Lesbianismo y Peronismo en Argentina
Lesbianismo y Peronismo en Argentina
Resumen
Este artículo se dedica al estudio de un caso ria el trabajo analiza los discursos populares y
muy particular: el del sumario y la posterior estatales sobre la homosexualidad femenina en
exoneración de una docente, directora de una la Argentina de mediados del siglo xx. En una
escuela, acusada en 1946 por otro miembro de última sección se vincula el caso con las trans-
la comunidad escolar de tener "relaciones amo- formaciones introducidas por el régimen pero-
rosas con otra maestra". A través de esta histo- nista inaugurado en 1946.
Palabras clave:
Homosexualidad, peronismo, mujer, clase, lesbianismo, docente, sexualidad.
Abstract
This article studies a particular case: that of the analyze popular and state discourse on female
summary and subsequent exoneration of a homoseauality jo Argentina in the mid-20th
teacher and headmistress of a school accused by century. The last section links the case ro the
another member of the school community in transformations implemented by the Peronist
1946 of "engaging in amorous relations with regime implemented in 1946.
another female teacher." This story is used to
Key words:
Homosexuahty, peronism, woman, class, lesbjanism, teacher, sexuality.
48 FLAVIA FloRucci
más fuerte a la centralización.' El suma- sobre cuerpo y psiquis de los escolares.`
rio constituía el dispositivo institucional Es preciso recordar que, desde principios
que los inspectores debían administrar del siglo xx, la infancia se convirtió en el
para investigar y, en determinados casos, terreno privilegiado de la intervención es-
sancionar a los docentes que no cumplie- tatal, porque se creía que allí radicaba el
sen con los papeles que les habían sido futuro de la nación." En la práctica, di-
adjudicados por el Estado. El expediente chas escuelas ofrecían ciclos lectivos más
número 31.420 del Consejo Nacional de cortos, que iban de septiembre a mayo, y
Educación —conservado en el Archivo In- tenían como misión, junto con las colo-
termedio de la Nación Argentina— reúne nias de vacaciones, el "fortalecimiento del
toda la investigación sumarial sobre las cuerpo, la alimentación cuidada y super-
supuestas conductas homosexuales de la visada, el contacto intenso con el aire y
directora de la escuela número 8 de sol, el desarrollo de hábitos cotidianos de
la Capital Federal: la docente Juana DC. 9 disciplina, higiene personal y conducta".`
El sumario da cuenta de un conflicto Idealmente, la enseñanza de contenidos
prolongado y complicado. El expediente formales ocupaba un lugar subordinado,
se abrió a fines de 1946, poco después de dado que se consideraba que el desarrollo
que Juan Domingo Perón asumiera el intelectual vendría luego de consumada
poder. Este se extendió por varios años, al la reparación fisiológica.' 3 El saber médico
menos hasta la llamada Revolución Liber-
tadora en 1955, aunque hay cartas inclui- La emergencia de los Estados nacionales estuvo
das de la directora con fechas muy poste- estrechamente vinculada al ascenso de la que fuera
riores (la última es de 1974). La escuela considerada una "ciencia política y social": la higiene.
donde este episodio tuvo lugar era un esta- Sustentada sobre la convicción de que los males socia-
blecimiento educativo particular, porque les se podían revertir, la autoridad pública identificó
se trataba de una escuela al aire libre. Era la prevención de las enfermedades y el cuidado de la
higiene como asuntos de Estado. Esto implicó for-
una escuela que había sido establecida para mas específicas de vigilancia e injerencia en las vidas
atender las necesidades de un sector social privadas familiares. En este esquema, los maestros y
específico: aquel que el Estado identifi- maestras eran quienes debían llevar adelante la tarea
caba como la "niñez desvalida". Es decir, de transmisión y fiscalización de los principios, valo-
niños pobres que se encontraban en una res y prácticas del higienismo. Valse Milstein, Higie-
situación de "retraso pedagógico" y que ne, 2003, pp. 19-43.
eran además identificados como potencia- 11
Silvia Finocchio sostiene que en la primera
les vectores de infecciones. De acuerdo con mitad del siglo xix la preocupación por la niñez con-
los postulados del paradigma higienista vivió en el campo escolar con la preocupación por el
vigente, la premisa que guiaba esta ini- docente. Finocchio, Escuela, 2009, p. 63.
12
Sobre este proyecto véase Armus, Ciudad,
ciativa estatal era que la situación de ese 2007,p.98.
alumnado podía ser revertida con técni- 13
Con el tiempo, el énfasis en las funciones higié-
cas y prácticas adecuadas, que operasen nicas sanitarias de este tipo de establecimientos se fue
perdiendo, mientras crecían sus funciones pedagógi-
8 cas. El mismo sumario deja entrever una realidad que
González, "Elite", 2001, pp. 513-535.
Se preserva aquí la identidad de los involucra- también describe la literatura sobre el tema: quienes
dos, por lo que se usa un nombre ficticio. concurrían a estas escuelas no siempre se ajustaban
16
a la definición de "niños débiles". Por el contrario, Es necesario hacer una salvedad con respecto a
para la década del treinta, conseguir una plaza en ellas la naturaleza de estas declaraciones, ya que si bien
era un objetivo de muchas madres, por lo que su recogen las respuestas de la comunidad escolar, no
alumnado no debía, como resume Armus, "cargar son narrativas ni completamente espontáneas; sus
con estigmas o motivado sospechas y temores". Sobre límites están dados por las preguntas que interesan al
las escuelas al aire libre véase ¡bid., y Lionetti, inspector sumariante, y pueden estar teñidas de los
"Infancia", 2009. intereses y visiones de la burocracia educativa. Este
14
Lionetti, "Infancia", 2009, p. 12. problema ha sido particularmente abordado por la
15
Ibid. Según la revista La Obra, la función de bibliografia que estudia la historia sexual a través de
la visitadora era "revisar la vista, el oído y la boca de expedientes judiciales. Véase Maynard, "Horrible",
los niños de primer grado inferior; aplicar la vacuna 1997, pp. 99-124.
17
antidiftérica a los alumnos autorizados por los padres; Ante su exoneración, la directora reclamó la
y secundar al médico en los consultorios de distrito" nulidad del sumario alegando vicios en su forma. Ella
(La Obra, núm. 13, 1940). Con el peronismo, este argumentaba que el sumario había violado las for-
cuerpo, que dependía del Ministerio de Justicia e Ins- mas que estipulaba el reglamento vigente, porque no
trucción Pública, se incorporó al Ministerio de Salud había tenido posibilidad de defensa. La Asesoría
Pública. Véase Comelis, "Control", 2005, pp. 105-121. Letrada accedió a la realización de un nuevo suma-
Existía también la figura de la visitadora de higiene, rio, el cual no se pudo llevar adelante porque para
que ejercía la función de supervisar los casos de niñez ese entonces el PaN había intervenido y había decla-
indigente en un ámbito social más amplio. Distintos rado cesante a la directora sin dar mayores explica-
ejemplos del tipo de intervención y prácticas que estas ciones. La docente no fue informada de la intervención
visitadoras llevaban adelante pueden verse en los tes- del PEN, y por sus dichos posteriores es posible infe-
timonios recogidos para el caso de La Pampa en Di rir que esta creyó siempre haber sido destituida de
Liscia y Billorou, Cuadernos, 2005. su cargo por el sumario abierto en 1946.
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esta, la homosexualidad de la directora era Cuando el inspector inquirió al perso-
reconstruida a través de una serie de com- nal sobre la veracidad de los cargos (es-
portamientos: "se besaba y acariciaba con pecíficamente "si tenían conocimiento de
la señorita Teresa M en el gallinero de la la perversión moral y sexual que impe-
escuela", "le acariciaba los senos en medio raba en la escuela"), la mayoría de los in-
del patio escolar". El recurso de la des- terrogados admitió no haber visto nada,
cripción no constituía un detalle menor, pero sí haber escuchado rumores. Según
no sólo de esta forma la visitadora po- lo dicho por una docente, las murmuracio-
tenciaba la veracidad de su acusación con nes se originaban en "una amistad que se
cargos concretos, sino que evitaba hacer- prestaba a comentarios por lo irregular",
se poseedora de un conocimiento que la porque (según uno de los testimonios) esta
autoincriminaría. Para la moral de la época era "tan estrecha y exagerada que pasa[ba]
era mal visto referirse a la homosexuali- los límites de lo normal". Aun siendo
dad. Por lo tanto, aunque no sabemos si imposible saber si la denunciante vio efec-
residía aquí una estrategia consciente, la tivamente aquello que denunció, o si sim-
forma torpe y cruda con que describía plemente se hizo eco del rumor y cons-
la escena hacía presumir a las autoridades truyó la situación descrita, es posible ver
que la visitadora era una cándida testi- en el desarrollo de este caso, en su arista
go que no tenía los elementos para nom- más siniestra, el poder y los efectos del
brar el "vicio" de la directora. Esto último chisme. Uno a uno los interrogados fueron
no quiere decir que la denunciante igno- desacreditando a Juana DC sobre la ba-
rara que lo que "veía" estaba fuera de los se de un murmullo, lo que finalmente la
cánones de la moral aceptada. Por el con- haría perder su trabajo.
trario, la denuncia implicaba directamente El papel del chisme en el funciona-
que las conductas de la directora habían miento social ha sido objeto de indagación
llevado a la escuela a un "clima de per- desde distintas disciplinas y perspectivas
versión moral y sexual", en el cual el resto teóricas. Dos grandes líneas se recortan en
de las docentes había sido contagiado por su tratamiento teórico: aquella que, desde
esa atmósfera.' 8 La denunciante no infor- el funcionalismo,, ve al chisme como una
maba cuáles eran los valores amenazados forma de control social. Esta visión sos-
con dichas acciones, pero adscribía a una tiene que el chisme trae consigo juicios
imagen presente en otros discursos sobre éticos sobre los otros, rotula conductas
el lesbianismo, como por ejemplo en el como aceptables o inaceptables, reforzando
lenguaje médico: de este como una enfer- así los valores y las demandas de los gru-
medad contagiosa y potencialmente peli- pos dominantes. La otra línea teórica es
grosa para el resto del cuerpo social.' 9 aquella que, bajo los supuestos del indi-
vidualismo metodológico, identifica al
18 En la denuncia se decía que circulaba porno-
chisme como una forma de información. 20
grafía en la escuela.
59 La estrategia de "describir" pero no nombrar se la maestra María A. en la "azotea de la casa y otra vez
repite en varios de ¡os interrogados, e incluso recu- en el tinglado de la escuela".
rriendo a situaciones inverosímiles. La portera, por 20 Los aportes teóricos más importantes que deri-
ejemplo, dice haber visto a la directora bailando con varon en un debate metodológico son los trabajos de
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estos no denostaron a la directora en tér- dad de la directora ponía en riesgo. Es
minos tan oprobiosos, sí relacionaron su decir, que los interrogados no apelaron a
conducta y personalidad a rasgos repro- los discursos de la femineidad; la infan-
bables como maldad, deshonestidad, mal- cia; la maternidad y la familia para conde-
trato a pares y subordinados e incluso nar la conducta de Juana DC, temas que
incapacidad en la tarea profesional. Así, aparecían en las construcciones más ela-
por ejemplo, en la declaración de una de boradas, como por ejemplo en el lenguaje
las docentes, la directora, además de tener médico-científico y/o en el religioso. 25
amores con otra maestra, había mandado Resulta difícil interpretar este silencio en
matar a palos a los gatos que merodeaban un sentido unilateral, ya que este puede
el patio de la escuela. La portera señalaba responder a la forma en que el interroga-
que la directora organizaba juergas hasta torio fue llevado a cabo, pero también
altas horas en su vivienda y maltrataba al puede tener otros significados. Es plausi-
personal. Varias maestras también men- ble pensar que la situación a la que se
cionaban que la directora vendía para su enfrentan maestras y porteras resulta tan
propio peculio útiles escolares a los alum- anómala en ese mundo que quienes son
nos y no respetaba las jerarquías del interrogados tienen dificultades para pro-
mundo escolar al mandar a la ayudante nunciarse al respecto. Esto no es casual.
ecónoma a controlarlos. 24 El lesbianismo fue una práctica silenciada
No es posible asignar a las acusacio- y escondida, y tan sólo mencionarla vio-
nes mencionadas un orden de causalidad. laba códigos sociales. El cine y la litera-
En otras palabras, los testimonios no dejan tura de la época casi no la representaban. 26
claro si las desviaciones de su conducta se Además —al ser una práctica velada— no
originaban en su sexualidad invertida o fue objeto de mayores inquietudes polí-
viceversa, pero de lo que no hay dudas es ticas, como sí lo fue el caso de la homose-
de que en este universo moral, la homose- xualidad masculina, respecto de lo cual se
xualidad femenina era sinónimo de todo implementó, a partir de los años treinta,
tipo de faltas éticas y morales. Era esa una serie de medidas que buscaban reglar
misma razón la que convertía a la homo- la heterosexualidad y castigaban (aunque
sexualidad de la directora en un asunto no penalmente) la homosexualidad. 27 Lo
que de ninguna forma podía enmarcarse mismo sucedió con la reflexión científica: el
dentro de la esfera privada, porque sobre- tema fue menos abordado por los médicos.
pasaba el tema sexual. Veremos que en
este punto coinciden las visiones estata-
les con aquellas que provienen de la socie- 25
Sobre las visiones provenientes del campo
dad civil. No obstante, es preciso señalar médico véase, Valobra y Ramacciotti, "Campo", 2008,
que ni las maestras ni las porteras inte- pp. 493-5 16.
26
Sobre el cine véase Taccetta y Peña, 'Amor",
rrogadas discurrieron en sus testimonios 2008, pp. 115-132. Existe una novela ambientada
sobre qué era aquello que la homosexuali- en la época pero publicada en 2002 que relata en tono
autobiográfico la vida de una mujer homosexual.
24
En la cultura del magisterio, el orden y el res- Barrandéguy, Habitaciones, 2002.
peto por las jerarquías ocupaban una posición axial. 27
Véase Acha y Ben, "Amorales", 2006, pp. 217-
Lionetti, Misión, 2007, p. 162. 261,y Bao, "Invertidos", 1993, pp. 183-219.
54 FLAVIA FloRucci
mandatos profesionales y de género vol- para ese entonces una de las formas más
vían in verosím il su hornosexualidad. ' ' comunes de autorrepresentaci ón para una
Según su propio testimonio, no era homo- mujer,
sexual porque era una maestra q ue cum - Juana DC asociaba implícitamente la
plía a rajat abla con sus deberes. Juana homosexualidad a los m ism os rasgos que
tecurre en esta instancia a la imagen de la sus ac usadores. Dejaba claro que esta
mujer sacrificada que, si ha llegado a lo última amenazaba el ejercicio de la docen-
más alto de la jerarquía escolar es porque cia y, por lo tanto , los pri ncipios implíci-
había "escalonado [su carrera] a fuerza de tos en el orden escolar, entre ellos la divi-
estudio; trabajo; dedicación; sacrificios". sión sexual. Por contrapartida, esto quiere
Su "foja intachable de 26 años de acti- decir que J uana DC no mencionó nin-
vidad" era, en sus palabras , la prueba guno de los tópicos que normalmente han
más clara de que no era ni malvada, ni sido asociadosa los discursos que advertían
incompetente, ni corrupta, y por lo tanto respecto de los riesgos de la homosexuali-
homosexual , como lo sostenían quienes dad. En los dichos de esta maestra no apa-
la acusaban. Esta misma declaración im - recen disquisiciones sobre la integridad
plicaba su inversa. Si fuese incompetente de la familia, el matrimonio, la materni-
en su labor profesional y corrupta, enton- dad , la femineidad y la dornesricidad.V
ces sí podría genuinament e sospecharse Al igual que el resto de los interrogados,
de su orientación sexual. "26 a1l0S de ante- tampoco nombra a la homosexualidad.
cedentes intachables -nos dice Juana DC- Sólo en la carta que envía al interventor del
no pueden echarse a la calle por una Consejo Nacional de Educación, luego de
acusación que es la veng anza vil y trai- hab er sido cesanteada, se refiere en tér-
dora". El ideal profesional operab a como minos más concretos al contenido de la
un elemento crucial en la construcción de imputación. Allí observa que sus tratos
su propia ident idad . Esta última no fue afectuosos con algunas docentes habían
una elección fortuita: la directora era sol- sido mal interpretados:
tera y sin hijos, por lo que no podía re-
currir al ideal materno que constituía ¿N o se abraza o saluda con efusión para feli-
citar a una maestra cuando asciende, cuand o
se ha comprometido, cuando se despide d e
31 Entend emo s el concepto de gé nero tal cual soltera, cua ndo ha tenido alguna preocupa-
como ha sido formulado pot ) oan Scorr: "El género es ció n d e la que ha hecho partícipe a las que
un element o const itutivo de las relaciones sociales la rod ean y tratan diariamente '
basadas en las diferencias q ue d ist inguen los sexos
[...] yes una forma primaria de relaciones significan- ¿Es el tono defensivo de estas últimas
tes de poder [...] que comprende símbo los culrural-
palabras prueba de una orientación sexual
mente disponi bles, los cuales evocan representacio-
nes múltiples y a veces conrradic rorias, y concepros
normativos que se expresan en doct rinas religiosas,
educativas,científicas, legales y políticas, a través de 3l Implícitamente,) uana oc observa que lo que
los cuales se afirma el significado de varones y muje- la homosexualidad femenina amenaza es la int eg ri-
res, de lo masculino y femenino." Scort, "Género", dad de la patr ia, dado el papel centra l qu e el Estado
1999, p. 64. le otorga a la escuela.
56 FLAVIA FloRucci
mosexualidad a otras faltas de la moral y autoridad. El interventor juzga que la
la ética. enseñanza que se imparte en su escuela es
de calidad inferior al resto de las del ba-
rrio, entre otras cosas porque las maestras
LA BUROCRACIA ESTATAL "acreditan escasa laboriosidad, métodos
arcaicos de acción docente y evidente des-
¿Cómo reacciona la burocracia estatal ante gano en la función escolar". Los niños
las acusaciones? Aquí debemos partir de desconocen a los próceres y sus escasos
un dato obvio: el Consejo Nacional de conocimientos obedecen a "la incompe-
Educación considera necesario investigar tencia del personal". Las instalaciones no
los cargos, incluso cuando la acusadora se ofrecen reparos ni para el frío ni el calor,
retractara de parte de ellos, lo que ponía lo que dificulta la tarea pedagógica, y los
dudas a la veracidad de las imputaciones. baños son insuficientes para garantizar la
La apertura del samario significaba que separación entre los sexos. La familia de
el Estado observaba la homosexualidad la directora —recordemos que vive con su
femenina (aun la mera sospecha) como padre— también es objeto de reprobación,
una amenaza que debía ser castigada y ya que según el escrito, esta "no ha sido un
silenciada. Tal corno lo postula el suma- modelo de tranquilidad y armonía". El
riante, aun verificándose su falsedad, las informe pone especial atención en mos-
acusaciones eran un indicio del clima que trar que esta escuela no cumple con las
reinaba en esta escuela, y era deber del expectativas de la época: enseñar las cosas
Consejo abordarlas con un "máximo de que no se enseñan en los hogares, ya que
serenidad y seriedad". Desde su inicio, el por ejemplo no fomenta el aseo bucal de
samario transitó varias instancias buro- los niños. Tampoco cumple con el man-
cráticas. La primera etapa consistió en la dato patriótico nacionalista, preocupación
intervención de la escuela. A partir de ella, que era central para el sistema educativo
el interventor elaboró un extenso informe. argentino desde principios del siglo xx.
El aspecto más notorio de ese documento Es evidente que el interventor llega, aun-
es la minuciosidad con que el enviado que en sentido inverso, a la misma con-
estatal discurre sobre una serie de ítems, clusión que la directora: son sus deficien-
los cuales en su conjunto le sirven para cias profesionales las que prueban los
argumentar que los cargos contra la di- cargos contra ella. Nuevamente el argu-
rectora eran justificados. Entre otros, se mento es circular, pero por eso mismo
detiene sobre temas tan diversos como la efectivo desde el punto de vista retórico:
familia de Juana DC; las condiciones del Juana DC es homosexual porque no es
local escolar; la observación de los rituales buena maestra, y no es buena maestra
escolares nacionalistas; las prácticas peda- porque es homosexual. Cabe aclarar que
gógicas del personal docente; el aseo del el interventor tampoco discurre sobre el
alumnado; el funcionamiento de los con- origen de la homosexualidad. Es decir,
sultorios médicos y las relaciones de la que no aclara si esta se origina en una con-
directora con el personal. El informe dición biológica, como suponen nume-
proyecta a Juana DC como "violenta e rosos especialistas médicos, ni tampoco
irascible", alguien que ha abusado de su realiza apreciaciones específicas sobre có-
58 FLAVIA FloRucci
pertenecientes a los grupos más subalter- apareció una figura recurrente que podría
nos dentro de esta, como las porteras) asimilarse al de la directora de nuestro
y las de las autoridades estatales, así como sumario, al menos a la representación que
con el discurso médico del momento. En de ella hace la maestra Teresa: la de la
un estudio reciente, Karina Ramacciotri y guardia sádica que se vale de su autori-
Adriana María Valobra reconstruyeron las dad para someter sexualmente a las inter-
intervenciones de la medicina argentina nas. La diferencia del caso aquí estudiado
sobre la homosexualidad femenina en la con el de las representaciones fílmicas es
primera mitad del siglo xx. Las auroras que, en el cine, la lesbiana aparece en su
muestran que, partiendo de la matriz mayoría ligada a la marginalidad social y
heterosexual —y retomando distintos tra- a la prostitución. El magisterio era, para
bajos producidos en otras latitudes— el ese entonces en Argentina, la actividad
discurso médico coincidió, más allá de laboral femenina con mayor prestigio
algunas inflexiones específicas, con los dis- social, y el "mundo de las maestras" remi-
cursos morales al condenar y patologizar tía a los ideales y modelos de conducta de
al lesbianismo. Este último fue catalogado las clases medias.
por el campo médico como una falta Claramente, los discursos aquí abor-
moral, que provenía de una condición bio- dados aluden a imaginarios de larga data
lógica sobre la que el Estado podía, e y no pueden ser observados como meros
incluso debía, intervenir. 3' El cine, en las emergentes de una situación política y
pocas ocasiones que lo hizo, mostró el les- social inmediata. La matriz heterosexual
bianismo como una perversión rayana en era dominante y sancionaba qué era "lo
lo delictivo. No es casual que las primeras normal y lo desviado". No obstante, sería
representaciones de la conducta lesbiana erróneo desvincular completamente esta
en la producción cinematográfica local historia particular de la transformación
hayan aparecido en las películas sobre las radical que vivía el país. Entre otras cosas,
cárceles de mujeres, lo que implicaba que esto es así porque la política aparece como
el lesbianismo debía ser castigado, confi- una variable que los mismos actores invo-
nado y separado del resto del cuerpo social. can. El tema del peronismo aparece en
En el subgénero películas de la cárcel forma esporádica y no siempre coherente,
pero está presente. En su largo informe
' Desde ese campo, varias voces subrayaron la sobre la directora y su gestión en la escue-
responsabilidad estatal de intervenir, sugiriendo, por la, el interventor señala que en el estable-
ejemplo, la intervención quirúrgica como cura/sana- cimiento se "hablaba sin reparo alguno en
ción. Esta visión iba más allá de la caracterización de contra del general Perón, de su obra de
la homosexualidad femenina. Los médicos impusie- gobierno, desconociendo la obligación pri-
ron un modelo anatómico que construía la feminei- maria de todo docente que consiste en
dad sobre la base de procesos biológicos (rasgos ana-
expresarse y opinar con mesura de las per-
tómicos, por ejemplo) que fueron presentados como
una verdad objetiva. Es decir que, como señala Pablo
sonas y las cosas". El único sector que no
Ben, para los médicos existía un "verdadero sexo",
participaba del complot antiperonista era
por lo que condiciones como el hermafroditismo —de acuerdo con el reporte enviado al
"debían ser corregidas". Véase Ben, "Cuerpos", 2000, Consejo— el de las empleadas de la lim-
t. 1, p. 264. pieza, quienes, por esa identidad política
60 [Link] FloRucci
nal".4° Esto hacía que los equilibrios eco- El hecho de que el caso remita a un
lógicos y sociales previos, tanto aque- universo moral conservador no debe sor-
llos que atañían a la estratificación social prendernos. Se sabe que en cuanto a los
más amplia como aquellos vinculados con valores relacionados a la sexualidad, a la
las jerarquías profesionales, pudieran ser familia y a los mandatos de género, el
puestos en tela de juicio. El cuestiona- gobierno de Perón no innovó sustancial-
miento a las jerarquías, en este caso en mente, incluso abrevó en las vertientes
el ámbito micro de una escuela, está en el más conservadoras de dichos discursos. 42
centro de la denuncia que la visitadora El régimen invocaba a la familia como el
hace al Consejo y en muchos de los dichos centro deseado de una sociedad armónica
de los integrantes de la escuela. No es y como uno de los ejes sobre los cuales se
casual que la figura cuestionada sea la de la debían articular las políticas sociales. Si
directora de la escuela. La denuncia es un bien el peronismo dio un paso sustancial
síntoma de los desajustes que la llegada en incluir a las mujeres en la comunidad
del peronismo produce en el orden social política, al otorgarles en 1947 el derecho
en sus niveles más micro. Por lo que si al voto e inaugurando una rama política
bien lo "sexual" protagoniza este conflicto del partido peronista, este proceso se dio
particular, este debe entenderse en el marco bajo parámetros que no buscaban trans-
de un enfrentamiento social más amplio. 4 formar el papel de las mujeres en la socie-
'
El peronismo operó como vector, variable dad. A estas se les exigía que desarrollaran
de ajuste y caja de resonancia de inquinas las nuevas tareas de acuerdo con la "res-
personales, agravios, venganzas y prejui- petabilidad típica de las madres de fami-
cios, muchos de ellos anteriores a la emer- lia". 4 Esto implicó que no se dieran en
gencia de este régimen. "Lo sexual" cons- el periodo peronista cambios en lo que se
tituye aquí el lenguaje en el que se inscribió refiere a la legislación sobre la condición
un conflicto social mayor. Aun así, que la civil y laboral de la mujer. El trabajo feme-
denuncia se haya inscrito en los términos en nino siguió siendo considerado una rea-
que se realizó nos alerta sobre la relevancia lidad indeseable, y las mujeres casadas
de la identidad sexual en la conformación continuaron sujetas a la voluntad de sus
del capital social de una persona, de una Además, apelando al problema
mujer y, en especial, de una docente.
42 Sobre género y peronismo véase Ramacciotti
40
Ibid., p. 57. y Valobra, Generando, 2004, y también Barry,
41
La denuncia era una práctica habitual en el Ramacciotti y Valobra, Fundación, 2008.
mundo escolar; al menos sabemos que fue utilizada u La crítica ya ha señalado que en este punto
recurrentemente bajo el peronismo. No es un detalle el peronismo estaba habitado por una ambigüedad,
menor que uno de los documentos más importantes porque si bien privilegiaba la familia y apelaba a la
en la regulación del campo escolar —el Digesto— alen- mujer en su papel más tradicional de madre, en el día
tara el uso de este recurso al estipular como un deber adía se registraban cambios importantes. Uno de ellos
del personal "denunciar de inmediato [a las autori- fue la incorporación plena de las mujeres a la sociedad
dades] toda forma de propaganda subversiva e inmo- política al otorgarles el derecho a voto, otro fue la orga-
ral que se efectuara en la escuela". Sobre este tema nización de una rama femenina del partido político.
véase Fiorucci, "Denuncia", en prensa. 44 Véase Wainerman,Jelin y Feijóo, Deber, 1983.
62 FvIA FloRucci
milar a lo que sucedía con la homosexua- La historia de Juana expone con niti-
lidad masculina: el homosexual era conde- dez la convergencia de discursos. En las
nado, a la marginalidad y la invisibilidad. visiones provenientes de sectores subalter-
El caso de Juana DC muestra en un drama nos, como lo es el de las porteras, resonaban
individual cómo, si bien el Estado no cas- los ecos de los discursos más establecidos,
tigaba penalmente las sexualidades dife- como era el caso de las intervenciones pro-
rentes, sí lo hacía con mecanismos más venientes del campo médico, o de la moral
sutiles. No hay que olvidar que la exone- católica, en que la heterosexualidad era
ración o la cesantía implicaban para las dictaminada como la norma. La maestra
acusadas la pérdida de su fuente de tra- acusada no era un Menochio —es decir, no
bajo. Al mismo tiempo, nos habla de un representaba un "caso límite", como el
Estado que avanza en la regulación del analizado por Carlo Ginzburg en su clásico
ámbito privado, sobre todo cuando se trata ensayo sobre las cosmovisiones de un mo-
de sus funcionarios. linero friulano—, no hablaba un lenguaje
El sumario refleja además las relaciones singular. La directora apoyaba las mismas
de género presentes en un mundo mayo- representaciones que sus acusadoras usa-
ritariamente femenino y nos remite a lo ban para desprestigiarla, y abrevaba en el
que la literatura señala como una ley de mismo repertorio de convenciones e imá-
hierro: el dominio masculino. La de Juana genes. En otras palabras, Juana DC no
DC es una sociedad estratificada sobre la intentó desmantelar los aparatos de la
base del género, donde los preceptos mora- coerción sexual. Por el contrario, con sus
les han sido transformados en reglas bio- palabras y acciones los reafirmó. Su his-
lógicas. No es casual el orden jerárquico toria no revela, por lo tanto, nada sorpren-
que el devenir del sumario deja al descu- dente. No obstante, es preciso señalar que
bierto: tanto el interventor como el asesor el tipo de acusación que se le hace no era
letrado y el inspector sumariante, es decir, común en la época. No hemos podido
aquellos con capacidad de decidir, eran identificar ningún sumario con esta mis-
varones. El hecho de que la acusada fuera ma imputación en todo el periodo pero-
una maestra potenciaba el celo estatal. Las nista. 50 Debemos preguntarnos, por lo
maestras, investidas del polifacético papel
de formar "la patria futura", e inmersas en lanadas con mayor respetabilidad; entre otras cosas
una institución fuertemente reglada por el porque el magisterio no se ajustaba, en la visión de la
Estado (la escuela), se encontraban estre- época, a las características propias de un trabajo. Véase
chamente "limitadas" por los preceptos aso- Barrancos, "Moral", 1999, pp. 199-225. Sobre los
ciados a la moral y el género. Constituían condicionamientos a la figura de la maestra ligados a
una figura social con un prestigio muy par- cuestiones de género véase Lionetti, Misión, 2007,
ticular, por lo que su conducta estaba sujeta pp. 149-158.
Es difícil recortar los motivos de los sumarios,
al constante escrutinio público. 49 ya que estos se originaban en un gran número de
cuestiones como inasistencias prolongadas, maltrato
'y", 2003, pp. 11-42. El pedido de no difundir el suma- a alumnos o escasa profesionalidad en la práctica
rio alerta también acerca de la especificidad del caso. docente. Durante el periodo de gobierno de Perón,
' Según Dora Barrancos, es casi unánime el cri- como he analizado en otra parte, un número impor-
terio que señala a las maestras como el grupo de asa- tante de los sumarios también tenía que ver con la
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