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Cursos Sobre Rousseau

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to mags 2 OM Coty obs ‘Coupcoron Ctaves Dirigida por Hugo Vercetsi Louis Althusser CURSO SOBRE Rousseau (1972) Edicion establecida por Yves Vargas Ediciones Nueva Visién Buenos Aires BBoul2 ‘Althusser, Louis Curso sobre Rousseau (1872) - 1 Visi, 2013 144 p. 19x13 om. (Claves) SBN 978-950.602-648-6 Traduccion de Heber Cardoso 1. Flosotia | Cardoso, Heber, tad, I. Title, coo 190, "Ttalo de original en francés: Cours sur Roveseat (1972) G Le Temps des Cérises, éditeurs, Paris, 2012 ‘Dreduecién de Heber Cardoso ISBN 978-950-602-648-6 (Cot ouvrage, publié dans le cadre dy Programme daide 1a publ «ation Victoria Ocampo, abéncficié du soutien deVInstitatfrangais Argentine ‘Este obre, publicada en el marco del Prograina de ayuda a la publcacga Vietria‘Oeampa, cuenta cone apayo del Teatitut fangais d'Argentine, ‘Toda reproducsiGn total o parcial de esta obra por cualquier sistema ~incluyendo el {otocopiado~ quo ne haya sido expresamer tie autorizada por el editor constituye w Jnfracedn alos derechos dal autor y cord roprimida con ponas de oe de pasion or Gadetaley Tabane 17S digo Penal). © 2013 por Béieiones Nuova Visién SAIC. Tucumén 3748, (1189) Buenos Aires, Repibliea Argentina. Queda hecho el depésito que mareala ley 11,728, Impreso ena Argentina /Printedin Argentina ADVERTENCIA Este texto es la transcripein fiel de una grabaciGn realizada ‘en 1972, durante un curso destinado a la preparacion de aspirantes para la incorporacién en la Escuela Normal Supe- rior (ENS), La grabacién se realizé con ia autorizacién de ‘Althusser, quien aceptd la presencia de un micréfono sobrela mesa de trabajo. Solo se suprimieron algunas vacilaciones en ol diseurso (eh, bien, estes...) repeticiones de una misma palabra y también algunos fragmentos de frases no grabadas debido a Jos segundos nevesarios para el recambio del casete de audio. El lector puede acceder a esta grabacién: se encuentra a disposicién del publico en la Fundacion Gabriel Péri. ‘Aller los cursos establecidos por Frangois Matheronensu edicion de Seuil (Althusser, politica e historia), adverti que esas grabaciones gue dormian en mis cajones desde hacia cuarenta asios aportarian ideas, pistas, nuevos conocimier toa, en relacién con los cursos sobre Rousseau pronunciados ‘en 1956y 1968, Deahiqueemprendiera la publicacién de esta, cedicién y uogo depositara loscasetes sonorosen la Fundacion, Gabriel Péri Lv. ‘PREFACIO Hablar de un filésofo que explica a otro filésofo resulta una ‘emprosa paraddfica; jes necesario expliear una explicacién? ‘En ese sentido, que no mueva a confusion el objetivo de esta introduecién, Quienes conocen bion los textos de Rousseau pueden leer directamente el curso de Althusser y lo mismo eurre con los conocedores del pensamiento de Althusser. Estas notas introductorias se dirigen exclusivamente alos leetores curiosos y atentos, pero no especializados, a los que solo concoen a ambos fildsofos a través de algunas citas, de ‘fdas, los que podrian sentirse desanimados por el eardcter bastante abstracto del curso ofatigados por su cardcter repe- titivo, sin reparar en que se trata de un curso (destinado a ‘estudiantes que toman notas)y no de una conferencia (desti- nada a un publico que se informa répidamente). Hemos tomado, pues, de es08 cursos algunos temas esenciaies, algu- nas notables originalidades para ir encarrilando la lectura mediante signos de reeonocimiento, mediante algunas pala- bras, expresiones, razonamientos que hemos puesto de relie~ "También hemos intentado volver aevaluar estas expresi tes sobre Rousseau, que parecfan por entonces lejanas con respecto alaa preocupaciones de Althusser por el marxismo, refiriéndolas a los textos péstumos de este iltimo; al hablar de Rousseau, Althusser también sehablaba as{mismo, como lo indica, euarenta afios después, la lectura de las paginas sobre el «materialismo del encuentro» En estos tres cursos, dictados on 1972, Althusser se dedica 9 aexplicar una obra muy conocida, el Discurso sobre el origen ¥y¥ los fundamentos de 1a desigualdad,* de Rousseau, libro ‘muchas veces explicado antes por otros comentaristas. texto de Althusser propone analizar sus aspectos «menos corrientes», pues, segtin dice, la historia de la flosofia los cha dejado librados a'su suerte» cuando «ha hecho us cuentas» 0 sha arreglado sus cuentas. ; 1. Bi rexro pe Rousseau Como lo indiea su titulo, el Discurso sobre et origen de la desigualdad se ocupa de la desigualiad, es decir, de la vida politica y social desde el origen,o sea, del persodo que precede al advenimiento de la sociedad, cuyo nacimiento y desarrollo sigue a partir de este origen. Era un tema trivial en el siglo xvitl, en la asi llamada filosofia del «derecho natural» 0 también ilosoffa del uminismo>. Los flésofes se remonta- ban al origen, antes de que existiera la sociedad, al «estado natural», ya partir de la consideracién de ese estado inicial explicaban por qué hab{a nacido Ia sociedad: porque ese estado no era viable, en 61 los hombres se mataban entre si (cl «estado de guerra); era precisa salir de él mediante la aceptacién de suprimir Ia libertad para hacer lo que se quisiera, mediante el establecimiento de leyes y jefes que las hicieran respetar por la fuerza (el «contrato social»). Hobbes, y luego Locke, aportaron dos escenarios diferentes sobre ese fondocomtin, pero esta configuracién tedrica (estadonatural estado de guerra/contrato social) fue el horizonte insuperable dol pensamiento del Tluminismo: todos los filésofos, ineluido Rousseau, pensaban dentro de ese modelo, Numerosas obras eruditas (en especial algunas de Robert Derathe" y de Jean Starobinski)® demostraron las diferencias y los préstamos a “Algue para simplifear, danominaremosDisursosobreelorigen dela desiguaad. Las ite ge eleven nln edicion dela Pita, Ocuarescompletes tomo It Dscursocobreeforgenylofundamen- {oedele detgualdad enre los hombres, Madras Teens 20081 ‘Robert Derathe Jean-Jacques Rousteauetla sconce polizquede son temps, Vin, 1710 10 los que reourrié Rousseau de sus predecesores; algunos « ‘estudiosos, asombrados al ver tantas similitudes entre Rous- eau y los demas, concluyeron que Rousseau no era en absolute original desde el punto de vista tedrico y que su originalidad [Link] el uso politico que hacia de as teorias ‘encireulacién (Bernard Groetuyssen). En suscursos, Althus- ser se proponfa demostrar la radical originalidad de Kous- seau, quien habfa pensado en la filosofia del Iuminismo y contra esa flosofia, sogtin un dispositivo teérico completa- mente inédito, Se veré que no estudiaba las habituales ccuestiones «roussonianas» (derechonatural, bondad natural, critica alos despatismos...), sino que eolocaba su atencién en saspectos menos concretos. ‘Antes de abordar la leccién de Althusser, veamos cémo se presenta el Discurso sobre el origen de la desigualdad, de Rousseau. Ese texto (a menudo denominado «segundo Discurso», ya que habia sido precedide por el Discurso sobre las oiencias y las artes) se compone de dos partes: 1a primera va desde el origen hasta las visperas de la socie- dad, mientras que la segunda se ocupa del establecimiento de la sociedad a partir del nacimiento de la propiedad (sel primero que [...] dijo esto es mfo fue el verdadero funéador de la sociedad civil»). En su curso, Althusser se ocapa esencialmente de la primera parte, de las paginas en las que Rousseau describe el origen antes de la sociedad (estado de pura naturaleza») y en las que les reprocha a sus predecesores que hubieran fallado en esta cuestion; aquellos filésofos le atribuian al hombre en ese estado~su- puestamente natural- caracteristicas que eran sociales y no naturales (el lenguaje, la razén, la propiedad, el sentido del honor...) y suponfan que existfan entre los hombres relaciones ya sociales (agresividad, ayuda mutua). En suma, {ntroducian la sociedad en Janaturaleza: chablaban del hom- bre salvaje y pintaban al hombre civil.* Por lo tanto, habia Jean Starobineki, Rousseau, la transparenoset!'sbstacle,Galli- ‘ard, 1971 (Jean Jacques Rousseau: latransparenciay elobstéculo, ‘Madsid, Peuras, 1983) “(Bernard Groetuyésen, Jean-Jacques Rousseau, Gallimard, 1949 (publicacién péstuma), ua ‘aexplicar una obra muy eonocida, el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad,' de Rousseau, libro ‘muchas veces explicado antes por otros comentaristas. HI texto de Althusser propone anslizar sus aspectos «menos corrientes», pues, sogtin dice, la historia dela flosofialos cha ejado librados a su suertes cuando «ha hecho sus cuentas» 0 ha arroglado sus cuentas», 1. Bi-texro ne Rousseau Como lo indica su titulo, el Discurso sobre el origen de la desigualdad se ocupa de la desigualdad, es decir, dela vida politica y social desde el origen, osea, del periodo que precede aladvenimiento de a sociedad, cuyo nacimiento y desarrollo sigue a partir de este origen. Bra un tema trivial en el siglo ‘wt, en la asi llamada filosofia del «derecho naturals 0 también «ilosofia del Iluminismo>. Los fildsofos se remonta- ‘ban al origen, antes de que existiera la sociedad, al «estado natural, y a partir de la consideracién de ese estado inicial explicaban por qué habia nacido la sociedad: parque ese estado no era viable, en é1 los hombres se mataban entre si {el sestado do guerras); era preciso salir de él mediante la aceptacion de suprimir la libertad para hacer lo que se auisiera, mediante el establecimiento de leyes y ofes quo las hhicieran respetar porla fuerza el «eontrato social»), Hobbes, y luego Locke, aportaron dos escenarios diferentes sabre ese Yondocomiin, peroesta configuracién teérica estadonatural/ estadode guerra/eontrato social) fue! horizonteinsuperable del pensamiento del Tluminismo: todos los filésofos, incluido Rousseau, pensaban dentro de ese modelo. Numerosas obras eruditas (en especial algunas de Robert Derathé* y de Jean Starobinski)* demostraron las diferencias y los préstamos a "Alque, para simplifcar,denominaremosDiseursosobreelorigen dela desiguoldad. Las citas se rafiren a Ia edicién de Ia Plgiade, Ocuores completes, tamollt [Discurso sobreelorigen ylos fundamen: tos dela desigualdadentr ln hombres, Madey Pena, 205) "Robert Derathé, Jean-Jacques Rousteauetla selencepolitiquede son temps, Vein, 1940. 10 los que recurrié Rousseau de sus predecesores; algunos « ‘estudiogos, asombrados al ver tantas similitudes entre Rous- seau y los demds, concluyeron que Rousseau no era en absalato original desde el punto de vista tedrico y que su originalidad residia en el uso politico que hacia de las teorias, encirculacién (Bernard Groetuyssen).‘ Bn sus cursos, Aithus- ser se proponia demostrar la radical criginalidad de Rous- seau, quien habfa pensadg en la filosafia del Tuminismo y contra esa filosofia, segrin un dispositive tedrico completa- mente inédito. Se verd que no estudiaba las habituales ‘cuestiones «roussoniana®» (derechonatural, bondad natural, critica alos despotismos...), sino que eolocaba su atencién en aspectos menos concretos.. ‘Antes de abordar Ia Jeccién de Althusser, veamos cémo se presenta el Diseurso sobre el origen de la desigualdad, de Rousseau. Ese texto (a menudo denominado «segundo Discurson, ya que habta sido precedido por el Discurso ‘sobre las eiencias y las artes) se compone de dos partes: la primera va desde el origen hasta las visperas de la socie- dad, mientras quela segunda se ocupa del establecimiento de la sociedad a partir del nacimiento de la propiedad («el primero que ...] dijo esto es mio fue el verdadero fundador. de la sociedad civil). En su curso, Althusser se ocupa esencialmente de la primera parte, de las paginas en las que Rousseau deseribe ol origen antes de la sociedad (estado de pura naturaleza») y en las que les reprocha sus predecesores que hubieran fallado on esta cuestién; aquellos filésofos le atribuian al hombre en ese estado-su- puestamente natural caracterfsticas que eran sociales y no naturales (el lenguaje, la raz6n, la propiedad, el sentido del honor...) y suponian’ que existfan entre los hombres, rolaciones ya sociales (agresividad, ayuda mutua). En summa, {ntroduefan la sociedad en la naturaleza: chablaban del hom- bre salvaje y pintaban al hombre civil.’ Por lo tanto, habia * Jean Stazobinshi, Rousseau, Latransparenceet'obstacle,Galli- ‘ard, 1971 [Jean Jacques Rousseau: latransparenciayelobstdculo, ‘Madrid, Taurus, 1988) "Bernard Grostaysson, Jean-Jacques Rousseau, Gallimard, 1949 (publicacién péstume). a que evitar ese error y -excavar hasta la raiz~" para describir ‘unestado realmente natural, con hombres quenofueran més que especies de animales, que vivian disporeos, sin relacién, sin lenguajeni razén, ote.; hombres que deambulaban solita- ios por los bosques y que dormian las tres cuartas partes de ‘su tiempo. Hl texto de Rousseau se presenta como un relato, ‘como una especie de visién novelesca que describe al hombre original (el famoso -buen salvaje» do Rousseau, tan abundan- ‘temente citado); era un hombreque vivia en oledad, pacifico, robusto eingenuo, que disfrutaba de una felicidad infantil,en una suertede Béén que suscitaré a eélebre burlade Voltaire quien, después de leer el libro, manifest unas subitas ganas de «caminar en cuatro patass, El Discurso sobre el origen de {a desigualdad eita a pocos autores y parece querer evitar las especulaciones filoséficas.’ A partir de ese estilo descriptivo, de ese vocabulario simple, se ha constituido la idea de un Rousseau visionario, ut6picn,roméntico, ubicadoenlos progra- ‘mas escolares y universitarios mas en la teratura» que en la ilosofian La segunda parte del Discurso explica que ese estado «infantil» habria podido durar siempre, pero catdstrofesmat- rales, accidentes, modificaron esa vida inicfal, que fuetorndn- dose imposible (a causa del clima, que cambié, del alimento, que comenz6 a escasear...). Loshombres debieron agruparse amilias, aldeas, eabatias)y fueron tomando contacto entresf (para cazar grandes presas, por ejempla). Deesta nueva vida fueron naciendo nuevos sontimientos: el amor propio (ebmo me ven los otros), la imaginacién, la razén, Esta segunda época, denominada por Rousseau suventnd del mundo», {mplieé un primer paso fuera de la naturaleza, un paso, pero solamente un paso; también se podria haber permanecido asi eternamente, las cosas no iban tan mal como para quo fuera * Jean-Jacques Rousseau, Discurso sobreelorigen dela desigual: dad, pag. 182. ‘ibid, pag. 160 * Al ocordar las eusstiones Mlosdficas escitadas por estas acti- ‘tudes, Rousseau se jactaba de habérselas ahorrado als lectores:no tspocializados («vulgaress): «xe basta con haber actuado de mane ‘aque os lectores vulgaresno tuvicran necesidad deconsiderarla (ibid, pag. 168) 2 nacesario cambiarles.* Sin embargo,-algtin «funesto azar * inaugura el tercer periodo; por casualidad (tal vez debido a ‘una erupeiéa volednica), los hombres descubren la metalur- giay el empleo del hierro permite roturar la tierra, inventar la agricultura, lo que implica una especie de sistema de intereambio econ6mico (division del trabajo entre metalirgi- cosy agricultores), sistema que duraen tanto queden tierras por roturar. “El siguiente periodo concierne al nacimianto de la propie- dad a partir del momento en que todas las tierras han sido roturadas: algunas poseen las tierras (ls «ricos») y otros no ‘poseen nada (los «pobres»). Entonces comienza un estado de guerra, pues los pobres procuran tomar tierras para ellos hasta que los ricos proponen un contrato que pone fin a la ‘guerra y les permite conservar su riqueza: asi nace la desi- gualdad entre los hombres. Viene luego la descripeién de la vvida politica, de eu eorrupeién hacia la tirania, pero el curso de Althuaser no analiza eses paginas y se limita a algunas ‘observaciones sobre el regrese del origen (estado natural) al final del proceso (caida en la tiranfa). Como ee ha dicho, el texto de Rousseau se parece a un relate, casi una novela, dela historia humana} es un cua- dro imaginario inspirado en relatos de-viajes (los Tejanos salvajes de las islas),refinado mediante las observaciones de Buffon (a quien Rousseau se refiere on numerosas notas): Veo un animal menos fuerte que los demas (...). Lo veo seciaree hajoun roble, aplacar Ia sed en el primer arroyo que encuentra [..]. Asi es el animal on general y ast es también, segiin el informe de los viajeros, la mayor parte de los hom- bres salvajes.»? * aiste perfodol... debid dehaber sidola épocamés felizy lamés perdurable|..., Eso stadoera[...Jel mejor para el hombre... BL {enero human estabs hecho para permanecer asi por siempre(., {Sse estado era la verdadera javentad del mundo» (bsa, pag. 171). “Ibid, pag. 171 Ob Hombre! [..Jhe aquttu historia, tal emohecretdoleerls (Jen la naturaleza, que nunca mientoe (bid, pag 189). Thid, pags. 188 y 140. as 2. EL cunso pe AuriuesER El curso de Althusser no se ocupa de los «conceptos funda- mentalesy de Rousseau, es decir, del derecho natural, la naturaleza humana, la alimentacién (vegetales o carne), la, salud, la bondad, el amor a si mismo, la propiedad, ete." Althusser se interesa en un problema al margen de esos ‘conceptos, el del desarrollo de Ia historia, el del pasaje de un perfedo al otro, de un momento presente a su futuro. ¥ trata, al Discurso sobre el origen de ia desigualdad no como un relato, sino como una cadena conceptual, como una serie de problemas filoséficos nuevos que buscan soluciones nunca ‘propuestas hasta entonces, Louis Althusser presentaeltexto ‘como si fuera un engranaje comandado por la posieién inicial de Rousseau, la del verdadero origen, wen la raft», la de la opuras naturaleza, Luego demuestra emo cada detalle del ‘texto es una respuesta te6rica a las dficultades que surgen, del hecho mismo de esta teorfa, y lo que nos parecta ser nada, mas que decorados, puestas en escena 0 personajes, 58 revelanen alectura de Althusser como verdaderos coneeptos filoséficos, Allf se encuentra la «firma» Althusser, su marea significativa: «levanta> los conceptos de la misma manera ‘como el cazador levanta la presa y construye nuevos concep- tos para encajar las teorias que establece, Los tres cursos que dicta cbedecen al siguiente detalle: el primero trata sobre el origen, ol sogundo sobre la génesis de Insociedad y, finalmente, el tercero vuelve sobre el estado de origen para detallar su coherencia. ‘Loque sorprende en este enfoque del texto es que, lejos de presentar las posiciones de Rousseau sus «ideas», como sesuele decir-, Althusser concentra nuestra atencién en el problema que las rige, y estira tanto como es posible la "Todos esos conceptasconstitayen ol jot dt ib de Victor Galiashmnish Anthroplopieetpoliiguslesprincipes dueyatime te Roussoau (Vein, 197. A propio de ede libro, Althosserexeribta: “Beha reflesionado sotrela genealogia Ge los concepts (Goldsch tah eyo libro es defini), perone sha reflexonade sobre lo tise de ode Spats ie coronaria dare sme de a rencontre, en Berit plalocophiquese pollgues, tomo I, Stock{IMEC, 1994, pag. 554 a a u distancia entre el problema y su solucién, dejando a la vista’ todos los hilos tensos a reventar que los separan. Comose ha dicho, Rousseau eritioa a sus predecesores en cuantoa quest {dea del corigen» ya es social, por lo que no legaron al verdadero origen. Apartir deallf, Althusser examinacl texto deRousseary demuestra quelacritica quele dirigea los otros filésofos esta-planteada en términos tales que no se ve en ‘modo algunocémole es posibleal propio Rousseau eseapar al ‘error que les reprocha a los demas, ipues les reprocha un error mientras demuestra que este era inovitable! En efecto, Rousseau cuestiona el empleo de la razén puesto que esta no es natural sino social; resulta, pues, incapaz de captar el estadonatural. Pero la filosofia nodispone de otraherramien- ‘4a que no sea Ia razén para pensar lo que fuera, y sila razén queda invalidada, no ge aleanza a compronder cémo podria, concebir algo que la excluye por esencia. Nadie puede trazar tuna Iinea recta con una regia toreida, ni siquiera aquel que ‘denuncia la curvatura de la herramienta. La filosofia queda, atrapada, dice Althusser, sen el circulo de la desnaturaliza- cidne, del que resulta imposible salir con nuestras facultades (a raz6n, la imaginacién...), que son en si mismas producto deesa deanaturalizacién y quo estan atrapadas en ese scircu- lov. Para pensar fuera deese cfreulo, parapensarla verdadera, naturaleza, {e6mo sacar la raz6n de ese circulo que la pro- duce? De esta manera, Althusser presenta a Rousseau atra- padoen|atrampaque le habia tendido asus predecesores, en ja trampa que termina atrapdndolo a él; al invalidar ala propia razén, y no solo a un error del razonamiento, queda condenado a la impotencia, Rousseau «sale del cireulo por el interior», explica entonces Althusser, «ingresando en si mis ‘mo», eseuchando «la vor del corazén»." Althusser sustrae el scorazén» roussoniano a las interpretaciones roménticas 0 " Rn da curao (notas de los oyentes) de 1966, Althusser eniuneia: “Bata soluoiin desarma; se trata de recucrir al corazén> (Louis, ‘Althuater,Plitiqueet histoire, cursoen la Bscuela Normal Superior (ENS) (1956-1972), Seuil, 2006, Texto establecido por Frangois ‘Matheron), in 1972, esta “soluciéne no iba acompafiada por matiz, ubitalive alguna. Seiislemos que la nocién de scorazdn> no se encuentra expietamente en elDiscursosobreelorigendeladesigual- dad, sino on ol Bmilioy en los textos autobiograticos 6 rs ee {ntuicionistas para otorgarleunestatutaepistemolégico;aun dontro de la desnaturalizacién, es la vor dela naturaleza la quepodré guiaralarazén. Eleorazén noesunelementoentre otros del pensamiento de Rousseau: es la clave operativa de jana operacién imposible, el conocimiento de la verdadera naturaleza, Pero hay més: al colocar a la razén dependiente del corazén, al dare aafun estatuto secundario, Rousseau se desmarca>, «tama sus distancias» con la flosofia del Thum nismo, quecolocalarazén como principio primeroy supromo. FE ecorazéne'es, puss, no una eosa -por mas intima que sea, sino una operacién feérica cuya consecuencia es captar al verdadero origen, el estado de naturaleza pura. «Pura» en la expresién sestado de pura naturaleza> indica ~Althusser insiste abundantemente en ello~Ia diferencia con «el estado naturale, del que hablan todos los flécafos del derecho natural. El scorazéns es tun concepto que opera sobre st abjeto propio y ese objeto os la «pura» naturaleza." Bee primer curso fija, pues, la situacién de Rousseau en su siglo Y dispone el estatuto epistomel6gica de sus conceptos. Bl segundo curso se ocupa de Ia génesis de la humanidad, de esa génesis que lleva a la sociedad que conocemos. Tam. bign alli, Althusser se instala en la exacerbacién de los problemas, Habiendo fijado el estado de pura naturaleza al salir del «cireulodela desnaturalizacién-(enelcuallos demas permanecian encerrados), quedaba por ver por eudl medio seria posibleregresar hacia esadeenaturalizacion (quehabia tenidolugar,loqueeraunhecho, puesto que elestadodepura natureleza noezistia mds). Enver deorentarserépidamente hhacia la olucién propuesta por Rousseau (de le que hemos hablado antes: las catéstrofesnaturales,el deseubrimientode lametalurgia), Althusser someteel estado depuranaturaleza una verdadera tortura filosfica para hacerle enfesar por todios los medios quo era incapsz, radicalmente incapaz, de producir la sociedad; era comosi Rousseau, después de haber Bsto toma ha sido notablemente retrabajado por Bliane ‘Martin-Haag, quien reconstruye el sistema» de Rousseau a partir de Iss indieaciones biogréficas sobro su sconeiencia», concebida ‘[Link] especie de fuerza impetuosa de pensamienta casi autno- mo liane Martin-Haag, Rousseau etla conscience sociale des Li. ‘midres, Honoré Champion, 2008) 16 salidomedianteelcorazén del irculodeladesnaturalizacion, « sehallara atrapado en un segundo «cfrculo-, el del verdadero origen, sin ningsin medio para salir de él. Al querer formular ‘un origen verdadero que expulsara todo rastro de sociedad ‘camuflada, Rousseau queda encerrado en un «aislamiento teéricor del cual no tiene escapatoria; entre ese origen verdadero y la sociedad erea una «distancia», un eabismor, ‘aan vaelo excavado por esa separaciOn». Es el precio que se debe pagar por ese origen que es una «nada de sociedad», una nada» y no solo tina «ausencia-, pues la nada no indica su ausencia, en el sentido en que un ausente es esperado, eatalogado, en que hay para él un lugar vacio, ala espera, al {que es posible referirse. Althusser presenta elestadode pura ‘aturaleza como un presente sin porvenir, en el sentido radical; el porvenir no es una necesidad inscripta en et presente (lo que denomina «deduecién 0 anilisis~ de eson- cia»), sino que es necesario ver bien que el porvenir ya no es ‘una posibilidad del presente (una virtualidad dependiente de ‘elementos diversas contenidos, que eventualmente pueden ‘componerse). El porvenir no es una necesidad ni una posibi- lidad: es lo imposible del presente. De este modo, el tiempo historieo queda apariado, tironeado en medio de un presente ‘suspendido, absolutamente separado de «su» porvenir (un sabismo-), Sobre labage desta situacién desesperadamente bloqueada, Althusser opone las soluciones del derecho natu- ral (Hobbes, Locke) a las de Rousseau; para Hobbes y Locke, Iasociedad se deduce del estado natural, puesto que allfyase ‘encuentra, y su génesis resulta «lineal y continua: esta es ‘una «deduccién de esencia». Para Rousseau, esta génesis &S todo lo contrario de una deducei6n: solo se puede hacer a golpes de azar y de accidentes procedentes del exterior (catastrofes);esuna génesis [Link] «laguna», rupturas», chiatos», Finalmente, el estado natural se halla «desmembra- Gor en tres «momentos discontinuose. Al cérculo cerrado del origen verdadero cireulo 1),le suceden otros etreulos asimis- ‘mo herméticos: lajuventud del mundo (cireulo 2),]anacionte ‘gricultura (cfreulo 3), Esta presentacion en jirones de la teoria de Rousseau lleva a Althusser a definir dos puntos. El primero consiste en que le filosofia de Rousseau no procede Ww ‘mediante el derecho, sino mediante «la historia», mediante «el acontecimiontow: no existe en ella la apelacién al derecho procedente de una humanidad temerosa (come en Hobbes, donde los hombres prefieren someterse alas leyes antes que ‘a morir). BI hecho accidental e imprevisible es el que todo lo cambia y estabiece un nuevo orden. H segundo punto lleva a In teorfa de esta historia. Hsta historia de Rousseau es una ‘combinacién de loaccidental y onecesario: los accidentes son, contingentes, pero llegan «en el momento oportuno». Existe scoineidencia entre el azar y el momento en que ocurre el azar, *loqueestablece una historia racionaly noteleolégica, puesto quela necesidad del porvonir debe aguardar lacontin gencia. A continuacién, Althusser vuelve a egos tres sefrc- los» del estado natural: pura naturaleza (circulo 1),juventud del mundo cireulo2) ymetalurgia + agricultura circulo8). Si bien Ios circulos (2) y (8) son el resultado de un proceso, ol frenlo (1), par el contrario, «no resulta de nada- ni tampoco ses el comienzo» pues scomienza después del origens. De ‘manera que procede de nada y no va a ninguna parte: queda como suspendido en al «vacios, El curso exsmina a continuacién ese estado primero y preparael cursosiguiente, del que detallard sucontenido. Ese estado es colocado por Althusser bajo el signo general de la. nogacién: es una «nada de sociedad», una «nada de derecho natural» y obliga a Rousseau a una «representacion de la nogacién>. Althusser explica que «la realizacién> de ese svacio» resulta asegurada por «el bosque», que es «un vacion, «sin tiempo», mientras que las cualidades humanas son en si ‘mismas «puramente negativas» (como la piedad) o wirtue- less, «a Ta espera» (como la raz6n y la «perfectibilidad.). Este verdadero origen es «el origen de nada», no es la duplicacién, verdadera del origen falso, como en Piatén, para quien el ‘error (las sombras en el fondo de Ia eaverna) es la réplica deformada de la verdad (la luz y las ideas de afuera). En cada momento de la historia, el porvenir no se halla + Bstacuestién del «momento oportunos es abjeto de numerosas raflexiones en Eiilio, por gjomplo, en el lbro V, a propdsito dal encuentro entre Emilio y Soffa («Fiacia mucho que Softa estabe: 4quizds Emilioyala habia visto; peroaololareconocerd cuandoleqwe el momento opertuno», Emilio, ibro V, pag. 768). 18 simplemente ausente del presente: resulta aniquilado por scl rn el te ns pir, est repleto de un anticuerpo que convierte en vacio el porvenirst esque porcasulidadso presenta. bosque sere Enticuerpo, pues atiborra al hombre salvaje de todo aque {ue podria necesitar ants ain de que siontala necesidad et {in agujero negro que engulle de antemano toda causalidad, dam que ne hay porveni on preparacon y ni squiera en gesiacon. As, la sporectbidad> no araiga en ol stado atural, pero da, més adelante, sus frutes en la sociedad: la (tudes Jean-Jacques Rousseat, 3 13, ‘dieiones del Museo Jean-Jacques Rousseau, 2002). i 1 leyes econémicas universales (fuerzas productivas, rela- ciones de produccién...)." ‘Al final de es0s tres estados naturales lloga el contrato social, que es «un salto al vacio», algo suspendido sobre un vvacfo>, que es un «recomienzo del origen», «una negacién de Ja negacion» («desnaturalizacién de la desnaturalizacién») Enefecto, el contrato social desnaturaliza al hombretal como se encuentra en los estados (2) y (3). Pues bien, esos estados son ye desnaturalizaciones del estado (1): se tiene, pues, una desnaturalizacién dela desnaturalizacién. El tereer curso es més conereto, Althusser advierte que encararé.una lectura del propio texto para analizar en detalle lo que permite pensar el estado de naturaleza pura. Ese estado concierne, en primer lugar, a la relacién del hombre con la naturaleza y, en segundo ugar, a la relacién de los hombres entre si. La primera relacin (hombre-naturaleza) 5 una relacién sinmediata»: «al hombre se encuentra en st. morado, en lanaturaleza, pues esta colma todas sus necosi- dades en todo momento y en todo lugar. La segunda relacién (hombre-hombre) es «nula», enadao: les hombres viven dis- ppersos, sin contactos, nose ven das veces y se olvidan del otro ‘apenas|o dejan de ver. Esasrelacioneshacen posible elestado de pura naturaleza, pero jesos hombres en sf mismos son Posibles? Hay que demostrario. Esta demostracién implica luna operacién te6rica particular, pues para comprender ese dispositive de Rousseau-es preciso dies Althusser-proceder ala promocién de ciertos conceptos que no son conceptual, Althusser recoloca los ele- ‘mentos dela teorfa y pone en evidencia sus oposiciones frente ‘otras teorfas (Hobbes, Pufendorf, Dideroty también Aristé- teles). En ese sentido, este tercor eurso resultara més fami- liar alos lectores habitiuados a Rousseau; allireencontrarén. aun Rousseau conocido, pero desplazado,subrayado,redistri- Duido. 8. Los CoNcEFTOs EN AocION Bs nocesario volver sobre esta deseripcisn que acabamos de preentar del creo de Althusser ween de doce de sus anpostos. Ante tode, el lector que haya lonlolDisuroo abr el orgen de desigualdad antes Go ocr a Althusser no podré dejar de destacar algo: existon Glertat palabras eresionesempleadas por Aldhussr que ton las mismasexpleadas por Rousseau. Althusser tabaja tatoncescobrocl oto de referencia ejemplo: estado de pura Sataraleca,pedad,juventud del mundo, bosque, neesida des.) mientras que otras palabras yezpresianes palabras J expresionos que vuelvon insistentomante J largo de In Ccputcén estan abgolutamente aasentas en el Dicurso sobreal orion de a deigualdad einen on otros textos de Rousseau ejemplo: real nada distancia, vaso, ngacion Uslanegacion.) Hota obsorvacioninmodinta ova opener Gon panos de ftixion, olde lo expla (el toto de Rous- tou conous Palabras, cayoeentidnospreisacarar)y el del xplicodor(lascurso de Althoseer, conus palabras fabrica- Gaequo le sirvencomohervamientas para trabajar el primer a plano. Uno se hallaria entonces en el caso bastante fre- fuente dela explicacén del texto» que utiliza eategorias generales para destacarla logica de un razonamiento, us teen ot intenstone. Arsen era manera de er ts incompleta, pues en verdad hay no solo dos planos (Palabras de Rousseau/palabras de Althusser) sino tre. ‘GPor qué tres? Porque el primer plano, el de las «palabras de Rousseau», se distribuye on dos niveles,loque nos lleva a distinguir tres planos 1, Por una parte, estén las palabras (en verdad, los concep- tos) que operan en el texto de manera asumide, que estén en el centro de la reflexién de Rousseau, que desempefian un, papel te6rico explicito: naturaleza, fuerza,necesidad, piedad, perfectibilidad...: todos esos conceptos alimentan lo asencial de los estudio especializados. 2. Perohay otras palabras (quizd conceptos, dice Althusser) ‘quese encuentran sobreel trasfondoy forman una especie de acompafiamiento, de apuntalamiento, de explicacién pun- tual: Ia pura naturaleza, ol bosque, los accidentes..., de los, cuales Althusser dice que Rouseau los «practicaba sin «verlos», porque miraba hacia otra parte. Ahora bien, al leer su curso so advierte que son claramente esos conceptos del trasfondo los que estén investidos con un primer papel, son, clos los que atraviesan el texto de Rousseau para marear & coherencia, su unidad. El ejemplo del bosque es notable:en el texto de Rousseau solo parece ser un espacio necesario para ia reprosontacién de los actores, solo esta alli para acoger la vvida del hombre salvaje, mientras que en el curso do Althus- ser el bosque se convierte en el actor principal, se despliega a través de cada detalle del texto, lo sostiene y lo produce hastael extremo de que el hombre natural, la pura naturale- za,.., no es més que las sombras de los drboles, los frutos te6ricos del bosque que soparta todo el edificio.™ "Bs muy dsstaahle que los tres conceptos directors do Ia lectura de Althoaser,eaaber bosque el ccentey azar can ‘tentes del exealente Dictonnatrede dean Jorqueeffouseguo, siemens pte ol pia nn nn rn cine Jncluje ase d00terminno i Trosseony # S Eiguldinge ar ‘Honoré Champion, 2006). * 22 3, Nos parece que esta promocién de los conceptos-escena- tio o personajes-concepto es consecuencia de la intervencién del ultimo plano (circulo, vacio, nada...) sobre el texto de Rousseau, Bs como si ese tercer plano, en vez de trabajar sobre el texto, se deslizara por debajo de él para producir el estallido de los segmentos criticos, para producir hernias ‘conceptuales, Althusser forjay utiliza esos subconcoptos para mostrar las venas de la corteza textual, para destruir st aparente continuidad a los efectos de restablecerla sobre otras bases, sobre nuevos conceptos, sobre un nuevo texto de Rousseau: en verdad, el mismo texto, pero invirtiendo los papeles, con el escenario anteponiéndose a la escena. ‘El segundo nivel de lectura es lo que hemos llamado la spromociénr conceptual de ciertas figuras, 1a que Rousseau ‘Spracticaba» sin verlas, pues «miraba hacia otra parte». Nos parece que enesenivel Althusserabre una vastacontera para jos estudios sobre Rousseau, pues sefiale el poder conceptual do bjetos triviales (los arboles) ode puestas en escena (lano- pelea al pie del drbol frutal). Mucho antes de que Gilles Delouze propusiera la nocién de «personaje conceptual,® Althusser ya la habia elaborado y permitido «ver», por ejera- plo, que loa intereambios epistolares de La nueva Blotsa son ‘ana «puesta en eseena» del concepto de virtud, que las diversas spuestas en escena» del Emilio remiten a leyes de desarrollo dela historia humana, quelasexvalidad femenina std ligada a la teor‘a de la historia, que el propio Jean- ‘Jacques Rousseau establece sus «biografiasy como la dltima puesta en escena experimental delanaturalezahumanay de 50 desnaturalizaciOn, Althusser fundié lo novelesco y 10 pintoresco de Rousseau en el orden drdstico de a conceptua- Yidad sistematica, Muchos lectores modernos de Rousseaule eben mucho." » Cf, Gilles Deleuze, Qu'est-ce que la philosophic®, éitions de ‘Minuit, 1991, pag. 60 [sQué es la fllocfta?, Barcelona, Ansgrama, 10981 2% Gitemos os mds recientes: Jean-Luc Guichet, quien atraviesa 1a obra tag la pista del animel (Rouscoau, lanimal et "homme, Gaitions du Cerf, 2006), Lae Vincenti Wlean-Jacques Rousseau, Pindividiset la république, Kimé, 201), Biiee Bachofen (a cond (Hon dela Liberte, Rousseau critique des reisons politiques, Payot, 23 ‘Comencemos por el tercer plano, que corresponde al primer curso, después de la introduccién donde se establece Ia comparacién entre Maquiavelo y Rousseau. Lo que denomi- names «tercer plano» concierne a esos concepts inhallables en el texto de Rousseau y que Althusser insintia permanen- ‘temente bajo ese texto para revelar sus fracturas, los puntos de crisis. Bl primero de esos conceptos es el de cireulo, aplicado de manera diversificada: Rousseau le reprocha alos fildsofos haber confundido el estado natural con el de la so- ciedad al inscribir caracterfsticas sociales en el seno de la natureleza, pero agrega que este error est basado en larazén, ‘que es en si misma incapaz de pensar otra cosa que no sea la sociedad, pues ia razén no es natural sino social. Althusser denomina a ese argumento «el circulo de la desnaturaliza- cién> o«delaalienacié[Link] figura de ireulo vamuchomés allé de la figura logica de «circulo vicioso», es decir, de la tautologia, de la repeticién de lo mismo (A=A, Ia razén socialla sociedad razonada). Aqui el eirculosediala la ausen- cia de un afuera o, para [Link] otro modo, la ausencia de ‘una causa que permitiera salir de él; es un efreulo antihege- iano, sin motor interno, que no puede girar en redondo por falta de causa interna. Si Althusser habla de eireulo de la desnaturalizacién que envuelve a la razén impotente para salir, nolo hace para volver a bautizar la tautologia metodo- logica denunciada por Rousseau; lo hace para mostrar la imposibilidad de salir de oce efreulo, pues Rousseau queda encerradoen su propia critica, sinmedios paraescapar deal. Elefreulo no es ni una figura légica ni una figura topolégica, sino causal 0, mejor dicho, «anticsusals. Althusser lama cfreulo ana configuracién tedriea que no contiene las causas de su desarrollo. Cada circunstancia de «eirculo», puntual- mente enunciada en el curso, es atribuida a esta crisis de 2002), Bruno Bernardi (Le fabrique des concepts, recherches sur invention conceptucile chez Rousseau, Honoré Champion, 2006), Florent Guénard (Rousseau et le zravail de la convenance, Honoré (Champion , 2004, asf como al libro de Ellane Martin-Haag que, a ‘partir dela nocion de seonciencia»,reorienta a Rousseau hacia tn ‘materialismoparcial peroradieal (Rousseau oula conscence sociale des Lumiores, Honoré Champion, 2008) on causalidad y Heva a 1a misma pregunta: geémo hacer para salir de él, dado que Rousseau ha cerrado las puertas y noha fentregado las laves? Asi, luego del eireulo dela desnaturali- zacién queimpide encontrar el estado natural, ocurre queese estadonatural, una vez enunciado por Rousseau, resulta asi. vvez califieado de efreulo,y de la misma manera [Link] el, estado de juventud del mundo y, finalmente, con ol de la metalurgia y la agricultura. Es0s tres efrculos no producen, nada més que su recomienzo, es decir, nada, y Althusser coloca todas las veces a su oyente en una espera de sclucién, ‘que ee una espera sin objeto, puesto que ese objeto, la causa ‘esperada, no se encuentra dentro del efreulo. Sobre esa espera, sobre ese «suspenso» que es una espera de [Link] sabe bien qué, Althusser construye una escena de vacfo, deausen- cia, de apartarse, de demarcacién, de distancia e incluso de ‘abismo(palabrade Rousseau tomadaenun sentido diferente). 4, ComPARACtON ReTRE LO8 CURSOS e 1956, pz 1966 y pz 1972 Esa figura del circulo que encierra una nada de causalidad arece establecerse bastante tardiamente en las lecturas de Althusser. En 1956,su curso sobre Rousseau afirmaba, porel contrario, que “Rousseau concibe la historia como un proce- 80, como él efecto, Ia manifestacién de una necesidad inm: nente(...]-Pero[...]noes|...) un desarrollo lineal y continuo, ‘es un proceso nodal, dialéctico».** O también: «Rousseau tal, [Link] el primer ilésofo quehaya concobidosistematicamen- te el desarrollo de la historia [...] como un desarrollo vincu- lado dialéoticamente con condiciones materiales (..1 (cf. el bosque, el fin del bosque, rivos y pobres...)™ En ese curso estd por cierto ia cuestién de cfreulo, pero es elde la tautologia.* Se ve bien entonces que Althusser, como lamayor partede los lectores marxistas de Rousseau, busque Louis Althusser, Les problimes dela philosophiedel'histoirer, on Politiquect histotre.., ob. ct, pag. 111. = Ibid, pag, 113. Circle de las teortas sociales y juices que colocan en al 25 enel Discurso sobre el origen de la desigualdad wna eausali- dad histérica interior (nmanenta-) para una historia que avanza. seltos(proceso nodal dialécticon)y questa findada sobre una base matarial (cel bosque...). Bl euadro de un tiempo histrieo al borde del abiemo, vacfo de doterminacio- nes, no estaba de moda. Diez afoe después, en elcurso de 1966, aparecen lcireuio, lvacio la nada... Pero no tienen la misma sistematicidad y ain estaban ligados a formas tautolégicas, a la génesis dialéctica. Ciertas formulas que el curso de 1972 oloca en el contro de su reflexién se encuentran alli, asf como «circulos» separados por secidentes» Hay que sefialar una diferencia: fen 1966 la relacién interna entre el cardetor carrado del circulo y el aniquilamiento do la historia (vaco) noes expi- citamente pensada. Por eso, el bosque no desempelia allel papel decisivo anticuerpo causal) que desempenaré seis aos Gespués en el curso que nos ocupa Volvamos al eurso do 1972, Se ve que el ssubconcepto- de etreulo y los , «una ley especifica gobierna cada una de esas faseo> (pg, 808), nada de sociedad (pag. 809). Bl esquemase encuentra nla pig $00. Engels, Anti-Darhing, cap. XII, ob cit, pag. 171 26 tipo particular de causalidad, la que no se podria prever, ni * esperar, ni adivinar, pues es un waecidento», palabra’ de Rousseau que Althusser eleva al rango de eoncepto rector. Para hacer el vacio, para demostrar bien que no existe en el cireulouna causa, porinfima que fuera, que pudiera hacernos salir de é, es Ilevado a establocer el «bosque» como concepto. Enefecto, el bosque es percibido como laanulaciénapriori de todo lo que pudiera abrir el efzeulo, De manera que no es que no haya nada en el cirealo, sino que hay una construccién, meticulosa de esa nada. Hi bosque es un «conceptos, pues resulta fabricacién ineesanteymeticalosa de esa nada; por todas partes excava un vacio entre toda cosa y su séquito, bloquea de antemano cualquier embrién de causalidad, ‘Al hacer e vaefo en torno a los circulos y en los efrculos, Althusser maneja una teorfa de la historia ala inversa dela tradicién -dialéctica-, que describe el tiempo histérico como tun despliogue de contenidos, de las «contradicciones inter- nas» que producen eu euperacién, Nohay ninguna contradic ign en los efrculos althusserianos y la historia se vuelve solidaria com Ia idea de acontecimiento, os decir, de accidente imprevisible que llega en el momento oportuno. Seria err6- ‘neo pensar que el pasaje sobre la «negacién de la negacién» (edesnaturalizacién de la desnaturalizacién-) sugiere una especie de dialéctica, sogin el modelo de Engels. Pues en ese pasaje Althusser define el eontrato social como una negacién de la negacién porque el ingreso del hombre a la sociedad politica debe desnaturalizarlo (Rousseau lo repite en varios textos) o esta dasnaturalizacién se aplica, como se ha dicho, aun estado anterior (juventud del mundo, agricultura), que fs ya tna desnaturalizacién en relacién con la verdadera, naturaleza (pura): es, pues, una desnaturalizacién de la desnaturalizacién. Pero esta formula, lanegacidn delanega- cién, lejos de ser el motor quo va desde el prosante hacia el futuro (dea pura naturaleza hacia la sociedad) es el regreso del presente hacia el pasado, para recabrarlo a posteriori, lo ‘que Althusser denomina una «recuperacidn». La sociedad ‘toma de la naturaleza lo que 1a naturaleza nunea le dio Existe, pues, regreso de (hacia) la pura naturaleza, pero en absolute segiin une espiral dialéctica que avanza por s{ ola, a1 sino, muy al contrario, segiin una comprobacién del regreso, ‘ma recuperaciénde loque estaba sin efecto, sindindmica, sin progreso: una simple comprobacién. Se puede advertireusn- toRousseauledebe a Althusser: una lectura que transforma sus figuras imagenes, personajes, escenario, situaciones...) en verdaderos coneaptos y una teoria de la historia, materi lista pero no dialética. 5. Lo que Aursussen Lz pear a Rousszay Al considerar los tres cursos de Althusser sobre Rousseau (1956, 1966, 1972), se ha obsorvade que ce aleja progresiva- mente de lo que se podriasdenoininar la leetura marsista tradigional de Rousseai. Bxisten, evidentemente, lecturas marsistas muy divergentes acerca de las interpretaciones, pero por lo general giran en tomo a las mismas preoeupaci nes. Rousseau es un pensadar (H Lefebvre, Del tat, tomolll,UGE 10/18, 1977); -Rousseau, Mare 28 que ver con todo aquello. Alif ya no es cuestiGn de dialéctica ‘y,como se ha destacado, la «negacién de a negacién> es todo To contrario de lo que Engels entiende por esa misma expre- ‘sign, puesto que en voz de sor un proceso orientado hacia ol futuro, no es mas que la «recuperacién» retrocomprobada de ‘un pasadoinsctivo. Los problemaseconémicoshan desapare- cido y todo el eurso se concentra en torno a los «circulos» herméticosy vaciadosde causalidad, enel azar de osacciden- tes imprevisibles, en la teorfa retrospectiva de la historia, Ia que rompe con él monismo de las leyes que conformaba la ‘base del materislisme histérico y dialéctico difundido: ya no es cuestién de lucha de clases ni de fuerzas productivas (elementos, sin embargo, faciles de mostrar en el texto de Rousseau a partir de una simple identificacién:ricos/pobres, trabajo forzoso...). As, Roussoau aparece bien lejos del ‘marxismo y el profesor Althusser se presenta extrafiamente alejado dei fildsofo comunista que habia conseguido reputa- cin mundial merced a sus andlisis de los eseritos de Marx, Tenino Mao. La lectura de los textos péstumos y de su correspondencia demuestra que las cosas no eran asf, y queen 1972 Althusser ‘ya rumiaba la cuestién de la filosofia materialista segxin un ‘Goble pensamiento. Por una parte, fabrica «su Maras al retomar los términos °¥, sobre todo, somos esclarecidos por su biogra~ fiapéstuma, [Link]«materialismodel encuentroven, ‘estos términos; Yo dactilografiaba (entre noviembre de 1982, y febrero de 1983) un manuscrito filos6fico de doscientas péginas que heconservadol...].Allfexpresabapor escrito, por primera vez, ciertacantidad deideas que conservabacuidado- samente en Ia cabeza desde hacia més de veinte afios sin confiarlas a nadie, dado lo importante que me parecfan»* Esas ideas importantes son les del materialismo del eneuen- tro, esa «corriente subterrénea» cuyo resurgimiento quiere “Cf Yves Vargas, «L*horrourdilestique( description dunitinésai- relsend-C. Bourdin di) Alehsser-une lecture le Mar, PUR, 2008, ‘Louis Althusser, Lettres & Franca (1961-1973), Stoek/IMEC, 1098, pag. 784 outs Althuster, énine ela philosophie, Maspero, 1969, 4g. 51 (Leninylafilosofia, Méxio, Bra, 1975] Reproducidoen Solitude ‘de Machiavel, PUP, 1989, pag. 182 (ubrayadoporL., A.)ULasoledad de Maquiavelo: Mars, Maguiavelo, Spinoza, Lenin, Madrid, Akal, 2008}, ise toxto es analizado en ete sentido por Pierre Macherey, Histoire de dinosaures, PUF, 1999, pig. 216. 30 revelar; lo atribuye a Epicuro y a Deméerito, pero es Rous- seau quien lo reactiva,* y Althusser, en ese texto escrito con ‘ungencia, retoma en parte el curso de 1972. No tratamos aqu{ de presentar esta nueva filosofia;* nos limitaremos a mostrar los temas que en ella le hacen eco al curso sabre Rousseau que nos oeupa. Algunas citas daran el tonoy harén ver la diferencia radical entre ese materialismo yla tradicion materialista (mecanicista o dialéctica) que es, ‘como se sabe, un pensamianto de Ia necesidad, del determi- nismo, de las loyes del ser. “Mi intencién consiste en insistir sobrela existenciadeuna tradicién materialista no reconocida por la historia de la filosofia. La de Deméerito, Epicuro, Maquiavelo, Hobbes, Rousseau (el del segundo Discurso), Marx y Heidegger, con las categorfas que ellos han sostenido: las de vacio, de limite, demargen, de ausencia decentro, de desplazamientodel cen- tro al margen (y viceversa) y de libertad. Materialismo del encuentro, de la contingencia, en suma, de lo aleatorio™. «Esta filosofia es en todo y para todo una filosofia del vacio (J, una filosofla que hace el vaefo filoséfico para darse 1a existencia [..]. Bl “objeto” por excelencia de la filosofia es la nada, la nulidad, el vacio.** Ese vacio es el que Althusser pone en ovidencia en su interpretacién de la teorfa de la historia en Rousseau, es la * Louis Althusser, Lavenir.., ob. city pig. 261. Al Rousseati dal segundo Discurso delDiscursoobreetorigen de las lenguas le debemos la recuperacisn del materialismo del ‘encuentro, (Le egurant souterrain du matérialisme de la rencon- tree, on Berit philosophiques et politiques, tome J, Stock/IMEC, 1994, pg. 556) ® Se puede consultar al respecto, sobre todo, « Jean-Claude Bourdin, «Matérialisme aléataire et ponsée do la conjoncture, Au- ela doMaras,ond.-[Link] (dir),Althusser;unelectureds Mars, ob. eit, asf como a Annie Ibrahim (dir), Aufour dAlchusser, le ‘matérialisme aléatoire, Le Temps des Cerises, 2012 * Louis Althusser, «Philosophie et marxisme, entretiens avec Fernanda Navarro (1984-1987), on Surla philosephie, Gallimard, 1994, pég.42[Filosofiay marsisma lntrevistade Fernanda Navarre a Louis Althusser, México, Sigio XXI, 1988) Louis Althusser, «Le courant souterrain..., ob cit, pég. 547 (subrayado por LA), 31 ‘nulidad de porvenir en el seno del presente, esa ausencia de ‘cualquier ley general que permita dibujar los contornos deun posible. Lo real, pues, no es més que la consecuencia de los. chechos consumadoss, de los «encuentros>, de la «contingen- cia», yla necesidad (tan importante en el marco del materia lismo tradicional) no ea més que un retorno del pensamiento ‘al hecho consumado, que era absolutamente imprevisible, y que retoma para establecer su necesidad. Lo real histérico inventa sus eyes y el pensamiento «tomael tren en marcha, y se pone a su ritmo, para comprenderlos a posteriori. El texto péstumo (wa corriente materialista....) declara ampliamente su deuda con Rousseau:” «Lo més profundo de ‘Rousseau se encuentra sin dada [...Jen esa visién de todateoria posible de la historia que piensa la contingencia delanecesiad como efecto de la necesidad de la contingencia, pareja de conceptos [...] abiertamente planteada por Rousseau.» En péginas eseritas con urgencia, se encuentra el Rous- seau de Althusser de 1972, pero con algunas diferencias. En el curso sobre Rousseau, le nocién de ecirculo» es la que das. estatuto teérico al evacior y a la «nada», pues ese vacio es ol vacio de causalidad ligada a un estadio fjado y encerrado sobre si mismo, sin exterior: el vacio es un encierro. En el texto sobreel materialismo del encuentro, el cireulo se rompe ylibera el vaeioy la nada quese vuelean al conjunto deloreal, ‘pensable, constituyendono una figuracién particular (estado ‘natural, ete) sinola filosofia como tal. Le teoria de Rousseau ‘queda entonces desligada de los «eirculos» que formaban su ‘armaz6n, El ejemplo del bosque es esclarecedor. En el curso de 1972, el bosque es una proteccién det circulo de la pura naturaleza, el bloqueo de cualquier evolucién humana; pero © «Al igual quo on los westerns, siempre toma el tren en marcha, ‘Sin saber de dénde viene crigen) nia donde vain). ¥se baja ena rata... Portrait du philosophe matérialistas, en Berits philoso higues..,1, ob. et, pag. 81) Contratiaments al texto publicado en Mérico, efi 1987 (Philo- sophie et marsiome), que parcee extrahiamente olvideria, "Louie Althusser, -Le courant souterrain..., ob cit, pag. 560. Sobre'arelacion snecesidad/eontingeneiar, se puedeleer al estudio de Kenta Oj: mnecessite/contingente, Rousseau et les Lomitres, Selon Althusser: (Revie Lumines, u° 15, 1 eemestre de 2010), 32 ‘en el texto sobre el materiatismo del encuentro se convierte ens uun paradigma general del vacfo, de un vacto epicireo sin encuentro entre los étamos, sin encuentro entre los hom- bres. Era un exceso pleno de alimento, algo demasiado pleno de refugios que exeluia lo social, era algo pleno de lo natural ‘que resultaba una «nada de sociedad, inconcebible fuera de lahipétesis de a pura naturaleza encerrada en si misma. En la cita que sigue, la «nada de sociedad» escapa al cireulo de la pura naturaléza y se transforma en Ia sesencia de toda sociedad», cuendo en el curso esta esencia no provenia dela sada» ~puesto que esa nadano era «elorigen denadar- sino de-un accidente totalmente heterogéneo que daba fin a esa ‘nada, muy lejos de provenir de ella. Veamos al toxto péstumo sobre esta cucetion: Bi bosque es el equivalente del vaefoopiedreo enol que eae le Ivia paralela de los dtomos. De ese modo, Rousseau quiso gurar(...unanadadesociedad...} Lanadade sociedad que constituye la eseneia de toda sociedad ® En el materialismo del encuentro ya no hay lugar para el ctreuloy Althusser parece abandonar esa figura que constita- ye la base topoldgica de su curso. Se la encuentra por ‘casualidad en su relato autobiografico, cuando habla de su ‘cautiverioon Alemania; al gual que Rousseau sale delefreulo de la desnaturalizacién por el interior (el corazén), el prisio- xoro de guerra habia coneebido evadirse ocultiindose en el eno mismo del campo. ‘Con mayorseriodad, on su «Defensa de Amiens», criticaba la nocién de circulo y la consideraba demasiado hegeliana Louis Althusser, ibid, pig. 656 © Sin embargo, 66 debe setialar que ese abendono del cireulo ‘modifien la vision de la historia; ya no ge trata de accidentes textorioresa lasociedad, que vienondesdoafueraa perturbarla,sino de senouentros, 3 decir, de series causalos independiontos cuya ‘eunién no es dada de antemano (teorfa de Cournet, recordada par Althusser, pag. 566). La causalidad histériee se encuentra, pues, ‘sta vor dentro dol sistema; co pasa del porvenir imposible dei clrculo a un porvenir posible pero impreviible, ‘4 mi antiguo problema de evasién: efmo salir det campo permanesiendoen él- Livenir... ob. cit, pég. 198). Se trataba de 38 ‘como para que le conviniora al materialism: «Un eirculo es cerrado y la nocién de totalidad que le conviene supone que se pueda incluir exhaustivamente todos los fenémenos para retinirlos on la unidad simple de su centro» * Por el contrario, el tema de las leyes multiples de Ta historia que caracierizan cada perfodo es retomado con fuerza, con su complementa teérico (ya presente en el curso) del a posteriori “Toda determinacién (...] solo es asignable en una vuelta hacia atrds del resultado sobre su devenir, en su recurrencia [J Bs preciso pensar lanecesidad comoel devenir-necesario del encuentro de los contingentes [...]. Cada época historica tiene sus leyes».* ‘De esta manera, todos los subconceptos que le permitfan a Althusser revelar el entramado descuidado (Rousseau mi- aba hacia otra parte) dela teoria de Rousseau surgieron de esasideas que tenia en mente y quenoconfiaba anadie, Esas ideas le permiten construir «su Rousseau», del mismo ‘modo en que habia construido un Marx para si mismo. Rousseau es para Althusser un campo experimental del que hace surgir la nada, el encuentro, el a posteriori... ¥ tantas otras eategorias no roussonianas que, sin embargo, Je van como anillo al dedo: «Al Rousseau del segundo Discurso [...1}e debemos la recuperacién del materiatismo dol encuentro». ‘Sealtaree en elgana parte del campo duranto tres o cuatro dias y (sperarhasta el final delabiisqueda que harfan deélparalvegohuir realmente “TTouig Althusser, -Soutenance @Amsiens-,on Positions, Baitions sociales, pags. 145-146 [Posiciones, Anagrama, Bareelons, 1977] Uineluido en Solitude de Machiavel, ob. cit, pig. 218). ‘SYouis Althusser, Le courant goutsrrain..» ob. cit, pags. 566 1 568 (subrayado por L. A.) ‘tA proposit de esa «corriente subtorrdnea del materilism« “Althusser se cuida de citar a Rousseau y aclara: cel del segundo ‘Diseursor;eato se comprende, pes Rousseau habia intentado, aso manera, penser Iacostingencia que lega anel momento oportuno-, peroll hizo mediante une especie de bricolaje causal queenredaba Elfinalismoconel mecanismo. Ba Hmilio,Rousseawavanzacon esta fnredada tooria dela historia “Ibid, pag. 858, 34 i Sohale(dobion: «recuperaciéns,lo que significa claramen- te que se trata de un encuentro a posteriori y no de una continuidad: Rousseau ha recuperado ol materialiema del ‘encuentro en ol sentido en queel materialismo del encuentro hha recuperado a Rousseau, abriendo de ese modo un campo de lectura todavia ampliamento inexplorado. vas Varess, ‘mayo de 2012 35 PRIMERA EXPOSICION 25 DE FEBRERO DE 1972 La ditima ver les habia anunciado que proyectaba ofrecerlos luna exposicién, o algunas exposiciones, acerca de Ia concep cidn del derecho y de Ia politica en Spinoza. Pues bien, al documentarme un poco adverti que desde hacia algunos meses existia un excelente trabajo sobre ese tema: la tesis de Matheron, Individu et communauté chez Spinoza. Si me dedicara a esa cuestién, no harfa més que reproducir lo ‘esencial de lo queél escribié, Por eso pensé que seria mas itil hhablarles de otro tema, de otro autor y proponerles algunas reflexiones, no tan corrientes, sobre Rousseau. Cambiar de programa es, evidentemente, un acto arbitrario y pido diseulpas, Pero no tengo otra opcién: no soy tan ‘competente, solo puedo hablar de lo que conozco un poquito, To que noes el caso de muchos autores. Pero si es el caso de Rousseau. Voy a intentar, pues, tras haber hablado con ustedes de Maquiavelo, hablarles ahora de Rousseau. Hablerde Rousseau después de haber habladodeMaquia- velo significano solo cambiar de tempo, puesto que franquea- ‘mas dos siglos de historia yen particular dos siglos defilosofia, del derecho natural; sgnificatambién cambiar de mundo. No solamente cambiar demundo histético; implica ademés eam- biar de mundo teérico: muy precisamente, es cambiar de objeto de reflexiéa y, més aun, cambiar de forma derreflexién, de forma de pensamiento, de modalidad de pensamiento. Desde esa relacién, para hacer surgir esas diferencias, por 37 ‘més paradéjico que sea el intento, tal vez no carezca de interés comparar en pensamiento el mundo de Maquiavelo coneldelos fildsofos del derecho natural yconelde Rousseau, ‘Creo que ce puede considerar como determinante y diseri- minatoria la siguiente condicion: lo que esta en debate, en juego, y lo que esta en euestién tanto en Maguiavelo como fentre Tos tedricos del derocho natural es la monarquia abso- Tuta como forma de realizacién dela naciente nacién burgue- sa, porlo tanto, es tun referente objetivo comin asus historias diferentes, Sin embargo, ese mismo referente historico de- sempenia un papel que no tiene ninguna medida comin en “Maquiavelo y en los teéricos del derecho natural, y es lo que determina que sus respectivos mundos teérieos no sean los ‘mismos, puee la monarquia absoluta no ccupaen ellos el mis- ‘mo lugar, Esta no tiene el mismo sentido como objeto y por ‘es0 sus mundos no son los mismos. Al igual que del mar de Pascal, que cambia por una piedra,' tambign se podria decir que el mundo politico, teériee y filoséfico de Maquiavelo y de los filésofos del derecho natural cambia por un modo, por la, ‘modalidad de existencia de ese objeto ~que es la monarquia, absoluta, el poder politico absoluto~ en su reflexién. Para marear esa diferencia se puede docir esto: el mundo de ‘Maquiavelo es un mundo donde la monarqufa:absoluta, el Estado nacional, no existe como objeto real, existente, insti ttuido, sino eamo objetivo politico a realizar. En otros térmi- nos, para Maquiavelo I unidad nacional no es un hecho ‘consumado, sino un hecho a consumar. ¥ hemos demostrado ‘que todo el pensamiento de Maquiavelo estaba orientado a esa tarea, Ia tarea-de constituir un Estado nuevo, a las 6rdenes da un principe nuevo para realizar la unidad nacio- nal. También demostramos queel pensamientodeMaquiave- lo tenia que imponerse por razones politicas definidas, esa tarea teérica completamente inédita y radical de pensar las, ‘condiciones de posibilidad de la existencia de lo que atin no existe, esdecir, depensar el comienzoradical. Emefecto, como labase poltica de partida dela unidad nacional no existia en, * Bl menor movimienta implica stds la Tierra, Todo el mer cambia jor una pedra (aise Paeeal, Pensde, 605 éltion Brunschvieg, 656 ‘tiion Chevalier, Pléinde, pg. 1299) 38 ninguna parte, era preciso que comenzara, era precisa erear,, Ja, Es necesario, pues, pensar su comienzo absoluto, es preciso, pues, definir las condiciones de posibilidad de ose comienzo absoluta, De ello resulta, entonces, que el objetode ‘Maguiavelo, la monarquia absoluta, existia en el modo del chjetivo politico, de un objetivo politico, Maquiavelo tenfaque pensar ese objeto en condiciones te6ricas excepcionalles que es, posible resumir asi: por una parte, Maquiavelo tenfa que pensar el hecho a consumar, debia pensar en el hecho a cumplir, en el elemento del hecho a cumplir, en la euestién del hecho a eumplir. Y, por otra parte -y en el fondo es lo mismo-, Maquiavelo debia pensar el comienzo como tal, por toda ia historia de la pérdida de su naturaleza. Es un término que podemos traducir a un voca- bulario que-nos resulta mas cercano diciendo que la natura- leza estd alienada, que solo existe antes en el otro que en st ‘misma, en su contrario, en las pasiones sociales yen a propia ‘asin dometida alos osiones sociales, Enna, leaatural- za est alionada on su historia real y es el resultado de esta alienacién que reina sobre el mundo presente y sobre los to6ricos que tratan de buscar este origen perdido. ‘Tercer punto: después del efrculo de la alienacién social viene el cfrculo de las ciencias humanas, Noes casual que yo hayahablado poco antes delos te6rioas. A partir de esocirculo podemos volver al error de los teérieos del derocho natural, y deuna manera general a las ciencias que prometen un, conecimiento del hombre. Rousseau habla de ellas: las Jama The, ph. 122. 54 ccienciass, No se trata de las matomaticas; se trata esencial- mente de las ciencias ue permiten, o que deberfan permitir, conocer al hombre. (sas cioncias no permiten salir del ‘Greulo dela alienacién? Los ciencias humanas no solo estén atrapedas en ol circulo do la alienacién, sino que de algain todo son la forma yla astucia superior de esta alienacién, la fque piensa en escapar. «Todos les progresos de la especie Jramana (eseribe Rousseau) ia alojan constantemente de su estado primitivo; en la medida en que acumulamos més onocimientos nuevos, més nos despajamos de los medios para adquirir los més importantes de todos. Y, en cierto Sentido, a fuerza de estudiar al hombre nos hemos coloeado en la imposibilidad de conocerlos.® Por qué ven laimposibi- lidad de conocerto-? Porque Tos libros cientificos, lejos de Ihacernos conocer al hombre original, solo nos ensaian a ver ice Rousseau a loshombres tal como-se han eonstituido>, 2s decir, nos muestran siempre el resultado, Pero esta causa fon sf misma no es més que tn efecto; no es simplemente su ‘objeto actual lo que est desnaturalizado, los hombres tal como se han constitwido, No es simplemente su objeto actual Toque desnaturaliza las ciencias, es su propia naturaleza de ciencia, es su naturaloza de ciencia en tanto producida por al tjercicio de la razén; debido a que le razén se halla en accién en las ciencias, estas slo pueden estar desnaturalizadas. A diferencia de los filésofos, Rousseau no proyect6 la razén en el estado natural, La razén no es una facultad originaria; Rousseau no presupone la razén en el individuo nataral Demuestea, por el contrario, que la razén es un producto de la historia humana, que aparece en el transcurso do Ia historia humana y que su desarrollo esta orgénicamente ligado eon el desarrollo de las pasiones sociales de las que depende. El resultado es que la razén no puede ser pura, Le ‘maduracién dela razéa en el hombres eontempordnea dela Geonaturalizacia del hombre. Las ciencias del hombre que- dan entonces también atrapadas en ol encubrimiento, en el tlvido, en la desnaturalizacién: pertenecen acu génesis. Por Gofiniién, toda ciencia del hombre os olvido del origen, no ‘solo porque pierde lo que Rousseau llama el «pure movimien- Toi, pig. 122-198, 55 to» anteriora cualquier reflexiGn, sino también porquenunea pudo perderlo al ser obra de la razén, al haber ella misma nacido de su pérdide. La ciencia es, pues, de una cierta ‘maneraelolvido absoluto, porque desdesunacimientaqueda atrapada en el olvido que la ha constituido, Solo nace en wn. cierto momento on el proceso de constitucién del alvido, en el proceso de constitucién de la desnaturalizacién. Las ciencias pertenecen, pues, al efreulo de la alienacién, no solo por su objeto, sino también por su esencia, que las inscribe en la desnaturalizacion, as decir, en cl origen perdido. Y henos aqui vueltos al punto de partida. Si los tesricos +ecurren al falso origen, este no es el tinico efecto de su pura ‘subjetividad politica. Hn su cfreulo no hacen més que repro- uenorigen, mediante a apelacién al coraz6n, alanaturaleza onsible al corazén, ete. Dicho de otra manera, la voz y el corazén, asi diferenciados dela razén y delaluz, son entonces elotro nombre de otra forma de presencia diferente ala dela lus y Ia razén, pero esta otra forma de presencia posee una cficacia propia y produce un doble efecto. Por una parte entroga la naturaleza perdida, inmediata- ‘mente presenteen ese mundohumanodesnaturalizado, pues, esta naturaleza habla ain en el fondo del corazén desde ‘entonces en més y, por otra parte, permite liberarse de las antinomias delefreulo dela desnaturalizacién y del circulode Iaraz6n. Pues el recurrir al corazén, ese pasaje, esa demar- ‘eacién, esta intervencion del eorazén y de la vor realizan esa, hhazafia imposible que es salir del etrculo absolutamente cerrado de a desnaturalizacién. Realizaesa hazafiaimposible de evadiree del eireulo sin salir de él, puesto que no se puede 64 reeuperar en el corazén a la naturaleza fuera del efrculo* donde atin habla. Es una evasién por adentro, se sale del cireulo por el interior. Queda entonces solo salir del efreulo y aleanzar deesemodotoda la historia deladesnaturalizacién, la neturaleza en su estado inicial, el puro estado natural. No salir del eéroulo, sino que en vex de salir del cfrculo, lo que resultaimposible, entrar en s{mismo,y mediante esa evasion interior recuperar el origen, es decir, entrar en contacto con elobjeto que es el puro estado natural, pues el corazén tiene ‘un contenido, tiene un objeto, aquel del que he hablado, el ‘puro estado natural, De esta manera culmina la determina- ign del objeto en Ie demareacién pues, sila intervencién del ‘corazén y dela voz esté determinada por su demarcacién con respecto a Ja razén y a la luz, esta intervencién no es solo critica. Al miamo tiempo, tiene como efecto constituir un nuevo objeto filoséfico, él también demarcadodel objeto ante- ror y que saré el objeto del corazén y de la vor, justamente el verdadero origen, justamente el puro estado natural, que se halla ausente de ia filosofia de la razén y de la luz. Para resumir todoeste desarrollo indudablomente abstracto yen [Link], trabsjoso, quisiera decir esto: en toda operacion, Hloséfica en juego sobre Ia interveneién del corazén, lo ‘importante consisteen ver que nose puede pensarel significado dela intervencién del corazén en Rousseau sin correlacionar- locon el abjeto del corazén, eon aquello alo que el corazsn es xeferido como correlato. Dicho esto, si se ve que se opera el fenémeno de sustitucién filos6fica bajo la unidad de evidencia delanaturaleza, quereemplazaalarazén ylaluz por eleorazén yy la vor, estamos frente a los tres momentos siguientes + Bn primerlugar, estamos frente aun desplazamientoen Ia evidencia de la naturaleza que hace pasar de la pareja, razén-luz a la pareja corazén-vor. La forma en la cual la naturaleza ge le hace evidente a um sujeto originarioya noes Jade la pareja razén-luz, ya no es més la luz de la razén, no es mésla razin como luz; es el corazén como voz, es la vor del corazén, es la vor de la naturaleza, ete. Se trata, pues, del primer desplazamiento, + Wse desplezamiento es dehecho una demarecacién deter- minada que coloca a distancia las antiguas formas de pensa- miento filoséfieas para imponerlas nuevas;solo tiene sentido enese distanciamiento, En relacién con esasantiguas formas de pensamiento puestas a distancia, os decir, raz6n-luz, apa rece la pareja corazén-voz en el proscenio del escenario y funcionan correlativamente, es decir que funcionan como pareja derechazo on relacién con las formasalasquerelogan al trasfondo del escenario filoséfico. + Bn tercer lugar, esta demarcacién entre formas —re- euerdo:razén-lus, por un lado, carazén-voz, por el otro-tiene ‘un propésito que noes solo las formas en sfmismas, sino que 5 tn nuevo objeto fileséfico, Por objeto floséfico entiendo & tun objeto interno a la filosofia, a un objeto filosdfico que tomard el lugar del antiguo objeto filoséfico. Ese nuevo objeto filoséfico es el origen verdadero que tomard el lugar del origen falso. Y, de manera mas precisa, de manera determi- nada en lo concerniente a nuestra reflexin, aso objeto sera elestado de pura naturaleza, que tomaré el lugar del estado ‘natural, tal como se ve en Hobbes o en Locke. Y, en efecto, Rousseau tiene la impresién, no solo tiene a impresién, sino gue produce ofectivamonte la impresién -no solo produce la impresién, sino que la produce efectivamente— de las formas de pensamiento originales y de los objetos originales. Lo que queda demostrado, entro otros factores, porque tiene con- ciencia de ello y porque pensaré conscientemente la origina- lidad de ese objeto, tal como veremos la préxima ver, 66 SEGUNDA EXPOSICION . ‘3 DE MARZO DE 1972 La tiltima vez habfamoe concluido en un punto preciso, la intervencién delcorazén, Lashabia adelantadolahhipétesisde que en el segundo Discurso el corazén tenfa un objeto y que tse objeto tenfa un nombre, lo que Rousseau llama vel puro festado natural» o «el primer estado natural». ¥ también les decfa que, en relacién con la filosofia del derecho natural, se trataba de otro objeto, ‘Asi como Rousseau trata de instalar otro origen, de pensar otro origen, también determina que le corresponde otro ob- jeto, y ese objeto es necesariamente un objeto pensado. Ese ‘objeto también serd pensado porlareflexi6ny elrazonamien- to, en suma, dentro de las formas del entendimiento, lo que {quiere decir que recurrir al corazén en Rousseau nada tiene que ver con la apelacién al sentimiento mistico oa la confusién de la Schuvdrmerei, condenada por Hegel como ‘ausante dela pérdida dela flosofiaylarazén. Enlabisqueda del buen origen, lo que Rousseau reivindica al apelar al cora- zon es el ejercicio de la razén bajola conduecién del corazén: ‘no busea la exclusién de la razén, sino el ejereicio de a razén bien manejeda, y bien manejada bajo la conduccién del corazén; mnés precisamente, reivindiea ol ejercicio del razons- imiento y de la reflexién segtin los principios del corazén, 00 segin prineipios generales y vagos, sino segdn principios oxtremadamente precisos y definidos, que estén inseriptosen, el puro estado natural. ‘Esto nos permite declarar equivalentes a las dos proposi- 67 ciones siguientes: colocar al corazén en el principio de la razén esexactamente igual que colocar el puroestadonatural ten el prineipio del estado natural. Creo que se puede demos- trarque esta division delobjeto enelobjetoyen las facultades se halla inseripta en la division de conceptos y en la divisién del texto del segundo Discurso de Rousseau. En efecto, si se considera el lugar que oeupa alli el discurso sobre la pura naturaleza, uno termina sorprendido ante dos rasgos. Ese diseurso se encuentra evidentemente al comienzo del Discurso, por la obvia razén de que esta al principio, pero al ‘mismo tiempo ese diseurso sobre el puro estado natural teéricamente se halla por completo separado del resto. Ese puro estado natural es un estado completamente singular, ‘puesto que sin los aecidentes naturales que sobrevendrn los accidentes eésmicos que cambiarén completamente la Tierra yelritmode lanaturaleza,ate.-,elestadodepuranaturaleza hhabria permanecido en su estado puro, es deci, sin ningin cambio, repitiéndose indefinidamente. Por lo tanto, ese ai Iamiento es un aislamiento teérico, que no solo concierne al contenido del estado natural, sino también a su modo de cexistencia y de posicién. Fl estado de pura naturaleza es, en. efecto, elpropioorigen, aisladocomo al, planteadoy pensado como tal. Su aislamiento es su pureza, que se vuelve visible, manifiesta, Su pureza eslapruebadequeel verdadero origen, hha sido alcanzado, puesto que se lo puede aislar, a la vez en sf mismo y del resto, y, puesto que asi es posible hacerlo, eecapar al destino del falso origen, que es el efreulo del, resultado precipitado en el origen. Bate origen verdadero so halla igualmente aislado en otro sentido que nos importa mucho. Luogo de las péginas de pura representacién que le son dedicadas, en las que el pensamiento filos6fico de Rous seau funciona dejando de lado todos los chechos»,! como dice, vemos intervenir otra forma de reflexién, diferente de la de lapura deducciéna priori, que funciona paradefinirol estado de pura naturaleza. Vemos intervenir otra forma de re- flexién, decfamos, la de 1a observacién de los hechos, que ' sComencemes, entanoes, por apartar todos los hecho, pussto gue ‘nada tienen que ver con ln eves.» (Discureo sobre el orgen de Ta esiguatdad, pag. 182). 68 resulta en s{ misma combinada con lo que Rousseau denomina* las conjeturas y las hipétesis histéricas,* o sea que vemos fancionar en el segundo Discurso dos formas derazonamniontos: tuna forma puramente abstracta, la de la deducci6n, que se refiere al estado de pura naturaleza; ~y atta forma, en parte conereta y en parte hipotética, que serefiere ala observacién de los hechos, que los eombina con ‘conjeturas e hipétesis, y que concierne a todo el resto. Esta separacién muy tajante pone de manifiesto que, sies 1a raz6n la que funciona en la exposicién de la génesis pos- terior, sies la razén observadoray reflexiva, nose trata dela misma razén que funcionabaen la exposicién del puroestado natural: si es otra razén, es la del corazén. Y, de hecho, se puede sostener que el puro estado natural es realmente el objeto exclusive del eorazén, con|a condiciéu do entender por corazén lo que ya he explicado, es decir, la razén manejada, segtin los prineipios del corazén. Se puede sostener que el estado de pura naturaleza es realmente el punto decisivo en, fl que interviene el corazén en tanto es, en primer lugar, ‘quien plantea el concepto,en segundo lugar, quien planteasu. texistencia necesaria y, en tercer lugar, quien plantea sus, detorminaciones, ‘En primer término, el corazén plantea el concepto: es lo que lo distingue de la razén de los tedricas del derecho natural, quienes por motives que ahora eonocemos eran, como dies Rousseau, «incapacesde llegarhastalaratze,osea, aleonceptodel estado natural en su pureza, puesto quejamés pensaban en otra cosa que no fuera en la impureza, en el origen falso, La razén y laimpureza del concepto constituian, clcircule dea dematuralizacién. El corazén os a pureza del concept, e2 la solucién simultdneamente necesaria e impo- sible descubierta por un camino nuevo. Que el corazén deba ‘ser puro para aleanzar la pureza del concepto de origen quiz ‘nos sumexja en otras aporias, pero ol hecho es ese. I] con- 2 sarreegué algunas conjotoras (i. pg 128); (..]razonamion tos bioudtleo ycondiclonals [.-]conjeturaa ooo extra de Ia nat falas del hombres (bid, B46. 138). 69 copto de estado de pura naturaleza, quo no es otro que el coneepto puro de estado natural, es planteado por el corazén © por la vor del corazén. El corazén también plantea su fexistencia y esta posicién es asimismo pura. 2Por qué? Por- que la existencia del puro estado natural es inobservable ‘uesto que ese estado natural ha desaparecido totalmente de Jasuperficie dela Tierra, porquelanaturalezase he perdido. Se pueden encontrar huellas de salvajismo en la Tierra. Por tjemplo, se puede observar al salvaje entre los caribes, que es tlealvaje tipo que vuelve ameaudoen las obras de Rousseau, En consecuencia, se puede observar el mas antiguo estado de salvajismo, pero segrin Rousseau ese estadoms antiguodel sal- vvajiemo se encuentra muy alejado del puro estado natural. ‘Bse estado de salvajismo es ya una forma de la desnaturali- zacién. Es posible, asimisme, encontrar nifios en los bosques, nifosque han side eriados por animales, porlobos,yessabido aque el siglo xvi fue muy aficionado a esa clase de descubri- mientos Pero, segtin Rousseau, es0s nifios solo son anima- Tes y la prueba de ello es que se erian como tales. Su origen ‘sea perdido, pues, para siempre y su existencia es inobser- ‘able, pero el discurso de la pérdida solo puede ser sostenido apartirdewna posicién deexistencia, Para decirqueelorigen sehaperdido es necosarioque quede planteada su existencia; no es la observacién quien puede plantear Ja existencia del puroestadonatural puesto que esinobservable;noeslarazén (uien puede imponer la existencia, puesto que no posee su. coneepto: solo puede hacerlo el corazén, Ese «estado que ya no existe (dice Rousseau), que quiz ‘nunca existi festa expresién resulta verosimilmente dirigida 4 los tesloges] y que probablemente no exista nunca, sin embargo, e5 necesario tener nociones justas para juzgar bien ‘nuestro presente estado.‘ Pues bien, es posible preguntarse si Iadesaparicién de toda huella de existenciadeese puroestado natural no tiene por funcién aislar en su pureza a ese mismo estado, eata vez gustrayéndolo de antemano a cualquier obser vacién posible, de modo de reservarlo para la posicién del corazén, Ysi quizd nunca existié-supongamosque esa conside- * ei, note I, pg 19. “Tb rofecio, pa. 228. 0 ieee eee i racién no estuvieradestinada alos teblogos-, tal vez sea para quitarles por siempre jamés el riesgo de exer bajo la observa- ign delos hechos y reservarselo al coraz6n en toda su pureza, ‘Esta pérdida no seria entonees una pérdida empitica, sino una pérdida de derecho, y la existencia del estado natural ~al no poder ser sino perdido, al ealo poder existirbajola forma dela pérdida, de la no-existencia actual-, su existencia, solo podria ser planteada bajo la forma de la «inobservabilidad» de derecho, es decir, tmicamente por el corazén. ¥ se podria, agregar que el corazén prueba finalmente los atributos del estado de pura naturaleza, el contenido de ese estado. ‘Por supuesto, el hombre del estado de pura naturaleza tenia brazos y piernas como ustedes 0 como yo, y se hallaba, conformado como ahora. Pero ese personaje neutro estaba Gotado de determinaciones precisas: la independencia, la soledad, Ia inmediatez del instinto, el amor a si mismo, la li- bertad, la piedad, le falta de Ienguaje, la falta de razén, etc. ‘Todas ellas son determinaciones, planteadas como origina- rag, sin quela observacién ni larazén hayan tenidointerven- ‘ign alguna en el planteo, Resulta inevitable formular la hhipotesis de quela posicién del concepto, delaexistenciay del contenidodelestadonatural nosean asfel dominiopropiodel co- raz6n, hipétesis de la que es posible convencerse si se la ‘compara con los desarrollos sucesivos de Rousseau, los que ‘suceden a esta posicion, Efectivamente, en lo que sigue a partir del estado de salvajismo, se dispono de hechos observables que, aun siendo fescasos, pueden jalonar la historia de la desnaturalizacién, ‘Tal como dice Rousseau, alli es donde se necesitan hacer ‘buenas observaciones y combinar ia observacién con la re- fiexién. ¥ con la observacion de los hochos se ve intervenir tentonces a la razén srazonadora», la razén que conjetura, ol papel de las hipétesis que contrastan con Ia pura y simple posicién del puro estadonatural. Elrol de lahipétesi y delas conjeturas consiste en proponer una explicacién probable para vincular entre silos hechos observables, para llenar las, Jagunas existentes en el largo proceso de desnaturalizaci6n. «Comeneé algunos razonemiontos, aventuré algunas conje- turas (dice Rousseau, no tanto con la esperanza de resolver n Ia cusetin, sino oon la intencién de aclararla y reducirlaa su verdadero estado... Confieso que los acontecimientos que tania para deseribir podian haber sucedidodevvariasmaneras, que para determinaru seleceién solo podia mangjarme por ‘conjeturas, pero esas conjeturas se convierten en razonos ‘cuando resultan las mas probables conclusiones que se pue- den extraer de la naturaleza de las cosas y son el inieo medio , la intervencién de ese «todo lo demas», Io que divide al origen, dicho de otra manera, al concepto de ppureza, del concepto de separacién, quien se inseribe enton- ‘cesen cl acoplamiento del origen verdaderoy dela separacién © del abismo, siempre y cuando mediante esa nocién de sseparacién oabismose entienda simplemente el vacio produ- ‘ido por la separacién radical entrelo puro yloimpure, entre lanaturalezay lo desnaturalizado, por su no-identidad abso- Iuta, por su vaefo. Un vacio que, si es tomado en serio, debe, de una manera u otra, ser pensado,es decir, manifestarse en ‘elpensamiento, En efecto, en tantono cea pensado, ose vacto, ‘esa pureza, esa separacién que Rousseau exige, que reclama, fee vacio se vuelve problemstica y eaemos en la incertidum- bre: no sabemos si Rousseau no nos ha entrogado sino palabras, es decir, la expresién «pura naturaleza» sin concep- to,obion si Rousseau se ha comprometido con el eoncepto de pura naturaleza, con elconcepto de pureza, con el conceptode la separacién, Por aiiadidura, no sabemos, si esas palabras son conceptos, cules el sentido que componen esas palabras, ‘que componen esos conceptos. Decir que no sabemos cual puede ser su sentido significa decir queno podemos anticipar sus efectos filosdficos 0 tedricos a partir deloque acaba deser dicho hasta ahora. En efecto, sies cierto que el sentido deun concepto filoséfico son esos efectos, ne podemos anticipar los efectos filossficos 0 tedrions de osos conceptos. Por ejemplo, fen el punto en el que nos eneontramas, veamos esta pregun- ta: geusl es el sentido del desdoblamiento del origen on ‘Rousseau? Tenemos el pleno derecho de creer que todo ese 15. trabajo de Rousseau con el concepto de origen puede concer nir solamente al concepto de origen, 0 sea a un concepto que cexistirfa en alguna partey queRousseausehabria ocupadode remodelar de cierta manera, remodelado de una forma de ‘pensamiento filoséfico quede alga mododejariaintactoasu ‘objeto. Para el caso, el sentido del hecho consumado de la ‘esenciadela sociedad, del derechoy del Estadodejariaintacto, el sentido de las grandes categorias bajolas cuales la génesis ‘conceptual de ese objeto es pensada en a filosofia del derecho natural, a saber, el sentido del estado natural, el sentido del contrato, el sentido del estado civil, ote. En tanto no es pensado en su objeto, exe concepto de pureza, de separacién de abismo nos deja frente al hecho consumado, la filosofia, del origen y de su objeto, y a su objeto de la filosofia del derecho, es decir, el derecho, solo ol derecho. Dicho de otra manera, las preguntas quese plantean son las siguientes: (se trata para hablar en un lenguaje simple-, en los textos de Rousseau, en el segundo Discurso y en Hl contrato social, del mismo objeto del que se ocupan Hobbes y Locke, se trata de Ia esencia del gobierno? ;Se trata de la esencia del derecho? @Se trata de Ja esencia de las relaciones sociales? ¢O bien se trata de otra cosa? ‘Lo que quiere sugerir os que se trata de otra cosa y que podemos deeirlo porque ocurre que Rousseau ha pensado ese concepta ~de pureza, de separacién 0 de abismo, si me per- miten la expresién— en su objeto. Eso pensamiento esta consignado en las obras de Rousseau, en una cierta cantidad de pasajes de Bl contrato social, pero ante todo en el Discurso sobre el origen de la desigualdad por entero, y el resultadode teste pensamiento de Rousseau es completamente sorpren- dente, Dicho de otra manera, loque quiero indicar esque esta critica ala que hemos asistido hasta ahora, y quehe expuesto de un modo tal ver algo abstracto, esta crtiea permite que se evidencie que lo que esti en juogo en ese desdoblamiento de la nocién de origen no es una cierta manera de tratar los objetos de Hobbes y de Locke, Lo que esta en juogo es la aparicién, quiz4s en perfil, pero, pose a todo, a aparicién en persona de un nuevo objeto. Bs lo que queria decir al sugerir que el resultado de ese pensamiento de Rousseau —en la 16 ‘medida en queRovsseaunoenuncié solamentepalabras, sino, que traté de pensar- es realmente sorprendente. Dicho de ‘otra manera, la diferencia que trabaja el concepto de origen yqnedistingueen Rousseau ol falsodel verdadero origen abre ‘un nuavo espacio a un nuevo objeto filosdfico. Dicho de otra ‘manera, en esa separacién que Rousseau opera ante nuestra vviatay que parece concernir tinieamente a objetos existentes, aparece un objeto que no existia: es ese objeto ol que ‘Rousseau nos propone. Pues bien, veamos ahora cusl es el sentido de ese objeto, primeroonel segundomomento deesta, ‘exposiciéa, segiin lo que les habia anunciado la wltima vez. Les recuerdo que el primer momento era el concepto de origen, con lo qua el segundo punto de esta exposicién puede titularse: los momentos de la génesis del segundo Discurso y sus efectos tedricos. ‘Coloquemos de forma paralela las dos proposiciones sigui tes, las que ahora conocemos. Primeramente: retroveso del origen circular; de abla necesidad de plantear un diferente ori- gen no circular. Y vamos a inseribir ahora una segunda proposicién que abrird nuestra exposicién:necesidad, a partir de esa primera proposicién, de plantear una génesis muy diferente de las génesis cldsicas de la filosofia del derecho natural, una génesis diferente a partir del origen no circalar ‘ques exigido por la primera proposicién, Kn otros términos, vveremos aparecer como su efecto, en la génesis propia de Rousseau, la diferencia de los origenes. Lo que se juegaen la diferencia de los orfgenes, 1oque std en juego, lovamosa ver parecer bajo una primera forma, en la especificidad de la _génesis que se halla inscripta en el segundo Discurso sobreel origen de la desigualdad. En efecto, Rousseau aporta, si se lo compara con sus predecasores, algo completamente nuovo en el segundo Dis ‘curso, Aporta -si se me permite esta expresidn paradgjica— ‘una nueva estractura de la génesis realmente desconcertan- te. {Por qué deeconcertante? Porque es completamente dife- rene con reapecto a las de sus antocesores. Se llegé a decir de la génesis que hace pasar del estado natural al estadocivil ‘mediante el contrato social, en el easo de Hobbes, que no era n ‘una génesis real, quo solo era una génesis hist6rica, que era tan solo una génesis de esencia, en el easo de Locke. Creo que cesta tesis os perfectamente defendible y usta. Por otra parte, también se dijo que las génesis de Hobbes y Locke no apor: taban nada nuevo que no fuera una justificacién flosético- Juridica del orden establecido o del orden a establecer. Pues, ‘bien, todo esto Rousseau lo vio perfectamenteen sueritica del falso origen. Todo esta dado ya en el origen: los principios del fin y el resultado se encuentran ya en el otigen. Por eso no ‘ocurre nada en la génesis —no es una génesis histérica-, por 0 es solo una génesis de esencia y por eso la génesis no aporta nada nuevo: es lineal y continua. A esta observacién ‘muy general, retomada por Rovsseau,sela puede verificaren, Lockey en Hobbes de manera muy esquemétics, al eonstatar ‘que bajo la {ndole del derecho natural hay una sola y tinice eencia que ce encuentra on aesién desde el principio hasta el fin, yaseael temor en Hobbes-nosesalenunca, desde] estado do guerra hasta el estado civil, bajo el poder del soberano—; ya sea la ley natural en Locke no se sale nunca~;ya setrate del estadonatural, donde se trata dela redistribucién ponderada en l estado civil. Tanto en uno como en el otro, la génesis no ces mas que la correccién, la rectficacién secundaria o aun la, redistribueién delos elementos (que son los elementos dena, sola y misma esencia), No ee sale de la continuidad de la fecencia y esa os Ja razén de que hay que encarar un analisis, de la esencia. ¥ por fin -e puede decir la gran tosis de la filosofia del derecho natural es que nunca se sale del derecho natural; se permanece en su esencia desde el principio hasta elfinalzel darecho real y la politica que conocemosnoson més ‘que modificaciones reflexionadas para oliminar los inconve- nientes extremos del estado natural, Pues bien, en el segundo iseurso, Rousseau nos pone frente a una génesis que os completamente sorprendente porque es completamente diferente a esa génesis dela continuidad. En funcién incluso de la erftiea del origen en Rousseau y dol rechazo a proyectar el resultado en al origen, Rousseau nos, propone una génesis cuyo esquema voy a esbozar. B a ec ieée ido patuah Gola metaiuaia Reproduecién del esquema de Althusser La génesis del derecho natural separada por el contrato social, a génesis del segundo Discurso, esta asf constituida: comprende cuatro momentos. El primer momento es el esta- dodo pura naturaleza, osea, ol origen puro en su separacién. {Por qué? Porque el estado de pura naturaleza se reproduci- Hia indefinidamente si no hubiesen intervenido grandesinci- dentes edemicos, es decir, el cambio de las estaciones, los, ceataclismos maritimos, ete., que obligaron a los hombres ‘acercarse entre si, O sea que los hombres vivian en estadode dispersién, en el bosque universal, en el inmenso bosque donde se hallaban apariados, separados unos de otros, en. ‘concordancia con la naturalezs; pero por razones de a propia naturaleza, de pronto se vieronobligados ajuntarsey apartir, de ese momenta comienza algo nuevo, comienza la segunda etapa del estadonatural quecomprendetres grados. Comien- za un primer estado en el que, por efecto de imposiciones externas, las facultades del hombre se desarrollaban al mismo tiempo que se desnaturalizaban; es el comienzo de tun largo proceso al que podria lamarsele proceso de ‘maduracién y de desnaturalizacién, que empieza con el 9 inicio del estado natural no puroy quellega [Link] social. ‘En esta sogunda fase del estado natural los hombres empiezan ajuntarse,aestablecer entre s{una ciertacantidad derelaciones complementarias, favorecidas por lanecesidad, por el acercamiento en el espacio, por la ayuda mutua: también eomienzan a inventar el lenguaje, la razén, ete, Ese desarrollo prosigue hasta un momento en que aleanza una especie de punto satisfactorio, un punto de maduracién, un punto en el que gira en derredor de si mismo, exactamente como el estado natural politico giraba en torno de sf mismo. Es lo que Rousseau denomina el estado de iuventud det mundo», 0 sea el estado en el que la humanidad habria preferido datenerso si el hombre hubiera podido elegir. Este ‘estado de juventud del mundo es un estado en el quereina lo ‘que Rousseau llama un «comercio independiente». La expre- ‘sin «comercio independiente» tiene un sentido muy preciso: scomercio» quiere decir releciones entre los hombres & “independiente quiere decir relaciones de los hombres entre si, en las euales ningtin hombre se halla sometido a otro hombre. La vida de cada cual esindependiente, osea, delibre relacién mutua deos hombres. En aquel momento las cosas habrian durado indefinidamentesine hubieraintervenidoun, ‘segundo accidente histérico de alcance universal, que esta ‘vee no fe un hecho exclusive dea naturaleza fisica externa, ‘enel quelos hombres indudablemente tuvieron participacion, faungue no se sabe eémo: en todo caso, el resultado fue la invencién de la metalurgia, Bste es el segundo gran acciden- te, Por aecidente hay que entender algo que no es provocado por un desarrollo anterior que habré de cambiarlo todo. La ‘metalurgia permitiré el desarrollodelaagriculturay, apariir del momento en que la agricultura se desarrolle, poco a poco Jos hombres ee van estableciendo en los bosques, aprenden a sganazle alos bosques, y a partir de un cierto momento ya no hhabré bosques: todo ol boaque se transformaré en campos de caltivo, propiedad de los hombres. Y como la Tierra es redonda, los hombres ya no podran encontrar lugar para establecerse sin pelear contra los ocupantes, sin entrar en ‘tb, pig 17 80 conflict contra los habitantes do las primeras tierras con- Gquistadas al bosque, y este constituiré el estado de guerra. ‘Como ven, el tereer cireulo sanciona la tercera fase del estadonatural. Luegadelestadode guerra, al verlasmiserias, falas que estaban expuestos, los hombres se deciden a celo- brar, en las formas muy particulares del segundo Discurso, a saber, por iniciativa de los ricos, un contrato social para establecer el estado civil en la sociedad de los hombres. Pueden ver, pues, esta estructura realmente extraordinaria: inicialmente, un estadonatural descompuestoen tres etapas, Juegoun estado depuranaturaleza completamente apartado del resto, luego ese estado natural descompuesto en tres fases; las dos primeras se hallan separadas por accidentes naturales, la segunda y la tercera estan separadas por otro ‘accidente no inieamente natural, pero quees pese a tadoun ac- cidente, Y, finalmente, el contrato social intervione para instaurar él estado civil; ereo que esta estructura del estado de génesis es completamente sorprendente en relacién con lo {que la Bilosofia natural nos ha legado, Creo que a primera vista se puede decir ~si me lo permi- ten— que lo que surge de ese esquema, contrariamente a lo {que s@ ve en Hobbes o en Locke, es que en el planteo de ‘Rousseau se pueden observar diferenciasirreductibles, modi ficaciones esenciales, modificaciones de la esencia, disconti- nuidades de esencia y saltos en el proceso; grosso modo, se puede deeir lo siguiente: lo que pasa al inal no es reductible ‘alo que pasa en el comienzo. Esta génesis es, pues, disconti- ‘nua y sies digcontinua no puede ser ya un simple andlisis de ‘esencia; y si ya no puede ser un simple andlisis de esencia es porque concierne a tun nuevo objeto que produce mediante su, funcionamiento, Se trata de un objeto que tiene relacién con. otra cosa, distinta del simple derecho, dela teoria dela esencia del derechoodela esencia deo politieo;se tratadeun objetoque tiene relacin eon algo que es preciso llamar la historia. ‘Analicemos un poco més de cerca esta estructura para comprobar si, al compararla con las estructuras clésicas, resulta literalmente desmembrada. Allf donde antes reinaba Ia continuidad, ahora se imponen las formas particulares-de la discontinuidad. La génesis est salpicada por grandes y al profundas lagunas, por rupturasy hiatos. Pratemos de preci- ‘sar un poco todo esto. Primero, en principio lo que sorprende ‘es que el estado natural resulta desmembrado. En lugar de ‘una sola y misma esencia, que unificaba el estado natural —ya, fuera Ie guerra o el temor en Hobbes ola loy natural y la paz ‘en Locke-, ahora se observa al estado natural desmembrado fen tres momentos discontinuos: a pura naturaloza; segundo, el estado natural hasta la génesis del mundo, al que se podria llamar estado de paz; “tereero,elestadonatural hasta elestadode guerra, alque se podria llamar estado de guerra Entre cada dos estados del estado natural ocurre una discontinuidad, la intervencién del azar; porlotanto se trata deuna causaexterna al procesointerno, sin ninguna relacién con él. Ocurren intorvenciones que tionen por efecto permitir In salida del circulo indefinido de ls repeticién, de la ro- produccién dol término afectado por entero. Se trata de Giscontinuidades muy particulares, pues as causas externas, elazar que interviene entre (1)y (2), entre(2),y (3), ese azar, interviene en el mismo momento en que ei proceso esti atrapado en un circulo, es decir, en que se reproduce sobre si mismo. La interveneién del azar, de causas externas al proceso, se presenta, asf, como una sancién contingente pero necesaria de la circularidad de tun proceso de reproduecién incapaz de desarrollo, Elestado de puranaturaleza no puede salir de sf mismo por si solo: es necesaria la intervencién del, azar. Hl estado natural de paz, digamos por ejemplo, no podta, salir de sfmismo por si solo: era necesaria la intervencién del, azar, 1a invencién de la metalurgia. Dicho de otra manera, existocoincidencia, azar en segundo grado, entrelainterven- cidn del azar y la situacién en la que interviene el azar. Es como sila situacion de circularidad indefinida requiriera el azar, pues esta situacién no puede ealir de sf misma por sf ‘Sogunda observacién: esos efreulos -los que giran solos, sobre &f mismoe- que coineiden con laintervencién decausas, 82 externas son todos salvo uno-el resultado de un proceso, de ‘una génesis, Todos eros efrculos, es decir ol eirculodel estado de paz, el cirenlo de Ia juventud del mundo, el efroalo del estado de guerra, son cl resultado de un proceso anterior, pero el efrculo del estado de pura naturaleza no loes, Es un tireulo que no tiene pasado, que no tiene génesis, que no es elresultade denada;es su propia posicién en lareproduecién, enlarepeticién, esta fuera detoda historia; perosin embargo es aquello a partir de lo cual una génesis, en principio imposible, se volver4 posible. Hsta génesis seré una génesis, discontinua, seré una génesiscuyoestadode puranaturaleza no contenga la causa 0, més exactamente, una génesis cuyo estado depuranaturaleza, es decir, elestadodeorigen,nosea el comienzo; dicho de otra manera, comienza después del origen, Pero lo que qui2d gen atin mis sorprendentenoes solo, ‘que el estado natural resulte desmembrado; también lo es quello que advieneentreel estadode guerray el estado civil, entre (3) y (4), lo que ocurre en el momento del contrato. Seguramente recordaran lo que legs decirsea propésito del contrato civil en Hobbes y en Locke. Evidentemente, es muy. complejo pero, pese a todo, se puede decir que, tanto en uno ‘como en el otro, el contrato es uns forma que interviene para, reorganizar un estado anterior, pero es una forma que s© ‘encuentra en continuidad de esencia con el estado anterior. Y el contrato interviene para rodistribuir, para limitar el derecho natural: ¢8 el derecho natural quien se limita a si mismo y quien se-redistribaye a s{mismo, Daria la impresién, de que también fuera el caso de Rousseau. {Pues no! Bajo la identidad aparente, de hecho se descubre una diferencia, profunda El contrato en Rousseau no tiene por efecto ya sea una limitacién del derecho natural o una redistribucién de las fuerzas surgidas del derecho natural, sino que tiene como efecto la constitucién -una constitucién~ de una realidad rradicalmente nueva. Elcontratoen Rousseaues constituyen- te, Pues bien, es lo que expresa Rousseau al decir que es necesario «desnaturalizar al hombre», oxpresién sorprenden- te; les recuerdo que estamos en ol final del proceso de des- naturalizacién, del proceso de desnaturalizacién quecomien- 33 [Link](2)y termina al final de (8). Nos encontramos, pues, en el momento del contrato social, a fines del proceso de desna- ‘uralizacién, dela naturaleza criginal. Pues bien, elcontrato tenia que consistir endesnaturalizar al hombre.

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