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La Normalización de la Exclusión

Este documento analiza cómo la normalización de la exclusión social hace que esta pierda visibilidad y se naturalice. Identifica tres formas de exclusión: la expulsión de comunidades, el confinamiento en instituciones y la segregación inclusiva de grupos en condición de inferioridad. Argumenta que esta última es la forma 'normal' de excluir en sociedades fragmentadas, al ser invisible y aceptada activamente.

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La Normalización de la Exclusión

Este documento analiza cómo la normalización de la exclusión social hace que esta pierda visibilidad y se naturalice. Identifica tres formas de exclusión: la expulsión de comunidades, el confinamiento en instituciones y la segregación inclusiva de grupos en condición de inferioridad. Argumenta que esta última es la forma 'normal' de excluir en sociedades fragmentadas, al ser invisible y aceptada activamente.

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Pablo Gentili – Miradas, voces y silencios: algunas cuestiones preliminares

La posibilidad de reconocer o percibir acontecimiento es una forma de definir los límites siempre
arbitrarios entre lo ‘’normal’’ y lo ‘’anormal’’, lo aceptado y lo rechazado, lo permitido y lo
prohibido. De allí que, mientras es ‘’anormal’’ que un niño de clase media ande descalzo, es
‘’absolutamente normal’’ que centenas de chicos de la calle anden sin zapatos y deambulando por
las calles pidiendo limosnas.
La ‘’anormalidad’’ vuelve los acontecimientos visibles al mismo tiempo que la ‘’normalidad’’ suele
tener la facultad de ocultarlos. Lo ‘’normal’’ se vuelve cotidiano, y lo cotidiano se desvanece ante la
percepción como producto de su tendencial naturalización. Hoy, en nuestras sociedades
dualizadas, la exclusión es invisible a los ojos, parece haber perdido poder para producir espanto e
indignación en una buena parte de la sociedad. La exclusión se normaliza y, al hacerlo, se
naturaliza. Desaparece como ‘’problema’’ para volverse apenas un ‘’dato’’.
El miedo no nos hacer ‘’ver’’ la exclusión. EL miedo sólo nos conduce a temerla, y el temor es
siempre aliado del olvido, del silencio. El miedo es subproducto de la violencia.

La mirada normalizadora

La normalización de la exclusión comienza a producirse cuando descubrimos que en nuestras


sociedades hay más excluidos que incluidos. La suma de las minorías acaba siendo la inmensa
mayoría, y ser mayoría tiene su costo: la transparencia.
Según Robert Castel, podemos reconocer tres formas de exclusión:
1) La supresión completa de una comunidad mediante prácticas de expulsión o exterminio. Por
ejemplo: la colonización española y portuguesa de América, el Holocausto nazi, dictaduras.
2) La exclusión como mecanismo de confinamiento o reclusión. Por ejemplo: antiguamente el
destino asignado alos leprosos y actualmente a los niños delincuentes, al os indigentes y a los
locos, confinados en asilos y otras instituciones. También las prisiones son un ejemplo de esta
exclusión.
3) Segregar incluyendo, esto es, atribuir un status especial a determinada clase de individu0s, los
cuales no son ni exterminados físicamente ni recluidos en instituciones especiales. Por ejemplo: los
sin techo, los niños que deambulan las ciudades, inmigrantes clandestinos, etc. Esta forma de
exclusión significa aceptar que determinados individuos están dotados de las condiciones
necesarios como para convivir con los incluidos, sólo que en una condición inferioridad,
subalterna, desjerarquizada.

Así como las dos primeras formas de exclusión no han desaparecido, la tercera ha ido creciendo y
ampliándose. Podríamos decir que en nuestras sociedades fragmentadas esta tercer forma de
exclusión es la forma ‘’normal’’ de excluir. Y siendo ‘’normal’’ es la forma transparente, invisible, de
excluir. Esta transparencia no se produce en forma pasiva, sino mediante la aceptación, en gran
medida activa, de los propios ‘’incluidos’’. La naturalización del infortunio vivido por muchos nunca
es producto de causas naturales. Se trata de una construcción histórica, ideológica, discursiva,
moral.
Nadie ve nada, nadie tiene que ver con nada, nadie sabe nada. Y cuando las cosas se ven, cuando
se tornan inexcusables, cuando todos saben todo, la mirada cotidiana las vuelve ajenas, las aliena:
‘’problema de ellos’’, ‘’se lo merecen’’, ‘’algo habrán hecho’’. Estos procesos también operan en las
otras formas de exclusión cuando ellas se generalizan.

Lo que distingue lo visible de lo invisible es una determinada jerarquía de valores. Determinados


acontecimientos se tornan chocantes, agradables, indignantes o placenteros cuando entran en
conflicto o van al encuentro de valores instituidos social y subjetivamente.
La indiferencia ante la exclusión también es producto de una jerarquía de valores. Son
determinados principios morales los que se ponen en juego a la hora de manifestar interés o
indiferencia.

¿En qué medida la escuela contribuye a tornar visibles o invisibles los procesos mediante los cuales
a determinados individuos se los somete a brutales condiciones de pobreza y marginalidad?, ¿cuál
es el papel de las instituciones escolares en la formación de una mirada que nos ayuda, por
ejemplo, a comprende o a desconsiderar los procesos que operan cuando la exclusión se
normaliza, cuando se vuelve cotidiana, perdiendo poder para producir espanto? La cuestión se
refiere al papel social que le cabe a la escuela en una sociedad democrática: l formación ética de
los ciudadanos.

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