Imperio Inca
Imperio Inca
Los Incas fueron los dirigentes del imperio americano más grande. Cerca del fin del siglo XIV, el imperio
comenzó a extenderse de su región inicial en la región de Cuzco hasta la región sur de las montañas Andinas
de América del Sur. Esta terminó brutalmente con la invasión española dirigida por Francisco Pizarro, en
1532.
En el momento de su rendición, el imperio controlaba una población estimada en 12 millones de habitantes, lo
cual representaría hoy Perú, Ecuador y también una gran parte de Chile, Bolivia y Argentina.
Los Incas llamaban a su territorio Tawantinsuyu, lo que, en quechua, el idioma inca, significa Las Cuatro
Partes. Un territorio de diversos terrenos y climas muy marcados, que comprendía una larga banda desértica
en la costa, entrecortada por ricos valles irrigados; las altas cumbres y los profundos valles fértiles de los
Andes; y las cumbres montañosas de la selva tropical al Este. La palabra Inca designa al propio dirigente, así
como al pueblo del valle de Cuzco, la capital del imperio. A veces es usado para designar a todos los pueblos
incluidos en el Tawantinsuyu, pero esto no es correcto. La mayoría de las decenas de reinos pequeños
mantenían su identidad, aun cuando estaban ligados política y económicamente a los Incas. El quechua fue el
idioma oficial y hablado en la mayoría de las comunidades hasta la llegada de los españoles, pero al menos
20 dialectos locales subsistieron en varias partes del imperio.
En memoria de ellos, los que fueron, probablemente, los primeros socialistas en el mundo hemos hecho
este trabajo de investigación: para recopilar gran parte de la cultura inca, que ha venido cayendo en el olvido a
lo largo de los años por diversas razones, ajenas al patriotismo y conocimiento que se debería de tener.
CAPÍTULO 1:
2. ORÍGENES
Una sensación sobrecogedora invade siempre al visitante cuando llega al Cusco. Ello se debe no solo a su
paisaje maravilloso, que conjuga un cielo increíblemente azul con nubes blanquísimas y cerros imponentes,
sino sobre todo a su historia. A través de sus intrincadas callejuelas o en su imponente plaza de armas es
imposible no escuchar todo lo que esta ciudad nos quiere decir. Pocos lugares en el Perú han tenido una vida
más intensa. Esta fue la capital sagrada de los Incas y El Dorado de los conquistadores, centro
del barroco sudamericano y escenario de la Gran Rebelión en contra del conquistador. No en vano es el
tesoro más preciado del Perú.
El período preincaico
Prácticamente todos los asentamientos incas y preíncas del Cusco están situados entre los 3.000 y 3.200
msnm. A diferencia de la mayoría de los sitios arqueológicos que pertenecieron al Formativo (1500 a.C. - 0), el
valle del Cusco no registra influencias de la cultura norteña Chavín. Entre los sitios más antiguos del Cusco se
encuentra Marcavalle (1000 a.C. a 700 a.C.). A esta le sucedió Chanapata, cultura que se remonta al 700 a.C.
La cultura Chanapata se extendió por todo el valle del Cusco y sus pobladores alcanzaron un mayor grado de
civilización, pues desarrollaron la agricultura y crianza de animales domésticos.
Los Huari
Hacia el año 750 d.C. aparecieron en el valle los Huari, y con ellos llegó una cultura más desarrollada. En el
complejo diseño de sus centros urbanos se advierte la existencia de una sociedad con jerarquías,
una religión establecida, planificación, redes de intercambio y el control de una gran población que puede ser
movilizada para ejecutar obras de envergadura. Los huari poseen la fama de ser los grandes urbanistas del
antiguo Perú. Uno de los mejores ejemplos de la influencia huari en el valle del Cusco es Piquillacta, que en
quechua significa "ciudad pulguienta". Como sostienen muchos arqueólogos, la importancia de Piquillacta,
además de la perfección del trazo y del sistema de organización que presupone, radica sobre todo en que fue
tomada como patrón urbano por los incas.
Creación del Imperio Inca o Tahuantinsuyo
Pocos lugares en el Perú tienen un aura mágica semejante a la del Cusco incaico. Aun hoy, al recorrer sus
calles y divisar esas piedras misteriosamente unidas, sentimos la necesidad de guardar una actitud reverente.
Es imposible no percibir el carácter sagrado que tuvo esta ciudad en tiempos de los incas.
Según las leyendas y las crónicas, los incas fueron trece: Manco Cápac, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui, Mayta
Cápac, Cápac Yupanqui, Inca Roca, Yáhuar Huaca, Huiracocha, Pachacútec, Túpac Yupanqui, Huayna
Cápac, Huáscar y Atahualpa. Aparecieron dominando el valle hacia el año 1200 dc y constituyeron el Imperio
Inca o Tahuantinsuyo en menos de un siglo. Los españoles describieron a los incas como "Hijos del Sol". Para
los habitantes del Imperio Inca o Tahuantinsuyo se trataba de seres divinos que tenían la capacidad de
sacralizar todo aquello que los rodeaba.
Cuesta imaginar que los incas hayan logrado organizar el Imperio Inca o Tahuantinsuyo en menos de un siglo.
Según cuentan las crónicas, el gran organizador del estado imperial incaico fue el inca Pachacútec, quien
decidió expandir sus territorios venciendo a los Chancas. Algunos dudan de que aquel pueblo haya existido y
sostienen que el nombre Chanca podría simbolizar más bien a gruposétnicos fronterizos. Lo cierto es que las
conquistas comenzaron a partir del año 1430 dc y el Imperio Inca o Tahuantinsuyo se extendió hasta
los límites más arriba mencionados.
La sociedad inca
La sociedad Inca se caracterizaba por marcadas jerarquías, que colocaban en la cabeza el poder absoluto del
Inca; seguido por la nobleza, también llamada orejones, título que les fue adjudicado por los españoles, dada
la deformación de sus lóbulos, originada por llevar pesados ornamentos que los diferenciaban de los demás.
Siguiendo la escala social del imperio, estaban los runas o mitimaes, considerados como gente vulgar, es
decir, eran el común de los habitantes del imperio, quienes también tenían tareas obligatorias en las mitas.
Finalmente, estaban los yanaconas o yanakunas, que eran los sirvientes de la casa.
Sabemos que el pueblo inca fue estrictamente conquistador. Sus conquistados resultaron unificados no solo
bajo una autoridad, sino en una cultura, que dio un cuerpo religioso y conceptual cuya expresión fue
la introducción de ritos y costumbres propias del imperio Inca. Para ello, utilizaron diversos mecanismos para
conciliar la disparidad cultural. El primero fue la implantación del Runa Simi o quechua como el idioma oficial a
lo largo del territorio.
Como segundo paso, establecieron una organización social basada en principios morales de obediencia y
modelación de la convivencia. Estos tres principios, que resumían cómo debía vivir un habitante del imperio,
fueron las leyes básicas del Imperio Inca o Tahuantinsuyo Ama Súa (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas
mentiroso) y Ama Kella (no seas perezoso).
Nadie puede discutir la espectacular organización inca, no solo por el manejo del inmenso territorio, sino
además por el éxito de la conducta paternalista de la nobleza inca. Pese a que la autoridad en el imperio era
unipersonal, es decir, comparable a una monarquía europea de aquellas épocas, la población del imperio
nunca pasó hambrunas ni privaciones.
Este equilibrio social actualmente es conceptuado por los estudiosos extranjeros básicamente desde dos
enfoques: a partir de un entendimiento de clases o castas sociales a la usanza del medioevo europeo, se lo
entiende como un sistema esclavizador o como social-imperialista estudiado a partir de los runas, es decir,
desde el entendimiento de las estructuras sociales que impusieron.
Por lo mencionado, el Imperio Inca o Tahuantinsuyo merece un título especial entre las sociedades de
mayor desarrollo, considerando tanto sus actividades productivas y artísticas, como su planificación social y
política, además de su concepción religiosa que propugnaba un equilibrio pleno entre las actividades del ser
humano y la naturaleza o el medio ambiente. Y, finalmente, por su sapiencia en incorporar a su cultura y
conocimientos todo aquello que era sobresaliente en sus conquistados.
CAPÍTULO 2:
Geografía y territorio
1. UBICACIÓN GEOGRÁFICA
Fue la región andina, debido a la presencia de la cordillera de los Andes, se caracteriza por la diversidad de
su ecología: costas desérticas, parajes tropicales, altiplanos secos y fríos que a simple vista parecen uno de
los ambientes menos propicios para la vida del hombre. Sin embargo, los hombres que la habitaron han
demostrado a lo largo de muchos siglos, ser capaces no sólo de sobrevivir en tales circunstancias, sino
también de dominar el medio geográfico y de crear una serie de civilizaciones florecientes. La más famosa de
ellas fue el imperio incaico, que ocupó un vasto territorio de América del Sur, que comprende los actuales o
partes de los territorios de las Repúblicas de Perú, Ecuador, occidente de Bolivia, norte de Argentina, norte de
Chile y el extremo suroccidental de Colombia en la frontera.
Organización política
1. ANTECEDENTES
El imperio de los Incas fue desde el punto de vista político, una monarquía absolutista y teocrática. El poder
estaba centralizado en el Inca a quien se le consideraba de origen divino. El derecho de gobernar se tenía
por herencia. De esta manera el esquema de la organización política fue así.
El gran elemento de unificación fue la lengua, todos los pueblos conquistados tenían que aprender y practicar
el quechua o Runa Simi porque era la lengua oficial del Tahuantinsuyo, Para ello los incas enviaban a
profesores que enseñaban y vigilaban la práctica del quechua.
Otro elemento de unificación fue la religión. Obligatoriamente todos los pueblos rendían culto al dios Sol, sin
que por ello dejaran de adorar a sus propios dioses.
-El inca
-El auqui (príncipe heredero)
-El consejo imperial
-El apunchic (gobernador regional)
-El Tucuy ricuy o Ticui ricoj
-El curaca
2. EL INCA
Era el soberano del Tahuantinsuyo que reunía en su persona tanto el poder político como el religioso era
llamado Sapainca. Su poder no tenía restricciones, sus órdenes se cumplían con la mayor celeridad sin que
nadie las objetara, pese a este absolutismo la mayoría de los Incas gobernaron en beneficio popular aplicando
los principios de reciprocidad y redistribución características de la sociedad incaica. El inca residía en Cusco
en una palacio construido especialmente para ser habitado por él, ya que el cusco era la cuna de los incas se
convirtió en capital incaica y desde allí gobernó ayudado por los muchos funcionarios incaicos que viajaban de
norte a sur del imperio enviándole información al inca para una buena administración ,esta administración fue
eficiente gracias a los mensajeros andinos "Los chasquis" era unos verdaderos maratonistas eran educados
desde niños para ser los mejores atletas del imperio y así ayudar a su administración
Aunque según estudios recientes de María Rostworowski existía una dualidad en el mundo andino. Ya que el
imperio incaico se encontraba en un mundo nuevo, y no podía ser regido por normas Europas como quisieron
hacerlo los cronistas españoles.
La dualidad andina se entiende como la imagen de alguien reflejada en un espejo, la oposición, la parte
contraria, pero a la vez complementaria del individuo (que en principio es varón o masculino). A partir de ella
es que surgen la tripartición y cuatripartición en el aspecto político, religioso y geográfico.
En el aspecto político, la dualidad se percibe en el concepto de diarquía. Ello se distingue por ejemplo en
el mito fundacional de los hermanos hallar (mitad varones y mitad mujeres) y son dos los hermanos que llegan
al Cusco – Ayar Auca y Ayar Manco- con las dos esposas que lleva Manco – Mama Huaco como arquetipo
de mujer libre y guerrera y Mama Ocllo, la mujer hogareña. Se manifiesta también en la división del Cusco en
Hanan y Hurin (según los cronistas el Cusco estaba dividido por ceques o líneas rituales en cuatro grandes
parcialidades. Respecto al gobierno, se sabe que eran dos los incas que dirigían el Cusco: el Sapa Inca o jefe
hanan y El Willac Umu Inca o jefe del hurin.
3. EL AUQUI
Es el título que poseía el príncipe heredero en el Imperio Incaico o Tahuantinsuyo. De manera genérica, se
denominaban auquis a todos los hijos varones del Inca; sin embargo, el título específico recaía en uno solo de
ellos, cuya elección se basaba en criterios distintos a los del mundo oriental (se tomaba más en cuenta su
capacidad, antes que su calidad de primogénito o de hijo legítimo). Por extensión, se denominan auquis a los
espíritus que rodean al Apu o supremo protector de una comunidad, todos los cuales habitan en las
montañas, de acuerdo a la mitología inca.
Atribuciones
Era hijo del Inca y de la Coya (esposa principal), aunque no siempre el hijo mayor, sino el que demostraba
más capacidad, tanto en las funciones de gobierno como en el arte de la guerra. La elección podía recaer
también en uno de los hijos del Inca tenido en alguna de sus esposas secundarias, para lo cual se realizaba
una ceremonia de legitimación, durante la cual la Coya sentaba en su regazo al príncipe y le acomodaba los
cabellos, convirtiéndolo así en su hijo adoptivo.
Como príncipe heredero, ocupaba el primer lugar de una Panaca y en algunos casos participó en el co-
reinado del Tahuantinsuyo junto a su padre. Como símbolo de recibir esta función de corregente, se le ceñía
una borla amarilla. Ello servía no solo para entrenarlo en las cuestiones de Estado, sino también para
consolidar sus derechos de ser reconocido como Inca a la muerte de su padre, ya que se ponía en evidencia
sus virtudes y defectos. Es el caso del inca Viracocha y de su hijo Urco, y el del inca Pachacútec con sus hijos
Amaru y Túpac Yupanqui. Urco, por ejemplo, demostró cobardía al huir de la invasión chanca y fue
desplazado por su hermano Pachacútec; Amaru no llegó a reinar por su debilidad de carácter, dejando la
posta a su hermano menor Túpac Yupanqui.
Túpac Yupanqui fue precisamente el primer Auqui que ejerció de corregente y asumió como Inca tras
la muerte de su padre (época imperial)
Los hermanos del Auqui que no llegaban a ser incas, se les llamaba Pihui Churi.
Solo tras concluir las exequias del difunto Inca, el Auqui recién podía ceñir la mascapaicha roja, insignia del
poder imperial, convirtiéndose así en el nuevo Inca.
4. EL CONSEJO IMPERIAL
El Tahuantinsuyo Camachic o Consejo Imperial, era el máximo organismo político del Imperio incaico, cuya
función era asesorar al Inca o soberano. Estaba integrado por los cuatro suyuyuc o gobernadores de las
cuatro provincias (suyos), así como por otros funcionarios de alto rango. Algunos autores lo denominan el
Consejo de los Apokuna o de los Suyuyuc Apu. Su sede era el [Cuzco], la capital del imperio. Modernos
historiadores consideran que la idea de un "consejo imperial" incaico fue esbozada por los cronistas de la
colonia, siguiendo las pautas de las monarquías del Viejo Mundo.
Miembros
Los cuatro gobernadores incaicos de las provincias del imperio o suyos (Suyuyuc o Suyuyuc Apu). Estos
solían ser dos nobles de los Hanan Cuzco y dos de los Hurín Cuzco. Si bien eran siempre parientes cercanos
del Inca, se los seleccionaba de entre los más capacitados para ejercer tal alta función.
Doce consejeros, más directamente vinculados a los suyos del Imperio. Esta cifra se repartía de acuerdo a la
importancia de cada uno de los suyos. Así, el Chinchaysuyo y el Collasuyo, por ser las más extensos, tenían
cada uno cuatro representantes; y el resto de los suyos, el Contisuyo y el Antisuyo, por ser menores, solo dos
cada uno.
Algunos autores mencionan también al Huíllac Umu o sumo sacerdote y al Apukispay o general del ejército
imperial.
Funciones
Asesoraba al Inca en los asuntos importantes.
Contribuía poderosamente en la concepción de las leyes y en la formulación del plan de gobierno.
5. EL APUNCHIC
Era el nombre con que se designaba al gobernador de una gran provincia (huamani) en el imperio incaico.
Algunos cronistas lo equiparan con el cargo hispano de virrey.
Atribuciones
Llamados virreyes o gobernadores por diversos cronistas, estaban al frente de los huamanis o provincias en
que se subdividían cada uno de los llamados cuatro suyos. Guaman Poma de Ayala lo denomina Cápac Apo
("Gran jefe"). Bernabé Cobo lo confunde con el tucuirícuc (funcionario especial que ejercía de inspector
imperial de una determinada circunscripción); pero acierta al mencionar a las sedes gubernamentales del
Chinchaysuyo: Quito, Latacunga, Tumibamba, Cajamarca, Jauja, Pachacámac, Chincha y Vilcashuamán.
El Apunchic tenía atribuciones políticas, pero mayormente militares. Residía en un palacete de piedra,
coincidiendo por lo general con alguna fortaleza, ya que tenía mando de tropas y poder para acrecentarlas. Su
tarea principal era precisamente mantener el orden y por ello son mencionados generalmente como guerreros.
También asumían funciones judiciales y de recojo de impuestos. Al parecer, tenía como subordinados al
Yacucamayoc o superintendente de canales; el Hatun Ñan Camayoc o superintendente de caminos; y el
Chaca Camayoc o superintendente de puentes.
Tenía el privilegio de viajar en litera una vez al año al Cuzco, para asistir a la fiesta del Inti Raymi, ocasión que
aprovechaba para presentar al Inca y su Consejo Imperial (Tahuantinsuyo Camachic) un informe general de
su actuación.
6. EL TUCUY RICUY
El tucuirícuc, tucuiricuy o tocricoc (el que todo lo ve), era un funcionario especial de alto rango, bajo el imperio
incaico. Era enviado por el Inca a las provincias para observar el cumplimiento de los mandatos imperiales.
Tenía la facultad de imponer castigos a los funcionarios que se hubieran portado con negligencia o abuso;
incluso, en casos extremos, podía tomar el gobierno de la provincia. Era una especie de "gobernador volante".
Nombramiento
El tucuirícuc era elegido por el Inca de entre los hombres más sabios y justicieros de la nobleza. No era un
cargo perpetuo ni hereditario. Entre sus privilegios, se contaba el poder viajar en hamaca.
Su radio de acción era inmenso, llegando incluso hasta 50 leguas. Se sabe, por ejemplo, que el tucuíricuc de
Vilcashuamán (actual departamento de Ayacucho) ejercía desde Uramarca hasta Acos, junto al valle de Jauja
(actual departamento de Junín). A los sitios donde no podía llegar, enviaba a sus delegados (michos).
Cada año viajaba secretamente por su territorio y se presentaba en forma sorpresiva por cualquier lugar. Para
observar todo tranquilamente, no se daban a conocer hasta que lo consideraban necesario. Entonces
mostraban el hilo de la mascapaicha (borla imperial) que el Inca les había entregado como señal de la gran
autoridad que les daba.
Funciones
Supervisaba la labor de los funcionarios que tenían a su cargo las divisiones administrativas, es decir a los
huno-camayocs, huaranga-camayocs, pachaca-camayocs y chunca-camayocs, en lo concerniente al
cumplimiento de las ordenanzas religiosas, el movimiento de los mitimaes, la distribución de tierras entre los
hatunrunas (plebeyos), la producción y las necesidades generales, el aprovisionamiento de los tambos,
el reclutamiento de hombres para la guerra, la selección de mujeres para los acllahuasis. Recogía
los tributos para remitirlos al Cuzco, la capital imperial. Asumía el papel de juez (taripa-camayoc), atendiendo
quejas y demandas, e imponiendo penas a los que se habían portado con negligencia o abuso, aunque fueran
altos funcionarios. Podía incluso aplicar la pena de muerte en casos especiales. Adoptaba el papel de
autoridad casamentera o "repartidor de mujeres" (huarmicoco), es decir, celebraba los matrimonios. Visitaba
las obras públicas y recomendaba las medidas pertinentes para determinados trabajos. En situaciones graves,
como guerras y rebeliones, podía destituir al curaca y asumir el mando. Al regresar al Cuzco presentaba al
Inca un minucioso informe.
7. EL CURACA
El curaca era el jefe político y administrativo del ayllu. Después de la invasión del Perú por parte de Francisco
Pizarro y sus compañeros, los hispanohablantes le empezaron a conocerle con la voz taína de cacique, que
denota autoridad. «Curaca» deriva de la voz quechua kuraq (el de mayor edad/ hijo primogénito) que significa
el primero o el mayor entre todos los de su colectividad natalicia.
Originariamente debió ser el más anciano, sabio y gobernaba de manera paternalista; pero como su autoridad
la podía heredar a un hijo que denotaba especial capacidad, es obvio que el criterio de la edad no fue siempre
seguido. Los incas, a su vez, nombraron curacas para reemplazar a los que hubiesen
demostrado resistencia tenaz contra su dominación. Entre sus funciones se hallaban:
Reparto de topos o lotes de tierras agrícolas.
Protección de los pobres o huacchas.
Labores de mantenimiento de la red hidráulica (limpieza y reparación de canales de riego).
Resguardo de los linderos de la comunidad.
Organización de la minka o trabajo comunal.
Redistribución de los excedentes almacenados en pirguas o collcas.
Debido a su autoridad, tenían derecho a poseer tierras y ganado de carácter privado, y acceso a pastos de la
comunidad. Disponía del trabajo de mitayos, cuyo servicio lo canalizaba en su propio beneficio. El curaca, por
lo tanto, podía exigir prestaciones personales, pero no se apropiaba de bienes en especie, salvo de los
mercaderes. Asimismo, vivía en una casa amplia con servidumbre de ambos sexos. Tenía varias esposas,
provenientes de su mismo ayllu o de pueblos vecinos, y a veces incluso, cedidas como favor especial, por el
propio Sapa Inca.
El curaca, sin embargo, no actuaba solo, compartía su poder con un yanapaque o segunda persona, como lo
conocieron los españoles. Éste generalmente era un pariente cercano, o usualmente su hermano, quien lo
reemplazaba cuando se enfermaba, envejecía, estaba incapacitado físicamente o se ausentaba. El símbolo
supremo de su autoridad era la tiana (quechua: tiyana, 'asiento') o dúho, un asiento de madera, piedra o
metal, de apenas 20 cm de altura aproximadamente, objeto del cual tomaban posesión el día de su asunción
al mando.
CAPÍTULO 4:
Organización social
1. ANTECEDENTES
La sociedad Inca, fue y rígida. Existieron grandes diferencias entre las clases sociales, siendo estas
diferencias respetadas por todos los habitantes del Imperio. Las clases jerarquizadas formaban una pirámide
donde el Inca, con todo el poder, se encontraba en la cúspide, mientras que el pueblo, que era la gran
mayoría, constituía su base social. La organización social incaica estaba constituida dela siguiente manera:
LA REALEZA
El Inca
La coya
El auqui
LA NOBLEZA
Nobleza de sangre
Nobleza de privilegio
EL AYLLU
El curaca
Hatun Runa
Mitimaes
Yanaconas
Esclavo
2. EL INCA
El Inca o Sapa Inca era el supremo emperador del Tahuantinsuyo; los cronistas cuentan que también era
llamado Intipchurin, es decir "hijo del Sol". La capac cuna o lista oficial de gobernantes incas está conformada
por 13 soberanos, desde la fundación del Cusco (1250) hasta la captura de Atahualpa (1532).
A decir del etnohistoriador Waldemar Espinoza, la palabra Inca proviene del puquina "Enca" que significa
principio generador de vida o modelo original de todas las cosas. "Sapan" es palabra quechua que significa
grande. Entonces el Sapa Inca se traduce como "el gran principio vital" de todo lo existente en el mundo. El
cronista Huamán Poma de Ayala señala que también se le llamaba Capac Apu Inca, que significa "poderoso
señor que origina las cosas".
En efecto, el Sapa Inca era objeto de culto, pues oficiaba de intermediario entre el Hanan Pacha -el mundo de
los dioses- y el Kay Pacha –el mundo de los hombres. Los cronistas coinciden en mencionar que conversaba
y negociaba favores con los huacas o dioses del cosmos andino. De igual forma, se sabe que participaba en
las principales fiestas y ritos religiosas del Cusco como el Inti Raymi en junio y el Cápac Raymi, en diciembre.
Los primeros cinco gobernantes vivieron en el Inticancha o templo del Sol, pero desde Inca Roca en adelante
cada Sapa Inca se mandó construir hermosos palacios de piedras finamente talladas. Gozaba del boato,
banquetes e incomparable poder. Usaba ropas muy finas bordadas de tokapus por expertas acllas, conocidas
como "las doncellas del Sol". Sus principales símbolos de autoridad eran la mascaypacha o borla imperial y el
sunturpaucar o cetro emplumado. Se sentaba en un ushno o trono de oro, llevaba el cabello muy corto, usaba
las tulumpis que eran discos de oro colgados en cada oreja.
Solo hablaba con nobles o personas de alto rango político y social. Y los que accedían a él debían acercarse
descalzos y con una carga en la espalda, sin mirarlo de frente jamás.
Al trasladarse era llevado en andas de oro cargado solo por expertos de las etnias soras, lucanas y
parinacochas del actual departamento de Ayacucho.
El Sapa Inca podía tener varias esposas. Pero solo una ostentaba el rango de coya, la mujer principal. Podía
elegir de coya a una de sus hermanas, pero algunos como Sinchi Roca y Pachacútec
contrajeron matrimonio con hijas de reinos cercanos del Cusco por motivos de alianza política permanente.
También se casaban con mujeres de las panacas o ayllus reales y con princesas de otras etnias,
estableciendo relaciones de parentesco y reciprocidad con todos los reinos y señoríos anexados al Imperio.
Especialmente en la etapa imperial, el Sapa Inca ejercía un gobierno muy centralista y, según muchos
cronistas, de carácter absoluto. Los suyuyuc, tocricuts y tucuy ricocs dependían directamente de sus
designios. Además era el centro ordenador de las reciprocidades y director supremo de la redistribución en el
mundo andino. Sobretodo controlaba la repartición de los bienes de más alto valor y prestigio: acllas o
doncellas, yanaconas o siervos, ropa de lana de vicuña, maíz, coca y adornos de mullu (conchas del
Ecuador).
3. EL AUQUI
El auqui era el hijo del Sapa Inca elegido como sucesor en el gobierno imperial. Generalmente era un hijo del
Sapa Inca con la coya, su esposa principal. Al ser designado recibía como distintivo una mascaipacha
amarilla, la cual cambiaba por una de color rojo cuando era proclamado Sapa Inca.
El hatun auqui aprendía de su padre todo lo referente al gobierno y gradualmente asumía mayores
responsabilidades. Esta especie de co-reinado fue implantada por Pachacútec para adiestrar a su hijo Túpac
Yupanqui.
4. PANACAS REALES
Las Panacas eran linajes de los descendientes directos de un inca reinante, excluyendo el sucesor y
conservaban la momia del inca fallecido, al igual que sus memorias, quipus, cantares y pinturas en recuerdo
del finado de generación en generación.
Estas Panacas reales formaban la élite cuzqueña. Tuvieron un rol en la política del incanato y sus alianzas y
enemistades fueron cruciales para la historia de la capital inca. Se dice que hubo otras Panacas, que tuvieron
un papel importante en épocas anteriores. Una nota curiosa acerca de las Panacas, es que si se le añaden las
Panacas tradicionales, se obtiene un total de 8 Panacas por cada dinastía, el cual es un número frecuente
en la organización andina de los ayllus por ser un múltiplo de la dualidad y de la cuadruplicación.
HURIN CUZCO
PANACA INCA
Chima panaca Manco Cápac
Raura panaca Sinchi Roca
Awayni panaca Lloque Yupanqui
Usca panaca Mayta Cápac
Apu panaca Cápac Yupanqui
HANAN CUZCO
PANACA INCA
Wikak'iraw panaca Inca Roca
Awkaylli panaca Yáhuar Huácac
Suqsu panaca Viracocha Inca
Hatun ayllu Pachacútec
Cápac ayllu Túpac Yupanqui
Tumipampa panaca Huayna Cápac
5. LA NOBLEZA
Todos los familiares del Inca eran parte de este grupo social. Usaban unos aretes enormes como símbolo
de poder, por eso se les llamaba orejones. Todos ellos ayudaban de alguna manera en la
administración y organización del Estado cusqueño. Esta clase se dividía en dos: de sangre y de privilegio.
La nobleza de sangre
Constituida por la coya, hijos legítimos, hermanos y descendientes por una sola línea imperial y solar.
Constituían la panaca, que era la familia de cada inca, formaba un ayllu real. El único hijo del inca que no
formaba parte de la panaca, era su heredero, que era el próximo monarca, porque cuando llegara a serlo
formaría su propia panaca. La nobleza imperial constituía toda una verdadera aristocracia y tenía en sus
manos todas las funciones estatales y todos los privilegios.
La nobleza de privilegio
También había nobles de privilegio, quienes alcanzaban esta posición porque habían hecho favores al Inca y
por eso, ocupaban cargos importantes en el Tahuantinsuyo.
Por ejemplo:
Encargados del mantenimiento de la red de caminos (capac ñan tocricuc)
Encargados de gobernar una región (tocricuc)
Encargados de inspeccionar el territorio del Tahuantinsuyo (tucuyricuy)
Ayudante del gobernador (michic)
Actividades económicas
1. SISTEMA DE TRABAJO DEL IMPERIO INCAICO
El trabajo representó la principal actividad del Imperio incaico y presentó las siguientes formas: mita, chunga,
minca y ayni.
La mita
Era un sistema de trabajo a favor del Estado, donde se movilizaban multitudes de indígenas a trabajar por
turno de tres meses en labores de construcción de caminos, puentes, fortalezas, centros administrativos,
templos, acueductos, explotación de minas, etc. Existía una mita para servicios especiales como las labores
de cargueros del Sapa Inca, músicos, chasquis y danzantes, los obligados a cumplir esta labor eran los
adultos hombres casados, pero no las mujeres, comprendían entre los 18 y 50 años.
La chunga
Era el trabajo realizado en beneficio del pueblo inca por las mujeres en caso de desastres naturales. Este es
similar a la denominada Defensa Civil actual y consistía en curar, ayudar, mantener a los heridos de los
desastres naturales tanto como intentar salvar a los que se ven en peligro durante el mismo desastre.
La minka, minca o minga
Es el trabajo que se realizaba en obras a favor del ayllu y del Sol (Inti), una especie de trabajo comunal en
forma gratuita y por turno, era una forma de beneficio para el Estado, donde concurrían muchas familias
portando sus propias herramientas, comidas y bebidas. Las familias participaban en la construcción de
locales, canales de riego, así como la ayuda en la chacra de las personas incapacitadas huérfanos y
ancianos. Cuando el ayllu convocaba al trabajo de la minca, nadie se negaba, pero las personas que no
asistían al trabajo eran expulsadas del ayllu y perdían su derecho a la tierra.
El Ayni
Era un sistema de trabajo de reciprocidad familiar entre los miembros del ayllu, destinado a trabajos agrícolas
y a las construcciones de casas. El ayni consistía en la ayuda de trabajos que hacía un grupo de personas a
miembros de una familia, con la condición que esta correspondiera de igual forma cuando ellos la necesitaran,
como dicen: "hoy por ti, mañana por mí" y en retribución se servían comidas y bebidas durante los días que se
realicen el trabajo. Esta tradición continúa en muchas comunidades campesinas del Perú, ayudándose en las
labores de cocina, pastoreo y construcción de viviendas.
2. AGRICULTURA EN EL IMPERIO INCAICO
Al ser los Andes una sociedad predominantemente agrícola, los incas supieron aprovechar al máximo
el suelo, venciendo las adversidades que les ofrecía el accidentado terreno andino y las inclemencias
del clima. La adaptación de técnicas agrícolas que ya se empleaban con anterioridad en distintas partes,
permitió a los incas organizar la producción de diversos productos, tanto de la costa, sierra y selva, para poder
redistribuirlos a pueblos que no tenían acceso a otras regiones. Los logros tecnológicos, alcanzados a nivel
agrícola, no hubieran sido posibles sin la fuerza de trabajo que se encontraba a disposición del Inca, así como
la red vial que permitía almacenar adecuadamente los recursos ya cosechados y repartirlos por todo su
territorio.
Herramientas agrícolas
Los antiguos peruanos del Cuzco para realizar sus labores agrícolas utilizaron, como no tenían yunta por la
falta de animales, el arado de tracción humana que denominaban la tajlla o chaquitajlla, que es un palo
puntiagudo, con una punta un tanto encorvada, que a veces era de piedra o de metal. Antes de su terminal
tenía esta herramienta otro palo transversal, el agricultor apoyaba su pie para hundirlo en la tierra y luego
hacer el surco. Las herramientas manuales incas empleadas en la agricultura no han podido ser superadas,
sobre todo cuando se trata de trabajar en las laderas andinas o en ámbitos limitados como los andenes.
Fertilizantes
La importancia de la agricultura llevó a los indígenas a buscar fertilizantes para sus cultivos.
La información que poseemos sobre abonos procede de la costa y manifiesta el aprovechamiento de recursos
naturales renovables. Los principales abonos empleados son nombrados por los cronistas y fueron usados
sobre todo para la producción de maíz lo cual confirmaría la sugerencia de murra acerca de la prioridad de
este cultivo. Un primer abono consistía en enterrar junto con los granos, pequeños peces como sardinas o
anchovetas. Una representación de este sistema estaba pintada en los muros de uno de los santuarios de
Pachacámac donde figuraba una planta de maíz germinando de unos pececitos. El segundo abono usado era
el estiércol de las aves marinas que por millares anidan en las islas del litoral. El recurso llamado guano se
formaba por las deyecciones de las aves y los costeños tenían por costumbre extraer el guano de las islas. El
tercer recurso renovable provenía del mantillo de hojas caídas de los algarrobos y guarangos utilizadas para
mejorar los suelos.
Los andenes
Los incas tuvieron una especial preocupación por encontrar formas para mejorar las condiciones del suelo
para la agricultura. La variedad del clima y del territorio difícil, los llevaron a buscar soluciones diversas, y
fueron muchas las formas que encontraron para hacer frente al problema. Entre las medidas más conocidas
se encuentran la construcción de andenes, que durante el gobierno incaico se le dio una gran importancia.
Aunque demandaban movilizar grandes cantidades de mano de obra, que el estado inca podía realizar con
relativa facilidad. Los andenes son terrazas agrícolas artificiales que sirven para obtener tierra útil para la
siembra en las escarpadas laderas andinas. Permitían aprovechar mejor el agua, tanto en lluvia como en
regadío, haciéndola circular a través de los canales que comunicaban sus diversos niveles, con esta medida
evitaban al mismo tiempo la erosión hidráulica del suelo. Los andenes no sólo servían para el cultivo del maíz,
sino para el cultivo de diferentes productos agrícolas, y aún para diferentes usos: para sembríos, para evitar la
erosión, para el lavado de la sal mineral, etc.
Sistema de riego
Los conocimientos hidráulicos -canales y bocatomas-, permitieron la irrigación y el cultivo, especialmente del
maíz. El litoral peruano se caracteriza por sus dilatados desiertos cortados por ríos que bajan por las serranías
y cuyos caudales permiten el surgimiento de la agricultura. Los costeños fueron los mayores ingenieros
hidráulicos pues se perfeccionaron y lograron métodos bastante sofisticados de irrigación, sobre todo los
mochicas y más tarde los chimú. En el Cuzco se canalizaron los dos riachuelos que atraviesan la ciudad,
empedrando sus cauces y estableciendo puentes peatonales. Un ejemplo de la tecnología serrana
es Cumbemayo, en Cajamarca, canal tallado en la piedra. La importancia de las obras hidráulicas se
manifiesta en los numerosos mitos que cuentan los orígenes de dichas obras.
Productos agrícolas
Junto con la ganadería, la agricultura representó la base de la economía inca. Las poblaciones que habitaron
el área andina lograron domesticar y aclimatar una gran variedad de productos a diversas condiciones,
sacando provecho de terrenos considerados difíciles para la producción agrícola. El principal producto que
cultivaron era la papa, con la cual preparaban diferentes tipos de chuño; también otros tubérculos como la
mashua, el olluco y la oca. El maíz era considerado un recurso de tipo suntuario que otorgaba prestigio y era
cultivado con fines burocráticos, militares y ceremoniales. En la costa cultivaron el camote, frijol, etc.
Distribución de la tierra
La distribución de las tierras se dio de la siguiente forma:
a) Las tierras del Sol: Eran las tierras que servían para el culto, eran administradas por los sumos sacerdotes,
proporcionando insumos para las bebidas, comidas que se preparaban en las festividades religiosas.
b) Las tierras del inca: Eran las tierras que eran destinadas al inca ,la nobleza imperial, el ejército y los
funcionarios del imperio.
c) Tierras del pueblo: Eran las tierras eran trabajadas por los ayllus, toda la población recibía su parcela de
tierra de acuerdo a los integrantes de la familia, con lo cual se alimentaban, era su sustento de vida.
Los Tambos: Eran grandes reservorios de alimentos provenientes de la tierra del sol y del inca, eran las
despensas del imperio, en época de escasez.
CAPÍTULO 6:
ADMINISTRACIÓN INCAICA
1. LA RECIPROCIDAD EN EL IMPERIO INCA
En el Imperio Incaico la reciprocidad era un sistema organizativo socio-económico que regulaba la prestación
de servicios de diferentes índoles, se utilizaba y servía como engranaje de la producción y distribución
de bienes. Se basaba en un ordenamiento de relaciones entre los miembros de la comunidad, en la cual no
existía el uso de dinero.
La reciprocidad actuó como eslabón entre los diversos modelos de organizaciones económicas presentes en
el amplio territorio andino. Mediante este funcionó una economía sin el uso de la moneda.
De la mano de este sistema se estableció el parentesco como una de las bases de las relaciones económicas:
las personas tenían la obligación de ayudar a sus parientes, es decir, todos aquellos que pertenecían a su
Ayllu, y también el derecho a exigir de ellos ayuda en caso de que sea necesario. Con esto se generaba un
compromiso de solidaridad en tareas agrícolas, de construcción, etc. Mientras durase la ayuda o trabajo el
beneficiado debía alimentar a sus ayudantes, debido a esto se habla de redistribución. Fue además mediante
la reciprocidad que la población se aseguraba la ayuda y protección de las autoridades o Curacas, e incluso
del Inca en momentos de necesidad.
Cabe destacar además que, si el Inca deseaba agradar y congraciarse con sus vecinos debía mostrarse
generoso con ellos, es decir, darle mujeres, ropa, objetos preciosos, coca, entre otros. De cierta manera los
Incas estaban obligados a poseer una gran cantidad de suministros para realizar regalos, era esencial para él
contar con reservar para dar a cambio de los cuales recibiría la fuerza de trabajo indispensable.
El arraigo de este concepto durante el Tahuantinsuyo fue tan grande que no lo veían como un intercambio de
favores sino como una responsabilidad con los miembros de su Ayllu y en contadas ocasiones con Ayllus
vecinas. Al ser el Ayllu la estructura básica económica el Inca forzaba lazos con los Curacas, dándoles
en matrimonio a sus hijas o en algunos casos incluso casándose con las hijas de los Curacas más
importantes. En cierta medida el Sapa Inca estaba emparentado con todo su imperio, por lo cual se le
consideraba como un Curaca máximo, esto último es señalado para entender la reciprocidad simétrica y la
asimétrica: la primera se daba entre miembros de la misma Ayllu con base en el concepto "hoy por ti, mañana
por mí", es decir, una ayuda mutua en construcción de vivencias y el trabajo agrícola, mientras que la
reciprocidad asimétrica se daba de los miembros de la Ayllu con el Sapa Inca a cambio de la recaudación de
excedentes, es decir, el Inca brindaba al Curaca la seguridad externa y la asistencia en caso de desgracias y
el Curaca le entregaba la ayuda de su Ayllu para las labores de construcción de obras comunales, tales como:
puentes, caminos, etc.
Debido a las enormes proporciones del estado Inca, hacía falta lugares donde pudiesen congregarse los jefes
étnicos vecinos a renovar sus alianzas de reciprocidad con el Sapa Inca por lo que se construyeron grandes
plazas en las ciudades para estos rituales.
Sin duda la reciprocidad fue una de las bases fundamentales del desarrollo del Imperio Incaico, valor y
responsabilidad que marco una forma de relaciones muy pocas veces vista.
2. LA REDISTRIBUCIÓN DEL IMPERIO INCA
La redistribución suponía el reconocimiento, por parte de los campesinos, de los diferentes niveles
de autoridad que existían en la sociedad. Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes
tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades.
Cuando algunos pueblos del Imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las
que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una
parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados.
También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y
para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios, generalmente nobles.
3. CAMINOS DEL INCA (QAPAQ ÑAN)
Los incas se destacaron por sus obras de ingeniería y sobre todo por la red caminera. Había dos caminos
principales de norte a sur, uno a lo largo de la costa y otro que atraviesa las tierras altas. Estaban cruzados
por caminos transversales y caminos secundarios que unían todas las aldeas y pueblos. La carretera principal
partía de Tumbes, pasaba a Arequipa y a Chile. La vía de comunicaciónmás larga partía desde Colombia,
seguía hasta Cuzco, proseguía hasta Ayavire donde se bifurcaba en dos ramales que rodeaba el lago
Titicaca, seguía hacia el sureste hasta Tucumán, Argentina. De allí partía un ramal que llegaba hasta
Coquimbo, Chile, siguiendo de allí hasta la actual Santiago. Otro ramal desembocaba en el actual valle
mendocino de Uspallata. A este lugar los incas trasladaron poblaciones de cantidad de mitimaes. Se tiene
como cierto que la construcción de las actuales acequias se debe a la influencia incaica. Estas carreteras
estaban pavimentadas con losa de piedra y medían entre 4,5 y 6 metros, son una altura de 1 y 2 metros. En la
zona costera, las carreteras eran rectas y donde era imposible hacerlas.
Un territorio tan extenso como lo fue el Tahuantinsuyo, necesitaba unir, en todo momento, sus diversas áreas
y ello lo entendieron muy bien los gobernantes incas que dispusieron la construcción de caminos tomando
como base los caminos ya construidos por culturas andinas anteriores a los incas por ejemplo los Moche, los
Wari, los Tiahuanaco y los Chimú que abarcaron grandes extensiones y por eso debieron
tener redes camineras eficientes.
Caminos principales
Los principales caminos de los incas fueron dos: los caminos de la Sierra y los de la Costa que iban en forma
paralela, estos eran los pilares viales de las comunicaciones incas y eran unidos de manera transversal para
comunicar a las regiones andina.
1. Camino a la sierra partiendo del Cuzco, pasaba por Huancavelica, Ayacucho, Huánuco, Cajamarca y
llegaba a Quito, prolongándose hasta Pasto Colombia este camino tenía entre 6 a 8 metros de ancho, era
totalmente empedrado y había sido delineado de lo más recto posible. Es debido a esto que las cuestas eran
salvadas mediante graderías y los ríos eran atravesados por puentes. De trecho en trecho, había tambos para
abastecer a todos los funcionarios del estado que se encontraban en viaje
2. El camino de la costa, también partía desde le Cuzco y bajaba hacia la costa a la altura de Nazca, y de allí
se prolongaba por el antiguo territorio de la cultura Paracas, Chincha, Pachacámac, Rímac, hasta Tumbes
llegando también a la ciudad de Quito. Recorría candentes arenales y al llegar a los valles era rodeado de
tapias y árboles que daban sombra al viajero. Acequias de agua fresca. Los caminos costeños eran marcados
por palos de guarango. En estos caminos incas existía mucha información para el viajero, por ejemplo,
indicaciones distancia y direcciones, ubicaciones de posadas en los caminos, etc.
Estos caminos fueron conservados por la población adyacente a la red vial inca, el curaca o jefe de ayllu
organizaba las labores de mantenimiento, después de la conquista se dejó al libre albedrio de las poblaciones
o ayllus el mantenimiento vial inca.
Los puentes
Diversos tipos de puentes permitían cruzar los ríos. En la sierra los había de troncos de árboles cuando las
distancias no eran grandes y los que se hicieron famosos por su ingenio fueron los que los españoles
llamaron "de criznejas". Estos puentes se apoyaban sobre dos grandes estribos de piedras con fuertes y
sólidos cimientos y entre cada estribo atravesaban cuatro o seis gruesas vigas que amarraban el puente
colgante. Las maromas se tejían de ramas delgadas como mimbre, trenzando de tres en tres a otras más
gruesas e iban aumentando las ramas hasta alcanzar un diámetro de unos cincuenta centímetros. Una
referencia de 1534 describe uno de dichos puentes como sigue "Hay muy grandes y poderosos ríos sobre los
cuales hay puentes hechos de gruesas cuerdas y entre una y otra hay cuerdas delgadas y menudas; y de
estos puentes hay dos por donde pasaban los señores y dos por donde pasaba el común popular."
Existen varios tipos de puentes en el Tahuantinsuyo:
Puentes colgantes: utilizados cuando el rio era ancho, consistía en gruesos cables de agave o maguey, que
se extendían de un lado a otro y que se encontraban atados a gruesas rocas y como lechos utilizaron troncos
unidos fuertemente.
Puentes de piedra: Eran construidos cuando el rio era angosto, y solo bastaba con colocar una piedra
gigantesca de una orilla a otra de tal manera que permitiera el tráfico de personas en su parte superior.
Oroyas: Eran usados cuando los ríos eran anchos, donde era dificultoso el uso de puentes colgantes, en este
caso con gruesos cables de maguey extendidos de una orilla a la otra, a través de la cual se deslizaba un
recipiente a manera de canasta, donde se encontraba el viajante que era halado de una orilla por un Hatun
runa dedicado a esa labor de transportador.
También existían otro tipo de comunicación el náutico en el sur. En el desaguadero cerca del lago Titicaca,
había un famoso puente que consistía en una hilera de balsas de totora acomodadas lado a lado con una
gruesa capa de eneas añadidas y arregladas sobre las embarcaciones.
Los españoles hicieron famosos sus relatos sobre los tambos o mesones situados cada cierto trecho a lo largo
de las rutas. Es posible que los tambos existieran en tiempos anteriores en las rutas que conducían a los
lugares de peregrinación para albergar a los romeros. Posiblemente también se usaron en época de Wari y
Chimú. Los había de diversas categorías y dimensiones según su importancia.
4. EL CHASQUI
Era el mensajero personal del Inca, que utilizaba un sistema de postas para entregar mensajes u objetos.
Los chasquis eran jóvenes diestros y preparados físicamente desde temprana edad, y recorrían a través de un
sistema de postas (tambos), los extensos caminos construidos por el estado Inca, pues de ellos pudiera
depender una orden de suspensión de una acción bélica a tiempo o llegaran los refuerzos a una batalla. Eran
hijos de curacas, gente de confianza.
Llevaba siempre un pututu, trompeta de caracol, para anunciar su llegada y alertar a su relevo;
por armas portaba una porra y una huaraca, un quipu, donde traía la información, un atado a la espalda,
donde conducía objetos y encomiendas, una vara, y en la cabeza, un penacho de plumas blancas a modo de
identificador visual. Dicen que un caracol de Colombia llegaba vivo al inca, en el Cuzco.
Además, el chasqui se convirtió en el receptor del saber ancestral, recibido de parte de los hamawt'a (sabios
ancianos), para ser entregado a un nuevo relevo, y así transmitir los conocimientos en forma hermética, a fin
de preservar los principios esenciales de la cultura andina ante el avasallamiento de la civilización occidental.
Los españoles que invadieron el ya fraccionado territorio de los incas, desde 1532, quedaron tan
impresionados con la eficiencia del sistema de chasquis que los corredores se mantuvieron en el Virreinato
del Perú. Pedro Cieza De León, cronista español, habría escrito: también servían de espías al imperio a la
nobleza para tener estrategias bélicas de batalla contra los otros pueblos y culturas de la América latina en los
tiempos precolombinos.
Era tal la importancia que se le daba al servicio de correos que quienes iban a ser destinados para ser
chasquis eran entrenados desde niños para que pudieran realizar su oficio a la perfección. Debían conocer
perfectamente cada uno de los caminos y sus atajos y eran diestros nadadores; También eran capaces de
realizar sus labores durante las noches si esto fuese necesario.
5. LOS TAMBOS
Eran los albergues y también funcionaban centros de acopio de alimentos, lana, leña u
otros materiales básicos para la supervivencia. De este modo, en épocas de penurias climáticas o desastres
naturales, los tambos alimentaban y proveían de algunos materiales para la supervivencia a las aldeas más
cercanas a la redonda. Era una especie de seguro catastrófico que la administración inca había creado para
su gente. Los tambos se repartían en los caminos, cada 20 o 30 kilómetros (una jornada de camino a pie).
Podía servir para albergar a emisarios (chasqui), gobernadores o incluso al Inca, cuando éste recorría de
punta a punta su territorio. No se tienen noticias de que hayan albergado también a hombres comunes y
corrientes.
En el Imperio Inca, la agricultura era el objetivo principal a fin de asegurar el bienestar general de la población
que nunca sufrió de penurias alimenticias.
A distancias correspondientes a un día de viaje había otros albergues, estos eran más sencillos, y en las
ciudades, sobre el camino, se encontraban otros, grandes y elegantes: eran los Tambos Reales, dotados de
lujoso mobiliario en previsión de posibles visitas del emperador. Cada Tambo estaba provisto de
un almacén con alimentos y equipo necesario y era administrado por funcionarios de la localidad.
Ubicación
El Imperio inca estuvo comunicado por muchos caminos principales y secundarios, que unieron de manera
eficaz los pueblos del antiguo Perú. El diseño de estos caminos (de más de 30 000 km) fue de gran calidad y
profesionalismo, a pesar de las grandes dificultades geográficas (Cordillera de los andes).
El Cusco fue el centro de esta red vial y en él confluyeron la mayor parte de los caminos, pues la capital de los
incas era el ombligo del mundo y todo debía partir y culminar en ella.
Es aquí donde encontramos las posadas han sido utilizadas universalmente como lugares donde se ofrecía
servicio temporal a los viajeros en las rutas comerciales o en los caminos de peregrinaje. En los Andes
peruanos estos lugares se llamaban "Tambos" y fueron las sociedades andinas las que los planificaron y
edificaron de la manera más compleja y ordenada a diferencia de las sociedades de aquella época.
6. EL EJÉRCITO INCAICO
El Ejército inca era el cuerpo militar que aseguró la expansión y consolidación del Imperio Incaico.
Dicho ejército era multiétnico y estaba encargado de defender la soberanía de sus tierras, extenderlas y
sofocar rebeliones. A menudo era también usado para intereses políticos como las ejecuciones o golpes de
Estado.
A medida que la soberanía inca crecía en tamaño y población, el ejército lo hacía de la misma forma. Las
mayores concentraciones de guerreros incas en las épocas de esplendor del imperio llegaron a componer
unos 200 000 soldados en un solo ejército (época de Huayna Cácap).
El militarismo que tenía la monarquía inca hacía de la pertenencia a éste, un importante cargo. A los soldados
se les brindaba alimentación, vestimenta y una ayuda estatal en reemplazos para su familia en lo que
respectaba a la actividad agraria que el levado debería estar cumpliendo, de tal manera que ser guerrero
permanente no era un mal cargo y hasta inclusive ocupaba su propio espacio en la pirámide político-social.
Cuando volvían de una campaña exitosa a Cusco, niños y mujeres los recibían como héroes y se hacía una
ceremonia en honor a ellos. La ceremonia que se daba en la Plaza de armas del Cusco consistía en exhibir el
botín y pisotear a los prisioneros como un símbolo de la victoria.
CAPÍTULO 7:
Religión
1. ANTECEDENTES
La religión estuvo constantemente presente en todos los ámbitos de las labores incaicas. En las leyendas de
formación del imperio incaico, se percibe una marcada diferencia sexual entre hombre y mujer. Eran
politeístas (es decir creían en varios dioses), destacando el culto al "Dios del Sol (Inti)".
2. COSMOVICIÓN
Según la mitología incaica, existían tres mundos diferentes, los cuales habían sido creados por el dios incaico
Viracocha (también conocido como Wiracocha o Huiracocha). La división se hacía de la siguiente manera:
1. Hanan Pacha (mundo de arriba, celestial o supraterrenal): era mundo celestial y sólo las personas justas
podían entrar en ella, cruzando un puente hecho de pelo. En la tradición andina se definió al Hanan Pacha
como el mundo superior donde habitaban los dioses como Viracocha, Inti, Mama Quilla, Pachacamac, Mama
Cocha, etc. Era representado por el cóndor, ave ancestral de los Andes.
2. Kay Pacha (mundo del presente y de aquí): en la cosmovisión andina, Kay Pacha es el nombre del mundo
terrenal, donde habitan los seres humanos y pasan sus vidas. Representado por el puma, animal de a pie, del
mundo terrestre.
3. Uku Pacha (mundo de abajo o mundo de los muertos): en la mitología andina, Uku Pacha era el mundo de
abajo o mundo de los muertos, de los niños no nacidos y todo lo que estaba debajo de la superficie de la tierra
o del mar. Las fuentes, cuevas u otras de las aberturas de la superficie terrestre eran considerados líneas de
comunicación entre el Uku Pacha y el Kay Pacha. Representado por la serpiente, animal rastrero y de las
profundidades.
3. TEMPLOS
Pascaumati Templo del Sol (Coricancha), en Cuzco.
Templo de la Luna.
Templo de Pachacamac (destruido).
Templo de Urpi Huachac.
Plaza de los peregrinos.
Templo de Zuma. (Siendo ésta una de las inspiraciones para crear un juego con su mismo nombre)
4. FESTIVIDADES
5. DIOSES INCAICOS
Dioses mayores
Viracocha: Su nombre completo a fin de recalcar su calidad de ser supremo, es: Apu Qun Tiqsi Wiraqucha
(Apu Kon Titi Viracocha). Era considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del Mundo. En
realidad fue la primera divinidad de los antiguos peruanos, tanto los habitantes de Caral, Chavin, Huari y
especialmente los Tiahuanacos, que provenían del Lago Titicaca. Surgió de las aguas, creó el cielo y la tierra.
El culto al dios supuso un concepto de lo abstracto y de lo intelectual, y estaba destinado solo a la nobleza.
Huiracocha, al igual que otros dioses, fue un dios nómada y tenía un compañero alado, el Pájaro Inti, una
especie de pájaro mago, sabedor de la actualidad y del futuro. Este pájaro mago, no es otro que el Corikente
de las tradiciones orales, el picaflor de oro, mensajero de los dioses, cuyas plumas servían para la
mascaipacha o corona imperial del Inca. Huiracocha es representado con dos varas, que al parecer eran
realmente estólicas (propulsalanzas) o warakas (hondas gigantes andinas)
Inti: Era el dios sol y dios supremo, el cual ejercía la soberanía de la actualidad en el plano divino (Hanan
Pacha). Igualmente era hijo del dios sol del mundo antiguo (Ñaupapacha) y reinaba sobre el ser humano en el
mundo actual (Kaypacha). Inti era la divinidad popular más importante del imperio incaico siendo adorado en
varios santuarios. Se le entregaban ofrendas de oro, plata y ganado, así como las llamadas Vírgenes del Sol.
También se le hacían ofrendas humanas en el mes de los Capac hucha, la cual muchas veces consistía en
reos de muerte, como dios más importante.
Mama Quilla: Era la madre luna y esposa de Inti. Madre del firmamento, de ella se tenía una estatua en el
Templo del Sol, en el que una Orden de Sacerdotisas le rendía culto. Los antiguos moche a diferencia de los
incas, consideraban a la Luna la deidad principal.
Pacha Mama: Llamada también Madre Tierra ya que era la encargada de propiciar la fertilidad en los campos.
Se le tributaban ofrendas o pagos.
Pachacámac: Era una reedición de Viracocha, el cual era venerado en la Costa Central del imperio incaico.
Era conocido como el dios de los temblores, y su culto hizo un aparente sincretismo con el actual Señor de los
Milagros, el cual tiene rasgos de este antiguo dios pagano según la historiadora María Rostworowski.
Mama Sara: Era la Madre Maíz o del alimento, la más importante de las conopas (representaciones
religiosas) de los alimentos junto con la coca y papa.
Mama Cocha: Madre del Mar, a quien se le rendía culto para calmar las aguas bravas y para la buena pesca.
Era la madre que representaba todo lo que era femenino.
Dioses menores
Aparte del gran Huiracocha y su corte terrenal de Amauta, o sabios y primeros sacerdotes y administradores,
el segundo cordón de clérigos, la nobleza militar y los Ayllus o gremios, regidos hasta en su más
mínimo movimiento por la ley del Inca, el pueblo llano tenía su panteón con otros dioses menores, a los que -
tal vez- le resultaba más sencillo y cercano dirigirse en busca de favores y soluciones.
La estrella rizada o de la mañana acompañaba al Sol, al igual que Illapa, dios del trueno y la batalla, como
la imagen de la estrella de oro, la de la tarde, Venus o Chasca, hacía su guardia junto a la Luna, y Chuychú, el
bello arco iris estaba por debajo de ambos grandes dioses. El arco iris fue luego elevado a dios de los nobles
debido a que representaba la belleza que estaba reservada para los nobles
Las constelaciones de la copa de la coca (Kukaa Manka) era una constelación que cuidaba de las hierbas
mágicas, como la constelación de la copa de maíz (Sara Manca) lo hacía con los alimentos vegetales, y la del
jaguar (Chinchay) se encargaba de los felinos. El Wasikamayuq era el dios tutelar del hogar, mientras que el
Qhaxra-kamayuq se esforzaba por evitar que los ladrones entraran en esa misma casa, y los Auquis asumían
la vigilancia de cada poblado. Había también un dios de las tormentas y otro dios del granizo; tras Pacha
Mama, la diosa de la Tierra, estaban Apu katikil y Pikiru, como dioses tutelares de los gemelos; la serpiente
Hurkaway era la divinidad de lo que estaba bajo tierra, mientras que el ávidoSupay reinaba en el mundo de los
muertos y no cesaba de reclamar más y más víctimas para su causa, lo que hizo que los españoles le dieran
el nombre de diablo, aunque tenía cualidades benignas y malignas.
También estaba el dios Wakon o Kon, un hermano de Pachacamac expulsado por éste y que se llevó con él,
al ser forzado a irse, la lluvia y dejó a la franja costera del Perú seca para siempre, un dios maligno y
devorador de niños, de risa cruel y habilidad para rodar por las montañas; otros hermanos, Temenduare y
Arikuté, dieron origen al diluvio con sus querellas conjurando a un temible monstruo de cientos de patas de
agua.
En total y según algunas tradiciones orales El primer sol del mundo o tierra antigua (Ñaupa pacha) fue
Viracocha, que creó su corte y tuvo 4 hijos: Kon o Wakon dios de las sequías, Mallko (Temenduare?) dios de
la ley, Vichama (Arikute?) dios de la guerra y la venganza y Pachacamac, quienes regentaron sucesivamente
el mundo actual destruyéndolo sucesivamente. Estos guardan relación con los 4 hermanos del mito de los
hermanos Ayar, uno de los mitos de la creación del imperio incaico. Pachakamac a su vez tuvo de hijos al sol
y la luna del mundo actual o Kay Pacha. Pachakamac se autoexilió al mar desde donde domina los
terremotos, dejando el mundo en mando a su hijo Inti o sol del mundo actual.
Existen otras "huacas" o dioses, como Catequil, poderoso dios oráculo. Huallallo Carhuincho, dios de fuego
con rasgos malignos; Wari, dios gigante de la guerra referido a la cultura del mismo nombre; Amaru, la
serpiente mitológica divina, entre muchos otros nombrados en sin número de tradiciones orales recopiladas
recientemente por aficionados como Toro Montalvo y los miembros de la asociación Dragones de sur.
CAPÍTULO 8:
9. LITERATURA Y LENGUA
El Imperio incaico era un estado multicultural y plurilingüístico, que englobaba algunas de las regiones de
altísima diversidad cultural y lingüística como son el norte de Perú, Ecuador y en menor medida el este de
Bolivia. Algunas lenguas fueron ampliamente usadas junto con las lenguas quechuas. Entre las lenguas más
importantes destacan algunas que estuvieron asociadas a reinos preincaicos de importancia. Una lista no
extensiva de lenguas regionalmente importantes es:
Idioma puquina, alrededor del lago Titicaca.
Idioma aimara, alrededor del lago Titicaca y en regiones circundantes.
Idioma mochica, en el noroeste de Perú y la costa norte.
Idioma quingnam, en la costa central de Perú.
Idioma chacha, en el territorio dominado por los chachapoyas.
Idioma cacán, en el sur del imperio.
Conclusión
En la región de los Andes Centrales florecieron, a lo largo de 2000 años, numerosas sociedades indígenas
unificadas en el siglo XV por los incas. El imperio incaico era inmenso. Se extendía desde el sur de Colombia
hasta la región de las actuales ciudades de Santiago de Chile y Mendoza y, en sentido este - oeste, desde la
selva amazónica hasta la costa del Pacifico. A pesar de su enorme superficie, se encontraba muy bien
comunicado por 10 000 Km de caminos. El imperio incaico reunía bajo una administración y
una lengua común, el quechua, a varios millones de personas que pertenecían a diferentes pueblos. La capital
del imperio se estableció en la ciudad de Cuzco, donde residían el rey y los funcionarios. Desde allí, los
funcionarios planificaban la construcción de puentes y caminos para facilitar las comunicaciones, controlaban
el trabajo de los pueblos sometidos en las tierras y las minas, decidían la realización de obras de riego para
aumentar el área cultivable y dirigían la guerra.
Los incas se hallaban establecidos en la región del valle de Cuzco, en el actual Perú. Alrededor del año 1200
iniciaron los primeros intentos de expansión sobre otros pueblos. Este proceso se aceleró durante el siglo XV.
Algunos pueblos fueron derrotados; otros, en cambio, se aliaron con los agresores. Ellos eran poderosos,
sabios, y valientes; conquistaron gran parte de sud-américa, extendiendo sus cultura y enseñanzas que
perduran hasta hoy en día; sus conocimientos agrícolas sobre los cultivos, la fecha de la siembra y la
utilización del agua, se siguen usando por nuestros paisanos. Nadie puede negar su habilidad en la
construcción de fortalezas, ciudadelas, recintos sagrados; el arte, la pintura, la orfebrería, el dominio del oro y
la plata para la creación de joyas y representaciones hermosas.
Quien podría olvidarse que fueron ellos los que realizaron las trepanaciones craneanas; que emplearon la
hoja de coca como analgésico natural; que realizaron textiles con colores naturales; que domesticaron al cuy,
vicuña, llama, para que hoy en día nos sirva de medio de carga y transporte.
Agradezcamos y sintámonos orgulloso de pertenecer a la raza INCA, ya que gracias a ella el mundo puede
comer la papa, el chuño, la quinua, la quiwicha, y el maíz.
Cusco's geographic location was strategically vital for the Inca Empire, serving as the administrative and political hub because of its central positioning within the empire's layout. Situated in a fertile valley amidst the Andes, Cusco offered a defensible location, protected by surrounding mountains which helped secure it from external invasions . This centrality maximized accessibility and control over the four major regions, or "suyus," of the Inca Empire, facilitating efficient administration and resource management . Additionally, its proximity to various ecological zones enabled rapid troop deployment and resource distribution across diverse terrains, critical for maintaining cohesive governance and imperial expansion efforts .
Religion was integral to Inca governance and societal structure, underpinning the emperor's divine authority and influencing social hierarchy through cosmic order. The emperor, seen as a descendant of Inti, the sun god, was both a political ruler and a spiritual leader, bridging the divine and earthly realms . This divine status justified the centralized power and facilitated acceptance of imperial rule among diverse ethnic groups. Temples and religious ceremonies, such as those devoted to Inti and Viracocha, reinforced social order by aligning societal activities with religious observances, ensuring social and agricultural cycles adhered to sacred calendars . The empire's religion structured social roles, as priests and nobles orchestrated religious ceremonies that unified the populous, promoting a cohesive cultural identity across the empire .
The geographical diversity of the Andes played a crucial role in the Inca Empire's development and expansion by necessitating innovative adaptation to various ecological zones. The empire extended over diverse ecological regions, such as arid coastal deserts, fertile Andean valleys, and tropical mountain regions, which collectively shaped its agricultural practices, resource management, and infrastructure development . For instance, the use of "tambos" or rest stops facilitated movement and communication across challenging terrains, while the cultivation of regional crops, like potatoes and quinoa, supported sustainable agriculture. This adaptability enabled the Incas to manage resources effectively, which was critical for expanding and maintaining control over such a vast and varied territory .
The Incas faced significant challenges in unifying diverse ethnic groups across their vast empire, but they implemented strategic administrative, military, and cultural solutions to maintain cohesion. The Incas used the Quechua language as a unifying factor, mandating its use across the empire to facilitate communication and integration . They also relocated groups, such as the Mitimaes, to reinforce control and minimize rebellion risks, dispersing potentially rebellious groups and introducing loyal populations to maintain stability . Additionally, the Incas adopted and respected indigenous customs and introduced religious practices that aligned with the local beliefs, which helped in assimilating conquered people without entirely erasing their identities, thus fostering unity while respecting diversity .
The Inti Raymi festival held substantial religious and political significance in the Inca Empire as it was dedicated to Inti, the sun god, who was the most revered deity. This festival symbolized the Incan acknowledgment of their divine ancestry and cosmic order, reinforcing the belief that their leaders were descendants of the sun . Politically, the festival served as a tool for imperial unity and demonstration of power. It gathered diverse communities from across the empire in Cusco, the empire's capital, fostering loyalty and cohesion. Inti Raymi was also a public display of wealth and power, showcasing the empire's might through grand celebrations and offerings, reinforcing the emperor's divine right to rule .
The Incas were adept at incorporating and adapting the knowledge of conquered peoples, which significantly enhanced their empire's development. They systematically integrated architectural styles, agricultural techniques, and cultural practices from various subjugated societies. An example is the adoption of Tiwanaku architectural techniques to fortify borders and cities . The Incas also assimilated agricultural methods such as terracing and irrigation systems, allowing for the efficient cultivation of diverse crops across multiple ecological zones. This strategic assimilation not only facilitated smoother governance but also strengthened their empire by enriching the cultural and technological landscapes, contributing to increased stability and prosperity across the Tahuantinsuyu .
The Inca administrative structure was pivotal for effective governance across their extensive empire through systematic organization and decentralization. The empire was divided into four regions, or "suyus," each with its own administrative center reporting to the imperial capital, Cusco, creating a network of interconnected regions . This division not only facilitated local governance but also ensured efficient resource distribution and political control. Additionally, incorporating local leaders into administrative roles helped maintain order and ensure compliance. The Mit’a labor system mandated community service from subjects, ensuring the empire's economic and infrastructural needs were met while fostering unity and productivity among the populace .
The Incas maintained social equilibrium through a highly organized system that combined a centralized monarchical governance with a paternalistic societal structure. Despite the unipersonal authority comparable to a European monarchy, the Incan society did not experience hunger or deprivation. This balance was achieved through a well-planned distribution of resources, where every subject received a parcel of fertile land to work, ensuring no citizen faced starvation . Furthermore, the Incan approach to social organization and their adaptation of practices and knowledge from conquered peoples allowed for a harmonious integration across the empire .
The Inca cosmovision was deeply intertwined with their religious beliefs, perceiving the world in three distinct planes created by their god Viracocha. These included Hanan Pacha (the upper world), representing the divine and celestial realm, Kay Pacha (the earthly world), where humans reside, and Uku Pacha (the underworld), encompassing the deceased and unborn . This tripartite structure reflects the Incas' understanding of existence as multi-layered and interconnected, with each plane represented by animals symbolizing different existential domains, such as the condor, puma, and serpent . This division illustrates the Incas' view of a holistic universe, balancing the realms of the living, the divine, and the spiritual, aligning human activities harmoniously with nature .
The success and expansion of the Inca army were primarily due to its organization, strategy, and integration of multi-ethnic forces. The Inca military was a disciplined, well-structured force that featured soldiers from various ethnic backgrounds within the empire, fostering unity and strength in numbers . The army's strategic planning and ability to mobilize up to 200,000 soldiers reflected their capacity for large-scale warfare and territorial expansion. Additionally, the Incas provided state support for soldiers and their families, ensuring social stability and continued agricultural production, which motivated troops and secured loyalty . These combined factors enabled the Incas to effectively defend and expand their empire's borders through both military conquest and political maneuvers.