POESÍA
Este compendio encierra 24 libros del autor por el siguiente orden: “Primeras crónicas”, “Abrir y cerrar la
vida”, “Testimonio y celebración”, “El amor, la oscuridad y la furia”, “Una fisura en el pecho”, “Destierros
íntimos”, “Crisol de mundos”, “Llantos por la España oscura”, “Yosel”, “Del agua y del fuego”, “Fenicia
[poemas de amor], “Épica y lírica del dolor”, “Libro de Ahab”, “Versos de las imperfecciones”, “
Arquitecturas”, “ “Acompañante luz”, “Todo es camino”, “Libertad: cantos menores”, “Libro del espíritu”,
“Tratados de hombre”, y “La ley y la espada” “Todos los fuegos”, "Libro de las sinopsis” y "Siglo XXI: del
fuego, la luz y la guerra"
AUTOR:
ORIÓN DE PANTHOSEAS-®
ISBN y Depósitos Legales correspondientes que amparan la autoría del presente contenido ante el Registro
General de la Propiedad Intelectual de España: 00/2010/5167; 00/2008/4655; 00/2009/2897; 00/2010/495;
00/2010/494; 00/2010/5166; 00-2009-3494; 01-2013-1924; IBSN-84-8132-044-7; IBSN-84-86064-02-3;
00/2006/3015; 00/2006/3016; 00/2003/8523; 00/2006/3017; 00/2007/4893; 00/2008/4654; 00/2009/1390;
00/2010/1062; 00/2010/2592; 00/2010/5168; 00/2011/1698; 00/2011/6199: 01/2013/1223; 01/2015/465.
PRIMERAS CRÓNICAS
CAPÍTULO I
SOMBRAS
… muertas las calles,
lejanos rumores,
azotados los árboles;
… y en el ambiente sombrío,
piensa el hombre
que tras el cielo nublado,
Tú no existes, oh Dios mío.
PAISAJE
… hay frío,
y, en el inmenso campo,
los tallos tiemblan,
las flores se estremecen;
… hay lucha
y el alma vibra aquí;
… reina el silencio en la estancia,
y, en el aire, una pena.
AYER
… sé que ayer pasó desnudo;
sé que ayer
pasó como los días
de que huyo:
pasó, dejando entre mi vida,
un rincón
escéptico y oscuro.
AÑORANZA
… un árbol:
la espera;
un río:
el camino;
el prado:
un paseo;
un beso:
la flor;
… ay, quién pudiera
bajo un árbol esperar,
junto a un río discurrir,
por un prado pasear,
y cortar esa flor
que espera bajo el árbol,
discurre junto al río
y pasea por el prado
con sólo un beso de amor que no es beso ni es delito,
es
un sueño delicado.
TODOS
… sembrando;
yo llevo mi destino
prematuro entre las manos;
… pensando;
asido tras la idea
forjada en la experiencia
de los años;
… muriendo;
lentamente con los días,
lentamente con su tiempo;
la estela de mi vida
voy siguiendo
veloz y ciegamente.
IGNORADA
… ni es la noche tu pelo
ni son tus ojos el mar;
… ay que no sé lo que tienes,
ay que no sé qué será.
ORACIÓN POR UN AMIGO
… sufra yo el oprobio de la ira,
instruya soledad, convoque piedras,
busquen cruces mis rodillas
y coma el último mendrugo de las mesas;
… quédense mis ojos entre espinas y asperezas
y mi alma en un abismo tras trágica derrota,
si con ello en paz yo te dejara, siguiendo tu camino,
oh mi fiel compañero,
oh amigo.
ADIVINANDO EL AMOR
… el amor
es algo incomprendido:
una llama,
un vacío;
nadie sabe por qué es
ni tampoco por qué ha sido;
llega y pasa como el tiempo,
y las huellas de su paso
son las huellas del olvido.
LA HE PERDIDO
[¿… que la he perdido? – me pregunté y me pregunté]
… me enteré de golpe y de golpe me absorbió el vacío, y mi alma a oscuras,
- girando atormentada sobre el pecho de su muerte -
lo ha incendiado y saqueado junto al hierro que lo acosa y lo destruye;
… y aquí estoy, perseguido y loco, y consciente y lúcido, intentando eludir la efigie
de su imagen y no puedo;
el amor fue puro, y ahora, por su llaga/herrumbre,
- hiriendo y descuajando -
con pureza suelta esquirlas cual letales filos de dagas y cuchillos;
… la aspiro, voy y vengo, la pienso y sueño, la nombro y llamo,
la llamo, la llamo y la vuelvo a llamar y ella tenuemente aparece y flota,
pisa el umbral del alma
y se va;
… es muy tarde, y, a lo lejos, sin cesar, pasan y pasan trenes y más trenes;
y aunque es verano y la noche es llama ingente con mil enjambres de esencias balsameras,
aquí es invierno puro, es terrible, y es el fin;
… la he perdido, la he perdido.
BUSCO UN SITIO
… en medio de los mares
de los vicios,
voy navegando sin rumbo, solitario, oculto;
… no entiendo qué es amor
ni qué es delito;
…no sé;
la vida me ha negado
sólo un sitio,
y, ése,
es el lugar que yo busco.
TIERRA
… allí donde las formas
describen la belleza;
allí donde los hombres
encuentran su placer;
allí, amigos,
el alma se desploma
y los ojos se dilatan para ver la pura fantasía de un suspiro,
que es, tan sólo,
un puñado de tierra sin cocer.
INMORTALIDAD
… si los ríos marchan
y los árboles se mueren;
si las nubes pasan
y en sí se desvanecen;
si las aves emigran
y no vuelven;
dime, pues, que las almas marchan
pero no desaparecen;
dímelo, amigo, dímelo.
DÍAS
… hay días crueles,
días aciagos,
días en que el hombre lucha
y es vencido
sin reparos;
… hay días tristes,
días amargos,
días en que el alma calla
temerosa de otro estrago;
… y no sé,
no sé por qué estos días existen,
por qué llegan y se marchan
dejando despiadada
huella de su paso;
… no sé;
se viven con desprecio,
nostálgicos acaso;
… ay, ay esos días
que en nosotros dejan algo.
AMOR
… el mar te llama
ola azul;
la luna te llama
brisa;
rocío
te llama el prado
y senda
el monte perdido;
¿ …y los aires ?
… en los aires lo he dejado
suspendido;
ellos te llaman
misterio;
[… eres algo incomprendido]
CAPÍTULO II
EL PASO DEL TIEMPO
… han caído al suelo ya las hojas,
las noches llegan frías y los vientos, entre rendijas y grietas,
dan principio a los silbidos hirientes e inhumanos
del invierno;
… se ha marchado la cigüeña, se ha hecho vieja,
y sintiendo el paso de los meses
ha dejado el pico de la iglesia;
… esta mañana he sentido unos ojos junto al cielo
que miraban con fatiga la marcha lenta, perdida,
de las nubes en lo eterno;
… me senté junto al camino
y el cansancio fue diciendo:
no te aflijas, pues, amigo,
yo soy la muerte y el tiempo.
TÚ
… oigo el vuelo de las aves al cántico del alba;
siento la brisa lejana deslizarse por el río
y crujir en el plantío por la tarde,
ya al caer;
… veo la luna sedienta
queriendo beber los mares,
pero ¿ y los pozos, y las fuentes ?
sólo atisba claridades que, en discordia con las sombras,
crea al alma sus ingentes fantasías;
… ciertamente el vestigio de los días me persigue
y el recuerdo me desgarra;
con vehemencia me preguntan y preguntan qué eres tú:
¿ vuelo, brisa, luna… ?
no sé;
... pero envolviéndolo todo, aunque eres algo que ignoro,
pienso siempre que eres tú.
.
ALGO DIFERENTE
… hoy me duelo y no sé lo qué me duele;
en mi cuerpo no encuentro la llaga que me ofende;
es un dolor lejano,
pero sé que está muy cerca
porque siento sus latidos
monótonos y agudos,
sarcásticos e hirientes;
lo busco con mis dedos y no acierto,
no sé dónde;
… llevo mis manos al fin
en torno de la frente y, entonces, pensando, digo:
no, este dolor no es dolor, es inhumano,
esto es algo diferente.
QUIÉN PUDIERA
… quién pudiera escribir
unas palabras nada más
y decir con ellas algo:
que fueran punta de lanza,
que fueran filo de espada,
que llegasen, no sé a dónde,
hasta los fondos del alma…
¡ … quién, quién pudiera !
NOSTALGIA JUVENIL
(sueño azul)
… que lleguen primaveras
con retraso;
que las fuentes
no manen cristalinas;
que los pájaros
no alegren las riberas
y las noches de verano
sean tétricas y oscuras…
… oh Señor, yo te pido
que alejes primaveras,
que no manen las fuentes,
que no trinen los pájaros
y las noches oscuras de verano
sean eternas,
sin con ello detuviera un solo instante
mi dulce juventud,
sueño amante,
sueño azul.
FIESTA NOCTURNA
… lámparas pendientes
del abismo
sostienen claridades
envueltas en músicas y cantos
de coros celestiales;
… un brindis y una copa,
un baile y un requiebro,
un suspiro y un deseo…
vaguedades confusas
de sensibles devaneos;
… luces en ventanas, jardín de juegos,
voz de arrullos pendencieros;
luna falsa de ajetreos entre los cortos eclipses:
tiene envidia
y tiene celos;
… el río, las hojas, la brisa;
… son el romance de amor
de un paseo mientras dura
la partida;
… en el salón hay palabras,
ocasiones y miradas
fundidas en el ritmo
de notas y canciones;
… es tarde
y ya la orquesta ha callado
y el salón se ha dormido
en ecos de la noche:
sólo está movido,
mesas, butacas, sillones
fuera de su sitio;
… lo demás fue un pasado que no existe,
que estuvo preso y unido
entre bailes, juegos, músicas y eclipses.
A UNA HOJA DESPRENDIDA
… hoja, el verte,
no sé qué me recuerdas,
no sé si una vida o la muerte, pero es suficiente al verte
para comprender el paso
que entre perfumes y leyendas viejas
marca el hombre;
… tú viviste en el árbol de tu cuna,
alumbraste hermosura en la ribera,
en el monte, en el plantío,
y, allí mismo, diste sombra;
[… maltratada por el cierzo, por la escarcha
y también el aguacero,
asiéndote fuerte al tronco
que entonces te cobijó
de ser rota y, quizás, tal vez,
dominio de los fuegos;
… sin embargo guardas los dulces secretos
de los juegos con la brisa,
con luceros, con la luna,
con los pájaros que trinan,
testigo de enamorados
que confiados caminan]
… pasó el tiempo de esperanza
entre cierzos, entre pájaros y lunas;
fue el comienzo y huida
de lo que el mundo ha llamado
“corta vida”;
… me infundes grave tristeza
al yo proclamarte “vieja”,
al contemplarte amarilla,
al mostrarte volandera
que se agita;
… desgajada, y perdida de aquel mundo que era el árbol,
te has vuelto humilde despojo del madero que, al sentirte inerte y seca,
en un día del otoño
puso fin a tu asidero;
ahora te contemplo así, quieta,
sumida entre el polvo del camino
que me lleva,
y al llegar, tú, es posible que seas tierra;
… al pasar te he pisado,
y el gemido del crujir ha hecho que al sentir y mirar te viera,
y pensando en tu estado me mostraras,
el alcance de mi senda venidera.
HOMBRES VALIENTES
… este poema es de hacha, tierra y fuego,
para hombres valientes;
hombres que no entienden de mitades ni peligros,
hombres que instruyen las cosas burlando sus carencias,
de mentes claras y frente endurecida;
¡ … yo sé que forjan su experiencia, de arrugas y cansancios
con el pan inacabable del pasado, y que rompen el ritmo de los besos
al dulce canto de fuego y de pecado;
aman el sol y la lluvia, lloran y tiemblan, construyen y derriban;
¡ … oh Dios, que das hombres/pechos flor y sangre,
no cortes el don de su fertilidad;
… demasiados somos
para ser sostenidos por tan pocos.
TRAS LA TARDE INMENSA
… con la memoria puesta en negro;
con las manos y el alma
arañando el tiempo,
la mirada gris
y escaso aliento,
voy
tras la tarde que no acaba,
tras el último reflejo;
… voy mirando los altares
de la tierra y de los cielos,
voy hundiendo mis pies entre los fangos,
voy llorando,
voy muriendo.
VIAJERO POR ESPAÑA
… tierra caliente, corazones fríos, pies cansados hollando los caminos;
[“¿ … a dónde, adónde irá el viajero que huye ?
miradlo, lleva los labios secos del olvido”]
… la ciudad,
- inmensa feria de hombres -
le ofrece sus racimos de uvas negras;
pesa, pesa el corazón en los pechos jamás correspondidos,
y la sangre, angustiada en carreras sin finales,
se amontona por las venas y quema el alma
como el fuego al yunque que se aprieta;
[“… y todo, todo es masa que se no grita”.
¿ … adónde, adónde irá el viajero con el alma en su maleta ?
¿ … acaso en ella querrá dejarla para siempre ?
¡… qué importa !]
… pero no,
la llevará a cuestas y a costa de las brasas del aliento
y hundirá sus dedos en sudores de sus quemadas vísceras;
no, ni antes ni después se rendirá;
… miradlo, ahí, ahí va el viajero,
por España, con los labios secos del olvido.
ANALOGÍA
… oigo el sonido gris de la vida:
es la tristeza que clava su sello en mi alma sola;
… todo se convierte en polvo,
en un polvo de ideas, las del hombre que se quiebra
tan absorto en su derrota que hasta el amor, hasta el honor se rinde
y arrodilla en la penumbra;
… es misterio ingente la barca de este hombre a la deriva
e incierta su hora de llegada;
los puertos solos, las anclas levantadas,
y la vida apretando desde el pecho hasta la espalda;
…lo sé, lo sé:
hay puñales que sangre no derraman;
… voy cantando la canción desesperada de España
para terminar diciendo:
“no, aún no son los versos más tristes y duros de mi vida”
DESPERTAR
… he despertado cual zagal que revienta la noche al balar de sus carneros;
he sentido el rasguño de la luz que enciende mis rincones,
y me he encontrado despierto con mi mundo a ras del mundo
y el lamento helado del invierno;
… encontrar fe en los pasos es difícil
cuando el alma ha dormido y soñado tanto tiempo;
… y andaré,
que elevados picos fueron cetro de pies entumecidos
y el azote del silencio ha servido para armar y endurecer
corazones nuevos;
¡ … qué saben, qué saben los que nunca lloran !
si también la mieses pobres incendian los eriales
al borde de las grietas de la tierra si una gota de agua las germina
levantando sus brazos verticales;
… mi sueño ha terminado clavando en el olvido los recuerdos
y mi alma se agranda sin quebrarse para darme su mano largamente;
… quiero ponerme en pie y correr por el camino que, ahora,
tengo enfrente.
LA LUCHA
… recogeré las piedras que van cayendo
en mi tierra;
las iré cogiendo y sembrando
en mi alma desierta;
… yo encontraré los confines
del mundo de la guerra,
y una flor, en blanco y oro,
anunciará mis fronteras.
CASTILLA
… paso a paso,
rompiendo los zapatos en la tierra;
mirada tras mirada,
dejando las pupilas en la estepa;
su aridez
sube a la garganta seca,
y el aire lleva sal, silencio, y luces muertas.
FRENTE A LA GUERRA INJUSTA
¿… soldado ?
¿ tú has de ser el pan robado a la casa, el sol de cuajo arrancado,
la flor de invierno entre hierba roja y nidos de banderas ?
… antes de que el pecho abrase y tengas la garganta seca,
levanta la cabeza y piensa en mí, que soy tu hermano,
y en él;
los tres somos las armas y las manos, los tres,
los tres, soldado;
… pero ¿ serás tú al fin mi flor de invierno ?
… oh, no compañero, tú debes ser el hombre entre los hombres,
el yunque de otro mundo,
tú, tú serás rey de ti mismo si logras comprender que no serás la muerte,
que tú no serás, no serás soldado.
CAPÍTULO III
ELEGÍA PARA UN TORO
… te he visto envanecerte, caer y herir la tierra con tu aliento;
te he visto rey con corona intacta y en cúmulo de fuerzas.
y me ha sorprendido tu orgullo, tu mirada indiferente;
… parecías la ley, el triunfo de una tierra secundaria;
… y qué poco dura la ilusión injusta;
se agota vorazmente como el simple olor de un pétalo de rosa;
… te ha tronchado el más fuerte sin la fuerza, te ha mentido,
te ha hecho describir la jugada en tablero diferente;
… toro,
la alegría es algo que se parte;
la has buscado cara a cara con la muerte
y te ha vencido porque ella, sabiamente, ya caminaba en rojo a tus espaldas;
…pero, mira, toro, duerme, duerme;
ya he oído el grito enorme de las gentes cuando caías
y tú ya no escuchabas;
había venido la alegría mientras tu sangre - en llanto y penitencia -
trepaba por la arena y la arena con ansia
la bebía;
… y ya no hay nada;
ya no eres toro, ni siquiera bestia;
eres la muerte atada a una cadena;
y te vas, te vas humillado y como siempre:
el cielo arriba,
la puerta enfrente.
NOCHE PARA UN AMIGO
… amigo,
yo quise vestir de luz el llanto de los días y quise dártelos a ti,
- mi único bastón de carne hecho alegría -
y ha venido a ser ceniza, polvo,
tierra que se esfuma;
… ay, ay si pudiera levantar el musgo de tu cara;
… pero duerme;
que ya no hay casas de aldea ni huertos, ni rastrojos,
ni hogueras en el prado ni juegos en la plaza,
ni aquella niña rubia ¿… te acuerdas ?
amigo, ya no hay nada;
te lo has llevado todo;
guarda, guarda y lleva eterna la mirada;
… hoy,
aquellos senderos entre zarzas son caminos de serpientes
que muerden los pies del viajero;
…y ahora, solo y aquí, golpeando en el asfalto,
la ciudad parece un cementerio de enormes panteones
con calles de silencio;
… amigo, casi estoy contigo;
poco a poco voy tomando el aire con que aliento
y hasta, a veces, creo que en mi carne ya no hay vida
sino el roce de los huesos;
… voy a tientas por la noche, persiguiendo su misterio;
me quedo contigo, amigo, y aquí mismo, sobre el pecho,
hablaremos y hablaremos.
HOMENAJE A UNA NOCHE DE VERANO
… gracias, oh Dios,
por esta noche sin puntos cardinales,
de tierra caliente
y pechos inflamados;
… he visto las entrañas de los seres
hirviendo y cantando amor por un instante en el mundo;
todo, todo parecía amor;
… mas sé
que he de curtir mis manos y mi alma
con luchas de hombres y besos de mujer,
y que los cálices tronchados,
serán el holocausto a un nuevo amanecer;
… siempre amanecer, siempre, como una ronda de sangre sin final;
…morir es amar.
SE OÍA UN LAMENTO
… se oía un lamento tenue, delicado,
como eco incontenido de tristeza infinita,
como soplo del cielo que doliese a las nubes,
como rumor incierto, como un susurro tímido;
¿ … de dónde ese son vendrá ?
¿ será el llanto de la noche sobre una violeta ?
¿ el gemido sutil de los olmos que piensan ?
¿ o, acaso, sea mi alma que en el éter llora ?
… una huella en el aire,
un siseo lábil,
un viento,
una queja.
HOY ABRAZO EL TIEMPO
… hoy abrazo el tiempo a manos llenas
y de él bebo lentamente hasta saciarme
cual mar sin fondos cuajado de lunas estivales;
… mañana lloraré,
pues he visto las hiedras arrastrarse tras los muros
buscando la otra cara del sol;
tendré a media asta la sonrisa eludiendo el tiempo que me araña,
taparé sus brechas de aterido barro echando tierra
a los ojos que lo ignoran;
… sí, sé que lloraré,
que mis lágrimas caerán sobre unos pómulos blancos
y lejanos a la sangre que me ahoga,
sobre las palmas de unas manos que muestran un hueso de batalla;
… seré, seré bajo mi llanto
caperuza raída por vientos y por lluvia;
no habrá signo de evasión:
caeré abrazado a este ayer cuando deje de darme su alimento.
A MI LADO
… hay en el mundo silencios de presagio;
los mudos dientes mascando tierra convierten en polvo
ilusiones y quimeras;
… un escalofrío recorre un meridiano
y un grito se pierde en lejanía;
¿ no hay y no habrá esperanza ?
¿ es que formará parte del barro y todo será barro ?
… y nace la aclamación,
y los brazos en cruz, y las lágrimas cual sangre blanca;
… por eso hoy querido una tarde de troncos inclinados
y aguas transparentes;
he querido olvidarme de la esfera y contar uno a uno los íntimos minutos
con las piedras;
¡ … oh álamos blancos y atrevidas hiedras,
oh pájaros con nidos en la hierba,
cómo, cómo apretáis el símbolo de vida en la existencia !
… rezaré mañana por vosotros,
hoy,
huésped soy de la materia.
DIOS EN EL HORIZONTE
… la vida a la espalda,
Dios en el horizonte y yo hacia el horizonte;
mis rodillas se doblan hasta dejar dos huellas en la tierra
mientras voy hacia lo último para enfrentar mis huesos
con la muerte;
… y camino, y tengo sed y la sed es mi fatiga,
y hasta se tornan grises los zapatos en la marcha;
cómo, cómo oprimen y revelan su cansancio
trabándome los pies que van al otro lado;
¿ … no llegaré ?
¿ no he de juntar las ansias con el triunfo ?
… he de llegar para encontrar la piedra que me parta
al filo de su corte,
oculto manantial en el luto de las almas,
roca inmóvil e invisible con la frente extendida hacia mi frente,
roca de promisión,
pedernal en busca de mis ocultos y feroces fuegos;
… yo voy al horizonte con una duda clavada en lo posible,
con las sienes sangrando con un sudor que siempre será sangre;
pero la sangre está cuajada, absorta en el hueso que derrota,
hueso que, al final,
será rebelde linchado a su llegada.
ENTRE EL TIEMPO Y EL AIRE
… cuántos besos y suspiros
se esconden entre el tiempo
y entre el aire;
…cómo pasan y se pierden
ocultando mil pasiones
a la par;
… cómo flotan en el alma
de la vida,
cómo nacen cada día,
cómo mueren sin cesar.
A DIOS POR UNA MUJER
… dame su alma,
dame su cuerpo sin alma,
dame la mujer,
dámela;
… déjame en ella el odio y la lujuria
y en sus ojos una lágrima;
… déjame, déjame algo de mujer
que no busque del hombre
el zarpazo de la vida,
el único sentido:
la tierra humedecida;
… sin la mujer no hay nada,
acaso, una mentira;
… yo busco a la que arrase mis caminos
y lleve mis cosechas en las manos;
con ella fundaré mi dinastía de agua y fuego, de fuego y agua en mí,
dámela, dámela.
TE ESTOY ESPERANDO
… todos tus caminos confluyen en mí,
en mí, que soy tu fin:
el muro del abrazo, la playa, el rompeolas y el océano;
… vienes desde el infinito al compás del aire,
y traes el corazón ardiente de soles y de fríos;
vienes cantando entre el mundo el himno trepidante que conoces:
el himno del amor;
… me encontrarás aquí, y tú quemarás mi pecho y yo abrasaré tu alma,
y, cada día que muera, será con horizontes de púrpura
y de fuego;
… vendrán amaneceres de túnicas rosadas,
y el puente de la aurora será el eterno broche
tras las horas tristes, solas y ansiadas;
… sí, amor,
vendrán inmensidades sin cielos y sin fondos:
¿ cuál si no tu sonrisa, tu beso, tu mirada ?
…la vida, pues, será de inmensidades;
…mis manos con tus manos,
mi cara con tu cara;
y así,
en un concierto de vida,
tú quemarás mi pecho y yo abrasaré tu alma.
TIEMPO SIN TIEMPO
… la tuve como un mito entre mis manos y mi pecho
y aún no comprendía los pasmosos brillos de su espíritu y su vida;
dilapidé sus lágrimas y risas, su esperanza, su cántico y triunfo,
su pequeña juventud,
su ser entero;
… yo ignoraba el vacío de su ausencia,
y, al surgir, la diminuta ciudad se tornó desnuda, brutal e ingente,
al sentirla latir por la memoria como el aguijón perenne y fino de una dulce y leve mariposa;
... qué horrible soledad, tras el único oasis del recuerdo y la drástica ilusión por su regreso,
pues todo, todo está inconcluso y roto, todo, todo está perdido sin ella;
y cuando miro el mundo no es el mundo,
y entonces, vestido de hombre, soy el gusano que se arrastra, vacilante,
buscando el fragor terrible de un silencio a ultranza, frenético y oscuro;
… ése, ése soy,
el que oculta su amor bajo una mueca seca y dura,
el que desesperadamente ansía beber y beber los ecos que le llegan, lo acucian y lo matan:
el resplandor de su imagen,
la luz de su presencia
su voz, su sol,
su lluvia.
VOLVER
… pedí tu vuelta con ojos de niño, brotándome lágrimas calientes;
¿ … dónde está el amor ? - me dije - ;
… pensé – y a veces pienso - que en ráfagas de humo,
de humo y sólo humo,
y que me cegó porque mis ojos aún no eran sino espejos,
porque quizá no supe mirar las cosas de los hombres,
o porque tal vez tu sol era muy fuerte..
… hoy te llamo para enfrentarme a ti
y vencerte, para ser derrotada por mi boca
cuando entiben mis manos tus caderas
y tu columna de vida
sea custodia de mis dedos;
¡ … triunfo, gloria !
no;
sólo te tendré fundida con mis lágrimas y risas
y ambos cansados por el supremo esfuerzo de este instante;
… amor, estoy aquí, mirando tu regreso increíble,
tus pequeños pies llegando, tus manos de aire extendidas,
tu cuerpo que tiembla, tu voz que no sale; ¿ ves, amor ?
aún las golondrinas no se han ido.
AL REGRESO
… me has hallado entre las cruces,
de nuevo, como en los viejos tiempos,
y has abierto el caudal de mi vida a manos llenas,
haciendo brotar la virtud de lo sublime;
… no habrá soles que naciendo por el Este
consigan detenerme en mi camino;
… amor,
están en sombra los cirios del pasado;
guardémosles un pésame en silencio;
… yo te oprimo con ansia contenida,
con un grito tronchado en la garganta,
con cien lágrimas rodándome en el pecho;
… sí,
estaré contigo y quemaré mi aliento con tu aliento,
no quedemos atrás,
hoy el tiempo aprieta en el camino.
SUEÑOS
.. he soñado arrebatarte del destino, arrancarte de cuajo del camino
y ya, ardiendo entre mis besos,
derretirte poco a poco como un cirio;
… he soñado que eras viento
ululante y sin sentido,
y yo quise ser veleta
y quejarme en su chirrido;
he soñado que eras ola,
sangre, pasión y rocío…
… pero nunca llegaré a soñar
que todo, todo,
lo he perdido.
EN TU AMOR
… amarte
es mi pan blanco y negro;
perderte,
la última reliquia de mi alma y vida;
…ando con tu aliento entre mi aliento,
con tu mirada en la mía,
y no podrán arrancarme de las manos tu amor
ni las cruces ni la muerte;
seré estatua fija
sin tiempos ni religiones;
seré polvo sin espacio en el espacio perdido,
o risa, o lamento, o nada;
… pero siempre, siempre,
seré algo que te invoca, te sueña y ama.
NO NACE MI AMOR
… no nace mi amor de ver
tus profundos senos desnudos,
la luna reflejada en tus muslos de largura infinita,
tus labios entreabiertos,
tu pelo hecho viento;
… no me tienta el ansia
del hombre que se rompe
ni el trágico festín del pan hecho migajas;
… mi amor descansa sobre el soplo intemporal con que te vivo:
un beso, una lágrima.
HA SIDO ESTA TARDE
… rosas frías,
hoy, clavada, ha muerto la tarde en un cielo cobarde;
y todo se lo ha llevado, todo:
la dicha, el amor, el hombre;
… hoy queda la muerte tras la bruma
y no puedo arrancarla de sus carnes de nácar,
no, no puedo tocarla, no puedo;
… sangre llevo en las palmas de las manos
a roces de mi súplica;
y oigo gemir: “… lo siento, lo siento”;
lo dicen los latidos de mi cuerpo cual maderos rotos,
cual poder salvaje, cual sal echada al viento;
y lo he vivido solo,
navegando a la deriva tras los muertos, queriendo asirla
más allá y acá del pensamiento;
… hoy lo he aprendido al quebrarse la antorcha
de mis días en un rumor de huesos,
en una marcha lenta,
en un beso seco;
… rosas frías,
qué ingente y duro es el invierno.
===
TÍTULO : “ABRIR Y CERRAR LA VIDA”
[… dedico especialmente este libro a todos aquéllos
que padecieron la dictadura franquista: 1936 - 1975]
CAPÍTULO I
ABRIR LA VIDA
… cuando abrí la vida murieron dos pájaros,
cayó pronto la noche,
y un escalofrío dejó en el huerto
más bellos los jacintos;
… en el huerto vivo descubrí la muerte,
y lloraron dos niños
al beber
la luna
el agua de sus pozos;
… el pozo de la luna estaba seco,
y el fondo de mi huerto y el fondo de las sombras,
el fondo, el fondo, el fondo de mi vida;
… sólo los jacintos seguían bellos,
sólo la tarde,
sólo dos palomas tiradas por el suelo.
NUESTROS BESOS YA NO MORIRÁN
… no,
nuestros besos ya no morirán;
… de las tardes quemadas
no quedó más que oliente ceniza, más que oliente pobreza,
y, entre toda la angustia, yo recuerdo tus labios, amor,
porque nuestros labios aún servían para algo;
… era
cuando día a día
nos temblaban repletos de heroísmo y tristeza,
pues nuestros besos eran lo que no querían llevarse:
el dolor;
[... nos besábamos dolorosamente frente a la España nuestra]
… nos besábamos, amor, para vivir;
… amor, amor, para que algo viviera.
JILGUEROS POR EL RÍO
… nos despierta el rumor del agua
cuando cierva en celo es la mañana sobre el puntal ardiendo
de los chopos;
… danza y bulle tu cabello como trigal maduro
y el viento se orilla en él, se incendia y arrebata;
… trinan jilgueros y fuerzas de sol cubren tu pecho
de olivar y púrpura, y también de amor, y de alondra mía, de alma;
[... España está de romería y yo, en tanto, con mi celo ibero y celtibero,
aquí, en la orilla, animal salvaje dueño del recinto,
territorio del río]
… y qué suspiro el tuyo y qué canción la mía
en
di
lu
vio
de
vida
y
sed
a nuestro cuerpo esencial;
¡… ha temblado España, y el mundo, tu piel y ser han temblado !
… y de nuevo trinan jilgueros por el río.
PARA VIVIR
… te observo como un dios que irrumpiera
en la estancia pura,
y cual atardecer ardiendo, acercándote a mi corazón,
puediera acceder al verdor sublime
de tus ojos;
[… sí, para vivir la exquisita calma de la noche,
te estoy llamando;
… lo hago cuando todo muere y nace,
te llamo ahora, amada mía, mía y compañera,
para hacer más grande el susurro que en mi sangre te guarda y nombra,
para incendiar la vida y saber que eres esencial y cierta como el sol por la tierra]
… ningún poder podrá negarte porque te siento cantando entre la risa,
golpeando al viento como tambor de luz y fiesta;
… en ti me crezco y me destruyo, me asombro, me derramo y paralizo la sangre;
ah, te oigo y eres tú, pertenezco a la vida;
[… y, sin embargo, tu odio y mi odio, la venganza y la ira, el león y el oryx]
oh amor, oh amor, por qué no contemplar el signo con que a veces se exhibe
tan sólo la alegría;
por qué no amor, por qué no, por qué no…
AMNESIA
… ven, amada, a sostener el dolor
antes que las pléyades, furiosas, nos dejen ciegos y yermo el tiempo,
sin horas ni memoria;
toca mi pecho y guardemos silencio hasta que los ojos y la sangre
de nuevo nos descubran;
… hemos amado con desesperación la vida
y las pequeñas cosas que encarecen el aire
por amarlas;
… lo humano y lo divino,
¿ habrán de morir aquí,
tras esta apoplejía momentánea ?
porque ¿ acaso no es digno llevar el sol apagado entre las manos
y sentir frío, y pena,
y una sensación de no saber cómo encenderlo ?
… a pecho abierto es natural mi llanto con tu llanto;
[nuestras tiernas violetas, oh amor, han sido atacadas sin más en la pradera]
… ven, ven amada mía,
y quedemos un rato sin patrias, sin cruces ni banderas.
MI AMOR VIAJERO
… mi amor florece en este tren expreso de la tarde;
mi amor y tu imagen entre nieve y sol, vivos,
por las colinas;
y sorda y lentamente nuestros ojos más allá del cristal,
más allá de la luz, y más allá del seco ser y sesgo duro de la noche;
¡ … y qué ofrecer la ciudad que espera
si no es desolación al claro son que traigo de trigos y memoria !
… eras así a las siete, exactamente a las siete en punto de la tarde:
mi fe, mi espíritu, mi fuerza;
… a las diez de la noche no te descubro, no logro verte, no logro alcanzarte;
a las doce te nombro, te nombro sólo y sólo puedo exhalar: te amo, te amo...
INTERPRETAR LA VIDA
… tu amor y nombre en la arena,
yo, corriente arriba;
por la montaña tus pies y tu voz,
yo, en la llanura;
la cruz de tu cintura por el aire,
yo, a ras de suelo;
… y mientras siembras soles y vientos y tormentas,
te observo así, callada, calladamente;
¿ … sabes ? interpretar la vida a hueso y dentellada
es hacer la luz y el fuego
y sublimar el agua;
… mientras, sólo vivir,
sólo vivir sin otro coste ni argumento.
ARENA SÍ, ARENA NO
… por debajo y encima de la piel,
tengo un poco de arena
doliéndome;
… tú no lo sabes
mientras juegas a tules y a muñecas;
tú, amor mío, vivirás o morirás cuando quieras conocerme
y encuentres sólo playa para un mar
que ya nadie recuerda;
… es un dolor vulgar, de hombre, con toda su importancia;
… aquí, aquí estoy con ropas prestadas, usadas, gastadas,
oliendo a junio y a amapola, a corazón y a trigo,
en medio de las eras, agitando las mieses;
… pero no se perderán, amor mío, ah, no se perderán,
aunque tú sigas jugando, veloz e inusitadamente, a tules y a muñecas.
MORIR O NO MORIR PARA VIVIR
… no, ya no volverán las tardes educadas
ni el color será un pálido infinito;
mirar la eternidad fue un momento, un desafío,
una estocada cruel a tu frente limpia de moza y de doncella;
y no, no podré arrancar el odio de tu espera
y no podré con tu pasión;
… increíblemente, eres más bella cuando todo se te ha muerto,
con tus relojes yertos, parados en las venas;
…pero, si te dieras toda ¿ te olvidaría… ?
.. amo tu paz y tu dolor,
tu soledad que nace y muere cual lenta y oscura música;
… huelo aún tu rostro mojado y tu mirar de fuego,
tu aliento de amor y de vendimia;
.. te huelo y aún te reconozco:
vibras, eres mía.
INCENDIO
… al cénit del verano
mi vida fue un incendio cuando tú, viajera, te alejabas
con todos los presagios de tu alma en llamas;
… bajé a la playa para ahuyentar las sombras y la muerte,
para ser natural y dar al pecho esa lágrima viva
que anega el ser y embriaga lo sentidos ;
[… y fue la playa el gran cementerio de promesa rota,
un desgarro arrebatado y capital del mundo,
agitado y turbio ángel
surgido del pasmo de las sombras;
y mercenario dios fue el mar, oh amor, al que oí tu nombre
confundido en sordo deambular de algas y de conchas]
¡ … ah, qué abandono y desorden cuando todo arde y fluye
dudando y huyendo en la memoria;
y cómo ocultar la muerte si la muerte va de prisa, se ensancha y mata,
y la vida nace y canta y no la reconoce !
¡… y a quién y qué ofrecer a cambio de verte plena y mía entonces
y tampoco querer reconocerte !
[… arco iris de fuego es la distancia;
amor, amor, como siempre fue y es, ahora, que estás tan lejos,
tanto y tanto y tan definitivamente]
DESEO
… el fuego
y la plata
besan sus anillos
en esta ceremonia
de la tarde;
… se queman los cirios, y el alma,
y nunca, nadie, saldrá a recuperarlos
porque es grande la pasión y grande la incultura de la sangre,
y no abundan oropeles cuando sólo ofician la carne y el aliento
y de nuevo la arena, o el río,
y un muro irremediable en medio de la vida;
… pájaros de sal y fuego se nutren del deseo
y de nuevo la tierra se agrieta y se calienta;
[… y otra vez los odres se quedarán sin vino,
otra vez,
una más para ser
y no morir nunca, nunca,
en poco tiempo]
PRÓLOGO DEL BESO
… aún recuerdo las tapias caídas,
y el temblor de mi ser al tocarte,
la fragancia del pan amasado en la casa y aquella niebla levantando el rocío del prado,
declarando el sol;
… te lo digo esta tarde de bruma marina, celeste y escarlata,
para que sepas que aún soy reconocible cuando nada sospechas
y no puedo besarte;
… ahora, en este instante,
sin una gota de lascivia en mi boca.
DERROTA
… hoy abrazo tu amor degollado,
tu amor abierto a tajos, tu amor de caña
desmembrado por mi legión de hoces asesinas;
… hoy te contemplo pura y plena, muerta y viva,
rebosando triunfos en este final de mi trágica derrota;
porque me has derrotado con el humilde despojo de tu amor vencido,
roto, bajo esta gigantesca lágrima de luto;
… me abrazo a ti y abrazo tu amor yacente,
y sobre el último beso, de sabor marchito,
derramo esta herencia de lágrimas y rosas.
CAPÍTULO II
DAR FE
… cómo dar fe y memoria de días y noches,
de la luz vivida y de la niebla;
[...allí, en las cárcavas del cielo,
allí anida la memoria que a mí me duele tanto]
… hace, pues, frío en las muertes pero no en la alegría,
y son bellos la rosa y el jacinto,
pero el tiempo es juez de la belleza
y juez de la alegría;
… deberíamos abrir un vuelo incontenible en busca de amigos y enemigos
y sembrar, en pequeños mundos,
un trozo de esperanza solamente;
… solamente para dar fe
y no morir.
CRÍTICA PERSONAL DE UN DÍA
… la ira juega a puños y a cuchillos
y anda Dios resignado en las esquinas;
cantan los jilgueros en esta primavera y aparecen muertos,
clavados en la espina del zarzal;
el llano jornalero se sorprende, muge la vaca flaca, se arrodilla el ternero,
la mañana limpia se recorta y vende, y la tarde,
y el sueño de los niños con sus noches;
… puse en mi mano un puñado de creencias y se las han comido
el egoísmo de Europa, el petróleo de Arabia y el capital de América;
… y tal vez suceda esto porque yo sea indolente jilguero de la tarde aún cantando;
¿ debiera tal vez certificar mi vida y darle dirección,
o quizás ser calle y pueblo y callar y callar
entre el tiemblo de flores asustadas ?
… ah, sólo, sólo las fuerzas de vida intuyen cuánto pueden el poso y los instantes de este tiempo y hor
sólo, sólo ellas y tan sólo así, rígida y exclusivamente.
POEMA INCONCRETO
… poesía es fuego vivo, todos los fuegos,
y mi corazón en libertad buscándolos
cual ave ilusionada por subir,
tocar y arrebatar
el sol;
… hay necesidad de alas y de olvidos,
de ser pájaro y cantar un solo día,
uno sólo,
una vez.
TRISTEZA
… la tristeza es un hombre solo frente a un abismo ingente
adonde la sonda del alma
nunca llega;
… la tristeza son las cosas deformes
o deformes por reales, es algo en los ojos,
o tal vez cuanto esta noche no pueda decir a nadie;
… contemplo la aureola oscura del océano
y por ella, invicto, voy errante;
hoy sé que tengo naves sin velas
y puertos sin faro y sin atraques;
[… el barco y la gaviota
sin nadie a bordo:
un graznido, dos graznidos…,
y sólo yo los oigo y los comprendo]
MI PECADOR Y YO
… me sorprendió
la silueta perfecta de la noche;
yo de romería
y ella a mi encuentro;
venía vestida de pureza y no quise tocarla;
me fui cantando;
… y contra el resplandor con que el mundo se incendia y es,
la sed de un grito hondo venía partido
por un dolor de sol;
… cantaron los gallos,
reían;
doblaron campanas,
reían;
lloró el firmamento,
lloraba;
… y yo ante el mar sin Dios, sin amor, sin alba;
rielaba la luna;
la luna se moría.
REBELIÓN IMPERFECTA
… todos
éramos
de barro
y queríamos
matarnos mutuamente;
… un día
se rebeló la arcilla
y no
encontramos
nada
dentro;
[…y rotos, por el suelo,
aún seguimos mirando en el desastre]
.. al venir el día,
nos prestamos trozos de noche y de rocío.
CENITAL
… entre perder y no querer perder
y al fin
perder;
entre ése pequeño caos por vivir
- nudo de Dios y de gargantas,
murmullo de hoces y de cañas –
un clarín
me pide ser profundo
hoy,
- y ahora -
para no morir.
AYER, A LO LARGO DEL MUELLE
.. él venía
de la mar, yo del despacho;
él me apostó por Marx,
yo le aposté por Cristo;
… y hablamos de la pesca,
de La bolsa,
del precio del pan y del tabaco;
[… y con celo callamos la hermosura
de que nada marchara en medio de nosotros]
… y mientras las gaviotas giraban y buscaban en lo alto
el refugio
del sol,
ambos silbamos canciones diferentes a lo largo del muelle;
… fue ayer con mi amigo,
mi amigo de siempre y para siempre.
HOY
… estoy ceñido a la España real y rigurosa,
a la España dura, a la España del júbilo en el llanto;
…mi corazón son labios temblorosos que cantan
cuando el sol
se parte en mil pedazos,
y aquella España, total e invertebrada,
acusa su penumbra tras un dolor callado y bendecido;
… yo vengo
a la luz que se me escapa,
a la última alegría,
a la palabra última;
… cantar no puede ser marchito
cuando tanta canción se pudre en las gargantas;
… y aunque deba y deba llorar aún, seguiré, seguiré cantando.
VIAJE A ANDALUCÍA
… al país del sol y los olivos
fui a buscar la luz de los obreros;
… caía julio sin trigales y sin piedad el sol
haciendo más grandes la sed y el latifundio;
y allí, bajo mis pies, sin reloj ni calendario,
el país del duelo y la paciencia gemía hirviendo a la una de la tarde;
por la explanada ardiente: un rumor a imperio comido por hormigas,
y un recuerdo, y una historia al rojo vivo,
y mi corazón también ardiendo;
… soñar que hay Dios y hombres y leyes con justicia
y no panes amargos;
soñar que hay democracias y repúblicas más arriba y abajo del mundo,
es creer que allí, en el país vestal del sol, entre avellanos y olivos
la muerte no estuvo nunca;
[… sobre las ruedas del taxi fui bebiéndome la luz del sur;
festín de amor fue aquel trayecto, hondo y ronco,
en la voz del conductor]
… compañero ¿ no fuiste a buscar la luz… ?
¿ dime, qué trajiste, compañero ?
“… un sabor a tristeza ingente,
unos papeles negros y el sorbo frío y desalado de una huelga”.
AIRE
…reinos de vida por la columna vertebral
del aire;
… decir “quiero ser libre”
y despojar al vecino de piel y libertad,
privar por privación y entonar el canto del “yo por mí sin ti”
aludiendo a Dios, al diablo o a las armas… ¿ qué es… ?
… ciudadanos de esta tierra extraña, compañeros de dolor,
ah, ya no nos vale la historia para tanta histeria,
ya no hay otra redención que la Verdad habida
y no otra que la de “Todo en todo”;
… si andar libre fuera cosa de Dios, de diablos o de armas,
¿ podríamos aspirar al aire y andar por él como luz natural, podríamos ?
pues ¿ quién podrá brillar sin aquella piedra blanca de la vida, quién… ?
CAPÍTULO III
CONDICIONAL DE ALEGRÍA
… si cada día pudiera estrenar
la vida
y sentir esa paz honda y clara
del alma pura;
si pudiera abrir mi cuerpo y bañarlo
en sol;
ah, si por algo pudiera comprar una esperanza,
si lograra vivir…
… si pudiera, aún tendría al tiempo por amigo
e ir a la batalla, morir contento,
y marchar y marchar mientras el último clarín, en enorme estruendo,
declarase invicto un rayo de alegría.
JUGADA INÉDITA
… es un momento urgente de mi vida,
cruce de luz y de tinieblas, hora sinovial y exacta
de romper o consagrar el diálogo atroz con la conciencia;
¿ … habéis sentido el vértigo, el dolor, el júbilo y la ira en combate a muerte ?
¿ y a dónde ir cuando todo se hiende y se consuma,
o cómo dar razón y posesión a este vendaval del ser
que irrumpe como un dios ciego que descuaja el corazón ?
¿ y de qué, de qué dispongo para hacer por nuestras vidas algo
que dé luz y abrigue ?
[… si soy del mundo parte, no conozco la parte en su total
ni si he vivido o aún tengo que vivir]
… es un momento total y urgente de mi vida;
en él invoco la verdad, pero la verdad me huye y me provoca,
me atormenta y ciega.
MIS GENTES
[España: Dictadura 1936 - 1975]
… tañen las campanas;
no hay gritos en la aldea y no es fiesta
ni ha llegado nadie ni nada, como siempre;
tañen en mi corazón, tañen sobre la piedra;
… nadie será ajusticiado hoy, nadie,
ya no es necesario, sólo tañen;
las oigo como un doblaje que, ahora,
me parece no haber cesado nunca,
¿ … desde cuándo ?
… mis gentes las oyen en tres fechas al año
y vuelven a la brega como con vagos recuerdos
de charlas de otros tiempos;
… mis gentes ya no sufren,
y labran campos por ver ponerse el sol rojo de ira
o rojo a costa de sus sangre;
… mis gentes apenas van a misa, apenas se reúnen, apenas cantan,
mis gentes se miran en silencio;
… mis gentes, cuando preguntan, dicen:
“…oiga, señor ¿ podemos recordar los nombres de los muertos ?
LAS PÉRDIDAS
…todo voló con fulgor y sed sobre mi alma
y busqué ver
las cosas más humildes:
la luz, la mesa, las paredes, el pan elemental,
y allí estaban;
… con pudor recogí mi cuerpo
por tanta despedida,
y un sabor, a querer vivir,
le dio piedad y amor a mi existencia.
EPISTOLARIO
…si pudiera, amigo, cada vez que caigo roto,
volver
y regresar intacto;
si lograra sentir aún el dolor de la caída,
tenerlo, sentirlo y dominarlo…
… cuánto he perdido en la andadura
mientras se alarga la vida para sólo ser hombre, sólo;
… pero al llevar a espaldas todo lo perdido,
encuentro a menudo, oh salvación mía,
un grano de mostaza, aquél que yo ignoraba
y me estaba construyendo;
… por tanto ¿ por qué llegar a la blasfemia,
si a la larga mi lengua llega al canto entre hebras y remiendos,
entre panes amargos que en cada caída me elaboran ?
… no, no es misterioso caer,
ni tampoco el grito que, sin ejes ni contornos,
hoy, definitivamente, me impulsa y autoriza hacia la vida.
¿dónde LA VERDAD ?
…ah, la Verdad;
con y a través de mis manos la he buscado a las doce de una fiesta
y a las cuatro y siete de la tarde;
… oh alegría amanecida,
que partiendo de un lodo miserable me derriba y rompe
buscándola;
… cuántas, cuántas veces mi cuerpo y yo cribamos y cribamos hojarasca
en busca de un don superviviente;
…mas nada, nada importa esta ósmosis de vida, nada,
si el alma en este impulso tiembla, con él se enciende y ardiendo resucita.
ASESINATO EN LAS FLORES
… hombres-flores llevaban flores propias al trabajo
y sus flores se ajaban y morían;
… ah, flor de hombre,
esplendor solar sobre frentes inocentes;
… cuánta codicia es usada sobre la fe del mundo
y qué sensación volver a casa
sin pecho, sin corazón, sin manos y sin alma;
… es el regreso del héroe
a un campo
sin panes y sin luces,
a un atardecer brutal y yermo, preñado de pálido infinito;
… en autobuses y en vagones de Metro,
cada tarde/noche son recogidos millones y millones de flores muertas;
… y es que sólo, sólo el dios y mártir soporta asesinatos.
EPITAFIO PARA EL SUEÑO
… cual maldición echada en tierra y propagada, silente siempre,
hay quien hace del sueño un rito o cántico de vida;
[¿…y qué ha de ser mejor,
dormir
la ignorancia,
vegetarla,
o ir y ahondar en la luz vestal que sube, incendia y ciega ?]
… sólo allí, donde la conciencia yace,
se retuercen las furias y canta la blasfemia un canto
sin Dios,
- sin esperanza -
por quien calla y duerme, por quienes viven y están ya muertos.
INTRANSCENDENCIA
… no, no me sirve el nombre ni blandas vestimentas ni duras amistades,
ni siquiera hablar por la costumbre sirve;
… una tranquila vaguada por donde nadie pase
o pasaron y no pasan;
una amplia vereda a cielo raso
y ser desconocido viajero del camino…
¡…qué más da !
… amo estas cosas sin historia,
llenas de olvidos virginales y de dolor de siglos
donde todo late, vive, y a sí mismo se apacienta;
… ser canto rodado o bien espiga llena,
que, después de todo, hay que crecer para llegar
y dar el justo peso del alma herida y sosegada;
… no hay simiente;
entre asfaltos duros hierven las ciudades comiendo golondrinas
y todo corazón que cae de los tejados;
… yo quiero una vaguada abierta con su lluvia,
y un cielo raso,
y un pequeño sol con que secarme;
[… pero no, nunca, nunca huiré de la ciudad]
MANIFIESTO DE LIBERTAD
… no sé si mi camisa es mía y la calle es de todos
o si brillan estrellas y podré mirarlas;
pero ¿ … será verdad que sólo podré tocar el trigo con las manos
para después serme cortadas… ?
¡… toda la vida, todo el año esperando…!
… los que están
han venido conmigo y me darán su fe y su fuerza,
y corazón necesario, y sus hambres con paz de valle, de páramo y arcilla;
[… y con alma tan prestada,
de quién, de quién será mi cuerpo…]
.. qué emoción y tristeza
ver sus almas desnudas, pudorosas y frías;
y qué ocasión para dar ropa nueva y una ley natural,
y un clarín, y una antorcha con que cegar al sol.
TENTACIÓN
… tienta, pues, dejar el camino y ser perecedero tras la paz y el agua viva,
tras un resplandor en los ojos, en la boca, en la piel;
… en las profundidades del alma busco mi señal de voces y aguas puras,
naturales, fatalmente desdobladas;
¡ … qué descuido éste, ser niño en pleno siglo veinte !
.. es mi trabajo incomprendido, mi propia sed abierta
hacia cauces más lejanos;
… pero acaso ya no sea elemental
y goce de mis fes perdidas,
o acaso esté aceptando algún elogio
guardado algún día sin padres ni motivos;
… cuando todo es vulnerado,
me hace bien pensar en lo posible y cruzar las manos
bajo un canto inmenso, atento y recogido,
un grito con que poder luchar.
CANTO GENERAL DE URGENCIA
…dar la vuelta del olvido, nacer a media vida
y beber hieles de repente;
saber que es otro el don de los amigos y no poder
y no querer tenerlo,
y andar aquí y allá en lucha con la luz que a diario nos deja entre la sombra,
es mirar los árboles de España esperando una flor, un verdor
después de tanto invierno;
… es duro el prisma de silencio por tanto mercader habido,
- de los que quieren serlo -
de un precio a fin de cuentas
sin saber quién va a pagarlo;
… yo ansío un campo libre, una verdad cada mañana,
y un pacto limpio de paz y amor con mi vecino;
… y todo he de arrancarlo a la memoria,
donde tanto y tanto amigo se muere y destruye con urgencia.
===
TESTIMONIO Y CELEBRACIÓN
GUERRA EN LA NOCHE VIVIENTE
[homenaje previo y especial a Federico García Lorca]
… al ritmo de los clarines, donde es divina la tarde,
los perros del odio suben al alma por sus umbrales;
… atardeceres de mimbre, rojos, de rosa y encaje,
llevan ardiendo la vida hacia una cumbre de sangre;
… en el lecho de la noche, sujeto por mil puñales,
a muertos juega la luna sin nombres ni funerales;
[… los perros ladran que ladran, las iras piden que ladren,
ubre de muerte es la arena, los gritos no son de nadie,
la vil guadaña del cierzo se chasca segando el aire;
clamores de lenguas frías, ebrios de rabia y de hambre,
corren por las alamedas del corazón tras matarle]
¡… Padre de las venas llenas, Madre de la luna amante,
el hijo que está en la guerra es hijo de dos Titanes
que templó su espada de oro con una luz de diamante !
… por los barrancos del cielo bajan perros jadeantes;
la aurora, como una virgen, se posa en los encinares;
mirlos de cera en mi alma la encienden aunque yo calle.
Presentación
CELEBRAR LA VIDA
… por una vez, por una sola
- para que la hiel no nos salte a los ojos -
vengamos a hablar sin ceremonias,
dilapidemos sin rencor los sentimientos
y que ellos nos hagan ver que la verdad
no es nuestra únicamente;
… sin truco y sin enmienda sentémonos
e icemos
al aire
la sangre y la palabra,
para después - con fe e indemnes, libres ya -
ponernos a esplender y celebrar la vida.
CAPÍTULO I
VIVIR AHORA
… hermoso, hermoso es el tiempo
en que la verdad llega a mí
y puedo tocarla,
porque mi ser se transforma y queda tan desnudo
que, por segundos,
el mundo lo acompaña
con un pequeño tiemblo de sorpresa;
… no quedan añoranzas
ni tampoco trasfondos:
la luz más pura suburbio arriba,
la idea que me acoge,
la alegría que derramo...
… la noche y el día ya no importan.
UN HIMNO DIFERENTE
… es curioso tener y reconocer la muerte
en este hermoso y diario juego hacia la vida,
mientras sale el dolor al paso
como un viejo rey
que va perdiendo su espada y su corona
entre fuentes naturales y tiempo con gentes humildes y olvidadas;
… es preciso adentrarse por las cosas,
verlas, tocarlas y llenarlas,
estar presente en ellas y con ellas en el mismo instante
en que la conciencia es un peligro;
… demasiados tumores gravitan sobre el vuelo
veloz de la alegría,
demasiado frío para estar ardiendo el corazón
y ver
cómo se aleja la dicha y la dejamos ir
cual rosa deshojada;
… oh vida amante, oh vida mía,
sal a la calle, derrámate en la tierra
y cuéntalo en las plazas;
di que la muerte apenas vale nada,
que debemos cantar un himno diferente
que venga a suplantar los viejos penachos de esta historia nuestra
y de otros himnos que en nuestros pechos desfallecen y mueren.
DECLARACIÓN
… busco algo puro y resistente para fundirme en él, llenarme,
y no recordar y no herirnos ambos, tras un borrón total
en la memoria;
[… de poco me han servido las muchas experiencias
buscándome y buscándolo, si ahora anhelo lo más elemental
tan sólo, lo más claro, lo que nunca vi o sentí
porque siempre fue mi corazón ardiendo como un dios hacia la hoguera;
… y así, sentidas sed y hez,
la nitidez con que se asume la extravagancia
y densa oscuridad y soledad
del alma -
quiero rendir cuentas, saldarlas,
y darme posesión de un tiempo
que ahora pido ejercer
bajo el real y honesto derecho de la vida;
… no es un arrepentimiento vil,
pues soy y he sido tal cual fui, aquél, el otro,
el de los brazos rotos cuando el mundo se hizo astillas
y no pude cogerlo;
… y no, no es tampoco más trágica derrota,
sino claridad, luz al fin que asoma, y quiero asirla,
con otro acorde de hora, distinto y sorprendente.
DESPUÉS DEJADME EN CUALQUIER PARTE
…llevaos mi corazón, mis ojos,
llevaos mi garganta y sangre cuando el don de la vida
ya no aguante;
sacad el humus de mi cuerpo
y derramadlo en el mundo,
dadlo,
donadlo,
yo os autorizo
en nombre de la vida para seguir viviendo;
dejadme también, si queréis,
ahogado,
inhumado,
incinerado…
después de todo,
dejadme en cualquier parte por todos los hombres
y muertes que habitan en las calles, en las casas,
en todos los rincones donde la esperanza es un rito inútil;
… por ti, amor,
que estás en mí como una luz
que a todo llega, redime y estremece hoy;
[… en realidad, sólo, sólo pido silencio]
FISIOLÓGICAMENTE VIVO
… vivo fisiológicamente porque abro y cierro puertas,
subo y bajo en ascensores, voy por las calles, me aprietan y aprieto,
doy tumbos, me distancio y sucumbo para gastar la célula del día
y la dura saliva que me ahoga;
… vivo fisiológicamente en abstracto, en espectro
y en apariencia de masa sobre el ojo gigante de la tierra;
vivo fisiológicamente porque aún no reconozco
el color rojo de la sangre, él, el fisiológico y purísimo;
… en cambio, nadie conoce mis muertes diarias,
mis múltiples y dolorosas muertes, las que llevo en las manos y, de pronto,
se incendian, me desgranan, y con ellas y en ellas me quebranto y pierdo;
… no, nadie conoce mis muertes;
y es que, tras cada ocaso, deseo vivir tan poco…
MALVIVIRSE
… hay que malvivirse para saber vivir y qué vivir;
… aquí, que nos morimos todos a base de tabúes y creencias,
de pequeñas heridas en masa y amasados por donde sangra
la rutina del rencor del día;
aquí, aquí vive el hombre, aquí se dilapida y pasa sin amor
porque no se vio o reconoció, o no se dio oportunidad
de ser feliz o desgraciado [dónde y cómo volverá a nacer,
dónde, dónde y cómo…]
… aquí sólo hay seres para comprar o vender, o morirse,
sólo hormigas, y gripe, y cáncer, y accidentes;
… no, no sé por qué es hermosa la tierra,
el hombre,
y la vida;
pero sí intuyo, compañeros, por qué nos miramos los unos a los otros
a veces en tan hondo y trágico silencio;
… porque ésa, ésa es nuestra trágica sospecha, y sí, y también, nuestra esperanza.
NO ME HAS RECONOCIDO
… ay amigo del alma,
has puesto más dolor en mí, de nuevo, al no reconocerme;
ya no hay saudades de este lado;
todo se lo comió la vida,
todo menos mis ojos, que han podrido las cosas al mirarlas;
… no comprendo mi sonrisa diaria,
¿ será evasiva del ser, precio para vivir ?
… es costoso volver a este momento y sentir la memoria
herida, descuajada, con un caparazón hercúleo
de musgos y cortezas protegiéndola;
¿ cómo pides que recuerde la fecha de una tarde,
si toda mi belleza cayó rodando
a tus pies
para dejar de ser niño ?
¿ y quieres que hable de pájaros y flores… ?
…amigo, es difícil correr en pos de otra alegría que no sea vivir,
porque, tú mismo, en el albor de la vida me fallaste;
y, hoy, sin darle importancia, te he nombrado
y no me has reconocido.
EL DON DE LA ALEGRÍA
… si pudiera cada día estrenar
la vida
y sentir una paz honda y clara,
la limpidez del espíritu;
… si pudiera abrir mi cuerpo con las uñas
y bañarlo
en sol;
… si pudiera por algo comprar una esperanza, si pudiera vivir;
… si pudiera, aún tendría al tiempo por amigo
e ir a la batalla,
morir contento,
y marchar y marchar mientras el último clarín
- por el fragor del alma -
anuncia al ser el don de la alegría.
DEL SER Y DEL NO SER
… entre mi piel de arena, los pies, las manos;
sobre mi piel de arena, la voz;
y sobre mi piel y entre mi piel,
la vida;
[de tanta sencillez me sobrecoge, la recuento,
y, es tal la dimensión, que observo en la muerte
la vida consagrada; y ya, en ella, no más seriedad que bien amarla
y no más abdicación que el simple hueso;
pues ya vendrán las flores, las calumnias
y el ora pro nobis funerario]
… soy verdad con todo mi cuerpo por mentira,
y quiero conversar por si alguien necesita historias exactas
para un cuento;
… acaso cuando dije:
“me duele todo aquello que sea cierto”,
aconteciese que vivía por dentro y fuera de la piel,
que fuese incluso auténtica verdad y, de tanto serlo,
yo mismo me doliera en cada muerte;
… pues no hay duda de que he ido viviendo y muriendo
en casi todas partes.
VIVIDOR VIVIVIENTE
… quiero
una manera de vivir
antes que ser vivido;
… mi mente está en subdesarrollo,
y la luz de mis gentes,
y el último Concilio,
y el trigal perdido tras una noche
sin alba;
… mis viajes por las calles son silencio pegado
en las paredes;
cada cual se agarra a un talismán y lo cuelga en la solapa,
cuando haría falta sacar el corazón y ponerlo a rodar
encima de las mesas;
… porque, ser vivido así,
es apagar la luz,
morir y deshonrar la vida,
matar la fe por propia y por extraña;
… ser servidor y vividor de algo se me antoja claridad,
aunque apenas podamos enervar por un rato esta larga,
esta inmensa, actual y miserable historia y pandemia nuestra.
EN LA ARENA
… y amanezco de pronto en la arena,
la de todos los mares, la de todos los hombres;
y lo hago limpio, puro,
cual canto pulido depositado en la orilla;
… y puesto en pie
me dirijo al encuentro del sol y el sol
me da en la frente;
me pregunto entonces quiénes son mis padres,
dónde está el amor y qué hago aquí,
sin él sobre la tierra;
… y es que tantas, tantas noches acumula el alma,
que es necesario transformarse, transfigurarse, romper,
entrar en la amnesia del recuerdo y recordarse, y, así,
mirando el mundo y sintiéndose nuevo, rebelde o diferente,
es como recibir el viento por vez primera creyendo que es tu dios,
tus padres o el amor por que preguntas;
… solo me naceré yo solo a fuerza de rodar y ungirme dando tumbos,
y a fuerza de crecer y creer que era hijo, amante o únicamente ser u hombre;
¿ … y para qué o para quién ?
para nadie;
[sólo, sólo hombre]
… sé que lo dirán las estrellas, mi abrazo en el sol, la inmensa playa,
o lo dirás tú, mi amor, tal vez tú, que sientes el rigor mortal de amarme y comprenderme.
LA PROPIA INQUISICIÓN
… no voy a detenerme;
necesito luchar con Dios, con ruinas y oropeles,
coger mi cuerpo, prender hogueras por todos sus rincones
y temblar ante la muerte;
… necesito osar, tener amigos y enemigos,
invadir la noche, reconstruir las luces
y originar el mundo;
necesito la tierra caliente y fría,
la sed mortal que abrasa el tuétano y ahoga;
necesito otra piel con que vestirme,
saquear la sangre y ver
que el arco en la conciencia se ha partido;
… necesito saber que soy el ser de un dios rompiéndose y armándose;
necesito ejercer la vida;
necesito, necesito sentir que soy un ser humano:
una mujer, un hombre.
PAPÁ
… te pregunté papá:
¿ qué es el amor ?
y tú me contestaste:
“el amor es mamá”;
…papá, te volví a preguntar:
¿ por qué los campos florecen ?
y tú me dijiste:
“porque tú floreces”;
… e insistí por último:
¿ y la muerte, qué es la muerte ?
y tú me respondiste:
“la muerte soy yo”.
AQUÍ ESTÁ MI COMPAÑERO
… y voy al horizonte cada día,
a la luz, al fondo, a la verdad;
y la búsqueda se agita en la mañana
en un rasgo humano frente a frente
en seis horas de vida vivida y compartida;
aquí está el arco, el yunque y la mesnada,
aquí se amasa y se desgrana el alma por la mesa,
aquí se humilla el hombre y se agiganta,
aquí está el pan de un rato compartido:
hombro a hombro en horas, en alientos, en cascada…
… aquí, aquí está mi compañero.
NOCHE DE VERANO EN EL METRO
[Madrid - 1964]
… donde pone “Metro”, denso y agostado me sumerjo;
y mientras bajo hacia la herida como célula más al pudrimiento,
desde el cenagal del mundo, un aire de tierra gangrenada me golpea y llena
los bolsillos y la boca;
aturdido, miro al andén como un misterio con su fuego, su instante/ruido, su quietud;
… y ya, cuando el gusano me absorbe de cuajo y me arrebata, en su vientre soy
la vida y la muerte luchando sin cesar;
… yo sé que estoy muriéndome, el hedor no miente;
el hedor soy yo y la carne sudada que venía, que yo soy y que aquí va;
… al partir observo los últimos besos de la noche, los gestos últimos,
la última tristeza agitarse indefensa en la escalera;
… un abatimiento cae sobre mí como la peste y voy a morir;
pero estremeciéndome sobre hierros chirriantes, aún tengo fuerzas para buscar la luz
y apostar, sin otros instrumentos, por el aire civil, tan sabiamente expiado, inhóspito e infecto.
PADRE Y MADRE
- Madre, ¿ qué es del dolor ?
- hijo, el dolor es fruto de siembras en la hojarasca;
- Padre ¿ es verdad que entre la sangre
florecemos los cuchillos con que matamos el alma ?
- Hijo mío, los cuchillos son las manos,
los cuchillos son palabras;
- Padre y madre, decidme, pues, qué es la vida
para vivirla o matarla…;
[… no la mates, hijo, no, que vuelve de madrugada]
DECRETO CIVIL
... de huesos de hombres alguien hizo leznas y artículos civiles;
alguien compró rosas en las plazas
y las puso sobre nuestros huesos sagrados y civiles;
y así el alma fue civil porque alguien dijo que sólo la conciencia civil
es la que muere;
… que me ladren las piedras, que me aniden galernas
y repten serpientes por mi aliento civil y a la vez caliente;
un holocausto/herramienta sobre mí destruye y reconstruye
como plaga de arena;
venid a rescatar la vida en sombra, pero apretad los dientes y aguantad
el cerco de las lanzas ebrias;
¿… a dónde van los huesos y adónde van las rosas,
a dónde, a dónde se dirigen ? decidme adónde…
quedad conmigo vigilando los ríos de vida que por la lengua cruzan
y escuchad, civiles, escuchad los odres que se parten
y el sarmiento estremecido bajo el arma extraña de la poda;
… civiles serán el fuego, la ceniza, el viento y la voz intencional,
y quizás, quizás la angustia; pero quizás, sólo quizás;
¿… y la muerte, habrá de ser civil, así, la haremos ?
… buscad, buscad en la intuición y oíd la vida.
A ESTE VIEJO: mi amigo
… tu verdad era bajar como el río y llevar cantares,
espigas y terciopelos;
vives de inocencia y angelía y mueres cuando inician
los pájaros el vuelo;
tu corazón - caña sola - se escucha en otro canto,
tal vez en ese no saber cómo acude al alma
la limpidez feraz de la ternura;
… voces íntimas te aclaman,
vivas están en tus ojos de nardo y de martirio;
yo no sé dónde guardas la visión transparente del cáliz de tus rosas,
pues, mimándolas te callas la esbeltez y el prodigio de sus luces y músicas;
… allí, donde las palabras se acaban o se extinguen,
la inusitada simetría de las cosas te ilumina,
y sola, de forma misteriosa, la vida te enciende y te consagra.
DILUVIO DE LUNAS
… dejad que siembre un diluvio de lunas
y surja a torrentes la aptitud de la vida;
detened el ritmo y pasmo del aliento
y oíd que llega un silbo quemante de los ríos;
… siempre fue liviandad callada la orgía de los días,
oráculo de intriga, costumbre en el dolor, malvivencia sola;
… he aquí la inflexión, esta promesa indócil
de orillar desnudo el corazón y consentirlo,
pues ¿ cómo obtener auténticas primicias sin su acento ?
¿ qué verdad inspira si ignorarlo invita al grito
en esta ceremonia de actual desangelía ?
… excelencias quedan como una fiesta en casa
donde es de utilidad quemar los instrumentos;
… dejad, dejad que siembre un diluvio de lunas
y dejadme herir vuestro honor para siempre.
CAPÍTULO II
DOBLAJE PARA UN PUEBLO INOCENTE
… allí están los árboles civiles,
escondiendo a Dios entre las ramas, y en otoño,
las cornejas, inclementes, lo han hecho bajar al pueblo;
… va Dios de casa en casa comulgando y gritando:
“… yo, yo soy comunero”;
y se pierde por la plaza solo,
solo entre las campanas,
solo entre dos historias,
solo entre el polvo, solo entre historia y polvo;
… la plaza, en los otoños, huele a huesos y a tristeza y a niños comuneros;
… allí están los árboles civiles:
sin Dios, sin pájaros, sin dueño.
VIEJO TREN DE CERCANÍAS
[Bilbao - Margen izquierda -1968 ;
turnos de trabajadores metalúrgicos regresando a casa]
… bajo el frío y la lluvia iba el tren abandonando cadáveres del día
en extrañas convulsiones de los muertos;
era el vagón una charca, una cloaca iluminada, y la noche, agraz y enorme,
caía a los cristales con dos estrellas rotas en mis ojos;
… en ronco tambaleo por los hierros íbamos mil,
- dos mil desheredados sin remedio - cuando el tren, con brusquedad sin límite,
detuvo aquel inmenso cortejo de fatiga y sueño con chirridos violentos y salvajes;
… quise levantarme, pero abatido por un golpe ahogado de destrucción y muerte,
estación tras estación los fui viendo salir sin Dios, sin patrias y sin hijos;
… y solo en el asiento, agarrándome la cabeza con ansia y furia,
contra el sino y la fatalidad - sosteniéndome y muriéndome -
por ellos y por mí luché, luché y lloré
de
ses
pe
ra
da
mente.
ENTRE BLOQUES DE GRANITO
¡ …hermanos,
dejad ya de apretar,
me duelen los costados y la frente !
… pasad sin deteneros como el aire que roza y acaricia,
no queráis llevaros en las manos
el agua que en sucia y fertiliza;
es nuestra como son los molinos de viento de la estepa;
… nuestra el hambre y nuestra la justicia.
ELEGÍA GENERAL PARA UNA GENERACIÓN PERDIDA
... cuando ni aún esperanza éramos, la historia se detuvo y, con vergüenza,
dejó páginas y páginas en blanco;
… somos gentes de calle y de partida diaria, hemos perdido los juegos heredados por desuso
y sin otros inventados, sin nada para lo ingente de esta cruda prisión o historia infausta,
pobres por hurto, por doma, gallinas ciegas en este mar de fondo universal de soga y sangre;
¿ … quién querrá juzgarnos ? es una duda de hombres, para hombres,
sólo para matar el corazón y dejarlo estéril como a menudo la memoria, inservible tantas veces;
…. no, esta hora no es de llanto, de marcha atrás o juramentos;
esta hora es para pensarla, contarla minuto por minuto, rehacerla y dejarla en testamento bíblico;
pero, mientras ¿ qué hacemos, todo imaginación, sin manos y sin lengua,
qué hacemos, apóstoles nocturnos sin cruz ni clientela viva ?
¿ qué tierra podrá acoger nuestros huesos con reparos por cobardes,
y qué lugar acogerá - o no acogerá - nuestras almas paralíticas, ensambladas como cuentas tristes
de un rosario que sólo se inspiraba en un misterio de mortal incógnita ?
… y al fin, qué blasón y ceremonia tendrá esta despedida, cuando a las órdenes del amo hemos segado
en silencio y en silencio las hoces nos han marcado una a una las vértebras del alma;
.. adiós, adiós; ojalá mi marcha no sea verdadera para un juicio extraño, pero siempre herido,
redentor y cierto.
LA DENUNCIA
[In memoriam]
… de aquel pueblo con niños comuneros, con piedras, ríos y árboles civiles,
con historia rota y despiezada,
vengo, hoy,
en la anchura del alma a recordarlo;
… en este tren/talgo, regreso de Madrid, ocho tarde, sopor y noche
y esa revista hijaputa de colores;
ustedes saben lo que estoy diciendo, ustedes conocen ésa, ésas revistas de color, sudor y sangre,
que el pueblo civil y comunero compra para saber de qué va
aquello que en vértigo se escapa;
en este pueblo sin rencor, con ojos de pana, se compra el silencio
una vez al mes o a la semana, se ocultan el sudor y la sangre,
oigan, se pierde la propia guerra entre futbol, putas, toros y monarcas;
… se rompe en el tren la noche viajera y no sé si dormirme o coger la alarma,
y, después, las iras - las oscuras y sedientas iras – se levanten, duramente arremetan, y se engrandezcan
conmigo.
HORA DE PARTIDA
... quiero tener un duro más para comprar un número mayor de mis zapatos;
quiero una calle ancha, no me importa dónde muera la calle;
quiero sentir, por una vez, la ilusión sublime
de que nadie me aprieta;
[mi aliento se confunde y choca en los alientos]
… soy el esclavo en rebeldía,
la arena en el viento que limará la roca,
el trueno que arranca del mar y de la tierra;
.. que jueguen los niños por parques, fuentes y jardines,
pero jamás un grito de justicia
caiga al aire sin luz
y derrotado;
… tenemos enfrente la hora de partida;
vayamos a por ella para hacerla nuestra;
vayamos, para no sentir tan honda y dura la vergüenza.
EPISTOLARIO [carta X2…]
…y si siéndolo sospecho que soy pobre,
¿ adónde, pues, podré ir con mi pobreza ?
si el espíritu se asfixia en él, cómo, cómo llevar mi cuerpo
para ser mayor carga en cualquier parte…
.. bien sé, sobradamente, que es barato existir,
pero vivir…
… necesito, amigo, tu letra desgarbada,
tu poca ortografía y tu aurora en los cristales
humildemente puestos,
llegar a la altura de los labios y exprimir en chorro
la vida que me ahoga y me traspasa;
… aún
soy pobre;
aún mi ser se hiela bajo el signo del rocío.
EPISTOLARIO [carta X3…]
… traigo la garganta cual un dios de ruin calamidad;
los hombres que callan,
la tierra no creada para tanta herida,
el frío de la pena,
el sudor y la peste entre el trigo y los plantíos;
¡ tan solo todo y el alma desnuda como una puta ejerciendo !
… ay, misericordia, tan rebanada
como el don perdido por amado,
y, sin embargo, digo y digo que no tengo respuesta, ni luz,
ni solución;
de poca calidad, amigo, es tu amigo;
… mi ser más flojo que la humilde caña del centeno.
EN ESTE LUGAR, PÓSTUMO Y NACIENTE
… no llegué para robar,
sí para compartir este mi pan sin levadura,
para hacerlo no alimento,
sino causa y fiebre de otro pan hecho en herencia
por tantos testamentos de mis muertos;
muertos tal vez en camposantos,
muertos hechos polvo en los caminos,
muertos sin recuerdo, sin faz ni silueta,
- a toda costa muertos -
muertos para darnos fe y nombre a nuestros hijos;
… cobardes somos al olvido de aquella singladura
común a fin de cuentas,
pero cara en la semilla para sólo cubrir a España de amapolas;
… no llamo a mentes aún descuajadas por el verdiazul del tiempo;
os llamo a vosotros, mendigos del mañana,
sin cruz y sin esquina.
LAS CALLES DE ESPÑA
… hablar hoy de España es hablar para morir sin más con la palabra,
para dejar el corazón a cuchilladas,
para hacerse piedra y rodar dando pedradas,
y para ser mudo, y ciego,
y vil e indiferente;
… doy cuenta y fe para la Historia,
doy cuenta y fe de la pobreza,
de cómo el fin es la venta del tiempo y compra de más sangre;
… estas calles de España: ritos, leyendas y gangrenas,
clamor de desherencias y agujeros piadosos en el Metro…,
estas calles – digo – se juegan en nombre de Dios y de otra historia;
… ser fiel a estas calles es rodar una y otra vez por un túnel sin final,
sin luz, sin esperanza.
PARA GARCÍA LORCA
… voy arrastrando tu alma con mi alma
por la España angosta y penitente;
no llorarán tu muerte ni mi vida
los rojos campanarios andaluces
ni los santos lugares castellanos;
lo tuyo fue la vida: el rayo-luna, andar aquí y allá libre,
lo verde, verde, de rama y aceituna…
… y de nuevo la España doliente y dolorida,
la cárcel y cárceles de España, los gritos de España,
la piel cosida para no estallar de espanto;
y hoy, de nuevo, se agrandan los ojos de los niños
tras un dolor oprimido que los va matando por las mugres de España;
.. yo salgo a la vida como a la batalla, y por qué no decir
que apenas salvo aliento y estandarte;
… y, así, muriendo, hasta cualquier tarde o madrugada, Federico.
EXÉGESIS PUNTUAL
[España - 1973]
... yo, que vine para ejercer la vida desde la tierra del trigo y de los cántaros,
desde los ríos, desde toda la vida, desde todos los vientos, el mar
y la meseta toda, he visto colgadas del cielo dos mentiras,
dos estrellas, dos fuentes, dos noches diferentes;
… caminar por España fue vivir el estertor de los últimos racimos
- España por vendimia -
con los pechos abiertos a la savia roja de las viñas humildes y olvidadas;
caminar por España y no despeñarse consistió en ser búho, y mudo,
y dar vueltas a la noria y llenar cangilones y derramar la vida
y florecer la huerta del amo y su conciencia;
… y me dije que no,
y me aposté los días y lloré en los maizales para sentirme más libre
y más cerca de la tierra;
…crujía el siglo XX bajo mis pies y con él la ciudad eterna, la ciudad de piedra
con sus costumbres y espíritus de piedra junto el chorro de agua
que me ahogaba;
y, mientras, muriendo aquí y allá, rompiendo ideas y el bache del hastío,
el bache de la pena, y el de no saber cómo agarrar el mango ardiente
del candil prendido para adentrarlo y ver;
… y me dije que había que romper, partir de algo o de nada y rodar,
darse algo al corazón, vivirse o desvivirse, contar los muertos
y colarse en el mundo;
… este ha sido y es el viento del Este y del Oeste,
ésta es mi vendimia, el cielo y la tierra abiertos por sal y por sequía;
aquí es en donde entré, aquí está España, aquí me duelo,
me desangro y trepo como una alga hasta alcanzar el tono ámbar
de estas aguas inquietas bajo un mar escollado;
todos los caminos han sido hollados, envejecidos, desesperanzados para tanto viajero
de ida y de retorno que de día buscaba la lluvia
y de noche las estrellas;
… cuántas veces he secado mi camisa al sol y he bebido
de puros manantiales y corrido, para ser natural, por campos de alfalfas,
de trigos y manzanos;
¿ acaso corrí en la soledad ? ¿ acaso, de tanto mirar se me hizo grande el mundo
y he tenido que nacer más y más para aprender mis nombres,
todos los nombres, todas las tristezas y el llanto todo a diario derramado
por los niños de España ?
… aquí me planto a las treinta de la vida sin nada hecho;
y he de decir, confieso, que no he de perder, siquiera, ni un solo latido
del pulso, con que me es dado vivir, este golpe terrible de la historia.
MANIFIESTO A LA SANGRE
… una vez más en Talgo de la tarde;
de la tarde a la noche como una emboscada
donde hay un pálpito de vida y un pálpito de muerte;
aquí está todo, aquí lo llevo, se levanta y lo someto,
damos vueltas y, al fin, el tren se lleva el corazón
como un mortal enfermo que aspira a ver
cómo escapan las estrellas una a una de su cuerpo;
… están ajenos la memoria, el conocimiento, el hambre,
la paz, la libertad y el viento, ajeno a esto el mundo
y sola la sangre, como tantas veces muriendo y gangrenada,
muriendo…
… compañeros míos, los del tajo, ciudadanos ¡ liberaos !
asumid la muerte, pero sentid, antes, ese hálito insigne que es la vida;
… ahora, y ya, por una vez.
BARRIO
- …en honor de Javi y Mari Carmen -
… la miseria es pan diezmado, corrido y comido por hormigas,
endurecido por el tiempo;
miseria es no dar con la casa porque no hay caminos
o no hallar los caminos porque ha caído una lluvia implacable de arena;
miseria es tener rotas las brújulas, el tiempo, los valores,
y dar vueltas y vueltas botando, rebotando, cayendo y siendo herido,
ignorarlo todo y hacerse insensible hasta el vivir porque la muerte habita, ronda,
y se ha instalado con todos sus pertrechos en nuestro pecho y vida para siempre;
… cuando conjuntamente podáis sentir clamor y desherencia y el vigor del hurto,
el robo y la canalla, cuando sintáis cegado el iris y la sangre
por tanta prostitución, suciedad y pobreza,
cuando en silencio os miren fija y duramente los niños,
ah, entonces, entonces sabed que estáis en este barrio, en éste,
y no en el Harlen del XX ni en ninguna otra alcantarilla sino en ésta,
donde Javi y Mari Carmen están luchando día a día bajo un cielo de espaldas
y asustado, sabedlo;
… esa será, probablemente, vuestra tesis terrenal y última inconsciencia.
ES LA VIDA QUE VUELVE
… horas, días y años llevé por calles, autobuses y trenes
el corazón en las manos, lo subí en ascensores y lo puse
encima de las mesas;
y qué gozo fue sacarlo del pecho y correr hacia toda la vida
y todos los vientos para seguir viviendo;
qué praderas transparentes y hermosas nacieron, oh memoria,
que el asfalto no era asfalto y por la cal nacían madreselvas y jacintos;
qué sensación, qué bullicio ingente saltando la sangre hacia el pecho del mundo;
… y vino el diluvio universal y guardé el corazón,
se ocultó la luna, cayeron las estrellas como pequeñas piedras en los charcos
y me ahogué con ellas;
…así, pues, ¿ desde dónde os hablo, desde dónde estoy gritando ?
¿ ha pasado el diluvio, han vuelto las estrellas ?
… siento rumor de pasos y de sangre;
ah, el pecho no ha muerto y es en sí celebración;
tras el llanto el resplandor, la gélida intimidad del dios, la atávica del fuego.
ESTE ESTAR Y NO ESTAR
… tras la tristeza, hay siempre un canto que espera;
bulle a su espalda la vida, se agita y reconstruye, y comienza así
la dimensión que agita la consciencia, lo tangible y lo divino;
y aquí estamos y pasamos como pequeños locos,
nos fungimos entre pequeñas cosas sin uso, sin aporte,
y desaparecemos calladamente;
… pregunto ahora: ¿ habré, habré sido para esto concebido ?
posiblemente nací olvidado y lleve sólo olvido;
o posiblemente alguien acoja un mal recuerdo por todas mis herencias
o todo testamento;
si así fuera, importaría atar mi espíritu a mi cuerpo e ir y perecer
por lo estrecho del tiempo
y dar mi paso como mera ficción que nunca tuvo lugar ni calendario;
… este estar y no estar, seriamente me preocupa,
porque entonces ¿ qué hacía entre las luces maduras de las maduras tardes
besando a mi vida o a mi amor,
y qué hago precisamente ahora, hablando con vosotros ?
¿ cómo puedo ignorar que he estuve en la luz y en la hermosura,
cómo podré callar que he muerto en el mundo y que al morir lo he reconocido ?
… muchos son los panes amargos dispuestos en las mesas
cuando tanta oscuridad arriba y nos aclama;
… un poso de hombre acude;
… un canto duro y serio espera siempre.
LO HAN DICHO, LO DICEN, LO DIGO
… aquí
tengo a Evtuchenko, a León Felipe, a Machado y a Claudio,
a Tundidor y a Neruda;
… todo se acaba,
el amor y la vida;
lo han dicho, lo dicen, lo digo;
para que nada resulte extraño,
os lo digo;
y hay un nimbo de paz sobre la tierra,
sobre las voces, la angustia y la sangre;
y otro nimbo de otoño sobre todas las madres
y los hijos todos,
un nimbo de hojas y de agua;
… es el fin, la resurrección, la paz que se anuncia.
LA TRANQUILA PAZ
… mirad por donde vienen el amanecer y el atardecer,
la dicha y la angustia, el amor y la muerte;
llegad al ojo de la mente y os veréis corriendo por el aire,
por la tierra y el agua, peregrinando, dando vueltas constantes
y aparentemente redondas desde los tiempos todos con todas sus edades;
caen las montañas, los valles, los ríos, las selvas, y se unen
y alargan, se funden, se acaban;
… y los hombres, oh niños naturales, más juntos que nunca
con toda su dicha, su angustia, su amor y su muerte;
es cuando el miedo madura y alguien pregunta y nadie,
nadie le está escuchando;
y entonces, cual frágil volar de mariposa, se rompe la dicha,
pues se va la luz, las tinieblas cunden y tirita el corazón…
… es, es el terror y la angustia que llegan;
y el terror y la angustia acampan y enfebrecen en busca del dios,
el rito y la lujuria;
es la mente que duerme; oh no, no, es el amor, no son ya el terror
ni la angustia, es el amor, el amor, el amor…
[y sí, lo harán eterno porque es eterno]
… los hombres, deprisa y deprisa, como un torrente se salvan o ahogan, se ahogan,
sí, se están ahogando porque el aire, la tierra y el agua, nuestra vereda,
en verdad es la eternidad y la eternidad es inacabable, inconsumible,
una enorme traición para todas los miedos y las causas;
…. y aquí está la muerte;
de ninguna parte viene y a ninguna parte va, sólo está presente;
… y yo, compañeros, marcharé con vosotros para ver en soledad partir
un mundo de niños y genios inocentes;
… será la tranquila paz que llega.
AY MADRECICA
… y tus rosas y lirios íntimos, que son infinitos cual haz de luz y lumbre;
¡ ay madrecica fuerte, fuerte, de noches y prodigios !
… y si mi corazón - tantas veces temblor y angustia -
es piedra latiendo entre tus besos y lunas,
¡ ay, ay madrecica de miel, de sigilos y milagros !
¿ … y por donde al aire cruza y por donde el aire gime y reza ?
¡ ay madrecica de amor, ay madrecica !
¿ pues no son tus rosas y lirios el haz aquél de luz y el firmamento en llamas …?
¡… ay madrecica mía, mira, se nos diluye, se nos está yendo el adalid del tiempo !
… y adónde, adónde irá tan de noche y guerra y adónde tan solo, adónde;
¡… ay, ay madrecita, ay !
VOLVERÉ
… oh amada tierra, y volveré sobre ti;
voy deprisa y seré multiplicado, pues vine aquí a destiempo, a deshora,
en la atardecida de una orgía inmensa en la que fui sirviente-esclavo
y en la que todos los platos y los linos, las flores y las luces
fueron otro sol, otra historia, otro canto del que estoy guardando
pequeños y humildes trozos bajo el suelo;
… volveré, amada tierra, porque no tengo bastante voz ni corazón,
no me cabe el mundo entre las manos y no puedo mirarlo;
volveré para no ser libélula de invierno y morir sin hallar
la flor que espero del almendro;
… volveré y volveré aunque no tenga amigos ni recuerdos,
y serviré una y otra vez para que todo este canto, en tu propia vida,
no sea sin más y en balde derramado;
… por eso, por eso volveré.
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TÍTULO:
EL AMOR, LA OSCURIDAD Y LA FURIA
Presentación
HORÓSCOPO CONSTANTE
… y es tu aliento, amor, el viento interminable que me quema,
el triunfo y la derrota, y, en la noche,
el álgido mensaje de tu hoguera;
… y no aparto mi boca de su alcance, no por la herida que me sube hasta las sienes
ni el horno en que transforma mi cabeza, sino por esa batalla sin luces
que martillea en los huesos y me contorsiona el alma;
quiero sentir sin perdones el calor del bien dotado refugio de tu pecho,
donde la armonía se ha centrado en formas diminutas, donde el sol, centelleante,
no ha alcanzado las cúpulas gloriosas;
amo tus pies, tus manos y tu pelo porque abarcan todas las constelaciones;
amo el movimiento imperceptible de tu cuerpo porque tiene el ritmo melodioso
de los héroes, y amo tus lágrimas sobre todo porque son, amor,
un poco de tu cuerpo que se pierde;
… te amo en todos tus principios, en todos tus extremos;
amo la forma caprichosa con que el destino te enmarcó en el tiempo;
amo la mente diáfana que quiso concretarse en como eres;
y amo al sol, la luna y las estrellas porque en sueños giran en torno de tu frente;
… amor mío, la luz nos funde en el crisol eterno derramando hermosura por sus bordes,
y mientras el mundo se hostiga y atormenta, nosotros amasamos el pan de cada día;
no importan huracanes ni rumbos ni galernas, nuestro navío es el puente inmenso
entre las olas, capaz contra la muerte al cruce de su estela;
te amo en la grandeza de mi escasa fuerza, sin nombres de deidades,
sin nombres de potencias, te amo, oh, flor mía, porque me guardas en los profundo
de tus pétalos;
… y aunque se rompa este prisma y nos acechen las furias,
recuerda que también el sol se nubla y llora tras las nubes, y sus lágrimas, vírgenes,
transforman cardos en brotes de azucenas.
CAPÍTULO I
YACIMIENTO
… sé que esta riada, este aluvión de días y de noches, este vendaval de eternidad
descrito a cuatro manos, ha hecho que recorra todos los olvidos y enclaves de la tierra
para descubrirte;
… y llego a ti y te reconozco en el trigal maduro de tu pelo,
en la fronda de tus labios, en tu pecho de púrpura y de nácar, en el apoteósico cristal
de tu cadera;
y aquí la vida y aquí el latido en este cuerpo acrobático en las furias
y al instante roto;
jamás, jamás paisaje cuajó tanta belleza, tanto contraste, como cuando toco
las líneas terrestres de tu alma;
moriría abrazado a tu estatura, crearía un tiempo de relojes libres
y una canción de silencio para toda esta grandeza que no abarco;
… has redimido mis ojos, mis manos y mis pies, la inenarrable batalla
por lo que te quise dar, de lo que no pude ser, me has redimido del afán inmenso
con que el hombre lucha, se abate y se destruye;
… y así, al mirarte, la naturaleza, abierta, me ofrece todas sus esencias,
sus insólitos rincones, palmo a palmo sus vértebras, su escanciado vino
hasta urdir esta locura de homenaje sin nombre;
… no temo a las segures con que acuden los cráteres del tiempo,
tengo la primavera en tus rosas y el otoño en tus frutos;
y habré soñado y habré vencido, y este triunfo – con sabor a gérmenes de vida –
lo elevo hasta tu frente y te lo ofrezco.
LA ÚLTIMA CAMPANADA
… ven, amor,
antes de que el sol te queme
y tu tallo muera al igual que el tronco de la espiga;
que el tiempo no siembra lejanías
y en sus amplias manos acaso oculte un crepúsculo vacío;
… ven ahora que la historia no nos mira,
ahora que está lloviendo y podremos confundirnos con la lluvia;
ven ahora y enséñame tu alma de hierro y de libélula;
… yo, que cuento soles por esperas,
observo el péndulo que lento bate en el gran reloj
que nunca marca la hora exacta;
… seguiré esperando hasta el último sol,
hasta el último recodo que me engañe,
hasta el último aliento y campanada.
YA DOBLABA AQUEL OTOÑO
… doblaba el otoño
comiéndose los pliegues de tu alma
y había flores marchitas en tus ojos,
cortadas en abril;
… y llegó la lluvia viva mojando la tierra,
sedienta de olores nuevos
y cúpulas invertidas;
… ¡ y cuánto, cuánto puede la ilusión tardía !
… como antorcha nueva en el claustro oscuro,
como enorme mano modelando un grito;
así el otoño te besó, y tú, llenaste,
tu copa de rocío.
NO NACE SÓLO MI AMOR
… no nace sólo mi amor de ver
tus profundos pechos desnudos,
la luna reflejada en tus muslos de largura infinita,
tus labios entreabiertos, tu pelo hecho viento…
… no me tienta el ansia del hombre que se rompe
ni el trágico festín del pan hecho migajas;
mi amor trae fuego y luz a la mirada:
¿ te atreverías conmigo…?
QUÉ POBRES ÉRAMOS
… qué pobres éramos el uno sin el otro;
tú eras pobre, yo era pobre,
éramos una luz sin rostro, fuego que nunca se avivaba con más fuego;
éramos días sin alma, con auroras tristes y atardeceres plomizos,
lunas sin su cerco, sonidos errantes por la faz del mundo;
… y nos encontramos, y de pronto todas las cosas
convergieron y mi amor se mezcló con el conjuro de tus ojos
y juntos caminos de allí a la eternidad;
… yo sé que no hay regreso, tú sabes que estamos unidos por los días,
que nos abrazan y nos estrechan
hasta herirnos el alma entre los huesos.
MADRIGAL PARA UN AMOR
… donde quiera que tú estés,
habrá un soplo de eterna poesía;
… allí donde clavase destellos tu pupila,
allí donde un suspiro tu boca estremeciera,
allí donde tu labio dejase una sonrisa,
pondrás un soplo de eterna poesía;
… allí donde un gemido de ti fuera agonía,
allí donde las formas cuajasen armonías,
yo sé que allí estás tú,
yo sé que hay poesía.
EL MUNDO ES UN PÉNDULO
… el mundo es un péndulo descompasado y chirriante,
una chimenea común, una charca,
una sinfonía loca con notas de martillo;
… le canto con mi pluma de guerra y arañazo y él me hiere,
pero yo lo rajo y lo descubro, le doy la vuelta y le clavo mi cruz
de brazos rotos;
… amor, así soy a ras de tierra, pero tú me levantas y transportas
en tus alas de nube y mariposa y allá, en tu redil de unidad eterna,
me alimentas con tu néctar rojo hasta herir mi vida con vida viva y hermosura;
… nada mejor que tus besos de sangre,
que tus ojos de lluvia,
que tus pies pequeños…
… querida, nos bajemos al mundo de las cruces.
ES TU CUERPO UN MANOJO
… es tu cuerpo un manojo de ofrendas, de espigas llenas,
un rosario para morir sin terminar sus cuentas, un alud contenido,
una erosión formidable de la tierra;
eso eres tú, mi pequeña gacela, andadora, corredora,
panadera a través de mis cosechas;
… cuando te amé, cuando abrí tus puertas,
me invadió un escalofrío de sorpresa y mis dotes de hombre se estrellaron
en la arcilla y allí quedé instruido para siempre,
hambriento y sediento por la inercia;
porque tú, creadora de sonrisas en manada,
- la amapola más alta -
has llenado tu cáliz con mi vida al compás que mi vida de vida se llenaba;
… y todo se unió y todo se fundió, y hablaron los campos y los ríos,
los muros y las hiedras y todo se lo contaron y dijeron que era nuestro;
… qué hermosura, compañera, qué hermosura;
tenemos de invitada a la naturaleza y viene cantando,
y nosotros cantaremos con ella.
... Y SI NO FUERAS ASÍ
… es tu ser un enjambre de deidades y hombres,
un racimo de uvas de nácar,
un susurro inaudito de armonías acordes con los sueños del mundo;
y no, no tiene contornos la voz para cantar tu piel casi cristal:
límpido lino, rayo/luz,
ópalo;
… eres arco iris con hebra de lumbres
y ornamento de agua,
- crepúsculo vivo -
disco ingente del sol infundiendo conmoción desde la estigia del cielo;
eres el pan con que en mi ser gravito,
cadencia de un río con brillos de metal y alma de libélula;
… te quiero, y si no fueras así, acaso nunca te quisiera.
EL MUNDO ESTÁ VIEJO, ROTO Y SUCIO
… el mundo está viejo, roto y sucio;
tiene rajas y clavos en todas sus facciones,
se lamenta y nadie lo oye, y gira, gira cada vez más pesado
en torno a un eje que se agrieta;
… pero tú y yo, pastora del rebaño más exiguo,
andamos los valles con sus prados dejando que nos curta el alma
mientras en una flor sola, la más roja,
en el huerto más bello cultivamos el tiempo;
… y brota más alma y brota más rojo,
y este manantial nos llena hasta colmar nuestras fuerzas
y quebrarnos el aliento, nos empuja, nos arrastra,
y cual destello de gloria, con toda su furia marcha el tiempo;
… y así quedamos y así rodamos, convencidos del triunfo y la derrota,
marcados y seguidos por el abrazo más fuerte y más seguro,
mientras el mundo gira viejo, roto y sucio.
NO DESTRUIRÁN LAS FURIAS NUESTRO AMOR
¿… habrían de destruir las furias este amor ?
construiremos alas poderosas y remontaremos el aire
más alto de la tierra;
…. para ti, mariposa,
buscaremos la fuerza de mil cóndores y mil halcones templarán
la fuerza de mis brazos;
… no nos vencerán los cataclismos eternos,
no, no quebrarán nuestra fe;
antes, cual huracanes de muerte, sobre nosotros llorarán las nubes
seremos nuestro fuego/sangre, nuestra hoguera inmortal.
ESTAMOS EN LA CUESTA
… estamos en la cuesta, amor,
y es dura cuando se llevan los pies heridos, los brazos y la boca, el alma,
y todas las piedras emergen con manos, lenguas y ojos duros,
porque el camino se estira con un haz de indolencia,
y porque todas las noches, los días y los soles nos aprietan
y clavan su máscara en la frente;
… marchamos redimidos por la lumbre de los labios
y nos alimentamos mutuamente para no morir en el trayecto
colgado a nuestra espalda, para marcar una huella
que descubrirán más ojos, para lanzar una voz de fuego y vida
que alimentará y se oirá;
… mujer – codiciado barro del mejor alfarero –
no, ya no eres carga de materia intranscendente;
cómo si no la luz que pulso a pulso nos acoge y vive, cómo el nácar y fuerza
que eres, cómo el crisol total de los múltiples poderes de los hombres;
… y al final, mirémonos, traemos dos lágrimas vivas de un mar cautivo, el nuestro;
en él compartiremos los diezmos del mundo, los sueños, el dolor y el humo
de esta hoguera mortal e inmensa…
YA SE ABRIERON COMO DOS TULIPANES
… ya se abrieron como dos tulipanes divinos
los altos campanarios de tu pecho, la frágil cruz de tu cintura
de donde irradian, perfectas, las márgenes sin par de tus caderas;
… soy viajero de retornos por el trópico sediento de tus brasas vivas
y busco los oasis de amor inagotables a través del cutis más rosado,
a veces seda y a veces terciopelo;
… voy de mano a mano, de beso en beso, lucho,
y en esa victoria que comparto, soy el héroe que habita y duerme
entre la espada de tu ser y de tu fuego;
… al final no hay botines ni partes reclamadas,
no hay miedos, no hay reproches,
pero sí una algarabía de ensordecedores pájaros irrumpiendo y desatando las hiedras,
las orillas del sol, el deslumbramiento, la concepción purísima del mar,
su sublime magnitud, su hondura, la expectación del mundo.
ECLIPSE
… antes de llegar a ti,
mil tumbas para vivir la muerte,
dos hoces en mi trigal y voces agitando miedo;
¡… vivir, vivir, vivir !
y torrentes de lumbres negras han quemado mi alma;
… quiero, quiero testigos de fuego para mis cenizas
y un muro de viento frente a la huida;
… que se agiten y caigan hoy los mástiles de todas las banderas,
que retumben en tromba los mares y las nubes,
pero donde haya un silencio tuyo, amor,
mi beso instruya fuego, una soplo de ilusión, una brizna de ser,
un caz de luz;
… cómo aceptar el poder y magnitud de la vida
si sonasen tambores de latón circundados por órbitas de bronce;
… querida, que tu invierno sea para mi invierno.
FUERTE
… cual volcán en silencio,
tu amor se abrió y comenzó arrasando mis laderas,
y quemó mi pecho y mi pecho lo detuvo
y los dos se miraron y se reconocieron;
[fue un encuentro de rocas y de fuego]
.. herida en pecho herido,
estás unida a mí como la arcilla al mismo barro,
y te siento como savia que penetrando en los huesos
no hiere ni aprisiona, no atormenta,
eres vaso y perfume de todas las rosas;
… tu pulso late con mi pulso y ellos nos queman,
aprietan y dilatan cual enorme signo que pone realidad
en el cuerpo y en el alma;
…levántate conmigo,
hoy la tierra nos ofrece sus dones y sus frutos,
y nosotros, luchando a cuatro manos,
somos la barca que triunfa más lejos de la orilla;
… pero si tú me sonríes,
yo apretaré tu mano para seguir luchando.
MIL CAUCES BEBIÓ MI BOCA
… mil cauces bebió mi boca hasta encontrarte y tú estabas en la orilla;
y verte fue un latido a vida o muerte, un bloque desprendido,
un hallazgo de nieve en el desierto;
y quedé vencido cual badajo roto,
cual hoz sin filo;
… vencedora,
tú conoces el alma del hombre más felino y yo conozco tus lágrimas;
por ellas, por cada una de ellas,
traspasaría todas las fronteras y marcas de la tierra,
porque tú sabes que tus ojos son mis ojos
y tu aliento es mi aliento;
… soy en ti el hombre más rudo y más veraz,
el instinto arrancado entre la sangre,
pero recuerda ¿ qué soy, qué soy cuando te beso…?
porque entonces te prendes, te deshielas, te desvaneces,
y en ese instante y pulso que atropella nuestro ser y nuestras bocas,
compartimos un vuelo sin miedo al infinito.
REFLEXIÓN
¿… me acusarás de tirar piedras a tu rostro, a la fealdad terrible de tu rostro
y de herir esos dos huesos deformes que te servían de pies,
de odiar a pleno pecho las lianas incoloras y nervudas que llamabas cabellera
y de evitar tus ojos, que a menudo resumían un desnudo paisaje
inhóspito y yermo ?
… porque sabes que yo llegué a ti para buscar
y encontré tu veta de amor, la que me hizo más rico que si hubiera reunido
todos los amaneceres de la tierra, y que en tus labios,
expresión exacta de dos pétalos marchitos, curtí mis ansias de donaciones y ofrendas
y me hice mío y tuyo a impulsos de dolor, soledad y sombra;
… amada mía, atrévete y cuenta, que el mundo sepa que, hasta llegar a ti,
- hasta tus pies abortados -
tuve que matar la atrocidad y engendro de la forma,
pero también cómo hemos compartido alientos y columnas
bajo el íntimo marco y canto del alma y las estrellas;
[¿ habrán podido arrancar tanta belleza una mujer y un hombre… ?]
… amada mía, qué triste hubiera sido no conocer tu beso.
AFIRMACIÓN
… para amarnos
se abrió el vientre de la tierra,
y de entre piedras y de entre brotes de vida,
surgió mi grito con tu grito
como un estruendo de vital mudanza.
CAPÍTULO II
TE AMO A RAS DE TIERRA
… te amo a ras de tierra, entre un silencio de fangos,
pero tú me despiertas, me levantas, me extraes y absorbes con tu vida
y allí detienes mis raíces vagabundas, clavándolas en el ángulo más puro;
… creadora ¿ qué tiene tu luz para encontrarme si la hiedra que me cubre
es tan tupida que ni aun los insectos la traspasan ?
me encuentras y, de pronto, los dos trepamos a la altura
y mi barro oscuro, con su ser podrido, a tu contacto detecta la belleza;
.. viajera, ya no eres viajera sin origen ni sin tumba;
tu presa te ha mordido, tu presa de barro domina tu columna;
… marcharemos juntos, naceremos juntos,
y si tú me transformas con tus besos, yo, con ansia, lloraré en tus manos.
DE LA TERRIBLE NOCHE
… esta noche quisiera vender mi alma al diablo,
ganarme el cielo a puñaladas,
beberme vino y sangre,
quemar la historia y sumirme en el olvido;
… esta noche es limpia y santa, dulce y bella,
esta noche moriré para nacer de nuevo;
pero antes, asaltando el caz del mundo e involucrando castas y estamentos,
vomitaré en su seno, romperé el sostén del firmamento y echaré abajo las campanas
que están llorando mi agonía;
[…relámpagos y viento, furia, lluvia y confusión bajo negras nubes que se agrietan,
chocan y se parten;
esta noche camino lentamente por las calles frente al miedo, los golpes, los ruidos y las gentes
con ojos de metal y un grito aterrador en la garganta]
¿… a dónde, a dónde voy ?
voy a vencer, voy a pisar en la cumbre,
voy a crear un alba de luz con manos ávidas de guerra
y un alma preñada de escarmientos y reproches, venganzas y rencores…
[¡… ah, mañana naceré, y, mañana, podré ganar su amor, podré tenerlo, podré !]
ya, ya ha empezado a consumirse la noche, ya me acerco, ya declina:
cada aliento muerde y quema, cada instante hiere y mata.
HE ASALTADO TU VIDA
… he asaltado tu vida y la he hecho mía;
de un zarpazo la he arrancado de cuajo y la he puesto en mis manos
y en mis ojos, en mi espalda,
la he repartido con celos y con ansia por este continente
de invencibles y exaltadas fórmulas;
… antes de que el alba asomara a tus ojos de purísima cera,
ya eras mía, ya mis pasos te buscaban y mis fuerzas te buscaban e intuían,
ya eras mi torre de cristal, mi auténtica herencia a costa de tu herencia;
… te tomo y te aspiro, te estrecho y te imploro, te ofendo y te amo,
paseo tu alma por un sendero de zarzas y tomo una violeta para dártela
a la altura de la frente;
si no fueras reina y esclava, amiga y compañera,
si no fueras una gota fundida con otra gota en este cuerpo, lumbre y canto,
yo no sabría medir inmensidades reducidas, no sabría por qué habría de vivir
ni me atrevería a preguntármelo a mí mismo;
… pasearía errante sin contemplar los paisajes, viviendo a la deriva y a la fuerza,
muriendo sin el modo de encontrarte.
¿ FUI TORPE NACIENDO ?
¿ … fui torpe naciendo a la deriva en el último penacho de la historia,
en una isla de río,
en un junco, tallo arriba ?
… pero de un golpe de cansancio y tiempo curtió la tierra mis manos,
mi pies y mi garganta, y arreció mi voz en la ciudad y tú la oíste,
y todo el fuego de mi tierra fría fue en tu alma
ingente grito de pasión y herida;
… y así, herida fue tu alma, tus ojos y tu boca,
herida fue tu fuerza en renovada fuerza,
herida a dentelladas por mi amor sin memoria,
herida, siempre herida,
para buscar más herida en mi pecho y en mi espalda;
… compañera, el viaje es duro pero tú eres piedra fuerte,
tú eres piedra viva, la que verá y sustentará mis lágrimas.
HE CRUZADO
…crucé el ancho y largo de la tierra
contando paralelos y midiendo meridianos sin encontrarte;
fui viajero de la muerte, la llevaba cosida a mi fatiga,
y en cada paso que daba iba un hálito de muerte;
… porque yo te buscaba no sólo con los ojos sino con la vida y el aliento,
y ahora, cuando te hallo y clavo un muro a la existencia,
caigo como un ave en pleno vuelo abatida por el fuego de tu boca
y allí nos incendiamos, nos partimos, creamos un mundo
sólo nuestro, y al final, en supremo esfuerzo de almas
y de cuerpos, apartamos las cenizas y brotamos de nuevo;
y no hay entonces astro más brillante que tus ojos
ni manos que dibujen tu sonrisa,
ni líneas capaces de tus hombros porque viniste recogiendo sonidos
y armonías;
… entre mis manos duras contemplo tu faz valiente y viva,
valiente y viva eres; y cómo, cómo me acuerdo de aquel fulgor del río.
HERIRTE
… herirte;
de un zarpazo alcanzarte;
clavar un látigo en tu frente;
cerrar tus ojos, retorcerte,
amarte y olvidarte de un golpe de memoria;
… y todo, a cambio,
de la voz que me guardas fugazmente.
QUIERO ARDER TU VIDA
… quiero arder tu vida bajo el clamor de mis lumbres ;
quiero besar tus lágrimas para ablandar mis labios
de ansias y de fiebres;
querida, quiero sentir tu alma vaciando entre mi sangre
un huracán de estridencias, un despertar de gérmenes que acaso se pudrieron
a fuerza de oxidar la sangre;
quiero sentir tu aliento entre mi aliento para saber que en mi boca
aún te reconozco;
y quiero, y quiero, que bebas mi cálices a cambio.
EN LOS POLOS
… tú y yo, amor,
que andamos por el mismo meridiano pero vivimos en los polos,
corremos al encuentro sublime de los trópicos
y allí nos detenemos como dos aves extrañas sedientas de este encuentro,
y nos ponemos en pie y, cansados, cruzamos el desierto
en busca de otro oasis;
… y allí la brisa y allí la noche,
allí el aullido de un coyote hambriento de ese instante;
…y, al morir,
las dunas se desatan y matan los recuerdos.
NO HA MANCHADO
… no ha manchado, amor mío, la noche nuestra carne
porque en tu cuerpo han sonado dos campanas de alegría,
porque mis ojos han abierto el abismo más profundo
hasta encontrarte,
y al verte, y al tocarte,
una salva de luces incendiaron
las virtudes más completas y exactas de los hombres;
… no, no temo los infiernos que acumulo porque puedo vadearlos fácilmente,
no temo a las voces inflexibles porque tengo la vida incontenible;
pero me hiere un lágrima en tus ojos y tu llanto acabaría por ahogarme;
… amor, amor crecido en todos los modos y extensiones,
hoy templamos la cuerda más floja de los mundos,
y, temblando, como dos palomas sin refugio, rasgamos el espacio entre rocas e infinitos;
pero no temas, gaviota mía entre galernas, yo haré que toques el mar con tus alas de nieve
posándote en la ola más hambrienta;
… y al atardecer, pagando corazones y latidos, juntos, prestaremos al sol
nuestro amor salvaje en huesos encendidos.
AMADA Y QUERIDA MÍA
… amada y querida mía,
si me dieras tu carne, tus depresiones, tus mesetas y montañas de carne,
tu escasa y a veces mucha carne, tu carne y tu boca solamente,
yo no te amaría;
si me dieras ojos y palabras,
si para vivir trajeras sólo enigmas y misterios,
créeme, yo no te amaría;
… porque al amarme sé lo que me entregas
y no sólo es tu carne con todos sus principios,
sino el alma con todos sus matices y todos sus instantes;
me das lo posible y lo imposible,
lo pequeño y lo infinito, y lo buscas para dármelo,
para entregármelo, para hacerme su extasiado patrón y su sirviente,
y en tu entrega es el mundo lo que entregas,
y te sientes pequeña y diminuta
cuando incendias mi sangre;
… y así, contemplando este temblor - cual poder y grandeza -
día a día, yo te amo.
HOY SOÑÉ TU ROSTRO INDIFERENTE
… hoy soñé tu rostro indiferente,
y, al verlo, crujió mi alma y tambalearon sus goznes en mi cuerpo;
una cruz universal, una tumba abierta para arrojar corazones
de musgos y cortezas;
¡ … por qué, por qué amar para acabar en el arroyo !
¡ … por qué amar, si los ojos que vieron un imperio
descubrirán más tarde una ciénaga de olvido !
… amor mío, tus ojos, de metal de plomo,
se habían comido los de almendra clara,
y aquellas lágrimas tuyas, cual de cera y perlas,
fueron rosas tragadas pecho adentro;
[¿ … vivir ? no necesito otro aliento que el del viento,
[dije] alentar no puedo;
no busco más camino que el del sol,
mi sol ha muerto]
… mujer de olvido,
mi sangre, siempre roja entre tu sangre,
fue hoy purísimo rocío con que arrullar las hojas de mi flor marchita;
… no, no quiero soñar, no quiero morirme tan deprisa.
CUANDO LA IMAGINACIÓN IRRUMPE
… cuando la imaginación irrumpe
con su traición y tu pérdida,
cuando el universo se ha instalado sobre el eje de su cenit,
un azote de caos me sacude
y doliéndome me duele hasta la vida;
… un tropel espoleado de caballos,
mil cascos, piedra y fuego ,
yo bajo las armas
y tú a lomos del que me hirió primero;
.. sangre, sangre, sangre,
mi corazón está exhalando pena;
… hay un leve rumor de pasos,
es un retorno,
lucho, te contemplo,
y muero.
NO PODREMOS PASEAR POR EL OLVIDO
… no podremos pasear por el olvido sin pisar las piedras;
… mi vida, quedémonos,
sigamos conociendo nuestros besos calientes,
nuestros besos con sabor a sangre,
quedémonos atados a este poste mortal,
perseguidos por su sombra;
.. cuando el olvido muestra su calle interminable,
su calle pobre,
su calle cortada a tajos de memoria,
los zapatos, rotos, confunden estaturas
y un tropel de espaldas y sentencias
sofocan las esquinas;
no quiero ver nuestros pies desnudos
y nuestra sombra unida para matar distancias,
prefiero el silencio de tus lágrimas
y el lento aliento en mi garganta;
… amor mío,
crucemos el tiempo con las manos llenas de semillas y, si nos parte,
besemos nuestro poste en despedida.
HOY, AMOR
… hoy, amor
el otoño me ha atacado por la espalda
y me ha llegado a la memoria
con su tropel de hojas viajeras;
hoy, amor,
el frío ha entrado por mi mente
y el viento me ha clavado su espada de sonidos;
… y fue la esfera un bloque, una garra, una espina,
cien ojos descompuestos, un entierro largo
para ataúdes vacíos;
… y tu nombre lo encontré entre la memoria
cuando tu imagen era el rasgo más buscado,
ay, querida mía, estuve muerto;
… pero has llegado cantando, te has plantado al cruce de mi aliento
y así me resucitas, como pan abierto o lluvia,
como un retorno, como silencio puro;
… un huracán de rocío se posará en mis brotes,
se posará en tus brotes, y, al venir el día,
dejaremos al aire nuestro polen.
LA GRIETA
… un ramalazo de vida
me abrió en canal la memoria;
… la hojarasca de todos los otoños
y los fríos de todos los inviernos
cabalgaron por los sotos desnudos de mi alma;
… y una serpiente, de dulces frondas,
apartó las hojas y cantó a la muerte.
PIEDRAS Y CARDOS
… te estoy mirando con los ojos largos de la tarde,
una tarde sin nombre y sin espigas,
una tarde de piedras y de cardos;
… en el angosto hueco de mi alma
ceniza y llanto, ardor y olvido,
emergen en el valle infinito que no conoce sus laderas;
… cuando apoyo mi espalda en la cintura
en silencio siento el mármol que se parte,
el mármol de otros tiempos, amor, un mármol que hoy, cuajado de lunares,
se está cayendo a costa de apurar la tarde;
... ya no desafío al tiempo ni quiero remontar sus calles ni sus huellas,
ni escruto pasados, utopías ni reencuentros;
me cuesta ser viviéndome en la espera;
… tú supiste del amplio margen de un río primitivo,
cuando el viento calumniaba entre las hojas y a su paso, la tormenta,
nos dejaba un aliento más maduro;
… hoy ahoga la garganta al vaivén de un cruce en la memoria,
un cruce despiadado y seco que amontona huesos de amor a la deriva;
es posible que al llegar la noche esta tierra se convierta en fértil,
y estas piedras, y estos cardos que me calzan,
construyan en mis pies una auténtica sandalia.
EN ESTA HORA
… en esta hora de la tarde,
que muere comiéndose la tierra,
mi amor de espada se agiganta y, como loco sin memoria,
marcha hiriendo los arcanos de la noche,
mensajera de silencio, hechicera de mil ojos;
... porque en estos arcanos que desgarra
y en esta distancia que devora,
está el camino de tus pies solitarios,
de tus pies de ola.
HE SOÑADO
… he soñado un desierto con el sol hiriendo la espiral del aire,
un paisaje reseco
donde nunca pudo crecer la hierba,
sí, he soñado con mi vida,
una vida abierta a la latigazos sin historia;
… y un accidente del mundo
te apartó y te dio mi senda, te bendijo,
y sembrando bendiciones entraste sin temor
por mis abrojos y desiertos;
… y los siglos conocerán
tus labios y tu canto, compañera,
porque los dejaste en todo aquel paisaje con triunfos,
verdad y cosas bellas.
PÓSTUMO A UN AMOR
… seré carne sin alma,
hueso sin carne;
seré tomillo agreste
o acaso adormidera de la tarde;
o quién sabe, si en un presagio de auténticas locuras,
mi cuerpo ya sin vida
se alce en un ciprés;
… podré ser planta o barro,
pequeño o gigante,
pero, mis ojos de tierra,
mirarán eternos, eternos,
tu imagen sin cansarse.
CAPÍTULO III
CARA AL CIELO Y CON RAÍCES EN LA TIERRA
… soy el grotesco, el sátiro, un búho de ciudad, el gavilán,
voy el rastreo de la presa;
soy el vengador, el filo, el látigo y la piedra,
busco caravanas de reos ambulantes;
soy, soy el niño y el viejo de la tarde, la línea recta y el recodo
buscando el atajo que no existe;
soy el tentador, la cruz, el soberbio y buscador de luz de amaneceres,
mi vida se retuerce en esta conflagración y pánico de almas;
soy el espejismo, el eco y la zancada,
el gusano que engulle silencios y distancias;
soy la lágrima y la hoz, las manos extendidas y la ira, y el huracán, y el rayo,
la cúspide y la grieta, y, sin embargo, a veces me sorprendo contemplando
una gota de rocío en el brocal de tus manos;
… cara al cielo y con raíces en la tierra.
MI VIDA ES ESCASA EN PAN
… mi vida es escasa en pan, se lo está comiendo el olvido;
pan ácimo para los que padecen hambre,
pan negro, pan de fiebre;
yo me comería pétalos de flores amasados;
.. mi jardín está lejos, lejos como un campanario abandonado,
como una fiesta acabada,
quién pudiera recordar una fiesta;
… mi fe es de arena,
se hizo arena como todas las cosas imposibles
y ahora navega por todas las playas,
bebiendo la sal de todos los mares;
acaso una galerna rompa su último grano, su última molécula,
su última reliquia irredenta y nómada;
¿ … hallará reposo en alguna playa diferente ?
pero ¿ dónde… ?
… quiero un cementerio solo, una cruz tragada tierra adentro
con un rótulo de piedras, de agua, de arena,
un silencio montado a lomos de lunas y de vientos.
REDENCIÓN
…el tiempo me ha hecho columna de granito;
soy tronco de palmeras de templo en el olvido
donde un vergel de Cristos con ojos inflamados
esperan un abrazo tenazmente;
los hombres no quieren los abrazos ni las súplicas atadas
a un madero, el hombre es piedra
y el alma es poso de alimento;
… brillarán estrellas en cirios y coronas, rasgarán badajos
el aliento, pero un polvo clavado en mi camino me estará esperando;
… no habrá atajos para llegar primero ni ríos
que esperen para vadear el tiempo, que cintura no habrá que no se quiebre
sosteniendo el alma sobre el suelo;
… el tiempo me ha hecho columna de granito sin ojos de distancia,
sin voz entre los ecos; estático, muerto, espero mi caer
cara al cielo.
LA EXPERIENCIA ME HA TRAÍDO
… la experiencia me ha traído una mirada diferente,
un pensamiento diferente, un gesto, unas manos, una forma de andar
en la que apenas me redescubro y reconozco;
¡ … soy yo, soy yo ! grito sin encontrar aquella primavera
de mis 18 años;
qué larga se me antoja en el recuerdo;
… esta prisión, esta caricatura que hoy envuelve mi columna de acero,
que fue virgen, no me dejará escapar sin antes devolverle
su veneno de pasos y de tiempo;
… hoy hay yunques en todos mis sentidos,
y, a cada martillazo de vida, un silencio de argamasa construye su pared
para atajar distancias con misión futura;
… no más hoz para mi mariposa blanca, no más noches frías,
no más lágrimas, no más albores plomizos que maten mi canto
de luz y de esperanza.
SOY MENTIRA
… llegó el tiempo
y he aprendido a beber
de la copa de los ciegos;
… me duelen la memoria,
los pies, las manos y los huesos,
me duele la vida,
me duele todo aquello que sea cierto
porque sé que soy una mentira
pegada con zapatos a la tierra,
gritando a ras de suelo;
… armadura de polvo cincelado
sin futuros;
armadura de vientos, pésames y olvido;
armadura de algo que marcha sostenida por un rato;
¡ … ay mi derribo,
poco a poco ya lo escucho !
RINCONES
… por mi alma agonizan flores que nunca existieron;
como piedras están cayendo sus pétalos, y, en cada pedrada,
brotan lágrimas de mis pequeñas cosas, de aquellas
que hicieron rincón porque, solas, jamás reunieron mis pupilas
en ellas;
… quisiera, en esta hora,
horadar mi soplo, mi eco, mi estela de montañas,
quisiera transformar el aire de mi primer aliento;
… vida y jirón y jirón en vida, dentellada que, de cuajo,
levanta todas las semillas que nunca germinaron;
semillas de pobreza, de sed y de cansancio;
semillas de oasis que brotó a la intemperie, privado de palmeras;
… ay, ay si yo pudiera crear una gota de agua.
NOTICIA GENERAL
[España: 1939 - 1975]
… hay calor febril en esta noche salvaje, en esta noche de lobos contenidos;
es mortal el aire sobre la tráquea redonda
de la garganta telúrica;
… un rumor apagado y sordo acompaña esta marcha heterogénea:
gritos de latón, de hueso, acero y carne,
un grito estrangulado que acaso se apoye en el morir de una ola;
… por el horizonte, el día viene cabalgando temeroso y cobarde,
gris, y sus ojos serán heridos hasta hacerlo huir, hasta asesinarlo,
y, así, matando, se sucede un rosario de tiempo ensangrentado;
… aquí, la noche: la matanza está a punto;
hay invitaciones en todos los recodos, en todos los cruces;
la asistencia es global, no se exige etiqueta;
… si en al camino alguien os pregunta: ¿ a dónde vais ?
entonces, y si sois capaces, agarraos a él y caminad,
caminad hasta que los pies, podridos de cansancio,
detengan vuestra angustia y eviten el regreso;
… entonces, estaréis a salvo.
LLAMANDO A VOCES
... por qué, por qué cada día, Señor, mis odios nacen,
se renuevan y aumentan;
por qué a cada paso temo mi tropiezo, mi caída en la red;
por qué, por qué pienso y por qué a través de este meridiano diario
mi pensamiento es balsa sacrílega y avara…
… quiero perdonar y no puedo,
escapar y no escapo,
quiero vivir y estoy atormentado por esta opresión de náusea y cólera;
que nadie llame humanidad a este género;
que nadie esconda este puñal de espíritus y carnes viejas;
cada mente es un filo,
cada labio, vaina de de ignorados y mortales materiales;
… qué tristeza en este apartar y matar para llegar a Ti;
qué dolor en mi hombro bajo el peso implacable
de mi ataúd colgante;
si contemplas mi vida, verás un muy caro pasquín;
es mi captura, mi destino derramándose en mi alma impresa,
en mis fuerzas rotas que, cual rey destronado,
fuera perdiendo su sangre por los senderos de los fosos y las calles;
… sí, yo soy en todas las calles, en todas las esquinas,
marcho y, en cada regreso, el peso de mi hombro se perfila y perfila
hacia abajo;
… sé de las largas sombras de los cipreses y los álamos blancos,
y sé, sé de la poderosa silueta de un cardo sin patria;
estoy llamando a voces y nadie quiere oírme.
EN BUSCA DE LA LIBERACIÓN
… no tejerían en mi cráneo las arañas
ni anidarían las luciérnagas de noche,
no treparían por mis órbitas vacías
las uñas de la tierra; me duelen ya los huesos que me alientan;
y hasta las tristes raíces quisiera levantarlas del escombro
y ungirles la vida sabiamente en un tronchar de fuerzas,
de un soplo;
… cómo, cómo hierven agonías los eriales abrazados por sal y por sequía
cuando un ardor de ojos y de almas recorre los vendajes constantes de dolor;
¡ … tierra, tiempo, aire !
ah, no hay brazos más ligeros que abarquen tanto erial y tanta edad;
me estorba el firmamento en esta marcha ingenua
sin vados, sin salida;
… mi voz se quiebra sin llegar al canto,
mis pies se paran para ajar al tiempo,
y todas mis potencias se dilatan
estrechando un cerco inhóspito que aprieta;
… no soy libre;
hay un tira y un afloja en mi garganta,
y no, no quiero ser madero podrido bajo el hacha;
[… pero tengo barro en la costilla,
como mi madre, y ella me espera
para darle el pan de esta jornada]
SOY EL HORIZONTE PERDIDO
… soy horizonte perdido en la bruma
que lucha por la existencia para no morir en la niebla;
soy el gemido que arranca sin nombre en la boca,
soy el huracán vencido, soy acaso una escoria;
la tierra se ensancha y me hieren sus puntos cardinales,
y mis pies son cortos para armar un alma de rumor ingente;
… ayer me ha confundido con mañana,
el presente es un navío sin historia,
una tela de araña contempla mi evasión;
ah, si tuviera para vivir un temible disfraz;
… pecador,
danzarín de una rueda sin eje,
de una rueda de viento, de un agujero profundo y sin finales;
cuando sienta que mis ojos ven,
cuando esta liberación trepide por mi pecho,
aquel amanecer cargado de impurezas, lo echaré al corazón
para morir;
y seré fugaz para orear la sangre,
para darle al mundo una cruz, una flor o nada.
NUEVAS FLORES DEL MAL
… flores de mal y de muerte,
tumba solitaria, capitel caído,
miseria por miseria y ruina por ruina;
[el cuervo grazna bajo el cielo negro]
… tempestad para el alivio, para calmar el dolor;
rostros deformes para curar el caos que se agita;
donde el río, una piedra; donde el monte una piedra;
en la calle, mil piedras: el mundo marcha dándose pedradas;
… porque no grito, porque no destruyo,
porque no levanto manos de cruel hipocresía,
olvido, acaso odio para clavar el presente;
… oh amigo,
tú, que conociste toda la fealdad de la tierra,
ven a contarme tu historia de sangrante cáliz,
y yo, a cambio, te hundiré en mi sótano de tétrico aire;
porque ¿ acaso me atraerás la belleza, el candor, la alegría,
la sencillez de las cosas ?
mira tus inútiles manos, tu boca de siega, tus inútiles ojos,
hasta tu hueso sigue siendo inútil;
has escapado a tiempo cuando creías que tardabas tanto,
y tu reguero de luz sólo se descubre en esta noche loca;
… belleza, amor, piedad y fango…;
todo, todo se cofunde bajo el rancio sabor de esta pieza envolvente
y única;
… por un bocado de pan blanco, yo opondría la lengua pura
del comer humilde.
HOMBRES MALDITOS
… hombres malditos
yo os condeno a vivir sobre la tierra, a empobrecer su belleza;
hombres malditos, venid conmigo a compartir el ultraje;
¿ … acaso habéis dejado de ser mis hermanos ?
hombres malditos,
sois buenos porque vuestro espejo nunca tendrá fondo
y ya no tengo prisa porque estoy con vosotros
aunque he llegado tarde para entregaros mi grito;
hombres malditos,
salid de vuestros escondrijos y mirad al cielo,
tal vez un dios particular nos salga al encuentro a todos;
¿ os pesa el equipaje ?
he traído un alma de agujeros para llegar a vosotros,
ah, pero por esos agujeros haremos una escala y treparemos;
… quizás un astro de desprecio nos esté esperando con un guiño
de espantos e ironía.
FLORES DE MUERTE
… flores de muerte,
flores para matar mariposas,
flores para irradiar perfumes de muerte;
el hombre es mariposa que purga de todos los olores;
oler o no oler, matar o morir,
buscar a cambio una felicidad desconocida
es camino de flores y de sierpes;
¿ qué coger o dónde estar si el más bello pétalo
oculta la cabeza de la sierpe ?
¿… matarse para vivir aunque sea a costa de las flores ?
¿ vivir en medio de rebelión de inmundicia ?
… trampa, trampa;
una hoz se agita por el túnel del tiempo
y siega y degüella y mata el suave pensamiento de las flores;
.. oh Hamlet, oler o no oler;
he aquí, he aquí el misterio que interroga y cesa.
CRIAR HIJOS PARA LA MUERTE
. criar hijos para la muerte y el olvido;
un desgarro capital sin picas y sin hoces,
una masacre de miembros y almas
con el duro obsequio de vientos sin memoria;
… tengo frío en lo profundo,
tengo impotencia para reconocerme y reconstruirme;
… oh Dios, al que amo y no comprendo,
oh Dios de la presente tristeza,
Dios vital de una alegría sin nombre;
en tu tierra de fango y arco iris
más vale una humilde flor
que un torrente de corazones de antemano coagulados;
.. criar hijos para la muerte y el olvido,
para una herencia de horca,
criar hijos para una trampa certera y egoísta;
… a este círculo de espadas inconcretas,
yo me enfrento con mi corto canto de estrépito, rebelión y conjura.
LA GUERRA
… ha estallado la guerra;
pregunto por mis hijos pues pienso morir en ella;
… algún haragán de ideas, redentor y cosmopolita,
llegue acaso a encontrar en una primavera tardía
mi flor sin colores ni contornos, la eleve a la cúpula infinita,
y diga: “a mi amigo, que mató la peste,
que buscó, que buscó y bebió el veneno de millones de hombres,
a aquel amigo que, por esta flor,
hizo que desaparecieran todas”.
A OTROS HOMBRES
… hermanos,
dejad ya de apretar,
me duelen los costados y la frente;
pasad sin deteneros
como el aire que roza y acaricia,
no queráis llevaros en las manos
el agua que ensucia y fertiliza;
es nuestra
como son los molinos de viento
de la estepa;
… nuestra el hambre
y nuestra la justicia.
LA LUCHA
… recogeré las piedras
que van cayendo en mi tierra;
las iré cogiendo y sembrando en mi alma desierta;
yo encontraré los confines del mundo de la guerra
viva, y una flor en blanco y oro anunciará mis fronteras.
ESTOY VIENDO MIL PIES RODANDO
… estoy viendo mil pies rodando en el asfalto,
arena que lentamente se hace humana,
manivelas que se parten con chasquido seco
a costa de un ínfimo salario;
… tengo en el oído el murmullo
de veinte mil gargantas en flor
mientras un millón de sombras se arrastran
latiendo apenas por la esperanza de un grito;
… qué ironía tras las conciencias humanas,
qué hastío, pero qué valor para amasarse cobarde;
¿ dónde están los hombres que llegaron al podium
con lágrimas en el papel y sin aliento en la boca ?
¿ dónde están los hombres de diamante purísimo
que han preferido enterrar para dejar de ser hombres ?
¿.. dónde, Señor, dónde estamos, quiénes, quiénes somos ?
HORA DE PARTIDA
… quiero tener un euro más
para comprar un número mayor de mis zapatos;
quiero una calle ancha,
no me importa dónde muera la calle;
quiero sentir, por una vez, la ilusión angosta de que nadie me aprieta;
[mi aliento se confunde y choca en los alientos]
… soy el esclavo en rebeldía
arena en el viento que limará la roca,
trueno que arranca de la misma tierra;
… que jueguen los niños en los parques,
pero jamás un martillo deje sus efectos en el aire;
… no busco manantiales secos, sino con una grieta común,
río arriba de un cauce ya ganado;
… tenemos enfrente la hora de partida,
vayamos por ella para hacerla nuestra,
vayamos para no sentir tan dentro la vergüenza.
===
TÍTULO:
“UNA FISURA EN EL PECHO”
Presentación con dedicatoria especial:
TESTIGO DE CARGO
A “Leona”, mi vieja y querida perra, mi hermana menor
- ... la colgó el pastor de un manzano florido;
y yo fui aquel niño, con el ojo apostado
tras la rendija de la puerta -
… un huracán salvaje de agujas y rompientes estremeció la huerta,
las vértebras del mundo y las ubres de las flores;
cundió la oscuridad y aleteó sin rumbo el amor y la tarde,
y el cisne de la vida
y el cisne de la muerte;
¡ … que nadie, que nadie sabe hasta dónde es dolor,
que nadie sabe !
… regreso a veces a la rendija infame
y aparecen niños, cromado el iris,
tirados por el suelo;
… no, no es éste otro tormento
ni es otra la inclemencia dejando en carnes vivas
y al raso de repente;
… y no, tampoco tiene más pagos la tristeza que un boquete abierto
de frente a la memoria, un abril de niños y destrozos
y esta ausencia que atenta me persigue, me observa y vigilará por siempre.
CAPÍTULO I
ÁNGEL
… ángel, dime ¿ en qué hora se muere ?
¿ en qué instante se invierten los crepúsculos
y también el corazón y el pueblo y el aire,
que todo lo olvidan ?
y siendo así ¿ en qué momento y hora, dime,
se rompen los sellos de las puertas y le memoria entra,
ve, se apropia del dolor y se marcha instruyendo la alegría ?
… porque cunde saber que este discurrir o tiempo no es inútil
ni en su sombra ni en sus fulguraciones;
[por eso, por eso, ángel, te digo y te pregunto]
APROXIMACIONES EN AGOSTO
… abrasan los periódicos,
abrasa la tinta raída,
y el viento seco,
y la eternidad;
… bajan los montes desde el cielo
y los dioses los velan con esa transparencia
sinovial del rocío;
… en los bordes del mar están los niños solos,
solos los niños en un intento por tirar al agua
la acidez del día y su herrumbroso, su gastado canto;
… agosto es esta luz;
no es la luz que deseo;
es la luz que tengo.
CAMINO DE LOS CAMPOS DE FUEGO
… y si el fuego del agua y de la tierra,
el que cogí para alumbrar los claustros de mi vida
se apagara ¿ cómo entrar y apropiarme del aire ?
pues ¿ cómo el tiemblo de las pequeñas cosas
- levantándose y enfrentándose a sus hielos oscuros -
podría ir a un mar de luz y colmar su sed, su aventura profunda ?
¿ en qué respiración existo y en que tiempo y hombre de piedra y nata,
y en qué, en qué guerra, que hasta nos teme la muerte ?
… os hablo desde el camino que lleva a los campos de fuego,
el que abandona días, años y amigos, el que está cruzando
por esta densa y honda soledad impenetrable;
desde él, desde él os hablo.
CAMPANAS DE BILBAO
… esta tarde, en Santurzi, tañen las campanas del mar;
en Bilbao, en cambio, parecen no oírse ya nunca;
en Bilbao corre el tiempo delante de los coches
para morir y muere,
y las calles se tornan cementerios marinos;
porque Bilbao - aunque dure el olvido - es el mar,
la canción que aún construye y destruye sus puentes, sus riberas
y los atuendos primeros de su juventud;
por sus calles de hierro y agua hay llantos
y veleros que naufragan azules,
y campanas que callan y persianas que caen;
… desde Santurzi, esta tarde, Bilbao es un milagro, una resurrección,
el labio nuevo y tibio que despierta y florece;
… Bilbao no está lejos, pero el sonido del mar, cuando llega del puerto,
se torna gris en el, melancólico y triste.
CIERZO
... indefectiblemente, a todo corazón llega su nieve y cierzo,
sus rojizos glaciares de témpanos helados,
frío sólo;
… y si entonces los dedos de las manos son ángeles volando
sobre la inmensidad telúrica
del pecho,
qué peligro entraña bajar al sentimiento
y en plena soledad quitarle el canto;
… porque si tú, compañero de hielo – dios herido, tristeza mía –
di tú, digo, escucharas en las cuencas heladas de la sangre,
hallarías violines de infinita ternura bajo toscos atuendos
de un silencio sin más desesperado;
… por tanto, si pudieras recordarme y entreabrir los labios, nómbrame
y llámame, que todos los violines del mundo estarán sonando.
COMENTARIO ACERCA DE LA AMISTAD
… antes de que te mueras, amigo, acuérdate de mí,
que soy un hombre de tierra y en la tierra,
pues de tierra son mis brazos y pecho, los ojos que te miran
y la boca que te habla;
compañero, enséñame a hacer memoria,
a salir de mis conchas e indolencias lunares
para ir a tu encuentro y saber que existes y eres,
que te nombro y podemos ser amigos;
… ah, no te vayas sin darme esta esperanza
de vida;
mira que voy aponerla aquí, donde no se pierda,
donde el dolor ya tuvo sus sembrados y donde ahora nombra
y llama la alegría;
… recuerda que hay que sufrir mucho para saberse vivo y aguantar
este tirón que nos fractura el alma;
cómo, cómo podrías irte ahora, que estoy construyendo un diapasón de vida
y la tierra, seca y dura, agradecerá la lluvia que a ambos lava y unce a ella.
CRÍTICOS
… generalmente creemos que somos majestuosos, únicos,
de puta madre,
y ejercemos la crítica como dioses, cual tíos purísimos,
incapaces de dar un resbalón, convencidos de que el sol de la moral
sólo es cosa de cutres y piojosos y no nuestra,
tan inmaculados, tan inmarcesibles;
… ojalá, ojalá fuésemos de puta madre y no tuviéramos
que comprobar día a día – y sufrirla – la mugre que ocultamos
tan reverentemente;
… porque breves son la razón y el corazón,
y porque antes o después – y sin saber cómo –
quedamos con el culo al aire y un falso viento de humildad
pega tarde y mal frente al tamiz de los amigos, de los vecinos y del pueblo;
… y así no hay manera;
con ahínco deberíamos aprender la lección de la zorra.
DANZA DE LAS MARIPOSAS
… al igual que el amor, hay un tiempo en que las mariposas
se asoman a la ciudad de mañana y bullen y se arriesgan con la luz,
con la euritmia del sol, con la ilusión profunda de un viaje terrestre,
interminable y único;
… y hay un tiempo
en que las horas que quedan nos quedan para vivir,
y es tal la fuerza de este amante en flor,
- y su gozo, su voz y su abrasamiento –
tal es la eternidad, la entrega dada, que ¿ dónde y cómo existir jamás
fuera del fuego ?
… pero hay otro tiempo, ya otro, en que las mariposas mueren;
pero vuelve el sol que las destruye y ellas vuelven aunque los perros ladren
y un alhelí de noche y fuego les consuma las alas;
… tal es la hondura, la resurrección y don de los amantes,
la sutil, la hermosa danza de las mariposas;
también la nuestra.
DEL CINE Y SU TIEMPO
… cuando dan un hachazo en la cabeza y saltan y chorrean los sesos y la sangre
y la toma nos sumerge y adentra por los ojos terriblemente abiertos
de la víctima,
hay quien justifica el argumento señalando que ésa sería
la pura realidad, o qué coño, que el rajado era el malo
de la película;
y cuando tipos Rambo, Harry “El Sucio” o el macarra de turno
entran y moviendo el pulgar o el índice en los bares
y sin más los destrozan mientras violan a la camarera sobre la mesa
y al salir le aplastan las gafas y la cara al señor que venía del teléfono
y todos quietecitos que aquí no pasa nada,
estupefactos o entre dientes tendemos a decir: ¡ qué cabrones !
pero también “¡ joder, cómo pegan…! y la película del mundo sigue y sigue;
… no sé, no sé por qué recuerdo ahora el Concierto de Aranjuez y al maestro Rodrigo,
[ciego]
al piano, interpretándolo;
así están las cosas;
… hasta que Tarantino no salga poniendo alguna adelfa o rosa por la casa,
cuidaros, cuidaros y reinaros mucho, mucho y muy por dentro;
… pero ahora, sin embargo, reíd, aunque riáis poco;
no están los tiempos para desabrocharse el cinto.
DEL MUNDO ÍNTIMO DE LAS COSAS
… acaso hayáis notado que existe una precisa ley entre las cosas,
como un hábito callado por estar cerca entre sí,
como un cariño;
porque las cosas andan y se ayudan, y mueren y no paran;
ved los mercados, los campos, las calles;
están en todas partes creciendo, esperando, o subiendo o bajando de coches,
aviones y trenes, entran en los bolsillos, deambulan por las mesas…
qué sería del colchón sin almohada o del televisor sin imagen,
y qué sería, ah, qué sería del pisto sin cebolla;
existe, hay, un amor hondo en ellas, pero nosotros creemos
que las compramos y usamos para ser destruidas y llegar a ser nada,
pues nadie, nadie grita desde una silla vieja o un muñeco ajado y arrumbado;
… no, nosotros no escuchamos los terribles sollozos de las cosas;
porque ¿ dirá alguien que un grifo es un brazo de hierro vivo
por donde brota la vida ?
¡ … ay si a las piedras oyéramos, si a los árboles, ay si a los mismos ángeles !
DESPERTAR ONÍRICO
… hay un tren que no sé por qué se mueve
y no sé cómo se para;
un tren que rueda y rueda errante, enloqueciendo al tiempo,
y en su hábitat ya no quedan ríos ni ciudades
pero sí golondrinas
y flores negras;
¡ … a dónde, a dónde vamos !
y el ruido penetra y sube por los hierros arriba
cuando quiero entrar en mí y abrirme
pero no puedo porque soy oscuro como el tren,
como las golondrinas,
como las flores;
… aguanto y hago fuerza hasta derribar mis puertas y caerme dentro;
el tren se para entonces y es temprano aún;
el destello gris de los primeros coches ilumina mi cuarto,
pero el terror de sus flashes sigue dando vueltas y vueltas
por el inframundo de las paredes.
EL BUHONERO DE ORO
… era un hombre mágico;
vendía luz y vendía sombra;
lo vendía todo;
un día se le acercó una mujer y le dijo:
“quiero un collar de oro ¿ lleváis collares ?”;
“de aquí podréis hacerlo” - le respondió el buhonero -;
y arrancándoselo, éste le entregó el cabello;
… la mujer se alejó encendiéndose y apagándose,
hasta que, al fin, se perdió a lo lejos;
… otra mujer, viendo el prodigio, le salió al paso y le dijo:
“quiero la luz y la sombra, vendédmelas”;
y, arrancándoselos, el mago le entregó sus ojos;
… la mujer, resplandeciente y oscura,
rauda, se dirigió a su puerta;
pero, por más que buscó y buscó,
ya no pudo encontrarla.
EL MUNDO
… aquellos muchachos, los que hicimos de las tardes de invierno
leña de sombras e inolvidables fuegos ¿ habremos muerto todos ?
¿ habrá estado alguno en París o en Nueva York,
habrá abrazado alguno a Nelson Mandela o visto el cielo púrpura
del sur,
el que sube y sube tan alto y solo para ser tan hermoso ?
¿ … dónde, dónde están los muchachos del color del centeno,
los que abrieron las plazas de polvo y piedra en la vida
e inscribieron sus nombres en ellas por vez primera ?
¿ estaremos vivos…? ¿ o dudaremos aún que fueron ciertos
Machado, Neruda y Cristo,
y aquella lluvia en Vecilla o Campo Rojo en Zamora, Candelaria,
allí, donde la ermita ?
¡ quiénes somos o qué juventud unimos a la paz de las murallas
y a qué verdad habremos de atender si nos preguntan !
… esta nueva tierra mía, Santurtzi querido, hondamente sabe
que no he muerto;
y lo sabe el mar, y Euskadi, y las cinco rosas de la Margen Izquierda,
que son el mundo.
EL REY QUE YO CONOZCO
... hábleme el Rey,
el que viste de luz entre jardines
y domina el rumor de los estanques;
… es un Rey sin pajes ni caballos;
él va y viene, discurre cual el agua,
y el agua fluye
de piedras y de rosas;
… cánteme, cánteme el Rey
la canción de cariño que entonó en los torneos,
la que hirió a su enemigo y fue su divisa en el exilio;
[el Rey forjó su sello con sangre y sangre pura
y ya selló su sangre;
el rey esgrime su poder y cetro con quietud inteligente]
… hábleme, pues, el Rey que yo conozco:
el que vence los goznes de las puertas
y sosiega, con paciencia, los furiosos dientes de los perros.
EN BUSCA DE MEMORIA
… no vengo con la luz en la memoria, sino a buscarla,
a poner en vigilia mis rosas,
a herirme y saber dónde estaba el dolor
que aún traía;
lo tiraré al olvido
del río,
no para que muera,
no;
para que ponga
piedrecillas blancas y piedrecillas negras lo tiraré al olvido;
… pero ¿ habrá alegría…? y si no la hubiera
y sólo piedrecillas negras produjera mi vida,
por qué pararme y enfrentarme a un sol de soledad
y dentro y solo
bajar la cabeza
y esperar
y esperar…
EN LO ALTO DE UNA NOCHE DE ESTÍO
… hay quietud y el sofoco empapa la noche;
la calle - como el dolor, honda y larga -
sube a los barrios donde la luna es otra
y un llanto amargo descubre mil espejos
de golpes e inocencias;
… con esta placidez ¿ no irá la libertad a hacerse…?
[no, no irá la libertad]
… como placer salvaje de luz y sangre,
suenan cantos por las venas más tibias,
suenan los amigos que están a punto de llegar,
y suena y duele la razón, la magnitud que ignora este mirar mío
sin normas ni mesuras;
… y todo ocurre ahora, presente y nítido como el timbre que insiste,
el que está llamando y rompiendo la espera limpia y fresca
de repente incendiada;
… voy y debo abrir la puerta con cuidado, con mucho cuidado;
mis amigos no saben que los muros de casa están ardiendo.
CAPÍTULO II
ESCUELA MIXTA DE VECILLA
... aquella estrecha escuela de la calle La Fragua
- junto a la huerta “La Nora” -
y su vieja maestra, doña Antonina:
rigurosamente de negro, tan amante y puntual con la norma del día,
y sus veinte niños de después de la guerra;
los tapiales laterales encalados de blanco - altos como el cielo -
sostenían dos mapas amarillos y rojos
y en el frontal un crucifijo;
de parte a parte, con sus toscos tinteros incrustados,
la cruzaban los bancos integrales, pulidos por los niños con trozos de jícara verde,
una vez al año;
y, al sur,
dos enormes ventanas con algunos geranios consolaban la luz
de aquella calle humilde, torcida y desolada;
… piedras calientes llevábamos contra el frío en los bolsillos,
o repetíamos todos y en voz alta la tabla de multiplicar,
circunscribiendo los bancos de la clase, dando vueltas;
… cuatro años tenía después de Navidad y mi hermano, Valentín,
me llevó de la mano;
en alguna parte, aún perduran aquellas dos enciclopedias, Grado Medio y Superior,
que con sigilo hablaban del cielo y de la tierra;
… pero ¿ quién llegaría a 14 años y a la vida si por Vecilla y España
cruzaba tanto y tanto frío;
doña Severina llegó enseguida, joven, justo de allí, al lado, de Pobladura,
- se ha muerto no hace mucho - y después doña Lola y doña Julia,
de no sé dónde;
… recuerdo a las primeras porque las conocí y las quise,
pero no así a don Jacinto, aquel cura descarnado y tuerto que ya hacía tiempo
había casado a mi padre y a mi madre;
iba desde Fresno en una yegua negra, nos tundía en la doctrina a palos,
y de nuevo, con paso ceremonial y pistola al cinto,
regresaba por la carretera estirado, enjuto, impasible, eterno.
ESPAÑA
... no, no es España una roca inconmovible
ni un sueño imperturbable, y no, no una idea eterna;
España es el agua que bebemos, el manantial que nace
y corre hacia los mares de una utopía transparente;
España es una calle transitada por los pies de un instante
y sus cobijos, por la levedad del lecho del camino, la de la tierra, la del aire;
España es una luz que lucha en el espacio con sus hombres
de piedra para encenderlos;
… y España, mientras tanto - como todas las rocas y todos los abismos,
como toda ilusión, encantamiento y llanto -
es lo que tenemos y lo que somos: mucho y nada en esta brevedad
que, ahora y luego, nos confunde y contiene a muchos, sí,
pero no y nunca a todos.
DE LA CIUDAD Y SU CUIDADO
… hay niebla y por la carretera vienen
los santos y los asesinos;
… y llegan, cruzan las puertas
y nadie, nadie los distingue;
… cuando la ciudad despierta
y en sus gritos se abisma,
ya es tarde;
… al final se ha ido la niebla,
pero el sol y las puertas permanecen cerrados.
LA HORA NECESARIA
… no, no es ésta la hora de la necesidad,
la de coger la voz íntima y ponerla a leer el dolor;
no, no es la hora del recuerdo porque los recuerdos se producen ahora
y no se detienen mientras adornan o destruyen;
será después
y hay que esperar;
… porque todo, todo espera, hasta el tiempo por el tiempo pasado;
las personas, los escenarios, las cosas, esperan;
… cuando todo nos busque, nos nombre y halle,
entonces será aquella hora, la que nos ponga a llorar o a pensar,
incluso a reír y a reír sin esfuerzo;
es una hora a la que nadie escapa y en la que todo se escribe y se confirma;
… pero no es ésta, no es ésta aún.
MÍTICA CENIZA
... tanto tiempo mirándome la piel, cuidando mis bronquitis, mis fracturas,
tanta y tanta juventud sobre el gozo de unas horas
de besos y cerezas;
… y esta carrera despiadada
por tener y teniendo ser la dicha, la excelencia, la belleza:
luz y égida del mundo;
[mejor fue despeñarme de los ojos
y caer, huir al corazón
y ser mi propio huésped tras un grito de sangre]
… cuando el sol de mi vida latía estremecido,
quedó ajado mi nombre, inútiles mis manos
y el torso de mi pecho;
… emprendo un vuelo grave de mítica ceniza,
y el cáliz de la tarde se engrandece sobre un temblor reciente,
surgido de las sombras.
LO QUE QUEDA
… ved que son muchas las opciones
y todo es útil;
no sólo la virtud o el heroísmo,
sino el error, tan necesario;
… podemos ser deliberadamente
dioses o ruina;
mas nada es igual;
… miradlo y estudiadlo bien,
porque, en definitiva, lo que queda,
es lo que hace más libre al hombre.
MEDIANOCHE
… mientras la noche y la luna vuelan sobre la tierra y el mar,
sobre las carreteras, los cementerios, sobre los montes cercanos
y la ciudad encendida,
yo estoy llorando;
… después de mirar y mirar - arrasados los ojos contra el cielo -
después de un rato compartiendo la muerte con los que lloran,
con los que tienen la vida como soplo de otoño frente a la ventana,
después de un rato, digo, comparativamente comprendo mi llanto infundado,
la magnitud y hondura de mis fuerzas y dioses sobre mis huesos tristes;
… porque la noche es, sin embargo, hermosa como un tamarindo en flor,
y entusiasta y serena como un velero entrando por todos los puertos
abiertos de mi aliento;
… yo no sabía que contuvieran mis ojos tantas manchas lunares
ni tantas golondrinas ocultando el sol; no sabía que esta noche viniera
persiguiéndome desde todos los tiempos no sólo con desolación,
sino con el vino inefable de ésta tensa y veraz alegría;
….parpadean y me tocan las luces de la ciudad,
me tocan el mar y el tiempo, este instante me toca,
del cual mis ojos se adueñan y sostienen;
… como si nada ocurriera en el corazón de la noche;
como si en ella no temblaran huesos heridos y rotos como los míos.
NOSOTROS, QUE ÉRAMOS
… viajeros
- náufragos, visionarios, trotamundos –
hermanos queridísimos y uno a uno, vosotros,
los que venís y vais en todos los furgones
a última hora de la tarde/noche,
¿ quién os canta ?
¿ a dónde os dirigís con las manos de piedra
y un futuro sin fuego ni agua ?
¿ sois vosotros los que llevabais conmigo la otra tarde la vida de fiesta
y a las seis de la mañana estabais tirados en la acera como cabras viejas,
contra el pecho asesino ?
… y sin embargo, sois como una apuesta,
como el rincón del tango aquél que nos zurró con horas hondas,
horas que han de tener la fuerza de vivirlo y revivirlo cabal y exacto,
tan en punto;
pero ¿ quién os canta ? ¿ quién tocará la melodía loca en los furgones
de noche y de huesos, quién abrirá un ojo grande por donde mirar
en esta ciudad sorda de amor, y quién velará por vosotros la noche próxima ?
… porque yo ya no puedo ser otra cosa que un cierto amigo que os vio partir,
no desde la acera, sino tumbado en la vida, enmarañado en esta soledad de estaciones vacías donde ya no hay
furgones libres y el cielo, alto y ocre, parece urdir y ahondar estas solas y absolutamente desvencijadas sombra
y desdicha mías viéndoos, contemplándoos.
NOTICIAS
… tengo asumida la vejez, la muerte,
el dolor por tanto y la escasa paz
que soporta el ser;
… mientras paso, en el parque un pájaro canta ;
sea bendito su canto y la luz de este momento,
lo que es, lo que queda y va conmigo;
lo digo desde la lluvia y los torrentes,
desde el resplandor de las hogueras
con la camisa mojada y quemada, resbalando libre
por mi cuerpo; ¡ ah, libre de camisa,
oh, libre mi cuerpo !
para decir estas cosas he tenido que volver atrás
y llorar, andar y andar y deshacer mis nudos;
por tanto, ¿ cómo esperarlo todo sin ser niño
y sin concha junto al mar, cómo…?
… todo esto no, no es mucho,
pero me lo ha dicho mi vida y, sin solemnidades,
en esa última hora, quiero prestarle la atención que merece.
OFICIO DE PRESENCIA
... y os digo esto porque, seguramente, nadie os haya preguntado
nunca quiénes sois y qué lleváis, cuál es el contenido de vuestras lumbres
o por qué guardáis con tanto empeño y celo el hielo de la culpa;
aunque es probable que recordéis íntimamente vuestras muertes,
los trozos de cuerpo y alma que fueron secando los días tristes,
cuando huyó el resplandor y la lengua calló todos los nombres;
… yo os pregunto si en medio de la desesperación
apuñalasteis la sombra, si prendisteis fuegos con la luz vertida
y si ahora los lleváis por defensa y lanza ¿ lo hicisteis ?¿ lo hicisteis, compañeros ? decidlo ahora para que yo lo
enarbole y atemorice a los dioses,
decidlo una vez para que el amor y el silencio valgan;
… traed y encomendadme este instante con que exigir la huella
de nuestro paso, nuestro ser y nuestro nombre,
y que mi espíritu sea testigo de lo que digo.
ÓPARIS Y CÁLIPSE
[zagales eternos]
... en el monte
- a solas -
se amaron y juraron en diciembre;
… por diciembre se acortan las majadas, las palomas,
el canto del cielo, la luz,
y sólo el sol de las nieves pastorea en las cumbres
y allí queda, encendido;
… abrazada a su peluche de cáñamo y cristal,
habría de morir Cálipse;
y es que fue, fue el veintitrés de enero cuando se abismaron el fuego y las tormentas
y un frío atroz acosó a las jaurías y al ojo del jaguar y al toro negro;
[y un frío así de insoportable, jamás, jamás tiene incertidumbres]
… así, pues, subió Óparis al monte trepando por él, sin él,
por la oscuridad pura,
por el vientre gris/salvaje de una piedra infinita;
… Cálipse estaba al lado de la puerta, caída;
como una mariposa helada la recogió en sus brazos y la estrechó;
luego, mirándola y mirándola, suavemente la depositó sin prisa
en el suelo de la choza;
después bajó los ojos y allí estuvo,
de pie toda la vida.
POR LA CIUDAD DE TIERRA
… nada me entretuvo tanto en la ciudad de tierra como mirar;
iba con los ojos abiertos como navajas y la prisa de un río rugiendo
y acabándose, con el corazón como un diamante oscuro;
¿ … será la ciudad de tierra un trozo
de espíritu angustiado que tomó su aflicción y mi aflicción
y por ello ofrezca sus rosas y mis fuegos como un incienso ?
¿ no salió a las puertas y me entregó sus bienes
y me llevó a los pozos de agua viva - y vivo vuelvo –
y no cantó y cantó cuando me estaba muriendo en sus brazos ?
… poco pude ver cuando los ojos miran los ojos de las piedras,
pero volveré y volveré a esta ciudad con un contrato nuevo;
me gustaría preparar un trabajo importante acerca de los ríos.
TESIS DE CONOCIMIENTO
… no creíamos que las flores de nuestra piel
y los musgos que habitan bajo el sol de las flores
fueran herrumbre ni que el don de la piedra requiriera la ruina,
la desmembración, y sin embargo vamos con las cítaras en alto,
proclamando la primavera en nuestros pozos;
… ay amigos, no es en balde desmedrarse
detrás de la columna ni tampoco manar con fe sustentos de alegría;
que nos valga este río de luz enamorado y nos lave de brillos y solemnidades,
de destrozos y quiebras,
que él nos limpie la hondura para después del tiempo.
PRÍNCIPES
¿ … eres tú
quien más tiene, más puede o más sabe ?
… porque si tú eres
quien más tiene,
más puede
o más sabe,
obligado estás para con los que menos tienen,
menos pueden
y menos saben;
… en este mundo fenoménico y de insólito talento,
- ay querido amigo-
el azar
no existe.
REBELIÓN DE LA ROSA
... yo levanto la rosa de dos sangres,
y el mundo de dos ubres y el cáliz de los vértigos;
… es brutal la agresión en la rosa y el jardín se estremece;
.. el dolor,
- con su nube de espectros –
va invocando ternura por las calles del alma
de regreso a las flores;
.. ay sangre que en la rosa es sangre;
ay sangre que en la rosa sangra;
cáliz de los dos rocíos, greda ardiendo, rosa mía.
REFERENTE
... y por más que sabía y viajaba,
por más que era recibido, honrado y celebrado
y las revistas, las televisiones y las radios se llenaban con sus fotos,
su nombre y sus palabras, por más que sus cuentas y poderes
crecían y llegaban a la veneración y era todo un referente y felicidad,
algo, sin embargo, no era;
[él lo oía en su alma, en estado puro]
… un día de noviembre no pudo más y declaró a los medios que tiraran
su obra y borraran su nombre, pues nada era verdad;
[y es que reconoció, aún pudo hacerlo, aquella insignificante voz que le negaba todo]
REFLEXIÓN ACERCA DE MI DOBLE OSCURO
- … porque el monstruo interno de la mujer
es el hombre, y, el del hombre, la mujer -
… este monstruo terrible que emerge de las simas
atávicas del alma, este espanto de mi propia vida
que a destrucción, odio y sangre toma y rige mis pasiones y vértigos,
¿ alguna vez podré mirarlo ?
¿ podré coger la poca claridad con que amparo el corazón, dársela,
y que alcance esta piedad un don con que diezmar la muerte…?
… estos son los umbrales que cruzar ansío, mis fosos, mis aguas negras,
éste, éste soy con rostro de mujer rebelándome y acosándome;
aquí estoy yo - mi enemigo - dentro y solo con la fuerza de un dios
y una espada glacial abierta y sangrienta entre los ojos.
REPORTAJE DE URGENCIA
… sí, es un tiempo difícil y la gente pregunta y pregunta
porque quiere saber a qué atenerse;
como si últimamente una locura aérea viajara y formara epidemias,
accidentes, controversias, desastres;
como si cada casa hubiese que salvarla cada día
y este acoso rondara incansable por tejados y escaleras que guardan
corazones y sangres, queriendo constantemente entrar;
… la gente intuye, mira y está aturdida, y, aunque no lo diga, en sus adentros piensa
que con tal de ir tirando…
es un tiempo difícil y duro porque el hambre y la muerte son duras,
pero, sobre todo, porque el rencor es duro y así no logramos sobrevivir;
… dicho en el mundo, a cuatro de abril de todos los siglos y de todos los tiempos.
REVOLUCIÓN
… esta revolución no sólo es íntima, sino extraordinaria
y diminuta en las cosas, y quizá en las palabras
y en el cuerpo apenas;
… es mi beligerancia, mi amor dado en angustia, sí,
pero puesto al tempero de una verdad que traspone, diluye
y hace más verdad;
… tiemblo porque soy uno y soy pequeño,
porque mi poder infinito no logro dirimirlo frente a las pequeñas
mareas del ser, éstas que se sustentan internamente solas,
desconocidas y ciertas;
… no creáis en las grandes revoluciones hoy
porque hoy hay que llevarlas bien guardadas,
dispuestas para socorrer y socorrerse en medio de las calles
y en medio de la vida;
… tener una revolución es el mayor de los misterios,
y también, ay, el mayor de los milagros.
ROBAR EL AIRE
... anda y robad el aire, que la tierra sepa que es nuestro
y lo sepan los ángeles, pues ya la locura ha sido
y hacia arriba va la libertad, hacia arriba;
… abrid, pues y encended toda la vida
o apenas un instante;
¡ qué cuesta ungir un relámpago azul
y que brote y entre y prenda la luz del cielo …!
… aventad cuerpo a cuerpo, aventadlos y separad
la granza de dolor y quede el grano candeal,
tomadlo; será la consagración, rito y canto de alegría;
… cuánto lleva el aire y cómo guarda los odres
que darán agua viva, la que empapa y calma,
la que esplende la faz y sobrecoge.
SEGUNDA PALABRA
… esta palabra mía brota escapándose,
como muriéndose conmigo,
y mis reinos gravitan
y caen con un instante,
desaparecen;
… pero, a pesar de todo, andamos en silencio
para no hacer ruido sobre la vida
y sentirla;
[ser de algo que existe y es
aunque duela esta voz
de hombre, del dios o su instrumento]
… mi palabra es leve, cual sin ley apenas,
cual sin nada, cual sin nadie.
CAPÍTULO III
SEMBRADOR DE HORAS
… nunca supe tomar los temperos de luz
ni salir del cuerpo poseedor e ir, volar y obligarme
con las cosas humildes, con la ceremonia pura
de ser y estar presente en ellas y con ellas;
en realidad, no, no he tenido fuego con que quemarme
y sí charca y lodo oscuro, raíz, razón de todo cuanto traje;
… entre paz y paz, alguna vez se intuye un resplandor,
un trayecto duro para otro breve canto y enamoramiento;
… toda la vida a cambio de un instante que quiero;
lo pido para no morir, pues cómo obrar este milagro,
este intento por saber que las horas se amparan y consuelan,
y cómo, cómo inculcar que la alegría existe.
SIGNIFICACIONES DE LA PASCUA
... podría parecer que nada ocurre y que una vez más
llega La Pascua por marzo o abril con mariposas,
con rosas y equinoccios inmediatamente después de luna llena;
y podría parecer como si la tierra tuviese obligación de hermosearse
porque tenemos puentes y acueductos laborales que atravesar,
playas que cundir o procesiones donde hacer un dios de cera
y después volver;
… y ya, de vuelta, contaremos que el sol nos derritió sobre una hamaca
o que comimos de puta madre en un bar de carretera,
no sé,
tal vez hablemos del jueves, del sábado, del vídeo con sus tomas
o de unas risas por nada [acontecimientos y flecos del viaje]
… pero hay veces que los instrumentos del corazón no llegan,
no son suficientes para saber porque la vida no habla,
pues por Pascua sólo crece, arranca, toma en sus brazos los tallos
de las piedras y se los quita a la muerte;
… y hay veces que si no queman el corazón los soles y vientos
de las playas, si no originan incendios y huracanes
porque acontecen a solas y silenciosamente,
entonces ¿ a dónde has ido, qué tienes que contarnos…?
¿ SERVIDORES ?
… a quién sirven los reyes,
a quién los políticos y jueces,
a quién los ricos…
… y nosotros ¿ a quién o a qué servimos ?
¿ a este dolor ?
¿al miedo, a la esperanza ?
… si los reyes nos sirvieran de ejemplo,
si los políticos y jueces,
si los ricos…
… con mucha frecuencia lloran los pobres,
con mucha, con mucha frecuencia;
pero el llanto no es nuevo
y no se arregla;
… quien sirva a la alegría debería traerla, hacerla ser.
SUPERVIVIENTE
… de este ser mío con sus cuatro cosas,
- los huesos, los pecados, las monedas y los cuatro ríos -
denuncio esta ilusión de los templos oscuros;
… para decir esto tuvieron que pudrírsele
- y perdérseme y quemárseme -
todas las horas de que estaba construido
y sin poder hallarlas;
… a un hombre, así, y en tales condiciones,
bien pudiera tenérsele por náufrago o por loco,
sí, bien pudiera;
pero nadie podría negarle que viene de la nada estricta
y pide, con su poca luz, sin más sobrevivir.
TESTIMONIO
…corriendo por un mar de oscuridad,
un hálito de luz me enfrentó a mis huestes de noches y caballos;
¿ cómo y por qué mis fuerzas, los infinitos dioses que me habitan,
recogieron la pena de mi sórdida sangre y la elevaron honda y sola
ante el amor, ante el calor del mundo ?
¿ cómo y por qué de las sombras se irguieron llamaradas para la vida
si mi busca de muerte debía ser la muerte ?
… hay un misterio tan abrasador e insondable y nuestro
en los días de besos y cerezas,
- tan protector -
que apenas cabe honor a estas palabras frente a la luz callada;
… pero alguien sabe qué grande es este incendio.
TÚ, DEFINITIVAMENTE
... el león de la aldaba
me hizo presagiar inviolados abismos;
¿ fue aquel un fuego oscuro y la garra de bronce
los que irguieron mis brazos con frenesí sin límites
hacia el lagar de la vida ?
¿ qué, qué fue, oh fuerzas de mi océano, qué fue el tiempo
si instante es y conforma en sí la eternidad ?
… llamé no obstante y entonces, desde detrás de fuegos,
- desde detrás de piélagos de mundos, de bruñidos bronces y fuerzas -
en ese mismo instante, apareciste tú.
UNA FISURA EN EL PECHO
… no huye la verdad, no se inquieta ni avergüenza,
y es tolerante y paciente, serena, libre, ancha;
cuando nos rebelamos con hechos y palabras, nos tiene y mira,
nos espera y salva porque en nosotros vive, dialoga y piensa
de mil formas diferentes;
… la verdad fluye como mar inacabable y a sí misma se mece, brilla,
y conscientemente se habita y deshabita estableciendo su plenitud y fuerza;
… la verdad, por tanto, no intuye ¿ cómo hacerlo si en sí misma se sabe y es ?
y no, no tiene sufrimiento sino comprensión, más tampoco se oculta,
ni sube, ni baja, ni exige ni impone,
y es que reside, sólo, sólo reside;
… por eso la siento latir,
por eso he descubierto que tiene una fisura en mi pecho,
en él, exactamente donde la siento y soy, exactamente donde estoy y escucho.
UN ASUNTO SOLIDARIO
… suponed que necesito coger la vida y hacerla comprensible y tolerable;
suponed que necesito abrir aquí,
donde tengo un dolor de sombra pura,
y quiero combatirlo y acabarlo;
… aunque ¿ habrá tan lejos una luz ? ¿ o tanta inundación puede haber en mi vida
que no logre encender una hoguera en los huesos ?
… ayudadme; venid y buscad conmigo el destino imposible;
porque imaginad, imaginad que abrimos y obtenemos juntos
un sol de hielo y nos helamos;
pero imaginad que solidariamente nos manchamos de amor,
- nos manchamos de amor -
nos manchamos;
e imaginad por fin que solidariamente vivimos;
suponed que vivimos, que vivimos
y podemos vivir;
… suponedlo, suponedlo sólo.
UN DIOS EN LA ESCALERA
… … si la rosa de luz,
si el fuego de sangre y de ternura
en tiempo, belleza y vértigo
ocurrieran;
… si la verdad del trigo no engarzase el mar
y el gozo de la fuerza;
y si es capaz de dar su voz de grito y miedo el corazón
y el mundo aguanta;
¿ … por qué no hacer que un dios con su chaqueta se anuncie en la escalera,
en los pisos altos canten los dioses y los hombres,
y todo sacramento no sea más que un rito que abra, a estruendos,
el tiempo por la casa ?
UN RITO EQUIVOCADO
…a lo mejor no es tarde;
¿ me haría bien beber de la virtud del frío,
del dolor y el silencio y entregarme al sino de la sal,
que entraña el pasado y la locura ?
¿ haría bien en coger la paciencia
y a base de gastarla contra los huesos y la desolación
conseguir que me abra el mundo,
saber que no se ha ido y que aún resisten rescoldos
de mi vida con que arder la esperanza ?
¿ meditaría y descubriría así la aridez de la nieve,
las uvas duras del instinto y esta filigrana de voces y miedos
que como musgo oscuro ataja la alegría ?
… a lo mejor no es tarde y tenga que abrasar las manos
para abrir los fuegos de la sangre o tal vez no tenga más remedio
que morir, que es como callar con la ropa puesta
y andar de acá para allá rehabilitando destrozos y tiempos muertos;
… o a lo mejor ser de hombre sea otra cosa
y esté buscando, ciego, un rito extinto, banal y equivocado.
VENCEDORES
…llegad y entrad los vencedores
de espada insomne, la que vuela como una golondrina de sangre
bajo el cristal del cielo;
venid y golpead la duna del corazón, aventadla y bebed del río,
bebed, bebedlo todo;
¿ a qué, a qué sabrá el agua que quede ?
… yo he visto a un ángel morir de amor cuando vino a buscarme
con la espada encendida y me enfrenté a su espada;
lo vi caer cual aroma de aire e irse cual fragancia de lirio y rosa;
era el exterminador, del que aun tengo, hondas, las huellas frescas.
…Y DEL FUEGO DIJO
... ah desgraciado de mi,
que hice de mis fuerzas cual espíritu y rosas;
desgraciado de mí que no me vi en los jardines íntimos la víbora;
desgraciado siempre, siempre;
ahora llevo las arterias mordidas,
desgarrados los ojos por mis ojos
y sujetos al tormento de negarme las brasas
y las luces;
… que nadie me preste auxilio, nadie;
dejadme errante, que quiero discernir del canto del jardín
el canto de la víbora;
sé que los hijos de Caín con el fuego florecen;
y que nadie, que nadie me detenga y consuele mientras mi cuerpo dure.
*****
TÍTULO :
“DESTIERROS ÍNTIMOS”
CAPÍTULO I
PRIMER CONOCIMIENTO
¿ … quién es el que mira ? ¿ quién es el que expulsa
incendios por el ojo y los apaga ? ¿ quién es el tigre
u hombre azul que discurre por las lindes del sol
y no se quema ?
… si en tu país no hay nieves ni sabanas pero sí hombres,
ah, no mires su pelaje sino su ojo,
las grises cordilleras que definen las cuencas de la vida y de la muerte;
… no confundas los líquenes, el ópalo o la garza blanca y prepara tu pecho,
oh Caín amado, con los linos civiles de oficiante de rosas.
LIBERACIÓN DE LA UTOPÍA
…la utopía es pájaro
de fuego
que emprende tras la mente el infinito;
… dejadla en libertad, que vuele;
… la utopía es niña
que ha cogido del sol las flores libres y niña las ofrece
por flores y por libres;
… coged la libertad, coged las flores;
… la utopía es genio que origina el genio,
y fuerza que arrebata el canto de los dioses, los hombres y la tierra;
¡ … ay la libertad, ay la libertad !
DEL ORDEN
… y en la verdad ¿ quién me desnuda ?
¿ quién levanta la vara de poder
que me derribe ?
… nada, nada pueden las fuerzas del sol y de la noche
si oculto un instante del crepúsculo,
aparto el norte de los pájaros o rompo la unidad del tiempo;
¿ … quién puede en la verdad aprisionarme
o hundir su edad entre mis rejas y no sentir lo eterno
por sus horas ?
¿ quién estrena y explica el universo
que no fuera
y es,
quién ?
EL JARDÍN ENCENDIDO
… yo levanto la rosa de dos sangres, el mundo de dos ubres
y el cáliz de los vértigos;
… un silencio inunda los divinos silencios del abismo y la sombra
mientras sierpes de espuma con colmillos de barro
amenazan las fuentes, los espejos, los brillos del aire,
los sutiles recintos de la luz seducida;
… es brutal la agresión de la sangre y el jardín se estremece;
y el suburbio harapiento, con su nube de espectros, va invocando ternura
por las calles del alma de regreso a la rosa;
… ah sangre que en la rosa es sangre y en la sangre sangra,
cáliz de los dos rocíos, greda ardiendo, oh rosa, rosa mía.
DE LA ESTIRPE DE ARIADNA
…y todos, todos los minotauros de las pequeñas repúblicas
buscarán su Teseo
que les obre el milagro;
porque Ariadna fue larga y nació con la blanca tempestad de la vida,
aquélla y ésta, la que emergió de las aguas a la luz y a las rosas;
… y se está yendo,
Ariadna se extingue por su propio sendero
de obligada armonía;
algunos minotauros quedan, alguna edad callada por el alma
y doncellas prestas al último holocausto;
… ah repúblicas, repúblicas,
que llegáis de tan lejos sin la paz de los hijos.
… Y LA PUERTA DE LA LUZ ERA TU VIENTRE
... he subido a los cielos, he traído a mis hijos y la puerta de la luz
era tu vientre, tu vientre en guerra de instrumentos, de mundos y de dioses;
… aún recuerdo vagando por las sombras a mi padre,
- su voz y corazón dando mi nombre - llamándome en el tiempo,
tras la estigia helada que puso entre los huesos temblores para siempre;
… dime tú - mensajera de lunas - de qué alberca recogiste la vida,
con qué don redujiste al viento y encendiste la espiga de mis trigos;
“ … para entibar la sangre - me dices en voz baja -,
pues mi vientre es el postigo de la vida y de la muerte”.
CLAVES DEL SER Y DEL SOL
… en los labios, rosas de memoria verde,
y, al hombro verde, la tarde azul;
¿ … por qué, por qué tan verde
va
mi tarde azul ?
… la tarde tiñe el hombro y se me escapa
desde el horizonte verde
al horizonte azul;
¡ … ay si pudiera que la tarde verde,
si pudiera que la tarde azul !
UNIDAD DE LO CONTINGENTE
... mis dos y media son tus dos y media,
y el trance de vestirte,
y la declinación del ser,
y la soledad y cambio perenne en que te habitas;
… yo soy la contraparte que aparece por el ángulo interno de los ojos
en aquel descampado donde emerge esa gnosis sincrética del hombre;
… te toco en la alambrada que separa los cielos de la ingenua vigilia
de la luz que se enhebra desde el poso del aire,
con la edad de la sombra que gobierna tu estancia;
¿ ….mis dos y media son tus dos y media ?
¿ aquí, donde el hueco del tiempo nos halló y nos dio la duda
con horas asimétricas ?
… debiera vulnerarme en lo imposible
- y ser tú -
antes de que, en tus ojos, me invada y absorba la distancia.
LABRADORES DE ESPEJOS
… golpeando los ocasos, los amaneceres, en criptas de tiempo y sangre,
en el vientre del vidrio y en las fuerzas celestes golpeamos;
… la lengua de la muerte nos pasa por el hombro
con hordas enigmáticas de frío,
con lengua de jaguar y con noche de hiedra;
…es difícil labrar nuevos espejos
en brazos de esta imagen inédita y cansada;
es difícil crear para otros ojos con el iris de un dios crucificado;
.. con rigor
usamos la utopía golpe a golpe,
y no tendrá siquiera la desesperación más pago que su propio golpe seco,
hasta hacer temblar los goznes de la ciencia
y ver.
13 VERSOS AL ALBA
… con diademas de fuego, con monturas de nimbos
y sabor a palomas y hurmientos;
así viene el alba, así viene y se posa por el dintel del sonido
con cascabeles de almendra, con la alcoba madrugada
de espejos de hojaldre y humo;
… es como el aroma que, a impulso de un pálpito de vida,
vertebró la noche
y anduvo esplendoroso entre los lirios;
..........
..........
¡ … ah, qué instante y en qué ocasión dará la dentellada !
pero toda enredadera se desploma como una letanía
sin hebra y sin cimiento;
… aun así, el alba;
ahora, decididamente.
POLICROMÍA DEL VÉRTIGO
… porque obtuve el legado de las hiedras del hombre,
la ebriedad de los siglos y la risa de alambre que alambraba
los labios;
… porque abrí las costuras ambarinas del humo
y cayeron las lenguas, los dientes, las entrañas,
y se acosaron rodando hasta hacer de la estirpe la aridez
que en la arena…;
… quién trajo las manzanas más amargas de oriente
o los bueyes de agosto que enfermaron de fríos;
quién rompió este cubil de pertrechos de paja y bailó con ternura
la congoja del llanto;
… algún dolor, o luz, o beso queden como alijo del alma,
algún acto que sirva de rezo solitario,
o íntimamente a solas la verdad, como un placer que al cabo se recuerda;
que algo, que algo sea.
LAS FLORES Y LOS FILOS
… si las fundas están bajo la piel y dentro mis cuchillos,
desde el valle del tiemblo de la rosa un bando de palomas
penetra por mi frente;
…los caballos de fuego, que en tropel por la sangre
remontaron el alma por la vida y la muerte,
alertan, oh corazón mío,
de la flor y los filos con que inundo las calles;
… soy la tierra que busca entre su tierra un vibrar de hombre,
el mismo sacramento que vino de la luz y me dejó las flores
y los filos;
.. acojo esta heredad con la prestancia del pájaro que canta
y se acribilla, pues ¿ qué extraña perfección cabría en este cuerpo
sin serme y derribarme ?
DEL OJO DEL TORMENTO
.. .he venido de un sol de costra negra,
de las nieblas del cielo con el arco y la muerte
y una llama por noche y por cintura;
como hombre y bestia he muerto,
y como hombre y bestia me han cantado las flores
cuando el viento cantaba la canción de su boca;
[me encontró la tristeza con la luna creciente
en el alma
y cundió la desdicha]
… si ya no quedan ruinas sobre qué morir,
tampoco es inmutable la doble opacidad que traje y fue conmigo;
… hoy desgarro la paz de la memoria
y el velo que en la niebla tejí para la muerte;
yo, yo soy la sed del arco que apura y que derriba
la sombra y el instante;
… del ojo del tormento,
la dicha es un conjuro precántico que invoco.
NORTE Y SUR
… claveles por Europa, claveles, y una rosa de agua/nieve
y un sigilo rojo, un sigilo amargo y un sigilo azul;
espectador del sol, escucho en mí como en el pecho del mar que se derrama
sin muro que lo ampare ni detenga;
¿ … adónde irán las aguas y sonidos de sol repletos de palomas ?
¿ al sur, donde el olvido se alarga y acribilla contra el labio mistral
que gime solo ?
… tiemblan los olivos y los niños que nacen en la sombra,
tiembla el dios que mira las rosas de nieve desde abajo;
y el niño del fanal sonríe y como siempre llora
a pesar de que han dado las doce en punto en el sigilo.
PUEDE SER, HA SIDO
… en tormentas de oropel y de agua dura van y vienen relámpagos
de acero;
[las amapolas tiemblan, muge el buey, y el corazón,
y la abeja de la luz y los anillos rompe el ritmo solar
de los instantes]
…algunos niños sonríen tras la intimidad de un parque;
el viento les congela la sonrisa y luego tosen, se asoman a los puentes
y se matan;
… nadie quiere ser reja de nube, de argamasas, espolón de bruma
que crea lunas negras en las manos;
… hierve el aire doliéndose en los filos
y el sol de la tristeza hierve;
…saco la sangre a verdear la tarde y ya no sé pararla;
y el riesgo/corazón al horizonte
inunda de violetas los ojos del ausente.
CAPÍTULO II
RESTAURACIÓN
... yo tengo la miel de las flores,
un barranco de urracas y buitres y un torrente donde beben las bestias,
y un león enterrado,
y arena;
merodean los siglos con fusil impasible y yo opongo las horas,
el frágil corazón de los instantes;
… un estruendo de fuerzas y elementos irrumpe como un sol sobre hogueras,
y la miel y los pájaros tristes y el agua turbia glorían, resplandecen;
[y un laúd del mundo, que nunca dijo basta,
se subleva en los odres, de escalón al olvido]
… libertad, quiero quedarme,
toser ya terrestre, ya celeste, y ser luz o tierra amante,
e ir
- pues que vivo -
deshojando la ley, la flor,
el fuego intransferible de mis fiebres de hombre;
libertad, oh mi fiel y noble libertad, en ti, en ti quiero ser, en ti quiero morir.
LOS VIGILANTES Y LOS DÍAS
… a galope, caballos en mi frente, caracolas heridas,
vigilantes de arenas defendiendo mis playas
de las sales del tiempo;
… seis lanzas, seis mártires bebiendo de un hexágono de sangre,
seis padres, seis auroras mías buscando los crepúsculos;
ellas son los hijos desdichados que me habitan;
son caballos de azúcar con la alforja mojada de mi lengua,
comidos por las bocas que llegan emitiendo la acrobacia del mundo
sin confín ni reposo;
… alguien sabe que en vivos arenales se despierta la flor bajo la espada
y todo cesa y sólo la hermosura se encumbra y extasía;
caracolas heridas mis caballos son, y el mar una sangría de mensajes
que siembran a golpes de memoria semillas por el plomo;
... mis padres y mis madres están aquí, conmigo,
y, alguna vez, la espada los domina.
MURMULLOS EN LA TARDE
…verdad es hoy la tarde;
las hoces de la siega se van en auto a casa
y un bando de gaviotas picotea en los soles
azules y violetas;
gime el mundo como joven madre,
oídlo, aclamadlo;
no dejéis que la muerte, disfrazada en rutina
os oculte esta fiesta;
… son, son verdad el corazón y sus alas,
pero ¿ cómo no desplegar una vez la alegría
y ser un trozo de luz con motivo
del hombre ?
pues si hombre soy y no acierto a describirla,
cómo podré defender las pocas golondrinas de mi alma.
APOCALIPSIS EN EL PUEBLO DE KUÉ
… círculos y prismas, vorágines sin costura ni ejes
por las crines del aire;
la diáspora inútil se repliega a los ojos, a las lenguas,
a los dardos sumisos de alquitrán por la sangre;
… un violín de emociones resquebraja el sonido
y el sonido es un parto de entidades de espuma;
la batalla es de formas y principios deformes,
y los pájaros mueren engullidos por charcos
con un dardo entre las alas;
… huele a silencio vivo y a signos de locura,
a venganza y a jardín violado por un estigma ancestral de la rosa;
… y después nada, y el tiempo deambulando sobre nada,
sin brazos ni equinoccios, sin nombre a quien tristeza darle;
y de tanta servidumbre, un sábado inexacto, el apocalipsis recogió sus anillos
de hierro y decidió quedarse, quedarse para siempre.
1956: UN GRITO EN BUDAPEST
[del 26 al 31 de octubre, Hungría vivía
el sueño de la libertad;
pero el 4 de noviembre los tanques soviéticos
entraron en Budapest]
¡ … un grito en Budapest, un grito, mientras por Londres-Madrid-París-Berlín,
deprisa, deprisa, alguien habla y habla, calla y calla, y luego vuelve y vuelve a hablar !
… unas muchachas de veintidós años van por la vía,
pasa el tren y Europa calla;
The Washintong Post
dará la noticia;
… si digo si enumero
muros toses
guetos opios
hambres radares
cárceles dictaduras
y miedos, bacterias,
y además cito a ciegos
mudos
tullidos
y muertos,
¿ cómo ser sino pan abisal de un instante infinito ?
… acaso por Pretoria, por Kabul o Caracas,
un niño lo descubra y lo meriende,
o acaso sobre Sydney la Cruz del Sur se rompa
y el ruido se confunda con una carcajada;
… a las siete de la tarde me entero de que han parado los trenes,
los teléfonos, a las ocho la tristeza y a las once los periódicos;
“… cualquier cosa, busquemos cualquier cosa sin dar explicación”,
- se acosan mutuamente y dicen -
a punto de saltarse las cajas de los tímpanos;
… a las doce para el tiempo, y la urgencia, y los relojes,
aunque algunos, a ultranza, se esfuercen y esfuercen en negarlo;
… un grito en Budapest ¿ quién paga por un grito ?
[en el sofá, en el sofá lo ofrezco y me levanto, lo ofrezco a voces,
pero el aire, sin error, dialoga y dialoga con el aire]
LOS NUEVE LABERINTOS DE LA MINA
… hay ángeles que acuden con las alas rotas
al vacío voraz de resplandores;
hay ángeles que llegan con relojes de aliento por si el tiempo se para
y una antorcha en la frente
y un volcán en las manos;
… escalas de metal gimen tirando escalones de cielo para abajo
y tiemblos de paloma y tres cantos de silencio sin ecos frente al alba;
caballos de papel guardan las horas que lo ignoran todo,
y nueve laberintos vertebrales el vientre de la tierra, redondo y azulado;
¿ … qué hace un ángel cargado de cadenas perforando un misterio
de luz y sombra ?
¿ qué trágica heredad abrió los corredores por el pecho
hasta dar cobijo y posesión
a un ángel ?
… crujen cañas
por el rito mental de una sirena;
el silencio es la vida, y la voz,
y caballos de papel despertando volcanes con oficios de nieve.
LOS 27 HÉROES DE LA CANTERA
… 27 chorros
de sangre
golpeando la piedra sin mancharla;
al sur van 27 al hombro con la ira por un campo de rosas,
y anillos bajo el agua 27, y el cielo boca arriba,
y lunas duras como una dentellada
de dientes 27;
… no digáis que es la piedra, no mencionéis la herida
de mi hermano,
no le toquéis la llaga verde
ni el pus del corazón del norte;
… racimos de magnolios crecen como crece un hueco por los gritos
al compás que las rosas se desangran;
… atraviesan las venas 27 pájaros blancos y es de noche;
los niños sueñan que los hombres son hombres y no crecen
y todo es ilusión, y duermen y duermen tras el alba.
TEOREMAS EN LA CIUDAD SIN ESPEJOS
… por las ubres del viento las sílfides se matan
y un secreto de esquinas deambula en la ciudad;
¡ la noche es tan exacta…!
… los obreros del tiempo reciben su jornal de minutos perdidos
y nadie lo comprende ni comenta;
¡ tan hondo, tan hondo es el salario...!
… algunos trenes cruzan
y ya no hay testimonio de algún ojo furtivo, ni estación imprecisa,
ni un porqué de la hora;
¡ qué fugaz es el eco…!
… y sola, la ciudad difama su propia soledad,
sus atávicas huestes de fulgor intangible;
pueden verse pequeñas mariposas con las alas quemadas,
sin cielo por el parque;
¡ ah, cómo huele a ceniza…!
… un destello en la sombra y todo acaba,
hasta el hambre mezquina de los perros que sueñan.
SINFONÍA TELÚRICA DEL TORO
… por raso y justo filo de tapias desconchadas viene,
por baldones de puertas y estragos y ordalías
que cruzan a la gloria;
… la sangre no presta juramentos
ni tampoco los atajos que aprisionan los clarines con la muerte;
… la brisa se despeña por la plaza y atropella los siglos, los sonidos,
los enreda por los ojos y los tizna de ceniza;
un relámpago arrastra el corazón y da una dentellada terrible
y todo quiebra, todo es muro, y abismo, y nada;
¡… ah toro, ah toro,
ay las espigas que matan y los jirones abiertos,
y ay la tragedia del aire con su soledad, qué altos, qué grandes y qué solos!
¿ … adónde, adónde y por dónde fue la tarde ?
… un no sé qué de mares rojos queda, un regusto a sal y a su locura,
un charco endurecido, una paz sin paz,
y esta frase que, a riesgo del aliento, busca una luz para poder sin ley nacer.
CALIDAD DE PRÍNCIPE
… con las manos vacías el Príncipe nos habla,
con la espada nos mece, con la sangre se corona;
… oh Príncipe ¿ de dónde vienes ?
.. hay dolor en sus ojos
y en su boca dialogan la inquietud y la fuerza;
dinos tu nombre, Príncipe, pronúncialo;
y él configura el silencio, lo describe y lleva
como una rosa ajada por el alma;
… sal, oh Príncipe, y muere,
muere y entrégate a tus súbditos.
LA HUIDA SECULAR DEL DRACMA
… 20 ruedas
de viento se amontonan por la sangre,
20 ruedas que crujen en silencio por esta nunciatura
de los hombres/dioses;
¡ … salve al tiempo, a su brillo de diamante
que labró la rosa;
salve a ti, corazón, que coronaste el día
sin la noche ausente;
salve, salve al gozo de sentir que el dracma
es fuego indefinido de mi fuego !
… yo tomo este momento o huella de esta tarde en vilo
y no puedo pararlo;
… pocas son las horas con que agito en brazos
los pétalos de hueso y su tormenta;
que algún relámpago se queme,
que alguna luz instruya el diezmo torrencial
que se abandona.
EL FONDO DEL ESPEJO
… conseguir avanzar y avanzar y no retroceder nunca;
es el riesgo de ser,
la ocasión de vivir perfectamente humano;
… mi mente trae la escala plural de la memoria
y no me reconozco;
hay un lirio truncado en el espejo
y una nube de fuego por los labios incendiándome
las curvas de los hombros;
[… el riesgo no es pulsar la cuerda del naufragio
y a mí no me lo cuentes]
que hay razón de vivir cual se ha sido o se es o quiere ser,
pues que todo goza del tránsito imperfecto;
… al fondo del espejo se confunde la nube con el lirio y todo cesa,
si no es la simpatía de albergar estas formas extrañas que me habitan.
LA NAVIDAD DEL SOL
… cual sin dueño y sin lujo,
con el bucle de oro bajo el chal amarillo, recordando amistades y rosas,
así va el sol:
sobre una torrentera de vida como rocío leve, como beso, como pájaro;
y asimismo me besa por lluvias y alquitranes,
y me besa con los labios que me besan, y también con el alma y el vientre de la tierra
que al contacto con su íntima lumbre hierve;
… sin embargo, y a pesar de todo, dialoga con los reinos y se va temprano;
¿ … o no se va y corre por la noche irisando
con fuegos la ceniza ?
ah, el eco de su paso no es hebra de sonido ni signos que en espejos despierten la memoria,
pues dejar olor a voz y a luz por el frescor de los silencios;
… sobre tapias desnudas, marcha con sus panes de musgo y sus huellas ajadas,
y aquí queda este labio mío, vibrando y complaciente en él.
PERO NO LA VIDA
... por mirar me crecieron
los ojos,
pero no la vida;
… por correr los caminos,
las luces y las sombras me crecieron,
pero no la vida;
.. pero no la vida cuando los huesos
anudados me crecieron y fui creciendo en nudos
con mi hombre en vilo;
… crece y crece la rosa de dos sangres,
el vértigo del alma y el éxito del tiempo,
pero la vida no.
CRISTAL DE FUEGO
¿ ... de dónde, de dónde soy ?
y el silencio es un trote de caballos
con cadencia en las patas y una luz en la grupa;
… si no lo sé ¿ cómo ir o venir o quedarme ?
y pasa el día y la noche,
y el cristal del jinete disfrazado en la rosa;
… si pasan equinoccios y solsticios,
¿ por qué ser de alguna parte y no ser la libertad ?
… y tornan los caballos, y el día, y la noche,
y el jinete que pasa con la rosa que vuelve.
CAPÍTULO III
EL RITO DE LAS MANOS
… no pueden coger la luz ni el sigilo de la noche;
no pueden tropezar con el sonido y esculpir la armonía
de las líneas del aire;
… mis manos son abismos donde el alma se desgrana como una catarata
y el mensaje del tiempo se repite impasible;
….si sólo hubiera opacidad, si el alud de los ojos no levantara conjuntos infinitos
abriendo las fuentes del hombre inagotable,
si sólo forma hubiera y no dolor ni gozo;
¿ qué hacer con este canto que aquí esgrimo,
qué excelsa alfarería podría sustentarme
si todo fuera ensayo, espejo ?
… intérpretes de algo, mis manos son conmigo el empeño de un eco,
cual rumor que se instruye gastándose,
si es que albergan – o albergo en ellas – murmullo suficiente.
DEL HOMBRE A LA PALOMA
… no te extrañes, paloma, que te abata la lluvia, que destiña tus ojos
y que en un estanque amargo un regusto del mundo
se estremezca contigo;
… no desveles la dicha que te urdió en las entrañas esta sombra
que quema;
tus alas son hermosas recubriendo latidos
por mis valles de humo, y tu luna de aceite, que bebió las espigas
que dejaron mi pecho por los charcos de mayo;
… cuántas veces verás asomar la tristeza
por vasijas tiradas
y un desastre de sangres contendrás con harapos;
ya no somos sino ciencia pura y arte con los ecos y el herido dios
de las horas;
sólo, sólo eso, pero tanto;
¿ será al amor del tiempo el genio del sonido,
la misma espera ?
¿ será, paloma, un grito el instrumento que arranca de la muerte,
la vive y la devora ?
ENTRADA A ESTOS MISTERIOS
… por las trenzas de la mañana, misterios, pájaros;
el mundo se desborda como una parturienta y deja dioses
y orugas por la sangre, y un sabor a beso y a manzana;
… yo soy el ojo que en el aire es ojo
y el río que en el río se moja y se dibuja;
yo soy la cercanía y lejanía, el ángulo invisible, la flecha itinerante
que inhala la aventura, y también el cisne, y el conjuro…
… me toca vivir como los dioses, las orugas
y los besos;
… ah, nunca, nunca la manzana duró más que el tomillo,
nunca más que el charco de mi sangre, que la sed del viento,
que este instante tan lleno de premura;
… yo no soy el que habla o dice;
yo paso y me detengo para incendiar la rosa que vive entre los huesos
y ver, de la mañana,
sus trenzas y sus pájaros.
UN MONSTRUO EN LAS MANOS
… las palmas de mis manos guardan un monstruo sin cabeza
que lleva el corazón entre las uñas;
nació en los orificios secretos de la noche y convirtió en un río
de muerte y de clausura la huida intemporal del sentimiento;
… torbellinos de luz en huracanes negros,
tañidos de rocío, minúsculas ternuras
aún sin la sospecha…
todo llega y fluye inerme, desconchado,
jacinto roto entre los dedos,
pájaros solos sin término en el río;
… qué manos de metal podían soportar
acoso semejante;
qué sangre no se acaba yendo, qué sorbo, qué verdor,
qué piel si no le asiste más que el monstruo puntual
que la devora.
MEMORIAL DE ÁNGEL
… ya ladran los perros,
ya reúnen la noche y a la puerta de un ángel la desgarran;
rechinan las volutas desmembradas del aire, se agitan los vigías,
y las lenguas de humo van lamiendo ceniza por los pozos de sombra
con rescoldos de lumbres;
… se oye un llanto
y un corazón que corre sin pecho ni refugios, sin ley ni espada,
pájaro en las rutas de la piel que no sabe lo que es llorar
un ángel;
… tanto, tanto cuesta a la edad del miedo y oro
ocultar estrellas por lagares de fuego;
mariposas y muertos merodean las llagas de una lágrima viva,
y la lágrima expande su poder y los toca
con decoro en la noche;
… hay un ángel con los hombros rotos rodando por la tierra
y muriendo, temiendo el alarido de los perros.
SOBRE EL RITO DE LA MUERTE
… me asusta aún el hielo que doy al corazón
y este vicio de andar errante,
a riesgo por el alma;
… he tomado la muerte por esquina y la vida por sendero;
he doblado una y otra vez las causas,
los actos, los efectos;
he puesto por traje y por atajo la amistad,
y de todos los puentes y veredas arranqué las marcas y banderas,
las quemé en los campos y las plazas, y dije que sí y dije que no
porque venía de un lugar donde sólo se vive con el alma;
… un amigo es poco pero yo quiero un amigo, un relámpago,
yo quiero una tormenta de luz entre la vida;
.. quiero creer que no he de morir nunca porque ya he tenido,
tan solo, mucho miedo.
APROXIMACIÓN A LA ALEGRÍA
… quién llama a la alegría por su nombre,
pues quién abre el corazón y a su fiesta no acude
una congoja;
…posiblemente no tenga la alegría otra existencia
que el recado mismo, y ya, libre de este empeño, poco importe
ser más o menos que simple mensajero;
y si no es así, mejor reír, sonreír incluso mientras la rosa
de silencio se albergue en nuestros labios;
… aunque después de ver,
dejádmela, dejádmela oír.
RUMANÍA 1989
… hijo, mientras crecías, las palomas han muerto muchas veces
y el amor de tu madre y mi amor,
y el suave canto de la madrugada;
… nos han cambiado el mundo, hijo;
… te he esperado para hacer de luz los pozos de mi pecho,
la siembra de los labios y el tiempo, el aire,
la sed de tu abundancia;
… qué fuerza itinerante arrojó sus caballos solares por la tierra
y abrió, desde sus grupas, la cárcel de las flores;
… hijo mío, hermano, tu rosa es la del hombre que el sol del corazón
agita en calles libres;
salid, salid todos los hijos ahora que, la nieve,
ya sabe quiénes somos.
DONDE ES LA SOLEDAD SE ASIENTA UN HOMBRE
… a todo corazón llega su cierzo,
frío sólo;
los dedos de las manos son ángeles que cruzan
sobre esta inmensidad telúrica
del pecho;
… qué peligro coger el sentimiento y en plena soledad
quitarle el canto;
porque si tú, compañero de hielo, dios herido, tristeza mía,
si tú, digo, escucharas en las cuencas frías de la sangre, hallarías violines
de infinita ternura bajo toscos atuendos de un silencio sin más desesperado;
… si pudieras recordarme y entreabrir los labios, nómbrame;
por ti los violines del mundo estarán vibrando, estarán gimiendo, estarán en guerra.
… Y RESISTO
… como piedras, las horas;
como perros viejos sin hogar ni luna;
… hay concilio de muertos por mi alma
y votan y deciden que resista;
… y resisto,
y soy una paloma que no encuentra puntal en que posarse
porque se estrecha el cielo,
y el dolor,
que ya no tienen más ser donde oprimirse y aventarse;
..sacaré las horas con honor, y a sus piedras, y a sus perros,
y a estos muertos que intuyen sabiamente
los golpes sin costura con que aguanto.
POR LA ESPIRAL DEL TIEMPO
… no seremos ya, dentro de muy poco, vendedores de piedras,
de hojalatas y reinos;
¿ tendré que recordar al genio del abismo
que ungía tras el tiempo los acordes del mundo ?
nosotros lo arrancamos como una luz de sangre;
… errantes por la niebla,
el sol nos dio en los ojos y el aliento, y asimismo la lluvia,
los cuervos, las palomas;
… hemos dado un golpe yugular sobre la muerte,
y, dentro de muy poco, de dentro sacaremos los poderes al aire
y daremos la lluvia, los cuervos, las palomas;
venceremos al tiempo.
CONTEMPLACIÓN Y CANTO
… vida,
quiero mirarte al fin, retener un instante de luz,
- que el sentimiento deja -
y verte florecer,
y verte;
… porque antes de que fueras el fuego de la voz y de la rosa,
fui príncipe en tu seno sin reino y sin recuerdo;
… y eres y floreces,
pues que ciñes el talle de mi alma con los linos solares de la tierra
y porque vas al perfil de las horas y no las dejas solas;
… algo, algo habrá
que yo pueda llevarme de regreso a los fuegos;
siquiera sea este intento ferviente de los ojos.
AMOR Y PATRIA, NO MUERTE
…ningún dios
me ha besado en la frente
como tú,
y ningún manantial
llenó
mi boca como tu boca,
y no y nunca ninguna lluvia como tus brazos;
….con tu amor y mi patria
soy
un ídolo de piedra
cantando
ante el pueblo,
entre la pena intacta y pura de mis gentes;
… amor mío, ninguna canción como tu beso
para mi amor partido, lo sabes y comprendes;
no es a secas un dolor indiferente sino todos los granos
de todos los trigales
y el sol que los azota y el viento que los limpia;
… esto llena nuestras manos abiertas, y, a punto de morir con tantos inocentes,
el claro de tus ojos lo incendia todo, lo guía, lo pone a salvo.
NO SIEMPRE ASÍ
… no siempre así;
las horas quemadas ya no son las que quise,
ya no son orgullo, o risa, o llanto,
solamente un manantial futuro por la sangre;
… vivir la soledad del verso
es sentir un viento por el alma cosido a mil sus puñales;
me quiebro en un momento o busco cóndores aún desconocidos
en mis cumbres blancas;
… y no, no siempre así;
brillo efímero es el acto arrebatado y una gloria compleja
se nutre de las células usadas en venganza;
cuando sólo me quedo con lo útil, destilado y grave,
me asiento sobre el tiempo, se dilatan mis vasos,
me cobijo en la tierra y un regusto de vida se expande
por la sangre que me agita;
es ya la utilidad, el don transido con cayado de pena
que emerge de la hora más remota;
… he sido vadeado fácilmente como simple charco
a la puerta de un colegio, y, pisado el corazón,
hasta el fondo del pecho se estremece;
es ahora cuando las horas me hablan de precios y me asombro.
MONÓLOGO FORZOSO
… sólo tú, mi pobre ser,
quedas tendido
en la llanura inmensa del alma a medianoche;
sólo tú me cuentas la verdad tan baja,
tan a mano, tan cerca para ser cogida ahora;
… quiero estar contigo en este breve instante
y sentir los colmillos crujientes del silencio;
no digas nada, no hablemos, vamos a mirarnos frente a frente
para saber quiénes somos;
te pienso mi pobre ser,
te veo,
te acojo;
eres el puño duro que llevo a diario en los bolsillos,
la tristeza en cada cosa,
un sol caído, indefenso al fin como siempre fuiste,
como ahora mismo, irredento, como esta misma, cierta, e ingente noche.
===
“CRISOL DE MUNDOS”
- Asiento Reg.: 00-2009-4394 -
CAPÍTULO I –Primera puerta
Y DIGO DIOS Y DIGO HOMBRE
¿ … hasta dónde mirar para alcanzarte
y qué perfección de luz se necesita
para hacer del hueso un sendero o asidero posible ?
mis ojos se entreabren y chirrían sus goznes
con pesada oscuridad; ¿ habrá escondida una alegría
cada vez que una sombra aparece …?
… clamo y pido por un sueño diferente,
clamo y pido por correr y correr en pos de una brizna de luz,
oh poder de mis ojos, sueño de mi alma, oh poder de hombre,
ayúdame, ayúdame.
HISTORIA DE UN HOMBRE
…como un amante en medio de la vida, aquel hombre se tocó los labios,
las sienes, el costado de dolor;
sentado, entrecruzó los dedos de las manos y clavó los ojos
sobre la tierra y el tiempo, sobre todo, sobre nada,
después tragó saliva con esfuerzo y pestañeó despacio el tiempo, la paciencia y la luz;
… tras siglos y generaciones, lentamente, introdujo una mano en el bolsillo del mundo,
- el de retaguardia, pensó tal vez -
y buscó algo;
la sacó vacía y se mesó los cabellos con aquel mar de tristeza de hombres y mujeres
que alguna vez se paran, se sientan y sin rencor dialogan con ella;
… y cayó tanto sol como es la soledad,
y cayó también la angustia, y las hierbas cercanas, las que crecen y al crecer se agolpan,
las mismas que al secarse secan las fuentes/corazón y la alegría verde,
pero no la amistad última de andar consigo mismo e idéntico hasta el fin;
[… aquel hombre - comentarían más tarde - no tuvo nacimiento, ni patria, ni edad para morirse]
… se levantó y estremeció su cuerpo como un río que marchara a despeñarse
sin más grito que un tambor del alma tronando, escrutando y diseñando el ser
que quería ser: dos gotas de amor y dos gotas de rocío;
… y sin dejar rastro, entre el más sutil de los silencios, un día desapareció.
DONDE ES EL AMOR
… dejad que el hombre y la mujer se amen
dejad libres los crepúsculos, y el canto del aire,
y la gota alborozada que retiene el divino secreto de esa lluvia;
… dejad que lumbres vivas construyan puentes con las luces más puras
de la tierra,
y dejad, dejad que el amanecer llegue,
no os preocupéis sino de que amanezca;
pero honrad la sangre;
su latido arranca el fuego vivificador del mundo.
HOMBRE DE OCCIDENTE
.. seguramente he ido cogiendo los atajos más lóbregos
e inciertos en busca del sustento de la libertad;
mi historia es la historia de los hombres que enmudecen
al llegar la noche sin haber suscrito un claro compromiso
con la luz del día;
… y parecerá falaz hablar de esclavos, pues diréis
que reverbero utópicas milicias de un tiempo acrisolado;
es probable que digáis que estamos en España, u Occidente,
o que somos atlánticos del mundo; ellos dirán lo que yo no digo;
… llevo un dios deforme por mi cuerpo
que me va royendo las sílabas crispadas al tomar el alma,
- aquélla del atajo-. y áspera sentirla, atada, sustentarla
y de ella vivir con malvivencia, negligentemente seducida cual torcaz paloma
que dispusiera a un tiempo de múltiples y trágicos amantes;
… hoy contemplo esta nueva y lenta esclavitud
que me va enervando las luces verdaderas, el valor habido,
del que voy a disponer íntimamente y lo tengo roto, despiezado,
deambulante en mí como la sombra que se yergue impersonal y atónita;
¿… cuál es la voz subliminal del amo de la dicha, la de la canción perdida… ?
ah crepúsculo amado, ah milenio de amor, mortalmente asido y adscrito a otra codicia.
LA PRESENCIA
… yo soy la paz sosteniendo el tributo
radiante de la tierra;
yo soy el amor que engendró la luz
profunda de las cosas;
yo soy la armonía hilvanando el viento,
la edad y los confines;
yo soy la belleza eterna que plácida
e incólume se yergue;
yo soy en ti la mágica abundancia,
la dádiva del mundo;
yo soy, en flor, un ramo de conciencia,
pues yo, ay…, soy la vida.
DE LAS PROFUNDAS FUENTES
… que no, que no hay tejado para el tiempo;
… quién erige y fija catedrales, quién puentes,
quién aglutina arena y quién días, quién instantes… ?
… aunque todo calle, hay asombro, y, en el suceso de las horas
hay canto y desencanto, voz, latido que nos vive y que se escapa;
… porque ¿ fue el hombre un animal que no tuvo su tálamo de bodas,
o antes fue varón de paz, hembra en yunta de sangres y paciencias ?
¿ cómo si no de las fuentes profundas sale el hombre
y pone a barlovento las errantes naves de su alma ?
… ocasión del pensamiento es callar
para afrontar un halo de tristeza;
pero cómo, cómo obviar las huellas de memoria, las huellas de la sangre.
COMO LAS LUCES NUEVAS
.. tienes el halo de las luces nuevas, parpadeas,
eres en mí misterio sólo;
entre cantos y tiempos vas y vienes,
y pensamientos de encaje te visten y cortejan;
ah, por qué no tendrás el talle y los brazos rotos, de arena los labios
y de niebla los ojos…
por qué acabar abriéndome tu ser de alas,
por qué, por qué tus pechos de calor insondable…
… hemos crecido posiblemente ignorando el pan, la sal, el agua viva,
y es probable que ni siquiera este tiempo haya meditado el tic-tac
de los relojes;
dónde, pues, desembocamos y qué playa irá a recibir nuestros pies, amor,
qué playa…
¿ habrían de entender las gaviotas del silencio que precisan
tus besos ?
… verdiazul te adentras cual mañana de amor por mi memoria
y ambos caemos por las horas rodando, ardiendo, diluviándonos…
ah, nunca, nunca sabremos si en un vergel de miel, de almendros y avellanos
se cimienta y cruje la vida,
pues el cielo y la tierra - cual celosos amantes –
en tus ojos se orillan y colman, se besan y exterminan.
EN LOS ATRIOS MÁGICOS
… bajo velos de olvido, el abismal recuerdo me seduce,
y, con la vida en celo, abro y entro en los atrios mágicos
del alma;
… un rumor de caballos enloquece a lo lejos
y se apaga;
[siente miedo la sangre y es total el silencio]
… y las infinitas fuerzas que me habitan callan, se diluyen…
¿ y la vida, habré perdido la vida ?
… y toco el cuerpo y el cuerpo se estremece.
A MI PIEDRA ÍNTIMA
… porque estás en mí
y no en la soledad del tiempo,
te amo;
te amo porque estás y vas en el camino
tan sola, tan al lado de mi alma;
tu contorno es una flor
rasgada en pleno otoño;
tus ojos,
los de un ciervo herido y asustado;
… te amo
porque soy en ti corazón y canto
y volverás un día a ser enredadera
y de nuevo ciervo herido y asustado,
y yo te mataré
y yo me habré matado.
EPOPEYA DE LA EMOCIÓN
… cuando tiemblan la tierra y los cielos,
- cuando gimen la estructura del mundo y su sonido -
la emoción, purísima, emerge profunda y enarbola la luz, la fuerza,
y amantísima toca los acordes más íntimos del alma;
… tal es la intuición, el fuego aquél que en los claustros prende
pero en los claustros muere;
... auroras boreales levanta en medio de la vida
y la vida las toma, las desgarra y derriba sus andamios
confundiendo sus signos y sus ecos;
… es el estrépito ignorado en el silencio,
la clave de yacer en el pasmo terrible de estas horas.
CANTO DE UN LABRIEGO EN LA CIUDAD
-Tríptico -
… he nacido entre rastrojos y plantíos,
junto al mugido del buey y las altas chimeneas,
bebiendo casi el agua de los pozos;
… se arrancó mi madre el corazón y me puso en la ciudad
atándome la vida con su aliento;
ella tuvo la quimera entre sus manos para dármela en herencia de sudores
y en nada la he perdido;
II
… me has dicho que soy tosco,
que masco las reliquias que, con otro acento,
en largas noches de lluvias me mostró el abuelo;
que admiro las manos gruesas y amarillas, que las mimo,
pero aún no sabes que blancas empezaron amasando piedras
en los surcos;
me has dicho que tu amor no cuaja en un labriego,
y yo no tengo palabras de amor
que no templaran las lumbres del invierno;
III
… de regreso voy;
huyo del templo agitado por misterios,
voy en busca del dios de los carros y el arroyo;
no romperé mi cuna como el leño viejo
ni nunca se oirá por el valle su lamento;
… llevo el ansia de cortar espigas a manadas
y darles un beso enamorado;
amo, amo enteramente el trigo candeal, el amarillo y rojo.
CAPÍTULO II – Segunda puerta
ESTAMPA OTOÑAL
... jaspes y rubíes vibran entre jarales y chopos;
en su teclado, las hojas al aire limpio le arrancan
corceles por la memoria, y a su grupa, entre dos luces,
jinete, el sol,
se
des
pe
ña;
… y a lo lejos, aún, gritando, los niños;
… de fiesta la luz se aleja prendiendo de rojo el cielo,
y el alma, presa de amantes, entre sus lumbres se quema.
ENTRE EL ORO Y LA LÁGRIMA
… porque más que el oro fue una lágrima
y más allá del canto el fondo de la música,
y porque dentro del silencio era todo belleza compañera;
…y si correr o andar por calles o parques semeja libertad,
por qué es la angustia depravada e hiriente amante,
o por a la vida se le da un wiski con soda
o absolutamente nada más que miedo y sueño y furia;
… porque ya he tenido dos lunas diferentes
y los hombros rotos;
porque ya los amigos fueron templo o caña
sin saber que amor y olvido se ofrece para siempre;
… mas nada fue más útil que sembrarse y recogerse,
beberse la tormenta y sentir al fin un riego de lluvia
por el alma;
… ocurrió cuando yo estuve conmigo
y era todo belleza compañera.
ÉSTE MI NACIMIENTO
.. he cifrado mi edad en siete años
porque he vendido el resto de mis días y mis noches;
aunque bien, bien vale nacer a fecha exacta,
pero nacer;
… y así, con tanta compra, van los mercaderes de tiempo
con tanta vida;
es un déficit inmenso el que me adeudan
al tomar los hilos de mis gentes por chatarra;
… dispuesto estoy con la palabra a dar resurrección
a las luces fallecidas y a imaginar y hacer una inscripción reciente
en los registros;
… no prescribe este derecho a la apertura,
aunque es bien triste venir al mundo con ojos hirientes por maduros;
… y ya no puedo jugar
porque han dado las treinta de la vida y demasiados,
demasiados compromisos esperan
antes de atajar y traer el sol.
POÉTICA ENTRE EL CUERPO Y EL ALMA
Cuerpo - … alma mía, quiero ser libre
aunque pierda el trabajo, la sangre, los amigos…
Alma - … tu deseo es superior a mi experiencia;
Cuerpo - ¿ mi deseo ? ¿ acaso no es el tuyo ?
¿ cómo podré esconder palabras y silencios
y cómo no ahogarme sin ahogarnos ?
Alma - … yo te sirvo, mas nunca te he exigido;
[se va el cuerpo, pero vuelve al cabo con los brazos extendidos]
Cuerpo - … ya, ya vencí la esclavitud; ¡ somos libres…!
[se detiene de pronto y, antes de dirigirse de nuevo al alma,
dubitativo y en monólogo aparte:]
… sin embargo ¿ por qué me asalta esta duda, por qué… ?
[y dirigiéndose de nuevo al alma con el tono in crescendo, dice:]
… conseguí la meta y, no obstante, la libertad me vence, me aturde;
porque ¿ qué hacer, qué hacer con ella… ?
dime, dime alma ¿ es que no te encuentras perdida ?
Alma - ¿…es que acaso me hiciste libre para luchar contigo y por ti ?
[corre el cuerpo a refugiarse en el alma, pero ésta, impasible
y absolutamente inmóvil, permite que le dé un aturdido y efusivo abrazo]
ESPIRITUAL Y MUERTE DE LA NOCHE
[…una vez más, en honor a Lorca]
… la noche, tocada en raso, rojos los ojos, cruzaba
soñando con las palmeras entre un tropel de naranjos;
… por las mejillas le hervían conchas de nieve y de sal,
y huyendo del alabastro se le hicieron de metal;
muriendo por los tejados celestes de las acacias,
- cuando hay temblor y rocío sobre la miel de los pámpanos -
un aluvión de tomillo con lunas y terciopelos
sembrando pasó, de perlas, los labios de los jacintos;
… qué esplendor y algarabía, qué tempestades de luz
sobre diademas de plata hechas en yunques del día;
…y si un fajín de marfiles vestirse quiso la noche
para erguirse en las palmeras con un polisón de vírgenes,
fraguas sin fuegos ni orfebres templaron los resplandores;
[¡ con qué se prende la vida, con qué el amor y la muerte… !]
… azules rizos de sangre, sobre anaqueles de ámbar,
cubren ya los sueños ocres y verdes de los amantes;
..vientre negro, lecho y alas; noche que, por no morirse,
abrió, por la amanecida, a chorros sus venas blancas.
EL DIFICIL REGRESO
… gritan pájaros del alma cuando quemo espigas
de trigo desgranado y me arden los ojos en músicas
y en flor el sentimiento;
… gotas frías resbalan entonces y murmuran a ras de piel y corazón,
sillares malheridos de mis fuentes últimas;
… inenarrable esta labor de ahondar en pozos
cuando la vida es fútil e indefensa;
… qué difícil es volver y regresar al gozo antiguo de ternura,
y a su abrigo de paz y de tormento.
RÍO ARTIA
[…cuando le vieron…, gritaron diciendo:
“crucifícale, crucifícale”]
… en las márgenes del Artia, al sol de primavera y como siempre, sin prisa,
las gentes habían acudido al sosiego transparente de un día típico de fiesta, de gozo y celebración;
y así, mientras las palomas traían y dejaban la alegría del aire junto al agua
y los niños jugaban con ellas a inocencia, a pasmo y mansedumbre,
los peces se apiñaban a la orilla y las acacias, cual auténticas vírgenes por la faz de la pradera,
- con racimos de impolutos pámpanos -
ornaban el triunfo de unas horas colmadas de amistad y espléndidas concordias;
… y de pronto, sin saber por qué ni cómo, aquel sereno símbolo de paz, de cántico y ternura,
se trocó súbitamente en vandálica caza de palomas, en pedradas a los peces
y en desgarramiento brutal de las acacias;
pues las gentes, salvajemente sedientas de horror y furia, arrastraron las palomas,
los peces y los pámpanos por prados y por calles al grito de ¡ sangre y sangre, sangre y fuego !
... al amor insomne del silencio, roto, caído, pregunté y pregunté que en qué remansos de hombre
son y yacen vivas la luz y la estulticia, y que por qué íntimas y enigmáticas grietas se enmarcaran y se ocultan,
se escancian y se evitan;
…me inquirí, por último, que en qué complejidad, profunda y fría, asistirá la mente
al monstruoso escarnio en que el hombre en pleno se corrompe y quiebra, se perturba y mata;
son las once de la noche;
son las cuatro de la tarde.
DUNA HUMANA
… este esfuerzo o ingravidez del alma
removiendo ecos o evocando memorias,
invita a resistir, a enhebrar las mínimas luces
donde es peor la tanta malvivencia que morir;
… que nadie tenga más miedo que al recuerdo cuando aún
la caricia recordada dé calor, pues ¿ qué ha de ser la ceniza sino hollín,
testigo puro de aquella consunción que conmemora ?
… siempre perdurarán caminos donde fue el placer
o fácil la alegría;
mas nada es tan útil al dolor como su huella, su luz y excelso canto;
es la danza del ir y no venir,
el simposio del hombre sobre una invertebrada molécula de miedo;
… en el fondo, acercaremos los fuegos al horror
y a la dicha;
inconscientemente nos acosa el recuerdo sin sombra ni sospecha
de que es un grito auténtico y real en esta duna humana.
LOS CICLOS
… no, no el tiempo,
sino el ser discurriendo por ciclos y mareas;
despertares continuos asombraron el ojo
frente al cutis del aire,
[- ah volubilidad redonda, ingente geometría
donde el centro no existe ni los arcos se instruyen -]
¿… dónde, dónde está la medida a que atienden las cosas ?
¿ dónde el matiz que gravita sobre el iris del alma ?
… dilapido ilusión seccionando emociones, fórmulas,
carruajes íntimos de esta imagen cierta con que soy universo;
… ninguna otra epopeya que subir o bajar
para subir de nuevo y ser eternidad;
¡ cuánto dolor acecha hasta entregarme y ser de aire !
APENAS LAS ROSAS
… hay por mi costa mineral humildísimas rosas brotando;
atados están mis huesos en un haz de amor y fiel desangelía
en que me adentro mirando cómo son la herrumbre, el dolor,
y esta quietud tan tenaz y sola;
… aprender a verme es amarme desesperadamente;
es encontrar mi cuerpo de ángeles y arcángeles caídos y tenderme puentes
de pasión y aromas;
… acaso este cariño, tan reciente y casto,
me preste su ocasión para un alumbramiento de pruebas de amor
en abundancia;
¿… pues cómo, cómo si no conservaré las rosas ?
RÉPLICA A “EL AMOR DEL SOLDADO”
de Pablo Neruda
… mujer, despierta;
está ya amaneciendo
y he dormido y soñado
con el fusil y contigo,
los tres en una danza macabra de fuegos fatuos,
sin sentido;
él transgredía el hilván del espíritu,
y las manos me temblaban como tantas veces me temblaron;
… y te busqué a ti,
en medio de una orgía de lágrimas y risas,
bajo esta trágica emoción de aparente vida;
… mira,
pongamos el fusil junto al hollín de la chimenea vieja,
y cubran las arañas los huecos tristes de la muerte;
y olvida, olvida que no tuviste patria, tu patria era el mundo,
y donde tus pies pisaban había tierra de patria;
… vamos, pues, que en esta marcha nueva florezca tu sonrisa con la mía:
sin zapatos en los pies;
el camino, es de arena.
CAPÍTULO III - Sonetos
LA SOLEDAD, LA LUZ Y LA MEMORIA
.. ya se han ido las pocas golondrinas
que alegraban la tarde en los aleros;
el otoño se viste en los humeros
y el silencio se adentra en las encinas;
… por los montes del alma y sus colinas,
la mente se estremece en los alberos;
el ocre, cuesta arriba en los senderos,
conduce hacia las fuentes cristalinas;
… junto al tronco y las ramas de esta higuera,
- entre el aire y el tiemblo de la vida -
la soledad se acuesta muy temprano;
y en su rueca, de auténtica hilandera,
va hilvanando la luz, en mi memoria,
al filo fiel y exacto de su mano.
RENACIMIENTO Y CANTO
[a mi espíritu -I-]
…si la llama sublime en que es tu vida
bajó en su resplandor hasta la tierra,
sólo el corazón que se destierra
conoce los tormentos de su herida;
… el odre de tu mente amanecida
repleto de ilusión ganó su guerra;
qué gozoso es el umbral que no se cierra
cuando es la luz del alma estremecida;
… si un torrente de amor sube a tu frente
y flores va dejando en sus orillas,
qué excelso es el fulgor de su simiente;
… florecerán tus brotes, tus mejillas;
… qué bellas son, hermano, y qué sencillas,
las rosas que el Señor pone en tu fuente.
UNA HOJA
… del centro de la tierra a la ribera
brotó al alborear una mañana,
y, ungiéndose en rocío y filigrana,
abril la estremeció por la madera;
… abrió a la luz su triunfo, su quimera,
el orden de vivir, la ciencia arcana
de ser tecla del aire, en que desgrana,
su culto en espiral a la pradera;
… fugaz y natural fue su andadura,
pues todo se renueva y acrisola
bajo el vuelo veloz del universo;
… justo ha sido cantar su singladura
de soles y tormentas, vida sola;
¡ ay, si otorgar honor pudiera un verso !
MIRAR EN EL VACÍO
… entre el tiemblo sutil de la penumbra,
mi corazón a solas con sus sangres;
el huso del amor, hilando sombras,
se arriesga en el silencio de las luces;
yo presiento que ya no busca atajos
sino hacerse señor de su latido,
y en el mismo crepúsculo del aire
fungirse en el misterio de la vida;
¿ … no se han roto mis mazos sobre el pecho
de tanto perseguirlo y sofocarlo ?
ay si pudiera hablarle con paciencia…
… que en esta oscuridad que me rodea,
qué lóbrega es la paz inconmovible,
qué indigno este mirar en el vacío.
GRITO DE URGENCIA EN LA ARBOLEDA
[a mi espíritu -II-]
… pues teniendo mis cárceles en llamas,
de ellas tomo sublimes ataduras;
son mis fuegos las frutas inmaduras
quemando inmadurez entre las ramas;
… urdimbres expectantes, diagramas,
arenas con desdén son mis figuras,
¿ cómo y cuándo pondré en las hendiduras
del hueso la verdad que me reclamas ?
… ya no habrá más atajos por que intente
el alma seducida alimentarte,
que es su ley que florezca en la vereda;
… solo quedas al borde de mi mente;
mas, tanto me desborda el encontrarte,
que es un grito mi urgencia en la arboleda.
EL HOMBRE QUE ME LLORA
… y ha vuelto a ocurrir que me llora el hombre;
con cariño lo escucho y lo sorprendo,
y él me huye corriendo entre la vida
a esconderse aturdido tras el alma;
.. bien conozco el poder de sus hogueras
quemándole las brasas el costado;
he sentido su luz y sus cenizas
buscándome muy lejos de sí mismo;
… no supo ningún ángel qué es la sangre
hecha hiel por la cárcava del hueso
ni orillarse en el brillo de una lágrima;
… yo no sé si en los ojos de una madre
rayó tanta piedad, tanta ternura;
dios de amor es el hombre que me llora.
CANTO CÓSMICO A EGERIA
… cuando el llanto me acosa, dulce Egeria,
- pues que el hombre se duele y desconsuela -
dejo libres las alas con que vuela
el impulso inmortal de la materia;
… los tamaños de Dios y la bacteria
¿ no dan ciencia solaz a nuestra escuela,
si el brillo y el dolor que los flagela
son al tiempo su luz y su miseria ?
… yo sé que el corazón es infinito,
¿ cómo si no mi mente, que es tu mente,
presta al alma la luz que necesito ?
… rueda el cosmos, amiga, por tu frente,
y en la inmensa ternura que es su fuente,
aguas vivas son cántico exquisito.
CONSIDERACIÓN SUCESIVA DE LA MUERTA VIVA
… quién pudiera morirse cada día
y al inicio del alba ser consciente,
porque el alma me ha herido nuevamente
y al herirme no sé si me moría;
… si Tántalo de sed se consumía,
¿ qué fuerza lo sostuvo tenazmente ?
¿ no bebimos los hombres de su fuente
el néctar del amor y la ambrosía ?
… invisibles y exactas mis dolencias
transitan por mi cuerpo y lo utilizan
como vaso de aromas y de esencias;
y si en tanto morir me vitalizan,
¿ qué he de ser, entre fuegos que agudizan
el altísimo hervor de mis urgencias ?
HOMBRE Y NADA
… en ni cuerpo de luz y de memoria
brotan cañas del pozo de la pena,
y en la hoz, donde sopla la gangrena,
diluyen sus alturas y su gloria;
… fugaz es la promesa, e ilusoria,
brevísimo este vuelo sin cadena;
los cánticos del alma entre la arena
con conjuros de sangre por la historia;
¿… cómo y dónde este tránsito se aborda,
cuando el iris del oro y el deseo
inclementes me abrasan la mirada ?
… qué angustia contemplarse y no vivirse
perdiendo el ser, el alma y el torneo;
qué lastima ser hombre y no ser nada.
AL ORIGEN
… deseo reencontrarme e ir tan lejos,
que el tiempo, diluyendo la memoria,
es la piedra y la huella en que mi escoria
transmuta esta ansiedad en sus reflejos;
… absorto donde afloran mis espejos,
voy creyendo que el agua de mi noria
jamás tendrá más parte en la victoria
que usar de cangilones más complejos;
…aroma mineral traigo en la frente,
vestidura de tierra y de tomillo,
corceles que galopan velozmente;
… nunca anduvo mi vida en tanto brillo
como yendo al origen de su fuente
y ser su fuego, su yunque y su martillo.
HEREDAD DE LA PALABRA
.. si el dios de la palabra no me diera
esta intuición, o bien conocimiento,
de andar en otra paz y en otro aliento,
ésta sería mi orfandad primera;
… que no me importa dejar el alma entera,
transida en los hálitos del viento;
que no me importa si sirve de alimento
y se hace natural, perecedera;
… pues ¿ qué es la libertad esclarecida
sino aquello ganado o recibido:
la muerte con su noche redimida ?
y acaso, por más cierto y más querido,
¿ no me dieron al ser la voz uncida… ?
coged la libertad, coged la vida.
DIVINOS ESPONSALES
… era tierra de trigos y maizales
con sonrojos de almizcle y de cereza;
era el llanto de Dios y su belleza
derramada entre limpios cereales;
¿ … qué mejor que con sueños virginales
dar la vida, y, a tragos, con certeza,
inundar los anillos de riqueza
para estos duros y puros esponsales ?
… cauce fue esta tierra y, en mi pecho,
agudos alfileres se clavaron,
hiriendo un corazón insatisfecho;
el alma y el dolor se levantaron
y, al cobijo del aire dibujaron,
el brillo de sus bodas ya deshecho.
ENCINARES
… en mi alma, la efigie de la encina
que nada espera y todo lo presiente;
hay un sueño rasgado y persistente
que oculta la verdad y la domina;
… sutil asombro se adueña de la espina
nacida de mirar eternamente;
pues ¿ no he de ver más vado que el presente,
camino de otra luz que no germina ?
… ninguna soledad nació tan quieta
como este azulear silente y frío:
como de muerte viva y su piqueta;
¡ … qué tempestad ondulará este río
y qué poder al musgo que me aprieta !
… náufrago soy de paz y escalofrío.
OH MIS FUERZAS
… transmutadme la faz en linos puros
que no temen ni siembras ni espadares;
bebed la luz del mosto en los lagares,
oh mis dioses de tránsitos oscuros;
volad hacia los claustros inmaduros,
trastocad las ofrendas, los altares,
arrasad piedra a piedra sus pilares
abyectos de verdín y de conjuros;
… el hueso caracol y serpentino
son el don y la trágica cosecha
de un diluvio de luna submarino;
… si presiento este vértigo que acecha,
oh mis fuerzas, llenad por esta brecha
mi dolor: sed mi cántaro divino.
ODA NUEVA AL SILENCIO MÍSTICO
… si el reto por volar que el alma ansía
es un grito tenaz hacia la altura,
qué dentro se presiente, sola y pura,
la antorcha con la luz que así la guía;
y si en sombra el dolor la desafía,
qué misterio tendrá aquella hermosura
- si al amparo del llanto y la tortura -
torna en gozo la angustia en que vivía;
… a través de las notas en que habita
el cántico esencial de las esferas,
un éxtasis de paz se precipita;
y en alas de emoción, las más ligeras,
se embriaga el corazón de mil maneras
con pálpitos de sol que en él gravitan.
DE LAS DOS VERDADES
… pues que no habrá sin fe conocimiento,
oíd al corazón, oíd el canto
purísimo de vida con que el llanto
arranca el agua y sed del sentimiento;
… mas, dónde es la razón y su argumento;
¿ o en qué basar la idea sin quebranto
y hacerme una verdad si, mientras tanto,
se anudan la oración y su portento ?
… solo estoy entre cruce de senderos
sin mágica heredad, sin más timbales
que oír mis pies buscando otros linderos;
… y si el dardo de amor de mis trigales
no granara, decidme, qué dolores
no habría sin piedad en mis graneros.
A TI, CÉSAR VALLEJO, AMIGO
… con añoranza el mundo conmemora
tu raudo discurrir cual elegido,
oh cóndor en la altura sorprendido
cuando abril fue temprano y a deshora;
… fue tu canto palabra abrasadora
que, enjugando tu aliento malherido,
dio cobijo profundo y conmovido
al eco invertebral que nos devora;
¿ … acaso desde el genio y la ambrosía,
nació jamás tan honda la ternura,
cual tránsito al amor de tu amargura ?
........................
........................
… partió César su pan a mediodía,
partió su hogaza cálida y madura,
nos dio su corazón ¿ qué más podía… ?
NAVIDAD: soneto ante Cristo
… al cantar “Gloria a Dios en las alturas”
y abrirse a mí la lluvia de El Amado,
preso quedo de un eco enamorado
que inunda el corazón con voces puras;
¿… y la paz ? ¿ no ha irrumpido en las oscuras
oquedades del alma, y nos ha dado,
ese humilde valor, con que ha sellado,
dramáticas afrentas y amarguras ?
… y ante el pecho de Cristo, ante su cruz:
“ábreme, Señor, ábreme a la Vida,
que en Ti quiero prenderme” - gimo y ruego;
…y Cristo en Navidad es tanta luz,
tal fuerza y compasión, piedad y gracia,
que ardió en mi voluntad y ardí en su fuego.
P O E S Í A
Título: LLANTOS POR LA ESPAÑA OSCURA
CAPÍTULO I
ZAMORA: EL REGRESO
… qué tristeza incendió la catedral;
rezuman las cenizas hasta el río,
y el código del alma juzga impío
este golpe de piedra, olvido y sal;
… es dolor, mi dolor, el desafío
por hallar el pus, gris e inmaterial,
que duerme en las conciencias, el total
desenlace del tiempo, su desvío;
… mis potencias se fueron de las piedras,
e, hiriéndose, me han dado este regreso;
ay soledad, tan grande para un beso
y tan agraz y sola para un hombre;
yacer en esta alcoba es trasnochar,
con los labios pegados contra el yeso.
DOLOR COMÚN
… sufres, pueblo mío,
pues tu carne es carne de calle acordonada,
un ir y venir, un luchar, un buscar la verdad que nadie trajo y no tuviste nunca;
… y es que, aunque triste sea decirlo, por triste y necesario,
el amor de la casa irradia y se hace grande, cuando corre,
llama y brilla una gota de sangre en el asfalto o el pretil de la escalera;
pueblo mío, tu corazón, tus ojos y tu boca son toda mi justicia,
y yo busco un himno de paz con mi vecino;
… es urgente la paz en estas plazas, el salario en el bolsillo,
y un grito de alegría con que esta juventud combata y venza la hediondez, el hielo y el silencio;
… mi pueblo se estremece, y, adentrarse en la noche, no, no implica una victoria,
sino velar y velar, y, entre horror y gritos, temer y resistir, buscar la luz, y resucitar el día.
ESTA SIEMBRA
- 1975 -
… patria:
tras esta siembra - belleza de amapolas - el hambre es inmensa en este invierno,
cuando tanto rastrojo presenta sus muñones, aún enrojecidos;
… ayer han muerto mis amigos y enemigos:
todo, todo un otoño aterrador de barros, de vientos y de lluvias;
¿ qué limpia claridad podrá empaparnos, si tanta soledad apunta al alba ?
ah, te has quedado sola entre la tierra con todos los destierros
y olvidos de otras patrias;
… y no, no soy arrepentido a costa del laurel que reverdezca:
pondré cruces, o piedras,
una señal, un dolor en la hora de tu vientre;
… caminando a solas, no encuentro las estrellas;
una tristeza me corre por los brazos, y no sé, no sé cómo pararla.
2ª PLAZA
1971
… sin dar las tres y media de la tarde, un grupo de vecinas,
en el rincón más útil de la plaza, acumulan sus agujas;
dan las cinco, las seis,
cuando el viento decide entretenerse a jugar con las hojas amarillas, con las rojas, con las negras,
y los hombres llegan de a sus casas con olor a tormenta, cuesta abajo: la doliente tarea, el régimen, el vino…,
y todo, todo viene en sus zapatos, en sus cabezas cortadas, en su estómago hinchado,
mientras juega el otoño en remolinos con las horas y las hojas viajeras, con todas, con todas las hojas;
… en un instante, sobre las terrazas, los abismos empiezan a poblarse de brazos cruzados
y rostros sin carnet de identidad;
y si en derredor, el viento sigue con su juego y lleva hacia las hojas imprecaciones contenidas,
por costumbre, una enorme lata de consumo es blanco de patadas infantiles,
el farol del centro ha sido coronado, y en el soportal de al lado, exento de estrellas, cielo raso,
se juega la partida de cartas señaladas;
… lentamente se marcha el vocerío con el viento pegajoso del otoño, y la noche, cual mastodonte negro,
se acuesta enferma y dolorida, rutinaria y sola;
unas ranas croan y, torpemente, desde no sé dónde, ladran perros cansinos y apenados,
… duerme, pues, la plaza, y un pálpito de España, aquí y ahora, calla y sueña, duerme y duerme.
DE DOS HOMBRES
… entre sol, y tiempo, y soledad, ahí, sobre la rasante y encorvado, hay un hombre mezclado con la tierra;
y hay un carro y un asno atado a él, y bajo un cielo duro, cayendo y cayendo en racimos de fuego y hambre,
fluye un horizonte inaprehensible de arcilla y cal,
y la inmensidad, y el miedo;
ah, no hubo violines en sus noches de boda, sino alba, alba, y sólo alba;
… lejos, muy lejos, han quedado la azada, el trillo y la guadaña, las brujas de sol y polvo,
la siembra a mano,
el hielo,
y todos los insectos que guaraban en estiércoles y escudriñaban los ojos y la piel tan de mañana;
… no, no sé qué bendición trae el pan a mi mesa cada día, que, al comerlo,
me escancia aquel perfume ingente y veraz de la llanura:
dos hombres para un dolor,
y una mano llevándolo a la boca.
PLANICIES CASTELLANAS
… hasta herirla y calcinarla, un páramo cruel y una luz duramente enfurecida con la tierra;
… ah, no, no hubo canto alguno por muertos ni por vivos,
donde sólo se nutren y aclimatan tábanos y hormigas bajo densos lutos y horizontes despiadados;
… en su andar, busca y busca el viajero en tránsito,
- qué gran necesidad -
al grave centinela de su tumba,
o a Dios,
o a otro hombre…
… el espíritu, aquí,
es más bien el propio ser o sombra,
la de aquél que sigue y sigue persiguiéndose y no habla:
la angustia, la agonía, un temblor histérico y auténtico del miedo.
MI CIUDAD DE PIEDRA
… como una sombra proyectada y seca,
como hecha a mano y puesta aquí y así,
eternamente;
ay Zamora,
más lejana que la Córdoba tan sola y más fría en el invierno cuando el sol se tumba en el ocaso;
… no nació el dolor donde Dios y hombres regaron y sembraron,
donde no parieron madres a vientre libre bajo encinas,
o el viento no bramó y bramó sobre el rostro rojo de la arcilla,
no, no, el dolor estuvo siempre allí, mirando, e indemne;
… y de entre hambres y destierros, es difícil expulsar el corazón;
ni siquiera el olvido apacentarlo puede y decirle:
“mira tu hambre, el ara de tu hogar sin brasa;
los pies en el camino, es mejor”;
… vuelvo y vuelvo a contra sol y a contra noche,
a plenitud de piedra,
donde todo el ser se estrella contra historia y se estremece…
… sí, alguna simiente cayó del cielo y no creció,
y es bien triste llevarla y conservarla parásita en el pecho como una sombra proyectada y seca,
como hecha a mano y puesta aquí, aquí y así,
mirando y doliendo eternamente.
CENTENARIOS DE SILENCIO
… hay que callar y meditar con juicio, cuando el demérito o suerte adversa penetra la historia y la apolilla;
hay que contener la hombría y comprender cómo el dolor, nacido de la tierra, es tanto dolor,
pues que va de arteria a arteria, hasta hacer sin más del sentimiento
un vasto campanario sin luces ni piedad;
… ah, mi Castilla de hoy, nodriza y madre, viuda y transgredida;
quién, quién cambió tu manto y tu corona por atuendos de pana,
quién te ungió la soledad y engendró esta cruel desolación,
quién maldijo la poderosa, la pura luz y saqueó tu cuerpo, hasta dejar tu entraña a la intemperie;
… no, no correrá la brisa por la estepa mientras la vida sople por las cumbres,
y tú, tan llana, y tanto y tanto, que duele el horizonte al despeñarse el sol tan lejos,
- tan inmensamente lejos -
que semeja no cruzar si no fuera por el despojo de tu vieja sangre, la que prende y brilla en el ocaso,
cual guardián de fuego, eterno y penitente;
… un reguero de sal y una piqueta es dura sementera, anclada y caída en la llanura,
y un amor triste,
y un pájaro en el suelo es recogerte;
… hoy, y en este instante y noche, ladran perros a la luna cual tosca profesión que ofende y sobrecoge;
se acostumbra la piel, y, con gesto firme y duro, los poros se cierran a la lluvia,
y al trance subjetivo e ingente de la muerte.
PRINCIPIO GENERAL
… sólo cuando logra el ser apartar de sí su bestia iracunda,
el ojo interior aprecia la belleza;
sólo, entonces, el hombre reconocerá su carne, su aliento,
su integral estatura;
y, ello, aunque la muerte haya perdido su voz y su sentido,
y el miedo de sí misma;
... he aquí la derrota derrotada,
oh Ave Fénix que emprende el vuelo desde piedras, cruces y dogmas,
al verdor del pensamiento;
y no habrá estelas luminosas, no habrá campanas, no habrá nada;
… un hombre, acaso se levante, y, extraña y diferentemente,
al calor del alma, dialogue con el mundo.
BRUTAL Y ATROZ
… siempre amé el resplandor y sólo me dejaron el llanto libre;
con mi infancia jugaron mariposas negras, y un amor precoz,
y un suburbio de Dios a las mentiras;
hecho así,
cualquier adolescente implica sesenta kilos de tristeza, y hambre eterna, y sed,
y un drástico camino sin agua ni palmeras;
… mi pueblo y mi ciudad fueron hoces y piedras milenarias de podridos y viciados secretos al oído,
los mismos que nunca llevó el viento ni mató un cuchillo ni tragó la tierra;
… y todos, todos fueron amigos y enemigos:
las viejas,
los brujos,
los vencejos,
el sol
y la cigüeña;
y si mirando a la cigüeña, el sol tostó mi cara,
mis ojos secos pedían una lágrima y mis pies unos zapatos para correr y llorar,
para esconder, al fin, lo brutal y atroz: la ruina ingente de la guerra y tras la guerra
SIMPLE FUENTE VIVA
... tengo una esperanza contenida y la fe del alma bailándome en los ojos,
y daría estos ojos por hacerla ser y repartirla, tocarla sólo;
… ningún hombre valió más que la alegría toda
y a diario se nos mueren mil Cristos a destiempo…
sí, vivamos para ver, para oír y sentir aquella limpia sonrisa que nos busca,
- la muy nuestra y siempre nuestra -
la que acaba por brotar para no ser de nadie,
sino simple
fuente
viva
y rota hoy:
¿ qué fue de la sonrisa ?
MI ALDEA
… calle removida, tapial caído junto a polvo blanco, muy blanco,
como de huesos humildemente muertos;
… oh podredumbre humana, hecha a escoplo y madurada, donde no importa el corazón
ni las gotas de lluvia para labios y gargantas;
… hay necesidad de no importar morir para que algún audaz se salve
y lleguen después los miserables, los míos, los más pobres, los más lejanos,
los que no somos nadie, nadie, nadie y nadie…
… tiene la luna sabor a beso amargo y algunos girasoles ya no miran al sol;
el polvo llega a ellos y allí los retiene, los adormece, los troncha, los ahoga;
… ¡ pobre aldea mía…!
quién llevó mis huesos por tus calles y los dejó colgando al viento;
no, no fueron ni mi padre ni mi madre,
pues todos fuimos muertos por una enorme, y seria, patada de la historia.
MADRE DE LOS BRAZOS ROTOS
… la madre de los brazos rotos, aún, aún se adorna cuando llegan los pámpanos abiertos;
la gran madre mía está caída, en tierra, es de tierra,
y la lluvia se la lleva como un derroche de sangres y de arcillas;
[mi madre viene y marcha en mis zapatos,
mi madre, mi madre, perdió ayer tarde los brazos]
… su tristeza es cierta, y su cabellera son arco iris cruzados sobre un montón de piedras y pobreza;
… son amargos los pámpanos ahora y las flores lloran por calles y por plazas;
... mi gran madre, España ejecutada,
entre árboles floridos se me ha muerto, y no quiero, no quiero enterrarla.
II
… como a una madre sin brazos, digo, así, así sí contemplo a mi patria,
y es bien triste tener la sensación del honor y el campo arrepentidos;
qué indignidad no sentir, tan sólo, el néctar de su tierra y su don elemental;
… en las duras páginas en blanco, aún palpita la historia estremecida,
y un borrón, a cuenta nueva, se ve a la vuelta, donde ahora estamos,
donde el arte me pide que me calle porque no hay más brazos que aquéllos que cortamos;
… una imagen así, me suplica una voz, y un basta,
y un serio amor hacia las cosas:
éste, el nuestro, el terrible y callado, en el que ahora estamos, el que ahora tenemos.
LA IDEA
…tener, vivir una idea y cogerla
para ser,
y ser verdad,
y para darle imagen, y voz, y aliento, y no dilapidarla;
… podría matarme cualquier hombre o morirme esta noche
por algo,
por nada,
podría creer o no creer
y estar en plena calle con los ojos vueltos,
buscándome;
… tal vez un poco de amor y de memoria conformen mi esperanza,
sencillamente, la de cualquier hombre:
apartando las ruinas y encontrando sus fondos,
la del dios que me vive, ella, la idea que persigo.
DECLARACIÓN AL MARGEN DE LA HISTORIA
… cuando alguien os pregunte quiénes sois, decidle:
“somos de una raza de búhos y de urracas, de tigres y cornejas,
somos injerto de una orgía de patas y de cuernos,
todo aquello que puede ser prostituido,
españoles sólo”;
… y si quisieran saber qué guardáis para el tiempo, responded:
“de cero al infinito, un dolor se cruza en el camino y todo lo duele y estremece”;
… caer en tierra es la verdad de donde todo parte, y los brazos verticales, buscan la altura,
cual mies que el sol quemó un verano
y ya no trajo nunca;
… y continuad: “hoy, nadie pide un padre, nadie;
nos levantaremos a derribar las piedras y, así, aun sin faz ni luz, podréis reconocernos”.
ESPAÑOLICOS
… ay mis españolicos;
la fiesta brava es sangre transgredida, constante e inocente;
qué griterío tan vacío
cuando el fragor nos vacía
y el silencio es denso a la vuelta de la tarde;
… ay mis españolicos;
España es más profunda que el futbol, que la misa y el viejo hierro del arado,
y, aunque con cara de fiesta, un escalofrío serio nos la cruza;
… españolicos buenos, de sal, sangre y azabache,
salid de casa a respirar el tiempo y atajad el dolor con que embriaga la niebla y nos disipa;
… españolicos míos,
atados, aún, al miedo, a la jarra, y a la mesa.
APOCALIPSIS
… éramos cuatro dormidos en la plaza, y un sopor, al alba,
nos tumbó de nuevo;
el león, de pronto, se encontró en la montaña fría y desolada,
y su rugido, terrible, apresuró y escondió las liebres;
quién, quién ahuyentó a los perros y mordió la caza…;
los venados, muertos, declararon el desierto;
sí, ciertamente llevaba un ave negra al hombro y nadie quiso vérsela;
… ay maldición, comida entre caminos y perjuros;
ay, ay, hasta el aire es tragado en grito y juramento;
una paz sencilla y atusada me pegó en la frente y quise detenerla;
me hirió en el corazón y en la cabeza y la perdí cantando;
… recuerdo unos amigos dormidos en la plaza,
y un león,
y unos perros,
un ave negra,
y una maldición;
hoy mismo, día del apocalipsis.
CRUZ OTOÑAL
… amor mío,
qué crudo es el silencio al despertarse;
hemos esperado primaveras de luz, y, nuestra tierra, es tierra de vendimia,
un dardo de fuego en vuelo, un laúd, su llanto, un tiemblo otoñal;
no sabremos si los muertos pecan o no pecan, si olvidan o perdonan,
pero sí sabemos que todas sus medallas quedaron sin pecho y bajo el tiempo,
cual cruz total en un paisaje triste;
… amor mío, qué dolor quedarse en la esquina con los huesos y los ojos entre sombra
y no poder arder con el resto de la calle,
arder en cada hogar, juntar vecinos y hacer amigo al pueblo;
… y es que, despertar aquí, es cosa diferente;
esta es costa de naufragio donde se ve, a lo lejos, un olivar, o una pradera,
inmensamente inéditos y verdes.
II
… tierra de nadie, tierra mía,
agredida, ultrajada,
tierra de fraude y de calumnia,
de cruces y de piedras,
tierra, tierra sin luz ni libertad,
oh, patria, patria mía;
… qué razones tendría que contarles a quienes odian el junco y la espadaña,
para hacerte cierta y de nuevo limpia;
… por un acto de fe, sembraría, sembraría un grano de mostaza en este otoño como lluvia nueva,
o siembra pura de sol entre tu vientre de nieve;
así, así es mi amor, y así, así te amo.
AMAPOLAS Y VIOLETAS
1975
… el helor del alma irrumpe en este otoño cual brotes de amapolas
y hendidos por la muerte sin remedio;
ah, también nacen violetas inesperadamente y el campo las presenta con el talle roto;
[ruiseñor callado y solo, tórtola perdida, tigre herido, tú, mi yo,
todos nosotros esperando un don definitivo]
… esta suerte de vivir, siempre suerte,
qué dilapidación al borde de los charcos, reflejándonos cual ruin desesperanza;
[pozos vivientes, ríos sorprendidos hacia un final de orgánicos dientes,
ah, ríos de vida, savia ingente, pedernal de amor y honor quebrados;
… un otoño de archivo, de bolsillo, repleto de memoria y un humus de tristeza;
huele a compasión y a viejo cardo seco;
el mundo parece un dios muerto;
una resurrección se acerca y los muertos empiezan a moverse.
TENTACIÓN
… qué tentación dejar el camino y ser perecedero,
bifurcado tras la paz y el agua viva,
tras un resplandor,
y siempre tras mis ojos, y mi boca, y mi piel;
… busco una señal, una voz pura, la más natural, algo totalmente desdoblado,
pues qué descuido éste de ser niño en pleno siglo XX;
… es mi trabajo incomprendido por mí mismo,
mi propia sed hacia cauces más lejanos;
¿ acaso ya no soy elemental y busco entre mis fes perdidas,
aceptando acaso un ditirambo guardado algún día sin padres ni motivos…?
… me hace bien pensar en lo extraño, respirar y cruzar las manos,
cuando todo mi ser se esgrime para un canto íntimo y mortal, atento y recogido.
CAPÍTULO II
EL METRO
… una justicia venía conmigo, rodando hacia mi casa;
encontraba a los hombres en el Metro perdidos, como sin hogar, como sin tiempo, sin hijos…
una borrasca de hondas cosas que se acuesta en el aire y allí vive y se alimenta,
cual alga reptante y trepadora que todo lo comiera y vomitara;
… quizá, quizá, pensé, ignorasen todos el cielo azul del mediodía,
- pérgola bendita, natural y limpia -
más allá de la vida tragada por la impiedad atávica del túnel,
oh vil, generación, pletórica de estirpes y engañadas todas;
¿ conocerían acaso, digo, trigales y amapolas, ofreciendo el fruto o la belleza ?
¿ habría roto alguno el temblor del mar, el del aire, el del fuego,
y adquirido, y pura, la sonrisa para siempre ?
… corre, corre, vida mía, y aprende donde quieras, donde puedas,
donde haya algo constante, tuyo y mío, y hasta que algo te diga, definitivamente,
que los pueblos quiebran, se paran, se orillan y envilecen;
entonces detente, detente en mí, porque has venido a luchar.
POR UNA ALEGRÍA
… podré sentarme de espalda al sol y quemármela, y quemar también la entraña, el corazón,
y al fin mis ojos, que son la esquirla de mi muerte,
o asimismo, y cara al cielo, esperar la lluvia, o jugarme la vida contra una apuesta absoluta;
… a vueltas con la tierra, oigo un llanto histórico y bien cierto,
pues no, no existe modelaje para tanta arcilla de olvido y tan quemada;
…nadie sabrá del estupor del tiempo sobre esta vil vendimia,
de horror entre las cepas;
qué dolor tan grande, cultivar una alegría, sólo una, un gozo, un júbilo,
y alargar y enfermar la vida sin poder tenerlos ni instilarlos;
… algo cayó de este lado del mar, cual mala siembra o semilla herida;
y algo, algo dejó un hambre de todo, permanente, aquí sentada.
RESISTIR
… ya no queda dolor posible para sentirlo ni acaso moral o religión en qué apoyarse,
pues que habría que dolerme y dolerme para tener alma y alma, certera y suficiente;
y todo por mi patria, como ayer, como nunca;
… yo,
que anduve entre la mies perdido e hiriéndome en los chopos, bebiendo luna y río,
y ahora enciendo hogueras para darme luz,
cuando aún persigo mariposas con las manos…
… qué cruel embestida,
qué traición tan atroz lo que queda en la memoria,
lo que guardo sin saber la forma de llegar al fondo;
… todo el amor se va en meditación y el rugir de la sangre lo escucho contenido, atento,
para que no rompa ahora, para no quebrar, cual caña errante, en medio del asfalto,
y, definitivamente, caer y sucumbir.
LAPSUS
… hoy, tristeza, no me abandones;
si alguna vez dejé pasar el tiempo y ultrajé el pensamiento,
yo, tumbado en tierra,
no, no era yo,
sino aquél a quien odio con su mortalidad primera o prueba del vacío:
no existir o ser algo que no acogieron nunca, ya el minuto u hora precedente;
… en quiebra el trance, hasta el recuerdo rompe,
sufre la memoria y el tiempo es baratija mal vendida;
… los muertos no son sombras y claman como muertos su mortalidad clara e íntima,
la suya, la única y constante;
… por tanto, no, no, hoy, tristeza, no me abandones.
LA BIEN CERCADA
… anda sin calor el engaño bien cercado;
ojos de cristal y vendas para este toro fiel con signos de esparto y de miseria;
… quema la paz en esta plaza de lidia invertebrada y vil,
de anchos burladeros y larga enfermería, bañada en sangre sin cornada;
hiere el sol,
todo lo ciega, lo encubre,
se paran los relojes, la sombra es más sombra,
y una soledad infinita se ciñe al coso y mama del sudor que empapa los ojos y las férulas;
… y el toro fiel todo lo sufre,
hasta el no querer morir a golpe de estoque y a limpio corazón;
acaso un verduguillo, detrás de un burladero, lo tumbe y lo sorprenda;
… la fiesta continúa cuando los clarines y Dios están faltos de manos y de alientos;
un viento cercenado se come la mentira y también al toro y su mugido;
nada, nada se oye,
ni siquiera el rumor de los búhos que acechan.
CUERDAS Y TRISTEZA
… bastante ha latido el corazón callado en el pecho de mis gentes,
- cinturones brocados de cólera y de llanto y año a año,
divinas rosas que no devuelven nada -
sobrados cementerios las cubren de promesas y polen inocente;
… y, mientras, apostada, apostatada, la vida por delante,
cual vil céntimo a diario;
ah, nunca sabré quién preñó de angustia antigua estos hogares,
o quién hizo de esta raza un signo de cuerdas y tristeza;
… más vale tensar contra dolor y echar, sobre las manos, herencia y culpa sostenidas;
una tal confesión, es, siempre, más útil, dura y limpia, realidad a secas,
y abierto el corazón para una cura urgente de la sangre;
… ahora, hermana vida, déjame, déjame, solo, correr y correr.
EL AGUIJÓN Y EL ALMIBAR
… yo,
que no vengo para la gloria ni pudrirme entre damas putas ni ñoñas,
que a menudo se me quema y deforma la lengua como a gato escaldado
y vuelvo a la carga una y otra vez con inflación de furia porque soy de estirpe humana,
que no tengo panoplias reservadas para nadie, nadie,
y se me antoja jugar a la vida y a la muerte cuando quiero o me apetece,
a veces, digo, me disipo y soy una mortaja ingente con todos los hombres en mi estancia, y solos;
… entonces, me maldigo,
y pongo a rezar mis pensamientos.
GÉNESIS PUNTUAL
… mirad cómo nace el sol,
y cómo España, triste y bien prostituida,
sacude su rocío y se acoge al calor de la mañana;
… tres mil españoles cargan sus pistolas;
tal vez defiendan la inminente redada a sus burdeles;
… qué momento de sombra hacia luz más pura,
qué génesis de tierra removida,
cuánto azadón del hombro, a la esperanza;
... nadie vendió con gloria este derecho,
y bien carcomidos los pechos y los ojos se levantan limpios,
- ah lepra de olvido, ah olvido en olvido sólo -
hoy, como ayer, al nacer el sol.
DEL BÚHO A LA CIGÜEÑA
… no sé cómo el alba me ha sobrecogido y cómo, a contranoche, me he ido haciendo búho
a fuerza de habitar la oscuridad;
es como si una niebla densa cubriese mis pies y me ascendiera por el cuerpo hasta sentir,
en su vaho, el dolor de la tierra, sus grietas y eriales;
… y ahora entiendo que mi espíritu no es de búho, pues me agita carne y huesos,
al honrarme con el ojo absorto del asombro;
cuando atentamente escucho con él, y en él,
- ah, oír al fin -
suenan las palabras más puras de la vida, y un ir, o quedarse, o morirse para siempre,
es todo entre las manos, tan llenas de verdad, y sin vaso digno donde poder dejarla;
… no, no sólo es triste refugiarse en este noche y día y vivirlo sagazmente,
cual una hambrienta zorra, no;
es traición y no, no rocío que luche contra el sueño;
es mejor vivir o morirse cuando y dondequiera,
y no ser búho sino cigüeña alta, cercana al cielo y brillando al sol.
AGUA Y SANGRE EN LOS ZAPATOS
… bate la lluvia sobre el ojo de la luna y el alma,
y los girasoles se adormecen entre noche tostada y agridulce;
no se oyen arrullos de palomas,
ni un mal beso,
y tampoco, tampoco pasos perseguidos;
… cae la lluvia
en plena oscuridad sin mancha;
la reciben los árboles benditos,
el pecho de la tierra y el musgo que anida en las paredes;
cae un misterio clavando puñales sobre la soledad despierta,
y, a través de los días, el agua ha ido resbalando con la sangre hasta saber, de cierto,
que aún los zapatos nos sostienen;
… y un grito,
- de horror inesperado -
nos devuelve a todos la vida de repente.
DE AYER Y DE HOY
si no hubiera visto llorar a mi abuela y a mi abuelo por el hijo muerto en el frente de batalla
y engañar los tenderos a mi madre,
si no recordase el racionamiento, las pedradas a pájaros, a gatos y perros,
el maíz y el trigo desgranados vorazmente y el hambre que iba y venía con reproches,
y la tos y la pena,
tal vez, digo, no recordase inocentes mañanas y cansinos bueyes,
también, tan inocentes;
… cómo puedo estar de este lado, sobre una historia que no he hecho,
cómo puedo pensar honestamente que todo el amor era la lluvia en mi cara de niño dañado,
antes de ser niño…
… no, no ya más prostitución donde todo ha sido y es prostituido;
venga Dios a amparar estos versos como a aquel maíz y trigo, harina y semilla de andadura;
… no es posible negar cuando aún lo cantan los campos, los puentes y las piedras;
tal vez sea lo limpio y más buscado: a secas la paz del corazón;
quién puede exigirme, pues, y de repente, quién puede modelarme, si toda alfarería fue pátina doncella
y luego fantasía;
… es mejor correr por el dolor y sofocarlo por el alma, quebrarlo en su raíz
y quedar un poco incompleto,
pero cierto;
¡ sobre cuántas mañanas se ha incendiado la luz de lo sencillo !
… y era, y es, tan fácil abrir la puerta, y que entre el tiempo y que oree,
y oler a primavera…
RETORNO A LAS PREGUNTAS
… sin amigos, la depuración llega sin periódicos ni güisquis,
y, a pensamiento seco, el cerco del alma abarca el universo;
una pregunta trae como respuesta la inmensa soledad de los siglos para vestirme el corazón,
aquí, en la oscura caverna del tiempo, la que contiene atado y embargado el pecho;
… qué de mí,
qué después,
qué y por qué;
a la fuerza estas desmesuradas, talladas e indelebles preguntas;
ah, tampoco responderán ni la luz del sol ni los salmos benditos,
ni siquiera la esperanza ceñida por la sangre de los muertos,
pues bien, bien solo estoy con una pizca de Dios bajo la lengua;
… sí, sí, debiera ser un trozo de mármol o granito y perdurar, o quebrar,
o ser de todo aquél que limpiamente quiera dirigirle, o instruirle, al viento una pedrada.
RENACIMIENTO
… por todo un tiempo de sangres, de amor tronchado y perseguido,
por toda la verdad, tierra madre, tierra y patria,
canta mi voz, más que en llanto, en amargura;
no, no fue todo morir a golpe/corazón,
que es más triste este derrame que la misma sangre;
… y a vivir, y a ser tan ciertos como el vidrio puro, a través del cual, la tierra se ha dolido;
hela aquí,
abierta como una madre en parto,
en este día, en esta hora;
… y ya, y libre, el hijo,
después de estremecerse, se asombra y se desvela.
LEY 1000
… donde hable de montaña,
pondré un hombre;
pondré un hombre en la ciudad, y en el río,
detrás de las persianas de la tarde, lo pondré,
y también un corazón allí donde la idea
se pierda y se confunda;
… es una ley de mi vida por la vida;
la muerte ya no vale, no alienta, no sirve;
para vencerla, la ley, y yo, volveremos.
CANTO PARA UN INSTANTE
… es difícil correr y correr sin rasgar la palabra apenas entendida;
quién, quién puede presumir de ancho cielo, cual jardín que engendra estrellas,
una a una, y con toda la existencia por delante;
…no tuvo mi ser otra verdad que andar libre, libre,
y comerse limpiamente las gracias más sencillas;
… porque un cantar y un rumor están oyéndose al pueblo y para el pueblo;
está pidiendo su don, los dones, sus múltiples gracias naturales;
soy un trozo de pueblo y una voz que canta contra el no y el llanto;
… yo soy yo y mi voluntad:
y seré libre, seré libre, seré libre.
VOZ EN EL EXILIO
… y con esta corriente de cálido amor que nos roba el alma,
- tú, del otro lado, yo, de éste -
muere el día y también la noche y seguimos vivos;
¡ ah, qué importancia tiene apenas no morir y tocar y respirar la luz,
sentir los pájaros u oler tu pelo a trigo y a romero, cuando yo sé que hay frío, y pena,
y estás del otro lado…!
… se ajará, se pudrirá el silencio sobre un hilo o caz de vida,
y habrá un temblor, y tú al otro lado, siempre, siempre,
- bellísima -
y del otro lado;
como si nada pasara,
como si sólo, sólo te amasen, las voces de otros hijos.
EL ESPEJO
… hay que meditar despacio si el dolor es lícito o ilícito y sentirlo así, cual es;
hay que saber que el aliento es bastante o sobrante, porque todo es ración y a veces frágil;
¿ … ser avaro del grito y de la vida,
y pensar después que ninguna voz valió lo que el silencio…?
… ah, ningún frenesí trajo la paz eterna y llana;
qué dolor tan fuerte, cuidar de la pobreza y la alegría
y ser conscientemente grave y sin nada que lo impida;
… amén es la palabra del odio y lo sublime;
amén, amén, que siempre es digno mirarse en el espejo y redimirse.
EN ESTA HORA DEL PUEBLO
… nunca olvidaré, pueblo mío, esta hora, que ningún reloj acoge,
mientras, tú y yo, sonámbulos y a solas,
nos tocamos en sueños tan lejos de la calle y de los brazos;
… qué nos harán del tiempo, si, aquí, en lo llano, es difícil ganarlo y vivirlo
a través de un canto compartido y simultáneo;
qué natural debiera resultar hacer amigos y volver a casa con el pueblo en compañía,
y qué fiel y qué horror aquel momento en que quise hacerme hombre por sorpresa y de repente;
¿ te acuerdas, corazón...?
fue una tarde de olivo entre la estepa con espigas en mi frente,
cuando ya mis botas viajeras despertaban ebrias al beso y al rocío;
… no, ningún dolor puso a los pueblos en derrota eterna, no, ninguno,
aunque sienta una larga indiferencia tan fría como un siglo de frío y de letargo;
y bien vale vivir, no a expensas del consuelo ni a expensas del sol sobre la altura,
si su luz apenas se detiene, y no herimos la honda y tanta soledad, la tanta, y tanta, del campo viejo.
LA TARDE INMENSA
… al alba, vibra el propio nombre en los labios;
por entre sombras y grietas nace el sol como siempre, como hoy viene, como ahora mismo;
marchando a contraluz, invito a vivir la inmensidad perdida,
dejando los chopos y los álamos en espera del día abandonado;
… no puedo detenerme en la esperanza y alentar un aire mutilado ayer, o cuándo;
no sé dónde aprendí u olvidé los sortilegios, los proverbios, el valor de las cosas,
o el sí o el no, para luego creer y huir a lo contrario;
… es tan temprano para la piel, que me avergüenza tenerla que llevar inhóspita y constante;
recojo el pan y el ser,
cruzo el rocío, que no es,
y me dispongo a vivir la tarde larga, la inmemorial, ésta, tal cual, la que es, la tarde inmensa.
ODA EN PAZ PARA MIS HIJAS
… nada altera mi mente y corazón como el sabor de mis hijas
al sentir su beso irrepetible;
… y no, no es posible sostener la voz ni la ternura clara,
cuando el viento helado se ha unido a los huesos para siempre;
crecerán cipreses y violetas sin un dolor tan sólo por esta alegría que a mi corazón arranco y arrebato;
qué emoción, mis hijas, qué emoción si un gesto der tu padre
se va y se queda con vosotras;
habrá sido la tierra generosa, si sobreviviera un gesto de tu padre;
… mis hijas, mi escasa pertenencia por amada:
la fiesta del pan sobre la mesa, y un solo corazón sobre los platos.
CAPÍTULO III
ANTES
…cuando el ronco rumor del mar se apague
y las mariposas no nazcan
por temor a la masacre;
cuando los chopos no recuerden nada
y la luz del mundo se tiña de añoranza porque ya un polen gris sea la arena,
acaso, compañera, algo nos diga que este amor ha muerto;
… entonces, reconozcámoslo así, sencillamente y solos,
como las cosas profundas se miran y sostienen;
… y ya, mañana, de donde nazca, vendré solo, muy solo.
LA VISITA
… no pronunciaré mi nombre ni tu nombre,
compañero de tierra para abajo;
para ti quiero ser ojos y palabras, gestos, un juego de cartas,
una alegría plena entre el recuerdo:
lo que fuimos, lo que fue,
lo que es aún;
… comparto un rato de tu vida
porque tu vida y mi vida todavía son fuente y cántaro,
cántaro y fuente son;
… sólo un rato, un instante, compañero, de lo que dura el viaje,
siempre menos que esta tarde de duelos e infortunios, y tan lluviosa y gris;
que sea como por sorpresa, apenas tu presencia y mi presencia;
… sólo, sólo eso, queda bien, y hasta más ver, compañero.
EUROPA
… Ave María,
el cielo de Europa es un óvalo blanco salpicado por la furia de sus dioses;
los cementerios son, Ave María,
cuatro mil guijarros con una cinta al pelo, más dos amapolas, cuatro tardes tensas y dos paredes rotas;
… Ave María amor, Ave María ahora,
los cristalinos dientes del agua son de fuego
y se nos queman los surcos muy antes del sol triunfal, aquél, el que antaño ascendía y nos llevaba hacia el
verano;
… qué tienes, para este pueblo sin fe ni mar, Ave María,
que hoy vaga, gime y tose entre el hedor de viejísimos símbolos, civiles y dogmáticos;
… este año ¿ vendrán las golondrinas este año, vendrán, Ave María…?
¿ o serán atacadas por murciélagos negros cuando duerman…?
… ah, cómo, cómo evitar ser girasoles errantes antes de que llegue el día;
somos y estamos mis hermanos y yo, Ave María, rotos y aquí, estamos aquí,
bajo el blanco óvalo de un estremecimiento con pálpito mundial, auténtico y extraño;
¡… ah, las racias del poder, la angustia, y ay, ay, ay el temblor del sur !
DE LA VERDAD PARA DOS
… ah, no, prefiero despertar los pájaros dormidos en tu frente;
que busquen lo verde con los picos abiertos,
oh amada, amada mía, en la nada reinante;
quién cantará esta historia nuestra,
si toda la verdad supera la voz más grave y más profunda;
… quiero sentirte mojada como una patria abierta,
donde pueda saber que la sangre es útil y no mero y triste préstamo a lo incierto;
… desde el sentir y el no sentir, dónde quedarse o reflejarse en algo
y dar batalla exacta;
escucha cuando diga: “ve, corazón, a buscar la verdad,
y no te rompas si no puedes hallarla”;
… dejemos, pues, el fusil junto al hollín de la vieja chimenea,
y cubran las arañas los huecos tristes de la muerte;
… el humo es verdad y huye,
aunque un calor brutal cercene nuestros pies y aguantemos la ceniza,
tal vez, así, y aquí, tan atroz y seriamente.
LAS TREINTA DE LA TARDE
… seis de la mañana: cruje el alma por sus propios suburbios,
y de entre charcas con cañas, ay, la pesadilla fría de la pena,
salta a la pradera, manchándola con barro;
… doce en la mañana: en la vida son las doce,
y doce son los nervios que atenazan mi cabeza,
doce mis pensamientos a las doce,
doce, doce son los sortilegios que me coronan de gloria,
doce las agujas, sólo y sólo doce,
de los doce relojes acechándome en la mesa,
cuando el pan, aún, es, un sueño seco de inclemencias al borde del otoño;
las treinta de la tarde, y la vida en medio de un círculo de tierra en llamas
en que no existe el bien ni el mal,
si, apenas, un pequeño rescoldo de existencia;
… sólo un milagro, podrá marcar, mañana, la faz de un alba consciente y decidida.
TEJADO A DOS AGUAS CON GOTERAS
… llegué cuando la mente de mi padre ya estaba aniquilada,
cuando la muerte había sombreado los ojos de mi madre,
cuando la tierra se labraba contra tanto silencio a costa de silencios
y no podía pensarse en el precio del pan por exceso de hambres y de precios;
diezmados los huecos del hogar, cual inmensa franja sin luz en las miradas,
así llegué, entre goteras vivas, entre horribles, entre enormes y persistentes llantos vivos;
nacer hombre no era un lujo, ni tampoco crecer,
ni siquiera tirar piedras a los perros;
… no sé, no sé quién pasó por esta tierra que, sin llevarse nada,
la dejó agredida para siempre;
venid y contemplad campanarios rotos y la soledad aferrada a los badajos;
salid de la ciudad, aparente y frívola,
y entrad en aldeas desnutridas, donde una cruel superstición ha viciado el aire
con deshonrados miles de espíritus flotantes y presentes;
… quién podrá hacer de albacea de esta herencia, de endémica cosecha, entre mil generaciones
que parten el mundo en cien pedazos de miseria,
y cómo puedo decirles a otros hombres “no he sido responsable, cómo…”
… ah dolor,
eres injusto cuando te has nutrido en el vientre de las madres tristes;
y, ay, mis buenos compañeros de tristeza al hombro, mis queridos juglares de farsas y de hastíos;
aún, aún nos queda una campana a cada uno;
presiento un eco, y este coste de vida se me alivia.
EN LA HORA DE TU VIENTRE
… es difícil describir tu perfil,
tus líneas, el color de tu piel…;
te observo y admiro,
y voy a ti y me sonrojo al poner las manos sobre la luz brillante de tu vientre;
… la eternidad es redonda, está aquí, la oigo,
y mis ojos caen a ella con inmenso temor a la masacre, a que se escinda, se hiera o parta;
sin desmayo, el tiempo nos susurra y acumula en ti hasta robarnos casi por completo,
pues tú nos das tu cuerpo como haz de espigas,
maduro el campo, abierto el horizonte;
… te hago daño, y, en el alud de tus caderas,
siento tu sangre y te la beso;
nada, nada más, compañera.
PSICOANÁLISIS DEL VIVIR
… trigo negro:
si se desgrana la amargura del sol,
cómo vivir de espalda a las estrellas;
la arena se agranda y profundiza,
y una turba oscura se tizna y pudre entre los troncos;
pero, cómo vivir de espalda hacia los árboles,
si la soledad se adueña del iris y el silencio;
… muge un toro y rompe sus cuernos contra el mundo;
muge un toro, amigos míos, y el matador no ha acudido a la pelea;
el toro, afirman, deberá morir impropiamente;
… por tanto, cómo vivir, decid, con esta furia y una plaza histérica e inmensa.
REFLEJO DEL NO MORIR
… allá, por donde mire,
la necesidad es humilde panadera, amasando panes que no he de comer,
panes de negra miga, holocaustos redondos donde todo se entrega
por tanto y tanto sacrificio y su dolor;
… acaso mañana llegue perfecto y santo,
tal vez como ahora mismo,
o quizás no,
quizás no llegue;
… ay dolor, que acaricias los años y los nublas y tiñes
hasta que la necesidad no vuelve porque el alma no siente las dolencias;
… es el momento grave que espero y que no espero,
ay duda, ay reloj de sangre amarga, sinsabor reciente,
cuando es la noche llena y no hay huellas de mar, porque han muerto y desaparecido los amantes.
FLOR DE CACTUS
… cuando el mundo más de bruces se aplasta y se revienta, y apenas aparecen días de limpio y claro azul;
cuando todo se ha volcado con monstruosa potencia, haciendo chirriar máquinas y huesos entre humos,
y nada ni nadie puede detenerse por sus golpes, sus ruidos, sus riesgos y carreras,
ah, entonces, a las siete y media en punto de la tarde, y ya, desde aquí arriba, desde esta arena ardiente,
mi flor de cactus, comienza a detectar tu voz, la ley del corazón, y después, al fin, y abajo,
esa ciencia dulce, audaz y poderosa, del incontenible vuelo sediento tus labios.
CARTA VI
… contemplo un hueco rojo en los cielos de España,
no te alarmes,
se pone el sol;
… a mi lado, mi mujer y mis hijas,
me hacen sentir jinete poderoso a lomos de un caballo recién estrenado,
difícil,
fuerte,
y no sólo, no sólo preparado para pistas de tierra y de ceniza.
CARTA VII
… la noche es redonda como una pena, como una pena, como una pena;
mas, cuando se levanta de la tierra,
no ha manchado nada,
tan sólo va con el tiempo,
tierra adelante,
rodando,
tras los alientos del sol,
los que tantas veces intentamos buscar y traer, del otro lado,
a las colinas del corazón.
PEQUEÑA Y GRAN HISTORIA DE UNA TARDE
… tus imprecaciones precisas y duras desmembraban la tarde;
nunca debí llevarte hacia a aquel paseo de almenas derruidas y puentes desolados;
olían las cloacas, donde cuatro matavidas atraían con sus cañas el aliento de los niños de los puentes;
te olía el mundo, y sí, y sí, te dolían las palabras;
… nunca debí llevarte hacia tu presa;
es posible que hubiera sangre en tu garganta,
arrancada al filo de la ira
por todo cuanto fuiste, viste, oíste y comiste,
por tanta sangre reunida sin otro cauce que el duelo y duelo de la vida;
… conservo de aquella tarde cierta artritis, paludismo, y, asimismo, cómo no, ojos de puentes y de niños;
la recuerdo ahora, echo a andar, y los pies no me siguen.
DE LAS ROSAS
… todas las rosas de mi abuelo se secaron y también se ajaron las rosas de mi padre;
¡ qué hacer con estas rosas para que no caigan a tierra y la estercolen…!
qué súbita gloria podría contenerlas en mi voz y en las voces,
en los campos que a diario mueren sin sus rosas;
cómo pedir al rocío no heridas ni temblores, si resisten noche arriba,
a lo largo de toda una llaga a la intemperie;
a qué prueba me someto, si, en defensa, se parten los músculos del alma
y una brisa, cual hacha de escarmiento, me va robando los pétalos más puros y más blancos;
… y cada vez más lejos, más lejos y más pobre:
las rosas que perdimos,
las que hoy pierdo,
la fe,
el ser que me mira y se estremece.
SIMBIOSIS
... a aquel hombre lo abrieron en tres partes:
curtieron su cabeza en un biblioteca;
curtieron su cuerpo con fuerza y con vigilia,
e hicieron diestras sus piernas por todos los caminos;
… era un hombre solo, sólo una huella con cada pie dejaba,
sólo llevaba una sombra contra el suelo,
sólo unas palabras cuando hablaba:
… tuvo pedestales en los cinco continentes, hasta que, un día,
alzó la voz y ordenó derribarlos todos;
se mezcló con la gente, vivió con la gente, se hizo gente,
pero la gente no lo recordaba por sus rostro;
fue un hombre artificial, había sido todo en él prostituido,
y, desde entonces, muerto, muerto a toda costa,
dialoga con las gentes con sus propias voces, bebe de sus mismos vasos,
vuelve atrás y nace con los niños, cual lirio nuevo consciente de su ciclo;
… aquel hombre no tuvo nacimiento,
aunque fue depuesto y muerto exactamente aquí, en el burdel de la tierra;
… y sólo, sólo el sol sigue naciendo por el Este,
y, al ponerse,
una plegaria común, se eleva, hoy, por él y por sus padres.
DIÁLOGO CON EL DOLOR
… ay dolor,
si supieses cómo hueles a temblor y a tierra yerma;
nunca sabrás cómo flagelas en este día triste, interminable y enlutado,
de mi voz tragada, pecho adentro;
cómo puedes hacer de mensajero, si te afronto y no te temo y te doy albergue,
para saber que te amo ante esta batalla que aboca a tu presencia;
… hay miedos y verdades que lentamente matan, con olor a olvido y a salitre,
a lo largo de esta tierra con un millón de corazones que laten sepultados;
… escucha, escucha dolor, ahora,
que las estrellas están entre mi sangre y tu silencio:
también a tu amo lo escarneces y vigilas, ocupas su fe, lo tiranizas;
tu amo es pobre y yo soy pobre, y esta pobreza, ay dolor,
nos une en el naufragio con solo este asidero de la tierra extremadamente dulce y yerma;
… es hora de que partas, mira, la tarde es lumbre exacta;
lleva, pues, mis presentes:
la fuerza de mi brazo,
mi paz y ley,
la vida en que te dueles y me salvas…
… parte, dolor, parte, que mi voz y el sol se han puesto.
EN UNA PÁGINA DEL ÁLBUM
… apenas, ya, la reflexión;
treinta años para coger un mazo, aplastar mi vía de agua,
y ser ensartado como cromo viviente;
… esta mirada desde el álbum, me invita a correr por las cuatro estaciones
y no pararme en ninguna:
… qué atrás quedo en el guarismo del tiempo contra frases, cosas y estatuas amarillas,
preces, letanías de un perdón particular e inolvidable;
… tanto polvo ofrecen los caminos, que, el aire, va hacia la tormenta
y allí se escancia como un mártir;
… mar y mártires;
mar, al fin, y coleccionado siempre.
DERRAME DE CANTO Y DE SILENCIO
… con la distancia que me separa de Dios y de mi pueblo,
quiero hilar mi pensamiento en la dura estancia de esta noche;
¡ … mi Dios con tantas alas y mi pueblo sin pluma…!
la noche se convierte, pues, en ácido perfume donde los grillos callan para inmortalizar el canto;
e igualmente me imagino el dormir de estas pocas gaviotas sedentarias;
podría bajar y sentirme salpicado con ellas por el mar, todo, todo puede sentirse en la distancia;
…, pero no soy gaviota, oh Dios, mi Dios,
yo soy y estoy aquí, entre la hierba, como el grillo,
y acaso estén llorando todos los grillos de la tierra,
acaso hayan tenido por cena todo el silencio de esta noche,
acaso el alba estalle y me encuentre las hojas de los árboles caídas
y las gaviotas muertas, flotando entre la espuma;
y acaso, la esperanza ya no espere a mañana, acaso, acaso;
… de cualquier forma, no pienses, oh Dios, que alcanzarte es fácil, cuando se ha volado y volado,
y, de pronto, sin paz, ni detenerse, por las alas se sangra y se sangra, se sangra, se sangra…
VEINTICUATRO HORAS REDONDAS
… este hábito de ponerme los zapatos de mañana me hace rico porque usé alpargatas;
el nudo de mi corbata es el número de este circo cotidiano,
apto para mayores;
el café o té en cafetería, es la burla de mi escasa mística al poder;
y en el cine, el patio de butacas es un parlamento de conjuras;
… ay, recuerdo ahora, por qué no, el recio ensamblaje de mis compañeros de aula,
lo recuerdo ahora, precisamente, cuando todos somos cisco y no brasas redentoras
para tanto frío;
frío en veinticuatro horas redondas, rodantes, desolladas como un cordero en provecho de su amo;
… llevo las manos limpias, perdón, Señor, no, no, las llevo agarrotadas y encogidas por tantas negaciones;
perdón, por tanto, madre, por llegar al mundo a deshora,
perdón, oh tierra maldita por tantas bendiciones,
perdón a ti, inconsciencia, por haberme dejado un rato ser consciente;
… qué puedo yo ofrecer, sino blancas paredes para negros letreros y leérmelos yo mismo;
qué herencia, oh, Dios, qué herencia, que, sin remedio,
hará, en mi dinastía, un recuerdo inhóspito y de culpa.
TRAS EL PODER DE TU ALIENTO
… sobre mis andaduras, flores muertas,
constantes tumbas, soledad y hoces;
sobre mis ataduras, secas voces,
sobre todo mi ser, cerradas puertas;
… mas, qué espíritu, con las alas yertas,
podría levantarse sin los roces
de una espina que, al cabo ya conoces,
por tuya y mía, con pátinas abiertas;
… pero trajiste cantos a mi alma,
a punto de extinguirse; pura calma,
donde abriste cauces, pusiste ríos;
… y qué fecundidad tras el aliento,
qué dulzura, tras un soplo de viento,
cuando han nacido brotes y son míos.
PADRE IBA A MORIR
… ay, qué retorno al fragor de lo terrible, a la tempestad,
y siempre, interfiriendo siempre para que la muerte no se quede sola entre los dedos de los muertos;
¡ porque, qué, qué recuerdo ahora !
sí, sabíamos que padre iba a morir: era su aliento verdad transida, canción de último viaje,
de última mirada en mar y amor, de ilusión última;
… iba, iba a morir, padre iba a morir y moriría, y me han dicho que, entonces,
- que en aquel preciso instante -
mientras lo besaba y lo vestía, ahogándome y cayéndome, había llorado, había llorado;
pero, si es así, dónde, dónde estaba yo;
he de encontrarme en aquella hora, en aquellas horas o días para mis cuentas densas y rotundas…
sí, yo, yo estuve inerme en el espacio aquél, cuando todo su estamento se hizo ruin e inhabitable…;
y sin embargo, éstas, éstas son las huellas: el invierno arrasó la primavera,
cayeron precipitadamente las rosas, y los ríos, desbordados, salieron en busca de los pétalos nómadas,
ajados, zigzagueantes y agónicos al viento;
… y si todo, todo se lo comió el frío glacial e indiferente,
[mi valor, mi ser de cal y piedra, y así mis cielos, ávidos y duros]
todas mis hoces fueron cañas y toda mi fe, vaso vacío,
y asimismo fui desierto sin espada, sin olvido y llanto, y, de igual suerte, eco sin mar y sin refugio;
… dónde, dónde estaba yo, defensor absoluto de causas perdidas y redondas,
dónde estaba para romperme los brazos y alejármelos del alma,
dónde, dónde estaba, corazón, dime, dime, que no pude evitarlo…
POEMA DE VIENTO Y FRENTE AL VIENTO
¡ ah, viento y viento !
cuchillo de voz, voz de cuchillo, mensajero sin manos, cruz sin cruz,
y meridiano frente a todo lo cierto y todas las frentes;
… ven a mi boca
y revienta mi alma para remediar mi ser queriendo ser,
tráeme lenguas a conversar con mi lengua,
tráeme la tos del mundo para enjugar este inminente ahogo,
tráeme arenas o aromas,
pero ven a mí para hacer madeja del uso que espera y tanto espera;
… si viento soy y hay viento en mis ojos,
si hay rueda y guerra de vientos en esta torva andante en que me soy y voy,
haga hervir el viento mi memoria, purificándola ahora del pesado dormir
de sus burbujas;
… cuanto más se crea mi aliento y se destruye,
cuanto más te busca mi voz y la quemas, nuestro abrazo se hace más perfecto,
más brutal, más sutil a través de tu ser hecho alimento y expulsado al mundo
con nervios y costuras principales de mi alma;
… muro y yedra para hacer maridaje a contraluz,
luz, sombra y sepultura a lo largo del paisaje donde los brotes se asfixian
y la vida canta y estremece;
… porque aquí es y soy mi viento, viento y viento a toda costa;
como un latido de parte a parte, contrahecho por esa mítica influencia de mil vidas
que no quisieron ser flor o crisálidas de abril,
sino sólo y estrictamente lucha, pendencia y guerra;
… así mi carruaje, y así, así esta vil metamorfosis:
dentelladas y victorias de viento contra viento errante;
… adónde, adónde voy contigo, hombre mío,
si esta silueta pobre se pega a la tierra, cual criatura desnuda y desolada,
sin vislumbrar caminos de míticas llegadas ni de glorias,
si sólo hay en mí - ah, mírame y mírate - exclusivamente, sólo y sólo, viento y viento.
POEMAS DE “YOSEL”
Depósito Legal: B-26.352-95
ISBN: 84-8132-044-7
“Quien se levanta temprano en busca de sabiduría,
no tendrá que ir muy lejos
porque la encontrará sentada ante su puerta”.
CEREMONIAL DE LA ORTODOXIA
... día a día me he levantado y he tocado la soledad y el dolor, el pus, la tos
y la niebla del cielo;
... y no sé si voy a morirme así,
con esta parquedad o atonía moral,
con esta ligereza anónima con que vuela el olvido sobre el amor,
o frente a este banal esfuerzo por conquistar un grito de consciencia
bajo el rito litúrgico del mundo;
… ésta, ésta ha sido y es la sed que me diluye,
la que me hace errar y errar no sólo a través de horas y años,
sino de este mirar con que intento asombrarme y curarme esta herida
que sólo me instituye postrado y destruido;
... me muero sin remedio por designio del silencio,
sometido al asedio de estos pocos sentidos que a las sienes me tiran
tempestades de arena;
... ah, si percibís que os miente la luz, sabed y creed que hay otra luz,
que hay otra institución con que emprender la edad de este tiempo domeñado y civil,
creedlo abierta y profundamente;
... hoy – y cual todos los días –
me observaré después de este momento de alumbre y de sigilo;
será un honor reconocer que vivo.
DE LOS HIJOS DE CAÍN
... a batalla abierta frente a dogmas con sus aros de hierro,
cogeré mi miedo y mi desesperación,
- y el llanto de la noche última -
y saldré a buscar
la luz,
la libertad,
arrancaré a la muerte su poder,
- las purísimas rosas de nuestros dioses heridos -
y os entregaré mi espíritu cantando,
y así mis cuerpos y mis fuerzas;
… sobrada opacidad ha habido, demasiado temblor
y gestas y exterminios contra el don de los ojos:
esa mirada que guarece y salva al ser, sus ruinas y sus resplandores;
… he de instruirme en esta profesión de hollar en cada instante un río,
un quiebro de agonía, un mar invertebrado y vivir;
… éstos son los cielos que instituyo ahora,
que una brizna de hierba prende fuego en mi boca.
CREACIÓN
… pobre, desnudo y ciego llego y llamo a la puerta de mi cuerpo;
[¿ ... y no he de salir de entre huesos y sangres,
de entre densas nieblas donde me cruje la vida
y siento un grito de angustia
rebelándose ?]
.... entro y, por los oscuros suburbios en que habito,
toco y bebo y me alimentan mis sombras,
mis soles caídos, la escasa fuerza del ser:
el calor que tengo;
… más que dolor, es un frío terrible el que me cruza;
pero soy un hombre ¿ no soy un hombre, no lo soy ?
¿ ... acaso no froto oscuridad y oscuridad y hueso contra hueso
para encenderme y construir mi dios y mis hogueras aunque haya de morir ?
... porque si somos dioses ¿ no he de volver y volver
para resembrar mis trigos y diseñar alondras y emblemas por mi alma ?
¿ no he de lavar las sombras y desterrar este temblor,
esta ansiedad abyecta y vieja con que venimos los hombres
a nuestro bastión de tierra ?
... pero, aunque el cuerpo muera y el frío sea terrible,
¿ no veis en mis manos, en mi ceguera y angustia algo cierto ?
decid, decid ¿ no veis alguna luz… ?
DEBATE CON LA ETERNIDAD
.. aquí se lucha día a día, y minuto a minuto y miembro a miembro se muere,
e internamente un fuego, una creación deviene en daño, y libertad,
y conocimiento;
[… y palmo a palmo y miedo a miedo cruje,
chirría el infinito por un instante
y se va]
¡ … nadie, nadie sabe cómo engendran dolor y amor estas fuerzas,
esta eclosión de vida buscándonos y ungiéndonos,
resucitándonos… !
... y surgimos,
y es un nacimiento a otra luz, a otra nueva edad, y a un silente
– pero tenso y duro –
acto con la muerte para poder volver.
CRIBAR LA OSCURIDAD
... y no supe seguir – cuando niño –
con la miel de los ojos, con los ríos y cielos
del corazón;
¡ … es tan natural deslucir, ocultar la luz ésta
de la niñez, vaciarla en un vado oscuro
y cruzarlo sin otro resplandor que huirnos y dolernos,
y aun desconocernos... !
… no, no vuelvo la vista atrás;
pero vuelvo a encontrar instantes incorruptos
donde la fe todo creía,
todo esperaba;
¿ … acaso no es mejor coger alguna vez los pasos
de la desesperanza, cribar la oscuridad
y ver qué queda ? ¿ no tengo que vivir ?
DE AQUÍ, DE ESTE MOMENTO
... que me dure la memoria; que cuando merme la vida
me dure; que me dure en el frío y el miedo,
cuando vuelen las hojas y resuciten los toros y los perros,
cuando sea tarde y al encuentro me salga la mujer que no ame y yo ame,
que me dure cuando toda esta luz que detento ahora
parezca oscurecer definitivamente los colores divinos:
la estancia pura y cierta de este tiempo hermoso.
EL CORREDOR
¿ … acaso no soy un corredor con los pies hinchados,
desollados, desollada la voz y el alma,
mientras todos oímos pasar tronando la paz
incendiada
y deseada
como una paloma de cera
roja
por la luz del deseo oscuro, el verdadero,
el hondo fuego nuestro ?
¿… no vengo de quebrar los anillos de oro,
de obligar a los dioses a los diezmos del hombre
y a esta admiración del amor, a lo que somos:
eternos ya por la lucha y el llanto ?
¿… y quién, quién de vosotros me verá correr
por los filos ardientes,
y a riesgo de vivir por siempre no querrá partir
y correr conmigo, quién ?
ELEGÍA PARA MÍ MISMO
… estoy mirando
con los ojos de Orión en sus abismos
y en su frente provoco tormentas de razón y de tormento,
y sinfonías, y llantos, conflictos y torrentes planetarios;
… he cruzado su sangre tantas veces,
que es difícil contener la tristeza
por los pozos heridos de su alma;
…yo sé que se levanta
y me encierra en los ojos y a solas me interroga,
y que soy entonces como un extraño amante
junto al golpe terrible de su corazón;
… soy un poco de Orión hollándose
y en él mismo doliéndose;
aquí, aquí soy y es: donde oculto su sed con mi sed habitada.
ESTA CLAVE MAYOR QUE NOS DEVORA
... ahora,
si el tiempo no tuviera prisa,
podríamos hablar, descorrer el silencio
y reinterpretar nuestra sed de amor bajo la luz secreta de la lluvia;
... y ahora,
si el tigre
no fuera a residir en soledumbres o en su propia prisión,
cabría - digo -
reblandecer su pecho con el llanto implacable de la selva;
… pero ya no;
el tiempo ha aprendido a morir
y baja desde el cielo como un río mojándonos,
y así, mojados por su muerte,
un mar de eternidad gobierna en todas partes.
JUICIO
... las columnas rojas se incendian
y el corazón se entrega y descoyunta con los albores
primeros de su muerte;
... frente a frente es el juicio de la luz
y de la sangre, y están a prueba las horas,
las fuerzas habitantes y los huesos;
[... quiero lavar los pies del reino,
los vuestros,
los realmente poderosos,
los que sobre sí mismos me elevan
para incendiar y ver arder mi casa]
… y ya,
exhausto de dolor, desnudo y pobre,
a mi casa quemada os convoco e invito.
LA ENFERMEDAD DE ORIÓN
... toda
mi sabiduría
es
un hombre
celebrando el ser en sus múltiples cuerpos de dolor
y la autoría del tiempo destruyéndolos;
... cuando hallé
las rosas pervertidas
y la luz del Edén aprisionada,
y los huesos, los labios y los gritos duros como el diamante,
fue en mí la enfermedad de Orión:
saber por qué se muere;
... que comiencen ahora las horas,
que alguna vez, del árbol de la ciencia,
podré librar los gritos, los labios y los huesos;
[... ah, me libre Dios, también, de las palomas]
MISTERIO
... nos estamos matando; son las guerras terribles
del corazón; ¿ y no serviría invocar la luz o la ternura
para que el dolor cesara ? ... porque ¿ se detendrá acaso el amor ?
¿ ... o quién viene conmigo a la esperanza, a instruir auroras
y darnos claridad, vamos, amigos, quién quiere venir, quién viene ?
¿ ... es que alguien busca a otro hombre y le besa las manos ?
¡ ... y cómo morir amando si deseo, si deseo tanto vivir !
… miradme, miradme como hombre y loco aún,
temeroso de su descubrimiento y frente a la congoja increpándose;
... porque si algo queda,
¿ no será este misterio que me sorprende ahora,
el del amor, el nuestro, el que descubre y hiere nuestra propia vida ?
SER DE AIRE
... sean en ti las floraciones de la misericordia y tengas tú,
– y cobijes siempre –
el pan,
la prenda de los dioses,
la resurrección que da la luz;
... la sinfonía
tuya encienda todo y lo amanezca:
la eternidad, el fuego protector,
el agua;
… pues allí, donde las nieblas,
¿ no hicimos de la luz futura la flor de la paciencia ?
¿ no soñábamos esto acaso en la espesura aquélla,
la del arco tan alto ?
... mira en la fragua qué dolor, qué semilla de brasas,
qué llama azul contiene la ambición del cielo,
mírala y contémplala;
porque, si ser de hombre ya no es merma,
¿ quién llegará a las nubes, quién ?
... oh fuerzas,
sacadme esta esperanza a vuelo,
tocad mi sangre, alborotadla, hacedla sutil y dejadla libre,
que, etérea, viva,
que fulja,
que se haga de aire y que busque el aire.
SUCESO EN LA MAÑANA
... hoy, sin saberlo, ha venido entre mis ropas el ángel de la muerte;
... saltaron los perros a mi mesa
y mordieron los papales, los teléfonos;
quebraron la luz de la mañana y el rocío, y todo mi universo
- el que acoge y reconforta los goznes de la vida -
cayó sobre sus ejes de náufragos y ángeles;
... cualquier intensidad acerca del dolor
fue cierta y ocurrió temprano, excesivamente pronto:
cuando hombres y relojes sucumben a las horas
y al vuelo incontenible de la libertad.
VERTEBRACIÓN
... anda, hijo,
entra y negocia con la muerte;
... tenemos, hijo, que ganar,
tenemos que adentrarnos, ver dónde se agrietan los puentes de la vida
y saber por qué las fuerzas y las iluminaciones caben todas
en una gota de agua;
... hijo,
tenemos que arrancarle a la muerte un día, un instante, un latido,
construir la luz de un sol y después seguir,
seguir frente a la hoz, frente a la noche espesa y alumbrarnos, vernos,
comprender qué es este ser que está muriéndose
sin más brazos que la amnesia del mundo y la atrocidad
del frío;
... hijo mío, no es fácil, no, y nunca lo será;
pero ten y llévate mis fuerzas:
el fuego de mis brasas y el agua pura de mi corazón.
OTOÑO EN EL BOSQUE
... tras el vuelo sublime de sus sangres,
el bosque suena herido;
¿ será el rumor de la vida que huye
o el aliento con que brota en las hojas
la luz que queda… ?
¿ también esto es el año… ? ¿ tanto había… ?
... ya veis, me asombra y asusta la belleza porque no la conozco,
¿ cómo, si no, esta extraña forma de aventar la labor del tiempo
y este resplandor que bajo el cielo se abre ?
... pero, a pesar del velo del asombro,
¿ no huele el aire a ternura acaso, a fe, a renovación y a no estar solos ?
... ¿ y no habrá oculto un dios o una alegría extraordinaria, pues que vivo,
y por los hondos atrios de mi alma voy cantando ?
GUERRA VIVA
... esta intuición de libertad,
¿ de dónde viene,
quién me la trajo ?
… oh luz, oh llave exacta de mi drama profundo,
descúbreme a la obra de mis inundaciones,
el adecuado rito de tu conocimiento
y tráeme a la fecundidad de mi guerra terrible;
¿ … cómo podré - sino con luz y guerra vivas -
instruir una ley de esperanza
si la levedad toca al hombre de mi corazón ?
... me encuentro a cada instante con esta ingravidez del vuelo,
con esta inercia pronta a la partida, desmembrado como un viento
de marzo;
... aunque, a pesar de todo,
como si el miedo y la premura pudieran detener mi vida.
CARÁCTER
... Madre de agua,
no me llames para los claustros, ni para el olvido,
y no, no para herir al viento ni gangrenar la tierra;
… Madre, para la vida, llámame;
por la eternidad – y aunque no tenga nombre – búscame,
que quiero el verdor del aire;
... Padre de fuego,
libértame en tus brasas, en la luz de tu llama déjame prenderme,
que vengo para todas las muertes y resurrecciones;
... los hijos de Caín contamos alma por desastres y auroras por amantes;
es nuestra sed de fuego, la hoguera con la luz y el movimiento,
sueños vivos abriéndoles los cántaros
a las diosas que guardan los óleos sagrados del rocío;
... Padre y Madre, paras las rosas no me neguéis la vida,
y con mis trozos de dios y hombre, mojados y encendidos,
volvedme y rehacedme;
¿ ... no veis que tengo el agua y en mi sed la lumbre ?
¿ ... no veis que, cual brasa ardiente, se los arrebato al cielo ?
¿ no veis que al asalto entro y de él tomo el Amor ?
MEDITACIÓN
... este verano de mis muchas edades, de mis muchas dimensiones,
- y consolador sereno de mi vida -
ha pasado y pasa abriendo remansos e invioladas cancelas,
recintos ya sombríos donde tuve la memoria
una vez tan sólo;
¡ ...ah, cuánto estamento la luz ha derribado buscándome esta tarde !
[... hay cierta extrañación y recelo hacia mí mismo,
sutiles rebeldías frente a la edad en que el rubor cubría la edad y las cerezas]
... oh contemplación, oh conocimiento, que bajas a las sombras y lo embelesas todo,
oh tarde con sol nuevo y gorriones que huyen como linderos móviles del alma,
¿ por qué estáis aquí y cuál es la ley que esgrime este instante tan sutil y hondo, tan breve y poderoso… ?
ELOGIO DEL PROPIO DESCUBRIMIENTO
[... se duelen, alucinan por mi cuerpo
y resplandecen, vibran y lloran como amantes,
y se despeñan y abrasan con la esbeltez y dardo de la infelicidad]
... vivientes, vivientes son las fuerzas que autorizan el corazón;
¿ ... puedes oírlas tú, ser mío, puedes oírlas ?
¿ ... no abren arboledas y ríos y ternuras
aquí, bajo la piel, en los pulsos,
o te incendian y apagan, tirándote al suelo como un escalofrío sin dolor ?
… si es así ¿ por qué, por qué tiemblas ?
... muéstrate abiertamente como el señor del mundo
al describir su voz;
... adéntrate, pues, en tus muros y lluvias, en la hebra voraz de tus enredaderas
y grita como un hombre-pájaro o mujer-pájaro, pero grita y grita hasta ser consciente
de que el cielo te teme y ama; entonces estarás a salvo;
¿ ... has entendido quién eres ?
CIENCIA
.... esta ciencia de amor,
¿ cómo y quién la ha instruido
y qué religión es ésta ?
¿ pues qué belleza y aroma exhala y dona
el conocimiento, la luz del hombre ?
… porque ya no hay temor sino serena y cálida
fascinación, anuencia, festejo y mesura en la verdad,
cántico;
... mirad con cuánto esfuerzo ha sido el despertar,
en cuánto accidente y crucifixión,
en cuánto ha reinado la oscuridad y el miedo;
... algunas certidumbres han llegado ya:
los cielos van más bajos y claros
y el hombre los posee, los conoce y sabe,
y toda infinitud le es ya posible;
¡ ... quién, quién cerrará los candados del aire !
TAREAS ÚLTIMAS
... ábranme, pues, y enséñenme a morir,
denme la armadura secreta del silencio y su luz,
la sabiduría del término;
¡ ... miren que he pasado naciendo
toda la vida ! ¿ y cómo, cómo tanto
para nacer ? - dirán
... pero, ¿ es que no ha de servir siquiera un resplandor,
la alegría serena que busco
para afrontar la exactitud, hondura y sello
de la muerte ?
¿ ... desde dónde, desde dónde he venido, y cómo es que saldré a la vida
a hombros de mi vida, cómo, cómo es esto ?
... si así fuera, o si así ha de ser, para ese instante pido un hilo de razón
y ternura; sostengan aquel silencio que pido y ayúdenme,
ayúdenme, por favor, en esa hora en que estaré tan solo.
INTROSPECCIÓN
… ciertamente hace el sufrimiento conformarse con poco;
uno llega a comprender que qué sola acude internamente al corazón
la libertad y allana con mesura esta incertidumbre de adónde ir,
cómo ser o estar y al fin morir;
¡ ... porque se deshabita uno de tantas, tantas cosas,
y tanta sombra perdemos en este desvestirse
del ropaje del frío !
… aunque, después de todo, en la claridad
que dejan la desolación y el tenue aparecer
de la certeza del conocimiento, todo goza y se cimienta compartiendo
ese brillo divino que albergaban las hebras terribles de la noche;
... yo sé que sabéis,
que sabéis muy bien de qué estamos hablando.
MEMORIA DE LAS INTERACCIONES
... acaso esta mañana de mi vida, sensual y tibia,
alta y clara sobre el trigo maduro del crepúsculo,
- acaso, digo -
no guarde más que brillos de pájaros y soles;
… o acaso de este instante quede sólo un ruego,
una ocasión ilusionada de amar,
un pálpito en la paz que alguna vez detenta el corazón y lo devora;
… y ya, mortal y a salvo,
nada impida admirar - junto al sol del estanque -
el poso de la luz y el fin del tiempo.
LOS QUE COSÉIS Y SOSTENÉIS MI VIDA
... cortos e inciertos son mis pasos:
piso en la sombra, en la inmensidad que dan las piedras
que viven y se mueven,
subo y bajo escaleras sin baranda ni escalones,
dudo;
...a veces caigo y, herido,
quedo inconsciente [... y resucitar
no es fácil, la luz ¿ quién la regala ?]
... lo he oído a vagabundos y ladrones de desiertos,
a mensajeros, a dueños de serpientes y dragones;
... por eso voy despacio, por eso busco ayuda
y sé que una cerilla es grande,
por eso es confortable saber que estáis ahí vosotros, mis amigos,
los que a diario coséis y sostenéis mi vida.
POR LA ESPERANZA
... ahora que sale el sol ¿ no saldrá
también mi vida de entre los árboles
y desde detrás de la tierra ?
¿ y no apartará sus huesos de la puerta
y entrará la mañana ?
¿ ... cómo es esto que busco: la resurrección nuestra
que tanto y tanto necesitamos ?
¡ … porque no es posible que nazca tanta luz y deslumbramiento
sin razón
ni fe
para que el conocimiento oscurezca
y esta utopía por vivir
nos falte !
… porque no, no ha de ser la belleza tan sólo lo que es,
sino lo que espero:
aquello que nos oculta a todos tras los preciosos muros.
SEGUNDO CANTO POR LA ALEGRÍA
… y nadie, nadie sabrá nunca lo ocurrido
cuando pasó la muerte devastándome, y ya, con celo y desmesura,
fue mi cuerpo un témpano decrépito de huecos y silencios;
… porque llevo mi muerte
por la calle
y no puedo colmar dos gritos de tristeza;
... aun así, lejos, muy lejos, en mi íntima estancia, recuerdo la alegría:
aquel poder sublime que llenó mi sangre de rosas inmortales;
... conservadla, lucidla ahora, aquellos que venís con los brazos en alto.
VIAJERO EN EL TIEMPO
... en este embarcadero en que todo bulle entre idas y retornos,
tomo orilla; ni siquiera cesa el rítmico sigilo de los ojos
a esta audiencia y exégesis del tiempo,
pues es difícil captar la sinfonía de la tierra y el cielo
sin rendir un culto callado a la armonía;
... si mido la verdad como la sombra, apenas nada queda
si no es este regusto viviente y constante de ceniza;
... acaso tantos puertos no sean más que el arpa
que instruye los arpegios de las notas,
y el pulso trastornado los confunda sin otra simpatía reverente;
... hay rescoldos de luz, pequeñas claridades que quedan, no obstante,
por las manos y el fragor del alma;
... un hálito de aliento se observa meditando y descifrando las cosas.
FRÍO
... a las dos de la tarde
la niebla me acosa brutalmente, me golpea,
me hiela;
... intento resistirla cubriéndome la cabeza
y los ojos:
las brasas con que vivo;
... hoy no saldrán los ángeles del cielo
ni medrarán tampoco el sol, los musgos ni el canto de la urraca;
... nada ni nadie quiere salir a la intemperie
y morir;
hace frío, mucho frío.
RUINA
... cuando intuí la luz, cuando la intuí y la quise,
bien creí que podría consistir en ir, asomarme a ella
y recibirla, y ya, ahíto de poder y en su virtud a salvo,
gozar y tener la eternidad resuelta y redimida;
¡ ...mas nadie, nadie ha visto mis valles desolados,
mi casa, mi atuendo de vida
cayéndose, desnudándome al frío
de noches profundas o bajo amaneceres pálidos
y rígidos como la muerte !
... y si la ruina ha sido grande
- y el dolor lo ha sido-
un calor, un aire nuevo y tibio llegó
bajo una incipiente y sin embargo progresiva, serena y limpia luna triste;
... conservaré estas cosas por si la ruina vuelve.
UN HOMBRE NO PUEDE RESIGNARSE
¡ ... mil años escribiendo para instruir el diezmo de mi vida,
y aún no estoy seguro de que pague !
… yo intuía los fuegos de los dioses,
traía el tiemblo del asombro, la fuerza de vivir del cielo,
el eco de las horas creándose…
... un hombre no puede resignarse a morir sin un sueño,
y no, tampoco abandonarse al río que lo lava
y lo destruye;
… “ tiene que encontrar y darse otra palabra,
otro don, otra rueda de viento que lo inicie
en los ritmos secretos y vivos de la lluvia ”;
¡ ... mil años escribiendo para obtener el diezmo de mi vida,
y aún no estoy seguro de que pague !
… “ un hombre no puede resignarse a perecer,
no, no puede, no puede, no puede ”.
ESTÍO
… te he esperado por las noches de agosto,
cuando la luna prende los viñedos del cielo
y las uvas celestes centellean y bailan;
cuando Eolo sumerge la estación en fragancias
y los senderos se embriagan con moras y tomillo;
… te he esperado a la lumbre de las manzanas rojas,
cuando las higueras rebosan azúcares y néctares
que agrietados higos con deleite rezuman;
… te esperé hasta el fin desesperadamente,
cuando agosto se henchía con fulgores y ubres
y en sus venas guardaba el panal más excelso:
esta ebriedad, palpitante y plena, con sus horas divinas.
AMANECER POR EL RÍO
... támaras, álamos y chopos: los límites del mundo
y el rocío;
evoco la luz, la esbeltez del agua y el aire,
el vuelo al corazón de esta esperanza nueva,
- oh amor de paz -
sublime proveedor de la abundancia;
… soy testigo - confieso enamorado - del genio de la vida;
cómo si no este golpe de emoción, este abrir de par en par las puertas
y ser Dios que quiere florecer en mí y en cualquier parte…
NOVIEMBRE
... siempre quise iniciarme en esta luz de noviembre,
sentir el aire tibio discurrir por la jara,
descifrar la conciencia del año, la de la brevedad,
saber cómo se incendia el color y cómo ha sido y es
que de pronto la sombra no existe, ni el hambre, ni el miedo,
pero sí noviembre pasando, deslizando sereno
sus rescoldos de lumbre, su ambrosía de yerbas y agua,
lo indescriptible del mundo, el vuelo del sol, la contemplación…
AQUELLO ÚLTIMO
... que mi última palabra no sea “adiós”,
ni una frontera para la vida y el conocimiento,
y no y nunca una puerta de cierre a los espacios de oro;
... porque ya he contemplado la unidad de las cosas y el tiempo,
la voz densa de la muerte y esta sed de amor, la que tanto me vale
para la lucha y vuelo de las resurrecciones;
... que mi último gesto no sea para las conformidades y el rito solemne,
que mi gesto huya del baldón de la ruina;
... ah, observad mi lanza: forjándola estoy para los que mueren
y para los heridos;
... por tanto, mirad bien quién se levanta y vence el miedo,
y quién, de entre los muertos, arroja el cadáver de su cuerpo y sigue;
... para éstos, para éstos será mi rebelión, aquello último.
ESCUCHAR EL DOLOR
... quien no escucha el dolor,
¿ de qué vive, cómo y dónde amanece ?
¿ coge un vaso de vida
y lo levanta ?
¿ saluda y se despide ?
¿ tose ?
¿ es mujer, es hombre ?
… porque desconozco las razones
de un alma,
callo;
… pues ¿ acaso no es como matarse
vivir entre los huesos rotos
y no oírse ?
… y porque es un compromiso no sólo narrar la libertad
sino traerla,
hacerla ser;
... y ello a pesar del misterio,
y aunque el beso del dolor nos mate.
DE LA FLOR DEL ALMENDRO
... y si esta luz del sol me da alegría,
mis ojos ¿ qué son ? ¿ qué son, qué guardan
y a dónde van… ?
... pues si allí, en el fondo y oculta,
estuviera mi alma ¿ qué es en ellos la luz ?
¿ qué suerte de alimento
les trae
y qué misterio es éste que asiste
y une para la dicha ?
¿ ... podrá el amor ser tanto
- y aun tan duro y desconocido -
que esté y ocurra por nuestros cuerpos
como un milagro ?
… porque si así es y de esta verdad vivimos,
entonces, dejádmela crecer, dejádmela,
preso estoy de la flor del almendro.
FRENTE AL MAR
… porque esta claridad quiero tenerla
hoy,
y este intento, esta frágil calma con que atildar la voz,
la gratitud de un rato inesperado;
¿ ... viviremos del verdor de este sosiego
alguna vez ?
¿ lograremos lustrar de herrumbres y ordalías la mañana
para mirar y ver ?
… guardar quiero este instante, retener si es posible su luz
con su guija de amor callada y quieta aquí,
en el umbral fresco de la inocencia,
donde no aniquila sino que rompe y llama un rumor de fe y conocimiento;
... mientras pueda encender y aventar el mar,
quisiera comprender esta emoción, este nuevo piar de pájaros
tan bulliciosos y muertos durante tantos y tantos años.
GRITOS Y VIENTO FRÍO
... entre juncos y días corre mi vida como nube y año,
como muerte y sol;
todo lo juega;
... como fiesta marcha oficiando sangres, abismos,
mareas profundas y eternidades, primaveras sin fin;
… al final, gritos y viento frío para nacer; verdad íntima y pura,
vigilia con que ambos oficiamos en silencio;
… y me oigo; y siento este bramar
de mis dioses en guerra por barrios desolados,
siento asimismo la existencia del mar, la levedad,
el pan negro, la cercanía y sabor de Dios en la ceniza…
... corre mi vida no temerosa, pero sí con sus cuchillos dispuestos
y sus templos asediados,
sí con la tragedia de un hombre buscando,
urgiendo un resplandor ardiente y vivo;
¿ ... podrá en la espesura vibrar tan alto
para alzar en mi cuerpo un candil
de esperanza ?; no es mi vida, es nuestra vida.
TERRITORIO INTERIOR
... esta labor dolorosísima de ir haciendo diariamente otoño,
de desgajar lino ajado del ser
y darlo al fuego,
¿ quién la ha hecho, quién la ha vivido ?
pues ¿ no diría que, cual aurora, la memoria necesita de otra luz,
otro fulgor y otra esperanza ?
¡ ... mirad, me estoy quedando sin nada ! tan sólo toco
mis cuatro huesos: la camisa, la duda,
la verdad y la hez que soy;
porque ¿ … habrá una estancia donde orear los tiempos de dolor
y en carne viva perciba la mañana ?
... si así fuese, para adentrarme en ella y recibir su luz,
¿ me valdrá este tiempo ? oh ser mío ¿ nos valdrá este trabajo ?
LA LUZ VIGENTE
... en mis brazos ha muerto una paloma,
el beso de mi padre y el beso de la tierra;
en mi pecho ya fueron los amigos, los pámpanos ya fueron,
y la tarde triste…
… soy joven para habérseme muerto tantas cosas:
tan sólo he andado de clausuras;
... recojo mis gaviotas y se van tierra adentro;
como sin viento y sin dolerse,
así van;
... siempre quedan dos horas a la espera de que pasen
con sus golpes de ensayo y de instrumento,
y un pulso entre los ojos, a fin de que en el daño,
la luz vigente resista y permanezca.
TERCER CANTO POR LA ALEGRÍA
¡ ... si con la reja de sangre y el arado de fuego
lograra llegar al corazón
y surcando en sus tierras cultivar la alegría !
... y si después hubiese fiesta
y un viento jubiloso derramase en las calles
este hallazgo mío - la dicha del hombre,
la vida sola - ¿ quién no viviría ?
¿ quién no saldría a buscar oro puro y, encontrándolo,
no hollaría su propio corazón para seguir viviendo,
¿ quién, quién no ?
UN DÍA EN QUE SE AMASABA EN CASA
¡ … cuánto queda de la boca del horno
y del claro don de la recentadura,
de aquel olor a pan – ah, hogaza verdadera,
luz del cuerpo, vida, gloria sola… - !
... un hogar no se sabe lo que vale
ni una mirada en él con el hambre encendida,
ni la amorosa hondura que adoptan las ausencias;
... porque no me digáis que el tono de la luz
no adquiere por la casa otro esplendor,
no me digáis que no veis en él celo vivo, y guía, y descubrimiento;
... y si así fue, y si así sazona Dios mi memoria y corazón,
creedme, es que aún vivo y aún puedo esperar.
DEL SOL DE DICIEMBRE
… aquí no me toquéis;
no,
aquí no;
... bajo el son del mundo dejadme este verdor crecer
y que siga la sal, y la tarde;
… no, aquí no me toquéis, que tengo que aguardar a la flor
del almendro;
... para ser de manzana no hacen falta diciembres,
ni martirios, ni borrascas, ni altares;
... ser de hombre,
- ay de mí -
significa que he de hallar la fuente
y, bebiendo, acallar los rumores del agua y de la luz que persigo;
… no, no;
aquí no me toquéis.
CONOCERSE
... un hombre, bajo su propio ojo,
no sabe lo que es, pues sombras y telarañas, perversidades y bloques de sangre
toman vida y amurallan dentro, luchan…
¡ ... ay, ay del viajero que se pare ante la puerta
de su alma y llame… !
... porque uno va en definitiva como a abrir algo,
a encontrar algo en esta viña suya de agua y fuego, aquí mismo, donde tenemos
la luz, la tierra y el oscuro, el ardiente y gélido don del conocimiento;
...un hombre, bajo su propio ojo, corre el riesgo de morir,
y, ello, porque nadie puede descorrerle los velos secretos de su muerte.
HOMENAJE
... es para ti, alma mía, que lloras porque estás despierta en un túnel
sin vislumbrar sus paredes mientras ruedas y ruedas por la infinitud de un tren
que no se para nunca y en el que falta aire, la luz no llega,
y no aparece la puerta ni la desesperación última que, si no es valor,
sólo atrae silencio final o desmesura;
… y no tendrás mi duda contra ti aunque te vea correr
de acá para allá, libre, por este tren o túnel de papel,
de tiempo y amor cual cáliz civil y santo;
pero sabes bien que puedes parar la exactitud y salir de los trenes oscuros,
de las limitaciones móviles y del crudo paroxismo de las inhibiciones;
... pero antes, desolada y libre - y digo y diré libre, libre y libre -
habrás de digerir las negras mariposas que enturbian el control del pensamiento;
… porque donde crees que estoy no estoy, y el amor que acongoja mi corazón,
ah, nunca, nunca sabrás cómo es en mí esta tarde;
... así, y sin reproche alguno, saliendo del fervor de mi lluvia,
podrás tomar y seguir siempre el indestructible y magno vuelo de tu libertad.
COBIJOS SORPRENDENTES
... a esta serenidad, a esta limpia ocasión de ver y oír la danza del sol sobre las cosas,
yo la llamo gratitud y gloria y alimento
que a este instante debo;
[... lo pienso y digo trascendido,
como de luz, de miel y sin retorno]
... si esta resurrección, a la que entregaré mi fe, mi riesgo y laberinto, no fuera o existiera,
decidme: en qué habitar y por qué luchar,
sino por estos pocos y pulcros huecos de encanto y dicha.
... es pasmoso vivir.
CONTEMPLACIÓN DEL PUERTO
DE SANTURTZI
... ya es diciembre; pero esta mañana azul y cálida,
cubierta de gorriones y gaviotas, se detiene en el puerto inusitadamente;
como si este armazón de muelles y grúas, de barcos y graneles,
la hubiera prendado, y ya, suelta y libre, fuera del tiempo,
anduviera de acá para allá no de fiesta, sino de luz, de consuelo y brazo
para la vida;
... yo, desde aquí, tras los cristales,
la estoy mirando como quien descubre la inmensidad
y queda desamparado y roto por su pequeñez;
[la alegría del ser y su alucinación primera,
la increíble sorpresa de su descubrimiento]
... pero a pesar de todo, y aunque la mañana exista y alumbre
tanto cielo y cubra los muelles, mi ventana y el mar,
yo sé que estoy aquí, detrás, sintiéndola, con un leve temblor
por poder mirar y saberme vivo.
HOLOCAUSTO EN EL MAR DE BRONCE
... todo el tiempo está aquí: un sol verdadero me abrasa el mar y no sé qué hacer
con tanto fuego, con esta convulsión de la conciencia en llamas;
¿ ... debería utilizar la emoción exultante de un día infame
y salvarla ? ¿ o tañer a urgencias y a rebatos, invocar a dioses con sus lluvias vivas
y socorrer mis criptas, las tan hondas del pecho ?
... pero no, dejaré
que el incendio culmine y que su esencia infinita
resplandezca en las gotas más humildes de agua,
para así, mojado y encendido, de este mar de cristal
rescatar la palabra.
SUBURBIOS
¡ ... ayudadnos, ayudadnos, hermanos !
… cantad para que la tos no nos mate,
para que nos vuelva a llover pronto
y nos mane el agua en la peña el año que viene;
... hermanos, aquí no hay poder, ni dinero,
aquí hay hombres y mujeres de paro y de subsidio,
de corazón blanco y corazón negro,
aquí está la luz dura, la que vais dejando para nosotros,
los esclavos de la ley y la guerra;
¿ … recordáis Ruanda y Sbrénica y Darfur ahora ? no, los habéis olvidado;
de igual modo nosotros seguiremos aquí, bajo estos tenderetes
implorando auxilios, y siendo extraños y tosiendo siempre,
y, ello, aunque muramos secos o desesperados y todos los días;
lo sé, pues continuará ocurriendo aunque cantéis, y la tos, subsidiada y mártir,
de repente nos deje; aun entonces, seguiremos muriendo sin cesar;
… pero a pesar de todo, cantad hermanos, cantad todos los días,
cantad, por favor, cantad; no, no dejéis de hacerlo.
CELEBRACIÓN
... cuando acabe este poema,
tú y yo
tendremos una rosa despierta entre los labios;
… cuando terminen mis palabras
y todas las consideraciones e ingenios y gobiernos callen,
seguirás oyendo aún la voz del gran silencio preguntándote:
¿ qué estás haciendo ahora ?
… y juntos hablaremos del ser, de la edad de la niebla,
del cobijo del mar y el corazón;
… porque si así no fuera,
no estarías sintiendo que te amo.
PIEDRAS
… las piedras de hombre son duras;
no alces la voz, observa y calla,
dale al cincel, camina;
… la luz no viene sola,
no entra por puertas cerradas
no llora;
… la luz se interioriza, piensa,
se levanta y ocasiona otra luz,
sabe;
… pero estas piedras que gritan
y son piedras ¿ cómo lustrarlas y verlas
claras como el diamante,
o cómo abrirlas y no caerse
por los chorros de luz que las diluye ?
¿ ... pero sobre todo, cómo, cómo ser de hombre luego
para seguir ?
===
TÍTULO:
DEL AGUA Y DEL FUEGO
D. L.: BI-2194/97
I:S:B:N: 84-86064-02-3
Autor:
ORIÓN DE PANTHOSEAS
E-mail: [email protected]
DEDICATORIA
... con gratitud y reconocimiento
dedico este libro a todos
los que pasan por el mundo
construyéndolo.
Autor:
ORIÓN DE PANTHOSEAS
DEDICATORIA
... con gratitud y reconocimiento
dedico este libro a todos
los que pasan por el mundo
construyéndolo.
APREHENSIÓN DE LA LIBERTAD
O TESIS DE LA INFINITA MUERTE
... puesto que he de abatir inexpugnables presidios de antiquísimos órdenes,
y el pus - secta o hez de mi pensamiento -
necesito abrir, escuchar y saber con qué imposturas me deleita la sangre,
y con qué ilusión y adornos me oprimen sus anillos;
... hombres y mujeres extraños entran y salen de mi corazón,
y extrañas mariposas, unicornios y ángeles golpean,
sacian su sed con tiempo muerto, con espantos de amor, con vísceras de un ser que ya no crece;
... todas las revoluciones, estragos y ordalías llegaron a mis puertas
y entraron en mis mundos,
y hoy debo trascender el mar, ungirlo con rocío
e instar mis continentes hacia el verdor del aire;
... a partir de hoy, y aunque duela saberlo, correré el riesgo de morir y dar mi vida,
- callada y conscientemente -
por intentar labrar e instituir la luz.
CAPÍTULO I - El tiempo y su cuidado
NIÑOS DE LA HISTORIA BLANCA
… y allí estábamos, como rosas tardías o pájaros varados en un cielo escondido;
... mientras era el silencio nos cayeron las lunas, la luz, el movimiento,
roto todo, ay memoria, mientras pegaba y golpeaba la belleza caída,
vertiendo la ilusión tan joven, o no tan joven, por el uso y abuso de la muerte;
... si alguien vio vadear las cegueras del alba, si alguien vio cómo fueron las navajas
del hambre, los témpanos del miedo, ah, si alguien los vio, sabe bien del amor,
pues que el dolor se acaba amando – ah desgracia infinita – aunque torne amargos
los panes reverentes;
... fue en el pueblo y en la ciudad de piedra, en los presbiterios sacros de los credos civiles,
fue donde sólo hijos-súbditos hubo, hijos yermos, desvertebrados hijos, hijos tristes;
... éramos madreselvas-niño o niños-madreselva pálidos por el sur de las tardes,
tras una iniciación tan épica en las toses y gritos,
en los estremecidos vendavales del corazón;
... los niños de la historia blanca, ah, bien lo recuerdo,
jugábamos en las venas rojas del río y allí nos descubrían,
combatiendo la noche con la sangre furtiva de una hoguera.
DEL ECO DE LA BREVEDAD
... me acuerdo que quería abrir la altura para saber qué era el cielo,
coger a puñados el agua para sentirla bullir como la vida,
o cortar las llamas con las manos para descubrir su fuerza y tenerla;
... cruzaba, pues, por mí la brevedad y yo nunca lo supe;
por entre mis dedos se alzaban con premura las burbujas del mundo
y yo las estallaba cual pompas de jabón y no de hombre,
ah siluetas lejanas, ah lumbres vivas, ah remotas y primeras pasiones…
... y aún, aún la brevedad pasa, sigue pasando, y sólo a duras penas la memoria
consigue ser reconocida tras los graves destrozos, si bien, al irse,
va dejándola tirada con ingentes boyas de ruina y odio, de angustia y miedo;
... y aunque pueda decir que la brevedad ha dado conmigo muchos tumbos,
puedo asegurar también que aún dispondré de un instante para luchar,
encontrarle el punto débil y de un zarpazo reducirla y vencerla;
… pero no me haré mientras tanto de sal ni tampoco de piedra;
quiero vivir, óiganme bien, quiero vivir;
... ah, Dios mío, qué ingente desgracia si muriera vencido.
INSTRUMENTOS
... cuando vas por la calle vas lleno de instrumentos;
te rugen como tigres o un club de alfileres,
como esa infame calderilla que imperturbable corre y grita
en los bolsillos;
... porque no sé, ya no sé si tu saludo es una rama verde
o vas tirando arena;
sabrás que recuerdo aún tu frente, tu risa
y tu torre de rosas al festejar la sangre de los santos;
… era cuando incendiábamos el tiempo
y las higueras y el fuego deparaban romerías con tardes de néctares y mimbres;
¡ ... amigo, es tan fácil matarse en la memoria !
REBATO
... siguiendo el curso de los acontecimientos,
ayer mismo éramos muchos los que irremediablemente íbamos a morir,
los que con la mañana, las horas y el sol hechos pedazos,
- y llenos de agujeros -
como tributo de pago inexorable íbamos a caer sobre el asfalto
y a ser pisados por los viandantes, a pasarnos los autos por encima
y a ser cubiertos de tiempo, de dióxido y noches monótonas de hielo y lluvia;
… pero estamos aquí, quizá solos o con el miedo creándonos aún escalofríos,
pero al fin reales como piedras, vertebrados en mujeres y hombres nuevos,
hondos, puros y nítidos cual sacramentos vivos;
ved cómo la vida nos tocó a rebato en su última noche, cómo resistió la lucha
hasta hallar el río de la madrugada y nos trajo a salvo aquí, a este instante
más fuerte que el asfalto, más fuerte que la furia del dolor y el destino,
pero más, más frágil que la luz, la luz que había.
NUEVA HISTORIA INTERMINABLE
...por auroras yermas bailaremos sobre vertederos de fango, sobre cerros de escombros
y campos pútridos de arroz;
donde ladran los perros y las arañas tejen sus hechizos de muerte, bailaremos;
tendremos que pasar - eso sí - por grandes calles y avenidas
recogiendo trozos de hielo para el dolor y la hinchazón del mar,
y nos preguntarán los niños que de dónde venimos,
pues que habíamos faltado a la cita con la primavera;
... pero el mundo, que es duro como la verdad y cínico como un chiste de curas,
¿ hará que apretemos los labios y las cejas para mentir o, simplemente,
nos ofrecerá un rodeo de memoria para inventar un tiempo con su corazón
y leyenda falsa y breve ?
... tenemos que abatir muchas murallas de cera y comprometernos
con la paciencia, ya que no dispondremos de hogueras con que abrir el cielo
de otros días lejanos y hermosos;
... pero, quien quiera venir a esta dura y larga aventura,
tendrá que perder su peso y dos onzas de oro, y amigos, y amantes,
y, sin salir del cuerpo, estar listo para tomar su vida y emprender la marcha;
... la primavera nunca quiso esperar.
BREVE TRATADO ACERCA DE LOS DIOSES
... también, también los dioses se equivocan;
por muy dentro, por muy hondo que vivan,
los siento llorar, brillar y gemir entre luces fugaces por mis barros oscuros,
o tapiar con olvidos y arcillas definitivamente los boquetes
que van dejando al desaparecer;
... y también ellos se cansan, y salen al atardecer conmigo
a entibar la noche íntima, a estremecerse, a recoger dos estrellas del cielo
para luego toser un poco y regresar a casa;
... a veces, en silencio, hombres y dioses cansados nos encontramos en el portal
y subimos en el ascensor como refundados, como solidarios;
... al final, cuando es así, hay unánime mesura en nuestras breves
y simples despedidas: todos nos vamos y nadie tira piedras.
LIBRE
... los dogmas,
- credos o anillos de dioses o de hombres -
alambraron y atajaron mis manos y mi alma, y mis ojos y labios con tumbas,
con sierpes, con terrores;
[y también con fuegos, y palabras, con duras, con eternas y terribles palabras]
... siembra de libertad yo,
que atravesaré los ríos, que incendiaré con vida sus orillas
y arderé con ellos dentro;
que torrente incendiado y cual son de espíritu bajaré a la oscuridad,
y cogiendo la espada de amor y a tajos intentaré romper mis nudos de hombre:
los de las manos,
los de los ojos y labios
y los de acero del corazón…;
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¡... ah, no !
yo no podía ser frente a mi ser otro bastión íntimo y civil sino la guerra;
[hasta mi muerte, la real e irreal,
hasta que cunda, por mi mente y cuerpos, ese extraño y vivo honor de los contextos míticos, auténticos y
el de hombres que luchan, y que mueren y mueren, por pretender vivir]
LAS METAMORFOSIS
… e iba Dios entre los hombres recogiendo y colocando
pequeñas cosas caídas, tocando manos, hombros, corazones de mirra
y soledades;
andaba invisible por la calle acompañando a unos y otros y ayudando a toser,
a levantar los ojos, a llegar a los lugares y a respirar;
cuando entraba en las casas se detenía allí y miraba todas las cosas para ponerlas
en la memoria y verlas siempre, y a los hombres los rodeaba
con sus brazos de padre, con sus poderosísimos brazos de increíble ternura;
[la que da y se lleva luego para que no nos quedemos ensimismados
y como muertos por magnos fulgores y golpes repentinos de alegría]
... se manifestaba en todo y entre todo, y vivía y moría continuamente
porque así construía su propia condición de espíritu de tierra y en la Tierra,
sin rendirse nunca porque siempre tuvo al dolor como una afrenta
que había que resucitar de sí mismo y contra sí mismo todas las mañanas
y todas las noches, pues en las noches se hacía más espeso y la afrenta dolía más;
... así lo vi yo aquel día en que envolví los sentimientos en una bolsa de plástico
y pretendí tirarlos en aquella escollera donde, al lado, conscientemente,
también moría y se desangraba el mar;
aquella mañana en que me di de bruces con la calle y la calle se me abrió
y pude verlo todo porque vi y oí la voz que todo lo nombra y lo construye;
... un día y un momento que vosotros podéis encontrar ahora, exactamente igual y ahora,
si queréis descubrir y comprender por qué lo digo y siento con mi vida, con vuestra propia vida.
DICE BERNARDO, hijo menor
... este hombre delgado y bajito,
es mi padre;
y esta mujer con las piernas hinchadas,
es mi madre;
... mi padre, por la noche, tose;
ha fumado mucho y trabajó de sol a sol hasta agotarse;
a veces tararea, y también llora;
… mi madre hace que no lo ve, que no se entera,
pero se suena la nariz mientras plancha y luego se restriega los ojos
y también la frente;
mi madre no tiene precio. “... pero, así, con estas piernas,
¿ a dónde voy … ?” – nos dice –
... y va, va a todos los sitios donde puede,
con cuidado y despacito, eso sí;
... mi madre y mi padre hablan poco,
pero de vez en cuando, al cruzarse, se guiñan y sonríen;
y se nota en la casa, entonces, un silencio excitante.
LA MUERTE DE LAS PALOMAS
... si pudiera llevar hasta la puerta de mis amigos agua viva,
- la que recojo de la muerte de las palomas -
y entrar en la ciudad no pregonándola, sino a solas y contra los muros del corazón,
mis amigos ¿ no saldrían a combatir la muerte ?
... y, si aun resucitadas las palomas y ardiendo luminosas en sus manos,
no llenaran los ojos con su luz quemante,
¿ qué valdría su muerte, qué valdría ?
... pero mi ciudad no tiene nombre ni plazas de mercado, ni templos,
ni tampoco monolitos ni atalayas de metal ni de piedra;
por tanto, y siendo así ¿a dónde, a dónde dirigirme entonces ?
MEMORÁNDUM DE URGENCIA
... hay momentos en que hay que salir de las colmenas del cuerpo,
de la orgía de dolor, de la atrocidad de instantes asesinos;
y solemos hacerlo urgentemente y con los dientes apretados,
con la sangre apretada, con odio, ay, y con piedad también;
... por tanto, no, no me digáis que no arde el ser
y que sus fuegos no prenden y abrasan el verdor del aire;
hay momentos que sólo admiten el riesgo de la muerte
y uno juega a la luz necesariamente como un desesperado;
quizá no sea así, o quizá sí
... pero a mí me parece que las cosas ocurren para tirar las puertas,
cribar la vida para saber qué pasa, y ver qué queda.
DESPUÉS DE TODO
... no sé cómo pude coger y acallar los gritos de la sangre,
ni tampoco cómo el resplandor, la pasión, el canto;
tras someter mis fuerzas a tan enorme silencio y observarlas tensándome la piel,
no sé cómo, irreductiblemente, digo, me situé frente a ellas
porque quería sentirme hollando los agraces dominios de la vida y de la muerte;
... mas no sé si tanta juventud ha sido sin más sacrificada ni cuánto hombre
logré esconder como un río;
en realidad, buscándome, no acabo de acabarme,
ah, pues nunca, jamás he terminado de explorar la extensión herida del agua;
... convendría que hallara ahora algún cariño mirando estos cobijos donde ser y hombre quedan,
donde con esfuerzo van surgiendo las brasas y el hollín, las flores,
el viento helado y los amigos;
convendría, convendría saber si las ollas que ocultas guardo son cuencos de rosas;
… si así fuera, convendría, pues, encenderlas y lograr que, sus fuegos,
me prendieran las manos y el corazón.
REMEMORAR Y RESTAÑAR LAS COSAS
... amigos míos, si no tragáis carros y carretas y no vivís el dolor y revolución del corazón y la razón
si no sentís pasar el tiempo y la desgracia y los resistís como a la muerte
e ignoráis al final que ya no sois quienes erais…
entonces ¿ de qué estamos hablando, de qué albor, de qué fragancia,
decidme, de qué tiempo o alegría ?
… porque hace poco ruido la sabiduría al tocarnos:
su canto es hondo y sólo en silencio abrigan sus pasos y sus lumbres;
... amigos, no creáis, pues, en historias de desaparecidos,
no en la luz aparente ni en la paz aparente;
he de deciros que no hay atajos ni atraques imprevistos,
y que nunca ha habido mayor insidia que el don sin más de deudas abolidas;
... ineludiblemente habremos de entrar y asumir cada horror y desastre,
y luego, para poder vivir, abrir el corazón, rememorar y restañar las cosas.
ALEGATO CONTRA LAS CÁRCELES TERRESTRES
¡ … oh cárceles, oh cárceles !
cómo instruir y armonizar el ser con venganza o miedo,
cómo con ira, o cómo con placer sobre un mar-hombre repleto de ansiedad, enigmas y tristeza !
… vamos, venid, compañeros, entrad al corazón y escuchad la alegría que instruye la piedad,
porque quién, quién no ha de cantar abriendo el alma junto al torno rugiente de las cárceles;
[... ya hemos puesto en su luz la luz del tiempo,
y ya, ya es la hora del hombre,
pues duelen la mejilla escondida, la verdad turbada y el muro alto, profunda e intensamente duelen
… oh cárceles, cárceles, hospitales de hombres-dioses os nazcan dentro
y que vuestros caminos desaparezcan por siempre de ciudades y páramos,
de la región del odio y del arcaico sueño de la sangre;
“… como los muros de Jericó, inclinaos y veníos abajo”,
clamo y pido ahora ante un firmamento atormentado y vivo;
[con la voz del mundo, con la razón y fe de esta edad que no debe morir sin el fulgor de sus tímida
pero ciertas y concretas luces]
… deteneos, pues, y caed por amor, rotundamente hacedlo como lo harán las fronteras, las lenguas
los pasmos del color y el rictus delictivo de la muerte;
ah oscuridades ancestrales del hombre,
fungíos sin miedo y desapareced, caed, caed por Dios, y sucumbid conmigo.
CAPÍTULO II - Acontecimiento
HABLAR DE AMOR
... para hablar de amor,
ay de mí, qué diré,
si todas las acequias y arboledas del corazón me piden agua pura
y no tengo manantial que intimide
a la muerte;
... para hablar de amor,
cómo, cómo abrir la aflicción que soy
y lograr que salte y vuele la sangre en alegría;
... oh, qué diré,
si tan sólo he roto este intento mío por saber
y ríos y fuegos, y todo ser y firmamento, y toda luz, todo,
se anonada y calla;
... entonces, qué diré, qué.
DISCURSO ÍNTIMO PARA MI PADRE
... tu cuerpo, padre, es una piedra en el campo aquél, detrás del río;
no sé aún cómo llegó allí,
no sé;
... después de tantos años acarreando soles y lunas,
aupando de la tierra las terribles lágrimas que produce la oscuridad,
no tuve, padre, un rato de juventud con que pronunciar y estrechar con pasión tu nombre;
yo no sabía que un muchacho con el cuerpo de mimbre tenía que parar,
hablar con su padre y darle forma,
crearlo;
... y ahora ¿ cómo llegar a ti ?
¿ cómo sacar constelaciones y lumbres vivas del corazón y tocar tus manos y que lo sepas ?
... este oficio de vivir no nos dio para mucho;
pero, al menos, nos queda esta prenda serena de dolor,
la que acompaña siempre a los silencios duros y graves,
como el que ahora afronto, como el que ahora vivo.
DEL SILENCIO NUESTRO
… soy un ciudadano pequeño que va y viene procurando
acabar el día como tanta gente;
soy, y somos, los desconocidos del mundo:
los de los bares, los de los trenes y metros, los de los autobuses…
… también estamos en los bailes y cines,
en las cloacas, en los prostíbulos y cementerios, y sin embargo,
aun llenándolo todo, temblamos y sentimos desconfianza y miedo,
miedo a los políticos, a los bancos, a la magistratura, al cielo, al vecino de al lado…
...y no sé, no sé cómo llenamos tanto y tantas cosas
y estamos tan callados;
… aunque, acaso, no importe,
pues quizá el silencio nos dé esa fuerza con que afrontar
y soportar los días, o simplemente para cerrar la puerta, salir al mundo,
e inhalar el rocío.
ORDENAR LA MAÑANA
... de las cosas que instituyen mi vida,
este esplendor de sentir mi cuerpo y ver la luz y ordenar la mañana,
es la dicha luminosa de un instante hermoso,
veloz e inesperado;
… este instante me crea, me eleva los ojos desde mi propio dolor y la fugacidad que soy,
a otro instante de acendrado consuelo que me hacer ver,
sentir alrededor de mi estancia a mis vecinos de toda la vida,
y esa paz profunda, la que nunca viene de las solemnidades;
… porque, si es legítimo estar en las glorias del dios y en la luz del deseo,
yo estoy aquí y soy un hombre,
y estoy buscando cómo ejercer este oficio mío, pequeño y desolado;
… miro, y no estoy solo.
UN BRILLO INEXPLICABLE
... todos los granizos, nieblas y malas lluvias
cayeron y entraron en mi alma; para crecer tuvo que quedar desnuda,
quemar a solas las nostalgias raídas y renunciar a horas de esplendor
porque no estaba preparada para estrenar la mañana;
... así era cuando ella y yo nos encontramos en este hachón
de huesos apagados y dijimos que había que encenderlos uno a uno
para luego reconquistar la sombra y aventar con ellos la vida y la ceniza;
... y desde entonces no ha parado el llanto; puede oírsenos
por la aurora y al