0% encontró este documento útil (0 votos)
339 vistas22 páginas

Lesbianismo y Peronismo en Argentina

Este artículo estudia el caso de una maestra acusada en 1946 de tener una relación amorosa con otra maestra. El resumen analiza los discursos sobre la homosexualidad femenina en la época y cómo el sistema educativo controlaba la moral sexual de las maestras. Aunque único, este caso ilustra cómo el lesbianismo era visto como una amenaza que debía ser castigada. El peronismo no trajo cambios en esta visión conservadora de la sexualidad femenina.

Cargado por

Aimé Lescano
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
339 vistas22 páginas

Lesbianismo y Peronismo en Argentina

Este artículo estudia el caso de una maestra acusada en 1946 de tener una relación amorosa con otra maestra. El resumen analiza los discursos sobre la homosexualidad femenina en la época y cómo el sistema educativo controlaba la moral sexual de las maestras. Aunque único, este caso ilustra cómo el lesbianismo era visto como una amenaza que debía ser castigada. El peronismo no trajo cambios en esta visión conservadora de la sexualidad femenina.

Cargado por

Aimé Lescano
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Flavia Fiorucci

Doctora en Historia. Investigadora asistente en la Universidad Nacional de Quilmes /CoNiCET.

Resumen

Este artículo se dedica al estudio de un caso ria el trabajo analiza los discursos populares y
muy particular: el del sumario y la posterior estatales sobre la homosexualidad femenina en
exoneración de una docente, directora de una la Argentina de mediados del siglo xx. En una
escuela, acusada en 1946 por otro miembro de última sección se vincula el caso con las trans-
la comunidad escolar de tener "relaciones amo- formaciones introducidas por el régimen pero-
rosas con otra maestra". A través de esta histo- nista inaugurado en 1946.

Palabras clave:
Homosexualidad, peronismo, mujer, clase, lesbianismo, docente, sexualidad.

Fecha de recepción: Fecha de aceptación:


junio de 2011 enero de 2012
The Teacher's Love Affairs: Sexuality,
Morality and Class During Peronism
Flavia Fiorucci

Ph. D. in History. Assistant researcher at the Universidad Nacional de Quilmes/C0NIcET.

Abstract
This article studies a particular case: that of the analyze popular and state discourse on female
summary and subsequent exoneration of a homoseauality jo Argentina in the mid-20th
teacher and headmistress of a school accused by century. The last section links the case ro the
another member of the school community in transformations implemented by the Peronist
1946 of "engaging in amorous relations with regime implemented in 1946.
another female teacher." This story is used to

Key words:
Homosexuahty, peronism, woman, class, lesbjanism, teacher, sexuality.

Final submiss ion: Acceptance:


June 2011 January 2012
Los amores de la maestra: sexualidad,
moral y clase durante el peronismo
Flavia Fiorucci*

a literatura que se interroga sobre la artículo propone una mirada microscó-

L historia de las mujeres en Argentina


es cada día más extensa. En los últi-
mos años se han elaborado aportes funda-
pica sobre el estudio de un caso muy par-
ticular: el sumario y la posterior exonera-
ción de una docente, directora de una
escuela, acusada en 1946 por otro miem-
mentales para comprender distintos aspec-
tos de la realidad de las mujeres en el bro de la comunidad escolar de tener "rela-
pasado; sin embargo, es muy poco lo que ciones amorosas con otra maestra". El
sabemos sobre aquellas mujeres que no se estudio descansa en un supuesto funda-
adaptaron (o lo hicieron "a medias") a los mental de la microhistoria: aunque única,
mandatos de la sexualidad heterosexual y una experiencia personal puede ser ilumi-
que constituyeron una minoría doble- nadora de un contexto histórico más am-
mente discriminada.' Entre otras cosas, plio, porque ofrece "claves, signos y sínto-
este vacío se explica por la dificultad de mas" de un mundo que de otra forma sería
acceder a fuentes que puedan iluminar- difícilmente cognoscible. 3 Por lo tanto, el
nos sobre la realidad del lesbianismo.' Este drama vivido por esta docente y las inter-
venciones que su caso suscitó, si bien se
* Agradezco los comentarios a una versión pre-
limitan a una situación individual, pueden
via de este artículo de Karina Ramacciotti, Adriana
ser leídas como representativas del mundo
Valobra y de los evaluadores anónimos de Secuencies. cultural y social en que la situación tuvo
Agradezco también las recomendaciones de Isabella lugar. Es decir, que el caso nos permite
Cosse sobre bibliografia. asomarnos a una serie de tópicos que de
'Un ensayo bibliográfico sobre esa literatura se otra forma nos serían inabordables y que,
puede encontrar en Barrancos, Mujeres, 2007, pp. por otra parte, han sido escasamente tran-
33 1-348.
2
sitados por la literatura.
La literatura sobre el tema señala que es muy Partiendo de los mencionados supues-
difícil encontrar registros históricos sobre el lesbia- tos, la mirada recortada sobre este episo-
nismo porque fue una práctica universalmente mvi-
sibilizada. Sobre esta dificultad véase Garber, "World",
dio pretende acercarse a varias interrogan-
2005, pp. 28-5 0. Es notorio que el interrogante acerca
tes al mismo tiempo. En primer lugar
de la relación entre "la moral peronista" y la homo- busca discutir un tema de difícil acceso:
sexualidad masculina sí haya recibido la atención de los discursos sociales sobre la homosexua-
los historiadores, lo cual no sucede con el tema de la
homosexualidad femenina. Levi, "Microhistory", 2001, p. 99.

Secuencia [47] núm. 85, enero-abril 2013


lidad femenina a mediados del siglo xx mienta fundamental en el proceso de con-
en Argentina. Vale aclarar que el suma- solidación estatal y nacionalización, sobre
rio recoge tanto representaciones doctas y todo desde la llegada masiva de inmigran-
de la elite sobre el lesbianismo, como de tes europeos a Argentina. Se pensaba que
sectores subalternos. Por otro lado, el ar- esta no sólo debía ser un vehículo para el
tículo intenta dar cuenta de la forma en progreso de la nación sino para reforzar la
que la burocracia educativa abordaba el cohesión social.' Acorde con las expecta-
tema más general de la moral sexual feme- tivas que se tejían en torno a la educación,
nina, por un lado, y controlaba a sus fim- la docencia —que pronto se configuró co-
cionarios públicos, por el otro. En una mo una actividad mayoritariamente feme-
última sección se vincula el caso con las nina— estuvo desde temprano sujeta a una
transformaciones sociales (especialmente serie de controles muy específicos. 6 La Ley
aquellas concernientes a la categoría de núm. 1.420 erigió al Consejo Nacional
género) y culturales producidas por la de Educación como la administración
emergencia del peronismo. El trabajo encargada de "gobernar" el sistema educa-
muestra cómo el lesbianismo fue cons- tivo.' En 1889 se creó el cuerpo de ins-
truido por los distintos actores como una pectores, el cual se fue configurando como
amenaza que debía ser silenciada y casti- una especie de elite dentro del magiste-
gada, y cómo la irrupción del peronismo rio, cuya misión era velar que se respeta-
no implicó innovaciones en este terreno, sen las decisiones y directivas del Consejo
sino que reforzó imaginarios de larga data.' en el ámbito micro de la escuela. Los ins-
pectores se convirtieron en la figura clave
de un sistema con una tendencia cada vez
EL SUMARIO
Sobre la educación véase, entre otros, Ascolani,
Antes de comenzar el análisis es preciso Educación, 1999. Sobre el tema del impulso naciona-
comprender a grandes rasgos la natura- lizador a través de la escuela véase Bertoni, Patriotas,
leza de la fuente consultada, la evolución 2001. Para un sugestivo análisis de la conformación
de la escuela en sus primeros años véase Lionerti,
del caso y el contexto en el cual la situa- Misión, 2007.
ción aquí analizada tuvo lugar. Desde la ° Un isómero importante de políticos y pedago-
sanción de la Ley núm. 1.420 de educa- gos señalaban como una ventaja el sesgo femenino
ción común (1884) el Estado se compro- del magisterio porque consideraban que la tarea de
metió a proveer de educación gratuita y la maestra se asimilaba a la de la madre, y que para lle-
laica a niños y niñas. La escuela fue conce- varla adelante se necesitaban cualidades que se consi-
bida por la elite política como una herra- deraban privativas de las mujeres. Véase Lionetri,
"Ciudadanas", 2001, pp. 221-260.
Inicialmente este cuerpo administrativo tuvo
El concepto de imaginarios se entiende aquí jurisdicción sobre las escuelas de la capital, colonias y
como «esquernas de inteligibilidad" de la realidad social. territorios nacionales. Con la Ley núm. 4.874, cono-
Estos proporcionan a los ciudadanos de una sociedad cida como Ley de Laínez, de 1905, su área de incum-
"las categorías de comprensión de los fenómenos socia- bencia se extendió a las provincias mediante la creación
les". El imaginario no sólo abarca el campo de la moral de escuelas primarias y se transformó en una organiza-
y la política, sino que también penetra en el mundo ción de alcance nacional, con una estructura organiza-
de lo cotidiano. Véase Pintos, Imaginarios, 1995, p. 12. tiva que llegaba a las más alejadas zonas del país.

48 FLAVIA FloRucci
más fuerte a la centralización.' El suma- sobre cuerpo y psiquis de los escolares.`
rio constituía el dispositivo institucional Es preciso recordar que, desde principios
que los inspectores debían administrar del siglo xx, la infancia se convirtió en el
para investigar y, en determinados casos, terreno privilegiado de la intervención es-
sancionar a los docentes que no cumplie- tatal, porque se creía que allí radicaba el
sen con los papeles que les habían sido futuro de la nación." En la práctica, di-
adjudicados por el Estado. El expediente chas escuelas ofrecían ciclos lectivos más
número 31.420 del Consejo Nacional de cortos, que iban de septiembre a mayo, y
Educación —conservado en el Archivo In- tenían como misión, junto con las colo-
termedio de la Nación Argentina— reúne nias de vacaciones, el "fortalecimiento del
toda la investigación sumarial sobre las cuerpo, la alimentación cuidada y super-
supuestas conductas homosexuales de la visada, el contacto intenso con el aire y
directora de la escuela número 8 de sol, el desarrollo de hábitos cotidianos de
la Capital Federal: la docente Juana DC. 9 disciplina, higiene personal y conducta".`
El sumario da cuenta de un conflicto Idealmente, la enseñanza de contenidos
prolongado y complicado. El expediente formales ocupaba un lugar subordinado,
se abrió a fines de 1946, poco después de dado que se consideraba que el desarrollo
que Juan Domingo Perón asumiera el intelectual vendría luego de consumada
poder. Este se extendió por varios años, al la reparación fisiológica.' 3 El saber médico
menos hasta la llamada Revolución Liber-
tadora en 1955, aunque hay cartas inclui- La emergencia de los Estados nacionales estuvo
das de la directora con fechas muy poste- estrechamente vinculada al ascenso de la que fuera
riores (la última es de 1974). La escuela considerada una "ciencia política y social": la higiene.
donde este episodio tuvo lugar era un esta- Sustentada sobre la convicción de que los males socia-
blecimiento educativo particular, porque les se podían revertir, la autoridad pública identificó
se trataba de una escuela al aire libre. Era la prevención de las enfermedades y el cuidado de la
higiene como asuntos de Estado. Esto implicó for-
una escuela que había sido establecida para mas específicas de vigilancia e injerencia en las vidas
atender las necesidades de un sector social privadas familiares. En este esquema, los maestros y
específico: aquel que el Estado identifi- maestras eran quienes debían llevar adelante la tarea
caba como la "niñez desvalida". Es decir, de transmisión y fiscalización de los principios, valo-
niños pobres que se encontraban en una res y prácticas del higienismo. Valse Milstein, Higie-
situación de "retraso pedagógico" y que ne, 2003, pp. 19-43.
eran además identificados como potencia- 11
Silvia Finocchio sostiene que en la primera
les vectores de infecciones. De acuerdo con mitad del siglo xix la preocupación por la niñez con-
los postulados del paradigma higienista vivió en el campo escolar con la preocupación por el
vigente, la premisa que guiaba esta ini- docente. Finocchio, Escuela, 2009, p. 63.
12
Sobre este proyecto véase Armus, Ciudad,
ciativa estatal era que la situación de ese 2007,p.98.
alumnado podía ser revertida con técni- 13
Con el tiempo, el énfasis en las funciones higié-
cas y prácticas adecuadas, que operasen nicas sanitarias de este tipo de establecimientos se fue
perdiendo, mientras crecían sus funciones pedagógi-
8 cas. El mismo sumario deja entrever una realidad que
González, "Elite", 2001, pp. 513-535.
Se preserva aquí la identidad de los involucra- también describe la literatura sobre el tema: quienes
dos, por lo que se usa un nombre ficticio. concurrían a estas escuelas no siempre se ajustaban

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 49


tenía un papel angular en el proyecto. el personal de la comunidad escolar, inclu-
Como observa Lucía Lionetti, "el primer yendo docentes, porteras y ecónomas,
paso para hacer viable la acción sobre esa tuvieron la oportunidad de dar su opinión
población de niños en riesgo era detectar- sobre la moral sexual de la directora acu-
los", luego examinarlos y medicarlos.' 4 La sada.' 6 Las declaraciones fueron analizadas
visitadora de higiene era una figura clave tanto por el inspector como por el asesor
en este engranaje, ya que era la enfermera letrado del Consejo Nacional de Educa-
que asistía al médico escolar. Todo esto ción, quienes, en sus considerandos, die-
implica que el caso que estudiamos se ron cuenta de la posición oficial con res-
desarrolle en un contexto en el cual el pecto a este tema. Después de algunas idas
Estado ha hecho explícita su voluntad de y vueltas, la directora fue exonerada por
intervenir sobre los cuerpos de niños en orden del poder ejecutivo nacional.`
peligro y ha extendido la función de la
escuela al plano de lo sociaL"
La denuncia realizada por la visitadora Los DISCURSOS SOBRE
de higiene comenzó en primer término LA HOMOSEXUALIDAD
implicando a varias docentes, pero luego
se rectificó y la circunscribió a la direc- El primer documento donde aparece el
tora y a una maestra en particular. La pes- tema de la sexualidad es el texto que re-
quisa llevada a cabo fue minuciosa: todo produce la acusación de la visitadora. En

16
a la definición de "niños débiles". Por el contrario, Es necesario hacer una salvedad con respecto a
para la década del treinta, conseguir una plaza en ellas la naturaleza de estas declaraciones, ya que si bien
era un objetivo de muchas madres, por lo que su recogen las respuestas de la comunidad escolar, no
alumnado no debía, como resume Armus, "cargar son narrativas ni completamente espontáneas; sus
con estigmas o motivado sospechas y temores". Sobre límites están dados por las preguntas que interesan al
las escuelas al aire libre véase ¡bid., y Lionetti, inspector sumariante, y pueden estar teñidas de los
"Infancia", 2009. intereses y visiones de la burocracia educativa. Este
14
Lionetti, "Infancia", 2009, p. 12. problema ha sido particularmente abordado por la
15
Ibid. Según la revista La Obra, la función de bibliografia que estudia la historia sexual a través de
la visitadora era "revisar la vista, el oído y la boca de expedientes judiciales. Véase Maynard, "Horrible",
los niños de primer grado inferior; aplicar la vacuna 1997, pp. 99-124.
17
antidiftérica a los alumnos autorizados por los padres; Ante su exoneración, la directora reclamó la
y secundar al médico en los consultorios de distrito" nulidad del sumario alegando vicios en su forma. Ella
(La Obra, núm. 13, 1940). Con el peronismo, este argumentaba que el sumario había violado las for-
cuerpo, que dependía del Ministerio de Justicia e Ins- mas que estipulaba el reglamento vigente, porque no
trucción Pública, se incorporó al Ministerio de Salud había tenido posibilidad de defensa. La Asesoría
Pública. Véase Comelis, "Control", 2005, pp. 105-121. Letrada accedió a la realización de un nuevo suma-
Existía también la figura de la visitadora de higiene, rio, el cual no se pudo llevar adelante porque para
que ejercía la función de supervisar los casos de niñez ese entonces el PaN había intervenido y había decla-
indigente en un ámbito social más amplio. Distintos rado cesante a la directora sin dar mayores explica-
ejemplos del tipo de intervención y prácticas que estas ciones. La docente no fue informada de la intervención
visitadoras llevaban adelante pueden verse en los tes- del PEN, y por sus dichos posteriores es posible infe-
timonios recogidos para el caso de La Pampa en Di rir que esta creyó siempre haber sido destituida de
Liscia y Billorou, Cuadernos, 2005. su cargo por el sumario abierto en 1946.

50 FLAvIA FloRucci
esta, la homosexualidad de la directora era Cuando el inspector inquirió al perso-
reconstruida a través de una serie de com- nal sobre la veracidad de los cargos (es-
portamientos: "se besaba y acariciaba con pecíficamente "si tenían conocimiento de
la señorita Teresa M en el gallinero de la la perversión moral y sexual que impe-
escuela", "le acariciaba los senos en medio raba en la escuela"), la mayoría de los in-
del patio escolar". El recurso de la des- terrogados admitió no haber visto nada,
cripción no constituía un detalle menor, pero sí haber escuchado rumores. Según
no sólo de esta forma la visitadora po- lo dicho por una docente, las murmuracio-
tenciaba la veracidad de su acusación con nes se originaban en "una amistad que se
cargos concretos, sino que evitaba hacer- prestaba a comentarios por lo irregular",
se poseedora de un conocimiento que la porque (según uno de los testimonios) esta
autoincriminaría. Para la moral de la época era "tan estrecha y exagerada que pasa[ba]
era mal visto referirse a la homosexuali- los límites de lo normal". Aun siendo
dad. Por lo tanto, aunque no sabemos si imposible saber si la denunciante vio efec-
residía aquí una estrategia consciente, la tivamente aquello que denunció, o si sim-
forma torpe y cruda con que describía plemente se hizo eco del rumor y cons-
la escena hacía presumir a las autoridades truyó la situación descrita, es posible ver
que la visitadora era una cándida testi- en el desarrollo de este caso, en su arista
go que no tenía los elementos para nom- más siniestra, el poder y los efectos del
brar el "vicio" de la directora. Esto último chisme. Uno a uno los interrogados fueron
no quiere decir que la denunciante igno- desacreditando a Juana DC sobre la ba-
rara que lo que "veía" estaba fuera de los se de un murmullo, lo que finalmente la
cánones de la moral aceptada. Por el con- haría perder su trabajo.
trario, la denuncia implicaba directamente El papel del chisme en el funciona-
que las conductas de la directora habían miento social ha sido objeto de indagación
llevado a la escuela a un "clima de per- desde distintas disciplinas y perspectivas
versión moral y sexual", en el cual el resto teóricas. Dos grandes líneas se recortan en
de las docentes había sido contagiado por su tratamiento teórico: aquella que, desde
esa atmósfera.' 8 La denunciante no infor- el funcionalismo,, ve al chisme como una
maba cuáles eran los valores amenazados forma de control social. Esta visión sos-
con dichas acciones, pero adscribía a una tiene que el chisme trae consigo juicios
imagen presente en otros discursos sobre éticos sobre los otros, rotula conductas
el lesbianismo, como por ejemplo en el como aceptables o inaceptables, reforzando
lenguaje médico: de este como una enfer- así los valores y las demandas de los gru-
medad contagiosa y potencialmente peli- pos dominantes. La otra línea teórica es
grosa para el resto del cuerpo social.' 9 aquella que, bajo los supuestos del indi-
vidualismo metodológico, identifica al
18 En la denuncia se decía que circulaba porno-
chisme como una forma de información. 20
grafía en la escuela.
59 La estrategia de "describir" pero no nombrar se la maestra María A. en la "azotea de la casa y otra vez
repite en varios de ¡os interrogados, e incluso recu- en el tinglado de la escuela".
rriendo a situaciones inverosímiles. La portera, por 20 Los aportes teóricos más importantes que deri-
ejemplo, dice haber visto a la directora bailando con varon en un debate metodológico son los trabajos de

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 51


En la primera de las perspectivas, es la trol social. Los dichos de los distintos acto-
comunidad la que utiliza esta estrategia res que participan en el sumario revelan
como sanción colectiva, como forma de que los afectos y sentimientos de la directora
garantizar la conformidad con las normas eran motivo de escrutinio y debían estar
sociales. En la segunda, es el individuo sujetos a lo que se consideraba aceptado
el que reafirma sus intereses a través del en la época. Muestran cómo las fronteras
chisme. En los comentarios que aparecen de aquello que pertenecía a la vida privada
en el sumario se puede ver que el chisme eran muy tenues para quienes ejercían el
operaba conforme a los postulados de magisterio.` Los comentarios recogidos
ambas perspectivas teóricas.` Por un lado, en el sumario contienen apreciaciones im-
el chisme permitía a los individuos afir- plícitas sobre cuáles eran los límites acep-
mar sus intereses particulares. En este caso tados del pacto amistoso. 23 La cuestión
servía para "resolver" conflictos personales. que ordena el interrogatorio del inspec-
Concretamente, la visitadora buscaba con tor muestra que la burocracia educativa
sus acusaciones perjudicar a la directora. trataba el chisme como una evidencia. El
Por otro lado, el sumario deja entrever inspector lo hizo expreso al estructurar su
cómo el rumor constituía un arma de con- investigación sobre la base de la pregunta
sobre si "había visto u oído" algo.
los antropólogos Max Gluckman y Robert Paine.
Uno de los aspectos más notorios del
Gluckman, "Gossip", 1963, pp. 307-316, y Paine, sumario a la hora de iluminar los discur-
"Gossip" 1967, pp. 278-28 5. Estos dos autores sos- sos sobre la homosexualidad femenina es
tuvieron en 1968 un debate en las páginas de la el hecho de que este va revelando una
revista Man sobre la naturaleza y función del chisme. dinámica en la cual la homosexualidad era
Un análisis de dicho debate puede leerse en Gimore, asociada a otras "inmoralidades" y "per-
"Varieties", 1978, pp. 89-99. En los últimos años, la versiones". Es decir, que la homosexuali-
historia también se ha ocupado del tema del chisme dad era vista en este espacio social como el
y de su función en la sociedad. En esa historiografía,
emergente de una personalidad "anormal"
el chisme aparece a veces como forma de control
social, de preservar jerarquías sociales, pero también
e "inhumana". Esto es claro tanto en la
como un instrumento para cuestionar la dominación.
denuncia originaria como en las respues-
Por ejemplo, James C. Scott señala al chisme como tas dadas al inspector. En la acusación ini-
una de las pocas formas en que los campesinos pue- cial, la directora, además de invertida
den expresar su disconformidad bajo la apariencia de sexual, era acusada de una de las deprava-
sumisión a la autoridad. Bernard Capp analiza el ciones culturalmente más censuradas: de
chisme en grupos de mujeres en Inglaterra en la "vivir en situación marital con el padre".
modernidad temprana como un espacio para cuestio- En el caso de los entrevistados, aunque
nar la dominación masculina. Scott, Weapons, 1985,
p. 282, y Capp, Gossips, 2003, pp. 2, 60, 381. Un
22
aporte reciente en el cual el chisme es asociado a la Sobre las conductas que se les exigían a las
afirmación de jerarquías sociales y de género es el de maestras en su vida privada véase Lionetti, Misión,
Mime-Smith, "Club", 2009, pp. 86-106. 2007, pp. 149-158.
2 23
Gimore concilia ambas perspectivas y muestra Esto es al mismo tiempo revelador de la difi-
cómo el chisme puede tener funciones sociales e indi- cultad de encontrar registros del amor entre muje-
viduales en simultáneo. Gimore, "Varieties", 1978, res, porque este era muchas veces "escondido" en lo
pp. 89-99. que parecía una amistad muy íntima.

52 FLAvIA FloRucci
estos no denostaron a la directora en tér- dad de la directora ponía en riesgo. Es
minos tan oprobiosos, sí relacionaron su decir, que los interrogados no apelaron a
conducta y personalidad a rasgos repro- los discursos de la femineidad; la infan-
bables como maldad, deshonestidad, mal- cia; la maternidad y la familia para conde-
trato a pares y subordinados e incluso nar la conducta de Juana DC, temas que
incapacidad en la tarea profesional. Así, aparecían en las construcciones más ela-
por ejemplo, en la declaración de una de boradas, como por ejemplo en el lenguaje
las docentes, la directora, además de tener médico-científico y/o en el religioso. 25
amores con otra maestra, había mandado Resulta difícil interpretar este silencio en
matar a palos a los gatos que merodeaban un sentido unilateral, ya que este puede
el patio de la escuela. La portera señalaba responder a la forma en que el interroga-
que la directora organizaba juergas hasta torio fue llevado a cabo, pero también
altas horas en su vivienda y maltrataba al puede tener otros significados. Es plausi-
personal. Varias maestras también men- ble pensar que la situación a la que se
cionaban que la directora vendía para su enfrentan maestras y porteras resulta tan
propio peculio útiles escolares a los alum- anómala en ese mundo que quienes son
nos y no respetaba las jerarquías del interrogados tienen dificultades para pro-
mundo escolar al mandar a la ayudante nunciarse al respecto. Esto no es casual.
ecónoma a controlarlos. 24 El lesbianismo fue una práctica silenciada
No es posible asignar a las acusacio- y escondida, y tan sólo mencionarla vio-
nes mencionadas un orden de causalidad. laba códigos sociales. El cine y la litera-
En otras palabras, los testimonios no dejan tura de la época casi no la representaban. 26
claro si las desviaciones de su conducta se Además —al ser una práctica velada— no
originaban en su sexualidad invertida o fue objeto de mayores inquietudes polí-
viceversa, pero de lo que no hay dudas es ticas, como sí lo fue el caso de la homose-
de que en este universo moral, la homose- xualidad masculina, respecto de lo cual se
xualidad femenina era sinónimo de todo implementó, a partir de los años treinta,
tipo de faltas éticas y morales. Era esa una serie de medidas que buscaban reglar
misma razón la que convertía a la homo- la heterosexualidad y castigaban (aunque
sexualidad de la directora en un asunto no penalmente) la homosexualidad. 27 Lo
que de ninguna forma podía enmarcarse mismo sucedió con la reflexión científica: el
dentro de la esfera privada, porque sobre- tema fue menos abordado por los médicos.
pasaba el tema sexual. Veremos que en
este punto coinciden las visiones estata-
les con aquellas que provienen de la socie- 25
Sobre las visiones provenientes del campo
dad civil. No obstante, es preciso señalar médico véase, Valobra y Ramacciotti, "Campo", 2008,
que ni las maestras ni las porteras inte- pp. 493-5 16.
26
Sobre el cine véase Taccetta y Peña, 'Amor",
rrogadas discurrieron en sus testimonios 2008, pp. 115-132. Existe una novela ambientada
sobre qué era aquello que la homosexuali- en la época pero publicada en 2002 que relata en tono
autobiográfico la vida de una mujer homosexual.
24
En la cultura del magisterio, el orden y el res- Barrandéguy, Habitaciones, 2002.
peto por las jerarquías ocupaban una posición axial. 27
Véase Acha y Ben, "Amorales", 2006, pp. 217-
Lionetti, Misión, 2007, p. 162. 261,y Bao, "Invertidos", 1993, pp. 183-219.

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 53


Para ahondar en el tema de los discur- relato que construye para atestiguar que
sos sobre la homosexualidad femenina no es homosexual se nutre, por lo tanto, de
resulta de particular relevancia observar las mismas convenciones sostenidas por
las estrategias defensivas usadas por las quienes la incriminan. Para sostener su
imputadas, porque estas fueron confeccio- "inocencia", Juana DC se autorrepresenta
nadas con cierto grado de detenimiento. como una mujer trabajadora que ha cui-
Esos discursos nos muestran con nitidez dado siempre de respetar el decoro y las
visiones "aceptadas" de la sexualidad fe- normas sociales que regían las divisiones
menina a la vez que construyen figuras entre los sexos. Incluye como ejemplo su
ideales de mujeres y, en particular, de exigencia tanto para con su persona, como
maestras. Una de las primeras particulari- también para "con los alumnos, en vesti-
dades que asoma en este punto son los tér- menta y peinado". 29
minos sustancialmente diferentes que las En su discurso, dicha docente se hacía
dos acusadas utilizan en sus descargos. La eco de los mandatos que tenían que ver
directora emprendió su defensa a través con el lugar de la escuela y de la maestra
de una serie de cartas y exposiciones que en el imaginario de la época; es decir, ape-
presentó al Consejo Nacional de Educa- laba a los ideales profesionales. Como lo ha
ción en las que fue siempre enfática a señalado Beatriz Sarlo, la escuela era vista
la hora de negar su homosexualidad. En por pedagogos y maestros como un lugar
ninguna de sus intervenciones se puede donde se debía "enseñar lo que no se
encontrar comentario alguno que pueda aprendía en las familias".` Es decir que,
leerse como un intento de reivindicar una para Juana DC, su estricto apego a los
identidad homosexual, ni siquiera indi-
carla. Al contrario, desde su primera co-
municación, Juana DC cataloga la acusa- práctica se subordinan a ella". Antonio Gramsci,
ción de "monstruosa", una "calumnia y quien fue uno de los teóricos que más aportes hi-
cieron para clarificar el alcance de este concepto,
una injuria que ataca su dignidad como
limitó este último a la dominación de clase. No obs-
mujer y maestra". Es decir, que la direc- tante, en los últimos años, las feministas han adop-
tora acusada de lesbiana adhería a las con- tado el término para ilustrar la dominación de los
cepciones generales del estigma y no varones sobre las mujeres, y es en este último sen-
resiste en su discurso las construcciones tido que nos referimos aquí. Williams, Palabras,
hegemónicas de la moral sexual. 28 El 2009, p. 160. Sobre los estudios de género y el con-
cepto de hegemonía véase Aitchison, Gender, 2003,
pp. 31-50.
28
Cuando hablamos aquí de los discursos hege- ' 9 Varios documentos de la burocracia educativa
mónicos nos referimos a aquellos que expresan la señalan la vestimenta como un aspecto central en la
dominación de los grupos dirigentes. Es decir, aque- conformación de la imagen que debía proyectar el
llos que sirven al mantenimiento del poder que maestro, sobre todo la maestra. Esta debía evitar ras-
ejerce un grupo o un individuo en clave de persua- gos que denotaran frivolidad y la ostentación en
sión, imponiendo sus valores, ideología y creencias su aspecto personal. Véase Lionetti, Misión, 2007,
al resto del cuerpo social. Su influjo depende no sólo p. 155. Sobre la vestimenta en la construcción de la
de que exprese los intereses de una clase dominan- diferencia sexual véase Masiello, "Género", 1998,
te, sino también "de que sea aceptado como una pp. 315-334.
realidad normal o sentido común por quienes en la 30
Sarlo, Máquina, 1998, p. 62.

54 FLAVIA FloRucci
mandatos profesionales y de género vol- para ese entonces una de las formas más
vían in verosím il su hornosexualidad. ' ' comunes de autorrepresentaci ón para una
Según su propio testimonio, no era homo- mujer,
sexual porque era una maestra q ue cum - Juana DC asociaba implícitamente la
plía a rajat abla con sus deberes. Juana homosexualidad a los m ism os rasgos que
tecurre en esta instancia a la imagen de la sus ac usadores. Dejaba claro que esta
mujer sacrificada que, si ha llegado a lo última amenazaba el ejercicio de la docen-
más alto de la jerarquía escolar es porque cia y, por lo tanto , los pri ncipios implíci-
había "escalonado [su carrera] a fuerza de tos en el orden escolar, entre ellos la divi-
estudio; trabajo; dedicación; sacrificios". sión sexual. Por contrapartida, esto quiere
Su "foja intachable de 26 años de acti- decir que J uana DC no mencionó nin-
vidad" era, en sus palabras , la prueba guno de los tópicos que normalmente han
más clara de que no era ni malvada, ni sido asociadosa los discursos que advertían
incompetente, ni corrupta, y por lo tanto respecto de los riesgos de la homosexuali-
homosexual , como lo sostenían quienes dad. En los dichos de esta maestra no apa-
la acusaban. Esta misma declaración im - recen disquisiciones sobre la integridad
plicaba su inversa. Si fuese incompetente de la familia, el matrimonio, la materni-
en su labor profesional y corrupta, enton- dad , la femineidad y la dornesricidad.V
ces sí podría genuinament e sospecharse Al igual que el resto de los interrogados,
de su orientación sexual. "26 a1l0S de ante- tampoco nombra a la homosexualidad.
cedentes intachables -nos dice Juana DC- Sólo en la carta que envía al interventor del
no pueden echarse a la calle por una Consejo Nacional de Educación, luego de
acusación que es la veng anza vil y trai- hab er sido cesanteada, se refiere en tér-
dora". El ideal profesional operab a como minos más concretos al contenido de la
un elemento crucial en la construcción de imputación. Allí observa que sus tratos
su propia ident idad . Esta última no fue afectuosos con algunas docentes habían
una elección fortuita: la directora era sol- sido mal interpretados:
tera y sin hijos, por lo que no podía re-
currir al ideal materno que constituía ¿N o se abraza o saluda con efusión para feli-
citar a una maestra cuando asciende, cuand o
se ha comprometido, cuando se despide d e
31 Entend emo s el concepto de gé nero tal cual soltera, cua ndo ha tenido alguna preocupa-
como ha sido formulado pot ) oan Scorr: "El género es ció n d e la que ha hecho partícipe a las que
un element o const itutivo de las relaciones sociales la rod ean y tratan diariamente '
basadas en las diferencias q ue d ist inguen los sexos
[...] yes una forma primaria de relaciones significan- ¿Es el tono defensivo de estas últimas
tes de poder [...] que comprende símbo los culrural-
palabras prueba de una orientación sexual
mente disponi bles, los cuales evocan representacio-
nes múltiples y a veces conrradic rorias, y concepros
normativos que se expresan en doct rinas religiosas,
educativas,científicas, legales y políticas, a través de 3l Implícitamente,) uana oc observa que lo que
los cuales se afirma el significado de varones y muje- la homosexualidad femenina amenaza es la int eg ri-
res, de lo masculino y femenino." Scort, "Género", dad de la patr ia, dado el papel centra l qu e el Estado
1999, p. 64. le otorga a la escuela.

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 55


reprimida? No lo sabemos, ya que es poco nicas sobre la moral sexual. Al mismo
lo que Juana DC nos dice sobre su sexua- tiempo, apeló a visiones patriarcales sobre
lidad. Dicho silencio puede ser interpre- la mujer y la femineidad, al representarse
tado de dos maneras. Por un lado, como como un ser desprotegido y sumiso. En
otra forma tácita de adherir al estigma: su intervención admitió que si bien sus
"lo sexual" no era un tema sobre el que conductas podían haber sido malinterpre-
una mujer podía hablar libremente, menos tadas —aceptaba haber concurrido a la
a las autoridades públicas. Hacerlo podía escuela fuera del horario de trabajo y haber
ser autoincriminatorio. Por otro lado, tam- estado en la vivienda de la directora—, esto
bién podemos pensar que este silencio sólo lo había hecho "por el terror casi
operaba como una estrategia de resisten- invencible que le inspira[ba] la señora DG,
cia: evitar el escrutinio público y estatal en quien reconocía una anormal". Para esta
sobre las zonas más íntimas de su subje- docente, la anormalidad se debía a la con-
tividad. Por la forma en que Juana DG ducta de la directora, que "continuamente
califica la acusación, nos inclinamos a pen- con pretextos fútiles la besaba y le toma-
sar que su reserva se ajustaba más a la pri- ba las manos". Por eso mismo pidió la
mera de las razones, ya que con sus dichos "protección y el amparo del Consejo por
adhería a las concepciones más conserva- las consecuencias que pueda acarrearle su
doras sobre la figura de la mujer y de la declaración". Con su intervención, Teresa
maestra. Esto es así incluso aceptando que M reafirmó el argumento de que la homo-
sus intervenciones implicaban una reafir- sexualidad constituía un problema que
mación de su identidad y labor profesio- trascendía lo sexual: era propio de una
nal. A medida que transcurre el tiempo personalidad corrompida que inspiraba
y el sumario sigue su curso, el tema del terror. Vale aclarar que la declaración de
contenido de la acusación fue perdiendo Teresa M fue escueta. Esta última nos
protagonismo en las intervenciones de ofrece una justificación de los rumores de
Juana DG, para ir dando lugar al de la los que es objeto y nada más. Al igual que
injusticia y al de la ilegalidad del sumario. el resto del cuerpo docente, Teresa M no
Luego de producido el golpe de Estado nombra a la homosexualidad sino que la
de 1955, Juana DG inscribió su caso en describe, lo que sirve a su estrategia de
los términos del conflicto entre peronistas defensa: autorrepresentarse como inocente
y antiperonistas que dividía a la sociedad y víctima. Es de notar que el Consejo
argentina. Nacional de Educación reaccionó con re-
La maestra Teresa M, con quien su- lativa empatía a su estrategia. Esta fue
puestamente la directora tenía una rela- descrita como una joven maestra sin ex-
ción sentimental, tampoco reivindicó su periencia y por eso se la castigó con una
homosexualidad, aunque esta no apeló a pena menor: la cesantía, y no la - exonera-
su "integridad moral" ni a su "concepto ción como ocurrió con la directora. Como
profesional" para excusarse. Se defendió en el caso de Juana DG, no sabemos si
asumiendo el papel de víctima de un ser las declaraciones de Teresa intentaban
perverso y anormal. Buscó sobre sí la esconder una sexualidad reprimida, lo que
mirada comprensiva y compasiva, adhi- sí sabemos es que esta joven maestra re-
riendo también a concepciones hegemó- lacionaba en sus dichos públicos la ho-

56 FLAVIA FloRucci
mosexualidad a otras faltas de la moral y autoridad. El interventor juzga que la
la ética. enseñanza que se imparte en su escuela es
de calidad inferior al resto de las del ba-
rrio, entre otras cosas porque las maestras
LA BUROCRACIA ESTATAL "acreditan escasa laboriosidad, métodos
arcaicos de acción docente y evidente des-
¿Cómo reacciona la burocracia estatal ante gano en la función escolar". Los niños
las acusaciones? Aquí debemos partir de desconocen a los próceres y sus escasos
un dato obvio: el Consejo Nacional de conocimientos obedecen a "la incompe-
Educación considera necesario investigar tencia del personal". Las instalaciones no
los cargos, incluso cuando la acusadora se ofrecen reparos ni para el frío ni el calor,
retractara de parte de ellos, lo que ponía lo que dificulta la tarea pedagógica, y los
dudas a la veracidad de las imputaciones. baños son insuficientes para garantizar la
La apertura del samario significaba que separación entre los sexos. La familia de
el Estado observaba la homosexualidad la directora —recordemos que vive con su
femenina (aun la mera sospecha) como padre— también es objeto de reprobación,
una amenaza que debía ser castigada y ya que según el escrito, esta "no ha sido un
silenciada. Tal corno lo postula el suma- modelo de tranquilidad y armonía". El
riante, aun verificándose su falsedad, las informe pone especial atención en mos-
acusaciones eran un indicio del clima que trar que esta escuela no cumple con las
reinaba en esta escuela, y era deber del expectativas de la época: enseñar las cosas
Consejo abordarlas con un "máximo de que no se enseñan en los hogares, ya que
serenidad y seriedad". Desde su inicio, el por ejemplo no fomenta el aseo bucal de
samario transitó varias instancias buro- los niños. Tampoco cumple con el man-
cráticas. La primera etapa consistió en la dato patriótico nacionalista, preocupación
intervención de la escuela. A partir de ella, que era central para el sistema educativo
el interventor elaboró un extenso informe. argentino desde principios del siglo xx.
El aspecto más notorio de ese documento Es evidente que el interventor llega, aun-
es la minuciosidad con que el enviado que en sentido inverso, a la misma con-
estatal discurre sobre una serie de ítems, clusión que la directora: son sus deficien-
los cuales en su conjunto le sirven para cias profesionales las que prueban los
argumentar que los cargos contra la di- cargos contra ella. Nuevamente el argu-
rectora eran justificados. Entre otros, se mento es circular, pero por eso mismo
detiene sobre temas tan diversos como la efectivo desde el punto de vista retórico:
familia de Juana DC; las condiciones del Juana DC es homosexual porque no es
local escolar; la observación de los rituales buena maestra, y no es buena maestra
escolares nacionalistas; las prácticas peda- porque es homosexual. Cabe aclarar que
gógicas del personal docente; el aseo del el interventor tampoco discurre sobre el
alumnado; el funcionamiento de los con- origen de la homosexualidad. Es decir,
sultorios médicos y las relaciones de la que no aclara si esta se origina en una con-
directora con el personal. El informe dición biológica, como suponen nume-
proyecta a Juana DC como "violenta e rosos especialistas médicos, ni tampoco
irascible", alguien que ha abusado de su realiza apreciaciones específicas sobre có-

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 57


mo identificar esta falta a la moral y a la intentar corroborar la veracidad del caso
profesión. 33 por parte del Estado. Las razones que
El informe del interventor sirve al ins- esgrime son contradictorias: en un párrafo
pector sumariante (la siguiente instancia sostiene que el tema pertenece al ámbito
de evaluación del sumario), para aconsejar de la medicina legal, y en el otro afirma
la exoneración de la directora, es decir, su que la sexualidad de la directora corres-
desvinculación definitiva de la docencia. ponde a la esfera de la vida privada. La
El dictamen es expreso en cuanto al mo- apreciación sobre la pertenencia a la medi-
tivo del castigo. La información recogida cina legal sorprende, ya que esta conducta
en la investigación no estaba penada por la ley. Evidente-
mente, operaba aquí su propia visión de la
hace presumir [que la directora tiene] un homosexualidad como un delito, lo que
vicio repugnante que la inhabilita para actuar entraba en contradicción con sus comen-
en la docencia, por cuanto no ofrece garantía de tarios sobre lo privado. De lo que no tenía
honorabilidad y dignidad personal que es requi- dudas el asesor letrado era respecto a que
sito esencial e imprescindible para que el Consejo los cargos justificaban la separación de
le confíe tan noble magisterio 34 ambas docentes del sistema educativo.
Según su criterio, si estas últimas habían
El sumariante proyecta la homosexua- sido objeto de esos rumores era porque
lidad como incompatible con el ejercicio adolecían de las condiciones "inherentes
de la docencia, porque es una falta moral a la tarea docente". Vemos nuevamente
que tiene implicaciones más allá del aquí cómo el chisme constituía una pode-
ámbito privado de la directora. El inspec- rosa arma de control social. Es importante
tor considera que las acusaciones también señalar que el asesor aconsejó no incluir
son suficientes para desaconsejar la per- el dictamen de este sumario en el Boletín
manencia en el magisterio de Teresa M, de Resoluciones del Ministerio, publicación
aunque sobre ella debía pesar un castigo que circulaba por todas las escuelas esta-
menor, la cesantía, la cual era una sus- tales, "para evitar comentarios que darían
pensión temporal, por "su juventud y pábulo a la maledicencia y desprestigia-
carácter débil y apocado". Las decisiones del rían a la escuela". Es decir, que no sólo se
inspector son acompañadas por una por- aconsejaba castigar la práctica, sino tam-
menorizada exposición desarrollada por el bién silenciar la mera indicación de su
asesor letrado del Consejo. Este introduce existencia.
algunos matices a las apreciaciones reali-
zadas por otros miembros del Consejo. El
asesor juzga imposible e improcedente GÉNERO Y CLASE DURANTE
EL PERONISMO

Es de destacar que no aparecen imágenes que


remitan a determinados fenotipos que recurrente- No hay nada sorprendente ni novedoso en
mente se asocian a la lesbiana. En ningún momento los dichos y acciones de los burócratas
se habla de las características físicas de la maestra, ni estatales. Es más, se puede observar una
siquiera se menciona su vestimenta. evidente convergencia entre las visiones
Cursivas mías. que provienen de la escuela (incluidas las

58 FLAVIA FloRucci
pertenecientes a los grupos más subalter- apareció una figura recurrente que podría
nos dentro de esta, como las porteras) asimilarse al de la directora de nuestro
y las de las autoridades estatales, así como sumario, al menos a la representación que
con el discurso médico del momento. En de ella hace la maestra Teresa: la de la
un estudio reciente, Karina Ramacciotri y guardia sádica que se vale de su autori-
Adriana María Valobra reconstruyeron las dad para someter sexualmente a las inter-
intervenciones de la medicina argentina nas. La diferencia del caso aquí estudiado
sobre la homosexualidad femenina en la con el de las representaciones fílmicas es
primera mitad del siglo xx. Las auroras que, en el cine, la lesbiana aparece en su
muestran que, partiendo de la matriz mayoría ligada a la marginalidad social y
heterosexual —y retomando distintos tra- a la prostitución. El magisterio era, para
bajos producidos en otras latitudes— el ese entonces en Argentina, la actividad
discurso médico coincidió, más allá de laboral femenina con mayor prestigio
algunas inflexiones específicas, con los dis- social, y el "mundo de las maestras" remi-
cursos morales al condenar y patologizar tía a los ideales y modelos de conducta de
al lesbianismo. Este último fue catalogado las clases medias.
por el campo médico como una falta Claramente, los discursos aquí abor-
moral, que provenía de una condición bio- dados aluden a imaginarios de larga data
lógica sobre la que el Estado podía, e y no pueden ser observados como meros
incluso debía, intervenir. 3' El cine, en las emergentes de una situación política y
pocas ocasiones que lo hizo, mostró el les- social inmediata. La matriz heterosexual
bianismo como una perversión rayana en era dominante y sancionaba qué era "lo
lo delictivo. No es casual que las primeras normal y lo desviado". No obstante, sería
representaciones de la conducta lesbiana erróneo desvincular completamente esta
en la producción cinematográfica local historia particular de la transformación
hayan aparecido en las películas sobre las radical que vivía el país. Entre otras cosas,
cárceles de mujeres, lo que implicaba que esto es así porque la política aparece como
el lesbianismo debía ser castigado, confi- una variable que los mismos actores invo-
nado y separado del resto del cuerpo social. can. El tema del peronismo aparece en
En el subgénero películas de la cárcel forma esporádica y no siempre coherente,
pero está presente. En su largo informe
' Desde ese campo, varias voces subrayaron la sobre la directora y su gestión en la escue-
responsabilidad estatal de intervenir, sugiriendo, por la, el interventor señala que en el estable-
ejemplo, la intervención quirúrgica como cura/sana- cimiento se "hablaba sin reparo alguno en
ción. Esta visión iba más allá de la caracterización de contra del general Perón, de su obra de
la homosexualidad femenina. Los médicos impusie- gobierno, desconociendo la obligación pri-
ron un modelo anatómico que construía la feminei- maria de todo docente que consiste en
dad sobre la base de procesos biológicos (rasgos ana-
expresarse y opinar con mesura de las per-
tómicos, por ejemplo) que fueron presentados como
una verdad objetiva. Es decir que, como señala Pablo
sonas y las cosas". El único sector que no
Ben, para los médicos existía un "verdadero sexo",
participaba del complot antiperonista era
por lo que condiciones como el hermafroditismo —de acuerdo con el reporte enviado al
"debían ser corregidas". Véase Ben, "Cuerpos", 2000, Consejo— el de las empleadas de la lim-
t. 1, p. 264. pieza, quienes, por esa identidad política

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 59


peronista, eran sometidas al maltrato de escuela como un actor clave en la genera-
la directora. Acto seguido, el interventor ción de consenso y manipuló el sistema
se presentaba como el enviado del educativo para tal efecto. 38 ¿Debe subsu-
gobierno que venía a implementar en esa mirse este episodio sólo al conflicto pero-
escuela "las normas de humanidad, de bien nismo-antiperonismo, o los efectos de esa
social y de defensa al humilde que constitu/ían] campaña? La directora acusada lo recons-
la base y el fundamento de la doctrina política truyó de esa forma luego de concluido el
del primer mandatario argentino".` El régimen. En 1957, en una carta enviada al
informe remitía al universo discursivo del Consejo Nacional de Educación, Juana
peronismo: frente al personal de la lim- DC demandó la revisión de su expediente,
pieza que describía como "humildes, soli- proyectándose como víctima de "una [per-
darias y abnegadas, sumisas y respetuo- sona] peligrosa secuaz de la dictadura y
sas", se contraponía la figura de la delatora oficial" que la había denunciado
directora antiperonista y amoral. Como dada su prédica en contra del peronismo.
es sabido, el peronismo no sólo imple- A esto se había sumado la labor del inter-
mentó medidas que mejoraron en forma ventor, que se había prestado a un régi-
material la calidad de vida de los sectores men que "esgrimía la delación como un
bajos (en especial la de la clase trabaja- arma política". No hay dudas en cuanto a
dora), sino que enalteció en su retórica a que el sumario se desarrolla en el contexto
los sectores subalternos. Glorificó sus esti- de una enorme transformación social.
los de vida, hábitos y lenguajes y reivin- Como se mencionó arriba, el ascenso del
dicó su papel en la historia nacional. Esa peronismo significó un cimbronazo de
operación implicaba una descalificación proporciones inusitadas en las relaciones
de los sectores sociales más privilegiados, sociales. El régimen desplegó todo su apa-
entre los que estaban incluidos los secto- rato simbólico en pos de integrar a las cla-
res medios como los del magisterio.` ses populares al relato de la nación, y se
La interrogante que nos plantea la ape- erigió como objetivo cardinal de la polí-
lación a lo político en el sumario es ¿hasta tica pública el bienestar de los sectores
qué punto el caso se trataba finalmente subalternos. Estos procesos implicaban
de una disputa por identidades políticas? una subversión de las jerarquías estable-
Sabemos que el peronismo identificó a la cidas: no sólo los grupos sociales mar-
ginales tomaban el centro de la escena
pública, sino que a través del discurso y la
36 Cursivas mías. obra se dignificaba su papel en la histo-
Según Ezequiel Adamovsky, en los primeros ria nacional. 39 Como sostiene Daniel
tiempos de su labor como secretario de Previsión, James, "la era peronista legó a la clase tra-
Perón intentó granjearse la adhesión de los sectores
bajadora un sentimiento muy profundo
medios. Luego de febrero de 1946 dejó de ocuparse
explícitamente de esa clase, ya partir de ese momento,
de solidez e importancia potencial nacio-
la identidad de clase media se tejió al calor de la opo-
sición al peronismo. Esta surgió como una identidad 38
Sobre la utilización del sistema educativo para
de clase para oponerse al quiebre de las jerarquías el adoctrinamiento ideológico de la población, véase
sociales que operaba ese movimiento. Véase Ada- Plotkin, Mañana, 1994.
movsky, Historia, 2009, pp. 239-326. Véase James, Resistencia, 2006.

60 [Link] FloRucci
nal".4° Esto hacía que los equilibrios eco- El hecho de que el caso remita a un
lógicos y sociales previos, tanto aque- universo moral conservador no debe sor-
llos que atañían a la estratificación social prendernos. Se sabe que en cuanto a los
más amplia como aquellos vinculados con valores relacionados a la sexualidad, a la
las jerarquías profesionales, pudieran ser familia y a los mandatos de género, el
puestos en tela de juicio. El cuestiona- gobierno de Perón no innovó sustancial-
miento a las jerarquías, en este caso en mente, incluso abrevó en las vertientes
el ámbito micro de una escuela, está en el más conservadoras de dichos discursos. 42
centro de la denuncia que la visitadora El régimen invocaba a la familia como el
hace al Consejo y en muchos de los dichos centro deseado de una sociedad armónica
de los integrantes de la escuela. No es y como uno de los ejes sobre los cuales se
casual que la figura cuestionada sea la de la debían articular las políticas sociales. Si
directora de la escuela. La denuncia es un bien el peronismo dio un paso sustancial
síntoma de los desajustes que la llegada en incluir a las mujeres en la comunidad
del peronismo produce en el orden social política, al otorgarles en 1947 el derecho
en sus niveles más micro. Por lo que si al voto e inaugurando una rama política
bien lo "sexual" protagoniza este conflicto del partido peronista, este proceso se dio
particular, este debe entenderse en el marco bajo parámetros que no buscaban trans-
de un enfrentamiento social más amplio. 4 formar el papel de las mujeres en la socie-
'

El peronismo operó como vector, variable dad. A estas se les exigía que desarrollaran
de ajuste y caja de resonancia de inquinas las nuevas tareas de acuerdo con la "res-
personales, agravios, venganzas y prejui- petabilidad típica de las madres de fami-
cios, muchos de ellos anteriores a la emer- lia". 4 Esto implicó que no se dieran en
gencia de este régimen. "Lo sexual" cons- el periodo peronista cambios en lo que se
tituye aquí el lenguaje en el que se inscribió refiere a la legislación sobre la condición
un conflicto social mayor. Aun así, que la civil y laboral de la mujer. El trabajo feme-
denuncia se haya inscrito en los términos en nino siguió siendo considerado una rea-
que se realizó nos alerta sobre la relevancia lidad indeseable, y las mujeres casadas
de la identidad sexual en la conformación continuaron sujetas a la voluntad de sus
del capital social de una persona, de una Además, apelando al problema
mujer y, en especial, de una docente.
42 Sobre género y peronismo véase Ramacciotti
40
Ibid., p. 57. y Valobra, Generando, 2004, y también Barry,
41
La denuncia era una práctica habitual en el Ramacciotti y Valobra, Fundación, 2008.
mundo escolar; al menos sabemos que fue utilizada u La crítica ya ha señalado que en este punto
recurrentemente bajo el peronismo. No es un detalle el peronismo estaba habitado por una ambigüedad,
menor que uno de los documentos más importantes porque si bien privilegiaba la familia y apelaba a la
en la regulación del campo escolar —el Digesto— alen- mujer en su papel más tradicional de madre, en el día
tara el uso de este recurso al estipular como un deber adía se registraban cambios importantes. Uno de ellos
del personal "denunciar de inmediato [a las autori- fue la incorporación plena de las mujeres a la sociedad
dades] toda forma de propaganda subversiva e inmo- política al otorgarles el derecho a voto, otro fue la orga-
ral que se efectuara en la escuela". Sobre este tema nización de una rama femenina del partido político.
véase Fiorucci, "Denuncia", en prensa. 44 Véase Wainerman,Jelin y Feijóo, Deber, 1983.

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 61


de la desnatalidad, el Estado interpeló a los varones que no eran heterosexua-
las mujeres con un vasto y organizado plan les. Omar Acha y Pablo Ben sostienen al
sanitario para que cumplieran el papel respecto que los varones que no eran asi-
materno contribuyendo así a la conforma- milables como miembros de un grupo
ción de una fuerza de trabajo sana y fuerte. familiar heterosexual fueron considerados
Como observa María Herminia di Liscia, "amenazas", ya que el modelo de una
este papel asignado operaba como una "sociabilidad sana y justa" promovido por
especie de antídoto a su nueva presencia en el régimen se basaba en la familia. 47 Es
la esfera pública: "la revitalización de la decir que el peronismo —sin distanciar-
maternidad otorgó a la imagen femenina se de lo recorrido por las experiencias polí-
la dosis necesaria de tradicionalismo que ticas previas— abrevó en el pensamiento
podía haberse visto amenazada por la par- católico y médico en su criminalización y
ticipación política". 45 patologización de la inversión sexual.
En cuanto a la forma en que el régimen Aunque el caso de Juana DC sea el de una
trató la inversión sexual, es de señalar que mujer, es evidente que se inserta en este
la bibliografía se ocupa exclusivamente de universo moral. La drástica reacción de la
la homosexualidad masculina. En relación burocracia educativa y la posterior inter-
con este tema, varios autores coinciden en vención del PEN frente a la acusación de
señalar que, aunque el Estado argentino que una de sus maestras era lesbiana fue-
no penalizaba la homosexualidad, esto ron entonces coherentes con el imaginario
último no eximía a los homosexuales va- de la época y con la retórica más inme-
rones de ser perseguidos y/u hostigados diata del régimen peronista.
por el Estado. La inversión sexual estaba
fuertemente asociada al delito y a la mala
vida. 46 La bibliografía sugiere que en las CONCLUSIÓN
décadas previas al peronismo se dieron
numerosas situaciones de represión a las La dinámica que subyace al sumario, la
sexualidades masculinas "desviadas". El de la acusación y posterior investigación,
peronismo no modificó esta situación, por nos remite a un universo en el cual la
el contrario, algunos autores señalan que homosexualidad femenina, incluso la mera
ese gobierno ejerció mayor represión sobre sospecha, es vista de antemano como una
amenaza que debe ser castigada y escondida.
Nos deja adivinar que quienes asumían
` Di Liscia, "Ser", 1999, p. 48. Los rasgos más esta condición debían hacerlo a puertas
innovadores del peronismo estuvieron dados por los cerradas si no querían enfrentar represa-
cambios en la normativa y en los discursos que este lias. El pedido explícito de no dar difu-
introdujo en un universo que no se ajustaba al ideal
sión al sumario debe ser entendido como
familiar: el de filiación ilegítima. El Código Civil fue
objeto de una innovadora reforma de acuerdo con la
un intento aún mayor por esconder la rea-
cual se igualó jurídicamente a los hijos ilegítimos. Véa-
lidad del lesbianismo.48 Esto era muy si-
se la interesante investigación de Cosse, Estigmas, 2006.
46
Sobre la homosexualidad masculina véase ' Acha y Ben, "Amorales", 2006.
48
Salessi, Médicos, 1995; Bao, "Invertidos", 1993, y Sobre la obligatoriedad de la heterosexualidad
Bazán, Historia, 2004. femenina véase el clásico ensayo de Rich, "Compulso-

62 FvIA FloRucci
milar a lo que sucedía con la homosexua- La historia de Juana expone con niti-
lidad masculina: el homosexual era conde- dez la convergencia de discursos. En las
nado, a la marginalidad y la invisibilidad. visiones provenientes de sectores subalter-
El caso de Juana DC muestra en un drama nos, como lo es el de las porteras, resonaban
individual cómo, si bien el Estado no cas- los ecos de los discursos más establecidos,
tigaba penalmente las sexualidades dife- como era el caso de las intervenciones pro-
rentes, sí lo hacía con mecanismos más venientes del campo médico, o de la moral
sutiles. No hay que olvidar que la exone- católica, en que la heterosexualidad era
ración o la cesantía implicaban para las dictaminada como la norma. La maestra
acusadas la pérdida de su fuente de tra- acusada no era un Menochio —es decir, no
bajo. Al mismo tiempo, nos habla de un representaba un "caso límite", como el
Estado que avanza en la regulación del analizado por Carlo Ginzburg en su clásico
ámbito privado, sobre todo cuando se trata ensayo sobre las cosmovisiones de un mo-
de sus funcionarios. linero friulano—, no hablaba un lenguaje
El sumario refleja además las relaciones singular. La directora apoyaba las mismas
de género presentes en un mundo mayo- representaciones que sus acusadoras usa-
ritariamente femenino y nos remite a lo ban para desprestigiarla, y abrevaba en el
que la literatura señala como una ley de mismo repertorio de convenciones e imá-
hierro: el dominio masculino. La de Juana genes. En otras palabras, Juana DC no
DC es una sociedad estratificada sobre la intentó desmantelar los aparatos de la
base del género, donde los preceptos mora- coerción sexual. Por el contrario, con sus
les han sido transformados en reglas bio- palabras y acciones los reafirmó. Su his-
lógicas. No es casual el orden jerárquico toria no revela, por lo tanto, nada sorpren-
que el devenir del sumario deja al descu- dente. No obstante, es preciso señalar que
bierto: tanto el interventor como el asesor el tipo de acusación que se le hace no era
letrado y el inspector sumariante, es decir, común en la época. No hemos podido
aquellos con capacidad de decidir, eran identificar ningún sumario con esta mis-
varones. El hecho de que la acusada fuera ma imputación en todo el periodo pero-
una maestra potenciaba el celo estatal. Las nista. 50 Debemos preguntarnos, por lo
maestras, investidas del polifacético papel
de formar "la patria futura", e inmersas en lanadas con mayor respetabilidad; entre otras cosas
una institución fuertemente reglada por el porque el magisterio no se ajustaba, en la visión de la
Estado (la escuela), se encontraban estre- época, a las características propias de un trabajo. Véase
chamente "limitadas" por los preceptos aso- Barrancos, "Moral", 1999, pp. 199-225. Sobre los
ciados a la moral y el género. Constituían condicionamientos a la figura de la maestra ligados a
una figura social con un prestigio muy par- cuestiones de género véase Lionetti, Misión, 2007,
ticular, por lo que su conducta estaba sujeta pp. 149-158.
Es difícil recortar los motivos de los sumarios,
al constante escrutinio público. 49 ya que estos se originaban en un gran número de
cuestiones como inasistencias prolongadas, maltrato
'y", 2003, pp. 11-42. El pedido de no difundir el suma- a alumnos o escasa profesionalidad en la práctica
rio alerta también acerca de la especificidad del caso. docente. Durante el periodo de gobierno de Perón,
' Según Dora Barrancos, es casi unánime el cri- como he analizado en otra parte, un número impor-
terio que señala a las maestras como el grupo de asa- tante de los sumarios también tenía que ver con la

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 63


tanto, por qué esta mujer es objeto de ella. moral conservadora y las jerarquías de
¿Qué es lo que distingue a Juana DG del género. Es así como la historia de Juana
resto de las docentes? En primer lugar, DG revela las ambigüedades que impli-
cabe subrayar que es soltera, de mediana caba para algunas mujeres la entrada al
edad y que goza en su medio de una situa- mercado laboral: por un lado, significaba
ción de relativo poder: es la directora de una mayor libertad material, pero por el
una escuela. No es un dato menor que otro expandía el control masculino al
entre sus subordinados se pudiera identi- lugar de trabajo. Como mencionamos
ficar a varios hombres sobre los que según antes, el desenlace del sumario nos
el sumario ejercía su "malquerencia". De informa cómo los funcionarios del Estado
alguna forma, Juana DG es una mujer que peronista abrevaron en la moral conserva-
amenaza con su presencia la ideología de dora y católica. Es decir que, al mismo
género prevaleciente, sobre todo el orden tiempo que el peronismo propició cam-
jerárquico del que de ella se deriva. Juana bios concretos para las mujeres —al darles
no sólo ha violado los códigos de la do- mayor visibilidad y protagonismo pú-
mesticidad al ingresar al mercado de tra- blico—, no alteró premisas fundamentales
bajo, sino que también se ha rebelado a de dicha ideología, tales como la "obliga-
los mandatos de la maternidad y la fami- toriedad de la heterosexualidad".
lia. Además, por su posición social, pone
en cuestión la estabilidad de un orden
basado en el dominio de lo masculino, ya BBLIOGRAFÍA
que tiene, al menos en su medio social
más inmediato, poder. Posee "algo" que -Acha, Omar y Pablo Ben, "Amorales, patote-
en esa sociedad está instituido como "mas- ros, chongos y pitucos. La homosexualidad mas-
culino". Claro que no todas las directoras culina durante el primer peronismo (Buenos
fueron objeto de esta acusación, pero su Aires, 1943-1955)", Trabajos y Comunicaciones,
transgresión (si es que era real) se ampli- núms. 30-3 1, 2006, La Plata, pp. 2 17-261.
ficó en este contexto. -Adamovsky, Ezequiel, Historia de la clase
El caso pone al descubierto las tensio- media argentina. Apogeo y decadencia de una ilu-
nes, miedos y ansiedades ante la pérdida sión, 1919 -2003, Planeta, Buenos Aires, 2009.
de poder entre los sexos en una sociedad -Aitchison, Cara Carmichael, Gender and
en plena transformación, en la que las Leisure Social and Cultural Perspectives, Routiedge,
mujeres empiezan a ocupar espacios antes Nueva York, 2003.
exclusivamente masculinos. La burocra- -Armus, Diego, La ciudad impura. Salud,
cia educativa, cuyos cargos superiores esta- tuberculosis y cultura en Buenos Aires, 1870-1950,
ban poblados por varones, se autoadjudi- EDHASA, Buenos Aires, 2007.
caba así el papel de recomponer el poder -Ascolani, Adrián (comp.), La educación en Ar-
del varón al castigar a esta mujer que cues- gentina. Estudios di historia, Del Arca, Rosario, 1999.
tionaba (explícita o implícitamente) la -Bao, Daniel, "Invertidos Sexuales, Tortille-
ras and Maricas Machos: The Construction of
Homosexuality in Buenos Aires, 1900-1950",
denuncia de militancia antiperonisra por parte de un Journal of Homosexuality, vol. 24, núms. 3-4,
docente. Véase Fiorucci, "Denuncia" (en prensa). 1993, Filadelfia, pp. 183-2 19.

64 FLAVIA FloRucci
-Barrancos, Dora, "Moral sexual, sexualidad Di Liscia y María Jorgelina Caviglia (comps.),
y mujeres trabajadoras en el periodo de entre- Historia y género. Seis estudios sobre la condición feme-
guerras" en Fernando Devoto y Marta Madero, nina, Biblos, Buenos Aires, 1999, pp. 33-52.
Historia de la vida privada en la Argentina, Taurus, -Di Liscia, María Silvia y María José Billorou
Buenos Aires, 1999, pp. 199-225. (eds.), Cuadernos de las visitadoras de Higiene.
Mujeres en la sociedad argentina. Una Fuentes para una historia de género regional,
historia de cinco siglos, Sudamericana, Buenos Universidad Nacional de La Pampa, Santa Rosa,
Aires, 2007. 2005.
-Barrandéguy, Emma, Habitaciones, Catá- -Finocchio, Silvia, La escuela en la historia
logos, Buenos Aires, 2002. argentina, EDHASA, Buenos Aires, 2009.
-Barry, Carolina, Karina Ramacciotti y -Fiorucci, Flavia, "La denuncia bajo el pero-
Adriana Valobra (eds.), La Fundación Eva Perón nismo: el caso del campo escolar", Latin American
y las mujeres: entre la provocación y la inclusión, Research Review, Pittsburgh, en prensa.
Biblos, Buenos Aires, 2008. -Garber, Linda, "Where in the World Are
-Bazán, Osvaldo, Historia de la homosexuali- the Lesbians?",Journal of the Histoy of Sexuality,
dad en la Argentina, Marea, Buenos Aires, 2004. vol. 14, núms. 1-2, 2005, Texas, pp. 28-50.
-Ben, Pablo, "Cuerpos femeninos y cuerpos - -Gimore, David, "Varieties of Gossip in
abyectos. La construcción anatómica de la femi- Spanish Rural Community", Ethnology, vol. 17,
nidad en la medicina argentina" en Fernanda núm. 1, enero de 1978, Pittsburgh, pp. 89-99.
Gil Lozano, Valeria Silvina Pita y María Gabriela -Gluckman, Max, "Gossip and Scandal",
In¡, Historia de las mujeres en la Argentina, Taurus, Current Anthropology, vol. 4, núm. 3, 1963,
Buenos Aires, 2000, t. 1, pp. 253-267. Chicago, pp. 307-316. -
-Bertoni, Lilia, Patriotas, cosmopolitas y nacio- -González Leandri, Ricardo, "La elite pro-
nalistas. La construcción de la nacionalidad a partir fesional docente, Argentina 1852-1900", Anua-
del siglo XIX, FCE, Buenos Aires, 2001. rio de Estudios Americanos, vol. LVIII, núm. 2,
-Capp, Bernard, When Gossips Meet: Women, 2001, Sevilla, pp. 513-535.
Family, and Neighborhood in Early Modern -James, Daniel, Resistencia e integración. La
England, Oxford University Press, Oxford, 2003. clase trabajadora elperonisnm1946-1976, Buenos
-Cornelis, Stella Maris, "Control y genera- Aires, Siglo XXI, 2006.
ción de los cuerpos durante el peronismo: la edu- -Levi, Giovanni, "On Microhistory" en Peter
cación física como transmisora de valores en el Burke (ed.), New Perspectives en Historical Writing,
ámbito escolar (1946-1955)", Aljaba, vol. 9, Polity Press, Cambridge, 2001, pp. 97-119.
2005, pp. 105-121, disponible en <http:/Iwww. -Lionetti, Lucía, "Ciudadanas útiles para la
[Link]/[Link]?script=sci_arttext&pid= Patria. La educación de las hijas del pueblo en
S166957042005000100006&Ing=es&nrm=iso>. Argentina (1884-1916)", The Americas, vol. 58,
ISSN 1669-5704. [Consulta: 22 de diciembre núm. 2, 2001, Washington, D. C., pp. 221-
de 2009.] 260.
-Cosse, Isabella, Estigmas de nacimiento. La misión política de la escuela pública,
Peronismo y orden familiar 1946-1955, FCE, Miño y Dávila, Buenos Aires, 2007.
Buenos Aires, 2006. "La infancia pobre y las formas de
-Di Liscia, María Herminia, "Ser madre es intervención social. Prácticas escolares y acciones
un deber (maternidad en los gobiernos peronistas, civiles para 'rescatarla' (1900-1940)", Ponencia
1946-1955Y' en Daniel Villar, María Herminia presentada en las jornadas Descubrimiento e

SEXUALIDAD, MORAL Y CLASE DURANTE EL PERONISMO 65


Invención de la Infancia. Debates, Enfoques y Histoy, vol. 15, núm. 3, 2003, Bloomington,
Encuentros Interdisciplinarios, Tandil, 16 y 17 pp. 11-42.
de abril de 2009. -Salessi, Jorge, Médicos maleantes y maricas.
-Masiello, Francine, "Género, vestido y mer - Higiene, criminologíay homosexualidad en la construc-
cado: el comercio de la ciudadanía en América ción de la nación argentina: Buenos Aires, 1871-
Latina" en Daniel Balderston y Donna Guy 1914, Beatriz Viterbo, Rosario, 1995.
(comps.), Sexo ,y sexualidades en América Latina, -Sarlo, Beatriz, La maquina cultural. Maestras,
Paidós, Buenos Aires, 1998, pp. 3 15-334. traductores y vanguardistas, Ariel, Buenos Aires,
-Maynard, Steven, "Horrible Temptations's: 1998.
Sex, Men and Working Class Male Youth in -Scott, James C., Weapons of the Weak: Every-
Urban Ontario, 1890-1935", Canadian Histori- day Forms of Peasant Resistañce, Yale University
cal Review, vol. 78, núm. 2, 1997, Toronto, pp. Press, New Haven, 1985.
99-124. -Scott, Joan, "El género: una categoría útil
-Mime-Smith, Amy, "Club TaIk: Gossip, para el análisis histórico" en Marysa Navarro y
Masculinity and Oral Communities in Late Catharine Stimpson (comps.), Sexualidad, género
Nineteenth-Century London", Gender & History, y roles sexuales, FCE, Buenos Aires, 1999, pp. 61-
vol. 21, núm. 1, 2009, Oxford, pp. 86-106. 65.
-Milstein, Diana, Higiene, autoridad y escuela, -Taccetta, Natalia y Fernando Martín Peña,
madres, maestras y médicos. Un estudio acerca del "El amor de las muchachas" en Adrián Melo
deterioro del Estado, Miño y Dávila, Buenos Aires, (comp.), Otras historias de amor Gays, lesbianas y
2003. travesties en el cine argentino, Lea, Buenos Aires,
-Paine, Robert, "What is Gossip About? 2008, pp. 115-132.
An Alternative Hypothesis", Man, nueva serie, -Valobra, Adriana y Karina Ramacciotri,
vol. 2, núm. 2, 1967, Londres, pp. 278-85. "El campo médico argentino y su mirada al tri-
-Pintos, Juan Luis, Los imaginarios sociales, badismo, 1936-1954", Revista de Estudos
la nueva wnetenrión de la realidad social, Sal Terme, Feministas, vol. 16, núm. 2, 2008, Florianópolis,
Bilbao, 1995. pp. 493-516.
-Plotkin, Mariano, Mañana es San Perón, -Wainerman, Catalina, Elizabeth Jelin y
Ariel, Buenos Aires, 1994. María del Carmen Feijóo, Del deber sery el hacer
-Ramacciotti, Karina y Adriana Valobra, de las mujeres: dos estudios de caso en Argentina,
Generando el peronismo. Estudios de cultura política COLMEx, México, 1983.
y género, Proyecto, Buenos Aires, 2004. -Williams, Raymond, Palabras clave. Un
-Rich, Adrianne, "Compulsory Heterosexua- vocabulario de la cultura y la sociedad, Nueva
lity and Lesbian Existence", Journal of Women Visión, Buenos Aires, 2009.

66 FLAVIA FloRucci

También podría gustarte