ALGDGADU
A mis QQHH Mas esparcidos por la faz de la tierra.
Or de Huichapan a 21 de marzo de 2018 EV 21 de Nissam del año 5778 VL
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Tema: “FRATERNIDAD”
La ética Mas, el verdadero corazón y nervio de la Francmasonería, lo constituye la palabra
Fraternidad, palabra sin par en todos los idiomas. Si el Mas la acepta sin evasivas, equívocos
ni reservas mentales de ningún género, llegará a lograr el pleno desarrollo Mas; pero si la
rechaza, no tendrá derecho a penetrar en el sagrado recinto del Tem, aunque ostente el más
elevado de los GGr.
La Fraternidad es para el Mas lo que la luz del sol para los seres vivos: y, así como la luz puede
dividirse en infinitos matices y colores y su poder puede transmutar en incontables fuerzas y
manifestaciones de vida, así el espíritu de Fraternidad que resplandece en los corazones de los
hombres puede iluminar sus naturalezas e inspirar sus acciones de modos tan infinitos como
las arenas del mar y tan diversos, como flores en el campo. El espíritu fraternal es tan penetrante
como el éter existente en todas las formas de la materia, porque se infunde en la vida toda del
francmasón, iluminándola con su sabiduría, sustentándola con su fuerza omnipotente y
haciendo que su belleza irradie hasta los confines más lejanos de la tierra.
Los hombres se ven obligados a menudo a obrar bajo normas éticas de nivel inferior a las que
desean debido a numerosas razones. Los motivos a que se debe este estado de cosas son sutiles
y complejos. Así, por ejemplo, muchos temen que su bondad se tome por debilidad o su
generosidad por sentimentalismo.
Otros tienen miedo de que la gente crea que son capaces de ser más virtuosos que sus
camaradas y, violentando sus ideas y emociones, no despliegan la virtud que sienten latir en su
corazón. Muchas veces los hombres no se atreven a llevar a cabo un acto virtuoso en público,
pero experimentarían gran alegría si pudieran realizarlo sin que nadie se enterase.
La Francmasonería proporciona a los hombres de este género un medio de expresión seguro y
secreto. El que la Log esté a cubierto -lo cual constituye el deber primerísimo y constante de
todo francmasón - da una sensación de seguridad y de reserva, que impide que puedan
penetrar las miradas del mundo externo, y proporciona al Mas la oportunidad de "soltar" las
riendas que le coartan y de ser su yo real, ese Yo Superior que teme mostrarse
libre y francamente en todas partes, menos en los sagrados recintos del Tem,
en donde los hombres confían en él y le llaman H. Porque el nombre de H
es altamente mágico.
Así como "todo lo del mundo es un escenario y todos los hombres son comediantes", así el
Mas tiene un papel que representar en su Log en la que puede quitarse la falsa careta que
ha de llevar por fuerza en el mundo y ponerse la máscara mucho más noble de Mas. Y de
esta manera, al par que se regocija de que la guisa de masón le permita hablar y obrar como
muchas veces hubiera deseado hacer en el mundo si se hubiera atrevido, encuentra en su Logia
tal oportunidad para manifestar cual es la verdadera naturaleza de su ser, que rarísimas veces
podría hallarla en otra parte. De manera que el elemento de ficción asociado a algo de carácter
dramático hace posible que el hombre real sea por unos momentos aquello que pretende ser.
Debe haber muchos Mas que anhelen la llegada de un día en que sea posible sentir y obrar
en el mundo externo del mismo modo que lo hacen en la Log y en que las normas de ésta
sean las del mundo. La bondad, la tolerancia, la benevolencia, la amistad mutua, la cortesía y la
ayuda, la camaradería y la fidelidad, son los verdaderos elementos de nuestra obra en la Log,
son los fundamentos del Tem que, cimentado en la virtud, ha de ser erigido por la ciencia
con mayor sabiduría cada vez. Pero estas cosas no pueden existir más que parcialmente en el
mundo porque el corazón de los hombres es todavía duro y la ignorancia les ciega.
El ideal de la Mas constituye un factor inmenso en la vida de todo verdadero Mas, porque
arraiga más profundamente que cualquier sentimiento de honor y orgullo compartido por los
ideales, y es el espíritu mismo de la vida. Para el Mas la Or es una Divinidad que no ha de
ser mancillada jamás ni con la más leve mancha, es una estrella eterna, un inmóvil sol de los
cielos, un centro del que no puede apartarse a menos de ser falso consigo mismo.
¡Cuánta poesía encierra el nombre de la Or! Los hombres han sentido a través de todas las
épocas su ideología: en todos los países del mundo han hecho ceremonias semejantes a las
que nosotros hacemos ahora y a las que los hijos de nuestros hijos enseñarán a sus
descendientes. La celebración de los ritos Mas se remonta a la noche de los tiempos
prehistóricos. Las ceremonias de que las nuestras se derivan han sido celebradas por hombres
de todas las razas en centenares de idiomas y dialectos en climas escalonados desde el tórrido
ecuador hasta los polos helados, en la ciudad y en el bosque, en fértiles llanuras y áridos
desiertos y sobre las montañas más altas y las cañadas más hondas. La Francmasonería ha
existido doquiera han vivido los hombres y sus eternas tradiciones, y los landmarks se han
transmitido de generación en generación, enlazando el pasado, con el presente y con el
porvenir en una humana solidaridad, y ligando a todo en indisoluble unidad con el
GADU quien desde el centro trazó las líneas en que hemos de construir su Sagrado
Templo y ordenó a sus fieles obreros que trabajaran en él para completar la
obra de sus divinas manos.
La poesía de la Francmasonería aventaja a todas las otras poesías; porque éstas
son temporales y fugaces, mientras que aquélla no tiene en cuenta el transcurrir del tiempo, ni
las mutaciones modifican para nada sus antiguos e inmutables fundamentos o landmarks.
¿Qué misterio encierra esto? ¿Qué misterios se ocultan tras de estas sencillas y profundas
ceremonias? ¿Puede alguien responder satisfactoriamente a esta pregunta?
Así, retornamos como siempre a ese misterioso e intangible elemento que nos agarra con garra
más poderosa que la del león; a ese elemento que constituye la verdadera razón de que los
hombres se hagan francmasones y de que "una vez que uno se hace francmasón lo sea para
siempre". Cada secreto comunicado es el preludio de ulteriores secretos: cada nuevo toque no
es en realidad sino una llave de paso que nos abre la puerta de regiones cada vez más próximas
al oculto corazón de lo que sustenta el esoterismo de la Francmasonería y la Fraternidad.
Es cuanto
MM
César E. Vivanco Quijano