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Protocolo de Río

El Protocolo de Río de Janeiro, firmado el 29 de enero de 1942, resultó de la invasión peruana a territorios ecuatorianos y la presión militar y diplomática sobre Ecuador. A pesar de la resistencia ecuatoriana, el país fue obligado a reconocer la ocupación peruana y firmar el acuerdo en una conferencia internacional. El protocolo fue suscrito por representantes de Ecuador, Perú, Argentina, Chile, EE.UU. y Brasil.

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Protocolo de Río

El Protocolo de Río de Janeiro, firmado el 29 de enero de 1942, resultó de la invasión peruana a territorios ecuatorianos y la presión militar y diplomática sobre Ecuador. A pesar de la resistencia ecuatoriana, el país fue obligado a reconocer la ocupación peruana y firmar el acuerdo en una conferencia internacional. El protocolo fue suscrito por representantes de Ecuador, Perú, Argentina, Chile, EE.UU. y Brasil.

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Protocolo de Río.

Considerando que desde el nacimiento de la República, en 1830, el Ecuador no se había


preocupado por la demarcación definitiva de sus límites, a principios del siglo XX el Perú
empezó a adentrarse en esos territorios que alguna vez habían pertenecido a lo que fue el
Virreinato del Perú o, en su momento, al de Nueva Granada.

Para 1936, el Perú ya había tomado posesión de las cabeceras de todos los ríos principales
que desembocan en el Amazonas. Fue solo entonces que el Ecuador, queriendo detener
lo que ya era inevitable, firmó en la ciudad de Lima, Perú, un documento llamado Acta
del 6 de Julio de 1936, por medio del cual reconoció las posiciones militares peruanas
que se encontraban dentro del territorio oriental que trataba de reivindicar.

El Dr. Carlos Alberto Arroyo del Río recibió el 30 de agosto de 1940 cuando asumió
la Presidencia de la República.

El 5 de julio de 1941, apenas 10 meses después de haberse posesionado el gobierno del


Dr. Arroyo; la gran maquinaria militar del Perú atacó sorpresivamente las débiles y mal
armadas guarniciones que nuestro país mantenía en la frontera del sur, y concretamente
en la provincia de El Oro.

La intención peruana era la de obligar por la fuerza a una capitulación y lograr la firma
de un acuerdo o tratado que le daría legalidad jurídica a la posesión de esos territorios.
Mientras los soldados ecuatorianos rechazaban heroicamente una y otra vez los intentos
enemigos de mancillar el territorio nacional, la escuadra peruana intentó bloquear el golfo
de Guayaquil para impedir el abastecimiento militar a las provincias del sur, e intentar la
toma de la ciudad. Ante esta situación, nuestra escasa y mal dotada Armada se preparó
para la defensa y el 25 de ese mismo mes se cubrió de gloria en el Combate Naval de
Jambelí, cuando el pequeño cañonero Calderón hirió de gravedad al buque insignia
peruano, «Almirante Villar».

Con su territorio invadido por fuerzas militares peruanas, el Ecuador asistió a la


Conferencia de Cancilleres que en los primeros días de enero de 1942 se reunió en la
ciudad de Río de Janeiro, Brasil, llevando ante este organismo internacional nuestro
sangrante problema territorial. A la 1:20 de la madrugada del 29 de enero de 1942, en el
Palacio de Ytamarati el Ecuador fue obligado -por la fuerza de las armas y por la
diplomacia internacional- a firmar el criminal Protocolo

El Protocolo de Río de Janeiro fue firmado por los cancilleres Dr. Julio Tobar Donoso,
por el Ecuador; Alfredo Solf y Muró, por el Perú; Enrique Ruiz Guiñazú, por
Argentina; Juan B. Rossetti, por Chile; Summer Welles, por EE.UU. y Oswaldo
Aranha, por Brasil.

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