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Malvinas

Este documento resume la guerra de Malvinas de 1982 entre Argentina y Gran Bretaña. Breve y cruenta, la guerra produjo el descrédito del gobierno militar argentino y abrió la puerta para denuncias masivas de violaciones a los derechos humanos. La mayoría de los soldados argentinos que combatieron en Malvinas eran jóvenes reclutas. A pesar de algunos éxitos iniciales, las fuerzas argentinas se rindieron el 14 de junio de 1982 luego de intensos combates. La derrota llevó a la

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Este documento resume la guerra de Malvinas de 1982 entre Argentina y Gran Bretaña. Breve y cruenta, la guerra produjo el descrédito del gobierno militar argentino y abrió la puerta para denuncias masivas de violaciones a los derechos humanos. La mayoría de los soldados argentinos que combatieron en Malvinas eran jóvenes reclutas. A pesar de algunos éxitos iniciales, las fuerzas argentinas se rindieron el 14 de junio de 1982 luego de intensos combates. La derrota llevó a la

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Memoria

EN LAS aulas
DOSSIER Nº12

LA GUERRA DE MALVINAS
Y EL DESPUÉS

Coordinadora de la colección: Sandra Raggio.


Autor: Federico Lorenz.
Fotografías: Diego Paruelo.
Diseño de actividades para el aula: Area de Investigación y Enseñanza.
La guerra de Malvinas y el lugar de los ex soldados en el
contexto de la post dictadura (1982-1985).

Federico Lorenz

La entrega del poder por parte de las Fuerzas Armadas argentinas fue preci-
pitada por la guerra de Malvinas, librada entre abril y junio de 1982 por la Argen-
tina y Gran Bretaña. Fue un conflicto armado producido a partir de la disputa por
la soberanía sobre el archipiélago austral, ocupado por la fuerza por la corona britá-
nica en 1833. Breve y cruenta, la guerra de Malvinas produjo el descrédito del
gobierno militar y de las instituciones castrenses. El fracaso abrió la puerta para
masivas denuncias por violaciones a los derechos humanos, e impulsó a los gran-
des medios gráficos, reticentes hasta ese momento, a difundir con amplitud infor-
maciones acerca de las atrocidades cometidas por la dictadura.
En este marco, los ex soldados combatientes, sus familias, sus compatriotas
y el estado argentino (en su último año de gobierno de facto y primeros
democráticos) debieron procesar la experiencia de la guerra en las islas. Apareció
un concepto clave: desmalvinización. Acuñado por el sociólogo francés Alain Rou-
quié, rápidamente alcanzó publicidad, no sólo por su eficacia sino porque dife-
rentes políticas públicas que tenían a Malvinas como eje central se organizaron
en torno a la idea de que “algo había que hacer con la guerra de Malvinas”. En
líneas generales, la idea de la desmalvinización se entendió como la necesidad
de “olvidar” Malvinas, la guerra, y por extensión, la defensa de la soberanía, los
intereses nacionales, y a los protagonistas mayoritarios del conflicto: los jóvenes
conscriptos recientemente desmovilizados, que irrumpieron en el último año de
la dictadura y la “primavera democrática” con sus consignas radicales y su sim-
bología a veces excesivamente militar en aquellos años.
Pero ¿qué significa desmalvinizar? Reponer elementos para conocer su origen,
entender el contexto en el que se produjo y la forma en la que las primeras agru-
paciones de ex soldados conscriptos actuaron en relación con este y en respuesta
a otras políticas de olvido u ocultamiento es una forma de comprender los dile-
mas, las limitaciones y los desafíos que enfrentaba la sociedad argentina en la pri-
mera mitad de la década del ochenta.

La guerra
Cuando el 2 de abril de 1982 los argentinos amanecieron con la noticia del
desembarco en las islas Malvinas el país llevaba seis años de gobierno militar. El
Proceso de Reorganización Nacional había tomado el poder el 24 de marzo de
1976. El gobierno de facto, cuestionado en forma creciente tanto por su política
económica como por las violaciones a los derechos humanos (era notorio su ais-
lamiento exterior) se puso al frente de una reivindicación que tenía un fuerte res-
paldo popular, que lo tendría durante la guerra, y que sería deslegitimada con pos-
terioridad a la derrota. “Malvinas”, el territorio irredento ubicado frente a las cos-
tas patagónicas, se había transformado desde principios del siglo XX en un emblema
[Link] análisis de Rosana de la nacionalidad, en un proceso de construcción orientado fundamentalmente
Guber, ¿Por qué desde el Estado1. Estas raíces históricas profundas en relación con Malvinas son
Malvinas? De la causa las que permiten entender el amplio respaldo social que el desembarco tuvo, y
nacional a la guerra planteó dilemas a numerosos actores, notoriamente los opositores a la dicta-
absurda, Buenos Aires, dura pero para quienes el antiimperialismo era un pilar de su ideología.
FCE, 2001, profundiza en El plan original de la Junta Militar era el de “golpear para negociar”, pero la rápida
estas cuestiones. respuesta británica y el fuerte apoyo popular que el desembarco tuvo obligó a los

2 Memoria en las aulas


planificadores a improvisar (ver documentos en este mismo dossier) un plan de gue-
rra y movilizar a miles de soldados. Con la excepción de la Fuerza Aérea, que por su
papel en el combate desplegó fundamentalmente personal de cuadros, el grueso
de las tropas destinadas a Malvinas eran conscriptos: en promedio, siete de cada
diez argentinos combatientes en Malvinas pertenecían a las clases 1962 y 1963.
El 1º de mayo de 1982 la guerra se transformó en una realidad: aviones
británicos bombardearon la pista de Puerto Argentino, mientras que al día siguiente
un submarino de la Royal Navy torpedeaba fuera de la zona de exclusión fijada uni-
lateralmente por el Reino Unido al Crucero General Belgrano, 323 de cuyos tripu-
lantes perecieron.
Con el transcurso de los días, el combate aeronaval relegó a un segundo plano
las operaciones terrestres. Los ataques de la aviación argentina a la flota británica
constituyeron el nudo central de las informaciones de guerra hasta fines de mayo.
Las notas sobre “los halcones”, los pilotos de combate, dieron la sensación de que
se estaban devolviendo los golpes del adversario. Mientras tanto, en las islas, los
infantes argentinos aguardaban en posiciones estáticas el asalto británico.
La captura de Puerto Darwin por los paracaidistas ingleses, el 29 de mayo,
arrojó el resultado de centenares de prisioneros argentinos y la ominosa certeza
del avance sobre Puerto Argentino. Allí, miles de infantes aguardaban el asalto bajo
el bombardeo constante de los ingleses y el recrudecimiento de las condiciones
climáticas y la escasez de abastecimientos. La derrota estaba en el aire, pero una
prensa severamente restringida y publicaciones triunfalistas –que iban en sus
esfuerzos inclusive más allá de las demandas oficiales al respecto- crearon la sen-
sación opuesta. Sin embargo, a principios de junio, y sobre todo con la visita del
Papa Juan Pablo II, así como en los primeros días de abril se vivía la conciencia de
un hecho histórico encarnado en una victoria, se comenzaba a especular con una
trascendencia de signo opuesto, como resultado del desenlace inminente.
Las fuerzas argentinas en las islas Malvinas se rindieron el 14 de junio de 1982,
luego de una serie de combates muy intensos en los cerros periféricos a la capital
isleña. La guerra había terminado, y 650 argentinos habían muerto, mientras que
casi 1200 resultaron heridos. Cerca de diez mil emprendían el regreso como pri-
sioneros al continente. Se produjeron situaciones frustrantes para muchos de ellos,
cuando las autoridades militares ocultaron su retorno e impidieron recibimientos
por parte de la población civil.

Memoria en las aulas 3


¿Qué pasó?
La derrota produjo la crisis del gobierno militar. El presidente Galtieri renunció
y fue reemplazado por Reynaldo Bignone, otro militar, mientras que la Armada y la
Fuerza Aérea abandonaban la Junta Militar y dejaban al Ejército a cargo de la con-
ducción del Proceso. Una encuesta publicada en aquellos días muestra que la
demanda social iba en tres direcciones: saber lo que había sucedido en las islas,
exigir responsables y reconocer el sacrificio de los que habían peleado2:

Uno no sabe qué fue lo que realmente pasó. Lo único que nos que-
dan ahora son interrogantes: ¿Por qué pasó todo esto justo ahora?
¿Qué pasó realmente?”
“Como argentino, además, me llama poderosamente la atención
la falta de homenaje a toda la muchachada que ha vuelto del Sur, casi
no se le ha rendido el menor de los respetos a ellos y a quienes no han
podido regresar”
“Yo creo que sobre todo nos han estafado. Nos hacían ver una realidad
ficticia y las consecuencias se detectan ahora en un pueblo desanimado.

El terrorismo de Estado y la guerra habían sido conducidos por el mismo actor,


las Fuerzas Armadas que ocupaban el poder desde marzo de 1976. En Malvinas,
los militares habían fracasado en su función específica, en un enfrentamiento cla-
ramente identificable, a diferencia de las dificultades que generaba definirse acerca
de la represión ilegal. Pero en el contexto de la salida de la dictadura, ambos
conflictos comenzaron a ser asociados y se produjo la identificación simbólica de
los caídos en la guerra y los sobrevivientes con las víctimas de la dictadura militar.
Al señalar a los ex combatientes como víctimas a manos de sus superiores, tales
cuestionamientos se sumaron a aquellos relacionados a las violaciones a los dere-
chos humanos. De este modo se lograba un espacio para cuestionar al régimen
militar, a la vez que se reforzaba la imagen de sus integrantes como verdugos de
sus conciudadanos, aún en una situación de “guerra justa”. Rápidamente se difun-
dieron informes acerca de las penosas condiciones atravesadas por los solda-
dos en el frente, agravadas por la impericia de la conducción militar y por la
superior profesionalidad de las fuerzas que enfrentaban. Se sumaron a esto las
denuncias realizadas por los ex combatientes acerca de cómo las condiciones
habían sido peores a causa del trato que cuadros argentinos propinaron a sus cons-
criptos, sobre todo aquellas relativas a prácticas de servidumbre y estaqueamiento3.
Entre junio y septiembre de 1982 aparecieron dos libros que alcanzaron una
notable difusión y que inauguraron un grupo de publicaciones que surgieron
como una respuesta a esa demanda de respuestas social. Dalmiro Bustos, un psicó-
2. El Porteño, agosto de
1982. logo cuyo hijo peleó en Malvinas, organizó en la ciudad de La Plata un grupo de
3. El estaqueamiento, padres y al terminar la guerra, relató sus experiencias en El otro frente de la guerra.
llamado “calabozo de
campaña”, consiste en
Los padres de las Malvinas.4 El libro, que se agotó rápidamente, confirmó la impre-
atar de pies y manos en sión de que los jóvenes soldados habían enfrentado durísimas condiciones de vida
cruz al castigado contra el empeoradas por la ineficacia de sus jefes y por su escasa preparación: “nuestros
piso. Esto, como se reportó
en algunos casos, derivó hijos fueron enviados a una lucha que no eligieron, decidida por un gobierno que
en casos de congelamiento no eligieron, para la cual no estaban preparados. Había en la Argentina 40.000 pro-
debido al clima.
4. Dalmiro Bustos. El otro fesionales preparados por vocación y estudio para una guerra. No es fácil entender
frente de la guerra. Los por qué se envió a 10.000 muchachos de 18 a 20 años que carecían de la prepa-
padres de las Malvinas.
Buenos Aires: Ramos
ración necesaria [...] pero allá fueron y se comportaron con gran valor y digni-
Americana Editora, 1982 dad”.5

4 Memoria en las aulas


La indignación de amplios sectores sociales se nutrió fundamentalmente de
otra publicación, la primera en reunir testimonios de soldados, y que en los pri-
meros años de la democracia, además, fue llevada a la pantalla (1984). Los chi-
cos de la guerra6 recopila una serie de entrevistas con jóvenes que pelearon en
las islas a poco de retornados al territorio continental argentino. El autor explica
el origen de su libro en que “son muchos los que desconocen a esta generación
nueva, ignorada, que no tiene, siquiera, la menor experiencia política; una gene-
ración sin pasado, que ha transcurrido toda su adolescencia en un país conmo-
vido por una de las crisis más serias de su historia”.7
Es interesante señalar que desde los momentos iniciales de la posguerra sur-
gió la idea de una “generación” definida por su participación en Malvinas. No tanto
por la cantidad de jóvenes que habían participado en el conflicto, como en el peso
simbólico que habían adquirido para la época.
Durante esos primeros meses de la posguerra la imagen que se instaló con
más fuerza fue aquella que victimizaba a los soldados no a manos de los británi-
cos, sino de sus superiores e instituciones, como consecuencia de la imprevi-
sión castrense y el maltrato al que los conscriptos habían sido sometidos. Y en
tanto que conscriptos (es decir, ciudadanos cumpliendo con el deber de estar bajo
bandera, y no como una vocación), esta imagen los separó de las Fuerzas Arma-
das que habían conducido la guerra.
Si unimos estos elementos, resulta una explicación general construida en
los primeros años de la posguerra: El pueblo argentino fue conducido a la guerra
por la irresponsabilidad de los jefes militares en ejercicio del poder. En las Malvi-
nas, jóvenes inexpertos enfrentaron bajo malísimas condiciones ambientales (agra-
vadas por la inoperancia de sus jefes) a un adversario superior, y “ofrendaron” sus
vidas. Es el régimen el que estafó en su buena fe a los argentinos y los mató, no
5. Dalmiro Bustos. El otro
frente de la guerra, p. 13.
los británicos. La guerra fue explicada como una decisión política de los militares,
6. Daniel Kon. Los chicos anulando responsabilidades colectivas respecto al acuerdo y satisfacción popu-
de la guerra. Hablan los lares por la recuperación.
soldados que estuvieron
en Malvinas. Buenos Junto con la derrota y la posguerra en Malvinas, en la segunda mitad de 1982
Aires: Editorial Galerna, surgieron numerosas denuncias por el descubrimiento de entierros clandesti-
1984.
7 Daniel Kon. Los chicos nos vinculados a la represión ilegal. La sociedad argentina recibió a los ex com-
de la guerra, p. 10. batientes en Malvinas en este marco de referencia. ¿Qué debían dejar en el camino

Memoria en las aulas 5


los “chicos de la guerra” para “aparecer” en la historia de los años de la dictadura?
La incorporación de los muertos y sobrevivientes de la guerra de Malvinas encar-
nados en la figura del conscripto se produjo mediante su caracterización como
“víctimas” de la dictadura, que había enviado a combatir a quienes “no estaban
preparados para ello” “derrotándolos” antes de que llegaran los británicos. La
forma de ingreso de la experiencia bélica de Malvinas en los años de la transi-
ción fue a través de la inclusión de los padecimientos de los soldados en el catá-
logo más amplio de crímenes cometidos por los militares. En tanto víctimas, su
“inocencia” era referida a su “inmadurez”. Su “impericia” y “falta de entrenamiento”
eran pues causales de la derrota, pero, sobre todo, el elemento que permitía vic-
timizarlos a manos de sus superiores. Estos superiores eran los mismos que habían
cometido violaciones a los derechos humanos ejercidas sobre jóvenes “inocen-
tes”. En ambos casos, los jóvenes fueron los actores pasivos de un relato trágico
que los tuvo por protagonistas. En el caso de Malvinas, al responsabilizar (con
sobrados motivos) a la conducción militar por la derrota, sin embargo, se cerraba
la posibilidad a los sobrevivientes de la batalla de contar sus experiencias desde
un punto de vista activo, que es en muchos casos como las habían vivido.

Desmalvinización I
En marzo de 1983, último año de la dictadura militar, la revista Humor publicó
un reportaje de Osvaldo Soriano al sociólogo Alain Rouquié, quien afirmaba:

Quienes no quieren que las Fuerzas Armadas vuelvan al poder, tie-


nen que dedicarse a ‘desmalvinizar’ la vida argentina. Eso es muy impor-
tante: desmalvinizar. Porque para los militares las Malvinas serán siem-
pre la oportunidad de recordar su existencia, su función y, un día, de
rehabilitarse. Intentarán hacer olvidar la ‘guerra sucia’ contra la sub-
versión y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y mani-
fiesta que es la defensa de la soberanía nacional [...] Malvinizar la polí-
tica argentina agregará otra bomba de tiempo en la casa Rosada.8

Desde esta perspectiva, el francés señalaba la forma en la que Malvinas jugaría


durante los años de la transición a la democracia (y como funciona, en gran medida,
aún hoy): como un elemento mediante el cual los acusados por violaciones a los
derechos humanos enfrentaron las críticas, pudiendo además señalar el acom-
pañamiento social que el desembarco en Malvinas había tenido (y, por exten-
sión, la dictadura). A la inversa, para la democracia se trataba de evitar que a
partir de allí unas Fuerzas Armadas aún poderosas limitaran el accionar político
de las autoridades constitucionales, y al mismo tiempo sostener, como estado, un
reclamo de soberanía y, también, una cierta idea de nación.
Pese a este conflicto, en primer lugar es necesario señalar que la forma en la
que el gobierno militar y el primero de la transición a la democracia, manejaron
la guerra de Malvinas estuvo marcada por la coyuntura política, pero en ambos
casos siguiendo la lógica de un Estado que no daba cuentas de sus actos a sus
habitantes, en este caso personificados en quienes habían ido a combatir, sus
familiares y sus deudos.
El Ejército encontró dificultades para controlar a los jóvenes soldados tras su
regreso al Continente. En algunos casos, estos desconocieron la autoridad de sus
8. Humor, Nº 101, oficiales, protestaron por tener que permanecer en las guarniciones, pero sobre
marzo de 1983. todo perdieron el respeto a la autoridad militar. Los ex soldados, y los padres de

6 Memoria en las aulas


los muertos protagonizaron algunos incidentes, sobre todo en actos de homenaje
organizados por las autoridades militares. Las recordaciones oficiales buscaron
suavizar las rispideces creadas por la derrota entre la sociedad civil y sus fuer-
zas armadas y al interior de las mismas. La apelación a las muertes en batalla
trasladaba la guerra de 1982 al terreno intangible de aquellos hechos que habían
conformado la historia nacional.
El gobierno de facto designó una comisión para investigar el desempeño de
sus cuadros: en diciembre de 1982 se creo la CAERCAS (Comisión de Análisis y
Evaluación de Responsabilidades en el Conflicto del Atlántico Sur), que debería
elaborar un informe acerca del desempeño de los distintos mandos durante la
guerra. Como resultado, el Informe Rattenbach (por el nombre del oficial que pre-
sidió la comisión) demostró en forma palmaria la desproporción entre las fuerzas
enfrentadas, la falta de planificación e inoperancia de los mandos argentinos y
las terribles condiciones a las que las tropas fueron sometidas debido a falencias
e improvisaciones en la conducción militar, y aún competencia entre las fuerzas.

Memoria en las aulas 7


No obstante, públicamente las [Link]. siguieron una política de ocultamiento de
los sobrevivientes, de utilización de Malvinas como escudo frente a las críticas por
violaciones a los derechos humanos y de sacralización de la guerra.
La Armada, convertida en el emblema de las atrocidades cometidas durante
la represión ilegal, fue vista como una fuerza que había “rehuido el combate”, sobre
todo a partir de la figura de Alfredo Astiz, paradigma tanto de la represión ilegal como
de la cobardía en una “guerra franca”, a partir de la fotografía de su rendición en
Georgias. Pero fue el Ejército el que enfrentó el grueso de las críticas y reclamos por
parte de distintos sectores sociales, por una cuestión meramente cuantitativa, pero
fundamentalmente por las características de los combates finales. Paralelamente,
se planteó una aguda división en la oficialidad entre “el Ejército veterano de Malvi-
nas” y el ‘Ejército no combatiente”. La situación de ruptura interna se verificó sobre
todo en relación con los cuadros medios, con mando de tropa y participación efec-
tiva en el conflicto, que reclamaban a la conducción de la fuerza que dieran las expli-
caciones que la sociedad reclamaba. Este conflicto es uno de los antecedentes para
las sublevaciones carapintadas de 1987, 1988, 1989 y 1990.

Desmalvinización II
El 10 de diciembre de 1983 asumió como presidente el radical Raúl Alfonsín.
Entre sus herencias se encontraba qué hacer con Malvinas. La política radical hacia
el pasado inmediato transitó un equilibrio delicado entre la voluntad de juzgar a
las cúpulas responsables de graves violaciones a los derechos humanos y, al mismo
tiempo, su real capacidad política para conducir la transición democrática, con-
dicionada por diversos actores sociales con objetivos políticos muy diferentes. Una
de las primeras medidas presidenciales fue anular por decreto el feriado que el
gobierno militar había establecido el 2 de abril, trasladándolo al 10 de junio, fecha
en la que en 1829 había asumido Luis Vernet como comandante militar de las
Islas Malvinas. Buscaba quitar, de este modo, un emblema a los sectores cas-
trenses.9 Sin embargo, el 2 de abril de 1984 Alfonsín encabezó el acto central
de conmemoración de la “recuperación de las islas Malvinas”, realizado en la ciu-
dad de Luján, sede de la basílica cuya virgen es patrona de la Argentina. Allí pro-
nunció un discurso emblemático.
¿Qué tenía para decir sobre Malvinas un presidente democrático, cómo restañar
la herida al orgullo nacional? ¿Cómo se recuerda una derrota? La conmemoración
del desembarco en un proceso de ruptura con un pasado violento planteaba el pro-
blema de incorporar un enfrentamiento armado protagonizado por unas institu-
ciones militares muy cuestionadas. Era una contradicción entre los intentos por
construir una cultura “pacifista” basada en valores democráticos y la demanda de
conmemoración de un hecho “guerrero”, en un país cuya identidad cultural estaba
fuertemente marcada por la presencia militar en el panteón nacional.
Los estados republicanos deben reemplazar la noción de “gloria” militar por la
de “sacrificio” como una forma de ejercer la función pedagógica que el culto repu-
blicano a los muertos cumple en la conformación de las naciones. La muerte en
batalla es la máxima entrega en la defensa de los valores patrios, pero al mismo
tiempo constituye un ejercicio de los derechos cívicos. De este modo se le da un
sentido colectivo a las muertes, y al mismo tiempo se ofrecen vías para la elabo-
ración del duelo individual. En este esquema, los soldados-ciudadanos mueren en
defensa de una comunidad que a la vez los toma como modelos. En su discurso,
Alfonsín estableció este tipo de contrato:
9. Clarín, 2/4/984. Hoy 2 de abril vengo aquí a evocar con ustedes, delante de este

8 Memoria en las aulas


monumento, a nuestros caídos en batalla, a esos valientes argentinos
que ofrendaron su vida o que generosamente la expusieron en esa por-
ción austral de la patria. Si bien es cierto que el gobierno que usó la
fuerza no reflexionó sobre las tremendas y trágicas consecuencias de
su acción, no es menos cierto que el ideal que alentó a nuestros sol-
dados fue, es y será el ideal de todas las generaciones de argentinos:
la recuperación definitiva de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sánd-
wich del Sur [...] Cuántos ciudadanos de uniforme habrán deseado dejar
sus cuerpos sin vida entre las piedras, la turba y la nieve, después de
haber peleado con esfuerzo y osadía. Pero Dios vio a los virtuosos y
de entre ellos los valientes y los animados, de entre los dolidos y los ape-
sadumbrados eligió a sus héroes. Eligió a estos que hoy memoramos.
Ungidos por el infortunio, sin los laureles de la victoria, estos muertos
que hoy honramos son una lección viva de sacrificio en la senda del
cumplimiento del deber [...] Esas trágicas muertes refuerzan aún más
la convicción que tenemos sobre la justicia de nuestros derechos.10

¿Por qué, si había anulado el feriado del 2 de abril, semejante declaración de


principios en ocasión de la fecha? Se trató de un intento de quitar a las Fuerzas
Armadas el predominio en la memoria de la guerra y, al mismo tiempo, una forma
de proponer claves distintas para la apropiación por vías democráticas de
emblemas vinculados al nacionalismo, de los que el gobierno militar había abu-
sado y en nombre de los cuales había perpetrado crímenes aberrantes. ¿Era posi-
ble mantener un discurso nacionalista sin quedar asociado a la memoria de la dic-
tadura militar más sangrienta de la historia? ¿Cómo disputar a las Fuerzas Arma-
das o a la derecha reaccionaria elementos como los de “soberanía” o “patria”?
El camino elegido fue el abierto a partir del compromiso con los caídos, muertos
por la patria y reivindicados como “ciudadanos de uniforme”. El presidente dife-
rencia sus motivaciones de aquellas del “gobierno que usó la fuerza” irreflexiva-
mente. Los soldados concurrieron a las islas en cumplimiento de un deber supe-
rior y una lealtad a valores que trascendían al gobierno de turno: aquel que los ciu-
dadanos tienen con sus conciudadanos y su patria, en un intento por reemplazar
10. Clarín, 3/4/1984. Mi
el “orgullo nacional” con el “patriotismo constitucional”.
subrayado. Pero Malvinas y la guerra podían aparecer como un elemento desde el cual

Memoria en las aulas 9


reconstruir una visión favorable a los militares desprestigiados por la represión ile-
gal y por la derrota. Esta contradicciones fueron puestas en evidencia al producirse
la primera crisis militar de proporciones desde el final de la dictadura. El levanta-
miento carapintada conducido por Aldo Rico, durante la Semana Santa de 1987,
mostró el peso simbólico de las islas y la falta de un consenso acerca del signifi-
cado que se le asignaba a la guerra. En el verano de ese año, en respuesta a la
sanción de la Ley de Punto Final (1986), los cuadros medios de las fuerzas
armadas habían manifestado su inquietud ante la catarata de presentaciones judi-
ciales en su contra que se presentarían. Finalmente, en abril, el coronel Aldo
Rico –jefe de Comandos en la guerra de Malvinas- ocupó la Escuela de Subofi-
ciales en Campo de Mayo en demanda de una “solución política”.
Hubo grandes movilizaciones en todo el país, y una multitudinaria concentración en
la Plaza de Mayo. Hubo serios temores de que la movilización popular, se dirigiera a
Campo de Mayo y se produjera una masacre. El presidente Raúl Alfonsín, desde los bal-
cones de la casa de Gobierno, anunció que iba a Campo de Mayo a demandar la ren-
dición de lo rebeldes. Una plaza expectante escuchó que a su regreso comunicaba que
“los hombres amotinados han depuesto su actitud. Como corresponde serán deteni-
dos y sometidos a la justicia. Se trata de un conjunto de hombres, algunos de ellos
héroes de la guerra de las Malvinas, que tomaron esa posición equivocada”.11
La apelación por parte del presidente Alfonsín a la guerra de Malvinas fue una
desgraciada remilitarización de la memoria de la guerra, pues ese fue el elemento
elegido para atenuar la imagen de los amotinados. ¿Debían ser “comprendidos”,
por sufrir las consecuencias de la derrota? ¿O el presidente apelaba a elementos
más profundos dentro de la cultura política argentina, aquellos relativos al nacio-
nalismo que alimentó el apoyo a la recuperación? ¿No se señalaba de este
modo el fuerte compromiso social con una guerra infausta y –por extensión- con
los militares comprometidos? Con la invocación a Malvinas se llamaba a silencio
a una sociedad movilizada en defensa de sus instituciones y con dificultades para
asumir su pasada adhesión a la guerra.

Contra la “desmalvinización”: los ex combatientes


Los jóvenes ex soldados confrontaron en diversas formas con las visiones socia-
les y estatales acerca de la guerra. En algunos casos, la respuesta fue individual
e inorgánica. En otros casos, probablemente nutriéndose del clima político de la
transición a la democracia y por experiencias políticas previas, comenzaron a agru-
parse.12 A fines de agosto de 1982 un grupo de jóvenes ex soldados formó el Cen-
tro de Ex Soldados Combatientes de Malvinas, y meses después ya estaba en fun-
ciones en la Coordinadora Nacional de Ex Combatientes, que agrupaba a centros
de Chaco, Corrientes, Capital Federal, La Plata y otras provincias y localidades. Los
miembros de estos centros estaban unidos por la idea de ser una generación iden-
titariamente constituida por el hecho de la guerra y por una voluntad de reivindi-
cación de esa experiencia e intervención política.
Los jóvenes de uniforme pasaron a ser una de las imágenes fuertes de la tran-
11. Clarín, 20/4/1987. Mi sición democrática. El 2 de abril de 1983 el Centro organizó un acto paralelo a la con-
subrayado.
12. Muchas de las notas memoración oficial que no fue autorizado. Hubo una marcha desde el Obelisco a la
publicadas por las “Torre de los Ingleses” ubicada en la ex “Plaza Britannia”, en Retiro, donde también
agrupaciones de ex
combatientes eran se encontraba una estatua a George Canning. La marcha fue numerosa, alimentada
reproducidas por publicaciones por gran cantidad de agrupaciones de las juventudes políticas, y hubo consignas anti-
partidarias, notoriamente
vinculadas al peronismo y
dictatoriales. Al año siguiente, el acto del Centro reunió unas quince mil personas,
algunos grupos de izquierda. entre ellas tres mil ex combatientes. Ese año la estatua de Canning fue arrojada al

10 Memoria en las aulas


río de la Plata y la proclama de los jóvenes ex soldados no pudo ser leída debido a
incidentes entre las juventudes partidarias. Este documento afirmaba que “hoy
nos sentimos traicionados. Fuimos convocados, se nos pidió todo y a dos años de
aquella fecha no se nos explican todavía las causas de la derrota. Sentimos que se
quiere echar un manto de olvido sobre el pasado reciente y fuimos tratados de sub-
versivos por negarnos a enterrar las banderas de la Soberanía Nacional y Territorial
y por enlazarlas con la bandera de Liberación Nacional y Soberanía Popular”. 13
¿Qué nos muestra este acto? Un importante poder de convocatoria de los ex
13. Centro de Ex Soldados
Combatientes de Malvinas. combatientes –materializado en la concurrencia de las juventudes políticas- y el
Documentos de Post Guerra. contenido anti imperialista (de fuerte raigambre en la cultura política argentina)
Nº 1. Serie de Cuadernos
para la Malvinización.
de su postura, materializado, ese año, en el arrojamiento de una estatua al río. El
Buenos Aires, 1986, p. 5. discurso de los ex combatientes recordaba elementos de algunas posturas sos-

Memoria en las aulas 11


tenidas por distintas agrupaciones de la izquierda revolucionaria en los años sesenta
y setenta, agrupaciones que se caracterizaron por una importante militancia juve-
nil y que habían sufrido duramente la represión estatal.
Los tópicos nacionalistas permitían a los ex combatientes dar sentido a su expe-
riencia en Malvinas y desvincularse de la dirigencia militar que había tomado la
decisión del 2 de abril de 1982. Para los ex combatientes, el enemigo era la des-
malvinización: cuestionaban la homologación entre cualquier reivindicación de
la justicia de las causas para la guerra y de quienes participaron en ella con la dic-
tadura militar. Los ex combatientes resignificaron la idea de la “desmalvinización”.
Una de sus publicaciones, Malvinizar, aparecida en 1989, explica el porqué de
su título: “¿Por qué Malvinizar? Porque hace siete años volvimos a izar la bandera
argentina en nuestras Malvinas y enfrentamos al colonialismo anglo-yanki. Porque
cientos de compañeros quedaron en la turba y en las aguas del Atlántico Sur.
Porque fuimos derrotados debido a la traición de las cúpulas militares y a la com-
plicidad de los políticos cipayos [...] Porque tuvimos que soportar siete años de des-
malvinización alfonsinista y de marginación para los ex combatientes [...] Porque
la sangre de Malvinas debe servir para construir una nueva Argentina, sin Malvi-
nas geográficas ni económicas ni políticas y sin “kelpers” argentinos”.14
Desde la perspectiva de los ex combatientes, su experiencia debía ser la
base para la construcción de una nueva Argentina. Sus distintas agrupaciones,
sobre todo las integradas en el Centro, se posicionaron desde ella para cuestionar
al gobierno que los había enviado a combatir, pero también para proponer un
modelo social alternativo.
Ese reclamo por un reconocimiento moral fue acompañado por demandas
de reparaciones y reconocimientos materiales. Buena parte de las exigencias de
las agrupaciones de ex combatientes se articularon en torno a la Ley 23109, de
Beneficios a los Ex Combatientes. ¿Con qué fin? Este tipo de iniciativas fueron
impulsadas por un reducido sector de los ex soldados, pero sin duda expresaban
reivindicaciones vistas con simpatía por el grueso de los ex soldados, cuya situa-
ción legal, laboral y psíquica fue, en aquellos años, crítica. Por otra parte, hacía a
la dinámica política de a agrupación de ex combatientes, como una forma de cap-
tar simpatizantes y adherentes.
Las dificultades para la reglamentación de la norma muestran la conflictividad
que el punto de vista que la sostenía representaba para la sociedad de mediados
de los ochenta.15 La ley establecía beneficios sólo para los “ex soldados conscrip-
tos” y reclamaba la asunción por parte del estado de su responsabilidad con los ciu-
dadanos que habían marchado a combatir. Esta debía materializarse en preferen-
cias para el ingreso a empleos públicos, becas de estudio (equivalentes al salario
mínimo) y vivienda, y atención médica. Pero el punto más urticante de este proyecto
de Ley era que “las erogaciones provenientes de la aplicación de la presente ley
serán solventadas con fondos de las partidas presupuestarias de las respectivas
14. Malvinizar, Ano 1, Nº 1, fuerzas armadas”.16 Pero durante la transición a la democracia, con un gobierno
15/10/1989.
[Link] ley, sancionada y democrático débil, las demandas de atención y obra social por parte de las institu-
promulgada entre septiembre ciones militares y la forma propuesta para su financiamiento eran una provocación.
y octubre de 1984, recién fue
reglamentada en 1989; por lo
Por críticos a las Fuerzas Armadas, pero por ejercer esa crítica desde la rei-
tanto sólo fue posible vindicación de su experiencia bélica, el discurso radicalizado de las agrupacio-
aplicarla a partir de ese año. nes de ex combatientes desentonaba en la transición. El reconocimiento era exi-
[Link] de Ex Soldados
Combatientes de Malvinas. gido por una voz que proponía una mirada diferente a la que se estaba constru-
Documentos de Post Guerra. yendo sobre la guerra y reivindicaba el ejercicio de la violencia: “Recordar no sig-
Nº 1. Serie de Cuadernos para
la Malvinización. Buenos nifica de manera alguna pretender hacer un ejercicio masoquista de los terribles
Aires, 1986, pp. 8-10. momentos de la guerra Significa dignificar el espíritu y las convicciones nacidas de

12 Memoria en las aulas


la lucha armada, hecho que marcó a fuego la contradicción ‘colonia o patria’ Recor-
dar es mantenerse en la pulseada contra quienes insisten en desmalvinizar al Pue-
blo, confundiendo la causa de Malvinas, tildando de aventura la batalla [...] Pro-
ponemos la formación de una comisión bicameral que investigue la guerra de Mal-
vinas, en la que participemos los centros de ex soldados combatientes, únicos
representantes jurídicos y morales de los ex combatientes del país, que con sus
relatos y testimonios aportarán a dignificar la Nación”.17

¿Qué significa “desmalvinizar”?


Es común hoy escuchar la idea de que el país ha sufrido una “desmalviniza-
ción”. Esta idea debe ser sometida a revisión, no tanto por inexacta, sino más
bien para dar precisión a lo que conlleva, ya que hemos intentado mostrar que
“desmalvinizar”, en los años de la inmediata posguerra, significó diferentes cosas.
El gobierno democrático disputó a las Fuerzas Armadas que amenazaban su esta-
bilidad un símbolo encarnado en la guerra por el archipiélago. Estas, utilizaron
dicha guerra para reivindicar su lugar en la sociedad, en un momento en el que
precisamente esta “descubría” las características del terrorismo de Estado, el
papel de las [Link]. en este y, por extensión, debía preguntarse acerca de su pro-
pia responsabilidad.
En el medio de esta disputa surgió la voz de las agrupaciones de ex comba-
tientes. Si hoy “veterano” y “ex combatiente” son para el sentido común térmi-
nos intercambiables, no lo eran en los años ochenta: los jóvenes desmoviliza-
dos se dieron una política de denuncia de las Fuerzas Armadas corruptas e incom-
petentes que los habían llevado a combatir, en paralelo a la reivindicación de su
propia experiencia. Como señalaron en un discurso en el Cabildo, en 1986:
17. Todas las citas
anteriores: Centro de Ex Durante la guerra de Malvinas se expresó una nueva generación
Soldados Combatientes de de argentinos que, después de la guerra, conoció las atrocidades
Malvinas. Documentos de
Post Guerra. Nº 1. Serie de
que había cometido la dictadura. Nosotros no usamos el uniforme para
Cuadernos para la reivindicar ese flagelo que sólo es posible realizar cuando no se tiene
Malvinización. Buenos Aires,
dignidad. Nosotros usamos el uniforme porque somos testimonio vivo
1986, pp. 18-19. Mi
subrayado. de una generación que se lo puso para defender la patria y no para tor-

Memoria en las aulas 13


turar, reprimir y asesinar. 18

Estas generalizaciones dan cuenta de los procesos sociales de la memoria,


que tienden a borrar las aristas de las ideas, pero más ampliamente, también
llaman la atención sobre un fenómeno más generalizado de la historia reciente
argentina: la necesidad de pensar las continuidades entre la dictadura y la
democracia, y el fenómeno por el cual una riquísima época de discusión política,
los años que van entre 1982 y 1987, se perdieron bajo el impacto de procesos
socialmente más impactantes como la década del noventa.
“Malvinizar” o “desmalvinizar”, hemos intentado mostrarlo, implicaba cues-
tiones mucho más complejas que la mera discusión acerca de la guerra y la legi-
timidad o no del reclamo argentino sobre las islas. Discutir “Malvinas” fue una
de las formas –otra de las formas- en las que en esos años se discutía, y aún hoy
se discute, el país que imaginamos.

Los textos que ofrece este dossier apuntan a la profundización de algunos de los
problemas –pero también potenciales entradas para pensar el pasado- que presenta
la guerra de Malvinas. En primer lugar, ofrecemos dos documentos poco conocidos
que permiten comprender las dificultades que para la izquierda antidictatorial repre-
sentó tanto la asunción de una posición durante la guerra, como, consideramos, las
dificultades que implica asumir una responsabilidad en relación con aquel episodio
hoy. Esta dificultad, lo hemos señalado en esta misma revista,19 se traduce en el
abandono de un campo de investigación desde el punto de vista de la historia reciente.
Abre la selección la carta de un militante a sus compañeros en el exilio, publicada en
Testimonio latinoamericano, una publicación peronista del exilio en Barcelona, diri-
gida por Álvaro Abós, Jorge Bragulat y Hugo Chumbita. Ofrece una explicación poco
recorrida a la hora de analizar las adhesiones al desembarco en Malvinas, y las con-
tradicciones que se podían plantear. Si bien es conocida la posición de León Rozitch-
ner, por entonces exiliado en Venezuela, crítica a la posición del exilio en México, lo
es mucho menos la tarea brillante y valiente desarrollada en la Argentina por inte-
lectuales como Carlos Brocato, quien durante la guerra difundió anónimamente junto
a algunos compañeros ¿La verdad o la mística nacional?, una crítica, como señala
Alejandro Kaufman, a todas las posiciones de apoyo a la guerra. El texto, publicado
por Nueva Sión dos días antes de que la guerra terminara, fue reeditado en forma
completa por la revistas Confines en su número 21, de diciembre de 2007.
Le siguen extractos de las Conclusiones del Informe Rattenbach, el lapidario informe
presentado a las autoridades militares en septiembre de 1983 y que aún aguarda la
ocasión de ser publicado por el Estado, ya que hasta ahora conoce ediciones no ofi-
ciales. Los fragmentos elegidos dan idea de la magnitud del desastre que el gobierno
de facto produjo, condujo y buscó luego ocultar bajo versiones más halagüeñas acerca
de la guerra. El necesario conocimiento de lo sucedido en Malvinas es uno de los mayo-
res huecos en las disputas en torno al pasado reciente, y anularía muchas de las rei-
vindicaciones tanto de la guerra como, por extensión, del Proceso de Reorganización
Nacional. El Informe conoce dos ediciones no oficiales, además de haber aparecido por
entregas en la revista Siete Días, durante 1983, como parte de la puja interna entre las
18. Centro de Ex Fuerzas Armadas. Recientemente, el hijo de Benjamín Rattenbach difundió la noticia
Soldados de que el Informe, tal cual lo había redactado su padre, había sido adulterado: faltaban
Combatientes de
Malvinas. Documentos algunas páginas en las que se hablaba de la responsabilidad de Alfredo Astiz.
de Post Guerra., p. 23. El siguiente texto son fragmentos del reportaje que Osvaldo Soriano, aún en el
[Link] Lorenz,
exilio, le hizo a Alain Rouqié, el texto famoso –pero tan famoso como poco traba-
“La necesidad de
Malvinas”. jado- donde aparece el concepto clave de la desmalvinización contra la que se

Memoria en las aulas


14
enfrentaron actores opuestos en la década del ochenta.
Le siguen luego una serie de documentos producidos por los ex combatientes
en los años iniciales de la posguerra. En primer lugar, la trascripción (en la revista
La voz del Combatiente de Malvinas, de febrero de 1983, aparece la copia) del
documento oficial con el que se quiso imponer silencio a los conscriptos desmo-
vilizados. A continuación, el prólogo con el que el CECIM La Plata acompañó la
publicación del Informe Rattenbach, como una forma de ver el contrapunto entre
las voluntades oficiales de olvido y las políticas de “malvinización” que se dieron
las agrupaciones de ex combatientes.
Le sigue la Declaración de Principios del Centro de Ex Soldados Combatientes
en Malvinas. Allí vemos que a reivindicaciones específicas derivadas de la guerra
se le añaden una importante cantidad de elementos del espacio ideológico de la
izquierda nacional, que había sido duramente reprimida en la década del
setenta. Por último, un texto en el que los ex combatientes señalan críticamente
la trampa ideológica consistente en agrupar acríticamente y como una sola cosa
al terrorismo de Estado y la guerra de Malvinas, a los militares represores y a los
conscriptos.
Trampa que continúa activa hoy.

Memoria en las aulas 15


Ensayo fotográfico “2 de abril” por Diego Paruelo

“2 de Abril” es un recorrido visual en torno a la vida de Sergio Gasco, ex


combatiente de la guerra de Malvinas. A los 20 años, habiendo
terminado el servicio militar fue enviado a las islas. Su ubicación en el
conflicto fue al pie del Monte Longdon, lugar donde ocurrió una de las
batallas más cruentas.
Luego de la derrota fue tomado como prisionero de guerra. Veinte años
después Sergio se encontró con una realidad adversa: sin trabajo y con
graves secuelas físicas y psíquicas. Desde la pérdida auditiva hasta el
padecimiento de síndrome de stress post-traumático.
En Abril del año 2003 fallece de una enfermedad terminal. Su muerte
no es ajena a la de los 455 ex combatientes que se suicidaron desde
1982 hasta nuestros días, cifra que supera ampliamente a la de los
soldados muertos en combate.
Dice Borges que en la vida de un hombre pueden estar contenidas la
vida de todos los hombres. En la vida y el destino de Sergio Gasco se
condensa el de buena parte de sus compañeros ex combatientes que
fueron enviados a la guerra con gloria, recibidos con indiferencia y
abandonados en el olvido. Esta muestra habla de todos ellos, pero en
verdad, de todos nosotros, los argentinos.

16 Memoria en las aulas


1. PARA EL AULA: MATERIALES Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

1. Durante la guerra
1.1. Carta de un militante a sus compañeros en el exilio, publicada en
Testimonio Latinoamericano, Barcelona, Año III Nº 14 Junio 1982.

Baires, 11 de abril de 1982

Queridos amigos:

No he querido dejar pasar muchos días para escribirles sobre los acontecimientos, porque creo importante
transmitirles las primeras impresiones de los hechos.
Y volvimos a la plaza... ¿Qué siente un peronista cuando vuelve a esa plaza que tanto significa para noso-
tros, y allí no está Perón? ¿Qué siente cuando sabe que, además, allí se encontrará a un enemigo? Esto pasó
el sábado a la mañana. Casi sin comunicarnos, pero con la intuición de que allí nos encontraríamos todos (yo
con mi mujer y mis tres chicos, que ya tienen edad para iniciarse en estas cosas). La convocatoria era con-
fusa y amplia, una radio largó la idea, desde el gobierno –con susto al principio- no la frenaron, y luego la apo-
yaron. Los partidos, la CGT, todos los sectores apoyaron la idea, y en menos de un día se armó la milonga.
Llegamos cerca de las once, y ya había gente. No era como antes, no había consignas, lugares ni organi-
zación. Frente al Cabildo, me encuentro con unos compañeros, abrazos, alegría y la onda: vamos a estar por
Rivadavia. Comentamos la situación, esta coyuntura tan confusa, y n compañero expresa una síntesis: Se
han montado encima de un tigre. Enseguida vemos aparecer un cartel de los nuestros (“Primero la patria, des-
pués el movimiento, por último los hombres” Juan Perón), nos vamos atrás, y empiezan a llegar los bombos.
Y la plaza se llenó. No tanto como con Perón, pero se llenó: a ojo de zorro viejo, unas 80.000 personas. El
grupo nuestro, más otro también peronista, harían unos 5 a 7.000 compañeros. Empezaron los bombos, y noso-
tros latíamos con ellos. Más de uno dejó escapar una lágrima. Uno de mis pibes, después de recorrer toda la
plaza, y mirando a los muchachos que nos rodeaban, dice riéndose; “Aquí está lo peor de la plaza”. El único sec-
tor popular neto estaba allí, muchachos sin camisa saltando y tocando el bombo, muchos jóvenes, predomi-
nando sobre los militantes de nuestra generación...
Siguieron los cantitos: “Aserrín, aserrán, que se vaya el Alemann”, y poco a poco se fueron envalentonando:
“Y ya lo ve, y ya lo ve, vinimos el 30 y hoy también”, “Se siente, se siente, Perón está presente”, y muchas
más. Luego vino el himno, pasado por los parlantes, y enseguida largamos la marcha. ¿Te das cuenta? La mar-
cha peronista! Desde el palco hacían de todo para taparnos con música y consignas.
Luego vino el discurso de Galtieri. En varios momentos se lo silbó, si lo vieron por tele o leen el discurso,
se nota que intenta dialogar y contestar a los silbidos. De todos modos, fuimos los menos, ya que la mayoría
lo único que coreó fue “Argentina, Argentina”. Un pequeño grupo del PC trató de taparnos, y en algún momento
impuso alguna consigna (“el pueblo unido jamás será vencido”).
Y así terminó el acto. A la salida nos encolumnamos por Avenida de Mayo a lo largo de unas cinco cua-
dras. Entonces se puso bueno. Cantamos la marcha a reventar, siete, ocho veces, todas las consignas ante-
riores y más que no me acuerdo. “Se va a acabar, la dictadura militar”, otra sobre los desaparecidos, en fin,
de todo. Muchos aplausos desde las ventanas y la vereda. Estaban Lorenzo, Ubaldini, etc.
La gente fue sola y se organizó allí. No había dirigentes. Aparte del peronismo, se vieron expresiones míni-
mas de la izquierda. El gobierno no cuenta con fuerza propia. Es importante señalar que el viernes pasado no
encontró eco para convocar a la gente, fueron pocos.
Ahora los militares han asumido un compromiso terrible. La cúpula militar ha dado un salto en el vacío. Y
están francamente asustados. Nosotros pensamos en un primer momento que la ocupación era un arreglo,
que todo estaba preparado para dar un triunfo fácil al gobierno. Luego, las reacciones de los ingleses, el escán-
dalo político en Europa, los viajes de Haig y la flota inglesa, nos hacen pensar que fue una aventura que no eva-
luó bien, en el fondo una actitud irresponsable e inconsulta. ¿Qué pasará ahora? Creo que es claro para
todos que si fracasan en esto es el fin del Proceso.
A.O.

Memoria en las aulas 17


1. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

1.2. ¿La verdad o la mística nacional? Manifiesto que circuló en forma


anónima en Buenos Aires, en abril de 1982, realizado por Carlos Alberto
Brocato. En Pensamiento de los confines, número 21, diciembre 2007

Durante los años últimos nuestras fuerzas había extendido mayoritariamente y se las escu-
armadas mataron a argentinos sin juicio previo ni chaba; es difícil ya hacer bajar los dedos que los
siquiera sumario, asesinaron a argentinos que se señalan. Sin embargo, hoy, minutos después de lo
encontraban en situación de prisioneros, sometie- que decimos, estas mismas fuerzas armadas
ron a argentinos a la condición de rehenes que envían a la muerte, sin ninguna necesidad ni justi-
después fueron en algunos casos asesinados y en ficación, a otros argentinos y reciben, por el con-
otros corrieron distinta suerte. De todo esto se trario, la convalidación, entre otras instituciones y
trata, en rigor, cuando se habla eufemísticamente sectores, de todos los partidos políticos. Todos.
de “desaparecidos”. No negamos que hayan Desde los más reaccionarios y patrioteros,
matado, también, en encuentros frontales o en pasando por las dos vertientes del nacional-popu-
capturas resistidas. Tampoco negamos que lismo (radicales y peronistas) hasta las organiza-
muchas de las víctimas –nos referimos a los gue- ciones de izquierda y las de extrema izquierda.
rrilleros urbanos- utilizaban los mismos métodos Estas últimas, claro, utilizando el antiguo expe-
enajenados e inhumanos que los victimarios. Pero diente caratulado como “apoyo crítico” (?). Los par-
también cayeron argentinos que no tenían nada tidos tradicionales, a su vez, expresándolo “con
que ver con esa “guerra de aparatos”. No nos olvi- reservas”. Ninguno, absolutamente ninguno de los
damos, por último, que antes de 1976 las bandas partidos del espectro político argentino, ha dicho
“parapoliciales” (otro eufemismo) que armó, aus- no al despropósito de esta carnicería. Ni siquiera
pició y toleró el gobierno peronista asesinaron del no al costo económico inaudito de esta aventura
mismo modo; y recordamos también que una de en un país arruinado y con su población empobre-
las ramas de las AAA funcionaba en la Unión cida como nunca. Cabe, entonces, preguntarse:
Obrera Metalúrgica que comandaba el señor una de dos, o las fuerzas armadas se han redimido
Lorenzo Miguel. En efecto, no olvidamos. Se com- de sus métodos para resolver las guerras, o las
prende por lo que decimos que no nos sujetamos expresiones políticas orgánicas de la sociedad
ni nos sujetaremos a las visiones ideológicas de argentina están irredimiblemente descompues-
las distintas corrientes y sus intereses; razona- tas.(...)
mos. E invitamos a otros argentinos a que tam- La recuperación armada de las Malvinas sólo
bién razonen; a que, independientemente de que era un problema para abordar con ganancia por el
tengan o no posiciones de partido, no acepten gobierno militar argentino. Esto lo sabe todo el
sustituir el razonamiento por los slogans doctrina- mundo; algunos comentaristas lo dejan entrever;
rios, las fórmulas ideológicas, los caballitos de los dirigentes políticos lo callan. El pueblo argen-
batalla. Que defiendan la verdad por encima de tino, convidado de piedra en esta orgía de discur-
toda adhesión programática. sos, lo sabe desde el primer día. fue un zarpazo
Las fuerzas armadas emplearon los métodos aventurero para restañar el “frente interno”, peligro-
citados, según dijeron, para ganar la guerra. Al samente resquebrajado por la situación económica
principio recibieron el apoyo explícito de un sector y política asfixiante y los últimos acontecimientos
reducido de nuestra sociedad, la conformidad de protesta. No importa. Si el motivo era condena-
implícita y ambigua de un sector importante de ble, callemos, pues ahora ha logrado dinámica pro-
ella y el repudio silencioso y contenido de la mayor pia y parece que la Unidad Nacional es un hecho.
parte de la población. En los últimos tiempos y Por lo menos, en la “opinión pública”. sobre esta
hasta minutos previos a la recuperación armada miseria y la consiguiente especulación de sus resul-
de las islas Malvinas, la repulsa emocional y la tados, están muriendo argentinos en el sur y habrá
condena moral de los métodos que emplearon – más hipoteca y hambre para todos, salvo para la
en violación a toda norma civil e incluso militar- se casta militar y los de siempre. No importa, la guerra

18 Memoria en las aulas


1. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

es heroica y el honor nacional nos alimenta. El este enanismo, de esta metodología de comité de
semanario confesional Esquiú acaba de titular la que no parece redimirse la vieja dirigencia. Y
evangélicamente su tapa: “Paz con Honor”. La igle- esto induce una reflexión hacia el futuro.
sia Católica ha emitido el mismo mensaje ambiguo Como todas las maniobras urdidas a espaldas
e hipócrita, para componer con Dios y con César. de la historia real de los pueblos, esta del régimen
¿Honor para quiénes? Para los argentinos. ¿Y la militar argentino ha comenzado a caminar por su
iglesia católica británica por quien reza? Cristianos cuenta. Una cosa son los planes de la astucia polí-
ecuménicos... La entraña del nacionalismo no se tica y otra diferente la dinámica propia que
muestra en toda su desnudez sino en la guerra. comenzó siendo a todas luces una estratagema
Pero sólo parecen verla los que desean todavía para salvar al régimen militar de una situación que
razonar, los que no quieren dejarse aturdir por la lo amenazaba gravemente, puede terminar convir-
gritería. tiéndose en su sepultura. Las viejas direcciones
Nosotros decimos simplemente: paz. Ni una políticas argentinas, que han perdido todo menos
sola gota de sangre argentina por la recuperación el olfato y la zorrería, han comenzado a percibirlo y
bélica de esas islas legítimamente nuestras. Ni un empiezan a moverse en consecuencia. También
solo peso arrebatado a los hospitales y escuelas deben estar moviéndose media docena, por lo
argentinos que vaya a solventar esta aventura gue- menos, de grupúsculos cívico-militares que acari-
rrerista. Ni una sola moneda más para la guerra, cian la idea de levantarse con este botín político en
las fuerzas de represión o la expansión castrense oferta que constituye nuestro país desquiciado.
sobre la sociedad civil. Retiro nuestras tropas y Esta guerra de las Malvinas es para unos y para
reanudación de las negociaciones (...) otros una partida de ajedrez, que ha comenzado
No pasamos por alto el carácter dictatorial del apenas. El sacrificio de los peones es, se sabe,
gobierno que nos ha llevado a esto. No lo hemos mera alternativa del juego.
eludido, como se ha visto, en algunas reflexiones Es probable, en definitiva, que esta aventura
complementarias. Y, sin embargo, las fuerzas polí- concluya con un acortamiento brusco de los pla-
ticas argentinas que acompañan esta aventura zos militares para su Proceso, y los políticos
también han capitulado en esto: llaman a solidari- pasen a una ofensiva con relación de fuerzas
zarse con las fuerzas armadas y a unir voluntades favorables y agrupados sobre ellas; que se abra
bajo su dirección. Las reservas que expresan con el camino para una reinstitucionalización, la trigé-
respecto a su usurpación de la soberanía nacional sima. Y entonces preguntarnos: ¿qué perspectiva
y los padecimientos que inflige su política econó- se despliega para salir de esta profunda declina-
mica, resultan cuestionamientos tan ambiguos y ción a que ha sido llevada la sociedad argentina
reverenciales como la “paz con honor” de los sec- si los dirigentes que conducirán esta salida serán
tores confesionales. Son meras maniobras para los viejos dirigentes, con los mismos viejos méto-
componer los intereses el poder con los de la clien- dos comiteriles y la misma vieja verborrea de
tela electoral. Lo que en estos años fueron objeta- punteros? ¿Debemos confiar en que la sociedad
dos por las fuerzas políticas como usurpadores de argentina está forjando por debajo de ellos los
la soberanía, han sido ahora aceptados con nuevos hombres y por sobre todo los nuevos
beneplácito en su continuidad de tutores de la métodos? No hay, todavía, ningún signo para
voluntad soberana para acometer esta gesta de alentar esa confianza.
reivindicación territorial. El pueblo pude esperar Sólo si crece la cantidad de argentinos dispues-
para recuperar su soberanía: la Nación no debe tos a pensar con independencia y críticamente, a
aguardar para rescatar sus territorios. resistirse a toda mistificación, formen parte o no de
El hecho de que ni una sola fuerza política de una corriente política determinada, será factible
las que vienen actuando en la sociedad argentina impulsar esa confianza. Y aún si esa confianza
se haya manifestado más inclinada por la verdad encontrara dificultades para forjarse, esos argenti-
que por la terrible derrota argentina de la década nos que aún piensan deberán luchar para consti-
del 70 no ha dejado lecciones para ninguna de tuirse un mínimo espacio para respirar en esta
ellas. La crisis profunda de la sociedad civil argen- sociedad, o serán condenados como ahora a la mar-
tina se está expresando, en todo caso, a través de ginación y el silencio, a la indignación impotente.

Memoria en las aulas 19


1. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

1.3. La postura de exiliados políticos argentinos. Manifiesto del Grupo de


Discusión Socialista, México, 10 de mayo de 1982.

“Esto es lo que hay que tener muy claro: la soberanía argentina sobre las Malvinas abre la
posibilidad de una lucha popular en el interior del país para impedir que los gobernantes de turno
la desbaraten en los hechos mediante la entrega en cambio, la pérdida de esa soberanía implica
la consolidación a largo plazo del dominio imperialista sobre un área cuya importancia Inglaterra
y Estados Unidos vienen a confirmar con sus acciones. En el primer caso, se trataría de un triunfo
parcial que las fuerzas progresistas de Argentina se encargarán de completar; en el segundo caso,
se trataría lisa y llanamente de una gravísima derrota no ya para el gobierno que se lanzó a
esta aventura sino para la nación en su conjunto”.
“Reivindicar en la actual situación la indiscutible soberanía argentina sobre las Malvinas no
implica, como lo quieren algunos y en primer lugar el propio gobierno, echar un manto de olvido
sobre su política desde 1976 hasta el presente. Por el contrario, para dar su sentido cabal a esta
justa reivindicación se requiere como condición indispensable, asumir una posición resuelta y
clara de repudio a dicha política La dictadura no es menos dictadura por el mero hecho de haber
ocupado las Malvinas e izado en ellas la bandera argentina. En este sentido, la represión brutal
y la opresión económica contra el pueblo llevadas al paroxismo a partir de marzo de 1976; los crí-
menes políticos de Videla, de Viola y de Galtieri tanto como los crímenes económicos de Martí-
nez de Hoz, de Sigaut y de Alemann; la inexistencia de libertades y derechos políticos y la ver-
gonzante, y a veces desvergonzada, intervención en Bolivia, en El Salvador, en Guatemala, en
Honduras; la censura y la persecución culturales y el desempleo y el hambre; todos estos hechos,
y muchos otros, marcan íntimamente la coyuntura actual y por lo tanto definen también su sig-
nificación objetiva. Decidir olvidarlos bajo la figura generalizante de la “unidad nacional” supondría
no sólo renunciar a la necesaria labor de esclarecimiento que el momento exige, sino también
suscribir la “versión política de los hechos” que la propia Junta Militar pretende imponer y los obje-
tivos que persigue con ella”. (señalaba el Manifiesto del Grupo de Discusión Socialista en la pág.8)

 Ejes y sugerencias de actividades:


Identificar las diferentes posi- suscitó posturas diferentes en sec- comparar con el relato de la Carta
ciones políticas durante la guerra tores críticos a la dictadura militar? de un militante a sus compañeros
de Malvinas. ¿Qué mirada expresan estos en el exilio (1º documento)
Analizar en las posiciones los documentos sobre la respuesta
juegos discursivos para apoyar la de la sociedad en general ante PARA PENSAR:
guerra y repudiar la dictadura. la guerra? Analizar si hoy en la sociedad
argentina aparecen estas lectu-
Sobre los documentos PARA INVESTIGAR: ras sobre el conflicto Malvinas,
Identificar los actores que pro- Indagar –a través de entre- si la guerra aparece justificada,
ducen los documentos. ¿Cuáles vistas o en los medios de comu- rechazada, vinculada a la dicta-
son las posiciones ante la guerra? nicación- si hubo manifestaciones dura o de que otros modos es
¿En qué cuestiones se diferen- de apoyo o repudio sobre la gue- interpretada. ¿Quiénes recuerdan
cian? ¿Cuál es su mirada sobre rra en la localidad. y sostienen los relatos sobre Mal-
el presente de la dictadura mili- Buscar en los diarios naciona- vinas en el presente? Reflexionar
tar? ¿Y del accionar de las FFAA? les cómo están contadas las movi- sobre las manifestaciones de los
¿Por qué creen que Malvinas lizaciones en torno a Malvinas y ex combatientes en la localidad.

20 Memoria en las aulas


2. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

2. Después de la guerra
2.1. Fragmentos del reportaje de Osvaldo Soriano a Alain Rouquié en París.
Humor, Nº 101, marzo de 1983.
-Lo que usted llama “colonización del Estado por los militares”, ¿hasta qué
punto va a condicionar la salida democrática?
-Ahora incluso en los civiles que han formado parte del gobierno hasta hace poco,
lo que se llama “el elenco estable” del militarismo, se descubren sentimientos democrá-
ticos inéditos. Del mismo modo quienes se beneficiaron con el proceso se han con-
vencido, transitoriamente al menos, de que no se puede confiar en los militares, que el
peor de los gobiernos civiles no podría ser más malo que este régimen. Este elemento
puede ser muy positivo, si es duradero, para una futura desmilitarización del sistema
político: si los sectores que se beneficiaron en el plano social y económico consideran
por diferentes razones que los militares ya no son una garantía para sus intereses, si
se han convencido de que el crimen no paga, entonces hay una salida posible. Las razo-
nes son claras: el fiasco económico, la aventura militar de las Malvinas y la tentativa de
establecer alianzas “contra natura”. Porque no creo que la oligarquía se haya estre-
mecido de placer ante el histórico abrazo de Costa Méndez con Fidel Castro. (...)
También hay cosas muy negativas. Pasemos por alto lo que todo el mundo conoce:
el miedo a un Nüremberg, los desaparecidos, el fracaso económico en el sentido
más amplio, que abarca la destrucción de la industria, la pauperización del país y
en general la situación en la que el régimen deja a la Nación luego de siete años de
ejercicio del poder. en Argentina, como en otros países, se considera que cuando
un sistema militar se va, lo reemplaza una democracia, un proceso normalizador,
y que no existe contagio entre ellos. Es un grave error. Sobre todo cuando se habla
de la Argentina, donde existe una perfecta interpretación entre régimen militar y sis-
tema democrático. O, mejor dicho, entre la clase política civil y las élite militares.
Hay una militarización profunda de la vida política y a la vez una politización de
los militares que no es fácil de eliminar. Por eso cuando se dice que hay que
cambiar las Fuerzas Armadas o que hay que modificar los programas de las escue-
las, instaurar cursos de educación democrática para que los militares sean
mejores, se incurre en idealismo. Lo que hay que cambiar en profundidad no son
sólo los militares, sino también los civiles. Lo que hay que cambiar son las expec-
tativas, el sistema de valores, de normas que conducen a la militarización del
sistema político y a la politización del sistema militar.
Cuando después de cincuenta años, por múltiples razones, los militares aparecen
como partenaires casi legítimos del juego político, a tal punto que hay una casi insti-
tucionalización de la participación militar en la vida política normal, no se puede
pensar que de un día para el otro por obra y gracia de las elecciones, habrá una des-
militarización del sistema. Y dejar de lado todos los subterfugios por lo s cuales los mili-
tares podrían imponer su participación política. Pero incluso si no hay subterfugios
como la institucionalización de un consejo de seguridad de otras cosas, los militares
estarán presentes porque habrá civiles que los llamarán y habrá militares que harán
captación de líderes civiles, pues existe una cultura política de inestabilidad. No hay
que olvidar que en la Argentina hay una oligarquía que no creyó jamás en la demo-
cracia y una socialización de la clase obrera al margen de los valores democráticos,
digo bien “socialización”, porque es necesario hablar del peronismo. Yo vuelvo ahora
de otros países de América Latina falta en ellos la poderosa combatividad de los sin-
dicatos argentinos frente a las dictaduras militares, y eso se debe sin duda al pero-
nismo. Pero los pocos sindicatos que combaten en esos países son democráticos, y

Memoria en las aulas 21


2. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

no estoy tan seguro de que en la Argentina, donde los sindicatos son fuertes, sus dirigen-
tes consideren que la democracia sea un valore que merezca ser defendido (...)
-No hemos hablado todavía de Malvinas.
-Sobre eso le diré sólo un par de cosas. Contrariamente a lo que una personalidad anó-
nima ha dicho en un librito azul aparecido recientemente, yo no creo, y ninguna persona sen-
sata lo creería, que el hecho de que los militares estuvieran en el poder no tuvo nada que
ver con la capacidad operacional de las Fuerzas Armadas. Por otra parte, las disidencias y
conflictos internos en las tres armas no facilitaron una estrategia y una táctica unificadas.
A tal punto, que es evidente que cada uno hizo la guerra por su lado. ¡Es cierto eso de que
la guerra es una cosa demasiado seria para confiarla a los militares! Esta ha sido la mejor
prueba. Además, confiarla a fuerzas que luchan cada una por su cuenta es la mejor manera
de perderla. Es evidente que hubo cambios respecto al libreto inicial. Si tenemos en
cuenta la propuesta de que la ocupación consistía en un golpe de propaganda internacio-
nal para luego retirarse y negociar, hay que admitir que era un buen libreto. Pero si se tra-
taba de hacer la guerra contra Gran Bretaña, contra Estados Unidos, y en definitiva, contra
la OTAN, ése era un mal proyecto. Claro que eso nunca fue planteado, se hizo sobre la mar-
cha, a ver quién echaba más leña al fuego. Otra conclusión evidente es que es más fácil
hacer la guerra contra los civiles que contra un ejército de verdad. Esto tiene que tener
consecuencias políticas: por ejemplo, desacralizar las Fuerzas Armadas. Porque pese al anti-
militarismo táctico de los últimos tiempos, en abril de 1982 otra vez hubo quienes sacrali-
zaron el ejército. Otra vez con “San Martín, el santo de la espada” y todo eso. Ahora, con este
error, esta debacle, esta utilización incalificable de la tropa y el material, puede que se desa-
cralicen las Fuerzas Armadas. Con una condición –que los militares no aceptarán fácilmente
-, y que es ésta: quienes no quieren que las Fuerzas Armadas vuelvan al poder, tienen que
dedicarse a “desmalvinizar” la vida argentina. Eso es muy importante: desmalvinizar. Por-
que para los militares las Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existen-
cia, su función y, un día, de rehabilitarse. Intentarán hacer olvidar la “guerra sucia” contra
la subversión y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y manifiesta que es la
defensa de la soberanía nacional. Por eso toda la diplomacia argentina está hoy dedicada
a revalorizar las Malvinas. Por supuesto que es una reivindicación histórica respetable, pero
no es solamente eso; y malvinizar la política argentina agregará otra bomba de tiempo en la
Casa Rosada. Hoy hay problemas más importantes, en un país que está en plena descom-
posición, que una reivindicación histórica pero secundaria si se la compara con la crisis finan-
ciera, la industria en decadencia, la reconcialiación nacional necesaria, la reconstitución del
tejido económico, y hasta el hambre. Cuando se tienen 45 millones de dólares de deuda,
un producto bruto industrial que ha bajado más del diez por ciento, llevar al centro de la vida
política la reconquista de un archipiélago desértico, aún si ustedes lo llevan en el corazón
por razones históricas, es algo voluntariamente destinado a desviar la evolución de la vida
política de los canales que debería adoptar. Eso es lo que puedo decir sobre las Malvinas.
-Y la derrota, ¿cómo habrá repercutido en el seno de las Fuerzas Armadas?
-Ha habido armas menos presentes que otras que intentan demostrar hoy que hicie-
ron más y mejor... lo que ha habido, sin duda, es la frustración de jóvenes oficiales que
habían aprendido a hacer la guerra y querían hacerla sobre el terreno y esa frustración
los ha vuelto hostiles a sus jefes. Son los que estaban junto a la tropa y vivieron el sufri-
miento de los soldados y no pueden perdonar lo ocurrido. Entre ellos hay de todo: los que
querían pedir apoyo a la Unión Soviética y también los que piensan que el Ejército no debe
estar más tiempo en el poder, que debe volver a los cuarteles para recuperarse física y
moralmente; convertirse en un ejército de comandos, eficaz para defender la soberanía.
Allí hay un gran traumatismo que prueba que si el régimen ya no tenía apoyo de las bases
civiles, hoy no lo tiene tampoco de las bases militares. Es una paradoja.

Memoria en las aulas 22


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2.2. Cartilla de recomendaciones a los soldados desmovilizados.


Fuente: En La voz del Combatiente de Malvinas, Año I, No. 0, febrero 1983.

ARGENTINO
USTED ha sido convocado por la patria
para defender su soberanía y oponerse a
intenciones colonialistas y de opresión.
Ello le obligó a una entrega total y desin-
teresada.
USTED luchó y retribuyó todo lo que la
PATRIA le ofreció: el orgullo de ser ARGEN-
TINO
Ahora la PATRIA le requiere otro esfuerzo:
de ahora en más USTED DEBERÁ:
- No ser XXXXX en sus juicios y
apreciaciones
- No proporcionar información
sobre movilización, organización del elemento
al cual perteneció y apoyo con los cuales
contó.
- Destacar e profundo conoci-
miento y convencimiento de la causa que se
estaba defendiendo.
- Exaltar los valores de com-
pañerismo puesto de manifiesto en situa-
ciones tan adversas.
- Remarcar que la juventud es capaz de hechos heroicos.
- No comentar rumores ni anécdotas fantasiosas, hacer referencia a hechos con-
cretos de experiencias vividas personalmente.
- RECORDAR QUE TODOS debemos perpetuar la forma heroica como nuestro sol-
dados que dieron sus vidas por la Soberanía Nacional.

Walter Carlos Martínez


Subteniente
J ACC CA CDO SER/CD BR I III

Memoria en las aulas 23


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2.3. Fragmento de las conclusiones del informe Rattenbach, producido en


septiembre de 1983.

Comisión Rattenbach
Determinación de las responsabilidades (IV Parte) Presidente de la Nación
Capítulo IX – Responsabilidades de nivel político 793. El Presidente de la Nación era,
nacional simultáneamente, miembro de la Junta Militar y
Comandante en Jefe del Ejército y, además, por su
Junta Militar condición de tal, integrante del Comité Militar.
790. De acuerdo con lo detallado en los Ejerció así una suma de tareas, funciones y
capítulos precedentes, la Comisión considera que responsabilidades, lo que incidió negativamente
sus miembros de la Junta Militar, órgano supremo en el desempeño eficaz dé estos importantes
del Estado son responsables de: cargos.
A juicio de esta Comisión, es responsable de:
A. Conducir la nación a la guerra con gran
bretaña, sin estar debidamente preparada para un A. Asumir atribuciones que competían a la
enfrentamiento de estas características y junta militar, en el proceso de la toma de
magnitud con las consecuencias conocidas de no decisiones de política internacional, las que luego,
lograr el objetivo político y de haber colocado al tendrían influencia en el desarrollo del conflicto, al
país en una crítica situación política económica y aprobar el comunicado ampliatorio del 02 -mar-82
social. que resulto inoportuno a los fines que se
B. No realizar una apreciación integral de todos perseguían y alertó innecesariamente al gobierno
los factores que podían incidir en la situación, en británico.
detrimento de los objetivos que se pretendían B. Asumir ante el pueblo de la nación, en
lograr. circunstancias en que era aconsejable la
C. Conducir a las FFAA, como consecuencia de moderación compromisos que coartaron la
un planeamiento apresurado, incompleto y libertad de acción del gobierno nacional, crearon
defectuoso, a un enfrentamiento para el cual no falsas expectativas populares y contribuyeron a
se hallaban preparadas ni equipadas, dificultar la búsqueda de una salida negociada al
contribuyendo con ello a la derrota militar. conflicto.
D. No adoptar en el campo de la política C. Omitir la consulta y el asesoramiento de los
internacional las necesarias acciones organismos especializados; que pudieron haber
diplomáticas precautorias y conducentes al logro clarificado el análisis previo de la situación y el
del objetivo político que se perseguía, o a la proceso de la toma de decisiones (Secretaria de
neutralización de los efectos que previsiblemente Planeamiento y CNI); no obstante el secreto
se producirían, en caso de no lograrse aquel. impuesto a la planificación para la ocupación de
E. Escoger un momento inoportuno para llevar las islas Malvinas.
a cabo las acciones diplomáticas y militares D. Confundir un objetivo circunstancial de
tendentes al logro del objetivo propuesto, política interna (necesidad de revitalizar el PRN)
mostrando así una actitud equivoca respecto de con una gesta de legítima reivindicación histórica
las verdaderas motivaciones de la decisión y dar lugar a que se interpretara que pretendía
adoptada y del adelanto de su ejecución. capitalizar para si el rédito político, en caso de una
solución favorable.
Poder Ejecutivo Nacional y Gabinete Nacional
792. En lo que hace al Poder Ejecutivo (Y sigue la determinación de responsabilidades…)
Nacional y Gabinete Nacional, la Comisión ha Responsabilidades en el nivel estratégico
evaluado a las autoridades de dicho ámbito y militar : Ministro de Relaciones Exteriores y Culto,
considera que las mismas quedan alcanzadas por Comité Militar, Comandante en Jefe del Ejército,
las responsabilidades que se señalan a Comandante en Jefe de la Armada, Comandante
continuación. en Jefe de la Fuerza Aérea.

Memoria en las aulas 24


2. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

2.4. Prólogo del CECIM al Informe Rattenbach. En Informe Rattenbach, El


drama de Malvinas, Ediciones Espartaco Documentos Históricos, Buenos
Aires, 1988.

Al lector
El informe Rattenbach, dedicado al estudio de la actuación de las tres Armas en el conflicto
de Malvinas, constituye en si mismo un trabajo de seria investigación, analítico y por demás
interesante. En él podrá encontrar un conjunto de explicaciones técnicas sobre lo actuado
por las [Link]. y, le reservamos a usted, el derecho y la responsabilidad de extraer las conclu-
siones políticas de la participación militar, como así también de las acciones diplomáticas.
Sin duda su lectura le aportará elementos de juicio categóricos. Se preguntará entonces:
¿Por qué este informe no fue utilizado cabalmente en los juicios? ¿Por qué permaneció tanto
tiempo bajo llave? ¿Por qué se ignoró un documento tan decisivo y concerniente para la eva-
luación de los hechos?
Su legítima pregunta dará lugar, sin duda, a una legítima respuesta. Tan legítima como la
bronca que la acompaña.
Será una razón más para que usted, comprenda nuestro deseo de que sea público. Los
ex – soldados combatientes de Malvinas nos sentimos traicionados en el frente pero, además,
nos sentimos marginados de todas las instancias de decisión en las que se ha encarado algún
enjuiciamiento de lo ocurrido. Hemos hecho miles de “guiños” para que se nos permitiera expre-
sar nuestra verdad. Sin embargo, tanto la esfera del poder político como los militares involu-
crados, juzgaron y juzgan nuestro testimonio como de escaso o nulo valor, pese a que fuimos
nosotros los que pusimos el pecho en el combate. Lo descalifican por ser “subjetivo”, “intere-
sado”, “pasional”, cuando no lo consideran simplemente como una falacia.
Pues bien, sí, los ex – soldados combatientes estamos interesados y apasionados en hacer
conocer todas las voces posibles en relación a las causas de la derrota.
Por otra parte, queremos destacar que, si recordamos frases tales como “vamos ganando”,
“no arriaremos el pabellón”, o “somos la vida”, puede apreciarse claramente que no somos
nosotros los que faltamos a la verdad.
Malvinas no es simplemente una categoría territorial, ni sólo un montón de islas en disputa.
Es también una categoría política, causa de un pueblo que jamás admitirá la presencia impe-
rialista, que jamás admitirá la traición a sus soldados y que, seguramente, comparte la nece-
sidad de una justicia soberana.
Este informe fue pedido por los altos mandos a una comisión formada por sus propios pares
retirados.
No contaron con que éstos se plantearan una investigación veraz, ética, soberana, en lugar
de seguir el camino del oprobio y degradación moral por el que se había agotado. Esta divergen-
cia fundamental lo transformó en un boomerang político que silenciaron con la “desaparición”.
Pero, como somos partidarios de la aparición con vida de todo lo desaparecido, lo presen-
tamos hoy como una contribución para poder mirar de frente la historia. Para decirle con sin-
ceridad que usted y nosotros fuimos y somos protagonistas de Malvinas, en distintos frentes
pero reconociendo un mismo enemigo, el que nos viola el derecho a la integridad territorial, el
que nos impide la autodeterminación como Nación.
Para recuperar nuestras islas tenemos que resolver otros problemas que nos involucran:
el desarrollo de nuestra verdadera liberación nacional y social. En este espíritu es que hoy
nos manifestamos aportando una nueva voz a un debate que pretenden cerrado.

Centro Ex – Combatientes Malvinas – La Plata

Memoria en las aulas 25


2. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

2.5. DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS La voz del Combatiente de Malvinas, Año


I, No. 0., 1983.

Si bien el 14 de junio pasado concluyeron las acciones bélicas en el Atlántico Sur,


la guerra aún no ha terminado. Las armas serán otras. No al igual que las que
empuñamos en el campo de batalla. Por ello, es que los ex – soldados combatientes
en Malvinas, consubstanciados con los más puros sentimientos nacionales, y
conscientes de la responsabilidad histórica de la hora actual que pesa sobre esta
generación a la cual pertenecemos en forma ineludible e inseparable, hemos
decidido nuclearnos para continuar esa batalla.
Nuestras armas, esta vez, serán las más nobles: el trabajo, el estudio, la
soberanía, la paz, la participación de la juventud en el quehacer de la comunidad y la
solidaridad social.
Por lo tanto, los componentes del CENTRO DE EX – SOLDADOS COMBATIENTES
EN MALVINAS, se comprometen a cumplir fielmente los principios que a continuación
se enumeran:
1) Honrar pública y permanentemente, a los soldados caídos, en defensa de
nuestra Soberanía.
2) Solidarizarnos con los ex – combatientes y familiares de aquellos que
regresaron imposibilitados tanto física como psíquicamente.
3) Mantener encendida la llama de la nacionalidad que ha iluminado al
Pueblo Argentino en la recuperación de nuestras islas Malvinas.
4) Incentivar a todos los sectores de la población a realizar actos solidarios
con los ex combatientes y crear una conciencia solidaria dentro de la comunidad.
5) Realizar ayuda material y psicológica a los ex – combatientes
imposibilitados, y en un futuro trasladar esa ayuda a toda la población.
6) Todas nuestras actividades estarán encuadradas dentro de estas premisas
básicas, establecidas en la Constitución:
- PAZ, para construir los pilares de la Nación;
- SOBERANIA NACIONAL, para sostenerlos;
- SOLIDARIDAD, para cohesionarlos;
- PARTICIPACIÓN DE LA JUVENTUD EN LA COMUNIDAD, para fortalecerlos;
- UNIDAD LATINOAMERICANA, como ideario supremo de esta Generación
argentina, plasmado por los principios orientadores del apostolado Sanmartiniano y
de los Héroes que gestaron la independencia de las Provincias Unidas de Sud
América.

POR TODO ELLO y para alcanzar el estricto cumplimiento de este sublime


cometido histórico, sostenemos que todo aquel integrante de este Centro de ex –
soldados Combatientes, que no cumpliere con estos principios, no sólo será juzgado
por la Patria, sino también, por nuestros muertos en la BATALLA DE LAS MALVINAS.

BUENOS AIRES, 26 de agosto de 1982

MIGUEL A. TRINIDAD JORGE O. VAZQUEZ


Secretario Presidente

26 Memoria en las aulas


2. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

2.6. “UNA ARGENTINA SIN VERDUGOS NI VENGADORES”, en: La voz del


Combatiente de Malvinas, Año I, No. 0, 1983.

Consideramos que las fuerzas armadas no se


han pronunciado en forma correcta ante los suce-
sos ocurridos durante el conflicto y es por ello que
exigimos:
1. Investigación sobre desaparecidos en
combate, información verídica a los familiares de
estos.
2. investigación de los abusos realizados
por parte de tropas inglesas a soldados argentinos
en Puerto Darwin.
3. investigación por el abuso de autoridad
en los castigos infligidos por oficiales y suboficiales
argentinos a su propia tropa.
4. publicación en los diarios de los montos
recaudados en la campaña “Fondo Patriótico” y
meticuloso y detallado informe sobre el uso y des-
tino actual de tales fondos.
5. informe técnico, militar y político, sobre la
conducción del conflicto.
6. dar a conocer los nombres de los respon-
sables, si los hubiere, y realizarles juicio militar bajo
supervisión del futuro gobierno institucional.
7. explicar por qué –en determinadas uni-
dades- se obligó a combatientes participantes en
las acciones bélicas del Atlántico Sur, a firmar un
documento donde se les prohibía terminantemente
pronunciarse por lo ocurrido en el conflicto.
8. explicar el por qué de la prohibición de
los materiales fílmicos y escritos acerca del desa-
rrollo de las acciones bélicas.
9. explicaciones del por qué del oculta-
miento de información y falseamiento de la misma
a la población y a los propios combatientes.
10. elaboración inmediata del informe
económico del costo de las operaciones en el
Atlántico Sur.
11. informe sobre heridos y muertos en com-
bate, especificando los tratamientos realizados y
consignando cantidad y lugar de internación.
12. explicar las causas de las restricciones a
los hospitales militares.

No es nuestra intención que se realice un


Nuremberg, pero sí exigimos que se juzguen a los
verdaderos culpables de esta derrota, ya se trate
de civiles o de militares.

Memoria en las aulas 27


2. PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

 Ejes y sugerencias de actividades:

Reflexionar sobre las conse- ¿Cuáles son los reclamos de los PARA INVESTIGAR:
cuencias individuales y colectivas ex combatientes? ¿Qué responsa- Entrevistar a ex combatientes
de la guerra de Malvinas bilidades atribuyen a las FFAA? ¿Y de tu localidad sobre la expe-
Analizar los diferentes momen- qué acusaciones? ¿Qué demandas riencia de la guerra y las secue-
tos de la memoria de Malvinas y hacen con respecto al valor del tes- las en el presente. ¿Cuáles son
las posiciones políticas al res- timonio y su rol en los posibles jui- sus reclamos ante el Estado y
pecto: el olvido, el silencio, la “mal- cios y acusaciones a militares? ante la sociedad en general?
vinización” y la “desmalviniza- ¿Qué objetivos políticos se ¿De qué manera se expresan
ción”. Identificar el contexto polí- manifiestan en la postura “des- las mismas en la localidad? ¿Qué
tico y social en que se manifes- malvinizar”? ¿Qué actores se ven diferentes posiciones pueden
taron estas posiciones interpelados? ¿Qué se entiende encontrarse ante la guerra desde
Indagar en las posiciones polí- por “malvinizar”? ¿Qué disputas las organizaciones de los ex com-
ticas de los ex combatientes en se visualizan al respecto en la batientes?
la construcción de la memoria construcción de la memoria de ¿Cuales son las posturas ante
 Problematizar la idea de Malvinas? la recuperación de las islas? ¿Vol-
Nación, Patria e identidad nacio- Reflexionar sobre cuáles verían a actuar como soldados en
nal como categorías esencialista serían los pasos institucionales un conflicto armado?
e inmutables. y diplomáticos para evitar un con- PARA PENSAR:
flicto armado. ¿Cómo actuaron ¿Qué sentidos se le atribuye en
Sobre los documentos las FFAA en este sentido? ¿Exis- la escuela al territorio de las islas
Identificar los actores que pro- ten o existieron reclamos por Malvinas? ¿Qué narraciones nos
ducen cada documento y ubicar- parte de la sociedad para el han transmitido desde los prime-
los histórica y socialmente. seguimiento de los pasos ros años de enseñanza en la
¿De qué manera las FFAA inten- diplomáticos? escuela? ¿Estamos de acuerdo?
taron implementar una política de Comparar y analizar estos ¿Qué aportes podemos hacer
olvido y silencio después de la gue- documentos con los del apartado como jóvenes a estas narraciones?
rra? ¿Cuales fueron los objetivos? anterior. Reflexionar sobre el uso ¿Se puede pensar el sentido
¿Cuáles son las acusaciones de determinadas categorías como de Patria, de Nación y de identi-
en el informe Rattenbach? ¿Quié- “Soberanía nacional”, “Naciona- dad nacional de una manera no
nes se vieron implicados? Refle- lidad”, “Pueblo”, “Patria”, “inte- esencialista, sino dinámica y dialó-
xionar sobre la atribución de gridad territorial”. Debatir sobre gica? ¿Son categorías que pue-
responsabilidades en las mismas las disputas que se expresan en den cambiar su sentido? Debatir
y su incidencia en la sociedad. el uso de las mismas. sobre el uso de las mismas.

Memoria en las aulas 28


MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES
3. PARA EL AULA:

3. Bibliografía

Dalmiro Bustos. El otro frente de la guerra. Los padres de las Malvinas. Buenos Aires, Ramos Americana
Editora, 1982.

Daniel Kon. Los chicos de la guerra. Hablan los soldados que estuvieron en Malvinas. Buenos Aires, Edito-
rial Galerna, 1984.

Guber, Rosana ¿Por qué Malvinas? De la causa nacional a la guerra absurda, Buenos Aires, Fondo de Cul-
tura Económica, 2001

Guber, Rosana De chicos a veteranos. Memorias argentinas de la guerra de Malvinas, Buenos Aires,
IDES/Antropofagia, 2005.

Lorenz, Federico Las guerras por Malvinas, Buenos Aires, Edhasa, 2006

Rozitchner, León Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia, Buenos Aires, CEAL, 1985.

Memoria en las aulas 29


COORDINACIÓN:
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Diego Martín Díaz

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