Cómo exponer un tema de forma correcta y dinámica
Tener que hacer una exposición en clase o en el trabajo suele ser
causa de muchos nervios, especialmente las primeras veces que
hay que hacerlo. Tanto si es un tema elegido como uno asignado,
es indispensable prepararse muy bien y no dejar ningún detalle a la
improvisación. Hoy te contamos cómo exponer un tema y todo lo
que necesitas para poder hacerlo con éxito.
Pasos para exponer un tema
Lo primero que tienes que hacer es conseguir toda la información y
materiales que vas a necesitar para realizar la exposición. Es
importante analizar cada detalle para saber si vas a utilizar medios
audiovisuales, pizarras, tableros, etc. Debes tener bien preparado
cualquier equipo y sus correspondientes accesorios, y comprobar
además que funcionan correctamente.
Planifica todos y cada uno de los puntos con tiempo suficiente para
que puedas preparar la exposición totalmente completa. Esto te
ayudará a que los nervios disminuyan ya que aparecen
especialmente cuando no tienes claro el éxito de la exposición.
1. Es indispensable que estudies el tema en profundidad para aclarar
cualquier duda que pueda surgir durante la exposición y responder las
preguntas que tras ella pueden hacerte. Tienes que poder explicar cada
detalle con naturalidad.
2. Practicar frente a un espejo te ayudará mucho a saber cómo entonar y
cómo enfocar la exposición. Cuando ya lo hayas hecho varias veces,
puedes practicar frente amigos o familiares para ver cómo reaccionas
teniendo público. Ambas prácticas serán de gran ayuda para corregir gestos
inadecuados y calcular el tiempo que tardas en exponer un tema.
3. La noche anterior a la exposición debes descansar mucho, así que
acuéstate temprano y duerme al menos 7 horas para poder tener la frescura
necesaria durante la exposición.
4. Es importante que tengas en cuenta la ropa que te vas a poner para la
exposición. No es necesario que te pongas un traje o prendas que no sueles
utilizar, viste como siempre pero todo limpio, planchado y bien colocado.
No utilices prendas ni colores estridentes que desvíen la atención de lo que
verdaderamente importa, que es tu exposición.
5. Cuando llegue el momento de comenzar la exposición, lo primero es
hacer una presentación sencilla y con tus propias palabras, huyendo en la
medida de lo posible de tecnicismos que tus compañeros puedan no
entender.
6. Mantén siempre contacto visual con tu profesor y tus compañeros,
aunque sea de forma general y no personalizada. Evita centrar tu mirada en
el suelo, el techo o las paredes, puedes establecer un punto fijo pero que sea
en personas.
7. Si utilizas material audivisual, guía al público en todo momento con
explicaciones sencillas que permitan comprender cada detalle que están
viendo.
8. Es muy probable que tengas que hacer varias pausas durante la exposición
para resolver dudas. Lo ideal es que incluyas un par de sesiones de
preguntas, por ejemplo 10 minutos a media exposición y otros 10 (o más)
al finalizar.
9. Llegados al punto en el que tienes que concluir tu labor de exponer un
tema, debes despejar cualquier incógnita que haya sido planteada tanto
en la presentación como durante la exposición. Animar a hacer preguntas y
despedirte.
CÓMO PREPARAR UNA BUENA EXPOSICIÓN
Hacer presentaciones en público es, en la mayoría de los casos, una tortura
para quien tiene que hacerlas; si sale mal la culpa casi siempre es de los nervios,
pero no creas esto, los nervios son la ausencia de tranquilidad y tú puedes tener
toda la tranquilidad del mundo si sigues estos pasos.
1. Ten confianza en ti mismo.
Para aprender a preparar una exposición, debes confiar en lo que sabes. Ser
experto en lo que vas a exponer te dará la confianza que necesitas. Si no estás
seguro de lo que vas a decir porque no conoces el tema en su totalidad, puedes
llegar a tener un bloqueo mental que te jugará una mala pasada y te dejará en
blanco e incómodo frente a tu audiencia. Para esto lo que debes hacer es preparar
con suficiente antelación tu exposición, escribe en una hoja las preguntas que
harías si fueras un asistente más y contéstalas, esto te dará ventaja.
2. Conoce a tu público.
Es súper importante el conocimiento que puedas tener de tu público, es más fácil
preparar una presentación si conoces el perfil de las personas que van a asistir,
puesto que podrás hacerte una idea de lo que estas personas están interesadas en
escuchar. Conocer a tu público te permitirá enfocar tu exposición hacia el
interés de los asistentes.
3. Investiga a fondo el tema.
Haz un arduo trabajo investigativo, deja las excusas a un lado y saca tiempo para
investigar temas que, aunque sean diferentes, tengan que ver con el que vas a
exponer, esto ampliará el contenido que debes manejar en caso de que haya una
persona experta y tenga una pregunta que, si bien, no concierne a todos, puedas
manejar gracias a todo lo que sabes del tema.
4. Organiza tu exposición.
La estructura de tu exposición determinará no solo el tiempo que tomará la misma,
también le dará sentido a lo que estás diciendo. Si no sabes el orden en el que vas a
decir los contenidos puede que pierdas con facilidad la coherencia de tu discurso y
por ende la confianza que ganaste desde un primer momento. Elabora una lista de
contenidos en orden de aparición, que sean coherentes y se entrelacen los unos con
los otros.
5. Escribe tu discurso.
Hazlo con palabras precisas, sencillas, concretas, recuerda que menos puede llegar
a ser más, al público le agrada que le hablen en su idioma y con esto me refiero al
vocabulario que ellos pueden entender fácilmente. No des tantos rodeos ni repitas
las ideas, es muy común escuchar en las presentaciones frases como: “eso ya lo
dijo”, “no entiendo lo que está diciendo”, “otra vez con ese tema”, evita que esto te
pase revisando una y otra vez el contenido de lo que vas a decir en el escrito que vas
a preparar para tu discurso.
6. Prepara tu voz.
Para preparar tu voz lo primero que debes hacer es respirar bien, puesto que esto
permite evitar la fatiga o que se te resequen las cuerdas vocales haciendo que te
distraigas e interrumpas tu presentación al tener que tomar agua constantemente.
Un ejercicio que puede ayudarte en el manejo de la respiración es el siguiente:
Toma aire por la nariz y asegúrate de que el aire está llegando a tus
pulmones, sintiendo como se agranda tu estómago.
Suelta el aire por la boca, esto lo puedes hacer ya sea soplando, emitiendo la
vocal “a” o diciendo los días de la semana.
Repite este ejercicio durante cinco minutos todos los días, no solo antes sino
después de tu exposición para que mejores constantemente, y no olvides ser
consciente de tu respiración. Ya verás cómo empiezas a manejar tu respiración de
manera adecuada en todos los espacios de tu vida. Ahora bien, si ya manejas la
respiración pero tu tono de voz es bajo o alto, puedes valerte de recursos como el
micrófono o proyectar tu voz sin necesidad de este, según sea tu caso.
7. Adecúa tu presentación personal.
Quizá te has preguntado cómo preparar una presentación y aunque no debería ser
tan importante, seguro has pensado en qué ropa llevar. Debes tener en cuenta que
la primera impresión es la que cuenta y lo que uses ese día determinará, en cierto
modo, que tan enserio puede tomarte el público al que te diriges, no obstante, esto
no pasa en algunos casos, ya que el discurso es el que finalmente atrapa la atención
de cualquier desprevenido; sin embargo no dejes de pensar en el público al cual vas
a dirigirte (edad, nivel académico, etc.), esto con el fin no solo de sentirte bien sino
de hacer sentir bien al público. Recuerda, lo más importante es que te sientas
cómodo sin desencajar en el espacio en el que te encuentras.
Siguiendo estos pasos tendrás un 95% de éxito asegurado en tu presentación, el
otro 5% depende de tu actitud. ¡Buena suerte!