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Protágoras: Vida y Relativismo

Protágoras de Abdera fue un sofista griego del siglo V a.C. que defendía el relativismo y el convencionalismo de las normas y creencias humanas. Sostenía que "el hombre es la medida de todas las cosas". Fue acusado de impiedad en Atenas y obligado a abandonar la ciudad. Protágoras introdujo métodos sofísticos como las disputas y fue el primero en cobrar una alta tarifa por enseñar.
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Protágoras: Vida y Relativismo

Protágoras de Abdera fue un sofista griego del siglo V a.C. que defendía el relativismo y el convencionalismo de las normas y creencias humanas. Sostenía que "el hombre es la medida de todas las cosas". Fue acusado de impiedad en Atenas y obligado a abandonar la ciudad. Protágoras introdujo métodos sofísticos como las disputas y fue el primero en cobrar una alta tarifa por enseñar.
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PROTAGORAS DE ABDERA

Biografía

Según la mayoría de los autores Protágoras nació en Abdera el año 481, aunque Burnet y
Taylor retrasan su nacimiento hasta el año 500 a. c.; hacia mediados de siglo se instaló en
Atenas, entablando amistad con Pericles, ciudad en la que alcanzó un elevado
protagonismo. Acusado de impiedad, probablemente de ateísmo y/o blasfemia, por haber
afirmado en su libro "Sobre los dioses" que no es posible saber si los dioses existen ni
cuál es su forma o naturaleza, se vio obligado a abandonar Atenas refugiándose al parecer
en Sicilia.

Pensamiento
Protágoras defendía el relativismo y el convencionalismo de las normas, costumbres y
creencias del hombre. Es su tesis más conocida y que queda reflejada en la frase El
hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las que no
son en cuanto que no son, uno de los fragmentos que conservamos de su obra. Respecto
al relativismo de Protágoras cabe interpretarlo de dos modos:
a) Si concebimos que el hombre al que se refiere Protágoras es el hombre particular y
concreto, el individuo, Protágoras estaría afirmando un relativismo radical, de modo que
cada hombre tendría "su verdad". Platón en el Teeteto así lo interpreta: lo que a mí me
parece frío es frío, aunque no le parezca así a otro.
b) Pero podemos interpretar que Protágoras entiende "hombre" como "ser humano", y
tendríamos que hablar entonces de un relativismo social, en el sentido de que aceptamos
como verdadero lo que en nuestra sociedad es aceptado como verdadero.
También se ha discutido si Protágoras aceptaba el relativismo ético o moral. Si Protágoras
afirma que el hombre es la medida de todas las cosas parece que el relativismo se hacía
extensivo a los valores éticos, (aunque Platón en su diálogo "Protágoras" mantenga que
el relativismo no se extendía a los valores éticos). De tal modo, lo bueno será lo bueno
"para mí", si adoptamos la perspectiva del relativismo individual, o lo bueno "para la
sociedad", si adoptamos la perspectiva del relativismo social o cultural.
En relación con la tesis del relativismo se desarrollará la contraposición "nómos / physis",
entre las leyes sociales y las naturales, oponiendo así la sociedad a la naturaleza. Las leyes
sociales son el resultado del pacto o de la convención entre los individuos, es decir no
tienen carácter natural; el determinante de la ley social no es ni el individuo, ni la
naturaleza, sino el conjunto de los hombres que viven en esa sociedad. De ese modo se
explica el carácter modificable de la ley, y las diferencias entre las leyes imperantes en
distintos pueblos y culturas, o dentro de la misma cultura entre distintas ciudades, o en
distintas épocas. Dado que no existe una ley que por naturaleza obligue a los hombres a
organizarse de esta u otra manera, las leyes de la sociedad quedan sometidas al acuerdo
o a la convención de todos los hombres; en este sentido será el criterio de la utilidad el
que determine qué leyes se adoptarán y, una vez adoptadas, serán de obligado
cumplimiento.
Noticias recogidas por Diógenes Laercio sobre
Protágoras
1. Protágoras, hijo de Artemón , ó según Apolodoro, y Dinón en su Historia de Persia,
hijo de Meandro, fué Abderita, como dice Heraclides Póntico en sus libros De las leyes,
el cual añade que Protágoras escribió leyes a los Turios. Pero, según Eupolis en su
comedia Los aduladores, fue natural de Teos, pues dice:

Adentro está Protágoras de Teos.


Éste y Prodico Ceyo buscaban la vida leyendo libros. Y Platón en su Protágoras dice
que Prodico tenía la voz grave. Fue Protágoras discípulo de Demócrito, y lo llamaban
Sabiduría, como dice Favorino en su Historia varia. El primero que dijo que "en todas
las cosas hay dos razones contrarias entre sí", de las cuales se servía en sus preguntas,
siendo el primero en practicarlo. En un lugar comenzó de este modo: "El hombre es la
medida de todas las cosas: de las que existen como existentes; de las que no existen
como no existentes." Decía que "el alma no es otra cosa que los sentidos (como lo dice
también Platón en su Teeteto), y que todas las cosas son verdaderas". En otro lugar
empezó de este modo: "De los dioses no sabré decir si los hay o no los hay, pues son
muchas las cosas que prohíben el saberlo, ya la oscuridad del asunto, ya la brevedad de
la vida del hombre". Por este principio de su tratado lo desterraron los Atenienses, y sus
libros fueron recogidos de manos de quienes los poseían, y quemados en el foro a voz
de pregonero.
2. Fue el primero que recibió cien minas de salario; el primero que dividió el tiempo en
partes: explicó las virtudes de las estaciones; inventó las disputas, e introdujo los
sofismas, para los que gustan de tales cosas en los argumentes. Él fue quien dejando el
significado de las cosas, indujo las disputas de nombres; dejándonos aquel modo
superficial de argüir que todavía dura. Así Timón dijo de él:

Y Protágoras mixto, en la disputa sumamente diestro.


También fue el primero que movió el estilo Socrático en el hablar; y el primero que usó
del argumento de Antístenes, con el cual pretende demostrar que no puede
contradecirse, como dice Platón en su Eutidemo. Fue igualmente el primero que formó
argumentos para las tesis o posiciones, como lo dice Artemidoro Dialéctico en su libro
Contra Crisipo: el primero que usó aquel cojincillo sobre el cual se lleva peso, y lo
llamó tule, como dice Aristóteles en el libro De la educación. Efectivamente; él fue
palanquín, como dice Epicuro en cierto lugar; y el haber sido elevado a discípulo de
Demócrito provino de haberle visto atar bien un haz do leña (I).
3. Dividió el primero la oración en cuatro partes: ruego, pregunta, respuesta y precepto.
Otros dicen que la dividió en siete: narración, pregunta, respuesta, precepto,
pronunciación, ruego y vocación; a las cuales llamó fundamento y raíz de las oraciones.
Alcidamas dijo que eran cuatro estas partes: afirmación, negación, pregunta y apelación
o elocución. El principio de sus libros De los dioses, que leyó él mismo, es el que
pusimos arriba. Lo leyó en Atenas en casa de Eurípides, ó según algunos, en la de
Megaclides, o bien según otros, en el Liceo, por medio de su discípulo Arcágoras, hijo
de Teodoro. Lo acusó Pitodoro, hijo de Polizelo, uno de los 400; bien que Aristóteles
dice que lo acuso Evatlo.
4. Los libros que quedan de él son; El arte de disputar; De la lucha; De las matemáticas;
De la República; De la ambición; De las virtudes; Del estado de las cosas en el
principio; De las cosas gas hay en el infierno; De las cosas no bien hechas por los
hombres; Preceptivo; Juicio sobre la ganancia, y dos libros De contradicciones. Hasta
aquí sus libros. Platón escribió de él un Diálogo. Filocoro dice que navegando
Protágoras a Sicilia, se anegó la nave: también lo insinúa Eurípides en su Ixión.
Algunos quieren muriese en el camino, á los noventa años de edad, o a los setenta,
como dice Apolodoro.
5. Filosofó por espacio de cuarenta años; y floreció hacia la olimpiada LXXIV. Mi
epigrama a él es el siguiente:
Moriste, oh Protágoras, ya viejo, En viaje, ausentándote de Atenas.
Huir te deja el pueblo de Cecrope; Y tú también huiste De le ciudad de Palas;
Mas huir de Plutón ya no pudiste.
Dicen que habiendo pedido la paga a su discípulo Evatlo, como éste respondiese que
todavía no había ganado causa alguna, respondió : "Y si yo ganare, es fuerza recibir por
haber ganado ; y si tú vencieres, porque tú habrás vencido".
6. Gelio, lib. V, cap. X, trae largamente el caso, que es curio: "Pactó Protágoras con su
discípulo Evatlo de enseñarle la oratoria forense por cierta paga, con la condición de
que el discípulo daría de entrada la mitad de aquel tanto, y la otra mitad luego que
defendiese algún pleito y lo ganase. Como se pasase mucho tiempo sin verificarse le
condición pactada, pidió Protágoras el resto de la deuda; a lo que Evado respondió
diciendo que todavía no había ganado ni orado causa alguna. Pero no se aquietó
Protágoras, antes le puso pleito sobre ello; y hallándose ambos ante los jueces, dijo
Protágoras: "Sábete, oh necio joven, que de cualquier modo que este pleito salga, debes
pagarme; pues si te condenan a ello, me habrás de pagar por sentencia; y si te libran, me
pagarás por nuestro pacto". A esto respondió Evatlo: "Sabed también vos, oh sabio
maestro, que por todo lo mismo no debo yo pagaros; pues si los jueces me absuelven,
quedo libre por sentencia; y si pierdo el pleito, lo quedo por nuestro pacto". En esta
duda no se atrevió el Tribunal a resolver por entonces.
(Diógenes Laercio, "Vidas de filósofos ilustres", trad. José Ortiz, ed. Iberia,
Barcelona, 1962)

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