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Medicina en La Antigua Israel

La medicina en la antigua Israel estaba dominada por principios teocráticos y se creía que las enfermedades eran un castigo divino. Los sacerdotes eran los encargados de la salud pública y prescribían baños rituales y legislación sanitaria. La terapéutica se basaba en remedios mágicos o divinos, y también se practicaba la cirugía y sangrías, aunque la medicina estaba fuertemente influenciada por las culturas egipcia y babilónica.

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Medicina en La Antigua Israel

La medicina en la antigua Israel estaba dominada por principios teocráticos y se creía que las enfermedades eran un castigo divino. Los sacerdotes eran los encargados de la salud pública y prescribían baños rituales y legislación sanitaria. La terapéutica se basaba en remedios mágicos o divinos, y también se practicaba la cirugía y sangrías, aunque la medicina estaba fuertemente influenciada por las culturas egipcia y babilónica.

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Medicina en la antigua Israel

El origen divino de la enfermedad. La medicina del antiguo pueblo hebreo tenia


características esenciales que derivaban de su evolución histórica, cuyos orígenes
más remotos son inciertos.

La medicina de los hebreos estaba dominada enteramente por el principio


teocrático que regía la legislación moral y social, y la política del pueblo a la cual
se arraigó con todas sus fuerzas, pues este grupo étnico ha venido sufriendo la
acción de diversas culturas, siendo a veces vencedor y a veces vencido.

La historia más remota de la medicina de Israel, se puede localizar en los escritos


bíblicos y talmúdicos; en ellos están descritos las leyendas, tradiciones y leyes,
conceptos y practicas procedentes de fuentes antiquísimas. Lo que es
particularmente notable y hace la historia de la medicina hebrea, tal vez más
fascinante, es que a menudo se puede comprobar cómo y por qué vías algunas
tradiciones, prácticas y pensamientos llegados del exterior fueron absorbidos y
filtrados a través del sistema moral y legislativo del israelita, la repercusión de
estos en la vida del mismo; y la función decisiva y determinante que tuvo este
proceso de asimilación y de elaboración en el pensamiento monoteísta, así como
en la influencia de este mismo concepto en la medicina.

Por medio de la concepción del Dios único que dictara justica absoluta; los
hebreos derivaron el ejercicio profesional de la medicina, a la divinidad le
corresponde la función de curar, fuente de la salud pero también de todos los
males y como estos provienen de Dios, son un merecido castigo por las diversas
culpas. Esta concepción de la patología se afirmaba que el origen de las
enfermedades se atribuía tanto a la voluntad de Dios, como a una maldición
humana o a una culpa cometida por los antecesores.

Aun cuando en la prirnitiva concepción hebrea se palpaba la influencia de la tesis


neumática egipcia que se manifestaba al considerar que el espíritu era el origen
de la vida y se Ie relacionaba con la función respiratoria, posteriormente se
empez6 a desarrollar entre los hebreos la creencia que tendía a atribuirle a la
sangre una mayor relaci6n con el espíritu, considerándola mas importante que los
otros humores. De esta noci6n derivaron todas aquellas recomendaciones de
sangrar a los animales antes de consumirlos, y en consecuencia, los hebreos se
vieron libres de infecciones producidas por diversas bacterias para las cuales la
sangre era un excelente medio de cultivo.

La medicina mística. Las prácticas médicas que se describían desde los antiguos
textos babilónicos y egipcios eran prácticas mágicas o religiosas de dioses
diversos por lo tanto prohibidas al pueblo hebreo.
Por este motivo, la literatura judía de la época antigua es muy pobre, pues si
existieron algunos escritos de medicina mágica, análogos a los babilónicos y
egipcios, fueron pronto prohibidos y destruidos. Dentro de la práctica de la
medicina bíblica, los sacerdotes eran los únicos a quienes eran atribuidas las
funciones médicas, eran los custodios de la pureza del pueblo, y la pureza física
era puesta a la par de la pureza moral, el objeto de las practicas higiénicas era la
pureza del cuerpo en relaci6n con la espiritual.

Quien por cualquier motivo era considerado impuro, ya sea por haber cometido
una mala acción o por estar enfermo de una afección contagiosa, podría ser
purificado mediante ceremonias en las que tuviera como parte importante el baño,
que tenía significación exorcista, las -practicas relativas al contacto de sujetos con
los cadáveres, las prescripciones para la mujer durante la menstruaci6n, para la
puérpera, para los blenorrágicos y leprosos, partían de una idea puramente
religiosa, que incluía este concepto de purificación físico-moral. Los sacerdotes
que debían dar ejemplo al pueblo en la ejecución de todos los más altos preceptos
morales es natural que de ellos se exigiera la observancia más escrupulosa de
todas las prescripciones relativas a los baños y abluciones, se prescribían
generalmente abluciones frías: de la cara, de las manos y de los pies por la
mañana y de las manos y pies por la tarde. La mujer aun cuando tuviera varias
personas a su servicio tendría el deber de lavar personalmente la cara, las manos
y los pies a su marido; eran estrictamente observadas las recomendaciones de
lavarse antes de tomar alimentos, y la ablución de las manos antes de la comida,
también se consideraba como un deber religioso

El baño ritual. Ningún fiel debería entrar al templo sin estar puro, es decir, sin
haberse sometido al baño. Así también, los judíos, antes de dedicarse a la lectura
de las leyes tradicionales, tenían que estar aseados, medida higiénica similar era
prescrita después de toda eyaculación. EI estado de impureza en el que se
encontraba la mujer durante la menstruación constituía un impedimento no solo
para el ejercicio de sus deberes religiosos en el templo, sino también para las
relaciones con su marido. Hay antecedentes de que entre los babilónicos se
prohibía al hombre tener contacto con una mujer menstruante, y cesados los
menstruos, se prescribía un sacrificio expiatorio, pero el hebreo iba más lejos, la
Biblia establecía la pena de muerte para el hombre que hubiera cohabitado con la
mujer durante su impureza, dicha impureza no cesaría al terminar la hemorragia y
la purificaci6n solo podría lograrse con el baño ritual. EI ritual aceptado para la
realizaci6n de esta ceremonia consistía en sumergir todo el cuerpo en el agua y
las personas antes del baño deberían despojarse de toda la ropa y asearse el
cuerpo completamente.
Legislación sanitaria. En el Deuteronomio se encuentra el modo como los
soldados debían prevenir el peligro de la infecci6n ocasionada por las
deyecciones, cubriendo estas con tierra, lo que constituye un antecedente
importante de la legislación sanitaria, ya que se estipulaba que en el campamento
el soldado debería llevar utensilios para excavar y enterrar sus desechos,
cubriéndolos con tierra. Esta medida podrá considerarse como muy simple, pero
demuestra una alta conciencia de defensa sanitaria de tipo colectivo. Al mismo
ordenamiento se le atribuían las medidas contra las enfermedades epidémicas
pues desde la época bíblica se tenía la idea del contagio, de sus peligros y de la
necesidad de prevenirse mediante el aislamiento.

Los hebreos atribuían gran importancia a algunos animales como transmisores de


las enfermedades. En efecto, creían que intervenían en la transmisión de los
padecimientos, las moscas, mosquitos y otros insectos, y las ratas y los ratones.
La aparición de más de tres casas de un mismo padecimiento de los considerados
transmisibles, obligaban al sacerdote a sonar el "schofar" o cuerno sagrado.

El descanso semanal. Reposo sabático, desde el punto de vista higiénico, que se


revistió de una forma religiosa y sacerdotal a este mandamiento: el legislador
hebreo estableció por vez primera en la historia, una prescripci6n higiénica de
primer orden, reconociendo la necesidad de reposo físico a intervalos
determinados.

La patología. De la lectura de los libros sagrados de los hebreos, se desprende


que conocieron una serie de padecimientos, quizá el mas señalado fue el "mal de
Lázaro", pero además de la lepra se describía otra enfermedad de la piel que fue
la que ataco a Job, la Ilamaban "schelin", descrita en las siguiente forma: "Satán
infligió a Job una ulcera pésima desde la planta de los pies hasta el vértice de la
cabeza, un prurito espantoso lo atormentaba"; algunos autores suponen que pudo
haberse tratado de un caso de anafilaxia y otros creen que pudo ser viruela. La
misma enfermedad sufri6 el Rey Ezequias, y también los egipcios fueron atacados
por este padecimiento. Las enfermedades más frecuentes en los tiempos bíblicos
aparecen además de las enfermedades epidémicas, la disentería, la hidropesía, la
apoplejía y se conocían enfermedades mentales.

En la antigua Judea eran frecuentes algunas enfermedades venéreas, tales como


la blenorragia, ampliamente mencionada en el Levitico, pues quien estaba
afectado de flujo uretral estaba "impuro", cualquiera que tocara su vasija debería
lavarse los vestidos y tomar un baño; cesada la secreción se deberían contar siete
días antes de considerar puro al enfermo.
La terapéutica. Los remedios eran divinos o mágicos, en las epidemias se podía
obtener la curación con el sacrificio de las personas culpables, y con prácticas
mágicas era posible lograr la resurrección de un muerto. También hay relatos que
indican que la preparación de ungüentos medicinales era conocida: en el Éxodo se
recomendaba un, aceite para la "sacra unción", y se dice que este debería
prepararse por un ungüentario que fuera diestro en el tratamiento de las heridas.

Respecto a la cirugía se puede decir que hay también varias citas en el Talmud,
por ejemplo la operación de la fistula anal, la reducción de las luxaciones y la
operación cesárea; la sangría era también practicada y se menciona a menudo en
dicho texto. Según el Talmud, la difteria era particularmente temida por los
hebreos, y la consideraban de lo más contagioso. Aun reconociendo el valor
profiláctico de la circuncisi6n en la prevención del cáncer en las mujeres judías, no
debe considerarse esta operación una maniobra curativa. La circuncisión por lo
tanto debe considerarse como practica ritual para incorporar a un varón a la
comunidad hebrea.

Los antiguos textos bíblicos demuestran que la cultura médica del pueblo hebreo
sufrió la influencia de la medicina egipcia y de la asirio-babilónica. Si no se
encuentran vestigios de los médicos y de las curas que se relatan en los pasajes
bíblicos, es porque únicamente en los libros de esa época se recogía aquello que
se consideraba que era grato a la divinidad y por lo tanto fue omitido todo cuanto
habría podido parecer contrario al severo principio monoteístico.

EI conflicto entre la religión y la ciencia empezó desde los primeros tiempos, ya


que surgió la pregunta de si era permisible llamar al médico para aliviar una
enfermedad y no depender exclusivamente de la ayuda de Dios. Una
interpretación de lo anterior llevo a la conclusión de que cualquier esfuerzo medico
por parte del hombre seria inútil y hasta una interferencia sacrílega contraria a la
voluntad de Dios, pues las enfermedades eran consideradas como castigo por los
pecados que habían cometido. En mucho, esta fue la orientación que prevaleció
durante la etapa que domino el cristianismo primitivo, que recibió justamente de
los antiguos hebreos una rica tradición filosófica, especialmente en lo que se
refiere a su contenido ético.

Medicina en la antigua irán

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