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Uniones Convivenciales

El documento habla sobre las uniones convivenciales en Argentina. Explica que estas uniones son una alternativa al matrimonio y constituyen una forma válida de familia. Detalla los requisitos, efectos legales, y protecciones de las uniones convivenciales durante la convivencia y en caso de cese de la unión, incluyendo aspectos como la asistencia, contribución a gastos hogareños, y protección de la vivienda familiar.

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Uniones Convivenciales

El documento habla sobre las uniones convivenciales en Argentina. Explica que estas uniones son una alternativa al matrimonio y constituyen una forma válida de familia. Detalla los requisitos, efectos legales, y protecciones de las uniones convivenciales durante la convivencia y en caso de cese de la unión, incluyendo aspectos como la asistencia, contribución a gastos hogareños, y protección de la vivienda familiar.

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Uniones Convivenciales

La convivencia en pareja ha sido siempre una realidad sociológica, hoy receptada por nuestro
ordenamiento jurídico. Estas constituyen un modelo de familia alternativo al matrimonio.
Originariamente no se las regulaba por considerarlas contrarias a la moral y a las buenas
costumbres; con el tiempo se han ido reconociendo algunos efectos jurídicos a estas uniones –
desde el ámbito previsional y la jurisprudencia.

El censo de 2010 mostro que de las parejas que conviven el 38% no están casadas, demostrando la
necesidad de proteger a estas familias. La CN y los tratados de DDHH con jerarquía constitucional
estipulan la protección de las familias en un concepto amplio, por lo que mantener esa protección
solo para las familias que han celebrado el matrimonio resulta inconstitucional. La protección
amplia de las familias es un imperativo legal amparado en la CN y debe ser garantizado por las
leyes internas.

Las familias expresadas en uniones convivenciales constituyen una alternativa al modelo clásico
familiar, consistente en la unión matrimonial. El reconocimiento y la regulación de estos institutos
no implica otorgarle los mismos derechos y deberes a ambas.

Es importante aclarar que no existe derecho sucesorio pero sí previsional (se cobra una pensión).

Terminología

Históricamente se ha denominado a estas uniones como concubinatos. Este termino deriva del latín
y significa dormir juntos o persona con la que se acuesta.

Elementos constitutivos de la unión

Artículo 509: Las disposiciones de este Título se aplican a la unión basada en relaciones afectivas
de carácter singular, pública, notoria, estable y permanente de dos personas que conviven y
comparten un proyecto de vida común, sean del mismo o de diferente sexo.

Este artículo indica cuales son los caracteres de estas uniones. Las uniones convivenciales de
acuerdo a lo estipulado por la ley deben ser monogámicas, públicas, estables –intención de
mantener la relación-, permanentes y de personas que conviven. Los convivientes deben tener un
proyecto de vida común que tiene un aspecto material (lo que se comparte, vivienda) y un
elemento espiritual que es la voluntad de vivir como pareja.

Requisitos

Artículo 510: El reconocimiento de los efectos jurídicos previstos por este Título a las uniones
convivenciales requiere que:

a) los dos integrantes sean mayores de edad;

b) no estén unidos por vínculos de parentesco en línea recta en todos los grados, ni colateral
hasta el segundo grado;

c) no estén unidos por vínculos de parentesco por afinidad en línea recta;


d) no tengan impedimento de ligamen ni esté registrada otra convivencia de manera simultánea;

e) mantengan la convivencia durante un período no inferior a dos años.

Los requisitos pedidos por la ley abren ciertos interrogantes y también nos hacen encontrarnos ante
situaciones poco lógicas. Una de esas situaciones es el requisito de edad estipulado, aunque
encontramos lógico que se estipule en los 18 años (misma edad estipulada en el matrimonio),
cuando juntamos este requisito con el del mínimo de convivencia, vemos que el real mínimo es de
veinte años. Encontramos una desigualdad en cuanto a la posibilidad de elección de los modelos de
familia que se pretenda construir, ya que en el caso del matrimonio entre menores de edad, se
puede celebrar el matrimonio con autorización o dispensa, algo no estipulado para las UC.
Podríamos encontrar casos en los que consideramos que el régimen jurídico no debería negarle la
condición de familia y la protección legal respectiva, por ejemplo, parejas con descendencia tanto
mayores como menores de edad (para este último caso se podrían estipular los mismos requisitos
de dispensa o autorización). Por otro lado, una cuestión, que parece haber sido pasada por alto, es
si se impide la UC respecto de parientes consanguíneos de una persona con quien se hubiere estado
en UC previamente, por ahora está permitido.

Registración

La registración no es constitutiva, sino a mero efecto probatorio. Según si hay o no registración, las
UC son registradas o de hecho. Supuestamente ambas tienen la misma protección legal, pero esto
no es así.

Artículo 511: La existencia de la unión convivencial, su extinción y los pactos que los
integrantes de la pareja hayan celebrado, se inscriben en el registro que corresponda a la
jurisdicción local, sólo a los fines probatorios.

No procede una nueva inscripción de una unión convivencial sin la previa cancelación de la
preexistente. La registración de la existencia de la unión convivencial debe ser solicitada por
ambos integrantes.

Prueba

Artículo 512: La unión convivencial puede acreditarse por cualquier medio de prueba; la
inscripción en el Registro de uniones convivenciales es prueba suficiente de su existencia.

Pactos de convivencia

Las UC están regidas por la autonomía de la voluntad entre las partes y por esto se puede acordar
entre las partes lo que estas decidan, salvo lo que queda debajo del umbral mínimo de derechos de
las partes.

Artículo 513: Las disposiciones de este Título son aplicables excepto pacto en contrario de los
convivientes. Este pacto debe ser hecho por escrito y no puede dejar sin efecto lo dispuesto en los
artículos 519, 520, 521 y 522.
Contenido del pacto de convivencia

Artículo 514: Los pactos de convivencia pueden regular, entre otras cuestiones:

a) la contribución a las cargas del hogar durante la vida en común;

b) la atribución del hogar común, en caso de ruptura;

c) la división de los bienes obtenidos por el esfuerzo común, en caso de ruptura de la


convivencia.

Artículo 515: Límites. Los pactos de convivencia no pueden ser contrarios al orden público, ni al
principio de igualdad de los convivientes, ni afectar los derechos fundamentales de cualquiera
de los integrantes de la unión convivencial.

Artículo 516: Modificación, rescisión y extinción. Los pactos pueden ser modificados y rescindidos
por acuerdo de ambos convivientes. El cese de la convivencia extingue los pactos de pleno
derecho hacia el futuro.

Artículo 517: Momentos a partir de los cuales se producen efectos respecto de los terceros. Los
pactos, su modificación y rescisión son oponibles a los terceros desde su inscripción en el
registro previsto en el artículo 511 y en los registros que correspondan a los bienes incluidos en
estos pactos. Los efectos extintivos del cese de la convivencia son oponibles a terceros desde
que se inscribió en esos registros cualquier instrumento que constate la ruptura.

Efectos de las uniones convivenciales durante la convivencia

Relaciones patrimoniales

Artículo 518: Las relaciones económicas entre los integrantes de la unión se rigen por lo
estipulado en el pacto de convivencia.

A falta de pacto, cada integrante de la unión ejerce libremente las facultades de


administración y disposición de los bienes de su titularidad, con la restricción regulada en este
Título para la protección de la vivienda familiar y de los muebles indispensables que se
encuentren en ella.

Artículo 519: Asistencia. Los convivientes se deben asistencia durante la convivencia.

Según el doctor Solari, del deber de asistencia surge la obligación alimentaria.

Artículo 520: Contribución a los gastos del hogar. Los convivientes tienen obligación de
contribuir a los gastos domésticos de conformidad con lo dispuesto en el artículo 455.

Artículo 521: Responsabilidad por las deudas frente a terceros. Los convivientes son
solidariamente responsables por las deudas que uno de ellos hubiera contraído con terceros de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 461.

No se entiende que haya una unión para las deudas pero no para los beneficios que surgen.
Protección de la vivienda familiar

Si la protección de la vivienda solo existe para las UC registradas, entonces no es real que la
protección de derechos sea la misma entre las registradas y las de hecho. Así, la registración toma
un carácter más importante que el probatorio atribuido. Esto es un claro error, según el doctor
Solari, ya que la protección de la vivienda familiar tiene jerarquía constitucional y garantiza la
protección integral de la familia sin distinguir entre los distintos tipos familiares existentes. Las UC
de hecho merecen la protección del estado que les garantiza la CN, esta protección debe verse
desde la idea de la familia amplia sin importar el marco de esta, ya que es un derecho humano
fundamental.

Artículo 522: Si la unión convivencial ha sido inscripta, ninguno de los convivientes puede, sin
el asentimiento del otro, disponer de los derechos sobre la vivienda familiar, ni de los muebles
indispensables de ésta, ni transportarlos fuera de la vivienda. El juez puede autorizar la
disposición del bien si es prescindible y el interés familiar no resulta comprometido.

Si no media esa autorización, el que no ha dado su asentimiento puede demandar la nulidad del
acto dentro del plazo de caducidad de seis meses de haberlo conocido, y siempre que continuase
la convivencia.

La vivienda familiar no puede ser ejecutada por deudas contraídas después de la inscripción de
la unión convivencial, excepto que hayan sido contraídas por ambos convivientes o por uno de
ellos con el asentimiento del otro.

Cese de la Unión Convivencial

Artículo 523: Causas del cese de la unión convivencial. La unión convivencial cesa:

a) por la muerte de uno de los convivientes;

b) por la sentencia firme de ausencia con presunción de fallecimiento de uno de los convivientes;

c) por matrimonio o nueva unión convivencial de uno de sus miembros;

d) por el matrimonio de los convivientes;

e) por mutuo acuerdo;

f) por voluntad unilateral de alguno de los convivientes notificada fehacientemente al otro;

g) por el cese de la convivencia mantenida. La interrupción de la convivencia no implica su cese si


obedece a motivos laborales u otros similares, siempre que permanezca la voluntad de vida en
común.
Compensación económica

Es importante aclarar que se puede pactar en contrario. A diferencia de lo que sucede con el
matrimonio, esta compensación puede surgir cuando el cese de la convivencia es por
fallecimiento del conviviente, lo cual tiene sentido ya que no existe derecho sucesorio entre los
convivientes. Vale aclarar, que el doctor Solari considera que esto podría habilitar a la declaración
de inconstitucionalidad ya que es un desequilibrio en contra del matrimonio.

Artículo 524: Cesada la convivencia, el conviviente que sufre un desequilibrio manifiesto que
signifique un empeoramiento de su situación económica con causa adecuada en la convivencia
y su ruptura, tiene derecho a una compensación. Esta puede consistir en una prestación única o
en una renta por un tiempo determinado que no puede ser mayor a la duración de la unión
convivencial. Puede pagarse con dinero, con el usufructo de determinados bienes o de
cualquier otro modo que acuerden las partes o en su defecto decida el juez.

Fijación judicial de la compensación económica y caducidad

Artículo 525: El juez determina la procedencia y el monto de la compensación económica sobre


la base de diversas circunstancias, entre otras:

a) el estado patrimonial de cada uno de los convivientes al inicio y a la finalización de la unión;

b) la dedicación que cada conviviente brindó a la familia y a la crianza y educación de los hijos
y la que debe prestar con posterioridad al cese;

c) la edad y el estado de salud de los convivientes y de los hijos;

d) la capacitación laboral y la posibilidad de acceder a un empleo del conviviente que solicita la


compensación económica;

e) la colaboración prestada a las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro


conviviente;

f) la atribución de la vivienda familiar.

La acción para reclamar la compensación económica caduca a los seis meses de haberse
producido cualquiera de las causas de finalización de la convivencia enumeradas en el artículo
523.

Atribución del uso de la vivienda familiar

Artículo 526: El uso del inmueble que fue sede de la unión convivencial puede ser atribuido a
uno de los convivientes en los siguientes supuestos:

a) si tiene a su cargo el cuidado de hijos menores de edad, con capacidad restringida, o con
discapacidad;

b) si acredita la extrema necesidad de una vivienda y la imposibilidad de procurársela en forma


inmediata.
El juez debe fijar el plazo de la atribución, el que no puede exceder de dos años a contarse
desde el momento en que se produjo el cese de la convivencia, conforme a lo dispuesto en el
artículo 523.

A petición de parte interesada, el juez puede establecer: una renta compensatoria por el uso
del inmueble a favor del conviviente a quien no se atribuye la vivienda; que el inmueble no sea
enajenado durante el plazo previsto sin el acuerdo expreso de ambos; que el inmueble en
condominio de los convivientes no sea partido ni liquidado. La decisión produce efectos frente a
terceros a partir de su inscripción registral. Si se trata de un inmueble alquilado, el conviviente
no locatario tiene derecho a continuar en la locación hasta el vencimiento del contrato,
manteniéndose él obligado al pago y las garantías que primitivamente se constituyeron en el
contrato.

El derecho de atribución cesa en los mismos supuestos previstos en el artículo 445.

Derecho de habitación del conviviente supérstite

A diferencia del derecho de habitación del cónyuge supérstite, en este caso se debe peticionar y no
opera de pleno derecho. En el caso del cónyuge supérstite el derecho es gozado de forma vitalicia
(y no tiene causales de extinción) y sin tener que carecer de vivienda o bienes propios.

Artículo 527: El conviviente supérstite que carece de vivienda propia habitable o de bienes
suficientes que aseguren el acceso a ésta, puede invocar el derecho real de habitación gratuito
por un plazo máximo de dos años sobre el inmueble de propiedad del causante que constituyó
el último hogar familiar y que a la apertura de la sucesión no se encontraba en condominio con
otras personas.

Este derecho es inoponible a los acreedores del causante.

Se extingue si el conviviente supérstite constituye una nueva unión convivencial, contrae


matrimonio, o adquiere una vivienda propia habitable o bienes suficientes para acceder a ésta.

Distribución de los bienes

Artículo 528: A falta de pacto, los bienes adquiridos durante la convivencia se mantienen en el
patrimonio al que ingresaron, sin perjuicio de la aplicación de los principios generales relativos al
enriquecimiento sin causa, la interposición de personas y otros que puedan corresponder.

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