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Diferencia Entre Mito y Leyenda

El documento explica la diferencia entre mitos y leyendas. Los mitos son relatos tradicionales relacionados con la religión que involucran seres sobrenaturales como dioses. Las leyendas son también relatos tradicionales pero tienen una base histórica y personajes sobrenaturales. Mientras los mitos se centran en aspectos religiosos, las leyendas tienen su origen en eventos históricos aunque incluyen elementos fantásticos.

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Diferencia Entre Mito y Leyenda

El documento explica la diferencia entre mitos y leyendas. Los mitos son relatos tradicionales relacionados con la religión que involucran seres sobrenaturales como dioses. Las leyendas son también relatos tradicionales pero tienen una base histórica y personajes sobrenaturales. Mientras los mitos se centran en aspectos religiosos, las leyendas tienen su origen en eventos históricos aunque incluyen elementos fantásticos.

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Diferencia entre Mito y Leyenda

Estas palabras suelen evocarse en forma conjunta, pues la unión de significados entre ambos en espontánea; aunque es
posible establecer una diferenciación entre ellas, y eso lo veremos a continuación.

Un mito es un relato o un cuento tradicional que se refiere a acontecimientos prodigiosos, relacionados con la religión,
cuyos protagonistas son los seres sobrenaturales o extraordinarios, tales como los dioses, semidioses, héroes, monstruos
o personajes fantásticos.

Ejemplos de mito:
 El mito griego de la llegada del fuego.
 El mito azteca de la creación del sol y la luna.
 El mito de la selva peruana de la anaconda Yacumama.

Una leyenda es una narración tradicional que incluye elementos de ficción, y a menudo con personajes sobrenaturales, y
de carácter histórico, que se transmiten de generación en generación, es decir, es un relato folclórico, con bases
históricas.

Ejemplos de leyenda:

La leyenda de los Hermanos Ayar (Perú).

La leyenda de Madre Monte (Brasil).

La leyenda de la Pucullén o la llorona (Chile)

Al hablar de la leyenda, ella es un relato maravilloso que algunas veces tiene origen en algún evento histórico, pero que
suele estar enriquecido por numerosos elementos fantásticos. Además, se le considera una producción literaria de
creación colectiva donde existen diferentes versiones, y está generalmente relacionada con una persona, una comunidad,
un monumento, un lugar, un acontecimiento, cuyo origen se pretende explicar.

En cambio, el mito describe más claramente una historia que guarda una estrecha relación con aspectos religiosos, la cual
posee componentes alegóricos evidentes que refieren a una fuerza de tipo creadora o mágica que forma parte vital de la
tradición que los genera. Los mitos, tienen así, una influencia importante dentro de las costumbres de una sociedad.

En conclusión, la leyenda tiene como base la historia, y el mito tiene como base la religión.
Origen de Roma
En la mitología griega, Eneas es un héroe de la guerra de Troya, hijo del príncipeAnquises y de la
diosa Afrodita (Venus en la mitología romana). Su padre era además primo del rey Príamo de Troya. Se casó con Creúsa,
una de las hijas del rey de Troya, con la cual tuvo un hijo, llamado Ascanio o Iulo.

Según cuenta Virgilio, Eneas, príncipe troyano, huyó de la ciudad tras haber sido quemada por los aqueos durante
la Guerra de Troya. Se llevó a su padre y a su hijo a rastras, y su mujer le seguía a pocos pasos. Pero ella pereció en la
oscuridad, y Eneas, desesperado, embarcó con otros supervivientes en busca de una nueva tierra. Su enemistad
con Hera le llevó a navegar errante durante mucho tiempo, hasta que fue arrojado a las costas del norte de África,
en Cartago. Allí habitaba la reina Dido, que se enamoró de él por obra de Cupido, quien flechó su corazón para que
olvidara a su difunto marido; entonces lo retuvo por largo tiempo. El reino era hospitalario y todos los troyanos querían
quedarse en Cartago, pero Eneas sabía que era en Italia donde debía fundar su imperio. Tras su marcha, Dido se suicidó
en una pira con la espada de Eneas maldiciendo por siempre a su amado, haciendole jurar venganza a su pueblo para
que destruyera a los hijos de su padre, los futuros romanos. De esta forma se crea el cuadro que justifica la eterna
enemistad entre dos pueblos hermanos, el de Cartago y el de Roma, lo que devendría en las Guerras Púnicas. En su
camino hasta Italia descenderá a los infiernos, donde su padre, ya muerto, le revela que fundará un imperio floreciente,
Roma.

Eneas llega al Lacio, donde gobernaba el rey Latino. La hija de Latino, Lavinia, estaba prometida con Turno, el caudillo de
los rútulos, pero el oráculo había revelado a Latino que un hombre llegado del mar se desposaría con su hija y crearía un
gran imperio en nombre de los latinos. Entonces Turno y Eneas se declararon la guerra y empezaron a batallar durante
un buen tiempo. Un día venían aliados de uno y otro día de otro, y la batalla nunca terminaba. Mientras, en el
cielo, Venus y Juno ayudaban a unos y a otros sin que Zeus le otorgara la victoria a ninguna. Al final, Eneas mata a Turno
en un combate y consigue la mano de Lavinia. Entonces fundarán un reino que algún día se convertirá en Roma.

Según la leyenda de los orígenes de Roma, el hijo de Eneas, Ascanio, había fundado sobre la orilla derecha del río Tíber
la ciudad de Alba Longa; ciudad latina sobre la cual reinaron numerosos de sus descendientes, hasta llegar a Numitor y
su hermano Amulio. Este último destronó a Numitor; y para evitar que tuviera descendencia que pudiera disputarle el
trono, condenó a su hija Rea Silvia a permanecer virgen como vestal, sacerdotisa de la diosa Vesta.

Sin embargo, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizosRemo y Rómulo. Por ese motivo, al nacer
los mellizos fueron arrojados al Tíberdentro de una canasta, la cual encalló en la zona de las siete colinas situadas cerca
de la desembocadura del Tíber en el mar; siendo recogidos por una loba llamada Luperca que se acercó a beber, y que
los amamantó en su guarida delMonte Palatino, hasta que fueron hallados y rescatados por un pastor cuya mujer los
crió. Cuando fueron mayores, los mellizos restituyeron a Numitor en el trono deAlba Longa, y decidieron fundar, como
colonia de Alba Longa, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en donde habían sido amamantados por la loba; y ser
sus Reyes.

Cerca de la desembocadura del Tíber existían las siete colinas: los


montesCapitolio, Quirinal, Viminal, Aventino, Palatino, Esquilino y Celio. Rómulo y Remo discutieron acerca del lugar
donde fundar la ciudad; y resolvieron la cuestión consultando el vuelo de las aves, a la usanza etrusca. Mientras sobre el
Palatino Rómulo divisó doce buitres volando, su hermano en otra de las colinas sólo vio seis. Entonces, Rómulo, con un
arado trazó un recuadro en lo alto del monte Palatino, delimitando la nueva ciudad, y juró que mataría a quien lo
traspasara. Despechado, su hermano Remo no obedeció y cruzó despectivamente la línea, ante lo cual su hermano le
dio muerte, quedando entonces como el único y primer Rey de Roma.

Según la versión de la historia oficial de Roma antigua, eso había ocurrido en el año 754 aC. (luego se cambió por 753).
Roma comenzó su historia como una aldea más entre las otras muchas de pastores y campesinos que se repartían las
colinas y minúsculos valles de la zona.
Los primeros habitantes fueron posiblemente un conglomerado de gentes de distinta procedencia que vivían al margen
del desarrollo económico y cultural de sus prósperos vecinos, es decir, los etruscos al Norte y los campanios y los griegos
al Sur.
A partir del núcleo original, el poblamiento debió de irse extendiendo por las laderas de las colinas próximas y, un siglo
después, por el valle que había entre ellas.

La ciudad fue convertida en la capital del Reino Romano (Reinado por 7 reyes según la tradición), de la República
Romana (Desde el 512 aC gobernada por el Senado) y del Imperio Romano (Desde el 31 aC gobernada por un
emperador); su éxito dependió de sus conquistas militares, predominancia comercial en el mediterráneo y de la
asimilación de las culturas vecinas (como es el caso de los etruscos y de los griegos).
El dominio romano se extendió por casi toda Europa y por las costas del mediterráneo, mientras que su población
superó el millón de habitantes.

Dioses
Griegos

Zeus Hera

Hefesto Artemisa Apolo Atenea Afrodita

Hades Poseidón Ares Hermes Dionisio


1. Atenea (Minerva)
Hija de Zeus y de Metis. Diosa de la Sabiduría. Es una diosa guerrera, pero no le gusta la guerra, antes de entrar en combate siempre
intenta arreglar los conflictos de manera pacífica, sin embargo, una vez que entra en batalla nunca es derrotada

2. Zeus (Júpiter)
Hijo de Cronos y Rea. Es el dios más importante del Olimpo, tiene el titulo de padre de los dioses. Zeus es el dios de la Luz.
Personifica el Cielo con todo su poderío, es el símbolo de la lluvia, el viento, las tormentas, del ciclo de las estaciones y de la sucesión
de la noche y el día

3. Poseidón (Neptuno)
Hijo de Cronos y Rea. Después de destronar a Cronos, Poseidón, Zeus y Hades dividieron las posesiones de su padre echándolas a
suerte en un yelmo. Zeus se quedó con el cielo, Hades con el mundo de ultratumba, Poseidón con el mar y la tierra pasó a ser
propiedad de los tres

4. Afrodita (Venus)
Representa al deseo sexual como una de las fuerzas creadoras del universo, a la que todos los seres vivos, animales, hombres o
dioses están sometidos. Su nombre y sus epítetos hacen referencia a su nacimiento. Afrodita es un derivación de aphros, la espuma.
Afrodita nace de la espuma

5. Hades (Plutón)
Hijo de Cronos y Rea. Hades es indistintamente el lugar donde residen los muertos, todos, ya sean buenos o malos y el dios que
gobernaba esa región. Es el dios de los muertos. Por ser inflexible, es aborrecido por hombres y dioses aunque no es injusto, ni
malvado

6. Artemisa (Diana)
Hija de Zeus y Leto. Es la dama de las fieras. Diosa de la caza, de la castidad y también de la luna, en especial de la luz lunar. Es la
protectora tradicional de las amazonas y la oponente natural de Afrodita. Hermosa y atlética recorre los bosques cazando

7. Hermes (Mercurio)
Hijo de Zeus y Maya. Dios mediador, sus principales cualidades son la astucia y la movilidad. Es un dios inventor y bienhechor, amigo
de los hombres y mensajero de los dioses, en especial de Zeus. Fue un muchacho muy despierto desde su nacimiento, con apenas
unas semanas robó las vacas

8. Hefesto (Vulcano)
Hijo de Zeus y Hera. Es la personificación del fuego. No representa el fuego domestico, si no al fuego como fuerza creadora. Es el dios
de los herreros y del fuego de los volcanes que consiguen doblegar a los metales. Su virtuosismo para crear linda con la magia.

9. Ares (Marte)
Hijo de Zeus y Hera. Es el dios guerrero por excelencia, representa la fuerza bruta sobre la inteligencia. Es muy impopular entre los
demás dioses, le es antipático incluso a su propio padre. Es la antítesis de Atenea, diosa también guerrera, que encarna la fuerza
inteligente y la astucia.
10. Hera (Juno)
Hija de Cronos y Rea. Hera es la diosa que preside los matrimonios. Fue devorada y posteriormente vomitada al igual que el resto de
sus hermanos Olímpicos, con excepción de Zeus, que gracias a la ayuda de su madre no fue devorado.

11. Apolo (Febo)


Hijo de Zeus y Leto. Es la personificación del Sol, así como su hermana gemela Artemisa, representa a la luna. También tiene otros
atributos como dios de la poesía, de la música de la medicina y de las artes adivinatorias. Viaja en un carro de cisnes y suelen
acompañarlo las Cárites.

12. Dionisio (Baco)


Hijo de Zeus y Sémele. Dios del desenfreno y la exuberancia de la naturaleza, especialmente de la viña, que produce el vino y provoca
la embriaguez. Hera celosa de Sémele, la convenció de que pidiese a su amante que se mostrase a ella en todo su esplendor.

Vesta
En la mitología romana, Vesta era la diosa del hogar, hija de Saturno y de Ops y hermana
de Júpiter, Neptuno, Plutón, Juno y Ceres. Se corresponde con Hestia en la mitología griega, aunque en el culto
romano asumió mayor relevancia. Es el símbolo de la fidelidad.
Tenía por sobrenombre, Aio Locucio. Representa el arte de mantener el fuego del hogar y del templo interno. Está
relacionada con las Vestales que eran reclutadas a la edad de diez años para mantener encendida la llama del templo
dedicado a la diosa, como «sacerdotisas del fuego eterno».
Cuesta visualizar a Vesta, ya que no hay representaciones de su arquetipo, sino solo en forma difusa, puesto que
los ritos para invocarla se hacían a través de la ceremonia del fuego. Esotéricamente, se dice que basta prender una
vela color anaranjado en su nombre para sentir su presencia, amistosa y cálida.
Sus delicadas revelaciones hablan sobre las necesidades del mundo interior: el hogar simbolizando el calor de las
emociones, el centro solar de cada persona, del grupo o la comunidad. Así, generalmente se la representa por un
círculo, puesto que en la Antigua Roma, el círculo simbolizaba la totalidad y estaba en medio de la Ciudad.
Su culto fue establecido en Roma por Numa y perduró hasta el final del paganismo. En la religión romana, Vesta era
asistida por las vestales a las que protegía. En una ocasión, la vestal Aemilia descuidó la llama y ésta se apagó. La
muchacha, sabiendo que el descuido lo pagaría con la vida, imploró llorando a la diosa y ésta, enternecida, la revivió
de manera milagrosa.
Manes
Los Manes, en plural siempre, en la mitología romana, eran unos dioses familiares y domésticos o caseros por lo
general asociados a otros llamados Lares o dioses familiares y Penates o dioses de la despensa. Eran espíritus de
antepasados, que oficiaban de protectores del hogar. El pater familias o padre cabeza de familia, era su sacerdote
y oficiaba sus ceremonias religiosas y ofrendas en las viviendas.
Los antiguos daban el nombre de manes a las almas de los muertos que suponían errante de un lugar a otro a
manera de sombras y a las cuales tributaban en ciertas ocasiones una especie de culto religioso. Los antiguos
decían que eran hijos de la diosa Mania yHesiodo supone que tuvieron por padres a los hombres que vivieron
durante el siglo o edad de plata pero Bauier opina que su verdadero origen nació de la idea de que el mundo
estaba lleno de genios, unos para los vivos, otros para los muertos: unos buenos y otros malos, etc. Los antiguos
no tenían ideas enteramente estables o fijas relativas a los manes: así es que tan pronto los tomaban por las almas
separadas de los cuerpos, tan pronto por los dioses infernales o simplemente por los dioses o los genios tutelares
de los difuntos.
De todos los autores antiguos, Apuleyo es el que en su libro De Deo Socratis habla con más claridad de la doctrina
de los manes:
El espíritu del hombre después que ha salido del cuerpo pasa a ser o se trasforma en una especie de demonio que los antiguos
latinos llamaban lemures. Las almas de aquellos difuntos que habían sido buenos y tenían cuidado y vigilancia sobre la suerte
de sus descendientes, se llamaban lares familiares pero las de aquellos otros inquietos, turbulentos y maléficos que
espantaban los hombres con apariciones nocturnas se llamaban laruce y cuando se ignoraba la suerte que le había cabido al
alma de un difunto, es decir, que no se sabía si había sido trasformada en lar o en larva, entonces la llamaban mane.
De muchos autores antiguos resulta que estos atribuían o suponían a las almas de los difuntos una especie de
cuerpos muy sutiles de la misma naturaleza del aire, pero no obstante, organizado y en disposición de ejercer
varias funciones de la vida humana como ver, hablar, entender, comunicar, pasar de un lugar a otro, etc.
Aunque los antiguos no deificaban todos los muertos, no obstante creían que todas las almas de los hombres de
bien pasaban a ser una especie de divinidades, por cuya razón solían grabar sobre los sepulcros estas tres letras
iniciales D. M. S. Dis manibus sacrum, consagrada a los dioses manes

Lares
Los romanos rendían culto a unos espíritus llamados lares e determinados días y en celebraciones familiares señaladas.
Algunos eran seres malignos que embrujaban las encrucijadas y debían apaciguarse con ofrendas; otros eran benévolos
espíritus rurales que favorecían el crecimiento de las cosechas. Los más adorados eran los bondadosos dioses gemelo
que protegían los hogares. eran hijos de Manía , diosa de la locura, y Mercurio (Hermes), mensajero de los dioses, pero
también guardaban un estrecho vínculo con Diana, diosa de la caza. Se decía que tomaban prestados sus perros y
ahuyentaban con ellos a los ladrones y criminales que amenazaban los hogares donde recibían culto. Además de tener
estatuas de los lares en casa, los romanos solían colgar una imagen de Manía en la puerta principal para alejar a los
malhechores.

Penates
Al igual que los lares, los penates eran un par de dioses que protegían los hogares romanos. Se representaban como dos
jóvenes, y sus estatuas estaban presentes en toda casa romana. Su nombre tiene la misma raíz que la
palabra penetralia, que significa "alacena", de ahí que se conviertan en dioses de la mesa y la despensa. Cuando una
familia romana se sentaba a la mesa, el cabeza de familia ofrecía parte de los alimentos a los penates antes de servir a
sus familiares. Se creía que en un principio fueron divinidades troyanas, que Eneas llevó a Italia central cuando se
estableció allí. Con el tiempo se convirtieron en dioses guardianes de Roma.
Genios
En la mitología romana, los genios (en latín genius, plural genii, relacionado con gen-itus, γί-γν-ομαι,
‘generador’ o ‘padre’) eran espíritus protectores, análogos a los ángeles guardianes invocados por la Iglesia
de Roma. La creencia en estos espíritus se dio tanto en Roma como en Grecia, donde fueron llamados
δαίμονες, démones, y parece que se creyó en ellos desde los tiempos más antiguos. Sin embargo, los
romanos parecen haber recibido esta influencia acerca de los genios de parte de los etruscos.
Los genios romanos son confundidos frecuentemente con los Manes, Lares y Penates, teniendo de hecho una
característica común, la de proteger a los mortales, pero también parece ser ésta su diferencia principal, ya
que los genios son los poderes que producen la vida (dii genitales), un principio de fecundidad y acompañan
al hombre en ella como su segundo o propio espíritu, mientras los otros poderes no comienzan a ejercer su
influencia hasta que la vida, el trabajo de los genios, ha empezado.
Cada humano obtenía (sortitur) un genio en su nacimiento. Horacio describe este genio como vultu
mutabilis,3 de donde puede inferirse que o bien concebía el genio como amistoso hacia una persona y hostil
hacia otra, o bien que se manifestaba a la misma persona de formas diferentes en momentos diferentes, es
decir, a veces como un genio malo y a veces como uno bueno. Esta última suposición se ve confirmada por la
afirmación de Servio acerca de que en nuestro nacimiento obtenemos dos genios, uno que nos lleva al bien y
otro al mal, y que en nuestra muerte por su influencia ascendemos a un estado de existencia más elevado o
bien somos condenados a uno inferior. El espíritu que se aparecía aCasio, diciendo «Nos volveremos a
encontrar en Filipos» es calificado expresamente de espíritu malvado, κακοδαίμως.

Saturnales
Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. La fiesta se celebraba con un
sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de
regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales.1 El poeta Catulo la llamó
"el mejor de los días." Eran Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo de la antigüedad tardía tuvo
fuertes problemas para acabar con esta fiesta pagana, intentando sustituirla.[cita requerida]
Las Saturnales se celebraban por dos motivos:

 En honor a Saturno, dios de la agricultura.


 Como homenaje al triunfo de un victorioso general (fiesta del triunfo).
Las primeras se celebraban del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin del período más
oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre,
coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Probablemente las Saturnales
fueran las fiestas de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de
invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos,
tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano.2
Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos. Las fiestas comenzaban con un
sacrificio en el templo de Saturno (en principio el dios más importante para los romanos hasta Júpiter), al pie de
la colina del Capitolio, la zona más sagrada de Roma, seguido de un banquete público al que estaba invitado todo
el mundo. Los romanos asociaban a Saturno, dios agrícola protector de sembrados y garante de cosechas con el
dios prehelénico Crono, que estuvo en activo durante la mítica edad de oro de la tierra, cuando los hombres vivían
felices, sin separaciones sociales. Durante las Saturnales, los esclavos eran frecuentemente liberados de sus
obligaciones y sus papeles, en algunos casos, cambiados con los de sus dueños.
Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por la Iglesia, quien hizo coincidir
en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones.
Gradualmente las costumbres paganas pasaron al Día de Año Nuevo, siendo asimiladas finalmente por la fiesta
cristiana que hoy en día se conoce universalmente como el Día de Navidad.
Saturnalia, en honor de Saturno, fue introducida alrededor del 217 a. C. para elevar la moral de los ciudadanos
después de una derrota militar sufrida ante los cartagineses en el lago Trasimeno.3 Oficialmente se celebraba el día
de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y banquete público
festivo (lectisternium) y al grito multitudinario de «Io, Saturnalia».
Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días, del 17
al 23 de diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas a atender a la costumbre popular, visto el fracaso
que supuso intentar reducir a 3 o 5 días de celebraciones propuestas respectivamente por Augusto y Calígula. A
finales delsiglo I, las vacaciones judiciales se prolongaron definitivamente a cinco días.
En las fiestas Saturnales, se decoraban las casas con plantas y se encendían velas para celebrar la nueva venida
de la luz. Los romanos amigos y familiares, se hacían regalos (en un principio, recordando a antiguos rituales, velas
o figurillas de barro) como los que se hacen en la fiesta de la Navidad. Estas fiestas estaban dirigidas por
un sacerdote, que cambiaba según el dios al que se le daba culto, el sacerdote se elegía en un colegio de
sacerdotes.

Lupercales
Las Fiestas Lupercales (en latín, LVPERCALIA) eran, en la Antigua Roma, unas fiestas que se
celebraban ante diem XV Kalendas Martias, lo que equivale al 15 de febrero. Su nombre deriva
supuestamente de lupus (lobo, animal que representa a Fauno Luperco) e hircus (macho cabrío, un animal
impuro). Fueron instituidas por Evandro el arcadio en honor de Pan Liceo (también llamado Fauno Luperco, el
que protegía al lobo, y protegía contra Februo, o también Plutón).
Un cuerpo especial de sacerdotes, los Lupercos o Luperci (Sodales Luperci o amigos del lobo) eran elegidos
anualmente entre los ciudadanos más ilustres de la ciudad que debían ser en su origen adolescentes que
sobrevivían de la caza y el merodeo en el bosque durante el tiempo de su iniciación en la edad adulta, lo que
por aquel entonces era un tiempo sagrado y transitorio en que se comportaban como lobos humanos. Se
reunían el 15 de febrero en la recientemente encontrada gruta del Lupercal (más tarde llamada Ruminal en
honor a Rómulo y Remo) en el monte Palatino. Según la tradición fue en este lugar donde Fauno Luperco,
tomando la forma de una loba (Luperca), había amamantado a los gemelos Rómulo y Remo, y en cuyo honor
se hacía la fiesta. La tradición cuenta que allí había una higuera cuyas raíces habían detenido la cesta en
cuyo interior se encontraban los gemelos Rómulo y Remo.
Bajo la sombra de esta venerable higuera, la Ruminalis, celebraban el sacrificio de un perro y de un macho
cabrío, animales que eran considerados impuros. Después se tocaba la frente de los luperci con el cuchillo
teñido con la sangre del sacrificio y a continuación se borraba la mancha con un mechón de lana impregnada
en leche de cabra. Éste era el momento en que los lupercos prorrumpían en una carcajada ritual. Luego
cortaban la piel de los animales sacrificados en tiras, llamadas februa, que junto con la deidad sabina Februo,
y el sobrenombre de Juno, Februalis(la que purifica), son los posibles candidatos a darle nombre al mes de
febrero. Con este aspecto y casi desnudos, sólo tapados con unas tiras de cuero, salían alrededor del monte
Palatino donde golpeaban a todos los que encontraban a su paso. El ser azotado por las tiras de cuero de
los luperci equivalía a un acto de purificación, y era llamado februatio.
Este acto de purificación comenzó en el reinado de Rómulo y Remo, cuando las mujeres romanas se hicieron
estériles. Después de consultar el oráculo de la diosa Juno, en el bosque Esquilo, ésta respondió: "Madres del
Lacio, que os fecunde un macho cabrío velludo". Y es ésta la razón por la que los luperci van desnudos
uncidos en sangre de animales impuros (como si vinieran de caza) con pieles de lobo, golpeando con el látigo
como si fuera un miembro viril.
Para las mujeres, este rito aumentaba su fertilidad poniéndole las carnes de color púrpura. Este color
representaba a las prostitutas de la época, en particular las que ejercían la prostitución sagrada con los
lupercos en el Ara Máxima, también llamadas lupas o lobas. De este color vistió Helena de Troya para ofender
a su marido Menelao.
Esta celebración la adoptó el emperador Justiniano I en el imperio de Oriente el año 542, como remedio para
una peste que ya había asolado Egipto y Constantinopla y amenazaba el resto del imperio.
Con el paso del tiempo el Papa Gelasio I prohibió y condenó, en el año 494, la celebración pagana de
las Lupercales. Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó por el 14 de febrero, fecha en la cual murió
martirizado un cristiano llamado Valentín, en el año 270 d. C.
Las Lupercalias se trocaron pues en una procesión de candelas pidiendo, en cánticos y letanías la misma
protección contra la muerte y la fertilidad que procuraba Fauno Luperco, ahora elevada a esperanzas de una
vida y salud mucho más alta. A pesar de todo, esta procesión de las candelas desterró el rito pagano mucho
más efectivamente que todas las prohibiciones anteriores.
Esta celebración se unió más tarde a la liturgia de la Presentación, por la referencia que Simeón hace, en su
canto, a Cristo como "luz de las naciones", asociada a los cirios, antorchas y candelas encendidas en las
manos de los fieles. El 2 de febrero se cumplían cuarenta días desde que, en la época de San Ambrosio, se
fija el 25 de diciembrecomo fecha del nacimiento de Jesús, también para desterrar el festejo pagano del culto
al Sol.
De las lupercales procede hoy la tradición del carnaval gallego característico de Ginzo de Limia, Laza y Verín,
donde los cigarrones, pantallas o peliqueiros azotan a la gente con débiles fustas de cuero, con cencerros en
honor a los pastores de los que Fauno Luperco era dios, y golpeando con tripas de cerdo hinchadas con la
mano.

Mitos.
La senda de Homero
“La Enedia” es una epopeya que fue escrita en latín durante el siglo I aC. Virgilio Marón fue su autor, más conocido como
Virgilio. Esta obra fue creada por encargo del emperador Augusto, con el objetivo de glorificar el imperio que con él
comenzaba. Virgilio tomó como punto de partida la destrucción de Troya, colocando la fundación de Roma como si fuera
un acontecimiento de origen mítico. De esta forma, también se sugería que el poema se encuadrara en la tradición de los
poemas homéricos (“La Iliada” y “La Odisea”) que tenían gran popularidad y prestigio. Muchos piensan que Virgilio en su
lecho de muerte mandó a quemas “La Envida” ya que pensaba que era mejor desvincularse de Augusto.

El Rapto de las Sabinas


Los sabinos eran un antiguo pueblo que se encontraba en Italia, ubicado entre el río Tibet y los Apeninos.
La leyenda nos cuenta que luego de la fundación de Roma, los súbditos de Rómulo interrumpieron por sorpresa los
campamentos de los sabinos, secuestraron a sus mujeres y escaparon. Los sabinos fueron tras ellos y los alcanzaron.
Ya estaban luchando entre ambos bandos cuando las sabinas se interpusieron, evitando así la muerte de sus captores.
Finalmente, los captores se convirtieron en sus maridos. Los sabinos, junto con los sabelios y los samnitas se
incorporaron a Roma en el año 268 aC.

El trasfondo mítico
Roma no podía convertir sus orígenes en un mito. Su leyenda de fundación une tradiciones que se pierden en la noche
de los tiempos. Luego de fundar Roma, Rómulo traza un zurco con un arado para así señalar los límites de la ciudad y
amenaza de muerte a quien lo pensara atravesar. Remo (su hermano) se burla de su advertencia, cruza la línea y
Rómulo lo mata. Este asesinato nos trae a la memoria el caso de Caín y Abel. Ambos mitos tienden a señalar los valores
considerados superiores al sentimiento más primario y elemental: el de la fraternidad.

El Rey Amulio ordenó que colocaran a los gemelos –Rómulo y Remo- cuando eran bebés, en una canasta en el río Tibet
para que murieran ahogados. La canasta se estancó y así los pequeños fueron amamantados por una loba llamada
Luperca. Pero luego Rómulo y Remo fueron recogidos por el pastor Faustulo y su mujer. Recibieron educación en Gabio,
centro cultural del Lacio y cuando crecieron, descubrieron que eran nietos de un rey.

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