fueron las dos primeras entidades encargadas
de conseguir capitales para su reactivación. Sin embargo, no lo lograron y desde el 2012
se vive una paralización de actividades en La Oroya.
El gobierno de Ollanta Humala ha intentado, sin éxito, llevar a cabo los procesos de
liquidación, a través de estas entidades, de modo que la metalúrgica pueda ser
reactivada. El plazo límite para el último proceso termina el 27 de agosto próximo,
cerca de cuatro semanas después de que el mandatario da por concluido su periodo.
¿Por qué no se logra vender Doe Run?
La venta del complejo siempre se vio frustrada al no encontrarse buenos términos para
la negociación, entre liquidadoras y postores. Son tres las demandas de los
inversionistas para comprar los activos de Doe Run: flexibilización laboral, modificar
los Estándares de Calidad Ambiental del Aire (ECA) y remediación de los suelos.
El fracaso de la venta de los activos de la empresa es un tema que deberá solucionarse
en el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. Cabe destacar que el Estado Peruano
concentra el 60% de la junta de acreedores de Doe Run, instancia superior que toma
decisiones sobre la mina Cobriza y el Complejo Metalúrgico.
Entre los inversionistas interesados se conoce del consorcio Eetac Syndicate Limited
que ha ofrecido invertir 500 millones de dólares para ejecutar circuitos de plomo y zinc
y reducir el dióxido de azufre a 117 toneladas por día en 30 meses.
¿Cuál es la posición del Gobierno?
La ministra de Energía y Minas, Rosa María Ortiz, indicó que Doe Run no ha sido
vendida por la “intransigencia” de los trabajadores, quienes pedían que se rebaje los
estándares ambientales, para que los postores accedan a la compra del complejo.
“No creo que este gobierno tenga que hacer algún mea culpa. Los trabajadores quieren
que se relajen las normas ambientales para que puedan seguir trabajando en
la fundición de La Oroya. Para mí sería un retroceso en lo que avanza el mundo en
cuidados ambientales”, afirmó.
El actual Gobierno no ha asumido la responsabilidad por la venta de Doe Run, a pesar
de contar con el 60% de las acreencias. Los trabajadores consideran que el Ejecutivo ha
colocado a tres empresas liquidadoras “ineficientes” al frente de las subastas.
¿Qué plantea PPK?
Para Kuczynski, las casi cuatro semanas para el término de la liquidación no son
suficientes. Es por ello que pidió a los trabajadores y a la población acompañarlo a una
marcha pacífica ante el Congreso para pedir una ampliación de un año más para
conseguir un inversionista.
Los trabajadores mineros y metalúrgicos no están de acuerdo con ello ya que extender el
plazo sumarían seis años en que más de 1 200 trabajadores continúen sin trabajar a
costas de un gobierno que no cumplió con su cometido.
LOS IMPACTOS EN LA SALUD AMBIENTAL
[Link]ón de los suelos Las fuentes consultadas coinciden en diagnosticar que los
suelos de la ciudad se encuentran fuertemente impactados por los metales y el material
particulado sedimentable emitidos por la fundición, tras 88 años de operaciones. Parte del
problema lo conforman los pasivos ambientales depositados y dispersos en los suelos de la
ciudad y de su entorno: pavimentos, veredas, techos y demás superficies expuestas de las
zonas urbanizadas contienen elementos contaminantes; lo mismo ocurre con los suelos aún no
recubiertos por la tecnoestructura local. El consorcio UNES, en relación con la presencia de
material peligroso en los pavimentos y superficies de las escuelas de La Oroya, señala: «Los
suelos del C. E. Manuel Scorza de La Oroya Antigua y Leoncio Astete de La Oroya Nueva
contienen arsénico, cobre, plomo y zinc en valores que sobrepasan el criterio de protección de
suelos para área residencial, recreacional e institucional del gobierno de Quebec-Canadá. Las
más altas concentraciones de estos contaminantes se registraron en el suelo del C. E. Manuel
Scorza» (2002, p. 45). Otro estudio confirma que persisten excesivos niveles de plomo y que
muchos niños se encuentran expuestos a significativas cantidades de ese pesado elemento
dentro de sus viviendas: «El 88 por ciento de los resultados de muestras 108Cuadernos de
investigación Kawsaypacha N° 5 interiores de pisos de casas en toda La Oroya sobrepasa el
estándar HUD/EPA. El 100 por ciento de los pisos interiores de las casas muestreadas en La
Oroya Antigua sobrepasa el estándar» (Cornejo y Gottesfeld 2004, p. 22). Un estudio posterior,
encargado por Activos Mineros65, menciona cifras preocupantes acerca de la superficie
impactada: «Las emisiones de plomo, cadmio y arsénico ocasionad 1098. Los impactos en la
salud ambiental Gráfico 3 Descarga de efluentes industriales al río Mantaro de 1997 a mayo de
2009 43 46 48 44 26 20 21 22 16 11 6 6 5 6 7 5 5 5 5 4 4 5 5 6 5 5 4 6 5 5 5 6 6 6 5 5 3 0 4 0 5 10
15 20 25 30 35 40 45 50 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Jan-07 Feb-07
Mar-07 APr-07 May-07 Jun-07 Jul-2007 Aug-07 Sep-07 Oct-07 Nov-07 Dic-07 Jan-08 Feb-08
Mar-08 Apr-08 May-08 Jun-08 Jul-08 Aug-08 Sep-08 Oct-08 Nov-08 Dic-08 Jan-09 Feb-08 MAR
09* ABRI-09* MAY 09* m3/min YEARS / MONTHS Contenido Metálico de acuerdo a la Ley
General de Aguas -86% Vs. ʼ97 Fuente: Miranda (2009). Según esta información, podría
pensarse que se habría resuelto el problema de los impactos en la cuenca del Mantaro.
Empero —según el Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2009—, la cuenca del río Mantaro
se encuentra en situación crítica por la gran presión combinada que recibe de diversos
agentes, entre ellos la minería. El panorama que presenta la tabla 6 grafica la multiplicidad de
fuentes contaminantes de la cuenca del Mantaro, lo que da una idea de las tremendas
dificultades que enfrentará cualquier iniciativa dirigida a resolver el problema de
contaminación de tan importante cuenca hidrográfica. Si bien DRP no es el único agente
contaminante de la cuenca, la persistencia de los pasivos ambientales producidos por ella
misma junto a Centromin y la CPC no la inhibe de asumir responsabilidades. 110Cuadernos de
investigación Kawsaypacha N° 5 Tabla 6 Situación de cuenca del río Mantaro, al 2009 Descarga
de aguas residuales Acumulación de residuos sólidos (botaderos) Precisiones 32 vertimientos
mineros procedentes de 9 empresas. 34 procedentes de centros poblados ubicados en ambas
márgenes del Mantaro. 272 pasivos ambientales mineros. Aguas residuales domésticas de 43
municipalidades, de las cuales solo 8 tienen lagunas de estabilización. Fuente: PNUD, Informe
sobre Desarrollo Humano Perú 2009, p. 84. Otro estudio (Herrera y Millones 2011, p. 74) ha
logrado cuantificar el costo económico de la contaminación minera sobre los recursos hídricos
en el país. La cifra global para 2008 fluctúa entre 800 y 828 millones de dólares. De estos
costos totales, la contaminación generada por DRP en la cuenca del Mantaro se calcula entre
280 y 287 millones de dólares. [Link]ón del aire Las condiciones climáticas ya
mencionadas que caracterizan a La Oroya (fenómeno de la inversión térmica) facilitan que las
emisiones de la fundición se asienten en la atmósfera de la ciudad, con lo que el aire
circundante se deteriora y afecta a la población. Como para el caso del agua y los suelos, los
estudios, las mediciones y los informes coinciden en advertir que las condiciones del aire local
son poco propicias para garantizar mínimas condiciones de salud. En el ya citado informe del
consorcio UNES, se concluye que: Los resultados de las evaluaciones ambientales participativas
de calidad de aire, aguas y suelos efectuadas en los años 2000, 2001 y 2002, permiten concluir
que: La población de La Oroya Antigua y La Oroya nueva está expuesta a un aire contaminado
por plomo, cuyas concentraciones superan el máximo permisible establecido por el Ministerio
de Energía y Minas para la actividad minero-metalúrgica (R.M. 315-EM/VMM), también
sobrepasa el valor fijado en los Estándares Nacionales de Calidad del Aire (D.S. 074-2001-PCM)
(UNES 2002, p. 43). El gráfico 4 indica que la presencia de plomo en el aire continuó siendo alta
en los diez primeros años de la gestión de DRP frente a la fundición. Si bien resalta un
descenso relativo del plomo en el aire, hay dos picos entre 2007 y 2009 que sobrepasan los
ECA establecidos. 1118. Los impactos en la salud ambiental Gráfico 4 Niveles de plomo en el
aire (vg/m3) estación sindicato de obreros 1997-abril de 2009 Fuente: Miranda (2009) Si
existen proyectos complementarios en marcha desde abril de 2007 que han disminuido los
niveles de plomo, cabe preguntar por qué meses más tarde los niveles alcanzaron o
sobrepasaron el ECA. Los cuadros anteriores, si bien no muestran una situación catastrófica,
por lo menos dan cuenta de una realidad que nadie niega: La Oroya (sobre todo el sector La
Oroya Antigua) soporta impactos contaminantes de manera persistente desde los años veinte
del siglo pasado. Por tanto, si bien se deben desvirtuar aquellas posturas maximalistas sobre
las condiciones ambientales de la ciudad, que no son dramáticas al extremo, ello no impide
reconocer que la situación es sumamente preocupante. De hecho, se han generado
evaluaciones poco científicas y escasamente ponderadas sobre los impactos contaminantes, lo
que ha contribuido a mucha desinformación y a la circulación de datos y apreciaciones poco
sustentadas. Un caso llamativo fue la calificación de La Oroya como una de las diez ciudades
más contaminadas del mundo en 2006 y 2007 por parte del Blacksmith Institute, una ONG
norteamericana orientada a buscar mejores condiciones ambientales para la población infantil.
Esta noticia tuvo amplia repercusión 3.5 4.0 4.6 3.7 2.3 2.9 2.7 3.0 3.7 4.5 3.8 2.8 2.1 1.7 2.0 1.2
0.8 0.5 0.0 1.0 2.0 3.0 4.0 5.0 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 NOV.06
DEC.06 JAN 07* FEB 07* MAR 07* APR 07* MAY 07* JUN 07* JUL 07* AUG 07* SEPT 07* OCT
07* NOV 07* DEC 07* JAN 08* FEB 08* MAR 08* APR 08* MAY 08* JUN 08* JUL 08* AUG 08*
SEP 08* OCT 08* NOV 08* DIC 08* JAN 09* FEB 09* MAR 09* APR 09* Sindicato ECA(Promedio
mensual) μg/ m3 FECHA ECA Mensual: 1.5 Proyectos Complementarios para Reducción de
Emisiones de Polvo -86% Vs.ʼ97 3.7 112Cuadernos de investigación Kawsaypacha N° 5
mediática en el Perú, lo que forzó a DRP al envío de cartas rectificatorias66, así como a la
invitación de expertos de esta ONG para visitar La Oroya y evaluar las condiciones reales de
contaminación y los programas que la empresa desarrollaba con miras a la mejora ambiental
local. Así entonces, En mayo de 2008, un equipo de expertos del consejo consultivo del
Blacksmith Institute visitó el lugar y revisó los planes y actividades. En general, el equipo
encontró que los programas y planes de la empresa y el Gobierno fueron efectivos. Aunque los
niveles de polución aún permanecen altos, se espera que los programas actuales e inversiones
serán efectivos en el control de la exposición al plomo en el futuro inmediato67. Esta
rectificación del Blacksmith Institute no ha impedido que, más allá de cualquier ranking, La
Oroya permanezca como una ciudad con significativa exposición al plomo, arsénico, cadmio y
material particulado, provenientes de la actividad metalúrgica68. Sin embargo, también es
cierto que todas estas idas y venidas refuerzan la desinformación que ha venido girando en
torno a La Oroya: evaluaciones y juicios contradictorios sobre cifras, pronósticos negativos
para el bienestar de los trabajadores, rumores sobre el cierre abrupto del complejo
metalúrgico, rankings efectistas, sensación de que cada actor muestra cifras y tendencias
funcionales según sus intereses, etcétera. Todo esto relativiza responsabilidades, aviva
confusiones, genera divisionismo y convierte en «enemigos» a quienes quizá no lo sean.
[Link] riesgos para la salud pública local La literatura científica señala que el plomo, cadmio y
arsénico son elementos tóxicos para el ser humano, así como el dióxido de azufre, que es otro
de los productos resultantes de los procesos metalúrgicos de la planta DRP (Yassi y otros 2002,
pp. 28, 54). Para el caso del plomo, la comunidad científica mundial reconoce sus efectos
tóxicos en altas dosis desde hace por lo menos un siglo, lo que no es materia 66 . Fecha de
consulta: 12 de julio de 2010. 67 Traducción propia del portal del Blacksmith Institute. En: .
Fecha de consulta: 2 de julio de 2010. 68 La rectificación del Blacksmith Institute fue criticada
por la Asociación Interamericana de Defensa del Ambiente (AIDA), una ONG ambientalista
registrada en California, la cual cuestionó los métodos usados por el Blacksmith Institute para
certificar los procesos de DRP. 1138. Los impactos en la salud ambiental de discusión. La
intoxicación por plomo es una enfermedad ambiental producida por actividades humanas y,
como tal, puede prevenirse. Una vez en el cuerpo humano, este pesado elemento actúa como
un tóxico de efecto acumulativo que afecta severamente el sistema nervioso. Tal como
sostiene la DIGESA, considerando fuentes autorizadas, el plomo interfiere en el
funcionamiento del organismo, el desarrollo cerebral y las capacidades intelectuales. Entre los
síntomas que los estudios le atribuyen, se señalan cansancio, irritabilidad, falta de la capacidad
de atención y concentración, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones, problemas
gastrointestinales, debilidad muscular, agresividad, disminución del cociente intelectual,
cambios en los estados de ánimo, neuropatía periférica, pérdida de la capacidad de
funcionamiento de los riñones y presión alta. «Aunque la mayor parte del plomo que se ingiere
se excreta, y el 60 por ciento del inhalado se exhala, el plomo se acumula poco a poco en el
cuerpo. Los síntomas iniciales de envenenamiento son dolor estomacal y debilidad física»
(Henry y Heinke 1999, p. 294). El cadmio, por su parte, puede dañar severamente los
pulmones y puede causar la muerte; ingerir alimentos o beber agua con altos contenidos de
este elemento irrita severamente el estómago y causa vómitos y diarrea. La exposición por
largos periodos al aire contaminado con cadmio causa enfermedades en los riñones por su
acumulación. También puede afectar a los huesos (Yassi y otros 2002, p. 337). En cuanto al
arsénico, en numerosos estudios se ha demostrado su asociación con efectos cancerígenos en
humanos expuestos a su inhalación e ingestión. Por ello, algunos compuestos de arsénico han
sido catalogados por instituciones de diversos países como compuestos cancerígenos (Yassi y
otros 2002, p. 99). El dióxido de azufre es un gas cuya exposición en altos niveles representa
un riesgo para la vida: «En estudios epidemiológicos se ha demostrado que la exposición a
altos niveles de SO2 produce broncoconstricción en asmáticos» (Sánchez y otros 1999, p. 385).
Para el caso en estudio, «las mayores concentraciones de anhídrido sulfuroso en el Perú se dan
en La Oroya, y son resultado de los procesos de fundición que se dan en la zona. En esta zona
se sobrepasan los límites de concentración recomendados por el Banco Mundial» (Pasco Font
1999, p. 48). Pero existe otro estudio que se aventuró en conocer qué ocurría con los recién
nacidos en La Oroya. Los médicos Godofredo Pebe, Hugo Villa, Luis Escate y Gonzalo Cervantes
se propusieron determinar los niveles de plomo en 114Cuadernos de investigación
Kawsaypacha N° 5 sangre de los recién nacidos de m 1158. Los impactos en la salud ambiental
En la entrevista 2 se obtuvo una explicación médica acerca de esta particularidad: El gran
problema son las intoxicaciones crónicas, y esto lo dicen la OMS y la OPS, que los problemas de
las intoxicaciones crónicas, en este caso por la contaminación por metales, son «epidemias
silenciosas», le dicen, ¿por qué? porque a veces no te dan mayores síntomas ni signos, o sea,
para cualquier médico, puede pasar desapercibido, peor aún para la gente que no está en el
terreno. Entonces, de esta situación es que se valen, justamente, la empresa y aquellos
interesados, juntamente con la empresa, en decir que no, la gente aquí en La Oroya se le ve
tranquila, cumple su trabajo por aquí y por allá y no se encuentran casos ni de muerte ni de
estos ni por allá. Eso es así. ¿Por qué? Porque las intoxicaciones crónicas justamente tienen
ese tipo de presentación, que no son cuadros agudos, sino que con los años se va poco a poco
viendo la situación. Ahora, ¿en quiénes más se puede hacer estos diagnósticos tempranos?
Justamente en los niños. ¿Por qué? Porque en los niños se ven ciertos disturbios que pueden
ser evaluados en función de cómo marchan en los centros escolares los problemas de
hiperactividad en el aula de clase y de cociente intelectual. Ya hay estudios que se han hecho,
inclusive la propia DIGESA, que lo ha hecho en La Oroya, hay un porcentaje nada despreciable
de niños que ha sido evaluados con tests psicológicos, tests psicométricos, que le llaman,
donde se ve una merma del cociente intelectual comparado eso con niños de otras zonas del
país (Entrevista Nº 2). Otros autores también ponen de relieve esta peculiaridad del plomo: «El
envenenamiento por plomo ha sido llamado “la epidemia silenciosa”, precisamente por la
ausencia de síntomas. Los síntomas claros de este envenenamiento son las convulsiones, el
estado de coma y la muerte» (Valdés y Cabrera 1999, pp.37-38). Los «Niños del Plomo», de los
que habla la prensa (Caretas 2003, pp. 98-101) cada vez que se ocupa de esta ciudad, lo son
por el material contenido en sus cuerpos, pero no lo son —al menos hasta ahora, pues no
desarrollan sintomatología— por los males que la literatura asocia con el pesado metal. Esta
relación es la que tendrá que ser esclarecida por posteriores estudios, pues su condición de
«epidemia silenciosa» facilita confusiones y desinformación, lo que también funciona como un
factor que favorece a DRP, pues le permite alegar que la población no está siendo afectada
como alarmistamente sostienen las ONG y demás grupos opositores a su gestión ambiental.
116Cuadernos de investigación Kawsaypacha N° 5 Sin embargo, pese a ese nivel de
desinformación y confusión, o acaso para ganar más claridad respecto de la real situación
ambiental en La Oroya, en 2005 y 2006 se hicieron públicos dos estudios que dieron cuenta de
las condiciones de la salud local. El primero de ellos fue un censo hemático efectuado por la
DIGESA (gracias al convenio vigente MINSA-DRP) y el segundo fue el estudio promovido por el
Arzobispado de Huancayo, que tantas resistencias generó en los sectores de La Oroya que
apostaban por la continuidad de las operaciones metalúrgicas, aun cuando se conocía el riesgo
a la salud de tales actividades. Respecto del censo hemático, este se efectuó de noviembre de
2004 a enero de 2005, con 788 niños (entre 6 meses y 6 años de edad) y en 17 madres
gestantes. ¿Qué resultados presentó? La información parcialmente publicada por el MINSA,
cuya publicación completa quedó pendiente, se resume en la tabla 7. Tabla 7 Resultados del
Censo Hemático en La Oroya Antigua Categorías Rangos de plomo en sangre (ug/dL) Número
de niños Porcentajes V 70 a más 5 0,6 IV 45 a 69,9 66 8,4 III 20 a 44,9 646 82,0 II 10 a 19,9 70
8,9 I 1 a 9,9 1 0,1 Total 788 100,0 Fuente: . Fecha de consulta: 25 de agosto de 2009. Cifras
elocuentes, estos dígitos no hacen sino ratificar los temores y las advertencias de muchos
actores locales, esto es, que la presencia del plomo persistía en la población infantil de La
Oroya Antigua, pese a los esfuerzos, las campañas preventivas, de higiene y cualquiera de las
medidas que se venían proponiendo: el 99,9 por ciento de los niños muestra niveles superiores
al convencionalmente aceptado 10 ug/dL, que de por sí tampoco garantiza mayor inmunidad a
los efectos del plomo; mientras que el 82 por ciento del total se ubica en el rango de 20 a 44.9
ug/dL, estrato de alto riesgo. Tales resultados obligaron a las autoridades del MINSA a
implementar acciones urgentes para los niños que se ubican en los grados IV y V, las que
consistieron en el traslado físico a otro emplazamiento lejano de La Oroya Antigua (Casaracra)
1178. Los impactos en la salud ambiental y tratamiento médico inmediato, medidas que han
sido muy cuestionadas por solamente atacar aspectos colaterales del problema socioambiental
(ver capítulo siguiente). En cuanto al estudio que el Arzobispado de Huancayo encargó a la
Universidad de St. Louis, de Missouri, este se propuso comparar la presencia de plomo,
cadmio, arsénico y otros elementos contaminantes en los hogares de La Oroya con sus pares
de Concepción, ciudad ubicada a más de 70 kilómetros al sudeste de La Oroya. La metodología
de estudio comparativo permitió observar significativas diferencias entre La Oroya como
población de estudio y Concepción como población de control, las que confirman la hipótesis
inicial de que los niveles de metales pesados y otros elementos tóxicos serían mayores en La
Oroya que en Concepción, tal como se muestra en el gráfico 5, para el caso del plomo. Gráfico
5 Porcentaje de plomo en sangre por grupos de edad en poblaciones de La Oroya y Concepción
Fuente: Arzobispado de Huancayo (2005), p. 19. Los investigadores de la Universidad de St.
Louis se sorprendieron del hallazgo registrado en Concepción, ciudad a la que consideraban
virtualmente libre de contaminación (más aún cuando el Gobierno Regional de Junín la
promociona como la «ciudad ecológica» del valle del Mantaro): 7-12 0-6 13-18 >18 Grupo de
edad (años) 19% 7% 0% 6% 97% 98% 71% 69% Porcentaje del plomo en Sangre >10(ug/dl) 100
75 50 25 0 Concepción La Oroya 118Cuadernos de investigación Kawsaypacha N° 5 A pesar de
que se esperaba observar menores niveles de contaminación manifestada en los
biomarcadores de plomo, cadmio y arsénico en Concepción, sorprende, sin embargo, que
existan niveles de preocupación de estos tres metales en la población de Concepción, la
«ciudad ecológica» del valle del Mantaro. Esto sugiere que la contaminación ambiental y sus
secuelas de salud no están circunscritas solamente a La Oroya, sino que tienen un carácter
regional que se extiende por el valle del río Mantaro (Arzobispado de Huancayo 2005, p. 5).
Pese a los resultados de los mencionados estudios, y tal vez por algunos avances registrados
desde 2007, otro es el temperamento con que algunos juzgan la situación de La Oroya. Así,
uno de los entrevistados indica: La situación ambiental en La Oroya ha mejorado
grandemente, por primera vez después de 80 años de operación del complejo metalúrgico se
ha alcanzado el estándar de calidad de aire mensual para plomo, así como el material
particulado y otros elementos. En La Oroya ya no se contamina las aguas del río Mantaro con
efluentes industriales de la empresa, los residuos sólidos industriales se vienen manejando de
acuerdo a estándares internacionales. El impacto de la ejecución del PAMA de la empresa ha
sido muy positivo y lo será aún más cuando se culmine con el último proyecto. Sobre la
remediación todavía no se puede medir el impacto por el poco avance. Con la ejecución del
último proyecto PAMA por parte de la empresa DRP y con la remediación de los suelos a cargo
del Estado peruano, el futuro de La Oroya es alentador. Los proyectos PAMA de la empresa
DRP son viables y eficaces, solo es necesario culminar con el último proyecto (Entrevista Nº 4).
10. CONCLUSIONES
- El problema socio ambiental que afecta a La Oroya (condicionado por la exposición cuasi
centenaria a la contaminación originada por las operaciones metalúrgicas) se expresa en un
esquema de conflicto atípico y complejo marcado por: una situación de dependencia
económica de la ciudad frente a la actividad metalúrgica; presencia de múltiples actores con
posiciones e intereses diferenciados; una actitud ciudadana predominante que privilegia los
beneficios económicos derivados de las operaciones metalúrgicas y que pone en segundo
plano los derechos a la salud y a la calidad ambiental; una gama de percepciones
contradictorias sobre el papel del Estado, al que unos ven como condescendiente con DRP y
otros como hostil a su desempeño al frente de la gestión del complejo metalúrgico; la
incorporación al conflicto de variables empresariales y financieras, encarnadas por otras
empresas y sus acreencias frente a DRP; y, sobre todo, la persistencia, al menos entre 1997 y
2010, de condiciones ambientales y de salud pública bastante críticas. Estos componentes
hacen difícil asimilar el caso de La Oroya al tipo de conflicto de justicia socioambiental, como lo
propusieron Bebbington y Humphreys (2009, p. 122).
- El caso de La Oroya exige usar un enfoque que observa los problemas ambientales como
derivados de una construcción social y política. Social, porque recién en la década de 1990
concurrieron las condiciones sociales e ideológicas para que el caso se convirtiera en un
problema de interés público, aun cuando las afecciones a la salud ya se habían registrado poco
después del inicio de las operaciones, en 1922. Política, porque el caso muestra la pugna entre
actores (locales, nacionales y hasta internacionales) con percepciones, posiciones e intereses
encontrados y con asimetrías de poder bastante pronunciadas, lo que se expresa en un
conflicto socio ambiental en que algunos resaltan o minimizan la gravedad de la
contaminación; unos se contentan con algunas acciones como respuestas al problema y otros
amplían el escenario del conflicto involucrando a nuevos actores, como una forma de
balancear las disparidades de poder.
- La literatura revisada y las entrevistas con informantes clave permiten aseverar que las
respuestas planteadas o aplicadas con el objetivo de resolver el problema de la contaminación
de La Oroya (participativas, legales e institucionales) exhiben severas limitaciones.
- Las medidas participativas se han tropezado con escenarios sociales poco propicios al
consenso, como la dependencia de la ciudad respecto a la continuidad de las operaciones
metalúrgicas, condición estructural que pone en segundo plano los derechos a la salud y
prioriza los ingresos económicos y el acceso al empleo. El tejido social y la sociedad civil en La
Oroya son relativamente débiles, por lo que las propuestas participativas no han culminado en
respuestas terminantes y decididas que gocen del respaldo de la población.
- Las iniciativas legales se han visto como intrascendentes para resolver el caso, cuando no han
recibido escasa atención por parte del Estado y la empresa DRP. Muchas de ellas se quedan en
mera retórica y no llegan a diseñar o proponer mecanismos concretos, procedimientos viables
y metas realistas y alcanzables que recuperen la salud pública ambiental en La Oroya. Algunas
de ellas, sin embargo, como las denuncias ante organismos supranacionales, han generado
gran interés en la opinión pública nacional e internacional, además de poner en evidencia
tanto las inconsistencias del Estado con relación al conflicto como el bizarro comportamiento
de la empresa frente a la legislación ambiental nacional, las reglas del capitalismo y sus
compromisos contractuales.
- Las propuestas institucionales, aunque tienen logros muy circunscritos, no enfrentan el fondo
del problema: las emisiones contaminantes de la fundición y los pasivos ambientales. A su vez,
estas iniciativas han contribuido a reforzar la atmósfera de confusión y contradicción al
generar argumentos que entran en colisión y atribuyen responsabilidades que los actores
niegan, como es el entredicho entre Activos Mineros y DRP o las observaciones que se le hacen
al convenio DIGESA-DRP.
- Sin embargo, las tres formas de iniciativa han logrado poner el caso de La Oroya en el foco de
la atención pública y mediática, convirtiéndolo en un caso icónico, una suerte de emblemático
ejemplo en negativo de aquello a lo que no se debería llegar en términos de salud pública
ambiental en el país.
- La mayoría de los entrevistados coincide en señalar al actual titular del complejo metalúrgico
(DRP) como el principal responsable de que las distintas medidas de solución no hayan
prosperado ni hayan disminuido significativamente los índices de contaminación en la ciudad.
Se destaca también la debilidad del Estado para hacer cumplir sus regulaciones y la necesidad
de modernizar la fundición si se quiere seguir apostando por ese negocio. La minoría resalta
los esfuerzos de DRP y augura un panorama de recuperación progresiva de las condiciones
ambientales de La Oroya, siempre y cuando el Estado redefina las actuales condiciones de
indefinición hacia un contexto favorable para que DRP pueda culminar sus proyectos
pendientes del PAMA.
- El poco responsable comportamiento de DRP frente a sus compromisos ambientales (PAMA),
así como las vacilaciones del Estado frente a su obligación de hacer cumplir dicha exigencia
ambiental, ameritan la revisión de las condiciones de aplicabilidad de los mecanismos de
remediación ambiental.
- Aunque los datos empíricos derivados de los tempranos estudios de biomonitoreo han dado
cuenta de un impacto consistente, que se manifiesta en la presencia de plomo, cadmio y otros
metales en el organismo de las personas por encima de los estándares permitidos, la empresa
ha presentado datos que señalan una tendencia posterior de relativa disminución en sus
emisiones y vertimientos que podrían marcar un punto de inflexión en el grado de exposición a
la polución que la ciudad viene sufriendo.
- Esta aparente mejora del desempeño ambiental de DRP no ha logrado sostenerse totalmente
ni señalar una tendencia consolidada, puesto que la paralización de las operaciones
metalúrgicas, desde junio de 2009 a la fecha, cortó dicha posibilidad. El cese de actividades ha
contribuido, por un lado, a la disminución ostensible de las emisiones de dióxido de azufre
sobre la ciudad, y por consiguiente, a una leve recuperación ambiental; pero por otro, ha
tenido un impacto social, comercial y poblacional que está haciendo de La Oroya una locación
que se despuebla, pierde recursos y quiebra su dinámica comercial y vecinal. Dicha
paralización también truncó la opción de certificar los aparentes progresos que DRP afirma
haber logrado en la disminución de sus emisiones y vertimientos contaminantes, como
también impidió verificar su sostenibilidad en el tiempo.
- El devenir del conflicto tiende a complicarse por la aparición de elementos relacionados con
variables financieras (deudas de DRP con otras empresas), económicas (paralización de
actividades de la fundición) y legales (compromisos contractuales no siempre honrados y su
traslado hacia tribunales internacionales), los que redefinen el escenario hacia uno
caracterizado por el posible receso de la dinámica económica y social de la ciudad, expresada
en el despoblamiento de la ciudad, la disminución de actividades comerciales y la virtual
recuperación de las condiciones ambientales locales.