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ESCUINTLA

Este poema describe la belleza natural de Escuintla, Guatemala, incluyendo sus verdes pastizales, mares risueños, cañaverales, cordilleras con arroyos y cascadas, playas y palmeras. El poema expresa el amor del autor por Escuintla y su deseo de llevarse un collar de golondrinas para recordar las noches divinas de la ciudad, iluminadas por miles de golondrinas cuando empieza anochecer.

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Este poema describe la belleza natural de Escuintla, Guatemala, incluyendo sus verdes pastizales, mares risueños, cañaverales, cordilleras con arroyos y cascadas, playas y palmeras. El poema expresa el amor del autor por Escuintla y su deseo de llevarse un collar de golondrinas para recordar las noches divinas de la ciudad, iluminadas por miles de golondrinas cuando empieza anochecer.

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ESCUINTLA.

Noches de Escuintla - María del Tránsito


Barrios
Escuintla tierra de encantos y ensueños,
preciada esmeralda tus verdes pastizales, Quiero llevarme de ti
acarician tus costas mares risueños Un collar de golondrinas,
y palpitas sangre dulce en robustos
cañaverales. Para poder recordar

De tus noches tan divinas


El sol radiante tu asiduo visitante,
viste de oro románticos atardeceres, Bella ciudad sin igual
haciendo estremecer el corazón galante
de enamorada luna en idílicos anocheceres. Que a tus calles iluminas,

Cuando empieza anochecer


Desde la verde clorofila de tus cordilleras,
serpentean frescos arroyos y cascadas, Millares de golondrinas
cuál diáfanos vestidos de virginales doncellas
que fertilizan tus tierras tan amadas. Cuando se ven las palmeras

Belleza como ninguna


El tibio aliento de tus playas me acaricia,
cuál seductora amante que no me deja Las golondrinas anidan
marchar,
anega mi rostro esa húmeda brisa, Para contemplar la luna
que me incita a penetrar tu inquietante mar.
Escuintla, ciudad de palmeras

Ese dulce trino de tus viajeras golondrinas, Escuintla, ciudad de mi querer;


lo llevo impregnado en mi conciencia,
y el tenue rumor de tus aguas cristalinas, Admiro, ver como juguetean
es tierno llamado que reclama mi presencia.
Las golondrinas, No te puedo olvidar.

Escuintla, quién te conoce no te olvida,


en la distancia tus nostalgias suspira,
ese dulce manantial de tus cocoteros,
perpetuo recuerdo de tus sagrados suelos.

Autor: Víctor A. Arana,


(VICTOR SANTA ROSA),
New York, 22 enero del 2008.

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