to mags 2 OM Coty
obs ‘Coupcoron Ctaves
Dirigida por Hugo Vercetsi
Louis Althusser
CURSO SOBRE
Rousseau
(1972)
Edicion establecida por Yves Vargas
Ediciones Nueva Visién
Buenos Aires
BBoul2‘Althusser, Louis
Curso sobre Rousseau (1872) - 1
Visi, 2013
144 p. 19x13 om. (Claves)
SBN 978-950.602-648-6
Traduccion de Heber Cardoso
1. Flosotia | Cardoso, Heber, tad, I. Title,
coo 190,
"Ttalo de original en francés:
Cours sur Roveseat (1972)
G Le Temps des Cérises, éditeurs, Paris, 2012
‘Dreduecién de Heber Cardoso
ISBN 978-950-602-648-6
(Cot ouvrage, publié dans le cadre dy Programme daide 1a publ
«ation Victoria Ocampo, abéncficié du soutien deVInstitatfrangais
Argentine
‘Este obre, publicada en el marco del Prograina de ayuda a la
publcacga Vietria‘Oeampa, cuenta cone apayo del Teatitut
fangais d'Argentine,
‘Toda reproducsiGn total o parcial de esta
obra por cualquier sistema ~incluyendo el
{otocopiado~ quo ne haya sido expresamer
tie autorizada por el editor constituye w
Jnfracedn alos derechos dal autor y cord
roprimida con ponas de oe de
pasion or Gadetaley Tabane 17S
digo Penal).
© 2013 por Béieiones Nuova Visién SAIC. Tucumén 3748, (1189)
Buenos Aires, Repibliea Argentina. Queda hecho el depésito que
mareala ley 11,728, Impreso ena Argentina /Printedin Argentina
ADVERTENCIA
Este texto es la transcripein fiel de una grabaciGn realizada
‘en 1972, durante un curso destinado a la preparacion de
aspirantes para la incorporacién en la Escuela Normal Supe-
rior (ENS), La grabacién se realizé con ia autorizacién de
‘Althusser, quien aceptd la presencia de un micréfono sobrela
mesa de trabajo.
Solo se suprimieron algunas vacilaciones en ol diseurso
(eh, bien, estes...) repeticiones de una misma palabra y
también algunos fragmentos de frases no grabadas debido a
Jos segundos nevesarios para el recambio del casete de audio.
El lector puede acceder a esta grabacién: se encuentra a
disposicién del publico en la Fundacion Gabriel Péri.
‘Aller los cursos establecidos por Frangois Matheronensu
edicion de Seuil (Althusser, politica e historia), adverti que
esas grabaciones gue dormian en mis cajones desde hacia
cuarenta asios aportarian ideas, pistas, nuevos conocimier
toa, en relacién con los cursos sobre Rousseau pronunciados
‘en 1956y 1968, Deahiqueemprendiera la publicacién de esta,
cedicién y uogo depositara loscasetes sonorosen la Fundacion,
Gabriel Péri
Lv.‘PREFACIO
Hablar de un filésofo que explica a otro filésofo resulta una
‘emprosa paraddfica; jes necesario expliear una explicacién?
‘En ese sentido, que no mueva a confusion el objetivo de esta
introduecién, Quienes conocen bion los textos de Rousseau
pueden leer directamente el curso de Althusser y lo mismo
eurre con los conocedores del pensamiento de Althusser.
Estas notas introductorias se dirigen exclusivamente alos
leetores curiosos y atentos, pero no especializados, a los que
solo concoen a ambos fildsofos a través de algunas citas, de
‘fdas, los que podrian sentirse desanimados por el eardcter
bastante abstracto del curso ofatigados por su cardcter repe-
titivo, sin reparar en que se trata de un curso (destinado a
‘estudiantes que toman notas)y no de una conferencia (desti-
nada a un publico que se informa répidamente). Hemos
tomado, pues, de es08 cursos algunos temas esenciaies, algu-
nas notables originalidades para ir encarrilando la lectura
mediante signos de reeonocimiento, mediante algunas pala-
bras, expresiones, razonamientos que hemos puesto de relie~
"También hemos intentado volver aevaluar estas expresi
tes sobre Rousseau, que parecfan por entonces lejanas con
respecto alaa preocupaciones de Althusser por el marxismo,
refiriéndolas a los textos péstumos de este iltimo; al hablar
de Rousseau, Althusser también sehablaba as{mismo, como
lo indica, euarenta afios después, la lectura de las paginas
sobre el «materialismo del encuentro»
En estos tres cursos, dictados on 1972, Althusser se dedica
9aexplicar una obra muy conocida, el Discurso sobre el origen
¥y¥ los fundamentos de 1a desigualdad,* de Rousseau, libro
‘muchas veces explicado antes por otros comentaristas.
texto de Althusser propone analizar sus aspectos «menos
corrientes», pues, segtin dice, la historia de la flosofia los cha
dejado librados a'su suerte» cuando «ha hecho us cuentas» 0
sha arreglado sus cuentas. ;
1. Bi rexro pe Rousseau
Como lo indiea su titulo, el Discurso sobre et origen de la
desigualdad se ocupa de la desigualiad, es decir, de la vida
politica y social desde el origen,o sea, del persodo que precede
al advenimiento de la sociedad, cuyo nacimiento y desarrollo
sigue a partir de este origen. Era un tema trivial en el siglo
xvitl, en la asi llamada filosofia del «derecho natural» 0
también ilosoffa del uminismo>. Los flésofes se remonta-
ban al origen, antes de que existiera la sociedad, al «estado
natural», ya partir de la consideracién de ese estado inicial
explicaban por qué hab{a nacido Ia sociedad: porque ese
estado no era viable, en 61 los hombres se mataban entre si
(cl «estado de guerra); era precisa salir de él mediante la
aceptacién de suprimir Ia libertad para hacer lo que se
quisiera, mediante el establecimiento de leyes y jefes que las
hicieran respetar por la fuerza (el «contrato social»). Hobbes,
y luego Locke, aportaron dos escenarios diferentes sobre ese
fondocomtin, pero esta configuracién tedrica (estadonatural
estado de guerra/contrato social) fue el horizonte insuperable
dol pensamiento del Tluminismo: todos los filésofos, ineluido
Rousseau, pensaban dentro de ese modelo, Numerosas obras
eruditas (en especial algunas de Robert Derathe" y de Jean
Starobinski)® demostraron las diferencias y los préstamos a
“Algue para simplifear, danominaremosDisursosobreelorigen
dela desiguaad. Las ite ge eleven nln edicion dela Pita,
Ocuarescompletes tomo It Dscursocobreeforgenylofundamen-
{oedele detgualdad enre los hombres, Madras Teens 20081
‘Robert Derathe Jean-Jacques Rousteauetla sconce polizquede
son temps, Vin, 1710
10
los que reourrié Rousseau de sus predecesores; algunos «
‘estudiosos, asombrados al ver tantas similitudes entre Rous-
eau y los demas, concluyeron que Rousseau no era en
absolute original desde el punto de vista tedrico y que su
originalidad [Link] el uso politico que hacia de as teorias
‘encireulacién (Bernard Groetuyssen). En suscursos, Althus-
ser se proponfa demostrar la radical originalidad de Kous-
seau, quien habfa pensado en la filosofia del Iuminismo y
contra esa flosofia, sogtin un dispositivo teérico completa-
mente inédito, Se veré que no estudiaba las habituales
ccuestiones «roussonianas» (derechonatural, bondad natural,
critica alos despatismos...), sino que eolocaba su atencién en
saspectos menos concretos.
‘Antes de abordar la leccién de Althusser, veamos cémo
se presenta el Discurso sobre el origen de la desigualdad,
de Rousseau. Ese texto (a menudo denominado «segundo
Discurso», ya que habia sido precedide por el Discurso
sobre las oiencias y las artes) se compone de dos partes: 1a
primera va desde el origen hasta las visperas de la socie-
dad, mientras que la segunda se ocupa del establecimiento
de la sociedad a partir del nacimiento de la propiedad (sel
primero que [...] dijo esto es mfo fue el verdadero funéador
de la sociedad civil»). En su curso, Althusser se ocapa
esencialmente de la primera parte, de las paginas en las
que Rousseau describe el origen antes de la sociedad
(estado de pura naturaleza») y en las que les reprocha a
sus predecesores que hubieran fallado en esta cuestion;
aquellos filésofos le atribuian al hombre en ese estado~su-
puestamente natural- caracteristicas que eran sociales y
no naturales (el lenguaje, la razén, la propiedad, el sentido
del honor...) y suponfan que existfan entre los hombres
relaciones ya sociales (agresividad, ayuda mutua). En suma,
{ntroducian la sociedad en Janaturaleza: chablaban del hom-
bre salvaje y pintaban al hombre civil.* Por lo tanto, habia
Jean Starobineki, Rousseau, la transparenoset!'sbstacle,Galli-
‘ard, 1971 (Jean Jacques Rousseau: latransparenciay elobstéculo,
‘Madsid, Peuras, 1983)
“(Bernard Groetuyésen, Jean-Jacques Rousseau, Gallimard, 1949
(publicacién péstuma),
ua‘aexplicar una obra muy eonocida, el Discurso sobre el origen
y los fundamentos de la desigualdad,' de Rousseau, libro
‘muchas veces explicado antes por otros comentaristas. HI
texto de Althusser propone anslizar sus aspectos «menos
corrientes», pues, sogtin dice, la historia dela flosofialos cha
ejado librados a su suertes cuando «ha hecho sus cuentas» 0
ha arroglado sus cuentas»,
1. Bi-texro ne Rousseau
Como lo indica su titulo, el Discurso sobre el origen de la
desigualdad se ocupa de la desigualdad, es decir, dela vida
politica y social desde el origen, osea, del periodo que precede
aladvenimiento de a sociedad, cuyo nacimiento y desarrollo
sigue a partir de este origen. Bra un tema trivial en el siglo
‘wt, en la asi llamada filosofia del «derecho naturals 0
también «ilosofia del Iluminismo>. Los fildsofos se remonta-
‘ban al origen, antes de que existiera la sociedad, al «estado
natural, y a partir de la consideracién de ese estado inicial
explicaban por qué habia nacido la sociedad: parque ese
estado no era viable, en é1 los hombres se mataban entre si
{el sestado do guerras); era preciso salir de él mediante la
aceptacion de suprimir la libertad para hacer lo que se
auisiera, mediante el establecimiento de leyes y ofes quo las
hhicieran respetar porla fuerza el «eontrato social»), Hobbes,
y luego Locke, aportaron dos escenarios diferentes sabre ese
Yondocomiin, peroesta configuracién teérica estadonatural/
estadode guerra/eontrato social) fue! horizonteinsuperable
del pensamiento del Tluminismo: todos los filésofos, incluido
Rousseau, pensaban dentro de ese modelo. Numerosas obras
eruditas (en especial algunas de Robert Derathé* y de Jean
Starobinski)* demostraron las diferencias y los préstamos a
"Alque, para simplifcar,denominaremosDiseursosobreelorigen
dela desiguoldad. Las citas se rafiren a Ia edicién de Ia Plgiade,
Ocuores completes, tamollt [Discurso sobreelorigen ylos fundamen:
tos dela desigualdadentr ln hombres, Madey Pena, 205)
"Robert Derathé, Jean-Jacques Rousteauetla selencepolitiquede
son temps, Vein, 1940.
10
los que recurrié Rousseau de sus predecesores; algunos «
‘estudiogos, asombrados al ver tantas similitudes entre Rous-
seau y los demds, concluyeron que Rousseau no era en
absalato original desde el punto de vista tedrico y que su
originalidad residia en el uso politico que hacia de las teorias,
encirculacién (Bernard Groetuyssen).‘ Bn sus cursos, Aithus-
ser se proponia demostrar la radical criginalidad de Rous-
seau, quien habfa pensadg en la filosafia del Tuminismo y
contra esa filosofia, segrin un dispositive tedrico completa-
mente inédito. Se verd que no estudiaba las habituales
‘cuestiones «roussoniana®» (derechonatural, bondad natural,
critica alos despotismos...), sino que eolocaba su atencién en
aspectos menos concretos..
‘Antes de abordar Ia Jeccién de Althusser, veamos cémo
se presenta el Diseurso sobre el origen de la desigualdad,
de Rousseau. Ese texto (a menudo denominado «segundo
Discurson, ya que habta sido precedido por el Discurso
‘sobre las eiencias y las artes) se compone de dos partes: la
primera va desde el origen hasta las visperas de la socie-
dad, mientras quela segunda se ocupa del establecimiento
de la sociedad a partir del nacimiento de la propiedad («el
primero que ...] dijo esto es mio fue el verdadero fundador.
de la sociedad civil). En su curso, Althusser se ocupa
esencialmente de la primera parte, de las paginas en las
que Rousseau deseribe ol origen antes de la sociedad
(estado de pura naturaleza») y en las que les reprocha
sus predecesores que hubieran fallado on esta cuestién;
aquellos filésofos le atribuian al hombre en ese estado-su-
puestamente natural caracterfsticas que eran sociales y
no naturales (el lenguaje, la raz6n, la propiedad, el sentido
del honor...) y suponian’ que existfan entre los hombres,
rolaciones ya sociales (agresividad, ayuda mutua). En summa,
{ntroduefan la sociedad en la naturaleza: chablaban del hom-
bre salvaje y pintaban al hombre civil.’ Por lo tanto, habia
* Jean Stazobinshi, Rousseau, Latransparenceet'obstacle,Galli-
‘ard, 1971 [Jean Jacques Rousseau: latransparenciayelobstdculo,
‘Madrid, Taurus, 1988)
"Bernard Grostaysson, Jean-Jacques Rousseau, Gallimard, 1949
(publicacién péstume).
aque evitar ese error y -excavar hasta la raiz~" para describir
‘unestado realmente natural, con hombres quenofueran més
que especies de animales, que vivian disporeos, sin relacién,
sin lenguajeni razén, ote.; hombres que deambulaban solita-
ios por los bosques y que dormian las tres cuartas partes de
‘su tiempo. Hl texto de Rousseau se presenta como un relato,
‘como una especie de visién novelesca que describe al hombre
original (el famoso -buen salvaje» do Rousseau, tan abundan-
‘temente citado); era un hombreque vivia en oledad, pacifico,
robusto eingenuo, que disfrutaba de una felicidad infantil,en
una suertede Béén que suscitaré a eélebre burlade Voltaire
quien, después de leer el libro, manifest unas subitas ganas
de «caminar en cuatro patass, El Discurso sobre el origen de
{a desigualdad eita a pocos autores y parece querer evitar las
especulaciones filoséficas.’ A partir de ese estilo descriptivo,
de ese vocabulario simple, se ha constituido la idea de un
Rousseau visionario, ut6picn,roméntico, ubicadoenlos progra-
‘mas escolares y universitarios mas en la teratura» que en la
ilosofian
La segunda parte del Discurso explica que ese estado
«infantil» habria podido durar siempre, pero catdstrofesmat-
rales, accidentes, modificaron esa vida inicfal, que fuetorndn-
dose imposible (a causa del clima, que cambié, del alimento,
que comenz6 a escasear...). Loshombres debieron agruparse
amilias, aldeas, eabatias)y fueron tomando contacto entresf
(para cazar grandes presas, por ejempla). Deesta nueva vida
fueron naciendo nuevos sontimientos: el amor propio (ebmo
me ven los otros), la imaginacién, la razén, Esta segunda
época, denominada por Rousseau suventnd del mundo»,
{mplieé un primer paso fuera de la naturaleza, un paso, pero
solamente un paso; también se podria haber permanecido asi
eternamente, las cosas no iban tan mal como para quo fuera
* Jean-Jacques Rousseau, Discurso sobreelorigen dela desigual:
dad, pag. 182.
‘ibid, pag. 160
* Al ocordar las eusstiones Mlosdficas escitadas por estas acti-
‘tudes, Rousseau se jactaba de habérselas ahorrado als lectores:no
tspocializados («vulgaress): «xe basta con haber actuado de mane
‘aque os lectores vulgaresno tuvicran necesidad deconsiderarla
(ibid, pag. 168)
2
nacesario cambiarles.* Sin embargo,-algtin «funesto azar *
inaugura el tercer periodo; por casualidad (tal vez debido a
‘una erupeiéa volednica), los hombres descubren la metalur-
giay el empleo del hierro permite roturar la tierra, inventar
la agricultura, lo que implica una especie de sistema de
intereambio econ6mico (division del trabajo entre metalirgi-
cosy agricultores), sistema que duraen tanto queden tierras
por roturar.
“El siguiente periodo concierne al nacimianto de la propie-
dad a partir del momento en que todas las tierras han sido
roturadas: algunas poseen las tierras (ls «ricos») y otros no
‘poseen nada (los «pobres»). Entonces comienza un estado de
guerra, pues los pobres procuran tomar tierras para ellos
hasta que los ricos proponen un contrato que pone fin a la
‘guerra y les permite conservar su riqueza: asi nace la desi-
gualdad entre los hombres. Viene luego la descripeién de la
vvida politica, de eu eorrupeién hacia la tirania, pero el curso
de Althuaser no analiza eses paginas y se limita a algunas
‘observaciones sobre el regrese del origen (estado natural) al
final del proceso (caida en la tiranfa).
Como ee ha dicho, el texto de Rousseau se parece a un
relate, casi una novela, dela historia humana} es un cua-
dro imaginario inspirado en relatos de-viajes (los Tejanos
salvajes de las islas),refinado mediante las observaciones de
Buffon (a quien Rousseau se refiere on numerosas notas):
Veo un animal menos fuerte que los demas (...). Lo veo
seciaree hajoun roble, aplacar Ia sed en el primer arroyo que
encuentra [..]. Asi es el animal on general y ast es también,
segiin el informe de los viajeros, la mayor parte de los hom-
bres salvajes.»?
* aiste perfodol... debid dehaber sidola épocamés felizy lamés
perdurable|..., Eso stadoera[...Jel mejor para el hombre... BL
{enero human estabs hecho para permanecer asi por siempre(.,
{Sse estado era la verdadera javentad del mundo» (bsa, pag. 171).
“Ibid, pag. 171
Ob Hombre! [..Jhe aquttu historia, tal emohecretdoleerls
(Jen la naturaleza, que nunca mientoe (bid, pag 189).
Thid, pags. 188 y 140.
as2. EL cunso pe AuriuesER
El curso de Althusser no se ocupa de los «conceptos funda-
mentalesy de Rousseau, es decir, del derecho natural, la
naturaleza humana, la alimentacién (vegetales o carne), la,
salud, la bondad, el amor a si mismo, la propiedad, ete."
Althusser se interesa en un problema al margen de esos
‘conceptos, el del desarrollo de Ia historia, el del pasaje de un
perfedo al otro, de un momento presente a su futuro. ¥ trata,
al Discurso sobre el origen de ia desigualdad no como un
relato, sino como una cadena conceptual, como una serie de
problemas filoséficos nuevos que buscan soluciones nunca
‘propuestas hasta entonces, Louis Althusser presentaeltexto
‘como si fuera un engranaje comandado por la posieién inicial
de Rousseau, la del verdadero origen, wen la raft», la de la
opuras naturaleza, Luego demuestra emo cada detalle del
‘texto es una respuesta te6rica a las dficultades que surgen,
del hecho mismo de esta teorfa, y lo que nos parecta ser nada,
mas que decorados, puestas en escena 0 personajes, 58
revelanen alectura de Althusser como verdaderos coneeptos
filoséficos, Allf se encuentra la «firma» Althusser, su marea
significativa: «levanta> los conceptos de la misma manera
‘como el cazador levanta la presa y construye nuevos concep-
tos para encajar las teorias que establece,
Los tres cursos que dicta cbedecen al siguiente detalle: el
primero trata sobre el origen, ol sogundo sobre la génesis de
Insociedad y, finalmente, el tercero vuelve sobre el estado de
origen para detallar su coherencia.
‘Loque sorprende en este enfoque del texto es que, lejos
de presentar las posiciones de Rousseau sus «ideas», como
sesuele decir-, Althusser concentra nuestra atencién en el
problema que las rige, y estira tanto como es posible la
"Todos esos conceptasconstitayen ol jot dt ib de Victor
Galiashmnish Anthroplopieetpoliiguslesprincipes dueyatime te
Roussoau (Vein, 197. A propio de ede libro, Althosserexeribta:
“Beha reflesionado sotrela genealogia Ge los concepts (Goldsch
tah eyo libro es defini), perone sha reflexonade sobre lo
tise de ode Spats ie coronaria dare
sme de a rencontre, en Berit plalocophiquese pollgues, tomo
I, Stock{IMEC, 1994, pag. 554 a a
u
distancia entre el problema y su solucién, dejando a la vista’
todos los hilos tensos a reventar que los separan. Comose ha
dicho, Rousseau eritioa a sus predecesores en cuantoa quest
{dea del corigen» ya es social, por lo que no legaron al
verdadero origen. Apartir deallf, Althusser examinacl texto
deRousseary demuestra quelacritica quele dirigea los otros
filésofos esta-planteada en términos tales que no se ve en
‘modo algunocémole es posibleal propio Rousseau eseapar al
‘error que les reprocha a los demas, ipues les reprocha un
error mientras demuestra que este era inovitable! En efecto,
Rousseau cuestiona el empleo de la razén puesto que esta no
es natural sino social; resulta, pues, incapaz de captar el
estadonatural. Pero la filosofia nodispone de otraherramien-
‘4a que no sea Ia razén para pensar lo que fuera, y sila razén
queda invalidada, no ge aleanza a compronder cémo podria,
concebir algo que la excluye por esencia. Nadie puede trazar
tuna Iinea recta con una regia toreida, ni siquiera aquel que
‘denuncia la curvatura de la herramienta. La filosofia queda,
atrapada, dice Althusser, sen el circulo de la desnaturaliza-
cidne, del que resulta imposible salir con nuestras facultades
(a raz6n, la imaginacién...), que son en si mismas producto
deesa deanaturalizacién y quo estan atrapadas en ese scircu-
lov. Para pensar fuera deese cfreulo, parapensarla verdadera,
naturaleza, {e6mo sacar la raz6n de ese circulo que la pro-
duce? De esta manera, Althusser presenta a Rousseau atra-
padoen|atrampaque le habia tendido asus predecesores, en
ja trampa que termina atrapdndolo a él; al invalidar ala
propia razén, y no solo a un error del razonamiento, queda
condenado a la impotencia, Rousseau «sale del cireulo por el
interior», explica entonces Althusser, «ingresando en si mis
‘mo», eseuchando «la vor del corazén»." Althusser sustrae el
scorazén» roussoniano a las interpretaciones roménticas 0
" Rn da curao (notas de los oyentes) de 1966, Althusser eniuneia:
“Bata soluoiin desarma; se trata de recucrir al corazén> (Louis,
‘Althuater,Plitiqueet histoire, cursoen la Bscuela Normal Superior
(ENS) (1956-1972), Seuil, 2006, Texto establecido por Frangois
‘Matheron), in 1972, esta “soluciéne no iba acompafiada por matiz,
ubitalive alguna. Seiislemos que la nocién de scorazdn> no se
encuentra expietamente en elDiscursosobreelorigendeladesigual-
dad, sino on ol Bmilioy en los textos autobiograticos
6rs ee
{ntuicionistas para otorgarleunestatutaepistemolégico;aun
dontro de la desnaturalizacién, es la vor dela naturaleza la
quepodré guiaralarazén. Eleorazén noesunelementoentre
otros del pensamiento de Rousseau: es la clave operativa de
jana operacién imposible, el conocimiento de la verdadera
naturaleza, Pero hay més: al colocar a la razén dependiente
del corazén, al dare aafun estatuto secundario, Rousseau se
desmarca>, «tama sus distancias» con la flosofia del Thum
nismo, quecolocalarazén como principio primeroy supromo.
FE ecorazéne'es, puss, no una eosa -por mas intima que sea,
sino una operacién feérica cuya consecuencia es captar al
verdadero origen, el estado de naturaleza pura. «Pura» en la
expresién sestado de pura naturaleza> indica ~Althusser
insiste abundantemente en ello~Ia diferencia con «el estado
naturale, del que hablan todos los flécafos del derecho
natural. El scorazéns es tun concepto que opera sobre st
abjeto propio y ese objeto os la «pura» naturaleza." Bee
primer curso fija, pues, la situacién de Rousseau en su siglo
Y dispone el estatuto epistomel6gica de sus conceptos.
Bl segundo curso se ocupa de Ia génesis de la humanidad,
de esa génesis que lleva a la sociedad que conocemos. Tam.
bign alli, Althusser se instala en la exacerbacién de los
problemas, Habiendo fijado el estado de pura naturaleza al
salir del «cireulodela desnaturalizacién-(enelcuallos demas
permanecian encerrados), quedaba por ver por eudl medio
seria posibleregresar hacia esadeenaturalizacion (quehabia
tenidolugar,loqueeraunhecho, puesto que elestadodepura
natureleza noezistia mds). Enver deorentarserépidamente
hhacia la olucién propuesta por Rousseau (de le que hemos
hablado antes: las catéstrofesnaturales,el deseubrimientode
lametalurgia), Althusser someteel estado depuranaturaleza
una verdadera tortura filosfica para hacerle enfesar por
todios los medios quo era incapsz, radicalmente incapaz, de
producir la sociedad; era comosi Rousseau, después de haber
Bsto toma ha sido notablemente retrabajado por Bliane
‘Martin-Haag, quien reconstruye el sistema» de Rousseau a partir
de Iss indieaciones biogréficas sobro su sconeiencia», concebida
‘[Link] especie de fuerza impetuosa de pensamienta casi autno-
mo liane Martin-Haag, Rousseau etla conscience sociale des Li.
‘midres, Honoré Champion, 2008)
16
salidomedianteelcorazén del irculodeladesnaturalizacion, «
sehallara atrapado en un segundo «cfrculo-, el del verdadero
origen, sin ningsin medio para salir de él. Al querer formular
‘un origen verdadero que expulsara todo rastro de sociedad
‘camuflada, Rousseau queda encerrado en un «aislamiento
teéricor del cual no tiene escapatoria; entre ese origen
verdadero y la sociedad erea una «distancia», un eabismor,
‘aan vaelo excavado por esa separaciOn». Es el precio que se
debe pagar por ese origen que es una «nada de sociedad», una
nada» y no solo tina «ausencia-, pues la nada no indica su
ausencia, en el sentido en que un ausente es esperado,
eatalogado, en que hay para él un lugar vacio, ala espera, al
{que es posible referirse. Althusser presenta elestadode pura
‘aturaleza como un presente sin porvenir, en el sentido
radical; el porvenir no es una necesidad inscripta en et
presente (lo que denomina «deduecién 0 anilisis~ de eson-
cia»), sino que es necesario ver bien que el porvenir ya no es
‘una posibilidad del presente (una virtualidad dependiente de
‘elementos diversas contenidos, que eventualmente pueden
‘componerse). El porvenir no es una necesidad ni una posibi-
lidad: es lo imposible del presente. De este modo, el tiempo
historieo queda apariado, tironeado en medio de un presente
‘suspendido, absolutamente separado de «su» porvenir (un
sabismo-), Sobre labage desta situacién desesperadamente
bloqueada, Althusser opone las soluciones del derecho natu-
ral (Hobbes, Locke) a las de Rousseau; para Hobbes y Locke,
Iasociedad se deduce del estado natural, puesto que allfyase
‘encuentra, y su génesis resulta «lineal y continua: esta es
‘una «deduccién de esencia». Para Rousseau, esta génesis &S
todo lo contrario de una deducei6n: solo se puede hacer a
golpes de azar y de accidentes procedentes del exterior
(catastrofes);esuna génesis [Link] «laguna», rupturas»,
chiatos», Finalmente, el estado natural se halla «desmembra-
Gor en tres «momentos discontinuose. Al cérculo cerrado del
origen verdadero cireulo 1),le suceden otros etreulos asimis-
‘mo herméticos: lajuventud del mundo (cireulo 2),]anacionte
‘gricultura (cfreulo 3), Esta presentacion en jirones de la
teoria de Rousseau lleva a Althusser a definir dos puntos. El
primero consiste en que le filosofia de Rousseau no procede
Ww‘mediante el derecho, sino mediante «la historia», mediante
«el acontecimiontow: no existe en ella la apelacién al derecho
procedente de una humanidad temerosa (come en Hobbes,
donde los hombres prefieren someterse alas leyes antes que
‘a morir). BI hecho accidental e imprevisible es el que todo lo
cambia y estabiece un nuevo orden. H segundo punto lleva a
In teorfa de esta historia. Hsta historia de Rousseau es una
‘combinacién de loaccidental y onecesario: los accidentes son,
contingentes, pero llegan «en el momento oportuno». Existe
scoineidencia entre el azar y el momento en que ocurre el
azar, *loqueestablece una historia racionaly noteleolégica,
puesto quela necesidad del porvonir debe aguardar lacontin
gencia. A continuacién, Althusser vuelve a egos tres sefrc-
los» del estado natural: pura naturaleza (circulo 1),juventud
del mundo cireulo2) ymetalurgia + agricultura circulo8). Si
bien Ios circulos (2) y (8) son el resultado de un proceso, ol
frenlo (1), par el contrario, «no resulta de nada- ni tampoco
ses el comienzo» pues scomienza después del origens. De
‘manera que procede de nada y no va a ninguna parte: queda
como suspendido en al «vacios,
El curso exsmina a continuacién ese estado primero y
preparael cursosiguiente, del que detallard sucontenido. Ese
estado es colocado por Althusser bajo el signo general de la.
nogacién: es una «nada de sociedad», una «nada de derecho
natural» y obliga a Rousseau a una «representacion de la
nogacién>. Althusser explica que «la realizacién> de ese
svacio» resulta asegurada por «el bosque», que es «un vacion,
«sin tiempo», mientras que las cualidades humanas son en si
‘mismas «puramente negativas» (como la piedad) o wirtue-
less, «a Ta espera» (como la raz6n y la «perfectibilidad.). Este
verdadero origen es «el origen de nada», no es la duplicacién,
verdadera del origen falso, como en Piatén, para quien el
‘error (las sombras en el fondo de Ia eaverna) es la réplica
deformada de la verdad (la luz y las ideas de afuera).
En cada momento de la historia, el porvenir no se halla
+ Bstacuestién del «momento oportunos es abjeto de numerosas
raflexiones en Eiilio, por gjomplo, en el lbro V, a propdsito dal
encuentro entre Emilio y Soffa («Fiacia mucho que Softa estabe:
4quizds Emilioyala habia visto; peroaololareconocerd cuandoleqwe
el momento opertuno», Emilio, ibro V, pag. 768).
18
simplemente ausente del presente: resulta aniquilado por
scl rn el te ns
pir, est repleto de un anticuerpo que convierte en vacio el
porvenirst esque porcasulidadso presenta. bosque sere
Enticuerpo, pues atiborra al hombre salvaje de todo aque
{ue podria necesitar ants ain de que siontala necesidad et
{in agujero negro que engulle de antemano toda causalidad,
dam que ne hay porveni on preparacon y ni squiera en
gesiacon. As, la sporectbidad> no araiga en ol stado
atural, pero da, més adelante, sus frutes en la sociedad: la
(tudes Jean-Jacques Rousseat, 3 13,
‘dieiones del Museo Jean-Jacques Rousseau, 2002). i
1leyes econémicas universales (fuerzas productivas, rela-
ciones de produccién...)."
‘Al final de es0s tres estados naturales lloga el contrato
social, que es «un salto al vacio», algo suspendido sobre un
vvacfo>, que es un «recomienzo del origen», «una negacién de
Ja negacion» («desnaturalizacién de la desnaturalizacién»)
Enefecto, el contrato social desnaturaliza al hombretal como
se encuentra en los estados (2) y (3). Pues bien, esos estados
son ye desnaturalizaciones del estado (1): se tiene, pues, una
desnaturalizacién dela desnaturalizacién.
El tereer curso es més conereto, Althusser advierte que
encararé.una lectura del propio texto para analizar en detalle
lo que permite pensar el estado de naturaleza pura. Ese
estado concierne, en primer lugar, a la relacién del hombre
con la naturaleza y, en segundo ugar, a la relacién de los
hombres entre si. La primera relacin (hombre-naturaleza)
5 una relacién sinmediata»: «al hombre se encuentra en st.
morado, en lanaturaleza, pues esta colma todas sus necosi-
dades en todo momento y en todo lugar. La segunda relacién
(hombre-hombre) es «nula», enadao: les hombres viven dis-
ppersos, sin contactos, nose ven das veces y se olvidan del otro
‘apenas|o dejan de ver. Esasrelacioneshacen posible elestado
de pura naturaleza, pero jesos hombres en sf mismos son
Posibles? Hay que demostrario. Esta demostracién implica
luna operacién te6rica particular, pues para comprender ese
dispositive de Rousseau-es preciso dies Althusser-proceder
ala promocién de ciertos conceptos que no son conceptual, Althusser recoloca los ele-
‘mentos dela teorfa y pone en evidencia sus oposiciones frente
‘otras teorfas (Hobbes, Pufendorf, Dideroty también Aristé-
teles). En ese sentido, este tercor eurso resultara més fami-
liar alos lectores habitiuados a Rousseau; allireencontrarén.
aun Rousseau conocido, pero desplazado,subrayado,redistri-
Duido.
8. Los CoNcEFTOs EN AocION
Bs nocesario volver sobre esta deseripcisn que acabamos de
preentar del creo de Althusser ween de doce
de sus anpostos. Ante tode, el lector que haya
lonlolDisuroo abr el orgen de desigualdad antes
Go ocr a Althusser no podré dejar de destacar algo: existon
Glertat palabras eresionesempleadas por Aldhussr que
ton las mismasexpleadas por Rousseau. Althusser tabaja
tatoncescobrocl oto de referencia ejemplo: estado de pura
Sataraleca,pedad,juventud del mundo, bosque, neesida
des.) mientras que otras palabras yezpresianes palabras
J expresionos que vuelvon insistentomante J largo de In
Ccputcén estan abgolutamente aasentas en el Dicurso
sobreal orion de a deigualdad einen on otros textos de
Rousseau ejemplo: real nada distancia, vaso, ngacion
Uslanegacion.) Hota obsorvacioninmodinta ova opener
Gon panos de ftixion, olde lo expla (el toto de Rous-
tou conous Palabras, cayoeentidnospreisacarar)y el del
xplicodor(lascurso de Althoseer, conus palabras fabrica-
Gaequo le sirvencomohervamientas para trabajar el primer
aplano. Uno se hallaria entonces en el caso bastante fre-
fuente dela explicacén del texto» que utiliza eategorias
generales para destacarla logica de un razonamiento, us
teen ot intenstone. Arsen era manera de er
ts incompleta, pues en verdad hay no solo dos planos
(Palabras de Rousseau/palabras de Althusser) sino tre.
‘GPor qué tres? Porque el primer plano, el de las «palabras
de Rousseau», se distribuye on dos niveles,loque nos lleva
a distinguir tres planos
1, Por una parte, estén las palabras (en verdad, los concep-
tos) que operan en el texto de manera asumide, que estén en
el centro de la reflexién de Rousseau, que desempefian un,
papel te6rico explicito: naturaleza, fuerza,necesidad, piedad,
perfectibilidad...: todos esos conceptos alimentan lo asencial
de los estudio especializados.
2. Perohay otras palabras (quizd conceptos, dice Althusser)
‘quese encuentran sobreel trasfondoy forman una especie de
acompafiamiento, de apuntalamiento, de explicacién pun-
tual: Ia pura naturaleza, ol bosque, los accidentes..., de los,
cuales Althusser dice que Rouseau los «practicaba sin
«verlos», porque miraba hacia otra parte. Ahora bien, al leer
su curso so advierte que son claramente esos conceptos del
trasfondo los que estén investidos con un primer papel, son,
clos los que atraviesan el texto de Rousseau para marear &
coherencia, su unidad. El ejemplo del bosque es notable:en el
texto de Rousseau solo parece ser un espacio necesario para
ia reprosontacién de los actores, solo esta alli para acoger la
vvida del hombre salvaje, mientras que en el curso do Althus-
ser el bosque se convierte en el actor principal, se despliega
a través de cada detalle del texto, lo sostiene y lo produce
hastael extremo de que el hombre natural, la pura naturale-
za,.., no es més que las sombras de los drboles, los frutos
te6ricos del bosque que soparta todo el edificio.™
"Bs muy dsstaahle que los tres conceptos directors do Ia
lectura de Althoaser,eaaber bosque el ccentey azar can
‘tentes del exealente Dictonnatrede dean Jorqueeffouseguo,
siemens pte ol pia nn nn rn cine
Jncluje ase d00terminno i Trosseony # S Eiguldinge ar
‘Honoré Champion, 2006). *
22
3, Nos parece que esta promocién de los conceptos-escena-
tio o personajes-concepto es consecuencia de la intervencién
del ultimo plano (circulo, vacio, nada...) sobre el texto de
Rousseau, Bs como si ese tercer plano, en vez de trabajar
sobre el texto, se deslizara por debajo de él para producir el
estallido de los segmentos criticos, para producir hernias
‘conceptuales, Althusser forjay utiliza esos subconcoptos para
mostrar las venas de la corteza textual, para destruir st
aparente continuidad a los efectos de restablecerla sobre
otras bases, sobre nuevos conceptos, sobre un nuevo texto de
Rousseau: en verdad, el mismo texto, pero invirtiendo los
papeles, con el escenario anteponiéndose a la escena.
‘El segundo nivel de lectura es lo que hemos llamado la
spromociénr conceptual de ciertas figuras, 1a que Rousseau
‘Spracticaba» sin verlas, pues «miraba hacia otra parte». Nos
parece que enesenivel Althusserabre una vastacontera para
jos estudios sobre Rousseau, pues sefiale el poder conceptual
do bjetos triviales (los arboles) ode puestas en escena (lano-
pelea al pie del drbol frutal). Mucho antes de que Gilles
Delouze propusiera la nocién de «personaje conceptual,®
Althusser ya la habia elaborado y permitido «ver», por ejera-
plo, que loa intereambios epistolares de La nueva Blotsa son
‘ana «puesta en eseena» del concepto de virtud, que las
diversas spuestas en escena» del Emilio remiten a leyes de
desarrollo dela historia humana, quelasexvalidad femenina
std ligada a la teor‘a de la historia, que el propio Jean-
‘Jacques Rousseau establece sus «biografiasy como la dltima
puesta en escena experimental delanaturalezahumanay de
50 desnaturalizaciOn, Althusser fundié lo novelesco y 10
pintoresco de Rousseau en el orden drdstico de a conceptua-
Yidad sistematica, Muchos lectores modernos de Rousseaule
eben mucho."
» Cf, Gilles Deleuze, Qu'est-ce que la philosophic®, éitions de
‘Minuit, 1991, pag. 60 [sQué es la fllocfta?, Barcelona, Ansgrama,
10981
2% Gitemos os mds recientes: Jean-Luc Guichet, quien atraviesa
1a obra tag la pista del animel (Rouscoau, lanimal et "homme,
Gaitions du Cerf, 2006), Lae Vincenti Wlean-Jacques Rousseau,
Pindividiset la république, Kimé, 201), Biiee Bachofen (a cond
(Hon dela Liberte, Rousseau critique des reisons politiques, Payot,
23‘Comencemos por el tercer plano, que corresponde al primer
curso, después de la introduccién donde se establece Ia
comparacién entre Maquiavelo y Rousseau. Lo que denomi-
names «tercer plano» concierne a esos concepts inhallables
en el texto de Rousseau y que Althusser insintia permanen-
‘temente bajo ese texto para revelar sus fracturas, los puntos
de crisis. Bl primero de esos conceptos es el de cireulo,
aplicado de manera diversificada: Rousseau le reprocha alos
fildsofos haber confundido el estado natural con el de la so-
ciedad al inscribir caracterfsticas sociales en el seno de la
natureleza, pero agrega que este error est basado en larazén,
‘que es en si misma incapaz de pensar otra cosa que no sea la
sociedad, pues ia razén no es natural sino social. Althusser
denomina a ese argumento «el circulo de la desnaturaliza-
cién> o«delaalienacié[Link] figura de ireulo vamuchomés
allé de la figura logica de «circulo vicioso», es decir, de la
tautologia, de la repeticién de lo mismo (A=A, Ia razén
socialla sociedad razonada). Aqui el eirculosediala la ausen-
cia de un afuera o, para [Link] otro modo, la ausencia de
‘una causa que permitiera salir de él; es un efreulo antihege-
iano, sin motor interno, que no puede girar en redondo por
falta de causa interna. Si Althusser habla de eireulo de la
desnaturalizacién que envuelve a la razén impotente para
salir, nolo hace para volver a bautizar la tautologia metodo-
logica denunciada por Rousseau; lo hace para mostrar la
imposibilidad de salir de oce efreulo, pues Rousseau queda
encerradoen su propia critica, sinmedios paraescapar deal.
Elefreulo no es ni una figura légica ni una figura topolégica,
sino causal 0, mejor dicho, «anticsusals. Althusser lama
cfreulo ana configuracién tedriea que no contiene las causas
de su desarrollo. Cada circunstancia de «eirculo», puntual-
mente enunciada en el curso, es atribuida a esta crisis de
2002), Bruno Bernardi (Le fabrique des concepts, recherches sur
invention conceptucile chez Rousseau, Honoré Champion, 2006),
Florent Guénard (Rousseau et le zravail de la convenance, Honoré
(Champion , 2004, asf como al libro de Ellane Martin-Haag que, a
‘partir dela nocion de seonciencia»,reorienta a Rousseau hacia tn
‘materialismoparcial peroradieal (Rousseau oula conscence sociale
des Lumiores, Honoré Champion, 2008)
on
causalidad y Heva a 1a misma pregunta: geémo hacer para
salir de él, dado que Rousseau ha cerrado las puertas y noha
fentregado las laves? Asi, luego del eireulo dela desnaturali-
zacién queimpide encontrar el estado natural, ocurre queese
estadonatural, una vez enunciado por Rousseau, resulta asi.
vvez califieado de efreulo,y de la misma manera [Link] el,
estado de juventud del mundo y, finalmente, con ol de la
metalurgia y la agricultura. Es0s tres efrculos no producen,
nada més que su recomienzo, es decir, nada, y Althusser
coloca todas las veces a su oyente en una espera de sclucién,
‘que ee una espera sin objeto, puesto que ese objeto, la causa
‘esperada, no se encuentra dentro del efreulo. Sobre esa
espera, sobre ese «suspenso» que es una espera de [Link] sabe
bien qué, Althusser construye una escena de vacfo, deausen-
cia, de apartarse, de demarcacién, de distancia e incluso de
‘abismo(palabrade Rousseau tomadaenun sentido diferente).
4, ComPARACtON ReTRE LO8 CURSOS
e 1956, pz 1966 y pz 1972
Esa figura del circulo que encierra una nada de causalidad
arece establecerse bastante tardiamente en las lecturas de
Althusser. En 1956,su curso sobre Rousseau afirmaba, porel
contrario, que “Rousseau concibe la historia como un proce-
80, como él efecto, Ia manifestacién de una necesidad inm:
nente(...]-Pero[...]noes|...) un desarrollo lineal y continuo,
‘es un proceso nodal, dialéctico».** O también: «Rousseau tal,
[Link] el primer ilésofo quehaya concobidosistematicamen-
te el desarrollo de la historia [...] como un desarrollo vincu-
lado dialéoticamente con condiciones materiales (..1 (cf. el
bosque, el fin del bosque, rivos y pobres...)™
En ese curso estd por cierto ia cuestién de cfreulo, pero es
elde la tautologia.* Se ve bien entonces que Althusser, como
lamayor partede los lectores marxistas de Rousseau, busque
Louis Althusser, Les problimes dela philosophiedel'histoirer,
on Politiquect histotre.., ob. ct, pag. 111.
= Ibid, pag, 113.
Circle de las teortas sociales y juices que colocan en al
25enel Discurso sobre el origen de la desigualdad wna eausali-
dad histérica interior (nmanenta-) para una historia que
avanza. seltos(proceso nodal dialécticon)y questa findada
sobre una base matarial (cel bosque...). Bl euadro de un
tiempo histrieo al borde del abiemo, vacfo de doterminacio-
nes, no estaba de moda.
Diez afoe después, en elcurso de 1966, aparecen lcireuio,
lvacio la nada... Pero no tienen la misma sistematicidad y
ain estaban ligados a formas tautolégicas, a la génesis
dialéctica. Ciertas formulas que el curso de 1972 oloca en el
contro de su reflexién se encuentran alli, asf como «circulos»
separados por secidentes» Hay que sefialar una diferencia:
fen 1966 la relacién interna entre el cardetor carrado del
circulo y el aniquilamiento do la historia (vaco) noes expi-
citamente pensada. Por eso, el bosque no desempelia allel
papel decisivo anticuerpo causal) que desempenaré seis aos
Gespués en el curso que nos ocupa
Volvamos al eurso do 1972, Se ve que el ssubconcepto- de
etreulo y los , «una ley especifica gobierna cada una de esas faseo>
(pg, 808), nada de sociedad (pag. 809). Bl esquemase encuentra
nla pig $00.
Engels, Anti-Darhing, cap. XII, ob cit, pag. 171
26
tipo particular de causalidad, la que no se podria prever, ni *
esperar, ni adivinar, pues es un waecidento», palabra’ de
Rousseau que Althusser eleva al rango de eoncepto rector.
Para hacer el vacio, para demostrar bien que no existe en el
cireulouna causa, porinfima que fuera, que pudiera hacernos
salir de é, es Ilevado a establocer el «bosque» como concepto.
Enefecto, el bosque es percibido como laanulaciénapriori de
todo lo que pudiera abrir el efzeulo, De manera que no es que
no haya nada en el cirealo, sino que hay una construccién,
meticulosa de esa nada. Hi bosque es un «conceptos, pues
resulta fabricacién ineesanteymeticalosa de esa nada; por
todas partes excava un vacio entre toda cosa y su séquito,
bloquea de antemano cualquier embrién de causalidad,
‘Al hacer e vaefo en torno a los circulos y en los efrculos,
Althusser maneja una teorfa de la historia ala inversa dela
tradicién -dialéctica-, que describe el tiempo histérico como
tun despliogue de contenidos, de las «contradicciones inter-
nas» que producen eu euperacién, Nohay ninguna contradic
ign en los efrculos althusserianos y la historia se vuelve
solidaria com Ia idea de acontecimiento, os decir, de accidente
imprevisible que llega en el momento oportuno. Seria err6-
‘neo pensar que el pasaje sobre la «negacién de la negacién»
(edesnaturalizacién de la desnaturalizacién-) sugiere una
especie de dialéctica, sogin el modelo de Engels. Pues en ese
pasaje Althusser define el eontrato social como una negacién
de la negacién porque el ingreso del hombre a la sociedad
politica debe desnaturalizarlo (Rousseau lo repite en varios
textos) o esta dasnaturalizacién se aplica, como se ha dicho,
aun estado anterior (juventud del mundo, agricultura), que
fs ya tna desnaturalizacién en relacién con la verdadera,
naturaleza (pura): es, pues, una desnaturalizacién de la
desnaturalizacién. Pero esta formula, lanegacidn delanega-
cién, lejos de ser el motor quo va desde el prosante hacia el
futuro (dea pura naturaleza hacia la sociedad) es el regreso
del presente hacia el pasado, para recabrarlo a posteriori, lo
‘que Althusser denomina una «recuperacidn». La sociedad
‘toma de la naturaleza lo que 1a naturaleza nunea le dio
Existe, pues, regreso de (hacia) la pura naturaleza, pero en
absolute segiin une espiral dialéctica que avanza por s{ ola,
a1sino, muy al contrario, segiin una comprobacién del regreso,
‘ma recuperaciénde loque estaba sin efecto, sindindmica, sin
progreso: una simple comprobacién. Se puede advertireusn-
toRousseauledebe a Althusser: una lectura que transforma
sus figuras imagenes, personajes, escenario, situaciones...)
en verdaderos coneaptos y una teoria de la historia, materi
lista pero no dialética.
5. Lo que Aursussen
Lz pear a Rousszay
Al considerar los tres cursos de Althusser sobre Rousseau
(1956, 1966, 1972), se ha obsorvade que ce aleja progresiva-
mente de lo que se podriasdenoininar la leetura marsista
tradigional de Rousseai. Bxisten, evidentemente, lecturas
marsistas muy divergentes acerca de las interpretaciones,
pero por lo general giran en tomo a las mismas preoeupaci
nes. Rousseau es un pensadar
(H Lefebvre, Del tat, tomolll,UGE 10/18, 1977); -Rousseau, Mare
28
que ver con todo aquello. Alif ya no es cuestiGn de dialéctica
‘y,como se ha destacado, la «negacién de a negacién> es todo
To contrario de lo que Engels entiende por esa misma expre-
‘sign, puesto que en voz de sor un proceso orientado hacia ol
futuro, no es mas que la «recuperacién» retrocomprobada de
‘un pasadoinsctivo. Los problemaseconémicoshan desapare-
cido y todo el eurso se concentra en torno a los «circulos»
herméticosy vaciadosde causalidad, enel azar de osacciden-
tes imprevisibles, en la teorfa retrospectiva de la historia,
Ia que rompe con él monismo de las leyes que conformaba la
‘base del materislisme histérico y dialéctico difundido: ya no
es cuestién de lucha de clases ni de fuerzas productivas
(elementos, sin embargo, faciles de mostrar en el texto de
Rousseau a partir de una simple identificacién:ricos/pobres,
trabajo forzoso...). As, Roussoau aparece bien lejos del
‘marxismo y el profesor Althusser se presenta extrafiamente
alejado dei fildsofo comunista que habia conseguido reputa-
cin mundial merced a sus andlisis de los eseritos de Marx,
Tenino Mao.
La lectura de los textos péstumos y de su correspondencia
demuestra que las cosas no eran asf, y queen 1972 Althusser
‘ya rumiaba la cuestién de la filosofia materialista segxin un
‘Goble pensamiento.
Por una parte, fabrica «su Maras al retomar los términos
°¥, sobre todo, somos esclarecidos por su biogra~
fiapéstuma, [Link]«materialismodel encuentroven,
‘estos términos; Yo dactilografiaba (entre noviembre de 1982,
y febrero de 1983) un manuscrito filos6fico de doscientas
péginas que heconservadol...].Allfexpresabapor escrito, por
primera vez, ciertacantidad deideas que conservabacuidado-
samente en Ia cabeza desde hacia més de veinte afios sin
confiarlas a nadie, dado lo importante que me parecfan»*
Esas ideas importantes son les del materialismo del eneuen-
tro, esa «corriente subterrénea» cuyo resurgimiento quiere
“Cf Yves Vargas, «L*horrourdilestique( description dunitinésai-
relsend-C. Bourdin di) Alehsser-une lecture le Mar, PUR, 2008,
‘Louis Althusser, Lettres & Franca (1961-1973), Stoek/IMEC,
1098, pag. 784
outs Althuster, énine ela philosophie, Maspero, 1969, 4g.
51 (Leninylafilosofia, Méxio, Bra, 1975] Reproducidoen Solitude
‘de Machiavel, PUP, 1989, pag. 182 (ubrayadoporL., A.)ULasoledad
de Maquiavelo: Mars, Maguiavelo, Spinoza, Lenin, Madrid, Akal,
2008}, ise toxto es analizado en ete sentido por Pierre Macherey,
Histoire de dinosaures, PUF, 1999, pig. 216.
30
revelar; lo atribuye a Epicuro y a Deméerito, pero es Rous-
seau quien lo reactiva,* y Althusser, en ese texto escrito con
‘ungencia, retoma en parte el curso de 1972.
No tratamos aqu{ de presentar esta nueva filosofia;* nos
limitaremos a mostrar los temas que en ella le hacen eco al
curso sabre Rousseau que nos oeupa. Algunas citas daran el
tonoy harén ver la diferencia radical entre ese materialismo
yla tradicion materialista (mecanicista o dialéctica) que es,
‘como se sabe, un pensamianto de Ia necesidad, del determi-
nismo, de las loyes del ser.
“Mi intencién consiste en insistir sobrela existenciadeuna
tradicién materialista no reconocida por la historia de la
filosofia. La de Deméerito, Epicuro, Maquiavelo, Hobbes,
Rousseau (el del segundo Discurso), Marx y Heidegger, con
las categorfas que ellos han sostenido: las de vacio, de limite,
demargen, de ausencia decentro, de desplazamientodel cen-
tro al margen (y viceversa) y de libertad. Materialismo del
encuentro, de la contingencia, en suma, de lo aleatorio™.
«Esta filosofia es en todo y para todo una filosofia del vacio
(J, una filosofla que hace el vaefo filoséfico para darse 1a
existencia [..]. Bl “objeto” por excelencia de la filosofia es la
nada, la nulidad, el vacio.**
Ese vacio es el que Althusser pone en ovidencia en su
interpretacién de la teorfa de la historia en Rousseau, es la
* Louis Althusser, Lavenir.., ob. city pig. 261.
Al Rousseati dal segundo Discurso delDiscursoobreetorigen
de las lenguas le debemos la recuperacisn del materialismo del
‘encuentro, (Le egurant souterrain du matérialisme de la rencon-
tree, on Berit philosophiques et politiques, tome J, Stock/IMEC,
1994, pg. 556)
® Se puede consultar al respecto, sobre todo, « Jean-Claude
Bourdin, «Matérialisme aléataire et ponsée do la conjoncture, Au-
ela doMaras,ond.-[Link] (dir),Althusser;unelectureds Mars,
ob. eit, asf como a Annie Ibrahim (dir), Aufour dAlchusser, le
‘matérialisme aléatoire, Le Temps des Cerises, 2012
* Louis Althusser, «Philosophie et marxisme, entretiens avec
Fernanda Navarro (1984-1987), on Surla philosephie, Gallimard,
1994, pég.42[Filosofiay marsisma lntrevistade Fernanda Navarre
a Louis Althusser, México, Sigio XXI, 1988)
Louis Althusser, «Le courant souterrain..., ob cit, pég. 547
(subrayado por LA),
31‘nulidad de porvenir en el seno del presente, esa ausencia de
‘cualquier ley general que permita dibujar los contornos deun
posible. Lo real, pues, no es més que la consecuencia de los.
chechos consumadoss, de los «encuentros>, de la «contingen-
cia», yla necesidad (tan importante en el marco del materia
lismo tradicional) no ea més que un retorno del pensamiento
‘al hecho consumado, que era absolutamente imprevisible, y
que retoma para establecer su necesidad. Lo real histérico
inventa sus eyes y el pensamiento «tomael tren en marcha,
y se pone a su ritmo, para comprenderlos a posteriori.
El texto péstumo (wa corriente materialista....) declara
ampliamente su deuda con Rousseau:” «Lo més profundo de
‘Rousseau se encuentra sin dada [...Jen esa visién de todateoria
posible de la historia que piensa la contingencia delanecesiad
como efecto de la necesidad de la contingencia, pareja de
conceptos [...] abiertamente planteada por Rousseau.»
En péginas eseritas con urgencia, se encuentra el Rous-
seau de Althusser de 1972, pero con algunas diferencias. En
el curso sobre Rousseau, le nocién de ecirculo» es la que das.
estatuto teérico al evacior y a la «nada», pues ese vacio es ol
vacio de causalidad ligada a un estadio fjado y encerrado
sobre si mismo, sin exterior: el vacio es un encierro. En el
texto sobreel materialismo del encuentro, el cireulo se rompe
ylibera el vaeioy la nada quese vuelean al conjunto deloreal,
‘pensable, constituyendono una figuracién particular (estado
‘natural, ete) sinola filosofia como tal. Le teoria de Rousseau
‘queda entonces desligada de los «eirculos» que formaban su
‘armaz6n, El ejemplo del bosque es esclarecedor. En el curso
de 1972, el bosque es una proteccién det circulo de la pura
naturaleza, el bloqueo de cualquier evolucién humana; pero
© «Al igual quo on los westerns, siempre toma el tren en marcha,
‘Sin saber de dénde viene crigen) nia donde vain). ¥se baja ena
rata... Portrait du philosophe matérialistas, en Berits philoso
higues..,1, ob. et, pag. 81)
Contratiaments al texto publicado en Mérico, efi 1987 (Philo-
sophie et marsiome), que parcee extrahiamente olvideria,
"Louie Althusser, -Le courant souterrain..., ob cit, pag. 560.
Sobre'arelacion snecesidad/eontingeneiar, se puedeleer al estudio
de Kenta Oj: mnecessite/contingente, Rousseau et les Lomitres,
Selon Althusser: (Revie Lumines, u° 15, 1 eemestre de 2010),
32
‘en el texto sobre el materiatismo del encuentro se convierte ens
uun paradigma general del vacfo, de un vacto epicireo sin
encuentro entre los étamos, sin encuentro entre los hom-
bres. Era un exceso pleno de alimento, algo demasiado pleno
de refugios que exeluia lo social, era algo pleno de lo natural
‘que resultaba una «nada de sociedad, inconcebible fuera de
lahipétesis de a pura naturaleza encerrada en si misma. En la
cita que sigue, la «nada de sociedad» escapa al cireulo de la
pura naturaléza y se transforma en Ia sesencia de toda
sociedad», cuendo en el curso esta esencia no provenia dela
sada» ~puesto que esa nadano era «elorigen denadar- sino
de-un accidente totalmente heterogéneo que daba fin a esa
‘nada, muy lejos de provenir de ella. Veamos al toxto péstumo
sobre esta cucetion:
Bi bosque es el equivalente del vaefoopiedreo enol que eae le
Ivia paralela de los dtomos. De ese modo, Rousseau quiso
gurar(...unanadadesociedad...} Lanadade sociedad que
constituye la eseneia de toda sociedad ®
En el materialismo del encuentro ya no hay lugar para el
ctreuloy Althusser parece abandonar esa figura que constita-
ye la base topoldgica de su curso. Se la encuentra por
‘casualidad en su relato autobiografico, cuando habla de su
‘cautiverioon Alemania; al gual que Rousseau sale delefreulo
de la desnaturalizacién por el interior (el corazén), el prisio-
xoro de guerra habia coneebido evadirse ocultiindose en el
eno mismo del campo.
‘Con mayorseriodad, on su «Defensa de Amiens», criticaba
la nocién de circulo y la consideraba demasiado hegeliana
Louis Althusser, ibid, pig. 656
© Sin embargo, 66 debe setialar que ese abendono del cireulo
‘modifien la vision de la historia; ya no ge trata de accidentes
textorioresa lasociedad, que vienondesdoafueraa perturbarla,sino
de senouentros, 3 decir, de series causalos independiontos cuya
‘eunién no es dada de antemano (teorfa de Cournet, recordada par
Althusser, pag. 566). La causalidad histériee se encuentra, pues,
‘sta vor dentro dol sistema; co pasa del porvenir imposible dei
clrculo a un porvenir posible pero impreviible,
‘4 mi antiguo problema de evasién: efmo salir det campo
permanesiendoen él- Livenir... ob. cit, pég. 198). Se trataba de
38‘como para que le conviniora al materialism: «Un eirculo es
cerrado y la nocién de totalidad que le conviene supone que
se pueda incluir exhaustivamente todos los fenémenos para
retinirlos on la unidad simple de su centro» *
Por el contrario, el tema de las leyes multiples de Ta
historia que caracierizan cada perfodo es retomado con
fuerza, con su complementa teérico (ya presente en el curso)
del a posteriori
“Toda determinacién (...] solo es asignable en una vuelta
hacia atrds del resultado sobre su devenir, en su recurrencia
[J Bs preciso pensar lanecesidad comoel devenir-necesario
del encuentro de los contingentes [...]. Cada época historica
tiene sus leyes».*
‘De esta manera, todos los subconceptos que le permitfan
a Althusser revelar el entramado descuidado (Rousseau mi-
aba hacia otra parte) dela teoria de Rousseau surgieron de
esasideas que tenia en mente y quenoconfiaba anadie, Esas
ideas le permiten construir «su Rousseau», del mismo
‘modo en que habia construido un Marx para si mismo.
Rousseau es para Althusser un campo experimental del
que hace surgir la nada, el encuentro, el a posteriori... ¥
tantas otras eategorias no roussonianas que, sin embargo,
Je van como anillo al dedo: «Al Rousseau del segundo
Discurso [...1}e debemos la recuperacién del materiatismo
dol encuentro».
‘Sealtaree en elgana parte del campo duranto tres o cuatro dias y
(sperarhasta el final delabiisqueda que harfan deélparalvegohuir
realmente
“TTouig Althusser, -Soutenance @Amsiens-,on Positions, Baitions
sociales, pags. 145-146 [Posiciones, Anagrama, Bareelons, 1977]
Uineluido en Solitude de Machiavel, ob. cit, pig. 218).
‘SYouis Althusser, Le courant goutsrrain..» ob. cit, pags. 566
1 568 (subrayado por L. A.)
‘tA proposit de esa «corriente subtorrdnea del materilism«
“Althusser se cuida de citar a Rousseau y aclara: cel del segundo
‘Diseursor;eato se comprende, pes Rousseau habia intentado, aso
manera, penser Iacostingencia que lega anel momento oportuno-,
peroll hizo mediante une especie de bricolaje causal queenredaba
Elfinalismoconel mecanismo. Ba Hmilio,Rousseawavanzacon esta
fnredada tooria dela historia
“Ibid, pag. 858,
34
i
Sohale(dobion: «recuperaciéns,lo que significa claramen-
te que se trata de un encuentro a posteriori y no de una
continuidad: Rousseau ha recuperado ol materialiema del
‘encuentro en ol sentido en queel materialismo del encuentro
hha recuperado a Rousseau, abriendo de ese modo un campo
de lectura todavia ampliamento inexplorado.
vas Varess,
‘mayo de 2012
35PRIMERA EXPOSICION
25 DE FEBRERO DE 1972
La ditima ver les habia anunciado que proyectaba ofrecerlos
luna exposicién, o algunas exposiciones, acerca de Ia concep
cidn del derecho y de Ia politica en Spinoza. Pues bien, al
documentarme un poco adverti que desde hacia algunos
meses existia un excelente trabajo sobre ese tema: la tesis de
Matheron, Individu et communauté chez Spinoza. Si me
dedicara a esa cuestién, no harfa més que reproducir lo
‘esencial de lo queél escribié, Por eso pensé que seria mas itil
hhablarles de otro tema, de otro autor y proponerles algunas
reflexiones, no tan corrientes, sobre Rousseau.
Cambiar de programa es, evidentemente, un acto arbitrario
y pido diseulpas, Pero no tengo otra opcién: no soy tan
‘competente, solo puedo hablar de lo que conozco un poquito,
To que noes el caso de muchos autores. Pero si es el caso de
Rousseau. Voy a intentar, pues, tras haber hablado con
ustedes de Maquiavelo, hablarles ahora de Rousseau.
Hablerde Rousseau después de haber habladodeMaquia-
velo significano solo cambiar de tempo, puesto que franquea-
‘mas dos siglos de historia yen particular dos siglos defilosofia,
del derecho natural; sgnificatambién cambiar de mundo. No
solamente cambiar demundo histético; implica ademés eam-
biar de mundo teérico: muy precisamente, es cambiar de
objeto de reflexiéa y, més aun, cambiar de forma derreflexién,
de forma de pensamiento, de modalidad de pensamiento.
Desde esa relacién, para hacer surgir esas diferencias, por
37‘més paradéjico que sea el intento, tal vez no carezca de
interés comparar en pensamiento el mundo de Maquiavelo
coneldelos fildsofos del derecho natural yconelde Rousseau,
‘Creo que ce puede considerar como determinante y diseri-
minatoria la siguiente condicion: lo que esta en debate, en
juego, y lo que esta en euestién tanto en Maguiavelo como
fentre Tos tedricos del derocho natural es la monarquia abso-
Tuta como forma de realizacién dela naciente nacién burgue-
sa, porlo tanto, es tun referente objetivo comin asus historias
diferentes, Sin embargo, ese mismo referente historico de-
sempenia un papel que no tiene ninguna medida comin en
“Maquiavelo y en los teéricos del derecho natural, y es lo que
determina que sus respectivos mundos teérieos no sean los
‘mismos, puee la monarquia absoluta no ccupaen ellos el mis-
‘mo lugar, Esta no tiene el mismo sentido como objeto y por
‘es0 sus mundos no son los mismos. Al igual que del mar de
Pascal, que cambia por una piedra,' tambign se podria decir
que el mundo politico, teériee y filoséfico de Maquiavelo y de
los filésofos del derecho natural cambia por un modo, por la,
‘modalidad de existencia de ese objeto ~que es la monarquia,
absoluta, el poder politico absoluto~ en su reflexién. Para
marear esa diferencia se puede docir esto: el mundo de
‘Maquiavelo es un mundo donde la monarqufa:absoluta, el
Estado nacional, no existe como objeto real, existente, insti
ttuido, sino eamo objetivo politico a realizar. En otros térmi-
nos, para Maquiavelo I unidad nacional no es un hecho
‘consumado, sino un hecho a consumar. ¥ hemos demostrado
‘que todo el pensamiento de Maquiavelo estaba orientado a
esa tarea, Ia tarea-de constituir un Estado nuevo, a las
6rdenes da un principe nuevo para realizar la unidad nacio-
nal. También demostramos queel pensamientodeMaquiave-
lo tenia que imponerse por razones politicas definidas, esa
tarea teérica completamente inédita y radical de pensar las,
‘condiciones de posibilidad de la existencia de lo que atin no
existe, esdecir, depensar el comienzoradical. Emefecto, como
labase poltica de partida dela unidad nacional no existia en,
* Bl menor movimienta implica stds la Tierra, Todo el mer cambia
jor una pedra (aise Paeeal, Pensde, 605 éltion Brunschvieg, 656
‘tiion Chevalier, Pléinde, pg. 1299)
38
ninguna parte, era preciso que comenzara, era precisa erear,,
Ja, Es necesario, pues, pensar su comienzo absoluto, es
preciso, pues, definir las condiciones de posibilidad de ose
comienzo absoluta, De ello resulta, entonces, que el objetode
‘Maguiavelo, la monarquia absoluta, existia en el modo del
chjetivo politico, de un objetivo politico, Maquiavelo tenfaque
pensar ese objeto en condiciones te6ricas excepcionalles que es,
posible resumir asi: por una parte, Maquiavelo tenfa que
pensar el hecho a consumar, debia pensar en el hecho a
cumplir, en el elemento del hecho a cumplir, en la euestién
del hecho a eumplir. Y, por otra parte -y en el fondo es lo
mismo-, Maquiavelo debia pensar el comienzo como tal,
por toda ia historia de la pérdida de su
naturaleza. Es un término que podemos traducir a un voca-
bulario que-nos resulta mas cercano diciendo que la natura-
leza estd alienada, que solo existe antes en el otro que en st
‘misma, en su contrario, en las pasiones sociales yen a propia
‘asin dometida alos osiones sociales, Enna, leaatural-
za est alionada on su historia real y es el resultado de esta
alienacién que reina sobre el mundo presente y sobre los
to6ricos que tratan de buscar este origen perdido.
‘Tercer punto: después del efrculo de la alienacién social
viene el cfrculo de las ciencias humanas, Noes casual que yo
hayahablado poco antes delos te6rioas. A partir de esocirculo
podemos volver al error de los teérieos del derocho natural,
y deuna manera general a las ciencias que prometen un,
conecimiento del hombre. Rousseau habla de ellas: las Jama
The, ph. 122.
54
ccienciass, No se trata de las matomaticas; se trata esencial-
mente de las ciencias ue permiten, o que deberfan permitir,
conocer al hombre. (sas cioncias no permiten salir del
‘Greulo dela alienacién? Los ciencias humanas no solo estén
atrapedas en ol circulo do la alienacién, sino que de algain
todo son la forma yla astucia superior de esta alienacién, la
fque piensa en escapar. «Todos les progresos de la especie
Jramana (eseribe Rousseau) ia alojan constantemente de su
estado primitivo; en la medida en que acumulamos més
onocimientos nuevos, més nos despajamos de los medios
para adquirir los més importantes de todos. Y, en cierto
Sentido, a fuerza de estudiar al hombre nos hemos coloeado
en la imposibilidad de conocerlos.® Por qué ven laimposibi-
lidad de conocerto-? Porque Tos libros cientificos, lejos de
Ihacernos conocer al hombre original, solo nos ensaian a ver
ice Rousseau a loshombres tal como-se han eonstituido>,
2s decir, nos muestran siempre el resultado, Pero esta causa
fon sf misma no es més que tn efecto; no es simplemente su
‘objeto actual lo que est desnaturalizado, los hombres tal
como se han constitwido, No es simplemente su objeto actual
Toque desnaturaliza las ciencias, es su propia naturaleza de
ciencia, es su naturaloza de ciencia en tanto producida por al
tjercicio de la razén; debido a que le razén se halla en accién
en las ciencias, estas slo pueden estar desnaturalizadas. A
diferencia de los filésofos, Rousseau no proyect6 la razén en
el estado natural, La razén no es una facultad originaria;
Rousseau no presupone la razén en el individuo nataral
Demuestea, por el contrario, que la razén es un producto de
la historia humana, que aparece en el transcurso do Ia
historia humana y que su desarrollo esta orgénicamente
ligado eon el desarrollo de las pasiones sociales de las que
depende. El resultado es que la razén no puede ser pura, Le
‘maduracién dela razéa en el hombres eontempordnea dela
Geonaturalizacia del hombre. Las ciencias del hombre que-
dan entonces también atrapadas en ol encubrimiento, en el
tlvido, en la desnaturalizacién: pertenecen acu génesis. Por
Gofiniién, toda ciencia del hombre os olvido del origen, no
‘solo porque pierde lo que Rousseau llama el «pure movimien-
Toi, pig. 122-198,
55to» anteriora cualquier reflexiGn, sino también porquenunea
pudo perderlo al ser obra de la razén, al haber ella misma
nacido de su pérdide. La ciencia es, pues, de una cierta
‘maneraelolvido absoluto, porque desdesunacimientaqueda
atrapada en el olvido que la ha constituido, Solo nace en wn.
cierto momento on el proceso de constitucién del alvido, en el
proceso de constitucién de la desnaturalizacién. Las ciencias
pertenecen, pues, al efreulo de la alienacién, no solo por su
objeto, sino también por su esencia, que las inscribe en la
desnaturalizacion, as decir, en cl origen perdido.
Y henos aqui vueltos al punto de partida. Si los tesricos
+ecurren al falso origen, este no es el tinico efecto de su pura
‘subjetividad politica. Hn su cfreulo no hacen més que repro-
uenorigen, mediante a apelacién al coraz6n, alanaturaleza
onsible al corazén, ete. Dicho de otra manera, la voz y el
corazén, asi diferenciados dela razén y delaluz, son entonces
elotro nombre de otra forma de presencia diferente ala dela
lus y Ia razén, pero esta otra forma de presencia posee una
cficacia propia y produce un doble efecto.
Por una parte entroga la naturaleza perdida, inmediata-
‘mente presenteen ese mundohumanodesnaturalizado, pues,
esta naturaleza habla ain en el fondo del corazén desde
‘entonces en més y, por otra parte, permite liberarse de las
antinomias delefreulo dela desnaturalizacién y del circulode
Iaraz6n. Pues el recurrir al corazén, ese pasaje, esa demar-
‘eacién, esta intervencion del eorazén y de la vor realizan esa,
hhazafia imposible que es salir del etrculo absolutamente
cerrado de a desnaturalizacién. Realizaesa hazafiaimposible
de evadiree del eireulo sin salir de él, puesto que no se puede
64
reeuperar en el corazén a la naturaleza fuera del efrculo*
donde atin habla. Es una evasién por adentro, se sale del
cireulo por el interior. Queda entonces solo salir del efreulo y
aleanzar deesemodotoda la historia deladesnaturalizacién,
la neturaleza en su estado inicial, el puro estado natural. No
salir del eéroulo, sino que en vex de salir del cfrculo, lo que
resultaimposible, entrar en s{mismo,y mediante esa evasion
interior recuperar el origen, es decir, entrar en contacto con
elobjeto que es el puro estado natural, pues el corazén tiene
‘un contenido, tiene un objeto, aquel del que he hablado, el
‘puro estado natural, De esta manera culmina la determina-
ign del objeto en Ie demareacién pues, sila intervencién del
‘corazén y dela voz esté determinada por su demarcacién con
respecto a Ja razén y a la luz, esta intervencién no es solo
critica. Al miamo tiempo, tiene como efecto constituir un
nuevo objeto filoséfico, él también demarcadodel objeto ante-
ror y que saré el objeto del corazén y de la vor, justamente
el verdadero origen, justamente el puro estado natural, que
se halla ausente de ia filosofia de la razén y de la luz.
Para resumir todoeste desarrollo indudablomente abstracto
yen [Link], trabsjoso, quisiera decir esto: en toda operacion,
Hloséfica en juego sobre Ia interveneién del corazén, lo
‘importante consisteen ver que nose puede pensarel significado
dela intervencién del corazén en Rousseau sin correlacionar-
locon el abjeto del corazén, eon aquello alo que el corazsn es
xeferido como correlato. Dicho esto, si se ve que se opera el
fenémeno de sustitucién filos6fica bajo la unidad de evidencia
delanaturaleza, quereemplazaalarazén ylaluz por eleorazén
yy la vor, estamos frente a los tres momentos siguientes
+ Bn primerlugar, estamos frente aun desplazamientoen
Ia evidencia de la naturaleza que hace pasar de la pareja,
razén-luz a la pareja corazén-vor. La forma en la cual la
naturaleza ge le hace evidente a um sujeto originarioya noes
Jade la pareja razén-luz, ya no es més la luz de la razén, no
es mésla razin como luz; es el corazén como voz, es la vor del
corazén, es la vor de la naturaleza, ete. Se trata, pues, del
primer desplazamiento,+ Wse desplezamiento es dehecho una demarecacién deter-
minada que coloca a distancia las antiguas formas de pensa-
miento filoséfieas para imponerlas nuevas;solo tiene sentido
enese distanciamiento, En relacién con esasantiguas formas
de pensamiento puestas a distancia, os decir, raz6n-luz, apa
rece la pareja corazén-voz en el proscenio del escenario y
funcionan correlativamente, es decir que funcionan como
pareja derechazo on relacién con las formasalasquerelogan
al trasfondo del escenario filoséfico.
+ Bn tercer lugar, esta demarcacién entre formas —re-
euerdo:razén-lus, por un lado, carazén-voz, por el otro-tiene
‘un propésito que noes solo las formas en sfmismas, sino que
5 tn nuevo objeto fileséfico, Por objeto floséfico entiendo &
tun objeto interno a la filosofia, a un objeto filosdfico que
tomard el lugar del antiguo objeto filoséfico. Ese nuevo objeto
filoséfico es el origen verdadero que tomard el lugar del
origen falso. Y, de manera mas precisa, de manera determi-
nada en lo concerniente a nuestra reflexin, aso objeto sera
elestado de pura naturaleza, que tomaré el lugar del estado
‘natural, tal como se ve en Hobbes o en Locke. Y, en efecto,
Rousseau tiene la impresién, no solo tiene a impresién, sino
gue produce ofectivamonte la impresién -no solo produce la
impresién, sino que la produce efectivamente— de las formas
de pensamiento originales y de los objetos originales. Lo que
queda demostrado, entro otros factores, porque tiene con-
ciencia de ello y porque pensaré conscientemente la origina-
lidad de ese objeto, tal como veremos la préxima ver,
66
SEGUNDA EXPOSICION .
‘3 DE MARZO DE 1972
La tiltima vez habfamoe concluido en un punto preciso, la
intervencién delcorazén, Lashabia adelantadolahhipétesisde
que en el segundo Discurso el corazén tenfa un objeto y que
tse objeto tenfa un nombre, lo que Rousseau llama vel puro
festado natural» o «el primer estado natural». ¥ también les
decfa que, en relacién con la filosofia del derecho natural, se
trataba de otro objeto,
‘Asi como Rousseau trata de instalar otro origen, de pensar
otro origen, también determina que le corresponde otro ob-
jeto, y ese objeto es necesariamente un objeto pensado. Ese
‘objeto también serd pensado porlareflexi6ny elrazonamien-
to, en suma, dentro de las formas del entendimiento, lo que
{quiere decir que recurrir al corazén en Rousseau nada tiene
que ver con la apelacién al sentimiento mistico oa la
confusién de la Schuvdrmerei, condenada por Hegel como
‘ausante dela pérdida dela flosofiaylarazén. Enlabisqueda
del buen origen, lo que Rousseau reivindica al apelar al cora-
zon es el ejercicio de la razén bajola conduecién del corazén:
‘no busea la exclusién de la razén, sino el ejereicio de a razén
bien manejeda, y bien manejada bajo la conduccién del
corazén; mnés precisamente, reivindiea ol ejercicio del razons-
imiento y de la reflexién segtin los principios del corazén, 00
segin prineipios generales y vagos, sino segdn principios
oxtremadamente precisos y definidos, que estén inseriptosen,
el puro estado natural.
‘Esto nos permite declarar equivalentes a las dos proposi-
67ciones siguientes: colocar al corazén en el principio de la
razén esexactamente igual que colocar el puroestadonatural
ten el prineipio del estado natural. Creo que se puede demos-
trarque esta division delobjeto enelobjetoyen las facultades
se halla inseripta en la division de conceptos y en la divisién
del texto del segundo Discurso de Rousseau. En efecto, si se
considera el lugar que oeupa alli el discurso sobre la pura
naturaleza, uno termina sorprendido ante dos rasgos.
Ese diseurso se encuentra evidentemente al comienzo del
Discurso, por la obvia razén de que esta al principio, pero al
‘mismo tiempo ese diseurso sobre el puro estado natural
teéricamente se halla por completo separado del resto. Ese
puro estado natural es un estado completamente singular,
‘puesto que sin los aecidentes naturales que sobrevendrn los
accidentes eésmicos que cambiarén completamente la Tierra
yelritmode lanaturaleza,ate.-,elestadodepuranaturaleza
hhabria permanecido en su estado puro, es deci, sin ningin
cambio, repitiéndose indefinidamente. Por lo tanto, ese ai
Iamiento es un aislamiento teérico, que no solo concierne al
contenido del estado natural, sino también a su modo de
cexistencia y de posicién. Fl estado de pura naturaleza es, en.
efecto, elpropioorigen, aisladocomo al, planteadoy pensado
como tal. Su aislamiento es su pureza, que se vuelve visible,
manifiesta, Su pureza eslapruebadequeel verdadero origen,
hha sido alcanzado, puesto que se lo puede aislar, a la vez en
sf mismo y del resto, y, puesto que asi es posible hacerlo,
eecapar al destino del falso origen, que es el efreulo del,
resultado precipitado en el origen. Bate origen verdadero so
halla igualmente aislado en otro sentido que nos importa
mucho. Luogo de las péginas de pura representacién que le
son dedicadas, en las que el pensamiento filos6fico de Rous
seau funciona dejando de lado todos los chechos»,! como dice,
vemos intervenir otra forma de reflexién, diferente de la de
lapura deducciéna priori, que funciona paradefinirol estado
de pura naturaleza. Vemos intervenir otra forma de re-
flexién, decfamos, la de 1a observacién de los hechos, que
' sComencemes, entanoes, por apartar todos los hecho, pussto gue
‘nada tienen que ver con ln eves.» (Discureo sobre el orgen de Ta
esiguatdad, pag. 182).
68
resulta en s{ misma combinada con lo que Rousseau denomina*
las conjeturas y las hipétesis histéricas,* o sea que vemos
fancionar en el segundo Discurso dos formas derazonamniontos:
tuna forma puramente abstracta, la de la deducci6n, que
se refiere al estado de pura naturaleza;
~y atta forma, en parte conereta y en parte hipotética, que
serefiere ala observacién de los hechos, que los eombina con
‘conjeturas e hipétesis, y que concierne a todo el resto.
Esta separacién muy tajante pone de manifiesto que, sies
1a raz6n la que funciona en la exposicién de la génesis pos-
terior, sies la razén observadoray reflexiva, nose trata dela
misma razén que funcionabaen la exposicién del puroestado
natural: si es otra razén, es la del corazén. Y, de hecho, se
puede sostener que el puro estado natural es realmente el
objeto exclusive del eorazén, con|a condiciéu do entender por
corazén lo que ya he explicado, es decir, la razén manejada,
segtin los prineipios del corazén. Se puede sostener que el
estado de pura naturaleza es realmente el punto decisivo en,
fl que interviene el corazén en tanto es, en primer lugar,
‘quien plantea el concepto,en segundo lugar, quien planteasu.
texistencia necesaria y, en tercer lugar, quien plantea sus,
detorminaciones,
‘En primer término, el corazén plantea el concepto: es lo
que lo distingue de la razén de los tedricas del derecho
natural, quienes por motives que ahora eonocemos eran,
como dies Rousseau, «incapacesde llegarhastalaratze,osea,
aleonceptodel estado natural en su pureza, puesto quejamés
pensaban en otra cosa que no fuera en la impureza, en el
origen falso, La razén y laimpureza del concepto constituian,
clcircule dea dematuralizacién. El corazén os a pureza del
concept, e2 la solucién simultdneamente necesaria e impo-
sible descubierta por un camino nuevo. Que el corazén deba
‘ser puro para aleanzar la pureza del concepto de origen quiz
‘nos sumexja en otras aporias, pero ol hecho es ese. I] con-
2 sarreegué algunas conjotoras (i. pg 128); (..]razonamion
tos bioudtleo ycondiclonals [.-]conjeturaa ooo extra de Ia nat
falas del hombres (bid, B46. 138).
69copto de estado de pura naturaleza, quo no es otro que el
coneepto puro de estado natural, es planteado por el corazén
© por la vor del corazén. El corazén también plantea su
fexistencia y esta posicién es asimismo pura. 2Por qué? Por-
que la existencia del puro estado natural es inobservable
‘uesto que ese estado natural ha desaparecido totalmente de
Jasuperficie dela Tierra, porquelanaturalezase he perdido.
Se pueden encontrar huellas de salvajismo en la Tierra. Por
tjemplo, se puede observar al salvaje entre los caribes, que es
tlealvaje tipo que vuelve ameaudoen las obras de Rousseau,
En consecuencia, se puede observar el mas antiguo estado de
salvajismo, pero segrin Rousseau ese estadoms antiguodel sal-
vvajiemo se encuentra muy alejado del puro estado natural.
‘Bse estado de salvajismo es ya una forma de la desnaturali-
zacién. Es posible, asimisme, encontrar nifios en los bosques,
nifosque han side eriados por animales, porlobos,yessabido
aque el siglo xvi fue muy aficionado a esa clase de descubri-
mientos Pero, segtin Rousseau, es0s nifios solo son anima-
Tes y la prueba de ello es que se erian como tales. Su origen
‘sea perdido, pues, para siempre y su existencia es inobser-
‘able, pero el discurso de la pérdida solo puede ser sostenido
apartirdewna posicién deexistencia, Para decirqueelorigen
sehaperdido es necosarioque quede planteada su existencia;
no es la observacién quien puede plantear Ja existencia del
puroestadonatural puesto que esinobservable;noeslarazén
(uien puede imponer la existencia, puesto que no posee su.
coneepto: solo puede hacerlo el corazén,
Ese «estado que ya no existe (dice Rousseau), que quiz
‘nunca existi festa expresién resulta verosimilmente dirigida
4 los tesloges] y que probablemente no exista nunca, sin
embargo, e5 necesario tener nociones justas para juzgar bien
‘nuestro presente estado.‘ Pues bien, es posible preguntarse si
Iadesaparicién de toda huella de existenciadeese puroestado
natural no tiene por funcién aislar en su pureza a ese mismo
estado, eata vez gustrayéndolo de antemano a cualquier obser
vacién posible, de modo de reservarlo para la posicién del
corazén, Ysi quizd nunca existié-supongamosque esa conside-
* ei, note I, pg 19.
“Tb rofecio, pa. 228.
0
ieee eee i
racién no estuvieradestinada alos teblogos-, tal vez sea para
quitarles por siempre jamés el riesgo de exer bajo la observa-
ign delos hechos y reservarselo al coraz6n en toda su pureza,
‘Esta pérdida no seria entonees una pérdida empitica, sino una
pérdida de derecho, y la existencia del estado natural ~al no
poder ser sino perdido, al ealo poder existirbajola forma dela
pérdida, de la no-existencia actual-, su existencia, solo podria
ser planteada bajo la forma de la «inobservabilidad» de
derecho, es decir, tmicamente por el corazén. ¥ se podria,
agregar que el corazén prueba finalmente los atributos del
estado de pura naturaleza, el contenido de ese estado.
‘Por supuesto, el hombre del estado de pura naturaleza
tenia brazos y piernas como ustedes 0 como yo, y se hallaba,
conformado como ahora. Pero ese personaje neutro estaba
Gotado de determinaciones precisas: la independencia, la
soledad, Ia inmediatez del instinto, el amor a si mismo, la li-
bertad, la piedad, le falta de Ienguaje, la falta de razén, etc.
‘Todas ellas son determinaciones, planteadas como origina-
rag, sin quela observacién ni larazén hayan tenidointerven-
‘ign alguna en el planteo, Resulta inevitable formular la
hhipotesis de quela posicién del concepto, delaexistenciay del
contenidodelestadonatural nosean asfel dominiopropiodel co-
raz6n, hipétesis de la que es posible convencerse si se la
‘compara con los desarrollos sucesivos de Rousseau, los que
‘suceden a esta posicion,
Efectivamente, en lo que sigue a partir del estado de
salvajismo, se dispono de hechos observables que, aun siendo
fescasos, pueden jalonar la historia de la desnaturalizacién,
‘Tal como dice Rousseau, alli es donde se necesitan hacer
‘buenas observaciones y combinar ia observacién con la re-
fiexién. ¥ con la observacion de los hochos se ve intervenir
tentonces a la razén srazonadora», la razén que conjetura, ol
papel de las hipétesis que contrastan con Ia pura y simple
posicién del puro estadonatural. Elrol de lahipétesi y delas
conjeturas consiste en proponer una explicacién probable
para vincular entre silos hechos observables, para llenar las,
Jagunas existentes en el largo proceso de desnaturalizaci6n.
«Comeneé algunos razonemiontos, aventuré algunas conje-
turas (dice Rousseau, no tanto con la esperanza de resolver
nIa cusetin, sino oon la intencién de aclararla y reducirlaa su
verdadero estado... Confieso que los acontecimientos que
tania para deseribir podian haber sucedidodevvariasmaneras,
que para determinaru seleceién solo podia mangjarme por
‘conjeturas, pero esas conjeturas se convierten en razonos
‘cuando resultan las mas probables conclusiones que se pue-
den extraer de la naturaleza de las cosas y son el inieo medio
, la intervencién de ese «todo lo demas»,
Io que divide al origen, dicho de otra manera, al concepto de
ppureza, del concepto de separacién, quien se inseribe enton-
‘cesen cl acoplamiento del origen verdaderoy dela separacién
© del abismo, siempre y cuando mediante esa nocién de
sseparacién oabismose entienda simplemente el vacio produ-
‘ido por la separacién radical entrelo puro yloimpure, entre
lanaturalezay lo desnaturalizado, por su no-identidad abso-
Iuta, por su vaefo. Un vacio que, si es tomado en serio, debe,
de una manera u otra, ser pensado,es decir, manifestarse en
‘elpensamiento, En efecto, en tantono cea pensado, ose vacto,
‘esa pureza, esa separacién que Rousseau exige, que reclama,
fee vacio se vuelve problemstica y eaemos en la incertidum-
bre: no sabemos si Rousseau no nos ha entrogado sino
palabras, es decir, la expresién «pura naturaleza» sin concep-
to,obion si Rousseau se ha comprometido con el eoncepto de
pura naturaleza, con elconcepto de pureza, con el conceptode
la separacién, Por aiiadidura, no sabemos, si esas palabras
son conceptos, cules el sentido que componen esas palabras,
‘que componen esos conceptos. Decir que no sabemos cual
puede ser su sentido significa decir queno podemos anticipar
sus efectos filosdficos 0 tedricos a partir deloque acaba deser
dicho hasta ahora. En efecto, sies cierto que el sentido deun
concepto filoséfico son esos efectos, ne podemos anticipar los
efectos filossficos 0 tedrions de osos conceptos. Por ejemplo,
fen el punto en el que nos eneontramas, veamos esta pregun-
ta: geusl es el sentido del desdoblamiento del origen on
‘Rousseau? Tenemos el pleno derecho de creer que todo ese
15.trabajo de Rousseau con el concepto de origen puede concer
nir solamente al concepto de origen, 0 sea a un concepto que
cexistirfa en alguna partey queRousseausehabria ocupadode
remodelar de cierta manera, remodelado de una forma de
‘pensamiento filoséfico quede alga mododejariaintactoasu
‘objeto. Para el caso, el sentido del hecho consumado de la
‘esenciadela sociedad, del derechoy del Estadodejariaintacto,
el sentido de las grandes categorias bajolas cuales la génesis
‘conceptual de ese objeto es pensada en a filosofia del derecho
natural, a saber, el sentido del estado natural, el sentido del
contrato, el sentido del estado civil, ote. En tanto no es
pensado en su objeto, exe concepto de pureza, de separacién
de abismo nos deja frente al hecho consumado, la filosofia,
del origen y de su objeto, y a su objeto de la filosofia del
derecho, es decir, el derecho, solo ol derecho. Dicho de otra
manera, las preguntas quese plantean son las siguientes: (se
trata para hablar en un lenguaje simple-, en los textos de
Rousseau, en el segundo Discurso y en Hl contrato social, del
mismo objeto del que se ocupan Hobbes y Locke, se trata de
Ia esencia del gobierno? ;Se trata de la esencia del derecho?
@Se trata de Ja esencia de las relaciones sociales? ¢O bien se
trata de otra cosa?
‘Lo que quiere sugerir os que se trata de otra cosa y que
podemos deeirlo porque ocurre que Rousseau ha pensado ese
concepta ~de pureza, de separacién 0 de abismo, si me per-
miten la expresién— en su objeto. Eso pensamiento esta
consignado en las obras de Rousseau, en una cierta cantidad
de pasajes de Bl contrato social, pero ante todo en el Discurso
sobre el origen de la desigualdad por entero, y el resultadode
teste pensamiento de Rousseau es completamente sorpren-
dente, Dicho de otra manera, loque quiero indicar esque esta
critica ala que hemos asistido hasta ahora, y quehe expuesto
de un modo tal ver algo abstracto, esta crtiea permite que se
evidencie que lo que esti en juogo en ese desdoblamiento de
la nocién de origen no es una cierta manera de tratar los
objetos de Hobbes y de Locke, Lo que esta en juogo es la
aparicién, quiz4s en perfil, pero, pose a todo, a aparicién en
persona de un nuevo objeto. Bs lo que queria decir al sugerir
que el resultado de ese pensamiento de Rousseau —en la
16
‘medida en queRovsseaunoenuncié solamentepalabras, sino,
que traté de pensar- es realmente sorprendente. Dicho de
‘otra manera, la diferencia que trabaja el concepto de origen
yqnedistingueen Rousseau ol falsodel verdadero origen abre
‘un nuavo espacio a un nuevo objeto filosdfico. Dicho de otra
‘manera, en esa separacién que Rousseau opera ante nuestra
vviatay que parece concernir tinieamente a objetos existentes,
aparece un objeto que no existia: es ese objeto ol que
‘Rousseau nos propone. Pues bien, veamos ahora cusl es el
sentido de ese objeto, primeroonel segundomomento deesta,
‘exposiciéa, segiin lo que les habia anunciado la wltima vez.
Les recuerdo que el primer momento era el concepto de
origen, con lo qua el segundo punto de esta exposicién puede
titularse: los momentos de la génesis del segundo Discurso y
sus efectos tedricos.
‘Coloquemos de forma paralela las dos proposiciones sigui
tes, las que ahora conocemos. Primeramente: retroveso del
origen circular; de abla necesidad de plantear un diferente ori-
gen no circular. Y vamos a inseribir ahora una segunda
proposicién que abrird nuestra exposicién:necesidad, a partir
de esa primera proposicién, de plantear una génesis muy
diferente de las génesis cldsicas de la filosofia del derecho
natural, una génesis diferente a partir del origen no circalar
‘ques exigido por la primera proposicién, Kn otros términos,
vveremos aparecer como su efecto, en la génesis propia de
Rousseau, la diferencia de los origenes. Lo que se juegaen la
diferencia de los orfgenes, 1oque std en juego, lovamosa ver
parecer bajo una primera forma, en la especificidad de la
_génesis que se halla inscripta en el segundo Discurso sobreel
origen de la desigualdad.
En efecto, Rousseau aporta, si se lo compara con sus
predecasores, algo completamente nuovo en el segundo Dis
‘curso, Aporta -si se me permite esta expresidn paradgjica—
‘una nueva estractura de la génesis realmente desconcertan-
te. {Por qué deeconcertante? Porque es completamente dife-
rene con reapecto a las de sus antocesores. Se llegé a decir
de la génesis que hace pasar del estado natural al estadocivil
‘mediante el contrato social, en el easo de Hobbes, que no era
n‘una génesis real, quo solo era una génesis hist6rica, que era
tan solo una génesis de esencia, en el easo de Locke. Creo que
cesta tesis os perfectamente defendible y usta. Por otra parte,
también se dijo que las génesis de Hobbes y Locke no apor:
taban nada nuevo que no fuera una justificacién flosético-
Juridica del orden establecido o del orden a establecer. Pues,
‘bien, todo esto Rousseau lo vio perfectamenteen sueritica del
falso origen. Todo esta dado ya en el origen: los principios del
fin y el resultado se encuentran ya en el otigen. Por eso no
‘ocurre nada en la génesis —no es una génesis histérica-, por
0 es solo una génesis de esencia y por eso la génesis no
aporta nada nuevo: es lineal y continua. A esta observacién
‘muy general, retomada por Rovsseau,sela puede verificaren,
Lockey en Hobbes de manera muy esquemétics, al eonstatar
‘que bajo la {ndole del derecho natural hay una sola y tinice
eencia que ce encuentra on aesién desde el principio hasta el
fin, yaseael temor en Hobbes-nosesalenunca, desde] estado
do guerra hasta el estado civil, bajo el poder del soberano—; ya
sea la ley natural en Locke no se sale nunca~;ya setrate del
estadonatural, donde se trata dela redistribucién ponderada
en l estado civil. Tanto en uno como en el otro, la génesis no
ces mas que la correccién, la rectficacién secundaria o aun la,
redistribueién delos elementos (que son los elementos dena,
sola y misma esencia), No ee sale de la continuidad de la
fecencia y esa os Ja razén de que hay que encarar un analisis,
de la esencia. ¥ por fin -e puede decir la gran tosis de la
filosofia del derecho natural es que nunca se sale del derecho
natural; se permanece en su esencia desde el principio hasta
elfinalzel darecho real y la politica que conocemosnoson més
‘que modificaciones reflexionadas para oliminar los inconve-
nientes extremos del estado natural,
Pues bien, en el segundo iseurso, Rousseau nos pone frente
a una génesis que os completamente sorprendente porque es
completamente diferente a esa génesis dela continuidad. En
funcién incluso de la erftiea del origen en Rousseau y dol
rechazo a proyectar el resultado en al origen, Rousseau nos,
propone una génesis cuyo esquema voy a esbozar.
B
a ec ieée
ido patuah
Gola metaiuaia
Reproduecién del esquema de Althusser
La génesis del derecho natural separada por el contrato
social, a génesis del segundo Discurso, esta asf constituida:
comprende cuatro momentos. El primer momento es el esta-
dodo pura naturaleza, osea, ol origen puro en su separacién.
{Por qué? Porque el estado de pura naturaleza se reproduci-
Hia indefinidamente si no hubiesen intervenido grandesinci-
dentes edemicos, es decir, el cambio de las estaciones, los,
ceataclismos maritimos, ete., que obligaron a los hombres
‘acercarse entre si, O sea que los hombres vivian en estadode
dispersién, en el bosque universal, en el inmenso bosque
donde se hallaban apariados, separados unos de otros, en.
‘concordancia con la naturalezs; pero por razones de a propia
naturaleza, de pronto se vieronobligados ajuntarsey apartir,
de ese momenta comienza algo nuevo, comienza la segunda
etapa del estadonatural quecomprendetres grados. Comien-
za un primer estado en el que, por efecto de imposiciones
externas, las facultades del hombre se desarrollaban al
mismo tiempo que se desnaturalizaban; es el comienzo de
tun largo proceso al que podria lamarsele proceso de
‘maduracién y de desnaturalizacién, que empieza con el
9inicio del estado natural no puroy quellega [Link]
social.
‘En esta sogunda fase del estado natural los hombres
empiezan ajuntarse,aestablecer entre s{una ciertacantidad
derelaciones complementarias, favorecidas por lanecesidad,
por el acercamiento en el espacio, por la ayuda mutua:
también eomienzan a inventar el lenguaje, la razén, ete, Ese
desarrollo prosigue hasta un momento en que aleanza una
especie de punto satisfactorio, un punto de maduracién, un
punto en el que gira en derredor de si mismo, exactamente
como el estado natural politico giraba en torno de sf mismo.
Es lo que Rousseau denomina el estado de iuventud det
mundo», 0 sea el estado en el que la humanidad habria
preferido datenerso si el hombre hubiera podido elegir. Este
‘estado de juventud del mundo es un estado en el quereina lo
‘que Rousseau llama un «comercio independiente». La expre-
‘sin «comercio independiente» tiene un sentido muy preciso:
scomercio» quiere decir releciones entre los hombres &
“independiente quiere decir relaciones de los hombres entre
si, en las euales ningtin hombre se halla sometido a otro
hombre. La vida de cada cual esindependiente, osea, delibre
relacién mutua deos hombres. En aquel momento las cosas
habrian durado indefinidamentesine hubieraintervenidoun,
‘segundo accidente histérico de alcance universal, que esta
‘vee no fe un hecho exclusive dea naturaleza fisica externa,
‘enel quelos hombres indudablemente tuvieron participacion,
faungue no se sabe eémo: en todo caso, el resultado fue la
invencién de la metalurgia, Bste es el segundo gran acciden-
te, Por aecidente hay que entender algo que no es provocado
por un desarrollo anterior que habré de cambiarlo todo. La
‘metalurgia permitiré el desarrollodelaagriculturay, apariir
del momento en que la agricultura se desarrolle, poco a poco
Jos hombres ee van estableciendo en los bosques, aprenden a
sganazle alos bosques, y a partir de un cierto momento ya no
hhabré bosques: todo ol boaque se transformaré en campos de
caltivo, propiedad de los hombres. Y como la Tierra es
redonda, los hombres ya no podran encontrar lugar para
establecerse sin pelear contra los ocupantes, sin entrar en
‘tb, pig 17
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conflict contra los habitantes do las primeras tierras con-
Gquistadas al bosque, y este constituiré el estado de guerra.
‘Como ven, el tereer cireulo sanciona la tercera fase del
estadonatural. Luegadelestadode guerra, al verlasmiserias,
falas que estaban expuestos, los hombres se deciden a celo-
brar, en las formas muy particulares del segundo Discurso, a
saber, por iniciativa de los ricos, un contrato social para
establecer el estado civil en la sociedad de los hombres.
Pueden ver, pues, esta estructura realmente extraordinaria:
inicialmente, un estadonatural descompuestoen tres etapas,
Juegoun estado depuranaturaleza completamente apartado
del resto, luego ese estado natural descompuesto en tres
fases; las dos primeras se hallan separadas por accidentes
naturales, la segunda y la tercera estan separadas por otro
‘accidente no inieamente natural, pero quees pese a tadoun ac-
cidente, Y, finalmente, el contrato social intervione para
instaurar él estado civil; ereo que esta estructura del estado
de génesis es completamente sorprendente en relacién con lo
{que la Bilosofia natural nos ha legado,
Creo que a primera vista se puede decir ~si me lo permi-
ten— que lo que surge de ese esquema, contrariamente a lo
{que s@ ve en Hobbes o en Locke, es que en el planteo de
‘Rousseau se pueden observar diferenciasirreductibles, modi
ficaciones esenciales, modificaciones de la esencia, disconti-
nuidades de esencia y saltos en el proceso; grosso modo, se
puede deeir lo siguiente: lo que pasa al inal no es reductible
‘alo que pasa en el comienzo. Esta génesis es, pues, disconti-
‘nua y sies digcontinua no puede ser ya un simple andlisis de
‘esencia; y si ya no puede ser un simple andlisis de esencia es
porque concierne a tun nuevo objeto que produce mediante su,
funcionamiento, Se trata de un objeto que tiene relacién con.
otra cosa, distinta del simple derecho, dela teoria dela esencia
del derechoodela esencia deo politieo;se tratadeun objetoque
tiene relacin eon algo que es preciso llamar la historia.
‘Analicemos un poco més de cerca esta estructura para
comprobar si, al compararla con las estructuras clésicas,
resulta literalmente desmembrada. Allf donde antes reinaba
Ia continuidad, ahora se imponen las formas particulares-de la
discontinuidad. La génesis est salpicada por grandes y
alprofundas lagunas, por rupturasy hiatos. Pratemos de preci-
‘sar un poco todo esto. Primero, en principio lo que sorprende
‘es que el estado natural resulta desmembrado. En lugar de
‘una sola y misma esencia, que unificaba el estado natural —ya,
fuera Ie guerra o el temor en Hobbes ola loy natural y la paz
‘en Locke-, ahora se observa al estado natural desmembrado
fen tres momentos discontinuos:
a pura naturaloza;
segundo, el estado natural hasta la génesis del mundo, al
que se podria llamar estado de paz;
“tereero,elestadonatural hasta elestadode guerra, alque
se podria llamar estado de guerra
Entre cada dos estados del estado natural ocurre una
discontinuidad, la intervencién del azar; porlotanto se trata
deuna causaexterna al procesointerno, sin ninguna relacién
con él. Ocurren intorvenciones que tionen por efecto permitir
In salida del circulo indefinido de ls repeticién, de la ro-
produccién dol término afectado por entero. Se trata de
Giscontinuidades muy particulares, pues as causas externas,
elazar que interviene entre (1)y (2), entre(2),y (3), ese azar,
interviene en el mismo momento en que ei proceso esti
atrapado en un circulo, es decir, en que se reproduce sobre si
mismo. La interveneién del azar, de causas externas al
proceso, se presenta, asf, como una sancién contingente pero
necesaria de la circularidad de tun proceso de reproduecién
incapaz de desarrollo, Elestado de puranaturaleza no puede
salir de sf mismo por si solo: es necesaria la intervencién del,
azar. Hl estado natural de paz, digamos por ejemplo, no podta,
salir de sfmismo por si solo: era necesaria la intervencién del,
azar, 1a invencién de la metalurgia. Dicho de otra manera,
existocoincidencia, azar en segundo grado, entrelainterven-
cidn del azar y la situacién en la que interviene el azar. Es
como sila situacion de circularidad indefinida requiriera el
azar, pues esta situacién no puede ealir de sf misma por sf
‘Sogunda observacién: esos efreulos -los que giran solos,
sobre &f mismoe- que coineiden con laintervencién decausas,
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externas son todos salvo uno-el resultado de un proceso, de
‘una génesis, Todos eros efrculos, es decir ol eirculodel estado
de paz, el cirenlo de Ia juventud del mundo, el efroalo del
estado de guerra, son cl resultado de un proceso anterior,
pero el efrculo del estado de pura naturaleza no loes, Es un
tireulo que no tiene pasado, que no tiene génesis, que no es
elresultade denada;es su propia posicién en lareproduecién,
enlarepeticién, esta fuera detoda historia; perosin embargo
es aquello a partir de lo cual una génesis, en principio
imposible, se volver4 posible. Hsta génesis seré una génesis,
discontinua, seré una génesiscuyoestadode puranaturaleza
no contenga la causa 0, més exactamente, una génesis cuyo
estado depuranaturaleza, es decir, elestadodeorigen,nosea
el comienzo; dicho de otra manera, comienza después del
origen, Pero lo que qui2d gen atin mis sorprendentenoes solo,
‘que el estado natural resulte desmembrado; también lo es
quello que advieneentreel estadode guerray el estado civil,
entre (3) y (4), lo que ocurre en el momento del contrato.
Seguramente recordaran lo que legs decirsea propésito del
contrato civil en Hobbes y en Locke. Evidentemente, es muy.
complejo pero, pese a todo, se puede decir que, tanto en uno
‘como en el otro, el contrato es uns forma que interviene para,
reorganizar un estado anterior, pero es una forma que s©
‘encuentra en continuidad de esencia con el estado anterior.
Y el contrato interviene para rodistribuir, para limitar el
derecho natural: ¢8 el derecho natural quien se limita a si
mismo y quien se-redistribaye a s{mismo, Daria la impresién,
de que también fuera el caso de Rousseau. {Pues no! Bajo la
identidad aparente, de hecho se descubre una diferencia,
profunda
El contrato en Rousseau no tiene por efecto ya sea una
limitacién del derecho natural o una redistribucién de las
fuerzas surgidas del derecho natural, sino que tiene como
efecto la constitucién -una constitucién~ de una realidad
rradicalmente nueva. Elcontratoen Rousseaues constituyen-
te, Pues bien, es lo que expresa Rousseau al decir que es
necesario «desnaturalizar al hombre», oxpresién sorprenden-
te; les recuerdo que estamos en ol final del proceso de des-
naturalizacién, del proceso de desnaturalizacién quecomien-
33[Link](2)y termina al final de (8). Nos encontramos, pues, en
el momento del contrato social, a fines del proceso de desna-
‘uralizacién, dela naturaleza criginal. Pues bien, elcontrato
tenia que consistir endesnaturalizar al hombre.