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Alteridades

ISSN: 0188-7017
[email protected]
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad
Iztapalapa
México

VERGARA OLIVA, CRISTIÁN


La conciencia enteogénica
Alteridades, vol. 6, núm. 12, 1996, pp. 39-47
Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Iztapalapa
Distrito Federal, México

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Más información del artículo Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal
Página de la revista en redalyc.org Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
ALTERIDADES, 1996
6 (12): Págs. 39-47

La conciencia enteogénica

CRISTIÁN VERGARA OLIVA*

I. Los enteógenos y las fuentes respeto y aún reverencia, rodeándolos de una atmós-
fera mágico-religiosa, celosamente resguardada.
Aproximaciones a los enteógenos y la etnomicología Desde los tiempos más remotos los pueblos mesoa-
mericanos reconocieron las propiedades del cactus
A lo largo de amplios territorios de Eurasia y América, del peyote,2 sabían del hongo del cornezuelo y de otro
el hombre pre- y protohistórico descubrió las pro- tipo de hongo conocido como Teonanácatl -“la carne de
piedades de distintas plantas sagradas, que fueron Dios” (Watts, 1978: 24). En un sentido muy amplio
utilizadas con el objetivo de expandir la conciencia. de la palabra, cada una de estas sustancias es una
Antes de que el especialista de Grecia, Carl A. P. droga, pero hay que evitar el error sistemático de con-
Ruck, propusiera el término enteógenos para desig- fundirlas con aquellas drogas que inducen al deseo
nar a aquellas sustancias vegetales que, cuando se in- físico de su repetición o que embotan los sentidos
gieren, provocan una experiencia divina, eran mal como el alcohol o los sedantes. Oficialmente están
denominadas alucinógenas, psicodélicas, psicotomi- clasificadas como alucinógenos, un término increí-
méticas, etcétera (Wasson, 1983: 8; también Wasson, blemente inexacto, puesto que aquellas sustancias no
et al.: 1980: 8). Para el hombre antiguo estas sustancias producen sensaciones imaginarias. Por esta razón,
—plantas milagrosas— hablaban con la voz de Dios siguiendo al Doctor Hoffmann, inventor del L.S.D., al
(Wasson, 1983: 19). Aún más, los enteógenos han sido ya mencionado Ruck y a Wasson que junto a Heim
definidos como Dios dentro de nosotros (Wasson, estudiaron las silocibas de los hongos sagrados me-
1983: 8). xicanos, se utilizará la palabra enteógenos para hacer
Durante siglos, chamanes y brujos mexicanos, referencia a las cualidades de estas últimas “flores” de
jefes religiosos del norte y sur de América han utilizado México que aquí interesan: los hongos mágicos.
plantas sagradas —enteógenos— que no son narcó- Es ilustrativo observar que en la poesía y literatura
ticos, ni intoxicantes, ni sustancias energéticas, ni azteca se distingue una jerarquía enteogénica (Alci-
anestésicos, ni tranquilizantes, más bien son llaves na, 1989: 27-46 y León-Portilla, 1968: 128-146), en la
bioquímicas que los llevaban a Las puertas de la per- que los hongos sagrados o “flores” (metáfora náhuatl)
cepción.1 Es decir, a niveles de intuición más profundos constituyen la clase superior y las daturas la inferior. 3
o más altos, cuando la persona que los experimenta- El hombre se ha interesado por los hongos desde
ba no iba en busca de reacciones pasajeras, sino de los tiempos más antiguos. Los escritos de Hipócrates,
comprehensión. Precisamente por lo anterior el hom- Platón, Teofrasto, Celso, Galo, Juvenal, Marcial, Ate-
bre antiguo tuvo hacia los enteógenos un profundo neo, Dioscorides, Ovidio y Cicerón, ya los mencio-
naban. Se sabía que había hongos comestibles —los
emperadores romanos gustaban mucho de la oronja,
* Universidad de Chile, Facultad de Filosofía y Humani- como recuerda su nombre científico de Amanita Cae-
dades, Departamento de Ciencias Históricas. sarea— y hongos peligrosos. Según se dice, Agripina
La conciencia enteogénica

Desde esos tiempos, un número cada vez mayor de


micólogos —nombre que tienen los especialistas en
hongos— empezó a hacer estudios sobre los hongos
enteogénicos de Oaxaca (Watts, 1978: 24).
Además de la psilocybe mexicana, en Oaxaca se
han hallado otras especies de hongos sagrados deno-
minados respectivamente psilocybe aztecorum heim y
la psilocybe wassoni, en honor a los micólogos Roger
Heim y Gordon y Valentina Wasson, que tomaron
parte en las ceremonias de la famosa curandera María
Sabina (Watts, 1978: 24).
Justamente, Valentina Pavlovna de Wasson y Gor-
don Wasson, luego de varios decenios de observación
y estudio de los hongos, en su relación con el culto de
envenenó a Claudio poniendo un hongo venenoso los antepasados remotos, descubrieron la micolatría
entre hongos comestibles. En la Edad Media, el estudio que aún subsistía.4 Esta peculiar adoración todavía la
de los hongos no progresó de manera significativa. conservan los pueblos que habitan a orillas del Océano
La primera obra consagrada a los hongos es de Ártico hasta el estrecho de Bering (Wasson, 1983: 9).
fines del siglo XVI, debida a Charles de Lécluse, lla- Los esposos Wasson fueron los primeros en llamar
mado “Clusius”. Pero sólo hacia fines del siglo XVIII y etnomicología al estudio de los hongos sagrados en su
a lo largo del XIX la micología descriptiva realizó un relación con el “hombre primitivo”. 5 Es decir, el empleo
gran avance gracias a Bulliard (1791-1793), Persoon que hicieron los pueblos ágrafos de los hongos enteo-
(1801), Fries (1815 y 1874), Hermanos Tulasne (1851) génicos, en el contexto de sus sistemas de creencias y
y Bary. Actualmente la micología ha descrito más de abalorios de lo divino.6
100,000 especies de hongos. En realidad, los hongos, Durante 30 años, el matrimonio Wasson indagó el
del latín, fungus, son organismos vegetales (que care- papel de los hongos silvestres en la cultura universal. 7
cen de clorofila, por lo que no realizan fotosíntesis. En sus viajes por el mundo hicieron sorprendentes
Pese a los estudios que existen, la estructura, formas descubrimientos en un campo científico en el cual,
de vida y reproducción de los hongos, son poco cono- como dijimos, fueron precursores. Sus hallazgos están
cidas (Schilling: s/f: 4-6). compilados en el libro Mushrooms Russia and History,
En el presente siglo los hongos mágicos fueron aparecido en mayo de 1957, y en muchos otros ar-
redescubiertos en 1915 por W. E. Safford, botánico al tículos publicados en Life, Life en español, en This
servicio del gobierno de los Estados Unidos, que afir- Week y en varias revistas especializadas.
mó haber estudiado la existencia de los hongos em- Con todo, el gran hallazgo de G. Wasson sucedió en
briagantes, pero sin hallar ninguno en México. Safford 1955, la noche del 29 al 30 de junio, cuando después
menospreció el conocimiento herbario de los indios y de tantos años de investigación tuvo la oportunidad de
llegó a decir que éstos habían confundido los hongos asistir, en Huautla de Jiménez, a una velada cantada
con las coronas secas del peyote. Sin embargo, algún por María Sabina, una “curandera de primera categoría”
tiempo después un etnobotánico, Blas Pablo Reko (Benítez, 1983: 29).
aseguraba que los hongos todavía eran utilizados en A partir de este suceso, que más adelante se trata-
el estado de Oaxaca (Wasson, 1983: 14). rá detalladamente, los estudios micológicos y etno-
Como consecuencia de esta información, otras micológicos relativos a México sufrieron un salto cua-
voces se unieron a la de Reko: la de Robert J. Weitla- litativo. En realidad, fueron muchos los especialistas
ner, la de Jean Bassett Johnson y la del botánico que cooperaron con sus investigaciones micológicas,
Richard Evans Schultes. En 1936, Weitlaner aseguraba químicas, farmacológicas y psiquiátricas, a la labor
que el culto al hongo sagrado continuaba prevalecien- que habían emprendido Valentina Pavlovna y Gordon
do en la región de Oaxaca (Watts, 1978: 24). Dos años Wasson. Tarea que en 1958 se vio coronada cuando el
después, Schultes llevó a la Universidad de Harvard Muséum National d’Histoire Naturelle, de París, publi-
hongos recogidos en tierra mazateca, en Huautla de có Les Champignons Hallucinogénes du Mexique (ci-
Jiménez. Por su parte, en 1938, Johnson escribió un tado en Estrada, 1977: 10-11). Inmediatamente, esta
artículo publicado en Suecia acerca de una ceremonia obra despertó un gran interés, no sólo entre los micó-
ritual de hongos sagrados, en donde únicamente el logos sino también en la prensa internacional de la
chamán ingirió hongos (Wasson, 1983: 14). época. Así, la etnomicología, creada por los esposos

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Cristián Vergara Oliva

Wasson, se abría al mundo, a nuevas interrogantes


y a un continente, “...rico en plantas alucinógenas
(enteogénicas), factor que indudablemente facilitó su
uso entre los indios de Norteamérica, y especialmente
entre los indios de América Central y del Sur” (Harner,
1976: 11-12).
En el prólogo de Les Champignons Hallucinogénes
du Mexique, Roger Heim [Director del Museo de Historia
Natural de París (1951-1965)] señalaba que la contri-
bución de los Wasson a la etnomicología era notable
desde antes de que llegaran a México en 1953, aunque
estuviera inédita.8 Ellos —decía— han abierto un ca-
mino desconocido a través de investigaciones que se
aplicaban al análisis de las relaciones “entre los
hombres y los pueblos a través de sus tradiciones, há- Posteriormente, en la Monarquía indiana de Fray
bitos culinarios, literatura, religión, artes plásticas, Juan de Torquemada y en la Historia antigua de Mé-
simbolismos e historia” (Benítez, 1983: 15 y prólogo de xico del jesuita Francisco Javier Clavijero, se enumeran
Les Champignons Hallucinogénes du Mexique). En listas de los legendarios padres fundadores de México-
suma, los dos etnólogos de Nueva York habían estu- Tenochtitlán, identificándose uno de ellos con el nombre
diado las relaciones entre el hombre y el hongo, a la luz de Nanacatzin, es decir, el hongo (nanácatl) (Wasson,
de diversas fuentes y argumentos de orden lingüísti- 1983: 247).
co, histórico, psicológico, simbólico y etnológico. Sin También en la soberbia Historia de las Indias de
embargo, luego de las primeras exploraciones, México Nueva España, escrita en el siglo XVI por el dominico
asomaba como una región importantísima, por sus Diego Durán, sobresalen los testimonios, a veces con-
documentos, tradiciones y testimonios directos, para tradictorios, sobre el uso prehispánico de los hongos
comprender el papel de los hongos enteogénicos en la (Wasson, 1983: 248-253).
vida de los indios mesoamericanos antes y después del Por su parte, Bernardino de Sahagún en su extensa
proceso de conquista. Historia General de las Cosas de la Nueva España hace
algunas breves pero notables caracterizaciones sobre
el consumo de enteógenos entre los antiguos mexicanos.
El testimonio del pasado Dice Sahagún que “...la primera cosa que los indios
y la búsqueda contemporánea comían en sus convites eran unos honguillos negros
llamados nanacatl los cuales emborrachan, hacen ver
Sin duda las evidencias históricas sobre el consumo visiones y aún provocan a lujuria” (Benítez, 1983: 9).
de los hongos embriagantes en Mesoamérica son Igualmente Francisco Hernández, médico de Felipe
abundantes y variadas. II, en su Historia Plantarum Novae Hispaniae hace
En la obra Mushrooms Russia & History (1957) una descripción de los hongos y de sus efectos en el
aparecen una docena de fragmentos de fuentes anti- hombre (Benítez, 1983: 10-11). Asimismo, en los Me-
guas mesoamericanas que describían el uso de hongos moriales o libro de las cosas de la Nueva España y de
(Wasson y Wasson, 1957). Asimismo, en el ya men- los naturales de ella, Motolinía ve en el rito indígena
cionado libro, Les Champignons Hallucinogénes du de comer los hongos sagrados una ceremonia seme-
Mexique (1958), las referencias aumentan a una vein- jante a la comunión cristiana(Benítez, 1983: 11).
tena. Por último, en El hongo maravilloso Teonanácatl En las actas de las audiencias del Santo Oficio de
son múltiples los documentos precoloniales o coloniales la Inquisición que se conservan en el Archivo General
que tratan de los hongos divinos (Wasson, 1983: 247). de la Nación (México) abundan, para el periodo colo-
Ciertamente, es muy probable que de las futuras nial, las referencias relacionadas con los alucinóge-
traducciones de los textos nahuas y mayas surjan nos. De estos documentos se desprende un hecho
nuevos antecedentes sobre el consumo de hongos. interesante: las señoras españolas de las clases bajas,
Los hongos adivinatorios aparecen por primera vez consultaban con frecuencia los alucinógenos, no per-
en la crónica de Fray Antonio Tello, en la conocida sonalmente, sino a través de sus esclavas y sirvientes
tradición de Teopiltzintli que conduce a los aztecas a indias (Wasson, 1983: 258-262).
su nueva “tierra prometida” (Wasson, 1983: 247 y Especial atención merece la poesía aborigen mexi-
183-184). cana anterior y posterior a la Conquista. Recopiladas

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La conciencia enteogénica

y traducidas por el padre Angel María Garibay, por sagrados, el chamanismo mazateco en María Sabina
Miguel León Portilla y más recientemente por José y la expansión de la conciencia, entendida como una
Alcina Franch. En estas obras es frecuente encontrar experiencia fundamental, en la posible evolución del
alusiones a las bebidas embriagantes de los nahuas. hombre.
Pero en este plano, le cabe un lugar de privilegio a la
poesía de Nezahualcóyotl, rey de Tezcoco, una figura
legendaria del México antiguo. En sus versos va de- II. Chamanismo, éxtasis y enteógenos
jando constancia del simbolismo de las “flores” y de los
cantos, que vinculan lo que existe sobre la tierra con En general para las sociedades ágrafas, la antropología
el mundo misterioso de los dioses y los muertos. Al denomina como chamanes a los expertos que se enfren-
respecto, G. Wasson, ha demostrado que los poetas tan directamente con lo sobrenatural (Harner, 1976: 7).
aztecas emplearon el término “flores” como una figura Asimismo los antropólogos han preferido ocupar el
lingüística para significar los enteógenos y la expe- vocablo chamán para distinguirlo de otros términos
riencia enteogénica. 9 Las flores son los hongos sa- como “brujo” o “curandero”, por poseer éstos, tradicio-
grados, los hongos embriagantes y las semillas de la nalmente, connotaciones desconcertantes y muchas
maravilla: el Teonanácatl de los antiguos nahuas.10 veces peyorativas; “el término está sacado del idioma
Sin embargo toda esta información sobre los en- de la tribu tungus de Siberia” (Harner, 1976: 7).
teógenos, permaneció olvidada durante más de dos El chamán es el gran especialista de lo invisible.
siglos, hasta que en la primera mitad de esta centuria Puede ser definido como el hombre o la mujer que se
comenzaron lentamente a surgir las voces de Reko, pone en contacto directo con el mundo de los espíri-
Weitlaner y los demás especialistas que reivindicaban tus mediante un estado de trance. Provisto de pode-
el hongo sagrado en el contexto de la antigua y nueva res especiales, el chamán es un mago, posee el don de
historia de los indígenas de México. “hacer” según su conocimiento y voluntad.
Cabe señalar que ninguno de los estudiosos deci- En sus memorias Alan Watts escribe que el chamán
monónicos del Reino de Quetzalcóatl, ni tampoco los
investigadores de este siglo reconocieron la existencia sigue el curso de su propio destino y por eso es considera-
de los potentes hongos enteogénicos. Alfonso Caso fue do como una persona “rara”, puesto que trasciende las
el primero y el único de los especialistas en Mesoamé- convenciones sociales. Está “fuera de este mundo” o en
rica que, apoyado en los trabajos de Heim y Wasson, otro mundo. Se le atribuyen poderes mágicos porque
admitió la presencia de los hongos mágicos en las representa la inquietante rareza, porque vive fuera de las
prácticas de la antigua cultura mexicana. Lamenta- reglas comunes y se fragua un camino fuera de los ca-
blemente, su artículo no tuvo mayores repercusiones minos trillados (citado en: De Montal, 1988: 8).
entre los expertos.
No obstante, a partir del redescubrimiento de expe- Se puede afirmar que el chamán es un ser diferente.
riencias chamánicas con hongos sagrados en 1953, No todos los hombres pueden llegar a ser chamanes.
los enteógenos se han convertido en un atractivo y El chamanismo exige un extraordinario esfuerzo
controvertido campo de estudio sobre la conciencia personal. Por esto el chamanismo es raro y se vuelve
y el ser del hombre. Durante la década de los sesenta, cada vez más raro. Para ser chamán, es decir, para
fueron muchos los científicos, estudiantes y hippies convertirse en un ser diferente, un hombre debe de-
que llegaron al poblado indígena de Huautla de Jiménez searlo profundamente y durante mucho tiempo. El
en busca de María Sabina, la célebre curandera que tornarse chamán hace al hombre un ser diferente
conservaba el secreto —quizá milenario— de los hongos porque adquiere numerosas cualidades nuevas y po-
sagrados. Con todo, sólo un pequeño grupo de es- deres que antes no poseía. Una de las primeras fa-
pecialistas han continuado la obra emprendida por cultades que adquiere es la certeza de que no conoce
Heim y Wasson.11 Por cierto, el mayor aporte de estos ni sus límites ni sus posibilidades. No conoce siquiera
investigadores corresponde al relato de experiencias hasta qué punto no se conoce.
enteogénicas en el ámbito del chamanismo mexicano Probablemente uno de los rasgos más caracterís-
actual y el sobrecogedor testimonio de la Vida de María ticos y que identifican la experiencia chamánica es el
Sabina, la sabia de los Hongos (cfr. Estrada, 1977). cambio a otro estado de conciencia. Una especie de
Al contemplar los avances científicos sobre los en- alteración de la conciencia ordinaria. A menudo este
teógenos y las fuentes de información de que se dis- salto a otro nivel de conciencia se llama trance, du-
pone para su estudio, parece razonable plantear —a rante el cual el chamán siente como si hubiera em-
modo de hipótesis— la relación entre los hongos prendido un viaje (Harner, 1976: 8).

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Cristián Vergara Oliva

Esta breve caracterización del chamanismo exige Para entender lo que es la conciencia no hay que
dos observaciones que curiosamente los especialistas confundirla con las funciones psicológicas, es decir,
han pasado por alto: ¿qué se entiende por concien- con los pensamientos, sentimientos, impulsos motri-
cia? y ¿qué significa pasar de un nivel de conciencia a ces y sensaciones. En forma analógica, la conciencia
otro? La más importante y engañosa de las posibles en el hombre es como un espejo que es capaz de re-
cualidades del hombre es la conciencia. Sostenemos flejar todas las funciones del ser humano sin ser
que, en general, el hombre se atribuye la conciencia ninguna de las cosas que refleja.
aunque en verdad no la posee. A menudo el estado de En realidad la conciencia tiene grados bien visibles
vigilia en el hombre se denomina conciencia lúcida o y observables por cada uno en sí mismo. El hombre
conciencia despierta, pero debería llamarse sueño puede conocer cuatro estados de ella: el sueño, el es-
despierto o conciencia relativa. No se puede decir que tado de vigilia, el recuerdo de sí y la conciencia ob-
el hombre en ese estado esté despierto, puesto que jetiva. El hombre vive solamente en los dos primeros
permanece influido poderosamente por los sueños. estados. El tercero o conciencia de sí, el hombre se lo
Vive más en los sueños que en la realidad (Ouspensky, atribuye, cree poseerlo, aunque en realidad no sea
1984: 20 y ss.). consciente de sí mismo sino por chispazos. Normal-
En este sentido, siguiendo los planteamientos de mente esos chispazos de recuerdo de sí se producen en
Ouspensky la conciencia en el hombre es una muy momentos excepcionales, en situaciones de crisis o
particular “aprehensión de conocimiento interior”, cuando se los busca por medio de esfuerzos especiales
independiente de su actividad mental. Ante todo, la o a través del consumo de enteógenos. La conciencia
conciencia es una forma de conocimiento de sí mismo, de sí es un estado en el cual el hombre se torna objetivo
un conocimiento de lo que es, de dónde está, de lo que respecto de sí mismo. Por sobre la conciencia de sí,
sabe y de lo que no sabe, y así sucesivamente. Sólo existe la conciencia objetiva, o metaconciencia, que es
uno mismo puede saber si en un instante dado es un estado en el cual el hombre entra en contacto con
consciente o no. Únicamente el hombre puede saber el mundo real u objetivo, del cual el ser humano está
si su conciencia existe o no en un momento deter- actualmente separado por los sentidos, los sueños y
minado. los estados subjetivos de conciencia. En verdad no
Por otra parte, la conciencia en el hombre jamás es sabemos prácticamente nada del estado de metacon-
permanente. Está presente o no lo está. Los momentos ciencia, salvo por los relatos de los místicos y las obras
más elevados de conciencia crean la memoria; los de algunos poetas sabios.
otros momentos se olvidan (Vergara, 1989: 15-16). A la luz de lo dicho, creo que el cambio que experi-

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La conciencia enteogénica

menta el chamán, es justamente una transformación chamánica exige no sólo una verdadera búsqueda
en su manera de comprender el significado de la con- mística sino también el compromiso que implica ser
ciencia, y prosigue con la adquisición gradual de un el responsable del alma humana.
dominio de la propia conciencia. En la mayoría de las experiencias místicas, muy
De acuerdo con este enfoque el chamán, por medio similares al éxtasis chamánico, se produce una pérdi-
de una prolongada preparación y un estudio particu- da de sí mismo y una sensación de unión con el uni-
lar, va adquiriendo una conciencia más permanente, verso; una disolución de la noción espacio-tiempo,
amplia, penetrante y controlable. Cuando se afirma una sensación de respeto, admiración o poderío,
que el chamán pasa a otro nivel de conciencia no es acompañado de un sentimiento de gratitud, amor o
otra cosa que una experiencia de conciencia de sí o in- gozosa contemplación. Es obvio que estas experien-
cluso eventualmente de conciencia objetiva. cias, místicas o de éxtasis no pueden ser descritas con
Mircea Eliade (1986: 25) señala que “el chamán es palabras porque corresponden a los estados de con-
el gran especialista del alma humana: sólo él la ve, ciencia superior, muy diferentes de la condición ordi-
porque conoce su ‘forma’ y su destino”. Subraya un naria del hombre.
aspecto fundamental: el chamán es el que comprende El nacimiento de las más importantes religiones
la naturaleza humana y visualiza sus proyecciones. El del mundo está estrechamente relacionado con una o
chamán es el gran constatador de la realidad porque varias experiencias místicas. De igual forma, soste-
es un “hombre inspirado por los espíritus” (De Montal, nemos que el éxtasis chamánico debió estar íntima-
1988: 13). Sus observaciones están más allá del do- mente ligado a las antiguas expresiones religiosas de
minio conceptual del intelecto, se sitúan en un nuevo los pueblos sin tradición escrita.
(para nuestra civilización) reino de conocimiento. Para Don Juan, el protector de Castaneda, el cha-
Los expertos sostienen que el chamán tiene una es- mán es un “agente de poder” que realiza, gracias a la
pecialidad mágica que le confiere otra dimensión: es el ayuda de los espíritus guardianes (tutelares), lo que
Señor del Éxtasis. En efecto, una de las definiciones ningún hombre imaginaría posible hacer (De Montal,
más aceptadas de chamanismo, dice que “es la técnica 1988: 18).
del éxtasis” (Eliade, 1986: 22). Con frecuencia, el chamán cumple su misión con la
El acceso al estado de éxtasis supone el despertar ayuda de los
de ciertos poderes latentes, generalmente inexplora-
dos por el hombre, entre ellos el poder de la voluntad espíritus auxiliares que lo acompañan durante su trance.
y la capacidad de hacer. Dos facultades que el hombre Normalmente estos espíritus corresponden a animales.
solamente podría alcanzar en los estados superiores El animal simboliza siempre un nexo real y directo con el
de conciencia. Existe consenso en torno a que el cha- más allá. Para el chamán el animal es un ‘doble’, su alter
manismo es justamente una de las técnicas arcaicas ego. Es él, el que se transforma en animal (Eliade, 1986:
del éxtasis, simultáneamente misticismo, magia y re- 91-92).
ligión. El éxtasis chamánico es un fenómeno físico,
mental y espiritual durante el cual el alma (la concien- En suma, los chamanes, por medio del trance ex-
cia acrecentada) abandona el cuerpo y viaja a los cielos tático —es decir a través de la conciencia de sí o de la
o los infiernos subterráneos (Eliade, 1986: 16 y 37). conciencia objetiva—, adquieren poderes extraordi-
De esta manera, gracias a sus experiencias extáticas, narios para comunicarse con el mundo invisible. Así
el chamán es el interlocutor de los hombres ante las es como pueden curar los males físicos, psíquicos y
fuerzas infernales y celestes. Es un hombre que man- espirituales del hombre.
tiene relaciones concretas e inmediatas con el mundo En la vida religiosa de las comunidades, en su ma-
de los dioses y de los espíritus: los ve cara a cara, les yoría ágrafas, únicamente el chamán es el psicote-
habla, les pide, les implora, porque su vida está con- rapeuta (Harner, 1976: 8). El chamán tiene el poder de
sagrada a la permanencia del clan y a la salud física y curar, porque solamente él “ve” los espíritus y sabe
mental de sus miembros. Su principal razón de ser es como exorcizarlos.
el desarrollo espiritual de la comunidad. Por esto el Como cualquier otro llamado religioso, la vocación
chamán es también un mago y un hombre médico, chamánica se manifiesta por una crisis, por una
puede curar, efectuar milagros faquíricos; además es ruptura provisional del equilibrio psíquico del futuro
psicopompo (es decir, el chamán es capaz de, en oca- chamán (Eliade, 1986: 9). Inevitablemente se verá en-
siones, acompañar el alma de un difunto al reino de frentado a una crisis espiritual que no está desprovista
las sombras). También puede ser sacerdote, místico y de grandeza trágica ni de belleza (Eliade, 1986: 29).
poeta (Eliade, 1986: 21). En consecuencia, la vocación Esta crisis fundamental del chamán es, en esencia,

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Cristián Vergara Oliva

una toma de conciencia de su singularidad. No se instrucción, asumida por los espíritus y los viejos
manifiesta exactamente en una enfermedad sino más maestros, equivale a una iniciación chamánica (Elia-
bien, en un cambio progresivo de conducta. Los sín- de, 1986: 29).
tomas del desequilibrio interno que experimenta son Otra manera de acceder a la vocación chamánica,
muy similares a las señales de la vocación mística. en ritos de iniciación de comunidades siberianas y
americanas es a través de las plantas sagradas o en-
teógenos. En realidad, entre los pueblos siberianos el
éxtasis por efecto del consumo de hongos alucinan-
tes es una práctica bastante frecuente (De Montal,
1988: 60). También la reivindicación que hicieron del
peyote, en un principio, A. Artaud y A. Huxley, y más
recientemente C. Castaneda, confirman el uso de
plantas sagradas en América. Igualmente, los trabajos
de Reichel-Dolmatoff (1985: 291-307) han vinculado
el arte rupestre aborigen de Colombia y eventual-
mente de Chile con el uso chamánico de plantas alu-
cinógenas. Asimismo, el redescubrimiento hecho por
G. Wasson de los hongos y su relación con el cha-
Para Carlos A. León (s/f: 25), “el chamán es ante manismo mesoamericano, son una evidencia de que
todo un enfermo que ha vencido sus dolencias y se ha los enteógenos servían de instrumento de acceso al
curado a sí mismo; la curación es la iniciación”. éxtasis.
Los estudiosos del tema reconocen cuatro mane- Aunque la literatura y los trabajos teóricos oficia-
ras de reclutamiento chamánico: la vocación espon- les no hayan prestado atención —salvo al peyote—
tánea, la transmisión hereditaria, la decisión personal sobre el origen enteogénico de muchas experiencias
y la elección operada por el clan (De Montal, 1988: 30). extáticas, no cabe duda que el “chamanismo —clásico—
El común denominador de estos cuatro llamados implicaba muchas veces el uso de alucinógenos”
chamánicos lo constituye la etapa de iniciación. Luego (Harner, 1976: 10). Junto a Wasson, creemos que los
de que los chamanes son “elegidos” entran en una enteógenos son una clave para el chamanismo y las
zona de lo sagrado, inaccesible a los demás miembros religiones animistas antiguas. El papel de los enteó-
de la comunidad. La iniciación chamánica implica genos en las experiencias chamánicas aún no han sido
una profunda transformación del virtual chamán. El suficientemente valoradas. Por supuesto, “esto no
chamán debe transformarse, abandonar el modo an- significa que los enteógenos sean indispensables para
tiguo de ser. Alejarse del pasado e ir en pos del futu- provocar un estado de trance” (Wasson, 1983: 276).
ro. Ciertamente, para renacer a una nueva vida debe Pero no estamos de acuerdo cuando se sostiene que
experimentar una muerte simbólica y, de esta manera, mediante la embriaguez narcótica se trata de imitar
superar su condición humana. un estado espiritual que ya no se es capaz de conse-
La iniciación chamánica se acerca mucho al pro- guir de otro modo (Eliade, 1986: 313).
ceso de la metanoia, “que lleva a un cambio total en En realidad, hablar de una reproducción mecáni-
la interpretación y comprensión del propio yo y de la ca y espuria del éxtasis, producto del consumo de en-
finalidad de la vida” (Jacoby, 1976: 370). Mediante teógenos, es un prejuicio mayúsculo. En lo sustantivo,
la iniciación chamánica se logra una nueva visión de la significa desconocer el hecho esencial de que la in-
realidad, caracterizada por la intuición de estar en el gestión de enteógenos, en un ámbito chamánico, o sea
mundo y la intuición de ser en el mundo. de sabiduría, es un medio, un mero instrumento para
En definitiva, la experiencia chamánica equivale a despertar las enormes potencialidades que surgen
una restauración de esa condición dichosa de la hu- cuando el hombre o el chamán alcanza el estado de
manidad en la aurora de los tiempos (Eliade, 1986: recuerdo de sí o la conciencia objetiva. Adquirir la
129). Un chamán no es reconocido como tal sino comprensión bien justifica el camino recorrido para
después de haber recibido una doble instrucción: alcanzarla. Lo que no se ha entendido es que las vías
primero de orden extático (la iniciación mediante los que llevan al éxtasis no son ni buenas ni malas, el
espíritus) manifestada por sueños, visiones, trance, asunto radica en la velocidad, es decir, el tiempo es-
etcétera, y segundo, de orden tradicional (la inicia- timado para pasar de un estado de conciencia ordina-
ción ritual) representada por las técnicas chamánicas ria a otro superior. La tradición herbolarea que llevó
enseñadas por un maestro. Precisamente esta doble a los antiguos americanos a experimentar con los

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La conciencia enteogénica

enteógenos constituye, cuando son administrados papel en la intuición y las emociones fuertes. Es
con la escrupulosidad de una sesión chamánica, un unitario, integral e intemporal. Entonces según esto,
poderosísimo despertador de conciencia. existirían potencialmente dos modos de ver alterna-
Sostener que las gracias logradas a través de tivos. Uno sería lógico, analítico y realista, y el otro,
hongos, cactus, o medios científicos (mescalina, LSD intuitivo, sintético y simbólico (León, s/f: 27-29; Sagan
o psilocibina) son artificiales y falsas comparados con s/f: 193-231).
las obtenidas a partir de una disciplina religiosa es, a A nuestro entender, la conciencia chamánica, por
nuestro juicio, utilizar argumentos confusos. Ha que- efecto o no de enteógenos, se acerca más a la intuición
dado suficientemente demostrado que los efectos son creativa que al juicio racional, a los símbolos que a los
los mismos. No corresponde tratar el éxtasis enteo- signos, al mundo de la afectividad que a la dimensión
génico como un regalo inmerecido, debido a ese curioso intelectual.
sentimiento humano de considerar que sólo aquello
que implica enorme esfuerzo y sufrimiento es realmen-
te verdadero. Ya el éxtasis enteogénico significa en Notas
forma simbólica, pero no menos real, la muerte del ego
y la posterior resurrección del alma. 1
Título que lleva la famosa obra de Aldous Huxley, que
Tal como lo señala Harner (1976: 7), “El uso de relata los efectos de la mescalina (el ingrediente activo del
agentes alucinógenos (enteógenos) para conseguir es- cactus del peyote) en la persona altamente sensitiva.
tados de trance en los que se perciba y se tome con- 2
Planta oriunda de las elevadas mesetas de México, que
tacto con el mundo supernatural es evidentemente contiene mescalina. Aún en nuestros días algunas po-
una antigua costumbre muy difundida entre los hu- blaciones indígenas “se unen con los dioses” tomando el
manos”. En la región del noreste de Asia, se ha reco- peyotl (nombre azteca). Son varias las comunidades
nocido una estrecha relación entre la amanita muscaria, indígenas mexicanas que rinden culto al peyote (nombre
y la acción chamanística. También, en las últimas dé- español), pero la que se ha hecho más celebre por esa
cadas, las obras de Castaneda han servido para co- costumbre es la de los huicholes, habitantes de la Sierra
nocer, a través de experiencias concretas y testimo- Madre Occidental de México (Geomundo, vol. 3, núm. 9,
nios directos, el uso que le dan los indios mexicanos septiembre de 1979, pp. 306-321 y Benítez, 1976).
a la mescalina, el peyote y otras hierbas.12 3
Datura: género de plantas solanáceas al que pertenece el
En resumen, la conciencia chamánica es una espe- estramonio.
cie de comprensión emocional de la verdad en ciertas 4
La adoración de los hongos, en especial la idolatría por
relaciones definidas. Cuando el hombre, en este caso los hongos enteogénicos, como medio para comunicarse
el chamán, alcanza el estado de recuerdo de sí, y en con el mundo sobrenatural en situaciones de crisis.
particular la conciencia objetiva (metaconciencia) 5
Wasson (1983: 10) definía “al Hombre Primitivo” como la
adquiere, a mi juicio, dos funciones que Ouspensky humanidad antes de la aparición de la escritura”.
(s/f: 1) definió como emoción superior y mental su- 6
La micología es una parte de la botánica que estudia los
perior. Este estado va acompañado de fenómenos que hongos.
llamaríamos de psicología supranormal. En este sen- 7
A fines de 1958, muere la Dra. Valentina P. Wasson, pero
tido, la magia podría ser la manifestación de un su marido continuará por largos años el Programa de in-
mundo de un nivel superior en un plano inferior. Por vestigaciones que ambos habían formulado.
consiguiente, el chamanismo sólo tendría sentido si 8
Roger Heim fue por más de cuarenta años jefe del La-
lo ubicáramos en la búsqueda de lo milagroso. boratorio de Cryptogamie en París y editor de la Revue de
Por último, parece necesario hacer un breve acer- Mycologie. También, por un periodo, fue presidente de la
camiento a los aspectos neurofisiológicos de los estados Académie de Sciences.
de conciencia. Es sabido que los hemisferios cerebra- 9
Wasson, 1983: 114-143. Respecto a la antigua poesía
les en los procesos de la conciencia y la comunicación mexicana y su relación con los enteógenos confróntese:
son diferentes. El hemisferio izquierdo (dominante Alcina, 1989; León-Portilla, 1968; y Martínez, 1984.
para la mayoría de las personas) controla el razona- 10
Teonanácatl: palabra empleada por Sahagún y Motolinía
miento lógico, matemático y el lenguaje. También se para designar los hongos enteogénicos.
caracteriza porque elabora formas analíticas y linea- 11
Nos referimos en particular a los ya citados A. Estrada y
les —temporales— de raciocinio, para la interpretación F. Benítez.
de la realidad y la comprensión de sus fenómenos. En 12
Racionero, 1984: 143-153 (también Castaneda: Las ense-
cambio, el hemisferio derecho se ocupa de los proce- ñanzas de don Juan; Relatos de poder; El Viaje a Ixtlán; El
sos sintéticos y convergentes. Juega un importante fuego interior; y El camino silencioso).

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